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Full text of "El museo pictorico, y escala óptica ..."

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I  Cí'  o    ^  *■  ,     ., 


ÉJWé 

ntií  i Jucundam  bxoe^tat  ¿Pictoziat>zaxtrr^^y. 
Cui/iíet  linde  satisjextilf  suzc^et  ojjus 
toricient  puexi    éenius  si  duocex.it  dios. 


iahcient  pLiexi    c/eruus  si  cfiKxexi, 
^mrnsí  huaefiíezit,  fufMr  inctfits 


m^ 


jd/ieg.   0icn  ^•^^KíAntarxiuj 
an .  _  /7J2.3. 


Jáan'.  c^cilom"  fca/prtt  ^yif<tr. 


i 


EL  MUSEO  PICTÓRICO, 

YESCALA   ÓPTICA. 


PRÁCTICA  DE   LA  PINTURA, 

EN    QUE    SE    TRATA 
DEL   MODO    DE  PINTAR  Á  EL    OLIO, 

I£MPLE,  Y  FRESCO,  CON  LA  RESOLUCIÓN  DE  TODAS  LAS  DUDAS 
QUE    EN    SU    MANTPUT  ACIÓN   PUEDEN    OCURRIR. 

Y  DE  LA  PERSPECTIVA  COMÚN, 
LA  DE  TECHOS  ,  ÁNGULOS  ,  TEATROS  ,  Y  MONUMENTOS 

DE    PERSPECTIVA  ,    Y    OTRAS    COSAS    MUY    ESPECIALES  ,    CON    LA    DIRECCIÓN 

Y    DOCUMENTOS    PARA    LAS    IDEAS    Ó    ASUNTOS    D£    LAS    OBRAS 

DE    QUE   SE    PONEN    ALGUNOS    EXEMPLARES. 


POR   JDON  ANTONIO  PALOMINO 

DE    CASTRO   Y  VELASCO, 


TOMO    SEGUNDO. 


EN    MADRID: 


EN    LA    IMPRENTA    DE    SANCHA. 

ANO     DE     MDCCXCVII. 

Se  hallará  en  su  Librería  en  la  calle  del  lobo. 


I 


PRÓLOGO  AL  LECTOR. 


-5-íector  amigo  ,  esta  humilde  obra  meditada  con  la  exj-^riencla  de  mtícho?  años, 
actuada  con  el  sudor  de  muchas  vigilias,  y  publicada  á  costa  de  grandes  expensas, 
te  presento,  no  para  tu  enseñanza  si  eres  en  ¡a  Pintnra  experto,  sí  para  tu  diver- 
sión si  eres  curioso  ^  Pero  si  aficionado  deseas  aprovechar ,  me  alegraré  te -sirva 
de  nutrimento  que  es  el  fin  principal  á  que  se  dirige}  como  nos  lo  dicta  la  caridad,, 
y  nos  lo  persuade  la  meliflua  eloqüencia  del  gran  Bernardo ,  excluyendo  por  indi"- 
nos  los  otros  fines  menos  decorosoá  que  pueden  especificar  ios  motivos  del  saber  *.* 
Fortuna  grande  seria  de  mi  insuficiencia  aprovechar  á  otros  ,  logrando  el  enseñar 
quien  tanto  necesita  de  aprender ,  que  esto  consiste  en  las  calidades  de  la  facultad 
digestiva  :  pues  la  vianda  que  en  algunos  es  letal  ponzoña  en  otros  se  convierte 
en  saludable  alimento.  Y  así  no  atiendas  á  lo  poco  que  yo  hubiere  aprovechado 
en  el  Arte ;  que  tal  vez  harán  en  otros  mas  efecto  los  documentos  que  mi  in- 
suiiciencia  les  subministra  en  este  tratado ,  que  lo  que  en  mí  han  podido  labrar  en 
el  repetido  exercicio  de  tantos  años,  que  no  todos  los  genios  se  pueden  graduar 
por  una  mensura.  Y  así  vemos  en  esta  facultad  muchos  toda  su  vida  afanando,  sia 
poder  adelantar  un  dia  mas  que  otro  ,  y  otros  sin  tanto  desvelo  llegar  á  pisar  la 
cumbre  de  la  eminencia ;  de  que  se  verán  muchos  exemplares  en  el  tomo  de  las 
^''idas  de  losJ?intores  eminentes.que  va  adjunto  i  este  de  la  Pra'ctica.  Y  sin  em- 
bargo ,  raro  ó  ninguno  ha  habido  que  no  tenga  muchas  nulidades  que  suplirle: 
cosa  que  desarma  la  mas  engreída  presunción ,  de  suerte  que  no  sé  como  hay  quien 
tenga  ánimo  para  desvanecerse.  : : 

No^juiero  yo  ser  censor  de  mis  españ-^les ;  pero  referiré  lo  que  dice  el  Fres- 
noy  en  el  catalogo  que  hace  de  los  primeros  ingenios  del  orbe  en  esta  facultad  3. 
El  qual ,  después  de  elogiar  á  cada  uno  en  aquello  que  le  constituyó  dif'no  del 
laurel,  dice  :  de  Domenico  Guirlandayo,  maestro  del  gran  Micael  Ángel,  que  su 
manera  de  pintar  fué  gótica  y  muy  seca.  Que  el  Buonarróta  no  tuvo  en  las  acti-, 
tudes  buena  elección  ,  y  mucho  menos  en  los  paños  y  otros  adherentes;  que  fué 
extravagante  en  sus  coinposiciones ,  y  temerario  en  usar  de  licencias  contra  la 
perspectiva;  el  colorido  no  muy  grato  ni  natural,  y  que  ignoro  el  artificio  del 
claro ,  y  obscuro  :  y  pudiera  añadir ,  como  otros  muchos  han  notado  ,  Jo  inde- 
cente é  indecoroso  de  sus  desnudos.  Que  el  Perugino  fué  seco ,  a'rido  ,  y  de  mal, 
gusto.  Que  Rafael,  sobre  haber  superado  á  todos  los  de  su  tiempo  ,  no  dibuxd  el 
desnudo  con  la  especulación  que  Micael ,  ni  tuvo  la  belleza  del  colorido  del  Co- 
rezo;  ni  el  contracto  de  claro,. y  obscuro  del  Ticiano.  Que  Julio  Romano  fué  el 
mas  duro  y  seco  en  el  pintar  que  otro  alguno  de  la  escuela  de  Raíael ;  y  que  no 
Tom.  IL  a  eji- 

1  Non  enim  omnia  ómnibus  expediunt ,  &       qui  scire  volunt ,  ut  lucrentur,  &  cupidítas  est» 
non  omni  animae  omne  genus  pJacei.  Ecctes.  37.        Simi  ouidain,  qui  scire  volunt,  iit  íedificent,& 

2  Sunt  quídam,  qui  scire  volunt,  ut  sciant,        charitas  est.  D.  Bemard. 

&  curioíitas  est.  Sunt  quiclam  ,  qui-scite  vo-  ^     Cark/t  ^^lonso  de  Fresnoy  de  art.  grpf,   aJ 

lunc,  ui  scianiur,  Su.  vatiitas  est.  Sunt  quídam,      f,n^ 


II 

entendió  el  claro,  y  obscuro  ,4hi  tampoco  el  colorido  ;  y  que  fue  rígido  y  desgra- 
ciado en  sus  composiciones ,  y  mucho  mas  en  los  paños  y  vestimentos.  Del  Ticia- 
no  dice  que  sus  figuras  no  son  las  mas  bien  dibuxadas,  ni  mas  bien  vestidas  con 
paííos  humildes ,  y  de  colores  baxos ,  tristes,  y  de  mal  gusto. .Del  Tintorero  dice 
que  sus  composiciones  de  ordinario  son  bárbaras ,  y  sus  contornos  no  son  los  mas 
especulados.  Del  Corezo  que  no  tuvo. buena  elección  en  las  actitudes,  ni  en  la  dis- 
posición de  buenos  grupos  de  figuras;  y  que  su  dibuxo  de  ordinario.se  halla  ^tro- 
peado. Que.  Aníbal  no  tuvo  aquella  nobleza.  Jas  gracias,  y  la  delicadeza  de  Rafael; 
y  que  sus  contornos  no  son  tan  puros  ni  tan  elegantes.  De  JKubens. dice  .que  su 
modo  de  dibuxar  mas  sigue  su  natural  flamenco  ,  que  la  belleza  del  Antiguo,- por- 
que estuvo  poco  tiempo  en  Italia  ;  y  así  su  dibuxo  no  fué  el  mas  especulado.  Y 
de  Vandic  dice  que  fué  mezquino  en  el  dibuxo. 

A  vista  pues  de  estos  desengaiíos  en  los  primeros  oráculos  de  esta  facultad, 
pregunto  yo  :  habrá  quien  sea  de  tan  desmesurado  genio  que  se  atreva  á  presu- 
mir desvanecido  que  ha  llegado  á  la  eminencia  del  Arte  ?  habrá  quien  no  se  con- 
funda y  se  humille ,  conociendo  su  ignorancia  ?  Entiendo  que  sí  habrá  ,  y  mu- 
chos ;  pues  no  he  visto  facultad  de  quantas  he  tratado  en  el  discurso  de  mi  vida, 
en  que  haya  tanto  vulgo  de  ignorantes ,  presuntuosos  y  desvanecidos.  Ninguno 
quiere  reconocer  superior ;  y  aunque  vean  milagros  en  otro  ,  los  miran  con  me- 
nosprecio ,  no  siendo  aun  capaces  de  mirarlos ,  y  tienen  por  caso  de  menos  valer 
el  celebrarlos.  O  dolor !  Que  llegue  la  impericia  á  colocar  su  solio  en  el  tribunal 
de  la  ciencia  !  Y  que  á  la  ceguera  del  amor  propio  no  haya  colirios  que  basten  á 
medicarla  !  Que  la  ciencia  infla ,  nos  dice  el  Apóstol  '  ,  y  aun  no  se  puede  sufrir: 
cómo  se  sufrirá  que  hinche  la  ignorancia  ?  Confieso  que  no  hay  valor  ^jara  ello  ,  y 
mas  quando  esto  de  ordinario  sucede  en  los  que  menos  saben  :  porque  como  no 
saben  lo  que  ignoran ,  están  persuadidos  á  que  no  hay  mas  que  saber  ;  quando  to- 
do lo  que  se  sabe  es  la  menor  parte  de  lo  que  se  ignora  2.  Y  la  razón  de  todo  es, 
porque  como  aprenden  esta  facultad  sin  el  subsidio  de  las  letras ,  qualquiera  míni- 
ma cosa,  que  viendo,  ó  leyendo  alcanzan,  les  parece  que  ya  han  llegado  alo  sumo 
de  la  sabiduría ,  y  ya  se  imaginan  maestros ,  y  catedráticos  de  los  demás ,  á  quien 
pretenden  embobar  con  sus  documentos  y  máximas;  siendo  lo  que  hacen  y  lo 
que  dicen  la  risa  y  el  ludibrio  de  los  bien  entendidos  3. 

Por  eso  les  he  querido  poner  delante  de  los  ojos  ,  después  de  los  fundamentos 
de  la  teórica,  en  quien  tienen  bien  que  rumiar  ,  la  práctica  de  esta  Arte ,  para  que 
vean  lo  sumo  á  que  se  estienden  sus  líneas ;  y  para  que  ocupados  en  su  especu- 
lación se  retiren  de  los  espacios  ¡magrinarios  del  amor  propio,  donde  la  fantasía  fa- 
brica alcázares  de  viento  á  la  vanidad.  Para  lo  qual  me  he  valido  de  los  autores 
mas  clásicos  en  cada  asunto  :  como  para  la  simetría,  de  Alberto  Durero,  Daniel 
Bárbaro ,  v  Juan  de  Arfe.  Para  la  anatomía  ,  del  Valverde ,  y  nuestro  Becerra. 
Para  la  arquitectura  ,  y  perspectiva  ,  del  Vínola,  Andrea  Pozo,  y  Samuel  Mora- 

lois, 

1     Scientia  inflar.  1.  ^ííCof.  8.  Marcial. 

s     Máxima  pars  fcorum  ,  qus- scimus,  e.<it  mí-  3     lít  sí  ubi  forte  ,  vel  audiendo  ,  vel  legen- 

nima  eorum  ,  aux  ti^fchrws.Tiemisioc.  PJbilos.  do  parum  aliquid  scientia»  adquisierint .  conti- 

Par<;  -~ienti«  esr  scire ,  quod  nescias   A¿-  nuñ  doctores  fieri   volunt.&í  docere  non  ea, 

iert.  C:usid/'cus.  qux  cgerint ,  sed  qua:  aiidiiTim  .  &  \iderint, 

D'scetidi  modus  en  ,  si  te  nescire  videbi.';:  despicientes  exteros.   Div.  Hievonymus  in  vit. 

Biscé,  sed  assiduej  disce  ,  sed  uc  sapiaSr  Fatr.  i.  p,  de  S.  loan.  Egipt. 


iri 

lois ;  ademas  de  la  pra'ctica  y  espeailacion  de  tantos  años ,  que  es  un  gran  maes- 
tro :  sin  omitir  las  mas  exquisitas  menudencias  que  pueden  ocurrir  en  Ja  reduc- 
ción de  los  actos  de  esta  facultad ,  para  que  nada  eche  menos  el  atícion.ido  y 
estudioso. 

Y  respecto  de  que  en  estos  nueve  libros  de  la  Escala  Óptica  se  ha  discurrido 
por  las  nueve  Musas :  para  que  en  todo  se  califique  la  identid.id  de  la  Pintura  con  la 
poesía  ' ,  concluye  la  obra  con  el  Parnaso  Español  Pintoresco  Laureado ,  con 
las  Vidas  de  los  Pintores  Eminentes  Españoles  ;  aunque  con  el  rubor  de  ía  diso- 
nancia que  hacen,  á  vista  de  las  que  los  extrangeros  nos  franquean  de  sus  naturales 
llenos  los  mas  de  delicias ,  honores ,  y  opulencias ;  quanto  los  nuestros  de  miserias 
ultrages,  y  desdichas,  como  hoy  se  ven  en  las  ciudades  mas  populosas  de  España, 
sino  es  que  hayan  tenido  otros  medios  de  que  valerse.  En  que  discurro  hay  mas 
que  admirar  y  que  agradecer  á  los  que  han  llegado  á  la  eminencia  del  Arte  en  es- 
tos reynos ,  pues  no  les  lun  movido  aquellos  estímulos  de  los  intereses  que  en  otras 
regiones  disfrutan  ;  sí  solo  el  del  honroso  laurel  de  la  fama  postuma  ,  estimulados 
de  un  amor  á  el  arte  de  la  Pintura  ,  que  por  un  oculto  destino ,  o  secreto  inüuxo 
les  arrebata  insensiblemente  á  la  especulación  de  esta  facultad.  Ni  aun  los  intereses 
de  las  obras  públicas  les  pueden  sufragar,  porque  la  penuria  del  pais  no  da  lucrar  á 
estimarlas ;  y  así  no  buscan  el  artífice ,  sino  el  precio ;  no  la  habilidad ,  sino  el  ahor- 
ro ,  sin  hacer  la  debida  distinción  entre  lo  bueno  y  lo  mejor,  con  que  de  ordinario 
suelen  dar  en  lo  íntimo ;  sino  que  el  pobre  artífice  que  tiene  habilidad ,  se  acomo- 
de con  el' tiempo  á  costa  de  su  caudal.  No  lo  digo  por  mí ,  pues  á  quien  tan  poco 
merece  qualquiera  cosa  le  viene  bien  :  ademas  que  debo  á  Dios  en  esta  parte  se- 
ñaladísimas mercedes ,  que  fuera  ingratitud  negarlas  ;  sino  por  los  hombres  de  ha- 
bilidad y  méritos  muy  singulares ,  á  quienes  he  visto  padecer  el  ultraje  de  la  for- 
tuna. Pues  es  decir,  que  los  de  la  profesión  ayudan  á  el  que  sobresale  ?  si  es  mozo 
dicen  que  no  está  la  fruta  en  sazón  :  si  es  hombre  ,  que  en  fuerza  de  sus  obras  se 
ha  colocado  en  crédito ,  dicen  que  es  muy  caro  ;  como  sino  fuera  mas  caro  lo  que 
ellos  tienen  por  barato ;  y  como  si  una  onza  de  oro  ,  porque  pesa  lo  mismo  que 
una  de  plata  ,  se  hubiera  de  regular  por  el  mismo  precio.  Si  está  viejo  ,  dicen  que 
ya  no  hace  cosa  de  provecho ,  que  si  fuera  quando  mozo  ,  eso  sí.  Y  entonces  abo- 
minaban lo  que  ahora  celebran  :  como  si  el  ingenio  y  los  dotes  del  alma  se  enve- 
jecieran 2.  O  que  estupendos  filósofos  se  pierden  las  universidades !  Pues  mientras 
el  pulso  y  la  vista  se  mantienen  ,  y  la  cabeza  está  en  su  ser,  cada  día  está  la  habili- 
dad mas  purificada ,  porque  tiene  mas  cultura ,  y  no  es  el  pintar  ir  á  sacar  cepas  ó 
danzar  sobre  una  maroma.  Y  así  vimos  en  Lucas  Jordán,  que  en  los  últimos  años 
pintaba  mejor  que  quando  tenia  treinta ;  porque  la  repetición  de  los  actos  facilita 
y  aumenta  el  hábito  ,  y  mas  quando  la  potencia  material  no  desayuda  ,  como  en 
algunos  ha  sucedido ,  6  ya  por  la  demasiada  senectud  ,  d  ya  por  algún  accidente  ca- 
pital ,  que  inhabilite  los  órganos  corporales.  Con  que    los  mismos  de  la  profebion 
que  le  habían  de  ayudar  á  el  que  sobresale ,  son  sus  mayores  enemigos.  O  justicia 
de  Dios ,  y  como  distribuirás  á  cada  uno  según  su  medida  !  No  digo  pues  que  to- 
Tom.  II.  a  2  dos 

I     Poetsinoperumsuorum  exordiismusarum  minimé  vulgaris  scientii  modos,  ac  gradus  per- 

opem  soleiu  implorare.  Arilfex  quogue  princi-  cipiet.  lun.  de  Pict.  veter.  lib.  i.  cap.  i.  §.  9. 

pium  trahet  á  musis  :  atque  eas  in  primo  staiim  2     Nec  tarda  senectus  debiliíat  vires  an'imi- 

conaiu  advócaos,  ex  earuui  nominibas  veros  nmcatque  vigorem.  I^'irg.  5.  Mneid.                  ' 


IV 

dos  lo  hagan  así :  pues  no  hay  regla  sin  excepción ,  que  siempre  una  índole  noble, 
y  bien  acondicionado  genio  obra  según  su  innata  y  bien  nacida  propensión  aque- 
llo que  es  mas  anoglado  á  el  superior  dictamen  de  la  razón.  Ruegote  no  dexes  de 
Ler  cosa  alguna  por  entender  que  ya  tu  la  sabes  ,  pues  en  leerlo  nada  se  aventura, 
y  tal  vez  enconuaras  •el  desengaíío  ;  como  los  que  dicen  sin  verlo  que  lo  inismo 
dirán  otros  autores  ,  de  que  se  desengafiarian  si  lo  leyeran. 

Y  compadécete  xie  quien  expone  á  el  arbitrio  de  la  pública  censura  este  in- 
menso trabajo  y  desvelo  ,  y  su  pobre  caudal ,  sin  esperanza  de  recobrar  lo  uno, 
ni  recompensar  lo  otro.  Que  si  la  alta  provideiTcia  no  me  hubiera  sufragado ,  ade- 
mas de  otros  medios  extraordinarios  ,  con  la  habilidad  de  mi  ¿obrino  don  Juan  en 
el  buril ,  así  para  la  conveniencia,  como  para  el  acierto  de  las  láminas ,  fuera  im- 
posible sacar  á  luz  esta  obra.  Yo  me  alegraré  haber  acertado  á  complacerte  en  ella, 
y  si  lo  hubiere  conseguido  ,  ceda  todo  en  honra  y  gloria  del  Altísimo  ,  y  beneri- 
cio  de  sus  criaturas ,  ageno  de  todo  temporal  interés.  VALE. 


a. 


PROTESTATIO   AUCTORIS. 


jiidqiíid  in  frasenti  opere  dixero  Sacrosanctx  Romance  JEcclesiee  sacro- 
qite  tidi'i  tribunal}  subjicio  :  Si  enim  aliquid  decrctis  siiis  non  consonum  invcnia- 
tur ,  tamcjnam  non  dictiim  obsecro  censeatur. 

Antonius  Palomino  &  Velasco. 


TA- 


TABLA 

.     DE    LOS   CAPÍTULOS 

CONTENIDOS    EN    ESTE    TOMO    SEGUNDO 

DE   LA    PRÁCTICA   DE    LA  PINTURA. 


LIBRO  QÜARTO. 
EL  PRINCIPIANTE, 
CAPITULO   PRIMERO. 

JLixhortacIon  al  principlante.  Pag.  3. 

CAPITULO  n. 

Del  genio  que  ha  de  tener  el  princi- 
piante, pag.  6. 

CAPITULO   III. 

Del  maestro  que  debe  elegir  el  prin- 
cipiante, pag.  I  o. 

CAPITIÍLO  IV. 

Primeros  rudimentos   del    principian- 
te, pag.  15. 

CAPITULO  V. 

De  la  simetría  del  cuerpo  humano,  p.  1 9. 
CAPITULÓ  VL 


r-  r 


De  la  anatomía^^íe  los  músculos  del 
cuerpo  humano,  pag.  526. 

CAPITULO  VIL    , 

De  la  anatomía  de  los  huesos  del  cuer- 
po  humano,  pag.j 2,9.  _uj 


CAPITULO  VIII. 

Regla  general  para  la  inteligencia  de  los 
escorzos.  pag.  32. 

LIBRO  QUINTO. 

EL  COPIANTE. 
CAPITULO  PRIMERO, 


c 


orno  el  principiante  no  ha  de  olvi- 
dar el  estudio  d.^1  dibuxo  ,  aunque  se 
ponga  á  pintar,  pag.  ^6. 

CAPITULO  n. 

Instrumentos  que  ha  de  preparar  el  prin- 
cipiante para  ponerse  á  pintar,  p.  39. 

CAPITULO  IIL 

Modo  de  imprimar,  d  aparejar  los  lien- 
zos ,  y  otras  superhcies  para  pin- 
tar, pag.  44. 

CAPITULO   IV. 

Quales ,  y  quántos  sean  los  colores  del 
olio  ,  y  como  se  han  de  preparar ,  y 
de  los  aceytes  y  secantes  que  sirven 
para  su  manejo,  pag.  52. 


^         CAPITULO  V) 

Como  ha  de  comenzar  á.pintar  el  co- 
pian- 


y 


.VI 


piante  ,  y  los  medios  con  que  ha  de  ner  de  la  arquitectura  ,  sus  especies, 

y  proporciones,  pag.  1  oo. 


facilitar  el  colorido,  pag.  5  7.  ^ 
CAPITULO  VI. 


CAPITULO  V. 


Del  colorido  de  los  paños  ó  ropas,  y      Práctica  de  la  Pintura  al  temple,  pag.  11  oí 
de  los  cambiantes  de  diversos  colo- 


res, pag.  65. 

CAPITULO  VIL 

De  los  paises ,  flores  y  frutas ,  y  otros 
adherentes.  pag.  7Í2. 

CAPITULO  VIII. 

De  los  medios  que  puede  usar  el  co- 
piante para  ajustarse  mas  á  el  origi- 
nal, pag.  82. 

LIBRO  SEXTO. 
EL  APROVECHADO. 
CAPITULO  PRIxMERO. 


L 


LIBRO  SÉPTIMO. 
EL  INVENTOR. 

CAPITULO  PRIMERO. 

\^^ué  cosa  sea  inventar ,  y  si  todo  lo 
que  es  inventado  merece  el  título  de 
original,  pag.  122. 

CAPITULO   II. 

Qué  caudal  debe  tener  el  pintor  en  el 
entendimiento  para  haber  de  in- 
ventar ,  y  como  ha  de  usar  de  él. 
pag.  126. 

CAPITULO  in. 


o  que  debe  observar  el  aprovecha-      Co'mo  ha  de  examinar  el  artífice  su  In- 


do para  pintar  por  una  estampa  ,  ó 
por  un  dibuxo.  pag.  87. 

CAPITULO  n. 


vención ,  y  pui  ificarla  de  todos  de- 
fectos, pag.  134. 

CAPITULO  IV. 


Del  modo  de  estudiar  por  el  natural,  y      De  la  práctica,  y  observaciones  de  la 
lo  que  se  debe  observar  en  los  retra-  Pintura  al  fresco,  pag.  143. 


tos.  pag.  90. 

CAPITULO   III. 

Observaciones  para  componer  una  his- 
toria tomada  de  diferentes  pape- 
les, pag.  97. 

CAPITULO  IV. 

Inteligencia  que  el  aprovechado  debe  te- 


LIBRO  OCTAVO. 
EL  PRACTICO. 


,t 


CAPITULO  PRIMERO. 

^1  J¿  la  práctica  que  debe   tener  el 
•  pintor ,  y  porqué  medios  la  ha  de 
conseguir,  pag.  158.    '-'afcíi  uii  i 


VII 


CAPITULO  II. 


Inteligencia  que  debe  tener  el  pintor  de 
la  hsíonomía ,  paía  sublimar  la  perfec- 
ción de  sus  obras. 'pag.  i6i. 

CAPITULO   IIL 

De  la  perspectiva  práctica,  pag.  167. 

CAPITULO  IV. 
De  la  perspectiva  de  los  techos,  p.  lyC. 

CAPITULO   V. 


curtirse  en  las  obras  de  conscqiien- 
cia ,  que  se  ofrecen  en  la  Pintura, 
pag.  21$. 

CAPITULO  IV. 

Idea  para  el  ornato  de  la  plazuela  y 
fuente  de  ésta  imperial  coronada  vi- 
lla de  Madrid ,  en  la  entrada  de  la 
•serenísima  reyna  nuestra  señora  Doiía 
María  Ana  de  Neoburg ,  para  las  se- 
gundas felices  nupcias  d^-1  Rey  nuestro 
¿eñor  Carlos  II.  año  1 690.  pag.  ¿27. 

CAPITULO   V. 


En  que  se  resuelven  otras  dilícultades      Idea  y  pintura  del  patio  del  hospital 


que  ocurren  en  las  cúpulas  y  sitios 
cóncavos,  pag.  184. 

CAPITULO  VL 

En  que  se  trata  la  delincación  de  los  tea- 
tros, altares,  y  monumentos  de  pers- 
pectiva, pág.  188. 

LIBRO  NONO. 
EL  PERFECTO, 

CAPITULO  PRIMERO. 


D 


e  la  gracia,  dulzura,  y  melodía  de 
la  Pintura  ,  y  por  qué  medios  se  lle- 
gará á  conseguir,  pag.  1 96. 

CAPITULO  II. 

De  otras  observaciones  concernientes  á 
la  mayor  perfección  de  una  pintu- 
ra, pag.  203. 

CAPITULO  IIL 

De  las  ¡deas  ó  asuntos  que  suelen  dis- 


Real  de  esta  Corte ,  que  se  executd 
año  de  16 93.  de  orden  de  esta  no- 
bilísima ,  é  imperial  villa  de  Ma- 
drid, pag.  Í235. 

CAPITULO  VL 

Explicación  de  las  ideas  que  se  executa- 
ron  en  dos  calesines  de  orden  del  se- 
ñor Don  Carlos  II.  y  para  su  real  ser- 
vicio año  de  1696,  pag,  242. 

CAPITULO  VIL 

Idea  para  la  pintura  de  la  iglesia  Parro- 
quial de  san  Nicolás  de  Bari  de  la 
ciudad  de  Valencia,  pag.  247. 

CAPITULO  VIIL 

Descripción  de  la  Idea  de  la  pintura  del 
presbiterio  de  la  iglesia  Parroquial  de 
san  Juan  del  Mercado  de  la  ciudad 
de  Valencia ,  que  executó  el  autor 
año  de  1699.  P^g-  ^i9* 

CAPITULO  IX. 

En  que  se  describe  la  idea  de  la  pintura 

del 


VIH 


del  cuerpo  de  la  iglesia  de  la  Parro- 
quial de  san  Juan  del  Mercado  de  la 
ciudad  de  Valencia  que  executó  el 
autor  año  de  1 700.  pag.  286. 

CAPITULO  X. 

Idea  para  la  pintura  de  la  cúpula  de  la 
capilla  de  nuestra  Señora  de  los  De- 
samparados de  la  ciudad  de  Valencia, 
executada  por  el  autor  año  de  1 701. 


P^g- 


Í96. 
CAPITULO  XL 


Descripción  de  la  pintura  del  frontis ,  ó 
medio  punto  del  coro ,  en  que  ter- 
mina la  bóveda  de  la  iglesia  del  con- 
vento de  san  Estevan  de  Salamanca, 
orden  de  Predicadores ,  executada  por 
el  autor  año  de  1 705.  pag.  304. 

CAPITULO  XII. 


CAPITULO  XIIL 


Geroglíficos  que  formó  el  autor  para 
el  funeral  de  la  serenísima  Rey  na 
nuestra  señora  Doña  María  Luisa 
Gabriela  de  Saboya  año  de  1714. 
pag.  316. 

CAPITULO  XIV. 

Idea  que  se  ofrece  á  la  corrección  de  la 
muy  veneranda ,  y  erudita  comunidad 
de  la  Real  Cartuxa  de  Santa  María 
del  Paular  para  la  execucion  de  la  pin- 
tura de  la  cúpula  del  sagrario  nuevo, 
pag.  322. 

CAPITULO  XV. 

De  algunas  curiosidades ,  y  secretos  ace- 
sorios  á  la  Pintura ,  y  de  importancia 
para  el  que  la  profesa,  pag.  327. 


Idea  para  la  pintura  de  la  cúpula  de  la  C  A  P I T  U  L  O  X  V  I. 
capilla  del  Sagrario  en  el  Real  mo- 
nasterio de  la  santa  Cartuxa  de  la  Manifactura  ,  y  secretos  de  algunos  co- 
cindad  de  Granada  año  de  1712.  por  lores  artiticiales ,  que  se  gastan  en  la 
el  autor,  pag.  31 2.  Pintura,  pag.  337, 


MU- 


MUSEO   P  I  C  T  O  R  I  C  O5 

Y    ESCALA     ÓPTICA. 
TOMÓ    SEGUNDO. 

PRÁCTICA  DE  LA  PINTURA. 

L  I  B  R  O^    Q.'ü  A  R  TO. 

EL,  PRINCIPIANTE, 

PRIMER  GRADO   DE    LOS  PINTORES. 

Qiiarhim  est  cap  ere  id  y  quod  instas.  ^ 

M  E  L  P  Ó  M  E  N  E. 

Id  est ,  capacitas ,  sive  -ponens  germina. ' 
Tdelpomcne  trágico  proclamat  tnasta  bhatii.  2 

ARGUMENTO  DE  ESTE  LIBRO. 


JÍL¿A  quarta  operación,  ó  acto \ ntclectual ,  que  pracDicamos  en  la  investigación 
de  la  sciencia ,  es  poner  medios  para  adquirir  lo  que  con  instancia  se  ha  deseado. 
A  este  acto  intelectivo  llamaron  los  antiguos  y^í/^o;«e/?e,  quarta  de  las  nueve 
musas  3 ,  cuyo  oficio  es  cultivar  lo  que  se  ha  plantado.  Y  así  habiendo  impuesto 
á  el  aficionado  en  el  tomo  antecedente  ,  en  la  inteligencia  de  la  constitución  y  na- 
turaleza del  arte  de  la  Pintura  ,  según  sus  teóricos  y  scientíficos  fundamentos ,  que 
son  las  raices  y  semillas  de  este  delicioso  vergel ,  sigúese  ahora  el  ingreso  á  la  Prác- 
tica en  este  libro ,  donde  comenzaremos  á  instruirle  en  los  rudimentos  con  que  de- 
be cultivar  este  ameno  jardin  ,  y  ocupar  la  primera  grada  de  esta  escala  óptica ,  pa- 
ra ascender  i  la  eminencia  de  tan  suntuoso  alcázar  ,  que  asentado  sobre  tan  segu- 
ros y  firmes  fundamentos ,  se  mira  incontrastable  á  los  embates  del  tiempo  y  ac- 
cidentes de  la  fortuna  :  para  lo  qual  contribuirá  benigna  la  docta  J^íelpómene, 
asegurando  con  la  melodía  de  su  acento  la  esperanza  del  fruto  que  promete  la 
cultura  de  este  apacible  vergel  :  bien  que  melancólico  y  adusto  en  los  princi- 
pios ,  hasta  que  le  fecunde  el  suave  rocío  de  los  bien  observados  preceptos ,  y  co- 
mience á  brotar  la  variedad  hermosa  de  sus  fragrantés  fioresi;  '• 

Tom.  II.  A  ,  CA- 

1  Fulgent.  flfytbo!.  i.  3     Herodüt.  »«  sua  historia  juxta  Musarum  sf- 

2  Virgil.  in  Epigr.  riem.         -¿j^a/i     ;_ 


o  J 


Mlf$EP    PICTÓRICO. 


TJM 


:)í  1 


L 


Lo  prinuro  que  ha 
de  considerar  el  ^rin- 
tipiante. 


Lo  segundo  que  ha 
de  considerar  el  prin- 
cipiante. 


CAPITULO   PRIMERO. 

Exhortación  á^l  pr'mcijpiante. 
§.   I. 


J 


ía  gran  copia  de  facultades ,  la  suma  erudición  y  funda- 
nientx)s  scientíticos  4e  que  se  adorna  la  Pintura  '  ,  parece 
podia  causar  horror  en  vez  de  servir  de  estímulo  á  el  prin- 
cipiante para  emprender  el  estudio  de  esta  honorífica  profe- 
sión; pero  este  debe  considerarlo  primero,  que  las  cosas  gran- 
des se  hicieron  para  los  grandes  espíritus ;  y  que  seniejantes 
empresas  ,  aun  con  no  conseguirlas  ,  aseguran  ía  gloria  en  in- 
tentarlas 2.  Con  menos  se  contentaba  aquel  gran  político  que 
ideó  el  epígrafe  :  Tn  magriis  vokñsse  satis ,  pues  bastábale 
la  voluntad  de  emprenderlo ,  para  idearse  la  gloria  de  con- 
seguirlo ;  pero  en  todo  caso  nunca  desconfie  de  lograr  lo 
mejor ,  teniendo  presente  que  en  las  cosas  sublimes  siempre 
son  grandes  aq.uelías  que  se  acercan  á  las  mayores  3. 

Lo  segundo  debe  considerar  el  principiante ,  que  aque- 
llos eminentes  ingenios  que  veneramos ,  como  oráculos  de 
esta  facultad ,  no  fueron  de  otra  naturaleza  que  la  nuestra; 
ni  el"  que  anduvo  con  ellos  tan  liberal  será  con  nosotros  es- 
caso, pues  la  mano  del  señor  nunca  se  limita  4;  ni  lo  infinito 
puede  tener  término  ;  siempre  tiene  que  dar  y  comunicar  á 
sus  criaturas ;  y  el  que  desconfia  de  esta  verdad ,  hace  cono- 
cido agravio  á  su  infinita  sabiduría  y  bondad  ,  de  cuya  natu- 
raleza es  difundirse  y  comunicarse.  Y  llevando  por  norte  esta 
santa  confianza,  ageno  de  toda  vanidad  y  satisfacción  pro- 
pia ,  considerando  á  Dios  autor  de  todo  lo  bueno  5  ,  no  hay 
que  temer  dificultad  alguna  que  pueda  ocurrir ,  por  insupe- 
rable que  parezca ,  sino  procurar  siempre  imitar  y  seguir  á 
aquellos  cuyas  obras  inmortalizaron  sus  nombres  ^ ,  sin  em- 
barazarse en  obstáculos  que  entibien  el  continuado  curso  de 
esta  deliciosa  jornada ,  y  que  solo  pueden  amedrentar  los  ge- 
nios 


1  Aut  enim  difficultate  institu- 
tionis  t^m  numeros<e,atque  perple- 
Xí^  deterreri  solent;  aut  eo  tempo- 
re  ,  quo  prsecipué  alenda  ingenia, 
.arque  indulgencia  quadam  enu- 
trienda  sunt ;  asperiorutn  tractatu 
rerum  atteruntur,  j^aw.  de  Pict.  vet. 
¡ib.  I.  cap.  I.  §.  6. 

2  IVlagnx  rei ,  quantulumcum- 
que  possederis  ,  fuisse  participem, 
non  mínima  est  gloria.  Columel.  lib. 
w.  de  R.  R.  cap.  r. 

3  Ñeque  illud  ipsum  ,  quod  est 


optimum,  desperandum  est  :  nam 
in  prsestantibus  rebus  magna  sunt 
ea,qux  sunt  optimis  próxima.  jfí/«. 
ibi.  §.  8.  ex  Cicer.  de  claris  ovatorib, 
ad  Brut. 

4  Non  est  abreviara  rtianns Do- 
mini....  Ñeque  agravara  est  auris 
ejus ,  ut  non  exaudiat.  Isai.  59. 

5  Omne  datum  optimum  per- 
fecrum  desursum  est  deícendens 
á  patre  luminum.  yacoh.  i. 

6  Quorum  gloriam  affectas,eo- 
rum  opera  imitare.  Isocrat ,  ad  Nic. 


LIBRO    QUARTO,  ^ 

nios  tímidos  y  espantadizos.  Un  mediano  carpintero  conocí 
yo ,  que  habiendo  llegado  á  ser  primoroso  evanista  ,  pregun- 
tándole como  lo  habia  conseguido  ,  respondió  :  conside- 
rando  que  lo  que  hadan  unas  manos  aporqué  no  lo  hablan 
de  hacer  otras  ?  Y  lo  mismo  sucedió  a'  Pedro  de  Avila  ,  que 
avergonzado  de  saber  solo  ,  como  él  decia,  acepillar  un  zo- 
quete ,  se  aplico  de  suerte  á  el  estudio ,  que  vino  á  ser  con- 
sumado arquitecto.  _,,,,- 

Lo  tercero  debe  considerar  el  principiante,  que  las  fá-  Lo  tercero  que  debe 
cultades  que  ilustran  la  Pintura ,  ni  se  aprenden  todas  juntas,  considerar  el  fritici- 
ni  cada  una  ,  como  si  aquella  se  profesase  ,  porque  para  eso  /'^'■'^«'• 
no  bastaba  una  vida ;  y  así  no  es  menester ,  como  discreta- 
mente dice  \^¡truvio  en  su  arquitectura ,  que  sea  tan  gran 
geómetra  como  Euclides ,  tan  gran  anatomista  como  el  Ve- 
xálio  ,  tan  lisionomista  como  el  Porta  ,  tan  gran  retorico  co- 
mo Cicerón ,  ni  tan  grande  arquitecto  como  Vitruvio ;  por- 
que todas  las  cosas  tienen  su  medida  :  que  también  hay  en 
el  saber  sus  hidropesías  '  ;  y  es  menester  evitarlas  midiendo 
el  talento  con  la  necesidad  *  :  que  si  este  fuere  tan  feliz  ,  que 
sin  perjuicio  de  lo  principal  se  pueda  extender  á  lo  accesorio, 
el  tiempo  y  la  naturaleza  del  genio  le  aconsejarán  lo  conve- 
niente ;  pero  no  siempre  es  lo  mejor  lo  mas  seguro ,  y  á  veces 
lo  mas  seguro  es  lo  mejor ;  y  en  los  principios  siempre  se 
ha  de  buscar  lo  mas  seguro  ,  tomando  de  cada  cosa  lo  que 
basta ,  sin  empeñarse  en  lo  que  sobra ;  y  emprendiéndolo 
parte  por  parte  sucesivamente  sin  ofuscarse  ni  confundirse, 
vendrá  á  conseguir  fácilmente  la  posesión  del  todo  3  :  tenien- 
do presente  el  común  axioma  de  gutta  cavat  lapidem  ,  que 
una  gota  horada  una  piedra  ,  no  con  la  violencia ,  sino  con  la 
repetición  ,  non  vi ,  sed  stepe  cadendo.  Así  pues  logró  Aie- 
xandro  hacerse  dueño  del  mundo  en  pocos  años.  A  que  alu- 
dió la  empresa  del  caballo  ,  á  quien  pretendiendo  un  hombre 
arrancarle  las  cerdas  de  la  cola  todas  juntas ,  le  arrastraba  sin 
conseguirlo  ;  y  otro  cerda  á  cerda  venia  á  despoblársela  toda 
sin  violencia  ni  trabajo  :  y  así  poco  á  poco  se  avanza  mucho; 
y  continuando  el  trabajo  con  el  buen  orden  y  método ,  se 
vencen  las  mas  arduas  dificultades  4.  Por  eso  esta  obra  no 
solo  se  intitula  A'Iiiseo  Pictórico ,  por  la  varia  erudición  que 


Alexandro  como  se 
hizo  dueño  del  mwido 
en  pocos  años. 


Tom.  IL 

'  I  Delectat  artium  notitia  mul- 
tarum.  Tantum  itaque  ex  illis  re- 
tineamus  ,  quantum  est  necessa- 
rium.  Séneca  epist.  88.  Plus  scire, 
velle,  quam  sit  satis,  intemperan- 
tia:  genus  est.  ídem  ibiJ. 

s  Non  plus  sapere, quam  opor- 
tet  sapere  :  sed  sapere  ad  sobrieta- 
tem.  Unicuique  sicut  Deus  divisit 
mensuram.  Jíd  Romanos  12. 


A2 


el 


3  Facillús  enim  per  partes  in 
cognitionemtotiusadducimur..5'^». 
epin.  89. 

4  Omnia  conando  docilis  so- 
Jertia  vincit.  Manil.  libro  astron. 
vers.  95. 

Omnia  enim  breviora  reddet  or- 
do ,  &  ratio,  &  methodus.  Jun.  de 
Píct.  vet.  lib.  i .  cap,  i .  §.  7. 


4.  MUSEO   PICTÓRICO. 

el  arte  incluye ,  sino  también  Escala  Óptica  ,  para  dar  á.  en- 
tender que  se  ha  de  subir  i  la  cumbre  por  sus  gradólo  es- 
calones uno  á  uno ,  sin  precipitarse  ni  descomponerse. 

Gran  felicidad  dexó  vinculado  el  estudio  á  los  pobres,  ó 
á  los  que  la  fortuna  les  privó  del  subsidio  de  quanciosos  vín- 
culos y  crecidos  patrimonios :  pues  si  las  artes  y  sciencias  se 
dexasen  conquistar  solo  con  las  riquezas ,  exccutoriado  tu- 
vieran los  ricos  el  epiteto  de  sabios ,  y  los  pobres  el  vitupe- 
rio de  idiotas.  Pero  como  esta  es  una  mercancía  que  solo  se 
compra  con  el  trabajo  y  la  aplicación  ,  es  gran  consuelo  pa- 
1   ra  todo  linage  de  personas  ^  ,  pues  no  dexará  de  graduarse 
en  este  concurso  el  mas  desvalido  ,  siendo  para  el  sufragado 
del  genio  ,  aplicación  y  constancia  ;  y  así  de  ordinario  suele 
La  ciencia  y  el  es-     ser  patrimonio  de  pobres. 
indio  es  patrimonio     .  .   £1  grande  Apeles  consiguió  la  eminencia  del  arte,  no 
d¿ ^oores.  ^^^  fatigas  demasiadas  ni  tareas  prolixas  ,  sino  con  una  cons- 

tancia de  ánimo  tan  prudente  ,  que  sin  las  congojas  del  afán,, 
procuraba  no  se  le  pasase  dia  alguno  sin  dibuxar  por  ocupa- 
do que  estuviese  ' ;  que  esto  basta  tal  vez  para  que,  ó  se  ade- 
lante ,  ó  por  lo  menos  se  conserve  lolidquirido ,  fiando  los 
mayores  progresos  de  mas  repetidos  actos.. 

§.  II. 

Lo  ¡lUixrto  que  debe  jL  últimamente  debe  considerar  el  principiante  lo  que  di- 
consiJerar  el  princi-  ce  Quintiliano  :  Qite  ninguna  edad  parece  fué  mas  feliz  que 
pi^^»t^-  la  nuestra  ,  en  cuya  ense/tanza  trabajaron  tan  eminentes 

ingenios  de  la- antigüedad  3.  Con  mas  razón  lo  pudiera  hoy 
decir ,  con  el  transcurso  de  tantos  años  mas  en  que  han  flo- 
recido tan  felices  ingenios ,  y  en  ellos  otros  tantos  oráculos 
de  todo  linage  de  erudición  que  viven  inmortalizados ,  ya 
en  la  tácita  eloqüencia  de  sus  libros ,  ó  ya  en  la  muda  res- 
piración de  sus  obras. 

Aquellos  eminentes  griegos ,  en  los  primeros  crepúsculos 
del  arte ,  sin  otro  maestro  que  la  naturaleza  y  la  innata  virtud 
del  ingenio  ,  que  próvido  el  Criador  infundió  en  nuestras  al- 
mas como  centella  de  su  divinidad  con  solas  quatro  colores, 
y  al  principio  con  sola  una  llegaron  á  tan  superior  excelencia, 

que 

•  I     Metroclesrerumquasdamesse  lo.  Nulladies  sine  linea. /í/(?m./¿iV. 

ajebat ,  quse  argento  emi  possent,  3     Tot    nos    prsceptoribus  ,  tot 

ut   domum  ,  quasdam  vero,  quas  magistris  instruxic  antiquitas,  ut 

tempere  ,  &  studio   ut  scientiam.  possit  videri ,  nulla  sorte  nascendi 

Diog.  Laer.  ¡\b .  ó.  xtasfelicior,quattiaostra,cui docen- 

3     Apelii  fuit  perpetua  consue-  dae  priores  elaboraverunt.  Quint. 

tudo  ,  numquam    tam   occupatatn  m.  2.  opud,  Jun.  ¡ib.  1,  de  Pict.vet, 

diem  agendi ,  ur  non  iineam  ducen-  cap.  i.  §.  7. 
do  exerceret  arttm.  Píin.  35.  cap. 


.Ot.IrBílO   QÜ.ARTO.  5 

que  sus  obras  se  í^credifaron  mas  Ú^  milagros  qiac  de  aríiíí- 
ciosjr como  lo  vimos  en  el  tomo  antecedente ,  libro  primero 
y  segundo.  Porque  la  oculta  fuerza  del  ingenio  prorumpe  á 
veces  en  Jos  mayores  aciertos ,  guiado  solo  de  un  secreto  in;i- 
pulso  de  la  naturaleza  ' ,  que  tal  vez  le  entibian  mas  que  le 
estinmlan  los  preccpíos.  ^     '  i  '     ■  [  i 


T 


§.  lll 


anto  puede  la  aplicación  del  ingenio  y  la  continuación 
del  trabajo,  que  industrioso  llega  á  superar  las  mas  arduas 
empresas  ?.  Y  así  au£ique  á  el  priftcipio  parezcan  insuperables, 
no  hay  que  desmayar ,  pues  todos  los  principios  parecen  ar- 
duos ;  y  no  hay  sciencia  que  ant^s  de  eiuprenderla  no  pa- 
rezca diiícil  3 ;  pero  todos  los  que  á  el  principio  son  temores, 
los  convierte  el  estudio  en  delicias ;  y  en  luces  resplandecien- 
tes, todas  las  que  parecían  tinieblas  horrorosas. 

Deseche  pues  el  principiante  el  cobarde  temor  que  pe-r 
rezoso  malogra  el  fruto  de  los  mas  A;levados  ingenios ,  con- 
siderando que  los  grandes  espíritus  nacieron  para  empresas 
grandes  ;  que  aquellos  que  las  lograron  felices ,  no  fueron  de 
otra  naturaleza  que  la  nuestra  ;  y  que  no  ha  de  ser  con  no- 
sotros escaso  el  que  anduvo  con  ellos  tan  próvido  ;  que  con 
la  constancia  sin  fatiga  ni  congoja  ,  parte  por  parte  se  viene  á 
conseguir  el  todo  }  que  no  se  tarda  lo  que  se- acierta  ;  y  que 
algunos  aun  sin  mas  documentos  que  su  ingenio  y  aplicación 
han  llegado  á  conseguir  mucho  ;  y  últimamente  ,  que  debía- 
mos afrentarnos  de  no  adelantar  aun  mas  que  los  antiguos, 
por  hallarnos  en  posesión  de  lo  que  ellos  dexaron  trabajado 
para  nuestro  documento  ;  pues  poco  se  debe  á  sí  el  que  no 
sabe  mas  que  lo  que  le  han  enseñado ,  que  aunque  la  peque- 
nez de  un  pigmeo  no  pueda  medirse  con  la  proceridad  de 
un  gigante  ,  si  sobre  los  hombros  de  este  se  colocase  el  pig- 
meo ,  no  hay  duda  que  conseguiría  mayor  eminencia.  Gigan- 
tes han  sido  de  esta  facultad  los  antiguos ;  pero  si  hallando- 
nos  en  posesión  de  lo  que  especularon  y  obraron ,  procura- 
mos nosotros  ascender  con  el  estudio  á  mayores  especulacio- 
nes ,  no  hay  duda ,  que  aunque  seamos  de  estatura  pigmea, 
podremos  descubrir  mas  tierra  que  los  que  fueron  de  mayor 
estatura ;  y  sobre  todo  debe  servirle  de  estímulo  á  el  princí- 

pian- 


1  Credere  motlo,qui  discet,ve- 
lit,  cerianí  qu;inJam  viam  esse,  in 
qua  multa  ,  etianí  sine  doctrina, 
prestare  debeat  per  se  ipsa  natura. 
Jun.  de  Píct.  ^'eter.  lib.  i .  cap.  i .  §.  6. 

2  í^uia  vis  magna  est  in  homi- 
num  ingeniis,eo  multi,  eiiam  sine 


doctrina ,  aliquid  omninm  gene- 
riim  ,  atque  artium  consequuntur. 
Cic.  de  Orat.  lib.  2. 

3  Omnia  principia  sunt  diffici- 
lia.  Ex  co'iim.  pbilos.  axiom.  Omne 
opus  ditficilé  videtur,  antequam 
lentes.  Veget.  lib.  2.  de  re  milit. 


La  demasiada  aten- 
ción d  los  p'íCejHos  en- 
torpece a  'veces  la  ma- 
no. 


El  dcmasijílo  te- 
tjior  y  desconfianza 
desluce  muchos  iJige- 


7110S. 


Poco  se  debe  á  sí 
el  que  se  contenta  con 
lo  que  le  han  enseñado. 

Estímulos  fara  el 
jjrincÍ£Íaníe. 


6  MUSEO  PICTÓRICO. 

piante  la  belleza  de  esta  facultad  ,  el  deleyte  ,  la  diversión  ,  la 
virtud ,  el  honor ,  la  fama  y  renombre  glorioso  que  se  intere- 
sa en  este  oculto  hechizo  ,  en  este  apetecido  cautiverio ,  y  en 
este  por  tantos  títulos  milagroso  encanto  de  los  ojos. 

■A  ■- 

CAPITULO    11. 


c 


Del  genio  que  ha  de  tener  el  principante. 
§.   L 


^o»  repugnancia  de  la  naturaleza  inútil  es  el  trabajo  » ;  y 
por  el  contrario  es  de  suma  importancia  quando  á  el  trabajo 
nos  guia  la  misma  naturaleza.  *  Es  nativa  propensión  amar 
aquello  á  que  nos  inclina  el  genio ;  y  es  tan  poderoso  el  amor 
en  lo  que  investiga  ,  que  á  el  mismo  trabajo  le  disfraza  en 
deleyte  3  :  ingenio  altamente  dotado  del  cielo  requiere  el  pin- 
tor 4 ;  y  este  excita  á  la  voluntad ,  para  que  acompañándole 
en  los  apetecidos  afanes  convierta  en  delicias  los  sudores, 
manifestándose  estos  secretos  impulsos  en  las  primeras  trave- 
suras de  la  edad  pueril. 

Y  así  acostumbraban  los  griegos ,  con  providencia  sabía, 
la  puericia  descubren    introducir  á  sus  hijos  en  los  umbrales  de  esta  arte  aun  en  los 


Con  facilidad  se 
percibe  lo  qite  el  ingenio 
apetece. 


Las  tra'Vfsuras  de 


el  genio 


mas  tiernos  aííos  ,  para  que  observado  su  genio ,  ó  les  inclina- 
sen á  otras  si  en  aquella  no  aprovecharon  ,  d  perseverasen  en 
ella  si  felizmente  comenzaban  5 ;  de  suerte  que  la  Pintura 
venia  á  ser  la  piedra  de  toque  de  los  ingenios ,  mediante  la 
qual  se  descubrían  los  quilates  de  cada  uno.  Providencia  cier- 
to importantísima  en  las  repúblicas ,  ó  ya  para  examinar  los 
genios  y  no  descaminarles  la  propensión  ,  ó  ya  para  labrar- 
los encontrando  la  lima  con  que  se  han  de  pulir ;  que  en 
muchos  por  faltar  esta  ,  se  ha  visto  quedarse  en  bruto  ,  carga- 
dos de  la  escoria  que  sacaron  de  la  inculta  mina  de  la  na- 
turaleza. 

Aquel  varón  singular  entre  los  romanos  Paulo  Emilio, 

no 

1  Reluctante  natura  irritus  la- 
bor est.  Tutum  ¡ter  est ,  ad  quod 
natura  te  instruxit.4S'í'«í'ca<'^2íí.3i. 
Ad  hanc  legem  animus  noster  ap- 
tandus  est.  JJet?!.  epist.  107. 

2  Magnum  quidtm  est  tractare 
artem  ,  ad  quam  narurx  tu«  spon- 
té  propendeas.  Jun.  de  Pict.  leter. 
¡ib.  2.  cap.  2. 

3  Máximum  ad  rem  conficien- 
dam  adjumentum  amare  id  ipsum 
quod  geratur.  Séneca  epist.  57. 

4  Ingeiiium  pictura  expetit.Fí- 
lix  Faver  in  hist.  Suevof.  ¡ib.  i.  c.  8. 


Pictori  non  exigua  cxlitus  do- 
na obtinenda  sunt ,  quibus  arte  sua 
dignus  videatur.^oteí.  F¡ud de Mi-^ 
chocosm.  hist.  tract,  de  Pict. 

5  Etenim  pueri  grascorum  áta- 
te adhuc  teñera  ,  primum  artis  pic- 
turae  limen  ingressi  ,  iranifestam 
statim  qualiscumque  indolis  spem 
prodebant;  atque  ex  ea  spe,aut  ad 
alias  artes  traducebantur,  si  minus 
bac  arte  capi  viderentur ,  aut  in 
arte  feliciter  inchoata  constanter 
perseverabant.  Jun,  de  Pict.  veter, 
¡ib.  2.  cop.  3.  §.  I. 


LIBRO   QUARTO. 


^ 


no  solo  aplicó  á  sus  hijos  maestros  de  filosofía  y  retórica ,  si- 
no también  de  escultura  y  Pintura  ,  como  artes  convenicn^ 
tes  para  el  ornato  político  de  una  juventud  bien  disciplina-         Pintura,  piedra  de 
da  '.  Continuándose  entre  los  romanos  este  acreditado  es-    ioque  de  los  ingenios 
tilo  «,  como  lo  vimos  en  repetidos  discursos,  de  los  libros    P'i'riles. 
antecedentes.  .  ;  ojji'ja-:  A 

(  ■  No  lo  hicieron  así  los  Megarenses ,  pues  .ponían  mas 
estudio  en  la  procreación  de  sus  ganados  que  desvelo  en 
Ja  educación  de  sus  hijos.  A  cuya  causa  decia  Didgencs, 
que  riías  que  uno  de  los  hijos  de  los  Megarenses, jxqueria  ser 
lina  res  de  sus  ganados  3.  Cierta  ^especie  de  estulticia  y  des* 
cuido  digno  de  grave  reprehensión  es  desvelarle  los  hom- 
bres en  cultivar  la  hacienda  que  han  de  dexar.  á  sus  hijos,  ■ 
y  dcxar  á  sus  hijos  sin  cultivar  cargados  de  hacienda.  Por 
esto  exclamaba  Crateto  diciendo ,  que  desde  el  lugar  mas 
eminente  de  cada  ciudad  ,  en  voz  alta  se  había  de  repetir  :  jm 
que  -pensáis  ,  hombres  insensatos ,  que  tanto  desvelo  poncis 
en  adquirir  hacienda ,  y  tanto  descuido  e?i  instruir  los  hijos 
d  quien  la  habéis  de  dexar  4 ! 


Exclamación  de 
Crateto  acerca  de  la 
educación  de  los  ¡lijos. 


Q, 


II. 


.uanto  le  falta  de  disposición  á  la  puericia  para  elegir  lé 
sobra  de  viveza  i  el  genio  para  indicar  ,  debiendo  los  padres 
con  la  observación  de  lo  que  esta  abunda  ,  suplir  el  arbitrio 
que  en  aquella  falta  ^  y  reconocida  por  las  indicaciones  la  pro- 
pensión del  genio  ,  hacer  elección  de  aquello  que  le  es  mas 
conforme.  Muchos ,  que  fueran  eminentes  en  una  facul- 
tad j  viven  violentos  y  deslucidos  en  otra.  El  genio  de  la  Pin- 
tura se  dexa  conocer  en  las  travesuras  de  la  puericia  ,  ya  con 
un  carboncillo,  formando  en  mal  digeridas  seíías  algunas  fi-  del  genio 
guras  de  hombres  ó  animales  y  otras  cosas ;  ya  con  la  pluma 
copiando  imperfectamente  alguna  estampa ;  ya  formando  de 
barro  ú  otra  materia  semejante  alguna  figurilla  ó  anímalejoj 
ya  traveseando  en  colores ,  manchando  las  paredes  y  preten- 
diendo formar  algún  adorno ,  pais  ó  casería  ;  y  especialmente 


Quanto  importa  eU' 
gir  facultad  conforme 


1  PauIuscertéEmiliusat  quan- 
tus  ille  vir!  liberis  suis  ,  non  so- 
phisuis  modo.Ói  rhetores.sedsculp- 
lores  etiam  ,  atque  pictores  magis- 
tros  acididit.  Jim.  ibidem. 

2  Cumliqneatromanorum  quo- 
que  antiquinribu'!,  hanc  liberorum 
suorum  institutionem  nequáquam 
displicuisse.  Líem.  itUem. 

3  l.'ndéetiim  Diogenes,videns 
Megarenses  m.ijorem  pecurum  suo- 
ru;ii  .  quám  liberorum  ciiram  gere- 
re,  di.xit:  se  malle  Megarensis  ho- 


Sl 

minis  arietem  esse ,  quám  filium. 
Jun.ibid.ex  jílliono  vet.  hist.  i  2.  50. 
tí  Laert.  lib,  6.  i»  Diog. 

4  Idque  ex  sententia  Cratetis, 
qui  séepissimé  dicere  solebat,  cons- 
cendendiim  esse  editiorem,  si  fieri 
posset,  urbis  locum,  &|ex  eo  auri- 
btis  omniuní  occinendum:  f¿uo  ten- 
ditis  homines  ,  qui  reí  faciendo  omne 
impenditis  studium"^  Filiis  autem  qui- 
bus  opes  vestras  relinquetis  ,  curam 
per  parvam !  P hitare,  de  educat.  líber. 


lí    lUtWi' 


« 


MUSEO    PICTÓRICO. 


La  desconfianz.a 
demasiada  ,  suele  ser 
dañosa  en  los  empe- 
ños de  la  opinión. 


Algunos  quieren  sa- 
berlo todo  en  un  dia. 


Tareas  impruden- 
tes llamaradas  de  es- 
toca. 


Ingenios  apoj}leti- 
cos  en  la  Pintura. 


■si  estas  indicaciones  se  acompañan  de  un  natural  modesto, 
jpacííico  ,  dócil ,  aplicado  y  discursivo  ,  este  es  iegitimamente 
genio  de  pintor  excelente ,  que  aunque  en  algunos  que  lo  han 
úáo  ,  hayan  faltado  muchas  de  estas  partidas ,  también  les 
han  servido  de  lunares  que  ,  ó  han  atrasado  su  habilidad ,  ó 
han  obscurecido  su  fama. 

No  es  despreciable  en  el  pintor  la  osadia ;  pero  esta  no 
se  ha  de  encaminar  á  la  presunción  ,  sino  á  el  empeño  ;  que 
tal  vez  en  este  la  tibieza  y  desconfianza  demasiada  es  dañosa, 
y  malogra .  los  mas  importantes  asuntos  i  la  opinión.  Todos 
los  extremos  son  viciosos  5  pero  obrar  callando  con  alí];una 
satisfacción  propia  ,  mas  cerca  está  de  virtud  que  de  vicio. 
Mas  hablar  jactancioso  sin  explicarse  en  las  obras ,  mas  cali- 
ficado está  de  vicio  que  de  virtud.  Creed  á  las  obras  ,  dice 
Christo  Señor  nuestro  i  ,  no  á  las  palabras  :  luego  estas  pue- 
den adolecer  de  falaces ,  y  quedan  las  otras  con  crédito  de 
verdaderas. 

Modesto  y  no  audaz  debe  ser  el  genio  del  pintor ,  que 
aunque  tal  vez  la  modestia  degenere  en  desconfianza ,.  ésta  Ic 
puede  empeñar  diligente  quanto  la  satisfacción  propia  le  atra- 
sará confiado. 

Pocas  veces  se  encuentra  el  genio  ta'h  purificado ,  que  no 
tenga  algunos  accidentes  que  le  vicien  ;  pero  aquel  que  tu- 
viere menos  de  reprehensible  ,  ese  vendrá  á  ser  el  mas  apre- 
ciable.  Algunos  hay  que  todo  lo  quieren  saber  en  un  dia, 
y  encendidos  de  un  furor  imprudente  ,  se  pasan  algunas  no- 
ches en  claro  dibuxando  ,  y  después  se  entibian  tan  del  todo, 
que  fastidiada  la  naturaleza  ,  quando  vuelve  á  la  tarea  es  tan 
tarde ,  que  ya  ha  perdido  el  corto  hábito  que  pudo  adquirir 
en  aquella  imprudente  fatiga.  A  estas  llamo  yo  llamaradas 
de  estopa ,  que  acabado  en  breve  el  súbito  incendio ,  no  so- 
lo no  dexa  brasa  ni  rescoldo  ,  pero  ni  aun  ceniza.  Estos  nun- 
ca aprovechan,  pues  lo  que  texen  por  una  parte  destexcn 
por  otra. 

Constante  y  prudente  ha  de  ser  el  genio  del  pintor ;  pru- 
dente para  repartir  sin  afán  el  trabajo ;  y  constante  para  no  des- 
caecer en  la  continuación ,  pues  el  exceso  del  alimento  engen- 
dra humores  viciosos  y  accidentes  fatales  ,  quanto  el  bien  dis- 
tribuido produce  nutrimento  saludable.  Hay  también  sus  apo- 
plegias  en  la  Pintura ,  que  muchos  las  han  pagado  con  la  vida, 
por  no  saber  medir  el  alimento  con  la  facultad  nutritiva  :  pa- 
ra esto  ayuda  mucho  la  prudencia  ,  distribuyendo  el  estudio 
sin  perjuicio  de  la  salud  y  de  la  tolerancia  ;  pues  si  el  exceso 
que  hizo  el  apoplético  en  un  dia ,  lo  repartiese  en  ocho ,  le 

au- 
I     Operibus  credite.  Joan,  lo- 


LIBRO   QU ARTO. ;.-:  9 

aumentaria  el  hábito  indubitablemente;  lo  queino-^haria  en 
uno  abandonándolo  después ,  porqíue  el  hábito  no  se  engen- 
dra de  solo  un  acto,  sino  de  la  repetición  de jnuchos. 


K 


§.  iii. 


ob  f)\r. 


La  de  ser  también  dócil  y  corregible  el  principiante ;  por-r 
que  si  está  bien  hallado,  con .  sus  errores,  tarde  ó  nunca  en- 
contrará los  aciertos.  Hay  ingenios  que  quieren  hacer  triaca 
el  veneno,  y  á  estos  les  sirve  de  veneno  la  triaca  :, si  pre- 
guntan, buscan  aplauso  y  no  corrección,  y  estoS'diíicultosa- 
mente  aprovechan  :  porque  es  tan  pc^josQ  cl  í^n)or-,de  nues-r 
tras  obras,  que  á  los,  mismos  defectos  los  convierte  Jen  jper^ 
feccioncs ;  por  esto  necesitan  de  otrqs  ojos  que  1,0  juzguen, 
con  cuya  \ista  desnuda  del  propip , a^nor ,  pu,i?!4^}..4iscernif 
lo  que  ocultó  el  amor  propio.,  l..,ijrj.j  y  ■.ulon  vinm^i'.  í/f'j<í  ík 

No  se  fie  en  la  felicidad  dje„^>:  ingenio  si,  letuyieref 
pues  ,  ademas  de  ser  dilicil  hacer  este  juicio  de  sí  propio, 
habilidad  sin  enseñanza  es  ■iastirna¡,^quanto  la  enseñanza  sin 
habilidad  es  perdida  ;  y  dado  caso  que  con  el  ingenio  solo 
pueda  llegar  á  la  eminencia ,  será  siempre  tarden  pero  con  la 
corrección  de  maestro  advertido ,  llegará  mas  presto  y  gon 
las  ventajas  de  mejorado;  y  no  es  despreciaitjle , la- anticipada 
posesión,  del  bien  á  que  aspira,  y  ti  goce r mas' dilatado ¡d/ií  \q 
que  anhela.  Los  árboles  silvestres  vem(^  ^u^-íructiücaa  ,  peT 
rocpn  tal  aspereza  que  nunca  son,  giatos  áieLgustp.;  rnas  ifti 
gettos  y  cultivados  con  el  arte ,  llegan  á  producir,  fruto  agran 
dable ,  dulce  y  apetecible.  No  desprecie  puqs  la  cüjt(jrí  Ú 
principiante ,  qu.e:,con  eso  dará  el  fruto  ma*.  Sft;zQij^d$  yi^rnM 


í'j 


l  Li  i-jd 


I-b  aornVi.'/'./Ji  bul 


También  ha  de  ser  el  pintor  desinteresado ,  no  porque 
no  sea  lícita  y  decente  la  cpmpensacion  de  todo  linage  de 
estudio ,  sino  porque  no  ha  de  ser  ese  el  fin  á  que  se  diíi^ 
tan  hof^esto-  exvTcicio  ;,  sino  principalÍ5Íman\^nte  it,  iüaytír 
honra,  y  g^loria  de  Dios;  y  á  el  interés  de  la  fan>a  ,  .<iuejr,éí^liS 
de,  taiii  nobles  operaciones  ,  aníeponiendo  e^e  á  toda  especi^? 
de  ínteres  civil  y;  mecánico  ;  esto  ^s  ,  en  qu^ntp  á^lps,,dQti>í§ 
del  alma,  que  en  quanto  a  los, del  cuerpo,  es  in4¡sper;sab^-^lfe 
pccspitacia  de  la  vista  ,  por  ser  ;el  juez  arbitrio  de  .nueí.Oía^ 
obi-as  rcomo  taraibien  la  firmeza  del  pulso  queígs,el"m¡ntáo 
tro  cxecutor  de  ella^;  y.si,á^t,p  ayudí^re.  la' l?pp,n;^^  4'^P«s¡- 
cion  corporal  y  iisionomía'ingenipsfi ,  secá.ip&iibJemeptc  d^q 
tinado,  para  uno  de  los  eminfífites  de  esta- í^c^wltad.  r;-;- ■■  : 
..,u]^i;^ure  pues  el  principiante,  qil9  no  §£  ll?%''e,gu^5i^n 
ci<^  de  todas  estas  quaiidades ,  suplir  con  la  industria  y  el 
imperio  de  la  r^qn. lo  que..le  hubiere  neg94Q,jl^  pLatur^le?;a, 
Tom.  11.  B  *  pues 


1,>V 


La  hahilid,id  sin 
enseñanza  es  lastima; 
y  la  enseñanza  sin  ha- 
bilidad es  perdida. 

w  '.  '  '  '     ~-: 

-VtXA.        .       :       


Dotes  de  natura- 
leza que  ha  de  ti  ner 
el  £rincÍ£Íatite. 


lO 


MUSEO  PICTÓRICO. 


pues  todos  los  animales  nacen  brutos ;  y  á  algunos  de  suerte 
ios  habilita  el  arte  que  llegan  á  desmentir  su  especie.  Re- 
prehensible cosa  sería  en  el  hombre  íer  inferior  en  la  docili- 
dad y  cultura  á  los  brutos ,  haciéndole  superior  á  ellos  el  im- 
perio de  la  razoii ;  y  especialmente  se  debe  entender  esto  en 
el  dominio  de  las  pasiones ,  regulándolas  con  la  observancia 
de  la  ley  divina  ;  pues  el  principio  de  toda  sabiduría  es  el  te- 
mor de  Dios  ' ,  y  sin  este  todo  es  vanidad  y  precipicio  ,  y  se 
malogra  el  tín  principal  á  donde  se  deben  dirigir  todas  nues- 
tras operaciones. 
La  Pintura  será  \  últimamente  considere  el  principiante  que  importa 

tn  el  fratesar  canfor-  poco  que  el  arte  de  Ja  Pintura  sea  todo  lo  que  se  ha  dicho 
en  los  discursos  antecedentes ,  si  él  lo  trata  como  si  fuera  el 
arte  mas  despreciable  del  mundo,  sin  distinción  de  los  ofi- 
cios menestrales  de  la  república ;  pues  aunque  la  Pintura  en 
sí  será  siempre  noble  y  liberal ,  en  el  que  la  usa  indignamen- 
te será  siempre  vil  y  mecánica. 

CAPITULO   III. 


me  él  la  tratare. 


A, 


Del  maestro  que  dihe  elegir  4I j)rincijtianfe. 


y^or  que: 


En  la  Pintura  m  -L  aunque  en  el  arte  de  la  Pintura  no  es  estilo  practicado 
es  estilo  llamar  maes-  el  renombre  de  maestro ,  así  por  ser  arte  liberal ,  como  por 
tros  d  sus  profesores,  no  se*  profesión  sujeta  á  examen,  mediante  el  qual  se  ma- 
vporaue.  triculan  los  examinados   como  tales  maestros  de  las  artes 

mecánicas ;  esto  no  obstante ,  siempre  que  alguno  exercita  la 
acción  de  enseííar  á  otro  en  qualquieja  línea  ,  obtiene  justa- 
mente el  renombre  de  maestro.  Y  en  esta  inteligencia  y  lati- 
tud trataremos  del  maestro  que  debe  elegir  el  principiante. 


Algtinos  quieren  ser 
maestras ,  aun  no  sien- 
do discípulos. 


n 


s.  I. 


estos  hay  algunos  tan  lejos  de  exercitar  la  dignidad 
de  maestros ,  que  aun  no  merecen  el  nombre  de  discípulos; 
y  que  en  buena  coiKÍencia  no  pueden  recibir  á  otros  para 
enseñarlos  ,  quando  aun  no  saben  lo  que  han  menester  para 
S! ,  pues  se  comete  fraude  y  engaño  tan  perjudicial ,  que  el 
pobre  principiante ,  que  mal  informado  ,  o  poco  advertido  le 
eligió  para  que  le  sirviera  de  luz ,  quando  llega  á  abrir  los  ojos, 
se  halla  en  tinieblas.  Y  lo  peor  es  quando  malogrado  el  tiem- 
po mas  apto  de  su  tierna  edad ,  se  halla  tan  radicada  la  ce- 
guera ,  que  no  hay  colirios  que  basten  á  quitarle  las  catara- 
tas de  los  ojOs.  Tales  maestros  debían  castigarse  como  de- 

'"J  ^^- 

«^-"Initium  sapíentia:  timor  Do-       mira.  Ptal.xzo. 


LilBRO   QUARTO.  T/ 


II 


í¡nqüente&;  pues  siendo  ignorantes  para  sí ,  presumen  ser  sar 
bios  para  otros.  ¿Pero  qué  diremos  si  en  esto  media  algún 
interés?  No  sé  que  estén  libres  del  cargo  de  restitución. 

Otros  hay  que  solo  saben  para  sí ,  y  no  para  enseñar; 
son  puramente  prácticos  y  nada  scientíficos ;  hacen  lo  que 
saben  ,  pero  no  saben  lo  que  hacen  '  ;  y  estos  son  los  me- 
nos perjudiciales  ,  pues  podrán  enseñar  la  práctica  aunque  los 
discípulos  se  queden  á  escuras  de  la  teórica.  A  estos  llamara 
yo  articidas  ■,  pues  con  injuria  del  arte  defraudan  á  la  Pintura 
la  prenda  mas  principal  que  la  constituye  noble  ,  igualando- 
la  con  los  olicios  serviles  que  solo  se  aprenden  con  la  vista 
y  eí- uso,  sin  investigar  la  razón  de  sciencia  ;  d^  que  se  sigue 
el  impedir  á  los  discípulos  el  curso  para  mayores  progresos 
y  defraudarles  el  caudal ,  para  resolver  las  diiicultades  que 
accidentalmente  ocurren  en  el  arte  ,  y  dar  conveniente  expe- 
dición á  los  empeños  que  ofrecen  obras  de  superior  magni-; 
tud  ,  quedándose  suprimido  un  viva?  genio  en  la  miseria  de 
copiante  ,  sin  lograr  jamas  la  apreciable  gloria  de  inventor 
eminente  ,  que  es  el  rin  á  donde  se  dirigen  todas  las  espe- 
culaciones de  la  Pintura.  Ingenios  perezosos  que  por  no  ca- 
minar dos  pasos  mas  ,  se  contentan  con  tomar  el  agua  de  los 
cenagosos  arroyuelos ,  sin  buscar  el  cristalino  manantial  co- 
pioso de  donde  proceden  2.  ,^  1^ 
Otros  hay ,  que  muy  hinchados  de  vanidad ,  ííscalizafi 
las  obras  que  no  saben  hacer ,  sin  ver  en  las  suyas  lo  que 
hay  que  fiscalizar  :  ciegos  para  el  conocimiento  propio ,  y  lin- 
ces para  el  ageno  ;  acriminan  lo  que  no  entienden  ,  siendo 
deÜnqücntes  en  lo  mismo  que  acusan  ;  muy  loquaces  para 
el  vituperio  ,  y  mudos  para  el  aplauso.  Estos  son  semejantes 
á  las  moscas ,  que  dcxaado  lo  sano  de  un  cuerpo  ,  solo  van 
á  picar  donde  está  la  llaga  ;  no  con  la  discreción  de  la  abe- 
ja ,  que  sabe  buscar  lo  dulce  y  desechar  lo  amargo.  Zangaños 
de  colmena  que  comen  lo  que  no  saben  labrar ;  todo  sober- 
bia y  vanidad ,  que  exprimida  no  se  sacará  una  gota  de  subs- 
tancia. A  estos  comparara  yo  también  á  la  higuera  que  mal- 
dixo  Christo  Señor  nuestro ,  pues  muy  populosa  de  hojas  y 
ramas ,  carecía  totalmente  de  frutos  :  mudo  geroglífico  de 
una  ignorante  vanidad  3  :  con  cuyo  artificioso  engaño  sue- 
Toin.  11.                                  B  2  len 


T     Viri  magistri  sunt  pictores, 

qui  primiim  ip.si  esse  debent  artis 
scienti«simi  :  non  rtspeciu  usus  so- 
Iñm  alicujus,  sed  interioris  ratio- 
nis  ,  fundameniorumqiie  ,  ut  non 
modo  sciant  pingere;  sed  &  quaré 
quidque  pingendum  sit  intelligant: 
quod  in  prorsus  paucis  hodJe  re- 
pcrias.  Schefcr.  de  att.  p't'g'  §•  Ó7. 
3    Tardi  ingenii  est  rivuloscon- 


sectari;  fontes  rerum,  undé  aqux 
nianant,non  videre.Cic.  /.  2. de  orat. 
3  Cumque  vidisset  Jesús  á  Ion- 
ge  ficum  habentem  folia,  venir, 
si  quid  forié  inveniret  in  ea  :  & 
cum  venisset  ad  eam,nihil  invenir 
príeter  folia.  Piare.  11. 

Omnis  arbor  ,  qax  non  facit 
fructum  bonutn,  excideiur,&  in 
ignem  miiiemr.  Motb.  7. 


Sin  la  teórica  no  se 
fíiedí  dar  expedición 
d  las  dijicultades  que 
accidentalmente  ocur- 
ren en  la  Pintura. 


No  sea  el  pintor 
semejante  a  la  mosca, 
sino  d  la  aleja. 


12 


MUSEO   FICTO  RICO. 


Algunos  son  hij^ó- 
critas  di  la  ignoran- 


Otros  hacen  miste- 
rio de  lo  que  ignoran. 


len  semejantes  hombres  conseguir  séquito  en  el  vulgQi.insr- 
piente ;  de  estos  es  menester  huir  el  trato  que  siempreres  per- 
judicial ;  ¿peroquánto  mas  lo  será  su  escuela  y  doctrinstí.f;! 

O 
ji  §.    1 1.  .q  n.  r 

Ooi  n02  80j-  ,    • 

tros  hay  que  son  hipócritas  de  la  ignorancia ,  ocultán- 
dola con  sobrescrito  de  modestia  ;  y  con  aquello  de  mi  insu- 
Jiciencia  ,  y  dejyo  no  sé  nada  ,  nos  engañan  con  la  verdad; 
y  estos  no  son  los  peores ,  porque  solo  son*  malos  para  sí 
aunque  buenos  para  ninguno.  ^ol  uo^ 

Otros  disfrazan  su  insipiencia  con  el  pretexto  de  que  los 
oyentes  no  aprendan  :  estos  son  mas  perjudiciales  ,  pues  no  se 
contentan  solo  con  arrogarse  injustamente  el  epíteto  de  sa- 
bios ,  sino  que  afectan  la  tiranía  de  lo  que  no  tienen  ni  pue- 
den dar :  haciéndose  avaros  de  lo  que  no  son  ,  y  ambiciosos 
de  lo  que  no  pueden  ser. 

Otros  hacen  misterio  de  lo  que  ignoran  ,  ponderando  la 
dificultad  suma  de  lo  que  hacen  para  satisfacción  de  lo  que 
no  saben  hacer.  Y  lo  peor  es  ,  quando  la  enseñanza  siendo 
inútil  en  lo  necesario ,  abunda  en  lo  superfluo  é  indecente. 
Ocupando  á  los  pobres  discípulos  en  acciones  indignas  é  in- 
decorosas á  el  arte  ,  defraudándoles  el  tiempo  de  que  necesi- 
tan para  su  adelantamiento  ,  y  usando  de  estilos  mecánicos  é 
indignos  de  tan  noble  profesión.  -^  Pero  qué  diremos  si  i  esto 
se  llega  el  mal  exemplo ,  con  la  distracción  de  costumbres 
en  el  superior  ?  Esta  es  la  insolencia  mas  delinqüente  !  Con- 
vertir la  triaca  en  veneno  y  en  tosigo  la  medicina  !  Con  qué 
esperanza  de  aprovechamiento  reprehenderá  el  maestro  vi- 
cioso á  el  discípulo  distraído  ?  Quando  á  las  voces  de  su  cor- 
rección contradice  la  retórica  de  sus  obras  ?  Mirando  el  dis- 
cípulo autorizados  sus  vicios  con  el  mal  exemplo  del  maes- 
tro ,  por  mas  que  los  disuada  la  corrección !  Exemplo  os  he 
dado  ,  dixo  Christo  Señor  nuestro  á  sus  apostóles ,  para  que 
me  imitéis  en  vuestras  obras  arreglándolas  á  las  mías  '  ;  y 
así  nos  lo  previene  el  Rey  sabio  2.  No  dexaba  por  eso  el 
Redentor  de  predicar  é  instruir ;  pero  al  mismo  tiempo  que 
instruía  con  las  palabras ,  predicaba  con  las  obras  3  :  porque 
fes  tan  precisa  la  univocacion  de  las  obras ,  que  aun  en  Chris- 
to parece  fueron  menester  para  acreditar  sus  palabras.  Y  aun 
primero  nos  dice  la  Escritura  que  comenzó  i  hacer  ,  que  á 
enseñar  ;  porque  el  verdadero  maestro  ,  primero  ha  de  predi- 
car 


I  Exemplum  enim  dedi  vobií, 
ut  quemad müdum  ego  feci  vobis 
iia  &  vos  faciatis.  Joann.  13. 

a     Exemplo  didici  discipliaatn. 


Provarb.  24. 

3    Coepit  faceré,  &  docere.  ^f- 
tor.  I.  a. 


.o  3AjjBiKn:'  Qí!J(^K^:Dlí 


¥^ 


car  con  el  excmplo ,  que  persuadir  con  las  voces ;  y  este  no 
solo  será  eminente  en  la.  tictia^sino  grande  en  el  reyno  de 
los  cielos  según  la  promesa  de  Jesu-Christo  '.  \.^ 

aoí  ¿No  se  si  diga  jqüáimporta  B}a3rquefieiiniatíbtiií).SQav¡rtuo- 
-so  ;¡ quq  el  que  scari  íiocto. ,,  pui^jeo  esto  ¿olo.'i-se .aventu ra.  pl 
fceneHcio  temporal  j^ro  en  ,1a  Otro  el  lo^ísí  tlíbla.yida  etei> 
■naj-'Lo  cierto  es,  qu\;  Pios  es, rlii  fuente  do  COda:4í^biduriai,y 
nunca ''será  acertada,  .política  tiiümbiar  ei.  4gQa[j^e.se.haiC¿ 
bebéfvpues  lo  que,ifaÍDáre.  deíadquirir  .pocrioauíiiedios  hkv- 
ámanos ,  !podrá  supllrsQ:£Oti  la  inipctracionjókí'ilosidivinosijip©- 
itOfSi  3Ü  desgracia  le  conduxcre-^iíaLpriñcipiaikc  bntrc  tales  es- 
dollosi,  qi  procure  mejorar  de.iTiacstio  :  óaiqo  ^ued¿  ^idar 
bien  guarnecido  de  la  divina  gracia  cDa  la.fireqüencia  de!«a- 
icramentos  y  observancia  de  laieyísle  Dios',-páiix§alir  triunt- 
fante  corno  la  rosa  entre  las  espjnaS],  y  cJ  sol.cn  los  lugares 
inmundos.  Dicha  (grande  seria  aprender  en.  los  errores  .agé>- 
nos  2  :  loable  artilicio  ,  quanto.peiigroso  ,  sacar  como  la 
abeja  ,  dulzura  aun:  ide  las  flores  rhas- amargas!  No -Jo  juz^ 
imposible,  sino  ditícuJtoso  :  pues- así  como.en.Jos  acierxos 
ágenos  se  aprende  lo  que  se  ha  de  'obrar  ,  en  los  errores  se-e^ 
tudia  lo  que  se  ha  de  huir ;  pero  este  linage  de  doctrina  ,  si 
en  la  madurez  del  juicio  puede  ser  practicable  , -en  la  juven- 
tud sencilla  ,  parece  imposible  ,  6  al  menos  peligroso  ;  pues  á 
el  atractivo  halago  de  los  vicios.ae  arrima,  fácilmente  la  pr9+ 
pensioh  <ie  nuestra  flaqueza.  xl 

Fatal  desgracia  de  nuestro  frágil  ser !  Que  baste  un  en-t- 
fermo  á  contaminar  muchos  sanos  ,  y  jno  basten  muchos  sa^ 
nos  á  dar  salud  á  un  enfermo !  Por  eso  hay  victorias  que  se 
consiguen  huyendo  ,  quando  otras  se  logran  avanzando. 

Virtuoso  debe  ser  Analmente  el  maestro ,  ademas  de  s?r 
docto  en  la  teórica  y  experto  en  la  práctica ;  pbro  si  todo 
no  se  pudiere  hallar  junto  en  un  sugeto ,  que  á  la  verdad  es 
difícil ,  conténtese  el  principiante  con  buscar  lo  mejor  :  y  pa- 
ra suplir  lo  que  faltare  ,  procuraremos  con  el  favor  de  Dios 
que  en  este  tomo  halle  fácil  expedición  para  resolver  todas  las 
dudas  que  puedan  ocurrir  en  la  práctica  ,  así  como  en  el  an- 
tecedente ,  para  las  que  se  ofrecieren  en  la  teórica. 


•<V\Vi.n  \'r 


Estudiar  en  los  er- 
rores ágenos ,  gran  li- 
nage de  doctrina  ! 


Plctorias  hay  qus 
se  consiguen  huyendo, 
como  otras  avanzan- 
do. 


'-'  I  Qui  autem  fecerit ,  &  docue- 
jit ,  hic  magnus  vocabitur  in  teg- 
no  coelorum-  Math.  5. 

Iste  est  veré  sapiens ,  qui  facto 
suo  alios  docet,  non  qui  vetbis.  D. 
Hieroti.  in  vitis  PP.  part.  2. 
2    Pulchrum  eít  ex  aliorum  er- 


roribus  vitam  no."!tram  in  tnelius 
instituere  ,  &  quid  appetendum, 
fugiendumvesit  ,ex  aliorum  exem- 
plo  posset  cognoscere.  Diodor.  Sic. 
apud.  P.  yict.  in  theat.  deor.  gentil,  i . 
part.  in  prol. 


t»«4 


MUSEO-ÍPJCTORICO. 


El  recihir  discípu- 
los es  una  especie  de 
(ontrato  reciproco. 


iVb  todos  los  genios 
se  han  de  regular  por 
una  medida. 


JSÍo  todo  se  ha  de 
reñir ,  ni  todo  se  ha 

de  disiiintlar. 


sb  onv'jiii  ivj  5t»nf;t5_  onit^,    III.      ¡la  amunicfi^  kiS8  OÍ< 

Y.'  ..,  ob  ii<".>mOTqftí'niigo8  aobb  eol 

aunqtie;mi  ánimo  no  es  instruiría  los  maestros ,  <5^á  los 
!que  lo  presumen  sen;  no  obstante ,  ademas  de  lo  que; pue- 
den inferir 'dadlos  discursos)antecedentes,  no  excuso  el.pre- 
v^nirles,  queésto  de  recibif  discípulos,  es  una  especie  decon- 
ftirato',  en.eli'quaiy  así  como  el  discípulo  se  obliga  á  servir  y 
obedecer  á  el  maestro ,  así  también  el  maestro  se  constituye 
-obligado  á '  instruir  y  enseñar  á  el  discípulo.  Y  atender  solo  á 
•servirse  de  él,  sin  darle  tiempo  competente  para  estudiar,  ni 
dirigirle  para  aprender  ^  es  faltar  á  el  contrato ,  y  es  punto  de 
-conciencia  y  materia  de  restitución;  y  mas  si  como  diximos 
-inedia  algún  ínteres;  Enconscqüencia  de  esto  está  obligado  el 
i-maestro  a  instrtiir  á  el  discípulo  ,  no  solo  con  las  palabras  y 
<locumentos  del  arte ,  sino  con  el  exemplo  de  laá  obras ,  ad~ 
"  Arirtiendo  y  corrigiendo  prácticamente  sus  defectos ,  sin  reserva 
(Cautelosa  del  medio  por  donde  se  han  de  vencer  las. dificul- 
tades ,  y  permitiéndoles  tal  vez  que  vean  manejar  para  que 
pierdan  el  miedo  y  aprendan,  el  uso  '. 

ía  ,  í  También  está  obligado'  á  desengafíar  en  tiempo  á  él  dis- 
<:ípulo  que  ve  üncapaz  ide¡  aprovechar ,  para  que  sin  perderlo, 
pueda  deliberar  él  ó  sus  padres ,  aplicándole  á  cosa  mas  pro- 
porcionada á  su  genio  :  bien  que  para  esto  han  de  preceder 
las  debidas  experiencias ,  pues  no  todos  los  genios  se  han  de 
regular  por  una  misma  medida.  Que  aunque  para  llegará 
un  término  señalado  lleguen  mas  presto  los  que  vuelan  que 
los  que  corren  ,  y  estos  antes  que  los  que  andan  ,  sin  embar- 
go todos  llegan  ;  y  sin  duda  mas  descansado  el  que  anda 
que  el  que  corre  ,  y  mas  capaz  de  lo  que  vid  en  el  camino. 

Ni  suele  ser  el  fruto  mas  sazonado  el  que  mas  se  anticipa, 
pues  lo  contrario  nos  manifiesta  el  orden  de  naturaleza.  Y  es 
dura  cosa ,  que  las  artes  mecánicas  usen  de  diferentes  medidas, 
adaptadas  á  la  proporción  de  las  personas ,  para  acomodarles 
sus  indumentos ;  y  que  las  artes  liberales  quieran  acomodar  á 
todos  los  ingenios  una  misma  medida ;  y  si  esta  no  le  ajusta, 
darle  por  excluido.  Lo  qual  es  grande  absurdo ,  pues  el  ser  tar- 
do ,  no  es  defecto  substancial ,  sino  calidad  del  ingenio. 

Últimamente  se  ha  de  portar  el  maestro  con  sus  discí- 
pulos como  el  padre  con  sus  hijos  ,  amándolos  ,  tratándolos 
con  agrado  ,  enseñándolos  con  paciencia  ,  y  corrigiéndoles 
con  tolerancia  ;  que  ni  todo  se  ha  de  reñir ,  ni  todo  se  ha  de 

di- 


r  Tertió  ¡ndefessi  ,qui  non  ora- 
tione  solúiti ,  sed  exemplo  queque 
propriü  erudiant  :  ipsi  pingant,  ac 
ad  operis  speciaculum  discípulos 


admittant, imitantes  observent,  vi- 
iiamelioribuslineisemendent.<í'í¿/. 
fer,  de  art.  ping.  §,  67. 


"LIBRO    QUARTO. 


15 


disimular  :  lo  primero  hace  insufribles ,  y  lo  segundo  relaxa- 
dos. No  quieras  ser  muy  justo ,  dice  el  Eclesiástico  ,  hablan- 
do de  un  superior ;  ser  muy  justo  para  sí  es  bueno ,  serlo 
para  superior  está  muy  cerca  de  malo }  pues  los  escrúpulos        Los  escrúpulos  de 
de  la  imprudencia  son  tropiezos  para  la  tolerancia.  Es  nece-    '^ imprudauia  impa- 
sario  tal  vez  lisonjear  nuestra  miseria  para  que  mostrando    ^'^«'^»  ^^  tolerancia. 
hacer  en  cierto  modo  el  gusto  ageno ,  vengamos  á  conseguir 
el  propio ;  pues  el  decente  desahogo  del  ánimo  es  para  el 
trabajo  el  mas  eficaz  estímulo. 

Ha  de  tener  también  el  principiante  gran  veneración  á 
su  maestro ,  pues  para  no  ser  discípulo  puede  haber  razón; 
pero  siéndolo ,  no  la  puede  haber  para  faltar  al  respeto  y  obe^ 
diencia  :  y  ademas  del  maestro  vivo ,  debe  también  el  princi- 
piante venerar  los  maestros  muertos ,  que  son  aquellos ,  cuyas 
obras  nos  enseñan ,  y  cuyos  escritos  nos  advierten  ,  y  hablar 
siempre  de  ellos  con  la  reverencia  que  se  debe  á  los  que 
tienen  semejante  carácter  '. 

CAPITULO    IV. 


n 


Primeros  rudimentos  del  ^principiante. 


'e  quatro  cosas  necesita  precisamente  el  principiante,  que 
gOn :  genio ,  scie?icia ,  experiencia  ,jy  diligencia.  De  la  prime- 
ra que  depende  del  cielo  ,  se  ha  tratado  lo  bastante  en  el  ca- 
pitulo segundo  de  este  libro.  De  la  segunda  tratamos  tam- 
bién en  el  tomo  antecedente.  De  la  tercera  trataremos  en  es- 
te ,  pues  la  quarta  depende  de  su  aplicación ;  y  excusaremos 
de  aquí  adelante  la  copia  de  erudición  de  textos  y  autorida- 
des latinas ,  sino  fuere  en  caso  muy  preciso ,  así  por  no  em- 
barazar las  márgenes ,  donde  será  mas  conveniente  anotar  los 
documentos ,  como  porque  para  ellos  puede  bastar  la  expe- 
riencia de  tantos  años ,  y  la  graduación  en  que  me  constitu- 
yó el  cielo  sin  maecerlo ,  como  lo  han  hecho  otros  muchos. 


Quatro  cosas  de  que 
necesita  estar  guar- 
ntcido  el  principante. 


E. 


§.  I. 


/s  pues  máxima  incontrovertible  de  todas  las  escuelas  de 
erudición  ,  por  las  cosas  mas  fáciles  abrir  el  camino  para  las 
mas  diriciles  2.  V^xo  respecto  de  la  diversidad  de  los  genios, 
procurará  el  maestro  tantear  el  de  su  discípulo ,  para  aplicar- 
le los  medios  que  le  sean  mas  proporcionados  para  conse- 
guir 


I     Per   mortuos    intelligo  ,  qui 

hanc  artem  tradidere   scripto 

<^uamquam  addat  alios  ,  qui  non 
de  arte ,  sed  de  operibus  ipsis  quid 


memoria  prodiderunt.  Schef.  §.67. 
•s     A  facilioribus  ad  difficiliora 
-est  nobis  in  cognitione  proceden- 
dum.  Ex  comm.  philos.  axitm. 


Por  las  cosas  fáci- 
les se  ha  de  abrir  el 
camino  d  las  dijiciles. 


i6  MUSEO   PICTÓRICO. 

guir  el  fin.  Pues  tal  vez  lo  que  para  uno  es  muy  fácil ,  será 
para  otro  dihcil ;  y  quando  unos  necesitan  de  acicate  ,  otros 
han  menester  cabezón.  Respecto  de  lo  qual ,  para  que  el 
maestro  pueda  arbitrar  en  la  aplicación  de  los  rudimentos ,  es 
menester  advertir  que  el  dibuxo  es  el  ingreso  único  é  indis- 

Quatro  partes  esen-    pe^sable  en  la  práctica  de  esta  facultad  i.  Este ,  en  lo  material, 
dales  dd  diluxo.  se  compone  de  contornos  ,  dintornos  ,  claro  y  obscuro.  Los 

contornos  son ,  la  delineacion  exterior  que  circunda  la  figura. 
Los  dintornos  son  ,  los  que  delinean  las  articulaciones  ,  senos 
y  plegaduras  que  se  contienen  dentro  del  contorno.  Claro, 
son  las  plazas  que  baña  la  luz  en  el  cuerpo  iluminado.  Y 
el  obscuro ,  son  las  plazas  donde  la  luz  no  toca  ,  que  llama- 
mos adumbración.  .  . 
Todo  esto  se  executa  mediante  las  líneas ,  especialmente 

L AM.  I .  FiG.  K.  en  los  principios ,  y  es  lo  mas  conveniente.  Estas  por  lo  ge- 
neral ,  ó  son  rectas ,  ó  curvas ,  ó  mixtas.  La  recta  es  la  que 
camina  derecha  de  un  punto  á  otro  :  con  que  es  la  mas  bre-r 
ve  entre  dos  puntos.  Y  así ,  ó  sea  plana  como  A  ,  B  ,  ó  per- 
pendicular, como  C,  -O ,  diagonal  ó  transversal ,  como  D ,  i% 
nunca  degenera  de  recta. 

La  línea  curva  es  la  que  deiitt  punto  i  Otro,  no  cami- 
na derecha  ,  sino  formando  alguna  porción  de  circunferencia; 
o  bien  sea  hacia  aiTÍba ,  como  ^  ,  ;¿  ,  fig.  X.  ó,  hacía  abaxp, 
como  C,  Z> ,  ó  hacia  arriba  sobre  mano  derecha,  como  E ,  7% 
o  sobre  mano  izquierda  ,  como  G  ,  H,  ó. hacía  abaxo  sobre 
mano  derecha  ,  como  Z  ,  -^,  .ó  sobre  mano  izquierda  ,  co- 
mo ly  K.Y  de  cada  dos  de  estas  últimas  se  puede  también 
hacer  una,  como  desde  F ,  hasta  AI;  y  desdeC  ,  hasta  K. 

L^jif^  j^  La  línea  mixta  ordinariamente  es  en  las  curvas,  com- 

poniéndose de  4os  de  sus  especies  ,  porque  con  las  rectas  rara 
vez  .se  juntan ;  y  si  se  juntan  ,:  no  son  de  un  golpe  :  y  aquí 
vamos,  solo  á  describir  las  que.- de  un  solo  tiempo  ó  golpe 
«e  executan  :  por  eso  no  descrioimos  la  línea  de  la  circuri^ 
ferencia  entera  ,  porque  esta,,  ó  se  hace  coa  el  compás,  6 
vuelta  de  cordel ,  o  se  hace  de  dos  ó  mas  golpes ,  siendo  á 
pulso  ;  pero  nunca  estará  bien  .arreglada  ,  si  se  examina  con 
el  compás.  Y  así  la  línea  curva  mixta  es  la  que  comenfe;an- 
<lo  de  mano  izquierda  ,  viene  á  acabar  en  forma  tortuosa  ha- 
cia mano  derecha  ,  baxando  ó  subiendo  á  el  contrario  ;  pero 
de  suerte  que  acaben  y  comiencen  en  punta  ry  á  el  contra-r 
rio  de  mano  derecha; baxando  hacia  la  izquierda,  como  A^ 
M-t€ji  Z),  fig.  jZ.  y  unas  y  otras  se  pu.dden .  imaginar  mas  ó 
•iiu;3  nie- 

^.  1  Delineat¡o.con$istit  in  exac-  dum.  Sané  qui  hac  parte  poUear, 
ta  rerum  pingenJarum  definitione.  facilé  reliqua  consequenUír,.,¿'|C^y. 
Itaque  ab  hac  initium  est  facían-       de  ort.  fin^,^.  úi.  c'-iw.'   • 


LIBRO    QU  ARTO.    :  a.7 

menos  inclinadas  hacia  una  parte  ó  hacia  otra  ;  y  mas  ó  m^- 


iiosi  cujcvas  '. 


y^'rl 


§.'ti: 


H-r  on  Í7 
abida  esta  noticia ,  puede  el  principlante  ir  habituando 
la  mano  á  formarlas ,  pero  no  haciendo  una  sola  ,  sino  repi- 
tiendo muchas  juntas ,  y  cruzándolas  con  otras  como  se  ve 
en  la  Hg.  F ,  de  suerte  que  se  habitúe  y  facilite  á  formarlas 
sin  dilicukad  ;  que  si  bien  en  algunos  de  genio  vivaz  será 
ociosa  esta  diligencia,  tengola  por  convcniejate.  á  los  mas,  y 
por  dañosa  a  ninguno.  <    ., 

Para  esto  ha  menester  prevenir  el  principiante  siete.co- 
sas ,  que  son  :  cartera  ,  papel ,  regla ,  compás  ,  lapicero  ,  car- 
bones y  lápiz.  La  cartera  es  para  dibuxar  sobre  ella  ,  y  reco- 
ger los  papeles ,  así  originales ,  como  copias  do  lo  que  fuere 
executando  ,  porque  de  otro  modo ,  ni  unos  ni  otros  ganarán 
nada.  El  papel  se  supone  que  es  para  dibuxar  ;  pero  si  este 
fuere  de  marca  mayor ,  ó  marquilla  ,  o  protocolo  ,  será  mejor 
que  el  fino  de  escribir  :  porque  este ,  ademas  de  no  gastar 
bien  el  carbón  ni  el  lápiz ,  se  ahonda  donde  se  aprieta ,  se 
bruñe  ,  y  descompone  la  superficie  tersa  del  papel  y  la  bue- 
na vista  del  dibuxo. 

La  regla  sirve  ó  para  quadricular ,  ó  quadrar  el  dibuxo  á 
la  proporción  de  la  estampa ;  y  puede  ser  de  dos  ó  tres  pal- 
mos de  largo.  El  compás  sirve  para  el  mismo  efecto  de  qua- 
dricular ,  ó  tomar  otras  medidas ,  como  en  la  simetría ,  ar- 
quitectura ,  &c.  El  lapicero  sirve  d  para  el  lápiz ,  ó  tal  vez 
para  el  carbón  ,  que  es  á  el  principio  lo  mas  necesario  ;  y  con 
esto  ya  está  dicho  que  el  lápiz  y  el  carbón  son  para  dibuxar. 
En  que  conviene  advertir ,  que  para  tantear  el  dibuxo  el 
carbón  ha  de  ser  suave  y  dócil  para  que  se  dexe  borrar ,  es- 
tregando con  una  miga  de  pan  lo  que  se  errare  :  y  para  con- 
cluir ,  si  se  hubiere  de  hacer  con  el  carbón  ,  ha  de  sor  nías 
tieso ;  pero  no  de  suerte  que  rompa  el  papel ,  sino  que  seña- 
le de  manera  ,  que  soplándole  recio  no  se  quite.  Así  lo  de- 
bió de  executar  Apeles  en  aquel  convite ,  que  referimos  en 
la  primera  parte  ,  retratando  á  el  truhán  que  le  había  enga- 
ñado ;  con  cuya  acción  se  hizo  digno  de  la  mesa  del  Rey 
Ptolomeo  2.  Tan  antiguo  es  el  uso  del  carbón  para  dibuxar. 

Para  esto ,  los  carbones  mas  usuales  son  los  de  romero, 
brezo  ,  d  mimbre,  y  también  son  buenos  los  de  nogal  :  Citos 

C  se 


Tcm.  II. 

I  Primuin  autem  lineas  ducere 
rectas  ,  curvas,  circulares,  ovales, 
&  id  genus  libera  manu  oportet. 
Schefer,  de  a\t.  ping.  §.  69. 


2  Arrepto  carbone  extincto  é 
focuii) ,  imaginem  in  pariete  deli- 
nea vit.  Plin.  nat.  historia  ¡ib.  3J. 
cap.  10. 


Cütno  ha  ík  habi- 
tuar la  mano  el  j)rin-     ' 
cipante  d  plumear. 
Lam.   i. 


Tantear  si  diluxo, 
se  ha  de  hacer  con  car- 
bón. 


Carbones  para  di- 
buxar ,  cómo,/  de  que 
se  han  de  hacer. 


;jfi  M  U  SEO  I^  IjC  T  0  R  1  C  O. 

seieoftaíi  del  lavgo  áe  rneíKo  paimo  ,  ni  Rluy  gruesos ,  rti  del- 
gados ;  y  atados  en  un  papel  de  estraza  ,  se  moja  ¿sie-'  lige- 
ramente ,  y  se  meten  en  r^*:oldo  fuerte  ;  y  bien  cubiertos, 
se  dexan  quemar  ,  hasta  que  por  algún  respiradero  que  se_  de- 
xa  no  sale  humo  ,  y  entonces  se  sacan  y  se  meten  en  oeAÍza 
■fr-ia  ,  ¡bien  cubiertos  y  apretados  porque  no  respiren  ,  y  para 
tí^e  se  ahoguen  presto  sin  pasarse  de  punto  ,  y  sin  torcerse. 
.  '  3/ -Con  estas  prevenciones  se  pondrá  luego  á  dibuxar  él 
'-  ^principiante ,  comenzando  primeramente  por  las  paríes  de 
'una  cabeza ,  como  son  ojos ,  narices ,  boca  y  orejas  ,  cada 
cosa  en  diferentes  posituras  y  perBks  ,  según  se  lo  ádttií^iis- 
trare  el  maestro  '  ,  ya  de  frente ,  ya  de  lado ,  ó  ya  en  escor- 
zo ,  que  es  elevada  la  cabeza  hacia  arriba  ,  o  inclinada  alacia 
aibaxo  :  con  advertencia ,  que  hasta  haber  dibuxado  cada  una 
-de  estas  partos  en  sus  diferencias  una  ó  muchas  veces  ,  no  ha 
de  -pasar  á  otra  ,  y  siempre  con  la  corrección  y  dirección  del 
■maestro.  Y  después  de  haberlas  corrido  todas  en  esta  forma, 
'pasará  á  dibitíar  cabezas  enteras  también  en  diferentes  per- 
tiles  ,  contornos ,  y  posituras ,  á  elección  del  maestro^  á  quien 
teniéndolas  tanteadas ,  las  ha  de  mostrar  para  que  le  advier- 
ta lo  que  estuviere  errado  ,-y  lo  corrija  antes  de  pasarlo  y 
sombrearlo  con  el  lápiz.  Pues  lo  que  una  vez  no  está  bueno 
en  los  contornos  ,  menos  lo  estará  sombreado  ,  por  mas  bien 
■manejado  que  esté.  ''   ' 

El  dibiixar  no  es  Algunos  pieíisan  en  viendo  un  dibuxo  bien  plumeado 

el  j)l:imcar  ó  gastar     ó  esfumado  de  lápiz  ,  que  el  que  lo  hIzO  era  un  gran  di- 
bien  el  lápiz,  sino  Li     buxante  ,  aunque  en  lo  principal  esté  defectuoso  y  estropea- 
Jirmeza  de^  contornos,     ^^^ .  ^^^  advertir  que  el  dibuxo  consiste  en  la  firmeza  y  ver- 
y  c  aro  y  oüSLuro.  ^^^  ^^  j^^  contornos  con  buena  simetría  ,  y  mancha  firme 

y  verdadera  de  claro  y  obscuro  ;  y  si  esto  le  falta  ,  aunque 
esté  grandemente  manejado ,  estará  mal  dibuxado ;  y  por  el 
contrario  ,  aunque  esté  hecho  con  borrones ,  chafarrinadas ,  ó 
tachones ,  si  guarda  las  referidas  leyes  del  dibuxo  ,  estará  bien 
dibuxado.  A  la  manera  que  el  que  hace  buena  letra  y  escri- 
,  be  mil  mentiras,  disparares ,  y  defectos  de  ortografía;  de  es- 

te diremos  quejlace  buena  letra,  pero  noque  escribe  bien; 
mas  de  los  grandes  doctores  ,  canonistas  y  teólogos,  8cc. 
se  dice  que  fueron  grandes  escritores ,  d  que  escribieron  gran- 
demente ;  no  porque  hicieron  buena  letra  ,  que  tal  vez  no 
lo  seria ,  sino  por  las  grandes  maravillas ,  discursos  y  argu- 
mentos que  formaron  ,  y  conclusiones  que  defendieron.  Y 
así  siempre  ha  de  poner  el  principiante  su  mayor  cuidado  en 


a 


I     Mox  sequuntur  partes  huma-        §.  70.  Bapt.  Albest.  ¡ib.  3.  áe  Piel. 
nx  ,  oculi  ,  aures  ,  nasus  ,  05 ,  ma-        yossius  ir.  Graph.  cap.  31. 
nusijue  pedes.  S^-i\~-f.  de  art.  pinf. 


LIBRO    QUARTO. 


^9 


la  firmeza  y  verdad  de  los  contornos  ,  porque  ese  es  el  prin- 
cipal fundamento  del  dibuxo ,  sin  el  qual  todo  va  por  tierra. 


n 


§.  III. 


'espues  de  bien  exercitado  en  las  cabezas  el  principian- 
te ,  pasará  á  dibuxar  manos  y  pies  ,  brazos  y  piernas  succesi- 
■vameute  ;  y  luego  lo  juntará  todo  ,  pasando  i  figuras  enteras 
desnudas ,  con  la  honestidad  conveniente ,  para  organizar  to- 
das estas  partes  con  la  debida  proporción  y  simetría  ;  de  que 
trataremos  brevemente  en  el  siguiente  capitulo. 

Para  estos  principios  ó  rudimentos  hay  diferentes  escue- 
las de  autores  muy  clásicos  que  andan  impresas  :  como  son, 
las  de  Jacobo  Palma ,  la  de  el  Guerchino  de  Cento ,  la  de 
Villamena ,  las  de  Estefano  de  la  Bella  ;  y  sobre  todas  ,  la 
de  nuestro  hisigne  Esparíoleto  Josef  de  Ribera.  Estas  dos 
últimas  ,  por  ser  las  mas  aventajadas ,  no  las  tengo  por  las 
mas  convenientes  para  los  principiantes  ;  siéndolo  en  mi  jui- 
cio las  primeras  ,  por  ser  mas  francas  h  y  estas  últimas ,  para 
perficionarse  y  sutilizarse  mas ,  y  no  causarles  horror  á  el 
principio. 

Y  quando  estas  faltaren  ,  podrá  también  el  principiante 
pasar  estos  rudimentos  por  dibuxos  de  mano  de  su  maestro, 
y  después  entrará  en  estampas ,  comenzando  por  las  de  me- 
dias figuras ,  como  los  retratos  de  Vandic  ,  y  así  se  irá  ha- 
bilitando para  otras  de  mas  trabajo ,  y  tomar  buena  instruc- 
ción para  la  economía  y  ordenación  de  una  historia  ,  que  se 
compone  no  solo  de  figuras  humanas  ,  sino  de  otros  adhe- 
rentes ,  de  que  es  menester  ir  tomando  noticia ,  y  en  espe- 
cial de  la  simetría  y  organización  de  diferentes  animales. 

CAPITULO   V. 


Dihuxará  prime- 
ro el  principiante  las 
partes  separadas  ,  j> 
después  unidas. 


Escuelas  de  prin- 
cipios que  hay  estam- 
padas ,  qaales  son  pa- 
ra comenzar , y  qua- 
les  para  perficionarse . 


De 


Di  la.  simetría  del  cnerdo  humano. 


'e  la  simetría ,  que  como  diximos  en  la  Teórica  ,  es  la 
proporción  y  Iniena  correspondencia  de  las  partes  entre  st, 
y  con  el  todo  en  los  cuerpos  animales  ,  han  escrito  con  gran 
variedad  diferentes  autores  acerca  de  la  que  debemos  obser-» 
var  en  el  cuerpo  humano  '.  El  insigne  Alberto  Durero  pone 
diferentes ,  considerando  á  el  hombre  en  diversas  edades  y 
Tom.  II.  C  2  cons- 


I  Symnietria ,  id  est  mensura- 
rum  responsus.  Daniel  Barb,  sup. 
yitruv.  llh.  3.  cap.  1. 

Consisiit  autem  symmetri.s  ra- 
tio  in  quaJam   pariiutn   ínter    se 


cunctaíum,rei,quaspingitur,  con- 
vehientia :  ut  ne  grandius  sic  caput, 
lie  membra  longiora  ,  ne  exiliores 
manus,  qua»  corpus  reliquum  ad- 
mitüt.  Scbef.  dt  art,  pifg.  §.  32. 


La  simetría  dd 
hombre  se  ha  de  con- 
si'derar  en  su  debida 
^erjeccion. 


20 


MUSEO    PICTÓRICO. 


constituciones :  como  de  hidalga  estatura  y  proporción  ,  fla- 
co ,  alto  ó  largo  ,  robusto  ,  fornido  ,  grueso  ,  y  demasiada- 
mente graso.  Pero  respecto  de  que  aquí  hemos  de  conside- 
rar á  el  hombre  perfecto  en  estatura  hidalga  ,  y  bien  propor- 
cionada, según  hallamos  que  fue  criado  el  primer  hombre 
por  el  ArtiHce  Supremo  en  la  edad  de  treinta  y  tres  años ;  de 
esa  trataremos ,  remitiendo  las  demás  á  la  discreción  del  ar- 
tííice ,  que  sepa  alargar  ó  ensanchar ,  según  convenga  á  la  ac- 
cidental constitución  de  la  Hgura  '. 


Simetría  de  ocho 
tamaños  de  la  cabe- 
za ,  y  autores  que  la 
apadrinan. 


Y 


§.  I. 


aun  en  esta  ha  habido  variedad  de  opiniones,  pues 
sobre  ser  muy  común  la  de  diez  tamaños  del  rostro  en  su 
altura  ,  no  falta  quien  la  haya  considerado  de  nueve,  d  nue- 
ve y  medio ,  d  un  tercio  como  fueron  Pomponio  Gaurico, 
y  maestre  Felipe  de  Borgoña  :  bien  que  en  Italia  fue  segui- 
da de  los  antiguos  la  de  ios  diez  rostros ,  resuscitando  la  que 
siguieron  los  eminentes  griegos  Apeles  ,  Panfilo  ,  Policleto, 
Fidias ,  Mirón ,  y  Lisipo.  Mas  con  la  venia  de  tan  insignes, 
como  venerables  sugetos  en  esta  arte ,  no  han  faltado  anti- 
guos y  modernos  que  la  hayan  crecido  ,  para  mas  hidalguía 
y  esbelteza  de  las  figuras.  Nuestro  Juan  de  Arfe ,  con  el 
exemplar  de  Berruguete ,  y  Becerra ,  le  da  á  la  figura  huma- 
na diez  rostros  y  un  tercio.  Y  aun  todavía  se  alargan  otros  i 
diez  rostros  y  medio ,  que  componen  ocho  tamaños  de  la 
cabeza ,  como  lo  tengo  yo  observado  en  las  figuras  de  dicho 
Becerra,  que  están  en  el  libro  de  anatomía  de  Valverdc, 
cuya  opinión  y  mensura  tengo  por  muy  exacta ;  no  solo 
consultando  el  natural  mas  perfecto ,  sino  á  muy  graves  au- 
tores ,  de  quienes  la  hallo  apadrinada.  Vitruvio  dice  ,  que  la 
cabeza  es  la  octava  parte  de  la  figura  humana  2.  Daniel  Bár- 
baro ,  patriarca  de  Aqaileya ,  en  su  comento  siente  lo  mis- 
mo ,  y  lo  repite  en  su  tratado  de  perspectiva  3.  El  insigne 
Alberto  Durero  lo  califica  en  el  exemplo  segundo  de  su 
simetría ,  donde  describe  la  estatura  de  un  hombre  cortesa- 
no y  de  buena  proporción  4 ;  d  como  solemos  decir  de  buen 
arte.  Y  de  los  modernos  Joaquin  de  Sandrart  en  su  tratado 
de  la  Pintura  distribuye  la  simetría  del  hombre  bien  propor- 

cio- 


1  Communis  imaginum  men- 
sura secundum  longitudinem  con- 
sideranda  est,  non  vero  secundum 
crasitiem.  Joacb.  de  Saiuhart , in  aca- 
dem.  nobilis.  art,  Pict.part.  l .  cap.  l  j . 
concl.  16. 

2  Caput  á  meijto  ad.  summutn 
verticem octív x.f^itr. ¡ib. i.ctip.  i. 


3  Nam  si  spatium  a  mentó  ad 
summum  verticem  intelligas,  octo 
capitum  erit  totius  humani  corporis 
figuratio.  Díin.  Barb.  sup,  l^itruv, 
ib'i ,  Í¿  tract.  de  persp.  part.  %.  c.  i. 

4  ^■ílberto  Durero  de  symmetria 
exemplo  2. 


L'IBRO   QUARTO. 


SI 


donado  en  ocho  mensuras  de  su  cabeza  i.  Y  es  muy  con- 
formo ú  razón  que  sea  la  cabeza  el  modulo  ,  y  la  raíz  de  la 
conmensuracio.i  del  hombre.,  por  ser  ella  principio  y  raiz 
de  todos  los  miembros  del  cuerpo ,  y  deposito  de  la  virtud 
sensitiva  é  intelectiva  ^.  ;n:jiq  j.i  i  ,,l  ¡a 

Siguiendo  pues  tan  eruditos  y  prácticos  autores ,  y  sobre 
todo ,  el  dictamen  de  la  razón  ;  pues  dicha  medida  coincide 
juntamente  en  su  distribución,,  como  se  verá,  en  aquellas 
partes  mas  principales ,  donde  el  cuerpo  humano  hace  los  áflr 
gulos  precisos  para  sus  movimientos  y  flexiones  ,  usáremos 
de  ella  con  el  nombre  de  módulo ,  por  excusar  la  disoiian- 
cia  de  tjuc  una  Hgura  humana  se  diga  tener  ocho  cabera;?  ^  o 
diez  rostros  y  medio,  que  esto  será  hacerla  monstruo, j,;>aé 
cuyo  efugio  se  valió  el  autor ,  hallándose  en  cierto  caso  asal- 
tado de  una  pregunta  impertinente  y  maliciosa ,  mas  para 
embarazarle  que  para  oirle  ,  á  que  era  preciso  satisfacer  jurí- 
dicamente ,  por  ser  juicio  de  una  obra  de  Pintura.  Pregun- 
tado pues  por  parte  del  interesado  que  dixese  el  autor  una 
por  una  quantos  rostros  tenia  cada  figura  de  las  que  conte- 
nia dicha  obra ,  que  eran  innumerables ,  por  ser  la  caida  de 
Luzbel  y  sus  parciales  ,  respondió  :  Que  habiéndolas  mirado 
atentamente ,  ninguna  había  hallado  que  tuviese  mas  que 
íin  rostro,  y  algunas  ninguno  ^  porque  s^  miraban  por  el 
celebro  ,  y  á  otras  no  se  les  veia  la  cabeza.  Que  si  pregun- 
taran quantas  medidas  del  rostro  tenían  ,  respondería  de 
otro  modo.  Con  lo  qual  salió  galantemente  de  aquel  iaberifltQ, 


Elígese  la  cabeza 
para  medida  del  cuer- 
po con  el  nombre  de 
módulo. 


Resptesta  artificio- 
sa del  autor , para  sa- 
lir de  una  empresa  di- 
dificil. 


Es 


11. 


isio  supuesto ,  distribuiremos  los  ocho  módulos  del  cuer- 
po humano  en  la  forma  siguiente ,  como  Ip^muestra  la  fi- 


gura I .  lámina  i . 


Desde  lo  alto  de  la  cabeza  ,  hasta  el  fin  de  la  barba  ,  un 
módulo.  Y  este  dividido  en  quatro  partes ;  una  daremos  des- 
de el  nacimiento  del  pelo  hasta  lo  alto  del  casco.  Otra  á  la 
frente  hasta  las  cejas.  Otra  de  allí  á  la  punta  de  la  nariz.  Y  la 
otra  de  alli  hasta  el  fin  de  la  barba. 

El  segundo  módulo ,  desde  el  fin  de  la  barba'hasta  los 
pezonciUos  de  los  pechos.  De  allí  á  la  cintura  otro  módulo. 
Desde  la  cintura  hasta  el  empeyne  otro ,  que  es  el  quarto, 

y 


Lam.  i. 

Distribución  de  los 
módulos  del  cuerpo  fiu- 


mano. 


I. 


2. 

3- 
4- 


I  Joacbin  de  Sandrart  in  academ. 
nobilis.  art.  Pie.  part.  i.  cüp.  2.  A 
capite  hominis  usque  ad  plantan» 
pedís  ejus  ocio  capitum  cumpuian- 
dam  lo'igitudinem. 

3    Ideó  latione  factum  est ,  ut 


á  partibus  humani  corporis  tnensu- 
rarum  ratio  habitaiit.&prasertiin 
a  capite  ,  in  quo  vis  omnis  sensuum 
viget.  Dan.  Barb.  stipr.  Vitruv.  ibi. 
Totus  homo  in  capite  residet. 
Div.  Amb.  ¡ib.  Hex. 


m  MUSEO   PICTÓRICO. 

5.  y  es  justamente  la  mitad  de  la  figura.  El  quinto  desde  allí  á 
la  mitad  del  muslo ,  que  es  donde  termina  el  músculo  que 

6.  baxa  desde  la  ingle.  El  sexto  desde  allí  á  el  fin  de  la  cho- 

7.  quczucla  de  la  rodilla.  El  séptimo  desde  la  choquezuela  has- 
ta la  mitad  de  la  pierna ,  que  es  donde  termina  el  músculo 

8.  mayor;  de  la  pantorrilla  por  la  parte  de  adentro.  El  octavo 
y  último  ,  desde  allí  á  la  planta  del  pie  ,  el  qual  tiene  de  lar- 
go poco  mas  de  un  módulo ,  mirándole  de  lado ;  y  por  lo 
-mas  alto  quarto  y  medio. 

Medidas  del  brazo,    i;;"'  El  brazo  extendido,  haciendo  ángulo  recto  con  el  cuer- 
-  pó  ,  tiene  también  quatro  módulos  desde  la  olluela  de  la  gar- 

ganta ,  hasta  la  extremidad  del  dedo  largo ,  que  llaman  del 
I .     corazón ,  en  esta  forma  :  Un  módulo  desde  la  olluela  de  la 
garganta ,  hasta  donde  termina  el  primer  bulto  del  hombro. 
2.  3.     Otro  desde  allí  á  la  sangradura,  ó  juego  del  brazo.  El  terce- 
4.    ro  desde  allí  á  el  nudillo  de  la  muñeca.  Y  el  quarto  desde 
Los  brazos  puestos     allí  á  la  extremidad  del  dedo  largo.  Con  que  viene  á  tener 
en  cruz  tienen  de  lar-     también  ocho  módulos  de  extremo  á  extremo  ,  puestos  en 
£olomismoqueelcuer-     cruz  los  brazos;  y  caido  el  brazo  ,  tiene  todo  él  tres  módu- 
lo, los  justos  desde  el  sobaco  ,  hasta  el  fin  del  dedo  largo. 

Eíi  quanto  á  el  ancho  tiene  el  varón  dos  módulos  de 
hombro  á  hombro ;  pero  uno  y  tres  quartos  por  los  pechos; 
y  lo  mismo  por  las  caderas ,  poco  menos ;  y  por  la  cintura 
módulo  y  medio  ,  que  hacen  dos  rostros.  Las  demás  medidas 
menores  ,  por  evitar  confusión  ,  se  pueden  reconocer  por  las 
divisiones  del  módulo  :  como  mitad ,  tercera  ,  quarta,  ó  sex^ 
ta  parte  ,  &c.  como  allí  está  notado. 
Simetría  del  hom-  Por  la  espalda  consta  el  hombre  de  las  mismas  medidas 

bre  por  la  escalda.         de  alto  y  ancho  ,  correspondientes  á  los  sitios  que  muestra 
L^j^j^  2.  ^*  figura  3  ,  lámina  2  ,  aunque  la  composición  y  organización 

es  muy  diversa ,  como  en  ella  se  nota.  Y  se  advierte  ,  que 
siempre  que  se  citare  lámina ,  ó  figura ,  se  ha  de  observar  la 
advertencia  importante  que  se  puso  en  el  tomo  primero  á 
el  principio  del  lib.  3.  fol.  234,  que  es  sacar  fuera  la  estam- 
pa que  se  cita ,  y  tenerla  presente  para  irla  observando. 

S.  III. 

Simetría  de  la  mi-     J— ^1  cuerpo  de  la  muger  consta  de  las  mismas  medidas ;  pe- 

ger  ,en  qué  dijitre  del    ro  en  el  ancho  discrepan  en  tener  algo  mas  anchas  las  ca- 

hombre.  deras  y  muslos  que  el  hombre  ;  y  de  hombro  á  hombro  algo 

mas  recogidas ,  como  una  octava  parte  de  módulo  :  y  por  la 

cintura  tienen  módulo  y  quarto  ,  como  lo  muestra  la  figu- 

Lam.  3.  4.  >^a  3  ,  lámina  3  ,  y  por  la  espalda  la  figura  4  ,  lámina  4. 

Mas  sobre  todo ,  se  ha  de  observar  en  la  muger  el  que 
no  sea  el  cuerpo  tan  musculoso ,  ni  anatomizado  como  el  del 

va- 


LIBRO   QUART^QI  ir. 


<»3 


varón  ;  sino  mas  carnoso ,  liso  y  redondo ',  jr  con  algunos 
hoyuelos  como  los  niños,  especialmente  en  las  manos  estando 
extendidas  ,'y  en  los  codos  y  rodillas ,  para  indicar  la  müjw 
bidez  ,  blandura  y  suavidad  »•',  -jup-iu,.,  , '  onimiíj  i:¿  i,  ol»/J/.g 


L 


§.  IV. 


^ 


ios  niiíos  tienen  gran  varicílací  en  sus  medias,  según  las 
edades  '*  j  pero  en  los  que  comunmente  se  pintan  para  angdi^ 
tos ,  lo  mas  arreglado  es  cOmO  á  la  edad  de-d©s  años ;  y  ea 
esta  tienen  de  alto  cinco  módulos;  ó  tamaños:dQ  su  cabeza  3. 
Uno  toda  ella;  otro  desde  la  papadilla  hasta,  la  punta  dej 
estomago  ;  otro  de  allí  hasta  el  empeyne  y^*i^jtl  primer  ter- 
cío  la  cintura ;  otro  desde  el  empeyne  hasta  la  choquezuela 
de  la  rodilla ;  y  otro  desde  allí  a  la  planta  del  pie. 

El  brazo  tiene  de  largo  dos  módulos ,  y  una  octava 
parte;  uno  desde  el  nacimiento  del  hombro  hasta' la  san- 
gradura ;  y  el  otro  de  allí  á  el  lin  del  dedo  pulgar  ,  y  lo  res- 
tante hasta  el  fin  de  la  mano  ;  y  esta  tiene  de  largo  poco 
mas  de  quarta  parte  de  modulo  :  de  ancho  tiene  por  los  pe- 
chos un  modulo  ,  y  una  octava  parte  ,  y  lo  mismo  por  las 
caderas ,  y  se  retrae  por  la  cintura  la  dicha  octava  parte  ,  co- 
mo lo  muestran  la  hgura  5.  por  los  pechos,  lámina  3.  y  la 
figura -6.  por  la  espalda,  lámina  4.  '    .j  ;  .  .  ;. 

Esto  es  en  quanto  á  simetría  ,  ó  prOpOrcidn  de  las  figü*- 
ras  humanas ,  siendo  de  buena  estatura  ;  que  siendo  despro- 
porcionados ,  no  hay  regla  tíxa  ,  pues  los  mas  lánguidos ,  del- 
gados y  secos ,  precisamente  han  de  ser  mas  largos ;  y  los 
rehechos ,  y  chicos  de  cuerpo  ,  mas  coitos  ;  como  también 
los  gruesos ,  que  todo  lo  que  ensanchan,  acortan.  Y  así  po- 
ne el  diligentísimo  Alberto  Durero  gran  variedad  de  sime- 
trías ,  según  las  diferentes  extravagancias  de  la  naturaleza, 
donde  podrá  entretenerse  el  curioso.        -"  -'-j^ 

Con  que  habiendo  el  principiante  de  ¿íclrnear  una  lígu- 
ra  plantada,  y  derecha ,  tirará  una  línea  de  la  altura  que  quie- 
re darle  ;  y  dividiendo  esta  en  ocho  partes  iguales ,  siendo 
figura  adulta ,  ó  joven ,  y  dando  una  de  ellas  á  la  cabeza , 
distribuirá  las  demás  en  la  forma  que  dexamos  advertido ;  y 

sí 


Sime  iría  de  ios  ni- 

7Í0Í.'.   lÁ  -ah 


tT/i    Tt,' 


Aticl'.o  del  cuírpo 
del  niño. 


LaM.  3.  FIG.  5. 
LaM.  4.  FIG.  6. 

La  desj.roj)orcion 
no  esta  sujeta  a  reglas 
de  simetría. 


Cómo  se  ha  de  ha- 
ber el  prineij)ia7ite  pa- 
ra distribuir  en  una 
figura  sus  módulos. 


1  Fneminarum  autem  corpora 
crasiora  sunc ,  ¿k  carnosiora;  mus- 
Culi  etiam  in  iiüs  dantur  molliores, 
&  pleniores  tam  rugis,  iit  in  infan- 
tibus  quoq'ie  apparec,  quam  foveo- 
lis ;  pr/e.scrtim  in  tnanibus  ,  gt- 
nuumqne  ,  &  cubitorum  rcciiiudi- 
ne.  Joach.  de  Sandrayt  ubi  siip. 

2  Experieaíia  lamen  clií  brevio- 


libus  quoque  infantum  staturis  fts- 
tatur,  ut  &  (Je  lüngiotihus.  San- 
drart  ibi. 

3  Infantum  corpora  plerutnque 
quinqué  sunt  capiíum  :  quorum 
tria  ad  pubem  usque  ;  dúo  U5qufe 
ad  gemía  ,  &  pedes  computtantur. 
Sandrart  uOi  svpr. 


?.4 


MUS£0    PJ'GTORiaO. 


Otras  reglas  fcir- 
ticulares  de  la,  sime- 
tría, ademas  dt  las 
generales. 
Lam.  7. 


Medidas  farticu- 
¡ans  de  la  eahiza. 


LíM.  7. 


Otras  observacio- 
nes ^ara  la  buena  si- 
metría del  cuerj>o  hu- 
mano. 


si  fuere  de  niño ,  a-  el  respecto,  según  49  ;<ámho,ií-cpft  ad-  - 
vertcncia,  que  ,■  según  Plinio ,  á  el  tercer   año  de:jgii.je,4.ad 
tiene  el  niño  la  mitad  de  la  .altura  que  ha.  de  tener; en  lle- 
gando á  su  término  » ,  aunque  yo  dixera  que  ¡á  el  quinto  aña 


Ac 


.§.  V. 


ademas  de  estas  medidas  generales ,  hay-  otras  reglas  par- 
ticulares dignas  de  observar ,  según  la  práctica  de  graves  au- 
tores ,  y  la  indicación  del  natural  ,  quales  ;son  :  que  la  .cabe- 
za humana  tiene  forma  aovada,  como  se  ve  en  la  lámin^  7; 
pero  en  el  varón  algo  mas  quadrada  que  en  la  muger  j  y 
en  el  niño  algo  mas  redonda,  >Los  ojos  sori  mas  largos  que 
xedondos ,  y  el  diámetro  de  su  longitud  son  dos  dedos  es- 
casos 5  y  lo  mismo  tiene  el  intervalo  que,  }iay  entre  los  dos, 
y  el  ancho  de  las  ventanas  de  las  narices  í  y  estas  tienen  de 
salida  otro  tanto.  La  boca  mas  pequeña  tiene  lo  mismo  de 
largo  ,  poco  mas  ;  pero  en  los  hombres  tiene  tres  dedos  cum- 
plidos ,  y  lo  mismo  tiene  de  ancho  la  barba ,  desde  la  qual, 
hasta  la  nariz  ,  se  divide  aquel  espacio  en  tres  paites.  La  pri- 
mera ocupa  el  sobrelabio  }  la  otra  la  boca  ,  hasta  el  principio 
de  la  barba  •■,  y  dividida  en  tres  partes  esta  porción  ,  las  dos 
ocupan  los  dos  labios ,  y  la  otia  el  hoyuelo  que  hay  hasta  la 
barba ;  y  esta  tiene  la  otra  tercera  parte  que  dexamos.  Y  de 
los  rincones  de  la  boca ,  estando  la  cabeza  recta ,  caen  dos 
perpendiculares ,  que  muestran  el  ancho  de  la  barba  y  de  los 
dos  nudillos  de  las  clavículas ,  que  están  á  los  lados  del  ho- 
yuelo de  la  garganta. 

Los  ángulos  de  los  ojos ,  internos ,  y  externos ,  se  corres- 
ponden en  linea  recta ;  las  pupilas ,  ó  niñas  de  ellos  se  mueven 
siempre  hacia  un  mismo  lado;  y  desde  las  cejas  corre  otra 
línea  recta  hasta  lo  alto  de  las  orejas ;  y  desde  la  punta  de  la 
nariz  otra  hasta  lo  inferior  de  ellas  ,  como  se  ve  en  la  lá- 
mina 7.  figura  A;  que  las  orejas  mas  tengan  de  pequeñas  y 
redondas ,  que  de  largas  en  la  gente  moza  :  que  en  los  viejos 
estas  y  las  narices  crecen ;  y  en  derecho  del  fin  de  las  orejas 
acaba  el  pelo  ,  que  cubre  el  casco. 

En  los  brazos  y  piernas  especialmente  se  advierta  ,  que 
si  un  músculo  sobresale  hacia  un  lado,  del  otro  lado  se  hun- 
da el  contorno  á  proporción ;  de  suerte  ,  que  vaya  la  figura 
flameando  ,  6  serpeando  como  la  llama  ,  que  nunca  hace 
por  ambos  lados  un  mismo  contorno ,  y  como  se  puede  ver 
en  las  quatro  láminas  primeras  de  las  figuras :  porque  de  otro 

mo- 

I     Alias  vero  juxta  Plinii  asser-       crescunt  parteiii.  Sandrart  part.  i. 
tum  ,  anno  artatis  aux  tertio  ,  us-        cap.  2. 
que  ad  dimidiam  scaturae  sux  ex- 


ti 

ii 


LIBRO    QTJARTO. 


■'5?5 


modo  parecerá  abalaustrada ,  lo  qiial  hace  suma  fealdad  ,  y 
es  contra  lo  que  el  natural  nos  enseña  ,  y  la  práctica  de  los 
grandes  artihcjs;  y  lo  mismo  se  ha  de  observar  en  el  con- 
torno de  todo  el  cuerpo.  También ,  que  los  muslos  y  piernas 
son  mas  carnosos  por  la  parte  de  adentro ,  y  caen  mas  por 
allí  los  músculos  que  por  la  de  afuera  ,  donde  son  mas  lisos 
y  comprimidos  ;  y  al  contrario  los  talones ,  que   salen  mas 
hacia  fuera  que  hacia  dentro.  Que  la  punta  de  la  rodilla  esté 
mas  alta  que  la  corva ;  y  el  codo  mas  adelante  que  la  san- 
gradura ó  doblez  del  brazo.  Que  los  dedos  de  las  manos  se         Advertencias  im- 
adelgazan  algo  hacia  las  uñas ,  y  los  de  los  pies  se  engruesan;    portantes  en  los  pes 
y  de  estos  los  qjatro  menores  siempre  están  encorvados  y    /  manos. 
unidos ;  los  de  las  manos  libres ,  y  que  el  de  en  medio  es  el 
mayor  ;  después  el  anular  ,  luego  el  mdice  ,  y  después  el  me- 
ñique ;  en  los  pies  el  mas  largo,  es  el  inmediato  á  el  grueso, 
los  demás  se  van  retrayendo  succesivamente  ,  de  suerte ,  que 
el  mas  pequeño  cae  enfrente  del  juanete  del  dedo  gordo. 

Ademas  de  esto ,  se  ha  de  observar ,  quando  la  figura 
está  en  pie ,  que  la  cabeza  cargue  siempre  á  plomo  sobre  uno 
de  los  pies  ,  o  sobre  ambos  ,  sino  es  que  esté  arrimada  ,  ó  es- 
trivando  sobre  otra  cosa.  Que  la  mano  tiene  de  largo  un  ros-         Tre s  corre spondien- 
tro,  que  son  tres  quartos  de  módulo,  y  de  este  la  mitad     cias  iguales  en  el  ctier- 
tiene  la  palma  de  largo  ,  y  lo  m.ismo  de  ancho,  y  la  otra    po  humano. 
mitad  el  dvdo  largo.  Que  el  pie  es  la  séptima  parte  de  la  fi- 
gura ;  y  que  desde  el  encage  d-4  hombro  ,  hasta  el  de  la  ca- 
dera ;  de  este ,  á  el  principio  de  la  roddla ,  y  de  allí  á  el  ta- 
lón ,  son  partes  iguales. 


Es 


S.  VI. 


simetría. 


isto  supuesto ,  para  que  el  principiante  pueda  tener  in         Medio  único  pa» 
Jjrompttt- cstzs  medidas  mas  generales  ,  especialmente  la  del     ra  que  el  arincipiante 
hombre  ,  que  es  la  que  mas  se  ofrece  ,  y  da  la  pauta  para  las    fiueda tener  in  píomp-' 
dc-mas,  reduciremos  su  simetría  á  el  resumen  de  una  octaíva,     í"  ^^^  medidas  de  la 
porque  con  la. ligadura  y  cadencia  del  metro,  se  haga  mas 
comprehensible  á  la  memoria ,  como  lo  hizo  nuestro  Juan 
de  Arfe  ,  aunque  no  en  todas  cosas ,  porque  la;  multitud  no 
cause  confusión  ,  sino  solo  en  esta  de  la  simeffía  :  en  la  de 
ia  anatomía  de  mi'iscuios  j  y  en  la  de  los  huesos ,  y  dire- 
íiios  así.  • 


Tom.  II. 


OC- 


^6 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Recopilación  de  la 
tiimtna  en  una  ocia' 


va. 


OCTAVA 
DE    L  A'  S  I  M  E  T  R  í  A. 

Ocho  módulos  tiene  el  cuerpo  humano , 

Sien  Jo  en  altura  y  proporción  bien  hecho: 
Quatro  desde  la  olluela  hasta  la  mano  , 

Y  otros  tantos  cabeza  ,  vientre  ,  y  pecho  ; 
El  muslo  dos, y  hasta  la  planta  ,  es  llano. 
Tiene  otros  dos  ,  estando  bien  derecho  : 

Y  de  estos  cada  uno  ,  con  certeza , 
El  tamaño  es  total  de  la  cabeza. 

CAPITULO    VI. 


Número  y  distri- 
bución de  ¡os  músculos, 
según  los  anatomis- 
tas. 


De  la.  anatomía  de  los  músculos  del  cuerpo  humano. 


M. 


_úsculo,  que  otros  llaman  morcillo,  es  una  parte  car- 
nosa y  orgánica  de  nuestro  cuerpo  ,  principio  y  raíz  del  mo- 
vimiento  actual  voluntario  :  de  donde  quieren  algunos  que 
tomase  el  nombre  d  movendo  ;  pero  mas  propiamente  de  su 
forma ,  por  ser  esta  á  manera  del  ratón  '  ,  que  los  latinos 
llaman  mus ,  y  en  diminutivo  musculus ;  y  así  son  tan  pron- 
tos en  el  movimiento  :  y  constan  de  membranas  que  los  cir- 
cundan, distinguen,  y  ligan  unos  con  otros,  para  vestir  y  cu- 
brir los  huesos ,  nervios  y  tendones ,  y  habilitar  los  movimientos. 


L 


S.  I. 


ios  doctos  anatomistas  consideran  esta  parte  mas  exac- 
tamente que  los  pintores,  pues  distribuyen  en  la  organiza- 
ción del  cuerpo  humano  quatrocientos  y  nueve  músculos  ^^ 
en  esta  forma  :  dos ,  que  mueven  la  frente ,  tres  los  parpados, 
diez  los  ojos ,  quatro  la  nariz ,  otros  tantos  los  labios  ,  qua- 
tro las  mexillas ,  ocho  la  quixada  ,  y  otros  tantos,  que  mue- 
ven el  hueso  hioide  del  paladar,  diez  la  lengua  ,  diez  y  ocho 
el  tragadero ,  catorce  que  mueven  la  cabeza ,  diez  y  seis  el 
espinazo  ,  catorce  los  brazos  ,  ocho  las  espaldillas  o  paletillas, 
á  el  pecho  ochenta  y  uno  ,  quatro  que*sirven  á  el  estomago, 

y 


I  Universum  autem  in  muscu- 
loTum  noanullis  murcm  effingit  :  un- 
dé  apud  latinos  muscuti  appelatio- 
nem  fuit  adeptui.  í^alvtrd.  anath, 
Corp.  tum,  til;.  3. 


2  Novem  supra  quadringen'oi 
in  universum  corfus  exurgent  ir.us- 
cuíi.  (^alverd.  de  anuthoví,  corp.  hum. 
¡ib.  3.  cap.  41. 


LIBROQUARTO.  /[ 


cStJ 


Número  y  distri- 
bución de  los  músculos 
segim  los  pintores. 


y  á  el  vientre  otros  quatro  :  de  estos ,  á  el  principio  de  los 
dos  primeros  es  la  cintura  ,  y  poco  después  el  ombligo  ;  y  á 
el  tin  de  los  otros  dos  ,  el  nacimiento  del  empeyne  ;  pero  ios 
dos  primeros  del  estomago  y.  vientre  son  los  mayores.  A  el 
movimiento  de  los  brazos  sirven  diez ,  ocho  i  sus  radios, 
cincuenta  y  seis  á  ios  dedos  de  Jas  inanos ,  quatro  á  el  genital, 
dos  á  los  testículos ,  uno  á  el  cuello  dé  la  Vcxíga ,  tre*  á  el 
orihcio  posterior ,  veinte  á  los  muslos,  otros. tantos  ú  las^pieo- 
nas,  diez  y  ocho  á  ios  pies ,  y  quarenta  y  quatro  á  sus  dedos: 
y  en  esta  forma  los  distribuye  eL  doctor  Juan  de  Valverdo, 
me'dico  y  anatomista  insigne.T" .:•£  ■:'i'í< 

Pero  los  pintores,  omitiendo,  unos  por  ocultos ,  y  otros 
por  ser  divisiones  imperceptibles  de  algunos. ,  solo  considera- 
mos los  músculos  del  cuerpo  humano  ,  no  descarnado  ,  sino 
unido  en  aquella  organización  externa  y  maniíiesta  á  nuestra 
vista,  que  se  puede  considerar  quitada  la  piel ,  como  lo  mues- 
tran la  tigura  primera  y  segunda,  las  quales  se  han  hecho  así,  Lam.  i  .  2. 
porque  en  ellas  se  descubra  en  algún  modo  la  organización 
externa  y  armoniosa,  qne  forman,  los  miisculos  ligados,  y 
colocados  en  su  debido  lugar  ,  y  en  la  Hgura  y  tamaño  que 
á  cada  uno  le  compete ;  y  en  esta  forma  extrínseca  conta- 
mos solos  trecientos  y  setenta  y  cinco  ,  que  en  todo  confor- 
man en  el  número  y  partes  que  quedan  notados  arriba  los 
exteriores ,  en  que  solo  resta  advertir  dos  cosas  muy  impor- 
tantes. La  primera  es  ,  que  debemos  observar  en  la  expresión  t-,  1 
,    ,  ,  ^  ,  .  11  1  '  •      '     1  ,  Dos  observaciones 

de  los  músculos,  que  quando  estos  llaman  hacia  si  el  hueso     acerca  de  los  músculos. 

que  cubren,  se  hinchan  y  retraen  ;  pero  si  el  hueso  dexa  li- 
bre el  músculo  ,  obrando  hacia  otra  parte  ,  y  no  hacia  dónde 
el  músculo  le  podia  llamar ,  entonces  este  se  alarga  y  afloi<a, 
suavizando  y  rebaxando  la  hinchazón  que  antes  tenia.  Lo 
qual  nota  el  Valverde ,  culpando  á  los  pintores  que  no  obser- 
van estas  diferencias  i.  í,ri  &2  ;»bfiob  ,  übusíj 


L 


§.  II. 


ía  otra  es ,  que  la  anatomía  solo  ha  de  procurar  el  pin- 
tor saberla  para  olvidarla  ;  porque  algunos  por  bizarrear  de 
anatomistas ,  y  quizas  sin  saberla  fundamentalmente  ,  han  da- 
do en  secos ,  haciendo  las  figuras  desnudas ,  que  parecen  de- 
solladas. Rafael  de  Urbino  fué  el  que  comenzó  á  vestirlas 
mas  de  carne ;  y  mucho  mas  Anibal ,  y  Agustín  Carachel, 
y  todos  los  de  su  escuela  ,  consiguiendo  el  aplauso  del  buen 
Tom.  II.  D  2  ^us- 


I  Pictoresautem,quoniamhunc 
agere  existimant,  non  sine  turpi  er- 
tore  contractiorem  depingunt  tniis- 


culum.  ¡''alverd.  ibi¡lib,  i,  tabula  3, 
ad  initium. 


vaS 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Recopilación  de  los 
miisculos  en  una  oc- 
tava. 


gusto,  sin  faltar  a  la  eminencia  del  dibuxo,  buena  simef ría, 
é  hinchazón  de  contornos  :  en  que  también  sobresalió  mucho 
el  Corezo ,  haciendo  sus  ohras.tan  carnosas  y  relevadas  ,  que 
parecen  de  bulto  ,  juntándose  á  estQ  la  buena  observación  de 
claro  y  obscuro.  -■    '■  '"'■  '  ít.": 

Por  eso  dice  nuestro  Juan  de  Arfe  ,  y  Pacheco  que  Be- 
cerra, quando  vino  de  Italia^ quitó  á  Berruguete  mucha  par- 
te de  la  gloria  que  se  habia  adquirido ,  porque  hacia  sus  íi^ 
guras  mas  vestidas  de  carne  i  :  siendo  así ,  que  ambos  eran 
de  la  escuela  del  gran  Micacl  Ángel ;  pero  dexóse  llevar  de- 
masiado Berruguete  de  la  anatomía ,  y  asi  no  eran  sus  figu- 
ras tan  gustosas  á  la  vista,  aunque  se  le  debe  toda  gratitud, 
por  haber  sido  el  primero  que  comenzó  á  desterrar  la  mane- 
ra bárbara  de  estos  reynos. 

;  Ni  por  esto  digo  que  se  han  de  hacer  las  figuras  como 
si  debaxo  no  tuvieran  huesos,  musculos.y  articulaciones;  si- 
no que  se  considere  que  sobre  estas  partes  hay  quatro  túnicas 
que  las  cubren  ,  que  son  el  cutis  ,  ó  cutícula ,  la  piel ,  el  adi- 
fe ,  ó  grosura ,  y  la  membrana  carnosa  ,  y  asi  se  han  de  apun- 
tar las  partes  orgánicas  del  cuerpo  humano  con  aquélla  mo- 
deración y  gracia  suma  que  lo  muestra  el  natural  mas  per- 
fecto y  corregido  según  lo  pide  la  acción.  \  finalmente  ,  que 
se  ha  de  usar  de  la  anatomía  como  de  la  sal  en  las  vian- 
das ,  que  la  que  basta ,  sazona ;  la  demasiada ,  ofende ;  la 
que  falta ,  disgusta. 


Y 


§.    IIL 


así  por  esta  causa  no  he  querido  detenerme  mucho  en 
esta  parte  ,  pues  para  el  intento  basta  lo  dicho  ,  corroborado 
con  el  estudio  del  natural ,  y  de  los  rnodelos  y  estatuas  an- 
tiguas ,  donde  se  halla  corregido ,  pues  eligieron  de  él  los 
antiguos  todo  lo  mejor  que  hallaron  repartido  en  muchos  in- 
dividuos. Y  para  que  con  facilidad  pueda  el  principiante  te- 
ner pronto  el  número  y  distribución  de  los  músculos ,  pon- 
dremos aquí  la  octava  de  nuestro  Juan  de  Arfe  ,  aunque  en 
algo  reformada  ,  porque  en  su  libro  no  corresponde  la  cuen- 
ta á  el  número  de  los  músculos  que  en  ella  distribuye ,  sin 
duda  por  yerro  de  la  impresión. 


OG- 


I     yír/.  var.  comm.  lib.  2.  P¿icb.  lib.  3.  cap.  J. 


LIBRO   QUARTO. 


29 


O  C  T  Á^^  A 

DE-  LA  ANATOMÍA  DE  LOS  MÚSCULOS. 

■o;.if¡  ;  - 

Tienen  quarenta  y  seis  rostro  y  cabeza  , 
Ochenta  y  mieve  doy  al  vientre  y  pechos , 
Veinte  y  qtintro  d  la  espalda, y  de  allí  empieza  ^ 
Lo  que  brazoí  y  manos  dexa  hechos , 
Que  son  noventa  y  seis  ^  pieza  por  pieza  , 
Y  son  los  que  nos  causan  mas  provechos , 
Ciento  y  veinte  las  piernas ,  y  es  la  cuenta  , 
Cinco  sobre  trescientos  y  setenta.     .  :;,;• 

C  A  P  I  T  U  L  O  V 1 1. 


De  la  anatomía  de  los  huesos  del  cuerpo  humano. 


E. 


il  hueso  es  una  parte  fundamental  y  orgánica  del  cuer- 
po animal ,  de  materia  dura  mas  que  ninguna  de  las  que 
le  componen ,  y  con  alguna  cabidad  untuosa  ó  medidos  a  in- 
terna. Estos  sirven  de  armadura  para  la  fábrica  y  estructura 
4el  cuerpo  animal ;  pues  ninguno  hay  que  no  conste  de  es- 
ta misma  organización ,  según  la  simetría ,  y  constitución  de 
su  naturaleza  ,  cubriéndolos  luego  ,  y  fortiticandolos  '  el  pe- 
riostio ,  los  ligamentos ,  túnicas ,  músculos  y  membranas  ne- 
cesarias para  el  uso  y  exercicio  de  esta  vida  temporal  2.  Cu- 
ya comprehension  es  de  suma  importancia  para  lograr  la  mas 
exacta  inteligencia  de  la  composición  orgánica  de  nuestro 
cuerpo ,  no  contentándonos  solamente  con  la  exterior  es? 
peculaclon  3.  'r 

§.    I. 


c 


^on  variedad  dice  nuestro  Valverde  ajustan  los  anato- 
mistas el  número  de  los  huesos  del  cuerpo  humano  4  :  unos, 

di- 


1  Alia:  natnque  pro  integumen- 
to ,  aut  veste  sunt ,  ut  cutis  ,  pin- 
guedo  ,  membrana  carnosa  ,  &  ca- 
ro ;  alise  osa  invicem  continent,  ut 
ligamenta.  Falverd.  de  anathom.  lib. 
I .  ad  init. 

2  AliíE  instar  basis  sunt, &pro- 
pugnaculi  ,  quibus  reliqíiae  omnes 
fulciuntur,  firmanturqiie  ,  ut  ossa 
&  cartilágines,  l^alverd.  ibi. 

3  Ossa  omnia  ,  prout  in  huma- 
nis  corporibus  communiter  visun- 
tur  ,  alia  supputatione  ducenta 
vinginti  quacuor ,  alia  vero  ducen- 


ta  &  quindecim  consurgunt.  l^al- 
verd,  ibi  ,  cap.  39-  ad  fin. 

4  Caeterúm  ut  ratio  cujusque 
corporis,&  in  eo  membrorum  rec- 
tiús  inteüigi ,  sstimarique  possit, 
opus  fuerit ,  non  exteriori  solum 
contemplatione,sed  interiori  etianí 
pricipué  ossium  ,  eorumque  junc- 
turarum.  Scbef.  de  art.  ping.  §.  33. 
Quaedam  circa  magnitudinetn 
ratio  tenenda  est  :  in  qua  quidem 
commensuratione  juvat  in  animan- 
tibus  piíigendis  primúm  ossa  inge- 
nio subtercelare.  Leo.  Bap,  lib.  2. 


Definición  de  los 
huesos  del  cuerdo  ani- 
mal. 


Partes  que  cubren 
los  huesos  ,  qiiales  ,  y 
qiiantas  son. 


Distribución  de  ¡os 
huesos  del  cuerfo  hu- 
mano ,  y  quantos  son. 


go  MUSE  O-  P  i  C  T  O :lے  C  O. 

dice  ,  numeran  docientos  y  veinte  y  <juatro  ;  otros  docientos 
y  quince.  De  estos  contiene  ocho  la  cabeza ;  los  oidos  seis; 
doce  la  mexilla  superior  j  dos  la  inferior  ;  el  hueso  hioide  del 
tragadero  once  ;  el  espinazo  veinte  y  quatro ;  seis  el  hueso  sa- 
cro ,  y  algunas  veces  cinco,  si  se  desunen  sus  comisuras; 
quatro  el  anca  ;  las  costillas  veinte  y  quatro  ;  el  hueso  ester- 
nón del  pecho  se  compone  de  tres ,  y  por  otra  cuenta  son 
siete  ;  las  espaldillas ,  ó  paletillas  dos  ,  y  otras  tantas  las  cla- 
vículas ,  dasillas ;  seis  los  brazos  ;  ocho  cada  muñeca  ,  d  bra- 
chial ;  quatro  la  palma  de  la  mano ;  tres  de  cada  dedo ;  las 
caderas  dos ,  y  con  las  divisiones  de  las  comisuras  son  seis; 
dos  huesos ,  ó  canillas  los  muslos ;  quatro  las  piernas ;  uno, 
que  es  la  choquezuela  ,  cada  rodilla  ;  uno  en  cada  talón  ,  y 
otro  que  llaman  navicular ;  quatro  ,  que  forman  el  empeyne 
del  pie ;  cinco  el  pie ;  tres  á  cada  dedo ,  excepto  el  pólice 
que  .tiene  solos  dos.  t:i  rAr^\c•'4J.':\^  ;-.A  tiC, 

Pero  los  pintores ,  no  considerando  los  huesos  del  cuer- 
po humano  según  las  comisuras  por  donde  pueden  dividirse 
estando  desarmados ,  sino  en  aquella  unión  en  qué  se  miran 

Lam.  5.  en  un  cuerpo  recien  descarnado ,  solo  con  las  divisiones  de 

las  coyunturas  y  pegaduras  donde  se  ven  con  .distinción  bien 
conocida  ;  y  excluyendo  también  todas  las  ternillas  por  ser 
corruptibles,  solo  consideran  en  el  cuerpo  humano  ciento  y 
ochenta  y  dos  huesos ,  pues  en  la  cabeza  solamente  donde 
los  anatomistas  consideran  veinte  y  ocho  huesos ,  solo  con- 
sideramos nosotros  dos  ;  el  uno  ,  la  que  comunmente  llama- 
mos calavera  ;  y  el  otro  ,  la  mandíbula  ó  quixada  inferior. 

\^xví.  6.  E^  hueso  esternón  del  pecho  ,  que  llaman  escudó  del  cora- 

zón ,  y  que  los  anatomistas  le  dividen  en  siete ,  nosotros  le 
consideramos  uno.  Las  caderas ,  que  por  la  parte  superior 
llaman  ancas  ,  y  por  la  inferior ,  quadriles  ,  ó  caderas ;  y  por 
la  de  adelante  hueso  del  vello ,  y  en  todo  consideran  diez 
huesos  d  partes ,  nosotros  solo  consideramos  dos ;  y  tam- 
bién excluimos  los  once  del  hueso  hioide  del  tragadero, 
porque  son  muy  pequeños  y  ocultos ;  y  así  también  del 
hueso  sacro  y  otros. 

§.    11. 

T 

Adverteníias  im-  1  Ja  que  necesita  de  advertir  el  pintor  es ,  que  el  cuerpo 
portantes  acerca  de  humano  solo  tiene  flexión  d  doblez  en  las  junturas  d  covun- 
IOS  imesüí,  y  jiexiones     j.,,^^^  ^  „  ^^  j^^  intermedios  de  estas  no  la  hay  ,  ni  la 

ttt  d  tucrvo  humane.  j     í,  1  -n      •   n     ^1  j  11 

^  puede  haber ,  porque  son  canillas  mnexibles  ;  que  ios  brazos 

solo  la  tienen  hacia  dentro  ,  y  no  hacia  fuera ,  y  las  piernas 
ha'cia  atrás  ,  y  no  hacia  adelante.  Digo  esto,  porque  algunos 
por  bizarrear  en  las  actitudes  de  las  figuras ,  d  por  no  enten- 
der 


LIBRO    Q  U  A  R  T  O.  <n 


dcr  bien  los  cscorzos  ,  violentan  de  suerte  los  miembros ,  que 
mas  parece  quieren  que  estos  obedezcan  á  su  antojo  ,  que  su- 
jetarse ellos  a  las  leyes  que  les  prescribid  su  naturaleza. 

También  ha  de  advertir  el  principiante  ,  que  fuera  del         Oty.-rs  dos  partes 
juego  de  las  coyunturas  ,  le  tiene  también  el  cuerpo  humano     ademas  di  las  co)im- 
en  dos  partes ,  que  son  el  pescuezo  y  la  cintura  :  porque  de     ^'^''^^  í¿o;/í/f  time  píe- 
los veinte  y  quatro  huesos  que  componen  el  espinazo  ,  los    <?^ '  '\n^^^"  '■'^  euciyo 
siete  que  ocupan  la  parte  del  cuello  son  movibles  ,  y  tie-     '"'"'*'"'• 
nen  juego  mas  hacia  adelante  que  hacia  atrás.  Los  doce  si- 
guientes que  ocupan  las  costillas  no  tienen  juego  ,  sino  so- 
lo alguna  mediana  flexión.  Los  otros  cinco  ,  de  allí  hasta  el 
hueso  sacro ,  son  los  que  tienen  mas  juego ;  pero  mas  hacia 
adelante  que  hacia  atrás ,  y  algo  hacia  los  lados. 


R 


§.  ni. 


uera  de  esto,  es  de  adYertir  también,  que  las  veinte  y        Costillas,  quantas 
quatro  costillas  no  todas  son  enteras  ,  y  firmes  ,  sino  solo  las     ^on    las  enteras  ,  y 
siete  primeras  de  cada  lado  ,  comenzando  desde  arriba  ,  que     1"'^'^^^^  '^^  falsas. 
teniendo  su   nacimiento   en   la  espina  ,   cierran ,  y   termi- 
íjan  en  el  hueso  del  pecho  ;  pero   las  otras  cinco  las  lla- 
man falsas ,  porque  no  llegan  á  cerrar  en  el  hueso  del  pe- 
cho ,  sino  se  van  retrayendo  cada  una  dos  dedos  mas  atrás 
que  la  otra  ;  y  levantando  en  la  punta  una  ternilla  tortuosa, 
se  pegan  con  l:i  antecedente.  Y  respecto  de  que  los  nombres       Nombres  de  ks  hue- 
de  algunos  huesos  son  poco  conocidos ,  se  hallarán  sus  sig-     ^"^  .  don.ii-  se  halla- 
nilicados  en  las  dos  láminas  5.  y  6.  de  los  esqueletos,  ó  ana-     '"'^"• 
tomía  de  los  huesos.  Y  para  lograr  el  intento,  de  que  el  prin-     ^^'^^'  5-7  ^' 
cipiante  pueda  tener  fácilmente  en  la  memoria  el  numero  y 
distribución  de  ellos ,  pondremos  aqui  la  octava  de  nuestro 
Juan  de  Arfe,  porque  no  me  parece  se  puede  hacer  mas  con- 
cisa, y  á  el  intento  ;  que  aunque  mi  genio  no  se  ha  mostrado 
esquivo  con  las  musas  ,  también  es  verdad  que  lo  he  excusa- 
do siempre  que  he  podido  por  no  estar  de  él  bien  satisfecho. 

OCTAVA. 

DE  LA  anatomía  DE  LOS  HUESOS  DEL  CUERPO  HUMANO. 

Ciento  y  ochenta  y  dos ,  sin  las  ternillas  ,  Recopilación  de  ¡os 

Son  los  huesos  del  cuerpo  en  sus  pedazos  y  huesos  del  cuerpo  hu- 

En  la  cabeza  dos  ,  dos  las  asillas  , 
Costillas  veinte  y  quatro  ,  y  seis'  los  brazos  , 
Cinco  el  pecho  ,  caderas  ,y  espaldillas  , 
Sesenta  pies  ,  y  piernas  en  sus  trazos  , 
Z.as  manos  veinte  y  siete  un  par  de  veces  , 
Y  el  espinazo  ntítve  con  dos  dieces. 

CA- 


mano  en  una  octava. 


MUSEO   PICTÓRICO. 

CAPITULO    VIII. 

Regla  general  para  la  hiteligencia  de  los  escorzas. 


H 


.abiendo  ya  delineado  la  proporción ,  simetría  ,  y  ana- 
tomía del  hombre  ,  como  exemplar  y  modelo  de  todas  las 
de  los  demás  animales ,  tengo  por  excusado  ,  ó  imposible  el 
tratar  de  otras  proporciones ;  porque  demás  que  seria  nunca 
acabar ,  el  que  estuviere  en  esta  bien  cursado  ,  se  hallará  há- 
bil ,  y  expedito  para  las  demás  ,  porque  esta  las  preside  á  to- 
El  cuereo  del  hom-    das  i  ,  como  epilogo  y  compendio  de  las  naturalezas  corpd- 
bre  es  epilogo  de  todas     reas  ,  y  desempeño  de  la  omnipotencia  y  sabiduría  divina. 
las  naturalezas  cor-     Pues  habiendo  sido  bastante  solo  un  fat  para  sacar  á  las  de- 
járeas  ,  y  por  qué.         ^-j^^  ¿¿]  perezoso  caos  de  la  nada  ,  para  esta  sola  parece  que 

con  especial  atención ,  á  nuestro  piodo  de  entender ,  se  aplica- 
ron las  divinas  personas  á  su  formación  ,  como  lo  indica  ^\fa- 
ciamiLS  ,  y  como  se  ponderó  en  el  libro  ,  y  capítulo  primero 
del  tomo  antecedente.  Y  así ,  dando  esto  por  bastante  ,  y  re- 
mitiendo á  el  estudioso  pintor  i  la  especulación  ,  y  observa- 
ción del  natural ,  pasaremos  á  tratar  de  los  escorzos ,  por  ser 
una  dg  las  cosas  que  en  la  Pintura  incluye  bravísima  difi- 
cultad ,  y  adonde  muchos  tropiezan  por  falta  de  conoci- 
miento y  especulación. 


Qué  cosa  sea  es- 


E, 


§.  I. 


corzo  i 


Por  qué  se  llama 
ts corzo  en  los  cuerpos 
tuberosos  ? 


Lam.  7. 
Escorzo  del  brazo. 


Escorzo  dt  la  pier- 


na. 


ts  el  escorzo  una  degradación  de  longitud  ^  reduciendo' 
la  d  mas  ó  menos  breve  espacio  ,  según  es  mas  ó  menos  el 
escorzo  en  los  cuerpos  irregulares ,  globosos ,  o  tuberosos  que; 
no  constan  de  líneas  rectas  ,  ni  superficies  planas  ,  como 
el  hombre  ,  y  los  demás  animales  ,  y  cosas  semejantes.  \  así, 
lo  que  en  estos  se  llama  escorzo  ,  en  los  cuerpos  rectilíneos, 
y  planos ,  se  llama  perspectiva  :  siendo  así ,  que  no  solo  lo 
es  lo  uno  y  lo  otro ,  sino  todo  quanto  se  pinta ,  y  se  compre- 
hende  debaxo  de  la  sección  de  la  pirámide  visual ,  como  mas 
largamente  diximos  en  el  tomo  antecedente.  Y  así  la  Ion- 
gitud  del  brazo  n,  o,  lámina  7.  fcgla  3.  lig.  \  ,  se  reduce  en 
la  tíg.  G  á  el  breve  espacio  r ,  j ,  y  en  la  Hg.  H.  á  el  espacio 
p ,  q  ,  mucho  mas  estrecho  ,  por  ser  mas  fel  escorzo.  \  por 
la  misma  razón  en  la  regla  4.  la  longitud  t ,  v  ,  de  h  pierna 

M, 


I  De  animaliuin  ca-terorum 
symmetria  dicere  ,  nimis  longum 
foret ::::::  Denique  qui  in  homine 
piíjgendo  erit  esercitatus  ,  facilé 


reliquorum  animantium  figuram 
asseqaex\^t. Sct^eJ . cíe  ort.ping.^.  ¡2. 
ad  fin. 


Por  qué  se  hace 
mayor  ó  mazor  el  es- 
¿orzo  ? 


L  I  B  R  O   Q  U  A  R  T  O.  53 

AI ,  en  la  K  ,  se  reduce  á  el  espacio  i ,  z  ,  y  mucho  mas  cn 
la  L ,  á  el  mas  estrecho  espacio  X ,  por  estar  mirada  la  pier- 
na mas  directamente  por  la  planta  del  pie  :  lo  que  ocasiona 
ser  mayor  el  escorzo  ,  y  así  es  mas  breve  el  espacio. 

De  esta  materia  han  tratado  regular ,  y  preceptivamente 
muy  pocos ;  pero  de  nuestros  españoles  solo  Juan  de  Apfé 
se  esmeró  en  ella  harto  difusamente  ,  y  con  singular  acierto. 
Y  así ,  para  que  el  que  no  le  tuviere  presente  ,  no  carezca  de 
este  benericio  ,  me  ha  parecido  poner  aquí  algunas  reglas  ge- 
nerales ,  para  que  qualquiera  de  mediano  ingenio ,  tenién- 
dolas bien  entendidas ,  pueda  comprehender  en  qué  consis- 
te h  naturaleza  del  escorzo  ,  y  dar  cumplida  expedición  á 
qualquiera  diíicultad ,  que  de  esta  clase  pueda  ofrecérsele. 

'i  odos  los  cuerpos  opacos  y  terrcos  tienen  la  natura- 
leza de  impedir  que  la  vista,  pase ;  penetrandolos  á  tocar  lo 
que  está  posterior  á  ellos ,  y  así  ocultan  todo  lo  que  les 
está  directamente  opuesto ,  según  su  magnitud  y  anteriori- 
dad. Digo  según  su  magnitud  ,  porque  el  pie  X  no  podrá  Lam.  7 
ocultar  de  las  cosas  mas  inmediatas  y.  posteriores  á  el  mas 
que  lo  que  ocupa  su  magnitud  y  quantidad  antepuesto  á 
h  pierna  L  ,  y  dixe  ,  según  su  anterioridad  ;  porque  si  la  co- 
sa pospuesta  á  él  estuviese  en  suma  distancia  ,  podiia  ocul- 
tar mucho  mas  de  lo  que  corresponde  á  su  magnitud ,  es- 
tando él  en  primer  término. 

Hago  esta  prevención  ,  porque  el  escorzo  no  solo  in- 
cluye la  degradación  de  la  parte  ,  cuya  longitud  se  abrevia; 
sino  taniDicu  lo  que  la  parte  antepuesta ,  si  la  hay  ,  encubre, 
como  lo  muestran  la  mano  P  ,  en  el  brazo  H  ,  y  el  pie  X, 
en  la  pierna  L.  Regla  3.  y  4.  lámina  7.  iii,\a-\ii. 


Prevención  impor- 
tante £ara  los  es  cor- 
zos. 


V 

X   a 


§.    II. 


ara  la  inteligencia  de  lo  qual  se  ha  de  considerar  pues- 
ta en  perfil ,  ú  de  medio  lado  la  figura  ó  miembro  que  se 
I  pretende  escorzar.  Como  si  hubiere  de  ser  una  cabeza  mi- 
rando hacia  arriba  ,  se  ponga  en  perfil ,  como  la  cabeza  A, 
regla  i.  y  luego  ¡tirando  lincas  paralelas  horizontales ,  dedu- 
ciéndolas desde  los  sentidos ,  ángulos ,  y  extremidades  mas 
señaladas  ,  se  ajuste  la  cabeza  escorzada  hacia  arriba' en  aqud 
mismo  espacio ,  que  está  comprehendido  entre  las  dos  para- 
lelas r,  y  12.  desde  la  olluela  de  la  garganta  ,  hasta  el  naci- 
miento del  pelo ,  incluyendo  la  frente  en  el  espacio,  i  w".'S{ 
después  los  ojos  cn  el  3.  4.  v  así  de  los  demás ,  como  lo 
muestra  la  cabeza  B  ,  que  está  mirada  de  quadrado ,  ú  de  fa-< 
chada ,  que  no  es  k  mas  agradable  postura. 

^  PflrQ  liabieado  de  executar  dicha  cabeza  algo  inclinadfi' 
-iTom.  II.  E  á 


De  qué  medios  se 
ha  dj  -valer  el  pintor 
para  arreglar  el  es- 
corzo. 
Lam.  7. 


-i  t^/jlWíi  Sit»i'^ 


34 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Escorzo  de  una  ca- 
beza mirando  arriba. 
Lam.  7. 


Lam.  7. 

Escorzo  de  la  ca- 
bsza  mirando  abaxo. 


De  que  medios  se 
ha  d¿  -valer  el  pintor 
para  buscar  el  escor- 
zo ,  que  pretende  ? 
Lam.  7. 


á  un  lado ,  que  es  lo  mas  gracioso ,  se  tirará  una  línea  cur- 
va Vertical  I.  2.  Hgura  C  ,  que  es  la  que  cae  desde  el  vértice 
alto  de  la  cabeza  por  el  medio  del  rostro,  con  aquella  in- 
clinación que  se  pretende  dar  á  la  cabeza ;  y  desde  los  toca- 
mentos  de  las  paralelas,  como  desde  la  2.  en  el  principio  de 
la  ceja,  número  3.  se  tirarán  otras  curvas,  ó  transversales, 
que  crucen  á  la  vertical  á  esquadra  en  quanto  lo  permite  la 
naturaleza  de  las  líneas  curvas;  esto  es ,  que  los  ángulos  co- 
laterales sean  iguales ,  aunque  aquí  sensiblemente  no  lo  pa- 
rezcan por  la  degradación  que  participan  ,  á  causa  del  escor- 
zo ó  perspectiva ,  en  cuyos  términos  lo  son  ,  como  la  cur- 
va 3.  4.  5.  6.  7.  8.  8¿c.  y  después  ajustando  las  partes  del 
rostro  á  las  líneas  que  á  cada  una  corresponden  ,  se  hallará  la 
cabeza  C  ,  exactamente  puesta  en  el  escorzo  que  se  pretende. 
Donde  es  de  advertir ,  que  la  longitud  de  la  cabeza  A ,  que 
comprehende  el  espacio  c/ ,  f,  ó  e  ,y,  que  es  el  mismo ,  que- 
da reducida  ,  en  virtud  del  escorzo ,  á  el  breve  espacio  que 
está  contenido  entre  Jas  dos  paralelas  i .  y  9.  así  en  la  cabe- 
za B ,  como  en  la  C  ,  el  qual  es  considerablemente  menor; 
y  por  este  mismo  medio  se  puede  hacer  mucho  mas  estre- 
cho el  escorzo ,  echándose  mas  hacia  atrás  la  cabeza  A ,  con 
lo  qual  levantará  mas  la  barba  ;  y  tirando  sus  paralelas  en 
la  forma  que  lo  expresa  la  figura ,  se  hallará  ajustado  su  es- 
corzo ,  el  qual  se  demuestra  en  término  mas  moderado  ,  por 
evitar  la  confusión  de  las  paralelas ,  que  saldrían  muy  juntas. 
Lo  mismo  se  observará  para  escorzar  hacia  abaxo  una 
cabeza  ,  como  lo  manifiesta  la  regla  2.  puesta  de  perfil  la  fi- 
gura D ,  cuyas  paralelas  producen  el  escorzo  hacia  abaxo  en 
la  cabeza  frontera  E  ,  y  mas  gracioso  en  la  figura  ladeada  F, 
donde  no  hay  que  añadir  cosa  especial  á  lo  dicho  ,  sino  guar- 
dar la  misma  regla  que  en  la  antecedente ,  bolteando  sola- 
mente las  curvas  transversales  á  el  contrario ,  pues  las  otras  de- 
muestran tener  su  centro  hacía  abaxo ;  pero  estas  hacía  arriba. 


Es 


S.  IIL 


ísto  baste  en  quanto  á  las  cabezas ;  y  lo  mismo  se  ob- 
servará en  quanto  á  los  otros  miembros  del  cuerpo  ,  especial- 
mente en  brazos  y  piernas ,  que  es  donde  hay  mayor  difi- 
cultad ,  y  lo  que  con  mas  freqüencia  se  ofrece  en  la  Pintura; 
y  así  el  brazo  que  se  hubiere  de  escorzar  ,  se  pondrá  en 
perfil ,  ú  de  lado  en  aquella  acción  y  positura  que  haya  de 
tener ,  como  en  la  regla  3.  la  figura  Y  ;  y  tirando  después 
sus  paralelas  desde  los  ángulos  ,  senos ,  y  extremidades  mas 
señaladas ,  se  observará  para  executar  el  escorzo  lo  mismo 
que  en  las  reglas  antecedentes ,  donde  se  verá  que  es  mucho 
^  ma- 


LIBROQUARTO.  35 

mayor  el  escorzo  en  la  figura  H ,  que  en  la  G ,  por  estar 
este  visto  algún  tanto  de  lado  ,  y  el  otro  mas  estrecho  de 
frontero ,  donde  la  mano  antepuesta  encubre  gran  parte  del 
medio  brazo  q. 

En  el  escorzo  de  las  piernas  se  ,  procederá  del  raisn\o 
"inodo,  poniendo  en  perfil  la  pierna  que  sé  hubiere  de  es- 
corzar en  aquella  actitud  que  se  pretende  ,  como  lo  mues- 
tra la  figura  M  ,  regla  4.  y  procediendo  en  lo  demás  en  la 
conformidad  de  las  reglas  antecedentes ,  se  hallará  el  escor- 
zo mas  estrecho  de  la  figura  L  ,  que  no  el  de  la  K ,  por  la 
razón  que  se  dixo  en  la  precedente  regla. 

Y  por  este  mismo  medio  se  puede  considerar  el  escor- 
zo de  toda  una  figura ,  poniéndola  en  perfil  en  la  positura 
que  se  necesita ,  y  procediendo  en  lo  demás  en  la  confor- 
midad que  queda  notado.  Donde  solo  resta  advertir ,  que 
tanto  quanto  el  escorzo  demuestra  la  galantería ,  y  magisterio 
del  pintor ,  tanto  le  defrauda  de  gloria  en  el  concepto  vul- 
■gar ,  en  siendo  demasiado  ,  y  violento ,  y  mas  en  la  figura 
principal  del  asunto ,  pues  no  es  para  todos  el  manjar  exqui- 
•sito  ;  y  la  Pintura  ha  de  ser  para  todos ,  y  ha '  de  satisfacer  á 
sabios  é  ignorantes ,  como  el  predicador  '  ;  pero  con  esta 
diferencia,  que  la  censura  del  sermón  solo  dura  mientras  se 
predica  6  permanece  en  la  memoria  de  los  oyentes ,  pero 
el  sermón  de  las  pinturas  siempre  se  está  predicando ;  con 
que  aun  después  de  la  muerte  está  su  autor  expuesto  á  la 
censura  del  vulgo.  Por  lo  qual ,  conviene  huir  siempre  lo  £/  demasiado  es- 
demasiado  y  violento  del  escorzo  ,  especialmente  en  el  héroe  corzo  se  ha  de  huir, 
del  asunto;  porque  demás  de  lo  dicho,  quita  mucha  parte  forqiie  es  dañoso. 
<le  la  gracia  y  belleza  á  las  figuras  ,  quanto  lo  moderado  ,  y 
conveniente  se  la  aumenta;  y  esto  aiui  estando  bien  delinea- 
!  do  el  escorzo,  y  actuado  de  claro  y  obscuro  :  ¿que  será  quan- 
do  en  uno  y  en  otro  el  pintor  peca  ?  Entonces  ya  se  pueda 
perdonar  la  censura. 

.^:      iMi         i    •  ::> 


u.;;tÍU3  IX 


I     Sapicntibus ,  &  iusipientibus  debitor  sum.  ^1/ ^ü'').  I. 


.36 

LIBRO  QUINTO. 

EL   COPIAN  TE, 

SEGUNDO  GRADO  DE  LOS  PINTORES. 

Qidníum  est  memorar  i  quod  capas  '. 
TERPSICORE ,  si-ve  Musa  V. 

Id  est ,  mtiltam  memoriam  faciens. 

Terj?sichore  affectiis  citharis  movet^  imperat ,  urget  *. 


süP 


ARGUMENTO  DE  ESTE   LIBRO. 


Modo  ,  y  forma  de 
estíidiíir  de  lo  anti- 
guo. 


1  quinto  acto  intelectual ,  que  debemos  practicar  en  el 
orden  ,  y  método  scientírico  ,  es  retener ,  y  conservar  lo  que 
se  va  adquiriendo ,  para  que  no  se  malogre  el  fruto  de  lo 
que  se  trabaja ,  con  la  evacuación  de  lo  que  se  adquiere.  A 
esta  operación  scientítica  llamaron  los  mitológicos  TcrpsicorSy 
la  quinta  de  aquellas  nueve  mentidas  deidades ,  á  quienes 
laurearon  en  el  parnaseo  coro  3.  Y  así  en  este  libro  procu- 
raremos instruir  al  principiante  en  la  observancia  y  reflexión 
de  los  documentos  adquiridos ,  para  que  mediante  ellos ,  va- 
ya cultivando  este  ameno  pensil ,  y  se  constituya  hábil  para 
ocupar  la  segunda  grada  de  esta  escala  óptica ,  excitando  con 
esto  sus  deseos ,  y  la  esperanza  de  ascender  i  la  eminencia ,  me- 
diante el  estímulo  de  la  dulce  canora  cítara  de  Terpsicore ,  que 
excita ,  impele ,  y  aumenta  los  afectos  á  las  apreciables  fatigas 
del  estudio  ,  para  lograr  los  crecidos  intereses  de  la  scieflcia. 

CAPITULO    PRIMERO. 

Como  el  principiante  no  ha  de  olvidar  el  estudio  del  dibtixo 
aiinqiie  se  ponga  d  pintar. 


B 


§.  I. 


rien  pensará  el  principiante  que  ha  acabado  ya  con  el  di- 
buxo ,  llegando  el  caso  de  tomar  los  pinceles  y  colores  en 
las  manos  j  pero  pensará  muy  ilial ,  porque  todo  su  cuidado 

ha 


I     Fulgent.  Mythol.  i. 
3     Vitg.  in  Epigram. 


3     Herodot.   in   siia  hist,  juxta 


LIBRO   QUINTO. 


-57 


ha  de  poner  en  la  observancia  de  íquel  tan  sabido  precepto 
de  Apolos ,  que  no  se  pase  día  sin  línea  >  esto  es,  sin  dibuxar 
alguna  cosa,  por  muy  ocupado  que  «?ste  '  ;  que  no  .estan- 
dolo  ,  es  menester  al  menos  por  la  noches ,  especialmente  de 
invierno ,  dedicarse  muy  de  propósito  á  exercitar  el  dibuxo; 
ya  continuando  en  copiar  algunas  estampas  de  las  mas  corre- 
.  gidas  á  juicio  del  maestro ,  como  de  las  célebres  obras  de 
Micael  Angelo ,  de  Rafael ,  Anibal ,  Cortona ,  Lanfranco ,  y 
otros  5  ya  algunos  dibuxos  de  mano ,  como  de  aguada ,  plu- 
ma 6  lápiz  ,  ó  figuras  de  academia  de  autores  de  crédito ;  6 
ya  dibuxando  por  modelos  alumbrados  de  una  sola  luz  ma- 
terial ,  y  que  esto  sea  en  papel  pardo ,  ú  de  otra  media  tin- 
ta ,  para  que  se  puedan  tocar  de  luz  los  claros ,  ó  con  lá- 
piz blanco ,  ó  con  clariones  hechos  de  yeso  blanco  moli- 
do, y  no  de  albayalde,  porque  se  toman  y  obscurecen  con 
el  tiempo. 

Este  linage  de  estudio  le  importará  muchísimo  para  to- 
mar inteligencia  del  claro  y  obscuro  ,  y  habituarse  á  copiar 
del  natural ,  para  ir  á  la  academia ,  si  la  hubiere  donde  se 
halla ,  de  que  hablaremos  á  su  tiempo ,  para  lo  qual  ha  de 
comenzar  á  dibuxar  por  algunos  modelos  6  fragmentos  de  fi- 
guras ,  como  cabezas  ,  manos  ,  pies  ,  brazos  y  piernas  ;  des- 
pués algún  tronco  de  cuerpo ,  ó  media  figura ,  y  algunos 
modelos  de  niiíos  en  diferentes  actitudes ;  y  últimamente  en 
estatuas  enteras ,  en  que  procurará  habilitarse  mucho  :  por- 
que como  estas  son  cosas  inmobles ,  aguantan  todo  el  tiem- 
po que  el  principiante  quisiere  ,  6  hubiere  menester  para  po- 
ner su  dibuxo  en  perfección  ,  lo  que  no  hará  el  natural  vivo. 

Y  demás  de  esto ,  porque  como  las  estatuas ,  especial- 
mente las  de  los  griegos  :  como  son  los  Hércules  ,  Gladiato- 
res ,  Mercurio  ,  Antinoo  ,  Apolo ,  y  la  Venus ,  &c.  son  he- 
chas con  aquel  vigilantísimo  estudio  de  los  antiguos ,  jun- 
tando en  una  sola  figura  toda  la  perfección  de  su  especie, 
tienen  toda  la  que  en  razón  de  buena  simetría  se  puede  de- 
sear ,  dándole  hinchazón  ,  gracia  y  hermosura  ,  que  en  el  na- 
tural no  se  halla  en  un  solo  individuo.  Y  con  esta  buena 
leche  se  habitúa  de  suerte  el  ingenio  ,  que  aunque  el  natural 
que  se  le  pone  delante  sea  mezquino  de  simetría  ,  le  sabe  dar 
grandeza  y  robustez  gigantea.  Y  este  linage  de  estudio  ,  jun- 
to con  las  demás  venerables  antiguallas  de  las  colunas  Tra- 
jana ,  y  Antoniniana ,  sepulcro  de  Ovidio ,  y  las  Lucernas  an- 
tiguas ,  con  las  demás  maravillas  de  Roma  subterránea  ,  que 
nos  franquea  la  providencia  de  las  estampas  y  libros ,  es  lo 

,-n,-x-.r.  Trrncn  que 

I     Apelli  fiiit  alioquin  perpetua       ducendoexerceret  artem,  JP/ja.  35. 

consuetudo  numquam  tam  occu-        cnp 

patam  diem  agendi,ut  non  lineam 


Modo  de  estudiar 
j)or  los  modelos. 


Quanto  importa  el 
estudio  de  los  modelos. 


10. 


38  MUSEO   PICTÓRICO. 

que  en  Italia  llaman  cíisegnan  de  I' anfico ,  estudm  de  ío 
antiguo.  Mediante  lo  qual  se  hicieron  inmortales  Micael  Án- 
gel ,  Rafael  de  Urbino  ,  Polidoro  ,  Andrea  del  Sarto ,  Leo- 
nardo de  Vinci ,  y  todos  los  de  aquel  siglo  dichoso  ,  á  quien 
siguió  con  bien  conocidas  ventajas  la  celebérrima  escuela  de 
los  Carachels  ,  que  ha  dado  á  el  mundo  en  tantos  discípulos 
eminentes  otros  tantos  gigantes  de  esta  facultad  ,  como  lo 
acreditan  sus  obras  en  galerías  ,  templos ,  y  palacios  de  prín- 
cipes. Y  verdaderamente ,  que  quien  no  logra  el  estudio  de 
estos  milagros  del  arte  ,  malogra  totalmente  la  sazón  del  fru- 
to de  su  habilidad.  Y  así  muchos ,  y  muy  felices  ingenios, 
dotados  altamente  del  cielo  ,  han  dexado  de  conseguir  su  úl- 
tima perfección  por  faltarles  esta  parte.  Sirva  por  todos  de 
exemplo  el  eminentísimo  Alberto  Durero ,  de  quien  viendo 
Rafael  algunos  dibuxos  hechos  cOJí  aquella  tan  extremada 
gracia  que  tenia  ,  dixo  :  Qiie  si  hubiera  ido  d  estudiar  d  Ita- 
lia ninguno  se  le  aventajara.  A  que  él  respondió  quando 
lo  supo  :  Que  buen  natural  habia  en  su  pais  para  no  ne- 
cesitar de  ir  d  Italia ;  pero  vemos  claramente  que  se  enga- 
ño ,  pues  sus  desnudos  son  tan  lánguidos ,  y  mezquinos ,  que 
es  lástima  ;  y  en  los  ayres  de  las  cabezas ,  actitudes  y  ves- 
tuarios le  falta  una  gracia  y  donayre ,  que  haria  mucho  mas 
sublime  su  habilidad.  Es  verdad  que  este  gran  sugeto,  y  otros 
muchos  de  los  siglos  pasados ,  no  solo  en  aquellas  regiones, 
sino  mas  principalmente  en  España,  tuvieron  la  desgracia 
de  no  alcanzar  las  obras  eminentes  ,  que  en  las  estampas ,  y 
libros ,  como  dixe ,  nos  franquea  la  diligente  aplicación  de 
los  italianos  y  franceses ,  sin  omitir  las  mas  célebres  estatuas; 
transferidas  á  nuestros  estudios  en  proporcionados  tamaños, 
haciendo  negociación  de  nuestro  propio  interés.  Llegándose 
á  esto  las  excelentes  pinturas  de  los  extrangeros  mas  eminen- 
tes ,  con  repetidas  obras  del  fresco  ,  executadas  por  ellos  mis- 
mos ,  como  se  ve  en  el  Escorial ,  en  los  palacios  reales ,  y 
algunos  de  los  templos  de  esta  corte.  Todo-  lo  qual  puede 
suplir  mucho,  y  aun  todo,  habiendo  gran  genio,  en  los  que 
la  fortuna  les  negd  la  ocasión  de  desfrutar  -aquellos  fértiles, 
quanto  dichosos  países. 

S.  :l.L 

T    .  .       , 

X  ambien  importará  mucho  á  el  principiante  copiar  algu- 
nas otras  cosas  inanimadas,  como  flores,  frutas,  y  algunas  va- 
sijas ,  y  trastos  de  cocina ,  para  ir  perdiendo  el  miedo  á  copiar 
el  natural ,  é  ir  tomando  práctica  y  conocimiento  del  claro  y 
obscuro.  También  copiará  :^lgurtas  aves  y  caza  muerta  ,  ob- 
servando en  cada  cosa  la  simetría  ,  color  y  tintas ,  de  que  se. 

com- 


LIBRO   QUINTO. 


39 


compone  ,  adquiriendo  especies  y  caudal  en  la  mente  ,  para 
quandü  se  ofrezca  la  ocasión  de  cosas  semejantes ,  sin  omi- 
tir la  observación  de  todo  lo  que  ocurre  á  la  vista  ,  así  de 
las  varias  especies  de  animales ,  como  de  las  demás  cosas 
inanimadas ,  haciendo  estudio  continuo  siempre  en  el  libro  Estudio  de  las  co- 
abierto  de  la  naturaleza  ,  que  es  el  objeto  universal  de  núes-  sas  naturaUs. 
tra  imitación ;  y  asi  lo  ha  de  ser  de  nuestra  continua  especu-» 
lacion  ,  reparando  en  la  variedad  hermosa  de  los  celagos ,  y 
horizontes  ,  montañas  ,  y  paises  ,  hermoseados  con  la  trave- 
sura de  los  airoyuclos ,  fuentes ,  rios  y  mares  ;  procurando  tai 
vez  hacer  algún  dibuxo  ,  ó  ligero  apuntamiento  de  algún  si- 
tio caprichoso  del  natural. 

CAPITULO   IL 


Instrumentos   £ue  ha   de  preparar  el  principiante  para, 
ponerse  a  pintar. 


s. 


§.  I. 


>-i 


upuesto  lo  dicho  ,  como  inseparable  y  perpetuo  cuidado 
del  estudioso  pintOL  ,  habiendo  ya  de  ponerse  á  pintar  :  los 
instrumentos  que  ha  de  prevenir  para  esto  ,  son  caballete^ 
sino  le  tiene  el  maestro  ,  paleta  ,  pinceles  ,  brochas ,  y  tiento. 
El  caballete  es  para  arrimar  ti  lienzo  ó  tabla  que  se  hubiere 
de  pintar ,  y  poderlo  cómodamente  levantar ,  ó  baxar  con 
unos  clavos  ó  estaquillas  á  los  lados,  siempre  que  convenga, 
cuya  forma  y  disposición  parece  excusado  referirla  por  ser 
tan  común.  La  paleta  ,  que  el  Italiano  llama  taboloza  ,  es  £^  ptkta  pira 

para  pon:r  los  colores  puros  y  simples  por  su  orden  ;  la  quaí  pntar,  que  calidades 
ha  de  tener  una  tercia  de  largo,  y  una  quaita  de  an:ho,  ha  Ue  tena: 
que  es  el  tamaño  mas  proporcionado ,  para  que  pueda  caber 
desde  el  dedo  pulgar  de  la  mano,  hasta  la  sangradura  del 
brazo  aunque  puede  ser  mayor  ó  menor ,  aovada ,  ó  circular; 
pero  siempre  es  bueno  que  tenga  robadas  las  esquinas ,  y 
en  una  de  ellas ,  la  que  cae  hacia  el  pecho  ,  ha  de  tener  un 
agujero,  capaz  de  que  pueda  caber  el  dedo  pulgar  de  la 
mano  izquierda,  donde  se  ha  de. sostener ;  y  así  por  esta  par- 
te del  agujero  ,  conviene  que  la  paleta  sea  mas  gruesa  ,  y 
que  hacia  los  demás  extremos  vaya  adelgazando  todo  lo  que 
pudiere ,  porque  con  esto  se  haga  mas  ligera.  Para  lo  qual, 
la  madera  mas  cómoda  y  usual ,  de  que  se  suele  hacer  ,  es 
el  peral :  bien  ,  que  aun  son  m -joies  el  cerezo-,  y  azofayfo, 
que  en  el  reyno  de  Valencia  llaman  chincholer ,  ó  ginjoler, 
por  ser  madera  mas  solida  y  tersa ,  y  que  adquiere  un  lus- 
tre ,  y  una  tez  de  admirable  pulimento  ;  pero  si  hubieren  de 

ser 


4P 


MUSEO   PICTÓRICO. 


ser  muy  grandes ,  como  de  media  vara  de  largo  ,  y  una  ter- 
cia de  ancho  ,  se  pueden  hacer  de  nogal ,  ó  cedro  ,  caoba  ;  y 
aun  mas  ligeras  son  de  chopo ,  ú  de  pino  de  Segura  ,  ú  de 
Flandes  ,  de  que  se  hacen  las  tapas  de  las  vihuelas ,  y  otros 
Paletas  grandes  instrumentos  músicos ;  pero  estas  paletas  tan  grandes  no  son 
^ara  ^ué  sirven.  para  tenerlas  en  la  mano  ,  sino  sobre  alguna  mesita  asegura- 

das, de  modo  que  no  se  muevan  ;  y  estas  sirven  para  bosque- 
xar  cosas  grandes,  porque  puedan  caber  mas  colores,  y  tengan 
campo  bastante  para  hacer  las  tintas ,  y  revolver  las  brochas. 
Cómo  se  ha  de p-c-  Hecha  ya  la  paleta  ,  y  bien  raspada  con  cuchilla  ó  con 

parar  la  paleta  an-  vidrio  ,  se  le  ha  de  dar  una  mano  de  secante  muy  tirada ,  d 
tes  que  su  va  para  esfregada  ;  y  en  estando  seca  ,  convendrá  volverla  i  raspar  ,  y 
darle  otra  mano  de  secante  muy  estregada  con  un  paño ;  y 
si  después  de  esta,  se  le  diere  otra  sin  raspar ,  en  la  misma 
conformidad  ,  quedará  admirable  para  que  las  colores  y  tintas 
no  se  rebeban  en  ella ,  y  dexen  manchada  ó  jaspeada  la  paleta. 


pintar. 


Calidades  de  pin- 
celes que  se  hati  de 
prevenir  para  pintar . 


L 


§.  II. 


Pinceles  muy  pe- 
queños de  qué  se  ha- 
cen. 


Pinceles  de  melón- 
cilio  son  peregrinos. 


ios  pinceles  se  han  de  prevenir  hasta  una  docena  y  me- 
dia ,  surtidos  de  todos  tamaños  y  calidades ;  los  mayores  pa- 
ra manchar  las  plazas  grandes ;  los  medianos  para  las  me- 
nores ;  y  los  mas  sutiles  para  perfilar  y  definir  las  cosas  mas 
delicadas  j  y  también  ha  de  haber  uno  de  bastante  pelo  ,  y 
suave  ,  para  ensolver ,  ó  unir  las  tintas  unas  con  otras ,  y  des- 
perfilar los  extrenjos. 

Las  calidades  de  los  pinceles  soft  diferentes  ,  porque  unos 
«)n  de  pelo  de  brocha  fino ,  otros  de  colillas  de  cabra ,  otros 
de  pelo  de  perro  ,  otros  de  ardilla ,  y  otros  de  meloncillo: 
los  de  pelo  de  brocha  son  mas  fuertes  y  briosos,  y  son  muy 
buenos  para  empastar  bien  ,  quando  la  color  está  mas  dura: 
los  de  perro  son  mas  suaves  ,  y  tienen  bastante  brio  ,  y  quie- 
ren la  color  mas  suelta  ,  como  también  los  de  cabra.  Otros 
suele  haber  .de  pelo  de  turón  ,  que  son  admirables ,  briosos, 
y  suaves ;  y  todos  estos  se  hacen  en. cañones  de  escribir,  aun- 
que los  de  brocha  se  hacen  también  en  cañones  de  buytre. 

Los  de  ardilla  se  hacen  de  todos  tamaños ,  y  especial- 
mente son  mejores  para  medianos  en  cañones  de  ánade  ,  y 
para  pequeños  en  los  de  ,  paloma  ,  tórtola  ,  6  perdiz  ,  y  aun 
mas  sutiles  para  cosas  pequeñas ,  en  cañones  de  zorzal ,  ó 
malvis  ,  ó  semejantes ;  mas  para  esto  se  hacen  también  muy 
agudos  y  sutiles  de  cola  de  gato. 

Los  de  meloncillo  son  peregrinos  para  todos  tamaños, 
pues  los  de  cañón  de  escribir  son  bellísimos  para  golpear ,  y 
definir  en  lo  grande  :  los  medianos,  que  se  suelen  hacer  en 
cañones  4e  cuervos  ó  grajos,  porque  tengan  resistencia ,. y 
1-»  no 


I 


LIBRO   QUINTO.  41 

no  se  abran  con  k  fortaleza  del  pelo ,  son  bellísimos  para  cosas 
mas  sutiles ,  y  los  mas  pequeños  para  cosas  muy  delicadas. 

§.    III. 

jL^I  modo  de  hacerlos  no  dañará  el  decirlo,  pues  no  to-  Aíodo  de  hacer  to- 
dos lo  saben,  ni  en  todas  partes,  ni  ocasiones  se  hallan.  Y  da  suerte  de  fínceles. 
así ,  cortado  que  sea  el  pelo  de  qualquiera  de  las  pieles  que 
hemos  dicho,  lo  qual  ha  de  ser  por  junto  á  su  mismo  na- 
cimiento ,  se  ha  de  tomar  de  él  la  porción  que  corresponde 
á  el  tamaño  del  pincel  que  se  quiere  executar ,  y  meterlo 
por  la  parre  del  corte  en  un  dedal  cerrado  de  los  de  latón; 
y  allí  con  el  dedal  se  dan  unos  golpccitos ,  hasta  que  se  asien- 
te bien  el  pelo  en  el  hondo ,  y  después  se  saca ,  asiéndolo 
bien  por  lus  puntas ,  y  se  sacude  aquello  corto  que  tuviere, 
y  con  un  peynecito  delgado  se  peyna  ,  para  sacar  aquella 
borrilla  que  siempre  tiene  en  la  cepa  :  luego  se  vuelve  por 
las  puntas  ,  y  se  mete  en  el  dedal ;  y  haciendo  la  misma  di- 
ligencia habta  que  se  asiente  en  el  hondo  ,  se  saca  ,  y  se  pey- 
na también  por  aquella  parte ,  y  se  vuelve  á  emparejar  por 

,   las  puntas  en  el  dedal ;  y  sacándolo  con  mucho  cuidado, 

'  porque  no  se  desiguale ,  se  ata  curiosa  y  apretadamente  con 
seda  cruda  ,  ó  delgada  encerada  ,  ó  hilo  de  pira  ,  con  el  lazo  .   ' 

que  llaman  del  puerco  ;  y  dando  sobre  el  otro  nudo  bien 
fuerte ,  se  corta  la  hebra ,  y  se  le  da  otra  atadura  mas  hacia 
la  cepa  del  pelo  ,  procurando  siempre  que  quede  lo  mas  lar- 

I  gp  que  se  pueda  hacia  las  puntas  :  de  esta  suerte  se  van  ha- 
ciendo unos  quantos  atados  mayores  ó  menores  ,  como  se 
quiere ,  ó  lo  admite  la  calidad  del  pelo  ;  y  entre  tanto  se  tie- 
nen en  agua  los  cañones  que  se  han  de  ocupar ,  para  que  es- 
ten  dóciles  y  correosos  ,  y  no  se.  abran  á  el  atacar  el  pelo  si 
viene  premioso  ;  y  dichos  cañones  se  cortan  con  tixeras  por         Los  caiiones  fara 
la  punta  lo  que  baste  para  que  salga  bien  y  derecho  el  pelo,     los  pinceles  cómo  se 
sin  hacer  cintura  ,  porque  en  haciéndola ,  no  hace  bien  la    '*^"  de  prevenir. 
punta  ,  y  por  la  cepa  hacia  el  principio  del  cañón  se  le  da  un 
corte  á  el  sesgo  con  navaja  ,  dexando  un  poco  sin  acabar  de 
cortar  para  poder  tirar  del  cañón  hacia  sí ,  quando  se  ataca. 

Hecho  esto ,  se  elige  de  los  atados  que  hay  el  que  le 
viene  mas  bien  á  la  proporción  del  cañón  para  que  entre 
sin  demasiada  violencia  ,  pero  siempre  con  alguna  ,  porque 
si  entra  floxo  ,  luego  se  sale  y  no  sirve  ;  y  en  estando  ele- 
gido ,  se  le  aguza  la  punta  del  pelo ,  remojándolo  con  la 
boca  :  y  el  que  fuere  melindroso  ,  lo  puede  aguzar  con  los 
.  dedos  mojándolo  en  agua  ,  pero  nunca  se  hace  tan  bien  ;  y  Modo  de  atacar  el 
entrándolo  por  la  parte  de  abaxo ,  donde  está  cortado  á  el  ses-  fek  en  los  pnce  les. 
go  el  cañón ,  se  va  rempujando  con  un  taco ,  ó  estaquilla 
.    Tom.IL  F  re- 


42  MUSEO   PICTÓRICO. 

redonda  y  chata  á  la  proporción  del  canon ;  pero  no  ajustada 
de  suerte  que  entre  hasta  que  asome  el  pelo  por  la  punta  del 
canon  lo  que  baste  para  que  tenga  brío  y  ropa  ;  porque  si  es- 
tá muy  largo  ,  pierde  el  brio  ,  sino  es  que  sea  para  ensolver, 
que  en  este  caso  conviene  que  no  le  tenga  ,  y  que  esté  largo; 
y  de  esta  misma  forma  se  hacen  todas  las  suertes  de  pince- 
les mayores  ó  menores  que  se  quisiere. 
Hast:is  para  los  Las  hastas  para  ellos  se  hacen  de  una  tercia  de  largo  con 

fínceles ,  cómo  se  ha-  poca  diferencia  redondas  y  lisas ,  y  en  el  grueso  corrcspon- 
cen ,  j  de  que  made-  ¿jie^te  á  los  pinceles  á  que  se  han  de  aplicar  ,  de  manera  que 
^^^-  por  la  parte  donde  ha  de  entrar  el  pincel  no  estén  agudas ,  si- 

no de  suerte  que  entre  algo  ajustado  para  que  esté  firme  ;  pe- 
ro por  la  parte  de  abaxo  han  de  acabar  las  hastas  agudas ,  así 
porque  teniéndolas  en  la  mano  izquierda,  no  ocupen  mucho, 
como  porque  se  aparten  por  arriba  los  pinceles  ,  y  no  se  un- 
ten unos  con .  otros ,  y  se  halle  fícilmente  el  que  se  busca. 
Estas  hastas  se  suelen  hacer  de  diferentes  maderas ,  las 
mas  ordinarias  son  de  pino ,  que  sea  beti  derecho  ;  aunque  en 
Madrid  es  muy  freqüente  el  hacerlas  de  las  varas  que  venden 
para  los  ministros  de  justicia ,  y  baquetas  de  escopeta ,  que  son 
de  álamo  negro  ;  pero  las  mejores  son  de  peral ,  nogal ,  cao- 
ba ,  cedro ,  y  algunas  veces  de  evano  ,  ó  brasil  :  pero  estas 
dos  últimas  solo  son  para  príncipes  y  caballeros ,  ó  personas 
muy  curiosas  que  se  precian  de  esmerarse  en  lo  mas  primo- 
roso de  todos  los  recados  del  pintar.  Y  á  la  verdad  ,  siendo 
sin  afectación  ,  así  habían  de  ser  todos  ,  para  que  el  lustre  y 
esplendor  de  la  Pintura  resplandeciese  en  sus  adherentes  ,  sin 
que  el  desaliño  de  algunos  menoscavase  la  estimación  ,  é  in- 
Quanto  importa  el  munidades  del  arte,  Y  porque  á  la  verdad ,  el  ver  los  recados 
aseo  en  los  recados  del  curiosos,  aseados,  y  bien  dispuestos,  abre  las  ganas  de  pintar, 
fintar.  quanto  las  cierra  el  verlo  sucio ,  asqueroso  y  desaliriado. 

§.   IV. 

T 

Modo  de  hacer  las      |  jas  brochas  son  de  cerdas  de  jabalí ,  que  vienen  de  Flan- 
brochas.  ^j^g  ^  y  ^^^  j^^  mejores  y  mas  suaves.  Estas  se  hacen  empare- 

jando el  pelo  por  la  cepa  en  un  crisol  de  platero ,  ó  en  una 
xícara ,  según  la  cantidad  que  corresponde  á  el  tamaño  de  la 
brocha  que  se  quisiere  hacer ,  y  después  tomarlo  por  las  pun- 
tas ,  y  peynarlo  con  los  dientes  gordos  del  peyne  para  que 
salga  la  borrilla  y  pelillos  viciosos  que  siempre  tiene  ;  y  lue- 
go se  empareja  por  las  puntas ,  y  se  vuelve  á  peynar ,  y  i 
emparejar  otra  vez  :  y  hecho  esto  ,  se  toma  en  la  mano  iz- 
quierda por  las  puntas  con  mucho  cuidado  de  que  no  se  de- 
siguale ,  y  con  la  derecha  se  le  mete  el  hasta  en  el  medio, 
hasta  donde  ha  de  llegar  la  atadura  ,  y  esta  se  le  da  con  hilo 

de 


.<    LIBRO   QUINTOUM  43 

de  cartas  i  guita,  o  braiTiante  encerado,  con  el  lazo  que  dó- 
.ximos  del  puerco ,  dexando  como  una  quarta  de  hilo  en  el 
.cabo  mas'  corto ,  para  doblarle  hacia  U  parte  por  donde  se 
ha  de  continuar  la  atadura  ,  para  que  al  Hn  de  ella  quede        Modo  de  enlazar  la 
una  lazadiila,  por  donde  se  mete  el  otro  cabo  ,  y  tirando    ^^^^ura  de  las  bro- 
del  que  quedo  abaxo  ,  hasta  que  la  lazadiila  se  lleve  tras  sí  el     '^^^' 
otro  cabo,  dexandolo  incluido  dentro  de  las  roscas  de  la  ata- 
dura., quede  la  brocha  concluida  y  perfecta  ,  cortando  des- 
pués con  tixeras  las  cabecillas  desiguales,  que  quedan  por 
la  parte  de  abaxo.  Y  prevengo  ,  que  las  brochas  para  el  olio 
han  de  ser  mas  cortas.,  y  que  tengan  brio  :  mas  para  el  tem- 
ple y  fresco  han  de  ser  largas  y  romas  de  punta  ,.no  chatas, 
salvo  las  grandes ,  para  meter  la  tinta  general. 

Las  bastas  para  las  brochas  ,  que  como  dixe  ,  ordinaria^  Hastas  de  las  kro- 
mente  son  de  pino  ,  aunque  también  de  baquetas  de  escope-  (iias,có-moha7ideser. 
ta ,  siendo  para  brochas  grandes  y  chatas  pueden  ser  igua- 
les ;  esto  es ,  sin  punta  hacia  el  fin  de  la  atadura  ,  haciéndoles 
en  medio  de  ella  una  muesquecilla  para  que  la  atadura  haga 
presa ;  pero  si  han  de  ser  brochas  de  punta  ,  la  ha  de  tener 
también  el  hasta ,  mas  de  suerte ,  que  la  mayor  parte  de  la 
atadura  sea  sobre  lo  firme  ,  para  que  se  asegure  ,  y  también 
con  alguna  muesquecilla ,  porque  estas  fácilmente  se  deslizan; 
N'  así  lo  mas  seguro  es  encolar  toda  la  atadura  y  cepa  ,  no 
encerando  el  hilo  para  que  pegue  la  cola ,  y  por  el  consi- 
guiente para  que  hagan  punta  es  menester  que  lo  empareja- 
do no  acabe  chato  sino  redondo  ;  y  con  esto ,  y  atarlas  siem- 
pre que  se  laven ,  conservan  la  punta. 


E. 


§.  V. 


1  tiento  es  una  varita  ó  bastoncillo  que  se  tiene  en  la  Tiento,  qué  es  ,y 
mano  izquierda  con. un  cotohcillo  de  borra,  ó  perilla  re-  f^y^  qué  sir-ve , y  de 
donda  i  lo  último  para  que  no  lastime  el  quadro  ,  arriman-  í"'"  '"^'^^'"'^•^  ^^  /'^'■'''• 
dolé  ,  para  asegurar  el  pulso  de  la  mano  derecha  ,"que  para 
este  fin  se  pone  sobre  él  :  este  ha  de  tener  de  largo  una  va- 
ra ,  con  poca  diferencia ,  y  el  grueso  del  dedo  meñique ,  y 
\  ordinariamente  se  hace  en  Madrid  de  las  vaquetas  que  di- 
xe ,  y  lo  puede  ser  de  qualquicra  varita  derecha  ,  tiesa  ,  y 
ligera  ,  aunque  algunos  curiosos  le  usan  de  junco  de  Indias, 
évano ,  caoba ,  palo  santo ,  y  cedro  ;  pefo  yo  tengo  por  me- 
jor el  mas  ligero  ,  como  sea  tieso ,  y  así  le  uso  de  carrizo 
de  caiía  bien  curada  ,  y  que  tiene  los  cafiutos  muy  largos ,  y 
por  el  consiguiente  pocos  nudos  :  y  a  este  para  disimularle 
se  le  hacen  algunas  manchas  ahumándole  con  una  luz  ,  de 
suerte  que  parece  junco  de  Indias ;  pero  este  género  no  es 
para  andar  a  golpes  con  los  mancebos  ,  como  algunos  acos- 
.    Totn.  II,  F  2  tum- 


.■44 


MUSEO  í  Pri  C  T  a  K  ICO. 


Gracioso  cuento  de 
'%iuas  Jordán. 


Otro   cuento  gra- 
doso  de  Carreño. 


tumbran),.n¡  lo  tengo  por  cosa  deceate ,.  sino  para  que  sir- 
iva  á  ei  exeicicio  del  pintar ,  como  iiníi.  de  los  instrumentos 
<X)ncernientes  á  ello ,  y  que  deben  tener  el  primor  que  le 
corresponde :  no  como  le  sucedió  á  un  amigo  de  la  profesión 
con  Lucas  Jordán  ,  que  hallándole  un  dia  pintando  delante 
■del  rey  con  un  palo  de  escoba  por  tiento,  habiéndoselo 
afeado  ,  luego  que  halló  ocasión ,  le  dixo  Lucas  que  no  tenia 
otro ,  y  á  el  punto  el  amigo  le  remitió  con  otras  cosas  del 
arte  un  tiento  muy  pulido  de  évano ,  con  perilla  y  casqui- 
Uo  de  marfil.  Volvió  el  amigo  de  allí  á  pocos  dias  ,  y  le  ha- 
lló pintando  con  el  dichoso  palo  de  escoba  por  tiento ;  y 
entonces  le  preguntó  por  el  de  évano  ,  i  que  Lucas  respon- 
dió con  mucha  fiesta ,  que  aquellos  demonios ,  señalando  á 
los  mancebos ,  no  creo  que  encargaría  la  conciencia  ,  aunque 
les  concedamos  la  excepción  ,  tenían  la  culpa.  \  fué  el  caso, 
que  había  andado  á  palos  con  ellos,. y  lo  había  hecho  pe- 
dazos ;  y  entonces  el  amigo  le  presentó  otro  de  junco  de  In- 
dias ,  con  perilla  y  casquillo  de  plata  :  y  este  permaneció  ,  ó 
bien  por  lo  inflexible  de  la  materia ,  ó  porque  temiéndole 
los  discípulos  ,  escusaban  las  burlas ,  pues  era  mas  grueso  de 
lo  razonable  ;  aunque  no  debiera  de  serlo  tanto  como  otro 
que  tenia  Carreño ,  con  el  qual  un  dia  le  quebró  un  brazo 
á  un  mancebo,  no  debió  de  ser  de  burlas ,  y  quejándose 
justamente  el  padre  de  semejante  exceso  ,  mas  se  quejarla  el 
muchacho,  le  respondió  Carreño  :  Cierto,  señor,  que  ha  si- 
do fuerza  de  desgracia  ,  porque  le  aseguro  d  vmd.  que  con 
el  mayor  tie?ito  que  pude  le  di;- y  bien.s^e  le  podía  creer. 
Permítase  esta  digresión  para  divertir  algún  tanto  lo  moles- 
to de  estas  materialidades ,  con  lo  chistoso  de  estos  casos, 
y  en  hombres  de  tanta  clase. 


Cofidicioncs  necesa- 
rias simpliciter   ,  / 
'  otras  secuadum  quid. 


CAPITULO   III. 

Jilodo  de  imprimar  ,  ó  aparejar  los  lienzos  ,y  otras  super- 
Jicies  para  pintar.   ■ 


E. 


§.  I. 


<n  ninguna  cosa  introduce  naturaleza  la  forma  ,  ni  pro- 
duce el  efecto  que  pretende  ,  sin  que  precedan  algunas  dis- 
posiciones ó  condiciones  ;  unas  antecedentes ,  y  otras  conco- 
mitantes. De  estas  son  también  unas  necesarias  simpliciter, 
y  otras  secundum  quid.  Las  necesarias  simpliciter  son  aque- 
llas ,  sin  las  quales  de  ninguna  manera  se  puede  conseguir 
el  efecto ,  como  sin  los  pinceles ,  colores ,  é  ingredientes  li- 
quidantes ,  y  superficie  apta  ,  no  se  puede  pintar.  Bien  que 


vo 


t^IBRO    QUINTg).M 


<^ 


yo  he  visto  Pintura  hecha  á  el  olio  con  los  dedos  en  lugar 
de  pinceles ;  pero  esto ,  aunque  es  habilidad  ,  mas  es  falta  de 
limpieza ,  que  sobra  de  magisterio.  Las  cosas  necesarias  se- 
ciindiim  quid  son  aquellas ,  sin  las  qualcs  se  puede  conseguir 
de  algún  modo  el  efecto ;  pero  con  ellas  mucho  mas  facil- 
jnente  ,  como  el  tiento  ,  el  caballete ,  los  aparejos ,  o  prepa- 
yiraciones  de  las  superficies  para  pintar ,  con  las  calidades  que 
.se, acostumbra  :  q.ue  aunque  con  ellas  se  hace  mas  fácil  y 
cómodamente ,  también  la  necesidad  hace  algunas  veces  omi- 
tirlas ;  y  sin  ellas,,  aunque  con  algún  trabajo  ,  se  puede  con- 
seguir el  intento.  Yo  he  visto  ,  en  caso  de  prisa ,  dar  una 
mano  de  cola  templada  á  un  lienzo  ,  y  pintarle  áel  olio ,  sin 
mas  preparación..  Lo  mismo  se  puede  hacer,  en  una  tabla,    ^'f^>)'°^>'^^  -^«/^^ 
y  en  una  lámina,  ó  un  vidria,  estregándole  primero  un  ajoj   *' 
pero  esto  es  bueno  para  casos  de  prisa  ,  y  de  necesidad  ,  que 
verdaderamente  no  se  puede  hacer  tan  bien ,  ni  tan  definido 
y  grato  i  la  vista  ,  como  con  la?  debidas  preparaciones. 


Modo  de  aparejar 
un  lienzo  en  casos  de 


c 


§.  n. 


comenzando  pues  por  las  superficies  que  hoy  mas  comun- 
mente se  pintan ,  que  son  los  lienzos ,  porque  antiguamente 
en  los  tiempos  de  Micael  Ángel ,  y  Rafael ,  solo  se  pintó 
en  tablas  ó  láminas  :  La  primera  diligencia  que  se  ofrece  es 
clavar  estos  en  sus  bastidores ,  si  no  necesitan  de  pieza ,  que 
si  la  necesitan  ,  eso  será  lo  primero  5  y  aunque  el  coserla  mas 
es  oficio  de  mugeres  que  de  hombres ,  también  es  menes- 
ter advertirles  el  punto  con  que  lo  han  de  hacer  ,  para  que 
después  de  estirado  el  lienzo ,  quede  la  costura  lo  mas  di- 
simulada que  sea  posible.  Y  así ,  aunque  el  punto  que  lla- 
man de  sabana  es  bueno ,  todavia  es  mejor ,  y  menos  de- 
tenido el  punto  por  cima  ,  con  hilo  sencillo  ,  fuerte  y  del- 
gado porque  no  haga  bulto ,  y  nocogicndo  de  las  dos  orillas 
del  lienzo  mas  que  el  último  hilo  ,  o  á  lo  mas  los  dos  ,  y  el 
punto  no  apretado  ,  sino  sentado  no  mas ;  y  de  esta  suerte 
queda  la  costura  en  estirando  el  lienzo  tan  disimulada ,  que 
apenas  se  conoce. 

El  lienzo  mejor  y  mas  usual  para  quadros  grandes  es 
el  que  en  Andalucía  llaman  bramante  crudo  ,  y  en  Castilla 
angulema  ;  pero  también  es  bueno  el  guingao  ,  como  sea 
igual  y  sin  nudos ,  ni  canillas  :  y  si  fuere  para  lienzos  peque- 
ños ,  como  de  vara  hacia  abaxo ,  es  muy  bueno  el  santiago 
crudo,  ó  el  lienzo  cjue  llaman  de  coruFia ;  pero  lienzo  apren- 
sado ,  ninguno  es  bueno ,  sino  es  que  se  moje  y  estregué 
muy  bien  ,  y  se  estire ,  y  se  seque  antes  de  clavarlo  :  por- 
que si  se  clava  sin  hacer  esta  diligencia ,  en  dándole  de  cola, 

o 


Cómo  se  han  de  co- 
ser los  lienzos  que  lle- 
van piezas  para  que 
la  costura  se  disimule. 


Cómo  se  ha  de  usar 
del  lienzo  apraisado 
para  pintar  S  el  olio 
en  él. 


'r46 


MUSEO  PICTÓRICO. 


Aloíio  de  clavar  los 
lünzos. 


o  gacha,  al  secarse  queda  todo  lleno  de  vexigas ,  y  desa- 
tina al  pobre'  pintor.  ,  ■■'■'^ 
-»'-  'Elegido  que  sea  el  lienzo  á  proporción  de  su  bastidor, 
i^üe  antes  tenga  de  mas  que  de  menos ,  se  han  de  sentar  so- 
bre él  las  costuras  hacia  dentro  si  las  tuviere ;  y  si  el  basti- 
dor tiene  travesanos ,  ó  esquadras ,  procurar  que  estén  reba- 
sadas medio  dedo  hacia  la  cara  donde  sienta  el  lienzo ,  y 
este  se  ha  de  apuntar  primero  §n  las  quatro  esquinas ,  ó  án- 
gulos ,  poniendo  dos  tachuelas  á  cada  lado  del  ángulo ,  sin 
que  haga  bolsa  ,  sino  bien  sentado  ,  y  estirando  siempre  bien 
•la  esquina  contraria  ;  procurando  que  las  orillas ,  ó  revoca- 
duras del  lienzo  cubran  el  grueso  del  bastidor  ,  y  que  las  ta- 
chuelas claven  mas  hacia  la  parte  de  atrás  que  hacia  de- 
lante ,  porque  así  tienen  mas  íj|meza  ,  y  la  revocadura  queda 
mas  bien  asentada  ;  observando  que  el  primer  lado  que  se 
clavare  sea  siempre  eJ  mas  tasado ,  y  que  este  no  se  estire, 
sino  asentado  sin  violencia ,  y  después  estirar  el  lado  con- 
trario muy  bien  ;  y  obsenando  lo  mismo  en  los  otros  dos 
lados ,  quedará  bien  sentado  y  estirado  como  se  necesita. 


Aparejo  de  la  ga 

(ha. 


L 


§.  III. 


a  primera  mano  de  aparejo  que  se  le  ha  de  dar  suele 
ser  en  dos  maneras ;  la  una  ,  y  mas  antigua  ,  es  de  gacha: 
esta  se  hace  cociendo  el  agua  ,  á  proporción  de  lo  que  es 
menester  ,  y  echándole  después  su  harina  de  trigo  bien  cer- 
nida por  cedazo  delgado,  y  bien  despolvoreada  fuera  del  fue- 
go ,  sin  dexar  de  menearla ,  hasta  que  esté  como  un  caldo 
espeso  ;  y  algunos  le  echan  después  un  poco  de  miel ,  y  un 
poco  de  aceyte  de  linaza  á  discreción  ,  pero  no  aceyte  de  co- 
mer ,  porque  es  muy  perjudicial  á  la  pintura  ,  y  la  hace  to- 
marse ,  y  luego  se  vuelve  á  poner  al  fuego  á  lumbre  mansa, 
meneándola  hasta  que  vaya  trabando ,  y  tomando  punto, 
sin  que  le  queden  gnrullos  ;  y  con  esta  se  le  da  la  prime- 
ra mano  á  el  lienzo ,  con  una  cuchilla  ,  ó  imprimadera  de 
chapa  de  hierro ,  aunque  otros  la  hacen  de  haya ,  d  roble; 
y  esta  es  á  manera  de  media  luna  ó  semicírculo  .  como  de 
una  quarta  de  diámetro  ,  pero  que  no  esté  recta  la  línea  por 
la  parte  del  diámetro  ,  sino  suavemente  desmentida  hacia  las 
esquinas ,  y  estas  bien  robadas ,  para  que  no  hagan  rastros  ni 
señales  en  la  imprimación  ,  y  que  el  filo  de  ella  esté  delgado 
Cómo  Sí-  ha  de  dar  tanto  como  el  grueso  de  un  real  de  plata  :  y  con  esta  im- 
la  primera  mano  de  primadera  se  ha  de  ir  tendiendo  la  gacha ,  y  apurándola  de 
afarejo  del  lienzo.  suerte  que  no  quede  cargada  ,  sino  que  tape  los  poros  todos 

del  lienzo  ,  y  descubra  los  hilos ,  porque  lo  cargado  hace  cas- 
carilla ,  y  salta  con  el  tiempo ;  pero  cuidar  que  no  queden 

cor- 


JForma  de  la  im 
primadura. 


I 


LIBRO    QUINTO.  47 

corrales ,  sino  que  todo  esté  igual  :  y  especialmente  en  las 

orillas  es  menester  ir  con  cuidado  ,  llevando  siempre  Ja  cu^. 

chilla  atravesada,  ó  diagonal ;  porque  si  se  lleva  paralela. á. el 

bastidor ,  puede  escaparse  ,  y  dar  en  la  manga  ,  y  es  cosa 

indigna  ,  y  muy  perjudicial  i  el  arte  ,  y    á  la  persona  el 

mauciiarse  en  co^a  ninguna  que  sea  adjacente  á  él ;  y  para  que 

esto ,  y  lo  demás  de  esta  operación  se  haga  mejor ,  há  de 

ir  siempre  que  pudiere  la  mano   izquierda  por  detrás  del        Modo  de  sentar  las 

lienzo  levantándole  para  que  corra  rajjor  la  imprimadera.,  y     costuras. 

00  tropiece  en  los  travesanos,,  ni  en  los  tilos  del  bastidor} 

y  antes  que  se  seque  ,  si  el  lienzo  tuviere  costuras ,  se  han  de 

sentar  con  un  martillo  suavemente  ,  llevando  por  debaxo  una 

moleta  ,  con  lo  qual  quedan  muy  bien  disimuladas. 

Este  linage  de  aparejo  tengolo  por  bueno  para  casos  de 
prisa  ,  porque  presto  se  halla  hecho  ,  especialmente  llevando 
la  gacha  la  miel  y  el  aceyte  de  linaza  como  diximos ;  pues 
no  llevándole ,  como  lo  hacen  los  mas ,  no'  lo  tengo  por 
bueno  :  porque  en  lugares  húmedos  se  enmohece  ,  y  escupe  p^^  ¿.^g  g¡  perju- 
una  ftoreeiUa  ,  6  moho  por  encima  de  la  pintura,  que  to-  dicLi!  el  apan-jo  de 
talmente  Ja  obscurece  y  perturba  ;  y  aunque  est*  fácilmente  ¡agacha. 
se  quita  estregando  el  lienzo  ,  pero  como  esta  es  especie  de 
corrupción  ,  viene  con  el  tiempo  á  pudrir  el  lienzo  ,  que  por 
último  es  yerba  corruptible  ;  v  por  eso  será  conveniente  ,  an- 
tes de  darL*  la  man )  de  imprimación  de  aceyte  de  linaza, 
pasarle  suavemente  h  piedra  pómez ,  para  que  se  rebeba  la 
imprimación ,  penetrando  el  lienzo,  lo  qual  le  preserva  de 
corrupción  y  de  saltar ;  y  también  se  ha  de  excusar  de  re- 
petir scg  jnda  mano  de  gacha  ,  por  el  nesgo  que  tiene  da 
avexigar  y  saltar. 

^.   IV. 

V 

-S^— il  otro  modo  de  aparejar  el  lienzo  en  la  primera  mano        Aparejo  de  cola  de 
es  con  cola  de  reta¿t)  de  guantes  ;  este  se  echa  en   agua  si     retaco. 
puede  ser  el  dia  antecedente  ,  y  después  lavarlo  y  estruxarlo, 
y  ponerlo  á  cocer  ,  estando  bien  cubierto  de  agua  limpia ;  y  Modo  de  conocer 

en  habiendo  cocido ,  que  el  agua  tome  color ,  probarlo  en  q^'-'^ncío  la  cola  ata 
las  palmas  de  las  manos  ,  y  en  viendo  que  muerde  bien  una  ^''  punto. 
con  otra ,  pegando  y  despegando  ,  está  buena  la  cola  ,  y  po- 
niendo ea  la  boca  de  otra  vasija  una  esportilla  ,  o  cedazo 
de  cerdas ,  colarla  ;  y  si  todavía  el  retazo  no  está  deshecho, 
afiadiHe  agua  ,  y  que  vuelva  á  cocer ,  que  hasta  que  todo  se 
deshaga ,  siempre  tiene  que  dar  ;  y  así  repetir  lo  mismo  has- 
ta que  se  apure. 

«      Este  aparejo  no  se  puede  dar  caliente ;  y  así  se  ha  de        El  aparejo  de  ¡a 
aguardar  á  que  se  y  ele  ,  y  en  estando  elada  la  cola ,  se  le  irá    ^^'^  "^  "^^  ^^^  tstati- 

dan-    ^^  '^'^'^'^- 


46 


MUSEO   PICTÓRICO. 


...\ 


Imprimación  á  el 
olio  de  qué  se  hace. 


Molada ,  qué  es. 


Légamo  ,  y  greda 
insecables  d  el  olio. 


Modo  de  dar  las 
manos  de  imprima- 
ción d  el  oiio. 


dando  á  el  lienzo  en  la  conformidad  que  diximos  de  la  ga- 
cha ;  pero  con  la  diferencia  ,  que  seca  la  primera  mano  ,  se 
ha  de  estregar  muy  bien  con  la  piedra  pómez  para  que  cor- 
te las  aristas  y  nudillos  del  lienzo ,  llevando  por  debaxo  del 
lienzo  la  mano  izquierda  ,  para  que  ayude ,  como  diximos, 
y  después  se  le  ha  de  dar  otra  mano  de  cola ,  y  esta  no  se 
ha  de  apomazar. 

Conviene  también  ,  para  mayor  firmeza  del  lienzo  ,  es- 
tregar las  revocaduras  con  este  mismo  aparejo  ,  dexandolas 
pegadas  á  el  bastidor ,  con  lo  qual  quedan  mas  bien  sentadas, 
y  el  lienzo  mas  libre  de  desclavarse  ,  y  otras  contingencias. 


He 


§.   V. 


.echo  esto  con  uno  o  con  otro  aparejo ,  se  preparará  la 
imprimación  á  el  olio ,  la  qual  en  Andalucía  y  otras  partes 
se  hace  con  el  légamo  que  dexa  el  rio  en  las  crecientes ,  que 
después  de  seco ,  en  los  hondos  se  levanta  como  unas  tejue- 
las ,  y  con  aquello  ,  y  á  falta  de  esto  con  greda  ,  que  en  Ma- 
drid llamai»  tierra  de  Esquivias  ,  y  es  la  que  gastan  los  bo- 
teros ,  se  hace  la  imprimación  ,  machacándola  primero  en  la 
losa  con  la  moleta  ,  d  en  un  almirez  ,  y  pasándola  por  ce- 
dazo delgado  ,  á  manera  del  que  usan  los  boticarios ;  y  lue- 
go añadirle  en  la  losa  un  poco  de  almazarrón  ,  ó  almagra, 
para  que  tome  color  y  cuerpo  ,  y  echándole  el  aceyte  de  li- 
naza ,  que  hubiere  menester ,  irlo  templando  é  incorporando 
con  la  moleta ,  de  suerte  que  no  quede  duro  ni  blando ;  y 
después  irlo  moliendo  á  partes ,  que  llamamos  moladas ,  ca- 
da una  tanto  como  un  huevo ;  y  en  estando  toda  molida, 
añadirle  una  porción  de  colores  viejas ,  si  las  hubiere  ,  que 
son  las  que  se  desechan  de  la  paleta  y  pinceles  siempre  que 
se  limpia  el  recado  ;  y  si  no ,  una  molada  ii  dos ,  según  la 
cantidad  ,  de  sombra  del  viejo ,  para  que  se  seque  presto, 
porque  el  légamo  y  greda  son  muy  insecables. 

En  estando  así  dispuesta  la  imprimación  en  cantidad  sií- 
ficiente  á  proporción  del  lienzo,  se  le  irá  dando  á  este  la 
primera  mano  ,  tendiéndola  con  la  imprimadera  ,  y  repasán- 
dola muy  bien  hacia  arriba ,  y  hacia  abaxo  ,  porque  se  tapen 
los  poros ,  y  apurarla  de  suerte  que  se  vea  la  superficie  de 
los  hilos ,  y  cuidado  con  las  orillas ,  llevando  la. imprima- 
dera atravesada ,  y  levantando  el  lienzo  con  la  mano  iz- 
quierda por  debaxo ,  para  que  no  tropiece  en  el  filo  del  bas- 
tidor ,  ni  pase  á  ensuciar  la  manga  como  ya  se  dixo. 

Hecho  esto ,  y  dando  lugar  á  que  se  seque  bien  la  pri- 
mera mano ,  se  ha  de  apomazar  en  la  forma  que  diximos; 
y  si  todavía  hubiere  algunos  nudillos  ó  tropezones ,  darle  al 

re- 


LIBRO    QUINTO. 


49 


rededor  con  la  pómez  hasta  que  salgan  ,  pero  con  cuidado 
no  rompa  el  lienzo ;  y  hecho  esto  ,  darle  la  segunda  mano 
de  impiimaciojí  en  la  misma  conformidad  ,  y  dexarla  que 
se  seque  :  y  en  habiendo  de  pintar  en  el  lienzo  volverle  á 
pasar  sua^'ementc  la  piedra  pómez. 


,    :>.::. 


E. 


§.  VI. 


1  modo  de  aparejar  las  tablas  para  pintar  en  ellas  á  el 
olio  es  mas  fácil,  pues  estando  bien  raspadas  y  lixadas ,  se 
le  puede  dar  desde  luego  con  brocha  su  mano  de  imprima- 
ción á  el  olio  sin  mas  preparación  ;  pero  de  suerte  que  esté 
suelta ,  y  bien  tirada  igualmente  ,  sin  cjue  quede  cargada  en 
una  parte  mas  que  en  otra ,  y  unida  con  brocha  suave  :  y 
en  estando  esta  bien  seca ,  rasparla  suavemente  con  un  cu- 
chillo ,  y  darle  otra  en  la  misma  conformidad  ;  y  en  casos 
de  prisa  puede  bastar  la  primera  mano.  Algunos  acostum- 
bran darle  primero  udü  mano  de  cola  de  retazo  ,  pero  no  lo 
apruebo  :  porque  demás  de  lo  que  la  supcrricie  se  exaspera 
I  con  lo  que  hincha  con  la  humedad ,  no  queda  tan  pen^ítrado 
'  en  la  madera  el  olio  para  su  mayor  seguridad  y  dm-acion, 
por  lo  que  le  cierra  los  poros  la  cola. 

También  usaban  los  antiguos ,  como  pintaron  tanto  en 
tablas ,  y  algunas  de  diferentes  piezas  ,  por  ser  grandes  ,  apa- 
rejarlas en  forma ,  dándoles  primera  mano  de  agicola ,  que 
I  es  la  de  retazo  cocida  con  ajos ,  para  que  si  tuviere  algo  de 
tea  ,  ú  de  nudos ,  no  salte  j  y  después  plastecer  con  yeso  y 
cola ,  hecho  masa ,  los  nudos  y  lacras ,  d  juntas  que  tuviere: 
y  dándole  dos  6  tres  manos  de  yeso  pardo  bien  iguales ,  li-. 
xarlo ,  y  darle  otras  dos  ó  tres  de  yeso  mate  ,  uno  y  otro  con 
cola  de  retazo  ,  que  ni  esté  fuerte  ni  floxa  ,  y  últimamente 
lixandola  después  con  lixa  muy  suave  y  usada  ,  darle  una 
mano  de  cola  de  retazo ,  y  después  de  ella ,  una  ó  dos  de 
imprimación  á  el  olio  bien  molida  :  quien  lo  quisiere  hacer 
así ,  podrá  ;  pero  ya  esto  se  ha  dexado ,  por  haberse  visto 
los  inconvenientes  de  saltar  los  aparejos ,  y  de  torcerse  ,  y 
abrirse  las  tablas ,  no  obstante  que  las  enervaban  ,  6  enca-r; 
¡  ñamaban  por  detras  con  cáñamo  y  cola  fuerte ;  y  mas  ha- 
biéndose descubierto  la  industria  de  los  lienzos,  que  con  fa- 
cilidad se  aparejan  ,  se  mueven ,  y  transportan  arrollados  á 
qualquiera  parte ,  por  mucha  que  sea  su  magnitud  ,  y  en 
qualquiera  contraste  que  les  suceda  ,  son  fáciles  de  aderezar. 
\  así  hoy  solo  en  cosas  de  mediano  tamaño  se  usa  de  las  ta- 
blas ,  de  suerte  que  puedan  ser  de  una  pieza ,  y  para  estas 
basta  la  dicha  preparación. 

Las  laminas  se  aparejan  en  la  misma  forma  que  las  tablas; 
Tom.  11.  G  mas 


Modo  de  aparejar 
las  tablas  para  pin- 
tar d  d  olio. 


Como  aparejaban 
los  antiguos  las  ta- 
blas para  pintar  d  el 
olio  en  ellas. 


Modo  de  aparejar 
las  laminas. 


50  MUSEO    PICTÓRICO. 

mas  para  lograr  la  lisura  y  terso  del  aparejo ,  ha  de  ser  la 
color  remolida  ,  como  de  blanco  y  sombra  ,  y  un  poco  de 
tierra  roxa ,  y  siempre  conviene  estregarle  primero  un  ajo, 
porque  suele  tener  algunos  senos  en  que  no  quiere  secar 
la  imprimación ,  y  después  de  bien  tendida  con  brocha  ó 
pincel  la  color  se  ha  de  igualar  ,  crespiendola  con  la  yema 
del  dedo  pulgar ,  si  es  pequefia  ,  ó  con  el  pulpejo  de  la  ma- 
no ,  si  es  grande ,  pegando  y  despegando  por  toda  ella  ,  hasta 
que  el  crespido  quede  igual ,  y  luego  se  ha  de  unir  d  con 
un  pincel  muy  blando  y  suave ,  ó ,  lo  que  es  mejor ,  con 
Aíodo  de  unir  el  ^^^  pluma  de  cola  de  paloma ,  ú  de  otra  ave  casera  ,  pa- 
a^ar.jo  d^  las  Idmi-  ^^^^^  ^^^  suavidad  las  orillas  del  pelo  por  toda  la  lámina 
hasta  que  quede  muy  tersa  é  igual ;  y  de  esta  misma  suerte 
se  aparejan  los  naypes  y  pergaminos  para  pintar  retratos ,  é 
imágenes  de  devoción  ,  los  vidrios,  y  qualesquiera  otros  me- 
tales ;  pero  los  pliegos  de  papel  grueso ,  ó  cartones  para  pin- 
tar en  ellos ,  no  han  menester  mas  que  una  mano  de  color  á 
el  olio  con  brocha ,  bien  suelta  y  unida ,  y  muy  aceytosa. 

§.   VIL 

Modo  de  aparejar  -■— ios  tafetanes  y  rasos  para  pintar  sobré  ellos ,  estando  en 
tafetanes  ,  y  cosas  de  bastidor  bien  estirado  ,  se  han  de  dar  primero  una  mano  de 
seda  para  pintar  d  cola  de  retazo  caliente  ,  ú  de  agua  goma  que  no  esté  muy 
el  olio.  fuerte  ,  porque  no  se  avexigue  ;  y  sobre  esta  ,  en  estando  se- 

ca ,  darle  una  ó  dos  manos  de  color  á  el  olio  bien  remolida, 
tirada  y  unida  ,  y  se  puede  pintar  sobre  ello  en  estando  seco; 
pero  si  han  de  ser  cosas  recortadas  ,  dexando  campos  ,  ó  ca- 
lados de  la  misma  tela ,  será  menester  dibuxarlo  primero  en 
un  patrón  de  papel ,  y  pasado  el  dibuxo  de  tinta  ,  y  pican- 
dolo  ,  se  ha  de  estarcir  con  muñequilla  de  carbón  molido, 
si  es  sobre  blanco ;  ó  de  yeso  ,  6  albayalde  en  polvos ,  si  es 
sobre  color  obscuro  ,  y  pasando  con  tinta  en  la  tela  los  con- 
tornos por  donde  ha  de  recortar ,  darle  de  la  goma ,  ó  cola  de 
retazo  una  mano  á  todo  lo  que  ha  de  ocupar  la  pintura ,  y 
después  á  el  olio  ,  como  queda  dicho ,.  procurando  no  ex- 
ceder un  átomo  de  las  orillas,  porque  se  recala  el  aceyte, 
y  mancha  la  tela  :  para  lo  qual  será  bueno  exceder  algo  con 
la  goma  fuera  del  dibuxo  ;  pero  yo  tendría  por  mejor  darle 
á  todo  una  mano  de  agua  goma  ,  y  después  estarcir  el  dibu- 
xo ,  y  darle  su  imprimación  á  el  olio  donde  le  toca  :  y  so- 
bre ello ,  en  estando  seco ,  volver  á  estarcir  el  dibuxo  para 
irlo  pintando. 
Mudo  de  aparejar  Pero  habiendo  de  pintar  a  el  olio  sobre  pared  ,  supo- 

la  pjreJ  para  pintar    niendo  que  ella  esté  lisa  quanto  sea  posible  ,  se  le  ha  de  dar 
a  c!  olio.  una  mano  de  cola  de  retazo  bien  caliente  para  que  se  pene- 

tre, 


'LIBRO    QUINTO.  51 

tre ,  y  en  estando  seca  ,  plastecer  con  ,1a  masilla  de  yeso  y 
cola  á  las  lacras  qi.ie  tavijio  ,  y  luego  darlj  su  mano  de  im- 
primación á  ei  olio,  y  en  estando  seca,  pintar  sobre  ella; 
pjro  si  ha  de  estar  á  la  inclemencia  del  tiempo  ,  no  conviene 
darle  la  primera  mano  de  cola ,  porque  después  no  se  des- 
cascare ,  sino  de  aceytc  de  linaza  cocido  con  unos  ajos  ,  y 
un  poco  de  azarcón. 

Me  ha  parecido  tratar  esta  materia  con  tan  menndas  cir-        Importancia  de  los 
cunsrancias ,  aunque  á  algunos  parezca  nimiedad  ,  porque  ni     aparejos ,  6  pnpAra- 
todos  las  saben,  ni  yo  hasta  ahora  lo  he  hallado  escrito  en     cioncs  para  pintar. 
autor  alguno ;  y  no  importa  menos  que  la  total  seguridad 
de  la  Pintura  ,  y  su  p.^rpetuidad,  como  experimentamos ,  es- 
pecialmente en  los  lienzos ,  destruidos  originales  muy  pere- 
grinos por  la  mala  calidad  de  los  aparejos ,  con  gran  dolor 
y  quebranto  de  los  apasionados.  Y  especialmente  en  los  de 
nuestro  grande  español  Josef  de  Rivera  ,  algunos  tan  tercos 
y  endurecidos ,  que  no  solo  es  imposible  arrollarlos ,  para 
poderlos  transportar  de  un  lugar  á  otro  ,  sino  que  aun  sin 
eso  están  totalmente  saltados  y  destruidos  ,  é  incapaces  de  re—        p^;.  ^„^  ^g  saltan 
medio  ;  y  todo  procede  de  estar  los  aparejos  tan  cargados,'    r.mchas  pinturas  ex- 
que  con   facilidad  se  quiebran,  y  se  despiden    del   lienzo,     ceLntcs. 
en  llegando  con  el  tiempo  á  perder  totalmente  el  xugo  del 
aceyte  que  les  da  la  correa  y  docilidad.  Y  por  eso  no  he 
puesto  entre  los  modos  de  aparejar  los  lienzos  el  de  la  cer- 
nada ,  que  es  sobre  la  primera  mano  de  cola  darle  al  lien- 
zo otra  de  una  cernada ,  á  manera  de  gacha  ,  de  ceniza  cer- 
nida ,  y  cola  de  retazo ,  con  lo  qual  queda  el  lienzo  bas- 
tantemente cubierto ,  y  con  solo  un  enxuage  de  imprima- 
ción muy  rala  á  el  olio  se  le  hallan  imprimado  ;  y  aun 
sobre   la   mano   de  cernada  ,  apomazándola  ,  le  dan   otra 
de  cola ,  que  todos  son  medios  para   facilitar   que  á  po- 
co tieiupo  salte  la  pintura.  Y  así  se  ha  de  tener  por  regla        El  modo  mas  segii- 
infalible ,  que   quanto  mas  delgada  estuviere   la  imprima-     ro  de  la  imprimación. 
cion  ,  y  que  se  vea  la  superficie  del  lienzo ,  y  este  se  halle 
mas  penetrado  y  abrazado  de  la  imprimación  del  olio ,  tan- 
to mas  segura  ,  hrme  y  durable  será  la  pintura.  Y  también 
advierto ,  que  es  menester  saberlo  hacer  para  saberlo  man- 
dar :  bien  que  en  Madrid  hay  imprimadores  de  oiicio  que 
nos  alivian  de  este  cuidado. 


Tom.  IL  G  2  CA- 


^z  MUSEO  PICTÓRICO. 

CAPITULO    IV. 

Quaks  ,jy  qimntos  sean  los  colores  del  olio  ,  y  cómo  se  han 

■ie  preparar  y  y  de  los  aceytes  y  secantes  i^ae  sirven 

para  su  manejo. 


L 


§.  I. 


ios  antiguos  griegos ,  con  solas  quatro  colores ,  que  nos 
dice  Plinio  ,  blanco  ,  amarillo  ,  roxo  y  negro ,  hicieron  aque- 
llas obras  inmortales  ,  cuya  estimación  ponderamos  en  la  pri- 
mera parte  '  ;  no  se  habian  descubierto  mas,  y  yo  no  lo 
estraño  ,  pues  aun  hoy  ,  para  bosquexar  solemos  usar  de  las 
mesmas.  Y  aun  con  solo  blanco  y  negro  se  hacen  cosas  de 
mucha  estimación  ;  pero  mas  ponderable  es  lo  que  se  hace 
con  solo  el  lápiz  ,  ó  la  pluma ,  estando  con  la  debida  per- 
fección del  dibuxo.  Mas  dexando  por  ahora  estas  antiguallas, 
y  el  punto  Hlosófico  de  los  colores  ,  sobre  si  son  quatro ,  co- 
mo dicen  unos  ,  ó  son  siete ,  como  quieren  otros  ••,  y  que  es- 
tos son  como  principios  elementares ,  de  que  se  forman  los 
demás ,  considerados  materialmente  como  en  la  Pintura  los 

Colores  cara  el  olio,  usamos  hoy,  son  los  precisos  y  usuales  :  albayalde^  ber- 
mellón ,  géniíli  ,  ocre  claro  ,  y  obscuro,  tierra  roxa ,  sombra 
de  Venecia  ,  carmín  Jino  ,y  ordinario  ,  ancorca  de  Flandes^ 
verdacho  ,  tierra  verde ,  y  verde  montaña  ,  negro  de  hueso^ 
negro  de  carbón  ,  ú  de  humo  ,  añil ,  o  indico  ,  y  esmalte.  A 

Colores  extraordi-     estos  se  aííaden  por  extraordinarios  el  carmin  superfino  de 
narios.  Italia  ,  ó  Francia ,  y  el  idtramaro  y  sus  cenizas ,  porque  es- 

tos no  se  gastan  comunmente  sino  en  cosas  de  especial  pri- 
mor ,  y  algunos  lo  piden  aparte  á  los  dueños ,  cosa  que  no 
lo  tengo  por  muy  decente. 

Colores  falsos.  Otros  colores  hay  que  se  suelen  gastar  á  el  olio  ,  como 

son  el  espalto ,  la  gutiambar ,  el  azarcón  ,  el  cardenillo^ 
el  azul  Jino  ,  jy  azul  verde  ,  jalde  ,  ú  oropimente  ,y  horna- 
za ;  pero  de  estos  unos  son  falsos ,  y  otros  inudles.  Son  fal- 
sos el  azarcón  ,  porque  en  secándose  escupe  un  sarro ,  que 
quita  el  fondo  y  dulzura  á  lo  pintado  con  él.  El  cardenillo, 
porque  se  muda  de  suerte  ,  que  siendo  á  el  principio  una 
esmeralda  hermosísima  ,  viene  después  á  acabar  en  negro.  El 
azul  fino ,  y  azul  verde  degeneran  de  suerte  ,  que  uno  y  otro 
vienen  á  parar  en  un  mal  verde.  El  jalde  ,  sobre  tener  tantas 
condiciones  para  labrarse  ,  es  insecabilísimo  y  falso  ,  pues  se 
toma  de  suerte  que  se  pone  negro.  La  hornaza  también  es 
falsa  por  insecable  y  mudable. 

Los 
I     Lib.  I.  cap.  2.  fol.  21. 


LIBRO   QUINTO. 


53 


Los  inútiles  son  el  cspalto  ,  que  por  otro  nombre  lla- 
man carne  momia ,  pues  ademas  de  que  se  puede  suplir  con 
el  negro  de  hueso ,  y  mas  si  es  de  tocino  ,  afíadiendole  un 
poco  de  carmin  riño  y  ancorca  ,  es  muy  insecable  ,  y  des- 
pués de  muy  ayudado ,  aun  queda  mordiente  ;  pero  no  hay 
duda  que  lo  han  usado  grandes  coloristas ,  especialmente  en 
Se\illa  ,  y  Granada  :  mas  sin  él ,  se  pueden  hacer  grandes 
milagros. 

La  gutiambar  solo  sirve  para  hermosear  un  paiío  ama- 
rillo ,  después  de  bien  labrado  con  los  ocres,  y  el  génuli ,  es- 
tando seco ,  darle  un  baño  con  ella  molida  con  secante  co- 
mún ,  porque  es  insecabilísima  ,  pero  esto  ,  aunque  se  logra, 
se  puede  suplir  bastantemenre  con  la  ancorca  fina  de  Flan- 
des  ;  y  soy  de  parecer ,  que  todos  los  colores  que  se  pueden 
suplir  con  los  comunes ,  se  destierren  de  la  paleta ,  porque 
no  es  mas  que  multiplicar  embarazos. 

A  estos  podemos  añadir  el  color  que  en  España  llaman 
taca  de  Francia  ,  y  en  Francia  le  llaman  carmin  ,  como  á 
el  carmin  ,  laca  ,  pues  quanto  esta  es  peregrina  para  las  ilu- 
minaciones y  miniaturas ,  tanto  es  falsa  para  el  olio  :  porque 
demás  de  perder  su  hermoso  color  y  obscurecerse,  es  tan  in- 
secable ,  que  aun  después  de  seca  ,  á  el  parecer ,  si  se  lava 
un  quadro  después  de  seis  años ,  se  ha  de  ir  á  pasear  la  laca. 


Colores  inútiles. 
El  esmalto. 


La  gutiambar. 


Laca  de  Francia. 


Ve 


§.  n. 


olviendo  pues  á  los  colores ,  que  son  útiles  y  necesa- 
rios para  pintar  á  el  olio ,  de  ellos  unos  son  minerales ,  y 
otros  artificiales.  Los  minerales  son  los  ocres ,  la  tierra  roxa, 
sombra ,  verdacho ,  tierra  negra ,  y  tierra  verde.  El  bermellón, 
aunque  suele  ser  mas  hermoso  el  artificial ,  si  se  consigue  el 
mineral  que  se  trae  de  las  minas  del  azogue  ,  no  el  de  las 
piedras ,  sino  el  dé  las  venas  y  vetillas  menudas  ,  y  de  esto 
se  escoge  el  mas  relumbrante  ,  es  tan  bueno  y  mejor  que  el 
artificial ,  moliéndolo  bien  con  vino  blanco  ,  y  haciendo  de 
él  con  el  cuchillo  unas  menudas  pastillas  en  un  papel ,  se 
guarda  ,  y  después  se  templa  á  el  olio  en  la  paleta  lo  que  es 
menester ,  y  no  mas  :  porque  templado  mucho  tiempo ,  si 
se  mete  en  el  agua  ,  pierde  la  liga  y  el  color ;  y  si  se  guarda 
sin  agua ,  se  llena  de  hollejos ;  y  lo  mismo  sucede  á  el  gé- 
nuli ,  y  este  y  los  demás  colores  son  artificiales  :  y  respecto 
de  que  todos  se  venden  labrados,  bien  que  de  algunos  se 
tratará  en  el  último  libro  y  capítulo  de  este  tomo ,  solo  resta 
decir  del  negro  de  hueso  ,  que  es  el  del  tocino  ,  quemado  en 
lumbre  fuerte  ,  hasta  que  se  haga  ascua  ,  y  este  es  el  mejor, 
aunque  también  se  hace  de  astas  de  venado,  ú  de  carnero, 

que- 


Colores  minerales. 

Bermellón  mineral, 
artijicial. 


Génuli. 

Colores  artijiciales. 


Negro  de  hueso. 


54 


MUSEO    PICTÓRICO. 


JSÍegro  de  carvon. 


Modo  de  moler  los 
colores. 


Modo  de  conservar 
los  colores  en  el  a¿ua. 


Modo  de  conservar 
los  colores  que  no  ad- 
miten el  a"ua. 

o 

Modo  curioso  de 
conservar  los  colorís 
molidos  á.  el  olio  sin 
estar  en  a^naí 


Modo  de  fransfor- 
tar  los  i  alores  íiiolidos 
á  d  olio.  , 


quemadas ;  y  el  de  carbón  ,  que  aunque  algunos  escrupulosos 
le  buscan  de  mariíl  quemado  ,  de  sarmientos ,  huesos  de  me- 
locotón ,  ó  cascaras  de  nuez  ,  yo  le  hallo  muy  bueno  el  de 
carbón  de  encuia  quitadas  las  cortezas. 

Todos  estos  colores  se  muelen  en  la  losa  ,  desgranzan- 
dolos  primero  con  la  moleta,  hasta  hacerlos  polvo,  y  echan- 
dolos  el  aceyte  de  linaza  que  hayan  menester  ,  de  suerte  que 
ni  estén  duros  ni  blandos ,  se  van  moliendo  á  porciones ,  re- 
cogiendo la  color  de  rato  en  rato  con  el  cuchillo ,  y  lo  que 
se  reboza  á  la  moleta ,  para  que  todo  quede  igualmente  bien 
molido  ;  porque  si  no  lo  está ,  ni  la  color  empasta  bien ,  ni 
cunde  ,  ni  ái  su  legítimo  color.  El  albayalde  se  suele  tam- 
bién moler  con  agua  ,  y  echándole  allí  mesmo  el  aceyte  ,  la 
despide  y  se  incorpora  con  él ,  y  es  muy  bueno  ;  y  también 
se  muele  con  aceyte  de  nueces  para  azules  y  blancos. 

El  modo  de  conservar  estos  colores ,  ya  molidos  i  el 
olio  ,  es  de  dos  maneras  ;  porque  unos  se  conservan  en  el 
agua  ,  y  otros  sin  ella.  Los  que  se  conservan  metiendo  las 
escudillas  donde  están  en  una  cazuela  ,  ó  albornía  de  agua, 
son  :  el  albayalde ,  los  ocres ,  tierra  roxa  ,  y  sombra ;  todos  los 
demás  aborrecen  el  agua  ,  porque  en  ella  se  les  sale  el  aceyte, 
y  se  endurecen  ,  y  así  de  ordinario  se  tienen  fuera  de  ella 
en  sus  salserillas ,  cubriéndolas  con  un  papel  aceytado  para 
que  no  reciban  polvo  ,  ni  el  papel ,  que  ha  de  estar  pegado 
á  el!  is ,  les  chupe  el  aceyte. 

Pero  el  mejor  modo  de  conservar  especialmente  estos 
colores  que  no  iidmiten  el  agua  es ,  encerrándolos  en  vexi- 
gas ,  o  zurronciUos ,  que  fácilmente  se  hacen  de  tripas  de  va- 
ca ,  teniéndolas  como  las  venden  henchidas  de  ayre ,  para 
que  se  sequen  ,  y  no  se  corrompan  ;  y  cortando  el  pedazo. 
que  pareciere  suHciente  para  la  cantidad  de  color  que  se  ha 
de  encerrar  en  él ,  se  echa  en  agua ,  y  en  estando  hume-, 
decido ,  se  ata  muy  bien  por  el  un  extremo ,  y  por  el  otro. 
se  va  echando  la  color  con  el  cuchillo ;  y  en  estando  toda 
bien  asentada  ep  el  zurroncillo ,  se  ata  por  el  otro  extremo, 
y  de  esta  suerte  se  guarda  y  conserva  la  color  sin  engrasarse, 
ni  recibir  polvo  ,  ni  hacer  hollejos  j  y  en  siendo  menester 
sacar  alguna  ,  se  le  hace  una  cisura  como  sangría  ,  y  apre- 
tando la  vexis^a  ,  sale  la  cantidad  de  color  que  se  quiere;  y 
asi  s?  prosigue  ha^ta  que  se  apura ,  y  es  el  único  y  mejor 
medio  para  ^."ons,er^"arlas ,  y  aun  para  transportarlas  rodas  mo- 
lidas para  algiuias  obras  dt?  fuera ,  por  no  llevar  piedra  de 
UToler  ó  en  tanto  que  se  busca. 


Res- 


LIBRO    QUINTO. 


55 


R 


§..  III. 


nú  tiii 
.esta  ahora  decir  de  los  aceytes  y  secantes  que  sirveh^a 
lu  operación  de  la  Pintura ;  de  estos ,  el  mas  común  y  usual 
es  el  aceyre  de  linaza ,  que  en  grande  abundancia  se  saca-  en 
Segovia  ,  y  otros  lugares  de  Castilla  la  vieja ,  aunque  no<tk 
han  descuidado  en  esto  en  Andalucía  ,  especialmente  en  Ser- 
villa y  Granada.  Con  este  se  muelen  generalmente  todas  las 
colores ,  porque  es  mas  robusto  y  secante  que  el  de  nue- 
ces ,  del  qual  solo  se  usa  para  azules  y  blancos  á  el  tiem- 
po de  acabar ,  y  especialmente  para  el  ultiamaro  ;  pero  €n 
caso  de  no  haber  aceyte  de  nueces ,  se  puede  claritícar  el 
de  linaza  ,  echándole  en  una  redoma ,  y  en  ella  una  por- 
ción de  albayalde  en  polvo  ,  y  rebotarlo  muy  bien,  de 
suerte  que  todo  parezca  blanco ,  y'  dexandolo  á  el  sol ,  y  á 
el  sereno  ,  hacer  la  misma  drlig-encia  de  enturbiarlo  con  el 
albayalde  á  las  veinte  y  quatro  horas ,  y  haciendo  esto  has- 
ta tres  veces ,  luego  usar  de  él ,  porque  si  se  repite  mas ,  se 
engrasará. 

Otro  aceyte  hay  en  vez  del  de  nueces  para  azules  y  blan- 
cos, que  es  el  de  piñones ,  dcxandolos  enranciar  algún  tiempo 
después  de  quebrantados  y  descascarados ,  y  luego  se  ma- 
chacan en  almirez ,  y  calentándolos  á  el  fuego  en  un  pcro- 
lillo  ,  rodándolos  con  agua  ó  vino  blanco,  scexprimen  en  la 
prensa  en  sus  serillos  de  esparto  fino  ^  ú  de  lienzo  crudo  fuen- 
te ;  y  de  esta  misma  forma  se  sa^a  el  aceyte 'de  nueces,  te- 
niendo abaxo  *u  tablerillo  con  fondo ,  donde  reciba  y  des- 
pida el  aceyte  por  su  espita  ó  cañoncito  ,  cayendo  en  algun.a 
porcelana  ó  vasija  á  proposito. 

Sígnese  ahora  el.  tratar  dé  tos  secantes  que  se  pueden 
usar  á  el  olio  ;  de  éstos  el  mas  común  es  el  de  aceyfe  de  li- 
naza ,  cocido  con  azarcón  ,  ó  litar  ge  ,  que  por  otro  nombre 
llaman  almártaga  de  dorar  ^á^Xo  qual  se  le  puede  echar 
una  onza  a'  media  libra  de  áCeyte>j  y  otrit-de 'vidro  molido- 
y  una  cabeza  de  ajos  sin  cascara,  quebrantados  y  y  echarlo;  to* 
do  junto  en  vasija  vidriada  ,  y  que  le  quede  otro  tanto  de 
vacio  ;  porque  poniéndolo  á  cocer  ,  aunque  ha  de  ser  álum- 
bre  mansa,  sube  tanto  la  espuma  ,  que  con  facilidad  se  Sal-^ 
dra  ;  y  aun  así  es  menester  teneruna  cuchara  fiia  que  meter- 
le de  quando  en  qiiando,  tanto  para  menear  los  ingredientes^ 
y  rebotarlo  muy  bien  ,  quanro  para  que  se  .baxe  la  espuma; 
y  volver  i  sacar  fuera  la  cuchara  ,  con  la  qual  se  sacará4i  los 
ajos  para  ver  si  están  ya  tostados;  y  en  es'tandblo  ,  está  ya'Sl 
secante  en  su  punto  ;-  y  luego^  se  arrojan'  lo&^ajos  ,'y  se  de?tá 
sentar  ,  V  ci  bellísimo  secante.  ■     -  -■'  :<i.v;f: 

Otro 


Aceyte  de  linaza. 


Aceyte  de  nueces. 

Modo  de  clarificar 
el  aceyte  de  linaza. 


Aceyte  de  pñoñis, 
cómo  se  saca. 

Modo  de  sacar  el 

aceyte   de  nueces  ,  y 
de  j'iiw/ií's. 


Secante   de  actyte 
de  linaza. 


"W  ■^i^  •/."■ 


56 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Otro  modo  masfO' 

cil  di'  secante  de  acei- 
te de  'linaza. 


Sacante  para  azu- 
les y  blamos. 


Secantes  que  se  pue- 
den poner  en  la  pa- 
leta. 


Cardenillo ,  el  ma- 
}or  secante. 


Secante  de  esmalte 
remolido. 


Otro  se  hace  mas  fácil ,  y  es ,  echando  una  porción  de 
colores  viejas  en  un  puchera  vidriado  ,  y  cubrirlas  de  accyte 
de  linaza ,  dcxando  vacío  competente  ;  y  en  cociendo  un  ra- 
,to.; con  ellas  á  lumbre  mansa,  meneándolo  de  quando  en 
íquando  ,  apartarlo  ,  y  dexarlo  aposar  ,  y  queda  muy  claro  y 
excelente  secante  :  y  este  y  el  otro  ,  sirven  para  todas  las  co- 
lores ,  excepto  para  azules  y  blancos  ,  porque  estos  con  él  se 
ponen  amarillos ,  y  los  otros  verdes. 

Mas  habiendo  de  hacer  algún  secante  para  azules  y  blan- 
cos ,  se  puede  hacer  con  aceyte  de  nueces  en  una  ampoUita 
de  vidrio  ,  echándole  vidrio  molido  á  proporción  ,  y  un  po- 
co de  litarge  y  albayalde  molido  con  el  mismo  aceyte  ,  y 
otro  poco  de  azarcón  ,  como  una  onza  de  cada  cosa  ,  á  me- 
dia libra  del  aceyte  de  nueces ,  rebotándolo  con  ello  una  y 
otra  vez  ,  poniéndolo  i  cocer  dentro  de  agua  en  un  perolito, 
en  habiendo  cocido  un  rato  el  agua  ,  está  hecho  el  secante, 
y  no  es  menester  que  sea  á  lumbre  mansa ,  pero  no  muy 
fuerte. 

Otros  secantes  hay  que  se  pueden  poner  en  la  paleta, 
y  son  excelentes  para  todas  colores  :  el  uno  es  el  vidrio  muy 
bien  molido  con  aceyte  de  linaza  ,  li  de  nueces  ,  templándo- 
lo como  otra  qualquiera  color ,  y  muy  bien  remolido ,  se 
puede  guardar  como  las  colores  que  diximos ,  en  vexigas, 
é  irlo  sacando  y  poniéndolo  en  la  palera  quando  sea  menester. 

Lo  mismo  se  puede  hacer  con  la  caparrosa  ,  d  vitrio- 
lo molido  ,  como  una  color  á  el  olio  ,  y  usar  de  él  ponién- 
dolo en  la  paleta ;  á  que  podemos  aiíadir  la  piedra  alumbre 
quemada  ,  y  después  molida  con  el  aceyte  de  linaza ,  aun- 
que este  secante  no  lo  he  experimentado. 

Pero  sobre  todos  los  secantes  ,  es  el  cardenillo  molido  á 
el  olio ,  especialmente  para  carmines  y  negros ,  porque  en 
los  demás  colores  seria  perjudicial ,  y  aun  en  estos  es  me- 
nester echarles  con  moderación  ,  como  i  tanto  carmin  como 
una  avellana  entera  tanto  cardenillo  como  una  cabeza  de 
un  alfiler ,  y  mezclándolo  muy  bien  con  ello ,  ponerlo  en 
la  paleta  ;  pero  en  los  carmines  especialmente  es  menester  la 
discreción  del  pintor  para  conocer  en  que  grado  es  mas  o' 
menos  secante  el  carmin  ,  porque  a  algunos  es  menester  ayu- 
darles mas ,  y  á  otros  menos ;  y  i  algunos  hasta  el  secante 
común  ,  y  aun  sin  él  se  secan  muy  bien  ,  porque  no  es  be- 
neticio  para  una  color  el  cargarla  de  secante ,  sea  el  que  fue- 
re ,  porque  siempre  la  ofende  algo. 

Podemos  añadir  aquí  el  esmalte  remolido  con  aceyte  de 
nueces ,  el  qual  también  se  pone  en  la  paleta ,  y  puede  ser- 
vir para  el  ultramaro  y  el  añil ;  pero  también  con  mode- 
ración ,  especialmente  en  el  ultramaro ,  porque  si  es  mucho, 
:vi;r.  le 


LIBRO    QUINTO. 


$7 


le  mata  el  color  :  y  también ,  mucho  mejor ,  sirve  para  el 
mismo  esmalte  ,  y  se  le  puede  echar  mas  cantidad  que  á  los 
otros  azules ;  pero  si  todo  el  esmalte  se  gasta  remolido  ,  se 
pone  negro  con  el  tiempo. 

Fuera  de  esto ,  hay  algunas  colores  que  no  necesitan  de 
secante ,  como  son  el  albayalde  ,  génuli ,  el  azarcón ,  si  se 
hubiere  de  gastar ,  bien  remolido ,  y  el  cardenillo ,  con  las 
advertencias  que  se  dirán  adelante.  También  los  ocres ,  tierra 
roxa  ,  y  sombra  ,  no  estando  recién  molidos ,  no  necesitan  de 
secante.  A  todas  las  demás  colores  es  menester  ayudarlas  pa- 
ra que  se  sequen  con  brevedad  ,  y  para  esto  ayudan  también 
mucho  el  tiempo  ,  si  es  verano  ,  y  el  sol ,  si  es  invierno  ,  po- 
niendo las  pinturas  donde  le  puedan  gozar  ;  y  siempre  es 
importante  á  una  pintura  á  el  olio  que  goce  á  el  descubierto 
de  los  ayrcs ,  y  d^l  sol  algún  tanto  para  que  se  le  quite  lo 
abutagado,  que  suele  mortuicar  los  colores,  especialmente  en 
azules  y  blancos ,  y  mas  si  ha  estado  algún  tiempo  vuelta 
á  la  pared  ;  pero  con  cuidado  si  tiene  añil ,  porque  si  es  mu- 
cho el  sol ,  se  lo  llevará. 

CAPITULO   V, 


Colores  q"e  no  nt- 
cesitan  de  saante. 


El  añil  se  lo  come 
el  sol J aciimente . 


Cómo  ha  de  comenzar  ¿pintar  el  copiante  ^ y  los  medios 
con  iine  luí  de  facilitar  el  colorido. 


lía 


§.    I. 


.abiendo  pues  de  ponerse  á  pintar  el  principiante,  habrá 
de  poner  piiniero  su  paleta  de  colores ,  las  qiiales  es  menes- 
ter que  sepa  con  qué  orden  se  han  de  colocar  ,  y  será  en 
esta  forma  :  por  encima  del  anillo  de  la  paleta  comenzará 
el  bermellón  ,  después  el  blanco ,  luego  se  seguirá  el  génuli, 
después  el  ocre  claro  ,  luego  el  obscuro ,  después  la  tierra 
roxa ,  luego  la  sombra  de  Italia  ,  después  el  carmin  ,  la  an- 
corca, el  verdacho,  ó  tierra  verde,  el  negro  de  hueso,  negro 
de  humo  ú  de  carbón  ,  añil ,  ó  esmalte. 

Puestos  en  este  orden  los  colores ,  y  prevenido  el  secan- 
te y  los  aceytes  en  sus  escudillas  ó  salseriUas ,  dibuxará  con 
clarión  de  pasta  de  greda ,  y  yeáo  blanco  la  cabeza  que  hu-^ 
biere  de  copiar,  ajusfándola  bien.de  per  liles  á  el  tamaño  y 
proporción  de  la  original ,  la  qual  conviene  que  sea  de  tin- 
ta fresca  y  hermosa  ,  porque  no  comience  con  tintas,  adustas 
y  rebaxadas ,  que  domas  de  ser  mas  difíciles ,  es  bien  que  la 
primera  leche  sea  la  mas  regalada  y  fácil  de  digerir ,  para  que 
le  tome  gusto  y  afición ,  comenzará  á  hacer  sus  tintas  :  la  pri- 
mera ha  de  ser  la  que  llamamos  de  perfilar  ,  porque  con;  ella 
Tora.  IL  H  se 


Orden  con  que  st 
han  de  poner  los  colo- 
res en  la  paleta. 


Conviene  que  el 
principiante  comience 
a  copiar  cabezas  d¿ 
tinta  hermosa  y  fres- 
ca. 


Modo  de  hacer  l.is 
tintas. 


58 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Tinta  hermosa  de 
perjilar. 

Colorido  hermoso. 


Modo  de  graduar 
las  tintas. 


Pintura ,  música  de 
la  "jista. 


Las  quatro  tintas 
generales. 


Tintas  para  los 
frescores  de  las  car- 
nes. 


se  perfila  toda  la  cabeza  ,  y  aun  se  meten  los  obscuros  de  las 
carnes  :  esta  se  hace  de  carrftin  ,  y  ocre  obscuro  ,  de  suerte 
que  haga  un  medio  casi  roxo  ;  y  si  las  carnes  son  muy  her- 
mosas ,  será  mejor  hacer  esta  tinta  de  carmin  y  ancorca  ,  y 
un  poquito  de  tierra  roxa ,  y  aun  de  bermellón ,  porque  des- 
perhlandose  contra  ella  las  carnes  hermosas  ,  les  dá  un  trans- 
parente maravilloso. 

Después  entrará  con  las  tintas  claras  de  las  carnes ,  y 
estas  han  de  ser  quatro  :  de  las  quales  ,  la  primera  ,  que  lla- 
man media  tinta  ,  será  de  blanco  y  carmin  ,  y  muy  poco 
bermellón  ,  de  manera  que  haga  un  rosadito  claro.  La  se- 
gunda tinta  ha  de  rebaxar  á  esta  un  grado  ,  ó  un  punto  ,  de 
suerte  que  sensiblemente  se  conozca  ,  que  la  primera  es  co- 
nocidamente mas  clara  que  la  segunda  ;  sin  que  para  esto 
pueda  haber  mas  medida  que  el  juicio  de  la  vista  ,  y  el  buen 
gusto  y  conocimiento  del  pintor ,  de  suerte  ,  que  esta  y  las 
demás  vayan  baxando  á  la  manera  que  lo  hace  en  la  mú- 
sica ,  entonando  la  ,  sol ,  fa  ,  mi ,  re  ,  que  para  la  gradua- 
ción de  este  descenso  de  un  punto  á  otro  ,  no  hay  juez  mas 
recto  que  el  oido  ;  y  así  acá  lo  ha  de  ser  la  vista  ,  cuya  mú- 
sica es  la  Pintura.  Esta  pues  segunda  tinta  se  hará  mas  fá- 
cilmente ,  tomando  un  poco  de  la  primera  ,  para  lo  qual  se 
hará  de  ella  mayor  cantidad  ,  y  añadirle  un  poco  de  la  tier- 
ra verde ,  ú  otro  azul ,  como  no  sea  añil ;  pero  si  es  azul ,  se 
habrá  de  quebrantar  con  una  puntica  de  génuli ,  ú  ocre  claro; 
y  asi  tengo  siempre  por  mejor  la  tierra  verde ,  por  ser  mi- 
neral ,  y  no  necesitar  de  quebrantarla  el  color  mas  que  con  la 
misma  tinta  rosada  primera.  Concluida  esta  tinta  segvmda  ,  se 
hará  la  tercera ,  tomando  de  ella  una  porción  ,  y  añadiendo- 
la  otro  poco,  de  tierra  verde  ,  y  alguna  puntica  de  sombra. 
Después  para  hacer  la  quarta  ,  tomar  un  poco  de  la  tercera, 
y  añadirle  otro  poco  de  tierra  verde ,  y  algo  del  negro  de 
carbón  ,  y  un  poquito  de  sombra  ,  y  aun  algo  de  carmin  ,  y 
estarán  concluidas  las  quatro  tintas  que  llaman  generales^ 
las  quales  concurren  en  todas  las  cosas  corpo'reas  que  se  han 
de  labrar ,  desde  el  claro  ,  hasta  el  obscuro ,  guardando  la.  di- 
ferencia del  color ,  y  después  el  toque  de  luz  ,  que  se  hace 
añadiendo  blanco  á  la  primera  tinta ,  y  algún  tanto  de  azul, 
ó  tierra  verde  en  las  carnes  hermosas ;  y  el  toque  de  obscuro, 
que  se  hace  en  las  carnes  ,  añadiendo  algo  de  la  tinta  de  per- 
filar á  la  quarta  tinta  ,  mas  ó  menos  ,  según  lo  pide  el  fondo 
del  obscuro ,  y  tal  vez  con  sombra  ,  carmin  ,  y  ancorca  se 
aprietan  los  obscuros  mas  profundos. 

Hechas  estas  tintas  generales ,  se  han  de  hacer  otras  para 
los  frescores ,  que  es  donde  rosea  mas  la  carne  ,  y  para  la 
boca ,  tomando  un  poco  de  la  primera  tinta  ,  y  añadiéndole 

mas 


LIBRO   QUINTO. 


•  r 


59 


Modo  de  imitar 
Jas  tintas. 


mas  carmín ,  y  algo  de  bermellón  ;  y  de  esta  tomar  otra  par- 
te ,  y  añadirle  mas  bermellón  y  carmín  ,  y  linalmente  conr- 
cliiir  con  otra  de  carmin  y  bermellón. 

Esto  se  ha  de  entender  como  documento  general ,  por- 
que como  aquí  no  se  tiene  presente  la  cabeza  que  el  prin- 
cipiante ha  de  copiar ,  suponiendo  que  sea  de  colorido  her- 
moso ,  como  una  imagen  ,  se  le  da  esta  regla ,  para  que 
entendido  de  los  colores  que  se  han  de  formar  las  tintas ,  y 
del  modo  con  que  se  han  de  ir  graduando  y  rebaxando  ,  las 
ajuste  á  el  original  que  copiare  en  todo  rigor ;  de  suerte  ,  que 
si  viere  que  la  tinta  cu  el  original  azulea  algo  mas ,  le  aña- 
da á  proporción  algo  de  azul ;  ú  viere  que  amarillea  ,  algo  de 
génuíi ,  ú  de  ocre  j  si  roxea  mas ,  aiíadirle  bermellón  ó  car- 
min ,  de  manera  ,  que  de  cada  tinta  lleve  parte  en  el  cuchi- 
llo ,  y  la  acerque  á  el  original  á  ver  si  la  imita  ,  y  hasta  que 
la  imite  ,  no  pase  adelante  ,  si  ha  de  copiar  ajustado. 

También  se  advierte,  que  en  todo  caso  las  tintas  sean 
algo  mas  frescas  ,  ó  hermosas  de  lo  que  parecen  en  el  origi-  portante  paralas  tin- 
nal ,  así  por  lo  que  en  este  han  degenerado  ya  con  el  tiein-  ^'^^  '^  "^■^  copias. 
po ,  como  por  lo  que  estas  se  apagan  á  el  unirlas ,  y  mez- 
clarlas unas  con  otras ,  demás  de  lo  que  aflojan  á  el  secarse; 
y  especialmente  en  los  paños  azules  ,  y  carmines  no  hay  que 
dexarse  llevar  de  lo  deteriorado  del  tiempo ,  porque  si  estas 
desde  luego  se  matan  ,  después  el  tiempo  hace  su  oficio ,  y 
quedan  muy  inferiores  á  el  original. 


Advertencia  ini' 


H 


§.  II. 


itna  cahza. 


Lechas  ya  las  tintas  en  esta  forma ,  comenzará  el  princi-  Modo  de  co-.nenzar 
piante  perfilando  con  la  tinta  obscura  toda  la  cabeza  ,  y  los  ^¡  principiante  d  em- 
obscuros  fuertes ;  y  después  comenzará  á  meter  los  claros  con  f^^t^r  .  »  tosqucxar 
pincel  de  empastar ;  esto  es ,  que  no  sea  de  punta ,  siendo 
como  supongo  la  cabeza  que  pinta  del  tamaño  del  natural, 
con  poca  diferencia  ,  pues  comenzar  en  cosas  pequeñas  no 
conviene  ,  porque  no  se  haga  mezquino  ;  y  siempre  es  con- 
seqüencia  legítima  ,  que  quien  puede  á  lo  mas ,  puede  á  lo 
menos ;  pero  lo  contrario  no  se  infiere  ;  y  así  proseguirá  en 
todas  las  plazas  que  son  de  aquella  tinta  y  sin  pasar  de  allí 
mas  que  algún  tanto ,  que  baste  para  que  pueda  unirse,  con 
la  que  se  sigue ;  y  hecho  esto  ,  tomar  otro  pincel  de  empas- 
tar ,  é  ir  metiendo  la  segunda  tinta  en  todas  las  partes  que  le 
tocare,  uniéndola  con  la  antecedente  con  el  mismo  pincely 
y  de  esta  suerte  continuará  con  las  demás ,  sin  exceder  de 
sus  lugares  mas  de  lo  que  baste  para  unirse  con  la  siguien- 
te ,  y  sin  mojar  en  el  aceyte  mas  de  lo  preciso  para  que  está 
suelta  la  tinta  i  ,y;eu  estando  todas  las  carnes,  de  la  cabezainife 
.■  Tom.  11.       '"  Ha  ti- 


Modo  de  unir  las 
tintas. 


6o  MUSEO   PICTÓRICO. 

metidas  de  color  con  esta  limpieza ,  tomar  un  pincel  blan- 
do y  fofo ,  ó  una  brochuela   muy  suave  y  suelta  ,  é  irla 

'  uniendo  toda  la  cabeza  con  tal  suavidad  que  no  se  lleve  la 

color ,  dexandola  toda  suave  ,  dulce ,  y  hermosa  ;  y  en  lo 
que  tocare  contra  el  campo ,  sea  el  que  fuere ,  convendrá 
meterlo  antes  de  unir  para  desperíílar  contra  él  el  contorno  de 
la  cabeza  }  y  lo  mismo  en  las  extremidades  que  tocan  con- 
tra el  pelo ,  que  siempre  ha  de  comenzar  muy  desperfilado. 

Hecho  esto ,  volverá  sobre  ella ,  reconociendo ,  y  defi- 
niendo parte  por  parte  lo  que  necesitare ,  con  algunos  gol- 
pecillos  de  claro ,  ú  de  obscuro ,  y  los  toques  de  luz  con  la 
que  diximos  ;  y  para  los  ojos  y  cejas  la  tinta  correspondien- 
te ,  con  la  sombra ,  mezclada  mas  ó  menos  negro ,  ocre ,  ó 
blanco  ,  según  el  color  tuvieren  las  cejas ,  y  cuidar  siempre 
que  estén  muy  desperfiladas  ,  y  especialmente  hacia  el  extre- 
mo de  las  sienes ,  pero  el  blanco  de  los  ojos  que  azulee 

.;■■,  T.V.-  un  poco. 

En  lo  que  toca  á  el  pelo ,  y  mas  si  es  suelto  y  crespo ,  no 
Cosas  que  catijican     hay  poca  dificultad  en  los  principiantes.  Y  así  decia  un  ex- 

unpntor.  perimcntado  ,  que  un  pedazo  de  pelo,  una  nube  ,  y  un  árbol 

bien  picado ,  son  prueba  de  un  pintor.  Y  otro  aiíadia  ,  que 

un  pie  ,  una  mano  ,  y  una  oreja  bien  hechos ,  calificaban  la 

Modo  de  hacer  el    habilidad ;  y  así  poner  especial  estudio  en  estas  cosas.  Y  vol- 

felo.  viendo  á  lo  del  pelo  ,  digo ,  que  primero  se  ha  de  meter  de 

color ,  haciendo  una  masa  de  las  plazas  principales  de  claro  y 
obscuro ,  y  desperfilandole  muy  bien  contra  el  campo ,  y 
después  se  dan  tales  quales  golpecillos  de  peleteado  en  los 
claros  y  en  los  obscuros ,  y  no  es  menester ,  que  sea  con  pin- 
celito  de  punta ,  porque  eso  lo  encrudece ,  y  aun  lo  ha- 
,  ■'  ce  parecer  de  esparto,  sino  con  una  brochuela,  ó  pincel 
-;'      suelto ,  y  abierto  de  pelo.  • 

§.   III. 

Modo  de  acabar  el  ^-^oncluido  que  sea  el  bosquexo ,  y  estando  muy  bien  se- 
principiante  una  ca-  <^o,,,se  puede  acabar  de  dos  maneras ;  una  untándolo  prime- 
beza.  ro »  y  Otra  sin  untar  ;  aquella  facilita  mucho  \  esta  no  tanto. 

Sih  untar ,  no  hay  mas  que  decir  sino  que  vuelva  otra  vez 
á.hacer  las  tintas ,  y  perfilando  la  cabeza  con  la  tinta  obscu- 
ra, ^en  la  misma  .'forma  que  se  comenzó,  lá  vaya  metiendo 
de  xroJor  otra  vez  con  mucha  limpieza,  y  no  con  mucha 
í^olor ,  hasta  que  tenga  manejo ,  porque  no  la  podrá  definir 
bien  ;  y  uniéndola  como  se  dixo  ,  ir  definiendo  después  ca- 
da parte  ,  ajusfándola  á  el  Original  quanto  sea  posible  ;  y  por 
lo  que  toca  á  el  pelo  ,  si  es  algo  rubio  ó  castaño  ,  se  le  pue- 
■  de  dar  un  barüto  tirado  de  sombra ,  con  algo  de  carmín  y 
r¡  <  'i  an- 


■    LIBRO    QUINTO.  6i 

ancorca ;  y  si  tirare  á  negro ,  con  negro  de  hueso ,  y  muy  po- 
co de  carmín  y  ancorca. 

Pero  el  modo  mas  fácil  de  acabar ,  y  el  que  usaba  Lu-         ,r  7  r    -,  1 

T     j  ..  '    •  ,  Modo  mas  fácil  d: 

cas  Jordán ,  con  ser  tan  gran  practico  ,  es  untando  muy  tira-    acabar. 

do  con  barniz  de  aguarrás ,  y  una  quarta  parte  de  aceyte  de 
nueces ,  lo  que  se  hubiere  de  acabar ;  y  hecho  esto  ,  proce- 
der en  lo  demás  como  se  ha  dicho.  Este  modo  de  acabar 
tengolo  por  muy  fácil  y  magistcrioso  :  fácil ,  porque  la  co- 
lor corre  con  mas  suavidad  :  y  magistcrioso ,  porque  se  ma- 
neja mas  libremente  ,  y  con  lo  graso  y  mordiente  del  barni^, 
prende  la  color  muy  bien  ^  y  se  dexa  golpear  y  cargar  quari- 
to  se  quiere,  quedando  xugoso  y  lustroso , .que  no  ncccsfr^  -o\o-i  %\i  iiúV- 
de  barniz,  sino  es  que  después  se  retoque  sobre  seco  ;  y  a 
falta  del  barniz  de  aguarrás  para  untar,  se  usará  del  secatlte 
de  aceyte  de  nueces  con  unas,  góticas  de  aguarrás.  '-^ 

Esto  de  retocar  sobre  seco  tiene  gran  dificultad  ,  espé-         Dificultad  dd  re- 
cialmehte  para  principiantes.  Y  •así  decía  Carlos  Marati :  Cóhii    toque, 
sa  dipingere  che  sa  tocéare  sopra  seco  :  aquel  sabe  pintar 
que  sabe  retocar'  sobre  seco ,  y  así  dexaremoslo  para  otro  lugar. 
Sentada  esta  práctica  ,  que  el  principiante  ha  de  observar 
para  copiar  una  cabeza  ,  ha  de  tener  entendido  ,  que  lo  mis- 
mo ha  de  observar  en  todo  lo  que  fuere  ¿rarncs  :  y  también         Frescores,  ó  partes 
ha  de  tener  por  regla  general ,  para  la  buena  i'egulaciOn  y    donde  se  enroxece  el 
hermosura  del  colorido,  que  el  natural  se  eriróxece  algo  en     cuerpo  humano. 
todas  las  partes  donde  hay  coyuntura,  cómo  'en  los  hom- 
bros ,  codos ,  caderas ,  pies  y  manos ;  pero  especialmente  en 
los  dedos ,  y  mticho  mas  en  los  extremos  de  ellos.  Ademas 
de  esto,  en  la  junta  de  la  clavícula  ,  junto  á  el  hoyuelo  de  la  '^"*  '^^  "**^  "^  ^> 

gatgánta ,  en  los  pezones  de  los  pechos ,  vientre  y  genitales} 
pero  mas  que  todo  en  los  éxtrériios.  En  todo  lo  demás ,  y 
especialmente  donde  hay  canill-ásVes  el  color  tei-nplado,y 
casi  sin  roxo  alguno  sino  es  eh  'las  carnes  muy  tóstadas ,  y 
de  su.natiiraleza  roxas.  .  A  ^^  '■'■'-•'i-''!  '''  ^''^'í^'^  •  ^■•'^"t  "--'> 

i  En.  el  rostro  tfs'  donde  hay  gratí  variedad  de  tintas  y  fres-        Frescores  del  ros- 
cores.  Por  la  frente  es  templado  el  color  á 'proporción  dbl    í^q 
sugeto';  y  en  los  sobrecejos  se  enroxece  un  poco.  En  las  sie- 
nes y  nacimiento  de  la  nariz  es  tan  templado  que  casi  azu- 
lea :  luego  en  los  parpados  de  los  ojos  se  ertróxece  algo',  y 
desde  ¿1  caballete  de  la  nariz  comiehza  a  enrbxecer ,  aumen- 
tándose á  proporción  hasta  la  piinta,  y  ventanas.  Las  mexillas  ,' 
se  suporte  ,  pero  mas'  en  el  medio  que  en  los  extremos.  El 
sobrclabio  templado;,  pero  qut  mas' pique  un  tanto  en  ania-'" 
rillo  que  en  azulado.  En  los  labios  ya  se  supone  ,  pero  eiV 
la  baTbá'un  poco  ^  y  también  eri'Iá'nuez  de  la  garganta  ch' 
los'fióíiíbrcs :  lo'deñías  del  cüc'Ilor'niuy  templado  ',  esped'álS* 
mente 'fefi' las  mujeres  3  pero  las  orejas  siempre  róxean  V^ 

i  mas 


oWiL 


62  MUSEO   PICTÓRICO. 

mas  en  la  parte  de  arriba  que  en  las  de  abaxo ,  y  siempre  se 
ha  de  entender  que  estos  frescores  no  entran  tan  rápidamente 
que  hagan  el  rostro  jaspeado ,  sino  desperíilandose  con  tal 
suavidad,  que  no  se  conozca  donde  comienzan  ó  acaban: 
de  suerte,  que  todo  junto  componga  un  color  grato ,  her- 
moso ,  y  natural. 


T'-^arüdad  de  colo- 
ridos. 


Colorido  mortífero. 


Diferenda  entre  el 
colorido  del  hombre, 
)■  el  de  la  muger. 


Colorido  de  los  vie- 


7<» 


§.   IV. 

Oentados  estos  principios  como  reglas  generales ,  para  que 
á  discreción  pueda  usar  de  ellas  el  copiante  ,  ha  menester  sa- 
ber también ,  que  ademas  de  este  colorido  hermoso  que  he- 
mos  dicho ,  hay  otros  que  se  alteran ,  ya  con  la  palidez  de 
un  susto  ,  y  ya  con  el  sonroxo  de  la  vergüenza  ,  ó  ya  con  lo 
cárdeno  de  la  muerte.  En  el  primero  usará  del  génuli ,  y  del 
ocre  para  mezclar  en  las  tintas ,  con  poco  ó  ningún  roxo, 
sino  una  puntica  de  carmin.  En  el  segundo  usará  de  la  tierra 
roxa  ,  ó  bermellón  ,  y  carmin  en  las  tintas ,  añadiéndoles  ,  á 
proporción ,  mas  ó  menos ,  según  lo  pidiere  la  parte.  Y  en  el 
tercero  usará  lo  mas  de  blanco  y  sombra  ,  rebaxando  con 
ella  misma ,  y  el  negro  de  carbón  en  las  tintas  obscuras ;  y  en 
donde  habia  de  haber  frescores ,  usará  del  blanco  y  negro, 
que  hace  un  color  cárdeno  y  mortífero  muy  natural. 

Pero  ademas  de  estos  coloridos ,  que  por  accidente  pue- 
den sobrevenir  en  un  mismo  sugeto ,  hay  otros  coloridos 
por  su  naturaleza  muy  diversos.  Primeramente  en  los  hom- 
bres por  lo  general  el  colorido  degenera  mucho  del  de  la 
muger ,  participando  algo  del  ocre  ,  y  la  tierra  roxa  ,  y  tierra 
verde ,  y  sombra  en  vez  de  lo  azulado  de  las  medias  tintas 
del  colorido  hermoso  de  las  mugeres.  Y  así  á  las  tintas  que 
diximos  mezclará  algo  del  ocre  ,  y  de  la  tierra  roxa ,  valién- 
dose para  rebaxar  de  la  sombra ,  y  verdacho ,  con  algún  poco 
de  roxo  ,  según  lo  pidiere  la  parte ;  pues  si  la  parte  que  se 
sombrea  participa  de  roxo  ,  también  su  sombra  lo  ha  de  par- 
ticipar :  y  si  el  claro  es  de  color  templado  ,  también  la  som- 
bra suya  se  ha  de  adaptar  á  aquella  misma  naturaleza ,  y  lo 
mismo  digo  de.  los  toques  de  luz ,  que  sobre  roxo  sean  roxos; 
sobre  templado ,  templados. 

¡j  Ademas  de  esto,  el  colorido  de  los  viejos,  aunque  al- 
gunos hay  -de  color  fresco  y  roxo ,  de  ordinario  la  primera 
tinta  es  de  blanco  y  ocre  ,  y  después  se  le  va  añadiendo  tier- 
ra, roxa ,  y  aun  en  algunos  el  carmin  con  el  ocre  hace  ad- 
mirable tinta  ,  y  mas  si  son  carnes  curtidas ;  y  con  la  som- 
bra de  Italia  se  van  rebaxando  las  demás  tintas ,  añadiendo 
dpnde  convenga  algún  poco  de  carmin  ,  ó  tierra  roxa ;  y 
para  los  obscuros  fuertes  usar  de  la  sombra  ,  y  carmin ,  mas 


LIBRO   QUINTO.  6i 

para  perfilar  este  genero  de  carnes ,  es  gran  cosa  el  carmín, 
y  ocre  obscuro. 

Y  finalmente  hay  en  estos  y  los  hombres  campestres  tan- 
ta variedad  de  coloridos  ,  que  degenerando  totalmente  del 
colorido  hermoso ,  comienza  el  claro  con  blancq^  sombra, 
y  no  con  mucho  blanco  ,  y  después  se  va  continuando ,  y 
rebaxando  la  tinta  ,  ayudada  de  la  tierra  roxa  y  carmin  ,  con 
la  misma  sombra  hasta  el  obscuro ,  de  suerte  ,  que  hace  un 
colorido  bruno  ,  pero  muy  natural ;  y  aun  otro  se  suele  ha- 
cer sin  blanco  alguno  ,  y  de  color  muy  fresco ,  usando  pa- 
ra los  claros  del  ocre ,  ó  genuli  claro  ,  matándole  algo  con 
el  carmin  ,  ó  la  tierra  roxa  ,  y  después  rebaxando  con  la 
misma  tierra  roxa  ,  y  el  carmin  ,  y  en  las  demás  tintas  infe- 
riores con  la  sombra  ,  se  viene  á  hacer  un  colorido  muy  fres- 
co en  aquella  línea. 

Y  últimamente  en  las  carnes  esbatimentadas ,  y  que  solo 
se  alumbran  de  reflexión  ,  es  donde  se  prueba  el  saber  colo- 
rir ;  porque  en  las  carnes  que  gozan  de  la  luz ,  y  mas  si  son 
hermosas  ,  ya  todos  saben  que  con  el  blanco  y  el  roxo ,  el 
azul  y  amarillo ,  se  forma  un  colorido  hermoso  ;  pero  don- 
de se  halla  el  claro  tan  rebaxado ,  que  si  se  diese  con  e'l  una 
pincelada  en  un  claro  limpio,  pareceria  un  borrón;  y  que 
este  borrón  llegue  á  formar  tan  fresco  ,  y  hermoso  colorido 
como  el  claro  !  Uoc  opus  ,  h'ic  labor.  Aquí  está  ia  mayor 
diiicultad.  Pues  esta  tan  grande  dilicultad  se  vence  haciendo 
los  claros  de  blanco  ,  y  negro  de  carbón  ,  en  el  grado  mas  ó 
menos  obscuro  que  lo  pidiere  el  caso  ;  y  á  esta  tinta  quebran- 
tarla con  un  poco  de  ocre  claro  ,  y  algún  tanto  de  berme- 
llón ,  y  luego  hacer  otra  mas  rosadita  que  la  vaya  rebaxando, 
y  aumentando  el  roxo  en  los  frescores ,  y  en  lo  demás  ir  re- 
baxando con  la  sombra  ,  y  algo  de  carmin  y  ancorca  ,  hasta 
llegar  á  el  obscuro ,  y  se  viene  i  conseguir  un  colorido  ,  que 
parece  tan  fresco  y  hermoso  como  el  claro.  Pero  en  estos, 
que  son  rebaxados ,  por  razón  de  esbatimento  ,  es  menester 
advertir  que  solo  se  alumbran  de  reflexión ;  y  así  los  claros  ha 
de  tener  donde  habían  de  estar  los  obscuros ,  y  los  obscuros 
donde  habían  de  estar  los  claros ,  según  la  regla  que  dimos 
en  el  primero  tomo  ,  lib.  3.  cap.  3,  prop.  i  o. 

Poro  si  las  carnes  son  rebaxadas  de  tinta ,  no  por  razón 
de  esbatimento ,  sino  por  escasez  de  luz ,  ó  contraposición 
á  un  claro  ,  en  este  caso  estará  alumbrada  regularmente  de  la 
luz  principal ,  y  no  de  la  reflexión  ,  que  es  contraria  á  la 
principal ,  como  diximos  en  dicho  lib.  cap.  3. 

Y  si  la  Hgura  rebaxada  de  tinta  no  fuere  de  colorido 
hermoso  ,  como  un  viejo  ,  ó  hombre  rústico  ,  se  podrán  ha- 
cer los  claros  de  blanco  y  sombra ,  con  algo  de  tierra  roxa; 

y 


Coloridos  estrams. 


Colorido  de  rene- 
xíon. 


Observación  para 
el  colorido  esbatimett' 
tado. 


Observación  para 
el  colorido  relaxado 
j)or  cotitrafoiicion ,  6 
escasez  de  luz. 


Colorido  rústico  rt' 

baxado. 


64  MUSEO   PICTÓRICO. 

y  con  esta  y  el  carmín  ir  rebaxando  la  primera  tinta ,  ayu- 
dando con  la  sombra  y  carmin  en  las  tintas  inferiores ;  y  en 
los  obscuros  mas  profundos ,  usando  del  negro  de  hueso  y 
carmin  ,  si  es  en  primer  término  ,  que  si  no ,  habrá  de  quedar 
con  la  vagi^eza  conveniente ,  según  el  término  en  que  se  hallare. 


JL   e 


§.  V. 


ero  donde  aprieta  mas  la  dificultad ,  es  en  los  términos 
remotos ,  para  los  quales  parece  se  dixo  lo  bastante  en  dicho 
Colando  para  las     ||[^^       ^  prop.  24.  Pero  sin  embargo  diremos  ako  pa- 

fíciimt  en  los  termi-  o        r    o    r     r       ^  c>_  ci 

j.^iiiui  r»  ^.^  ^1  copiante  quede  mas  enteramente  mstruido  en  este 

nos  ramios.  ^/      '        1      i  1  i  j-    .•  .    j    ui 

punto.  I  asi  se  ha  de  entender ,  que  la  media  tinta  de  blan- 
co y  sombra ,  quebrantada  con  un  poco  de  carmin  ,  es  ge- 
neral para  la  mancha  principal  de  los  obscuros  en  dichas  fi- 
guras ,  ariadiendo  algo  de  ocre  11  de  azul ,  conforme  fuere  el 
campo  donde  insiste ,  y  tocando  los  claros  con  una  tinta  al- 
go doradita  ,  como  de  ocre  y  blanco ,  y  un  poco  de  tierra 
roxa  ,  y  los  toques  de  luz  ,  del  ocre  ,  y  blanco  solo  ;  y  con 
esta  misma  tinta  se  han  de  tocar  las  luces  de  las  ropas ,  las 
quales  solo  en  la  primera  tinta  han  de  mostrar  su  color ,  y 
ese  algo  quebrantado ,  mezclándose  en  los  obscuros  con  la 
tinta  general  de  blanco  ,  sombra  y  carmin  ,  y  tal  vez  podrá 
servir  el  mismo  campo  de  tinta  general ,  y  por  lo  menos  ha 
de  participar  algo  de  ella  :  todo  lo  qual  ha  de  ser  á  propor- 
ción de  su  distancia ,  y  degradación  de  cantidad ,  como  di- 
ximos  en  el  capítulo  citado  ,  dando  menos  fuerza  y  viveza 
de  color  en  los  mas  remotos ,  y  determinando  en  los  mas 
próximos  algunas  partes  del  desnudo  en  la  mancha  de  la 
sombra  ,  y  trazos  de  las  ropas. 
Otra  tinta  j}ara  También  es  buena  tinta  para  la  mancha  general  de  los 

los  lejos.  obscuros  el  verdacho  ,  carmin  y  blanco ,  y  una  puntica  de 

ocre  ;  también  el  blanco  y  negro  quebrantado  con  un  po- 
quito de  ocre  y  carmin  ;  y  en  lo  demás  proceder  como  se 
ha  dicho,  Pero  sobre  todo  concluyo ,  que  aquella  tinta  que 
hiciere  mejor  el  efecto  que  se  pretende ,  esa  será  la  mas  le- 
gítima y  verdadera  ,  aunque  sea  hecha  con  polvo  de  la  ca- 
lle ,  como  dixo  un  maestro  de  armas  á  dos  discípulos  que 
altercaban  sobre  si  era  falsa  ó  fina  una  herida  que  el  uno 
habia  dado  á  el  otro  :  Que  pues  /a  habia  dado  ,  era  Jina\ 
^ue  la  ^iie  se  yerra  es  ¡a  falsa. 


•fíb  eoí  jj> 
CA- 


^o  j.ji  B  roquín  ^,  o,  i¿ 


^5 


Stí*    ti 


CAPITUI^O    VL 

¡os  patios  Q  ¡ropas ,  y  , de  lo 


Del  colorido  de  los  panos  J>  [ropas ,  y 
..,  ,  ,  de  d/versQSjXiflürf:s.. 

■;  ,  fcijíi j/iii'.)  ... 
.•.•■Jí!.-.,j.-..-  Síííifen:.,  :i 


os  cambiantes 


(jy^. 


ík 


hb'ivn 


D'  ó  ,  nb6T>f.(SB  c  ,.  (•:Í!li;fn,:  1 
espues  de  las  carnes ,. por  Ser  obra  ínn-fediatamente  pro- 
cedida del  poder  .divino,  no  es  lo  nienos  importante  y.d.ííi- 
cil  el  colorido  de  ks  ropas  6  paños  de  las  figuras.  Y  respecfo 
de  «que  ahora. ■suponemos  á;  ^'1  'pintor  puramente  copiante^ 
no  nos  emperiarqnjosi  mas  qiie-cxi.  decir  el  modo  y  los  colo- 
res ¡con  que  ha  de  labrar  cada  i  uno  seguq  su  especie  :  supor 
niendo  que  en  todo  lo  que  se  h^  de  actuar  de  claro  y  obscu- 
ro ha  de  guardar  la  regla  que'  diximos  á  el  principio  á^ 
capítulo  anteccdeiúe  ¡de  las  qiUiatro.  tintas  generales  j  y  el  to- 
que de  luz  y  de  obscuro.  ,.  oñ..q  i . 
-,.  Y  comenzando  por  los  paños  blancos  ,  no  es  lo  menos 
dificultoso  que  se  puede  ofrecer.  \  así  decia  un  pintor ,  que 
en  ellos  se  conocía  el  buen  gusto,  del .  artífice  ,  por  la  diafani- 
dad que  han  de  tener  ,  y  tintas  ,nvas  floxas-,  respecto  de  lo 
que  se  transparenta ,  y  se  reflexa  con  lo  sobresaliente  de  las 
luces,  que  son  mas  claras  quejas  de  otros. paños,  junto  con 
la  dificultad  de  que  no  destemple  su  viveza  el  acuerdo  de  la 
composición  del  quadro.  \  antes  de,  explicar  su  manufactura, 
es  menester  suponer ,  que  el  pañt)  blanco  puede  ser  de  una 
de  tres  especies  ,  que  son  lino ,  seda ,  ó  lana.  .Si  es  de  lino ,  sé 
ha  de  labrar  rcbaxando  sus  tintas  con  el  blanco ,  y  negro  de 
carbón  ,  quebrantándole  lo  azulado,  con  una  puntica  de  som- 
bra de  Italia,  y  de  esta  suerte  se  concluirá  en  todas  sus  tintas, 
observaiido  en  ellas  la  suavidad  referida. 

-  Si  es  de  seda  el  paño  blanco  ,  ha  de  mezclar  en  el  blanco 
algún  poco  de  génuli ,  y  proseguir  rebajándole  con  blanco, 
y  sombra  de  Italia  ,  con  un  poco  de  negro  de  carbón ,  y  en 
las  reflexiones  mezclar  algún  tanto  de  ocre.  Pero  si  es  de  la- 
na ,  no  tiene  que  discurrir  para  labrarle  mas  que  en  blanco 
y  sombra ,  hasta  el  obscuro ,  mezclando  siempre  en  los  claros 
alguna  puntiea  de  ocre  con  el  blanco. 

,.í:"!.  ■  ';  ,  .,  !  ,  .b 

bol  §.   II. 

V  (Aíic   .  .  •    ¿.'•iíj.'í'jO   feUl    113 


fos  paños  amarillos  fienen-grán  variedad ,  porque  unos 

son  escarolados  ,  otros  azufrados  ,  otros  gamuzados ,  y  otros 

naranjados.  Los  escarolados  se'  hacen  comenzando  el  claro 

con  el  génuli ,  y  añadiéndole  ancorca  á  lá  segunda  tinta*,  y 

Tom.  II.  la 


Dijtctiltadsíitna  de 
Jos  panos  blancos. 


Paño  blanco  de  li- 
no cómo  se  labra. 


Paño  blanco  de  se- 
da cómo  se  labra.     < 

Paño  blanco  de  la- 
na cómo  se  imita. 


Paños  amarillos 
cómo  se  hacen. 


66 


MUSEO   I^ÍCTOi^ICO. 


do. 


do. 


do. 


Amarillo  aznfra- 


á  la  tercera  el  ocre  claro  con  ancorca  y  sombra  ;  y  á  esta 
misma  añadirle  mas  sombra  y  ancorca ,- y-'se  hará  la  quarta. 

Amarillo  escarola-  y  la  sombra  ,  y  ancorca  solas  para  los  obscuros.  Puédese  tam- 
bién labrar  un  paño  de  solo  blanco  ,  y  sombra  ,  y  despues/de 
seco  ,  darle  un  baño  de  ancorca  y  secante  ,  y  tocarle  los  cla- 
ros con  génuli  donde  convenga  ,  y  apretarle  los  obscuros  con 
la  sombra  ,  y  queda  un  amarillo  excelente. 

Pero  si  el  amarillo  es  azufrado  ,  ó  verdoso  ,  ha  menester 
riiezclarle  algo  de  tierra  verde  en  las  segundas  y  terceras  tin- 
tas  del  que  diximos  escarolado,  y  no  mas.  Pero  si  es  gamu- 

Amarillo  gamuza-  zado  ,  basta  el  ocre  claro  ,  con  el  blanco  para  la  primera  tin- 
ta ,  y  la  segunda  el  ocre  sqIo  ,  la  tercera  el  ocre  obscuro ,  y 
la  quarta  este  mismo  con  algo  de  sombra  ,  y  un  poco  de  tier- 
ra roxa  ,  y  para  el  obscuro  la  sombra  con  algo  de  carmín; 
pero  este  mismo  se  puede  labrar  maravillosa ,  y  fácilmente 
con  solo  el  ocre  para  los  claros ,  y  á  estie  irle  rebaxando  con 
el  carmín  ,  y  este  con  la  sombra  para  el  obscuro.  í  »iijiqi,j 
Pero  si  el  paño  hubiere  de  ser  naranjado ,  se  hará'  muy 
bien ,  añadiéndoles  á  los  ocres  un  poco  de  azarcón  bien  moli- 
do;  y  á  falta  de  él  puede  servir  el  bermellón ,-  y  ancorca ,  y  en 
las  últimas  tintas  la  tierra  roxa ,  sombra  y  carmín.  Algunos 
hacen  estos  paños  con  el  jalde ,  ú  oropimerite  quemado  en 
una  ampoUita  de  vidrio  ,  y  después  quebrantar  la  misma  am- 
pollita  ,  y  molerlo  con  ella  con  vino  blanco ,  para  que  el 
vidrio  le  sirva  de  secante ;  y  estando  bien  molido ,  hacerlo 
pastillitas  como  almendras ,  y  guardarlo  ,  y  quando  se  haya 
de  gastar ,  templarlo  con  el  secante  común  ;  y  para  rebaxar- 
lo  valerse  de  la  tierra  roxa  ,  sombra ,  y  carmin  :  y  para  los 
arlaros  ó  toques  de  luz  se  usa  del  mismo  oropimente  sin 
quemar  ,  mezclándole  un  poquito  de  azarcón  ;  pero  este  co- 
lor ,  como  ya  diximos ,  no  lo  apruebo  ,  por  tener  tantas  con- 
diciones ,  y  tanta  facilidad  en  tomarse ,  de  suerte  que  se 
vuelve  negro ;  aunque  esto  se  puede  remediar  barnizándo- 
le así  que  esté  seco. 

^/X>q  íi  . 


]<íaranjado. 


Jalde ,  ú  oropimen 
te ,  qué  modo. 


Remedio  jrara  el 
oro£Ímtnte, 


Paños  encarnados. 


s 


§.  III. 


Color  de  fuego. 


'íguense  los  paños  encarnados ,  de  los  quales  unos  son  de 
color  de  fuego  ,  y  otros  puramente  encarnados ,  o'  nacarados; 
de  estos  se  hacen  los  claros  de  bermellón  ,  blanco ,  y  carmin, 
la  segunda  tinta  con  menos  blanco  ,  y  las  demás  con  solo  el 
bermellón  ,  y  carmin  ;  y  en  los  obscuros  el  carmin  solo  :  y 
sí  en  estando  seco  se  baña  con  buen  carmin  Hno  transpa- 
rente ,  y  si  fuere  menester ,  se  le  tocan  los  claros ,  y  aprietan 
los  obscuros ,  queda  un  color  bellísimo. 

El  color  de  fuego  se  labra  solo  con  el  bermellón ,  y 

car- 


LIBRO   QUINTO.  67 

carmín ,  sin  blanco  alguno ,  y  en  los  fondos  se  ayuda  con 
negro  de  hueso;  y  en  estando  bien  seco,  bañándole  con  buen 
carmín,  y  realzando  algunos  claros  con  el  bermellón  puro,  y 
apretando  los  fondos ,  queda  un  paño  de  grana  hermosísimo. 


L 


§.  IV. 


ios  azules  se  pueden  labrar  de  diferentes  colores  :  el  mas  ^zul  de  esmalte. 
común  es  el  esmalte  ,  el  qual  se  bosquexa  mezclado  algo  con 
el  añil ,  para  que  tenga  cuerpo  ,  y  cubra  bien  el  lienzo ,  y  sin 
mas  mixtura  que  el  blanco ,  mas  ó  menos ,  para  el  claro ,  y 
obscuro  ;  y  en  estando  seco ,  se  labra  solo  con  esmalte  riño 
y  blanco  ,  uno  y  otro  templado  con  aceyte  de  nueces ,  y 
para  mejor  se  le  mezcla  á  el  aceyte  un  poquito  de  aguarrás 
para  que  se  rebeba ,  con  lo  qual  se  asegura ,  y  para  que  no 
se  corra  ,  y  chorree  ,  que  lo  suele  hacer  con  mucha  gracia ,  y 
mas  si  está  cargado ,  y  el  aceyte  algo  graso  ,  y  entonces  es 
menester  ponerlo  tendido  boca  abaxo  ,  porque  no  reciba  pol- 
vo ,  hasta  que  se  seque ;  y  otros  le  ponen  en  las  orillas  unos 
papelitos  de  estraza  ,  mojándoles  la  orilla  para  que  peguen, 
y  se  vayan  chupando  el  aceyte ,  y  suele  ser  esto  bastante, 
y  no  es  menester  ponerlo  boca  abaxo ;  pero  el  modo  mas 
fácil  de  labrarle  á  el  acabar ,  es  bañando  todo  el  paño  bos- 
quexado  con  el  esmalte  solo ,  desatándole  con  el  aceyte  de 
nueces  y  aguarrás ,  y  después  labrar  sobre  el  baño ,  y  apretar 
los  obscuros  con  el  añil  solo  ;  y  si  no  hubiere  aguarrás ,  ayu- 
da mucho  el  aguardiente  sola  para  mojar  el  pincel ;  y  si  es- 
to faltare  ,  no  faltará  la  saliva ,  que  echándole  una  poca  ,  le 
detiene  para  que  se  rebeba  ,  y  no  se  corra. 

El  otro  azul  es  el  de  añil,  sin  mas  mixtura  que  el  al-  Az.ul  de  añil. 
bayalde  ,  uno  y  otro  con  aceyte  de  nueces  ;  y  este  se  puede 
hacer  de  la  primera ,  y  es  lo  mejor ,  y  quando  mucho  ,  se 
puede  bosquexar  de  blanco ,  y  negro  de  carbón ,  ú  de  humo, 
y  es  bellísimo  color  y  muy  dulce  de  labrar  ,  pero  tiene  tam- 
bién sus  condiciones  :  y  la  primera  es  ,  que  los  claros  no  sean 
demasiado  claros ,  porque  fácilmente  afloxa ,  y  así  se  ha  de 
labrar  siempre  subido  de  color.  La  segunda ,  y  mas  impor- 
tante, es  que  no  se  gaste  muy  aceytoso,  sino  bien  trabado,  y 
no  cansarlo.  La  tercera  condición  es,  que  ha  de  ser  prepara- 
do ,  ó  purificado  por  alguno  de  los  medios  que  diremos. 
El  primero  es  molerle  con  aceyte  de  linaza  ,  y  envuelto  en  Modos  de  pmifi- 
un  papel  de  estraza  ,  se  envía  á  un  horno  de  pastelería  pa-  car  el  añil. 
ra  que  por  la  noche  lo  dexen  dentro  ,  y  por  la  mañana  se 
trae  ,  y  viene  endurecido  y  consumido  el  aceyte  ,  y  entonces 
se  vuelve  á  la  losa  ,  y  se  le  echa  aceyte  de  nueces ,  y  repasán- 
dole con  él ,  se  guarda  para  irlo  gastando. 

Tom.  11,  I  3  El 


68  MUSEO   PICTÓRICO. 

Otro  modode  piri-  El  Otro  modo  de  purificar  el  añil  es  después  de  molido 

ficar  í I  añil.  con  aceyte^de  linaza  ,  ponerlo  en  una  salstrilla  á  cocer  den- 

tro de  un  perolito  de  agua  ,  y  que  esté  allí  cociendo  una 
hora  ,  y  después  se  le  quita  aquella  agua  ,  y  se  le  echa  otra, 
y  que  cueza  otra  hora  con  ella ;  y  repitiendo  lo  mismo  otra 
vez  ,  queda  purificado ,  de,  suerte  que  la  primera  agua  se  ve- 
rá que  sale  amarilla  ,  la  segunda  menos ,  y  la  tercera  nada. 
Y  respecto  de  que  con  estas  cociduras  queda  el  añil  muy  en- 
durecido ,  se  vuelve  á  la  losa  ,  y  se  le  echa  el  aceyte  de  nue- 
ces que  haya  menester ,  para  estar  bien  templado  ,  y  se  guar- 
da en  su  vexiga  para  quando  sea  menester. 
Tercer  modo  de  pii-  El  tercer  modo  de  purificar  el  añil  es,  después  de  mo- 

rijicar  el  aiiil.  lido  con  aceyte  de  linaza  ,  ponerle  en  una  escudilla  ,  que  le 

quede  algún  vacio ,  i  cocer  en  un  perolito  bien  cubierto  de 
agua ,  y  echarle  dentro  del  agua  un  pedazo  de  piedra  alum- 
bre ,  ó  agebe ,  como  una  nuez  pequeña ,  y  que  cueza  allí 
hasta  que  la  escudilla.se  descubra,  y  entonces  sacarlo  y  es- 
currirle el  agua  muy  bien ;  y  en  aquel  vacio  que  diximos  ha 
de  quedar  en  la  escudilla ,  echar  cosa  de  una  onza  de  espíri- 
tu de  vino  ,  ó  aguardiente  de  abanicos ,  y  pegarle  fuego  con 
una  cerilla ,  y  dexarlo  arder  hasta  que  se  consuma  el  fuego; 
y  hecho  esto  ,  queda  muy  duro  el  añil ,  y  entonces  se  vuel- 
ve á  la  losa  ,  y  se  le  echa  su  aceyte  de  nueces ,  y  se  guarda 
en  su  vexiga  ,  y  este  es ,  á  mi  gusto ,  el  mejor  medio  de  pu- 
Sc cantes  para  el  rificarlo  ,  y  mas  breve  ;  pero  de  qualquier  modo  que  se  pu- 
añil.  rifique ,  se  le  ha  de  echar  para  que  se  seque  ó  un  poco  de 

esmalte  remolido,  ó  vidrio  molido,  ó  usar  del  secante  que 
diximos  ,  del  aceyte  de  nueces ,  ó  una  puntica  de  cardenillo, 
lo  qual  tengo  por  mejor ,  porque  para  tanto  añil  como  una 
avellana  ,  basta  de  cardenillo  tanto  como  la  cabeza  de  un 
alfiler ,  y  de  lo  otro  es  menester  mayor  cantidad ,  y  en  siendo 
mucho  perjudica. 
Modo  de  usar  del  Resta  ahora  solamente  el  ultramaro,  ó  azul  ultramarino, 

ultramaro  para   los     con  el  qual  nunca  se  bosquexa ,  así  por  el  poco  cuerpo  que 
^^"^^•^-  tiene  para  cubrir  bien  ,  como  porque  se  gastaría  mucho  inú- 

tilmente ,  siendo  como  es  tan  caro ;  y  así  se  usa  de.  él  en 
dos  maneras  ,  d  bañado ,  ó  labrado  sobre  qualquiera  de  los 
Ultramaro  bañado,     otros  azules  ya  concluidos.  El  gastarlo  bañado,  no  es  mas 
-  que  después  de  templado  con  el  aceyte  de  nueces ,  darle  un 
•  baño  tiradito  á  todo  el  paño  con  brocha  suave,  mojando 
para  desleírlo  en  aceyte  de  nueces  ,   con   unas  góticas  de 
aguarrás ,  y  dexarlo  bien  unido  é  igua!. 
Ultramaro  labra-  Pero  habiendo  de  ser  labrado  el  ultramaro ,  se  pueden 

^0.  ir  metiendo  sus  tintas  de  claro  y  obscuro ,  mezclándole  á 

proporción  con  el  aibayalde  de  nueces  ,  y  ayudando  los 
obscuros  fuertes  con  el  añil ;  y  si  para  esto  se  baña  el  paño 

pri- 


LIBRO   QUINTO. 


69 


primero  con  el  mismo  ultramaro,  se  labrará  mas  facilmcu-^       Secante  para  d  ni- 
te ;  y  para  su  secante ,  ó  muy  poco  de  esmalte  remolido,    tramara. 
ú  del  secante  de  aceyte  de  nueces ,  ó  nada. 


S: 


§.  V. 


h'guense  ahora  las  ropas  de  carmín ,  que  no  tienen  mas 
sciencia  que  labrarse  con  el  blanco  de  linaza  ,  graduando  sus 
tintas  regulares  de  claro  y  obscuro  ,  y  apretar  los  obscuros 
con  negro  si  fuere  menester  :  estos  paños  en  estando  bien 
secos ,  se  bañan  también  de  carmin  tíno  ,  y  hace  un  color 
carmesí  hermosísimo ,  y  sobre  el  baño  se  tocan  de  luz  los 
claros  si  lo  han  menester  ;  y  el  mejor  secante  para  él ,  como 
ya  diximos ,  es  una  puntica  de  cardenillo ,  si  no  le  basta  el 
secante  común. 

A  estos  podemos  añadir  los  paños  morados ,  porque  la 
mayor  parte  de  ellos  se  compone  de  carmin  ,  principalmen- 
te si  el  morado  es  carmesí ;  como  si  no  lo  es ,  será  la  mayo? 
parte  de  azul ,  y  así  se  compone  de  estos  dos  colores ,  mas 
ó  menos ,  del  uno  ú  del  otro  ,  conforme  lo  requiere  el 
asunto,  ó  la  voluntad  del  artífice;  pero  qual  haya  de  ser  el 
azul  que  se  le  ha  de  mezclar  á  el  carmin  ,  tiene  su  dificultad, 
porque  el  añil  es  enemigo  mortJl  del  carmin  :  y  así  no  hay 
que  mezclarle  jamas  con  él ,  porque  ambos  se  pierden ,  y 
resulta  de  los  dos  un  color  infame  ,  que  no  se  sabe  qual  es; 
y  así  para  ordinario  el  mejor  es  el  esmalte  ,  y  que  el  carmin 
sea  bueno ,  y  no  lleve  cardenillo  ni  secante  común  ,  sino  un 
poco  de  esmalte  remolido  ,  y  sobre  este  ,  en  estando  seco  ,  se 
puede  hacer  el  morado  mas  fuio ,  con  ultramaro  ,  y  car- 
min ,  bañándole  primero ,  y  después  labrándole  con  albayal- 
de  de  nueces ,  y  el  dicho  morado. 

Puédese  también  labrar  de  añil  y  blanco  el  paño  que  ha 
de  ser  morado  ,  y  en  estando  seco ,  bañarle  todo  con  buen 
carmin  ,  bien  unido  é  igual ,  y  puede  ser  que  no  necesite  de 
tocar  los  claros  según  el  término  en  que  se  hallare ;  pero 
si  se  hubieren  de  tocar  los  claros ,  ha  de  ser ,  d  con  ultramaro, 
carmin  ,  y  blanco  ,  ó  en  vez  del  ultramaro  esmalte  íino. 

Otro  morado  baxo  se  puede  hacer  de  negro  de  carbón, 
ú  de  humo ,  mezclado  con  el  carmin  á  proporción  ;  y  es 
conveniente  para  un  historiado  el  variar  en  unos  mismos  co- 
lores ,  por  si  se  hubieren  de  repetir  en  la  multitud  de  las  fi- 
guras ,  sea  de  suerte  que  no  se  tropiece  uno  con  otro ;  ni 
tampoco  es  conveniente  que  todos  los  colores  sean  muy  sa- 
lidos ,  antes  bien  se  rebaxan  unos  para  que  salgan  otros ,  co- 
mo conviene  en  los  de  la  figura  principal ,  ú  donde  está  la 
acción  principal  del  asunto. 

Si- 


Paños  de  carmin, 
y  su  secante. 


Paños  morados. 


Morado  de  ultra- 
maro. 

Otro  morado  con  el 
añil. 


Otro  morado  baxo. 


Conviene  relaxar 
unos  colores  jpara  que 
saldan  otros. 


70 


MUSEO   PICTÓRICO. 


MoJ.o  de  labrar  los 
£años  verdes. 


Modo  mas  fácil 
fiara  labrar  jjaúos 
verdes. 


Otro   verde   mas 
hermoso. 


Otro  verde  de  car- 
denillo. 

/ 


Otro  verde  con  el 
añil  y  cardenillo. 


Verde  haxo  de  añil, 
y  ancorca ,  y  aun  otro 
mas  baxo. 


^I 


§.  VI. 


ligúense  ahora  los  paños  verdes ,  los  quales  se  pueden  ha- 
cer de  muchas  maneras.  La  primera  es  bosquexandole  desde 
luego  de  su  color,  ó  bien  sea  de  tierra  verde ,  y  blanco ,  ayu- 
dando los  obscuros  con  añil ,  ó  negro  de  humo ,  y  ancorca, 
6  usando  para  las  tintas  claras  del  génuli  claro ,  en  vez  del 
albayalde ;  y  en  estando  seco ,  acabarle  con  lo  dicho  ,  con 
la  limpieza  y  cuidado  conveniente. 

Pero  tengo  por  menos  trabajoso  y  costoso ,  y  aun  mas 
cómodo  el  labrar  de  blanco  y  negro  de  humo  ,  ú  de  carbón 
el  paño  que  hubiere  de  ser  verde ,  porque  así  empasta ,  y 
cubre  mejor  la  imprimación  ;  y  en  estando  seco ,  se  le  dará 
un  baño  de  tierra  verde  ,  y  muy  poco  de  ancorca  :  y  si  el 
verde  fuere  muy  obscuro ,  añadirle  un  poquito  de  añil ,  y 
después  labrar  sobre  ello  con  la  tierra  verde  sola  ,  y  el  gé- 
nuli claro  en  lugar  de  albayalde  j  y  apretando  los  obscuros 
con  negro ,  ó  añil ,  y  ancorca  ,  queda  un  verde  muy  hermo- 
so; pero  si  el  verde  se  quiere  mas  azulado  ,  se  puede  usar  del 
blanco  en  vez  del  génuli. 

Otro  verde  mas  hermoso  se  puede  hacer  ,  usando  del 
verde  montaña  en  los  claros ,  con  algo  de  ancorca ,  hasta 
donde  alcance ,  mezclándole  con  el  blanco ,  ó  el  génuli ,  y 
rebaxandole  con  la  tierra  verde ,  y  lo  demás  que  diximos, 
y  queda  un  verde  hermosísimo. 

Pero  sobre  todos  los  verdes ,  si  permaneciera  ,  es  el  car- 
denillo labrado  con  génuli  claro ,  ó  con  blanco  ,  aunque  no 
es  tan  bueno  ,  y  después  de  seco  ,  bañado  con  el  mismo  car- 
denillo ,  este  permanece  por  mucho  tiempo  hermosísimo; 
pero  en  comenzando  á  declinar  ,  viene  á  parar  en  un  pardo 
obscuro  infame  :  pero  por  si  alguno  quisiere  usar  de  él ,  pue- 
de asegurarle  ,  barnizándole  luego  que  esté  seco  ,  con  alguno 
de  los  barnices  que  se  dirán  adelante. 

Y  si  para  este  paño  de  cardenillo  se  labrare  antes  con 
añil  y  blanco  ,  y  en  estando  seco  se  bañare  con  el  cardenillo, 
sin  otro  beneficio  ,  quedará  también  un  verde  hermosísimo, 
tocándole  d  no  los  claros ,  ayudado  del  génuli ,  conforme 
convenga  ,  y  en  estando  seco  barnizarle. 

También  se  puede  hacer  otro  verde  baxo  de  ancorca  y  añil, 
usando  del  génuli ,  en  vez  de  blanco  y  y  aun  para  que  sea 
mas  baxo  ,  como  para  países  y  terrazos ,  con  el  ocre  claro ,  y 
el  añil ,  y  aun  mas  baxo  ,  con  negro  de  carbón ,  y  ocre  claro, 
que  para  arboledas  ,  y  terrazos ,  templados  y  acordes ,  suele 
ser  bastante  :  de  todo  lo  qual  usará  la  discreción  del  artífice 
donde ,  y  quando  convenga. 

Otros 


'<    LlS&O   QUINTO. 


7* 


■  Otros  paños  verdosos ,  y  de  colores  amuscos ,  fácilmente, 
qiiebranraiido  con  la  sombra  estóÉi'  verdes  ^  se  pueden  con- 
seguir ;  y  si  fueren  canelados ,  con  blanco  y  sombra ,  y  un 
poco  de  carmin ,  d  tierra  roxa ,  se  labran  muy  buenos  :  en 
los  demás  no  hay  diilcultad  que  ocurra ,  sino  en  que  el  pin- 
tor los  sepa  graduar  y  acordar ,  aclarando ,  ó  rebaxando  el 
color ,  de  suerte  que  no  le  destemple  la  historia ,  sino  que  to- 
da ella  quede  como  un  instrumento  bien  templado,  acorde  y 
armonioso  ,  sin  que  haya  cuerda  que  disuene. 


R 


§.    VIL 


S 


Paños  de  colores 
haxos. 


,esta  ahora  tratar  de  los  paños  cambiantes',  que  son 
aquellos  cuyos  claros  son  de  un  color ,  y  los  obsítoros  ó  tin^' 
tas  rebasadas  de  otro.  Estos  son  eo  doce  maneras,    -f'^f  '¡b 

1  El  primero  sea  el  amarillo,  porque  en  ei  blanco  no- 
hay  mas  cambiante  qué  ser  dc'  seda  ,  lino  ó;  laria  ,  como  -^is. 
diximos ,  §.  I  ,  el  qual  se  puede  cambiar  tocando  los  claros 
con  una  tinta  azuladita  ,-  clara,  y  hace  muy  gracioso  color. 

2  El  segundo  sea  del  encarnado ,  tocando  los  claros  azu- 
les á  proporción. 

3  El  tercero  sea  tocando  los  claros  de  amarillo  sobre 
el  mismo  encarnado. 

4  El  quarto  sea  sobre  los  paños  de  carmin  y  blanco ,  to- 
cando los  claros  con  azul. 

5  Y  el  quinto  tocándolos  con  amarillo  claro  á  pro- 
porción. 

6  El  sexto  sea  sobre  el  azul ,  tocawdo  los  claros  con  car- 
mín y  blanco. 

7  Y  el  séptimo  sea  ,  tocándolos  con  amarillo  claro  ,  pe-^ 
ro  con  gran  cuidado  no  se  mezcle  tanto  con  el  azul ,  que 
se  vuelva  verde  ;  porque  del  azul ,  y  el  amarillo  se  compo- 
ne el  verde  :  y  así  para  estos  claros  es  mejor  el  ocre  ,  y  blan- 
co ,  porque  el  génuli  es  muy  agrio ,  y  mas  próximo  á  el 
verde. 

8  El  octavo  sobre  el  morado ,  tocando  los  claros  con 
amarillo  ,  y  es  un  cambiante  muy  hermoso. 

9  Y  el  noveno  sea  tocando  los  claros  con  verde  claro, 
que  hace  un  color  templado  y  hermoso. 

I  o  El  décimo  sea  sobre  el  verde ,  tocándole  los  claros 
con  amarillo.  i  ri. . 

II  Y  el  undécimo  tocándoselos  con  encarnado ,  ó  xcm 
sado  claro. 

12  Y  el  duodécinjo  será  tocándolos  con  morado  claro, 
y  hace  también  un  color  modesto  y  hermoso ;  y  así  habe- 
rnos concluido  con  los  cambiantes ,  los  quales  es  menester 

ad- 


Paiios  caminantes. 


Cambiante  de  azul, 
y  amarillo. 


Cambiantes  sobre 
ejicarnado. 


Cambiantes  sobre 
carmesí. 


'  Cambiantes  sobre 
azul.  ' 


Cambiantes  sobre 
morado. 


Cambiantes  sobre 
verde. 


n 


M  U  S  E Pi  P  I  C  T  o  R  I  C  o. 


ivw\ari  .^Vi  to'rtv.' 


.10).V.  > 


Tres  escollos   del 


»\us.s*Sh^\v 


Dos  maneras  de 
países. 


País  sujeto  d  la. 
historia ,  cómo  se  ha 
de  actuar. 


Pais  dominante ,  / 
sus  calidades. 


Estaciones  del  dia, 
mas  gratas  d  la  "vis- 
ta ,  y  ocasionadas ^^a- 
ra  los  jjaises. 


Pintor  docto  ha  de 
saber  elegir  de  la  na- 
turaleza lo  mejor- 


advertir  que  son  muy  difíciles  de  labrar  por  la  gran  lim- 
pieza y  cuidado  que  se  requiere  al  despeiíilar  los  claros  con 
ias  medias  tintas ,  que  sea  con  tal  suavidad  que  no  se  adul- 
X^IQ,  el  color  j.pi  se  le  defraude  la  hermosura  á  el  principal. 

ul  CAPITULO  VIL 

De  los  pifises  ,  Jlares  y  frutas  ,  y  otros  adhir  entes. 


n 


§.  I. 


'ecia  un  pintor  experto ,  que  el  principiante  en  la  Pin- 
tura tenia  tres  escollos  en  que  tropezar  ,  el  uno  era  el  ca- 
bello,  el  otro  ,las  nubes:^;y;el  otro  los  árboles,  como  ya 
diximos ,  y  la  razón  es,,  .porque  estas  tres  , cosas  son  un  me- 
dio entre  lo,  fluido  y  lo.  sólido  ;  y  así  se  les  ha  de  dar  cuer- 
po ,  de  suerte '  que  parezca  que  no  le  tienen ,  desperfilandoí 
los  extremos ;.dt?  calidad,  que  no  se  conozca  donde,  acaban; 
pero  estp : aaasi  especialmente  en  las  nubes  y  pelo,  .que  en 
ios.  árboles  ba^ta '  que  las  hojas  ó  ramas  no  acaben  en  sus 
extremidades  tan  fuertes  de  tinta ,  como  en .  lo  mas  fron- 
doso .y  acppado. ,      .  ; 

Son  los  paises  en  dos  maneras ,  unos  en  que  la  histo- 
ria se  sujeta  á  el  pais ,  y  otros  en  que  el  pais  se  sujeta  á  la 
historia.  En  estos  es  menester  observar  la  templanza  de  los: 
ayres ,  que  son  los  celages ,  de  suerte  que  no  ofendan  á  la 
historia,  y  que  los  horizontes  no  sean  muy  chillantes,  y  que 
estén  ala  altura  del  punto  de  la  perspectiva  que  tuviere  ,  ó 
se  considerare  en  la  historia  ,  figura  ,  ó  pavimento  que  tenga; 
y. la- misma  t-emplanza  en  los  terrazos,  montañas  y  arboledas, 
procurando  que  ayuden ,  y  no  ofendan  á  lo  principal». 


i;J^    V(; 


En  los  paises ,  que  han  de  ser  ellos  los  dominantes ,  es- 
menester  echarles  toda  la  ley  de  la  hermosura ,  pero  sin  pe- 
r^giles  afectados ,  ni  verdes  rabiosos ,  como  lo  hacen  los  que 
poco  saben  por  encubrir  á  el  vulgo  su  ignorancia  coa  los 
afey tes  de' los  colores  gay teros.         ' 

Para  esto  es  menester  considerar ,  que  las  estaciones  del 
dia  mas  gratas  á  la  vista  ,  y  ocasionadas  para  fonnar  concep- 
tos de  contraposición  ,  son  el  amanecer  y  anochecer ;  porque 
estando  el  sbl  en  su  zenit ,  baííando  igualmente  con  sus  lu- 
ces toda  la  campaiía  ,  rara  vez  se  encontrará  concepto  ca- 
prichoso ,  sino  es  por  accidente  de  la  naturaleza  de  las  mis- 
mas cosas ,  que  las  hace  contraponer  ,  por  la  diferencia  de 
tinta ,  o  por  la  interposición  de  alguna  riube  ,  que  con  su 
sombra  rebaxa  un  término  ,  contraponiéndole  á  otro  ilumi- 
nado ;  y  así  el  docto  pintor  ha  de  saber  elegir  de  la  varie- 
dad 


Lil^iBvRO    QyiNTQ.;^ 


73 


^ad  de  la  natqralezajaquellas  cosas,  que  mas  conduzcan  á 
gu  int»/^K9  í  y  sean,  mas  pcasipuaidís  para  lucir  su  habilidadj 
pu^jft^el  primer,  golpe  que  ;ofrqcf  á  1^  vista  un  buen  con- 
tiepíOy^s-j^lque  J;nas^5a,dsface  á  eljuicio  de  los  inteligentes, 
aunque. las  partes  no  estén  tan  .j.ije%; digeridas  y  manejadas 
como  pudieran  :  y  así  lo  vemos  iín,jfiombres  eminentes  ,  que. 
no  han  sido  paisistas  de  profesión ,  como  Ticiano  ,  Tinto-' 
reto ,  Veronés ,  Basan  ,  y  otros  que  enr  sus  historias  han  he- 
cho paises  maravillosos ,  sin  estar  manejados  con  aquel  pri- 
mor y  paciencia  que  lo  hacen,  los  qiic  son  paisistas  de  pro- 
fesioíj ,  porque  el  pintor  de  historias  está  obligado  á  saberlo 
hacectodo  en  aquella  forma  que;  baste  para  la  buena  orgaiúj 
pación  de  sus  conceptos.  .,  o-rarr 

•/  ,  Habiendo  pues  de  emprender  un  pais  que  no  esté  su- 
jeto á  historia  ,  muchos  lo  bosquexan  de  blanco  y  negro, 
ocre ,  y  sombra  ,  metiendo  las  manchas  principales  de  los 
árboles  en  lo  ma^  -.opaco  de  ellos ,  sin  determinar  hojas  ní 
ramas ;  pero  habiéndole  de  acabar.,'  y  siendo  ,  como  dixi- 
mos  i  una  aurora,  d  puesta  de  sol,  se  ha  de  meter  primero 
el  celage ,  comenzando  lo  mas  claro  del  horizonte  con  ocre, 
y  blanco ,  y  después  se  irá  siguiendo  una  tinta  rosadita  de 
carmin  ,  y .  blanco  ,  quanto  rebaxe  á  la  otra  suavemente ,  y 
quede  bien  desperfdada  con  ella.  A  esta  se  seguirá  otra  mor 
radita  ,  quanto  rebaxe  con  suavidad  á  la  antecedente  ,  y  que^ 
de  bien  unida  con  ella.  Después  "se  seguirá  la  tinta  azul  con 
la  moderación  conveniente  ,  para  que  rebaxe  á  la  otra  ,  y  se 
una  con  ella  dulcemente ,  agregando  alguna  nubecilla  ,  que 
ha  de  componerse  del  azul ,  y  de  la  tinta  del  horizonte  ,  to- 
cándole los  extremos  que  se  arrimaren  hacia  él ,  de  la  mis- 
ma iluminación  del  claro;  pero  siempre  inferior  á  la  luz  prinr 
cipal  del  horizonte ,  procurando  que  el  celage  quede  con 
vagueza  y  templanza  ,  de  suerte ,  que  qualquiera  otra  cosa 
que  se  le  anteponga  ,  le  supere  en  grado  de  obscuro ,  y  así 
se  aleje  el  celage ,  y  todo  lo  terrestre  se  venga ,  y  se  haga 
mas  presente. 

Sentado  este  principio ,  se  ha  de  entender  siempre  que 
todo  lo  terrestre  ha  de  ser  mas  baxo  de  tintas  que  lo  celeste, 
de  suerte ,  que  todo  junto  supere  en  obscuro  á  el  celage  ,  co- 
menzando con  vagueza  ,  respectivamente  en  las  montañas 
mas  remotas ,  las  quales  en  una  aurora ,  ó  puesta  de  sol, 
como  diximos ,  pueden  ser  de  un  moradito  claro ,  que  con 
suavidad  contraponga  á  el  horizonte  ;  y  á  estas  se  pueden  se- 
guir otras  azules ,  que  con  moderación  superen  á  las  antece- 
dentes ,  y  á  estas  se  sigan  lue^o  algunos  terrazos ,  arboledas, 
ó  matorrales  de  tierra  verde ,  blanco  ,  y  ocre  claro  ,  algo  que- 
brantado con  el  carmin  :  y  mientras  mas  se  fueren  ~^ccrcan- 
Tom.  II.  K  do 


Honú  res  eminentes 
que  han  hecho  países 
sin  ser  paisistas  de 
profesión. 


Modo  de  bosquexar 
el  pais. 


Celage  y  horizonte 
para  un  pais  cómo 
se  ha  de  graduar. 


Vagueza  del  ce- 
lage  en  los  paises. 


Todo  lo  terrestre  es 
mas  baxo  de  tintas 
que  el  celage. 


Graduación  de  los 
lejos  de  un  pais. 


Términos  principa- 
les de  un  país. 


Fuerza  superior  de 
algún  claro  en  unpais.' 


Arlóles  de  primer 
término  ,  con  qué  tin- 
tas se  hacen. 


Modo  de  picar  los 
árboles. 


^4  M  U  S  E  Ó  í  I  C  T  G  k^I-C  O. 

tío  los  términos  hacia  adelante  ,•  páirfid^én  mas  del  veídé^ 
donde  convenga  ,  y  de  la  fuerza  -de  los  obscuros  ,  vtvriandó 
en  los  terrazos  algunas  veces  la  tinta  y  c^  algunos'  ISfífipazo'i 
ocreados  j-totros  algo  roxos ,  d  acarminados ,  otros  vefdésj 
haciendo  algunas  quiebras  y  peñascos ,  divertidos  con  algu- 
nas ramas,  troncos  y  arboledas,  y  algún  arroyuelo  ú  des-^ 
peííadero  de  agua  ;  y  últimamente  en  los  términos  principa-i 
les  dando  la  mayor  fuerza  de  los  obscuros ,  y  algún  toca^ 
mentó  de  luz  superior  en  algún  troncó  ó  peñasco  ,  que 
predominando  á  todo  lo  demás ,  lo  dexa  templado ,  y  acOrde. 

Y  en  lo  que  mira  á  el  verde  de  los  árboles ,  basta  la 
tierra  verde  de  Verona ,  y  tal  vez  algo  de  verde  mdritaña; 
pero  en  los  árboles  de  primer  término  es  donde  menos  verde 
se  gasta  ,  pues  aun  la  tierra  verde  se  mezcla  con  ancorca  ,  y 
sombra  ,  ó  se  hacen  con  el  verdacho  común ,  que  para  los 
paises  es  bueno  :  y  últimamente  viene  á  parar  en  negro ,  y 
ancorca ,  y  aun  con  algo  de  carmín  ,  para  que  sean  los  obs- 
curos mas  dulces  y  xugosos ;  esto  es ,  en  lo  mas  fondo  y  co- 
poso del  árbol ,  que  en  las  extremidades  de  las  ramas  ha  de 
ir  aflojando  la  tinta  de  suerte  que  las  puntas  de  -las  hojas  se 
toquen  con  ocre  y  verde ,  y  á  veces  con  el  ocre  solo ,  pro- 
curando diferenciar  de  tinta  unos  árboles  de  otros ,  hacien- 
do algunas  ramas  tostadillas ,  y  amarillejas ,  y  aun  de  tierra.- 
roxa  ,  conforme  mas  hiciere  á  el  caso. 

Y  en  lo  que  toca  á  el  picar  los  árboles ,  requiere  muy 
especial  gracia  y  manejo ,  que  no  es  fácil  de  explicar ;  pero 
advierto  ,  que  las  ramas  no  acaben  en  agudo ,  sino  agrupadi-  ' 
tas  en  redondo  ,  sin  afectación ,  sino  con  un  cierto  descuido 
casual ,  haciendo  las  hojas  de  tres  en  tres ,  de  suerte  ,  que  la 
de  enmedio  salga  algo  mas,  y  se  vayan  retrayendo  otras 
menores ,  y  mas  recogidas ,  hasta  unirse  á  el  tronco  ;  y  ha- 
ciendo varias  de  esta  suerte  ,  se  viene  á  componer  una  rama 
grande  y  hermosa ;  y  repitiendo  las  demás ,  según  pide  la  or- 
ganización del  árbol ,  viene  á  quedar  hermosamente  pobla- 
do. En  que  es  de  advertir ,  que  siempre  que  de  algún  tron- 
co ó  vastago  se  hubiere  de  sacar  alguna  rama ,  ha  de  hacer 
el  vastago  algún  ángulo ,  movimiento  ó  salida  hacia  aquella 
parte  ;  y  así  ha  de  ir  serpeando ,  habiendo  de  sacar  vastagui- 
llos  hacia  una  y  otra  parte  ;  y  sobre  todo  ,  ayuda  mucho 
para  tomar  manejo ,  ver  y  copiar  paises  del  natural ,  y  de 
hombres  eminentes. 


LIBRO    QUINTO. 


75 


Y 


§.  II. 


supuesto  que  las  flores  son  también  cosa  campestre, 
no  será  agcno  de  este  lugar  el  tratar  de  ellas  lo  que  se  pue- 
de tratar ;  que  lo  cierto  es ,  que  el  estudio  do  copiarlas  del 
natural ,  y  de  otras  de  mano  de  hombres  eminentes ,  como 
diximos  de  los  paises ,  enseña  mucho  mas  que  quanto  se 
pueda  decir.  Tero  no  obstante ,  para  quando  hayan  de  ha- 
cerlas de  práctica  ,  como  sucede  en  algunos  casos  ,  daremos 
algunos  documentos ,  que  teniéndolos  presentes,  importarán 
mucho  para  el  acierto  :  bien  que  para  cosas  de  importancia  no 
conviene  tiarlo  todo  á  la  práctica,  sino  valerse  de  algunos  es- 
tudios particulares ,  que  tendrá  hechos  por  el  natural  de  di- 
ferentes flores ,  y  en  varios  pertiles ,  haciendo  de  ellas  una 
composición  armoniosa  ,  y  añadiendo  en  los  fondos  y  ex- 
tremidades algunas  otras  de  práctica. 

Y  así  para  estas  como  para  las  otras ,  conviene  siempre 
observar  los  preceptos  de  una  historia  acordemente  pintada, 
colocando  en  el  medio  el  golpe  mayor  del  claro ,  y  reba- 
xandolo  hasta  los  extremos  ,  pero  no  de  suerte  que  parez- 
ca un  globo  ,  6  superiicie  convexa  ,  sino  encrespándolo  con 
algunos  altos ,  baxos ,  y  fondos ,  así  de  otras  flores  rebaxadas, 
como  de  los  verdes  de  sus  hojas ;  y  en  los  extremos  sacando 
algunas  ramillas ,  y  florecillas  en  tal  qual  parte  ,  que  encres- 
pen ,  y  aligeren  el  ramillete  ,  florero  ,  ó  guirnalda. 

También  ha  de  procurar  variar  de  actitud  ó  perfil  las 
flores ,  que  no  todas  estén  de  una  postura  ,  sino  conforme 
sus  calidades ,  unas  de  frente ,  otras  de  perfil ,  mas  ó  menos, 
ya  hacia  un  lado  ,  ya  hacia  otro,  hacia  arriba  ,  ó  hacia  abaxo, 
y  no  hacer  muchas  do  una  misma  especie  ,  buscando  siempre 
la  variedad  ,  que  es  la  que  mas  hermosea  la  naturaleza  ;  y 
especialmente  en  las  flores ,  donde  la  diferencia  de  tintas  y 
simetrías  ofrece  tanta  ocasión  para  el  deleyte  de  la  vista  ,  si 
la  sabe  ayudar  con  la  buena  elección  el  artífice. 

También  ha  de  observar  en  la  colocación  de  las  flores 
la  graduación  de  sus  colores  de  suerte  ,  que  cada  uno  ayu- 
de ,  y  no  ofencia  ,  6  embarace  á  su  inmediato  ,  porque  qual- 
quiera  color  sobre  otro  de  su  misma  especie  ,  con  dificultad 
sobresale  ;  como  un  blanco  sobre  otro  blanco  ,  un  azul  so- 
bre otro  azul,  &c.  Pero  un  blanco  sobre  un  azul;  y  á  el  con- 
trario ,  es  buena  colocación  ;  á  la  manora  que  en  la  música 
los  nnisoiius  no  constituyen  armonía  ,  sino  aquella  dulce 
consonancia  de  una  tercera  ,  una  quinta  ,  y  una  octava ;  y  así 
también  el  amarillo  sobre  el  roxo ,  ó  jimto  á  él ;  el  rosado, 
ó  el  roxo  sobre  el  blanco  i.y  este  sobre  otro  qualquiera  re- 
jo;;;. //.  Ka  sal- 


Ohservacioies  pa- 
ra lasjiores. 


Estudios  di  Jiorgs 
del  natural. 


En  un  Jlorn-Q  se 
han  de  observar  los 
p-e.eptos  de  una  his- 
toria. 


T'^ariar  de  p:rjiles 
en  las  ñores. 


La  variedad  her- 
mosea la  naturaleza. 


Graduación  de  los 
colores. 


En  la  música  los 
iinisonus  no  constitu- 
yen armonía. 


76  M  U  S  E  O   P  I  C  T  O  R  I  C  O. 

saltan  grandemente  ;  como  también  el  amarillo  claro ,  por- 
Blanco ,  y  amar  i-  que  estos  dos  son  agudos  ,  ó  tiples  de  esta  miísica  :  y  res- 
llo  claro  son  colores  pecto  de  ellos  ,  qualquiera  otro  color  es  remiso  y  baxo  ;  con 
agudos  ;  los  demás,  que  contraponiendo ,  ó  invirtiendo  ,  siempre  hacen  buena  ,  y 
respecto  de  ellos  ,  son  armoniosa  colocación  ,  reservando  los  colores  mas  baxos  ,  co- 
^^"^^^"^^  mo  carmesíes ,  morados  ,  y  verdes  obscuros ,  para  los  fondos 

y  extremos  contrapuestos  á  campo  claro. 
Observación  de  los  También  ha  de  observar  que  los  verdes  sirvan  de  como 

verdes  m  lasjiores.  campo  á  las  flores  ,  como  se  ve  en  el  natural ,  donde  siempre 
ellas  predominan  á  los  verdes ,  sean  de  la  naturaleza  que  fue- 
ren ;  y  así  no  se  han  de  subir  mucho  de  claro ,  y  con  esto 
mantienen  su  color  mas  hermoso,  porque  quanto  mas  se 
aclaran  ,  tanto  mas  descaecen  ,  y  pierden  su  verdor. 
Sigan  las  hojas  de  También  ha  de  observar  que  los  verdes  ,  esto  es  ,  las  ho- 

la  planta  la.  natura-     jas  y  vastagos  de  la  yerba  6  planta  que  fingiere  ,  sean  de  la 
leza  de  lajlor.  naturaleza  de  la  flor  á  donde  se  arriman ,  ú  de  donde  ella 

procede  j  y  así  en  la  rosa  sean  las  hojas  y  vastago  de  rosal} 
en  el  clavel ,  de  clavel ,  &c. 


R 


§.  III. 


.asta  aquí  hemos  tratado  >  quanto  lo  permite  el  asunto, 
de  la  buena  organización  de  un  florero  en  común  :  resta 
T'arias  especies  de    ahora  el  tratar  de  las  flores  en  particular.  Y  comenzando  por 
rosas.  la  rosa  ,.  como  reyna  de  ellas  ,  digo  que  es  mucha  su  varie- 

dad ;  porque  las  hay  blancas ,  rosadas  ó  encarnadas ,  disci- 
plinadas ,  carmesíes ,  terciopeladas  ,  que  llaman  carmines ,  en- 
carnadas ,  ó  color  de  fuego ,  con  el  embe's  dorado ,  y  otras 
totalmente  amarillas.  Las  blancas  son  muy  apiñadas ,  y  sue- 
len roxear  un  tanto  quanto  hacia  el  centro  de  la  simiente; 
y  esta  se  ve  muy  poco  ,  y  el  botoncillo  algo  verdoso.  La  en- 
carnada ,  que  es  la  mas  común  ,  es  de  varias  especies ,  una 
que  llaman  rosa  de  Alexandria  ,  la  qual  es  muy  crespa ,  y 
no  muy  poblada  de  hojas';  y  entre  las  últimas  hacia  el  cen- 
tro se  descubren  los  granitos  de  la  semilla  de  color  dorado, 
y  el  botoncito  en  medio  entre  verde  y  amarillo.  Otras  lla- 
man de  cien  hojas  ,  que  son  muy  pobladas  y  unidas.  Otras, 
que  dicen  de  Dinamarca ,  son  mas  crespas ,  hoja  mas  me- 
nuda y  bien  poblada  ,  y  de  mas  subido  color.  Otra  especie 
llaman  rosa  castellana  ,  las  quales  tienen  pocas  hojas  y 
grandes ;  y  las  que  se  siguen  á  la  primera  orden  ,  ocupan  los 
•>  ■  vacíos  que  hay  entre  una  y  otra  de  las  primeras ,  y  en  el 

medio  tienen  bien  descubierta  la  semilla ,  como  una  corona 
,  dorada  ,  con  su  botón  ,  como  las  antecedentes. 
.ob¿Las  rosas  azotadas  son  las  que  en  la  hechura  y  simetría 
se  parecen  i  las  de  cien  hojas ,  aunque  no  tienen  tantas ;  su 


co- 


LIBRO    QUINTO. 


77 


color  general  es  casi  blanco ,  y  tiene  repartidos  en  las  hojas 
unos  lampazos  y  rayas  mas  encarnadas ,  que  la  hace  muy 
vistosa.  Las  carmesics  son  de  color  mas  subido  que  el  co- 
mún ,  y  la  hechura  como  las  de  Alexandría.  Las  terciope- 
ladas ,  d  carmines  ,  son  hermosísimas ,  pocas  hojas ,  pero 
muy  compuestas  :  el  color  carmesí  obscuro  muy  fondo ,  y 
su  simiente  muy  dorada ,  con  su  botón ,  que  forma  todo  una 
corona  muy  hermosa. 

Las  rosas  encarnadas ,  ó  color  de  fuego ,  son  en  la  he-  Rosas  da  color  de 
chura  como  los  carmines ;  pero  el  color  de  las  hojas  por  la  fuego. 
parte  interior  muy  encendido  como  el  bermellón  ,  y  por  la 
parte  de  afuera  de  color  dorado ,  ó  amarillo  encendido.  Otras 
hay  totalmente  amarillas ,  de  color  muy  perfecto  y  subido, 
pocas  hojas ,  y  en  la  composición  muy  semejantes  á  las  an- 
tecedentes ;  pero  también  las  hay  bien  pobladas  de  hojas. 
\  es  de  advertir ,  que  todas  estas  especies  de  rosas  las  he 
visto  naturales  en  los  jardines  del  Buen-Retiro ,  y  demás  pa- 
lacios Reales  ,  y  jardines  de  seííores. 

El  tronquillo  ,  ó  vastago  de  estas  flores  es  espinoso  ,  y         Simetría  de  la  ho- 
las  espinillas  son  acarminadas.  Comienza  el  capullo  en  un    Ja  verde ,  y  -vastago 
pczoncillo  verde ,  de  donde  nacen  unas  penquillas  verdes,     '^''  ^^^  rosas. 
que  abrazan  las  hojas  del  capullo  ,  y  estas  se  retraen  hacia  el 
pezoncillo  en  abriéndose  la  rosa.  Las  hojas  de  su  tronco  ó 
vj'stago  son  aovadas  ,  y  de  la  grandeza  de  la  yema  del  dedo 
pulgar ,  con  poca  diferencia  ;  son  algo  ásperas ,  y  con  punti- 
llas al  rededor ,  y  siempre  salen  del  vastago  principal  unas 
ramillas  á  trechos ,  cada  una  con  cinco  hojas  ;  la  una  en  la 
punta  de  la  rama  ,  y  dos  á  cada  lado ;  estas  en  la  rosa  de 
Alexandría  son  mas  ásperas  y  grandes ,  en  todas  las  demás 
son  menores ,  y  mas  suaves. 


s 


§.   IV. 


iguese  ahora  el  clavel ,  que  también  es  rey  de  los  ver- 
geles :  este  siendo  doble  ,  es  muy  poblado  ,  crespo  ,  hermo- 
so ,  y  de  varios  colores  ,  porque  los  hay  blancos  ,  azotados, 
morados  ,  carmesíes  ,  encarnadinos ,  y  terciopelados  ,  y  todos 
son  de  una  hechura  ,  mayores  ó  menores  ,  y  del  medio  de 
la  copa  les  salen  dos  briznas  blancas  ,  que  se  cruzan  ,  enros- 
cándose una  hacia  un  lado  ,  y  otro  hacia  el  otro ;  y  todas 
las  hojas  son  blancas  por  el  nacimiento  ,  y  en  los  extremos 
de  ellas  son  algo  harpadas  con  unas  punticas ,  ó  almenillas. 
El  caiíoncillo  donde  están  contenidas,  es  á  manera  de  bellota 
verde ,  y  comienza  por  el  pezón  con  dos  ordenes  de  quatro 
punticas  verdes  muy  unidas  ,  y  acaba  en  otras  qtiatro  ma- 
yores. Su  vastago  es  liso ,  largo ,  y  delgado  ,  y  hace  un  nu- 

di- 


Varias  diferencias 
de  claveles ,  su  sime- 
tría y  colores. 


Vastago  ,  y  hojas 
de  la  planta  del  cla- 
ve!. 


78 


MUSEO    PICTÓRICO. 


Sitnetría ,  y  com- 
posición de  la  azuce- 
na. 


Ramo  deaziicmaj. 


dillo',  del  quai  despide  dos  hojas ,  una  a'  cada  lado ,  y  estas 
son  largas  ,  encorvadas  algo  hacia  afuera ,  y  acanaladas  ,  an- 
gostas ,  y  agudas ,  y  su  color  es  algo  azulado.  La  clavellina 
es  de  la  misnoa  hechura  y  colores,  solo  que  no  tiene  mas 
que  quatro  hojas. 

La  azucena  todos  saben  que  es  blanca ,  pero  no  todos 
saben  que  tiene  seis  hojas ,  las  tres  mayores ,  que  son  las  ác 
adentro ,  y  que  acaban  mas  redondas ,  y  las  otras  tres  de 
afuera ,  que  cubren  las  juntas  de  las  otras  ,  y  acaban  mas  agu- 
das ,  y  todas  tienen'  dos  venas  por  el  medio  ,  y  se  encor- 
van hacia  afuera  desde  su  mitad  :  y  dentro  tiene  la  azuce- 
na seis  vastaguitos  blancos,  y  delgados  como  alfileres,  que 
terminan  en  unas  semillejas  molsudas ,  como  granos  de  tri- 
go de  color  de  oro,  y  en  el  medio  otro  vastaguiilo  mas 
grueso ,  y  algo  verde ,  que  acaba  encorvado  en  un  boton- 
cillo  mas  verde. 

Esta  nunca  se  pinta  sola  ,  sino  en  un  ramo ,  acompa- 
ñada con  otras  que  se  le  siguen ,  mas  ó  menos  abiertas ;  y  los 
capullos ,  quando  están  para  abrir  ,  son  largos  como  nuestro 
dedo  anular ,  y  en  medio  algo  mas  hinchados  ,  y  poco  rae- 
nos  i  los  extremos,  y  i  este  respecto  se  van  siguiendo  los 
demás  :  y  mientras  mas  á  la  punta  ,  disminuyen  mas  ,  y  van 
perdiendo  el  color  blanco ,  degenerando  en  verdoso ,  y  acar- 
minado. 

El  va'stago  principal  de  esta  flor  es  algo  amoretado ,  y 
ie  ..i  planta  de  la  crrueso  como  el  dedo  meñique  ,  v  va  en  diminución  arrojan- 
do  dos  hojas  verdes  agudas  y  acanaladas ,  una  a  cada  iadoj 
y  lutgo  se  siguen  otras  dos  encontradas ,  hasta  que  llega  don- 
de nace  la  ílor  ,  á  cuyo  principio  echa  otra  hoja  ,  y  lo  mis- 
mo hace  en  todas  :  y  el  vastaguito  de  cada  azucena  es  del- 
gado ,  liso ,  y  redondo  como  un  junco ,  y  casi  blanco  ver- 
doso :  en  el  pie  son  las  hojas  grandes,  largas,  agudas,  y 
encorvadas. 

El  lirio  común  es  morado  ,  y  muy  hermoso  :  compone- 
se  de  seis  hojas ,  las  tres  boltean  hacia  abaxo ,  y  son  tercio- 
peladas ,  y  en  el  medio  una  vena  molsuda  amarillita ,  y  jun- 
to á  ella  se  derraman  unas  líneas  ,  ó  rayas  tortuosas  mas  cla- 
ras en  la  misma  hoja ,  y  á  el  medio  de  ella  se  pierden  con 
lo  mas  fondo  del  morado  ,  y  acaba  chata  ,  ó  casi  redonda. 
Las  otras  tres  hojas ,  que  nacen  en  medio  de  estas ,  suben 
arriba  ,  encorvándose  hacia  dentro ,  haciendo  capullo  hue-^ 
co  ;  y  estas  son  algo  mas  azuladas  y  crespas ,  con  una  vena 
mas  clara  en  medio ,  y  á  el  pie  de  ellas ,  por  la  parte  de 
adentro  ,  tiene  cada  una  una  hojilla  ma.s  tiesa ,  que  acaba 
dividida  en  dos  puntas.  Todas  estas  Seis  hojas  nacen  de  un 
botoncillo ,  que  lo  cubre  una  hojilla  rebozada  de  color  de 


I 


l^dstago  y  hojas 


azucena. 


Simetría  ,  y  com 
posición  del  lirio. 


ce- 


OlLlBRO    QUI  NT  OJIA 


n 


cebolIa^isétTa;  /•  el  vastago  es  liso, 'largo,  y  verde,  y  suelen 
venir  en  cada  uno  dos  o. tres  lirios j  la  hoja  de  lai. planta  es. 
larga  ,  tiesa,  aguda-,  y  sin  canalesi' i  ^ 

De  esta  misma'  hechura  y  simetría  los  hay  también  blan- 
cos totalmente  ,  y  muy  hermosos.  Los  capullos  después  de 
su  vastago  verde  comienzan  rebozados  con  aquella  ceboUeja 
que  diximos ,  hasta  la^  mitad  ,  y  á  el  sesgo  ;  y  después  prosi- 
gue el  color  del  lirio  ,  acabando  en  punta ,  á  manera  de  una 
bellota  grande."^  -d^íesta  misnrá  hechura  los  hiy  también 
ma)'ores  y  menores^  de  \o  ordinarioyde  color;  franciscano  ,  ó 
ceniciento  obscuro/' "íjíI  l\-r\   ofi  n'jtrlr;  /      .  -jiorii  : 

Hay  también  otra  especie  de^- lirios ,  (t^iíe'ídkman  líri- 
cos ,  y  son  muy  hermosos ,  y  varios  de  color  •:■  unos  son 
totalmente  morados ,  y  tienen  sus  tres  hojas  casi  redon- 
das ,  después  de  su  penquilla  ,  y  se  revuelven  hacia  fuerá,^ 
y  en  el  medio  tienen  una  venilla  de  color  naranjado  ;  y 
á  el  principio  de  esta  hoja  redonda  se  levanta  ,  revolvien- 
do hacia  arriba  otra  hojuela  pequeña  ,  que  acaba  harpada 
en  dos  puntas  :  y  luego  en  el  vacío  de  entre  una  y  otra 
salen  otras  tres  hojas  iarguillas  ,  angostas ,  y  casi  derechas, 
como  el  dedo  índice  ,  y  acaban  harpadas  ;  y  todas,  estas  ho.-^ 
jas  nacen  de  un  botoncillo  verde  y  pequeík) ,  que  se  sigue 
después  de  otro  largo  ,  i  manera  de  hueso  de  dátil ,  y  al- 
go esquinado. 

De  esta  misma  hechura  y  simetría  hay  otros  amarillos, 
con  la  venilla  en  medio  de  la  hoja  red»nda  ,  muy  naranjada 
y  encendida  de  color ;  y  luego  la  hojuela  chica  que  tiene 
junto  á  sí ,  ya  declina  algo  á  morada  ,  mezclada  con  el 
amarillo  claro  ,  y  luego  las  tres  hojas  largas  son  de  color 
morado  casi  azulado.  También  hay  otros  totalmente  amari- 
llos ,  y  muy  encendidos ,  que  se  crian  en  las  lagunas  y  si- 
tios pantanosos  ,  q,uc  casi  son  de  esta  misma  hechura ,  salvo 
que  las  tres  hojas  de  abaxo  son  mayores ,  y  las  tres  de  en 
medio  mucho  menores  que  los  antecedentes  ;  pero  las  hojas, 
y  tallos  de  unos  y  otros  son  como  los  primeros. 


VáitJgo  y  hojas 
de  la  planta  del  li- 


no. 


Lirios  blancos  y 
franciscanos. 


Lirios  líricos  mo- 
rados. 


Lirios  líricos  ama' 

rillos. 


Lirios  palúdicos. 


E, 


§.  V. 


^1  tulipán  es  muy  semejante  á  la  azucena  ,  salvo  que  las 
seis  hojas  que  tiene ,  son  todas  ¡guales ,  y  mas  anchas ,  á 
manera  de  hoja  de  lanza ,  y  todas  guardan  un  mismo  or- 
den en  el  nacimiento  de  su  vastago  ,  y  se  recogen  hacia  den- 
tro las  tres  de  ellas  por  la  punta  ,  y  las  otras  tres ,  que  son 
las  de  afuera  ,  se  quedan  casi  derechas ,  y  tal  vez  revuelve 
una  ú  otra  hacia  afuera  con  caprichosa  travesura  ;  y  quando 
ya  están  muy  pasados  con  la  fuerza  del  sol ,  se  abren  del 

to- 


Simetría ,  y  varie- 
dad de  los  tulipanes. 


8o 


MUSE  O' PICTÓRICO. 


COIIf 


Sinutríd  ,  / 
posición  dd  anemole 


todo  ,  descubriendo  en  medio  seis  vastaguillos ,  con  una  beo 
IJotilla  blanca  verdosa  donde  .está  la  semilla.  ^^ 

De  estos  los  hay  totalmente  blancos,  totalmente  amar 
rillos,  morados  ,  rosados  ,  y  roxos  ;  pero  los  blancos  y  ama- 
rillos suelen  muy  de  ordinario  ser  azotados  con  algun>as  vetas, 
lampazos,  ó  líneas,  ya  de  encarnado,  ya  de  morado,  ya  de 
carmesí ,  con  travesura  y,  variedad  muy  hermosa  :  estos  na- 
cen cada  uno  de  por  sí  desde  la  planta  ,  con  su  vastago  li- 
so á  manera  de  junco ,  y  la  hoja  de  la  planta  es  á_^  manera 
de  la  azucena.,  pero  mucho  mayor  ,  y  mas  gruesa.       . , 

El  anemole  es  también  flor  muy  hermosa  y  varia  :  com- 
ponese  de  ordinario  de  ocho  hojas ,  del  tamaño  y  simetría 
de  las  de  la  rosa  ;  y  después  se  le  siguen  otras  menores  que 
median  entre  las  antecedentes  ,  y  en  el  medio  tienen  yna 
corona  de  scmillejas ,  y  hojillas  menudas  muy  populosa  ,  y 
un  botoncillo  molsudo  verdoso ,  y  á  veces  amoretado  ,  y 


casi  negro. 


Simetría  ,  j   com- 
posición de  Id  peonía. 


Simetría  del  renu- 


clo. 


Simetría ,  y 
nizacion  de  la  ador 
midera. 


orza- 


Toarías  diferencias 
de  las  adormideras. 


¡  Esta  flor  también  es  muy  varia ,  así  de  colores  enteros, 
como  de  rayados  sobre  blanco  y  amarillo ,  á  manera  del  tu- 
lipán :  nace  de  su  vastago  desde  la  planta  ,  aunque  con  al- 
gunas hojillas  á  trechos  ,  á  manera  de  hoja  de  peregll ,  pero 
mas  tosca  ;  y  asimesmo  es  la  de  su  planta. 

La  peonía  es  como  una  rosota  grande,  pero  muy  car- 
mesí ,  y  muy  poblada  de  hojas  :  nace  de  su  vastago ,  sin  mas 
botón  ,  y  con  algunas  hojillas  verdes  harpadas  en  tres  ó  quá- 
tro  puntas  agudas  ;  y  asimesmo  son  las  de  la  planta  ,  aunque 
mucho  mayores  y  con  tallos  ,  y  vastagos  largos  :  las  hay 
también  campesinas. 

El  renuclo  es  casi  de  la  mesma  hechura  ,  pero  poco  ma- 
yor que  un  clavel ,  y  de  ordinario  de  color  de  fuego  j  pero 
yo  los  he  visto  escarolados ,  y  también  blancos. 

La  adormidera  es  flor  muy  caprichosa ,  hermosa  ,  y  ga- 
llarda :  nace  de  su  vastago  sin  otro  botón  :  tiene  primero 
quatro  hojas  muy  grandes ,  angostas  en  su  nacimiento ,  y 
anchas ,  harpadas ,  y  chatas  hacia  el  fin ,  con  muy  grocioso 
desorden.  Sígnense  entre  estas  otras  quatro  menores  ,  y  de  la 
misma  hechura ,  y  en  el  medio  tiene  un  gran  penacho  de 
hojuela's  menudas  enrizadas  con  hermosa  travesura  ,  y  en  el 
centro  un  botón  grande ,  y  verde  ,  donde  recoge  la  semilla, 
y  termina  en  una  coronilla  con  un  círculo  amarillejo ,  y 
una  como  estrella  en  medio  del  mismo  color. 

Esta  flor  tiene  también  varios  colores ,  pues  las  hay  en- 
teramente blancas ,  encarnadas ,  carmesíes  ,  y  moradas.  Las 
hay  también  matizadas  de  blanco ,  y  algunos  lam'pazos  ,  ra- 
yas y  golpes  encarnados.  También  otras  tienen  las  hojas 
grandes  blancas ,  y  el  penacho  azul ,  encarnado  ,  ó  morado, 

y 


LIBRO   QUINTO. 


8 'i 


Simetría  de  la  mal- 
va real. 


y  del  mismo  color  golpeadas  las  hojas ,  especialmente  en  los 
fluequccillos  de  sus  extremos. 

La  malva  loca  ,  ó  malva  real ,  también  es  muy  varia  de 
colores ,  y  hermosa  :  su  hechura  es  á  manera  de  la  rosa,  pero 
no  tan  encorvadas  las  hojas  ,  siendo  mayores  las  primaras, 
y  las  domas  van  disminuyendo ,  y  encrespándose  coa  un 
penacho  muy  gracioso  ;  y  las  hay  blancor ,  azufradas ,  rosa- 
das ,  encarnadas ,  y  carmesíes ,  y  nacen  muchas  de  un  solo 
vastago. 

Estas  son  las  flores  mayores  ,  y  mas  notorias ;  que  á  ha- 
berlas de  describir  todas ,  fuera  nunca  acabar  :  y  así  solo  di- 
ré de  las  menores ,  que  el  jazmin  tiene  cinco  hojas ,  otras 
tantas  el  azahar ,  el  nardo  ,  ó  vara  de  Jesé  ,  seis ,  y  su  vara  y 
capullos  á  manera  de  la  azucena.  El  alhelí ,  que  en  Anda-  gimasjhres pequeñas 
lucía  llaman  aljaili ,  tiene  solas  quatro  hojas  :  otras  tantas  la 
mosquera  ,  y  la  flor  de  la  xeringuilla  ,  y  las  florecitas  de  los 
geldres ,  6  mundos  :  los  junquillos ,  y  jacintos  i  seis  ,  cuya 
noticia  importa  para  no  echarles  mas  hojas  de  las  que  les 
dio  la  naturaleza  á  aquellas  que  las  tienen  contadas  :  cosa 
que  la  puede  tiscalizar  qualquiera  de  mediana  observación. 


Isfúmcro  determi- 
nado de  ho'uis  de  al- 


s 


§.  VL 


Las  frutas  por  la 
mayor  parte  son  re- 
dondas como  la  tier- 
ra. 


Simetría  íle  aku- 


Oiguense  ahora  las  frutas  que  también  son  cosas  campesi- 
nas ,  y  pertenecientes  á  el  pais ,  aunque  en  esto  me  deten- 
dré poco  :  porque  como  son  cosas  ^e  comer ,  están  mas  en 
la  noticia  de  todos ,  pues  todos  las  manejan  ;  lo  que  no  su- 
cede con  las  flores ,  que  los  mas  las  miran  muy  ligeramen- 
te. Y  así  digo  ,  que  las  frutas ,  por  la  mayor  parte  ,  imitan 
lo  globoso  de  la  tierra  en  la  forma  redonda ,  de  que  pocas  '  «'^■«'/''«^'^í 
degeneran  en  ser  algo  aovadas  ,  como  las  ciruelas  ,  salvo  las 
imperiales ,  ó  cascabelillos ,  que  son  redondos  :  los  melones 
también  por  la  mayor  parte  son  prolongados  :  la  pera  tam- 
bién desenera  en  la  forma  á  manera  de  campana  ;  esta  sue-         ^  ,        .     , 

k^  ,  ,.  j  11  j      j  Colores  de  albinias 

tener  algún  rosadito  tostado  en  aquella  parte  donde  mas     /-.y.^. 

la  ha  batido  el  sol ;  y  lo  mismo  tienen  otras  muchas  frutas, 
y  aun  mas  encendido  el  color ,  como  son  las  pomas ,  que 
en  Granada  llaman  manzanas  morayas  ,  las  granadas ,  las 
camuesas ,  los  peros  agrios ,  los  melocotones ,  y  duraznos: 
estos  dos  últimos  tienen  alguna  comisura  ,  ó  plegadura  ,  co- 
mo también  los  alvaricoques ,  por  ser  especie  ínfima  suya» 
lo  que  no  tienen  las  demás.  Las  camuesas  son  algo  mas  pro- 
longadas ,  y  hacia  la  flor  mas  agudas ,  y  alrededor  de  ella 
tienen  cinco  tetillas ,  6  pezoncillos ,  que  es  su  distintivo  de 
las  demás  frutas  de  su  especie.  La  asperlega  es  mas  apanetada, 
y  no  admite  roxo ,  guardando  su  color  nativo  amarillo  claro. 
Tom.  IL  \  Las 


;8i2 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Variedad  de  las  Las  uvas  tienen  varios  colores  y  formas,  porque  unas  son 

u-vas  en  la  forma  y     redondas ,  otras  aovadas ,  y  otras  mas  gruesas  á  el  principio 
color.  que  á  el  rin ,  y  son  las  que  llaman  de  teta  de  vaca ;  estas 

no  mudan  su  color ,  porque  siempre  son  blancas ,  y  se  ha- 
cen con  el  verdacho  ,  ocre  ,  y  blanco  ,  tocando  los  claros  con 
ima  tinta  azulada ,  y  la  reflexión  con  ocre ,  y  blanco ,  mas 
ó  menos ,  según  participare  de  la  luz ;  las  otras  suelen  variar 
de  tintas ,  porque  las  hay  roxas,  y  negras }  y  á  unas  y  otras^ 
después  de  la  tinta  general ,  se  les  toca  de  luz  con  la  tinta 
azulada  ,  y  en  la  reflexión  con  el  roxo  ,  carmesí ,  d  morado, 
según  su  color  lo  pidiere. 
Simetría  ,  y  dife-  Los  higos ,  y  brevas  tienen  la  forma  de  la  pera  ,  mas  ó 

rem-ias  Je  ¡os  higos  y     menos  crecidos  ;  de  unos  y  otros  hay  dos  castas  :  unos ,  que 
brevas.  llaman  higos  blancos ,  que  son  algo  verdosos ;  y  otros  ne- 

gros ,  que  tiran  algo  á  morados ;  y  en  estando  maduros  ,  se 
rajan  por  algunas  partes ,  descubriendo  lo  blanco  de  la  cor- 
teza ,  y  tal  vez  lo  roxo  de  la  medula ,  y  granillos  de  aden- 
tro ;  y  esto  baste  en  quanto  á  las  frutas  ,  por  no  dexarlas  que- 
josas ,  habiendo  gastado  tanto  tiempo  en  flores. 

CAPITULO    VIII. 

De  los  medios  que  puede  usar  el  copiante  para  ajustarse 

mas  d  el  original. 


H 


S-  I. 


.abiendo  ya  tratado  de  las  cosas  que  pueden  causar  á 

el  principiante  mas  diflcultad  en  el  manejo  ,  será  conveniente 

tratar  también  de  los  medios   de  que  se  puede  valer  para 

ajusfar  mas  la  copia  que  hiciere  i  el  original ,  en  razón  de 

Utilidad  de  la  qua-    contornos  ,  6  perfiles  j  de  estos  ,  el  mas  común  es  la  quadrí- 

drícula  para  ajustar    cula  ,  que  viene  á  ser  lo  mesmo  que  un  pitipié  ,  pues  no  so- 

¡as  copias ,  y  su  uso.       |q  sij^ye  para  lo  igual ,  sino  tambiep  para  lo  mayor  ó  menor. 

Esta  pues  se  forma  repartiendo  el  ancho  de  la  pintura 
Original  en  las  partes  iguales  que  se  quisiere,  y  en  lo  alto 
las  que  cupieren  ,  sin  hacerlas  por  eso  mayores  ni  menores 
que  las  del  ancho  ,  aunque  quede  algún  quebrado ,  como 
mitad  ,  d  tercera  parte  ,  &c.  y  hecho  esto  ,  con  un  hilo  y 
aguja ,  si  fuere  lienzo ,  ir  pasando  por  los  mismos  puntos 
señalados  en  la  orilla  ,  atravesándole  hasta  la  otra  orilla  del 
ancho  ,  quedando  como  líneas  paralelas  á  sus  lados  ,  y  des- 
pués cruzar  las  otras  líneas ,  ó  hilos  de  lo  alto  en  la  misma 
conformidad  ;  y  si  fuere  tabla ,  poner  unas  tacholitas  en  el 
cantero  de  la  tabla  ,  en  derecho  de  la  señal  ,  y  por  ellas  ir 
pasando  el  hilo  en    la  misma  conformidad  ,  y  quedará  la 

.    •  pin- 


LIBRO   QUINTO.  83 

pintura  perfectamente  quadriculada  ,  como  se  ve  en  la  fi- 
gura 4.  lámina  i.  Lam.  i.  fíg.  4. 

Hecho  esto  con  la  original ,  y  siendo  igual  el  lienzo  de 
la  copia ,  se  executari  en  olla  lo  mesnio  ,  y  con  las  mismas 
medidas ,  pero  tiradas  las  líneas ,  ó  con  regla  y  clarión  ,  ó 
con  hilo  estregado  con  yeso  mate  ,  y  después  bien  estirado 
de  punto  á  punto ,  levantarle  del  medio  ,  y  dexarle  caer  dé 
golpe ,  para  que  azotando  señale  ;  y  así  con  todas  las  líneas 
quedará  proporclonalmente  quadriculado  con  el  original ,  y 
después  se  anotarán  con  sus  números  i.  2.  3.  &c.  por  su 
orden  las  quadrículas  de  una  y  otra  pintura  ,  comenzando 
desde  una  misma  parte  en  la  una  que  en  la  otra ,  como 
parece  en  dicha  figura. 

Pero  si  la  copia  no  es  igual ,  sino  mayor  o  menor  en  Ohstrvackn  para 
proporción  ,  se  ha  de  guardar  la  misma  regla  en  el  número  ^^^  copias  mayores  ó 
de  las  quadrículas  ,  de  suerte  ,  que  sean  tantas  en  la  copia  ^^y"  í«*  ^^  ori^t^ 
como  en  el  origmal ,  o  bien  sean  mayores  o  menores  ,  según 
fuere  mayor  ó  menor  el  lienzo ,  como  se  nota  en  las  dos 
figuras  A ,  y  B ;  ó  bien  se  imagine  ser  la  original  A ,  ó  B, 
para  que  considere  ser  mayor  ó  menor  la  copia  ;  pero  si  es- 
ta no  es  proporcional  á  el  original ,  esto  es  ,  que  si  el  origi- 
nal tiene  de  alto  tanto  y  medio  de  su  ancho  ,  y  la  copia  al- 
go mas  ó  menos ;  ó  si  es  quadrado  ,  y  la  copia  no  lo  es: 
para  esto  importa  mucho  la  inteligencia  de  la  regla  ác  pro^ 
■porciones  ,  que  pusimos  en  el  tomo  antecedente ,  lib.  3.  cap. 
i'JoL  lo^Af.  porque  en  este  caso  es  menester  proporcionarle, 
tomando  el  lado  mas  angosto  ,  y  quadrandoíe  ;  y  si  el  ori- 
ginal tuviere  después  de  su  quadrado  una  tercera  ó  quarta 
parte  mas ,  dársela  á  la  copia  ,  y  lo  que  sobrare ,  dárselo  á 
donde  mas  convenga ,  ó  repartirlo  en  los  dos  extremos  de 
arriba  ú  de  abaxo  ,  ó  á  un  lado  ó  á  otro ,  si  es  tendido ,  y 
luego  quadricular  lo  que  ya  está  proporcionado ,  guardando 
la  igualdad  del  número  en  las  quadrículas ,  como  en  la  fi- 
gura B  ,  que  notamos ,  que  aunijue  en  la  realidad  es  menor 
que  la  A ,  tiene  mayor  proporción  en  el  lado  ít  ,  e ;  y  así  to- 
mando el  lado  e ,  /",  menor ,  se  le  busca  su  quadrado  hasta 
d ,  y  queda  con  esto  proporcional  á  la  figura  A  ,  que  se  su- 
pone ser  la  original ,  y  es  quadrada  ;  y  la  porción  c  ,  ¿/ ,  que 
sobra  á  la  parte  de  arriba  ,  se  puede  dexar  para  el  campo, 
donde  no  hay  tanta  dificultad  ,  aunque  también  se  puede  dar 
la  mitad  arriba  ,  y  la  otra  mitad  abaxo  ;  bien  que  esto  de 
aiíadir  cosa  substancial ,  en  los  principiantes  particularmente, 
se  ha  de  evitar  quanto  se  pueda  ,  porque  no  degenere  de  la 
perfección  de  lo  demás. 

Hecho  esto  ,  y  notadas  las  quadrículas  con  sus  números,         Como  se  ha  dt  ir 

se  irá  dibuxando  con  el  clarión ,  observando  en  qué  qua-    ^^'^«f '«'^^  '^  /''«"'' 
—,  j^j.  T  ■*         ^j  ,       por  las  quadrículas. 

Tom.  II.  L  i  dn-    ^  ^ 


84 


MUSEO    PICTÓRICO. 


drícula  cae  cada  cosa  ,  y  hasta  que  parte  de  ella  sube  ó  baxa, 
mas  ó  menos  ,  como  se  puede  notar  en  las  dichas  riguras  A, 
y  B,  y  después  de  dibuxado  todo,  se  iiá  pintando  en  la  for- 
ma que  diximos  en  el  capítulo  5.  teniendo  gran  cuidado  de 
no  propasarse  de  las  líneas  ó  contornos  que  prescribió  el 
dibuxo ,  que  llamamos  corromper  el  dibuxo  ,  porque  será 
texer  por  una  parte ,  y  destexer  por  otra.  , 


3íodo  de  tomar  los 
ferjiks  d  d  original. 


E. 


§.  II. 


Lam.  i. 


Modo  de  ¡impar 
el  original  desfues  de 
tomados  los  j)erjiles. 


No  debe  el  copian^ 
te  habituarse  d  tomar 
los  perjiles. 


Otro  modo  de  to- 
mar los  perjiles. 


i\  Otro  medio  de  que  puede  valerse  el  copiante  para  ajus- 
tar  en  todo  rigor  su  copia  á  el  original ,  solo  puede  servir 
para  de  igual  a  igual ,  que  es  tomar  los  perfiles.  Esto  se  ha- 
ce con  carmín  ,  por  ser  color  transparente  ,  y  de  poco  cuer- 
po ,  bien  desleído  con  el  aceyte  de  linaza ,  y  con  un  pincel 
de  punta  ,  pasando  todos  los  perfiles  y  contornos  del  mismo 
original ,  á  la  manera  que  están  las  dos  figuras  A ,  y  B ,  lá- 
mina I .  y  teniendo  ya  ajustado  un  cartón  ó  papel  grande  i 
su  tamaño  ,  plantársele  encima  ,  y  estando  bien  asegurado 
en  las  quatro  esquinas ,  estregarle  muy  bien  con  un  pa- 
ñuelo para  que  se  impriman  los  perfiles ;  y  sí  para  esto  se 
pusiere  un  rato  antes  el  cartón  sobre  parte  húmeda ,  sin 
mojarse ,  imprimirá  mejor.  Después  se  levanta  ,  y  puesto 
sobre  el  lienzo  de  la  copia ,  y  á  la  vista  el  original ,  se  van 
recorriendo  con  el  pincel  y  el  carmín  todos  los  perfiles  que 
no  estuvieren  bien  señalados  ;  y  hecho  esto  ,  se  hmpia  muy 
bien  el  original ,  estregándole  con  la  palma  de  la  mano  un 
mígajon  de  pan  ,  hasta  que  se  desmigaje  todo ,  sacando  el 
carmín  ,  y  dexando  muy  limpia  la  pintura*  Después  se  pi- 
ca el  papel  con  una  aguja  gorda  por  todos  los  perfiles ;  y 
hecho  esto  ,  se  estarce  sobre  el  lienzo  ,  estregándole  una  ma- 
zorquilla  de  ceniza  cernida  ,  ú  de  yeso  en  polvo ,  y  sobre 
ello  se  va  pasando  de  perfiles  con  carmín  ,  y  sombra  ,  y 
después  se  va  copiando  con  las  observaciones  dichas  en  los 
capítulos  antecedentes. 

Esta  práctica  ,  ó  industria  ,  quanto  es  utíl  para  casos  pre- 
cisos ,  como  retratos ,  que  se  repiten ,  d  alguna  cosa  esquí- 
sita  ,  que  se  ha  de  copiar  puntual ,  y  repetir  varias  veces, 
es  dañosa  para  los  que  desean  aprovechar ;  y  así  deben  huir 
de  ella  quanto  sea  posible ,  porque  con  esto  se  entorpece 
la  práctica  del  díbuxí) ,  y  siempre  es  lo  mejor  la  quadrícula, 
y  aun  sin  ella  en  cosas  de  poca  substancia. 

Otros  toman  los  perfiles  con  papel  delgado  aceytado, 
poniéndolo  encima  del  original ,  y  trasluciéndose ,  los  van 
pasando  con  el  pincel ,  y  carmín  ,  y  después  lo  pican  sobre 
otro  papel  limpio  ,  para  que  este  sirva  para  estarcir ;  pero 


LIBRO   QUINTO.  85. 

este  modo  no  es  tan  puntual ,  porque  muchas  menuden- 
cias se  pierden  y  ocultan. 


O, 


§.  III. 


'tro  medio  hay  muy  fácil- y  breve  para  tomar  los  pep^  Medio  breve  y  fa. 
files,  y  es,  con  un  velo  negro,  de  lo  que  llaman  toquilla  "^  P^''^  tomar  los 
de  humo ,  ó  volante  de  Italia,  estirado  en  un  bastidor  de  tres  /"/'^'•^  ^"^  ^"^  '^''^o- 
quartas  de  largo ,  y  media  vara  do  ancho ,  que  es  cl  que 
tiene  dicho  volante  ,  aunque  también  se  puede  hacer  de  dos 
anchos  en  bastidor  mayor ,  á  el  respecto  ,  uniendo  las  ori- 
llas á  cl  tope  con  seda  muy  delgada ,  y  que  el  bastidor  no 
tenga  travesano.  Dispuesto  así  este  velo ,  se  planta  sobre  el 
original ,  y  estando  bien  asegurado ,  se  van  pasando  en  él 
los  perhles  con  una  punta ,  ó  clarión  de  albayalde  en  seco, 
á  la  manera  que  están  las  dichas  figuras  A ,  y  B  ;  y  luego 
que  están  todos  pasados  ,  se  quita  de  allí ,  se  pone  sobre  el 
lienzo  ,  en  que  se  ha  de  executar  la  copia  :  y  estando  bien 
asegurado  sobre  llano ,  se  estrega  con  un  pañuelo  suavemen- 
te ,  y  se  pasa  á  el  lienzo  todo  lo  dibuxado  en  el  velo  con 
gran  puntualidad  y  distincfon. 

Ebt.i  industria  ,  de  que  he  usado  muchas  veces  ,  la  hallé         Julio  Troili ,  Bo- 
en  Julio  Troili  da  Spinlamberto  ,  Bolones,  que  escribió  de    loñcs,  gran  perspec- 
perspectiva  práctica  con  grande  acierto ,  cómo  lo  notamos    *^'^°- 
en  el  tomo  primero  ,  l'ib.  2.  cap.  i  o.  §.  5.  en  el  catálogo  de 
los  escritores  de  la  perspectiva  ,  y  es  un  medio  útilísimo  ,  y 
perenne  :  porque  en  sacudiéndole  con  unas  plumas ,  queda 
como  si  tal  no  se  hubiera  hecho ,  y  de  esta  suerte  vuelve  á 
servir  siempre  que  se  quiere  ;  y  si  el  original  fuere  mayor        Modo  de  repetir  el 
que  él ,  se  puede  repetir  haciendo  unas  señales  en  los  quatro    w/o. 
ángulos  que  ha  ocupado ,  y  pasarlo  ,  después  de  sacudido 
mas  adelante  ,  descubriendo  las  señales  de  los  dos  ángulos 
inmediatos  :  y  de  esta  suerte  se  pueden  sacar  todos  los  per- 
files de  un  quadro  ,  por  grande  que  sea  ,  sin  que  á  este  se  le 
perjudique  en  nada ,  porque  en  sacudiéndole  con  unas  plu- 
mas algún  polvillo  que  le  haya  caido ,  no  le  queda  señal 
alguna. 


IJ- 


86 

LIBRO    SEXTO. 
EL  APROVECHADO, 

TERCERO  GRADO  DE  LOS  PINTORES. 

Sextttm  est  invenir e  de  hio  simile  adid  qjiod  inveneris  '. 

ERATO ,  siw  Musa  VI. 

Qua  inveniens  simile  dicitnr. 

JPkctra  gerens  Erato  saltat  pede ,  carmine ,  "vuku  *. 

ARGUMENTO  DE   ESTE   LIBRO. 


3L. 


ía  sexta  operación  intelectual  que  practica  el  hombre  en 
la  investigación  de  la  sciencia  es  comenzar  ya  por  sí  á  obrar 
libremente  ,  produciendo  algunas  cosas  semejantes  á  las  ad- 
quiridas ,  y  arregladas  á  los  preceptos  en  que  estaban  funda- 
das ,  para  que  de  esta  suerte  merezca  ocupar  la  tercera  gra- 
da de  esta  escala  óptica  ,  y  comience  ya  á  coger  algunas 
flores  de  este  apacible  vergel,  como  efectos  de  la /cultura, 
que  con  tan  gustoso  afán  ha  continuado.  A  este  acto  in- 
telectual llamaron  los  antiguos  mytoldgicos  Erato'  'i ,  la  sex- 
ta de  aquellas  mentidas  deidades  del  parnaseo  coro,  y  la  que 
comienza  á  influir  en  el  entendimiento  algunas  especies  que 
exciten  el  genio  para  la  invención  ,  fecundando  la  memo- 
ria con  el  caudal  que  tiene  atesorado  en  el  entendimiento. 
Para  lo  qual  le  instruiremos  en  este  libro  en  los  docunien- 
tos  que  ha  de  observar ,  para  que  prosiga  la  debida  cultu- 
ra hasta  coger  los  frutos  sazonados ,  que  debe  producir  es- 
te delicioso  plantío ,  mediante  el  copioso  raudal  de  esta 
hermosa  pieride  :  con  cuyo  apacible  y  amoroso  concento  se 
convertirán  en  descanso  los  afanes ,  y  en  delicias  los  sudores. 


I     Fi^Igent.  Mytholog.  i.  3     Herod.  bi  sua  historia  juxta 

3     Virg.  in  Epigram,  Musarum  seriem. 


LIBRO   SEXTO. 


87 


CAPITULO    PRIMERO. 


Lo  que  debe  observar  el  aprovechado  para  pintar  por  utiA 
estampa  ,  o  por  un  dibiixo. 


§.    I. 


N 


j 


lo  es  pequeña  la  dificultad  que  trae  consigo  el  haber 
de  pintar  el  principiante  por  una  estampa  d  por  un  dibuxo; 
y  así  muchos  han  usurpado  las  voces  de  la  fama  por  estos 
medios,  por  haber  llegado  k  conseguirlo  con  eminencia, 
porque  ,  á  la  verdad  ,  es  un  grado  ya  muy  ventajoso  ,  y  en 
que  ijíuchos  se  han  quedado  bien  hallados  :  porque  como  el 
vulgo  no  distingue  entre  las  cosas  que  son  copiadas  d  in- 
ventadas ,  si  no  se  dexa  llevar  de  aquello  que  parece  bien, 
de  aquí  es ,  que  lisongcando  el  aplauso  popular  á  el  amor 
propio ,  y  este  armándose  de  la  pereza  y  el  descanso ,  des- 
caecen muchos  en  lo  principal  del  estudio,  malogrando  el 
mas  peregrino  ínteres  del  trabajo ,  y  defraudándole  á  este  el 
apetecido  logro  de  la  eminencia  ,  con  los  crecidos  inte- 
reses de  la  fama  postuma.  Escollo  es  este ,  que  ha  malogra- 
do muchos  lucidos  ingenios ,  mas  por  la  flaqueza  de  pere- 
zosos ,  que  por  la  vanidad  de  satisfechos ;  y  así  cuide  mucho 
el  principiante ,  aunque  se  halle  aprovechado ,  de  no  perder 
jamas  de  yista  el  estudio ,  para  que  se  llegue  i  conseguir  el 
Hn  de  la  jornada ,  que  llegará  sin  duda  por  muy  poco  que 
cada  dia  se  camine  ,  sin  engolosinarse  en  el  sufragio  de  las 
estampas ,  de  suerte  que  haga  mansión  en  la  mitad  de  la 
jornada  ,  sino  que  antes  sirva  esto  de  alimento  para  prose- 
guir con  mas  vigor  el  camino ,  tomándolo  como  estudio, 
y  no  como  soborno  ,  y  observando  en  cada  una  aquello 
que  tuviere  mas  peregrino  ;  ya  en  la  armoniosa  composi- 
ción del  todo  ;  ya  en  la  valentía  caprichosa  de  las  actitudes; 
en  la  certeza  infalible  de  los  contornos ;  en  la  firmeza  inva- 
riable de  las  luces  ;  la  observancia  ,  y  graduación  de  las  som- 
bras ;  la  templanza  de  los  lejos ;  la  fuerza  dominante  de  los 
cercas ;  la  organización  caprichosa  de  varios  adherentes  ;  el 
trozo  bien  regulado  de  la  arquitectura ;  la  respiración  de  un  ce- 
lage  ,  d  rompimiento  de  gloria  ;  el  delicioso  descuido  de  un 
pedazo  de  pais ,  todo  bien  arreglado ,  y  acorde ,  de  suerte 
que  ninguna  cosa  embaraza  ,  ni  ofende  i  la  otra  ;  antes  bien 
se  avaden  de  suerte  ,  qui  si  qualquiera  de  ellas  se  quita ,  no 
pueda  subsistir  la  perfección  del  todo  ;  á  la  manera  que  en  la 
íntegra ,  y  perfecta  organización  del  cuerpo  humano  qual- 
quiera parte  que  se  le  quite  le  dexa  diminuto ,  é  imperfecto. 

De 


Dijlailtad  de  pin- 
tar el  principi^mte 
por  una  estampa  ,  ó 

diiUXO. 

Grado  ventajoso  el 
pintar  vÍlh  por  es- 
tampas. 


El  socorro  de  las 
esta  mpas  ha  nialo' 
grado  muy  lucidos  in- 


Medios  que  ha  de 
usar  el  principiante 
para  que  le  sirva  de 
estudio  el  uso  de  las 
estampas. 


88 


MUSEO   PICTORI-CO. 


De  esta  suerte  ha  de  usar  el  aprovechado  de  las  estam- 
pas ,  considerándolas  como  medios  para  el'  estudio  ,  no  co- 
mo fines  para  el  descanso ;  y  siendo  así ,  tengolo  por  muy 
Temerario  arrojo     loable  empleo  de  los  estudiosos  :  pues  fuera  temerario  pre- 
desJe  copante  a  in-     cipicio  arrojarse .  desde  el  grado  de  copiante  á  el  de  inven- 
"^entor.  tor ,  sin  pasar  por  los  medios  que  le  aseguran  sin  tropiezos 

el  camino  :  cosa  que  ha  despeñado  á  muchos ,  por  faltarles 
aquel  caudal  de  especies ,  y  copia  de  noticias  con  qü^  las 
buenas  estampas  van  enriqueciendo  la  mente  ,  porque  se  ha- 
lle fecunda  en  las  ocasiones ,  para  producir  elegantes  coat 
ceptos ,  ó  partos  del  entendimiento  ,  que  de  Otra  suerte  de- 
generarán en  monstruosos  abortos. 


Dos  cosas  que  hay 
que  suplir  en  las  es- 
tampas ,  colorido  ,  y 
toques  de  luz. 

Ohser'-^aciotí  para 
los  toques  de  luz. 

(Jo! fe  de  luz  prin- 
cipal ,  asi  en  el  todo 
como  en  eadajigura. 


lia 


§.    II. 


La  diferencia  de 
obscuros  gradúa  los 
términos.  . 

Hermosura  de  una 
Jigura  sola. 


La  propiedad  es 
la  mayor  hermosura. 


.abiendo  pues  de  pintar  el  principiante,  ó  aprovechado 
por  una  estampa ,  habrá  de  considerar  que  en  esta  hay  siem-r 
pre  que  suplir  dos  cosas ;  la  una  es  el  colorido ;  y  la  otra  los 
realces ,  d  toques  de  luz  :  aunque  en  esta  ultima  hay  algunas 
tan  puntuales ,  que  ni  aun  eso  les  falta  ,  pero  son  muy  raras j 
y  así  en  caso  que  los  haya  de  suplir  el  principiante  ,  debe 
considerar  con  toda  atención  lo  que  diximos  en  el  tomo  an- 
tecedente ,  lib.  3.  cap.  3.  por  todo  él ,  y  especialmente  la  de- 
finición 1 9 ,  observando  que  en  las  cosas  globosas  ,  ó  que 
participan  de  alguna  redondez ,  siempre  ha  de  ser  el  toque 
de  luz  en  el  medio  de  la  plaza  del  claro  ,  dexando  la  media 
tinta  al  rededor  ;  y  á  este  respecto  en  las  demás  cosas  ,  aque- 
lla parte  ilimiinada  ,  que  mas  se  acerca  á  nuestra  vista ,  guar- 
dando siempre  un  golpe  de  luz  principal ,  así  en  el  todo, 
como  en  cada  figura  proporcionalmente ,  y  rebaxando  lo  de- 
mas  ,  para  que  aquella  parte  supere ,  y  de  esta  suerte  quede 
templado ,  y  armonioso  ;  porque  de  ordinario  en  las  mas  es- 
tampas todos  los  claros  son  iguales ,  y  solo  la  diferencia  de 
obscuros  gradúa  los  términos. 

En  quanto  i  el  colorido  ,  que  es  el  mayor  empeño  ,  ha- 
brá de  observar ,  si  es  figura  sola  ,  echarle  toda  la  ley  de  la 
hermosura  de  colorido  ,  y  de  colores  que  pudiere  admitir  la 
naturaleza  del  sugcto  ,  que  así  nos  lo  advierte  el  Fresnoy  '. 
Pero  si  este  fuere  adusto  ,  y  penitente  ,  como  un  San  Fran- 
cisco de  Asís  ,  un  San  Antonio  Abad  ,  li  otro  Santo  Anaco- 
reta ,  será  su  mayor  perfección  y  hermosura  lo  que  mas  ex- 
presare la  austeridad  y  penitencia  de  aquel  sugeto  ,  y  la  pro- 
piedad en  el  color ,  y  forma  de  su  hábito. 

Pe- 


I     Exquisita  fiet  forma  ,  dum  sola  figura. 

Pingitur,¿k  multis  variata  coloribus  eato  ,  FresH.  art.  grapb. 


LIBRO    SEXTO. 


89 


Pe 


^.       II. 


ero  en  los  asuntos  historiados ,  después  de  aplicar  al 
héroe  principal  U  superior  eminencia  que  pueda  tener ,  co- 
mo se  ha  dicho,  se» ha  de  atender  en  las  demás  tíguras  que 
ie  acompañan  a  que  ninguna  le  predomine ;  esto  es  ,  que  no 
sobresalga  mas  que  él ,  ni  tanto ;  y  que  á  este  respecto  sean 
todas  mas  rebaxadas ,  variando  de  tintas  en  las  carnes  :  aten- 
diendo no  solo  i  la  diferencia  del  sexo ,  y  la  edad ,  donde 
Ja  misma  naturaleza  nos  lo  enseña  ;  sino  aun  en  los  que  son 
de  una  misma  edad  y  sexo ,  buscando  siempre  en  la  varie- 
dad la  belleza  ,  aplicando  i  una  figura  el  colorido  mas  cla^ 
ro ,  y  azulado  ;  á  otra  mas  roxo ;  á  otra  algo  pálido ,  y  i  otra 
.algo  trigueño  :  y  á  este  mismo  respecto  en  los  varones  de  to- 
das edades  ,  según  los  coloridos ,  que  describimos  en  el  libro 
antecedente  ,  cap.  5.  Y  en  los  adherentcs  ,  y  campos  guardar 
aquella  templanza ,  que  no  descomponga  la  buena  or¿;ani- 
zacion  de  la  historia  ,  y  la  graduación  ,  y  contraposición  de 
claro  ,  y  obscuro. 

Pero  si  en  vez  de  estampa  es  un  dibuxo  por  donde  ha 
de  pintar  el  principiante  ,  será  mayor  la  diHcultad ,  porque 
estos  de  ordinario  están  menos  concluidos ,  y  mas  si  es  so- 
lo un  rasguño  ,  y  apuntamiento  del  todo  ,  sin  digerir  las 
partes.  Para  esto  se  necesita  no  solo  de  las  observaciones 
antecedentes,  sino  de  poner  algún  modelo,  ó  el  natural,  pa- 
ra executar  los  extremos,  y  aun  los  desnudos  si  los  tuviere, 
procurando  coger ,  no  solo  el  mismo  pertíl ,  ó  contorno, 
que  mostrare  el  dibuxo ,  sino  que  goce  el  natural ,  6  mode-- 
lo  de  la  misma  plaza  de  claro ,  y  obscuro  por  mayor  que 
mostrare  el  dibuxo,  y  que  conste  de  aquella  misma  ex-' 
presión  de  afecto  ;  con  lo  qual  se  podrá  suplir  mucho  ,  aun- 
que en  los  paños ,  y  otros  adherentes  haya  alguna  flaqueza: 
bien  que  para  algún  poco  de  pais ,  flores ,  ó  frutas ,  sea  lí- 
cito valerse  ó  bien  del  natural ,  en  lo  que  fuere  posible; 
ó'  bien  de  otras  ,  executadas  de  buena  mano  ,  procurando 
acordar  estas  y  otras  cosas  adherentes  á  la  historia  ,  de  suer- 
te que  estén  como  criadas  que  sirven  ,  no  como  señoras 
que  mandan  :  sujetándose  digo  á  las  Hguras ,  no  que  las  fi- 
guras se  sujeten  á  ellas. 


Ohervacion  parx 
fÍ7itar  por  una  es- 
tampa historiada. 


Dificultad  de  pin- 
tar por  un  dibuxo  el 
principiante  iomo  se 
ha  de  vencer. 


Acuerdo  de  los  ad- 
herentes en  tina  hists- 
ria. 


•     Tom.  ir. 


M 


CA- 


90 


MUSEO   PICTÓRICO. 


CAPITULO   II. 

Del  modo  de  estudiar  por  el  natural ,  y  lo  que  se,  deí>e 
observar  en  los  retratos. 


Estudio  dd  natu- 
ral ha  producido  hom- 
bres eminentes. 


E. 


§.  I. 


Micael  Ángel  Ca- 
rava cho. 


'  ■     Don    Bartolomé 
Murillo. 


Sevilla  ha  tenido 
hombres  muy  eminen- 
tes. 


i\  estudio  del  natural  ha  producido  hombres  tan  emft- 
nentes  que  han  usurpado  justamente  el  renombre  de  únicos; 
pues  siendo  este  el  objeto  primario  ,  y  especiricativo  de  está 
facultad  ,  no  hay  que  maravillarse  ,  que  continuando  en  su 
especulación  ,  llegue  á  sublimarla  ,  tie  suerte  que  ocupe  el 
lugar  de  la  eminencia ,  sin  dcxar  arbitrio  á  el  juicio  humano 
para  mas  ascender  ,  según  la  limitación  de  nuestro  talento. 
Así  le  sucedió  á  Micael  Ángel  Caravacho  ,  que  siendo  en 
sus  principios  albañil ,  que  tendía  el  estuque  a  los  pintores 
para  pintar  al  fresco  ,  reprehendido  de  su  honrado  genio  ,  se 
aplico  i  pintar  por  el  natural ,  encerrado  en  una  bóveda ,  ó 
cueva,  usando  de  la  luz  de  una  cl.uaboya ,  para  hacer  mas 
relevadas  sus  figuras  ;  de  suerte  ,  que-  quando  comenzó  á  sa- 
car á  el  público  sus  obras ,  pasmó  á  Italia ,  dexandose  atrás 
las  de  otros  muy  adelantados.  Lo  mismo  acaeció  á  nuestro 
Murillo  ,  que  avergonzado  de  que  sus  pinturas  solo  servian 
para  cargazón  de  Indias ,  habiendo  juntado  de  este  comer- 
cio una  cantidad  considerable  de  dinero  ,  se  vino  i  Madrid, 
donde  freqüentó  el  estudio  del  natural  ,  y  aproveclío  de 
suerte  ,  que  ayudado  de  un  gran  gusto  ,  altamente  dispensa- 
do del  cielo  ,  quando  volvió  á  Sevilla  ,  y  comenzó  á  sacar 
obras  á  luz ,  pasmados  de  tan  estraño  primor ,  no  sabiaii  oi'- 
yas  fuesen  ;  ni  quando  lo  supieron  podían  creer  tan  no  esf 
perada  mudanza  :  siendo  así  que  habia  entonces  en; Sevilla 
hombres  muy  eminentes ,.  que  le  hicieran  oposición  ;  pero  sin 
agravio  de  ninguno  ,  los,  aventajó  i  todos  en  el  buen  gusto, 
sin  haber  el  uno  ni  el  otro  tenido  grandes  maestros  de  quien 
aprender,  sino  con  solos  unos  muy  ligeros  principios ,  y  lo 
que  la  vista  podía  percibir  en  las  obras  de  los  antiguos  \  ayu- 
dados de  su  gran  genio  ,  y  natural  gusto.  \  aun  en  el  Ca- 
rabagio  no  es  tanto  de  admirar ,  por  haberse  criado  á  vista 
de  aquellas  eminentes  obras  de  Roma  <,' y  vestigios  de  la  an- 
tigüedad ;  pero  en  Murillo  ,  que  no  salió  de  España  ,  y  se 
crió  en  Sevilla  ,  á  quien  debió  los  primeros  rudimentos ,  y 
que  aunque  en  ella  hay  cosas  grandes ,  no  compiten  con  las 
de  Roma  :  aquí  si  age  se  pasma  la  admiración  !  Dexando- 
nos  exemplo  en  este  ,  y  otros ,  para  que  ninguno  desconfie, 
aunque  la  fortuna  le  haya  negado  el  sufragio  de  un  gran 

.  .->    maes- 


LIBRO    SEXTO. 


maestro ,  y  la  ocasión  de  desfrutar  aquellas  felices  regiones 
de  la  Italia ,  tan  ferúlei  y  fecundas  de  las  maravillas  de  es- 
ta facultad. 

Pero  si  la  fortuna  le  deparare  ocasión  á  el  aprovechado 
de  pasar  i  Italia  ,  le  ruego  que  no  la  pierda ,  yendo  aprove- 
chado ;  porque  no  siendo  así ,  se  volverá  como  se  fue.  Mu- 
chos he  conocido  en  el  discurso  de  mi  vida  que  han  pasado 
á  Italia  con  ánimo  de  adelantar  en  el  arte ,  pero  pocos  han 
logrado  este  beneficio ,  y  esos  han  sido  lo6  que  ya  iban  apro- 
vechados ;  así  porque  estos  ya  tenían  asegurado  el  genio  ,  co- 
mo porque  se  hallaban  mas  hábiles  para  percibir  con  faci- 
lidad el  fruto ,  y  convertirlo  en  saludable  nutrimento  con  el 
calor  del  estudio ;  tanto  en  las  célebres  estatuas  de  los  grie- 
gos ,  quanto  en  las  obras  eminentes  de  los  italianos  en  los 
templos ,  galerías  de  los  palacios ,  y  frisos  de  las  calles  de 
Roma.  Pero  los  que  no  han  ido  aprovechados ,  ó  ya  por  fal- 
tarles el  genio,  ó  ya  por  lo  poco  que  se  han  aplicado  ,  atur- 
didos de  verse  en  aquel  portentoso  laberinto  de  maravillas, 
primero  que  convalecen  de  este  asombro ,  se  pasan  muchos 
meses ,  y  aun  años ,  sin  haber  emprendido  cosa  de  substan-, 
cía ,  por  faltarles  la  aptitud  ,  y  facilidad  necesaria  para  aco- 
meter las  obras  mas  importantes  para  el  estudio  ;  y  cansados 
ya  de  andar  corriendo  fortuna  ,  y  pasando  trabajos  en  tierra 
extraña  ,  se  acuerdan  de  las  delicias ,  y  el  descanso  de  la  su- 
ya ,  y  dicen  :  £a  ,  vamonos  a  España  ,  que  con  decir  qu& 
hemos  estado  en  Roma  ,  nos  tendrán  por  los  mayores  hom-. 
bres  del  mundo.  Y  con  esto  ,  y  un  poco  de  chachara  ita- 
liana ,  y  aquello  del  Campidolio  ,  ti  Vaticano  ,  la  Piaza. 
K abona  ,  le  Terme '  di  Diocleciano  ,  //  Hercok  di  Farnesio^ 
la  Venere  di  ^Icdici ,  il  Laoconte  di  Belbed.ere  y  Sic.  embo- 
ban á  muchos  mentecatos  en  las  conversaciones ,  de  suerte, 
que  los  juzgan  por  unos  Micaeles,  y  Rafaeles !  Y  mas  quan- 
do  ven  que  abominan  todo  quanto  hacen  los  otros  españo- 
les ,  notándolo  de  mal  dibuxado ;  y  si  ven  algo  sobresalientej 
que  no  lo  pueden  absolutamente  despreciar,  dicen  :  Per  essere 
ditfi  spagnuolo  non  e  cativo.  Como  lo  dixo  uno  de  estos^ 
viendo  el  quadro  del  Castillo  de  Emaus  de  mano  de  Ce- 
rezo ,  que  está  en  el  refectorio  de  los  Recoletos  Agustinos 
de'esta  Corte ,  que  no  pintó  mas  Ticiano ,  ni  el  Basan  ,  Tin» 
to^'eto ,  ,ni  Verónés ,  ni  se  puede  ^dibuxar  mas ;  pero  esto  du- 
ra hasta  que  se  van  viendo  sus  obras  ,  en  que  los  mayores 
defectos  son  los  del  dibuxo  ,  que  vienen  blasonando ,  co- 
mo estoy  harto  de  verlo.  ¡  O  quantos  pudiera  nombrar  ,  que 
quizá  de  avergonzados ,  por  verse  ya  descubierta  su  maraña, 
se  han  mueitói-de  -pesadumbre  !  Y  mas  quando  htm  hallado 
á  otros  ^ue  dex^ron  en  los  rudimentos  de  la  profesión ,  jnqy 
•  Tom,  IL  M  3  acre- 


■  I    Wtí  C.L 


Tara  ir  á  estudiar 
d  Italia  es  7ncnfsícr 
ir  ya  adelantado. 


Por  qué  no  aprove- 
chan en  el  arte  mu- 
chos que  -jan  d  estu- 
diar a  Italia. 


La  chachara  ita- 
liana de  ¡os  i  añoran' 
tes. 


.\Vi   ti  II 


W4   IVW 


Quadro  del  Casti- 
llo de  Emaus  d*  mane 
de  Cerezo. 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Xo  qni  importa  el 
aprovechar  el  tiempo. 


Aguda  respuesta  d 
una  mordacidad. 


Gracioso  cuento  ds 
Camilo. 


N'o  se  desconsuele 
el  que  710  pudiere  lo- 
grar el  ir  d  estudiar 
d  Italia. 

Pintores  eminentes 
Españoles  que  no  fue- 
ron d  estudiar  d  Ita- 
lia. 


No  es  hombre  gran- 
de el  que  nada  le  fal- 
ta ,  sino  el  que  le  falta 


menos. 


acreditados ,  y  hechos  hombres  de  importancia  ,  porque  ei 
tiempo  que  ellos  anduvieron  tunando  ,  los  otros  estuvieron 
estudiando  á  pie  quedo,  sin  perder  tiempo  ni  ocasión,  fre- 
qüentando  las  academias,  y  el  estudio  del  natural  en  5us  obras, 
y  de  la  teórica  en  los  libros,  y  maestros.  De  uno  de  estos  dixo 
otro  de  los  pseudo-romanos  ,  que  se  acordaba  quando  N. 
se  contentaba  con  dos  reales ,  y  ahora  no  había  doblones 
con  que  pagarle.  A  que  le  respondió  un  su  amigo  que  se  ha- 
llaba presente  :  Ahí  vera  V.  md.  la  diferencia  ,  que  hay  de 
cursar  las  Academias  de  España  ,  o  las  hosterías  de  Ro- 
ma :  respuesta  ,  con  que  fue  corregida  su  mordacidad. 

Y  así ,  vuelvo  á  decir  ,  que  el  que  pudiere  lograrlo  ,  sea 
con  las  circunstancias  que  he  referido  ;  pues  el  mismo  adagio 
italiano  ,  y  aun  español ,  nos  lo  enseña  :  Qtií  as  sino  sc/i  vd 
d  Roma  ,  assino  sen  ritorna.  Por  lo  qual ,  tratando  Carre- 
ño  con  uno  ,  que  para  acreditarse  de  inteligente  en  la  Pintu- 
ra ,  blasonaba  de  haber  estado  en  Roma  ,  cansado  ya  de 
oirle ,  le  dixo  :  En  verdad ,  señor  mió  ,  que  yo  he  estado 
también  en  la  Universidad  de  Alcald  de  Henares ,  y  me 
he  venido  sin  saber  siquiera  musa  musa.  Y  en  varias  oca- 
siones que  se  ofreció  decirle  de  alguno  que  habia  venido 
de  Roma ,  y  que  era  un  pasmo  lo  que  hacia ,  como  estaba 
ya  tan  desengañado  de  semejantes  casos  ,  respondía  con  gran 
cachaza  :  Dexenlo  correr ,  que  ello  parard.  Y  anadia  :  Ali- 
ren  ,  señores ,  estos  son  unos  nublados  de  verano ,  que  to- 
do es  truenos  ,  y  relámpagos  ,  viento  ,  y  agua  ,  y  luego  se 
desaparecen  ,  sin  haber  sido  de  beneficio  alguno  para  Id 
tierra.  Y  así  cuidado  coa  saber  aprovechar  la  ocasión  ,  que 
es  suma  torpeza  haber  estado  en  la  Atenas  de  la  Pintura  ,  y 
volverse  á  ser  la  irrisión  ,  y  el  ludibrio  de  los  peritos  ,  aiui- 
que  tenga  el  aplauso  de  los  camuesos.  Pero  si  esta  ocasión 
no  se  pudiere  lograr ,  no  se  desconsuele  por  eso  el  estudio- 
so,  seguro  ,  de  que  siéndolo  ,  no  le  faltará  el  aprovechamien-f 
to ,  como  lo  acreditan  los  mas  eminentes  hombres ,  que  ha 
tenido  España.  Nuestro  Carreño  ,  Rici ,  Alonso  Cano^ 
Claudio  Coello ,  Cerezo ,  Escalante  ,  Cabezalero ,  Josef  Mo- 
reno ,  Antolinez  ,  Matías  de  Torres  ,  Francisco  Ignacio, 
Valdes  el  Sevillano  ,  y  Ribalta  el  Valenciaijo  ,  y  otros  mu- 
chos :  ninguno  de  estos  fueron  á  estudiar  á  Italia ,  y  cada 
uno  por  su  camino  fueron  el  pasmo  de  la  Pintura  ,  porque 
en  llegando  i  la  eminencia  :  pcenes  magis  &  mintis  non 
variatur  specíes.  Pues  no  se  , contempla  por  hombre  emi- 
nente solo  aquel  a  quien  nada  le  falta,  sino  aquel  á  quien 
le  falta  menos ,  que  lo  demás  es  imposible  :  pues  nemo  síne 
crimine  vivit.  Nuestro  Velazquez  fué  á  Italia,  pero  no  á 
aprender ,  sino  á  enseñar :  pues,  el  retrato ,  que  entonces- -hi- 
-  V..  -Zzo 


LIBRO   SEXTO. 


93 


zo  del  Papa  Inocencio  X.  ha  sido  el  pasmo  de  Roma ,  co- 
piándole todos  por  estudio,  y  admirándole  por  milagro.  Y 
hoy  dia  se  estima  por  allá  una  cabeza  de  mano  de  Velazquez 
mas  que  una  de  Ticiano ,  ni  de  Vandich  ;  y  de  nuestro  Álu- 
rillo  no  es  menos  estimada  qualquiera  obra  de  su  mano.  Y 
así ,  desengafíemonos  ,  que  las  ocasiones  de  adelantar  por 
alia  las  hay  mayores ,  pero  por  acá  hay  las  bastantes  para  los 
que  se  quieren  aplicar ,  especialmente  desde  que  se  ha  fe- 
cundado Espaiía  con  tan  eminentes  estatuas  ,  y  pinturas, 
como  hoy  veneramos  de  los  primeros  artíiices  de  Europa, 
y  Grecia ;  y  las  que  nos  ha  escaseado  la  fortuna  ,  nos  las 
franquea  el  beneticio  de  las  estampas ,  y  la  noticia  de  los 
libros  :  como  lo  vemos  de  la  Coluna  Trajana ,  y  Antoninia- 
na  ,  el  Sepulcro  de  Ovidio  ,  las  Lucernas  antiguas ,  y  Ro- 
ma subterránea ,  &c. 


Velazquez  no  fué  d 
Italia  a  aj;rcndt'r ,  si- 
no á  ensenar. 


Libros  de  las  pin- 
turas ,  r  obras  anti- 
guan de  Roma. 


s. 


§.  n. 


rentados  estos  principios  ,  y  habilitado  el  principiante  en        Obras ,  y  estatuas 
el  dibuxo  de  las  estatuas  ,  ó  modelos  de  proporcionado  tama-     en  que  ha  de  estudiar 
ño  ,  V  habiendo  copiado  varias  estampas  de  las  mas  selectas:     d principante. 
como  las  Galerías  de  Anibal ,  de  Rafael ,  de  Cortona ,  Lan- 
franco  ,  obras  de  Polidoro,  y  el  Dominiquino,  y  semejantes, 
como  diximos  en  el  libro  antecedente  ,  entrará  á  dibuxar  por 
el  natural  desnudo  ,  valiéndose  de  las  especies  de  la  buena 
simetría ,  hinchazón  ,  y  valentía  de  contornos  ,  que  tendrá 
observada  en  las  estatuas ,  y  obras  referidas  ,  porque  no  siem- 
pre se  encuentra  el  natural  tan  robusto  y  proporcionado  co- 
mo es  menester ;  y  en  pegándose  á  él  demasiado  ,  suele  pe- 
car de  seco ,  y  mezquino  el  dibuxo  :  y  esto ,  ó  bien  sea  en 
el  retiro  de  su  estudio ,  si  no  hubiere  Academia  donde  se 
hallare  ,  ó  bien  sea  en  ella  quando  la  hay. 

Pero  si  hubiere  de  ir  á  la  academia  ,  ha  de  advertir  lo 
primero  que  siempre  ha  de  tomar  de  distancia  del  natu- 
ral tanto  y  medio ,  poco  mas  ó  menos ,  de  la  grandeza 
del  objeto  i,  para  poderlo  bien  comprehender.  Lo  segun- 
do dexar  que  tomen  lugar  los  mayores,  y  los  que  ya  se 
regulan  por  maestros  á  nuestro  modo.  Lo  tercero  procure, 
si  lo  permite  el  sitio,  tomar  asiento  junto  á  alguno  de 
aquellos  de  quienes  tiene  satisfacción  que  lo  hacen  mejor 
para  poder  observar  algunas  cosas ,  así  en  la  organización 
de  la  tigiafa  ,  como  en  el  manejo,  y  estilo.  Lo  quarto  ob- 
serve también  ,  para  su  gobierno  ,  la  planta  que  para  esto 
pusimos  en  el  tomo)  antecedente  de  la  teórica  ,  l'ib.  3.  cap, 
3.  en-la' aplicación  di  la  propos.  16.  donde  advertimos 
por  mejor  sitio  desde  H,  hasta, I),. en  la  planta  de  la  fí- 

gu- 


Lo  que  ha  de  obser- 
var el  principiante  en 
la  Academia. 


94 


MUSEO    PICTÓRICO. 


Cómo  ha  de  comen- 
zar la  jxgiira  en  la 
Academia  el  p-inci- 
fiante. 


■  Corrección  que  lia 
de  tomar  el  frinci- 
jjiante  en  la  Acade- 
mia. 


Cómo  ha  de  dar  la 
pimcra  media  tinta 
á  el  dibuxo. 


Cómo  ha  de  apretar 
los  obscuros  sobre  la 
media  tinta  general. 

Observación  para 
tocar  de  luz  el  dibuxj 
de  Academia ,  ú  de 
'  modelos. 


Clarion  para  tocar 
de  luz  el  dibuxo  de  la 
Academia. 


gura  8.  lámina  3.  con  las  demás  circunstancias  que  allí 
podrá  notar. 

Hecho  esto  ,  y  prevenido  el  papel  pardo ,  ú  de  alguna 
media  tinta ,  para  que  se  pueda  tocar  de  luz  ,  y  que  sea  por 
lo  menos  en  medio  pliego  de  marca  mayor ,  tanteará  con 
el  carbón  su  figura ,  procurando  hacer  primero  un  esquicio, 
6  apuntamiento  del  todo  ,  de  suerte  que  encaxe  bien  su  fi- 
gura en  aquel  espacio  ,  sin  que  sobre  ,  ni  faite  papel ,  que  esa 
es  la  gala  del  dibuxante.  Y  así  apuntada  en  debida  propor- 
ción ,  vaya  después  digiriendo  los  contornos  con  gran  cui- 
dado ,  y  observar  aquellos  que  una  vez  cogiere  ,  porque  sí 
ha  de  andar  mudando  cada  vez  que  halla  alguna  diferencia 
en  el  natural ,  nunca  acabará  figura. 

Hecho  esto  ,  y  en  descansando  el  modelo ,  que  así  Je 
llaman  á  el  natural,  enseñará  su  figura  á  el  que  tuviere  á  su 
lado  ,  ó  á  el  mas  experto  para  que  se  la  corrija  ;  y  lo  que  le 
advirtiere ,  óigalo  con  humildad  ,  y  obsérvelo  sin  re'plica, 
dándole  las  gracias. 

Corregido  pues  con  el  carbón  lo  que  le  advirtieren  ,  pa- 
sará con  la  punta  dll  lápiz  todos  los  perfiles ,  ó  contornos 
con  los  demás  apuntamientos  de  la  anatom.ía  ,  qué  son  los 
dintornos ,  y  después  limpiará  el  carbón ,  estregándole  con 
una  miga  de  pan  ;  y  hecho  esto  comenzará  á  sombrear  con 
el  lápiz  plumeado  ;  d  bien  sea  colorado  ,  ó  negro  ,  todas  las 
plazas  de  la  sombra  ;  pero  con  gran  suavidad ,  é  igualdad  de 
plumeadas ,  y  después  estregarlo  con  un  trapito  ,  no  al  hilo 
de  ellas ,  sino  atravesado  ,  desperfilando  con  el  mismo  trapo 
hacia  los  claros ;  y  concluido  esto  ,  ir  después  apretando  con 
el  lápiz  ,  donde  convenga  ,  estregándolo  tal  vez  con  la  yema 
del  dedo  meñique  ,  hasta  que  tenga  la  fuerza  necesaria ,  reser^ 
vando  siempre  la  mayor  para  los  sitios  mas  profundos. 

Concluido  lo  que  pertenece  á  la  sombra ,  y  dada  alguna 
media  tinta  hacia  la  parte  del  claro  en  el  campo  del  papel, 
y  apretándola ,  mas  ó  menos  donde  sea  menester  para  despe- 
gar la  figura  ,  tocará  de  luz  aquellas'  partes  del  claro  ,  donde 
ve  resaltar  mas  la  luz  en  el  natural ,  en  que  ha  de  proceder 
siempre  con  gran  discreción,  no  emplastando  los  claros,  si- 
no dexando  que  sirva  la  media  tinta  del  papel ,  y  tocando 
solo  en  las  partes  superiores ,  y  mas  relevadas ,  donde  la 
luz  hiere  mas  de  recto  ,  y  no  de  obliquo ,  como  diximos  en 
el  tomo  primero  ,  //¿.  3.  cap.  3.  í/ejin.  19.  con  lo  qual  ha- 
brá concluido  su  dibuxo ;  y  continuando  de  esta  madera, 
irá  cada  dia  adelantando ,  y  perficionandose  mas  ,  así  con 
la  repetición  de  los  actos,  como  con  la  observancia  de  lo  que 
le  advierten  ,  y  ve  executado  en  otros.  Y  para  tocar  de  luz 
las  figuras,  prevengo  ,  ^ue  nunca  use  .'del  albayalde ,  por- 
que 


LIBRO   SEXTO. 


95 


que  con  el  tiempo  se  toma ,  y  vuelve  negro ;  sino  de  cla- 
riones ,  hechos  de  yeso  blanco ,  molido  en  la  losa ,  después 
de  templado ,  y  endurecido ,  i'i  de  clariones  de  lápiz  blan- 
co, que  le  hay  bueno. 


E, 


§.  III. 


in  quanto  á  los  retratos ,  convendrá  siempre  observar 
que  gocen  bien  de  la  luz ,  huyendo  la  demasía  de  las  som- 
bras ,  especialmente  en  los  de  las  señoras ,  porque  se  escu- 
sará  con  esto  muchas  pesadumbres  ,  y  mortiiicaciones  ,  pro- 
cedidas de  la  ignorancia.  \  así  para  esto  convendrá  poner 
el  natural ,  si  es  de  hombre  ,  enfrente  de  sí ;  y  si  es  de  se* 
ñora,  mas  hacia  la  mano  derecha,  observando  lo  que  di- 
ximos  en  el  tomo  primero  ,  lib.  3.  cap.  3.  lámina  3.  Hgura  8. 
Dicha  será  en  este  caso  encontrar  el  pintor  con  sugeto 
que  se  contente  con  lo  parecido ,  sin  buscar  lo  lisongeado, 
siendo  cierto  que  en  los  retratos  lo  mas  perfecto  es  lo  pa- 
recido :  y  hay  casos  en  que  el  pobre  pintor  se  ve  en  una 
muy  notable  tribulación  ,  porque  si  da  gusto  á  el  dueño, 
pierde  el  crédito  con  los  desapasionados ,  que  conocen  lo 
desemejante  ;  y  si  atieifde  á  lo  parecido ,  queda  disgustado 
el  dueño ,  y  mal  pagado  el  pintor  ,  sin  saber  como  escapar 
de  alguno  de  estos  dos  escollos. 

Én  esto  tiene  mucho  que  trabajar  la  discreción  del  artí- 
fice , "procurando  imitar  la  que  practicó  Apeles  en  el  retrato 
del  Rey  Antigono ,  que  diximos  en  la  primera  parte  ;  pues 
siendo  defectuoso  de  un  ojo ,  se  le  ocultó ,  poniéndole  casi 
de  medio  perlil  '  ,  con  cuya  discreción  se  libró  de  tropezar 
en.  uno  de  los  dos  escollos  ,  de  atrevido  ,  ú  de  lisongero, 
quedando  contento  ,  y  agradecido  el  dueño ,  y  el  artílice  ay- 
roso  ,  y  desempeñado  ,  como  laureado  de  discreto. 

Es  menester  pues  en  los  retratos,  demás  de  la  buena 
elección  de  luz  que  diximos,  observar  aquellos  tiempos ,  y 
ocasiones  ■  en  que  el  retratado  está  de  mejor ,  y  mas  grato 
semblante  ,  y  color  ,  á  la  manera  que  se  suele  decir  :  Qué 
'buena  eptabas  ahora  para  retratada  \  Y  esto  especialmen- 
te SG  ha.  de  observar  en  personas  soberanas  ;  pues  aunque 
entonces  no  estén  así ,  basta  que  alguna  vez  lo  estén  ,  y  no 
por  ¿90  dexa  de  ser  el  mismo  sugeto. 

;-' áodemas  de  esto  j  es  menester  advertir  que  los  pinto- 
res ñ©  eSlUmos  en  tan  ínfimo  estado  ,  que  no  seamos  capaces 
í^ncM  ;  '    .  ,      ,  de 


Observaciones  pa- 
ra los  retratos. 


Tribulación  en  que 
suelen  roerse  ios  pinto- 
res en  algunos  retra- 
tos. 


Discreción  de  ape- 
les en  el  retrato  de 
Antigono. 


Lo  que  se  ha  de  ob- 
servar en  retratos  de 
personas  soberanas. 


i 

T  Observavit  hoc  in  Antigo- 
ni  pictura  'uJiciosissimiis  Apeles. 
Namcuraurbacusess^t  lutnineal- 
.teio\,  id/vi.tium  in  tabula  expioba- 


re  illi  noluit  ,  sed  ingenioso  in- 
vento dum  obliquum  Cfillocat  pro 
reccp  ,  egregia  disimulavit.  Stlef. 
§■  28, 


Otras  observacio- 
nes parafavorecer  los 
retratos  de  personas 
soberanas'. 


96 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Observación  para 
tomar  el  ayre  á  un 
retrato. 


^l pintor  Sí  ha  ác 
sentar  para  hacer  un 
retrato ,  aunque  sea 
delante  del  rey. 


En  qué  consiste  que 
una  cabeza  mire  á 
todas  partes. 


de  hacer  alguna  merced,  aun  á  los  mismos  reyes.  Y  así, 
siempre  que  en  el  rostro  se  pudieren  moderar  algunas  cosas, 
que  no  favorecen  á  el  sugeto  ,  como  alguna  rugí.' .lia  ,  alguna 
flaqueza ,  o  mal  color ,  sin  falcar  á  los  contornos ,  y  a  la  man- 
cha general  de  claro,  y  obscuro  ,  que  son  los  piincipaLs  fun- 
damentos de  lo  parecido ,  se  debe  así  exrcutar  •  ;  pues  aun- 
que entonces  por  injuria  de  la  edad  ,  ú  de  otro  accidente  ,  no 
esté  puntualmente  así ,  algún  tiempo  lo  estaría.  Y  se  edifi- 
ca ,  que  esto  en  el  todo  no  puede  perjudicar  i  lu  parecido, 
porque  quando  se  ve  en  alguna  distancia  un  siigcto  ,  en  que 
solo  se  percibe  la  mancha  general  de  claro  ,  y  obscuro, 
y  se  pierden  las  otras  menudencias ,  no  por  eso  dexa  de  co- 
nocerse quien  es  el  sug-  to.  Con  que  se  inhcre  con  evidencia, 
que  el  contorno  ,  y  la  mancha  general  del  claro  ,  y  obscuro, 
son  el  principal  fundamento  de  lo  parecido  ;  y  que  los  de- 
mas  son  accidentes ,  y  adminículos  que  conducen  poco  á  lo 
substancial  del  intento.  Pero  esta  excepción  sirva  solo  para 
personas  soberanas ,  donde  haya  algo  que  siplir ,  no  rara 
todo  linage  de  sugetos. 

En  lo  d.mas ,  fuera  del  rostro ,  con  mas  razón  se  les  ha- 
brá de  favorecer  :  como  en  la  buena  garganta  ,  buenas  ma- 
nos ,  buena  planta ,  y  buen  ayre  det  cuerpo  en  lo  que  fue- 
re posible.  Porque  prevengo  en  esto  una  cosa  importantísima, 
y  es ,  que  antes  de  emprender  el  retrato  para  dibuxarle  ,  ha 
de  hacer  el  pintor  que  el  retratando  se  ponga  en  pie ,  en  aque- 
lla postura  mas  ayrosa  que  naturalmente  puede,  y  que  preten- 
de ponerle  el  pintor,  y  en  aquella  dibuxarle,  porque  en  esto 
consiste  el  cogerle  el  ayre  }  y  si  el  retrato  fuere  de  cuerpo  en- 
tero ,  se  habrá  de  tener  el  lienzo  desclavado ,  y  apuntado 
con  pocas  tachuelas ;  y  en  estando  dibuxado ,  quitarle ,  y 
arrollar  la  parte  de  abaxo  ,  clavando  lo  demás  en  aquella  al- 
tura que  se  pueda  hacer  sentado. 

Después  de  esto ,  le  hará  sentar  á  el  retratando ,  y  e'I  tam- 
bién se  sentará  ,  que  así  se  hace ,  aunque  sea  delante  del 
Rey ,  mandándolo  su  magestad  ;  y  si  no  lo  mandare ,  su- 
plicarle le  dé  licencia  para  estar  bien  acomodado  para  la  ope- 
ración ,  y  de  esta  suerte  comenzar  su  bosqucxo  ,  asegurando 
lo  primero  los  contornos  ,  y  simetría  del  todo  ,  y  partes  ;  y 
después  ir  metiendo  de  color  con  paciencia ,  y  grande  aten- 
ción á  el  natural ,  sin  cansarle  entonces  mucho  ,  ni  definir 
demasiado.  En  que  advierto  ,  que  es  conveniente  ,  en  espe- 
cial mientras  se  haceri  los  ojos ,  que  el  retratando  mire  á 
el  pintor ,  porque  de  esa  sueite  mirará  el  retrato  á  todas  par- 
tes, 


I     Deinde  rerutn  aliquárutn  ea       tari  quovis  modo  nefas  sit.  aut  pe- 
inteidumesi  conditio,  ut  represen-       ricDlo.sum.  indi¿numve.  Schef.  ibi. 


.0  31LIBR0   SEXTO.  J  i/i 


9? 


'I 


tes ,  y  á  todos  los  que  le  miían  ;  y  es  una  cQsa  que  cele-l 
bran  muehq  los  que  no  lo  entienden,  ni  saben  en  que 
consiste..  '    ;  j 

Despties  de  fioncluido  cl  bosquexo  ,  dexandolo  secar 
muy.  bien  ,  para  haberlo  de  acabar  fácilmente  será  bueno  un- 
tarlo muy  tirado  con 'barniz  de  aguarrás ,  y  aceyte  de  nue- 
ces ;  y  hecho  e^to  ,. bañar  los  obscuros ,  y  pelo  con  una  tin- 
ta de  negro  de  hueso  j  carmin  ,  y  ancorca ,  y  volverlo  á  me- 
ter de  color  con  paciencia ,  y  limpieza  ,  deliniendo  lo  que 
baste ,  sin  cansarlo ,  y  retirarse  i  mirarlo  tal  vez ,  y  observar 
algunas  cosas ,  porque  importa  mucho ,  como,  también  las 
advertencias  de  alguna  persona  discreta ,  meditándolas  con 
prudente  juicio  ;  y  advirtiendo ,  que  lo  bien  pintado  ,  pocos 
lo  entienden  ,  fuera  de  los  profesores  ,  pero  lo  parecido 
tanto  lo  entiende  el  payo ,  como  el  mas  discreto.  Dos  co- 
sas encargo  mucho  á  el  pintor ,  que  me  las  debe  estimar. 
La  una  es  que  se  excuse  quanto  pudiere  de  retratos  de  ni- 
ños ,  porque  en  estos  es  impracticable  la  quietud  ,  y  lirme- 
za  de  postura  que  requiere  el  retrato ,  y  se  aventura  el  cré- 
dito ,  y  la  utilidad.  La  otra  es  que  se  excuse  también  de 
retratos  de  difuntos,  porque  demás  del  horror,  ellos  tie- 
nen de  sí  mesmos  la  diferencia  que  hay  de  lo  vivo  á  lo 
muerto ,  y  luego  que  se  pasa  aquella  primera  ternura  ,  y 
tratan  los  parientes  de  los  intereses  de  la  hacienda  ,  se  les 
olvida  el  retrato ,  y  el  pobre  pintor  se  queda  con  él  á  cos- 
ta de  un  trago  bien  amargo. 

CAPITULO   III. 

Observaciones  para  componer  una  historia  tomada  do 
diferentes  papeles. 


p 

X   e 


§.    I. 


Modo  fácil  de  aca- 
bar un  retrato. 


l\^\itA,\\ 


ensar  el  pintor  principiante  o  aprovechado  que  para  lo        Dificultad  de  ha- 
que  se  le  ofrezca  ha  de  hallar  estampa  ,  d  papel  á  proposito,     llar  para  todo  estarn- 
se  engañará  ,  porque  apenas  lo  conseguirá  tal  vez;  aunque    /'f  >  ° /<*/<"' ^/^o/"- 
algunos  tienen  en  esto  tal  felicidad  y  genio ,  que  sin  difi- 
cultad acomodan  la  figura  que  encuentran  ,  reduciéndola  á 
su  modo  ,  añadiendo ,  ó  quitando  alguna  cosa  ,  ó  variando 
las  insignias ,  instrumentos ,  6  atributos  ;  pero  esto  puede  ser  . 
fácil  en  una  ligura ,  cuyo  vestuario  no  tenga  precisión  de- 
terminada ,  como  ser  obispo  ,  ó  religioso  ,  &:c.  y  la  que  se 
halla  tener  trage  secular ;  que  en  este  caso  ,  será  menester ,  si- 
guiendo aqueBEi'  mancha  general  de  la  figura  que  se  ha  ha- 
llado ,  habilitarle  el  trage ,  poniendo  ya  esto  de  su  parte, 
Tom.  II.  N 


m- 


98 


M  US  E  O   P  I  C  T  O  Rl  C  O. 


-v.ifc^^- 


ingcniandose^  ó  por  el  natural,  ó  vistiendo  oh  maniquí,  que 
para  esto  se  suele  tener  grande  ,  ó  pequeifLO  ,.cuya  dcrlnxion 
se  dixo  en  nuestro  primero  tomo  ,  en  el  índice  primero  ;•  ó 
quando  no:,' un  modelo  que  venga'bien  á  k  actitud  ,  vestirlo 
de  papel  de  estraza.  -  mojado  ,  según  la.  fijriTÍa  del  trage,  que 
se  pretende  ,  que  esto  ya  es  camino  para(  'inventar ,  y  es  me- 
nester de  algún  modo  irle  perdiendo  el  miedo.  ,      , 
Observación  para           Y  si  á  esto  se  hubiere  de  añadir  cortÍBa  ,  bufcteficolu- 
lo  que  se  hubiere  de     tía  ,  ó  algún  trozo  de  arquitectura  ,  ó  país  ,-  tjodo  ha  de  cons- 
añadir  en  alguna  his-    ^^j.  ¿^  ^j.,.^  misma  luz  ,  y  una  misma  dirección  á  el- punto 

de  la  perspectiva,  según,  el  pavimento  en  que  estuviere  la 
figura,  mas  ó  menos  elevado.,  procurando  que  el  horizon- 
te ,  si  le  hubiere ,  esté  arreglado  á  la  altura  del  punto  de 
la  perspectiva^ 


toria ,  6  figura  hurta 
da. 


Dificultad  de  cojn' 
foUi'r  una  historia  de 
diferentes  retazos  ,  y 
como  se  ha  de  acordar. 


Otro  modo  de  to- 
mar ,  ó  aprovecharse 
para  la  composición 
de  una  historia. 


P 

JL   e 


§.    IL 


ero  sí  \o  que  se  busca  es  cosa  historiada  ,  y  esto  se  ha  de 
componer  de  varios  retazos  ,  aqui  es  donde  milita  la  mayor 
dificultad  :  porque  tal  vez  ^s  á  la  izquierda  lo  que  es  menes-. 
ter  á  la  derecha ,  y  es  necesario  trocarlo.  Tal  vez  viene  bien 
la  acción  ;  pero  la  luz  es  diferente.  Tal  vez  están  las  figuras 
miradas  de  punto  alto  ,  y  son  menester  de  punto  baxo. 
Todo  lo.  qual  necesita  el  pintor  de  graduarlo  ,  y  acomodar- 
lo de  suerte  que  todo  esté  acorde ,  y  gobernado  debaxo  de 
una  misma  luz  ,  y  un  mismo  punto  de  perspectiva ,  obser- 
vando la  degradación  de  los  términos ,  según  sus  distancias; 
pues  también  puede  ofrecérsele  una  historieja  i  lo  lejos,  y 
hallar  una  en  término  principal  que  le  venga  bien ,  y^  en 
ese  caso  es  .menester  saberla  templar  afloxando  especial- 
mente los  obscuros ,  y  no  definiendo  mucho  las  menuden- 
cias ,  y  degradando  las  tintas ,  como  diximos  en  el  libro 
antecedente. 

También  hay  otro  modo  de  tomar ,  6  hurtar ,  que  ca- 
si es  inventar ,  y  es ,  viendo  otra  historia  bien  organizada, 
tomar  solamente  aquel  concepto  del  todo  :  como  si  en  pri- 
mer término  tiene  algún  grupo  de  figuras  teñidas ,  y  con- 
trapuestas ,  tocado  en  alguna  extremidad  de  una  luz  fuerte, 
contraponiendo  i  otro  golpe  de  figuras  iluminadas ,  donde 
esté  el  héroe  de  la  historia  ,  ó  la  acción  señalada  del  asun- 
to ,  siguiéndose  después  otro  término  de  figuras  en  media 
tinta  ,  con  algún  pedazo  de  pais  ,  ó  arquitectura  ,  á  que  con- 
trapongan ,  y  algún  rompimiento  de  gloria  en  la  parte  su- 
perior ,  con  semejante  organización  de  contraposiciones.  Y 
así ,  en  vista  de  este  tan  bien  regulado  concepto  ,  formará 
el  suyo  el  pintor ,  observando  solamente  en  el  todo  la  mis- 
ma 


LIBRO  SEXTO.  99 

ma  graduación ,  y  disposición  de  términos ,  arreglando  los 
tragcs ,  y  acciones  de  las  liguras ,  según  conviniere  á  la  ex^ 
presión  del  asunto ,  y  aprovechándose  de  algunas  de  las  ac- 
titudes que  le  parecieren  mas  galantes  ,  y  concernientes  á  la 
historia  ,  y  á  la  mejor  expresión  de  su  argumento. 

Hecha  esta  composición,  se  ha  de  valer  despuci  para        Como  se  ha  de  esíu- 
digerirlo  del  natural  en  todo  lo  mas  que  pudiere ,  y  cspe-     ^''*''  ''^  concepto  de  la 
cialmente  en  las  carnes,  y  en  algunos  paños  mas  especiales     ^"^^'>>''-'^,^^' jormada. 
y  señalados ,  que  aquellos  suplen  por  los  demás  ;  y  también 
debe  hacer  dibuxo  particular  de  riguras  enteras  por  el  na- 
tura^, si  quiere  ir  adquiriendo  habilidad  de  buena  casta  ,  y 
buena  manera  ,  que  es  la  que  se  consigue  con  el  estudio  del 
natural ,  no  la  que  se  adquiere  á  fuerza  de  práctica  material 
de  hacer ,  hacer ,  que  á  esta  llaman  mala  manera  ,  y  á  el         Mala  manera  ,  U 
pintor  ,  amanerado.  Y  siendo  la  práctica  hija  del  estudio,     ^"^  solo  es  hija  de  la 
llega  á  ser  tan  corregida ,  que  aun  lo  que  se  hace  de  pura    Z""'^^'^^^- 

práctica,  parece  verdaderamente  hecho  por  el  natural;  y  de  ULtia  ma^icut , la 

^  ^  j      .  1       'j-  1     /  qiie  es  hi;a  del  esta- 

esta  suerte  se  adquiere ,  y  se  conserva  el  crédito  ,  y  la  fama     ¿i^  ¿^i  natural 

inmortal  de  los  hombres  eminentes  ,  y  la  bslla  maniera  que 
dice  el  italiano. 

A  este  modo  de  aprovecharse  el  pintor  para  sus  compo-        p^^  ^^^¿  ^^  » 
siciones  llaman  vulgarmente  hurtar ;  siendo  así  que  no  le    hurtado  lo  que  es  to- 
dan  este  nombre  á  el  pintar  por  estampa,  siendo  copiada     ma  do  de  estampas  di- 
puntualmente,  sino  solo  dicen  :  es  hecho  por  estampa  de  tal,    /¡-rentes. 
o  tal  autor.  Y  yo  no  hallo  otra  razón  para  esta  denomina- 
ción tan  odiosa ,  sino  que  el  que  copia  puntualmer(|£  la  es- 
tampa no  le  usurpa  la  gloria  á  su  inventor ,  porque  luego 
dicen  es  copia  de  Rubens  ,  lí  de  Vandic ,  &€.  Pero  el  que 
lo  ha  compuesto  de  diferentes  papeles  es  deudor  á  tantos, 
que  no  pudiendo  pagar  á  ninguno  ,  se  alza  con  el  caudal  de 
todos ;  y  por  esp  le  llaman  hurtar  en  buen  romance ,  aun- 
que les  cojan  en  un  mal  latin. 

Muchos  pintores  ha  habido,  que  por  este  medio  han         Pintores  que  han 
logrado  gran  crédito  ,  y  estimación  ;  y  de  ellos  fueron  Juan    horado  endito  hur- 
Antonio  Escalante  ,  que  apuró  los  papeles  de  Tintorero  ,  y    tando  de  estampas. 
de  Veronés ,  y  les  fué  tan  aticionado ,  que  aun  lo  que  in- 
ventaba de  suyo ,  se  parecía  á  aquella  casta  ;  y  no  era  esto 
tanto  por  falta  de  caudal ,  como  por  afición  á  aquellos  au- 
tores. Lo  mismo  dicen  que  hizo  algún  tiempo  Alonso  Cano? 
pero  mucho  más  Don  Juan  de  Alfaro  ,  y  motejándoselo 
algunos ,  decian  :  hagan  ellos  otro  tanto  ,  que  yo  se  lo  per- 
dono. Lo  cierto  es ,  que  este  grado  es  muy  próximo  á  in- 
ventar ;  porque  ademas  de  que  la  composición  siempre  es 
suya  ,  necesita  de  gran  maña  y  habilidad  para  formarla  ,  sin 
que  discorden  unas  cosas  de  otras ,  y  queden  graduadas  de- 
baxo  de  una  misma  luz ,  y   puntos  de  perspectiva ,  po- 
Tom.  11.  Na.  nien- 


lOO 


MUSEO   PICTÓRICO. 


niendo   de  su   parte   algunos  adherentes ,  y   aun  suplien- 
do  algunas  figuras. 


Medios  importan- 
tísimos fíira  (alijicar 
lo  acertado  de  una 
pntura.        ' 


N 


T 


§.  III. 


Exemplo  importan- 
te para  el  examen  dt 
una  pintura. 


O  quiero  omitir  en  este  lugar  un  medio  importantísimo 
para  caliticar  lo  acertado  de  una  pintura  ,  especialmente  en 
estas ,  que  ya  son  casi  de  invención ,  y  es  ,  el  mirarlas  por 
un  espejo ;  porque  como  las  representa  á  el  lado  contrario, 
se  miran  como  agenas ,  y  se  descubren  mas  claros  los  defectos. 
Esto  no  excluye  la  corrección  de  los  amigos  del  arte ,  aunque 
no  todos  dicen  lo  que  sienten ,  unos  por  cortedad ,  y  otros 
por  mala  intención  ;  pero  quando  todo  falte  ,  no  puede  fal- 
tar el  retirar  de  la  vista  la  pintura ,  ó  bosquexada  ,  ó  acabada, 
por  algún  tiempo ,  y  después  verla  de  golpe ,  que  ella  dirá 
lo  que  estuviere  desacordado ;  porque  viéndola  todos  los 
dias ,  se  hacen  los  defectos  familiares  con  el  trato  :  á  la  ma- 
nera ,  que  quando  vemos  un  sugeto  extraño  ,  nos  hacen  di- 
sonancia algunos  defectos ,  ú  deformidades  que  tenga  en  su 
rostro  ;  y  después  continuando  el  trato  ,  no  solo  no  se  extra- 
ñan los  defectos ,  sino  que  casi  parecen  perfecciones.  Y  así, 
dexando  de  ver  nuestras  obras  por  algunos  dias ,  se  miran 
después  como  agenas ,  y  luego  hace  disonancia  el  defecto  ú 
deformidad  que  tuvieren ,  y  es  menester  á  el  punto  tildarlo, 
li  corregirlo  antes  que  con  la  freqüencia  de  tratarlo  llegue  la 
vista  á  desconocerlo. 

CAPITULO   IV. 


Inteligencia  que  el  aprovechado  dehe  tener  de  la  arquitec- 
tura,  síís  especies  ,  y  proporciones. 


n 


s.  I. 


Arquitectura ,  ar-  J_^  o  es  mi  ánimo  persuadir  que  el  pintor  haya  de  ser  tan 
t:  de  suma  difieiiltad.  arquitecto  como  el  que  lo  es  de  profesión  ,  pues  para  esto  no 
hay  vida  ,  porque  es  un  arte  soberano ,  y  de  suma  dificultad, 
especialmente  en  la  fortificación  ,  y  cortes  de  cantería  ;  y  así 
no  admite  parcialidades  en  rodos  los  sugetos  :  pero  si  le  ayu- 
dare el  genio  ,  entonces  puede  el  pintor  .buscar  los  autores 
que  ex  profeso  tratan  de  la  arquitectura ,  y  van  anotados  al 
pie  I  ,  porque  hay  considerable  diferencia  del  arte  de  edifi- 
car á  el  conocimiento  de   las  proporciones ,  y  comparti- 


I  Autores ,  que  íjf  profeso  tratan 
de  la  arquitectura  l-'itruvio  ,  An- 
drea Palodio ,  León  Baptista  Jílber- 


mien- 

ti  ,  Scamoci  ,  Sebastian  Ser  lia,  Fr, 
Lertnza  de  San  Nicolás  ,  y  otros. 


LIBRO  SEXTO. 


lOI 


mientos  que  la  arquitectura  muestra  en  aquella  íorma  exte- 
rior ,  que  la  vista  percibe ,  pues  lo  que  no  se  ve ,  no  se  pinta: 
bien  que  el  saber  nunca  daña.  \  por  lo  menos  debe  no  ig- 
norar aquellos  principios  mas  universales  de  la  facultad  que 
trata ;  pues  ya  que  no  baste  para  saberla ,  sirva  suHciente- 
mente  para  no  ignorarla. 

La  arquitectura  ,  según  conduce  á  nuestro  propósito, 
prescindiendo  como  dixe  del  arte  de  edificar ,  consta  de  plan- 
ta, cimiento,  y  montea ,  ó  alzado.  La  planta  es  aquella  si- 
tuación ú  delincación  que  forman  en  el  terreno  los  com- 
partimientos ,  y  distribuciones  del  edificio  en  macizos ,  y  va- 
nos. Cimiento  es  toda  aquella  fábrica  ,  y  argamasa  de  man- 
posteria ,  que  profunda  á  el  hondo  del  terrerio.  Alzado  es, 
toda  aquella  elevación ,  y  extensión ,  que  tiene ,  y  muestra 
sobre  la  tierra  ,  elevándose  sobre  los  compartimientos  de  su 
planta  ,  con  gallarda  disposición  ,  distribución ,  y  simetría, 
según  el  orden  con  que  estuviere  executada  :  observando 
siempre  que  vengan  vuelos  sobre  vuelos ,  vanos  sobre  va- 
nos ,  y  macizo  sobre  macizo  ;  esto  es  ,  que  sobre  los  vuelos 
de  unas  molduras  pueden  caer  otras  ;  y  sobre  el  vano  de 
una  puerta  pueda  caer  una  ventana ;  y  sobre  esta  otra  ;  y 
sobre  el  vivo  de  un  macizo  cargue  otro  ,  y  no  fuera  de  él, 
ni  sobre  los  vuelos ,  aunque  tal  vez  se  dispensa  ,  estando  re- 
pisados ,  porque  las  repisas  substituyen  la  firmeza  del  macizo, 
como  todo  lo  manifiesta  la  fig.  i.  lámina  9. 


E. 


§.  II. 


ín  la  arquitectura  puramente  de  albañilería  ,  o  cal ,  y 
canto ,  no  es  necesario  detenernos  por  no  ser  de  nuestro 
propósito.  La  arquitectura  noble ,  que  se  compone  de  las 
cinco  órdenes  ,  Toscana  ,  Dórica  ,  Jónica  ,  Corintia  ,  y 
Compósita  ,  es  el  asunto  de  este  capítulo.  Y  aunque  de  ello 
tratamos  en  el  primer  tomo  en  la  tabla  de  los  términos  pri- 
0  vativos  de  la  Pintura  ,  no  se  puede  excusar  aqui  el  tratarlo 
con  diferente  método ,  por  ser  su  propio  lugar ,  remitiendo 
á  el  curioso  á  dicha  tabla  para  saber  el  origen  ,  é  inventores 
de  dichas  cinco  órdenes ;  y  para  la  inteligencia  de  su  prác- 
tica propondremos  quatro  reglas  generales. 

La  primera  regla  general  que  ha  de  observar  el  pintor 
arquitecto  es ,  que  la  mas  baxa  ,  ó  gofa  de  estas  cinco  órde- 
nes es  la  Toscana  ,  y  que  de  allí  adelante  cada  coluna ,  se- 
gún el  orden  con  que  están  expuestas ,  excede  á  la  antece- 
dente en  un  diámetro  de  su  planta ,  excepto  la  Compósita, 
que  sigue  la  misma  proporción  que  la  Corintia.  Y  siendo 
como  es  el  módulo  ,  de  que  usan  los  arquitectos  para  la  dis- 
-    •  tri- 


Diferencia  entre  el 
arte  de  edijicar  ,  y  la 
arquitectura. 

Planta  de  la  ar- 
quitectura qué  es. 

Cimiento. 

Alzado ,  q^uí  cosa 
sea  en  la  arquitectu- 
ra. 

Observaciones  de  la 
arquitectura. 


*IG.   I.  LAM. 


Cinco  Órdenes  de  la 
arquitectura  política. 


primera  regla  ge- 
neral del  pintor  ar- 
quitecto. 


Cantidad  en  que  st 
excede  una  orden  d 
otra  de  arquitectura. 


lO* 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Segunda  regla  ge- 
neral. 

El  pedestal,  terce- 
ra parte  de  la  colunn. 
Cornisa  ,  qnarta 
parte  de  la  coluna. 


Tercera  regla  ge- 
niral. 


Q  liaría  regla  ge- 
neral. 


Wibucion  de  las  partes ,  la  mitad  del  diámetro  de  la  coluna 
en  su  phnta ,  se  sigue  ,  que  teniendo  la  caña  de  la  coluna 
Toscana  doce  módulos  de  altura  5  la  Dórica  tiene  catorce  ;  la 
Jónica  diez  y  seis  ;  y  la  Corintia ,  y  Compósita  diez  y  ocho. 

La  segunda  regla  general  es ,  que  el  pedestal  en  todas 
las  cinco  ordenes  ha  de  ser  la  tercera  parte  de  la  altura  de 
la  coluna ,  con  basa ,  y  capitel ,  y  la  cornisa  ha  de  ser  la 
quarta  parte.  Con  que  de  aquí  se  sigue ,  que  á  el  respecto 
que  va  creciendo  la  altura  de  las  colunas ,  crece  también  la 
esbelteza  de  las  demás  partes ,  y  así  van  succesivamente  en 
el  todo  siendo  mayores  hasta  la  Corintia. 

La  tercera  regla  general  es ,  que  la  basa  en  todas  cinco 
órdenes  tiene  i^n  módulo  de  alto ,  y  lo  mismo  el  capitel  en 
las  dos  primeras ;  y  también  en  la  Jónica  ,  si  tiene  collarino, 
ó  hasta  donde  cumplen  su  círculo  las  volutas ;  en  las  otras 
dos  tiene  de  alto  dos  módulos  el  capitel. 

La  quarta  regla  general  es ,  que  en  todas  cinco  órde- 
nes el  fuste  de  la  coluna  en  el  primer  tercio  es  á  plomo; 
de  allí  hasta  la  parte  superior  se  va  recogiendo  hasta  una 
octava  parte  por  cada  lado ,  no  en  forma  piramidal ,  sino 
curvilínea ;  aunque  en  la  cantidad  de  la  diminución  va- 
rían algo  los  autores. 


Distribución  de  la 
$rden  Toscana. 


H 


S.  IIL 


LaM.  8.  FIG.  I. 


abiendo  pues  el  pintor  de  formar  un  cuerpo  de  arqui- 
tectura de  la  orden  Toscana  con  pedestal ,  distribuirá  toda  su 
altura  en  veinte  y  dos  partes  y  media  ;  y  á  cada  una  de  estas 
partes  llamaremos  módulo ,  y  este  se  dividirá  en  doce  par- 
tes iguales ;  y  dándole  á  el  pedestal  quatro  módulos  y  dos 
tercios  ,  se  le  darán  los  catorce  á  la  coluna  ,  con  basa  y  capi- 
tel ,  y  lo  restante  á  el  arquitrave ,  friso  ,  y  cornisa  ,  como  lo 
muestra  la  figura  i.  lámina  8.  axmque  por  no  caber  en  la  al- 
tura de  la  lámina  haya  alguna  diferencia ,  y  esté  partida  la 
coluna.  Y  si  se  hubieren  de  hacer  corredores  con  arcos ,  ó 
intercolunios ,  siempre  es  conveniente  darle ,  por  lo  menos, 
de  ancho  la  mitad  de  la  altura  del  vano. 

Los  vuelos ,  y  altura  de  las  molduras ,  así  del  pedestal, 
como  de  la  cornisa  ,  se  pueden  reconocer  por  los  comparti- 
mientos del  módulo.  Solo  diré  ,  que  el  módulo  que  tiene  de 
altura  la  basa ,  se  divide  en  dos  partes  :  la  una  se  da  á  el  plin- 
to ,  y  este  tiene  de  vuelo  su  quadrado  fuera  del  vivo  de  la 
coluna  ,  excepto  en  la  Toscana  que  tiene  algo  menos  ,  según 
se  demuestra  en  la  figura  2.  siguiendo  la  diagonal  del  qua- 
Neto  del  pedestal  drado  de  su  planta  ^  ,  ¿  :  la  Otra  parte  se  divide  en  tres ,  y 
aplomo  del  plinto  dt     ¿|e  estas  la  una  se  da  á  el  lístelo  ,  ó  filete  ,  y  las  otras  dos  á  el 


¡a  coluna 


to- 


LIBRO   SEXTO. 


J6;J 


tores ,  ó  bocelon ,  que  no  ha  de'  salir  mas  que  'el  plinto ,  y 
á  plomo  de  este  ha  de  venir  el  oicto  del  pedestal,  que  és^ 
considerado  sin  molduras.  i 

Para  hacer  regularmente  la  diminución  de  la  coluna ,  se 
tirará  primero  la  luiea  perpendicular  c  ,  ¿i ,  áo  su  centro;  V    tr  o 

,    *^  ,.'*..  11-  ,.  riG.  2.  LAM.  o, 

donde  termina  el  prmier  tercio  tirar  el  diámetro  e  ,J ,  y  en-  Diminución  regu^ 
h  parte  superior  también  r,  ¡i;  y  habiendo  hecho  el  semi^  lar  déla  cana 'alia  de 
círculo  e ,  g  ,/",  sobre  el  diámetro  de  una  de  las  extremida-  la  coluna. 
des  del  superior ,  como  desde  h  ,  dexar  caer  una  paralela  á 
h.  c  ,  g  y  hasta  que  toque  el  semicírculo  en  / ;  y-  desde  aquel, 
tocamcnto  tirar  una  paralela  á  el  diámetros, y,  como  /,  y 
y,  é,  r  ,  y  después  dividir  el  espacio  i  ,fy  en  quatro  partes 
iguales,  como  se  ve,  i.  2.  3.  4.  y.  de  las  divisiones  tirar  tam- 
bién paralelas  á  el  diámetro  e  ,  f,  hasta  que  toquen  en  la' 
circunferencia  e  ,  g  ,  r  i  hecho  esto  ,  se  dividirá  también  el 
espacio  de  la  caña  alta  de  la  coluna  en  otras  quatro  partes 
iguales ;  y  por  las  divisiones  se  tirarán  sus  diámetros  o ,  ^, 
í«,  n,  A,  /j  y  después  levantar  una  perpendicular  desde  1* 
primera  división  1.  de  el  semicírculo,  hasta  que  toque  la* 
primera  división  de  la  caña  alta  en  el  diámetro  K,  /;  y  ha- 
cer lo  mismo  desde  la  segunda  división  2,  hasta  el  diáme- 
tro 117 ,  n  ,  y  desde  la  3.  á  el  tercero  ,  ikc.  y  después  desde /^ 
hasta  h ,  por  los  puntos  / ,  n  ,  p  ,  se  tirará  la  linea  curva  de 
la  coluna  ,  de  suerte  ,  que  con  suavidad  haga  su  declinación, 
sin  que  parezca  piramidal.  Y  se  advierte ,  que  estas  divisio- 
nes ,  así  de  la  caña  alta  ,  como  del  semicírculo  ,  pueden: 
aumentarse  ,  lo  que  cada  uno  quisiere  ;  especialmente  ,  si  es 
mucha  la  grandeza  de  la  coluna  ,  g;uardando  siempre  este 
mismo  orden.  Y  por  lo  que  toca  a  los  nombres  particulares 
de  los  miembros  de  las  molduras ,  y  cuerpos ,  se  hallarán 
notados  en  la  primera  íígura  ,  y  las  siguientes  de  esta  lámi- 
na 8.  sin  necesitar  de  ponerlos  aquí. 


s 


§.  IV. 


^^  upuestas  ya  las  reglas  generales ,  que  diximos  en  el  §.  3.        Distribución  de  la 
se  hace  fácil  la  inteligencia  de  las  otras  ordenes  ;  pues  exce-    orden  Dórica. 
dicndo  la  coluna  de  la  orden  Dórica  en  un  diámetro  á  la  an- 
tecedente ,  se  sigue  ,  que  con  la  basa  ,  y  capitel  tiene  de  al- 
tura diez  y  seis  módulos ;  y  añadiendo  á  estos  la  quarta  par- 
te ,  que  son  quatro  ,  para  la  cornisa  ;  y  la  tercera  parte  ,  que 
son  cinco  y  un  tercio  ,  para  el  pedestal  :  se  sigue ,  que  toda 
la  altura  de  esta  orden  son  veinte  y  cinco  módulos,  y  un 
tercio  ;  y  de  esta  manera  la  distribuirá  el  pintor  quando  se  le    FiG.  3.  lam.  8. 
ofrezca ,  observando  la  diferencia  en  los  miembros ,  y  mol- 
duras ,  que  muestra  la  figura  3.  lámina  8. 

Lo 


Orden  Jónica. 


.8  .KAJ  •-;  -.^'i -i 


.\:.  ....i  \. 


Orden  Corintia. 


FiG.  6.  LAM.  8. 

Ordi'n  Covipósita, 
"iiene  la  projjorcion  de 
la  Corintia. 

FlG.  7.  LAM.  8. 

Variedad  del  orna' 
to  de  la  orden  Com- 
jjósita. 


Coluna  Salomónica. 


Distribución  de  la 
cornisa. 


104  MUSEO   PICTOmCO. 

Y  ,  Lo  mismo,  diremos  de  la  orden  Jónica,  que  excediendo 
4  la  antecedente  en  dos  módulos ,  tendrá  su  colima ,  con 
basa  ,  y  capitel  diez  y  ochoj  y  añadiendo  á  estos  la  tercera, 
y  quarta  parte  mas  de  dicha  cantidad ,  será  toda  su  altura 
veinte  y  ocho  módulos  y  medio ,  distribuidos  en  la  forma 
dicha  j  y  observando  k  diferencia  de  miembros ,  y  moldu- 
ras ,  que  se  ve  en  la  figura  4.  lámina  8.  A  que  se  añade  la  fi- 
gura 5.  de  Ja  misma  orden  ,  solo  con  la  diferencia  de  tener 
<íollarino  el  capitel  ,  y  la  basa  aquella  moldura  de  los  dos 
junquillos  entre  los  dos  torcses ,  ó  bocelones ,  por  usarlos  así 
diferentes  autores. 

r,  Asiraesmo  se  observará  en  la  orden  Corintia  ,  que  sien- 
do todo  el  fuste  de  su  colun^  de  diez  y  ocho  módulos  ,  y 
tres  de  basa  ,  y  capitel ,  que  hacen  veinte  y  uno  ;  añadiendo 
á  esta  canddad  su  tercera  parte ,  que  son  siete  ,  y  la  quarta 
parte ,  que  s<.)n  cinco  ,  y  un  quarto  ,  vendrá  á  ser  toda  su  al- 
tura treinta  y  tres  módulos ,  y  un  quarto  ;  y  hecha  su  dis- 
tribución en  la  forma  ,  que  las  antecedentes  ,  quedará  exác- 
tamente  formada  esta  orden ,  con  la  gentileza  que  le  cor- 
responde ;  observando  la  diferencia  que  tuviere  en  algunos 
miembros ,  y  molduras ,  como  lo  muestra  la  figura  6.  lá- 
mina 8. 

La  orden  Compósira  sigue  en  sus  medidas ,  y  propor- 
ciones á  la  Corintia  ;  solo  diferencia  en  el  ornato ,  en  que 
lisa  de  gran  variedad ;  ya  tomando  de  las  otras  lo  que  le 
parece  ;  ya  inventando  lo  que  mas  le  agrada  ,  y  conduce  á 
su  hermosura ;  como  se  ve  en  la  figura  7.  lámina  8.  y  aun- 
que en  todas ,  menos  en  la  Toscana  ,  se  suelen  estriar ,  ó 
acanalarlas  colunas;  en  esta  especialmente  se  practica  mu- 
cho ,  y  con  singularidad  desde  el  primer  tercio  hacia  arriba, 
dexando  hecho  su  collarino ,  y  de  alli  abaxo  revistiéndole 
de  grutescos ,  y  foUages ;.  y  la  división  de  las  esrrias ,  ó  ca- 
nales ,  suelen  ser  veinte  y  quatro  en  toda  la  circunferencia  de 
la  coluna.  También  se  suelen  hacer  lisas ,  y  revestidas  de 
festones ,  y  pendientes  de  flores ,  ó  frutas  de  oro ;  y  en  los 
vaciados  de  los  pedestales  se  hacen  también  baxos  relieves 
con  vichas ,  follages ,  ó  historias. 

A  esta  orden  podemos  agregar  la  coluna  Salomónica, 
que  también  es  especie  de  la  Compósita  ,  en  la  variedad, 
revestida  siempre  ,  ó  las  mas  veces ,  de  sarmientos  ,  ó  vasta- 
gos de  diferentes  frutas ;  observando  seis  bultos  en  la  distri- 
bución torneada  de  su  altura  ,  y  en  lo  demás  sigue  la  varie- 
dad ,  y  proporciones  de  la  Compósita.  Solo  resta  advertir 
por  regla  general ,  que  de  laS  partes  de  la  cornisa  ,  el  arqui- 
trave  es  la  menor ;  el  friso  algo  mayor ;  y  la  corona  ma- 
yor que  el  friso.  Lo  demás  lo  enseñan  bastantemente  las  es- 

tam- 


LIBRO    SEXTO.  105 

tampas ,  y  la  experiencia  ;  como  también  en  los  frontis ,  que 
unos  son  agudos ,  otros  de  medio  punto  ,  y  otros  escarza- 
nos ,  ó  chatos ,  y  le'oaxados ;  unos  abiertos ,  y  otros  cerrados; 
y  en  todos  se  ha  de  observar  ,  que  la  última  moldura  de  la 
cornisa  de  las  portadas  ,  que  es  la  gola  ,  6  talón  reverso  ,  se  le 
quita  á  la  cornisa  del  dintel ,  que  es  el  umbral  que  asienta 
sobre  las  jambas  ,  por  no  ocultar  con  el  la  obra  que  tuvie- 
re el  tímpano ,  que  es  el  vacío  ,  que  está  contenido  entre  el 
frontis ;  pero  á  este  se  le  pone  dicha  gola. 


Y 


§.  V. 


respecto  de  que  á  un  ariíticc  ,  y  mas  siendo  arquitecto, 
se  le  ofrece  muchas  veces  practicar  la  regla  de  la  división, 
ú  de  partir  por  entero  en  grandes  sumas ;  y  que  esto  por  las 
reglas  comunes  tiene  mucho  embarazo ,  y  multitud  de  ope- 
raciones ,  me  ha  parecido  poner  aqui  este  método  por  ca- 
mino tan  fácil ,  que  sin  mas  que  multiplicar  ,  y  restar ,  se 
hace  la  distribución  ,  ó  partición  de  la  mayor  suma  que  se 
ofreciere ;  lo  qual  caliHcará  la  tabla  numérica  que  está  á  el 
íin  de  dicha  regla ,  que  es  como  se  sigue. 


Regla  de  la,  división  ,  o  modo  de  partir  for  entero. 


1.  JLJ^  primera  figura  de  qualquier  número  se  drce 
la  que  está  hacia  la  mano  izquierda,  como  en  el  número  357. 
La  figura  3.  es  la  primera,  y  la  siguiente  la  segunda,  co- 
mo el  5.  &c. 

2.  Debaxo  del  número  ,  que  se  ha  de  dividir ,  y  se  lla- 
ma la  suma  ,  como  el  número  A  ,  subscríbase  el  divisor  ,  ó 
el  número  ,  por  el  qual  se  hace  la  división  ,  como  el  núme-^ 
ro  B ;  de  suerte  ,  que  si  su  primera  figura  fucie  menor  tjutí 
la  primera  de  la  suma  ,  se  subscribirá  la  primera  figura  del 
divisor  debaxo  de  la  primera  figura  de  la  suma  ,  como  en 
el  exemplo  P.  Y  si  la  primera  figura  del  divisor  fuere  nia- 
yor  que  la  primera  de  la  suma,,  se  subscribirá  la  primera  fi- 
gura del  divisor  debaxo  de  la  segunda  de  la  suma ,  como  en 
el  exemplo  A  ,  por  ¡ser  la  primera  figura  7.  ,del  divisor  B; 
mayor  que  la  primera  figura  5.  de  la  suma  A ;  subscríbese 
el  7.  del  divisor  li,  debaxo  del  7.  de  la  suma  A.,  que  es  su 
segunda  figura,    mhuí  ;    ;  Tt  r!  n^)r'■r^" ';  '^L'n'j;-' 

Lo  mismo  se  exccutará  , .  quando  las  primeras  figuras 
del  divisor ,  y  de  la  suma  fueren  iguales  5  pero  la  siguien- 
te del  divisor  mayor  ,  que  la  de  la  suma',  como  en  el 
exemplo  Q  ;  ó  si  conviniendo  también  en  las  segundas 
<    Tom.  11.  O  la 


io6  MUSEO   PICTÓRICO. 

la  tercera  ,  &c.  del  divisor  fuere   mayor ,  que   la  de   la 
suma. 

3.  Subscripto  el  divisor,  como  queda  dicho,  véase  quan- 
tas  veces  cabe  la  primera  figura  del  divisor ,  siempre  se  en- 
tiende de  la  figura  de  mano  izquierda ,  en  la  figura  ,  d  figuras 
de  la  suma  ,  ya  sea  una  ,  ó  dos  :  si  la  primera  figura  del  di- 
visor estuviere  debaxo  de  la  segunda  de  la  suma  ,  nunca  pue- 
den corresponder  mas  que  dos  figuras  de  la  suma  á  la  primera 
figura  del  divisor ,  y  las  veces  que  cabe  ,  anótese  por  cociente 
tras  la  lúnula  como  C  ,  este  se  llama  cociente  particular ,  d 
parte  del  total  que  se  busca  ;  pero  ha  de  ser  tal  este  cocien- 
te ,  que  quepan  las  mismas  veces  todas  las  demás  figuras  del 
divisor  en  sus  figuras ,  correspondientes  directamente  en  la 
suma.  Como  la  figura  7.  del  divisor  B.  cabe  en  57.  de  la 
cuma  5.  que  son  las  figuras  que  le  corresponden  ,  ocho  ve- 
ces ;  pero  por  quanto  la  segunda  figura  8.  del  divisor  B  ,  no 
sabe  en  los  10.  residuos  de  la  suma  A,  las  mismas  ocho 
veces  se  toma  el  7.  en  57.  solamente  siete  veces  ,  y  el  co- 
ciente 7.  se  apunta  tras  la  lúnula  ,  como  en  C  ;  y  por  este 
cociente  se  multiplica  todo  el  divisor  B ,  empezando  desde 
su  última  figura  ,  desde  el  9.  en  el  caso  presente  ,  de  la  mis- 
ma manera  ,  como  comunmente  multiplicamos  ,  y  sale  el 
producto  D  ;  debaxo  de  él  se  tira  una  línea  recta ,  y  se  res- 
tará de  las  figuras  de  la  suma  que  le  corresponden  directa- 
mente ,  y  quedará  el  residuo  E ,  añadiéndole ,  d  baxando  la 
siguiente  figura  de  la  suma  ,  como  en  el  exemplo  el  i , 
que  es  la  inmediata  á  la  úldma  figura ,  debaxo  de  la  qual 
estuvo  la  última  del  divisor ;  y  será  el  número  E  nueva  su- 
ma ,  que  se  habrá  de  dividir  por  el  divisor  B  ;  y  esto  se  ob- 
servará siempre  en  las  ulteriores  operaciones. 

Para  conocer  si  el  cociente  se  tomó  bueno,  se  ha  de 
observar  ,  que  multiplicándole  con  el  divisor  B ,  como  que- 
da dicho  ,  el  producto  D ,  no  ha  de  ser  mayor  que  los  nú- 
meros de  la  suma  ,  de  quienes  se  ha  de  restar  el  dicho  pro- 
ducto ,  porque  entonces  seria  el  cociente  niayor  de  lo  justo. 
Ni  tampoco  el  residuo  E  ,  antes  de  baxar  la  una  figura  de 
la  suma  ,  como  se  ha  dicho  ,  ha  de  ser  igual ,  ó  mayor,  sino 
siempre  menor  que  el  divisor  B,  ó  el  que  fuere  ,  porque  si 
qaedára  igual,  ó  mayor,  seria  señal  que  el  divisor  cabia 
mas  veces  en  la  suma  ,  y  seria  el  cociente  particular  menor 
de  lo  justo.  í  .V  lA','y,i'}'j 

4.  Habiendo  formado  la  nueva  suma  E  ,;  como  queda 
dicho ,  se  le  subscribirá  la  primera  figura  del  divisor  un  lu- 
gar mas  hacia  la  mano  derecha  ,  como  en  el  exemplo  pre- 
sente debaxo  de  el  cero  O ,  que  corresponde  á  Ja  inmediata 
figura  de  la:  suma,  debaxo  4e  la  qual  estaba  antecedente- 
^  ')  '.  .'..\racn- 


I 


LIBRO   SEXTO.  107 

mente  la  primera  figura  del  divisor ,  y  las  siguientes  figura? 
del  divisor  van  consecutivamente  ;  de  suerte  ,  que  la  última 
figura  del  divisor  corresponderá  á  la  última  figura  de  esta 
nueva  suma  E.  Lo  mismo  se  observará  en  todas  las  siguien- 
tes operaciones ,  y  se  hará  la  misma  operación  que  antes, 
buscando  un  nuevo  cociente,  que  será  2.  en  el  exemplo 
presente  ,  y  multiplicándole  con  el  divisor  B  ,  ó  con  el  que 
lo  fuere ,  y  el  producto  F  se  restará  de  la  suma  E.  A  el  re- 
siduo G  ,  se  añade  la  siguiente  figura  de  la  suma  ,  como  aquí 
el  3  ,  que  es  la  inmediata  á  h  que  baxd  antecedentemente, 
y  se  compondrá  nueva  suma  G  ,  debaxo  de  la  qual  se  subs- 
cribirá el  divisor  B  ,  una  figura  mas  adelante  hacia  la  mano 
derecha  ,  como  queda  dicho  ;  y  de  la  misma  manera  se  con- 
tinuarán las  operaciones ,  hasta  que  hayan  baxado  todas  las 
figuras  de  la  suma  A ,  como  se  ve  en  los  exemplos. 

5.  No  es  necesario  repetir  á  el  divisor  ,  ó  subscribir- 
le expresamente  en  todas  las  operaciones ,  bastará  señalar 
con  un  punto  el  lugar  en  que  ha  de  estar  su  primera  fi- 
gura ,  como  en  el  exemplo  presente  en  la  suma  I ,  deba- 
xo del  8.  que  es  la  segunda  figura,  está  señalado  el  pun- 
to donde  ha  de  estar  el  7.  que  es  la  primera  figura  del 
divisor ,  y  se  executa  la  operación  como  si  estuviera  subs- 
cripto el  divisor. 

ó.  Quando  ya  ha  baxado  la  última  figura  de  la  suma, 
como  en  N  ,  y  se  ha  buscado  el  cociente ;  y  restado  el 
producto  O ,  lo  que  quedare  ,  como  en  R  ,  será  el  rei;iduo, 
que  no  se  puede  dividir  entre  los  divisores  B  :  y  se  añadi- 
rá á  el  cociente  total  C,  por  numerador  de  un  quebrado, 
cuyo  denominador  será  el  divisor  B ,  ó  el  que  lo  fuere ,  y 
quedará  hallado  el  total  cociente  C ,  compuesto  de  núme- 
ros enteros  y  del  quebrado ,  de  la  suma  A ,  dividida  por 
el  divisor  B. 

7.  Si  en  alguna  división  particular  no  cupiere  el  divi- 
sor en  sus  figuras  correspondientes  ,  se  pondrá  en  el  cocien- 
te un  cero  O ;  y  baxando  una  figura  de  la  suma  ,  se  pro- 
moverán los  divisores  sin  mas  operación  ,  como  en  el  exem- 
plo T  ,  y  se  proseguirá  la  operación  ,  buscando  un  co- 
ciente nuevo. 

8.  Si  el  divisor  tuviere  alguno^  ó  algunos  ceros  a  lo 
último  de  la  mano  derecha ,  se  subscribirán  debaxo  de  las 
últimas  figuras  de  la  suma  ,  desde  el  principio  de  la  ope- 
ración ;  y  con  los  demás  números  del  divisor  ,  se  executa- 
rá  la  división  ;  y  los  números  de  la  suma ,  ocupados  con 
los  ceros  del  divisor ,  se  añadirán  á  la  mano  derecha  del 
último  residuo ,  si  quedare  alguno ;  ó  si  no  quedare  nin- 
guno ,  serán  ellos  el  numerador  del  quebrado ,  cuyo  de- 

Tom.  II.  O  3  no- 


io8  MUSEOTICTORICO. 

nominador  es  el  divisor  entero  con  sus  ceros ,  como  en  el 
exemplo  X. 

p     ,  La  prueba ,  ó  el  examen  es  multiplicando  el  total  co- 

ciente C ,  de  los  números  enteros  con  el  divisor  B ,  y  á 
el  producto  se  añade  el  último  residuo  R  ,  si  es  que  quedo 
alguno  ;  y  si  resultare  la  misma  suma  A  ,  estará  bien  hecha 
la  división. 

Q¡.y^  La  segunda ,  súmase  el  último  residuo  R  ,  si  quedo  al- 

guno ,  con  los  productos  0,M,K,H,F,D,ysi  resul- 
tare la  suma  A  ,  quedará  bien  dividida  ;  pero  se  han  de  co- 
locar en  los  lugares  que  corresponden  en  la  plana ,  mas  ó 
menos  hacia  la  izquierda ,  como  se  ve  en  esta  señal  §. 

Si  pareciere  á  el  lector  sacar  en  un  papel  aparte  la. 
quenta  ,  ó  plana  siguiente  ,  convendrá  para  tenerla  d  la 
vista  en  la  explicación  de  ella. 


A.  A. 


LIBRO   SEXTO. 


J09 


A.  A. ^y.  02.613. 849. 

B.  B....        7859- 
D.D...     55013. 


E.E.... 

B.  B 

x^  •  r  •••• 

20131. 

7859. 

15718. 

G 

B 

H 

44133- 
7859. 

39295- 

I 

K 

48388. 
47154- 

L 

M ... 

12344. 
7859. 

N 

0 

44859. 
39295. 

R.... 

5564. 

17- 

P.  P.  5407r  1 10 

49.     I         49. 

50. 
49- 


17- 


\T.50436.Ji 
4.8.9.    I 


69. 


03- 


489. 


1536- 

14.6.7. 


69. 


C.  5564 — Residuo. 

725615 

7859 — Divisor. 


B-—  550^3- 
F._"V57V8. 


H. 


39295- 


K —  47154- 


M 7859. 


o._    39295- 


R —   5564. 
A — .  5.702.613.849. 


26. 


Q-5372- 

f  54- 
I  4.86. 


99. 


54- 


512. 
486. 


26. 


X.  47935- 
5.  00. 

45- 


95- 


435- 


500. 


29. 

25- 
4- 


CA- 


no  MUSEO   PICTÓRICO. 

CAPITULO   V. 

Práctica  de  la  Pintura  d  el  temple. 
§.    I. 

Pintura  d  d  tem-     -"--ia  pintura  i  el  temple  ,  como  díximos  en  el  tomo  an- 
pk  qué  es  ?  tecedente,  es  aquella  ,  q^ue  usa  de  los  colores  U  quid  a  dos  con 

ingredientes  glutinosos  ^  y  pegantes  ,  como  son  cola  ,  goma^ 
ó  cosa  semejante.  Los  colores  que  en  este  linage  de  pin- 
tura se  gastan  ,  son  todos  los  que  conocemos ;  pues  ningu- 
no excluye  ,  como  lo  diximos  en  dicho  tomo  i .  lib.  i .  cap. 
6.  §.  3.  donde  también  se  notan  todas  las  materias ,  y  su- 
Cómosehandepre-     pertícics  sobre  que  se  puede  executar  dicha  pintura.  \    en 
pamr  Lis  superficies     farden  á  su  preparación ,  omitiendo  las  superiicies  febles  ,  co- 
para  pintar  d  el  tem-    mo  seda ,  pergamino ,  y  papel ,  que  pertenecen  i  la  ilunii- 
ple.  nación  ,  y  miniatura  ,  lo  que  toca  á  las  paredes  ,  tabla ,  ó 

lienzo  ,  se  han  de  preparar ,  después  de  estar  bien  lisas ,  y 
raspadas  ,  con  una  mano  de  cola  caliente ,  y  si  la  madera 
tuviere  algo  de  tea ,  conviene  picarla  muy  bien  ,  y  estre- 
garle unos  ajos ,  y  cocer  con  ellos  un  rato  la  cola  del  apa- 
rejo ,  machucándolos  antes  de  echarlos ,  y  con  esta  agicola 
se  dará  la  primera  mano  á  la  madera ;  las  otras  superficies  no 
necesitan  de  esta  circunstancia. 
Modo  de  templar  El  modo  de  cocer  la  cola  de  retazo  ya  se  dixo  *en  el 

la  cola  para  pintar  d    libro  antecedente  ,  cap.  3.  §.  4.  pero  aunque  la  primera  ma- 
el  temple.  ■  no  de  aparejo  se  ha  de  dar  estando  la  cola  fuerte ,  después 

se  ha  de  templar  algo  mas  ñoxa  para  las  otras  manos ,  y 
mas  especialmente  para  pintar  con  ella ,  porque  si  fiti  muy 
fuerte  engrasa,  y  obscurece  los  colores;  y  así  es  menester 
añadirle  agua  á  proporción  ,  y  probarla  en  las  palmas  de  las 
manos ,  qiianto  muerda  un  poco ,  y  no  mas ;  y  así  solemos 
decir  apareja  fuerte  ,  y  pinta  con  agua  sola. 

Habiendo  pues  dado  esta  primera  mano  de  cola  i  las 
dichas  superlicies  ,  se  resanarán  las  lacras  que  tuvieren  ,  es- 
pecialmente las  tablas ,  y  paredes  ,^ haciendo  un  plaste  de  co- 
la ,  y  yeso  ,  i  manera  de  masilla ,  y  con  el  cuchillo  irlas  re- 
llenando ,  y  alisando ,  y  después  de  secas ,  rasparlas  con  el 
Aparejos  del  tem-  cuchillo  ,  o  lixa  ,  y  darles  á  ellas  otra  mano  de  cola  ;  y  he- 
ple.  cho  esto  ,  hacer  una  templa  de  yeso  pardo  ,  pasado  por  ce- 

dazo ,  y  añadirle  otro  tanto  por  lo  menos  d^  ceniza  cernida, . 
y  para  los  lienzos  algo  mas ,  que  esté  liquidada ,  de  suer- 
te ,  que  sacando  la  brocha ,  haga  hilo  la   templa  ,  dexan- 
do  la  brocha  cubierta ,  y  con  esta  darle  una  mano  á  la  su- 
perficie ,  y  si  pareciere  ,  después  otra  ;  pero  si  está  bien  lisa  la 

su- 


I 


LIBRO    SEXTO. 


I II 


superficie ,  no  hay  que  recargar ,  sino  quando  mucho ,  es- 
tregarla con  alguna  pómez  ,  ó  cosa  áspera  ,  y  después  darle 
otra  mano  de  cola ,  algo  mas  templada  que  la  primera  ;  pe- 
ro siendo  lienzos  de  bastidores  en  cosa  que  haya  de  du- 
rar,  se  puede  hacer  mas  espesa  esta  cernada,  y  aun  de- 
xarla  helar ,  y  darle  á  los  lienzos  la  mano  de  aparejo ,  con 
cuchilla  de  imprimar. 


H 


§.  II. 


^echo  esto,  se  puede  dibuxar  encima  lo  que  se  hubie- 
re de  executar ,  especialmente  si  es  historia  ,  d  cosas  desigua- 
les ,  y  sin  precisa  correspondencia  ,  que  si  la  han  de  tener, 
como  las  cosas  de  arquitectura  ,  y  adornos ,  será  siempre  lo 
mejor  hacer  cartón ;  y  tsi  este  no  se  puede  hacer  fuera  del 
sitio ,  tomando  sus  medidas ,  será  conveniente  hacerle  antes 
de  aparejar  el  sitio ,  por  no  maltratar  lo  aparejado  con  los 
agujerillos  de  las  tachuelas.  Y  esto  de  los  cartones  es  muy 
preciso  quando  se  han  de  repetir  las  cosas  á  el  lado  con- 
trario ,  ó  al  revés ;  porque  estando  picado  el  cartón  ,  en  vol- 
viéndole ,  y  estarciéndole ,  se  halla  hecho  sin  trabajo. 

Y  ,  d  bien  sea  en  los  cartones  ,  ó  bien  en  el  sitio  ,  se  ha 
de  dibuxar  primero  con  carbón  de  sauce  ,  li  de  avellano, 
sarga ,  d  mimbre ,  ó  pino  :  estos  se  hacen  ,  rajándolos  del 
tamaíío  ,  o  largo  de  un  canon  de  hierro  ,  que  para  este  efecto 
se  tendrá  ,  6  un  cencerro  grande ,  y  que  los  trozos  sean  del 
grueso  de  un  dedo  por  lo  menos ;  y  bien  ajustados  en  di- 
cho cañón  á  golpe  de  martillo  en  los  últimos ,  se  ha  de 
tapar  ,  y  embarrar ,  de  suerte  que  no  le  quede  respiradero;  y 
estando  así ,  se  ha  de  meter  en  el  fuego ,  y  dexarlo  estar, 
hasta  que  esté  bien  encendido  y  colorado  ,  y  entonces  sa- 
carlo ,  y  meterlo  en  ceniza  fria  ,  cubriéndolo  bien  con  ella ,  y 
tapándolo  con  alguna  cazuela  grande  ,  lebrillo  ,  ó  barreño,  y 
no  sacarlo  hasta  que  esté  bien  frió ,  porque  se  ventearán  los 
carbones ,  y  se  quiebran  fácilmente ;  y  poniendo  uno  de  es- 
tos en  una  caña  ,  rajándola  en  cruz  por  la  boca  ,  que  ha  de 
estar  el  carbón,  y  atándola  después  con  un  hilo  ,  se  irá  apun- 
tando por  mayor ,  y  luego  se  irá  digiriendo  ;  y  en  estando- 
lo  del  todo  ,.se  pasará  de  tinta  con  un  pincel ;  y  si  esto  es 
en  el  cartón  ,  se  picará  con  aguja  gorda  ,  ó  cosa  semejante, 
y  después  se  pondrá  en  el  sitio  de  La  obra  ,  y  bien  asenta- 
do con  algunas  tachuelas ,  se  estarcirá  con  una  mazorquilla 
de  carbón  molido  ,  y  después  se  pasará  de  tinta. 

El  modo  de  hacer  los  cartones  no  será  ocioso  el  decir- 
lo ,  pues  no  todos  lo  sabrán.  Primeramente ,  el  papel  ha  de 
ser  grueso ,  ó  bien  sea  blanco ,  d  pardo ,  de  marca  mayor, 

por- 


Afodo  de  dibuxar 
las  obras  del  temple. 


Importancia  de 
los  cartüius  para  las 
obras  del  temple. 


Modo  de  hacer  los 
cartcnes. 


I  I  2 


MUSEO   PICTÓRICO. 


porque  no  haya  que  hacer  tantos  pegotes ,  el  engrudo  de 
harina  bien  cocido  ,  y  las  tachuelas  del  número  doce  ,  ó  de 
las  de  Valladolid.  Prevenido  esto ,  si  la  superikie  es  plana, 
facihnente  está  hecho  el  cartón  ,  pues  se  van  pjgando  de 
dos  en  dos  ,  ú  de  quatro  en  quatro ,  solapando  por  las  ori- 
llas lo  que  baste  ,  y  luego  se  asienta  en  su  lugar ,  recargando 
cosa  de  un  dedo  sobre  su  antecedente  ,  y  poniendo  las  ta- 
chuelas de  suerte  que  no  embaracen  después  para  levantar 
la  orilla  ,  y  engrudarlos  con  la  brochuela.  Pero  si  la  super- 
licie  es  cóncava  ,  y  no  encaiíonada  ,  porque  así  es  lo  mismo 
que  plana  ,  tiene  mayor  dificultad  ,  pues  necesita  de  sentarse 
cada  pliego  de  por  sí ,  y  aun  cada  medio  pliego ,  para  que 
Advertencia  j)ara  se  ajuste  á  la  gracia  de  la  superficie  :  y  cuidado  con  que  á 
el  engrudar  las  orillas  en  el  sitio  no  se  peguen  á  él ,  ni  parti- 
cipe del  engrudo  ,  porque  demás  de  pegarse  el  cartón  á  la 
pared  ,  de  que  se  sigue  el  romperse  á  el  levantarlo ,  aquello 
que  se  pega  en  el  sitio  es  tan  perjudicial ,  y  mas  si  es  á  el 
fresco  ,  que  en  haciendo  humedad ,  sale  afuera  la  man- 
cha después  de  pintado. 


Có}no  se  ha  de  ha- 
cer el  cartón  para  su- 
perficie cóncava. 


el  tiempo  de  encarto- 
nar el  sitio  ^ue  se  ha 
de  pintar. 


He 


§.       III. 


Modo  de  matar ^  el    X  Aecho  esto  ,  y  teniendo  las  colores  todas  molidas  i  el 
yeso  para  pintar  a  el    gg^^  ^  y  cubiertas  siempre  con  ella  en  sus  vasijas  para  que 


temple. 


Otro  modo  de  pre- 
parar el  blanco  de  es- 
pejuelo. 


"Tintas  de  ayre , 
celage. 


no  se  sequen  ni  endurezcan ,  y  en  cada  color  una  cuchara 
de  palo  para  sacar  quando  convenga  ,  prevendrá  también  el 
blanco  de  yeso  de  espejuelo  muerto  ,  lo  qual  se  hace  tem- 
plándolo muy  ralo  ,  como  caldo  espeso  ,  en  una  vasija  gran- 
de ,  y  que  le  sobre  mucho  vacío  ;  porque  luego  que  se  re- 
conoce que  el  yeso  va  tomando  cuerpo  ,  sin  cesar  de  me- 
nearlo con  un  palo ,  se  le  añade  agua  ,  y  se  vuelve  á  me- 
near muy  bien  ,  sin  dar  lugar  á  que  se  asiente ,  ni  endu- 
rezca ;  y  hecho  esto  hasta  tres  ó  quatro  veces  ,  se  conoce  es- 
tar ya  muerto  ,  quando  se  ve  que  el  agua  anda  por  encima 
clara ,  y  entonces  tiene  ya  su  punto  ,  y  se  flexa  estar. 

Este  blanco  sirve  para  hacer  las  tintas  generales,  mas 
para  poner  en  la  paleta  con  las  demás  colores ,  y  para  tocar 
de  luz  ,  especialmente  quando  ha  de  ser  blanco  puro  ,  se  usa 
del.  yeso  de  espejuelo  de  otra  manera  ,  y  es  templando  una  ' 
porción  de  ello  á  voluntad  ,  y  hecho  una  pella  ,  y  endureci- 
do ,  antes  que  se  seque  ,  se  quebranta  en  la  losa  con  la  mo- 
leta ;  y  añadiéndole  agua  ,  como  á  las  demás  colores ,  se  va 
moliendo  á  partes ,  y  echándolo  en  una  cazuela ,  donde  se  ' 
conserva  cubierto  de  agua  para  dicho  efecto. 

Prevenidas  todas  estas  cosas ,  pasará  el  pintor  á  hacer  las  ¡ 
tintas  generales ;  y  así  para  cosas  de  historia  ,  donde  hay  ce- 
la- ; 


LIBRO  SEXTO.  113 

lages,  y  rompimientos  de  gloria  ,  solo  ha  de  hacer  tres  tintas,' 
la  una  de  ocre ,  y  blanco ,  clarita ,  y  algo  de  tierra  roxa ;  la  otra 
de  blanco  ,  y  esmalte  para  los  celages  ;  y  la  otra  de  blanco, 
y  negro  de  carbón  para  las  nubes.  Suponiendo ,  que  de  estas 
tintas  no  se  ha  de  servir  siempre  como  ellas  están ,  sino  que 
tal  vez ,  según  la  calidad  de  la  cosa  ,  tomara  de  ellas  con  la 
brocha ,  y  echándolas  en  el  campo  de  la  paleta ,  les  añadirá 
lo  que  convenga  para  diferenciar  de  tinta ,  ya  amoretada  coa 
el  carmín ,  ó  pabonazo ,  o  ya  enroxeciendo  con  la  tierra  ro- 
xa ,  ó  pardeando  con  la  sombra  ,  ocre  ,  ó  negro. 

Después  hará  tintas  generales  para  las  cosas  de  arquitec-  Tintas  de  marmol 
tura ,  y  adornos ;  y  comenzando  por  las  de  marmol  blanco,,  blanco. 
tomará  del  yeso  una  buena  porción  con  un  cucharon  ,  y 
echarla  en  una  vasija  grande  ,  y  en  un  pedazo  de  ladrillo, 
ó  teja  seca ,  dará  una  brochada  del  blanco  solo ,  que  esté  bien 
líquido ;  v  después ,  hecho  un  caldillo  con  una  brocha  en 
el  negro  de  carbón  ,  echara  un  poco  en  el  blanco  donde 
quiere  hacer  la  tinta  ,  y  menearlo  muy  bien  con  una  bro- 
cha hasta  que  se  incorpore  todo ,  y  luego  aiíadirle  otro  po- 
co del  ocre  claro  bien  desleido ,  y  menearlo  todo  muy  bien 
hasta  que  se  incorpore ,  y  después  probar  la  tinta ,  que  to- 
que junto  á  la  brochada  del  blanco  que  diximos  ,  y  ponién- 
dola á  secar  a  el  calor  del  sol ,  ú  del  fuego ,  ver  si  la  tintü 
hecha  rebaxa  á  el  blanco  en  un  grado  ,  de  manera  que  ni 
esté  fuerte  ,  ni  floxa  :  y  conforme  se  viere  ,  aiíadirle  lo  que  le 
faltare  ,  y  cuidar  de  que  no  amarillee  mucho ,  sino  quanto 
quebrante  lo  azulado  del  blanco  ,  y  negro ,  porque  no  ha- 
ga aplomado. 

Hecha  esta  primera  tinta  ,  de  que  se  ha  de  hacer  siem- 
pre mayor  cantidad  ,  se  echará  en  una  olla  la  mitad  de  ella, 
y  se  le  pondrá  su  número  t.  y  una  A^I :  y  lo  mismo  se  ha- 
rá en  las  siguientes ,  variando  el  número  2.  3.  4.  y  en  esta 
olla  se  ha  de  poner  también  un  cucharon  para  sacar  quan- 
do  sea  menester  ;  y  á  la  que  queda  en  el  barreño  ,  ó  cazolon, 
se  le  añadirá  mas  negro  de  carbón  ,  y  su  poco  de  ocre  claro, 
y  después  de  incorporarla  muy  bien  ,  probarla  con  la  bro- 
cha junto  á  la  antecedente  ,  y  ver  si  después  de  seca  ,  en  la 
conformidad  que  la  otra ,  la  rebaxa  en  otro  grado  ,  y  hasta 
ajustaría  ,  no  pasar  adelante  ;  y  estandolo  ,  echar  también  1^ 
mitad  en  otra  olla  ,  y  poncile  su  cucharon ,  y  su  número  ,  y 
letra  vV,  y  pasar  á  cxecutar  la  tercera  ,  añadiéndole  solo  tier- 
ra negra ,  y  inia  puntica  de  sombra  de  Italia  ;  y  graduando 
esta ,  y  hecha  la  prueba  en  la  conformidad  de  las  anteceden- 
tes ,  pasar  á  hacer  la  quarta  tinta  ,.  añadiendo  i  lo  que  q^97 
daré  de  la  tercera  ma^  tierra  negra ,  y  sombra  :  y  se  advierte. 
que  de  estas  dos  últimas  con  menos  cantidad  basta  que  de 
Tom.  11.  P  las 


114 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Advertencia  ini' 
j>ortants  fara  hacer 
las  tintas. 


Toques  de  luz ,  j  de 
obscuro. 


Tintas  de  oros. 


Tintas  de  bronce. 


Tintas  de^órjído  á 


el  icmjjle. 


Varias  maneras  de 
pórjidos. 


Tintas  de  fábrica f 
de  qué  se  hacen. 


Tintas  azules  pa- 
ra el  temple. 


las  Otras :  y  que  de  todas  las  colores  que  se  fueren  echando  á 
las  tintas  ,  se  supone  han  de  estar  bien  desleídas  con  brocha, 
como  caldo  espeso  ,  porque  si  se  echan  enteras ,  suelen  que- 
dar en  el  asiento  algunos  guruUos ,  que  después  deshechos, 
alteran  la  tinta. 

Concluidas  estas  quatro  tintas  generales ,  solo  resta  de- 
cir ,  que  para  tocar  de  luz  sirve  el  blanco  puro  remolido ,  y 
para  el  obscuro  fondo  la  sombra  del  viejo. 

Las  tintas  de  oros  se  hacen  fácilmente  con  el  ocre  claro 
de  Valencia  ,  ú  de  coleteros  ,  y  blanco  ,  la  primera  ;  la  se- 
gunda con  el  ocre  claro  solo  ;  la  tercera  con  el  ocre  obscu- 
ro ;  y  la  quarta  con  este ,  y  la  sombra  de  Italia  ,  y  algo  de 
tierra  roxa ,  y  después  tocar  de  obscuro  con  la  del  viojo ,  y 
de  luz ,  añadiendo  á  la  primera  otro  tanto  de  blanco  remoli- 
do ,  y  echarlas  en  sus  vasijas  con  sus  números ,  y  una  O  en 
cada  una ,  en  demostración  de  ser  tintas  de  Oro. 

Las  tintas  de  bronce  se  hacen  añadiendo  á  las  dos  pri- 
meras un  poco  de  tierra  verde  ,  y  á  la  tercera ,  y  quarta  un 
poco  de  añil ,  guardando  en  las  pruebas  la  forma  de  las  an- 
tecedentes ,  y  señalando  las  vasijas  por  su  orden  en  todas  pa- 
ra que  no  se  confundan. 

Las  tintas  de  pórfido  se  hacen  con  esmalte  ,  blanco ,  y 
carmin  ,  la  primera  ;  y  la  segunda  ,  rebaxando  con  el  esmal- 
te ,  y  carmin  ;  y  lo  mismo  en  la  tercera ;  y  para  la  quarta  ,  aña- 
dir un  poco  de  añil ,  y  carmin  ;  y  si  no  se  quieren  tan  her- 
mosas ,  se  puede  usar  del  añil  en  vez  del  esmalte  ;  y  si  to- 
davía se  quiere  mas  baxo  de  color ,  se  puede  usar  del  negro 
de  carbón  ,  en  vez  del  añil ;  y  todavía  sera'  mas  baxo  este  ,  si 
en  lugar  del  carmin  se  usare  del  pabonazo  ,  ú  albín. 

Las  tintas  de  fábrica  ,  aunque  se  pueden  hacer  del  negro 
de  carbón  ,  y  sombra  ,  graduadas  con  el  blanco  ,  y  también 
con  solo  blanco  ,  y  sombra  del  viejo ,  sin  embargo  ,  para 
que  contrapongan  bien  i  las  tintas  de  marmol ,  será  conve- 
niente hacerlas  de  negro  de  carbón  ,  y  blanco  ,  quebrantando 
lo  aplomado  con  un  poco  de  tierra  roxa  ,  y  haciendo  la  pri- 
mera en  tal  grado  ,  que  rebaxe  á  la  primera  de  marmol ,  y 
podrá  esta  servirle  de  toque  de  luz  ,  y  continuar  graduando 
las  demás  hasta  la  quarta  ,  añadiendo  siempre  negro  ,  y  tierra 
róxa  á  lo  que  iquedare  de  la  antecedente  ;  y  para  estas  puede 
servir  de  obscuro  la  tierra  negra ,  con  un  poco  de  sombra 
del  viejo. 

Si  se  hubieren  de  hacer  tintas  azules  para  algún  ador- 
no ,  d  medalla  de  lápiz  lazuli ,  se  hará  con  esmalte  ,  y  blan- 
co ,  quedando  por  tercera  el  esmalte  solo ,  y  á  este  añadirle 
para  quarta  un  poco  de  añil ,  y  este  solo  para  los  obscuros; 
y  para  tocar  de  luz ,  añadir  un  poco  de  blanco  á  la  primera. 

Pue- 


LIBRO    SEXTO. 


1 1 


Puedense  también  hacer  estas  con  solo  añil ,  y  blanco  ,  aun- 
que no  es  tan  hermoso. 

Las  tintas  verdes  se  hacen  á  el  temple  muy  hermosas, 
usando  para  la  primera  del  verde  montaña ,  con  un  poco  de 
ancorca  lina ;  y  la  segunda  con  la  tierra  verde  ,  y  algo  de 
verde  montaña ,  y  ancorca  obscura ,  y  luego  rebaxar  esta, 
añadiéndole  un  poco  de  aiíil ,  y  otro  poco  de  verde  vexiga; 
y  para  la  quarta ,  añadir  mas  añil ,  y  verde  vexiga  ,  y  tocar 
de  obscuro  con  solo  el  verde  vexiga  ,  y  el  añil ;  y  de  luz, 
añadiendo  un  poco  de  blanco ,  y  ancorca  á  la  primera  tinta, 
y  es  un  verde  hermosísimo.  Para  lo  qual  se  ha  de  entender, 
que  el  verde  vexiga  no  se  muele  sino  echado  en  agua ,  quan- 
to  le  cubra  ,  y  así  se  ablanda  ,  y  se  usa  de  él  sin  cola ;  y  la 
tierra  verde  con  solo  echarla  en  agua  algunas  horas  ,  se  des- 
hace ,  y  luego  darle  una  vuelta  en  la  losa  para  que  todo 
se  iguale. 

Puedense  también  hacer  tintas  de  verde  menos  hermoso, 
no  usando  para  la  primera  del  verde  montaña ,  sino  de  la^ 
tierra  verde ,  añadiéndole  blanco  ,  y  un  poco  de  ancorca  ;  y 
la  segunda  de  la  tierra  verde  sola  ,  con  muy  poca  ancorca  ,  y 
luego  rebaxar  las  otras ,  añadiendo  á  la  tierra  verde  un  poco 
de  añil ,  y  verde  vexiga  ,  y  el  toque  de  obscuro  ,  y  de  luz, 
como  en  la  antecedente  ,  y  es  un  verde  suficientemente 
hermoso. 

Otro  verde  se  puede  hacer  mas  baxo  con  añil ,  y  an- 
corca obscura  ,  ú  ordinaria  ,  y  aun  con  la  fina  ,  sin  añadirle 
blanco ,  y  rebajando  siempre  con  el  añil ,  y  verde  vexiga  :  y 
advierto,  que  este  nunca  quiere  juntarse  con  tinta  que  lleve 
blanco  ,  porque  hace  mal  color ,  sino  solo  se  ha  de  usar  para 
endulzar  los  obscuros  del  vorde,  y  darles  xugo,  y  hermosura. 

Tintas  de  encarnado  ,  ó  bien  sean  de  bermellón ,  y  blan- 
co ,  la  primera ,  ó  bien  de  tierra  roxa  ,  rebaxandolas  con  el 
carmín  ,  son  bien  fáciles ,  como  también  las  de  carmín  ,  y 
blanco.  Lo  demás ,  que  toca  á  tintas  de  carnes  i  el  temple, 
no  soy  de  parecer  que  se  ha2;an  ,  por  la  variedad  de  los  co- 
loridos ,  ya  mas  templados  ,  ya  mas  roxos ,  ya  mas  cercados, 
y  nunca  se  pueden  hacer  bien  con  unas  mismas  tintas ;  y 
así  no  hay  para  esto  cosa  mejor  que  la  paleta  ,  y  perderle  el 
miedo  ,  como  quien  pinta  á  el  olio.  No  excuso  añadir  aquí 
el  secreto  peregrino  de  obscurecer  el  carmín  para  los  fondos; 
y  es  ,  moliéndolo  con  un  poco  de  xabon  ,  y  miel ,  y  después 
recocerlo  un  poco  ,  y  echarle  algo  de  cola  ,  y  toma  un  fon- 
do admirable.  Y  esto  lo  he  experimentado  en  carmín  or- 
dinario ,  y  en  el  de  Honduras ;  pero  no  en  todos  los  finos, 
pues  en  algunos  no  hace  tan  buen  efecto. 


Tintas  ver  di  s  pa- 
ra el  Unij'ií. 


Otras  tintas  de  vtr- 
de para  el  templt. 


Otro  verde  mas  bA- 
xo  para  el  temple. 


Tintas  encarnadas 
para  d  temple. 


Totn.  IL 


V  % 


Con- 


III 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Ett  comenzando  á 
fintar  la  obra  ,  esta 
hecha  la  mitad. 


Cómo  se  ha  de  co- 
menzar a  £Íntar  d  el 
temple. 


Prevenciones  im- 
^  fortantes ^ara  el  tem- 
ple. 


c 


§.  IV. 


Modo  de  desperji- 
lar  en  el  temple. 


concluidas  ya  las  tintas ,  y  prevenido  el  recado  de  bro- 
chas ,  y  pinceles  ,  que  los  mejores  son  de  pelo  de  jabalí ,  sal- 
vo alguno  de  melonciUo ,  dicen  los  prácticos  que  está  hecha 
la  mitad  de  la  obra  ;  porque  para  hacer  la  traza ,  dibuxos, 
y  borroncillos  particulares  ,  aparejar  ,  y  dibuxar  el  sitio ,  en- 
cartonar ,  moler  los  colores ,  y  hacer  las  tintas ,  es  menester 
mucho  tiempo ,  porque  son  cosas  muy  engorrosas ;  y  así, 
prevenido  todo  esto ,  no  se  ha  perdido  tiempo.  \  habiendo 
de  comenzar  alguna  cosa  de  las  tintas  hechas  ,  siempre  ha 
de  ser  de  lo  que  cae  debaxo  ,  reservando  para  después  lo  que 
ha  de  quedar  encima  ,  por  excusar  la  impertinencia  de  an- 
dar recortando ,  ó  ensuciar  lo  que  está  hecho.  Para  lo  qual, 
estando  ya  las  tintas  reposadas ,  se  ha  de  sacar  con  el  cu- 
charon de  aquello  que  está  asentado  una  buena  porción  ;  y 
si  está  bien  espesa ,  se  le  echará  de  la  cola  templada ,  y  ca- 
liente ,  lo  que  baste  para  desleiría ,  de  suerte ,  que  sacando 
la  brocha  haga  hilo  el  chorro ,  dexando  cubierto  del  color 
la  brocha  un  tanto  quanto  ;  y  si  la  tinta  estuviere  muy  agua- 
da ,  se  le  echará  la  cola  fuerte ,  para  lo  qual  siempre  se  ha 
de  tener  lumbre  ,  y  en  ella  ha  de  estar  una  olla  de  cola ,  y 
otra  de  agua  ,  y  aun  otra  de  cola  templada  ,  salvo  que  si  la 
cola  es  de  retazo  blanco  de  guantes ,  se  mantiene  líquida  con 
solo  echarle  unos  tallos ,  ú  hojas  de  higuera  ,  quanto  dé  un 
herbor  con  ellas ,  y  es  un  grandísimo  alivio ,  lo  que  no  se 
logra  con  la  de  retazo  de  gamuzas ,  ni  la  de  tajadas.  Y  fi- 
nalmente ,  en  estando  ya  aparejada  la  tinta  en  el  jarillo ,  ú 
otra  vasija  de  asa ,  se  le  dará  á  el  sitio  que  se  pretende  labrar 
de  aquellas  tintas  la  primera  mano  ligerita ,  de  suerte ,  que 
ni  quede  cargada  ,  ni  relamida ;  porque  si  queda  cargada  ,  ta- 
pa lo  trazado  ,  lo  qual  siempre  se  ha  de  traslucir ,  y  si  que- 
da relamida ,  no  da  su  color ,  y  degeneran  las  tintas  que  se 
siguen  :  y  también  es  menester  llevarla  desde  luego  igual  sin 
dexar  corrales  ,  porque  habiendo  de  volver  sobre  lo  ya  dado, 
siempre  queda  desigual ,  y  acamelotado. 

En  estando  ya  seca  esta  primera  tinta  ,  y  prevenida  en 
su  jarillo  como  la  antecedente ,  la  segunda  con  su  número, 
y  letra  ,  para  que  no  se  truequen ,  irá  labrando  con  ella  en 
todas  aquellas  partes  que  le  tocare  ,  extendiéndose  algo  mas, 
donde  ha  de  desperfilarse  con  la  siguiente ;  y  donde  ella  se 
desperííla  con  la  primera ,  convendrá  executarlo  quando  el 
pincel ,  ó  la  brocha  están  ya  descargados  de  ja  tima ,  y  en- 
tonces suavemente  pasarlo  con  ligereza  por  aquella  extremi- 
dad que  ha  de  ser  el  desperfilado  ,  y  aun  si  ñiere  menester, 

<;  mo- 


LIBRO   SEXTO. 


I  !■ 


mojar  la  punta  do  la  brocha  en  agua ,  6  cola ,  y  pasándola 
ligeramente  por  aquel  extremo ,  se  consigue  el  despcrlilado 
con  facilidad  :  y  se  advierte ,  que  siempre  que  se  haya  de 
mudar  de  tinta  ,  se  ha  de  lavar  la  brocha  ,  6  pincel ,  para  lo 
qual  se  tiene  á  la  mano  una  cazuela ,  ó  porcelana  grande 
con  agua ,  y  contra  uno  de  sus  lados ,  apretando  el  pin- 
cel en  la  misma  agua  ,  y  revolviéndole  á  el  mismo  tiempo, 
se  limpia  fácilmente  ;  y  lo  mismo  se  ha  de  hacer  siempre 
que  se  dexa  ,  ó  muda  pincel  ó  brocha ,  que  nunca  ha  de 
quedar  sucia. 

Concluido  pues  lo  que  pertenece  á  la  segunda  tinta  ,  es-  Adverteticia  im- 

tando  ya  seca  ,  y  no  de  otro  modo  ,  entrará  con  la  tercera,  portaiiU'  jjara  d  tum- 
observando  las  mismas  circunstancias  que  en  la  antecedente;  í^^- 
y  cuidado  de  no  estregar  una  y  otra  vez  sobre  lo  ya  dado, 
porque  se  ablanda  lo  de  debaxo ,  y  se  altera  la  tinta ,  sino 
siempre  se  ha  de  procurar  labrar  con  ligereza  ,  y  limpieza. 
Y  filialmente ,  en  estando  seca  la  tercera  tinta  ,  entrará  la- 
brando con  la  quarta  á  donde  le  pertenece  con  las  mismas 
observaciones.  Y  concluido  esto ,  tocará  de  obscuro  con  la 
sombra  del  viejo  ,  como  diximos  ,  en  los  lugares  mas  pro- 
fundos ,  y  no  mas  ,  como  también  de  luz  con  el  blan- 
co remolido  en  los  lugares  mas  altos ,  v  donde  la  luz 
chilla ,  y  reluce ,  dexando  servir  la  media  tinta  del  cla- 
ro que  es  la  primera. 


c 


§.  V. 


^on  este  mismo  orden  continuará  el  aprovechado  con  Observaciones  pa- 
las  demás  cosas  que  se  hubieren  de  labrar  de  tintas  hechas,  ra  el  uso  de  las  tintas 
observando  que  la  primera  lo  cubre  todo ;  y  la  segunda,  del  temjple. 
quando  no  hay  inconveniente  de  que  oculte  lo  trazado ,  de- 
be también  cubrir  todo  lo  que  ha  de  ser  sombreado ,  o' ,  co- 
mo dicen  ,  lo  suyo ,  y  lo  ageno  ;  las  demás ,  lo  que  les  to- 
que. Pero  en  caso  que  suceda  haberse  ocultado  los  trazos 
del  dibuxo  ,  se  puede  remojar  aquello  que  se  encubre  con 
agua  sola  ligeramente  con  brocha  blanda  ,  y  á  medio  secar, 
ir  apuntando  ,  ó  con  lápiz  negro ,  6  con  la  tinta  siguiente, 
lo  que  convenga  ,  para  el  gobierno  del  dibuxo  ;  y  dexandolo 
secar ,  ir  labrando  después ,  cubriendo  solo  con  la  tinta  si- 
guiente lo  que  le  toque  ,  y  no  mas,  para  que  los  registros 
no  se  pierdan.  Advierto  también,  que  muchas  veces  en  vien* 
do  que  una  tinta  que  ya  tenia  cola  se  ha  embebido  ,  le  aiía- 
ácn  mas  cola  para  disolverla  ,  con  lo  qual  se  engrasa  ,  y 
obscurece  mucho ,  y  mas  si  es  blanco ,  de  suerte ,  que  si  se 
toca  de  luz  con  él  ,  mas  obscurece  que  aclara  ;  y  así  en 
tales  icasos  solo  se  le  ha  de  aiíadir  agua  caliente  ,  porque 

lo 


Advertencia  parn 
si  se  ocultan  los  trazos 
del  dibuxo  en  el  tem- 
fle. 


ii8  MUSEO   PICTÓRICO. 

lo  que  se  le  ha  consumido  es  la  humedad  ,  que  la  cola 
allí  se  queda. 
Cómo  se  ha  de  ma-  Resta  ahora  advertir  el  manejo  de  la  regla  para  las  lí- 

nejar  la  regla  de  ma-  neas  rectas  ,  especialmente  en  las  cosas  de  arquitectura  ;  por- 
no  en  las  obras  del  que  no  sabiéndola  manejar ,  mas  embaraza  que  ayuda  ;  y 
temple  ^  y  fresco.  sabiéndola  manejar ,  se  tiran  facilísimamente  las  líneas  ;  y  no 

solo  no  embaraza ,  sino  que  también  sirve  de  tiento  :  esta 
ha  de  ser  la  que  llamamos  regla  de  mano  ,  de  cosa  de  ima 
vara  no  mas ,  que  para  trazar  se  tendrán  otras  mucho  ma- 
yores ,  y  se  ha  de  tener  en  la  mano  izquierda  ,  y  para  apli- 
carla ,  se  han  de  poner  el  dedo  meñique  ,  y  el  pulgar  ha- 
cia la  parte  de  adentro  ,  y  los  tres  de  en  medio  á  la  parte  de 
afuera  ;  y  de  esta  suerte  se  tiene  firme ,  llegándola  á  la  su- 
perficie ,  y  se  muda  prontamente  arriba  ,  ú  abaxo ,  con- 
forme conviene. 

§.    VI. 

Paleta  que  se  ha  xJLhora  solo  falta  advertir  el  uso  de  la  paleta  :  esta ,  aun- 
de  usar  para  el  íeni-  que  los  antiguos  la  usaban  de  una  tabla  ancha  ,  como  me- 
fle ,  y  fresco.  dia  vara  ,  y  de  largo  una  ,  y  con  dos  barrones  á  los  extre- 

mos ,  bien  clavados  y  empalmados  á  cola  de  milano ,  para 
que  no  se  tuerza  ;  y  otros  la  han  usado  de  piedra  de  pi- 
zarra grande  ,  la  experiencia  nos  ha  enseñado  ,  por  lo  pesado 
de  estas  dos  materias  ,  que  es  mas  fácil ,  y  cómodo  un  lien- 
zo de  á  vara  ,  bien  imprimado  ,  y  liso  ,  el  qual  fácilmente 
se  transporta ,  y  maneja  como  se  quiere  ;  y  aun  si  fuere  de 
tres  quartas ,  y  media  vara ,  es  bastante ,  y  se  puede  tener, 
en  caso  necesario ,  sobre  el  brazo  izquierdo  ,  asegurándola 
con  la  mano ,  para  lo  qual  puede  tener  alguna  manija  em- 
palmada á  manera  de  travesano  que  salga  afuera. 

En  esta  pues  se  ponen  las  colores  ,  tomando  cada  una 
con  la  cuchara ,  que  tiene  en  su  vasija  en  bastante  cantidad, 
Modo  mapt'sterioso    especialmente  del  blanco  remolido  ;  y  con  esto  ,  y  tener  á  la 
de  pintarlas  earms  d    mano  la  cazolilla  de  la  cola  templada  ,  y  las  tintas  del  ayre, 
el  templf.  para  ayudarse  de  ellas  en  algunas  cosas ,  perfilara'  con  la 

tierra  roxa  ,  d  albin  las  carnes  que  hubiere  de  pintar ,  y  lue- 
go irá  empastando  con  paciencia  ,  y  uniendo  á  el  mismo 
tiempo  las  .tintas  antes  que  se  sequen  :  y  en  estando  me- 
tido de  color ,  á  el  tiempo  que  se  va  secando ,  ir  obser- 
vando donde  conviene  tocarle  de  claro ,  ú  obscuro ,  por- 
que entonces  se  logra  con  facilidad ,  y  unión.  Pero  este 
modo  ,  á  la  verdad  ,  aunque  es  el  mejor ,  no  es  para  prin- 
cipiantes,  que  I  han  de  ir  atenidos  á  copiar  de  alguna  cosa, 
y  que  han  menester  ver  el  efecto  de  lo  que  hacen,  sino 
para  hombres  de  gran  magisterio  ,  práctica  ,  y  caudal ,  por- 
"i  que 


LIBRO   SEXTO. 


ii< 


que  aquí  se  pinta  por  fe ,  pues  no  se  comprehendc  en  fres- 
co el  claro  ,  y  obscuro  ,  porque  todo  está  igual ,  y  es  la  ma- 
yor confusión  que  se  puede  ofrecer  en  la  pintura.  Y  así  yo 
soy  de  opinión  que  el  pintar  bien  bien  á  el  temple  de  es- 
ta manera  es  el  mayor  magisterio  que  se  puede  ofrecer  ,  y 
no  menos  en  flores ,  países ,  ó  cosas  semejantes ,  que  para 
hacerlo  mal  todo  es  fácil. 

Otro  modo  hay  ,  que  es  mas  para  principiantes ,  y  es 
meter  de  una  tinta  general  todas  las  carnes ,  ó  bien  sean 
claras ,  d  bien  rebaxadas ,  y  hechas  sus  quatro  tintas  gene- 
rales ,  ir  labrando  con  ellas  sobre  seco ,  y  donde  conviniere 
enroxecer  mas ,  echar  con  la  brocha  de  la  tinta  en  la  pa- 
leta ,  y  allí  afiadirle  lo  que  convenga  ,  y  continuar  en  esta 
forma ,  hasta  que  concluidas  las  quatro  tintas  ,  se  le  toquen 
algunos  golpes  de  claro ,  ú  de  obscuro  ,  donde  los  haya  de 
menester ;  y  este  es  modo  que  admite  espera  ,  y  se  dexa 
mas  comprehender  :  estos  últimos  golpes  se  pueden  hacer 
con  muy  galante  manejo  ,  plumeándolos  ó  miniándolos  con 
punticos ,  mas  6  menos  menudos ,  según  la  magnitud  de  la 
cosa  ,  y  de  la  distancia. 

Las  obras  de  los  antiguos  tuvieron  mucho  de  esto  mi- 
niado ,  que  no  hay  paciencia  aun  para  mirarlo ;  pero  en 
nuestros  tiempos  se  hace  mas  labrado ,  y  manchado ,  que 
punteado  ,  y  es  manejo  mas  libre  ,  y  magisterioso  ,  reservan- 
do solo  el  miniar  para  tal  qual  parte ,  ú  apretón. 


R 


§.   VII. 


_esta  ahora  un  primor  muy  singular ,  que  nos  dexaron 
introducido  Miguel  Colona  ,  y  Agustín  Mitteli ,  pintores  in- 
signes Boloíieses ,  con  otras  muchas  cosas  que  nos  enseña- 
ron en  sus  heroycas  obras ;  como  lo  manifiesta  la  bóveda 
del  salón  de  los  espejos  de  este  Palacio  de  Madrid  ,  la  er- 
mita de  San  Pablo  en  Buen-Retiro ,  la  cúpula  de  la  Igle- 
sia del  Convento  de  Mercenarios  Calzados  de  esta  Corte, 
y  otras ,  en  que  mostraron  bien  su  gran  magisterio  ,  y  prác- 
tica en  el  temple ,  y  fresco.  Es  pues  este  secreto  primor ,  el 
tocar  de  oro  las  cosas  que  lo  permiten  ;  pues  de  suerte  en- 
gaña ,  encanta ,  y  hermosea  una  obra  ,  estando  bien  hecho, 
que  muchos  no  lo  admiran  ,  porque  lo  suponen  verdadero} 
y  si  otros  no  lo  creen  ser  así ,  es  porque  ya  lo  saben. 

Para  esto  es  menester  primero  saber  como  se  hace  la 
pasta  ,  d  betún  ,  que  llaman  el  mordiente  ;  y  es  en  esta  for- 
ma. A  una  onza  de  barniz  grueso ,  que  llaman  en  otras  par- 
tes barniz  de  Guadamccileros ,  se  ha  de  echar  otra  de  tre- 
mentina ,  y  otra  de  cera  amarilla ,  pero  dos  de  pez  griega, 

y 


M¿igisterio  gratt' 
de  pintar  bien  á  el 
tem£U. 


Modo  de  dar  los 
últimos  golpes  d  el 
temple. 

Manera  muy  fati- 
gada de  los  antiguos 
a  el  temple. 


Miguel  Colona  ,  j 
Agustín  Mitteli ,  in- 
signes pintores  Bolo- 
ñeses  :  sus  obras  en 
esta  Corte. 


El  encanto  de  tocar 
de  oro  las  cosas  que 
lo  permiten. 


Modo  de  hacer  el 
betún  ,  ó  mordiente, 
para  tocar  de  oro  las 
obras  del  temple ,  / 
fresco. 


120 


MUSEO   PICTÓRICO. 


y  á  falta  del  barniz  grueso ,  puede  suplir  el  secante  común 
de  aceyte  de  linaza  ,  y  todo  junto  derretirlo  en  una  ca- 
zuela vidriada  ,  á  fuego  lento  ,  hasta  que  se  incorpore  muy 
bien  ,  y  después  dexarlo  helar  ;  y  si  estuviere  muy  duro  ,  se 
le  echará  un  poco  del  barniz ;  y  si  muy  blando ,  añadirle 
cera  ,  y  pez  griega ;  y  después  de  incorporado  ,  y  helado  ,  ir 
tomando  á  pedazos  lo  que  se  hubiere  de  gastar ,  poniéndo- 
lo en  una  cazolita  pequeña  ,  porque  no  se  requeme  todo 
Modo  iie  usar  del  junto ,  y  plumeando  con  él  las  luces  con  un  pincel  de  me- 
7nordií7ite ,  j)ara  to-     loncillo  ,  estando  bien  suelto ,  y  derretido  ,  irle  sentando  el 

oro  con  la  yema  del  dedo  pulgar ,  sin  estregar ,  humede- 
ciendo un  poco  el  dedo  ,  para  arrancar  á  pedazos  el  oro 
del  libro,  y  después  sacudirlo  en  el  sitio  con  un  pañuelo, 
para  que  las  plumeadas  queden  bien  recortadas ,  y  no  es 
menester  otra  cosa ;  y  se  advierte ,  que  esta  sisa ,  ó  mor- 
diente puede  esperar  tres  y  quatro  dias ,  y  en  estando  helada, 
se  puede  sentar  el  oro. 


car  de  oro. 


Modo  de  sentar  el 
oro  en  el  mordiente. 


LI- 


121 


LIBRO  SÉPTIMO. 
EL    INVENTOR, 

QUARTO  GRADO  DE  LOS  PINTORES. 

Sc^ptimum  est  judie  are  quod  invenías  ». 

POLYMNIA  ,  si've  Musa  VIL 

Id  est ,  dehctans  instrnctione. 

Signat  cuneta,  manu ,  lociuitur  Polymnia  gestii  *. 

ARGUMENTO   DE  ESTE  LIBRO. 

M—Ax  séptima  operación  ,  ó  acto  intelectual  que  practicamos 
en  el  progreso  scientífico ,  dice  Fulgencio  ,  es  hacer  juicio 
de  aquello  que  se  halla ,  ó  se  inventa  ,  dcleytandose  el  enten- 
dimiento en  la  reflexión  de  los  medios  :  por  donde  ha  veni- 
do á  descubrir  el  escondido,  quanto  precioso  tesoro  que  anhe- 
la ;  y  procurando  con  acertado  juicio  aplicarlos  de  suerte  que 
fecunden  este  delicioso  jardin  del  arte  de  la  Pintura ,  para  que 
mediante  su  copioso  y  saludable  riego  ,  vayan  germinando 
sus  plantas  los  opimos  sazonados  frutos  ,  que  con  su  dulzura 
lisongean  el  gusto ,  quanto  con  su  belleza  deleytan  la  vista. 

A  este  séptimo  acto  intelectual  llamaron  los  antiguos 
mythologicos  Polymnia  ,  una  de  aquellas  nueve  mentidas 
deidades  que  veneró  la  superstición  gentílica  por  oráculos  de 
las  sciencias  nobles ,  y  honestas  disciplinas  3  ,  cuyo  oficio  es 
expresar ,  6  pintar  con  la  mano  las  cosas  que  concibe  el  en- 
tendimiento ;  y  que  las  figuras ,  mediante  las  quales  declara 
sus  conceptos ,  parezca  que  hablan  ,  según  la  expresión  de 
acciones ,  y  de  afectos.  Y  así  trataremos  en  este  libro  de 
fecundar  la  idea  del  pintor  con  la  noticia  ,  é  inteligencia  de 
todos  aquellos  medios  que  puedan  conducir  á  el  apetecido 
logro  de  sus  deliciosas  fatigas  ,  mediante  las  quales  merezca 
ocupar  el  quarto  grado  de  esta  escala  óptica  ,  animándose  ya 
con  la  cercanía  de  la  eminencia  á  que  aspira  i  continuar  con 
mayor  estímulo  sus  bien  logrados  afanes  ,  para  llegar  á  el 
delicioso  término  de  su  apetecida  gloria. 

Tom.  II.  Q  CA- 

I     Fulgent.  Mytbolog,  i.  3     Herod.  in  siia  kistoria  juxta 

9     Virg.  in  Epigram.  Musarum  seriem. 


122 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Nadie  debe  glo' 
riarse  de  lo  que  inveti- 
ta ,  y  jpor  qué. 


La  naturaleza  tie- 
ne número  determina- 
do en  sus  especies ,  in  - 
dividiios ,  y  acciones, 
V  movimientos. 

Dicho  sentencioso 
de  Don  Claudio  Coe- 
llo. 


Figura  plantada, 
sus  diferencias ,  y  re- 
glas. 


CAPITULO    PRIMERO. 

Que  cosa  sea  inventar  ,  y  si  tocio  ¡o  que  es  inventado 


merece  el  título  de  original. 


I 


§.    I. 


nventar  es  lo  mismo  que  hallar  una  cosa  que  estaba  ocul- 
ta ,  escondida ,  ó  ignorada  ,  que  eso  signiíica  invenir e  ,  del 
verbo  latino  invenio.  Y  así  ninguno  debe  gloriarse  de  ha- 
ber sacado  á  luz  alguna  cosa ,  á  el  parecer ,  nunca  vista; 
porque  ademas  de  que  todas  son  especies  depositadas  por 
el  Criador  en  la  oficina  de  nuestro  entendimiento  ,  y  a  el 
se  le  debe  k  gloria  de  todo  lo  que  es  bueno  '  ;  por  ven- 
tura se  podrá  hallar  en  otra  parte  ;  y  si  no  adequadamente 
en  la  composición  del  todo  ,  al  menos  disipado  en  partes. 
Por  eso  dice  el  Espíritu  Santo  por  el  Eclesiástico ,  que  nada 
hay  nuevo  debaxo  del  sol  2,  Felices  los  antiguos  ,  exclama 
nuestro  Saavedra ,  qiie  .nos  robaron  la  gloria  de  ser  inven- 
tores de  lo  que  trabajamos  !  Quantas  veces  ,  dice  ,  gozoso 
de  haber  descubierto  alguna  máxima  importante  ,  la  en- 
contré casualmente  en  otro  autor ,  á  quien  se  la  hube  de 
restituir ,  sin  habérsela  usurpado  ,  porque  no  me  imputa- 
ran el  hurto  3.  Bien  podemos  todos  imitarle  en  esta  excla- 
mación ,  y  especialmente  en  el  arte  de  la  Pintura ,  que  sien- 
do imitación  de  la  naturaleza  ,  esta  no  es  ,  ni  puede  ser  in- 
finita en  sus  especies ,  individuos ,  ni  acciones ,  6  posituras 
de  ellos ;  y  de  estas ,  las  que  son  mas  gratas  á  la  vista ,  y 
convenientes  á  el  arte ,  son  menos  en  número.  Con  que  ha- 
biendo sido  tanto  lo  que  se  ha  inventado  ,  claro  es  ,  que  es- 
tarán apuradas.  Por  eso  decía  Don  Claudio  Coello  ,  que  las 
actitudes  buenas  del  natural  ya  todos  las  habían  usurpado: 
mas  no  por  eso  habíamos  de  omitirlas ,  que  no  era  justo 
que  por  no  tropezarme  yo  con  este ,  ú  el  otro  autor ,  que 
eligieron  las  mejores  ,  haya  de  buscar  yo  las  inútiles  ,  y  me- 
nos gratas  á  el  arte  ,  y  á  la  vista. 

Pongo  por  excmplo  :  una  figura  legítimamente  planta- 
da ,  no  puede  tener  mas  diferencia  que  estar  cargada  sobre 
el  un  pie  ,  6  sobre  el  otro  ;  y  en  el  pie  ,  que  dexa  movible, 
no  hay  mas  arbitrio  que  sacarlo  adelante  ,  ó  llevarlo  atrás, 
poco  mas ,  ó  poco  menos  ;  que  la  cabeza  incline  sobre  el  pie 

que 

1  Omne  donum  optimum  per-        cíes.  1. 

fectum   desursutn   est   descendens  3     Saavedra  Empres.  Polit.   en 

á  Patre  luminum.  Jacob,  i.  el  prólogo. 

2  Nihil  sub  solé   novum.  Ec- 


.^LIBRO  SÉPTIMO. 


123 


qíie  planta ;  que  sí  la  pierna  sale  afuera ,  el  brazo  de  su  la- 
do se  quede  adentro ,  y  á  el  contrario.  Estas  son  reglas  ge- 
nerales que  todos  las  saben  ,  d  las  deben  saber ,  y  observar 
siempre  que  no  nos  constriña  alguna  causa  á  usar  de  licen- 
cia. Pues  pregunto  :  ^  Quántas  veces  se  habrán  repetido  estas 
actitudes  ,  ó  posituras  ?  Cierto  es  que  no  hay  figura  planta- 
da ,  donde  no  veamos  practicada  alguna  de  las  referidas 
actitudes ;  de  suerte  ,  que  algunos  modernos  ,  por  bizarrear, 
ó  variar ,  las  desplantan ,  ó  las  tornean  de  suerte  ,  que  viendo 
una  de  estas  Carreño  en  cierta  parte ,  que  ya  la  quitaron  ,  le 
pregunto  á  un  su  amigo  de  la  profesión  que  estaba  con  el, 
de  que  mano  era  ?  Dixoselo  el  tal ;  y  siendo  así  que  era  de 
sugeto  de  su  aceptación ,  le  respondió  :  Par  Dios ,  sea  de 
quien  fuere  ,  ella  está  gcrigonceada  ;  y  era  figura  de  la  gra- 
vedad ,  y  serieded  de  un  san  Agustin  ,  que  debia  estar  bien 
agena  de  semejantes  gerigonzas. 

A  tanto  como  esto  obliga  el  querer  apartarse  de  lo  me- 
jor por  buscar  novedades ;  siendo  así  que  el  arte  es  tan  pro'- 
vido  en  sus  obras ,  que  aunque  la  actitud  en  el  todo  sea  la 
mcsma  que  otra ,  siempre  tiene  diferencia ,  siendo  legítima- 
mente inventada  ,  ya  en  la  acción  de  una  ú  otra  mano  mas 
alta  ,  ó  mas  baxa  ;  ya  en  la  cabeza  inclinada  abaxo  ú  arriba, 
á  un  lado  6  á  otro  ;  ya  en  la  diferencia  del  trage ,  y  aunque 
este  sea  el  mismo  ,  en  la  variedad  de  los  trazos ,  y  elección 
de  luz ,  y  otros  adherentes.  Con  que  no  nos  hemos  de  pri- 
var de  elegir  las  mejores  actitudes ,  y  contornos  mas  gratos, 
porque  los  antiguos  las  hayan  desfrutado  ;  antes,  bien  estos 
nos  enseriaron  á  buscar  lo  mejor ,  como  ellos  lo  hicieron, 
y  así  estaraos  obligados  á  imitarlos. 


Ahon 


§.    II. 


Gracioso  dicho  de 
Carreño. 


Aunque  tina  ac' 
titiid  se  tropiece   con 
otra ,  siendo  inventa- 
da ,  siempre  tiene  di' 
ferencia. 


ra  resta  entender ,  que  todo  lo  que  llamamos  or¡-         ^v'ó  todo  lo  inven- 
ginal ,  es  inventado ;  mas  no  todo  lo  que  es  inventado  es     tado  es  original. 
original ;  porque  esta  es  voz  como  de  canonización  ó  califi- 
cación de  una  obra.  Y  así  como  para  la  canonización  de  un 
santo ,  se  examina  su  vida ,  milagros ,  virtudes ,  y  perfec- 
ciones ,  así  también  para  la  caiiiicacion  de  una  pintura  ,  se         u„^  pintura  debe 
han  de  examinar  sus  aciertos  ,  perfecciones  ,  y  calidad  ;  y  no     ser  perfecta  para  Ha- 
ca medianía ,  sino  en  grado  supremo  de  perfección  ,  espe-     marse  original. 
cialmente  en  las  cosas  substanciales.  Porque  así  como  en  un 
varón  de  eximia  virtud  no  descaece  su  crédito  por  alguna 
vcnijlidad  ,  6  imperfección   leve  ;  así  también  una   pintura 
eminente  no  debe  descaecer  de  su  estimación  por  algún  leve 
descuido  ,  ó  mal  digerida  menudencia  ,  que  eso  es  dexar  es- 
tampado el  sigilo  de  nuestra  fragilidad.  Acuerdóme ,  que 
Tom.  II.  Q  2  ce- 


124 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Cómo  se  han  de  juz- 
gar las  obras  de  los 
hombres  eminentes. 


les. 


Modestia  de  A^e- 


Muehos  ju-zgan  lo 


que 


ni  entienden  ,  ni 


saben  mirar. 


^i'^fcas; 


celebrando  en  palacio  cierto  pintor  con  grande  extremo  lo 
que  estaba  haciendo  Lucas  Jordán  ,  le  dixo  un  caballero: 
que  no  todas  eran  de  ese  parecer  ,  pues  decían  tener  algu- 
nos descuidos.  A  que  respondió  el  tal ,  que  esa  era  provi- 
dencia de  Dios ,  para  que  no  le  tuvieran  por  divino ,  pues 
aun  así  parecia  mas  que  humano.  De  esta  suerte  se  han  de 
juzgar  los  descuidos  de  los  artífices  eminentes ,  atribuyéndo- 
los a  misterio  ,  no  vituperándolos  como  imperfección.  Por 
eso  advertidamente  introduxo  la  discreción  de  Apeles  ,  poner 
en  la  rúbtica  de  las  obr^s  Jaciehat ,  que  es  pretérito  imper- 
fecto ,  no  dfecit ,  que  es  perfecto  ,  dando  á  entender  con  la 
modestia  de  este  epígrafe ,  que  la  obra  no  está  perfectamen- 
te acabada  ,  sino  que  todavía  le  queda  que  adelantar  :  pre- 
cisa limitación  de  todas  las  obra*  humanas ,  Á  distinción  de 
las  divinas ,  que  solo  ellas  son  las  perfectas  ' .  Y  aun  siéndolo 
asi ,  para  enseñarnos  su  Magestad  ,  quando  habla  algunas 
veces  de  las  obras  exteriores  de  su  omnipotencia  la  escritura 
sagrada ,  suele  explicarse  en  tiempo  imperfecto  ^  ;  pero  no 
quando  habla  de  la  imagen  del  Verbo  3  ,  por  ser  tínico  ,  to- 
tal ,  y  adequado  desempeño  de  su  omnipotencia.  Mas  no  el 
mundo  todo  ,  pues  pudiera  criar  millares  de  mundos ,  y  aña- 
dirles mayores  ,  y  mas  excelentes  circunstancias ,  y  perfeccio- 
nes ;  y  sin  embargo  nos  dice  el  Génesis  :  In  principio  crea~ 
•üit  Deus  ccslum ,  &  terram.  Y  Christo  Señor  nuestro  ,  ha- 
biendo consumado  la  grande  obra  de  la  redención  del  ge- 
Dero  humano,  la  sello  con  las  palabras  del  Consummatum 
est ,  que  también  es  pretérito  perfecto ,  y  pasivo  ,  para  que 
indicase  el  ser  aquella  obra  de  sü  pasión. 

Y  si  esto  acaece  en  obras  verdaderairiente  maravillosas, 
¡^  qué  juicio  deberemos  hacer  de  las  nuestras  ^  Confusión  gran- 
de de  aquellos ,  que  con  osada  temeridad  juzgan  las  obras 
agenas ,  y  mas  las  que  son  de  hombres  eminentes ,  que  ni 
las  saben  mirar  ,  ni  entender  ,  quanto  menos  juzgar.  Se  han 
de  mirar  pues  las  obras  de  los  pintores  eminentes  con  tal 
veneración ,  que  aun  los  defectos ,  no  solo  se  han  de  con-^ 
siderar  como  sigilo  de  nuestra  miseria ,  sino  atribuyéndolos 
mas  á  misterio ,  que  no  alcanzamos ,  que  á  descuido ,  que 
notemos ;  pero  aun  no  digo  solo  en  las  obras  de  los  hombres 
eminentes ,  sino  aim  de  ios  que  no  lo  son  :  pues  demás  de 
que  así  lo  ordena  la  caridad,  es  una  esplendidez  hidalga, 
semejante  á  la  urbciiiidad  ,  que  con  el  igual ,  es  cortesía  ;  con 
el  superior ,  es  deuda  ;  y  con  el  inferior  dádiva.  Y  así  la  obra 

que 


I  Dei  perfecta  sunt  oj^yera.  Den- 
ter.  32.  Vidit  cuneta  qux  lecerat, 
&  erant  valdé  bona.  Gi'nes.  i. 

3     Q^uando  prxparabat   ocelos, 


&C.  Proverh.   8. 

3  Verbumcarofactumest.  Jí)í7»í, 
I.  Hic  est  Filius  meus  dilectus  ,  ¡n 
<juo  mihi  benécomplacui.  flíatk.iji 


LIBRO   SÉPTIMO. 


IHf 


que  mira  el  pintor^  no  puede  dexar  de  ser  de  una  de  estas 
tres  clases ;  6  es  igual  á  lo  que  el  hace  ,  ó  es  superior ,  o  es 
inferior.  Si  es  igual ,  tanto  como  la  ofende  ,  se  agravia ;  si  es 
inferior ,  quanto  mas  la  ensalza  ,  él  se  sublima  ;  y"  sf  es  su- 
perior ,  sobre  darle  lo  que  se  merece  ,  él  mejora  de  grado, 
pues  se  acerca  á  lo  mas  digno  ;  con  que  siempre  viene  a  re- 
dundar en  interés  propio  el  aplauso  ageno.  Ofrecióse  un  dia, 
hallándome  yo  con  Don  Juan  Carreño  oyendo  misa  -en  la 
iglesia  de  san  Gil  de  esta  Corte ,  reparar  en  un  quadro  de 
san  Pedro  Alcántara  ,  que  está  sobre  la  capilla  de  e^te  glo- 
rioso Santo  ,  y  es  de  mano  de  Don  Claudio  Coello  ;  y  fue- 
ron tales  las  cosas  que  dixo  Carreíío  en  aplauso  de  dicha 
pintura  ,  que  yo  le  dixe  ,  que  verdaderamente  nos  enseñaba 
de  todas  maneras ;  pues  no  solo  con  los  pinceles  nos  de- 
mostraba lo  que  habiamos  de  hacer ,  sino  con  las  palabras 
cómo  habiamos  de  hablar.  A  que  correspondió  diciendo: 
Aseguro  a  V.  md.  que  los  mejores  contornos  ,  y  d'tntornos 
que  yo  he  dado  á  mis  figuras  han  sido  estos  ;  porque  con 
eso  ,  qiiando  -ven  mis  obras  ,  buscan  ,  si  hay  algo  que 
aplaudir  ,y  omiten  lo  que  hay  que  vituperar.  Sentencia  dig- 
na de  grabarse  en  bronce  1  Pues  seria  muy  necia  contianza 
pensar  que  otros  han  de  hablar  bien  del -que  dice  de  todos 
mal  :  porque  dado  caso  que  este  defecto  recayese  en  hom- 
bre muy  cabal ,  lo  que  juzgo  imposible  ,  la  mala  opinión  le 
buscaria  el  mas  ligero  descuido  ,  para  acriminarle  por  muy 
execrable  delito.  Bien  supo  vincular  Apeles  esta  máxima, 
poniendo  en  su  debida  estimación  las  pinturas  de  Timan- 
tes, que  hasta  entonces  se  miraban  con  desprecio:  Ni  lo 
hizo  menos  Ticiano  con  Antonio  Corregió  ,  á  quien  suce- 
dia  lo  mismo ;  que  es  hidalguía  de  un  animo  noble  no  sec 
avaro  en  los  aplausos  ágenos. 


s 


§.  III. 


Singular  exemplo 
de  Camno. 


entado  pues  este  irrefragable  principio  ,  de  que  el  renom- 
bre de  original  es  epitecto  de  caliticacion  de  una  obra  de 
pintura  ,  se  sigue  por  conseqüencia  forzosa  ,  que  todo  aque- 
llo que  no  mereciere  esta  calilicacion  ,  tampoco  es  digno  del 
renombre  de  original.  Ha  de  ser  pues  el  original  justamen-        Calidades  que  ha 
te  inventado  de  propio  estudio  ,  sin  fraude  ,  ni  rapifía  de  co-     de  tener  el  original 
sa  alguna ;  sí  solo  estudiado  después ,  y  consultado  con  el    p^ra  merecer  este  tí- 
natural ,  y  aun  este  no  copiado  ,  quando  no  viene  justamente    ^"''' 
adequado  á  el  Intento  ,  sino  adaptado  ,  y  acomodado  i  el 
asunto  ,  tomando  lo  (|ue  hace  á  el  caso  ,  y  supliendo  lo  de- 
mas  con  la  idea  del  propio  caudal ,  ajustada  á  el  asunto. 
Yo  sé  quien  hizo  una  cabeza  de  Concepción  ,  que  i  juicio 
-iw'xj  de 


r.26  MUSE.O   PICTÓRICO. 

de  todos  era  tan  bella  ,  q-ie  por  hipérbole  decían  ,  que  solo 

la  del  cielo  podia  ser  mas  perfecta;  y  esta  se  hizo  por  un  mu- 

La  idea  del  artí-     chacho,  no  de  muy  buena  cara,  porque  la  idta  suple  lo 

fice  suple  lo  que  en  el     que  en  'el*  natural  falta  ;  pues  poco  miporta  que  st  a  mven- 

natural falta.  tada  de  propio  estudio  una  composición  ,  si  en  la  cxpission 

de  afectos ,  calidad  de  los  personag'S ,  propiedad  de  las  üso- 
nomias  ,  y  puntualidad  de  la  historia  ,  üaquea  ,  y  falta  á  las 
leyes  de  la  buena  economía  ,  retórica  ,  y  poesía;  y  mucho 
mas ,  si  á  esto  se  llega  la  debilidad  en  el  dibuxo ,  así  en  lo 
ajustado  de  los  contornos ,  como  en  la  v<.rdad  de  las  pla- 
zas del  claro ,  y  obscuro  !  Aquí  es  donde  todo  el  cdincio 
va  por  tierra  ,  porque  es  faltarle  á  la  obra  el  fundamental 
cimiento  para  su  seguridad. 

O  quantas  con  estos ,  ú  otros  defectos  mayores ,  vemos 
firmadas  con  el  aditamento  de  inventor ,  y  la  presunción  de 
original !  Siendo  asunto  mas  para  la  risa,  y  el  vituperio ,  que 
para  el  aplauso,  ni  la  comiseiacion!  Pues  aun  de  esta  se 
hace  indigno  un  presuntuoso. 

Concluyo  piies  diciendo ,  que  el  original ,  que  verda- 
deramente lo  es  ,  tiene  tal  indulto ,  que  aunque  su  autor 
lo  repita  muchas  veces,  siempre  es  original,  y  nunca  es 
copia  ,  sino  repetición  ,  por  el  magisterio  ,  y  libertad  con 
que  siempre  obia,:y  con  el  dominio  de  mejorar,  ó  mudar 
lo  que  tuviere  poíi  mas  conveniente- 

CAPITULO   II. 

Qué  caudal  debe  tener  el  pintor  en  el  entendimiento  y  p^rtz 
haber  de-  mventar  ,j  cómo  ha  de  usar  de  él. 

§.  L 

El  peligro  de  arro-  Jr\^  muchos  ha  precipitado  el  arrojarse  á  Inventar ,  sin  ha- 
jarse  a  inventar  sin  el  liarse  guarnecidos  de  aquel  caudaloso  numen  ,  que  debe  pre- 
candal  necesario.  ^^¿^^  ,^  empeño  tanto ;  pues  hallándose  en  él ,  y  altándo- 

les las  fuerzas  para  superarle,  conseqüencia  forzosa  es  declinar 
á  el  precipicio ;  pues  como  sea  tan  apetecida  la  gloria  d<? 
llegar  á  pisar  la  cumbre  de  la  eminencia  ,  algunos  genios 
impacientes  quieren  desde  luego  asaltarla  sin  asedio  :  en  cu- 
ya empresa  ,  después  de  crecidos  afanes  ,  solo  vienen  á  con- 
seguir su  propia  ruina  ,  dexando  auti  los  intereses  del  escar- 
miento para  los  que  miran  con  lástima  su  precipicio  ,  y 
Cómo  se  ha  de  as-     estudian   en   su   ruina   su  documento.   Por '  eso  advertida- 
cender  d  la  eminencia     mente   hemos   construido  esta    escala  óptica  ,   para   que   el 
del  arte.  pintor  sepa  ,  que  caminando  por  ella  de  un  grado  en  otro, 

podrá  úr  ascendiendo   sin  contingencias  hasta  la  cumbre, 

don- 


LIBRO   SÉPTIMO. 


127 


donde  desfrute  seguro  el  premio  de  sus  bien  logradas  vi- 
gilias. 

Ha  de  estar  el  inventor ,  después  de  bien  instruido  en 
los  grados  antecedentes ,  tan  dueño  del  dibuxo  ,  que  sin  di- 
Heultad  pueda  delinear  qualquiera  lígura  ,  desnuda  ,  ó  vesti- 
da ,  en  la  actitud  que  se  le  ofreciere ,  para  lo  qual  deberá 
ensayarse  repetidas  veces ,  esquiciando  algunas  Hguras  solas 
para  ir  adquiriendo  esta  pra'ctica ,  especialmente  las  que  lla- 
man de  puntos  dados  5  esto  es ,  echando  él ,  ú  otro  ,  cinco 
puntos  voluntarios  en  un  papel ,  y  acomodando  en  ellos  una 
íjgura ,  de  suerte  ,  que  cada  uno  de  sus  extremos  caiga  en 
uno  de  los  puntos  dados  ;  y  después  de  esto  ,  se  pueden  ha- 
cer de  quarro  ,  y  de  tres ;  ya  ocultando  con  la  misma  acti- 
tud alguno  de  los  extremos  ,  li  poniendo  las  manos  juntas, 
ó  ambas  en  la  cabeza  ;  y  de  esta  suerte  habilitado  ,  ir  ha- 
ciendo algunos  esquicios  ,  ó  rasguños  voluntarios  de  grupos 
de  figuras ,  observando  algún  concepto  de  contraposición  ,  y 
golpe  de  claro  ,  y  obscuro  ;  y  si  para  esto  no  alcanza  su  ge- 
nio ,  persuádase  que  no  le  tendrá  para  inventar  ;  y  así  será 
cansarse  en  vano ,  porque  no  todos  tienen  aquel  caudal ,  vi- 
veza ,  y  osadía  que  requiere  la  invención. 

Pero  suponiendo  que  le  tiene  ,  no  se  ha  de  contentar 
que  la  iigura  esté  simplemente  delineada  ,  sino  buscando 
siempre  que  la  actitud  sea  lo  mas  graciosa  ,  y  bien  contra- 
puesta de  líneas  que  pueda  ser  ,  según  la  calidad  de  ella  ,  y 
lo  conducente  á  el  asunto  ;  pues  á  veces  hay  unas  actitudes 
tan  simples ,  y  tan  sin  arte  ,  que  aunque  las  dibuxara  Ali- 
cael  Ángel ,  no  parecieran  bien  ;  porque  no  constan  de  aquel 
contraste  armónico  con  que  el  arte  las  pone  en  buena  solfa, 
y  música  para  la  vista. 

Ha  de  observar  pues  en  las  actitudes  la  contraposición, 
que  llamamos  de  líneas ;  esto  es  ,  que  los  brazos ,  ni  las  pier- 
nas no  hagan  líneas  paralelas  ,  6  estén  en  una  misma  acción, 
o  perlil ,  sino  que  si  un  brazo  se  levanta ,  el  otro  balanceé, 
baxando  proporcionalmente ;  y  si  el  uno  sale  adelante  ,  re- 
tire el  otro  atrás ;  y  lo  mismo  digo  de  las  piernas  ;  y  ademas 
de  esto ,  que  la  media  figura  de  arriba  borneé  hacia  un  la- 
do ,  y  h  de  abaxo  hacia  el  otro ,  sin  violencia  ,  ni  afecta- 
ción ,  sino  con  artificioso  descuido. 

En  la  figura  plantada  ,  ya  diximos  lo  bastante  en  el  ca- 
pítulo antecedente  ;  pero  en  la  que  acomete  ,  la  cabeza  vaya 
tras  el  brazo  que  tira  adelante.  En  la  figura  parada  ,  los 
miembros ,  y  músculos  se  muestren  con  blandura  ,  y  suavi- 
dad. En  la  que  trabaja  ,  todos  los  miembros  trabajen  ,  y  ma- 
nifiesten con  la  fuerza  la  anatomía.  En  la  que  camina  len- 
tamente ,  no  haya  de  un  pie  á  otro  mas  que  uno  y  medio; 

pe- 


Lo  que  importa  ha- 
bituarse en  las  Jigu- 
ras  de  jjuntos  dados. 


Buscar  en  las  acti- 
tudes lo  mas  gracioso. 


Qtie  las  actitudes 
tengan  contraposición 
de  lineas  ,  y  cómo  se 
entiende. 


Bornear  las  jigu- 
ras. 


128 


MUSEO   PICTÓRICO. 


pero  la  que  huye  se  desplante ,  cargando  el  peso  del  cuerpo 

sobre  el  pie  delantero ,  y  aun  algo  mas ;  y  tal  vez  alguna 

Lií^erezadelospa-     volviendo  la  cara  á  ver  el  enemigo  que  le  sigue  :  y  que  los 

ños  en  Lis  figuras,  qiie     paños  tremolantes  muestren  la  violencia,  y  ligereza  de  la 

corral, y  que  vuelan,     acción  5  como  también  en  la  íígura  que  vuela  no  se  le  han 

de  poner  paños  ,  ni  ropas  pesadas ;  y  aunque  ellas  lo  sean 
por  su  naturaleza ,  usar  de  la  licencia  posible  para  alige- 
rarlas ,  y  tremolarlas. 


Composición  cid  to- 
do de  una  historia. 


El  héroe  de  ¡a  his- 
ria  esté  en  lugar  ^re- 
tminente. 


Agrupar  lasjigit- 
ras  sin  que  estén  api- 
nadas. 


Escusar  la  multi- 
tud de  las  Jiguras. 


F 

J_JS 


§.  II. 


/sto  es  en  quanto  á  cada  figura  en  particular ,  previnien- 
do que  no  hay  regla  que  no  tenga  excepción  ,  quando  el 
caso  precisa  ,  y  no  dexa  arbitrio  para  elegir.  Pero  en  quan- 
to á  la  composición  del  todo  de  una  historia ,  que  es  en  lo 
que  ocurre  mayor  dificultad ,  es  menester  lo  primero  estar 
bien  puesto  en  el  asunto  ,  y  en  los  personages  precisos 
que  han  de  concurrir  á  él ;  y  sobre  este  intento  hacer  men- 
talmente su  composición ,  que  llamamos  dlbiixo  interno  :  y 
sin  esto  nunca  pase  á  poner  la  mano  en  el  papel ,  ii  en  el 
lienzo ,  porque  todo  será  andar  borrando  ,  y  tentando  la 
ropa ,  sin  encontrar  el  camino  seguro  del  acierto  ;  y  sobre 
todo  ponga  especial  cuidado  en  que  la  figura  principal  del 
asunto ,  que  llamamos  el  héroe  de  la  historia ,  ocupe  el  lu- 
gar mas  preeminente  ,  y  goce  de  la  luz  superior ,  y  todas  las 
demás  se  vayan  gradualmente  rebaxando  hacia  los  extremos, 
de  suerte ,  que  siempre  quede  el  héroe  dominante ,  y  se 
venga  á  los  ojos ,  sin  que  sea  menester  buscarle ,  como  dixi- 
mos  en  el  tomo  i .  lib.  i .  cap.  8.  §.  1 . 

Ha  de  poner  también  cuidado  en  agrupar  las  figuras  de 
suerte  que  no  estén  derramadas ,  ni  tampoco  apiñadas  ,  sino 
que  haya  ambiente  entre  ellas  ;  y  especialmente  si  el  perso- 
iiage  es  grave  ,  y  de  suprema  autoridad  ,  no  estén  arrinsa- 
dos  á  él  los  asistentes  ,  sino  con  la  debida  distancia ,  y  sepa- 
ración ,  en  términos  de  urbanidad  ,  y  buena  economía. 

También  ha  de  procurar  que  la  historia  no  esté  toda 
sembrada  de  figuras ,  sino  que  haya  variedad  de  grupos ,  y 
en  diferentes  distancias ,  y  que  entre  unos  y  otros  términos 
medie  algún  vacío  ,  que  llamamos  respiración  ,  para  que  la 
vista  descanse ,  á  manera  de  las  pausas  que  hay  en  la  mú- 
sica ,  que  sirven  de  grande  alivio  á  los  cantores ,  y  á  los 
oyentes  ;  y  no  menos  de  ornato ,  y  magestad  á  la '  música, 
porque  á  veces  daña  mas  lo  que  sobra  ,  que  lo  que  falta  ,  co- 
mo lo  dixo  Cicerón  hablando  de  Apeles  '. 

En- 
I     Magis  ofFendit  nimiom  quam  parum.  Cic.  orat.  ad  M.  Brufum. 


LIBRO    SÉPTIMO. 


129 


,tv;TEntre  las  figuras,  que  no  son  de  las  esenciales  á  el  asun- 
to ,  sino  que  solo  sirven  de  acompañamiento ,  procure  tam- 
bién que  ninguna  esté  ociosa ;  ó  ,  como  dice  el  Fresnoy  ,  no 
haya  liguras  de  Alquilé ,  como  que  están  esperando  que  las 
ocupen  en  alguna  cosa ,  porque  allí  están  de  mas  ;  sino  que 
una  se  admire ,  otra  converse ,  otra  señale  á  el  sitio  donde  se 
trata  el  caso ,  y  últimamente ,  que  todas  juntas  compongan 
un  todo  armonioso  ,  y  de  agradable  consonancia  ,  observan- 
do ,  como  se  ha  dicho  ,  el  agrupar  ,  contraponer  ,  y  expresar, 
eme  así  dice  el  Italiano  :  Grupo ,  contrasto  ,  6?  esprcssione. 


No  haya  ¿n  la  his- 
toria Jiguras  de  al' 
quila: 


MM 


III. 


iii  quanto  á  los  trages  observará  el  estilo  de  la  nación 
de  quien  fuere  la  historia ,  y  la  estación  de  tiempo  en  que 
sucedió  :  advirtiendo ,  que  los  romanos  usaron  la  rasura  de 
la  barba  ,  y  el  pelo  corto ,  como  se  ve  en  las  efigies  de  los 
emperadores.  Los  griegos ,  persas ,  egipcios ,  hebreos ,  sarra- 
cenos ,  y  casi  todas  las  demás  naciones ,  y  nuestros  godos, 
y  españoles ,  hasta  el  señor  rey  Felipe  IV.  usaron  la  barba 
crecida.  Y  en  España  ,  el  tiempo  que  estuvo  debaxo  del  do- 
minio del  imperio  romano  ,  es  práctico  el  vestir  las  figuras, 
ó  santos  de  aquel  tiempo,  según  el  trage  de  los  romanes. 
Y  como  casi  todas  las  naciones  estuvieron  debaxo  de  este 
dominio  el  tiempo  que  duró  ,  es  corriente  estilo  seguir  aque- 
lla moda  ,  que  es  la  coraza ,  el  tonelete ,  ó  media  sotanilla, 
botines  ,  y  calzado  abierto  ,  y  la  clámide  ,  ó  manto  ,  suelto, 
ó  anudado  á  el  hombro  izquierdo  en  un  anillo  ,  pasando  por 
debaxo  del  brazo  derecho. 

Pero  después  que  nuestra  España  ,  con  la  entrada  de 
los  godos ,  sacudió  el  }^go  del  imperio  romano  ,  comenzó 
el  trage  de  las  calzas  atacadas ,  y  cuello  alechugado ,  gorra, 
y  capa  corta  ,  que  duró  hasta  el  tiempo  del  señor  Felipe 
IV.  que  á  el  principio  de  su  reynado  introduxo  el  trage  de 
la  golilla ,  aunque  con  alguna  diferencia  del  que  alcanzamos 
en  nuestros  tiempos ;  todo  lo  qual  debemos  observar  en  los 
retratos  que  vemos  de  los  reyes  ,  y  otros  magnates  anti- 
guos ,  y  héroes  de  casas  ilustres ,  que  nos  pueden  servir  de 
documento  ,  y  regla  para  estos  casos. 

Pero  como  de  ordinario  las  historias  que  se  pintan ,  y 
mas  entre  católicos ,  son  de  la  escritura  sagrada  ,  del  viejo, 
ó  nuevo  Testamento ,  ademas  de  las  vidas ,  y  martirios  de 
los  santos ,  conviene  mucho  tener  observado  el  trage  de 
los  hebreos  ,  que  fué  de  túnica  ,  y  manto  talar  ,  con  sus  tur- 
bantes de  tocas  ,  dexando  sueltos  los  cabos  ;  pero  esto  era  en 
la  gente  de  excepción ,  que  en  los  mancebos ,  y  gente  ple- 
Tof?i.  11.  R  be- 


£«  los  trages  se  ha 
de  observar  el  estilo 
de  la  nación  de  quien 
fuere  la  Itistoj-ia. 


Trage  romano ,  de 
qué  se  co7nj)onij. 


Qué  tiemjjo  duró  en 
España  el  trage  de 
las  calzas  atacadas, 
y  quando  comenzó  el 
de  golilla. 


Trage  de  los  lie- 
bre os. 


¥ 


13° 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Trage  morisco ,  afri- 


cano y  O  turco. 


Tragcs  de  las  de- 
más naciones  dtl  mun- 
do. 


Trages  particula- 
res de  algunas  nacio- 
nes bárbaras. 


De  los  medios  que 
se  ha  de  valer  el  pin- 
tor fara  la  variedad 
de  trages. 


beya  también  usaban  media  sotanilla ,  pero  no  con  coraza, 
sino  un  trage  ajustado ,  á  manera  de  ropilla  ,  y  no  con  bo- 
tones ,  sino  con  alamares  ,  y  la  manga  justa  ,  con  sus  braho- 
nes ;  y  en  las  piernas ,  y  muslos  unos  calcetones  hasta  la 
pantorrilla  ,  y  de  allí  abaxo  sus  botines ,  6  calzas  arrugadas, 
y  chinelas ;  pero  los  sacerdotes  traían  con  el  manto  cubier- 
ta la  cabeza ,  á  manera  de  los  apostóles ,  excepto  el  sumo 
sacerdote  ,  cuyas  vestiduras  eran  muy  raras  ,  y  misteriosas, 
como  se  puede  ver  en  el  Éxodo ,  y  también  en  la  segunda 
parte  del  Flos  Sanctorum  de  Villegas  en  la  vida  de  Aaron, 
donde  poco  antes  trata  también  de  las  Sibilas. 

Los  Mahometanos  casi  han  seguido  el  mismo  tragc  que 
los  hebreos ,  con  la  diferencia  de  que  no  tienen  mantos ,  y 
que  las  túnicas  son  hasta  media  pierna ,  y  los  turbantes  ma- 
yores ,  y  de  diferentes  colores ,  con  una  joya  á  el  lado  si- 
niestro ,  y  de  ella  sale  una  garzota  ,  ó  plumage  5  y  las  man- 
gas son  anchas ,  y  acaban  en  punta ,  con  alguna  borlilla  por 
remate ,  y  concluyen  en  sus  botines ,  y  chinelas  de  taíiiete; 
es  un  trage  muy  galán  ,  caprichoso ,  y  pintoresco ;  y  tam- 
bién usan  sobreropas ,  aforradas  en  pieles ,  y  monteras  de  lo 
mismo  :  bien  que  esto  es  en  la  gente  noble  ,  que  en  los  ple- 
beyos no  hay  regla  fixa. 

Los  egipcios ,  persas ,  caldeos ,  griegos ,  asyrios ,  y  demás 
naciones ,  fuera  de  Europa  ,  y  América ,  siguieron  casi  todos 
este  mismo  trage ,  con  muy  leve  diferencia ,  hasta  los  ánga- 
ros ,  armenios ,  y  moscobitas ,  y  aun  los  polacos ,  por  la  ve- 
cindad á  estas  regiones ,  y  por  lo  menos  es  práctico  usarlo 
así  en  la  pintura.  Pero  los  indios ,  ya  se  sabe  que  ademas  de 
su  color  bruno ,  andan  desnudos ,  coronados  de  plumas  de 
diversos  colores  ,  y  de  la  cintura  penden  otras  para  honestar 
en  algún  modo  su  desnudez ,  y  con  su  aljaba ,  ó  carcax  i 
el  hombro  ,  su  arco  ,  y  sus  flechas ,  y  tal  vez  traen  algunos 
paiíos  listados ,  y  recamados. 

Esto  es  por  lo  general ,  que  por  lo  particular  se  podran 
ver  en  los  autores  algunas  diferencias  de  trages  en  los  sár^ 
matas ,  medos ,  hetruscos ,  y  otras  naciones  bárbaras ,  especial- 
mente en  el  modo  de  vestirse ,  y  armarse  para  combatir, 
de  que  tratan  Polivio  ,  Justo  Lipsio  ,  Cornelio  Tácito ,  Ti- 
to Livio ,  y  otros.  Pero  sobre  todo  importa  mucho  la  ob- 
servación de  las  estampas ,  y  papeles  antiguos ,  especialmen- 
te de  la  coluna  Trajana ,  y  Antoniniana ,  con  otros  baxos  re- 
lieves antiguos ,  que  andan  estampados  ;  en  que  no  ayudan 
poco  las  de  los  modernos  ,  que  han  caminado  por  esta  sen- 
da ,  como  son  Rubens ,  Aníbal ,  el  Pousino  ,  y  Mons.  le 
Brun. 


Es- 


XIBRO   SÉPTIMO. 


»3» 


E. 


§.  IV. 


isto  es  en  qtíánto  á  los  trages  en  general  de  las  nacio- 
nes j  pero  ^-  qué  diremos  de  U  comprehension  que  necesita 
el  inventor  para  la  inteligencia  de  los  hábitos,  ó  indumentos 
eclesiásticos,  así  de  todas  las  regiones  de  la  christiandad,  seculares.' 
como  de  los  sacerdotes  seculares  ,  monges,^  y- eremitas? 
Negocio  es  este  no  menos  arduo,  y  en  que  necesita  traba- 
jar mucho  la  observación  del  mismo  natural ,  porque  fuera 
empeño  muy  dilatado  el  describir  cada  uno.  Ademas ,  que 
de 'esta  materia  ,  y  de  los  demás  trages  de  Europa  hasta  su 
tiempo ,  escribió  doctamente ,  y  lo  estampó  Abrahan  Bruin, 
y  lo  eoiirinuü  ,  con  los  demás  trages  del  orbe ,  Juan  Jacobo 
Boysardo ;  pero  con  gran  puntualidad  en  nuestros  tiempos 
ha  escrito ,  y  estampado  altamente  todos  los  trages  de  las 
religiones ,  y  ornamentos  eclesiásticos  en  tres  tomos  el  Padre 
Filipo  Bonani ,  de  la  compañía  de  Jesús  ,  cosa  superior  !  Y 
los  ha  continuado  hasta  seis  ,  cotí  el  gabinete  de  música ,  ór- 
denes militares ,  y  trages  de  diferentes  naciones  ,  donde  lo 
podrá  ver  difusamente  el  curiosa  Y  no  son  estos  libros  so- 
los los  que  debe  tener  el  inventor  ,  sino  otros  muchos  de 
todas  buenas  letras ,  especialmente  de  historias ,  y  fábulas, 
en  que  debe  ser  muy  versado ,  que  si  fuere  latino  ,  bien  sa- 
brá los  que  le  hacen  á  el  caso.  Pero  si  fuere  puramente  ro- 
mancista, necesita  para  la  historia  sagrada  tener  el  Flos  Sane- 
ionim  ,  donde  leerá  las  vidas  de  los  ptriarcas  ,  y  profetas, 
con  las  de  Christo  Señor  nuestro ,  y  su  Madre  santísima, 
y  las  de  los  santos  mártires ,  confesores  ,  y  vírgenes.  Para  la 
historia  humana  ,  después  de  la  de  España  por  Mariana, 
hay  para  lo  mas  breve  y  conciso  en  lo  moderno  la  Corona 
gótica  de  Saavedra ,  y  también  la  historia  de  España  del 
doctor  Don  Juan  de  Perreras  ,  cosa  doctísima  ,  concisa  ,  y 
clara  ;  y  para  la  historia  romana  los  cesares  de  Mexía ,  los 
de  Guevara ,  y  otros ,  que  se  han  traducido  de  los  lati- 
nos ;  y  para  las  Fábulas,  demás  del  Ovidio  en  romance ,  son 
importaiKÍsimos  los  tres  tomos  del  Teatro  de  los  dioses ,  que 
en  nuestros  tiempos  salieron  en  castellano  con  grande  erudi- 
ción ,  cosa  importantísima  para  este  linage  de  historia  fa- 
bulosa ,  no  tanto  para  lo  poco  que  se  ofrece  en  nuestra  fa- 
cultad ,  quanto  para  el  conocimiento  de  las  muchas  que  hay 
pintadas  en  los  palacios ,  y  casas  de  príncipes  ;  que  es  sumo 
desaliño  ver  uu  pintor  una  historia ,  ó  fábula  ,  y  no  saber  de- 
cir lo  que  es. 


\  Vn  i} 


Trages  de  las  reli- 
giones ,  y  sacerdotes 


Libros  que  debe  te' 
ner  el  inventor. 


Tow.  IL 


Ra 


Guar- 


1-2  MUSEO  PICTOBsI  CO. 


Qué  ha  de  hacer  el  VJ"uarnecido'  pues  nuestro  inventor  con  estas  armas,  y 
fintor  luego  que  se  le  fepundadocon  estas  noticióte,,  .d^be  ,  siempre  que  se  le  ofrez- 
ofrece  un. asunto  que  ea  algún  asunto  histórico,  ^huscar  el  ca^  en  el  autor  que 
ha  de  pintar-i  Jg  trate  ,  y  íkerle  muy  atentamente  hasta, ^hacerse  dueño  de 

todas  las  circunstancias  .que  en  él  cojijcurren  ;  y  después  de 

meditarlo,  muy  despacio  ,  formar ,  como  diximos ,  e^  dibuxo 

interno ,  g  cQOíposicion  mental ,  antes  de  pasar  á  ponerlo  en 

Loquehadeobser-    ejcecucion ;' y  si  la  historia  fuere  en  pavimento  regular  ,  ha 

'var  el  inventor ,  si  la     de  hacer  elección   del  punto  principal   d<;   la  perspectiva  á 

historia  fuere  en  pa-     su  discreción ,  según  la  altura  en  que  hubiere  de  estar  la 

cimento,  ó  plano  re-     obra  ,  y  según  convenga  para  la  buena  ordenación  del  caso 

«?"^^'"*  histórico  ,  de.suerte  que  se  goce  ,  y  se  comprehenda  bien  ;  y 

hecho  esto  ,. poner  el  plano  en  perspectiva,  por  las  reglas 
que  diximosen.el  toma  i.  üb.  3.  cap.  2.  y  especialmente 
en  el  problema  ^2.  propos.j  11.  que  es  útilísimo  para  estos 
casos  observar  la  regla  para .  la  degradación  de  las  Hguras, 
según  sus  distancias ,  hecha  elección  del  tamaño  de  la  pri- 
Lós  inconvenientes     mera  ;  porque 'de  mo  hacerlo  así  en  pavimento  regular,  se 
que  se  siguen  de  no  ob-     pueden  seguir  grandes  absurdos  ;  como  el  quedarse  algunas 
servar  la  degradación     r^,^^  ^^  ^  ^^^^^  ^^^^^^^  dentro  del  pavimento;  y 

de  las  figuras  según       °  -^  ,  ,    ,  ,  *        ,         ,     / 

iistaneias  ^'•'•^^  ^^"^  ^^^yo^'^'^  •>  ^  menores  de  lo  que  les  toca ;  de  todo  lo 

qual  se  le  .podrá  fácilmente  ajustar  la  cuenta,  siendo  el  pla- 
Error  de  tm  gran     no  regular.  Yo  sé  de  un  gran  pintor,  no  muy  teórico  ,  que 
pf^or.  habiendo  plantado  un  ángel  en  un  gran  quadro  en  cierta  dis- 

tancia sobre  una  solería ,  y  siendo  la  íigura  del  tamaño  del 
natural ,  no  faltó  quien  le  dixese ,  que  el  pie  de  aquel  ángel 
tenia  vara  y  media  de  largo  ,  siendo  así  que  solo  tenia  poco 
mas  de  una  quarta  ,  porque  en  aquella  degradación  donde 
pisaba  ,  ocupaba  el  pie  tres  losas ;  que  consideradas  abaxo  en 
h  línea  del  plano ,  tenia  cada  una  media  vara ;  en  que  ha- 
Efugio  de  la  igno-  liándose  convencido  ,  puso  á  el  ángel  volando  ;  y  ademas  de 
rancia  de  un  artífice,     esto  ,  borró  la  solería  diciendo  ,  que  el  executar  solería  era 

descubrir  un  enemigo ,  como  si  el  arte ,  que  da  reglas  pa- 
ra degradar  una  losa ,  no  las  diera  para  degradar  un  pie  que 
coincide  con  ella. 
Otro  error  del  di-  Otra  vez  pintó  este  mismo  artífice  un  perro  ,  plantado, 

cho  artífice.  y  visto  por  las  ancas  ,  tan  degradado  ,  que  la  planta  de  las 

manecillas  venia  i  estar  inmediata  á  la  línea  de  los  pies, 
y  el  pavimento  tenia  el  punto  muy  alto ,  y  el  perro  esta- 
ba en  la  parte  inferior  junto  á  la  línea  del  plano  ,  con  que 
venia  á  meter  los  brazuelos  por  el  pavimento  ;  todo  lo  qual 
procede  de  falta  de  teórica  ,  pues  no  hay  duda  que  qual- 
quiera  quadrúpedo ,  estando  plantado  ,  sella  en  el  pavimen- 


to 


LIBRO  SÉPTIMO. 


^■33: 


to  quatro  puntos,  que  unidos  con  sus  líneas ,  constituyen        Fácil exjiedicion de 
un  paralclogramo  de  proporción  dupla  ,  el  qual.  es  facilísimo    esta  dificultad. 
de  poner  en  perspectiva ,  concurrente  á  la  horizontal  de  la 
obra,  esté,  ó  nó ,  en  línea,  y  hallados  los  quatro  ángulos,, 
son  los  quatro  puntos  en  que  ha  de  sentar  los  pies  ,  que-r^ 
dando  en  su  justa  degradación. 

Y  así  es  importantísimo  que  el  inventor  sea  teórico ,  por-, 
que  de  no  serlo ,  incurrirá  en  mil  absurdos  j  y  la  gracia  no 
está  en  huir  el  cuerpo  á  la  dihcultad  ,  sino  en  saber  ,  y  pro- 
curar vencerla.  Para  lo  qual  conviene  tener  muy  presentes        Convine  tener  muy 
las  reglas  que  pusimos  en  el  tomo  de  la  teórica ,  especial-    presentes  las   reglas 
mente  ,  en  el  lib.  3.  cap.  2.  y  3.  Y  también  lo  que  diximos     de  la  teórica. 
en  el  lib.  i.  cap.  7.  8.  y  9.  acerca 'jde  las  partes  integrales 
de  la  Pintura  para  la  buena  economía  ,  y  ordenación  del 
todo  ;  pues  no  está  el  primor  en  el  saber  inventar ,  sino  en  ei 
saber  disponer ,  como  discretamente  lo  dixo  Platón  '. 


R 


§.  VI. 


ero  si  la  historia  hubiere  de  ser  sobre  pavimento  irre- 
gular,  como  sobre  nubes,  ó  terreno  campestre ,  ó  en  el 
ayre ,  tiene  mas  libertad ,  porque  no  se  le  puede  ajustar  la 
cuenta ,  ni  justificar  el  alcance  tan  fácilmente  :  bien  que  siem- 
pre ha  de  caminar  debaxo  de  unas  mismas  reglas ,  á  juicio 
prudencial ,  fingiendo  las  líneas  de  la  degradación  imagina- 
riamente ,  en  que  es  tan  fiel  la  vista  bien  disciplinada  ,  que 
sin  mas  examen  que  conformarse  ó  no  con  el  objeto ,  co- 
noce si  esta  bien  ,  ó  mal  regulado  ,  especialmente  si  la  tem- 
planza ,  ó  fuerza  de  los  términos  distantes  no  está  graduada 
á  el  respecto  de  su  degradación  de  quantidad ,  como  dixi- 
mos en  la  teórica,  lib.  3.  cap.  3.  teorema  20.  propos.  24. 
cuya  regla  es  importantísima ,  y  hasta  ahora  de  ninguno  que 
yo  ha\  a  visto ,  discurrida ;  porque  en  nosotros  la  vista  es  el 
juez  arbitro  de  nuestras  operaciones ,  así  como  en  la  músi- 
ca lo  es  el  oído  ;  y  como  en  esta  ,  sin  mas  examen  ,  basta 
la  disonancia  para  calificar  de  discorde  algún  punto ,  así  en 
la  Pintura  basta  la  inadequacion  de  la  vista  docta  con  un 
objeto  para  convencerle  de  defectuoso. 

Esto  es ,  para  no  detenerse  en  hacer  mas  justificado  exa- 
men :  no  porque  en  rigor  no  le  puede  haber ,  pues  para  ello 
dimos  regla  muy  ajustada  en  el  tomo  de  la  teórica ,  lib.  3. 
cap.  2,  propos.  1 1.  en  la  aplicación ;  que  por  no  repetir ,  y 
estar  alU  la  demostración ,  y  la  figura  en  su  lámina  ,  remito 

allí, 


Si  la  historia  es  en 
paTÍmento  irregular, 
es  mas  fácil  ;  pero 
siempre  ha  de  ir  de- 
baxo de  unas  mismas 
reglas. 


La  vista  es  el  juez 
arbitro  de  la  Pintura, 


Regla  para  la  gra- 
duación de  las  figuras 
en  el  ayre  ,  /  en  pavi- 
mento irregular. 


Non   inventionein 

PkcJro. 


sed   dispositionem  laudandatn  ese.  Fhit.  in 


S\ji 


í^4  M  U  S  E  o   P  I  C  T  o  Pv  I  C  o. 

allí  á  el  inventor  estudioso,  el  qnal  preparado  ya  con  es- 
tos antecedentes  ,  formará  su  invención,  procurando  colocar 
en  el  medio  de  la  superficie  el  héroe  dtl  asunto  ,  con  el 
caso  histórico ,  que  se  pretende  expresar ,  como  ya  se  dixo, 
lo  qual  execute  con  tal  viveza  ,  que  qualquicra  lo  pueda 
comprehender  sin  preguntarlo  ,  enriqueciéndolo  con  la  dife- 
rencia de  sugetos  de  todas  edades  ,  y  sexos  ,  y  diferencia  de 
acciones ,  que  no  se  encuentre  una  con  otra  ,  exornándolo 
con  la  variedad  de  algunos  adherentes  ,  como  pedazo  de 
arquitectura  ,  cortina ,  celage ,  ó  pais ,  según  lo  pidiere  U 
calidad  de  la  historia. 

,E'ÍJp  0¡    í 

CAPITULO   II I. 

Cómo  ha  de  examinar  el  artífice  su  invendon ,  y  purificarla 

de  todos  defectos. 


A, 


§.  I. 


.unque  no  es  el  menor  examen  el  que  se  ha  dicho  en 
el  capítulo  antecedente ,  en  razón  de  perspectiva ,  eso  está 
bien,  para  la  composición  del  todo,  y  la  graduación  de  los 
términos  en  quantidad  ,  y  qualidad  ;  resta  ahora  el  ir  puri- 
ficando cada  parte ,  de  suerte  que  conste  de  la  debida  pcr- 

_  .,  .       feccion  ,  en  razón  de  dibuxo  ,  en  razón  de  propiedad ,  y  en 

Biluxo  ,  propia-     ^^^^^  ^^j  ^^^^^^ 

dad.  y  decoro  en  la  ^  ,^  .  ,    .  .  ,      ,., 

mniura  "^^^  perhcionar  la  mvencion  en  razón  de  dibuxo  es  ne- 

cesario ,  especialmente  en  los  principios  del  inventor ,  hacer 
estudio  particular  de  cada  figura  de  las  mas  señaladas  por 
el  natural ,  y  mas  si  es  desnuda ;  pero  aunque  no  lo  sea, 
siempre  será  conveniente  para  observar  la  buena  casta  de 
trazos  en  los  vestuarios ,  y  los  golpes  ciertos  de  luz  que  ofre- 
ce el  natural ,  eligiendo  siempre  la  que  le  convenga  ,  según 
el  grado  que  la  figura  tuviere  en  lo  inventado ,  como  si 
está  contrapuesta  en  obscuro  contra  claro ,  tocada  de  luz  por 
algún  extremo ,  6  si  goza  plenamente  de  la  luz ,  6  solo  le 
alcanza  la  mitad ;  pero  lo  que  es  inexcusable  ,  por  mas  que 
ayude  la  práctica  ,  es  el  dibuxar  los  extremos  por  el  natural, 
y  siempre  que  se  pudieren  pintar  por  el  mcsmo ,  será  mu- 
cho mejor ,  por  aquella  gran  luz  que  ofrece  para  el  colo- 
rido ,  con  la  variedad ,  y  hermosura  de  tintas  ,  aplicadas  á 
sus  ciertos  lugares  con  tan  singular  gracia ,  y  propiedad  in- 
separable ,  que  sin  él  no  es  posible  acertarlo  con  aquella 
perfección.  Y  así  encargo  mucho  sobre  todo ,  que  siempre 
que  las  carnes  se  pudieren  pintar  por  el  natural ,  se  ha^a; 
porque  como  aquella  es  obra  inmediatamente  de  un  artíhce 

in- 


LIBRO  SÉPTIMO. 


*35 


infinitamente  sabio ,  está  siempre  latiendo  en  ella  en  repe- 
tidos primores  aquella  infinita  sabiduría  con  que  fué  forma- 
da ,  y  siempre  tiene  mas  y  mas  que  saber ,  que  espetuJar, 
y  que  admirar. 

Pero  en  los  paiíos  ó  vestuarios  solo  se  podrá  tomar  un 
apuntamiento  muy  ligero  del  todo  por  el  natural  vivo ;  por- 
que como  es  preciso  que  descanse ,  se  mudan  luego  los  tra- 
zos de  calidad ,  que  es  imposible  continuar  lo  comenzado. 
Lo  que  no  sucede  en  el  desnudo ,  que  aunque  descanse, 
siempre  que  se  vuelve  á  poner ,  guardando  el  mismo  sitio, 
y  acritud  ,  se  halla  lo  mismo.  Y  así  para  las  figuras  vestidas, 
sean  de  la  calidad  que  fueren  ,  será  acertado  usar  del  Mani- 
quí ,  que  si  es  del  tamaño  del  natural ,  será  lo  mas  conve- 
niente ,  porque  le  venga  bien  qualquiera  trage  del  natural, 
como  unas  armas ,  un  hábito  religioso  ,  ó  algunos  indu^ 
mentos  sagrados. 

Pero  en  orden  á  los  trazos  ,  ademas  de  lo  que  el  mismo 
natural  enseíía ,  ha  de  poner  gran  cuidado  en  que  estos  sean 
apropiados  á  la  naturaleza  del  paíío  que  pretende  represen^ 
tar  ;  pues  si  es  grueso ,  como  un  sayal ,  ú  otros  semejantes, 
es  menester  que  los  trazos  sean  francos  ,  y  no  delgados ,  ni 
agudos  en  las  quiebras  ,  ó  senos  que  hicieren.  Y  asimesmo, 
si  es  de  seda ,  tenga  aquel  lustre ,  y  ligereza  de  trazos ,  casca- 
das ,  y  quiebros  ,  que  según  su  especie  le  pertenece  ,  para  lo 
qual  importa  muchísimo  la  vista ,  y  observación  del  natural; 
y  mas  si  es  un  tafetán  sencillo  ,  un  volante ,  una  toca  ,  ó 
un  cendal,  en  que  es  preciso  que  la  delgadeza,  y  ligereza  de 
los  trazos  demuestre  la  calidad  de  lo  que  representa. 

También  ha  de  observar  ,  siempre  que  pudiere  ,  algún 
golpe  de  luz  ,  ó  plaza  grande  de  claro  en  los  paiíos ,  porque 
da  gran  magestad  á  la  figura  ,  y  á  la  obra.  Pero  sobre  todo, 
ha  de  poner  gran  cuidado  en  que  los  mismos  trazos  apun- 
ten con  disimulo  el  desnudo  ,  no  de  suerte  ,  que  parezcan 
mojados ,  y  pegados  á  la  figura  ,  como  hacían  los  antiguos, 
y  especialmente  los  griegos  :  que  por  eso  digo  con  disimu- 
lo ,  no  con  afectación,  que  ha  habido  algunos  que  hasta 
los  músculos  quieren  señalar  en  ellos ,  sino  con  un  cierto 
descuido  que  le  apunten  ,  y  le  engalanen ;  y  aunque  sal- 
gan fuera  algunos  trazos ,  como  para  desmentirle ,  dexar 
siempre  al  descuido  algún  amago  en  los  mas  inmediatos 
á  la  figura.  Y  cuidado  en  no  apretar  los  obscuros  en  algu- 
no que  cruce  ,  ó  se  forme  donde  hay  macizo  ,  y  bulto  de- 
baxo ,  que  eso  se  ha  de  reservar  para  los  fondos  donde  no 
lo  impide  lo  sólido  del  desnudo ,  y  últimamente  repare  el 
inventor  que  todos  los  trazos  ó  son  de  figuras  de  trapecios, 
ú  de  triánsulos  escalenos. 


Dificultad  de  los 
vestuarios  £or  el  na- 
tural. 


El  uManiquí  será 
cofiveniínte  al  tama- 
ño del  natural. 


Observación  j>ara 
los  trazos  de  las  ro- 
j}as. 


Observar  en  los 
paños  alguna  plaza 
grande  de  luz. 

Los  paños  apunten 
el  desnudo ,  pero  no 
de  suerte  que  parez  - 
can  mojados ,  y  pega- 
dos á  la  figura. 


¡36 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Figura  de  mover, 
cómo  se  dispone  ,  y  se 
usa  de  ella. 


■  -Y  aunque  dixe  seria  conveniente  para  eso  que  el  Ma- 
niquí fuese  del  tamaño  del  natural ,  no  embaraza  eso  para 
que  cada  uno  se  ingenie  como  pudiere  ,  pues  muchos  le  tie- 
nen como  la  mitad  del  natural ,  y  otros  menos.  Y  aun  se 
suele  vestir  de  papel  de  estraza  mojado  un  modelo ,  aco- 
modando el  trage  á  el  intento  ,  y  en  secándose  ,  puesto  á  la 
luz  que  es  menester  ,  se  dibuxa  ,  supliendo  algo  que  le  fal- 
te ,  y  se  hacen  cosas  muy  buenas.  Y  mucho  mejor  con  fi- 
gura de  mover ,  para  lo  qual  se  tiene  un  molde  de  una  fi- 
gurilla de  una  quarta  de  alto  ,  abiertos  los  brazos  ,  y  piernas: 
y  esta  se  vacia  con  una  pasta  ,  hecha  de  cera ,  trementina, 
pez  griega  ,  aceyte  de  linaza  poco  ,  y  polvo  de  ladrillo  ,  y 
en  estando  frió  lo  que  baste  ,  se  saca  del  molde  ,  y  se  pone 
en  aquella  actitud  que  cada  uno  quiere  :  y  esta  se  viste 
luego  de  papel ,  ó  trapos  delgados ,  mojados  en  agua  cola; 
y  cortados  lo  mas  que  se  pueda  á  la  moda  del  trage  que 
debe  tener  ,  y  colgándola  de  un  hilo  ,  ú  dos  ,  y  puesta  á  su 
luz  competente  se  dibuxa  ;  y  después  los  extremos  se  estu- 
dian por  el  natural ,  ó  modelos  á  proposito  ,  y  se  hacen  co- 
sas muy  excelentes.  Y  en  especial  esto  es  muy  importante 
das  paralas  bóvedas,  para  angeles ,  y  figuras  volantes,  y  escorzadas  ,  como  se  ofre- 
cen en  bóvedas  ,  y  otros  sitios ,  que  suelen  pintarse  á  el  tem- 
ple ,  d  al  fresco ,  porque  en  semejantes  actitudes  no  es  po- 
sible poner  el  natural  :  y  así  tomando  de  esta  suerte  el  todo 
de  la  acción  ,  y  estudiando  los  extremos  ,  como  se  ha  dicho, 
viene  á  salir  con  tanto  acierto ,  como  si  toda  la  figura  se 
hubiese  hecho  por  el  natural. 


Figuras  escorza- 


E, 


§.  II. 


Tres  cosas  que  se    J-Jin  orden  á  la  propiedad  de  las  figuras ,  se  debe  considerar 
han  de  atender  en  or-     lo  primero  la  calidad  de  la  persona.  Lo  segundo  ,  el  trage 
den  a  la  propiedad    que  le  corresponde.  Lo  tercero ,  el  afecto  que  le  pertenece. 
de  las  figuras.  gj^  quanto  á  la  persona  ,  se  ha  de  poner  toda  atención 

en  la  diferencia  que  hay  de  una  figura  de  Christo  Señor 
nuestro  á  la  de  un  Alcides ,  ó  un  Júpiter ,  no  solo  en  el  sem- 
blante demonstrativo  de  aquella  suprema  deidad  ,  modestia, 
y  severidad  ,  sino  en  la  simetría ,  y  anatomía  del  cuerpo  ,  si 
hubiere  algo  desnudo  ,  que  demuestre  nobleza  ,  y  magestad, 
no  anatomizada  ,  y  musculosa  ,  como  si  fuesen  las  carnes  de 
un  Jayán  ;  y  asimismo  la  severidad  en  la  acción ,  según  el 
caso  que  representa.  Y  á  este  respecto  se  ha  de  considerar 
Ja  de  un  rey  ,  un  príncipe  ,  un  juez  ,  i'i  otro  magnate  ,  que 
represente  en  el  semblante  y  acción  la  calidad  de  la  persona, 
y  la  seriedad  del  acto  en  que  se  halla.  Aseguro  que  no  pue- 
do mirar  sin  impaciencia  un  quadro  de  Christo  Señor  nues- 
tro 


• 


L  IB  P.O   SÉPTIMO.  137 

tro  ,  dándole  la  comunión  á  santa  Teresa  ,  que  está  en  cierta 
parte  de  esta  Corte ,  que  parece  que  los  dos  se  van  á  em- 
bestir ,  y  un  ángel  que  toca  la  campanilla ,  que  pudiera  es- 
cudarse ,  poniéndole  en  acto  de  adoración  ,  tan  intrépido ,  y 
tan  volantes  las  ropas ,  como  si  fuera  a  hacer  una  suerte  á  un 
toro !  Siendo  el  acto  de  mayor  seriedad  que  se  puede  imagi- 
nar. No  lo  es  menos  otro  de  la  coronación  de  nuestra  Seño- 
ra ,  en  que  concurren  personas  de  tan  alta  magestad  ,  pero 
con  acciones  tan  impropias ,  indecorosas ,  é  inmodestas  ,  q^ue 
desmienten  la  seriedad  de  tan  soberanos  personages. 

'  \  Ha  de  ser  pues  el  inventor  buen  representante  :  y  así  El  Pintor  ha  de 
como  el  que  lo  es  ,  procura  revestirse  de  la  calidad  del  sugeto  serbuenre^usentante. 
que  representa  ,  observando  en  la  magestad  lo  serio  ;  en  el 
valor  la  intrepidez ;  y  en  lo  truhán  lo  jocoso  :  así  el  Pin- 
tor á  el  tiempo  de  la  invención  ,  se  ha  de  revestir  interior- 
mente de  toda  la  farsa  de  personages  que  pretende  repre- 
sentar ,  no  solo  en  el  semblante  ,  y  en  las  acciones ,  sino  tam- 
bién en  la  propiedad  de  los  trages ,  según  su  esfera  y  calidad. 
y  en  la  expresión  de  los  afectos ,  de  suerte  que  por  ellos 
se  pueda  entender  el  sentimiento  interior ,  y  aun  leerse, 
como  en  un  libro  abierto  ,  lo  que  hablan.  Llegándose  á  es-  . 
to  la  diferencia  de  sexos ,  y  edades ,  apropiando  á  cada  una 
la  ocasión  arreglada  á  su  naturaleza  :  pues  las  de  mugeres 
han  de  ser  siempre  modestas ,  y  no  desplantadas.  Las  de  los 
mancebos  vigorosas ,  y  ágiles ,  quanto  las  de  los  ancianos 
torpes ,  y  pausadas ;  las  de  los  niños  con  simplicidad  ,  y  ti- 
midez ,  como  diximos  en  la  teórica  mas  difusamente  en  el 
lib.  1.  cap,  7.  y  especialmente  en  el  §.  7. 


E. 


S.    IIL 


m  quanto  á  el  decoro  de  la  invención  ,  bien  sea  de  his- 
toria ,  ó  bien  de  figura  sola  ,  es  menester  poner  grande  aten-         Cómo-  se  debe  cau' 
cion  en  la  honestidad  ,  recato  ,  y  decoro  de  las  figuras  ,  lo     *^l^^  ^^  P"*°^  ^^  ^^^ 
qual  entre  católicos  parece  reprehensible  que  necesite  de  re-    P^^^"*"^^  °  scenas, 
flexión  este  punto  :  pues  aun  entre  gentiles  se  juzgó  digno 
de  la  providencia  de   los  magistrados  el  celar ,  y  prohibir 
«que  se  pintase  cosa  torpe  ,  ó  deshonesta  '.  Entre  los  tebános, 
fué  prohibido  con  pública  ley  ^.  Aristides ,  aunque  pagano, 
se  admira  cómo   los  primeros  que  vieron   algunas   pintu- 
ras obscenas  pudieron  abstenerse  de  castigar  á  el  autor  de 
Tow.If.  S  obra 

I     Cum    vero  dicere  quicquam  ñeque  picturam,nequestatuamesse 

inhomHum  interilixerimus  ,  clarum  talium   rerum   itnitatricenv.  ^rist, 

est ,  quod  &  aspicere  aut  picturas,  7.  Polit.  cap.  17. 
aut  actus  défor  lies  prohihemus.  Sit  3     Apud  Schefer,  S-,  S» 

¡gitur  cura'  magisttatibus  nullam  nytiiizc. 


8 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Excomunión  ma- 
yor , )'  otras  penas  con  • 
tra  los  que  pintaren 
cosas  lasci-vas  ,y  des- 
honestas. 


Tintares  que  lian 

tenido  el  título  de  cen- 
sores ,  y  veedores  de 
las  pinturas. 


obra  tan  impía  '.  Pero  aun  no  es  menester  para  prevenir  el 
recato  el  que  la  pintura"  haya  de  ser  por  su  naturaleza  las-  • 
civa  ,  torpe ,  deshonesta  ,  y  provocativa  :  basta  que  en  la  des- 
nudez ,  especialmente  de  mugeres,  pueda  ofender ,_  ó  escan- 
dalizar los  castos  ojos  que  la  miran.  Con  razón  exclama  el 
padre  Antonio  Posevino  sobre  este  punto  diciendo  :  Pues 
si  los  mismos  filósofos  gentiles ,  Platón  ,  Aristóteles  ,  y  otros 
prohibieron  el  pintar  mugeres  desnudas  ,  porqii¿  su  aspec- 
to provocaba  los  ánimos  ,  l  porque  el  católico  magistrado^ 
d  quien  Dios  ilustró  ,  y  libró  de  aquellas  tinieblas ,  no  ha- 
rá que  el  christiano  confiese  ser  impio  el  que  afirmare  que 
Christo  con  Belial  ^  y  el  Arca  de  Dios  con  la  de  Dagon, 
■pueden  morar  Juntas  =  ?  Pero  no  carece  de  providencia  es- 
te punto  en  el  expurgatorio  del  supremo  tribunal  de  la  In- 
quisición á  el  principio ,  por  estas  palabras  3  :  Y  para  obviar 
en  parte  el  grave  escándalo  ^  y  daño  no  menor  que  oca- 
sionan las  pinturas  lascivas  ,  mandamos  :  que  ninguna 
persona  sea  osada  á  meter  en  estos  rey  nos  imagines  de  pin- 
tura ,  láminas  ,  estatuas  ,  ú  otras  de  escultura  lascivas^ 
ni  usar  de  ellas  en  lugares  públicos  de  plazas ,  calles  ,  o 
aposentos  comunes  de  tas  casas.  \  asimismo  se  prohibe 

A  LOS  PINTORES,  QVE  LAS  PINTEN,  Y  A  LOS  DEMÁS 
ARTÍFICES  ,  QUE  LAS  TALLEN ,  NI  HAGAN ,  PENA  DE 
EXCOMUNIÓN  MAYOR   LAT^E    SENTENCIJE  ,  CANÓNICA  MO- 

ifJTlONE  PREMISA  ,  y  de  quinientos  ducados  por  tercias 
partes  ,  para  gastos  del  santo  Oficio  ,  Jueces ,  y  denun- 
ciador ,  y  un  año  de  destierro  á  los  pintores  ,  y  personas 
particulares  que  las  entraren  en  estos  reynos  ,■  o  contraroi- 
nieren  en  algo  á  lo  referido.  Y  en  conseqüencia  de  esto, 
muchos  pintores  han  tenido  el  título  de  censores ,  y  vee- 
dores de  las  pinturas ,  como  lo  tuvo  Francisco  Pacheco  el 
sevillano ,  que  escribió  el  libro  de  la  Pintura ;  y  don  Jo- 
sef  García  Hidalgo  decia  tenerlo  también,  \  d  mí,  aunque 
indigno  ,  me  hizo  esta  gracia  el  Excelentísimo  Señor  Don 
Antonio  Ibañez  Inquisidor  general,  jj^q  .-.o-. 

Tanto  como  esto  mueve ,  y  escandaliza  una  pintura,  6 
escultura  deshonesta  ,  que  ha  obligado  á  los  magistrados  su- 
.premos  á  fulminar  semejantes  censuras,  con  el  apercibimien- 
,to  de  tales  penas ,  y  condenaciones.'  Y,  aunque,  es  verdad, 
que  atendiendo  a  el  rigor  de  la  letra  ,  solo  habla  de  ^/«/«- 
ras  lascivas  :  esto  es  en  actos  de  su  naturaleza  torpes  ,  pro- 
•  vocativos ,  y  escandalosos ,  como  largamente  notamos  en  la 

ted- 


I  Impías  picturas  ego  thiror 
quomodo  qui  primi  viderunt  ab 
eorum  artiiicibus  &  auotoribus 
uianus  absiinere  potuerint.  ^risti- 


ílet  wt  fine  oíat.  Istlmic  in  Nept. 

a  '  Púíevin.    de  pcsst  ,  Ü   pict. 
cap.  vj. 
o  i. jú.  Expurgatorio,  Regula  a. 


LIBRO   SÉPTIMO.  139 

teórica  ,  lib.  a.  cap.  4.  §•  4.  y  que  siendo  como  es  penal  es- 
ta ley  ,  se  debe  restringir  :  no   obstante  eso  ,  debemos  ha-        Bebe  el  pintor  ca- 
cemos cargo  de  la  flaqueza  humana,  y  precaver  quanto  sea    túlico  precaver  la  rui- 
posible  la  ruina  espiritual  del  próximo  ,  aunque  no  sea  sino     «^  espiritual  del  pro' 
por  caridad ,  procurando  honestar  quanto  sea  posible  aque-    ^'"'''• 
lias  Hguras  que  aun  remotamente  puedan  provocar  en  al- 
gún modo  á  deshonestidad  ;  porque  como  es  tan  sutil  nues- 
tro común  enemigo  ,  no  solo  de  medios  muy  indiferentes, 
pero  aun  directamente  buenos  ,  y  sagrados ,  suele  aprove- 
chaise  para  nuestra  ruina.  Yo  supe  en  cierto  monasterio  de 
la  santa  Cartuxa  que  á  un  religioso  de  aquella  casa  le  hu- 
bieron de  quitar  de  la  celda  una  imagen  de  María  santísi- 
ma de  suma  perfección  ,  porque  su  mucha   hermosura  le 
provocaba  i  deshonestidad.  Astucia  verdaderamente  diabó- 
lica ,  forjar  del  antídoto  el  veneno ,  y  convertir  en  tosigo 
la  triaca ! 

No  hay  duda  que  en  esta  materia  interviene  aquella  tan 
sabida  distinción  ,  que  tan  doctamente  nos  enseñan  los  mo- 
ralistas del  escándalo  activo ,  y  el  pasivo  :  que  el  activo  es 
el  que  ocasiona  la  acción  ^^r  se  ,  y  de  su  misma  naturaleza:        Escándalo  activo  y 
y  el  pasivo  es  el  que  per  acadms ,  y  en  fuerza  de  la  facili-    pasivo  cjué  cosa.  sea. 
dad  y  flaqueza  del  paciente  se  sigue  sin  culpa  del  causante, 
como  en  el  caso  que  acabamos  de  decir  del  religioso  car- 
tuxo.  Y  así ,  no  siempre  está  de  parte  del  pintor ,  ni  de  la 
pintura  la  culpa,  quando^^r  se,  y  de  su  naturaleza  no  es 
provocativa  ,  ni  deshonesta  ;  y  en  este  punto  ,  tanto  debiéra- 
mos cautelarnos  de  los  desnudos  del  hombi'e  ,  como  de  los         t    ^         j  1  • 
.    ,  ,  /  j    ,  A        .'  lauto  se  debiera 

de  la  muger  ,  por  lo  reciproco  de  los  sexos  j  smo  ,  que  como     cautelar  el  desnudo  del 
los  hombres  son  los  que  escriben  ,  ponen  siempre  la  mira    hombre ,  como  el  de  la 
en  el  objeto  de  su  provocación  ,  que  es  la  muger.  Pero  si    la  muger. 
estas  escribieran  sobre  este  asunto  ,  bien  tuvieran  que  decirj 
pues  no  es  menos  poderosa  la  flaqueza  humana  en  la  debi- 
lidad femenil ,  que  en  la  varonil  fortaleza.  Y  sin  embargo, 
de  los  desnudos  del  hombre ,  como  no  sean  deshonestos, 
se  hace  poco  caso ;  pero  de  una  muger ,  por  poco  que  sea, 
nos  parece  un  escándalo.  Es  verdad  también  ,  que  la  fre- 
qliencia  de  los  desnudos  del  hombre ,  en  que  tiene  tantas 
licencias  el  arte ,  puede  ocasionar  la  falta  de  reparo ;  como 
también  lo  extraño  del  de  la  muger ,  porque  rara  vez  se 
encuentra  ,  puede  excitar  con  la  novedad  la-  atención  ,  y  con 
pila  el  peligro. 

Pero  sin  embargo  de  lo  dicho ,  hay  asuntos ,  dexando  j^^.,  asuntos  sa- 
aparte  las  fábulas  ,  que  ,  ó  no  se  han  de  pintar  ,  ó  ha  de  ha-  grados,  que  nosepue- 
bcr  desnudos  ,  así  de  hombre ,  como  de  muger.  Y  sino,  den  hacer  sin  ¿lesnu- 
¿"cómo  pintaremos  á  nuestros  primeros  padres  en  su  crea-  *^"^  ^^  hombre,)'  dt 
cion  ,  y  en  el  caso  mismo  de  la  primera  culpa ,  en  la  trans-  '*>'^'S^''- 
Toin.  II.  S  3  gre- 


140 


MUSEO  PICTÓRICO. 


Diferencia  entre  lo 
desnudo  ,  y  lo  desho- 
nesto ,  ó  lascivo. 

Christo  nuestro  bien 
desnudo  en  su  pasión  y 
no  escandaliza ,  sino 
cotnfadeef. 


crresion  del  precepto  negativo  del  Árbol  de  la  Sciencia ,  y 
aun  en  otros  posteriores  ?  Pues  para  ponderar  que  un  hom- 
bre está  desnudo  ,  decimos  que  está  hecho  un  Adán  ;  ademas 
de  expresarlo  el  sagrado  l'exto  '.  Porque  aunque  después 
con  la  malicia  que  participaron  por  la  culpa  ,  avergonzados 
de  verse  desnudos ,  procuraron  honestarse  con  las  hojas  de  la 
hio^uera  ,  eso  fué  solo  para  encubrir  las  partes  pudendas  ,  que 
lo  demás  desnudo  se  quedó ,  para  padecer  indefensos  las  in- 
clemencias del  tiempo  en  castigo  de  su  culpa  ,  hasta  que  la 
divina  Providencia  los  vistió  de  pieles  2  ,  y  ellos  lo  continua- 
ron ,  sin  duda  de  los  animales  que  ofrecian  en  sacriíício ,  para 
cubrir ,  y  defender  su  desnudez.  ^-  Y  qué  diremos  de  la  ex- 
presión de  las  ánimas  del  purgatorio ,  y  de  la  resurrección 
de  la  carne  ,  y  el  juicio  final  ?  Déxolo  á  la  prudente  conside- 
ración del  discreto.  Y  así  quisiera  yo  que  se  hiciese  la  de- . 
bida  reflexión  sobre  este  punto ,  distinguiendo  entre  lo  des- 
nudo ,  y  lo  lascivo  ,  ú  deshonesto  ,  que  es  á  lo  que  directa- 
mente mira  el  edicto  del  expurgatorio  :  porque  en  mi  corto 
juicio ,  bien  puede  estar  una  figura  desnuda  ,  y  no  estar  des- 
honesta. Y  sino  ¿  qué  diremos  de  Christo  nuestro  bien  ,  des- 
nudo en  diferentes  actos  de  su  pasión  santísima  ?  Ya  veo 
que  me  dirán  ,  y  con  mucha  razón ,  que  este  objeto  no  es 
de  escándalo  ,  sino  de  compasión  :  no  provoca  ,  sino  lastima. 
Bien  ;  y  quando  pintamos  á  su  Magestad  resucitado ,  glorio- 
so ,  lleno  de  hermosura ,  y  resplandor  en  diferentes  casos, 
hasta  su  gloriosa  Ascensión  ,  qué  diremos  ?  Pues  la  Escri- 
tura sagrada  no  dice  que  usase  en  estos  casos  su  Magestad 
de  indumentos  algunos,  porque  los  usuales  fueron  sortea- 
dos 3  ,  y  los  paños  del  sepulcro  allí  se  quedaron  4.  Ver- 
daderamente que  es  preciso  recurrir  á  la  inmunidad  de  ob- 
jeto tan  superior  ,  que  le  exime  de  las  leyes  de  nuestra  mise- 
ria ;  y  que  su  propia  soberanía  ,  y  magestad  ,  es  un  velo  que 
nos  lo  disfi'aza ,  y  encubre ,  concediéndole  solo  á  el  culto, 
y  reverencia.  Dexo  aparte  con  esto  muchos  santos ,  y  santas 
en  los  desiertos ,  y  en  los  martirios,  que  precisamente  han 
de  estar  desnudos ,  así  por  la  realidad  del  hecho ,  como  por 
la  costumbre  de  pintarlos  así  :  como  el  baiío  de  Bersabé, 
y  de  Susana ,  &C.  Pues  si  así  no  se  pintan  ,  lo  atribuyen  á 
impericia  del  artífice  ,  diciendo  ,  ser  poco  noticioso  ,  que  por 
huir  la  dificultad  de  lo  desnudo ,  se  acogió  á  el  sagrado  de 

lo 


I""  Érat  áiitém'' üterque  nudus 
Adam  scilicét  &i  uxor  ejus:&  non 
erubescebant.  Genes,  2. 

2  Fecit  quoque  Dutninus  Deus 
Adae  &[  uxori  ejus  túnicas  pelli- 
ceas  ,  &i  induit  eos.  Genes.  3. 

3  Paniti  sunt  vestimenia  mea 


sibi ,  &  in  vestem  tneam  misserunt 
soriem.  Joan.  19. 

4  Venit  ergo  Simón  ,  sequens 
eum,  &  intrdivit  in  monuirenitni, 
&  vidit  lin!eomÍ7¡a  posita  ,  (j  suda~ 
rium  ,  quoij  fuerat  sufcr  caput 
ejus,  &c.  Joíin,  20. 


LIBRO   SÉPTIMO.  141 

lo  vestido.  Y  qué  diremos  de  la  pintura  del  juicio  final ,  tan 
justamente  celebrada ,  de  mano  del  insigne  Micael  Ángel, 
y  colocada  en  el  Vaticano  ,  tan  llena  de  desnudos  ,  y  tan  sin 
recato ,  que  muchos  de  los  santos  tienen  manifiesta  su  vi- 
rilidad ?  Y  colocada  en  el  consistorio  supremo  de  la  igle- 
sia católica  ?  Confieso  mi  ignorancia  ,  y  cautivo  mi  enten- 
dimiento. 

Y  así  soy  de  sentir ,  salvo  el  superior  dictamen  de  los 
doctos  moralistas ,  que  se  debe  hacer  distinción  entre  lo  des- 
nudo ,  y  lo  deshonesto  ,  y  mucho  mas  de  lo  lascivo.  Y  que 
se  pueden  pintar  las  historias  sagradas  con  aquellos  desnudos         Resolución  acerca 
que  las  tiene  ya  recibidas  la  iglesia  nuestra  madre  ,  y  la  eos-    de  los  desnudos  en  las 
tumbre  christiana  ,  procurando  siempre  usar  de  toda  la  in-    pinturas  sagradas. 
dustria  posible  para  honestar  el  desnudo  en  los  casos  pre- 
cisos ,  especialmente  en  las  mugeres  :  ya  con  el  cabello ,  ya 
con  algún  cendal ,  si  lo  admite  la  historia ,  ya  buscándole 
la  actitud  ,  y  contorno  mas  modesto  ,  ó  ya  encubriendo  par- 
te de  la  figura  ,  con  otra  que  se  le  anteponga  ,  como  Adán, 
á  Eva ;  y  á  santa  Águeda  ,  ú  santa  Catalina  martyr  ;  y  algún 
verdugo  que  las  esté  atando.  Y  finalmente  concluyo  remi-  ~ 
riéndome  á  la  discreción  del  artífice  christiano  ,  prudente.        En  las  fábulas  hay 
modesto  ,  y  de  timorata  conciencia  ,  en  que  solo  prevengo,     mas  licencia , pero  no 
que  para  las  fábulas  hay  alguna  mas  licencia  ,  pero  ninguna    í^/^  deshonestidad  y 
para  la  deshonestidad  ,  y  lascivia  ;  sujetando  en  esto  ,  y  en    ^^  lascivia. 
todo  ,  mi  dictamen  á  la  superior  censura  de  los  doctos ,  y  de 
nuestra  santa  madre  iglesia  católica  romana. 


R 


S.  IV. 


.esta  ahora  tratar-  de  otro  linage  de  pinturas ,  que  sin  ser 
desnudas ,  ni  deshonestas ,  suelen  ser  accidentalmente  provo- 
cativas. Estas  son  los  retratos  pequeííos  ,  que  llaman  de  fal- 
driquera y  y  por  otro  nombre  amatorios  ;  en  que  no  po-         El  retrato  de  su  na- 
demos negar ,  que  el  retrato  de  su  naturaleza  es  indiferen-    turaleza  es  indi/eren- 
te,  y  aun  pudiéramos  decir,  directamente  bueno,  si  los  fines,    '^• 
y  el  mal  uso  no  le  vician  ,  que  de  esta  forma  no  hay  co- 
sa ,  por  buena  que  sea ,  que  no  esté  expuesta  á  la  siniestra 
jurisdicción  del  abuso.  Christo  Seííor  nuestro  nos  dexd  re- 
petidos testimonios  de  esta  verdad  en  diferentes  retratos  de 
su  humanidad  santísima  ,  con  que  enriqueció  á  su  esposa  la 
Iglesia  ,  para  prendas  de  su  amor  en  los  desconsuelos  de  su 
ausencia  ,  como  difusamente  notamos  en  la  teórica ,  espe- 
cialmente lib.  2.  cap.  3.  §.  2.  Y  así  vuelvo  á  decir ,  que  por 
lo  menos ,  el  ser  indiferente  el  retrato  de  su  naturaleza  ,  no 
se  le  puede  negar  ,  y  consiguientemente  el  ser  lícito.  Pero  á         Xo  lícito  se  hace 
veces  concurren  tales  circunstancias ,  que  absolutamente  le    ilícito  con  el  mal  uso. 

ha- 


142  MUSEO   PICTÓRICO. 

hacen'  ilícito ,  como  el  que  solicita  el  retrato  de  la  amiga, 
para  excitar  en  su  soledad  su  deleyte  sensual.  Esto  es  ver- 
dad ,  que  siendo  como  es  mal  uso  de  la  cosa  lícita ,  se  lo 
debe  imputar  á  sí  mismo ,  y  no  á  el  retrato.  Pero  si  al  pintor 
le  consta  que  el  retrato  que  le  mandan  hacer  no  es  para 
fin  honesto  ,  no  lo  puede   hacer   con  segura  conciencia  ;  y 
mas  si  la  muger  ,  ó  qualquiera  de  los  dos  son  casados ,  sino 
es  que  sean  parientes  cercanos ,  y  convenga  en  ello  el  ma- 
rido. Así  lo  siente  la  común  de  los  doctores  ,  y  con  ellos  el 
Padre  Benito  Remigio  en  su  Práctica  de  Curas  al  foL  i  o  i . 
Quando  puede  ser    num.  4.  por  estas  palabras  :  Es  pecado  mortal :::  pintar ,  o 
pecado  mortal  hacer    retratar  la  amiga  ,  o  amigo  de  la  persona  que  pide  se  U 
un  retrato.  retrate  ,  si  se  persuade  que  ha  de  usar  mal  del  retrato  ,  te- 

niéndole en  su  casa  ,  y  provocándose  con  él  d  ofensas  d& 
Dios  ;  sino  es  que  alguna  causa  justa  intervenga  ,  qu& 
cohoneste  la  necesidad ,  o  utilidad  de  escribir  ,  ó  pintar ,  co- 
ino  se  dixo  al  fol.  76.  tratando  de  las  causas  j listas  que 
excusan  el  hacer ,  o  administrar  las  sosas  indiferentes^ 
^c.  Respecto  de  lo  qual ,  ha  menester  el  pintor  portarse  en 
esto  con  gran  recato ,  y  cautela ;  ó  bien  para  excusarse  ;  ó 
procediendo  con  buena  fe  ,  no  constandole  lo  ilícito ,  al  me- 
nos con  moral  probabilidad ,  pues  no  le  toca  examinar  las 
conciencias  agenas ;  y  en  duda  ,  ninguno  debe  presumirse 
malo ,  en  que  también  pudiera  incurrir  en  juicio  temerario. 
Y  aun  constandole  ,  parece  que  dicho  autor  le  excusa  de  pe- 
cado ,  interviniendo  /como  dice  ,  alguna  causa  justa  que  lo 
Qué  causas  pueden  cohoneste  ,  como  el  redimir  su  necesidad  ,  no  perder  otros 
excusar  de  puado  un  mayores  intereses ,  y  ser  persona  superior ,  de  quien  depen- 
retrato  ilícito.  den  sus  conveniencias  ,  y  que  no  por  eso  se  ha  de  remediar 

el  daño,  &c.  Bien  que  esta  opinión- tiene  algunas  limita- 
ciones en  la  5 1  proposición  ,  condenada  por  nuestro  santísi- 
mo Padre  Inocencio  XI  :  pues  no  parece  bastan  para  excu- 
sar de  pecado  mortal  en  semejantes  casos  motivos  tan  leves, 
sino  que  se  requieren  mas  graves  ,  como  temor  de  la  muerte, 
mutilación  de  miembro  ,  y  otros  semejantes.  Lo  qual  se  de- 
be medir  según  el  juicio  de  varón  prudente  ,  y  docto.  Su- 
Estilodelasnacia-    pongo  que  en  Francia,  Flandes ,  Alemania,  Italia ,  é  In- 
7ies  extrangeras  acer-     glaterra  ,  es  corriente  el  tener  retratos  mayores  ,  y  menores 
ca  (k  ¡os  rttraios.  de  todas  las  madamas  sobresalientes  en  calidad  ,  y  hermo- 

sura ,  sin  que  de  esto  se  haga  melindre ,  ni  misterio  alguno; 
pero  en  España  es  mas  escrupuloso  el  pundonor.  Y  así  es 
menester  tratar  esta  materia  con  diferente  recato. 


)iji;í3SJ 


Y 


Y 


LIBRO   SÉPTIMO.  143 


§.   V. 


últimamente ,  ha  de  procurar  el  pintor  tan  por  todos  , 

caminos  sublimar  la  perfección  de  sus  inventivas ,  que  si  po- 
sible fuere ,  no  se  pueda  mejorar.  Acuerdóme  ,  que  hablan- 
do en  cierta  ocasión  con  Don  Juan  del  Vado  ,  que  fué  gran 
maestro  de  música  de  la  capilla  real ,  acerca  de  la  habili- 
dad de  Juan  Hidalgo  ,  que  también  lo  fué  ,  me  dixo  que 
este  no  podia  hacer  sobre  un  intento  mas  que  una  compo- 
sición,  y  que  él  haria  muchas;  pero  que  .si  de  todas  estas 
se  sacase  una  quinta  esencia,  saldría  la  dó  Juan  Hidalgo. 
Tanto  como  esto  la  especulaba,  y.  examinaba  primero.  Y 
así  procure  el  pintor  examinar  de  suerte  sus  inventivas ,  que 
de  todo  lo  que  se  pueda  idear  haga  un  extracto  tal ,  que 
no  se  pueda  hacer  mejor.  No  será  ageno  de  este  proposito 
prevenir  aquí  al  artítice  pintor  la  cautela  con  que  ha  de 
proceder  en  pintar  etigies ,  y  casos  milagrosos  de  personas 
I  venerables ,  observando  el  decretó  del  señor  Urbano  VHI. 
que  es  el  que  se  sis;ue. 

>y  La  santidad  del  Papa  Urbano  VIII.  de  feliz  memoria, 
>'en  13  de  Marzo  del  año  de  1625  promulgó  un  decreto  en 
y>h.  sacra  Congregación  de  la  santa  romana  y  universal  In- 
í'quisicion  ,  de  él  mismo  confirmado  á  5  de  Julio  de  1631 
í'con  el  qual  prohibe  se  den  á  la  estampa  libros  que  con- 
^'  tengan  vidas ,  y  acciones  de  hombres  ilustres  ,  muertos  con 
» fama  de  santidad ,  ú  de  martirio ,  las  virtudes ,  revelacio- 
»'  ncs  ,  y  milagros  ,  gracias  ,  y  beneficios ,  como  obtenidos 
í'de  Dios ,  por  medio  de  sus  intercesiones,  sin  ser  primero  ..      . 

»  examinados  por  el  Ordinario. 

Y  asimismo  reprueba ,  en  virtud  del  mismo  decreto, 
todos  aquellos  libros  que  m\  el  dicho  examen  fuesen  ei? 
adelante  impresos.  Y  es  de  advertir ,  que  lo .  mismo  que 
se  dice  de  los  libros ,  se  entiende  de  las  pinturas ,  por 
ser  estas  libros  abiertos  donde  se  lee  pintado  lo  que  en 
los  libros  escrito. 

C  A  P  I  T  U  L  O   I  V. 

'De  la  practica  ,  y  observaciones  de  la.  Pintura,  al  fresco* 

T 

-1  Ji  practica  de  la  pintura  al  fresco  tiene  aqui  so  debido        Pintura  al  fresco 
lugar  ,  porque  no  es  para  copiantes  ,  ni  pintores  tímidos,,  ni     «o  es  f ara  copantes. 
sujetos  á  tener  precisamente  por  donde  obraí  de  caudal  age- 
no 


«44 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Difínicion  de  la  Pin- 
tura al  fresco. 


Disfosúion  dfl  es' 
tuque. 


Cantidades  de  la 

cal ,  y  la  arena  fara 
el  estuque. 


no ;  pues  aunque  siempre  ha  de  haber  traza  ajustada  á  las 
medidas  del  sitio  ,  y  estudios  particulares ,  ya  de  algunas  fi- 
guras solas ,  d  ya  de  algunos  grupos  de  historia  ,  esto  ha  de 
ser  de  caudal  propio  :  mediante  lo  qual  se  obra  con  liber- 
tad ,  magisterio  ,  y  dominio  ,  que  es  lo  que  requiero  este  li- 
nage  de  pintura  ,  para  que  en  un  dia  se  pueda  avanzar  mu- 
cho ,  y  la  obra  tenga  menos  remiendos ,  y  pegaduras ,  sin 
otros  intereses  de  mayor  importancia  para  su  lucimiento, 
como  adelante  diremos. 

Es  pues  la  Pintura  al  fresco  ,  como  diximos  en  el  to- 
mo primero  ,  lib.  i.  cap.  6.  §.  8,  la  que  obra  con  sola  el 
agua  ,  y  los  colores  mediante  la.  virtud  atractiva  del  es- 
tuque fresco  ,  que  cubre  la  superficie  donde  se  pinta.  De 
donde  se  infiere  ,  que  no  se  puede  dibuxar  en  el  mismo 
sitio  cosa  alguna  que  se  haya  de  pintar  al  fresco ,  como 
se  suele  hacer  en  el  temple  ,  á  <:ausa  de  haberlo  de  cu- 
brir luego  el  estuque.  Llámase  al  fresco  ,  porque  se  ha  de 
pintar  estandolo  el  estuque ,  y  no  de  otro  modo  :  y  así 
no  se  tiende  ,  ni  se  señala  cada  dia  mas  porción  de  lo 
que  en  aquel  dia  se  pueda  concluir  ,  y  por  eso  le  lla- 
man tarea  ,  y  el  italiano  giornata  ,  lo  mismo  que  jor- 
nada ,  que  es  el  camino  de  un  dia.  Y  porque  el  estu- 
que ante  todas  cosas  se  debe  preparar,  hablaremos  prime- 
ro de  su  disposición. 


E. 


§.  II. 


á  estuque  debe  prevenirse  ,  si  posible  fuere  ,  quatro  ó  seis 
meses  antes  que  se  comience  á  usar  de  él ;  y  en  caso  que  no 
sea  posible  ,  comenzar  por  las  cosas  de  arquitectura  ,  y  ador- 
nos ,■  'si  lo  hay  ,  antes  de  emprender  lo  que  hubiere  de  his- 
toria,  ó  figuras.  Fraguase  pues  el  estuque  de  cal ,  pasada  por 
arnero ,  y  au;i  si  puede  ser ,  por  cedazo  de  cerdas  algo  abier- 
to ,  y  de  arena  xugosa  ,  y  de  buena  calidad  ,  y  no  arcillosa, 
pasada  por  cedazo  de  cerdas ,  para  lo  qual  necesita  de  es- 
tar algo  oreada ,  porque  sino  cria  una  cortecilla  el  cedazo 
que  no  la  dexa  pasar ;  y  lo  mismo  hace  la  cal ,  aunque  gol- 
peándolo boca  abaxo  ,  se  cae. 

Las  cantidades  han  de  ser  ¡guales  ,  que  es  lo  mejor ,  se- 
gún tengo  experimentado  ,  y  mas  si  no  hay  el  tiempo  que 
dixe  para  que  el  estuque  se  dulcifique  bien  ;  que  si  hubiese 
tiempo  sobrado  ,  se  podran  echar  á  tres  espuertas  de  cal  dos 
de  arena.  Y  esta  mezcla  se  ha  de  hacer  con  a^ua  dulce  én 
algún  gran  tinajón,  estanquillo,  6  artesón  muy  grande,  don- 
dé  cómodamente  se  pueda  batir  ,  y  dexarle  bien  bañado  ,  f 
cubierto  de  agua.  Y  si  la  obra»es  grande  ,  conviene  tener  dos 

de 


LIBRO  SÉPTIMO. 


'45 


de  estos  depósitos ,  para  que  en  tanto  que  el  uno  se  gasta  ,  se 
vaya  preparando  el  otro. 

Hcciía  así  esta  mezcla  ,  se  ha  de  batir  todos  los  dias, 
quitándole  primero  con  alguna  tejuela  aquella  lapa  ,  ó  es- 
pejuelo del  salitre  que  cria  encima  del  agua ,  que  para  este 
tin  se  dice  ha  de  quedar  bien  bañado ,  y  cubierto  de  agua, 
y  dexandole  en  la  misma  forma ,  se  hace  á  otro  dia  la  mis- 
ma diligencia  ,  y  se  continua  siempre  con  el  agua  dulce ,  sin 
dcxarle  nunca  embeber ,  ni  secar.  Y  de  esta  suerte  viene  i  es- 
tar tan  suave ,  y  puriticado  de  aquella  braveza  de  la  cal ,  que 
se  gasta  como  una  manteca ,  sin  ofensa  de  las  colores ,  ni 
hacer  aquellas  mudanzas  de  fresco  á  seco ,  que  á  veces  dexa 
burlado  i  el  mas  experto. 

Y  aunque  esto  no  lo  ha  de  hacer  el  pintor ,  conviene 
que  lo  sepa  ,  á  fin  de  que  lo  pueda  mandar ,  y  advertir  á  el 
al  bañil ,  que  para  este  efecto  y  otros  habrá  de  asistir ,  ya  sea 
por  cuenta  del  pintor  ,  ó  ya  del  dueño  de  la  obra  ;  porque 
no  todos  saben  las  calidades ,  y  cantidades  que  esto  debe 
tener ,  y  mucho  menos  para  el  manejo.  Y  antes  de  tratar 
de  él  ,  debemos  suponer  la  superficie  dispuesta  en  la  for- 
ma conveniente.  Y  e5  lo  primero ,  que  esté  bien  seca  ,  y 
libre  de  toda  humedad ,  porque  no  estandolo  ,  se  quedará 
manchado  después  con  el  salitre  que  arroja  al  tiempo  de 
secarse. 

Lo  segundo  conviene  que  la  superficie  esté  áspera ,  y 
raspada ,  pero  igual.  Lo  raspado ,  y  áspero ,  importa  para 
que  el  estuque  haga  presa ,  y  no  se  caiga ,  ó  se  descostre. 
Lo  igual  importa  para  que  el  estuque  no  haga  quiebras; 
pues  donde  quiera  que  haya  algún  hondo ,  como  es  preci- 
so igualarle  para  que  no  degenere  de  lo  demás ,  de  ahí  pro- 
cede ,  que  habiendo  de  quedar  mas  cargado  en  aquella  parte, 
queda  siempre  algo  fofo  ,  y  por  allí  abre  ,  y  hace  grietas ,  y 
aun  se  cae. 

Lo  tercero  importa  bañar  la  superficie  muy  bien  con 
agua  dulce  la  tarde  antes  solo  aquel  pedazo  que  se  haya 
de  pintar  el  dia  siguiente ,  y  lo  mismo  se  ha  de  hacer  tam- 
bién por  la  mañana  antes  de  tender  el  estuque  ,  porque  esto 
importa  para  que  mantenga  la  tarca  fresca ,  y  xugosa  todo  el 
dia ,  y  mas  si  es  verano  j  pues  quanto  le  daña  la  humedad 
en  lo  interior  del  muro ,  tanto  le  aprovecha  la  que  recibe 
por  afuera  al  tiempo  de  la  manipulación.  Y  prevengo ,  que 
si  la  superficie  estuviere  jarrada  de  antiguo  ,  y  lisa ,  como 
no  sea  de  yeso  blanco  muerto  ,  que  en  ese  caso  será  menes- 
ter rasparle ,  bastará  picarla  muy  bien  obrando  en  lo  demás 
como  está  dicho. 

Prevenida  pues  la  superficie  en  esta  conformidad  ,  y  se- 
Tom.  II.  T  ña- 


Estuque  dulce  ,y  pU' 
rificado  importa  mu- 
cho. 


\  't\\\ 


El  estuque ,  aunque 
no  lo  ha  dt  hacer  el 
pintor  ,  conviene  sa- 
berlo para  mandarlo. 


Preparación  de  la 

superjicie  para  pintar 
aljresco. 


Lo  que  importa  el 
bañar  bien  la  super- 
jicie para  pintar  al 
fresco. 


146 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Modo  de  manijpu- 
lar  el  estuque  el  alba- 
líil  -para  pintar  al 
fresco. 


Lo  que  importa  el 
lavar  la  tarea  el  al- 
baiíil. 


.RKí  a\x 


Modo  de  asentar 
ti  p-inier  cartón. 


Alodo  de  estarcir  el 
cartón  ,  y  recortar  la 
tarea. 

Lo  que  se  ha  de  ha- 
cer en  quitando  el  car- 
tón de  la  tarea. 


ñalada  la  tarea,  ó  trozo  que  se  ha  de  tender  del,  estuque, 
tomará  el  albañil  una  porción  de  el  en  una  paleta  de  palo 
que  tendrá  en  la  manO  izquierda  ,  y  de  allí  irá  tomando  con 
llana  ,  o  plana  ,  ó  palustre  ,  según  thestilo  de  Valencia  ,  y  de 
Andalucía  ,  y  lo  irá  tendiendo  en  la.  superficie  ^.de  manera 
que  quede  la  túnica  del  grueso  de  uja-fantO; /de  real  de  á 
ocho  ,  igualándola  bien  ,  sin  dexar  costurones ,  ni  cargado  al- 
guno. Lo  qual  concluido  ,  y  antes  quí  se  embeba  demasiado, 
lo  ha  de  ir  brufiendo  ,  y  apretando  con  la  misma  llana  ,  o 
palustre  :  y  si  la  tarea  fuere  grande  ,  no  aguardar  á  tenderla 
toda  para  bruñirla  ,  sino  á  trozos ;  porque  esto  importa  paia 
que  quede  mas  firme  ,  y  no  haga  grietas: ;  ,  ,í;',:.  . 

Concluida  pues  esta  diligencia  ,  ha  de  lava;r  el  albaiíil 
toda ,  la  túnica  del  estuqué  con  una  mazorca  de  paño ,  de 
lino  muy  bien  remojada  j  y  abultada  ,  paya  conseguir  tres  co- 
sas :  La  primera  ,  el  quitarle  lo  acerado  ,,  y  liso,  con  lo,  qual 
no  pega  la  color  :  La  segunda  ,  acabarle  igualar  la  super- 
ficie ,  desmintiendo  los  viages  de  la  liana  :  Y  la  tercera ,  mo- 
ver la  arenilla ,  y  abrir  los  poros  de  lo  bruñido ,  para  que  ha- 
ga presa  la  color ,  y  se  consiga  mejor  pasta ,  y  mas  grato  ma- 
nejo :  con  lo  qual  dexa  ya  el  albañil  concluida  su  operación. 


n 


§.  III. 


'espucs  de  esto  ,  y  sin  intermisión  alguna ,  se  sacude 
ligeramente  la  tarea  con  un  pañuelo  para  que  aquella  are- 
nilla superficial  que  hubiere  quedado  suelta  se  caiga ,  y  no 
sobre  los  ojos  al  tiempo  de  pintar  ,  como  sude  suceder  si 
es  en  techo ,  6  bóveda ,  con  gran  perjuicio,  y  molestia  del 
artífice ,  y  aun  así  será  bien  ponerse  unos  anteojos  conser- 
vativos ,  si  no  los  usa  de  grados  ,  y  después  de  esto  sentar 
el  cartón  ,  ajustado  á  su  sitio ,  como  diximos  en  el  lib.  6 
cap.  5  de  la  pintura  al  temple  ,  para  lo  qual  será  conve- 
niente que  entonces  por  lo  menos  esté  sentado  todo  el  car- 
tón grande  del  sitio ,  para  que  este  primer  trozo  que  se  sienta 
se  ajuste  bien  á  los  encaxes ,  y  comisuras  de  todo  lo  demás, 
porque  en  este  primero  consiste  el  que  todos  los  siguien- 
tes vayan  bien. 

Asentado  pues  este  primer  cartón  ,  dibuxado  ,  y  picado, 
como  se  dixo  en  dicho  capítulo  del  temple  ,  y  fixado  con 
sus  tachuelas  ,  se  estarcirá  con  la  mazorquilla  de  carbón  mo- 
lido y  y  también  se  ha  de  golpear  con  ella  por  toda  la  orilla, 
para  cortar  después  la  tarea  por  aquella  señal ,  y  que  sirva 
de  registro ,  para  ajustar  por  ella  la  del  dia  siguiente ,  y 
así  de  los  demás. 

Hecho  esto ,  se  quitará  el  cartón ,  y  se  recortará  toda  la 

orí- 


LIBRO  SÉPTIMO. 


M7 


orilla  de  la  tarea  ,  que  quedó  señalada  ,  donde  terminaba ,  y 
esto  se  hará  con  un  cuchillo  ,  ó-  paletilla  en  punta  ,  cortan- 
do al  soslayo  hicia  fuera  para  que  no  rebabe  ,  ni  haga  quie- 
bras hacia  dentro  ,  porque  siempre  se  ha  de  tender  dos  dedos 
mas  de  lo  señalado ,  y  lo  que  sobrare  no  se  ha  de  rozar 
hasta  que  esté  acabada  la  tarea ,  porque  ayude  á  conservar 
su  frescura  por  las  orillas.  Después  se  irán  pasando  con  una 
punta  de  lápiz  negro  ,  no  muy  aguda  ,  todos  los  perfiles  de 
lo  estarcido  :  y  los  que  fueren  líneas  rectas  se  tiren  con  re- 
gla ;  y  si  Jjubiere  algunas  curvas  que  dependan  de  centro, 
tirarlas  con  bramante ,  y  lápiz  ,  que  esté  atacado  en  él.  Y 
esto  ha  de  ser  de  suerte  ,  que  demás  de  señalar  lo  negro 
del  lápiz ,  haga  algún  sulco  en  el  estuque ,  para  que  aun  des- 
pués que  con  h  repetición  de  las  tintas  se  haya  perdido  el 
transparente  de  los  trazos  del  lápiz ,  el  sulco  pueda  servir 
de  registro. 

Antiguamente ,  y  no  tanto  que  no  lo  alcanzase  yo ,  no 
se  picaba  el  cartón  ,  sino  puesto  ya ,  y  clavado  en  su  sitio, 
sobre  él  iban  pasando  ,  ó  recalcando  los  perfiles  con  un  peda- 
zo de  asta  de  pincel  en  punta  no  muy  aguda,  con  la  bas- 
tante fuerza ,  para  que  pudiese  hacer  algún  sulco  en  el  es- 
tuque fresco  :  y  esto  solo  servia  de  registro  para  ir  pintando, 
como  hoy  se  ve  en  el  Pardo ,  y  en  otras  partes  ,  donde  al- 
canza la  vista  á  comprehenderlo  ,  y  aun  las  manos  á  tocarlo, 
aunque  yo  soy  de  parecer  que  la  pintura  al  fresco  no  ha  de 
estar  donde  se  le  pierda  el  respeto ,  esto  es ,  donde  se  pueda 
manosear.  Y  respecto  de  esta  práctica  dibuxaban  los  cartones 
tan  digeridos ,  y  tocados  de  claro ,  y  obscuro  sobre  papel 
pardo ,  que  siempre  usaban  ,  que  después  de  haber  servido, 
se  estimaban  mucho  entre  los  pintores ,  como  hoy  se  estiman 
en  Italia  los  de  las  obras  de  Micael  Ángel,  Rafael,  Aní- 
bal ,  y  otros.  Pero  habiéndose  experimentado  que  esto  gas- 
taba el  gusto  de  suerte  que  quando  el  artífice  llegaba  á  la 
execucion  de  la  obra ,  ya  no  le  tenia ,  se  ha  excusado  este 
inmenso  trabajo.  Y  mas  quando  seria  inútil ,  habiéndolo  de 
estarcir ,  y  ensuciar  con  el  polvo  del  carbón  ,  cuya  práctica, 
y  la  de  pasar  los  perfiles  con  el  lápiz ,  se  ha  experimentado 
en  nuestros  tiempos  ser  mucho  mas  cómoda ,  fácil ,  y  bre- 
ve. Circunstancias  todas  no  despreciables  ,  quando  conducen 
á  la  mayor  perfección  del  fin  ,  en  que  no  conviene  esté 
ya  gastado  el  gusto  del  artífice.  Como  también  se  ha  dis- 
currido la  ligereza  ,  y  comodidad  de  la  paleta  con  un  lien- 
zo imprimado,  como  diximos  en  el  referido  capítulo  del 
temple. 


Cétno  se  han  de  pa- 
sar los  perfiles  de  lo 
estarcido  para  pintar 
aljresco. 


Estilo  antiguo  en  el 
modo  de  recalcar  los 
cartones  ,  dibuxados 
sobre  el  estuque fres' 
co. 


Pintura  al  fresco 
no  ha  de  estar  donde 
se  le  pierda  el  respeto. 


Cartones  de  Mi- 
cael,  Rafael,  y  otros, 
se  tienen  hoy  dia  en 
grande  estimación. 

2^0  coniiieneestéya 
gastado  el  gusto  del 
artífice  quando  llega 
á  la  obra. 


Tom.  II. 


Ts 


Pa- 


148  MUSEO  PICTÓRICO. 


P= 


-[pi  f.'r:    '   (  ■JiA^O'L 


agado  ya  pjies  de;  perfiles  el  djbuxo  en  la  /pfiíia  que 

hepios  c)ichp,.se,  ha  de  volver  á  sacgdir  lo  dibux^do,  lenta» 

rnente,  porque  el  cisquiUo  de  lo  estarcido  no  oferjda  las 

tintas  que  ,§e  metierofi  encima,  y  después  se  ha  de,  rociar 

Zoque  se  hade  ha^r     toda  la  tarea' con  agua  clara,  y  un  jprQchon  grande,  aun- 

cer  desvies  de  estar    que  sea  de  esparto  ,  algg  inachacado  j  para  lo  qual  se  ha  de 

yadilmxadalatarea.    j^ner  una  vasija  con  agua  limpia,  y;  su  brochón  ,  que  no 

sirva  de  otra  cosa  que  par^  rociar ,  así  en  esta  ocasión ,  i 
causa  de  que  eq  ella  no  conviene  estregar ,  porque  se  borra- 
ría lo  dibuxadp  por  estar  tari  reciente,  como  para  rociar  tam- 
bién de  quandp  en  quando  lo  que  se  pinta  ,  y  mas  ^  es  ve- 
rano. Y  también  se  tendrá  otra  vasija  con  agua ,  y  su  bro- 
chón para  remojar ,  y  estregar  de  rato  en  rato  lo  que  no  se 
pinta  por  entonces  para  que  no  se  pase.  Porque  en  dexan- 
dolo  par^r  niucho  tiempo ,  hace  la  cal ,  ó  el  estuque  en  la 
ejitremidad  de  la  superficie  aquella  telilla  ,  ó  espejuelo  que  1§ 
cierra  los  porcs  ,  con  lo  qual  no  atrae ,  ni  incorpora  en  sí 
la  color ,  y  se  cae  como  ceniza.  Esto  es  aunque  no  llegue 
á  secarse ,  que  si  se  seca ,  ya  no  sirve ,  y  es  menester  ras- 
parlo ,  y  volverlo  á  tender  ,  y  dibuxar ;  y  esta  segunda  vasija 
de  agua  no  puede  servir  para  rociar  lo  que  se  pinta ,  porque 
T  w  'f,-..  ^^  dexa  de  blanquearse  algo  estregando  la  cal ,  y  si  con 

ella  se  rociara  ,  mancharia  la  pintura. 

Esto  es  haciendo  buen  tiempo ,  que  si  hace  yelo  fuer- 
te ,  que  es  el  peor  temperamento  que  puede  hacer ,  se  ne- 
cesita de  tener  las  dos  vasijas  de  agua  que  diximos  puestas 
Prevettiiones  fara     al  fuego ,  para  que  el  agua  esté  caliente  ,  y  con  ella  se  pue- 
¡a  pintura  al  fresco    ¿^  rociar ,  y  bañar  la  superficie  en  la  forma  que  queda  di- 
cn  tumpo  de  yelo.  ^^^  .  y  ^^^^  convendrá  que  el  agua  de  que  haya  de  usar 

el  albañil  esté  también  templada.  Y  todo  esto  será  rnenes- 
ter  si  el  yelo  es  fuerte ,  porque  si  llega  á  helarse  la  túnica 
del  estuque ,  es  peor  que  todo  lo  referido ,  pues  no  chupa ,  ni 
incorpora ,  y  se  cae  como  ceniza  ,  como  lo  tengo  experimen- 
tado j  y  si  todas  estas  .prevenciones  no  bastaren  ,  sera  preciso 
dexarlo  hasta  que  pase  aquella  intemperie. 


A. 


§.  V. 


.ntes  de  pasar  adelante  ,  será  bien  hagamos  un  breve 
resumen  de  los  colores  que  precisamente  se  gastan  al  fresco. 
Estos  son  todos  minerales ,  y  algunos  calcinados ,  ó  actuados 
Colores  fara  pin-     en  virtud  del  fuego.  Los  minerales  son  :  El  ocre  claro ,  y 
íar  al  fresco.  obscuro  ,  la  tierra  roxa  ,  alb'm  ,  jpabonazo  ,  sombra  de  Ve- 

ne- 


LIBRO  SEPJ'XMO.rjM 


'49 


tiectit  ^y,  del  viejo  ^,  tima  ■vcrde^y.-fj/i  tierra  -negríi.  Los  de 
el  fuego  son  :  Eheimi  esmalta,^,el .negro  .dé  carbón^  ocre^j 
^iiemtido  ,  hornaza ,  y  vitriolo  rQinano  quemado  ,  y  ¿er-' 
Dteilon  ,  aunque  í^'  este  mejor  es  el  mineral.  Y  en  los  sitiop 
descubiertos ,  ni. el  uno  ni  el  otro ,, porqué  á  pocos  dias  se 
vuelven  ambos  de  aquel  color  que  tienen  en  pasta,  y. aun 
peor,. que  es  un  morado  vilísimo,  y  baxo.  Y  así  en  tales 
sitios,  ó  que  estén  próximos  i  la  inclemencia,  no  hay  que 
acordarle  del  benpellon ,  ni  mineral ,  ni  artilicial.  Pero  en 
los.  sitios  cubiertos,  y  defendidos  ,de  las  .influencias ,  es. be^ 
Uísimo  color,  y  se,  mantiene,  grandemente ,  de  que  tengo 
repetida  experiencia.! \, para  que,  mejor  se  mantenga  ,  no  ha 
de  tocar  él  inmediatamente  á  el  estuque ,  sino  primero  se 
ha  de  manchar  de  tierra  roxa,y  sobre  esta  labrar  con  el 
bermellón ,  aclarándole  con  el  blanco ,  y  obscureciéndole  con 
el  albín  ,  y  el  pabonazo  ,  y  en  algunos  apretones ,  anadien^ 
^o  sombra'  del  viejo  ,  o  tierra  negra  :  y  queda  tan  fresco  ^  y 
hermoso  ,  que  al  olio  no  se  haria  mejor. 

Los  ocres  no  tienen  melindre  en  labrarse ,  solo  es  me- 
nester, advertir ,  que  lo  que  no  lleva  blanco ,  se  obscurece, 
y  se  rebaxa  mucho  á  el  secarse  j  bien  que  el  que  llaman  de 
coleteros  ,  es  mas  fiel ,  y  hermoso  que  el  de'  Valencia  ;  y  la 
misma  calidad  tiene  la  tierra  roxa  en  fortalecerse.  El  albín, 
y  pabonazo  no  hacen  mudanza  ,  y  son  los  colores  que  su.- 
plen  el  carmín  tan  superiormente ,  que  cogiendo  bien  fres- 
co el  estuque  ,  á  veces  engañan  pareciendo  carmín.  Y  se  ad- 
%'ícrte ,  que  el  pabonazo  rebaxa  un  grado  á  el  albín  ;  y  este 
no  se  vende  en  las  tiendas ,  pero  se  trae  de  las  minas  del 
cobre  en  el  reyno  de  Jaén ;  y  allí ,  y  en  toda  el  Andalu- 
cía ,  tienen  de  él  mucha  noticia  los  pintores ,  y  doradores, 
y  aun  se  vende  con  el  nombre  de  Almagre. 

La  sombra  de  Venecía  es  muy  falsa  ,  porque  afloxa  ,  y 
aclara  mucho  al  secarse ,  siendo  así  que  en  fresco  tiene  un 
íondo  admirable  ;  pero  después  dexa  burlado  á  el  artífice.  Y 
así  gástela  quien  quisiere ,  que  yo  la  tengo  desterrada  de  es- 
te linage  de  pintura  ,  y  en  su  lugar  gasto  la  del  viejo  ,  que  es 
bellísima  ,  y  fiel  para  todo  ,  y  con  ella  no  hace  falta  la  otra. 

La  tierra  verde ,  que  por  otro  nombre  llaman  verde  de 
Verana  ,  es  un  color  soberano ,  y  sí  no  afloxára  tan  desati- 
nadamente al  secarse  ,  no  había  dinero  con  que  pagarla. 
Pero  si  coge  el  estuque  fresco ,  se  mantiene  mejor.  Y  siem- 
pre es  bueno  gastarla  para  paííos  verdes ,  mezclada  con  el 
verde  montaña  ,  y  alguna  puntíca  de  ocre ,  porque  con  lo 
que  este  se  rebaxa  ,  y  la  tierra  verde  afloxa ,  quedan  bien. 
Y  el  verde  montaña  por  sí  solo  no  se  puede  gastar  al  fres- 
co ,  por  eso  no  le  he  puesto  entre  los  colores  de  este  ma- 

ne- 


Cah'daJes  de'algu- 
nos    colores  ^ara    el 
Jresco. 

Alhin ,  y  fabonazo 
para  el  jresco ,  y  stis 
calidades. 


Sombra  de  Vene- 
na ,  y  del  'viejo  ,  / 
sus  calidades  para  el 
fresco. 


Tierra  verde,)  ver- 
de montaña. 


I5P  MUSEO  PICTÓRICO. 

nejo  ,  porque ,  ó  no  agarra ,  ó  si  agarra  ,  se  requema  ;  bien 
que  esto  se  suple-,  gastándolo  con  leche  ;  pero  mezclado  con 
la  tierra  verde,  aguanta  ,  y  es  muy  hermoso ,  y  mas  si  es  del 
que  suele  venir  .de  Venecia  en  pastillas ,  que  algunos  le  lla- 
man "veriíe  granillo ,  que  esmuchisimo  mejor  que  el  que 
$e  vende  por  acá  en  polvo.  Puédesele  mezclar  algún  tanto 
de  hornaza  en  los  claros  junto  con  el  blanco.  Y  para  los 
Turra  negra ,  be-     obscuros  en  los  sitios  cubiertos ,  se  puede  rebaxar  la  tierra 
Hísima  fara  d  fres-     verde  con  el  añil ,  y  algún  poco  de  ocre  ,  ó  sombra  del  vie- 
f"'  jo.  Y  si  es  al  descubierto  ,  con  el  negro  de  carbón  ,  ó  som- 

bra del  viejo ,  6  tierra  negra ,  la  qual  es  bellísima  á  todas 
luces ,  y  á  todas  sombras ,  y  mas  si  es  la  de  Venecia  ,  que 
viene  en  pelotas. 

El  azul  es  el  escollo  de  este  linage  de  pintura ;  pero 
no  nos  ha  dexado  la  suerte  arbitrio  para  elegir ,  precisan- 
Calidades  del  es-    donos  á  usar  del  esmalte  ,  que  en  substancia  es  vidrio  moli- 
maltefaralafintura    jo.  Este  se  puede  gastar  solo ,  y  mezclarse  con  el  blanco, 
al  fresco.  y  cogiendo  el  estuque  fresco  agarra  muy  bien  ,  usando  de 

una  Icchecilla  de  agua ,  que  haya  estado  en  la  cal ,  y  esté 
,"^  embravecida  con  aquel  salitre.  Pero  si  ha  de  estar  al  des- 

cubierto ,  no  lo  tengo  por  seguro.  Y  en  este  caso  será  con- 
veniente gastarla  con  leche  de  cabras }  y  para  rebaxar  los 
obscuros  ,  donde  no  alcanza  él  solo ,  se  rebaxará  con   el 
f  negro  de  carbón ,  y  se  apretará  con  la  tierra  negra.  Pero 

El  añil,  6  indico,  debaxo  de  cubierto  se  puede  usar  del  añil  para  los  obscu- 
(ómo  ss  fusde  usar  al  j-qs  ,  como  en  el  verde  ,  no  para  mezclarlo  jamas  con  la  cal, 
Z'"'^'''  porque  perece ;  y  por  eso  no  lo  puse  entre  los  colores  del 

fresco ,  porque  este  es  de  los  intrusos.  Tengo  experimenta- 
do que  el  esmalte  puro ,  d  mezclado  con  el  añil ,  añadién- 
dole algo  de  la  tierra  verde  ,  ú  de  una  piedra  azulada  que 
llaman  ignoto ,  agarra  sin  leche  maravillosamente.  Y'  de  este 
Morados  al  fresco,  mismo  modo  se  pueden  hacer  los  morados ,  mezclándole 
CÓ7H0  se  hacen.  al  esmalte ,  en  vez  de  carmin  ,  pabonazo ,  ó  albin  ,  á  pro- 

porción ;  y  también  necesita  de  leche  para  su  firmeza  ,  espe- 
cialmente si  ha  de  estar  ai  descubierto. 
Color  negro  al  fres-  En  quanto  á  color  negro ,  el  de  carbón  de  encina  sin 

ío.  la  cascara  bien  molido  ,  es  famoso  ,  cogiendo  el  estuque 

bien  fresco  para  que  agarre ,  porque  la  tierra  negra ,  mez- 
clada con  el  blanco ,  pardea  mucho ,  pero  es  mejor  para 
apretar  los  obscuros. 

S.  VI. 

Blanco  ^iie  se  debe  -1-V.esta  ahora  decir  del  blanco  que  se  debe  gastar  al  fres- 
gastar alp-esco,y có-  co  :  este  es  el  de  la  misma  cal  sola  sin  la  arena,  para  lo 
mo  sej}rej}ara.  qual  se  elige  de  la  cal  viva  en  terrones  la  mas  blanca  :  es- 

ta 


.OLIRRO  SEPTIMO.K  ijt 

ra '  se  mata  en  un  trnajon  ,  .que  IJaman  bafiái  en  Castilla ,  re- 
gandtiJa  de  quando  en  quando  ,  hasta  que  toda  desfogue  ,  y 
se  desmorone  ;  y  entonces  iria  cebando  de  agua ,  y  me- 
neándola hasta  que  toda  esté  bien  bañada,  y  cubierta  de  agua 
sobrada  ,  y  dulce.  \  con  esta  se  ha  de  hacer  k)  mismo  que  i.üm.w  h  • 
di.ve  del  estuque,  quitándole  el  espejuelo  todos  los  dias ,  y,  lA  !<oj  ■\-: 
aun  apurándole  el  agua  todo  lo  que  se  pudiere  ,  para  que 
Ik-ojne  a  enduli^arse  quanto  antes  :  y  hecho  esto  ,  se  le  vuel- 
ve a  echar  agua  dulce  en  abundancia  ,  y  batirla  muy  bien, 
vertiendo  lo  misnio  todos  ¡ids  dias  por  espacio  de  quatro 
meses'Si  pudiere -ser.';  y  por  este  .'inconveniente  ^aquellos  que 
suelen  tener  obras  dé;esta  caKdad ,  conviene  -que  aun  quan- 
do no  las  hay ,  hagan  esta  prevención  en .  cantidad ,  y  en 
teniéndola  bien  curada  la  cal ,  y  dulcihcada ,  guardarla  e;í 
pellas,  ó  en  alguna  vasija  grande  ,  dexandola  secar. 

Perb^^n.tes  de  apurarle  el  agua,  se  ha  de.  colar  por. un 
cedazo  de  cerdas  bien  cerrado ,  poniéndole  sobre  dos  palos 
encima  del  tinajón  donde  se  hqbiere  de  pasar,  y  menean-         Cómo  se  ha  de  anel- 
do el  caldo  espesó  que   se   echare  en   el  cedazo  con   una    gazar  el  blanco  para 
¡brocha  para  que  pase,  y  sacudiendo  afuera  de  quando  en     el  fresco  sin  molerlo. 
quando  el  cedazo  para  que  cayga  la  broza  que  va  quedan-r 
do  en  él.  Y  desta  manera  colando  toda  la  cal,  queda  co-» 
mo  una  leche ,  y  se  dexa  sentar  ,  y  después  se  le  va  apuran- 

,    do  el  agua  ,  dexandole  la  que  baste,  si  se  ha  de  usar  de  ella; 

II    y  sino  dexarla  embeber  ,  y  hacer  lo  que  queda  dicho.  Mas 

para  haber  de  usar  de  ella,  se  ha  de  tener  un  cucharon        Cómo  se  han  de  ha- 
grande  de  palo  para  sacar  de  la  que  está  reposada  ,  é  ir  ha^     ^^/'  ^^^^  tintas  para  la 
ciendo  las  tintas  de  fábrica  ,  y  las  otras  generales ,  según  di-    Z'*''''"''^  aijusco. 
ximos  en  el  libro  antecedente  ,  cap.  6.  tratando  de  la  pin- 
tura al  temple  :  solo  con  la  diferencia ,  de  que  el  blanco  ha 
de  ser  la  cal ,  y  no  el  yeso.  Y  el  carmin  ha  de  ser  el  albin, 

,,    6  pabonazo  ;  y  para  usar  de  las  tintas ,  no  se  ha  de  sacar  de 

'     ellas  con  la  cuchara  ,  antes  bien  se  ha  de  menear  la  tinta  en 

•  su  deposito  con  una  brocha  ,  y  así  líquida  se  ha  de  echar 
en  la  vasija  que  se  ha  de  tener  á  la  mano  ,  porque  este  li- 
nage  de  pintura  todo  es  agua. 

Lj  Resta  ahora  el  blanco  para  la  paleta  ,  el  qual ,  si  la  cal        Blanco  paralaba- 

'     está  bien  dulcihc?.da  ,  podrá  ser  de  este  mismo  ,  haciendo  de     leta  al  fresco. 
él  otra  coladura  por  cedazo  de  seda  bien  tupido  ,  para  lo 
qual  ha  de  estar  la  lechada  de  la  cal  muy  aguada ,  porque 

IJ     de  otro  modo  no  podrá  pasar  :  y  aun  así  será  menester  rae- 

'  nearlo  con  brocha ,  y  sacudir  las  granzas  del  cedazo  de  quan- 
do en  quando.  Y  en  aposandose  ,  se  halla  en  el  hondo 
de  la  vasija  un  blanco  con  una  cuajada  ,  del  qual  se  ha  de 
usar  para  la  paleta ,  tomándolo  con  cuchara  que  no  sirva 
de  otra  -cosa. 

Pe- 


I^i 


MU  S  E  G)  "^tC  T  O  BL I C  O. 


Blanco  de  marmol 
para  mezclar  con  la 
cal  que  no  está  dulcí' 
Jicada. 

Molinillo  para  el 
blanco  de  marmol  ,  y 
colores  del  fresco  ,  y 
temple. 


Cómo  ha  de  ser  la 
paleta  del  fresco. 


Esponja  que  se  ha 
de  tener  para  limpiar 
la  paleta  del  fresco. 


'31  Pero  si  el  blanco  de  W  cal  es  de  lo 'guardado  en  pellas, 
4  en  vasiia ,  ya  Sfcco  como  dixinvos  ,  será  preciso  quebrantar- 
lo ,  y  echarlo  en  agua,  y  en  estando  bi¿n  remojado,  irlo 
repasando  en  la  losa  con  la  moleta. 

^  Y  si  toda  esta  preparación  del  blanco  de  cal  no  se  pu- 
diere lograr  por  falta'  de  tiempo  ,  será  preciso  buscar  algu- 
nos pedazos  de  marmol  blanco  de  lo.  mas  apurado  ;  y  cru- 
do ,  quebrantarlo  ^  y  molerlo  en  mortero  de  hierro ,  pasan- 
dolo  por  tamiz  ó  cedazo  de  botica  j  y  aun  si  después  de 
esto  se  pudiere  moler  en  molinillo  ,  que  para  este  efecto,  y 
moler  colores  en  cantidad  para  estas  obras .  le  tienen  algu- 
nos ,  y  yo  también  ,  será,  muy  conveniente  ;  y  de  esta  masa 
sella  de  mezclar  con  el  blanco  que  sirve  para  la  paleta  por 
lo  menos  una  tercera ,  ó  quarta  parte  ,  por  ser  este  el  que 
sirve  para  carnes,  ropas,  ¿ores,  y  cosas  mas  delicadas.  Y 
siempre  que  esto  se  pudiere  lograr  ,  no  hay  que  perderlo, 
porque  importa  muchísimo,  aun  estando  la  cal  purilicadaj 
bien  que  en  este  caso  se  le  podrá  echar  solamente  una  quar- 
ta, ó  menos  parte.  t^?-:-.- 

Y  así  lo  usaba  Lucas  Jordán  en  todo  quanto  pinto  al 
fresco ,  y  aseguraba  que  en  toda  Italia  se  practicaba  lo  mis- 
mo. Y  se  advierte ,  que  á  falta  del  marmol  puede  suplir  el 
alabastro  ,  lo  'qual  da  gran  fortaleza  á  el  blanco ,  porque  de 
la  cal ,  y  marmol  'se  viene  á  hacer  cierta  especie  de  estuque, 
como  lo  gastan  los  estuquistas,  que  fingen  con  él  esta- 
tuas de  marmol ,  y  otras  cosas  que  engañan  en  el  tacto, 
pulimento  ,  frialdad ,  y  dureza. 


R 


§.  VIL 


revenidas  todas  estas  cosas ,  y  puestas  las  colores  moli- 
das ,  y  cubiertas  de  agua  en  sus  escudillas ,  d  cazuelas ,  ca- 
da una  con  su  cuchara  ,  como  diximos  en  dicho  capítulo 
del  temple  ,  y  suponiendo  que  para  las  cosas  que  constan 
de  tintas  generales  no  es  necesaria  la  paleta  ,  pues  con  ellas 
se  labran  en  la  forma  que  diximos  del  temple  ,  vamos  ahora 
á  tratar  del  uso  de  la  paleta  ,  que  es  el  empeño  mayor ,  la 
qual  puede  ser  de  un  lienzo  de  á  vara ,  como  se  dixo  en 
el  temple  ,  y  á  lo  menos  de  tres  quartas ,  para  que  en  ella 
se  pueda  manejar  la  brocha ,  y  hacer  las  tintas  que  se  ofre- 
cieren sin  encontrarse  unas  con  otras ,  y  poner  porción  bas- 
tante de  cada  color ,  así  por  lo  mucho  que  se  gasta  ,  como 
porque  no  se  sequen  tan  presto  ;  y  aun  así  se  han  de  rociar 
de  rato  en  rato.  Y  para  limpiar  el  campo  de  la  paleta  quan- 
do  se  ofrezca ,  se  ha  de  tener  una  esponja  como  el  pupo, 
con  la  qual ,  humedecida  ,  se  limpia  muy  bien ,  y  se  estruja 

en 


I 


LIBRO    SÉPTIMO. 


53 


en  el  agua  que  se  tiene  á  la  mano  en  una  cazuela  grande» 
y  vidriada  ,  así  para  esto  ,  como  para  lavar  el  pincel ,  d  U 
brocha ,  quando  se  ha  de  mudar  de  tinta ;  y  otra  limpia  para 
mojar  en  ella  ,  y  desleir  la  color ,  y  liquidar  las  tintas  que 
se  hicieren.  Bien  que  esta  se  podrá  excusar ,  no  Uegaído  á 
el  hondo  de  la  otra  con  el  pincel ,  que  es  donde  se  va  apo- 
sando  lo  que  se  lava  de  las  brochas ,  y  la  paleta.  Con  esto, 
y  buen  recado  de  brochas  largas ,  y  pinceles  del  mismo  pe- 
lo ,  que  son  los  únicos  que  se  pueden  usar  al  fresco  ,  porque 
los  demás  se  queman ,  salvo  los  de  meloncillo  ,  para  algu- 
nas cosas  sutiles ,  comenzará  á  pintar ,  metiendo  primero  los 
campos ,  ó  cclages  que  las  figuras  tuvieren  detras  ;  y  siem- 
pre ha  de  observar  esto  mismo ,  pintando  succesivamente 
lo  que  se  va  acercando  mas  á  nuestra  vista ,  hasta  venir  a'  la 
figura ,  ó  figuras  que  estuvieren  delante ,  o  en  primer  tér- 
mino. Porque  de  lo  contrario  le  costará  después  sumo  tra- 
bajo el  andar  recortando  por  los  extremos ,  y  nunca  puede 
quedar  bien  graduado  ,  ni  dcsperfilado  como  conviene. 

También  debe  advertir  el  pintor  fresquista  que  no  ha 
de  emprehcnder  de  una  vez  toda  la  tarea  ,  sino  aquel  pe- 
dazo que  pudiere  acabar  de  una  sentada  prontamente  ,  por- 
que en  comenzando  á  labrar  una  cosa  ,  es  menester  no  de- 
xarla  de  la  mano  hasta  concluirla ,  porque  se  pasa  ,  y  las 
pinceladas  que  se  dan  después  no  se  unen ,  ni  sientan  bien, 
salvo  algunos  punticos  miniados  de  obscuro  en  alguna  parte. 
Pero  si  lo  emprendido  tarda  ,  por  tener  de  suyo  mucho 
que  hacer  ,  y  el  tiempo  c^  seco  ,  será  preciso  rociarlo  de  ra- 
to en  rato  con  la  brocha  del  agua  limpia  ,  y  con  la  otra 
remojar  estregando  la  superficie  del  estuque  que  se  está  en 
blanco.  Y  aun  en  tiempo  seco  ,  y  caluroso ,  será  bueno  á  lo 
que  se  hubiere  de  proseguir  por  la  tarde ,  antes  de  em- 
prenderlo ,  darle  una  mano  de  lavadura  con  la  mazorquilla 
de  paño  de  lino  ,  con  que  lava  el  estuque  el  albañil ,  y  que 
esté  bien  remojada  ,  y  con  algo  del  mismo  estuque  ,  para 
que  con  la  arenilla  remueva ,  y  abra  los  poros  á  lo  tendido. 
Y  si  con  esto  se  perturbaren  demasiado  los  perfiles  de  lo 
dibuxado  ,  volverlos  á  pasar  ;  y  lo  mismo  se  puede  hacer  en 
tiempo  de  invierno  ,  y  mas  si  es  húmedo ,  para  acabar  á  otro 
día  ,  si  quedare  alguna  cosa. 

.  En  quanto  á  las  carnes ,  después  de  perfilarlas  con  tierra 
roxa  ,  ó  pabonazo  ,  y  ocre  ,  meterá  una  media  tinta  general 
de  su  color ,  y  después  irá  rebaxando  hasta  los  obscuros, 
usando  para  esto  de  una  tinta  de  esmalte ,  y  tierra  verde, 
mezclándola  con  el  ocre  ,.y  el  blanco,  y  roxo,  conforme 
convenga  á  la  calidad  del  colorido ,  y  también  con  la  tierra 
roxa  ,  y  la  verde  ,  se  hacen  muy  buenas  tintas  para  los  obs- 

Tom.  IL  V 


^^■\'>M\_U 


Brochas ,  y  pinct' 
les  para  el  Jresco. 


No  se  lia  de  empre- 
hender  toda  la  tarea 
de  una  vez. 


Lo  que  se  ha  de  ob- 
servar al  fresco  en 
tiempo  seco ,  y  caluro- 
so. 


Cómo  se  han  de  pin- 
tar las  carnes  al  Jres- 
co. 


cu- 


154  M  U  S  E  O   P  I  C  T  O  R  I  C  O. 

euros ,  apretando  con  la  sombra ,  y  albin  ,  y  si  hubiere  me- 
pestcr  mas  fuerz'^ ,  con  la  tierra  negra  ,  y  pabonazo,  Y  es 
Se  puede  unir  la    piexiester  advertir,  que  no  dexandolo  descansar,  se  puede 
f  intuí  a  al  fresco  co-     unir  como  si  fuera  al  olio  ,  quando  la  brocha  ,  o  pincel  van 
mo  si  fuera  al  olio.         descargados  ya  de  la  color..  Y  aunque  no  lo  esté,  mojan- 
dolo  en  el  agua,  y  sacudiéndole  ,  une  ,  y  suaviza  las  tintas 
grandemente.  Y  si  esto  se  hiciere  con  una  brochuela  fofa, 
y  suave,  humedecida,  será  mejor.  Pero  el   tamaño  de  la 
brocha  para  éste  efecto  la  habrá  de  aplicar  la  discreción  del 
pintor  á  proporción  de  las  plazas ,  y  tamaño  de  las  figuras; 
y  de  esta  suerte  se  consigue  una  manera  labrada ,  y  em- 
pastada como  á  el  olio  ,  sin  aquel  afán  de  la  manera  an- 
tigua miniada,  6  punteada,  que  podia  consumir  á  un  bronce. 
jii     Aquí  conviene  advertir  ,  que  después  de  haber  hecho 
el  primer  embrión  de  las  carnes ,  que  viene  i  servir  de  bos- 
Hornaza    cómo  se     qucxí) ,  se  puede  usar  de  la  hornaza  ,  mezclándola  con  el 
ha  de  gastar  alfresco.     blanco,  y  roxo  ,  y  aun   con  la  tierra  verde,  y  bermellón, 

para  reflexar  algunos  obscuros ,  y  es  dulcísimo  color ,  sua- 
ve ,  y  fuerte  en  hacer  buena  tez  á  las  carnes ;  pero  no  ha 
de  tocar  inmediatamente  sobre  el  estuque ,  sino  después  de 
la  primera  pasta  ,  para  hermosear  las  tintas  ,  y  nunca  al  des- 
,  \,  ,-,A  cubierto  de  la  inclemencia  ,  y  de  esta  misma  suerte  se  ha 

de  usar  de  él  para  los  paños  amarillos  claros ,  labrándolos 
primero  con  el  ocre ,  y  blanco.  También  es  muy  bueno  el 
vitriolo  quemado ,  para  rebaxar  algunos  frescores ,  y  pa- 
ños roxos  ;  pero  no  es  el  que  mas  falta  hace  ,  habiendo  el 
ocre  quemado  ,  y  los  demás  roxos. 


s 


§.    VIII. 


olo  resta  advertir  el  modo  de  retocar ,  en  caso  necesario, 
la  pintura  al  fresco  :  porque  á  la  verdad ,  lo  mejor  es  que  no 
sea  menester ,  y  esto  se  executará  ,  y  mas  si  es  al  descubier- 
to ,  con  las  mismas  colores  del  fresco  ,  gastadas  con  leche 
de  cabras ,  porque  la  de  ovejas ,  y  vacas  es  muy  gruesa, 
bien  que  en  caso  preciso  se  podrán  estas  aguar  para  gas- 
tarlas ,  y  obrando  de  esta  suerte  ,  se  retocará  todo  lo  que 
lo  necesitare  ,  especialmente  las  juntas  de  las  tareas ,  y  pintar 
los  azules  de  esmalte  enteramente  sobre  seco  ,  si  no  se  hu- 
bieren hecho  al  fresco.  Y  aun  en  los  sitios  cubiertos  se  pp- 
drá  usar  del  azul  verde ,  y  azul  fino ,  que  llaman  de  santo 
Domingo  ,  pero  nunca  en  fresco  porque  se  mueren.  Ni  tam- 
poco el  ultramaro  se  puede  gastar  en  fresco ,  porque  todo 
se  aclara  de  suerte  con  la  cal ,  qpe  no  se  distingue  el  claro 
del  obscuro.  Y  así ,  en  sitio  cubierto ,  después  de  haberlo 
labrado  de  esmalte  al  fresco ,  se  puede  labrar  de  ultramaro 

con 


Pl 


/  )  L  I  B  R  o    SÉPTIMO. 


'55 


con  leche  de  cabras ,  no  usando  del  blanco  de  cal ,  sino 

de  una  mixtura  de  albayalde ,  y  yeso  de  espejuelo  ,  mitad  y 

mitad  molido  todo  junto.  \  mucho  mejor  seria  el  blanco  si 

fuese  de  cascaras  de  huevo  solo  muy  bien  molido;  y  ad- 
vierto ,  que  no  se  puede  usar  de  cola ,  ni  goma  ,  porque  la 

cal  les  quita  la  fuerza.  Solo  tengo  entendido  que  Jordán 

usaba  de. la  templa  de  huevo  para  retocar  algunos  salitra- 
dos ;  pero  yo  no  lo  he  experimentado  ,  aunque  lo  tengo 

por  bueno ,  por  si  no  hubiere  leche. 

No  puedo  dexar  de  advertir  que  los  antiguos  daban  una         Xoj  antípuos  cómo 

mano  de  una  tinta  general  de  blanco ,  y  tierra  roxa  ,  antes  de     alisaban  la  pintura, 

pintar ,  para  que  la  superhcie  quedase  mas  lisa ,  y  tersa  :  y     al  fresco. 

aun  después  de  acabado  con  aquella  fatiga  que  se  ve  en  sus 

obras ,  txn  plumeadas  ,  y  miniadas ,  le  ponían  encima  un 
i  pliego  de  papel  de  marca  imperial ,  y  sobre  él  iban  amole- 

tando  lo  pintado  fresco  hasta  que  quedase  muy  liso  ,  y  llano 

todo.  \  aunque  esta  es  una  nimiedad  ,  á  el  parecer ,  excusada 
I  é  inútil ,  no  la  tengo  por  despreciable  ,  habiendo  de  estar  la 
I  pintura  muy  á  la  mano,  para  complacer  á  el  vulgo  con  este  \  r,'-.  r\ ,, •' 

melindre.  Pues ,  como  dixo  el  Apóstol ,  deudor  soy  d  los  sa- 
bios, y  dios  ignorantes  '.  \  á  todos  es  menester  pagar  en 
:  su  moneda.  Por  eso  dixe  yo  que  la  pintura  i  fresco  no  debe 
!  estar  donde  se  le  pierda  el  respeto  ,  sino  en  sitios  remotos  ,  y 

distantes ,  donde  solo  la  goce  la  vista ,  y  no  la  profane  el  tacto. 
No  será  fuera  del  intento  advertir  aquí  á  el  inventor  la 

gran  diferencia  que  hay  en  las  historias  de  techos ,  respecto 

de  las  que  comunmente  se  hacen  paralelas  á  nuestra  vista,  ó 

perpendiculares  á  el  horizonte  :  bien  que  si  dichas  historias 
'  hubieren  de  executarse  en  algunos  requadros ,  con  sus  mar- 
cos ,  d  molduras  talladas  corpóreas ,  ó  fingidas ,  se  podran 

hacer  conw  las  comunes.  Pero  si  han  de  ser  en  rompimien-  -^ 

to  ,  claraboya  ,  ó  celage  descubierto  ,  en  que  se  supone  estar 

allí  la  historia ,  ó  suceso  fisica  y  realmente  ,  y  no  en  pintura 
II  transportada ,  es  necesario  que  las  figuras  se  vean  escorzadas, 

como  si  se  mirasen  desde  abaxo  .por  los  pies ;  bien  que  apat-t 

tando  la  vista  del  centro ,  porque  no  sea  en  tanto  rigor  que 

haga  desabrido.  Para  lo  qual  es  preciso  que  estas  historias  se 

imaginen  en  el  ayre  ,  y  quando  mucho  sobre  ajgunas  nubes, 

respecto  de  no  poder  £star  sobre  pavimento  regular  ;  pues  es- 

te ,  mirándose  por  debaxo ,  los  ocultara  ,  sino  es  que  estén  á 

él  extremo  de  él ,  hacia  nuestra  vista  ,  como  sobre  alguna 

grada.  Para  lo  qual  se  ha  de  observar  lo  que  se  dixo  en  el  ca- 
pítulo 3.  de  este  hbro  §,   i.  al  fin ,  á  que  podemos  añadir,- 

que  puesto  el  modelo,  ó  figura  que  se  ha  de  dibuxar,  echada 
Tom.  II.  V  2  so- 

I     Sapientibus  ¿í  insipientibus  debitor  suni.  Ad  Rom.  t. 


56 


M  U  S  E  O    P  I  C  T  O  R  I  C  O. 


JIodo  de  hacer  la 
traza  de  una  cúptla 
en  superficie  ^lana. 


Modo  de  hacer  an- 
damias para  conser- 
var la  luz  en  las  en- 
vidas ,  y  bóvedas  de 
canon. 


sobre  el  bufete ,  donde  el  pintor  está  haciendo  su  traza ,  ó  en 
el  medio,  6  á  un  lado,  conforme  le  convenga,  mas  d  menos 
levantada,  y  executandola  así  como  la  ve;  puesto  después  el 
dibuxo  sobre  la  vista ,  hará  el  mismo  efecto  que  si  la  hubiese 
dibuxado,  mirándola  levantada  en  el  ayre.  No  dexaré  de 
prevenir  que  estas  obras  de  bóvedas ,  y  techos  ,  se  deben  mi- 
rar con  crrande  conmiseración  ,  porque  no  siempre  puede  ha- 
cer el  artífice  todo  lo  que  sabe ,  á  causa  del  gran  trabajo  ,  y 
descómodo  con  que  se  executan  ;  y  á  veces  falta  de  distancia 
para  mirarlas  por  la  estrechez  del  andamio ;  y  el  que  otra  co- 
sa dixere  es ,  que  no  se  ha  hallado  en  ello ;  y  guárdese  mucho 
de  pintar  de  alto  hacia  abaxo ,  lo  que  se  ha  de  mirar  de  aba- 
xo  hacia  arriba ,  y  mas  en  sitios  cóncavos ,  porque  se  ha-i 
Hará  burlado. 

Quiero  advertir  aqui  otra  cosa,  que  puede  ser  que  mas  la 
estimen  los  que  cursan  estas  obras ,  y  es  el  modo  de  hacer  la 
traza  para  una  cúpula  ,  no  habiéndola  de  hacer  en  cascaron 
corpóreo ,  que  será  siempre  lo  mejor ,  y  es ,  considerando  el 
valor  de  la  línea  de  la  circunferencia  de  su  planta  ,  que  es 
tres  veces  su  diámetro  ,  y  una  séptima  parte  mas ,  como  siete 
con  22  ,  y  hallada  esta,  se  puede  tender  esta  línea  en  un 
lienzo  plano ,  ó  papel  de  aquella  longitud ,  y  darle  de  alto 
en  el  medio  la  quarta  parte  de  su  circunferencia ,  que  es  la  di- 
cha línea ,  y  desde  los  extremos  de  esta  hasta  la  dicha  altura 
correr  una  línea  curva  en  forma  de  porción  de  círculo ,  y  en 
este  espacio ,  contenido  de  estas  dos  hneas  curva,  y  recta, 
formar  su  traza  ,  que  le  vendrá  maravillosamenre  á  el  sitio, 
imaginando  que  la  parte. mas  alta  de. dicha  porción  en  el 
medio  es  el  centro  de  la  cúpula-  3^/5  *.-t>  ii 

También  es  del  caso  el  modo  de  hacer  los  andamios  pa- 
ra conservar  luz,  y  es,  que  estos  estén  inferiores  á  la  cornisa 
del  anillo  de  la  cúpula ,  por  lo  menos  media  vara ,  y  otro 
tanto  estén  apartados  del  vuelo  de  la  cornisa ,  y  en  el  medio 
se  dexe  un  escotillón,  ó  vacio  á  proporción,  v  sobre  este  se' 
levante  otro  andamio  Hxo  ,  que  solo  dexe  siete  pies  de  hueco 
desde  su  plano  hasta  el  centro  de  la  cúpula  ,  y  después  se  ha- 
ga una  grada  de  la  misma  altura  de  este  andamio  que  sea 
movible ,  y  pueda  girarse  todo  al  rededor  de  el ;  y  si  se  ofre- 
ciere ,  se  puedan  atravesar  unas  tablas  de  él  á  la  grada ,  por  lo 
qual  conviene  que  esta  sea  de  la  misma  altura  que  el  anda- 
mio segundo ,  y  sirve  para  las  caídas  de  la  cúpula  ;  y  á  este 
respecto  se  pueden  hacer  los  andamios  para  las  bóvedas  de 
cañón  ,  salvo  que  para  el  medio  se  haga  un  andamio  porta- 
til  con  dos  caballos. 


LI 


i  8  U  f' 


157 


LIBRO  OCTAVO. 

EL    PRACTICO, 

QUINTO  GRADO  DE  LOS  PINTORES. 

Octavtim  est  el'igere  de  qiio  jiidkas  '. 
URANIA ,  Musa  VlMiJd  ni ,  caele^stis. 


EUgere  enitn  iitUe ,  caduaimqiie  descuere ,  cáeles  te .  in-, 

genhim  est. 
Urania  cosli  motiis  scriitatur  ,  S?  astra  '. 

ARGUMENTO   DE   ESTE   LIBRO. 


T 

■«'•I  i^a  octava  operación  que  practicamos  en  el  orden  de  sa- 
ber,  es  elegir  lo  mejor  de  aquello  que  se  ha  adquirido,  ó 
cultivado.  A  este  acto  intelectual  llamaron  los,  antiguos  my-f 
tológicos  Urania  ,  la  octava  3  de  aquellas  nueve  Picrides  que 
componían  el  parnaseo  coro.  Y  á  esta  le  múiuXjiXon.  celeste; 
así  porque  contemplaba  los  astros  ,  y  movimientos  esféricos, 
como  porque  desechar  lo  inútil  y  elegir  lo  provechoso  es 
acción  de  un  celestial  numen  4.  1    ¡ 

Y  así  en  el  presente  libro  trataremos  4-  instruir  á  el  prác- 
tico en  la  mas  acertada  elección  de  sus  inventivas ,  que  son 
los  frutos ,  que  mediante  su  cultura  ,  ha  llegado  á  producir 
este  delicioso  pensil  de  las  artes.  Para  que  paladeado  con 
su  dulce  sabroso  néctar ,  se  estimule  su  desvelo  á  fecundar 
con  el  riego  del  estudio  ,  y  vigilante  aplicación ,  las  fértiles 
vistosas  plantas  de  las  artes  honestas ,  que  como  hermoios 
rutilantes  astros  enriquecen  quanto  ¡lustran  la  apacible  esfera 
de  este  celestial  museo  :  y  para  que  con  su  especulación  las 
examine  esta  métrica  deidad  ,  con  cuyo  sonoro  apacible  can- 
to atrayga  ,  y  aficione  el  ingenio  del  artítice  á  mas  gloriosas 
empresas,  mediante  las  quaks  llegue  á  ocupar  la  quinta  gra- 
da de  esta  escala  óptica  ,  donde  la  cercanía  de  la  eminen- 
cia le  sirva  de  mayor  estimulo  para  no  entregarse  á  el  ocio 
hasta  llegar  á  la  cumbre  ,  teniendo  el  afán  por  descanso ,  y 
por  delicia  el  estudioso  desvelo. 

CA- 


I     Fulgent.  Mytbolog.  i. 
3     Virg.  in  Epigrum, 

3 


Herud.  in  sua  historia  juxta 


Musarum  seriern. 
4    Fulgent.  íbi. 


158 


MUSEO   PICTÓRICO, 


La  buena  frdctica 
es  la  mayor  Jelicidad 
del  pintor. 


El  tesoro  de  la  prác- 
tica se  compra  con  el 
estudio. 


La  primera  inven- 
ción ha  de  ser  de  pro- 
pió  caudal. 

Tres  maneras  de 
práctica. 


-.  \  r 


<^   <T 


CAPITULO    PRIMERO. 


De  IcíF'ractlcci  q^iie  aeheYéner  el  pintor  ,  y  porgiiS  medios 


la  lia  de  conseguir.  .  -^       ■.-/■»  t  i  '^ 


J_-is 


§.  I. 


is  la  práctica  en  la  pintura ,  quando  es  bien  fundada ,  la 
mayor  felicidad  que  en  el  arte  se  puede  conseguir.  Es  ver- 
daderamente el  fruto  de  lo  que  se  ha  cultivado  ,  y  trabajado: 
así  como  el  labrador ,  que  después  ^de  romper  la  tierra  ,  y 
sembrar  la  semilla  ,  cultivándola  ,  y  escardándola  de  las  ma- 
las yerbas  todo  el  aiío  para  que  no  le  defrauden  el  xugo 
de  sus  raices  ,  y  el  juego  de  los  ayres  que  la  desahoguen, 
y  pyriliquen  ,  llega  el  caso  de  coger  el  grano  sazonado,  y 
precioso  ,  con  cuya  cosecha  da  por  bien  empleados  todos 
los  sudores ,  y  fatigas  antecedentes ,  quedando  con  aliento 
para  continuar  sin  congoja  sus  afanes.  Así  pues  el  pintor 
debe  considerar  que  el  fruto  ,  y  la  cosecha  de  su  culcura  es 
llegar  á  conseguir  la  felicidad  de  una  buena  práctica ;  y  por 
llegar  á  lograrla  ,  debe  tener  en  poco  todo  linage  de  afanes, 
congojas ,  y  desvelos ,  como  en  los  grados  antecedentes  se 
pasan ;  pues  en  comparación  de  esta  felicidad  todo  es  nada, 
para  los  crecidos  intereses  que  trae  consigo  este  tan  apre- 
ciable  tbsoro.  No  me  detengo  en  los  mecánicos ,  y  materia- 
les ,  sino  en  los  heroycos  de  la  fama  ,  y  de  la  fruición  ,  y 
complacencia  propia.  ^  Donde  hay  gusto  que  se  ¡guale  á  el 
de  poner  delante  una  tabla  ,  ó  lienzo  imprimado  ,  y  sin  mas 
revolver  papeles ,  ni  buscar  estampas  ,  delinear  el  pintor  el 
asunto  que  se  le  ofrece ?  Pregunto  )0  :  si  esto  se  vendiera 
por  dinero  ,  que  sumas  no  darían  por  conseguirlo?  Pues  es- 
te tesoro  tan  apreciable  es  el  que  compra  el  pintor  á  pre- 
cio de  los  afanes  del  estudio ,  y  especulación  de  la  pintura. 
Y'así  debe  siempre  caminar  gustoso ,  poniendo  la  mira  en 
lo  delicioso  del  Hn  ,  no  en  lo  trabajoso  de  los  medios. 

Gran  cosa  es  haber  llegado  á  inventar ,  pero  todavía  lo 
consiguen  algunos  con  mucho  trabajo ,  y  sudor ,  demasia- 
damente atados  á  el  natural ,  y  aun  á  los  papeles ,  por  fal- 
tarles la  práctica.  No  digo  por  esto  que  se  ha  xle  omitir  el 
estudio  del  natural ;  pero  en  el  práctico  no  ha  de  ser  ya 
tanto.,  que  no  se  pueda  dar  paso  sin  ¿1 ,  pues  la  primera  in- 
vención ,  ó  composición  ,  ha  de  ser  de  propio  caudal ,  y  des- 
pués para  mayor  perfección  estudiar  algunas  partes  por  el 
natural  :  y  esto  basta  para  sú  cumplida  perfección. 

Tres  maneras ,  ó  especies  hay  de  práctica  :  La  uoa  .es 

de 


LIBRO   OCTAVO. 


59 


de  propia  fantasía ,  adquirida  en  fuerza  de  hacer  hacer  sin 
atención  i  reglas  ni  preceptos  del  arte  ,  sino  salga  lo  que  sa- 
liere ,  guiados  solo  del  vil  interés  del  dinero ,  sin  atención 
á  lo  ilustre  de  la  facultad  ,  y  á  el  renombre  excelso  de  la 
fama  postuma;  de  cuya  indigna  escuela  se  inundan  los  lu- 
gares a  cargas  de  pintura  ,  especialmente  en  Castilla  la  Vieja. 
Pero  de  estos  no  se  debia  hacer  comemoracion  ,  sino  des- 
preciarlos como  secta  ;  pues  no  son  hijos  del  arte  los  que 
tan  del  todo  abandonan  sus  preceptos ,  obrando  siempre  á 
el  arbitrio  de  la  contingencia  ,  y  del  acasp ,  como  dixo  nues- 
tro gran  Séneca  '  ,  por  un  hábito  simple  sin  fundamento ,  ni 
recta  razón ,  que  es  el  constitutivo  del  arte. 

La  segunda  especie  de  práctica  es  la  que  se  adquiere 
copiando  de  buenas  pinturas,  dibuxos  ,  y  estampas,  pero 
sin  estudio  ,  ni  especulación  del  natural ,  aunque  no  sin  no- 
ticia de  la  simetria ,  y  perspectiva ,  llegando  á  conseguir  una 
manera  fácil ,  y  plausible  para  el  vulgo  ,  sin  gran  funda- 
mento ni  substancia  en  el  arte.  A  estos  llaman  Amanera- 
dos ,  porque  de  tal  suerte  tienen  ya  hecha  la  mano  á  aquella 
cierta  especie  de  tisonomias  ,  qiie  no  solo  se  parecen  todas, 
sino  que  si  se  les  ofrece  un  retrato  ,  no  lo  aciertan  ,  porque 
se  van  siempre  i  seguir  aquella  Hsonomia  que  ya  están  ha- 
bituados. Yo  conocí  á  luio  en  mis  primeros  años  en  An- 
dalucía ,  que  siendo  verdaderamente  aventajado  en  esta  ^es- 
pecie de  práctica ,  y  habiendo  errado  un  retrato  que  se  le 
ofreció  ,  me  dixo  con  ingenuidad  :  que  de  doscientos  retra- 
tos que  se  le  ofreciesen  ,  erraba  los  ciento  y  noventa  y  nue- 
ve. Yo  entonces ,  como  principiante  ,  me  admiré  mucho, 
ignorando  el  origen  de  donde  esto  procediese,  y  mas  quan- 
do  veia  que  algunos  principiantes  acertaban  los  retratos  que 
se  les  ofrecían.  Y  es  el  caso ,  que  estos ,  como  todavía  no 
tienen  caudal  propio  con  que  obrar  sino  es  copiando  ,  y 
atenidos  á  lo  que  tienen  delante ,  se  ajustan  á  lo  que  ven. 
Pero  el  otro  que  tenia  gran  caudal ,  y  práctica  en  su  ma- 
nera ,  forzosamente  declinaba  luego  por  natural  propensión 
á  aquel  hábito  ,  y  facilidadá  que  le  inclinaba  su  genio  ,  hu- 
yendo de  la  sujeción ,  y  buscando  la  libertad  á  que  nos  arras- 
tra siempre  la  misma  naturaleza. 

\  sin  embargo  ,  si  la  manera  es  fresca ,  y  hermosa  ,  es 
un  grado  muy  egtimable ;  pues  con  el  vulgo ,  que  no?  dis- 
tingue los  primores  mas  ocultos ,  y  transcendentales  del  ar- 
te ,  consiguen  gran  séquito  ,  estimación  ,  y  premio ,  que  para 
esto  importa  mucho  el  aura  popular. 

El  tercer  grado ,  ó  especie  de  práctica ,  es  la  que  11a- 

ma- 
I     Non  est  ars ,  qu«  ad  effectum  casu  venit.  Stnte.  lib.  4.  epist.  39. 


Primera  especie  de 
practica. 

Secta  de  pintores. 


Práctica  segunda 
de  pintores  ,  que  lla- 
man amanerados. 


Caso  gracioso  de 
un  pintor  tnanerista 
en  orden  d  los  retrac- 
tos. 


Tercera  especie  d« 
práctica ,  que  llaman 
corregida, y  bella  ma- 
nera. 


i6o  MUSEO   PICTÓRICO. 

niamos  corregida  ,  y  el  italiano  llama  bella  mantera ,  por 
séí  ésta  derivada ,  no  solo  de  copiar  pinturas ,  y  estampas 
excelentes ,  sino  también  del  repetido  estudio  del  natural, 
así  en  las  academias ,  como  en  su  casa  en  las  pinturas  que 
^te  M  se'  le  ofrecen  ,  no  solamente  por  el  natural  vivo ,  sino  por 

•  \   excelentes  modelos,  y  otras  cosas  muebles,  sin  omitir  las 

flores ,  frutas  ,  paises ,  y  caza  muerta.  Esta  es  verdaderamen- 
te la  e;ran  práctica ,  porque  como  es  deducida  del  estudio 
del  natural ,  no  solo  no  le  embaraza  á  el  artíiice  el  caudal 
propio  que  tiene  adquirido ,  sino  antes  le  ayuda  para  ajus- 
tarse mas  á  él ,  por  la  costumbre  que  tiene  de  copiarlo, 
estudiándolo  ,  y  contemplándolo.  Y  esto  suele  llegar  i  un 
grado  tan  sublime ,  que  aun  las  cosas  hechas  puramente  de 
práctica  ,  parecen  executadas  por  el  natural ,  por  tenerle  ya 
impreso  en  la  mente  ,  y  tener  la  debida  inteligencia  de  la 
luz  para  la  firmeza  del  claro ,  y  obscuro  ,  según  dej^ostra- 
mos  en  la  teórica  ,  lib.  3.  cap.  3.  A  que  ayuda  mucho, 
no  solo  la  continuación  del  estudio ,  y  especulación  del 
natural ,  sino  la  observancia  de  todo  lo  que  se  ve  ,  en  quien 
tiene  vivaz  aprensiva  ,  estudiando  siempre  en  el  libro  abier- 
to de  la  gran  naturaleza. 

§.    II. 

El  buen  pintor  ha     ^   ero  deseando  siempre  el  pintor  práctico  la  mayor  per- 
de  ser  como  el  pran  ci-     acción  de  sus  obras ,  ha  de  ser  como  el  gran  cirujano,  que 
no  es  tímido  en  cortar  lo  que  daña  ,  y  ofende  á  la  salu- 
dable perfección  del  todo ,  aunque  sean  brazos ,  y  piernas. 

Y  así  en  viendo  que  alguna  cosa  de  estas  degenera  de  la 
debida  perfección  ,  ó  simetría  ,  no  le  duela  el  cortar  ,  aña- 
dir ,  ó  mudar  lo  que  mas  convenga.  \  esto  ,  una ,  y  otra 
vez  ,  hasta  que  satisfaga  á  su  idea;  Porque  á  lo  ya  inventado, 
fácil  es  añadir ,  y  mejorar ,  procurando  para  ello  el  dicta- 
men ,  y  corrección  de  los  amigos ,  y  á  veces  de  personas  de 
buen  juicio  ,  aunque  no  sean  del  arte  ;  que  tal  vez ,  aun- 

Caso  gracioso  acón-     que  "»  todas ,  aciertan.  Acuerdóme,  que  teniendo  ya  casi 

teciJo  á  Don  Fran-     acabado  Don  Francisco  Rizi  un  quadro  de  la  Asunción  de 

cisco  Rici.  nuestra  Señora  ,  con   muchos  angeles ,  que   sublevaban   el 

trono  ,  y  alguno  ,  como  que  estaba  detras ,  y  solo  asomaba 

las  piernas ,  entró  un  mozo  de  trabajo ,  y  encarándose  á  el 

quadro,  le  pregunto  Rici  por  pasatiempo  que  le  parecía? 

Y  él  respondió  :  Yo  ,  miu  Siñor ,  no  entiendu  destu  ;  pero 
no  me  dirá  su  merced  cuyas  son  aquellas  piernas  "i  Motivo 

Documento  imvor-  l^astante  para  que  Rizi  las  borrase  diciendo  :  que  no  debió, 
tantededon  Francis-  haber  en  tina  pintura  brazo,  ni  pierna ,  que  se  pudiese 
co  Rici.  preguntar  de  quien  era  :  documento  que  debe  servir  para 


ruiano. 


ruja 


mu- 


LIBRO   OCTAVO. 


161 


muchos  casos.  Porque  hay  personas,  que  aunque  no  tengan 
letras ,  ni  inteligencia  del  arre  ,  tienen  un  cierto  sindéresis, 
y  dictamen  de  razón  bien  regulado  por  naturaleza  ,  que  lue- 
go se  les  ofrece  el  reparo  en  lo  que  no  está  muy  ajustado 
a  la  crítica  censura  del  juicio  :  es  verdad  que  no  todas  veces 
aciertan  ;  pero  quando  el  reparo  halla  apoyo  en  el  tribunal 
de  la  razón  ,  ó  la  bebida  es  conforme  á  la  necesidad  ,  no  se 
lia  de  atender  á  el  barro  tosco  que  la  conduce ,  sino  á  la 
importancia  del  beneficio  que  sufraga. 

Y  quando  le  falte  á  el  pintor  la  ingenua  corrección  en 
la  pericia  de  los  artílices ,  ó  en  el  recto  juicio  de  personas 
de  buen  gusto  ,  p(Kque  no  todos  se  atreven  á  decir  su  dic- 
tamen por  no  desplacerle  ,  no  le  faltará  ,  si  el  tiempo  da  lu- 
gar ,  la  de  su  propia  censura  ,  dexando  de  ver  la  obra  algu- 
nos dias  ,  y  después  viéndola  de  golpe  ;  porque  entonces  ya 
se  ha  desprendido  algo  el  amor  propio ,  y  se  mira  como 
agena ,  como  dixe  en  otra  ocasión  '  ,  y  ella  misma  le  in- 
formará la  verdad ,  la  qual  se  ha  de  corregir  ,  ó  tildar  luego, 
antes  que  con  la  freqüencia  de  mirarla  pueda  la  vista  des- 
conocerla. 

Y  finalmente ,  no  ha  de  ser  el  pintor  mezquino  sino  li- 
beral ,  esplendido  ,  y  generoso  en  gastar  los  colores  sin  mie- 
do aunque  sean  costosos.  Ni  menos  le  ha  de  doler  el  borrar- 
lo después  de  muy  bien  labrado  un  paíío  aunque  sea  de 
ultramaro  ,  si  conviene  á  la  mayor  perfección  ,  como  lo  vi 
yo  en  un  quadro  de  Carreño  de  la  Concepción  purísima, 
que  estando  acabado  el  manto  con  muy  rico  ultramaro, 
tildó  algunas  cosas  ,  que  se  le  ofrecieron  ,  con  negro  de 
humo ,  para  acabarlo  después  con  su  legítimo  color ;  por-- 
que  siempre  se  ha  de  anteponer  el  interés  de  la  fama  á  to- 
dos los  intereses  mecánicos. 


Corrección  que  no 
le  puede  ejtgañar  al 
pintor. 


El  pintor  ha  de  ser 
liberal ,  /  generoso. 


Exemvlo  de  Car- 
rei'io  en  el  desprecio  de 
los  colores. 


CAPITULO   II. 


Infeligenc'fa.  que  debe  tener  eí  pintor   de  la  Jisonomtá^^ 
Ipara  sublimar  la  perfección  de  sus  obras. 


-.jllí! 


JlZás 


§.  I. 


t 


/s  principio  constante  en  la  filosofía  natural  qué  la' 
constitución  del  cuerpo  humano  ,  y  la  figuración  del  sem- 
blante ,  son  unos  índices  infalibles  de  las  pasiones ,  é  incli- 
naciones del  hombre  ;  pues  aunque  siempre  tiene  dominante 
cl  imperio  de  la  razón ,  no  por  eso  carece  de  aquella  na- 
jo w,  //.  X  t|i- 

I     Lib.  6.  cap.  3.  §.  4.  '■"fl 


El  semblante ,  y  la 
constitución  del  cuerpo 
en  el  hombre,  son  m- 
dices  de  sus  pasiones. 


162 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Las  pasiones  incli- 
nan ,  fcro  no  fuerzan. 


"1^" 


.  Timantes,  ingenioso 
en  la  Jisonomía  ,y per' 
turbaciones .  del  seni' 
blaiite. 


tuial  propensión  ,  que  inclina  ,  ya  que  no  violente  su  genio. 
Por  eso  se  dice  vulgarmente  que  virtudes  vencen  señales. 
Y  mas  claro  lo  dixo  el  Apóstol  i  ,  que  con  el  entendimien- 
to servia  á  la  ley  de  Dios ,  y  con  la  carne  i  la  ley  del  pe- 
cado :  no  porque  prácticamente  executasc  lo  segundo  ,  sino 
porque  aun  estando  el  espíritu  pronto  para  hacer  la  volun- 
tad de  Dios ,  como  dixo  Christo  Señor  nuestro ,  la  carne, 
esto  es  ,  la  parte  inferior ,  y  sensitiva  ,  estaba  rebelde  ,  flaca, 
y  débil  para  obedecer  2.  Y  el  mismo  Apóstol  dice  ,  que  en 
sus  miembros  sentia  otra  ley  ,  opuesta  á  la  ley  del  espíri- 
tu 3.  Asi  se  quejaba  San  Gerónimo  en  la  epístola  ad  Eiis- 
tochium  ,  que  teniendo  ya  sus  miembros  áridos ,  y  consu- 
midos con  la  mortificación ,  ayunos ,  y  penitencias ,  como 
raices  de  árbol  seco ,  todavia  el  estimulo  de  la  carne  coceaba 
contra  el  dominio  del  espíritu  4. 

Respecto  de  lo  qual ,  no  será  fuera  de  nuestro  propo- 
sito el  tratar  aqui  de  la  fisonomía,  sin  que  sus  indicaciones 
perjudiquen,  á  las  virtudes ,  que  pueden  contrastarlas  en  di- 
ferentes sugetos ,  para  que  el  docto  y  práctico  pintor  sepa 
la  que  debe  aplicar  al  héroe  que  describe ,  que  sea  correla- 
tiva á  la  acción  en  que  le  supone  empleado.  No  siendo  la 
menor  parte  ;la  que  pertenece  á  las  perturbaciones ,  y  acci- 
dentes que  inmutan  el  afecto,  y  color,  y  desííguran  la  cons- 
titución natural  del  semblante  ,  en  que  fué  tan  peregrino 
aquel  pintor  ingenioso  Timantes ,  que  Plinio  pondera  que 
en,  sus  obras  se  leía  mucho. mas  de  lo  que  la  vista  registra- 
ba S  :  como  lo  manifestó  en  aquel  célebre  sacrificio  de  líí- 
genia  ,  donde  apuró  en  los  circunstantes  toda  imagen  expre- 
siva de  dobr ,  sublimando  tanto  la  perfección  de  sus  obras 
con  este  un  exquisito  primor,  que  mereció  le  cediese  en 
esta  parte  el  grande  Apeles ,  constituyéndose  panegirista  de 
las  obras  de  Timantes ,  menos  estimado  de  lo  que  merecía 
en  su  patria,  no  siendo  él  én  esta  parte  negligente  ,  pues 
en  el  retrato  de  Helena  parece  le  pintó  las  costumbres;  y 
eri  .otros  que  hacia  adivinaba  Apion  ,, grande  astrólogo  ,  los. 
sucesos  del.ríílratado  pQr,  las;  .expresiones  de  los  retratos ;  y 
sin  embargo  se  empeñó  en  acreditar  á  su  contemporáneo, 
sublimándole  en  esta  parte  ^'.  O  quantos  Timantes  hubiera, 
si  hubiera  muchos  Apeles !  Pero  el  caso  es  ,  que  presumen 
serlo  ,  solo  jparaj  1^  emul^ciofl  ,  mas  no  para  el  aplauso. 


..  .... ..:■  V..  K^ 


aOlOKIfI}.': 


íl 


Dis- 


■OMOjí.  q   .  :  :    ',,0   a.i 

1  Mente  servio legiDei,  carne 
autem  legi  peccaii'-  ^d  Rom.  7. 

2  Spiritusqiiidem  promptusest, 
ca,ro  autem  infirma.  Math.  26.  ', 

3  Video  aliam  legem  in  mem- 
btis   nieis    oppositam   legi   mentis 


iu; 


mea:,  ^post.  íM. 

4  D.  Hieren.  Epist.  aJ  Eustoth. 
de  virginitatis  custodia. 

5  PliiK  iiaf.  hist.  lib,  liveapijio. 

6  Plin.  ibi. 


LIBRO   OCTAVO. 


163 


n 


§.  11. 


.ViWoW 


'iscurrlendo  pues  según  el  Filósofo  ,  y  otros  autores, 
sobre  la  materia  propuesta  '  ,  y  excluyendo  aquellas  cosas 
que  son  invisibles ,  como  la  voz,. el  tacto ,  &c.  que  lo  que 
no  es  visible  no  puedo  ser  figurable  ,  haremos  un  breve  re- 
sumen de  aquellas  fisonomías  ,  y  otros  indicantes  ,  que  mas 
comunmente  se  ofrecen  en  la  Pintura  :  en  que  es  de  adver- 
tir ,  que  aunque  esto  de  la  fisonomía  principalmente  se  en-  Fisonomía ,  no  ss 
tienda  del  rostro ,  como  análogo  mas  principal ,  se  entiende  entiende  solo  de!  ros- 
tambien  secundariamente  de  todas  las  demás  partes  del  cuer-  ^''o»  ^i'io  también  de 
po ,  CU)'»  organización  depende  de  las  interiores  pasiones,  '^  organización  del 
y  propensiones  del  ánima  en  la  parte  sensitiva.  cuerpo. 


HOMBRE  FUERTE,  Y  ROBUSTO. 

El  hombre  fuerte  ha  de  tener  la  figura  del  cuerpo 
derecha  ,  el  pelo  duro ,  los  huesos ,  y  extremos  grandes; 
ancho  el  vientre ,  y  recogido  hacia  si  :  las  espaldillas  an- 
chas ,  y  distantes  :  el  cuello  fuerte ,  corto ,  y  no  muy  car- 
noso :  el  pecho  ancho  :  las  caderas  recogidas  :  el  vello 
encrespado  :  los  ojos  hermosos  ,  ni  muy  abiertos  ,  ni  muy 
cerrados  :  el  color  del  cuerpo  esqualido  ,  bruno  ,  ó  tri- 
guefio  :  la  frente  aguda  ,  recta  ,  y  no  grande  :  las  mexi- 
lias ,  ni  carnosas ,  ni  enxutas  ;  y  el  todo  del  cuerpo  mus- 
culoso ,  y  anatomizado  :  la  qual  figura  es  buena  para  un 
Hercules ,  ó  cosa  semejante. 

HOMBRE   TÍMIDO. 

El  hombre  tímido  no  ha  de  tener  el  cuerpo  recto ,  si- 
no algo  inclinado  :  el  cabello  laso,  y  delgado  :  el  vientre 
embebido  :  el  color  pálido ,  algún  tanto  azafranado  :  los  ojos 
flacos ,  débiles ,  y  movibles  :  los  extremos  del  cuerpo  flacos: 
las  manos  largas ,  y  delgadas :  la  espalda  enxuta  :  el  movi- 
miento tardo ,  y  perezoso ,  agoviado  ,  y  espantadizo. 

HOMBRE  INGENIOSO  ,  Y  PRUDENTE. 

El  hombre  ingenioso  ha  de  tener  el  color  entre  blanco, 
y  roxo  :  la  frente  espaciosa  ,  y  con  entradas  :  los  ojos  her- 
mosos ,  y  húmedos  :  la  vista  aguda  :  el  pelo  ,  ni  sutil ,  ni 
grueso  :  las  carnes  suaves ,  no  musculosas ,  ni  gruesas ;  y  há- 
Totn.  II.  X  2  cia 

I     ^rist.  ¡ib,  de  Pbisiognom.  Juan  Baptista  Porta  de  Phisiognom. 


Fisonomía  del  hom- 
bre fuerte  ,  /  robusto. 


Hombre  tímido. 


Hombre  ingenioso. 


Hombre  insensato. 


•3V 


-£64 


MU s E  Ó  p I  c T  O R  re  o. 


cía  el  cuello ,  y  espaldas  magras ;  manos ,  y  pies  pequeños, 
y  estatura  proporcionada.  • 

,. .  HOMBRE  INSENSATO  ,  Y  SIMPLB, 

;bxo  Y  .  .'jqoíq  ■■ 

El  hombre  insensato  ha  de  tener  el  rostro  carnoso ,  y 
larcfO  :  la  frente  grande  ,  y  circular  :  los  ojos  azafranados  :  las 
mandibubs,  ó  quixadas,  grandes,  y  carnosas :  el  cuello  grue- 
so :  los  hombros  relevados  ;  lomos,  niuslós ,  y  róétíl^í  car- 
nosas :  las  piernas  largas,  y  hacia  loS  tobillos  girüésa's-,  y 
redondas  :  el  movimiento  ,  figura  ,  y  costumbres  seránsegun 
la  semejanza  que  tuviere  á  algún  animal ,  como  el  mas  sim- 
ple de  los  de  carga  ,  según  lo  describe  Juan  Bautista  'Porta 
en  su  fisonomía.  íun:^  i-  a- qc -'.  { 


.">  w 


HOMBRE  SIN  VERGUENZW. 


Hombre  sin  ver- 
.güenza. 


El  hombre  inverecundo  ,  ó  sin  vergüenza  ,  ha  de  tener 
el  rostro  redondo  :  la  nariz  aguileiía' ,  los  ojos  muy  abiertos, 
y  refulgentes  :  los  parpados  sanguinéos ,  y  gruesos  :  la  frente 
muy  descubierta,  y  mas  ancha  de  arriba,  que  por  las  sie- 
nes :  y  el  pelo  ralo  ,  y  corto  :  los  músculos  de  las  paletillas  y 
lomos  muy  relevados  :  el  pecho  levantado  :  la  postura  encor- 
vada :  el  color  sanguino,  y  roxo  :  el  movimiento  acelerado- 

HOMBRE   MODESTO. 


Hombre  modesto. 


El  hombre  modesto  ha  de  tener  el  semblante  grato ,  y 
bien  proporcionado  :  los  ojos  alegres ,  pero  no  relumbrantes, 
negros ,  y  no  muy  abiertos ,  ni  cerrados  ,  y  tardos  en  parpa- 
dear :  grave  en  el  movimiento ,  y  tardo  en  las  palabras  :  el 
cuerpo  recto  sira  afectación  :  el  pelo  entre  crespo ,  y  laso ,  y  los 
extremos  proporcionados :  el  color  claro ,  y  moderadamente 
roxo. 

HOMBRE   AN IMO  SO. 


Hombre  animoso. 


Hombre  cobarde. 


El  hombre  animoso  ha  de  tener  el  rostro  casi  quadrado, 
la  frente  grande  ,  y  carnosa ,  y  hacia  los  ojos  mas  enxuta, 
y  algo  soñoliento  :  ni  remiso ,  ni  agudo  en  la  vista  :  en  el 
movimiento  será  tardo  ,  y  algo  inclinada  la  postura  :  mas  en- 
xuto  que  grueso  ,  y  no  muy  alto. 

HOMBRE   COBARDE. 

El  hombre  cobarde  ha  de  tener  el  rOitro  arrugado  ,  los 
ojos  enxutos ,  y  hundidos :  femenil,  y  pávido  el  aspecto  :  la 

fi- 


LIBRO   OCTAVO. 


;i6j 


figura  humillada ,  y  remiso  en  el  movimiento  :  las  pier- 
nas delgadas  ,.  y  las  rodillas  ertxutas,  y  encogidas  :■  magro, 
seco ,  y  descolorido ,  y  el  cabello  laso ,  y  claro  :  el  cuello 
delgado ,  y  largo. 

no  AlB  RE   A  VA  R  (¡)<  ^tcolLv  ¿onzu 


ZXW\»í.i\\  Íl4> 


Hombre  avaro. 


Homhre  iracundo. 


A«\.,. 


El  avaro  ha  de  tener  el  senjblante  remiso,  o'  cuitado: 
el  color  trigueño  obscuro  :  el  rostro  rugoso  ,  y  quasi  raido  :  no 
carnoso ,  sino  magro ,  y  seco  :  los  cabellos  rectos ,  y  negros. 

HOMBRE   IRACUNDO.  o 

&;!(■  El  iracundo  ha  de  tener íel  cuerpo  recto,  y  algo  saca- 
do de  vientre:  el  pelo  crespo,  los  ojos  centelleantes,  re- 
dondos ,  y  sarf^uinos  :  el  color  roxo ,  la  frente  rugosa  :  las 
espaldas  anchas  ,  y  grandes  :  ios  extremos  crecidos  ,  y  fuer- 
tes, y  muy  velloso. 

HOMBRE   MANSUETO. 

El  hombre  mansueto,  y  apacible,  ha  de  tener  el  sem-        Hombre  mansueto, 
blante  grato  ,  y  venusto  :  la  estatura  bien  proporcionada  ,  y    ?  ^faa'bk. 
fuerte  :  carnoso ,  y  el  tacto  húmedo  :  la  ligura  algo  inclinada: 
el  pelo  hondeado,  y  algo  crespo  :  el  movimiento  tardo ,  y 
grave. 

HOMBRE  PUSILÁNIME. 

El  hombre  pusilánime  ha  de  tener  el  rostro  diminuto:         Hombre  fusilani' 
los  ojos  pequeños,  el  aspecto  tímido  :  el  cuerpo  magro,  y  es-     me. 
qualido  :  los  miembros ,  y  artejos  delgados ,  y  femeniles. 

HOMBRE   INJURIOSO. 


El  hombre  injurioso  ha  de  tener  el  rostro  desapacible, 
los  ojos  hundidos ,  la  boca  grande  ,  y  el  labio  superior  rele- 
vado ,  algo  givoso ,  la  nariz  roma  ,  y  el  pelo  roxo. 

HOMBRE    PIADOSO. 

El  hombre  piadoso  ha  de  tener  el  semblante  alegre  ,  el 
color  blanco ,  y  puro  :  los  ojos  carnosos ,  y  húmedos  :  la 
nariz  bien  sacada ,  derecha  ,  y  no  aguileña  :  buena  propor- 
ción corporal  :  son  también  de  buenas  costumbres ,  ingenio- 
sos ,  y  astutos ,  sabios ,  modestos ,  y  tímidos.  Y  todo  lo 
contrario  tiene  el  impío. 

EL 


Hombre  injurioso. 


Hombre  padoso. 


i66 


M  USE  O   Pie  T  O  R  I  C  O. 


.i'-.:rni'?-<''Tt   b   n9"0?:fTr  '' 


V   ,  í.óííííitittI 


i  Mr 


SiWl 


\,S:LhffOMBRE    ZUXURIOSO.^ 


Hombre  luxurioso . 


El  luxurioso  ha  de  tener  el  color  blanco',  y  ro^i  ¿1 
cuerpo  velloso  ,  los  cabellos  rectos ,  gruesos ,  y  negros ,  las 
sienes  vellosas^  ios  ojos  carnosos,  gruesos-Vy'^  relumbrantes. 


A iv.^^fe  wlwc't-L         robí.iiuo  b  ,03¡m3i  ^  •'  ^■'^í'^^elSbl^-.a-.i  úi  lÁ 


P< 


Hoynhre  ayrado. 

Hombre  rabioso, y 
desesperado. 


Risa  ,  y  llanto ,  en 
qué  convienen  ,  y  se 
dijercncian. 


•  W'.í- .'.'\-\  "''■■  -iv.y: 


'.\»,i 


Diferentes  causas 
del  llanto  diferencian 
el  afecto ,  y  las  accio- 
nes. 


or  est^s  líiiismas  indicaciones  podrá  el  discreto ,  y3ecu- 
dito  pintor  expresar  también  las  perturbaciones  del  ánimo 
en  aquellos  accidentes  que  inríautan  súbitamente  el  semblan- 
te ;  porque  diferente  cosa  es  ser  habitual ,  ó  naturalmente 
iracundo  ;  ó  estar-  actualmebto.ayrado  ,  con  el  semblante 
descolorido  ,  y  pávido  ;  los  .ojos  desencajados  ,  y  el  aspecto 
inminente  ,  y  furibundo.  El  rabioso  ,  y  dcseá^erado  ,  el  co- 
lori.encendido  :.  la  boca  en  extremo  abierta :  los  ojos  encar- 
nizados ,  y  tan  abiertos  ,  que  la  pupila  ,.  ó  niñeta  ,  se  vea  en- 
tera ,  y  circundada  del  blanco  del  ojo  encarnizado  :  las  ce- 
jas estiradas ,  y  arrugada  la  frente  :  las  narices  abiertas ,  y  la 
garganta  hinchada. 

X-á  risa,  y  el  llanto  se  parecen  mucho  en  la  boca,  y 
en  las  mexillas ,  y  también  en  el  cerrar  los  ojos ;  y  solo  se 
diferencian  en  las  cejas  ,  que  en  el  llanta  se  constriiíen ,  y 
juntan  hacia  el  entrecejo  ,  levantando  los  ángulos  de  su  na- 
cimiento ,  pero  en  la  risa  se  dilatan.  También  los  rincones  de 
la  boca  ,  aunque  en  uno  y  otro  efecto  se  retiran  ,  en  el  llan- 
to se  abren  algo  los  extremos ,  inclinando  hacia  abaxo  ,  y  en 
la  risa  no  j  sino  hacen  unos  senos  hundidos  hacia  arriba  ,  y 
de  ellos  procede  una  ruguilla  hacia  abaxo ,  á  que  acompaña 
un  hoyuelo  en  la  mexilla.  También  se  ha  de  advertir ,  que 
en  el  llanto  las   narices  se  ponen  encendidas  de  color ,  y 
asimismo  los  parpados  de  los  ojos ;  y  también  en  estando 
el  llanto  mas  sereno  ,  se  levanta ,  y  se  hincha  el  labio  alto. 
Bien  que  las  causas  del  llanto  suelen  alterar ,  ó  moderar  es- 
tos indicantes ;  porque  alguno  llora  con  ira  ;  otro  con  te- 
mor ;  otro  por  alegria ,  y  ternura  ;  otro  por  dolor ,  y  tor- 
mento ;  otro  por  compasión.  Y  así  á  estas  expresiones  han 
de  acompañar  las  acciones  del  cuerpo ,  y  las  manos  :  ya  le- 
vantándolas al  cielo  ,  pidiendo  justicia  :  ya  mesándose  los 
cabellos  con  la  iracundia  :  ya  encogiendo  los  hombros,  cru- 
zando las  manos ,  y  baxando  hacia  el  pecho  la  cabeza  con  el 
dolor  ,  ó  tormento  :  ya  retirándose  el  cuerpo  ,  y  abriendo  las 
manos ,  como  temblando  de  pavor.  Y  así  la  discreción  de} 
artífice  hará  elección  de  aquellos  ademanes ,  y  acciones  mas 
expresivas  que  puedan  coadyuvar  á  el  efecto  lloroso ,  seguí? 

la 


LIBRO  octavo: 


f67 


Ja  causa  que  le  motiva ,  como  discretamente  lo  dice  Leo- 
nardo de  N'iuci  (*)  en  su  tratado  de  la  Pintura. 

La  admiración  es  un  efecto  que  tiene  gran  variedad  en 
sus  expresiones  ,  pues  á  veces  arquea  las  cejas ,  abriendo  mu- 
cho los  ojos ,  y  la  boca  algún  tanto  :  otras  veces  cierra  la 
boca,  hundiendo  los  labios,  y  arrugando  la  frente,  y  tal  vez 
tomándose  las  barbas ,  si  las  tiene  crecidas  :  otras  liaxa  las 
cejas  junto  ú  los  ojos  ,  y  estos  medio  abiertos ,  atendiendo  á 
el  acto  que  le  admira ,  ayudándose  de  las  manos ,  exten- 
diéndolas ,  y  dilatando  los  dedos. 

La  tristeza  tiene  mucho  de  lo  que  diximos  del  llanto; 
pero  sin  el  puede  estar  en  acto  pensativo  sentada  la  Hgu- 
ra  ,  la  mano  en  la  mexilla ,  puesto  el  brazo  de  codo  ,  ó  so- 
bre algún  pedestal ,  ó  sobre  el  muslo ,  y  la  cabeza  inclinada 
hacia  el  pecho ,  los  ojos  baxos ,  y  levantado  el  entrecejo. 

La  alegría  es  toda  á  el  contrario  ,  los  ojos  bien  abier- 
tos ,  las  cejas  dilatadas ,  la  boca  abierta  ,  y  risueiía  ,  y  las  ma- 
nos extendidas  en  alto. 

El  espanto  tiene  muchas  partes  de  la  admiración  ,  pero 
no  obstante  se  distingue  en  lo  robado  del  color ,  y  el  en- 
cogimiento ,  mostrando  timidez ,  que  siempre  la  trae  consi- 
go ;  y  lo  mismo  es  el  pavor ,  y  estupor ,  que  todos  son  si- 
nonomos.  \  á  este  modo  puede  ir  discurriendo  el  discreto 
pintor  las  expresiones  de  afectos  mas  concernientes  á  el  ar- 
gumento, ó  asunto  de  la  obra  que  pretende  delinear  :  que 
esta  es  la  parte  mas  peregrina  que  puede  tener  el  artíhce 
para  hacerse  superior  aun  á  el  arte  mismo  ,  como  lo  pon- 
dera Plinio  ,  hablando  del  ingenioso  Timantes ',  como  poco 
ha  notamos ,  pues  dice  que  en  sus  pinturas  se  entendia  mu- 
cho mas  de  lo  que  se  miraba;  de  suerte,  que  con  ser  en 
el  arte  eminente,  en  el  ingenio  era  superior  á  el  arte  '.Y 
así  esto  le  sublimó  de  suerte  ,  que  le  hizo  superior  á  todos. 
Tanto  como  esto  importa  la  retórica  expresión  de  los  afectos. 


Admiración   con 
varias  ex^rtsiones. 


Expresión  de  la 
tristeza. 


Expresión  de  la 
alegría. 


El  espanto , pavor, 
ó  estupor. 


Timantes ,  ingenio- 
so en  la  expresión  de 
los  afectos. 


CAPITULO    III. 


De  la  perspectiva  práctica. 


§.    I. 

abiendo  escrito  'en  el  tomo  antecedente  la  teórica  de  la  El  que  -éitiendiere 

Perspectiva*,  es  conseqüente  poner  aquí  la,  práctica  para  bien  la  teórica  se  hará 

se-  '^^w*""  ^^  ¡a  práctica. 


(*)  Leoiiard.  de  J^inci  trat.  de  la 
Pintura. 

I  In  ómnibus  ejusnpetibus  in- 
telligitur  plus  semper  quam  pingi-' 


tur.  Et  cum  ars  summa  sit ,  inge- 
nium  tanien  ultra,  artem  est.  Pitnio 
notiípslor.  itb.  i^iCap.  lo. 
,  »..  Tom.  I.  lib.  3.  cap.  2. 


I  ; 


i68 


MUSEO   PICTÓRICO. 


La  teórica  enseña 
la  razón  de  ciencia  de 
lo  que  se  obra. 


Practica  sin  teóri- 
ca ,  cuerpo  sin  alma; 
teórica  sin  práctica, 
alma  sin  cuerpo. 

Sentencia  de  Fede- 
rico Zúcaro  en  su  idea 
de  la  Pintura. 


seguir  en  todo  el  método  que  llevamos.  Bien  que  á  mi  cor- 
to juicio  parecia  excusado  ;  porque  quien  hubiere  entendi- 
do bien  los  fundamentos  de  la  teórica  se  hallará  dueño  para 
la  expresión  de  la  práctica  :  pues  allí  los  dexamos  ya  redu- 
cidos á  el  acto  externo ,  y  práctico.  Pero  hay  algunos  genios 
tan  materiales  ,  mejor  dixera  mecánicos ,  que  hablarles  en  la 
teórica  es  lo  mismo  que  hablarles  en  arábigo.  Siendo  así 
que  es  lo  que  mas  necesitan  todos ,  pues  de  la  práctica ,  el 
que  menos ,  sabe  algo ;  pero  de  la  teórica  muy  raro  :  y  aun 
pudiera  decir  que  ninguno  '.  No  seré  yo  cl  primero  que 
lo  ha  dicho.  Y  así  juzgan  algunos  tiempo  perdido  el  que 
se  gasta  en  el  estudio  de  la  teórica  :  quando  los  hombres 
mas  doctos  de  esta  facultad  ,  como  Leonardo  de  Vinci ,  Fe- 
derico Zúcaro  ,  Pablo  Lomazo  ,  y  otros  que  han  escrito  de 
la  Pintura  ,  es  esto  lo  primero  que  aconsejan  ;  porque  de  es- 
ta suerte  el  pintor  se  hace  scientííico ,  y  capaz  para  dar  la 
razón  fundamental  de  lo  que  obra ,  y  para  resolver  qual- 
quiera  duda  que  se  ofrezca  ,  ó  diticultad  que  ocurra  en  la 
execucion  de  sus  obras  ,  y  mas  en  bóvedas  ,  ángulos ,  y  otras 
superficies  irregulares.  Pues  de  otra  suerte  caira  en  innu- 
merables errores ,  como  los  he  visto  yo  aun  en  artífices  de 
mucha  clase  ,  por  no  saber  mas  de  lo  que  han  visto  executar. 
También  digo ,  que  así  como  la  práctica  sin  teórica  es 
un  cuerpo  sin  alma  ,  la  teórica  sin  práctica  es  un  alma  sin 
cuerpo  ;  por  lo  qual  dice  el  Zúcaro  en  su  Idea  :  ¡jiie  así 
como  no  es  digno  de  alabanza  el  medico ,  que  solo  sabe 
la  teórica  de  su  facultad ,  y  le  falta  la  práctica  para  sa- 
ber aplicar  los  medicamentos  convenientes  d  las  enferme- 
dades :  así  en  nuestra  profesión  ,  no  será  jamas  perfecto 
pintor  el  que  no  sabe  reducir  á  el  acto  práctico  las  reglas ^ 
y  preceptos  que  dispensa  la  teórica  ,  antes  bien  será  indig- 
no de  tal  nombre  *.  Y  así  es  menester  juntar  uno  y  otro, 
para  que  de  las  dos  entidades  ó  hábitos  resulte  un  com- 
puesto substancial  perfecto. 


Zo  primero  que  ha 

de  advertir  el  pintor 
antes  de  emprender 
un  qiiadro. 


E. 


§.  II. 


<sto  supuesto ,  lo  primero  que  ha  de  advertir  el  pintor 
antes  de  emprender  el  quadro ,  ó  superficie  que  hubiere 
de  pintar ,  es  hacer  elección  del  punto  principal ,  que  es  el  de 
la  vista  ,  y  á  donde  deben  concurrir  todas  las  líneas  de  la 
profundidad  ,  que  son  las  que  muestran  el  fondo  de  la  pers- 

pec- 


I  Pictorum  vulgus  prothoty- 
pon  sipe  íxpiús  exprimendo,  nul- 
laní  pictorii  artis ,  quam  óptica 
suggeritscieatiatn,adquirit.  Joonn. 


de  la  Foille  Soclet.  Jes.   tract.   de 
centro  fira%'itatu  in  prcsm. 

2     Federico  Zúcaro,  neU'idea 
de  pittori  cap.  8. 


LIBRO   OCTAVO.  169 

pcctiva ,  y  li  degradación  de  las  cantidades ,  según  sus  dis- 
tancias ,  para  saber  de  este  modo  en  qué  plano  mas  ,  ó  me- 
nos degradado  ha  de  plantar  su  historia  ,  observando  para 
esta  las  reglas  que  debamos  sentadas  en  el  libro  antecedente    • 
del  inventor ,  para  graduar  sus  proporciones ,  según  el  ter- 
mino en  que  se  considera  en  el  pavimento. 
^     Pero  en  orden  á  los  cuerpos  regulares  ,  y  rectilíneos ,  co- 
mo son  los  de  arquitectura ,  y  pavimentos  superior ,  ¿  in- 
ferior ,  comenzaremos  por  lo  mas  fácil ,  y  comprchensible, 
y  que  mas  freqüentemente  se  ofrece,  que  es  formar  una  so-        Alodo  de  poner  una 
leria.  Para  esto  ,  supongamos  que  se  hizo  elección  del  punto     solería  en  perspectiva. 
de  la  vista  en  A ,  lam.  9.  y  que  por  él  se  tira  una  línea  in-     Lam.  q. 
deHnita  C  ,  A  ,  B ,  que  llamamos  horizontal ,  paralela  á  la 
línea  del  plano ,  que  es  la  inferior  del  quadro ,  como  D, 
E  ;  y  la  horizontal  será  C  ,  A  ,  B. 

Hecha  pues  esta  diligencia  ,  quiero  yo  hacer  una  solería 
en  el  pavimento  F  ,  G ,  ligura  1.  de  losas ,  como  de  un  pie 
en  quadrado  ,  y  con  una  faxa  al  rededor ,  porque  sin  faxa  ya 
los  hicimos  en  el  tomo  de  la  teórica  ,  lib.  3.  cap.  2.  lam.  2.  Y\G.  2. 
íigiira.  1 1  ,  para  lo  qual  tomo  primeramente  en  la  línea  del 
plano  D  ,  G ,  la  dimensión  G ,  H  ,  y  esta  misma  la  voy 
continuando  por  toda  la  dicha  línea ;  y  después  tomo  en 
la  primera  dimensión  la  parte  I ,  G ,  que  es  la  que  ha  de 
servir  de  faxa ,  y  esta  misma  porción  se  ha  de  ir  destacan- 
do de  cada  una  de  las  dimensiones  antecedentes ,  como  se 
ve  en  dicha  lamina  9.  figura  2.  y  después  de  todos  los  pun- 
tos señalados  se  han  de  arar  líneas  rectas  concurrentes  al 
punto  de  la  vista  A. 

Hecho  esto,  se  ha  de  hacer  elección  del  punto  de  la        Elección  del  punto 
distancia,  en  tal  modo  y  proporción  colocado  en  la  hori-    "■^  ^f  distancia  y  sus 
zontal ,  que  puesto  un  pie  del  compás  en  A  ,  y  alargado  el    '''^  ^  ^  ^^' 
otro  hasta  el  punto  de  la  distancia,  describiendo  con  este 
intervalo  un  círculo  desde  A  ,  como  centro ,  incluya  dentro 
de  su  área  toda  la  superficie  de  dicha  solería.  Bien  que  aquí 
se  ha  puesto  en  B ,  aunque  no  tiene  esta  circunstancia  para 
toda  la  obra  ,  por  no  dexarlo  fuera  ,  y  para  hacer  mas  com-  • 
prehensible  la  operación  ;  y  aunque  basta  este ,  se  puede  po-        Q"^  basta  wi  solo 
ner  otro  hacia  C,  p-^ro  en  la  misma  distancia  del  punto  A,    funto  de  la  distancia, 

^  '1  í,  t-  cu  1  \     y  P<^''^  ^i'^  sirven. 

que  esta  el  punto  U ;  y  el  mismo  erecto  hace  el  uno  que  ei    ''  -^        ■' 

otro  de  recibir  en  sí  la  concurrencia  de  las  diagonales  de 
los  quadrados  para  terminar  por  este  medio  su  justa  de- 
gradación. 

Eito  así  executado,  y  tiradas  ya  ,  como  se  dixo,  las  con-        Lineas  diagonales, 
currentes  principales  al  punto  principal  de  la  vista  ,  se  tirará     ^  concurrentes  secun- 
una  de  las  diagonales  á  uno  de  los  puntos  de  la  distancia,     '¡¡''l^jj^n'""''"  ^'^ 
ó  á  los  dos ,  como  desde  el  punto  J  ,  hasta  B  i  ú  desde  H,       '^ 
Tom.  11.  Y  á 


1 70 


MUSEO    PICTÓRICO. 


á  otra  tanta  distancia  hacia  C  ,  las  quales  líneas  se  verá  que 
van  cortando  las  concurrentes  principales  hasta  fenecer  en  el 
pavimento ,  como  la  de  H,  en  F ;  y  por  cada  una  de  las  sec- 
ciones ,  ó  cortaduras  que  forman ,  se  van  tirando  líneas  pa- 
ralelas á  la  del  plano  succcsivamente  ,  y  de  este  modo  se 
halla  formada  la  dicha  solería  de  losas  quadradas  con  su 
faxa  al  rededor. 


Modos  diferentes  de 
variar  la  solería  de 
un  pavimento ,  segiin 
la  presente  demons- 
tra cion. 


JL   t 


§.    III. 


uedese  variar  esta  solería  de  muchas  maneras  sin  mudar 
su  planta  principal.  Sea  la  primera  ,  dividiendo  en  quatro 
triángulos  cada  losa  por  sus  dos  diagonales  ,  como  se  ve  en 
la  losa  4.  y  continuándolo  así  en  todas  las  demás ,  encami- 
nando estas  líneas  á  los  dos  puntos  de  la  distancia ,  como  la 
de  4.  7.  al  punto  B  ,  y  la  otra  al  que  se  supone  hacia  C.  Y 
se  advierte  ,  que  estos  quatro  triángulos  ,  para  que  se  distin- 
gan ,  se  han  de  hacer  de  diferentes  colores  ,  como  los  dos 
opuestos  inferior ,  y  superior  de  uno  ,  y  los  dos  de  los  la- 
dos de  otro.  Y  también  se  puede  hacer  una  losa  ,  dividida 
en  la  forma  dicha  ,  y  otra  entera ,  alternando  así  en  toda  la 
solería ,  como  lo  muestran  las  losas  4.  8.  9.  10.  3.  5  ,  y  ha- 
rá una  composición  muy  artificiosa. 

También  se  puede  variar  este  pavimento ,  haciendo  en 
cada  losa  un  quadrado  inverso  ,  tocajido  sus  ángulos  en  los 
lados  de  la  dicha  losa  ,  como  lo  muestra  la  2.  y  este  mismo 
se  puede  dividir  en  triángulos  por  sus  diagonales ,  varian- 
dolos  también  de  color ;  y  asimismo  los  residuos  del  cjua- 
drado  circunscripto  de  la  losa  :  lo  qual  se  puede  continuar 
en  todas  las  demás  losas  ,  ó  se  pueden  alterar  ,  como  en  la 
práctica  antecedente. 

Puédese  también  variar,  haciendo,  ó  inscribiendo  dentro 
del  quadrado  de  cada  losa  un  octágono ,  ú  ochavo ,  como 
lo  muestra  la  losa  i .  donde  los  lados  de  los  ángulos  van  á 
los  puntos  de  la  distancia  ,  por  haber  de  ser  paralelos  á  sus 
diagonales ;  y  este  se  puede  variar  de  tinta  ,  y  también  se 
puede  dividir  en  quatro  porciones ,  como  en  él  se  demues- 
tra ,  diferenciando  de  tinta  en  cada  una  de  las  dos  opues- 
tas :  y  esto  mismo  se  puede  continuar  en  todas  las  losas ,  6 
alternarlas ,  como  las  antecedentes ,  y  también  se  puede  ha- 
cer un  círculo  ,  robando  los  ángulos ,  y  que  solo  toque  sus 
lados.  Puédese  también  hacer  dicha  solería  toda  vistas  las  lo- 
sas por  el  ángulo  ,  concurriendo  cada  dos  lados  á  los  puntos 
de  la  distancia  ,  como  lo  muestra  la  losa  2 .  También  se  pue- 
de hacer  de  cada  dos  losas  una  ,  é  irlas  alternando  á  ma- 
nera de  sillería ,  cayendo  la  junta  de  las  siguientes  en  el 


me- 


LIBRO   OCTAVO. 


71 


medio  de  la  antecedente  ;  y  asimismo  los  quadradillos  de  U$ 
faxas  en  los  ángulos  de  las  lojas  se  pueden  variar ,  como 
lo  muestran  el  de  la  J  ,  y  el  de  la  Q ,  &c.  y  así  con  la  dis- 
creción del  artílíce  se  pueden  con  esta  sola  hacer  diferentes 
solerías  de  mucho  capricho.  Y  se  ha  de  entender ,  que  lo 
mismo  que  se  dice  de  las  solerías ,  y  pavimentos  inferiores, 
se  practica  también  en  los  techos ,  6  pavimentos  superiores, 
como  lo  demuestra  la  hgura  5.  lámina.  13. 

Todo  esto  será  mas  comprehensible ,  habiendo  enten- 
dido los  fundamentos  radicales  que  pusimos  en  la  teórica, 
sin  los  quales  lo  juzgo  diHcuItoso ;  y  así  conviene  estar  bien 
en  ellos ,  pues  para  eso  se  pusieron  allí ,  respecto  de  lo  qual 
es  ex'cusado  repetirlos  aquí ,  como  también  el  modo  de  po- 
ner qualquiera  planta  en  perspectiva  por  medio  de  la  de- 
mostración del  triángulo  áureo  ,  que  allí  diximos  lib.  3.  cap. 
2.  prop.  19.  y  se  ve  practicada  en  la  prop.  20.  y  en  la  21. 
las  quales ,  mas  que  todas ,  importa  muchísimo  al  perspec- 
tivo  tenerlas  muy  presentes ;  y  así  le  ruego  lo  procure  para 
hallarse  dueiío  de  quanto  se  le  pueda  ofrecer  de  esta  cali- 
dad ,  hasta  poner  un  circulo  en  perspectiva  ,  pues  el  exág^o- 
no  que  está  inscripto  en  la  figura  15.  lámina  2,  en  dicho 
tomo  ,  nos  da  regla  para  su  degradación  ,  robándole  los  án- 
gulos ;  ademas  que  se  puede  hacer  la  figura  geométrica  A 
de  quantos  lados ,  y  ángulos  iguales  se  quisiere  :  y  hallados 
sus  puntos  por  la  misma  demonstracion  ,  se  puede  ir  de 
punto  á  punto  gobernando  á  pulso  la  linea  circular  ,  y  que- 
dará exactamente  reducido  el  circulo  en  perspectiva  j  y  lo 
mismo  se  puede  hacer  para  un  óvalo. 


Es 


S.   IV. 


El  triangulo  áureo, 
importa7itísimo  para 
la  reducción  de  ¿jual- 
qiiiera  planta  del  pla- 
no geométrico  al  pers- 
fecti'vo. 


Modo  de  poner  un 
círculo ,  ó  un  óvalo  en 
pcrspecti-va. 


<sto  supuesto ,  reducida  ya  qualquiera  planta  en  perspec-       Observaciones jfara 
tiva  por  las  dichas  reglas  del  tomo  antecedente,  se  irán  le-     levantar  un  edificio  so- 
yantando  sus  perpendiculares ,  ya  de  colunas ,  va  de  basas,     ^'''' '"  /^-^"^^  /""''' 
pilastras,  d  pedestales  sobre  los  ángulos  de  su  planta  ,  eri-    y^^ ''' Í>"''F^'*^'^^- 
giendo  primero  los  cuerpos  que  están  delante  ,  como  en  la 
figura  K  ,  L ,  M,  B  ,  lámina  9.  del  presente  libro  ,  para  que     Lam.  _g. 
se  vea  lo  que  ocultan  de  los  otros  cuerpos  que  se  le  siguen, 
como  si  se  viera  puesta  en  perspectiva  la  planta  sola  del 
orden  de  colunas  jónicas  del  alzado  K ,  L ,  y  las  de  pilas- 
tras ,  y  colunas  del  lado  M  ,  B  ,  y  sobre  aquellos  quadrados 
de  su  planta  se  fuesen  levantando  las  basas ,  colunas ,  y  pi- 
lastras del  cuerpo  de  arquitectura  K  ,  L ,  M  ,  B ,  donde  las 
primeras  de  la  fachada  ,  especialmente  K ,  L  ,  ocultan  gran 
parte  de  las  siguientes ;  y  ademas  de  esto ,  sirven  de  regla 
para  la  magnitud  de  las  demás ,  hallada  su  degradación  por 
Tpfy}.  ir.  Y  3  las 


172  MUSEO   PICTÓRICO. 

las  líneas  que  se  imaginan  concurrentes  al  punto  de  la  vis- 
ta A  ,  por  los  capiteles ,  arcos  ,  basas ,  cornisa  ,  y  demás 
miembros  ,  que  se  continúan  por  lo  restante  del  edificio  N, 
O  ,  P  ,  C ,  A. 

^     ,         ,  ,    ,  También  es  menester  advertir  que  la  línea  del  plano  no 

La  linea  del  plano      .  i     'i  •  •       i  a^;     a  \ 

/./„•„,    siempre  es  la  ultima  en  que  termina  ia  superhcie  del  qua- 
no  siempre  es  laiUtim.i  r  i  .    r    ■  t^     -t'       • 

de  la  sufcrfcie  en  la     dro  que  se  pinta  por  la  parte  inferior  ,  como  D ,  Ü  ,  sino 
parte  inferior.  también  ,  si  hay  gradas  en  aquella  donde  comienza  el  pa- 

vimento ,  ó  área  ,  en  que  ha  de  plantar  el  edificio ,  ó  ha  de 
comenzar  la  solería  ,  como  en  la  presente  lámina  9.  la  linea 
R ,  S  ,  de  la  segunda  grada  ,  y  allí  se  comenzarán  á  hacer 
los  compartimientos ,  ó  bien  para  solería  ,  d  bien  para  la 
planta  de  las  colunas ,  y  pilastras. 

También  es  de  advertir  ,  que  tal  vez  se  ofrece  en  alguna 
historia  poner  solamente  dos  ó  tres  colunas  en  un  pavimen- 
to para  ornato  de  ella ,  y  para  dar  á  entender  que  el  caso 
histórico  que  se  expresa  fué  en  algún  templo  ,  palacio  ,  d 
casa  principal ,  y  no  en  el  campo.  Y  para  esto ,  hecha  elec- 
ción de  la  primera  coluna,  como  sobre  el  quadrado  i.  de 
la  solería  F  ,  G  ,  quiero  poner  otra  en  la  misma  línea ,  y 
seis  pies  mas  adentro  :  para  lo  qual  tiro  al  punto  de  la  vista 
la  línea  H  ,  7.  indefinita  ;  y  supongo  ,  que  el  dicho  quadra- 
do I .  tiene  dos  pies  de  diámetro ,  y  así  tomo  los  seis  pies 
desde  H ,  hasta  J ,  y  de  allí  tiro  la  línea  diagonal  al  punto  de 
ia  distancia  B ,  y  cortará  la  H  ,  7.  en  7.a  seis  pies  de  dis- 
tancia del  quadrado  i.  vuelvo  á  tomar  desde  J,  hasta  D,  los 
dos  pies  que  debe  tener  de  diámetro  la  planta  de  dicha  co- 
luna ,  que  serán  en  el  punto  V  j  y  desde  allí  tirando  la  dia- 
gonal al  punto  de  la  distancia  B,  me  dará  el  quadrado  7. 
en  la  degradación  que  le  toca  ,  según  la  distancia  en  que  se 
supone.  Quiero  poner  otra  coluna  ,  que  esté  apartada  otros 
seis  pies  á  un  lado  del  quadrado  7  :  alargo  sus  dos  paralelas 
hacia   10.  indefinitamente,  y  tiro  las  líneas  J  ,  V,  en  dos 
pies  de  latitud  al  punto  de  la  vista ,  y  me  darán  el  quadra- 
do I  o.  cortando  las  dichas  paralelas ,  el  qual  servirá  para  la 
planta  de  otra  coluna  seis  pies  á  un  lado  de  la  7,  por  estar 
en  la  línea  del  plano  en  otros  tantos  distante  del  quadrado 
I .  en  cuya  dirección  está  el  7.  y  de  esta  suerte  se  puede 
Perspectiva     aue    ^^^^'^^"^  ^"  semejantes  casos  el  hacer  planta  geométrica  ,  y 
se  iñude  executar  sin     reducirla  á  perspectiva  con  las  reglas  ,  que  prescribimos ,  cort 
hacer  planta  gsomé-     las  quales  concuerda  la  presente  práctica  para  cosas  leves: 
irica.  pues  lo  mismo  puede  suceder  para  otras  cosas  artificiales,  que 

se  hayan  de  colocar  en  cierta  determinada  distancia ,  como 
alguna  silla,  bufete,  &:c.  y  para  su  altura  usar  de  la  regla 
que  pusimos  en  dicho  libro  3.  prop.  21.  de  la  teórica. 


,<;£:/» 


Pue- 


LIBRO   OCTAVO. 


^7Z 


R 


§.  V. 


uedcse  también  ofrecer  delinear  en  un  costado ,  como 
en  B,  M  ,  en  la  presente  lamina  9.  alguna  distribución  de 

1  labores ,  y  compartimientos  diferentes ,  como  si  fu^^se  una 
gran  librería ,  ó  vidriera  en  perspectiva  ,  ó  cosa  semejante} 
y  aunque  para  esto ,  tiradas  las  líneas  de  la  profundidad  al 
punto  de  la  vista  ,  se  puede  hallar  su  degradación  en  la  lí- 

'  nea  de  su  planta  por  medio  de  la  práctica  antecedente  ,  to- 
mando sus  divisiones  en  la  línea  ciel  plano  ,  y  tirando  sus 
diagonales  al  punto  de  la  distancia ;  y  donde  estas  cortaren 
dicha  línea  de  la  planta  ,  levantar  sus  perpendiculares ,  que 
darán  la  degradación  de  dichas  divisiones  :  sin  embargo  ,  por 
excusar  esc  embarazo ,  y  porque  tal  vez  puede  no  haber  si- 
rio donde  quepan  todas  las  divisiones  en  la  línea  del  plano, 

j  me  ha  parecido  para  facilitarlo  poner  aquí  una  práctica  nue- 
va ,  y  curiosa  ,  que  es  invertir  la  línea  horizontal ,  tirándola 
perpendicular  á  la  C  ,  B,  en  el  punto  A,  y  colocando  en  ella 

I  el  punto  B,  en  la  misma  distancia  del  centro  A,  que  está 
en  la  C  ,  B  ;  y  tiradas  sus  líneas  concurrentes  á  el  punto  de 
la  vista  A ,  tirar  luego  su  diagonal  á  el  punto  de  la  disran- 
cia que  estuviere  en  la  parte  superior ,  y  por  las  secciones 
que  causare  en  las  concurrentes  principales ,  ir  tirando  sus 
paralelas  i  la  primera  del  costado ,  que  en  esta  práctica  se 
puede  también  llamar  línea  del  plano  inversa ,  y  se  hallará 
exactamente  formada  en  perspectiva  la  dicha  librería  ,  lí  otra 
qualquiera  superticie  de  diferentes  labores ,  obrando  en  todo 
con  las  mismas  reglas  de  la  perspectiva  común  con  la  ho- 
rizontal paralela  á  el  plano  inferior.  Como  si  el  lado  M  ,  B, 
se  volviese  hacia  abaxo ,  haciendo  verdaderamente  línea  del 
plano  la  M  ,  B,  según  la  practica  común.     ■ 

Esto  mismo  se  puede  hacer  sr.ocurricsí  aflguna  otra  su- 
perticie que  fuese  paralela  á  la  diagonal  del  quadrado  de  la 
superficie  ,  6  paralelogramo ,  como  si  fuese  odlavado ;  pues' 
á  cada  ochava  se  le  puede  aplicar  su  horizontal  paralela  á 
su  línea  del  plano  ,  aunque  transversa  ,  pasando  siempre  por 
el  punto  de  la  vista  ,  que  está  ya  elegido  para  el  todo  de  la 
perspectiva  principal ,  y  observándole  siempre  como  tal ,  pa-^' 
ra  que  juegue 'toda  la  obra  sin  "dft'fVijancia  ,  porque  de  otro 
modo  degenerara  ;' y  lo  mismo  se  há  de  observar  en  la  dis-' 
rancia  del  punto  ,  ó' pinitos  que  k' demuestran  ,'á  donde  con-^ 
curren  las  diagonales. 

Y  últimamente ,  si  ocurriese  algún  cuerpo  fuera  de  línea, 
tí  de  plano,  aun  se  le  puede  aplicar  horizonte',  y  puntó 
particular  de  la  vista ',  y-  de  la  distancia,  sin  arreglarse  a  el 

pun- 


L.\M.  9.  FIG.   I. 

Kegla  nueva ,'/  cu- 
riosa de  ^irsjxíti'va. 


Línea  horizontal 
inversa. 


Linea  dil  flano  in- 
versa. 


Otro  modo  de  prac- 
ticar la  presente  re- 

gli  con  la  '¡orizo7ital, 
y  linea  plana  trans- 
versas. 


J-íorizonte  particu- 
lar en  las  figuras  fue- 
ra delinea  ,y  de  plano. 


174  MUSEO    PICTÓRICO. 

punto  de  la  vista ,  elegido  para  la  perspectiva  comiin  de  la 
obra,  como  diximos  en  la  teórica,  iib.  3.  cap.  2.  prop.  21. 
en  la  aplicación  ,  pero  observando  la  misma  distancia  en  su 
horizonte  particular.  Y  asimismo  se  le  aplicaiá  su  linea  del 
plano  paralela  á  su  horizontal  5  y  en  lo  dtmas  se  piocedtrá 
según  las  reglas  generales. 


X 


§.  VI. 


ambien  es  conveniente  que  el  pintor  considere  tal  vez 

Conviem  tal  vez  por  planta  geométricamente  el  cdiHcio  que  hubiere  de  poner 

hacer  examen  de  la  en  perspectiva  ,  colocando  también  por  planta  ei  punto  de 

persjiectiva  for  j)lan-  \.^  y\siz  en  la  distancia  que  se  debe  considerar ,  y  en  la  par- 

ta  ¿eomcttiía.  ^^          j^^^^  1^  (-onvenga  ,  como  en  medio,  o  á  un  lado  mas 

¿xameu  por  pUin-  ,*                    ^jij-                    u              jjjj 

,  '     -S  o  menos  remoto  del  medio  ,  para  observar  de  donde  se  des- 

ta  para  colocar  el  pan-  ,                     ,           1              ,               1              • 

to  de  la  vista.  cubre  mas  aquella  parre  ,  o  aquel  costado  que  le  conviene 

manifestar  para  la  mejor  expresión  de  su  intento.  Como  en 
T  ^j^^  la  fig.  3.  lám.  9.  la  planta  X,  Y  ,  mirada  desde  el  punto  T, 

que  viene  á  corresponder  á  el  medio  del  lado  ,  ó  fachada  X, 
Z  ,  encubre  demasiadamente  uno  y  otro  lado ,  de  los  inte- 
riores ,  como  se  ve  en  el  ¿z ,  ¿ ,  cuya  longitud  está  reduci- 
da en  la  línea  de  la  sección  X  ,  Z ,  á  el  breve  espacio  a ,  e, 
y  lo  mismo  haria  en  el  otro  costado.  Pero  si  la  vista  se 
considera  en  el  punto  V  ,  que  está  apartado  del  medio  ,  des- 
cubrirá mucho  mas  de  dicho  costado  ,  como  ello  mismo  lo 
manifiesta ,  y  se  conoce  en  el  mayor  espacio  que  ocupa  en 
la  dicha  sección  ,  como  a  ,  c;  pero  dexando  totalmente  en- 
cubierto el  otro  costado/",  h ,  como  lo  demuestra  el  radio 
V  ,  ^ ,  que  pasando  por  el  ángulo  J',  de  dicha  planta  ,  ca- 
mina recto  hasta  /  ,  sin  tocar  en  otra  parte  alguna  de  dicho 
costado ,  con  que  no  se  verá. 
Si  el  asunto  prin-  Esto  se  enriende  tal  vez  quando  el  asunto  principal  de 

eipal  es  la perspecti-  la  obra  es  wna  historia,  y  que  solo  se  mira  como  accesorio 
va ,  Siempre  se  debe  ^  ¿Ha  ^  algun  pedazo  de  ediiicio  puesto  en  perspectiva  :  que 
I.acer  la  p  anta.  ^j  ^^  asunto  principal  es  ia  misma  perspectiva  ,  es  indispen- 

sable el  hacer  su  planta  geométrica ,  y  reducirla  á  su  justa 
degradación  por  las  reglas  que  prescribimos ,  y  de  ella  levan- 
tar su  alzado  ,  según  la  calidad  de  la  fábrica  ,  y  el  orden  de 
arquitectura  que  se  elige.  Y  todo  esto  hecho  en  un  patrón 
grande  de  papel ,  á  proporción  del  quadro  ,  y  curiosamente 
pasado  de  tinta  ,  picarlo  ,  y  estarcirlo  en  él ,  é  irlo  metiendo 
Cómo  se  ha  de  po-     de  color  curiosa ,  y  limpiamente  aquellas  plazas  mas  gene- 
ner  en  practica  dicho     rales ,  dexando  el  deHnir  los  miembros  particulares  para  el 
asunto  de  perspectiva,     tiempo  de  acabar.  Lo  qual  se  hace  ,  en  estando  seco  el  bos- 

quexo,  untando  aquel  trozp  que  se  quiere  acabar  con  acey- 
te  de  nueces,  ú  de  linaza^  y  un  poco  de  aguarrás  muy  ti- 
ra- 


LIBRO    OCTAVO. 


"^15 


rado  :  y  después  las  líneas  concurrentes ,  ya  de  claro  ,  ú  ya        Práctica  para  ti- 
ác  obscuro  ,  se  van  reconociendo ,  y  aliñando ,  poniendo  un    rar  las  limas  concur- 
hilo  fuerte  y  terso  enganchado  con  un  aliiler  en  el  punto     rentes  siendo  á  el  olio. 
principal ,  y  trayendoic  hacia  todas  las  partes  que  conven- 
ga ,  bien  tirante ,  se  van  determinando  todos  los  miembros 
particulares  de  las  molduras  concurrentes  á  dicho  punto  ;  y 
Ls  que  son  planas ,  tirarlas  con  regla  de  mano  que   tenga 
rebaxo  hacia  la  parte  del  quadro  ,  porque  no  hagan  reba- 
ba las  líneas. 

Todo  esto  se  entiende  siendo  á  el  olio  ,  que  siendo  al 
temple ,  y  al  fresco ,  ya  se  ha  dicho  su  manipulación.  Y 

j  asi   pasaremos  a  otra  observación  de  perspectiva  muy  pe- 

I  regriiía  ,  ¿  importante. 


s 


§.   VII. 


Lam.  i  o. 

Absurdo   notable 


uccde  pues  muchas  veces  poner  en  primer  término  una 
coluna  con  su  pedestal  para  recoger  una  cortina  ,  y  dar  con 
Cato  ocasión  i  organizar  un  buen  concepto  de  historia  con 
la  contraposición.  Y  como  esto  ,  por  ser  cosa  ligera  ,  se  sue- 
le apuntar  en  períil ,  6  montea  llana  ,  como  en  la  tíg.  5. 
la'm.  10.  el  pedestal  a  ,  b  ,  c ,  d ,  en  todo  lo  que  son  líneas 
muertas ,  ó  punteadas.  Y  luego  reduciéndolo  á  perspectiva, 
como  hacia  el  punto  G  ,  se  suelen  cometer  grandes  absur- 
dos,  por  no  haberse  levantado  desde  su  planta,  ni  haberse  que  se  suele  cometer  en 
hecho  cargo  de  lo  que  los  vuelos  de  las  molduras  salen  l^fcrspectiva. 
afuera  hacia  el  ángulo  externo  ,  como  se  ve  en  ¿  ,  y  ¿/,  ni 
lo  que  se  recogen  hacia  el  ángulo  interno  ,  como  en  a  ,  y 
c,  hasta  p,Ylf  y  también  que  la  coluna  e,  f,  se  queda 
fuera  del  centro  de  su  planta  h  ,  / ,  y  sin  aquella  propor- 
ción respectiva  á  el  aumento  que  el  pedestal  recibe  descu- 
briéndosele el  costado  íí  ,  c ,  aunque  degradado  :  como  tam- 
bién lo  que  descubre  de  los  paflones  de  los  vuelos  de  las 
molduras ,  ya  en  la  parte  superior  de  los  que  están  inferio- 
res al  punto  de  la  vista  ,  que  se  imagina  hacia  G ,  y  se  ha- 
llará en  el  común  concurso  de  las  líneas  concurrentes  a  ,j\ 
/C,  c ,  ya  de  los  inferiores  en  las  que  están  superiores  á  dicho 
punto  ,  como  en  a  ,  b. 

Y  así,  para  obviar  estos  inconvenientes,  es  menester  Modo  de  obviar  es- 
buscarle  la  planta  de  su  quadrado  áel  neto -del  pedestal,  te  inconveniente. 
tirando  al  punto  de  la  vista  la  línea  m,o  ,  y  á 'el  de  la  dis- 
tancia la  ;»  ,  j- ,  y  tirando  también  otra  desde  el  ángulo  w, 
á  dicho  punto  de  la  vista  ,  dará  su  quadrado  donde  cortare 
á  la  diagonal  m  ,  s.  Hecho  esto ,  se  alargará  la  A:,  c ,  hasta 
que  corte  la  diagonal  w,  /,  en  el  punto  p'ij  lo  que  hay 
desde  c  ,  hasta /> ,  será  el  aumento  que  tiene  en  su  planta  el 

qua- 


176 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Aununto  que  se  de- 
be dar  d  el  diámetro 
de  la  coluna. 


En  la  perspectiva 
mas  se  contempla  día 
"vista  que  á  la  reali- 
dad. 


Lam.  9. 

Modo  de  hallar  el 
punto  con  que  está  for- 
mada una  perspecti- 
va. 


quadrado  de  la  moldura  baxa  del  pedestal  mas  afuera  que 
el  quadrado  del  neto  m  ,  n  ,  o ,  s.  \  á  este  respecto  ,  hacien- 
do lo  mismo  en  la  moldura  ,  ó  capitel  de  la  parte  superior, 
se  hallará  justamente  el  aumento  de  los  vuelos  en  los  án- 
gulos externos ,  y  en  los  internos  el  retraimiento  que  for- 
man ,  recogiéndose  respectivamente  ,  como  se  nota  en  los 
ángulos  I ,  Y  p- 

Y  por  lo  que  toca  á  la  coluna ,  es  menester  buscar  el 
centro ,  ó  cateto  de  su  planta ,  como  se  ve  en  el  centro  /, 
desde  donde  sube  la  perpendicular  / ,  h ,  que  habiendo  de 
considerarse  centro  de  la  coluna  ,  es  preciso  transferir  su  diá- 
metro 2L  q ,  r ,  igual  á  e,f,  pero  por  quedar  tan  diminuta, 
respecto  de  la  extensión  que  ha  adquirido  el  pedestal ,  es 
también  preciso  respectivamente  darle  el  aumento  r  ,  t ,  pues 
conteniéndose  su  planta  dentro  del  quadrado  o  ,  n;  todas  las 
veces  que  á  este  se  le  sigue  el  aumento  del  lado  o ,  in ,  que- 
dará la  coLma  sumamente  diminuta  ,  y  contra  las  leyes  de 
la  buena  simetría  ,  y  proporción  con  su  pedestal ;  bien  que 
geométricamente  no  se  debe  hacer  ,  pues  su  diámetro  siem- 
pre es  el  mismo  de  donde  quiera  que  se  mire  ;  pero  en  estas 
cosas  de  la  perspectiva  se  debe  contemplar  á  la  vista  mas 
que  á  la  realidad. 

Solo  resta  una  cosa  muy  fácil ,  que  algunos  la  ponderan 
mucho  ,  y  es  :  Dada  tina  perspectiva  ,  hallar  el  punto  d» 
la  vista  ,  y  el  de  la  distancia ,  con  que  está  formada  ;  y 
es ,  alargando  dos  de  las  líneas  concurrentes ,  como  H ,  A, 
G  ,  A  ,  lamina  9.  figura  2,  y  en  su  común  concurso ,  que 
será  en  A  ,  allí  es  el  punto  principal  de  la  vista  ;  y  tirando 
por  él  la  línea  horizontal ,  paralela  al  plano  ,  y  después  una 
de  las  diagonales ,  como  J  ,  7.  vendrá  á  cortar  la  dicha  ho- 
rizontal en  el  punto  B  ,  en  el  qual  será  el  punto  de  la  distan- 
tancia  ,  con  que  dicha  perspectiva  está  formada. 


ií 


í  I 


CAPITULO    IV. 


JEn  que  se  trata  de  la  perspectiva  de  los  techos. 


Diferencia  que  in' 
tervic-ne  entre  la  pers- 
pectiva común ,  y  la 
de  los  techos ,  ú  bó- 
vedas. 


L 


§.  I. 


<a  perspectiva  de  techos ,  que  el  italiano  llama  di  softo 
in  su  ,  no  tiene  mas  diferencia  de  la  que  hasta  aquí  hemos 
tratado,  que  el  que  todas  las  líneas,  superricies ,  y  cuer- 
pos ,  que  en  la  común  son  concurrentes  al  punto  prin- 
cipal de  la  vista ,  en  esta  de  techos  se  ven  reales  ,  y  sin 
concurso  alguno  :  y  asimismo  todas  las  líneas ,  y  superfi- 
cies que  en  la  común  perspectiva  se  ven  reales ,  y  sin  con- 

cur- 


.r  L  \  BllQ  o  GiT  A  V  O.;  i,^ 


'77 


curso  alguno,  en  la j(<k  .techos; ,4pi},<ppncurrtíntes  al  punto 
de  la  vibta.  ,     ■.  i;  ,» 

Con  esta  generalidad  se  hará,  inteligible  la  .diferencia  que 
interviene  entre  la  perspectiva  comun  ,  y,  la  de.techps;  pues 
aunque  en  la  realidad,  las  reglas  son  unas  misjnas^^  la  dife,- 
rente  positura  de  la  sección  las  distingue  :  porqwe  ¿p  la  co- 
mún ,  la  superficie  de  la  .sección  ;está  perpendicular  al  ho-r 
rizonte ,  y  paralela  á  nuestra  vista  ¿pero  en  .1^  dei.  techos  ,[© 
bóvedas  está  paralela  al  horizonte  ,^  y¡  superior  -a  nijcstra  visr 
ti  ;  y  esta  es  la  causa  de  invertirse  eli  orden  de ;  la  concurr 
rencia  de  las  líneas,  superficies ,.y¡, cuerpos.  Y  así  en  la  fi- 
gura 3.  lánijna  10.  se  ye  ¡entera  ,  yíeajja  planta  V,  i-,  c  ,  d^ 
de  la  coluna  f.  Como  también  los  ángulos  de; J^  cQrnisa.j  y 
demás  miembros,  todos  se  ven  á'-^^quadra  ,  y  si^i; desfigura- 
ción alguna  de  sus  ángulos  recfof¡;,^salvo  en  elj arranque  de 
las  bóvedas,  y  cúpulas,  que  es  preciso  usar  de  una,,  y  otr^ 
perspectiva ,  degradando  también  las  plantas  ,  y  paflones ,  pci 
ser  allí  la  superficie  mixta,  pues^  participa  de  .lai  perpe/í? 
dicular,y  de  la  superior  á  la  vistaj  y.  así^  viíaaa.^á  ser  ram^ 
bien  mixta  su  perspectiva.  Pero  las  lineas  de  ;  lo^  .pedestales, 
pilastras,  colunas ,  y  demás  miembros  que  i7¡ua.é>rran  subir 
hacia  arriba,  puesta  esta  misma  superficie  del  p^pel, superior 
á  la  vista  ,  y  esta  hacia  "donde  concurren  los;  r.j;d;ios:i-  2.  3. 
4.  que  están  en  la  parte  superior  de  la  lámin^^  e^  el  puntO 
Q,y  son  dimanados  de  los  cuerpos  de  la -figura  3  ,  todas 
concurren  al  punto,  de  la  vista  ,  que  se  imagina  en  el  cor 
mun  concurso  de  dichos  radios  en  la  parte  superior  de  la 
lámina.  Con  que  desde  su  planta  se. han  de,  ií,, tirando  al 
punto  de  la  vista  todvis  las  líneas  erectas  de  su  alzado ,  qubr 
dando  las  paralelas  á  la  planta  en  su  ser  físico  ,  y  real  de  su 
formación ;  salvo  la  diminución  que  adquieren  en  ,virtud  d.e 
la  distancia  en  que  se  suponen  ,  como  se  ve  en  la  cornisa  4, 
g  y  de  dicha  figura  3.  respecto  de  la  grandeza  que.  muestra 
su  planta  en  el  pedestal  a,  h  ,  c  ,  d ,  cnh  línea, í?,  c. 


La  diferente  posi- 
tura de  la  sección  dis- 
tingue de  la  común  la 
fsrspecti'va  de  techos. 


Lam. 


lO. 


Perspectiva  mixta. 


X^\    i\'i 


•■«-■\ 


'  ~v\.***^^**^*l 


Y 


§.  ir. 


así ,  formada  su  planta  ,  como  a  ,  b ,  c ,  d ,  Jjgura^. 
lámina  i  o  ,  supongo  ,  se  quiere  levantar  de  su  planta  m ,  n, 
el  neto  del  pedestal  K ,  n  ,  para  lo  qual ,  de  los  ángulos  de 
su  planta  m  ,  fi ,  tirense  las  líneas  K,  m  ,  r  ,  w.,  concurren- 
tes al  punto  principal  de  la  vista  ,  que  como  diximo§ ,  se 
imagina  en  el  común  concurso  de  los  radios  i.  2,  3.  4.  que 
están  en  la  parte  superior  de  la  lámina  ,  y  le  llamaremos  el 
punto  Q,  como  allí  está  notado;  y  para  darle  la  justa  ter- 
minación de  su  altura ,  se  puede  hacer  de  dos  maneras :  la 
Tom.  II.  Z  una 


Lam.  10. 

Práctica  para  la. 
erección  de  la  pers' 
pectiva  de  techos,  ó 
bóvedas. 


tyS 


MUSEDPICTORICO. 


una  es » tirando  la  línea  del  plano  por  la  de  sii  planta  w, 
hasta  m  ,  t  ,y  suponiendo  que  su  altura  física  ,  y  real. 


n 


-\io^.^\tt^'\;'"*t^^-  í*'i 


Práctica  para  la 
degradación  de  las 
molduras  en  la  pers- 
pectiva de  teehos. 


Modo  de  hallar  el 
punto  principal ,  y  el 
de  la  distancia  en  la 
presente  Jigura. 


sea  como  desde  m  ,  hasta  i ;  ó  restando  su  basa ,  desde  o, 
hasta  /j,- se  tirará  la  línea/,  ^,  /,  al  punto  de  la  distancia, 
que  se  considera  en  la  horizontal ,  que  debe  correr  por  el 
punto  Q ,  paralela  á  la  línea  del  plano  /  ,  m,  n  :  Ib  qual 
exécutado  ,  se  verá  que  la  línea  /,  A,  /,  corta  la  m,K ,  en 
el  punto  K ,  por  el  qual  se  tirará  la  recta  K,  r  ,  paralela  á 
la  línea  del  plano  s  ,  p.,y  cortará  á  la  «  ,  r ,  en  el  punto  r, 
y  quedará  terminada  la  altura  del  pedestal  m,  n ,  Ky  r ,  en 
su  justa  degradación  ,  tirando  después  la  línea  K ,  a  ^i  es- 
quadra  con  la  iC,  r ;  con  lo  qual  queda  el  sólido  del  neto 
puesto  en  perspectiva.'"''^  ^'' ' 

-  Y  para  hallar  las  molduras  de  su  capitel ,  tirada  una  lí- 
nea desde  el  ángulo  o  de  su  planta ,  y  terminadas  en  el 
punto  tí »  se  tira  la  recta  «  ,  x  ,  que  corta  la  x  ,  ^  ,  que  pro- 
cede del  ángulo  ^  ,  de  su  planta  ,  en  el  punto  x  :  y  luego 
tirando  las  otras  dos  líneas  colaterales  de  su  quadrado  ,  se 
talla  exactamente  formado  el  pedestal  con  las  molduras  de 
su  capitel;,  porque  las  de  su  basa  se  ocultan  con  el  vuelo  de 
la  planta  de  la  cornisa  a  ,  c  ,  o  ,p  ;  y  de  esta  forma  se  pue- 
den ir  continuando  los  demás  miembros ,  deduciendo  des- 
de su  planta  las  líneas  concurrentes  al  punto  principal ,  y 
'buscándole  desde  la  línea  de  su  plano  la  justa  degradación 
con  la  concurrente  al  punto  de  la  distancia ,  como  lo  hi- 
cimos en  el  pedestal.  Todo  lo  qual  se  hallará  así  exécutado 
en  la  presente  lámina  lo.  figura  3.  aunque  por  la  estrechez 
de  las  láminas ,  no  esté  manifiesto  el  punto  principal  Q  ,  ni 
el  de  la  distancia  /;  los  quales  se  hallarán  alargando  las 
líneas  concurrentes  en  mas  dilatada  superficie  ,  en  su  común 
concurso  ,  en  la  línea  horizontal  que  debe  pasar  por  el 
punto  principal ,  paralela  á  la  línea  del  plano. 

Pero  respecto  de  que  no  siempre  los  techos  son  pla- 
nos ,  ni  en  ellos  todas  veces  hay  extensión  competente  pa- 
ra colocar  en  ellos  el  punto  de  la  distancia  ,  pues  de  pre- 
ciso debe  estar  fuera  :  se  debe  advertir ,  que  estas  operacio- 
nes se  delinean  en  el  cartón ,  ajustado  al  sitio ,  como  una 
quarta  parte  de  él ,  si  ha  de  estar  el  punto  principal  en  me- 
dio ,  colocándole  después  en  el  suelo  de  alguna  pieza  grande 
que  sea  bien  plano ,  y  en  él  se  ajustan  los  puntos  donde 
conviene ,  y  se  tiran  á  gusto  sus  líneas  con  el  carbón  ,  y  des- 
pués se  pasan  de  tinta  ,  se  pican  ,  y  se  estarcen  ;  como  dixi- 
mos  en  la  práctica  de  la  Pintura  al  temple,  y  al  fresco, 
lib.  6.  cap.  5.  y  lib.  7.  cap.  4. 


Pe 


p. 


LIBRO   OCTAVO. 


§.   III. 


1^ 


ero  si  la  superficie  es  cóncava  ,  como  de  ordinario  acón-         'Práctica  segunda 
rece  ,  no  se  podrá  usar  de  esta  conveniencia  ;  porque  las  lí-    f^^'^  hallar  la  justa 
neas  que  aquí  se  tiraren  rectas ,  en  el  sitio  parecerían  curvas,     ^'¿f'^aacion   de   las 
Para  lo  qual  es  indispensable  el  valerse  do  la  practica  se-     '^f^^^^^'"^^^^^- 
gunda.que  ofrecí  en  el  parágrafo  antecedente  ,  para  hallar 
li  justa  degradación  de  las  cantidades;  y  es  en  esta  forma. 
Se  ha  de  hacer  en  un  papel  por  pitipié  el  alzado  en  montea 
llana  del  cuerpo  de  arquitectura  ,  que  se  pretende  poner  en 
perspectiva  ,  y  que  plante  sobre  la  línea  ,  donde  comienza 
á  mover  la  superticie  del  techo  ,  ó  bóveda  ,  que  se  pretende 
pintar  ;  ahora  sea  plana  ,  como  a  ^  b  ,  Hgura  2.  lámina  10.  ó     I^am.  10. 
sea  cóncava ,  mas ,  ó  menos ,  com.o  lo  demuestran  las  líneas 
curvas  c ,  d ,  e  ;  y  tirada  la  línea  que  le  correspondiere  de 
las  dichas ,  conforme  fuere  la  naturaleza  de  la  superticie  ,  á 
la  qual  llamaremos  línea  de  la  sección  ,  se  levantará  sobre 
ella  en  dicho  papel ,  como  en  g  ,  el  cuerpo  de  arquitectura, 
comog,f,  en  montea  liana,  según  la  presente  rigura  2  ;  y 
considerando  la  vista  del  que  ha  de  mirar  dicha  obra  so- 
bre el  pavimento  inferior  de  la  pieza  que  se  ha  de  pintar 

!   como  en  .r ,  hgura  5.  que  está  en  la  parte  inferior  de  \¿í  lá- 

'  mina  ,  el  qual  viene  á  servir  de  punto  de  distancia  ,  se  ti- 
rarán á  él  todas  las  líneas  de  los  miembros ,  y  proyecturas 

•   de  dicho  ediiicio ,  como  h  ,  x  ,  t ,  x ,  K ,  x  ,  &c.  Y  se  verá, 

'  suponiendo  que  la  sección  sea  /z ,  x  ,  lo  primero  ;  que  el  ra- 
dio h  \  X  ,  que  pasa  por  el  ángulo  del  plinto  de  la  basa  del 

I   ped.^stal  encubre  desde  r  ,  hasta  h,  y  consiguientemente  to- 

'  das  las  molduras  que  tiene  sobre  sí  ;  y  que  en  la  dicha  sec- 
ción ocupa  toda  esta  cantidad  la  porción  s ,  r  ;  y  todo  el 
neto  del  pedestal  la  r  ,  ^.  Que  el  radio  K  y  x ,  con  el  vue- 
lo de  la  proyectura  del  capitel  del  pedestal ,  ocupa  desde  t^ 
hasta  K,  encubriendo  toda  la  basa  de  la  coluna  ;  y  en  la 

■  sección  solo  ocupa  la  porción  ^  ^  f ,  y  toda  la  coluna  ,  la 
porción  e  ,  p.  Que  la  projectura  de  su^capitel  encubre  todo 
el  arquitrabe ,  v  la  mayor  parte  del  Triso ;  y  en  la  sección 
s  )lo  ocupa  la  porción  ©,  í,  y  la  o  ,  w  ,  todo  el  vuelo  ,  y  pro- 

'  jectura  de  ia  c(>rmsa.' 

'  Hecho'  eíto ,  y  tiradas  las  líneas  al  punto  de  la  vista, 
en  el  mismo  sitio  de  k  obra  ,  as^í  del  pedestal ,  como  de  la 
colima,  ó  aunque  sea  una  línra  sola  r  se  van  tomando  en 

'  ella  p>r  pitipié  mayor ,  todas  las  porciones  que  en  el  menor 

del  ppel  están  señaladas  en  la  sección  :  esto  es ,  que  si  erí 

el  papel  considero^  yo  ser  un  pie ,  ó  una  tercia  de  vara  la 

porción  r ,  j-  ,  con  ser  tan  mínima ,  en  la  obra ,  la  he  de  corí- 

Toni.  II.  Z  «  si- 


I 


i8o 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Perspectiva  de  te- 
chos sin  jormar    su 

planta. 
Lam.  i  o. 


Como  se  puede  fa* 
cilmentc  de  tina  quar- 
ta  parte  ,  componer' 
toda  una  g¿tlena. 


Otro  modo  de  com- 
poner todo  el  techo  de 
una  galería ,  con  una 
qtiarta  farte  de  su 
traza. 


siderar  como  un  pie  cabal ,  que  es  una  tercia  de  vara  cas- 
tellana. Y  esta  cantidad  le  daré  en  la  superficie  de  la  sección 
á  basa  del  pedestal ,  encubriendo  sus  molduras  ;  y  á  el  neto 
la  que  le  corresponde  en  r ,  q  ,  y  así  de  todas  las  demás 
que  cada  una  dará  la  justa  terminación  de  aquella  cantidad, 
á  quien  corresponde. 


P. 


§.   IV. 


uedese  también  hacer  una  perspectiva  de  techos ,  sin 
formar  la  planta  ,  tomando  solo  la  división  de  sus  partes 
en  la  línea  del  plano  donde  comienza  su  movimiento  j  co- 
mo lo  demuestra  la  Jig.  i .  íarn.  i  o.  que  en  la  línea  a  ,  b, 
y  b ,  c  ,  están  tomadas  las  divisiones  de  los  miembros  i.  o.. 
3.  4.  5.  6.  7.  8.  9.  10.  ilexando  los  espacios  convenientes 
entre  cada  dos  de  los  machoncillos  repisados  ,  á  voluntad 
del  artífice  5  terminando  en  su  cornisa,  corredor,  y  pedesta- 
les ,  que  carguen  sobre  el  macizo  de  los  machoncillos ,  y 
rompiendo  en  celage;  donde  se  puede  pintar  alguna  his- 
toria ,  ó  bien  sagrada  ,  ó  bi^ín  de  fábula  ,  conforme  á  el  ins- 
tituto de  la  pieza ,  ó  galer  ía ,  de  que  viene  á  ser  la  dicha 
Hgura  I .  una  quarta  parte ;  y  cuyas  líneas  concurrentes  van 
i  el  punto  de  la  *  que  está,  en  la  parte  superior  de  la  lá- 
mina ,  junto  á  la  letra  Q  ,  y  viene  á  ser  el  centro  de  la  ga- 
lería ,  ó  salón  que  se  prete:ide  pintar.  Y  esta  porción  ,  ó 
quarteron,  repetida  quatro  veces,  compondrá  enteramente 
el  techo  de  una  galería  de  aiquella  porción  prolongada.  Lo 
qual  se  haria  muy  fácilmente  ,  si  esta  quarta  parte  se  pica- 
se por  todas  sus  líneas ,  ángulos ,  y  divisiones  :  ó  bien  do- 
blando un  pliego  grande  en  quatro  porciones ,  consideran- 
do el  ángulo  interno  del  doblez  en  la  *  Q  ,y  picando  di- 
cha figura  1 . 4 ,  ¿  ,  <7 ,  de  suerte ,  que  coincida  dicha  '^-  con 
el  ángulo  interno  del  doblez ,  y  quedando  paralela  la  línea 
a  ,  b  ,  i  la  del  doblez  interno  de  dicho  pliego ;  y  abriéndolo 
después,  se  hallará  la  traza  entera  de  una  galería  de  la  pre- 
sente disposición ,  y  oroporcion. 

También  se  puedfe  picar  esta  sola,  d  copiada  en  otro 
papel   aparte  í  y  luego  estarcirla  quatro  veces  sobre  un  plie- 
go en  los  quatro  ángulos  del  paralelogramo ,  que  se  ima- 
gina de  dicha  galería  ;  duplicando  para  el  lado  mayor  la 
porción  ^  ,  ¿  ,  y  para  el  menor ,  la  <í  ,  (?  ,  *  y  después  pa- 
sarlo de  pluma  ,  y  quedará  completa  la  traza  de  una  ga- 
lería,  de  suerte ,  que  poniendo  la  superior  á  la  vista  en 
dirección  á  la  * ,  se  verá  subir  todo  aquel  edificio ,  como 
si   realmente  estuviese  levantado  sobre  las  líneas  extremas 
de  su  plano.  :.:......, 

■i<  •        i-  S  To- 


I 

\ 


. 


T< 


LIBRO   OCTAVO.  i8i 


§.  V. 


odo  lo  qual  se  hará  mas  inteligible  en  la  fíg.  4.  de  di- 
cha lam.   10.  donde  se  supone  ser  la  superficie,  ó  parale-     Lam.  10. 
logranio  a  ,  b  ,  c  ,  d ,  c\  techo  de  una  galería  que  se  ha  de 
pintar ;  de  la  qual  el  punto  *  e  ,  es  el  centro  ,  y  la  porción         Práctica  para  ma- 
t',e  ,b,g ,es  una  quarta  parte.  Digo  pues  que  si  la  línea     y°^  inteligencia  de  la 
^  ,  C^  de  la  figura  1.  ya  picada  ,  se  pusiere  sobre  la  línea    /^"/^^^^'^^  ^^  i"^'''- 
J\  e,  de  h  figura  4.  coincidirá  el  ángulo  i»,  de  la  una  sobre 
el  ángulo  b  de  la  otra  5  y  en  habiéndola  estarcido  ,  volverla 
boca  abaxo ,  hacia  /í ,  y  c  ,  y  estarcirla  ;  y  guardando  el  mis- 
mo orden  en  los  otros  dos  quarterones  a  ,y ,  d ,  h  ,  se  ha- 
llará la  traza  de  todo  el  techo  exactamente  formada. 

En  la  presente  práctica  de  la  figura  4.  lamina  i  o.  se 
hará  también  mas  comprehensible  el  método  de  la  perspec-  Planta  mas  com- 

tiva  de  techos.  Porque  hecha  elección  del  punto  principal  j>rehensihle  delapers- 
en  el  medio  de  k  superficie  ,  como  en  *  e ,  el  qual  se  ha-  £"^^'v^  ^«  techos. 
liará  fácilmente  por  medio  de  las  dos  diagonales  a,  c ,  b y  d^ 
y  hecho  el  cartón  de  un  quarteron  de  ella  como  e ,  h,  d ,j^ 
se  quita  del  sitio ,  y  se  pone  sobre  pavimento ,  ó  pared  ca- 
paz donde  se  pueda  extender  la  línea  horizontal  í-  ,  / ,  para 
colocar  el  punto  de  la  distancia  en  tal  proporción  ,  que  es- 
té apartado  del  principal^  por  lo  menos  tanto  como  es  la 
longitud  d ,  e ,  que  es  la  mitad  de  su  diagonal ,  y  por  lo 
mas ,  tanto  como  la  longitud  de  la  galería  ¿Z,  c  ,  y  tirada  la 
¿' ,  e ,  / ,  que  llamaremos  horizontal ,  ó  la  porción  f ,  / ,  que 
corresponde  á  la  quarta  parte  que  diximos  del  cartón  ,  pre- 
tendo yo  levantar  un  edificio  sobre  la  línea  d ,  h  ,  que  ten- 
ga de  altura  tanto  como  la  misma  d ,  h.  Para  lo  qual  tiro 
desde  el  ángulo  d ,  la  linea  punteada  á  el  punto  de  la  vis- 
ta ^ ;  y  después  desde  el  punto  h ,  tiro  á  el  punto  de  la  dis- 
tancia ,  que  está  fuera  ,  la  línea  h  ,  K,  que  cortará  h  d ,  e, 
en  / ,  y  hasta  allí  será  el  escorzo  ,  ú  degradación  justa  de  un 
edificio  de  la  altura  d  ,h  ,  como  si  fuese  el  ^ ,  /» ,  c  ,  de  la 
figur.  I.  y  tirando  hj  ,  m ,  paralela  á  d ,  h  ,  dará  la  degrada- 
ción de  todo  a:quel  costado  ,  contenida:  en  el  trapecio  d  ,j\ 
tn,  h  :  la  qual  será  en  mayor  cantidad  en  el  lado  d ,  i ,  I ,jf 
por  estar  mas  distante  del  punto  principal  j  y  se  hallará  fá- 
cilmente ,  tirando  por  el  ángulo  j  ,  la  línea  /  ,j  ,  paralela  á 
la  (sf , ;,  como  también  se  ve  en  la  dicha^¿^.  i.  en  el  lado  b^ 
c  ,  cuya  elevación  es  mayor  que  la  del  lado  ,  ó  costado  a  ,  b. 
I  Todo  lo  qual  executado ,  y  concluido  el  dibuxo  en  lí-         Observación  para 

'     ncas ,  y  pasado  de  tinta  ,  se  pica  el  cartón  ,  y  se  estarce  en     ^°  (razado  en  ¡os  te  - 
\        ¿  ii-jji..        1,     '^'ios ,  Itabtenao  de  ser 

el  techo  en  su  quarta  parte  ,  habiendo  de  ser  al  temple  ,  y     ¿¡I  t     vi 

después  se  repite  en  las  demás  en  la  forma  que  diximos  en  el  ^  ' 

§.  an- 


i8a  MUSEO  PICTÓRICO. 

§.  antecedente  ,  y  pasándolo  de  tinta ,  se  hallará  toda  la  gale- 
ría trazada  ,  con  solo  haber  dibuxado  un  quarteron  de  ella. 

Pero  si  hubiere  de  ser  al  fre^o ,  convendrá  dividir  la 
superficie  del  techo  en  sus  quatro  partes  con  las  líneas  / ,  g, 
f,h,  tomadas  en  el  medio  de  cada  lado  ,  y  comenzar  ajus- 
Ohservacion  para     tando  la  porción  del  cartón  que  se  hubiere  de  pintar  aquel 
si  hubiere  de  pintarse     ^j¡^  ^  ^  ^^^  ^^  dichas  líneas  ,  ó  ángulos  ,  dexando  registrado 
al  fresco  lo  trazado     ^j  extremo ,  ó  extremos  del  cartón ,  al  tiempo  de  estarcir ,  y 
para  os  ec  ios.  recortarlos  al  sesgo  ,  como  diximos  en  el  capítulo  del  fres- 

co ,  lo  qual  se  ha  de  executar  por  línea  siempre  que  se  pue- 
da ,  porque  se  disimula  mejor  la  junta  del  dia  siguiente ,  á 
la  qual  se  ha  de  ajustar  la  otra  porción  ,  de  suerte  que  ven- 
gan bien  líneas  con  líneas ;  y  si  fueren  rectas ,  registrarlas 
con  la  regla,  porque  qualquiera  leve  diferencia,  es  muy 
perjudicial  en  estas  cosas  de  arquitectura  ,  y  desquaderna 
toda  la  obra. 

S.  VI. 

Observación  para  .JL  ero  respecto  de  que  algunos  salones,  y  especialmente 
los  techos  de  mucha  galerías  ,  suelen  tener  tanta  longitud  que  no  se  pueden  com- 
longitiid ,  y  corta  dis-  prehender  de  una  ojeada  ;  y  mas  si  la  altura  es  poca  ,  que 
''^'^"^*  nunca  ,  ó  rara  vez  es  tanta  como  se  requiere  para  la  com- 

petente distancia  ,  es  menester  que  el  arte  se  valga  de  algu- 
na industria  para  obviar  estos  inconvenientes  ;  pues  habien- 
do de  sujetar  toda  aquella  superficie  á  un  punto  ,  haría  un 
efecto  sumamente  desabrido  á  la  vista  j  pues  los  costados  de 
la  longitud  quedarían  muy  estrechos  \  y  los  extremos  de  la 
latitud  sumamente  dilatados ,  como  se  ve  en  la  presente 
Lam.  10.  figura  4.  lámina  10.  lo  estrecho  del  lado  m  ,h,y  lo  dila- 

tado de  / ,  /. 

Y  asi  en  estos  casos  conviene  dividir  el  techo  de  la  ga- 
lería en  dos  ó  tres  tramos  ,  como  la  presente  está  dividida 
por  la  línea  y,  h;  y  en  esta  se  puede  hacer  una  viga  ta- 
llada ,  y  recibida  en  los  extremos  con  algunos  adornos ,  ó 
repisas ;  y  después  trazar  un  tramo ,  de  suerte  que  la  mis- 
ma traza  se  pueda  repetir  en  el  otro  para  la  buena  corres- 
pondencia ,  salvo  si  ha  de  haber  figuras ,  que  en  estas  la 
correspondencia  es  defecto  ,  y  como  tal  se  ha  de  huir. 
Observación  para  Y  si  fi^iere  tanta  la  longitud  que  se  haya  de  dividir  en 

quando  se  divide  el  tfes  porciones ,  se  puede  hacer  en  la  del  medio  un  rompi- 
techo  en  diferentes  tra-  niiento  en  forma  anular,  descubriendo  celage  para  alguna 
historicja  ,  y  á  los  extremos  otros  dos  en  forma  aovada  ,  ú 
otra  diferente  del  medio  :  mas  advirtiendo ,  que  cada  tramo 
de  estos  ha  de  tener  su  punto  particular ,  pero  el  de  en  me- 
dio le  debe  tener  en  el  centro  de  su  circunferencia  ;  mas 

los 


LIBRO   OCTAVO.  183 

los  otros ,  6  le  pueden  tener  en  medio ,  ó  hacia  el  extremo 
que  se  arrima  al  inmediato.    .    . 


Pe 


S.   VII. 


ero  si  la  longitud  del  salón  no  es  tatita  que  necesite,  de  Práctica  admira' 
dividirse  en  porciones,  mas  la  bastante  para  haber  de  bus-  ble  para  los  techos  dt 
car  algún  efugio ,  por  huir  lo  agrio  de  los  extremos ,  se  po-  corta  distancia. 
drá  usar  de  una  práctica  admirable  ,  de  que  usaron  Colona, 
y  Miteli  en  semejantes  sitios ,  y  es ,  reducir  la  perspectiva 
de  cada  lado  á  su  punto  particular ,  que  llaman  puntos  Puntos  transcenden- 
transcendentales  ,  tan  ligados  entre  sí  todos  quatro  ,  que  no  tales  qué  cosa  sean. 
se  embaraza  el  uno  al  otro  ,  como  se  ve  en  la  presente  fi- 
gura 4.  los  puntos  ^fW,*«,*o,  */>,  que  el  punto  wz, 
sirve  para  la  concurrencia  de  las  líneas  de  todo  el  costado 
«  ,  ¿  ,  el  punto  n  ,  á  las  de  c ,  í/ ;  el  ^  ,  á  las  del  lado  b  ,  c, 
y  el  punto  o  ,  á  las  de  ¿? ,  ¿¿  ,  sin  que  uno  á  otro  se  emba- 
race ;  porque  en  llegando  la  línea  como  c  ,^ ,  á  su  punto, 
que  es  la  última  de  aquel  lado ,  pasa  sin  violencia  alguna 
continuada  hasta  el  punto  n  ,  que  viene  i  ser  ya  el  del  lado 
c ,  d  ,i  donde  han  de  concurrir  las  siguientes ,  y  así  de  los 
demás :  que  aunque  para  bien  comprenender  cada  lado  se 
haya  de  poner  el  que  mira  perpendicular  al  punto  que  le 
pertenece  ,  sin  embargo  ,  aun  desde  el  medio  satisface  gran- 
demente i  la  vista ,  porque  todos  quatro  entre  sí  están  sub- 
ordinados al  punto  principal  que  está  en  el  centro ,  como 
se  califica  tirando  las  líneas  m  ,  ;í  ,  o  ,  ^ ,  las  quales  se  cru- 
zan en  e  ,  que  es  el  punto  principal ,  á  quien  está  sujeta  toda 
la  obra  :  y  por  este  medio  se  consigue ,  que  ni  el  costado 
de  la  longitud  quede  tan  estrecho  ,  por  estar  tan  cercano  al 
punto ;  ni  el  de  la  latitud  tan  dilatado ,  por  estar  de  él  tan 
remoto  ,  como  se  califica  en  el  pilar  r  ,  s  ^  que  viene  á  que- 
dar reducido  á  esta  proporción ,  debiendo  por  la  común  lle- 
gar su  degradación  á  la  línea  j  ,  /. 

Y  también  se  advierte  ,  que  cada  punto  de  los  quatro 
asignados ,  puede  tener  su  horizonte  ,  ó  línea  horizontal  par-  . 
ticular ,  paralela  á  su  línea  del  plano  ,  donde  se  haga  elec- 
ción de  su  punto  de  distancia ;  pero  esta  debe  ser  igual  en 
todos  ,  para  que  los  efectos  sean  iguales  ,  y  correlativos  unos 
á  otros ,  lo  qual  se  ve  practicado  en  el  punto  o  en  la  línea 
#  ,  « ,  y  en  el  punto  »  ,  la  x  ,  jy ,  horizontales. 


CA- 


Dijiailtadde  tirar 
líneas  rectas  en  sitios 
cóncavos.    '■ 


Perpendículo  para 
la  erección  de  las  lí- 
neas en  siiperjicie  con- 
cava. 


Práctica  para  ti- 
rar las  líneas  en  una 
ciipula  paralelas  a  su 
j)lanta. 


Lam.  II. 


184 

UiJ- 


M^USEO  PICTÓRICO. 
CAPITULO   V. 


En  que  se  resuelven  otras  dificultades  cjue  ocurren  en  las 
ctí^iílas ,  y  sitios  cóficavos. 


c 


§.  I. 


íoncluldo  ya  lo  que  pertenece  á  la  perspectiva  de  techos 
planos,  resta  ahora  la  dificultad  de  tirar  las  líneas  rectas  con- 
currentes, ó  perpendiculares  en  los  sitios  cóncavos,  como  son 
bóvedas ,  y  cúpulas ,  y  tal  vez  en  los  ángulos.  Para  lo  quaJ 
son  necesarias  dos  cosas  :  la  primera  es,  una  cercha  larga, 
;COmo  tres  ó  quatro  varas  ,  que  es  una  regla  delgada  ^  y  dó- 
cil ,  para  que  se  dexe  doblegar  ,  y  ajusfar  á  la  concavidad  de 
la  superficie.  La  segunda ,  poner  un  perpendículo  ,  que  es  un 
hilo  con  un  plomo  ,  en  el  centro  de  la  bóveda ,  ú  donde 
se  colocare  el  punto  principal ;  y  señalado  el  punto  radical 
de  donde  ha  de  proceder  la  linca  que  se  pretende  erigir, 
ise  ha  de  poner  el  pintor  á  la  parte  opuesta  del  centro ,  te- 
niendo el  hilo,  del  perpendículo  por  delante ;  y  cerrando 
el  un  ojo ,  mirar  con  el  otro ,  revolviéndose  hasta  que  en- 
cuentre con  el  hilo ,  sin  tocarle  ,  el  punto  radical  de  dicha 
línea  ;  y  hallado  que  sea  ,  con  una  caña  larga  ,  y  en  el  ex- 
tremo un  carbón  ,  de  los  que  diximos  de  sauce  en  la  pin- 
tura al  temple ,  ir  apuntando  algunos  registros  por  donde 
corresponde  el  tránsito  del  hilo  ,  teniendo  entre  tanto  la  vis- 
ta inmóvil ,  y  después  poner  la  cercha  ,  ajusfándola  á  dichos 
registros ,  y  tirar  su  línea  ,  la  qual  infaliblemente  desde  aba- 
xo  en  derechura  al  punto  de  la  vista  parecerá  recta  ,  y  per- 
pendicular al  horizonte ,  que  es  lo  que  se  pretende  ;  y  de 
esta  suerte  se  pueden  continuar  todas  las  demás  que  de  esta 
calidad  se  ofrecieren. 

\  si  en  una  cúpula  se  ofreciere  tirar  alguna  línea ,  que 
.corra  toda  la  circunferencia  de  su  alzado,  como  para  un 
basamento ,  corredor  ,  ó  cosa  semejante  ,  paralela  á  su  planta, 
•  con  poner  en  el  centro  de  la  cúpula  un  cordel ,  alargándola 
hasta  donde  se  ha  de  tirar  la  línea  ,  y  prendiendo  con  él  un 
carbón,  ó  pincel  mojado  en  alguna  tinta  ,  se  tirará  la  línea 
justamente  con  igual  distancia  por  toda  la  circunferencia  de 
su  periferia. 

Pero  si  una  línea  hubiere  de  tirarse  que  parezca  recta, 
y  transversal  á  la  concavidad  de  la  superficie ,  como  en  la 
figura  1.  a  ,  é,  c,  d ,  lámina  1 1 .  por  el  punto  e ,  es  menes- 
ter para  esto  atravesar  una  regla  ,  comoj^,  ¿- ,  de  la  largue- 
za ,  ó  mayor  de  la  que  se  pretende ,  baxandola ,  hasta  que 
' '     •  pues- 


LIBRO  OCTAVO. 


85 


puesta  la  vista  en  el  mismo  tránsito  de  los  radios  r.  2,  q, 
4.  5.  que  vienen  desde  el  punco  H  ,  que  se  imagina  ser  el 
de  la  vista  del  que  mira  desde  el  centro  del  pavnnento  in- 
ferior por  el  espacio  li ,  i ,  que  supongo  ser  el  pavimento 
del  tablado  ,  6  andamio ,  venga  á  tocar  dicha  regla  en  el 
punto  e  ;  y  entonces  con  una  caña  larga  ,  y  su  carbón  ,  ir 
notando  los  puntos ,  por  donde  va  pasando  la  regla ,  me- 
diante los  radios  visuales  ,  i ,  K,  I ,  m  ,  n ,  0;  y  por  aque- 
llos registros,  ó  apuntamientos,  tirar  después  la  línea,  ó  á 
pulsó ,  ó  con  la  cercha ,  que  aunque  alli  parezca  curva  ,  y 
realmente  lo  sea  ,  desde  el  punto  H  ,  del  pavimento  inferior, 
parecerá  recta. 

Y  si  la  superficie  fuere  plana  ,  pero  en  ángulo  con  otra, 
como  e  ,/•,  e ,  g ,  de  la  misma  figura  i .  y  se  necesita  tirar 
una  línea  ,  que  pasando  por  el  ángulo  e ,  que  forman  las  dos 
superficies  planas  ,  parezca  recta  ,  sin  quebrarse  en  dicho  án- 
gulo ,  poniendo  la  regby,  g  ,  baxandola  ,  hasta  que  puesta 
la  vista  en  el  plano  h  ,  i ,  como  en  la  antecedente  ,  hasta  que 
venga  á  tocar  la  regla  visualmente  en  el  punto  e  :  enton- 
ces no  se  necesita  mas ,  que  observando  los  puntos  radica- 
hsy,  Y  g ,  tirar  desde  ellos  hasta  e ,  las  líneas  rectas  J',  e^ 
g  ,  e  ,  las  quales  ,  miradas  desde  el  punto  H  ,  compondrán 
una  sola  recta  ,  sin  quebrarse  á  el  pasar  por  el  ángulo  e  ;  por- 
que todos  los  radios  que  pasan  por  la  regla  J\  g ,  recta, 
van  á  terminar  en  los  puntos  1,2,3,4,5,  por  los  qua- 
ks  pasan  dichas  líneas.  \  lo  mismo  que  se  executa  mirada 
por  punto  baxo,  se  practicará  mirada  por  punto  alto,  con  las 
mismas  observaciones.  Y  á  este  mismo  respeto  se  pueden 
tirar  todas  las  líneas  que  se  ofrezcan  ,  ó  bien  para  una  cor- 
nisa ,  una  cruz ,  d  cosa  semejante. 


Práctica  para  ti- 
rar una  linea  reaa 
íransvivsal  en  una 
cúpula. 


Lam.  i  i. 

Práctica  para  ti- 
rar tina  linca  recia 
farun  ángulo ,  sin ^ut 
ea  él  se  ^idcl;re. 


D 


§.  11. 


e  aquí  se  infiere  la  resolución  de  la  perspectiva ,  que 
;  llaman  de  rompimiento  de  ángulos ,  que  para  algunos  ha 
,  sido  rompimiento  de  cabeza  ;  pues  se  ve  claro ,  que  desde 
I  el  ángulo  e  ,  concurren  las  líneas  ,  una  hácia^,  y  otra  hacia 
g  ,  c<ni  que  poniendo  dos  puntos  á  los  dos  lados  ,  /",  y  ¿, 
.  á  la  altura  de  la  vista  ,  concurrirán  á  ellos  todas  Lis  Inieas, 
i  que  hubieren  de  parecer  rectas,  y  paralelas  perspectivas ,  pa- 
sando por  el  dicho  ángulo. 
I  Bien  se  califica  en  la  regla  ,  o  faxa  p ,  q  ,J¡g  2.  l^'m.  1 1 . 

que  pasando  su  líneas  por  el  ángulo  x  ,  concurren  hacia  los 
lados  /» ,  ^  ,  á  buscar  sus  puntos  por  las  notas  r ,  s  ,  t  ,tí, 
que  están  á  los  extremos  de  la  lamina  ,  y  continuando  los  ra- 
dios se  hallará  su  concurio.  La  qual  íaxa,  doblado  el  papel 
Tom,  11.  Aa  ea 


Resolución  de  la 
perspectiz-a  de  rom' 
pimiento  de 


ángulos. 


Lam. 


II. 


Exetnplo  del  rom' 
pimiento  de  ángulos. 


1 86 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Lam.  i  i- 

Práctica  para  con- 
tinuar una  cornisa ,  6 
cosa  semejante  ,  pa- 
sando £orHn  dnoulo. 


Demonsíracionftin- 
damental  de  la  pers- 
pectiva de  ángulos. 


Lam.  12. 


en  ángulo  recto ,  por  el  punto  .r  ,  y  mirada  en  proporcio- 
nada distancia  por  la  parte  superior  de  la  lámina,  se  verá 
recta  ,  sin  que  sus  líneas  se  quiebren  en  el  ángulo  x. 

Todo  esto  se  entiende  ,  estando  la  vista  de  tal  suerte 
directa  á  el  ángulo  ,  que  su  exe  le  divida  en  dos  iguales  ,  mi- 
rando de  obliquo  una  y  otra  superficie.  Pero  si  sucede  que 
la  una  superficie  la  mire  de  recto  ,  y  la  otra  de  obliquo ,  co- 
mo se  supone  en  la^/^.  3.  lam.  1 1.  donde  la  superficie  a,  ¿n 
se  mira  de  recto ,  y  la  d ,  c  ,  de  obliquo.  Y  así  en  h  a  ,  ¿, 
se  hará  la  cornisa  e ,  f,  plana  ,  ú  horizontal ,  sin  degrada- 
ción ,  ó  inclinación  alguna ;  pero  en  la  porción  /,  g  ,  que 
entra  en  la  jurisdicción  de  la  pared  c ,  ¿í ,  que  se  mira  de 
obliquo ,  es  menester  que  las  líneas  de  sus  miembros ,  es- 
tando en  sitio  eminente ,  concurran  hacia  el  punto  inferior, 
que  en  aquel  lado  corresponda  á  la  altura  de  la  vista.  To- 
do lo  qual  se  califica  doblando  el  papel  por  la  línea  c ,  ¿, 
y  poniéndolo  en  ángulo  recto  ;  pero  echado  el  lado  a  ,  by 
y  levantado  el  c ,  ¿Z ,  de  suerte  que  este  se  mire  de  obliquo, 
d  al  soslayo ,  y  el  otro  de  recto  ,  y  se  verá ,  como  la  por- 
ción f,  g ,  concurrente  ,  y  degradada  ,  prosigue  rectilínea 
con  la  e  ,f ,  sin  que  parezca  cortarse  en  el  ángulo  ,  que  im- 
porta mucho  para  algunos  casos. 


P 


§.     III. 


ero  sobre  todo ,  para  coronar  el  asunto  de  la  perspecti- 
va de  ángulos ,  y  reducirla  á  método  scientífico ,  y  funda- 
mental ,  digo  resolutivamente ,  que  este  ,  y  otro  qualquiera 
linage  de  perspectiva  en  superficies  irregulares,  esto  es,  no 
planas ,  consiste  su  expedición  en  la  inteligencia ,  y  planta 
de  la  línea  de  la  sección  ;  ó  bien  sea  esta  plana ,  cóncava,  ] 
convexa ,  d  angular.  Para  lo  qual  se  ha  de  hacer  su  planta 
en  forma ,  y  encima  de  ella ,  en  la  altura  que  se  quisiere, 
el  perfil  de  aquel  cuerpo  rectilíneo  que  se  pretende  repre- 
sentar en  dicha  superficie,  como  en  la  lámina  12.  la  figu- 
ra A ,  que  es  una  cruz ,  puesta  en  un  ángulo  recto ,  cuya 
planta  es  el  ángulo  B  ,  C  ,  D  ,  y  á  esta  llamaremos  línea  de 
la  sección  ;  y  elegida  la  altura  en  que  se  quiere  poner ,  co- 
mo en  £■ ,  8  ,  de  suerte  ,  que  parte  de  un  brazo  ,  y  del  asta, 
pasen  por  el  ángulo  ,  para  que  estando  fuera  de  línea ,  ten- 
ga mayor  dificultad  ,  se  dexarán  caer  de  todos  sus  ángulos, 
de  uno  y  otro  lado  E  ,  y  F  ,  líneas  perpendiculares  á  el  pla- 
no horizontal ,  hasta  que  toquen  en  la  línea  de  la  sección, 
que  es  la  B  ,  C  ,  D  ,  que  forma  dicho  ángulo  ,  como  i .  i ; 
2.  2  ,  &c.  De  suerte  que  cada  línea  tenga  en  el  tocamento, 
que  hace  en  la  sección  el  mismo  número ,  que  tiene  en  el 

pun- 


LIBRO   OCTAVO. 


187 


punto  radical  de  la  figura  de  donde  procedió ,  con  la  diferen- 
cia de  que  el  muñere  del  tocamento  tendrá  una  coma  por 
señal ;  y  lo  mismo  se  ha  de  hacer  en  el  ángulo,  que  es  la  lí- 
inea  5—5.  que  comprchende  los  puntos  5,6,7,8,  donde 

■  se  cortan  las  líneas  que  pasan  por  dicho  ángulo.  Y  hecho  es- 
to, se  ha  de  formar  con  cada  una  de  dichas  Hneas  el  triángu- 
lo isósceles,  que  diximos  en  el  tomo  i.  lib.  3.  cap,  2  ,  salvo 

I  que  allí  es  isósceles  rectángulo,  y  aquí  por  la  irregularidad 
i  de  la  sección  ,  es  obtusánguio  ,  ó  ambligonio  ;  porque  las  lí- 
neas ,  así  perpendiculares  ,  como  diagonales  ,  caen  de  obli- 
:  quo ,  y  no  de  recto  sobre  la  sección.  Lo  qual  se  hará  ,  to- 
:  mando  desde  el  punto  del  tocamento  de  la  perpendicular  en 
í  la  sección  otra  tanta  porción  de  aquella  línea  ,  como  tiene 
de  longitud  la  perpendicular  :  lo  qual  executado ,  se  ha  de 

■  tirar  una  línea  de  punto  i  punto  de  los  extremos ,  que  11a- 
,  maremos  diagonal ,  y  viene  á  ser  la  basa  del  triángulo  isos- 
1  celes ,  como  en  el  lado  E  ,  la  línea  perpendicular  2>~~3'  tiene 
¡tomada  su  igual  en  la  sección  en  el  otro  número  3.  que  se 

■  le  pone  un  puntillo  ,  para  distinguirle  de  su  antecedente  ;  y 
luego  se  tira  la  diagonal  •¿--•¿'  que  sirve  de  basa  á  el  triángu- 
lo 3  ,  3  ,  3.  isósceles  ambligonio  ,  y  así  de  todas  las  demás 
líneas  que  van  baxando  de  los  ángulos ,  y  secciones  de  di- 
cha figura. 

j  Hecho  esto ,  se  tira  la  línea  recta ,  A  ,  B  ,  figura  4.  lá- 
mina 1 1 .  en  la  parte  inferior ,  la  qual  se  supone  ser  la  mis- 
ma línea  de  la  sección  del  ángulo  recto ;  porque  doblado 
el  papel  por  la  línea  punteada  'y  ,  ^'  hasta  que  esté  i  es- 

,  quadra  un  lado  con  otro  ,  queda  no  solo  dicha  línea  ,  sino 
toda  la  superficie  en  ángulo  recto  :  y  en  dicha  línea  A ,  B. 
se  traspasan  todas  las  notas ,  ó  números  en  las  mismas  dis- 
tancias que  están  en  la  sección  del  ángulo  recto  ,  lám.   i  2. 

.  comenzando  por  el  medio  en  el  número  5  ,  que  es  por 

1  donde  se  ha  de  doblar  el  papel  para  formar  el  ángulo ,  pro- 
siguiendo todo  el  lado  B ,  hasta  el  7.  con  sus  puntos  ,  ó 

•  comas ,  para  reconocer  que  son  de  las  que  llamamos  per- 
pendiculares ,  ú  de  las  que  decimos  diagonales.  Y  hecho  lo 

:  mismo  hacia  el  lado  A  ,  se  tirarán  á  el  punto  principal  en 

■  la  parte  superior  del  ángulo  todas  las  líneas  de  los  núme- 
.  ros  que  tienen  la  nota  coma  ,  y  para  hallar  en  cada  una  el 

punto  que  se  busca ,  se  ha  de  tomar  su  mismo  número  del 
,  puntillo ,  y  de  este  se  ha  de  tirar  una  línea  á  el  punto  de 

•  la  distancia  del  lado  opuesto ,  que  será  en  la  misma  hori- 
zontal de  la  parte  superior  del  ángulo  ,  que  aun  va  fuera 

I  de  la  lámina  ,  y  donde  la  línea  del  número  de  la  diagonal 
cortase  á  la  del  número  de  la  perpendicular ,  allí  será  el 
punto  que  se  busca. 

Tom.  IL  Aa  3  Pon- 


Diferencia  del 
triángulo  isósceles  en 
la  perspectiva  de  án- 
gulos,  y  por  qué  ? 


Lam. 


II. 


Transportación  de 
las  notas  del  ángulo 
recto  á  la  linea  plana 
para  la  perspectiva 
de  ángulos, 
Lam.  1 2. 


i88 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Exemplo  para  ha- 
llar el  punto  que  se 
busca  en  la  perspec- 


tiva de  ángulos. 


Cómo  se  ha  Js  ca- 
lificar si  la  perspecti- 
va de  ángulos  está 
exactamente  forma- 
da. 


FlG.  I  2.- 


Pongo  por  exemplo  :  quiero  buscar  el  punto  6  de  la 
figura  4  ;  tiro  del  número  6  la  línea  muerta  á  el  punto 
principal ,  y  después  busco  en  aquel  mismo  lado  el  6  del 
puntiiio  ,  y  tiro  otra  línea  á  el  punto  de  la  distancia  del  la- 
do opuesto ,  y  donde  esta  cortare  á  la  otra ,  que  es  en  el  6 
sin  nota  ,  allí  será  el  punto  del  ángulo  que  se  busca  ;  y  se- 
ñalándole ,  y  poniéndole  su  número  ,  hacer  lo  mismo  para 
los  demás  en  uno  y  otro  lado  :  advirtiendo  ,  que  siempre 
las  diagonulcs  se  han  de  tirar  á  el  punto  do  la  distancia  del 
lado  opuesto  para  que  puedan  cortar  á  sus  perpendiculares. 

Todo  lo  qual  así  executado ,  y  hallados  todos  los  pun- 
tos de  los  ángulos  de  la  figura  ,  y  los  de  la  sección  del  mis- 
mo ángulo  recto  ,  se  irán  tirando  sus  líneas  de  punto  á  pun-i 
to ,  y  se  hallará  exactamente  formada  la  figura  4 ,  la  qualjl 
mirada  así  tendido  el  papel,  parece  que  tiene  notable  deíl 
formidad ,  y  desfiguración,  Pero  levantado  el  papel ,  frente  I 
á  frente  de  nuestra  vista  ,  y  puesto  en  ángulo  recto  de  suer-  i 
te  que  el  exe  de  nuestra  vista  divida  el  ángulo  en  dos  igua- 
les ,  y  esté  mirando  de  recto  á  la  parte  superior  del  ángulo,  | 
ia  hallará  tan  perfecta ,  y  rectilínea  ,  que  mas  parecerá  en- 
canto que  artilicio.  Y  de  esta  suerte  se  pueden  hacer  cosas  I 
maravillosas ,  observando  este  mismo  método  en  todo  li- 
nage  de  superficies  irregulares,  ó  bien  sean  convexas,  como 
G  ,  H  ,  d  cóncavas ,  como  I ,  K  ,  figura  1 2. 


CAPITULO    VI. 


Dificultad  suma 
de  la  perspectiva  de 
los  teatros. 


Bambalinas ,  qué 
cosa  sean  ? 


En  ^ue  se  trata  la  deline ación  de  los  teatros  ,  altares  ^  y 
monumentos  de  perspectiva. 


L 


§.  I. 


ía  disposición  ,  y  delineacion  de  los  teatros ,  es  un  em- 
peíío  de  suma  dificultad ;  porque  haber  de  hacer  una  pers- 
pectiva ,  que  parezca  pintada  en  un  lienzo  solo ,  estando 
disipada  en  muchos  ,  colocados  en  diferentes  distancias ,  es 
verdaderamente  arduísimo  empeño.  Quando  aun  siendo  en 
un  lienzo  solo  ,  será  fortuna  que  salga  una  perspectiva  sin 
algún  tropiezo  que  la  desgracie  ,  y  mas  quando  en  los  tea- 
tros ,  por  la  variedad  de  las  mutaciones ,  suelen  estar  las 
bambalinas ,  que  son  las  que  atraviesan  para  cerrar  la  pers- 
pectiva por  la  parte  superior  ,  muy  considerablemente  apar- 
tadas de  los  mismos  lienzos  á  quien  se  han  de  unir  :  ne- 
gocio de  suma  dificultad.  Pues  ep  los  altares ,  y  monumen- 
tos de  perspectiva  ,  como  no  tienen  mutación  ,  desde  luego 

se 


LIBRO    OCTAVO.  189 

se  ajusfan  las  piezas  de  un  tórmino,  quedando  unidas  unas 
con  otras;  pero  como  el  arte  abunda  de  reglas  para  todo, 
no  hay  dihcuirad  que  le  parezca  insuperable,  Y  así  tratan- 
do de  la  perspectiva  de  lo-s  teatros ,  que  es  donde  hay  it«- 
yor  diricLiltad  ,  daremos  por  supuesto  lo  que  pertenece  á  los 
altares ,  y  monumentos ,  en  los  quales ,  ademas  de  lo  in- 
mutable ,  aun  hay  la  comodidad  de  mayor  altura  que  en 
los  teatros  nos  falta ,  en  grave  perjuicio  de  la  esbelteza  de 
la  arquitectura  que  en  ellos  se  tinge ,  sin  poderla  encopetar, 
ni  coronar  con  segundos  ,  ó  terceros  cuerpos. 

Y  así  lo  primero  que  en  este  caso  debe  considerar  el 
artífice  ,  si  estuviere  á  su  arbitrio  ,  es  la  disposición  del  tabla- 
do ,  el  qual  ha  de  tei^cr  de  frente  cinco  pies ,  ó  seis  pal- 
mos, como  lo  muestra  la  figura  i.  lámina  13.  en  la  hnea 
c ,  £¿ ,  y  lo  demás  hasta  8  ha  de  tener  de  elevación ,  ú  des- 
nibel  ,  como  lo  muestra  la  línea  c  ,  b.  Bien  que  en  esto  se 
podrá  usar  de  alguna  licencia  ,  especialmente  si  el  fondo  del 
teatro  es  mucho  ,  pues  siempre  se  podrá  considerar  en  su 
extremidad  la  horizontal  j  para  cuya  regulación  sirve  la  lí- 
nea a  b  ,  demonstrando  Iz  a  e  h  altura  de  una  persona,  y 
la  vista  en  el  punto  a ,  y  en  I?  c\  punto  principal  que  sir- 
va para  la  dirección  ,  y  gobierno  de  la  perspectiva. 

Esto  hecho  ,  se  ha  de  considerar  por  planta  la  coloca- 
ción de  los  bastidores ,  ó  lienzos  que  han  de  servir  para  di- 
cho efecto ,  lo  qual  nos  muestra  la  figura  2.  de  dicha  lá- 
mina 13.  con  los  números  1,2,3,4,  comenzando  para- 
lelos á  la  línea  del  plano  ,  ú  de  la  frente  del  teatro  a  ,  by 
que  viene  á  ser  la  mitad ,  dividido  su  plano  por  la  línea 
¿ ,  c.  y  elegida  la  planta ,  ó  situación  del  primero  ¿z  <^ ,  de 
suerte  que  dexe  alguna  distancia  desde  la  frente  del  teatro 
á  su  planta  para  poder  transitar ;  se  tirarán  las  líneas  d  Cy 
y  íí  c  á  el  punto  principal ,  ó  centro  del  teatro  c.  \  dentro 
de  aquel  triángulo  a  de,  se  han  de  colocar  los  demás 
bastidores  en  tal  proporción  que  el  intervalo  d ,  c  sea  la 
quarta ,  ó  quinta  parte  de  la  altura  del  primer  bastidor ;  y 
á  este  respecto  será  el  de  los  demás  con  su  antecedente, 
como  lo  muestra  la  figura  i .  en  donde  se  ve  el  teatro  en 
perlil ,  con  la  degradación  de  la  altura  de  los  bastidores, 
en  virtud  de  la  línea  f,b;y  donde  el  intervalo  1,2,  es 
la  quarta  parte  del  bastidor  f  g  ;  y  e\  intervalo  2  ,  3  ,  es 
también  la  quarta  parte  del  bastidor  2  ,  /í  ,  y  así  de  los  de- 
mas  ,  cuya  proporcionalidad  se  demostró  bastantemente  en 
el  tomo  I.  lib.  3.  cap.  2.  teorema  11.  proposición  13.  en 
la  aplicación  ,  con  otros  puntos  dignos  de  observancia.  Bien 
que  en  los  casos  de  necesidad  pueda  dispensarse  en  dar  en 
uno  ú  otro  intervalo  algún  ensanche  mas  por  causa  de  al- 

gu- 


Ventaia  de  los  mo- 
numentos ,  y  altaras, 
respecto  de  los  tea- 
tros ,  para  la  pers- 
pectiva. 


Altura  ,y  perjil  del 
teatro  ,  ó  tablado. 

Lam.  \a. 


Planta  de  los  bas- 
tidores del  teatro. 


Degradación  de 
los  bastidores ,  y  gra- 
duación de  sus  inttr' 
valos. 


La  necesidad  dis- 
pensa el  rigor  de  la  ley. 


^9 


o 


MUSEO   PICTÓRICO. 


ouna  tramoya ,  ó  algún  otro  accidente ,  lo  qual  disimulará 
Jet  buena  ordenación  de  las  líneas ,  teniendo  presente  esta 
diferencia  ,  para  suplirla  al  tiempo  de  la  delincación  de  los 
bastidores ,  como  se  verá  en  el  §.  siguiente.  > 


He 


§.    II. 


1 


Lam.  13, 

Disposición  di  los 
bastidores ^ara  su  de- 
limación. 


Observación  para 
en  caso  de  no  estar 
arreglados  los  basti- 
dores. 


Fundamento  princi- 
pal para  trazar  con 
acierto  los  bastidores. 


Lecha  pues  la  traza  del  teatro  que  se  hubiere  de  exe- 
curar ,  observando  por  su  pitipié  la  altura  ,  y  proporción  de 
la  boca  del  teatro ,  d  área  de  su  delincación ,  para  haberlo 
de  executar  en  los  lienzos ,  ó  bastidores ,  se  han  de  poner 
estos  en  el  suelo  uno  sobre  otro  ,  buscando  sitio  capaz  pa- 
ra las  operaciones  que  se  irán  luciendo,  y  esto  ha  de  ser, 
observando  lo  que  demuestra  la  figitra  3.  de  la  presente 
lámina  :  donde  colocado  el  primer  bastidor  b .,  c ,  se  tiran 
las  líneas  ¿  a  ,  c  a  ,  ni  punto  principal  a  ,  colocado  este  á 
la  altura  que  le  corresponde  ,  según  diximos  en  la  disposi- 
ción del  tablado  ;  y  estando  los  bastidores  hechos  en  la  pro- 
porción ,  y  degradación  de  su  alrura ,  como  demuestra  la 
figura  I  ,  se  irán  colocando  paralelos  al  primero  ,  uno  de- 
baxo  de  otro  ,  de  suerte  ,  que  cada  uno  toque  con  sus  dos 
ángulos  extremos  las  dos  líneas  b  d,  c  a-^  como  el  segundo 
bastidor  de  (fiX2.  figura  3.  toca  con  el  ángulo  e  ,  la  línea  b  ai 
y  con  el  ángulo  ct ,  la  línea  c  a  ,  y  así  de  los  demás. 

Pero  si  los  bastidores ,  como  de  ordinario  sucede ,  no 
están  arreglados  á  la  dicha  proporción ;  ó  bien  por  hacerse 
al  arbitrio  de  los  carpinteros  ;  d  bien  por  haber  servido  en 
otras  mutaciones ,  se  ha  de  gobernar  el  artífice  para  el  acier- 
to de  su  colocación  por  el  perfil  de  la  figura  i .  de  la  pre- 
sente lámina ,  en  que  hecha  la  elección  de  los  intervalos 
de  los  bastidores ,  d  bien  ajustados  á  la  debida  proporción 
que  ya  diximos ,  d  bien  al  arbitrio  de  la  necesidad  ,  se  ti- 
rarán los  radios  desde  la  planta  de  cada  uno  al  punto  de 
la  vista  *  /r/ ;  y  se  verá  que  el  radio  del  segundo  bastidor 
corta  el  primeroy  ¿- ,  en  el  punto  i  ;  el  del  tercero  corta 
en  el  segundo  /t  en  el  2.  y  así  se  ha  de  observar  en  los  si- 
guientes 4,  y  5.  &c.  observando  donde  corta. el  radio  de 
la  planta  de  cada  uno  en  su  antecedente.  Y  esto  supuesto, 
voy  á  poner  el  segundo  bastidor  debaxo  del  primero ,  co- 
mo demuestra  la  tigura  3  ,  observando  para  ello  la  altura 
que  me  da  el  radio  en  el  punto  i.  del  primer  bastidor  ^ 
¿^ ,  de  la  I .  como  si  es  medio  pie ,  un  quarto ,  ó  seis  de- 
dos ,  8¿c.  y  bien  ajustado  en  esta  altura  ,  irlo  llamando  hasta 
que  bese  el  ángulo  ¿Z,  la  línea  inferior  del  triángulo  íz  ¿: r, 
quedando  paralelo  el  lado  e  d ,  al  b  c ;  y  en  la  parte  supe- 
rior señalar  el  tocamento  de  la  línea  b  «  ,  del  dicho  trián- 


gu- 


LIBRO    OCTAVO. 


[91 


guio  a  h  c ,  para  tirar  por  él  á  esquadra  la  línea  e  f,  que 
sirva  de  término  i  su  bastidor  para  la  execucion  de  la  traza; 
y  observando  lo  mismo  en  los  siguientes  bastidores  ,  se  co- 
menzaran á  trazar ,  lo  qual  sin  este  fundamento  seria  inútil. 


F 


§.  III. 


uestos  en  este  orden  los  bastidores,  comenzará  á  trazar 
I  el  primero ,  observando  por  su  pitipié  las  medidas  de  la 
:  traza ,  y  transportándolas  en  el  bastidor  en  la  debida  pro- 
porción ,  cuidar  de  que  la  línea  recta  b  c  ,  figura  3.  se  apro- 
veche todo  lo  posible  en  la  lilcima  extremidad  de  la  parte 
degradada  del  edificio  que  se  fingiere ,  como  en  la  figura  4. 
la  extremidad  de  la  coluna  A ;  y  en  la  figura  5.  la  de  la 
pilastra  B  ;  y  después  para  los  vuelos ,  ó  proyecturas  de  las 
cornisas ,  capiteles ,  y  pedestales ,  se  arrima  una  tabla  bien 
acepillada ,  6  el  pedazo  que  baste  ,  y  en  ella  se  dibuxa  lo 
que  sale  fuera  de  la  perpendicular ,  que  es  la  proyectura ,  y 
pasado  de  tinta  se  recorta  por  los  extremos ;  y  se  previene, 
que  de  cada  proyectura  son  menester  dos,  porque  la  otra, 
vuelto  el  perfil ,  sirve  para  el  bastidor  correspondiente  del 
otro  lado. 

Este  primer  bastidor  se  podrá  dibuxar  él  solo  mas  có- 
modamente ,  y  después  de  dibuxado ,  acomodar  los  demás 
en  la  forma  dicha ,  y  continuar  las  líneas  concurrentes  por 
todos  ellos ;  y  después  dexandole  el  grueso  de  su  degrada- 
ción ,  como  en  la  parte  B ,  figura  5  ,  por  el  mismo  regis- 
!tro  donde  terminan  las  concurrentes  en  la  formación  de  sus 
miembros ,  ir  delineando  lo  que  incluye  la  parte  C  ;  y  lo 
'  mismo  se  ha  de  executar  en  todos ,  como  también  sus  pro- 
yecturas ,  después  de  concluidos  en  cada  uno  á  parte ,  para 
que  se  vayan  recortando  en  tanto  que  se  transporta  lo  di- 
buxado en  los  bastidores  de  este  lado  á  los  del  otro  ,  y  has- 
ta entonces  no  se  clavan  las  proyecturas  ,  porque  no  emba- 
I  racen  para  este  efecto. 

Y  para  transferir  lo  delineado  en  los  bastidores  de  una 
parte  á  los  de  la  otra ,  se  hace  con  suma  facilidad  juntando 
I  los  que  son  correspondientes ,  cantero  con  cantero ;  como 
por  el  lado  g  h ,  figura  3.  y  con  la  regla  continuar  todas 
las  líneas  paralelas  que  contiene  hacia  aquella  parte  ,  como 
las  del  cantero  a  b  ,  figura  5 .  en  el  espacio  C  ;  y  termina- 
das en  su  lugar ,  según  sus  medidas ,  se  truecan  los  lados ,  d 
'  canteros ,  y  se  juntan  por  el  otro ,  como  por  el  ¿  c ,  figu- 
ra 3.  y  entonces  desde  el  tocamento  de  las  concurrentes, 
del  que  está  dibuxado  ,  hasta  donde  se  han  terminado  las 
paralelas ,  se  van  tirando  sus  lineas ,  y  queda  el  uno  tan 

per- 


.        'US 

Pro)ecturas  ,  qué 
son  ,  y  cómo  se  cxc- 
íHtan. 


Modo  ¡Je  continuar 
la  delineacion  de  los 
demás  bastidores ,  di- 
buxado el  f  rimero. 


T  '^ 


Lam. 

Practica  para 
transjerir  lo  trazado 
de  los  bastidores  de 
un  lado  del  teatro  d 
los  del  otro. 


192 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Engrudo  f  ara  par- 
chear  las  juntas  de 
las  proyecturas  de  ks 
teatros. 


Foro  ,  qué   es  ,  y 
cómo  se  ha  de  trazar. 


Lam.  13. 


Mutación  de  patio 
regio. 


Sitio  competente 
para  mirar  un  teatro 
en  proforciotiada  dis- 
tancia. 


perfecto  como  el  otro ;  y  pasados  de  tinta ,  se  sientan  las 
projcctiuas  bien  clavadas ,  haciendo  haz  con  la  frente  del  bas- 
tidor ;  y  después  parcheando  la  junta  con  papel  de  estraza,  ^ 
y  engrudo  ,  hecho  de  la  cola  de  retazo  ,  y  harina  ,  se  apare- 
jan con  una  mano  de  yeso  negro ,  quedando  siempre  trans- 
parentes las  líneas  de  lo  dibuxado ,  y  si  no  será  menester 
volverlas  á  pasar. 

Réstanos  ahora  el  tratar  del  foro ,  que  es  la  parte  pos- 
terior ,  ó  respaldo  que  cierra  el  teatro  ,  como  en  h.Jigura  3. 
la  parte  a  i  j  Í<l  ;  y  en  la  4.  la  parte  d  e  f  g,  el  qual  no 
tiene  mas  dihcultad ,  que  atar  la  parte  de  arquitectura  que 
le  pertenece  ,  con  la  del  bastidor  inmediato  ,  como  lo  de- 
muestra la  figura  4.  en  la  porción  e  f,  correspondiente  i  la 
de  los  demás  bastidores  h  ij  K;  y  continuando  lo  restan- 
te en  la  porción  e  íi,fg,  del  foro,  hasta  cerrar  toda  su 
área  ,  y  atarla  con  los  demás  cuerpos ,  se  hallará  trazada  una 
mutación  de  patio  ,  si  es  como  la  dicha  figura  4.  la  quaí 
puede  tener  segundo  foro ,  como  de  jardin ,  para  terminar 
la  vista  por  los  vanos  ael  arco  /  ¿^ ,  y  la  puerta  f,  y  su  cor- 
respondente ;  y  pintándolo  todo  de  su  colorido  cada  cosa, 
según  diximos  en  el  lib.  6.  cap.  de  la  Pintura  al  Temple ;  y 
colocados  los  bastidores  en  sus  sitios ,  hará  un  efecto  mara- 
villoso con  sus  bambalinas  de  celage  ,  mirado  en  la  debida 
distancia ,  como  desde  el  punto  a  ,Ji'gura  i,  ó  algo  mas  dis- 
tante ,  tanto  como  fuere  de  ancho  la  frente  del  teatro. 


Bambalinas ,  cómo 
se  dis£on(n, y  se  tra- 
zan. 


P 


§.   IV. 


g'o. 


ero  si  la  mutación  fuere  cerrada  ,  como  de  un  salón  re- 
serán  menester  bambalinas  de  bóveda ,  ó  techo ,  como 
lo  demuestra  la  figura  5.  las  quales  se  hacen  sueltas  sin  bas- 
tidor ,  y  solo  se  clavan  al  tiempo  de  su  colocación  en  un 
listón  ,  d  alfagia  por  la  parte  superior.  Estas  pues  se  comien- 
zan á  colocar  para  trazarlas ,  por  la  mas  baxa  5  como  la  ij, 
figura  3.  en  la  distancia  del  punto  a,  que  le  corresponde,  y 
guardando  el  medio  á  plomo  de  dicho  punto  ;  y  después  se 
coloca  la  segunda  encima  de  aquella ,  como  lo  demuestra 
dicha  figura ,  según  el  exceso  de  altura  que  tiene  su  bas- 
tidor ,  dexando  descubierta  la  parte  m ,  de  su  exceso ,  y  de 
esta  forma  se  van  colocando  las  siguientes  5  y  en  estandolo, 
se  dibuxan  todas  juntas  ;  y  después  en  cada  una  se  va  conti- 
nuando lo  que  se  quedó  oculto  ,  y  se  pasan  de  tinta  ,  y  des- 
pués se  pintan  ,  ó  en  el  suelo  ,  ó  estirándolas  en  alguna  pa- 
red. Y  supongo  ,  que  antes  de  esto  ,  se  han  de  aparejar ,  por 
lo  menos ,  con  una  mano  de  yeso  ,  y  cernada  con  brocha, 
siendo  el  lienzo  bueno  de  Angulema ,  que  en  Andalucía  lla- 
man 


LIBRO  OCTAVO. 


t93 


[    man  bramante  crujió ;  y  así  concluidas ,  so  recortan  por  la 

■    parto  iiiforiór ,  según  corresponde  á  su  formación  ,  y  se  co- 
locan en  sus  lugares ,  como  lo  muestra  la  ligura  3.  y  se 

I    caliíica  en  la  rigura  5.  en  los  números  i.  2.  3.  4.  cuyas  lí- 
neas concurren  al  punto  A  ,  *  en  la  qual  se  muestra  un  sa-         Mutación  de  salón 
Ion  real  con  su  foro  ,  sitial ,  y  pabellón  para  la  magostad.  Y    *'^'-^^- 
de  csu  suerte ,  y  con  las  mismas  observaciones ,  se  pueden 
variar  los  teatros,  ya  de  jardin,  ya  de  bosque,  murallas,  ma- 

j   riña  ,  y  tiendas  de  canfpaiía ,  haciendo  las  bambalinas  de  ce- 

:   lage  ,-c^n  algunos  lampazos  azules  en  la  parte  superior }  y  en 
la  inferior  con  algunas  nubes ,  que  se  puedan  recortar. 


.-r.-> 


Nc 


§•  V. 


o  puedo  excusar  el  poner  aquí  también  los  puntos  trans- 
cendentes ,  que  dLximos  en  la  perspectiva  de  techos  :  bien, 
que  aquí  tienen  alguna  diferencia  ,  pues  el  principal  siempre 
sirve  en  la  parte  inferior }  y  en  llegando  i  el  la  primera  lí- 
nea de  uno  de  los  lados ,  como  c,  a  ^Jlgitra  3.  y  «  ,  a ,  figu- 
ra 4.  pasa  la  una  al  punto  o ,  y.  la  otra  al  punto  /? ;  y  a  este 
concurrirán  todas  las  colaterales  de  {¿.figura  4.  hasta  la  ulti- 
ma línea  /, ^ ;  así  como  las  del  otro  lado  concurrirán  al  pun- 
to o  ,  hasta  la  última  ¿ ,  o  ;  y  después  todas  las  de  las  bam- 
balinas ¿,  ¿y ,  /  ■"  ,  y  siguientes ,  concurrirán  al  punto  r ,  con 
lo  quaj  no  dudo  que  será  menos  violenta  la  degradación  de 
uno  ,  y  otro  lado  ,  como  también  mas  suave  la  de  las  bam- 
balinas ;  y  ambien  ,  que  los  que  estuvieren  á  los  lados  del 
teatro  lo  gozaran  mejor  ;  poro  á  los  que  estuvieren  directa- 
mente al  medio ,  nunca  les  será  tan  grato  :  bien  ,  que  si 
los  puntos  p  ,  o  ,  estuvieren  mas  cerca  del  punto  a  ,  disimu- 
larán mas  baxando  el  punto  r  ;  y  sin  embargo  ,  para  donde 
hubiese  de  concurrir  el  Rey  ,  que  siempre  se  le  pone  el  si- 
tial en  medio  ,  ó  alguna  otra  persona  de  alta  esfera  ,  yo  no 
usara  de  esta  práctica ;  pero  me  ha  parecido  ponerla  aqui, 
por  no  omitir  cosa  que  conduzca  al  intento  :  y  para  que  pue- 
da usar  de  ella  quien  quisiere  ,  que  yo  bien  sé  que  ha  ha- 
bido caso  ,  en  que  si  supieran  esta  ,  no  hubieran  puesto  un 
punto  arriba  para  las  cornisas ,  y  otro  abaxo  para  los  pedes- 
tales ,  cosa  indigna  !  por  contemplar  extravagantes  caprichos, 
ó  por  no  saberlos  entender.  Y  ya  que  hablamos  de  teatro 
en  que  haya  de  concurrir  el  Rey  ,  me  ha  parecido  poner 
aquí  las  medidas  justas  del  coliseo  de  Buen-Retiro ,  que  las 
tomó  por  mi  mano  en  ocasión  semejante,  y  no  le  pesará  al 
que  las  hubiere  menester  hallarlas  aquí. 


Puntos  transceu' 
dentes  en  la  perspee- 
tiva  di  ¡os  teatros. 

LaM.   i  2. 


Efectos  que  causa- 
rán ¿os  puntos  trans- 
cendentes. 


Habiendo  de  con- 
currir los   Reyes   no 

se  debe  usar  de  los 
puntos  transcenden- 
tes. 


Tom.  11. 


Bb 


Mi- 


194  M  U  S  E  O   P  I  C  T  O  R  I  C  O. 

J^íedidns  dd  teatro  del  coliseo  de  Biien-Retiro. 


\r^V 


A 


I  ir 


Itura  de  la  Frente  desde  el  pavimento 

inferior ,  cinco  pies.. .,,'v^.- ••**.<«.-•  •;.  Oí^ 

Pondo  hasta  después  del  segundo  foro 41 .  pies. 

Desde  allí  hasta  el  último  respaldo — "V^v. .  21.  pies. 

Suman  sesenta  y  dos. '. 62.  pies. 

Desnivel  del  plano  hasta  el  segundo  foro,  o 

media  vara  ,  y  dos  dedos o  i  y  í2.  dedos. 

-  r 

Ancho  de  basa  á  basa  del  primer  frontis. ...  39.  pies. 

Luz  entre  los  dos  primeros  bastidores 30.  pies. 

Distancia  desde  la  frente  del  tablado,  has-     1:7  í^' 

ta  la  primera  canal,  siete  pies 07,  pies. 

Alto  del  primer  bastidor ,  veinte  y  cinco 

pies 25.  pies. 

Ancho  quatro  pies  ,   por   estar  cerca  del 

frontis 04.  pies. 

De  la  primera  i  la  segunda  canal 06.  pies. 

De  la  segunda  á  la  tercera 06.  pies ,  y   l 

De  la  tercera  i  la  quarta ,  cinco  pies 05.  pies. 

De  la  quarta  á  la  quinta,  ocho  pies 08.  pies. 

De  la  quinta  á  la  sexta  ,  una  vara ;  y  de  allí 
al  foro ,  vara  y  quarta 


Ll- 


^95 

LIBRO    NONO. 
EL    PERFECTO, 

SEXTO,  Y  ULTIMO  GRADO  DE  LOS  PINTORES. 

Noniim  ,  benl  profcrre ,  q^itod  elegerís. 

CALLIOPE ,  Musa  IX.  si've  opim.f  tocis  i . 
Carmina  Calh'ope  librís  heroica  niajidat  2. 

ARGUMENTO   DE   ESTE   LIBRO. 

JjL-dl  noveno  acto  de  nuestro  enteiídimiento  ,  que  practi- 
camos en  la  inquisición  del  saber ,  y  con  que  llegamos  a 
conseguir  el  último  complemento  de  la  sciencia ,  es  poseer- 
la con  toda  la  integridad  de  su  perfección  ,  gozándola  ,  y 
desfrutándola  según  todas  las  utilidades  ,  é  intereses  que  pue- 
de comunicar  á  el  que  llegó  á  el  deseado  termino  de  su  po- 
sesión. A  este  último  acto  scientitico  ,  llamaron  los  antiguos 
mitológicos  Calliope  3  ,  una  de  aquellas  nueve  mentidas 
deidades ,  y  la  que  cierra  el  número  de  aquel  métrico ,  y 
armonioso  coro  del  Parnaso  ,  que  tiene  por  oHcio  cantar 
con  dulce  ,  y  bien  modulada  voz  los  heroycos  hechos  de 
los  mas  ilustres  campeones ,  delineando  con  bien  cadentes, 
y  armoniosos  versos  el  sucesivo  curso  de  la  historia  ,  para 
inmortalizar  con  su  delicioso  canto  la  memoria  de  aquellos 
ínclitos  varones  ,  que  por  sus  heroycas  hazañas  se  constitu- 
yeron acreedores  del  immarcesible  laurel  de  la  fama. 

\  así  en  este  último  libro  trataremos  de  imponer  á  el 
perfccto.pintor  en  aquellos  mas  exquisitos  primores  que  pue- 
dan conducir  á  la  mas  exacta  perfección  de  sus  obras ;  de 
suerte ,  que  no  contentándose  con  lo  bueno  ,  aspire  siempre 
á  conseguir  lo  mejor  ,  modulando  sus  obras  con  la  dulce 
melodía  de  Calliope  :  protiriendolas,  y  cantándolas  con  aquel 
tan  acertado  ,  y  delicioso  gusto  ,  que  insensiblemente  arre- 
bata la  atención  de  quien  las  mira  ,  ó  la  admiración  de  quieJí 
las  oye  :  para  que  elevado  por  este  medio  á  lo  superior  del 
arte ,  llegue  i  ocupar  la  cumbre  de  su  eminencia ,  gozando 
Tom.  JI.  Bb  2  á 

I     Fulgent.  Mytbolog.  i.  3    Herod.  ?'w  sua  Intwia  (ih,  9. 

s     Virg.  in  Epigram. 


196  MUSEO   PICTÓRICO. 

á  el  mismo  tiempo  los  opimos  sazonados  frutos  de  este 
ameno  pensil  de  las  artes ,  y  ocupando  el  sexto ,  y  último 
grado  de  esta  scientíHca  escala  óptica,  para  que  colocado 
en  el  templo  de  la  fama ,  consiga  el  apetecido  premio  de  la 
inmortalidad  en  la  memoria  postuma  de  sus  eminentes  obras. 

CAPITULO    PRIMERO. 

Dé  la  gracia  ,  dulzura ,  y  melodía  de  la  Tintura  ,  y  por 
q^iic  medios  se  llegará  d  conseguir. 

§.  I. 

s  máxima  de  los  que  aspiran  á  el  camino  de  la  perfec- 
ción tener  por  defecto  lo  que  se  hace'  bien  ,  si  se  puede  ha- 
cer mejor.  Así  lo  han  practicado  varones  extáticos  en  el  ca- 
mino espiritual ,  con  muy  crecidos  intereses  de  su  alma.  Y 
así  lo  dixo  Platón  á  nuestro  intento  en  sus  Diálogos  '  ,  don- 
de aconseja  que  el  pintor  no  dexe  de  la  mano  el  pincel, 
ni  declare  por  acabadas  sus  obras  hasta  que  no  encuentre  ay 
sa  que  pueda  conducir  á  su  mayor  perfección. 
Tres  partes^  que  Es  pues  infalible,  según  nuestro  Pacheco  ^  ,  y  la  ex- 

constitiiytn  la  Pintii-     periencia  nos  dicta ,  que  la  pintura  perfecta  ha  de  constar 
ra  perfecta.  de  hermosura  ,  suavidad ,  y  relieve.  De  este  bastantemente 

se  ha  tratado  en  los  libros  antecedentes ,  por  pertenecer  á 
el  dibuxo  la  iirmeza  del  claro ,  y  obscuro  ,  que  es  lo  que 
causa  el  relievo.  Y  así ,  trataremos  de  la  hermosura  ,  y  des- 
pués de  la  suavidad ,  sin  dexar  de  decir  algo  del  relievo. 
Qué  cosa  es  her-  Es  pues  la  hermosura  en  el  arte  de  pintar ,  no  lo  que 

mosura  en  la  esjtra    comunmente  entendemos  como  suena  ,  sino  un  cierto  ar- 
del  ftntar.  monioso  atractivo  ,  que  suspende ,  y  arrebata  á  el  mismo 

Simil  de  la  música     tiempo  la  atención  de  quien  la  mira.  A  la.  manera  que  una 
en  la  Pintura.  bien  concertada  ,  y  armoniosa  música  embelesa ,  y  roba  el 

ánimo  de  los  oyentes ,  sin  que  esto  consista  solo  en  los  ti- 
ples ,  ni  en  los  tenores ,  y  contraaltos  ;  aíiles  bien,  ligados 
unos  y  otros  con  lo  profundo  del  contrabajo ,  hacen  pcr- 
Efectos  que  causa    fccta  la  armonía.  Así  pues  la  belleza ,  y  buen  gusto  en  la 
la  belleza  de  la  Pin-     Pintura,  no  consiste  en  los  colores  mas  sobresalientes ,  y 
tura  perfecta.  chillantes  ,  que  esto  es  lo  que  se  suele  hallar  en  las  mas  in- 

dignas ,  sino  en  saber  templar  de  suerte  aquel  instrumen- 
to pictórico ,  organizado  de  diferentes  especies  de  colores, 
sobresalientes  unos  ,  y  templados  ,  y  baxos  otros.,  que  deley- 
te ,  atraiga,  y  suspenda  la  atención  de  quien  la  mira,  tanto 

.VV  .mt)  que 

I     Numquam /)ú7or  ab  exornan-        íes   picturae  fiant.  Plato  de  Lege^ 
do  cesserit ,  Jonec    iiuilum  aJiud        Diolog.  6. 
iiicreinentum  supersit ,  ut  pulchrio-  2     Pacheco  hht.  de  la  Pintura. 


LIBRO   NONO. 


[97 


que  sucede  en  semejantes  casos  quedarse  como  absorto ,  y 
enagenado  de  sí  el  sugcto  ,  sin  articular  palabra  en  un  gran 
rato  ,  hasta  que  n  parado  ya  de  aquel  éxtasis  ,  prorumpe  mas 
en  afectos  de  admuaaua  ,  que  en  hipérboles  de  alabanza. 


c 


S.  II. 


onsiste  pues  esta  belleza  en  que  el  golpe  principal  de 
la  luz ,  en  quanto  lo  permitiere  la  calidad  del  asunto ,  esté 
en  el  centro  de  la  historia  con  el  mayor  esplendor ,  y  her- 
mosura de  colores  que  le  competa,  á  que  ayuda  mucho  lo 
dcsperhlado  de  los  contornos ,  y  demás  partes ,  huyendo 
siempre  lo  agrio,  y  recortado,  que  endurece  ,  y  hace  desa- 
brida la  Pintura.  También  se  ha  de  huir  que  se  encuentren 
dos  colores  ,  ni  dos  claros  igual.s ,  que  son  lo  que  en  la 
música  llaman  unisonus  ,  que  entorpecen ,  y  frustran  la  dul- 
ce cadencia,  y  melodia  de  las  voces. 

También  ayuda  mucho  á  esto ,  el  que  insensiblemente 
desde  aquel  centro  de  la  luz ,  se  vaya  rebaxando  hacia  los 
extremos  del  quadro ,  ó  supenicie  que  se  pinta.  Y  digo  in- 

i  sensiblemente ,  porque  no  ha  de  ser  lo  rebaxado  tan  sensi- 
ble ,  y  de  golpe ,  que  lo  perciba  la  vista  desde  luego ;  sino 
que  apenas  se  conozca  donde  comienza.  A  la  manera  que  un 
luminar  en  una  noche  obscura  hace  su  efecto  luminoso  mas 
refulgente  en  aquel  espacio  que  tiene  mas  inmediato  á  sí; 
pero  después  se  va  gradualmente  debilitando  la  luz  ,  ó  la  cía-, 
ridad  ,  al  mismo  paso  ,  y  compás  de  las  distancias  ,  con  una 
tan  insensible  cadencia  ,  que  aunque  la  vista  lo  percibe  en  el 
todo  ,  no  lo  puede  serialar  en  las  partes. 

Aquí  entra  la  discreción  del  artídce  á  graduar  este  do- 

t  cumento  con  aquella  excepción  que  pidiere  la  naturaleza  del 
asunto,  que  no  siempre  puede  estar  toda  su  acción  en  el 
c>:ntro  ,  y  así  necesita  de  observar  las  reglas  de  la  buena  eco- 
nomía, que  diximos  en  el  tomo  ,  y  libro  i.  cap.  8.  y  en  el 
presente  libro  7.  cap.  2.  de  la  invención.  Y  asimismo  debe 
observar ,  que  tanta  perfección  es  en  la  suma  austeridad  de 
un  San  Francisco  de  Asis  un  color  quebrantado ,  y  maci- 
lento ,  como  el  rubicundo ,  y  hermoso  en  la  belLza  de  la 
Virgen  María  en  su  concepción  puiísima.  De  manera,  que 
en  teniendo  cada  cosa  aquel  linage  de  perfección  que  en 
su  esfera  le  compete  ,es  hermoso  ,  y  grato  objeto  á  la  vista, 
porque  en  esta  clase  no  es  lo  mas  hermoso  lo  mas  perfecto} 
antes  lo  mas  perfecto  ,  es  lo  mas  hermoso. 

También  hace  mucho  al  caso  la  graduación  ,  y  casa- 
miento de  los  colores ,  porque  no  todos ,  y  con  todos  ha- 
cen buen  maridage  ,  pues  un  verde  junto  á  un  azul ,  es  in- 

fa- 


En  que  consista  la 
belleza  ,  y  kun  gusto 
de  la  Pintura. 


Exemplo  de  un  lu- 
minar en  noche  obscu- 


ra. 


Lo  que  importa  á 

la  hermosura  la  Lucna 
elección  ,  y  colocación 
de  los  colores. 


198 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Exemph ,  j  colores 
del  Arco  Iris. 


fame  colocación  ;  pero  si  entre  los  dos  media  un  encarnado, 
hace  las  amistades.  También  el  azul  con  un  morado  es  ma- 
la vecindad  ;  pero  si  media  un  amarillo ,  se  proporcionan: 
y  sobre  rodo ,  el  buen  gusto  es  el  que  todo  lo  sazona ,  pues 
aclarando  ,  u  obscureciendo  mas  un  color  que  otro  ,  o  cam- 
biándole á  alguno  los  claros ,  se  remedian  muchas  discor- 
dancias ,  que  suelen  resultar  á  veces  en  el  consorcio  de  los 
colores ,  y  mas  en  el  asunto  de  historia  numerosa. 

En  todo  nos  ofrece  documento  la  misma  naturaleza, 
pues  en  ella  vemos  la  hermosura  del  Arco  Iris ,  que  ccn- 
sióte  en  aquella  acorde  armonía  de  los  colores  que  le  com- 
ponen ,  colocando  el  amarillo  claro  entre  el  encarnado  á  la 
parte  convexa ,  y  el  verde  á  la  cóncava  :  y  uno  y  otro  van 
dceenerando  en  morado ,  y  azul ,  ó  aplomado.  De  suerte 
que  es  digno  de  observar ,  que  si  el  encarnado  se  hubiese 
de  despertilar  contra  .el  verde  ,  haria  on  el  intermedio  un 
color  vilísimo  ,  y  disonante  á  la  vista;  y  despertilandose  con- 
tra el  amarillo  claro ,  hace  una  media  tinta  de  un  color 
dorado  ,  y  rubicundo.  Y  asimismo  ,  el  verde  se  va  aclaran- 
do en  aquel  intermedio  ,  de  suerte  ,  que  no  degenera  su  co- 
lor mas  que  en  aproximarse  al  claro ,  que  es  mas  simbóli- 
co á  su  naturalc/^a  :  pues  quando  queremos  labrar  un  paño 
verde  ,  usamos  del  amarillo  claro ,  que  es  el  génuli ,  para  las 
luces  ,  y  este  le  heimosea  el  color  mucho  mas  que  el  blan- 
co. Y  también  para  pasar  al  azul  aplomado  toman  el  in- 
termedio de  un  carmesí  hacia  el  encarnado  ,  y  de  un  mo- 
rado hacia  el  verde.  Y  asi  ha  de  procurar  el  pintor  con  gran 
vigilancia  la  mas  acorde  colocación  de  los  colores  ,  para  que 
de  su  buena  consonancia  ,  y  variedad  ,  resulte  en  gran  parte 
en  sus  obras  la  belleza ,  y  buen  gusto  que  requiere  la  Pintura. 


Suavidad  de  la 
Pintura  en  qué  con- 


'■sista. 


Aplicación  succesi- 
"ja  de  las  tintas  im- 
porta mucho  ala  sua- 
vidad. 


.U' 


L 


III. 


ía  suavidad  es  otra  parte  importantísima  para  la  belle- 
za ,  y  buen  gusto  de  la  Pintura ,  la  qual  no  consiste  en  lo 
liso,  y  terso  de  ella  ,  sino  en  la  unión,  y  dulzura  de  las  tin- 
tas ,  succesivamente  colocadas  con  tal  orden  ,  y  consonan- 
cia ,  que  de  ellas  resulte  la  morvidez ,  y  blandura  de  las 
carnes ,  como  en  el  natural ,  de  suerte  que  parezca  que  si 
se  tocan  con  el  dedo  ,  se  han  de  hundir  :  no  han  de  estar 
duras ,  y  tiesas  ,  como  si  fueran  de  marmol ,  ú  de  bronce, 
Y  digo  succesivamente  colocadas  las  tintas ,  porque  se  han 
de  ir  siguiendo  ,  y  aplicando  por  su  orden  ;  esto  es ,  que  i 
la  primera  se  le  siga  su  inmediata  ,  que  es  la  segunda  ;  y  i 
esta  la  tercera ;  y  así  las  demás  :  porque  si  se  colocan  sal- 
teadas ,  6  invertidas ,  entra  con  violencia  la  declinación  del 

cía- 


.0:^1LIBR0   NONOl'J?^ 


199 


claro  íiicia  el  obscuro ;  y  mal  podrá  conseguirse  la  unión, 
dulzura  ,  y  suavidad  ,  doado  hay  violencia  ,  desabrimiento, 
y  repugnancia  ,  como- es  la  tercera,  ó  quarta  tinta  sobre. la 

'  primera;  'p^  í'<»- 

Así  lo  vemos  practicado  de 'los  mas  emi/icntcs  de  nues- 
tra facultad  ,  el  gran  Rafael  de  Utbino  ,  el  gran  liciano,: 

'  Cerezo ,  y  Anibal ,  y  otros  de  sus  eminentes  escuelas.  Y 
de  nuestros  españoles,  el  insigne' Pablo  de  Céspedes,  Jua- 

I  nez  eJ  Valenciano  ,  Carreño  ,  Alonso  Cano  ,<  y  el  gran  Mu- 
rillo ,  sin  omitir  i  nuestro  ^'elazcJuez ,  cuya  pintura  acre- 
dita este  discurso,  pues  consiguió  la  morvidez  ,  dulzura ,  y 
suavidad  ,  sin  la  pensión  de  lo  lamido ,  terso ,  y  afectado,; 

I  con  gran  pasta  ,  libertad  ,  y  magisterio.  Y  asimismo  lo  acr¿* 

dirán  otros  muchos  españoles  que  han  seguido  este  grande,' 

y  magisterioso  modo  de  pintar.     ;  ' 

No  excluyo  por  esto  la  manera  acabada  ,  y  definida, 

I  como  lo  vemos  en  las  pinturas  de  Corezo ,  Rafael,  Sci- 
pión  Gaetano  ,  y  nuestro  Juanez ,  Alonso  Sánchez  ,  Anto^ 
nio  Aloro  ,  y  Morales ,  que  á  la  verdad  satisface  á  peritos,' 
é  imperitos.  Solo  digo ,  que  no  consiste  en  eso  la  suavidad 
que  decimos,  sino  en  la  acorde  unión,  y  confederación  de 
las  tintas  ,  observando  lo  acabado  ,  y  dciinido ,  según  la  pro- 
porción de  distancia,  en  que  se  debe  mirar  una  pintura  al 
respecto  de  su  tamaño.  Porque  diferente  cosa  es  una  pe- 
queña lámina  ,  que  se  ha  de  mirar  en  la  mano ,  ó  en  una 
muy  moderada  distancia  ;  6  un  quadro ,  cuya  grandeza  de 
cerca  no  se  comprehende  ,  y  para  poderlo  percibir  ,  es  pre- 
ciso retirarse  por  lo  menos  tanto  como  su  mayor  línea, 
para  que  con  eso  pueda  caber  en  el  ángulo  visual.  Y  así, 
todas  las  veces  que  en  aquella  distancia ,  que  se  debe  mirar 
una  pintura  para  poderla  comprehender ,  se  ve  con  la  de- 

■  bida  unión  ,  y   dulzura  ,  esa  tiene   la  verdadera  suavidad, 

j  aunque  de  cerca  esté  aborronada  ,  golpeada  ,  y  pastosa, 
como  lo  vemos  en  las  cosas  de  Carreño  ,  Velazquez  ,  y 
otros ;  pues  si  el  mismo  natural  estuviese  puesto  en  aque- 
lla distancia ,  haria  el  mismo  efecto. 


;A'jt  h  « 


Eminentes  artífices 
extranjeros  ,  y  espa- 
ñoles que  lian  fracti- 
eaJo  la  suavidad  en 
la  Fintura.  v, 


.\..^ ; j:,  \^ 


lila  o"n«sx"i 
-'ir.  -(.oVv,. 


,íw 


La  aconte  unión ,  y 
confederación  de  las 
tintas ,  es  la  verdade- 
ra stiai'idád ,  d pro- 
porción de  la  superfi- 
cie que  se  j}inta. 


La  suavidad  ha 
Je  ser  al  respecto  de 
la  distancia  en  que  se 
debe  varar  una  pin- 
tura. 


■  I  Jz 


í.  IV. 


ía  otra  parte  que  conduce  al  buen  gusto ^  y  líltima  per- 
fección de  la  Pintura  es  el  relicvo  :  porque  poco  importa  que 
tenga  hermosura,  y  suavidad,  como  lo  vemos  en  muchas,  si 
á  mediana  distancia  pierde  totalmente  la  fuerza  ,  y  relievo, 
que  es  el  alma  ,  y  la  vida  de  la  Pintura.  Y  así  conviene 
que  el  pintor  aplique  en  cbta  parte  todo  su  desvelo.  Por 
cuya  razón  direnws  algo  acerca  de  este  asunto ,  ademas  de 

lo 


RclieTP  ,  última 
perfección  de  ¡a  Pin- 
tura. 


Plaz.'js  grandes  de 
claro  ,  y  obscuro  es- 
fuerzan d  relievo. 


SíVnV  •*>; 

*'  Felicidad  grande 
de  Lucas-  Jordán  en 
hacer  de  practica. 


Estudio  eximio  del 
insigne  Carlos  Jla- 
rati. 


Los  obscuros  no  lian 
de  ser  de  igual  fuerza 
en  todos  los  casos. 


La  contraposición 
esfuerza  el  rclievo. 


Pinturas  que  se  han 
de  colocar  en  grandes 
distancias,  en  qué  con- 
siste su  rclievo. 


Eoo  MUSEO   PICTÓRICO. 

lo  que  se  ha  dicho  en  los  libros  antecedentes.  Para  lo  qual 
primeramente  ha  de  observar  el  pintor  buenas ,  y  grandes 
plazas  de  claro  ,•  y  obscuro  en  sus  obras  con  tal  verdad  ,  que 
si  el  natural  se  pusiese  con  aquella  misma  luz  ,  no  hiciese 
otras.  Y  así  las  mejores  serán  siempre  las  que  por  «él  se  estu- 
diaren. Bien  que  algunos  llegan  á  tanta  felicidad  con  la  fre- 
qüencia  del  estudio ,  que  de  práctica  hacen  cosas  con  tan 
maravilloso  acierto  ,  que  parecen  muy  estudiadas  por  el  na- 
tural ,  como  lo  vimos  en  el  insigne  Lucas  Jordán  j  pero  es- 
te es  un  don  altamente  dispensado  del  cielo  ,  pues  hemos 
visto  á  otros  muchos ,  no  menos  estudiosos  ,  que  no  han 
conseguido  esa  felicidad ,  y  que  han  estado  siempre  atados 
al.  estudio ,  no  solo  en  el  mas  leve  desnudo ,  sino  aun  en 
el  mas  ligero  cendal,  como  le  sucedía  al  gran  Carlos  Ma- 
ratí  hacer  varios  diseños  para  un  solo  pafío  por  el  natural, 
quando  otros  lo  consiguen  con  un  leve  descuido,  sin  mas 
especulación  ,  y  no  porque  le  faltaba  el  caudal  para  hacer- 
los maravillosos  de  práctica ;  pero  de  esto  no  se  puede  dar 
documento  :  mídalo  cada  qual  con  sus  fuerzas ,  porque  no 
todos  los  genios  son  vaciados  en  una  turquesa. 

Lo  que  es  muy  digno  de  observar  es ,  que  el  pintor 
no  ha  de  hacer  los  obscuros  con  igual  fuerza  en  todos  los 
casos  :  no  hablo  aquí  de  la  degradación  de  las  disrancias, 
que  eso  se  supone ,  sino  de  los  acaecimientos  en  diferentes 
sitios.  Porque  en  un  aposento  cerrado ,  y  con  una  luz  co- 
lada ,  y  mas  si  es  de  noche ,  deben  tener  mas  fuerza  los 
obscuros ,  pues  hay  menos  motivos  para  la  reflexión  que 
los  templen,  Pero  en  una  historia  en  el  campo ,  con  la  luz 
plena  del  dia  ,  y  mucho  mas  en  una  gloria  ,  donde  está  la 
claridad  tan  difusa  ,  es  impropiedad  suma  usar  de  obscuros 
fuertes ,  por  la  debilidad  que  en  ellos  ocasiona  la  claridad 
difundida  por  todo  el  ambiente.  Y  así  en  estos  casos  ,  no 
solo  han  de  ser  templados  los  obscuros  ,  sino  rcflexados 
de  los  colores  adherentes ,  y  tocadas  las  luces  d^-l  color 
del  luminar. 

También  esfuerza  mucho  el  relieve  la  contraposición, 
porque  si  una  figura  clara  cae  sobre  campo  claro  ,  se  con- 
fundirán sus  claros  con  el  campo  ;  y  lo  mismo  digo  ,  si  una 
figura  obscura  cae  sobre  campo  obscuro.  Y  así  en  todo  ca- 
so ha  de  tener  el  pintor  muy  presente  este  documento, 
porque  es  importantísimo  ,  como  lo  demostramos  en  la  teó- 
rica ,  lib.  3.  cap.  3.  propos.  18.  19.  y  20.  en  especial  para 
las  pinturas  que  se  han  de  colocar  en  grandes  distancias; 
pues  observando  bien  la  contraposición  ,  y  las  manchas  iir- 
mes ,  y  francas  de  claro  ,  y  obscuro  ,  aunque  se  coloque  en 
la  mas  remota  distancia  ,  y  buque  de  edificio  grande  ,  se  verá 

in- 


>  I 


ilBRO   NONO. 


rá  infaliblemente ,  como  lo  tengo  bien  experimentado.  Y  en 
esto  consiste  piincipulísinuniente  el  no  confundirse  ,  no  eií 
cargar  de  color  con  tal  demasía  ,  como  algunos  piensan, 
que  parece  las  quieren  hacer  de  relieve;  que  el  arte  para 
relevar ,  no  ha  menester  el  bulto  material  de  las  cosas, 
sino  la  firmeza  de  la  contraposición  ,  con  la  fuerza  del  cla- 
ro ,  y  obscuro  ,  sobre  buenos  contornos, 

§.  V.  ....... 


D 


^Vi 


ixc  que  principalísimamente  consistía  en  lo  dicho  el 
no  confundirse ,  ó  perderse  de  vista  una  pintura  en  grande 
distancia  ,  d  eminencia  ;  porque  también  consiste  en  la  mag- 
nitud ,  ó  aumento  de  grandeza  que  se  le  debe  dar  al  res- 

,  pecto  de  la  distancia.  Y  aunque  para  esto  dimos  regla  fun- 

\  damental,  y  demonstrativa  en  el  tomo  de  la  teórica,  lib  3. 
cap.  2.  propos.  6.  no  dexaré  A.9  decir ,  aunque  degenere  al- 
go del  asunto ,  lo  que  prácticamente  me  ha  enseñado  la  eX" 
períencia  ;  y  es  ,  que  lo  mas  que  Llega  i  disminuir  una  ígu- 
ra  colocada  en  distancia  grande  ,  es  la  quarta  parte  de 
su  magnitud.  De  suerte ,  que  si  yo  quiero  que  una  rigura 
parezca  en  una  grande  distancia  de  seis  pies  de  alto ,  que 
^s  el  tamaño  del  natural ,  dándole  ocho,  quedará  reducida 
á  seis ,  porque  disminuirá  los  dos ,  que  es  la  quarta  parte 
de  su  grandeza.  Y  en  una  distancia ,  ó  altura ,  la  mayor  que 
se  pueda  dar  en  un  gran  templo ,  lo  mas  que  llega  á  dis- 
minuir es  la  tercera  parte  de  su  grandeza.  Y  así  haciendo 
las  Hguras  de  a  nueve  pies ,  ó  tres  varas ,  que  es  lo  mismo, 
quedará  reducida  á  seis  pies ,  que  son  las  dos  varas  castella- 
nas de  la  altura  natural  de  una  figura  humana ;  y  á  est© 
respecto  se  irán  graduando  las  demás  que  se  le  siguieren ,  i 
proporción  de  sus  términos  en  la  distribución  de  la  historia 
si  la  hubiere  :  bien  que  en  estos  casos  de  altura  suma ,  se 
suele  usar  de  alguna  licencia  mas  en  la  urandeza  de  las  fi-^ 
guras  de  primer  término ,  porque  la  figura  principal ,  d  hé- 

j  roe  del  asunto  ,  quede  en  la  debida  magnitud  ;  y  en  las  de- 
mas  ,  que  van  degradando  ,  no  lleguen  á  término  tan  dimi- 
nuto ,  que  por  la  suma  parvidad  se  hagan  imperceptibles. 
Bien  se  aprovechó  de  esta  licencia  Federico  Zúcaro  en 

■  la  cúpula  ,  que  pintó  al  fresco  en  la  iglesia  mayor  de  la  ciu- 
dad de  Florencia  ,  como  lo  dice  Vicencio  Carducho  '  ;  pues 
asegura  que  hay  en  ella  figuras  de  quarcnta  pies  de  alto, 
y  sobre  todo  un  Luzbel ,  que  hace  parecer  á  las  otras  pe- 
queñas. Que  aunque  la  altura  ,  y  distaiKÍa  de  dicho  tem- 
Toin.  II,  Ce  pío 

i    Vincent.  Car.  díalog.  i.  fol.  9.  a¿  fía. 


KegLx  practicaba- 
ra  ¡aorandezis  de  ¡as 
Jigmas  £)i  suma  dis- 
tancia. 


Pinturas  en  suma 
distancia ,  se  puede 
usar  de  mas  licencia 
en  su  grandeza  ,  j 
por  qué  í 


Cúpida pintada  de 
maito  de  l'e derico  Zú- 
caro ,  con  figura  de 
desmesurada  ¡grande- 
za. 


;  202  M  U  S  E  o   P  I  C  T  o  R  I  C  o. 

pío  es  suma  ,  como  lo  testilica  dicho  autor ,  la  grandeza  dé 
las  figuras  es  desmesuradísima ,  con  la  venia  de  tan  gran- 
de artífice ,  y  no  pueden  dexar  de  ofender  mucho  la  vista, 
y  venirse  sobre  los  ojos. 

S-  VI. 

últimamente  concluyo  con  lo  que  dicen  Junio,  y 
lucion  de  ¡agracia  en  Schefero  acerca  de  la  venus,  gracia ,  y  belleza  de  la  pintura  ', 
iaftntura,  ^^^  ^^  m-,^  cierta  amabilidad  atractiva ,  que  resulta  de  la 

puntual  observancia  ,  y  mas  acertada  elección  de  todas  aque- 
llas partes  que  la  componen.  Y  siendo  esto  así ,  discurria  yo 
que  esta  parte  de  la  venus  de  la  Pintura  no  seria  cosa  dis- 
tinta de  todas  las  demás  que  la  constituyen  ;  como  son  ,  in- 
vención ,  simetría ,  color ,  movimiento ,  perspectiva  ,  y  las 
demás  :  y  asi  el  que  estas  tuviese  ,  indubitablemente  po- 
Ingénua  satisfac'  seeria  la  otra  ;  pero  no  det*  de  ser  asi  ,  pues  vemos  que 
«ion  de  A^dis.  Apeles  á  los  artífices  de  su  tiempo  les  concedía  la  igual- 

dad ,  ó  ventaja  en  todas  las  demás  partes  de  la  Pintura; 
pero  que  en  esta  sola  dei  la  gracia  ,  y  buen  gusto ,  nin- 
guna le  igualaba  *  :  con  que  totalmente  la  separa  de  las  de- 
mas  partes  integrales ,  como  lo  hicimos  en  el  tomo  prime- 
ro,  lib.  I.  cap.  7.  de  la  composición  integral  de  la  Pintura, 
de  suerte ,  que  viene  a  ser  la  suma  perfección  que  cada  co- 
sa puede  tener  en  su  esfera,  no  como  en  la  naturaleza  son^ 
Sentencia  es j)ecÍQsa  sino  como  serian  si  estuviese  en  su  perfecta  integridad.  Así 
de  Lisijjo.  como  decía  Lisipo  ,  aquel  célebre  estatuario  ,  que  las  esta- 

tuas de  los  antiguos  estaban  hechas  como  eran  los  hom- 
bres ;  pero  las  suyas ,  como  los  hombres  debían  ser  3  :  de 
suerte ,  que  no  se  contentaba  con  lo  mas  semejante ,  sino 
que  aspiraba  á  lo  mas  perfecto  ;  y  así  fueron  sus  estatuas  las 
mas  recomendables  de  la  peritísima  antigüedad.  Lo  que  no 
le  sucedió  á  Demetrio  pintor  ,  que  fué  reprehendido  por  ser 
mas  amante  de  la  semejanza  ,  que  de  la  perfección  4. 

Este  es  el  escopo  de  la  Pintura ,  el  auge  de  la  perfec- 
ción ,  el  término  de  lo  sublime ,  la  melodía  de  esta  voz ,  el 
embeleso  de  este  encanto ,  el  cautiverio  de  los  ojos ,  y  la 
suspensión  de  los  sentidos.  Y  verdaderamente ,  dice  Schefe- 
ro ,  quien  esto  no  consigue  ,  aunque  en  sus  obras  exprese  la 
misma  naturaleza  ,  es  trabajo  inútil ,  y  nada  apreciable  ,  pues 

se 

1     Jun.  de  Pict.  vet.  lib.  3.  cap.  quales  essent  homines  ;  á  se,  qua" 

6.  Schefer.  de  art.  ping.  §.  38.  &í  les  esse  viderentur.  Phn.  /li.  34* 

sequentibus.  cap-  9- 

s     PJin.  lib.   in.  cúp.    lo.   Ipsis  4    Fuitque  ZJfwe/n'Bí  similitudi- 

csetera   omnia  coniigiise  ,  sed  liac  nis  quám  pulchritudinis  amaniior. 

sola  sibi  neminem  parem.  Fttb,  ¡ib.  lo.  cap.  lo. 

3    Stacuas  á   veiecibut  factas , 


LIBRO   NONO.     -  20 


o 


se  mira  desposeído  de  la  mas  especiosa  prenda  del  arte  '.  A         Simil  del  orador ,  y 
la  matKra  que  un  orador  doctísimo  ,  y  de  los  que  dicen  ser    del  representante, 
un  pozo  de  ciencia ,  sino  tiene  gracia ,  que  es  lo  que  lla- 
man predicaderas ,  no  tiene  séquito  ,  ni  aplauso ,  ni  se  le 
puede  oír  con  gusto.  Y  también  al  recitar  un  poema ,  uno 
le  representa  con  tal  arte ,  y  tal  expresión  de  afectos ,  y  ac- 

j    cíones ,  que  deleyta ,  y  suspende  á  los  oyentes ,  al  paso  que 

I    otro ,  siendo  los  versos  unos  mismos ,  lo  dice  con  ral  de- 

I    sayre ,  y  siniestro  sentido  ,  que  impacienta ,  y  desazona  al 

I    auditorio.  Y  así  procure  el  perfecto  pintor  ser  en  sus  obras  Máxima   imfor- 

músico  elegante  ,  orador  cloqüente ,  y  diestro  representan-    tante  de  la perjeccion 

I    te  ,  para  lograr  en  ellas  el   mas  especioso  carácter  de  su    ^^  """^  ^^''^• 
última  perfección. 

CAPITULO   II. 

De  otras  observaciones  concernientes  d  la  mayor  perfección 

de  tina  pintura. 

s.  I. 

X3asta  un  solo  defecto  para  destruir  la  perfección  de  una        Un  solo  defecto  has 
,    obra.  1   no  bastan  muchas  perfecciones  a  bienquistar  un  de- 
.    fecto.  Por  eso  dice  aquel  común  axioma  :  Que  lo  bueno, 
ó  perfecto  ha  de  proceder  de  una  entera  causa ;  lo  malo 
de  qualquiera  defecto  2  :  y  así  una  grande  obra  con  un  so- 
lo defecto  que  tenga  ,  no  se  puede  llamar  perfecta  :  por  lo 
>    qual  debe  el  pintor  celar ,  quanto  su  posibilidad  alcanzare, 
;    la  entera  perfección  de  sus  obras  ;  que  si  bien  esto  parece 
I'  repugnante  á  la  fragilidad  de  nuestra  miseria  ,  que  nunca  ,  ó 
■    rara  vez  dexa  de  estampar  el  sigilo  de  su  flaqueza  ,  bastará 
j    que  este  no  sea  en  cosa  grave ,  ó  capital ,  dispensándose  cu 
•    alguna  de  las  cosas  leves ,  ó  veniales.  Y  así  me  ha  pareci- 
do ,  porque  también  sirva  de  compendio  a  lo  que  se  ha  tra- 
tado en  los  libros  antecedentes  ,  poner  aquí  los  documen- 
tos ,  ó  conclusiones  que  á  este  fin  trae  Joachín  de  Sandrart 
,    en  su  eruditísimo  libro  de  la  Academia  del  Arte  de  la  Pin- 
:    tura  3 ,  aiíadiendo  á  ellas  lo  que  ocurriere  para  el  mas  exac- 
to desempeño  del  asunto  j  y  son  las  siguientes. 

Tom.  II.  Ce  2  CON- 

I     Qui  hoc  non  observar ,  Ucet  lutn  ex  quocumque   defectu.  Ex 

totatn   exprimat  naturam  ,  frustra  com.  Philos.  axiom. 
'    est  nec  amari  potest.  Denique  des-  3     Jonchim  Je  Sandrart  in  yira- 

titui  non  levi  parte  artis  intelligi-  dem.  nobitis.  artií  Pict0¥i<e ,  part.  i. 

tur.  Schef.  de  art.  ping.  %.  39.  cap.  IJ. 
3    Bonuní  ex  integra  cansa.  Ma- 


ta  a  desacreditar  una 
otra. 


Caso  sucedido  al 
autor. 


Í204  MUSEO   PICTÓRICO. 

CONCLUSIÓN    PRIMERA. 

Tenga  siempre  el  pintor  en  la  práctica  de  esta  noli' 
lisima  arte  muy  presentes  todas  las  reglas  ,  y  leyes  qtie 
le  prescribe  la  teórica ,  y  procure  conservarlas  con  la  ma~    'tM 
yor  puntualidad  í[ue  le  sea  posible.  ■" 

R£  FZEXION. 

Acuerdóme  que  habiendo  muerto  un  gran  pintor  en 
esta  Corte ,  y  que  había  estudiado  en  Roma ,  le  pregunté 
á  un  pariente  ,  y  discípulo  suyo ,  si  en  el  espolio  habían 
quedado  algunos  libros  de  la  Pintura  ?  A  que  respondió: 
Que  si  de  la  Pintura  habia  libros  ?  O  desventurados  los 
que  aprenden  tan  ilustre  facultad ,  sin  mas  estudio ,  ni  es- 
peculación que  el  uso  de  verlo  hacer  ,  como  se  practica  en 
el  exercicio  mas  mecánico! 

CONCLUSIÓN   SEGUNDA. 

Ha  perfección  de  las  obras  que  ocurren  en  la  prác- 
tica de  la  Pintura  no  se  adquiere  y  ni  se  consigue  con  la. 
eloqüente  pomposidad  de  las  voces ,  sin  experiencia  ,  ni  es- 
tudio ,  sino  con  una  genuina  inteligencia  ,  y  una  continua 
aplicación  d  la  retórica  de  los  pinceles ,  que  son  los  mas 
eloqiientes  tropos  de  la  Pintura. 

reflexión: 

Poco  importa  que  el  pintor  sea  eloqüente,  si  los  pinceles 
son  mudos  :  de  estos  decía  Ríci ,  que  sabían  el  arte  de  encan- 
tar 5  pues  con  aquella  verbosidad  encantaban  los  oyentes,  y 
los  tenían  en  muy  elevado  concepto ,  sin  que  bastase  á  de- 
sengañarlos la  balbuciente  ignorancia  de  sus  obras. 

CONCLUSIÓN   TERCERA. 

Xas  observaciones  y  y  documentos  mas  notorios ,  y  prac- 
ticados de  los  antiguos  ,  se  han  de  preferir  totalmente  á 
las  de  los  modernos  estilos  ^y  modos  de  pintar  mas  fáciles. 

REFLEXIÓN. 

Documentos  moder-  g^^^  conclusión  se  entiende  ,  quando  los  estilos  moder- 

nos ,  que  no  aerootien  ,  ,         ,  ■  ,  t       r      , 

los  auítpuos.  "°^  derogan  en  lo  substancial  los  tundamentos  antiguos  ;  no 

quan- 


Sentencia  de  don 
Francisco  Rici. 


LIBRO   NONO. 


305 


quando  los  subliman  á  esfera  de  mayor  perfección  ,  y  fa- 
cilidad en  el  manejo,  que  sobre  ser  útil  en  lo  material ,  no 
es  despreciable  en  la  reputación. 

CONCLUSIÓN    QUARTA. 

I  « 

Siempre  que  el  pintor  haya  de  executar  alguna  obra 

1     insigne ,  y  de  grande  empeño  ,  procure  tener  del  asunto 

'    plenísima  noticia ,  porqtie  de  otra  modo  incurrirá  en  mil 

inevitables  errores, 

REFLEXIÓN. 

Para  esto  es  preciso  que  el  pintor  tenga  libros ,  así  de  Lil?ros  que  debe 

historia  sagrada  ,  como  también  de  humana  ,  y  aun  profana,     ^^fi^r  d pintor. 
por  lo  que  pertenece  á  las  fábulas ,  de  que  daremos  noticia 
en  el  capitulo  siguiente. 

CONCLUSIÓN    QUINTA. 

£l  crédito  del  buen  pintor  ,  hábil ,  y  experto  ,  consiste 
en  que  en  qualquiera  de  las  partes  que  componen  su  obra 
muestre  un  juicio  ,jy  una  idea  sublime  ;  ó  por  lo  menos  se 
acerque  tanto  d  la  perfección  ,  que  entre  lo  sublime  de  ella, 
y  lo  que  él  hiciere ,  intervenga  muy  corta  diferencia. 

REFLEXIÓN. 

Ofrecense  en  una  historia  tanta  variedad  de  cosas ,  que 
es  casi  imposible  hacer  el  pintor  cada  una ,  como  si  aque- 
lla fuera  su  especial  profesión  ,  como  un  pedazo  de  pais, 
unas  flores ,  ó  frutas  ,  &c.  pero  bastará  hacer  estas  cosas  con 
un  modo  pintoresco ,  gracioso ,  considerándolas ,  no  como 
principales ,  sino  como  accesorias  al  asunto  ,  á  el  qual  se  han 
de  sujetar  de  forma  que  no  descompongan  aquella  armoniosat 
templanza  con  que  está  organizado  el  todo» 

CONCLUSIÓN    SEXTA. 


Variedad  de  cosas 
que  ocurren  en  tin  his- 
toriado ,y  cómo  se  han 


de  oraduar. 

o 


El  que  sin  tener  aplicación  al  estudio  de  la  Pinturat 
ni  haber  visto  el  trabajo  ,  y  especulación  que  cuesta  d  los 
que  la  executan  ,  ni  leído  ,  ú  oído  d  los  que  la  ensenan  ,  y 
explican  ,  sino  solamente  guiado  de  su  presunción  ,  por 
haber  leído  mucho  ,  se  persuade  entenderla ,  y  se  atreve  á 
executarla  :  este  no  solo  es  ignorante ,  sino  que  d  sí  mis- 
mo se  engaña  ,  presumiendo  engañar  d  los  otros. 

RE- 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Muchos  se  arrojan 
inconsideradametite  d 
fintar  sin  principios, 
ni  documentos  algu- 
nos. 


REFLEXIÓN. 

De  estos  hay  muchos ,  que  en  fuerza  de  una  aficiorf 
impaciente ,  acompañados  de  una  afluente  verbosidad ,  no 
solo  se  persuaden #  entender  de  Pintura  ,  sino  que  se  arro- 
jan inconsideradamente  á  executarla  ,  sin  mas  documentos, 
ni  reflexiones ,  que  su  innata  presunción ,  en  que  viven  tan 
bien  hallados ,  como  si  fueran  Timantes  ,  y  Apeles  :  sufra- 
gándoles á  esto  la  vanidad  de  no  haber  aprehendido  de  na- 
die ,  siendo  la  fábula  ,  y  el  ludibrio  de  los  inteligentes ,  que 
desapasionadamente  lo  juzgan  ,  contentándose  con  la  ad- 
miración que  les  tributan  ios  ignorantes ,  de  executarlo  sin 
haberlo  aprehendido.  Y  tienen  razón ,  porque  el  que  no  sa- 
be ,  cómo  ha  de  haber  aprehendido  ? 

CONCLUSIÓN    SÉPTIMA. 

Aunque  alguno  gaste  mucho  tiempo  en  investigar  el 
genuino  ,  y  radical  fundamento  de  alguna  cosa  ,  no  por 
eso  desfallezca  su  ánimo,  ni  prosiga  hasta  vencer  el  escopo 
de  la  dificultad ,  cjiíe  sin  duda  lo  conseguirá ,  segim  aquel 
vulgar  proverbio  :  Omnia  conando  docilis  solertia  vincit. 

RE  FLEXIÓN. 


Ingniios  perezosos, 
no  aspiran  d  vencer 
las  dificultades. 


Hay  algunos  genios  que  en  encontrando  el  escollo  de 
la  dificultad  ,  pasan  por  encima  ,  sin  discurrir  en  vencerle; 
y  estos  son  ingenios  perezosos ,  de  quienes  nunca  se  puede 
esperar  que  lleguen  á  conseguir  el  grado  eminente  de  la 
perfección ,  pues  esta  solo  se  rinde  al  infatigable  desvelo  de 
vencer  las  mas  arduas  dificultades. 


CONCLUSIÓN   OCTAVA. 

Asi  como  no  solamente  las  costumbres  de  las  regtO' 
nes ,  sino  el  tiempo  en  que  sucedieron  los  casos  históricos 
que  ha  de  expresar  el  pintor  ,  son  totalmente  diversos'. 
Así  el  perito  artífice  debe  expresar  en  sus  historias  aquel 
carácter  mas  especifico ,  que  según  el  tiempo ,  y  la  región, 
corresponde  á  cada  una,  no  solo  en  las  figuras ,  aspectos ,  y 
trages ,  sino  también  en  las  chozas, y  cabanas  campestres, 
y  los  animales  que  son  privativos  de  aquella  provincia. 


RE- 


.UJUIBRO   NONO.  S07 

REFLEXIÓN.      . 

Porque  seria  impropio  pintar  con  golilla  Ja  historia  de  Impropiedades  que 

los  Modos ,  y  con  calzas  atacadas  las  de  los  Macedonios;  pn>:den acaecer  enuna 

como  también  monterías  de  leones ,  y  tigres  en  Europa  j  y  /'"^°"**  de  pintura. 
de  iabalies  en  el  África,-  -\jwí..¿v„v..  ^í.     .,  o^>              \jon«t 

CONCLUSIÓN    NONA. 

Ningún  pintor  se  sujete  d  seguir  precisamente  algún 
método  y  ó  manera  de  pintar  :yníin que  sea.  comunmente  red- 
hiba ,  sino  así  como  la  misma  naturaleza  varía  en  todas 
sus  Cosas  ,  como  lo  acreditan  los  semblantes  ,■  así  nosotros  ,v  iji  it....  .    i, 

debemos  variar  ^  y  diferenciarnos  unos  de  otros ,  procurando 
siempre  caminar  de  bueno  d mejor  en  todas  nuestras  obras^ 


íj  v.r/.«    «V  \\ 


RRFLE'.XION. 

En  tanto  que  el  pintor  cursa  los  primeros  grados  de        En  los  principios 
su  facultad  ,  está  bien   que  se  sujete  á  copiar ,  y  seguir  á     se  ha  de  imitar  a  los 
otros  ,  hasta  fecundar  la  idea  ;  pero  luego  que  se  sienta  con     maestros  :  después  se 
caudal  suticiente  para  obrar  por  sí  mismo,  es  conveniente    ha  de  dexar  correr  li- 
soltar  las  riendas  al  genio  para  que  camine  libre  por  la  es-      ^^  ^  genio. 
irada  que  le  destinó  la  naturaleza  j  pues  muchos  por  seguir 
á  otros ,  ni  bien  han  logrado  imitarles ,  ni  han  aprovecha- 
do en  su  particular  genio  ,  por  haberle  violentado ,  y  sacado 
del  curso  de  su  innata  propensión. 

CONCLUSIÓN   DÉCIMA. 

JEl  consejo ,  exemplo ,  ó  corrección  de  los  grandes  maes- 
tros ,  que  en  esta ,  o  aquella  parte  de  la  Pintura  son  tenidos 
for  eminentes  ,  no  se  ha  de  despreciar  ,  sino  es  que  muy 
examinado  el  punto ,  se  hace  concluyente  razón  en  contrario, 

REFLEXIÓN 

Es  muy  digna  de  veneración  qualquiera  advertencia  de  Ceder  d  la  corrée- 
los mayores ,  y  mas  iquando  en  el  arte  verdaderamente  lo  cion  de  los  superiores 
son ;  y  hay  algunos  mozos  tan  hinchados  de  presunción,  ^«  ^^  ^''^^  >  demás  de 
que  tienen  por  caso  de  menos  valer  el  rendir  su  dictamen  ^^^  deuda ,  es  mures 
al  mas  experto  en  el  arte ,  quando  el  ceder  á  semejantes  ^  -^ 
sugetos ,  demás  de  ser  deuda  ,  es  interés  propio  ,  así  por  el 
sobrescrito  de  la  virtud ,  como  por  el  interés  del  acierto. 

CON- 


sol 


MUSE  o:  P  I  G  T  O  R  EC  O. 


CONCLUSIÓN   UNDÉCIMA. 


Los  mas  doctos  aprc- 
eian  mas  d  los  que 
saben,y £or  qué  í 


^^sh  :  lotti'if.w 


\  a  t^V,^':> 


';-'  'Tos  grandes  artífices  siemj)re  vhen  en  la  memoria  de 
los  prudentes ,  y  doctos  ;  y  las  obras  ,  que  de  ellos  celebran, 
¿os  eruditos- i,  son.  mas _  durables  ^  que  las  que  blasonan  los 
indoctos.  Y  como  no  se  adquieren  las  artes  y  y  ciencias  y  si-j 
fío  a  costa  de  muchas  vigilias ,  y  expensas  :  los  grandes 
ingenios  ájiad¿i  de  esto  perdonan ,  para-  que  después  de  sus 
dii-is  sean  contados  en  el  número  de  aquellos  ínclitos  varones, 

-\^v.  REFLEXIÓN. 

ií\V,"  .         .'  '  . 

-i  Verdaderamente  que  aquellos  que  mas  saben  ,  saben  ma% 
el  trabajo  que  cuesta  el  saber ;  pues  los  que  no  han  cursa- 
do un  camino ,  mal  podran  informar  de  las  leguas ,  mon- 
taíías  ,  peligros  ,  y  pasos  fragosos  que  tiene.  Así  los  ignoran- 
tes poco  aprecian  i  los  que  saben  :  al  paso  .que  los  doctos  los 
estiman  ,  porque  saben  los  sudores  ,  y  vigilias  que  cuesta  el 
ascender  á  la  cumbre  de  la  sabiduría  en  qualquiera  facultad. 

í'"^    CONCLUSIÓN  DUODÉCIMA. 

Es  bien  notorio ,  que  la  vista  entre  todas  las  opera'» 
dones  de  la  naturaleza^  se  aventaja  en  la  celeridad  de  sj^ 
movimiento ,  pues  en  un  solo  impulso  de  su  potencia  ,y  en 
un  solo  instante  puede  registrar  ,y  percibir  las  especies  d^ 
innumerables  objetos  ;  pero  sin  embargo  en  un  solo  mo-^ 
mentó  no  puede  discernirlas ,  y  conocerlas  todas.  Asimismo^ 
si  algún  principiante  én  la  Pintura  felizmente  dotado  del 
cielo  para  esta  deliciosa  ,  y  celestial  arte  ,  desea  conseguir 
la  verdadera  comprehension  fundamental  de  tanta  varie- 
dad de  objetos ,  y  formas  como  la  componen  :  es  necesar 
X^ío  ante  todas  cosas ,  que  cada  una  de  por  sí  la  examí^ 
9te^  .y  considere  parte  por  parte  ,  sin  pasar  d  la  segun-^ 
da ,  hasta  que  la  primera  la  tenga  bien  impresa  en  la¡ 
memoria  ,  y  haya  conseguido  habito  siificiente  para  ex- 
presarla sin  dificultad. 

-     '  REFLEXIÓN. 


Parte  por  parte  sí 
wiene  d  lograr  la  com- 
prehension del  todo. 


í:  Es  constante,  que  si  toda  la  suma  de  objetos,  y  for7 
mas  que  abraza  el  Arte  de  la  Pintura  se  hubiese  de  em- 
prehendcr  á  un  tiempo  ,  sobre  ser  caso  imposible  ,  mas  en- 
gendrara confusión  que  inteligencia.  Y  así ,  midiendo  la  di- 
licultad  con  nuestras  fuerzas,  es  preciso  irla  desmenuzando 
-ViLJ  par- 


LIBRO   NONO. 


209 


parte  por  parte ,  para  que  se  pueda  lograr  la  comprchen- 
sion  del  todo  ,  como  diximos  en  el  libro  4.  de  la  cola  del 
caballo ,  cerda  por  cerda ,  según  la  empresa  de  Alexandro, 
pues  toda  junta  era  imposible  arrancarla. 

I         CONCLUSIÓN   DECIMATERCIA. 

i  '  En  tinajígura.  decorosa  ,  y  grave ,  no  levante  la  mano 
mas  alta  que  la  cabeza  ;  ni  el  codo  mas  alto  tjtie  la  cla- 
vícula ;  tñ  el  pie  se  levante  mas  que  hasta  la  altura  de  la, 
otra  rodilla^  ni  alargue  el  paso  mas  que  la  distancia  de  un 
pie. 

REFLEXIO  N. 

E«  un  documento  muy  justo  ,  porque  en  una  figura 
'  grave  ,  y  seria  ,  todas  las  acciones  han  de  ser  compuestas  ,  y 

proporcionadas ;  pues  lo  desmedido ,  y  descompuesto ,  se 
i  reserva  para  las  figuras  sirvientes  ,  laboriosas ,  y  ágiles  ,  según 

lo  piden  sus  acciones,'  arregladas  i  la  naturaleza  del  asunto. 

CONCLUSIÓN   DECIMAQUARTA. 

i  En  qualquiera  figura  se  ha  de  procurar  la  expresión 
del  afecto  ,  por  ser  el  mas  indicativo  del  alma  ;  y  lo  pro- 
pio se  ha  de  observar  aun  en  los  animales  brutos  '.pues 
no  será  bien  hecho  pintar  dos  bueyes  arando  con  aquella 
soberbia  bizarría  con  que  se  suele  pintar  el  Bucéfalo  cé- 
lebre de  Alexandro ;  ni  como  la  famosa  Ninfa  lo ,  hija, 

.  infeliz  de  Inaco  ,  d  quien  fingen  los  poetas  convertida  en 
vaca  ,  erguida  la  cerviz  ,  enroscada  la  cola  ,  y  corriendo 
con  acelerado  curso. 


F{guragra'vt,y  se- 
ria ,  lo  sea  en  sus  aC', 
(iones ,  y  movimientos ., 


s 


REFLEXIÓN. 

Importa  mucho  en  la  Pintura  la  expresión  de  los  afee-         Xá  expresión  de 

I  tos,  y  la  propiedad  en  las  acciones,  que  también  los  de-  afectos ,,  y  acciones ,  es 

muestran,  por  ser  estos  los  indicantes  del  alma,  que  sin  ellos,  el  alma  de  las  figu- 

las  figuras  mas  parecen  exánimes  que  vivientes.  '■^•^• 

CONCLUSIÓN   DECIMAQUINTA. 

♦ 

Para  observar  debidamente  la  proporción  del  cuerpo^ 
y  miembros  humanos ,  como  también  de  los  brutos  ,  ante 
todas  cosas  se  ha  de  procurar  la  reciproca  corresponden- 
cia de  linos  miembros  con  otros  ,  y  que  no  se  coloquen  fue^ 
ra  de  su  sitio  ,  ó  contra  la  naturaleza  del  sexo. 

Tom.  II.  Dd  RE' 


iió 


MUSEO   PICTÓRICO. 


ta  en  la  Pintura. 


RE  FLEXIÓN. 

Simetría,  y  pro-  Todo  csto  prescriben  las  reglas  de  la  buena  simetría; 

porción, lo  que  impor-    pues  esta  no  puede  subsistir ,  faltando  la  debida  proporción, 

y  correspondencia  de  los  miembros  entre  sí  en  tamaño ,  sitio, 
y  forma ,  como  lo  dexamos  notado  en  el  libro  4.  cap.  5.  6.  y 
7.  de  la  simetría ,  y  anatomía  del  cuerpo  humano. 

CONCLUSIÓN   DECÍMASEXTA. 

La  medida  comnn  de  las  figuras  se  ha  de  considerar 
siempre  según  su  longitud ,  no  según  su  latitud  ^  ó  grosura. 


La  mensura  de  la 

longitud  permanece 
siempre  en  las  Jigu- 
ras ,  aunque  se  ulíere 
la  latitud. 


La  diferencia  de 
semblantes  en  la  Pin- 
tura imite  la  r.irie- 
dad  de  la  naturaleza. 


•         REFlEXJON. 

1 

Es  constante  :  porque  considerada  una  figura  ,  ó  perso-' 
na  humana  en  su  debida  proporción  de  ancho ,  y  largo ,  si- 
esta engruesa  ,  no  por  eso  se  acorta  ;  y  si  adelgaza  ,  tampoco 
se  alarga  ;  aunque  lo  uno  y  lo  otro  parece  á  nuestra  vista 
por  la  diferencia  de  proporción  ,  pues  diferente  es  ser  el 
ancho  la  qiiarta  parte  de  la  longitud  ,  ó  ser  la  sexta  ,  ó  sép- 
tima ,  que  la  hace  mas  larga  proporcionalmente. 

CONCLUSIÓN  DECIMASEPTIMA. 

Entre  las  mas  admirables  obras  de  naturaleza ,  no 
is  la  menor  el  que  en  una  misma  especie  haya  tanta  va- 
riedad de  formas  ,  ó  semblantes  ;  que  bien  examinados, 
ninguno  es  totalmente  semejante  al  otro.  Y  así  el  buen 
pintor  ha  de  procurar  imitar  en  esto  la  naturaleza  ,  po- 
niendo todo  estudio  en  la  diferencia  de  los  aspectos ,  y 
semblantes  de  una  historia. 

REFLEXIÓN. 

Lo  contrario  es  defecto  reprehensible  ,  y  en  que  mu- 
chos han  incurrido ;  y  no  solo  ha  de  huir  en  esto  la  seme- 
janza el  pintor ,  sino  también  en  los  contornos ,  de  suer- 
te que  no  haya  muchas  cabezas  de  un  mismo  perfil,  d  fi- 
•  guras  de  una  misma  actitud. 

CONCLUSIÓN   DECIMAOCTAVA. 


\ 


Las  cosas  contrarias  se  han  de  evitar ,  esto  es  ,  d  una 
misma  figura  hacer  los  pies  la^'gos  ,y  el  cuello  corto;  el 

pi-^ 


L  I  B  R  o    N  o  N  o.     u 


sil 


fecho  enxiito  ,  y  los  brazos  gruesos  ;  y  finalmente  toda  de- 
formidad se  ha  di  hiíir ,  procurando  ajustarse  en  todo  d 
Lis  leyes*"  que  prescribe  la  misma  naturaleza. 

REFLEXIÓN. 

.       Vemos  en  algunos  antiguos,  como  Alberto,  el  Bosco,  Correspondencia 

y  otros  de  aquella  escuela  ,  una  cabeza  muy  bien  hecha ,  y     '^^^  ^<'^°  '^"  ^^^  P^^- 
proporcionada  en  una  figura  desnuda ,  y  el  cuerpo  tan  di-    '" '  ^  ^^  ^'"  partes 
minuto,  y  mezquino,  que  impacienta  el  verlo j  pues  no    ^'^^''^  ^'' 
corresponde  su  organización  á  la  simetría  de  la  cabeza}  y  así 
conviene  tener  presente   la  buena  correspondencia  del  to- 
do con  las  partes ,  y  de  las  partes  entre  sí. 

!^  CONCLUSIÓN   DECIMANONA.  \^ 

\  El  que  intenta  copiar  algima  cosa  del  natural ,  es  nece- 
sario se  aparte  de  él  tanta  distancia ,  quanta  es  la  lar- 
gueza, del  objeto  dos  ó  tres  veces  i  y  asimismo  forme  con 
la.  vista  ^  ó  la  imaginación  diferentes  líneas  rectas ,  ya 
perpendiculares  ,  ya  transversales ,  y  diagonales  ,  por  cuyo 
medio  ajustará  fácilmente  la  delineacion  con  el  objeto  que 
pretende  copiar. 

REFLEXIÓN. 

Es  documento  importantísimo ,  porque  sin  elegir  dis-        Distancia  compe- 
.  tancia  proporcionada  para  que  el  objeto  pueda  caber  en  la    tente  para  copiar  del 
vista,  y  ser  de  ella  comprehendido  ,  es  impracticable  el  cOt    natural. 
piarlo ,  como  lo  diximos  en  la  teórica ,  lib.  3.  cap.  2.  de  la 
,  perspectiva  ;  y  de  lo  contrario  se  siguen  grandes  absurdos, 
.  salvo  si  el  pintor  fuere  corto  de  vista  ,  que  en  tal  caso  habrá 
de  atemperarse  á  la  debilidad  de  su  potencia  visiva. 

No  es  menos  importante  el  medio  de  las  líneas  ima- 
ginarias, que  son  de  grandísimo  beneficio  para  sacar  co- 
piada justamente  una  figura  del  natural ,  como  si  se  hubiese 
hecho  por  quadrícula.  ~' 

CONCLUSIÓN   VIGESIJVÍA.. 

En  las  obras  diminutas ,  ú  de  figuras  pequeñas  ,  no 
se  conocen  tan  fácilmente  los  yerros  como  en  las  grandes: 
la  razón  es ,  porque  en  aquellas  no  se  necesitan  expresar 
tanto  las  partes  mínimas  como  en  una  figura  del  tama- 
ño del  natural. 


Líneas  imagina- 
rias para  ajusfar  el 
dibuxo  á  el  natur.il. 


Tüm.  II. 


Dda 


RE- 


212  MUSEO   PICTÓRICO. 


.\  ■ 


n  c  RE  FLEXIÓN. 

En  lo  pequeño  los  Es  axioma  entre  los  pintores ,  que  en  lo  pequeño  los 

defaíos  son  pequeños;     q^^q^q^  son  pequeños  ,  y  en  lo  grande ,  son  grandes  ;  pues 
y  en  lo  grande  son     j^    ^^^  ^^  |^  pequeño  puede  ser  la  diferencia  de  un  cabello. 

QV^flOLÉS  4x11  y 

*  *  en-  lo  grande  puede  ser  una  pulgada,  ó  mas  :  y  así  aquello 

por  imperceptible  se  dispensa  ,  o  se  oculta ;  pero  esto ,  por 
manifiesto ,  se  hace  precisamente  reparable. 

CONCLUSIÓN  VIGESIMAPRIMA. 

E.S  necesario   que  el  pintor  que  desea  aprovechar  en 
su  arte  ,  así  en  lo  público  ,  como  en  lo  secreto  ,  en  su  casa^ 
y  fuera  de  tila  ,  tenga  recogido  el  pensamiento  ^y  la  ima- 
ginativa de  suerte  que  observe ,  y  estudie  en  quantos  ob- 
jetos se  le  pusieren  delante  de  los  ojos -,  y  después  en  su 
quietud ,  y  retiro  haga  reflexión  sobre  ellos  ,  para  tenerlos 
presentes ,  /  impresos  en-  la  memoria ,  de  suerte  que  los 
pueda  expresar  quando  se  le  ofrezcan  '.  y  de  esia  suerte 
el  principiante  fecundará  su  idea  tanto ,  que  con  facili-' 
dad  llegue  á  ser  artífice  eminente. 

REFLEXIÓN. 

El  pintor  tiene  ^^^  ^^^  dixlmos ,  tratando  del  inventor ,  que  el  pintor 

siempre  abierto  el  li-  siempre  tiene  el  libro  del  estudio  abierto  en  la  misma  na- 

bro  del  estudio  en  la  turaleza.  Y  así  el  estudioso  ha  de  traer  consigo  lapicero ,  y 

misma  natiitaleza.  papel;  porque  si  acaso  la  ocasión  lo  permite,  pueda  hacer 

Lapicero, y  papel  algún  apuntamiento  de  lo  que  tiene  presente  ,  ó  por  lo  me- 

ha  de  tener  consigo  el  nos  en  su  retiro ,  haciendo  de  ello  reflexión  ,  lo  execute, 

P^^'^^-  como  lo  hacen  los  que  son  estudiosos. 

CONCLUSIÓN  VIGESIMASEGUNDA. 

■(i   vuv  yu   jic 

Después  que  el  perfecto  pintor  háyit  executado  sobre 
aí^n  astinto  histórico  uno  ,  o  muchos  dibuxos ,  borronci- 
llos ,  o  disefws ,  es  necesario ,  que  los  consulte  con  algún 
amigo  inteligente ,  y  de  su  mayor  confianza  ,  procurando 
siempre  observar  en  todo  la  corrección  ,  y  elegir  aquello 
que  sea  mas  ajustado  ,  y  consono  d  el  asunto  ,y  después 
estudiar  las  partes  por  el  natural. 


i>U  .      .    RE- 


o  :  >  ÍL  I  B  R  o   NONO.:  ^^^i^ 

REFLEXIO  K. 

Hay  genios  tan  fecundos ,  que  sobre  un  asunto  harán        Genios  mas  6  me- 
difcrentes  composiciones  :  y  otros  por  mas  que  se  desvelen,     nos  je  cundas  en  el  in- 
iiO  harán  mas  que  una;  pero  esta  tan  meditada,  que  si  db    '^f"'''^'''  í"^  d^eren- 
todas  aquellas  se  sacara  una,  quinta  esenciaj,;saldria  esta  sola,     ?^  ^'^"^"  ^"  a.  fer- 
como  ya  diximos  tratando  de  la  invención.! Pero  sea  el  ge^- 
niode  los  primeros,  ó  sea  de  los  segundos  ,  siempre  es  conf- 
veiiiciite  la  consulta  ,  para  elegir  lo  mejor  >  ó  acrisolar ,  y 
piirihcar  lo  discurrido ,  sublimándolo  después  con  el  estu- 
dio del  natural. -'iiaq  :!0'(í.frt  m  iw>j\¡HA.jh  ú  míi-jiuÍj-joj  :^ijp 

CONCLUSIÓN   VIGESIMATERCIA. 

-.  El  buen  pintor  ha  de  tener  siempre  por  norte  eí  ínte- 
res de  la.  honra  ,^ mas  que  el  de  la  utilidad  mecánica  ^  y 
temporal ;  y  nunca  se  precipite  ,  ni  aligere  la  obra  por  mo- 
tivo alguno ,  pues  esto  ha  llegado  de  suerte  d  corromper 
algunos  genios  ,  que  los  ha  perdido  del  todo  :  quando  por 
ei  contrario  ,  con,  el  continuado  estudio  ,  y  fervorosa  ap>li- 
vion  ,  se  adquiere  mas  Juicioso  ,  y  pleno  conocimiento  del 
arte ,  y  se  llega  á  conseguir  la  gloria ,  é  interés  de  lajama^ 
I  y  crédito  que  trae  consigo  nna  y  otra  utilidad. 

I  •       > 

RE  FLE  XIÓN. 

Nó  se'ha  de  entender  este  documento  tan  riguroso  ,  que  Importa  dexar  cor- 
I  no  tenga  alguna  excepción.  Acuerdóme  de  haber  oido  á  don  rertalvez  libremente 
\  Claudio  Coello  en  cierta  ocasión  ,  que  era  importante  tal    el  g^nio  para  cobrar 

vez  dexar  correr  libremente  el  genio  para  soltar  las  manos;    soltura ,  y  manejo. 
I  y  adquirir  libertad  en:  el  madejo  5  pero  que  esto  habia  de 
'  ser ,  teniendo  siempre  entre  manos  alguna  cosa  de  estudio 
para  conservar  la  corrección ,  y  no  despeñarse  en  lo  amanera- 
do,  y  de  esta  suerte  han  aprovechado  muchos ,  ó  los  mas.    '  -«  ^»V  '•'"''^ 
:i   si)  zo-irif/ior;  .o;   <iÁ\'y^^.:  íi.iil  >  -wA   ní^ 

CONCLUSIÓN  VIGESIMAQUARTA. 

Entonces  ,  dice  Horacio .,  llega  tina  obra  d  snma  per- 
■  feccion  ,  quando  al  dueño  le  redunda  el  gozo  de  la  pose- 
sión de  ella  ,  y  al  artífice  su  deseada  utilidad ,  y  conve- 
niencia. 


RE' 


5214 


MUSEO   PICTÓRICO. 


''^"Loduké'lj  lo'util 
es  el  punto  fnns  criti- 
'co  del  acierta. 


REFLEXIÓN. 

■  f  En  otra  parte  dice  el  njismo  Horacio ,  que  aquel  con- 
sigue el  último  punto  del  acierto  ,  que  juntó  á  lo  dulce  de 
la  fruición  el  deleyte  de  la  utilidad.  Y  así  el  complacer  á 
los  dueños  de  la  obra  ,  importa  mucho  ,  quando  son  discre- 
tos en  el  pedir ;  con  lo  qual  se  logra  uno ,  y  otro  interés: 
pero  líbrenos  Dios  de  dueños  imprudentes ,  que  piden  con- 
tra lo  mismo  que  desean ,  pues  deseando  la  perfección  de 
su  obra » tal  vez  son  tan  tenaces  en  algunos  despropósitos, 
que  totalmente  le  defraudan  su  mayor  perfección. 

.CONCLUSIÓN  VIGESIMAQUINTA. 


Sentencia  de  Vi- 
cencio  Carducha  en  el 
Juicio  de  una  obra. 


Los  que  menos  sa- 
ben juzgan  temera- 
riamente las  obras 
agenas. 


Conocimiento  inde- 
fectible que  debe  te- 
ner de  la  perspectiva 
el  perfecto  pintor. 


:\'Mn  el  Juicio  de  las  obras  ,. aunque  tal  vez  ocurran  al- 
gunos errores  leves  ,  no  por  eso  se  han  de  vituperar  ,  aten- 
diendo d  la  perfección  ventajosa  de  otras  partes  iuas  prin- 
cipales. Así  como  el  que  -pulsa ,  o  tañe  un  instrumento  con 
excelencia  ,  no  porque  tal  vez  yerre  una  cuerda  ,  ha  de  ser 
abochornado  con  la  irrisión  de  los  oyentes.  Ni  tampoco  un 
diestro  sagitario  se  ha  de  vituperar ,  porcjtie  alguna  vez 
yerre  el  blanco  asignado  para  el  tiro. 

REFLEXIÓN. 

Es  una  máxima  esta  muy  importante  para  el  juicio  de 
las  obras  agenas ,  y  el  consuelo  de  las  propias.  Así  le  suce- 
dió,á  Vicencio  Carducho ,  que  estando  viendo  una  pintura 
con  otros  de  la  profesión  ,  notó  uno  de  ellos  cierto  descuido 
leve ,  que  habia  encontrado ;  y  advirtiendoselo  á  Vicencio 
con  intención  mordaz ,  le  respondió  :  Os  aseguro ,  que  no 
habia  reparado  en  esa  menudencia ,  divertido  en  mirar 
aquellas  cabezas  tan  bien  expresadas ,  y  aquel  desnudo 
tan  grandemente  dibuxado  ,y  colorido !  De  esta  suerte  juz- 
gan las  obras  agenas  los  hombres  de  mayor  pericia  en  el 
arte !  Quando  los  que  menos  saben ,  sueltan  atrevidamente 
la  lengua  i  la  mordacidad ,  buscando  solícitos  en  que  ce- 
barla ,  y  huyendo  los  aciertos ,  que  pueden  ser  motivos  para 
aplaudirla ! 

Últimamente  ,  para  conclusión  de  todo  ,  procure  el  pin- 
tor ,  que  desea  ser  perfecto ,  tener  bien  entendida  la*  pers- 
pectiva teórica  ,  y  prácticamente.  Porque  ademas  de  que  to- 
da la  Pintura  es  perspectiva  ;  si  lo  que  materialmente  sue- 
na no  lo  tiene  bien  comprehendido ,  incurrirá  en  mil  ine-  i 
vitables  errores ,  como  lo  he  notado  yo  en  diferentes  obras 


-Xa 


d? 


LIBRO   NONO. 


21 


de  hombres  tenidos  por  eminentes  cu  esta  arte.  Y  estos  no 
son  defectos  leves ,  sino  capitales. 

CAPITULO    III. 


De  las  ideas ,  o  asuntos  que  suelen  discurrirse  en  las  obras 
de  consecuencia  ,  tiue  se  ofrecen  en  la  Pintura. 


E. 


§.  I. 


íl  formar  las  ideas  para  las  pinturas ,  es  empresa  tan  d¡- 
licil ,  que  aun  los  hombres  mas  doctos  se  han  reconocido 
insuiícientcs  en  proponer  argumentos  de  sus  discursos ,  pa- 
ra las  inventivas  de  los  pintores.  Y  no  hay  que  estrañar  la 
proposición ;  pues  ha  mostrado  la  experiencia  ,  que  quanto 
son  mas  sutiles  en  la  especulación,  y  el  concepto,  tanto 
mas  son  impracticables  en  la  execucion  de  la  Pintura  :  por- 
que su  misma  elevación  los  abstrae ,  y  retira  de  aquel  acto 
práctico ,  material  visible ,  de  que  necesita  el  arte  para  la 
reducción  de  sus  conceptos  en  forma  perceptible  al  sentido 
de  la  vista  ;  pues  como  esta  es  potencia  corporal ,  ha  me- 
nester que  los  actos  d*el  entendimiento  sean  respectivos  á 
la  proporción  de  aquella  potencia  que  han  de  espcciiuar ,  y 
que  necesita  de  Minerva  mas  corpórea. 

Así  le  sucedió  á  Lucas  Jordán ,  que  aburrido  de  las 
ideas ,  6  asuntos  que  en  historia  sagrada  ,  en  que  no  habia 
que  sublimarse  ,  le  subministraba  de  orden  del  señor  Car- 
los II.  cierto  sugeto  eclesiástico  muy  docto ,  le  dixo  al  Rey: 
Señor  ,  para  esto  no  basta  ser  hombres  doctos  ,  que  es  me- 
nester juntamente  inteligencia  de  la  Pintura.  Qon  cuyo 
motivo  ,  su  magestad  mandó  llamar  un  sugeto  de  la  pro- 
fesión ,  en  que  concurria  la  circunstancia  de  las  letras ,  el 
qual  informado  de  la  historia  que  se  habia  de  expresar  ,  le 

•  fué  sugeriendo  los  asuntos  ,  tan  arreglados  al  texto  ,  y  al  ar- 
te ,  que  Jordán  loco  de  contento  los  besaba  ,  y  decia  :  que 

i  aquellos  si  que  venian  ya  pintados. 

I  A  este  mismo  sugeto  le  sucedió  ,  que  yendo  á  cierta 
ciudad  de  estos  reynos  en  una  casa  de  religión  á  executar 
una  obra  puramente  ijdeal  de  Pintura  ,  le  dixo  el  superior 

I  de  la  casa  ,  que  los  Padres  Maestros  habian  escrito  dos  ideas 

.  sobre  el  asunto.  A  que  respondió  el  artílice  :  pues  vuesa 
Reverendísima  no  me  las  muestre,  hasta  que  ,  dándome  su 
licencia  ,  escriba  yo  otra  á  mi  modo.  Hízolo  así ;  y  habién- 
dola visto  el  superior ,  y  manifestadola  á  los  hombres  mas 
doctos ,  no  solo  de  aquella  casa  ,  donde  habia  muchos ,  sino 
de  aquella  Universidad  ,  que  es  de  las  mas  célebres  de  Es- 

pa- 


Pitra  las  ideas  de 
la  Pintura  no  basta 
ser  hombres  doctos  ,  si 
no  tienen  inteligencia 
del  arte. 


Caso  sucedido  á 
Lucís  Jordán  sobre 
los  asujitos  que  le  da- 
ban para,  sus  pintu- 
ras. 


Caso  sucedido  aun 

pintor  sobre  la  idea 
de  una  obra. 


ai6 


MUSEO   PICTÓRICO. 


paña ,  resolvió  que  se  cxecutase.  El  Pintor ,  sin  embargo  de 
esta  honra ,  le  suplicó  lo  manifestase  las  otras  dos  ideas  que 
se  hablan  escrito  ,  para  elegir  lo  mas  conveniente.  A  que 
respondió  el  prelado  ,  que  en  vista  de  aquella  ,  ya  se  habian 
Ingenuidad  digna    xoto  las  Otras.  Tanto  puede  la  fuerza  de  la  verdad  ,  y  de  la 
de  aplauso  ai  humores    jazon  ;  pero  también  merece  su  elogio  la  ingenuidad  reli- 
r,iuy  docto:;.  oyQsz  de  los  interesados ,  en  ceder  modestos  á  la  ventaja 

de  otra  forastera  inteligencia.  Que  poco  de  esto  se  halla  en 
algunos ,  que  para  las  obras  de  mayor  empeño  andan  á  I» 
rebusca  del  baratillo ,  desconociendo  lo  ventajoso  de  lo  per- 
fecto !  O  quantas  obras  pudiera  notar  de  esta  clase ,  que  en 
lo  público  desacreditan  la  pericia  de  nuestra  nación ,  pues 
son  las  mas  patentes  á  los  cxtrangeros  !  Pero  no  es  mi  áni- 
mo hacer  odiosa  con  dicterios  esta  humilde  obra. 
Eifintoradaptard  No  hay  duda  que  los  discursos  de  qualquier  hombre 

Jas  idejs  a  la  natU'     docto  ,  y  erudito  serán  mas  sublimes  que  los  de  un  pintor 
raleza  dd  arte.  p^^  docto  que  sea  ;  pero  este  los  adaptará  á  la  naturaleza 

del  arte ,  que  ha  menester  contemplar  una  potencia  mate- 
rial ,  y  corpórea  ,  á  quien  deben  ser  perceptibles ,  y  propor- 
cionados. Los  otros  serán  tan  sublimes ,  que  solo  podrá  com- 
prchendcrlos  la  potencia  espiritual ,  como  lo  es  el  entendi- 
miento ,  ademas  de  otras  impropiedades  que  pueden  ocurrir 
en'  los  tropos ,  símbolos ,  y  figuras  morales.  Pero  esto  no 
cx'cluye  ,  que  siempre  que  el  hombre  docto  fiíere  inteligente 
de  ia  Pintura  ,  será  aptísimo  para  semejantes  ideas  ;  que  aun- 
que esto  sea  diticiiltoso ,  no  es  imposible.  O  quanros  he 
visto  ilustrados  con  esta  felicidad !  Pero  quantos  imbuidos 
de  su  impericia ! 


I 


Y 


§.    II. 


Importa  que  el  pin-  JL  así  eh  todo  caso  seria  importantísimo  que  el  Pintor, 
tor  sea  hombre  de  al-  ya  que  no  fuese  docto  ,  fuera  hombre  de  medianas  letras, 
gunas  ktras.  pgr^  que  por  lo  menos  con  la  observancia  de  algunas  ins- 

trucciones, y  la  práctica  de  ver  notar,  y  leer  diferentes  ideas 
en  las  vidas  de  los  hombres  peritos  de  esta  facultad ,  sea 
bastante ,  y  mas  si  se  halla  sufragado  de  un  vivaz  genio, 
para  discurrir  en  sus  obras  las  ideas  que  se  le  pueden  ofre- 
cer ,  como  lo  han  hecho  los  mas  eminentes  hombres  de 
esta  facultad  ;  y  por  lo  menos  procure  entender  la  lengua 
italiana ,  ya  que  no  entienda  la  latina ,  para  observar  en  las 
vidas  de  los  pintores  eminentes ,  que  en  su  idioma  escri- 
bieron el  Vasari ,  el  caballero  Ridolíi ,  el  Bellori ,  y  otros^ 
las  peregrinas  ideas  que  executaron  en  sus  inmortales  obras, 
dignas  de  memoria  eterna ,  para  que  con  este  caudal ,  y  otras 
instrucciones ,  que  daremos ,  pueda  discurrir  con  fundamenta 

lo 


LIBRO   NONO. 


217 


lo  que  se  le  ofreciere,  sin  haber  de  sujetarse  ú  discursos  age- 
nos  ,  lo  qual  es  sumamente  diricil ;  y  así  vemos  en  casos 
semejantes  que  salen  las  obras  con  tan  poco  artiticio  ,  y  ar- 
monía ,  y  tan  estériles  de  conceptos  ,  (jue  pierden  totalmen- 
te la  gracia  ,  y  el  deleyte  pictórico ,  por  ir  atado  ,  y  no  li- 
bre el  artífice  para  formar  bu  composición ,  y  elegir  lo  que 
fuere  mas  apto,  y  expresivo  á  la  acción  que  representa,  usan- 
do de  eruditos  anacronismos ,  y  licencias  poéticas. 

No  me  pondré  á  referir  la  celebre  expresión  de  la  calum- 
nia de  Apeles  ,  y  el  fliror  bélico  de  Alcxandro  ,  el  Genio  de 
los  atenienses  de  Parrasio  ,  y  el  Giclope  dormido  de  Timan- 
tes ,  con  el  celebrado  sacrificio  de  Ihgenia  ,  de  que  ya  hici- 
mos mención  en  el  tomo  primero  ,*  lib.  i .  cap.  7.  §.  4.  y 
siguientes ;  y  otras  doctas  ideas  ,  que  se  leen  en  Plinio ,  Fi- 
lostrato  ,  Plutarco  ,  Pausanias ,  Luciano  ,  y  otros  célebres 
escritores  que  las  refieren  por  los  mas  ilustres  ornamentos 
del  arte.  Diré  solamente  ,  que  habiendo  pintado  Polignoto 
el  pórtico  de  Atenas  llamado  Pecile ,  consiguió  tanta  glo- 
ria por  la  erudición  de  sus  pinturas ,  que  sus  doctísimos  si- 
mulacros eran  unos  documentos  mudos ,  y  dogmas  elo- 
qüentes ,  tanto  que  dieron  asunto  á  Zenon  filosofo  para 
enseñar  por  ellos  la  filosofía  á  sus  discípulos  :  emulando 
sus  retoricas  imágenes  mudas  el  célebre  Liceo  ,  y  Academia 
de  aquella  ínclita  ciudad  de  Atenas ,  que  fue  el  erario  de  la 
filosofía  ,  y  de  todo  linage  de  erudición. 

Hallará  pues  el  pintor  en  los  referidos  autores  italia- 
nos las  eruditísimas  pinturas  que  executó  el  insigne  Ra- 
fael de  Urbino  en  el  palacio  Vaticano ,  con  tal  expresión, 
belleza  ,  é  inventiva  ,  que  son  oráculos  del  estudio  ,  y  asun- 
tos á  la  admiración.  Lo  qual  no  hubiera  podido  conseouir, 
sino  le  hubiera  sufragado  el  norte  de  su  soberano  ingenio, 
enriquecido  con  la  lectura  de  los  buenos  libros ,  y  habili- 
tado en  las  continuas  academias  de  las  buenas  letras;  pues 
se  acredita  en  algunos  de  sus  escritos,  que  no  fue  menos 
eloqüente  en  el  estilo  de  la  pluma,  que  en  la  erudición 
del  pincel.  i'tm 

Lo  mismo  observará  en  la  galería  farnesiana  del  insigne 
Aníbal  Carachel ,  y  en  otras  muchas  artificiosas  composicio- 
nes en  las  obras  del  Doniinichino,  Lanfranco  ,  Albano  ,  Pe- 
dro de  Gorrona,  sus  discípulos,  y  otros  eminentes  hoiii-- 
bres ,  sin  omitir  al  peregrino  Micael  Ángel ,  y  otros  de  su 
escuela ;  y  al  celebérrimo  Pedro  Pablo  Rubens  en  los  dd^ 
mirables  triunfos  de  la  fe  ,  y  de  la  iglesia  :  los  quales  con 
gran  gloria  de  nuestra  edad  emularon  los  mas  célebres  poe^ 
tas ,  y  filósofos  de  nuestros  tiempos  ,  y  aun  de  los  pasados; 
en  la  erudición  de  sus  pinturas,  tm{v\ií\  útOM^wi  i\  i-n^l 
Tom.  11.  '   Ec  Pe- 


Pintura  céhhre  de 
Polignoto  en  el  pórtico 
de  Atenas. 


Rafael  de  Urbino 
en  las  célebns  pintu- 
ras di  I  Vatiía7io. 


Aníbal  Carachel, 
y  otros  discijjulos  su- 
yos. 


2l8 


MUSEO    PICTÓRICO. 


Cémo  se  ha  de  go- 
bernar el  pintor  quatt- 
do  el  dueño  de  la  obra 
le  da  la  idea. 


Los  dueños  de  las 
obras  han  de  reservar 
d  el  arííjice  el  modo 
en  la  execucion  de  la 
idea. 


Argumento ,  6  asun- 
to histórico,  é  ideal, 
ó  metafóriíQ. 


Libros  que  nece- 
sita  el  pintor  jiara  lo 
histórico. 


■ij,;í 


Libros  para  la  his- 
toria humana. 


Pero  quando  suceda  que.  el  artífice ,  por  complacer  al 
dueño  de  la  obra ,  que  es  muy  justo ,  se  haya  de  gobernar 
por  agena  idea  ,  procure  quanto  le  sea  posible  ajustarse  i 
ella  en  lo  que  no  contraviniere  á  las  reglas  del  arte  ,  é  ilus- 
trarla ,  enriquecerla ,  y  adelantarla  ,  antes  que  disminuirla, 
pues  de  todas  maneras  le  estará  bien  á  su  crédito ,  y  á  sus 
intereses.  Y  también  quisiera  yo  que  los  duefíos  de  las  obras," 
ya  que  se  arroguen  á  sí  la  descripción  de  la  idea  ,  o  asunto, 
le  reserven  al  artífice  el  modo  de  practicarla.  En  lo  qual 
he  visto  rarísimos  ,  tenaces  ,  y  perjudiciales  caprichos  y  y  que 
piden  cosas  tan  extravagantes ,  así  en  la  substancia  ,  como 
en  el  modo ,  que  mas  puede  mover  á  risa  que  á  indignación. 


E. 


§.  III. 


<sto  supuesto ,  debe  tener  entendido  el  pintor  que  el  * 
asunto  ,  d  argumento  de  una  obra  puede  ser  de  muchas  ma- 
neras, como  largamente  lo  notamos  en  el  citado  libro  i. 
cap.  7.  de  la  teórica ,  lo  qual  importará  que  tenga  presente, 
así  por  no  repetirlo  aquí ,  como  por  lo  que  conduce  al  in- 
tento. Mas  ahora  ,  por  no  dilatarnos ,  solo  le  consideraremos 
en  dos  maneras  :  que  el  uno  es  argumento  histórico ,  el 
otro  ideal ,  d  metafórico.  El  histórico  se  compone  de  cosas 
de  hecho ,  y  sucesos  prácticos ,  y  realmente  acaecidos  en  el 
transcurso  de  los  tiempos ,  donde  poco  tiene  en  que  trope- 
zar el  ingenio  del  artífice ,  procurando  hacerse  capaz  del 
suceso  ,  y  de  todas  las  circunstancias ,  y  accidentes ,  que  en 
él  concurrieron  :  exornándolo ,  si  fué  en  poblado  ,  con  algu- 
nos trozos  de  arquitectura ,  y  perspectiva ;  y  si  en  el  campo, 
con  algún  pedazo,  de  pais ,  celage  ,  y  arboleda ,  según  lo  que 
íiiximos  tratando  de  la  invención.  -i  «r^idurl 

Para  lo  qual  necesita  el  pintor  de  algunos  libros,  co- 
mo ya  dixiraos  ,  aunque  se  repitan  algunos  ,  especialmente 
para  historia  sagrada ,  la  Biblia  sacra  ;  y  si  no  fuere  latino, 
í/  Flos  Sanctormn  es  muy  fecundo  para  este  linage  de  ar- 
gumento ,  pues  no  solo  incluye  del  Testamento  viejo  las 
vidas  de  los  patriarcas,,  y  profetas,  sino  del  Testamento  nue- 
vo las  de  Christo  Señor  nuestro  ,  y  de  su  i"hadre  santísima, 
junto  con  la  innumerable  multitud  de  laureles ,  y  palmas, 
que  en  repetidos  triunfos  han  enriquecido  la  militante  igle- 
sia ,  coronándose  en  la  triunfante  la  innumerable  turba  de 
mártyres ,  confesores ,  vírgenes ,  y  anacoretas  j  que  és-  útilí- 
simo tratado ,  no  solo  para  la  vida  christiana ,  sino  para  la 
dirección  de.  los.  pintores.. en  la  expresión  de  sus  vidas,  y 
martyrios..:  -jf;  í!,  ¡.        'Oqrttjii  n.nM->\in  ■' 

Para  la  historia  humana  procurará  tener  alguno  de  los 


LIBRO   NONO. 


Í2I( 


muchos  que  tratan  del  imperio  romano ,  especialmente  Ti- 
to Livio ,  Cornelio  Tácito ,  y  Justo  Lipsio.  De  los  godos, 
persas ,  vándalos ,  egipcios  ,  y  caldeos  ,  Herodoto  ,  y  Proco- 
pio  Cesariense ,  Quinto  Curcio ,  y  Sueronio.  De  la  historia 
de  España  alguno  de  los  muchos  antiguos,  y  modernos, 
que  la  han  ilustrado  con  sus  escritos  :  como  también  de  la 
de  Francia  ,  Italia  ,  Alemania  ,  y  Flandes. 

Para  las  fábulas  los  Metamorfosios  de  Ovidio ,  que  aun 
los  hay  también  en  castellano ;  y  sobre  todo  son  útilísimos 
para  este  linagc  de  asuntos  los  tres  tomos  del  Teatro  de  los 
Dioses ,  con  que  nos  ha  enriquecido  en  nuestros  tiempos 
la  aplicación  del  reverendo  padre  \'ictoria ,  y  el  maestro 
Aguilar ,  ilustrados  con  muy  singulares  noticias ,  y  oportu- 
;   nísima  erudición.  Y  no  es  de  omitir  en  Suidas ,  y  en  Plu- 
tarco la  noticia  de  qualquiera  de  los  ilustres  varones  que  se 
pretenda  delinear.  A  que  también  conduce  mucho  la  que 
I  Ambrosio  Calepino  subministra  de  qualquiera  sugeto  seiíala- 
í  do  ,  citando  los  autores  que  mas  ex  profeso  la  tratan. 


Pe 


§.   IV. 


ero  viniendo  al  argumento  ideal ,  ó  metafórico ,  aquí  es 
donde  el  pintor  necesita  de  adelgazar  el  ingenio  ;  porque 
la  idea  no  es  otra  cosa ,  c[ne  nn  concepto  formal  intekcti- 
-vo ,  fabricado  en  la  mente  del  artífice.  A  el  qual  llaman 
los  tilósofos  especie  impresa ,  que  después  la  constituye  ex- 
presa la  reducción  al  acto  externo ,  ya  con  la  retorica  de 
las  voces ;  ó  ya  con  la  muda  eloqüencia  de  los  pinceles. 
Para  lo  qual  necesita  el  pintor ,  si  no  estuviere  sufragado  de 
las  letras ,  haber  leído  mucho  ,  especialmente  de  asuntos  de 
esta  calidad  ,  en  las  vidas  de  los  pintores  insignes ,  como  lo 
diximos  en  el  §.  antecedente ,  para  que  con  estas  especies 

'  se  vaya  enriqueciendo ,  y  fecundando  la  mente  ,  y  se  halle 
apta  ,  y  caudalosa  para  fabricar ,  y  producir  semejantes  con- 

I  ceptos.  Teniendo  presente  por  punto  general ,  que  siempre 
estos ,  ó  las  ideas  han  de  ser  adeqüadas  al  instituto  ,  y  cali- 
dad del  sitio ,  donde  se  hubieren  de  executar  :  como  si  es 
una  galería  de  príncipes ,  debe  adornarse  con  hechos  ilus- 
tres de  los  mas  célebres  campeones ,  y  valerosos  héroes ,  co- 
mo de  un  Aquiles ,  de  un  Héctor ,  de  un  Alexandro  ,  y 
otros  semejantes ,  ingiriendo  á  trechos  algunas  empresas  del 
Valor ,  de  la  constancia  ,  fortaleza  ,  vigilancia  ,  8cc.  á  que  le 
ayudará  mucho  Pierio  Valeriano  ,  Paulo  Jovio  ,  Gabriel  Si- 
meón ,  Claudio  Paradino  ,  Alciato  ;  y  de  nuestros  españoles 
Saavcdra  en  las  Políticas ,  y  el  padre  Francisco  Nuñez  de 
Zepcda  en  las  Sacras ,  como  lo  notamos  en  el  tomo  i .  cap. 
Tom.  11.  Ee  2  .  ya 


Libros  para  Jas  fá- 
bulas. 


Argumento  ideal, 
ó  metajórico. 

Especie  impresa, 
y  expresa. 


La  idea  ha  de  ser 
adeqüada  al  institu- 
to ,  ó  calidad  del  sitio. 


^20 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Qué  asuntos  con- 
vendrán en  galerías 
de  señoras. 


Asuntos  para  mo- 
nasterios ,y  conventos. 


Asuntos  para  ¡os 
templos. 


Asuntos  para  ca- 
sas de  campo. 


ya  citado.  Y ,  también  podrá  expresar  algunas  virtudes  de 
estos  mismos  hábitos  ,  representadas  en  figuras  simbólicas ,  ó 
morales ,  de  que  hallará  fértil  cosecha  en  la  Iconología,  de 
Cesar  Ripa  ,  ademas  de  las  que  en  este  tomo  se  tocan  ,  de 
que  se  pone  índice  separado.  Y  sobre  todo ,  el  que  tuviere 
caudal  de  erudición  las  podrá  componer  de  las  definiciones, 
que  les  aplica  el  angélico  doctor  Santo  Tomás  en  la  2.  a. 
así  en  las  subalternantes ,  como  en  las  subalternas. 

Y  si  fuere  el  sitio  que  se  ha  de  pintar  habitacior»  de  se- 
ñoras ,  debe  huirse  totalmente  de  las  fábulas ,  buscando  siem- 
pre asuntos  nobles ,  decorosos,  honestos  ,  y  exemplares.  Pa- 
ra lo  qual  hay  gran  copia  de  mugeres  ilustres  en  las  sagra- 
das letras  :  como  una  Ester ,  una  Abigail ,  Déboia ,  Jael, 
Micol ,  Judith ,  y  otras  muchas.  Y  de  letras  humanas  hay 
mugeres  constantes  ,  y  valerosas  ;  como  Cleopatra  ,  Artemi- 
sa ,  Porcia  ,  Lucrecia ,  &c.  De  las  santas  las  Isabeles  de 
Hungría  ,  y  Portugal ,  ademas  de  otras  exemplares  matro- 
nas. Reservando  las  religiosas  para  monasterios  de  monjas; 
y  los  religiosos ,  y  anacoretas ,  para  los  claustros  ,  y  salas  de 
capítulo  en  los  conventos,:  exornando  todo  esto  á  trechos, 
ó  tramos  con  fi^'iiras  morales ,  significativas  de  las  virtudes 
que  practicaron  los  héroes  en  aquellos  actos  que  alh  se  re- 
presentan. 

Si  fuere  templo ,  conviene  elogiar  aquel  santo ,  ó  mis- 
terio titular  suyo ,  describiendo  en  las  paredes  rectas  los  ca- 
sos históricos ,  porque  estos  se  actuaron  en  la  tierra  ;  y  allí 
se  puede  expresar  el  pavimento  ,  lo  que  no  se  puede  en  las 
techumbres ,  ó  bóvedas ,  donde  solo  se  deben  expresar  his- 
torias en  el  ayre.  Y  así  conviene  demonstrar  allí  el  premio 
de  la  bienaventuranza  al  héroe  del  asunto  ,  ó  la  celebridad 
de  aquel  misterio  en  la  iglesia  triunfante  ,  con  grande  acom- 
pañamiento de  ángeles ,  y  bienaventurados  de  todas  clases; 
como  si  fuere  el  Sacramento ,  figurado  en  el  Cordero  io- 
bre  el  libro  de  los  Siete  Sellos,  y  al  rededor  los  Evange- 
listas ,  que  escribieron  la  institución  de  este  soberano  miste- 
rio :  como  también  los  sagrados  Doctores ,  y  especialmente 
el  Angélico  ,  que  tanto  se  esmeró  en  describirle  ,  y  elogiar- 
le ,  acompañándole  con  diferentes  casos  de  la  sagrada  escri- 
tura :  como  el  sacrificio  de  Abrahan ,  el  convite  de  los  tres 
ángeles ,  el  socorro  de  David  con  los  panes  de  la  propo- 
sición ,  &c. 

Si  fuere  palacio  de  recreación ,  ó  casa  de  campo ,  pue* 
den  tener  lugar  las  fábulas,  con  la  debida  modestia.  Tam- 
bién batallas ,  monterías ,  y  países ,  con  algufias  cabanas  de 
pastores ,  y  otros  ornaros  campestres. 


i 


LIBRO    NQNO. 


22.^1 


Kll    f.rr,'> 


b  í\t. 


o:x 


Y 


§.  V. 


finalmente  concluyo ,  que  para  todas  estas  cosas ,  yj 
especialmente  para  lo  simbólico ,  ademas  de  los  libros  que 
tengo  dichos ,  importará  mucho  el  Theatrum  vita  humana 
de  Laurencio  Veyerlinc ,  el  Hombre  simbólico  ,  el  Mundci 
simbólico  ,  la  Polyanthea  ,  la  Sylva  allegorianim  ,  la  Psa¿^ 
ftiodia  Euchariótica  ,  la  Bihliotluca  Alar'iana  ,  las  concor-; 
dancias,  y  la  Biblia  sacra ,  para  hallar  sobre  qualquiera  pa-; 
^abra  que  se  busque ,  como  virtud ,  constancia ,  fortaleza ,  &c/ 
algún  concepto  peregrino  que  la  ilustre  ,  ó  algún  texto ,  au- 
toridad ,  frase  ,  epitecto ,  d  sentencia  que  la  calilique  ,  y  real- 
ce. A  que  podran  contribuir  el  Flores  Doctorum  ,  Biblio-. 
tica  Alusarinn^  Thesaiirus  Poetartim ,  y  Flores  Docto— 
f  ttw.  Y- sobre  todo,  encargo  que  en  las  historias  sagradas^ 
yidas,  y  "martyrios  de  los  santos,  procure  el  pintor  estar  muy 
exactamente  capaz  del  hecho  ,  para  expresarlo  con  puntua- 
lidad ,  y  para  no  incurrir  en  muchos ,  é  inevitables  errores  que 
cada  dia  notamos  en  los  que  inadvertidos ,  é  ignorantes ,  sin 
pías  reflexión  que  la  osadía  de  su  impericia ,  cometen  con 
gran  vilipendio  del  arte  ,  é  irrisión  de  sus  artífices  :  sobre 
que  doctamente  escribieron  Juan  Molano  ,  doctor  teólogo 
de  la  universidad  de  Lobayna ,  y  el  eminentísimo  señor 
Cardenal  Paleoto ;  y  sobre  todos,  está  hoy  escribiendo  el  re- 
verendísimo padre  maestro  fray  Juan  Intcrian  de  Ayala, 
del  esclarecido  ,  real ,  y  militar  orden  de  la  Merced  Calza- 
da, del  claustro,  teólogo,  y  catedrático  jubilado  de  la  uni- 
versidad de  Salamanca  ,  cuyas  repetidas  obras ,  que  gozan 
la  luz  pública ,  acreditan  su  erudición  universal ;  y  cuyos 
elogios ,  por  huir  la  nota  de  apasionado  ,  y  excusarle  el 
preciso  rubor  á  su  modestia ,  los  reservo  á  mas  bien  cor- 
tada pluma. 

Y  porque  los  prácticos  exemplares  son  mas  aptos  pa- 
ra enseñar  ,  y  mas  perceptibles  i  los  menos  literatos  ,  que  los 
documentos ,  y  reglas  generales ,  me  ha  parecido  poner  en 
los  capítulos  siguientes  algunas  de  las  ideas  particulares  ,  que 
he  podido  reservar  de  las  obras ,  que  tengo  executadas  al 
fresco ,  al  temple ,  y  al  olio  en  estos  reynos ,  según  se  ha 
permitido  á  mi  cortedad ,  para  que  percibido  el  método, 
pueda  el  pintor  ingenioso  remontar  sobre  ellas  sus  discur- 
sos 5  á  que  podrán  contribuir  mucho  las  figuras  morales  que 
en  ellas  se  tocan ,  bien  que  algunas  se  repiten  por  la  sim- 
bolización de  los  asuntos.  No  porque  mi  inutilidad  presu- 
ma que  mis  balbucientes  discursos  puedan  servir  de  pauta 
á  los  eruditos ,  sino  solo  á  los  puramente  romancistas ,  que 

no 


Otros  muchos  li- 
bros concernientts  d 
las  ideas. 


Juan  Molano  ,  y 
el  Cardenal  Paleoto, 
acerca  de  los  errores 
en  las  sagradas  imá- 
genes. 


Algunas  ideas  del 
autor ,  para  mánijes- 
tar  el  método  en  se- 
mejantes casos. 


222  MUSEO   PICTÓRICO. 

no  entienden  el  idioma  italiano ,  ni  latino ,  ó  no  tienen  la 
ocasión  de  adquirir  los  libros  que  dexo  notados  de  las  vidas 
de  los  pintores  eminentes  extrangeros :  y  aun  así  me  conten- 
taré con  que  sirvan  de  asunto  para  discurrir  ,  no  para  imitar. 


s 


§.  VI. 


olo  se  me  ofrece  añadir  aquí  dos  cosas  ,  que  la  una, 
por  no  averiguada  ,  y  la  otra  ,  por  sumamente  arcana ,  y 
profunda  ,  incluyen  no  poca  diticultad.  La  no  averiguada  es, 
si  la  herida  del  costado  de  Christo  nuestro  bien  fué  en  el 
lado  derecho ,  ó  en  el  izquierdo ;  pues  no  consta  del  sagra- 
do texto  en  que  lado  fuese  ' .  Y  tal  vez  ,  que  por  la  posi- 
tura de  la  eíigie ,  viene  mas  bien  la  llaga  de  su  costado  en 
el  izquierdo ,  ha  parecido  á  algunos,  y  tal  vez  hombres  doc- 
tos ,  que  es  un  sacrilegio ,  ó  por  lo  menos  ,  no  consono  á  la 
verdad ,  y  á  el  común  sentir ,  el  no  ponerla  en  el  costado 
derecho.  Y  confieso  de  mí ,  que  mientras  no  conste  otra  co- 
sa ,  tengo  por  mas  probable  ei  que  la  herida  del  costado  de 
Christo  nuestro  bien  fue  en  el  lado  siniestro  :  porque  ade- 
mas de  dictarlo  así  la  razón  natural ,  pues  la  acción  del  <^ue 
va  á  herir  á  otro  cuerpo  á  cuerpo  ,  y  mas  estando  en  quie- 
tud ,  é  indefenso  ,  siendo  como  se  supone  con  la  mano  de- 
recha ,  corresponde  á  el  lado  izquierdo  del  paciente  :  coa- 
cuerda el  sentir  de  los  santos  Padres ,  y  Doctores ,  que  en 
este  misterio  se  cumplió  lo  que  en  la  formación  de  Eva 
fué  prefigurado.  Esto  es ,  como  dice  Serna ,  que  así  como 
Eva  fué  formada  del  costado  de  Adán ,  estando  dormido: 
así  la  Iglesia  santa  ,  esposa  de  Jesu-Christo ,  fué  edit¡cada|.| 
de  su  costado ,  estando  poseído  del  sueño  de  la  muerte  ".  Lo 
qual  significo  el  Apóstol  aJ  Ephes.  5  3.  y  es  común  sen- 
tir de  ios  santos  Padres ,  de  donde  san  Ambrosio  deduce  4, 
que  Christo  Señor  nuestro  fué  herido  en  aquel  costado  ,  del 
qual  fué  formada  Eva  en  Adán  ;  y  conforman  todos  los 
Doctores ,  en  que  Eva  fué  formada  del  lado  siniestro  de 
Adán  ,  en  el  qual  reside  el  corazón  del  hombre ,  por  el 
grande  amor  que  entre  el  esposo ,  y  la  esposa  debe  interve- 
nir ;  y  que  así  Christo  bien  nuestro  fué  herido  en  el  mis- 
mo lado ,  porque  la  verdad  correspondiese  i  la  figura  :  y 
también  por  demonstrar  el  grande  amor,  que  tenia  i  su  es- 
posa la  iglesia ,  por  quien  estaba  herido  su  corazón ,  como  se 

di- 

1  Unus  militum  lancea   latus       articulo  5. 

ejus  aperuit.  Joan.  19.  3     Sacraftientum   hoc    magnum 

2  Sern.  suffic.  comionat.  tract.  8.        est ,  ego  autem  Jico  in  Christo,  &i 
cap.  4í.  ubi  plures  refert  Doctoret.        ¡11  Eccles.  yJd  Epbes.  í. 

Ex  D.   Theni.   3.  purt.  quxsx.   62.  4    ^ynb>vs.  I:b.  <;.  de  Sarr.  cnp.  l» 


LIBRO   NONO.  223 

dice  Canf.  4  ».  Otras  congeturas  pone  dicho  Serna  ,  donde 
las  podrá  ver  el  curioso. 

1  No  es  la  menor  la  que  i  mi  corte<^d  se  ofrece  en  la 
impresión  de  las  llagas  de  nuestro  seráfico  Padre  San  Fran- 
cisco ,  y  es ,  que  este  dichoso  Patriarca  tiene  la  herida  del 
costado  en  el  lado  derecho,  como  consta  de  sus  crónicas, 
y  de  su  milagroso  estante  é  incorrupto  cadáver.  Y  siendo 
impresión ,  es  forzoso  inferir  que  Christo  nuestro  bien  tiene 
la  herida  en  el  costado  siniestro  ;  pues  este  llegando  á  im- 
primirse cara  á  cara  ,  corresponde  al  lado  derecho  del  reci- 
piente ,  y  no  por  eso  dexa  de  ser  legítima ,  y  puntual  efi- 
gie de  su  original ,  como  no  lo  dexa  de  ser  la  estampa  que 
I  se  imprime  en  un  papel ;  porque  todo  lo  que  en  la  lámi- 
na es  izquierdo ,  salga  en  ella  derecho  ,  y  al  contrario.  Ni 
la  imagen  que  se  mira  en  un  espejo  dexa  de  ser  puntual, 
aunque  en  ella  se  hallen  trocadas  las  acciones  de  su  pro- 
totypo.  Y  esta  es  la  causa  de  que  los  pintores  ,  y  esculto- 
res comunmente  expresen  la  herida  del  costado  de  Christo 
en  el  lado  derecho  ;  porque  como  todos ,  ó  los  mas  ,  se  go- 
biernan por  las  estampas  ,  y  estas  sacan  al  derecho  lo  que  en 
la  lámina  es  izquierdo  ,  siguen  lo  que  ven  ,  sin  pasar  á  mas 
especulación.  •   , 

No  desayuda  á  el  intento  el  que  en  las  dos  efigies  de 
los  santos  sudarios ,  el  de  Saboya  ,  y  el  de  Bizancio ,  de 
que  hicimos  larga  mención  en  el  tomo  i.  libro  2.  cap.  3. 
§.  2.  el  uno  de  su  magestad  quando  fué  baxado  de  la  cruz, 
estando  sangriento  su  cuerpo  santísimo;  y  cL  otro.,  quando 
ya  limpio,  y  ungido  ,  fué  puesto  en  el  sepulcro,  las  quales 
trac  Juan  Jacobo  Chiflecio  '^ ,  ambas  tienen  la  herida  del 
costado  en  el  lado  izquierdo  :  pues  si  alguno  reparare  ,  que 
siendo  estampas ,  y  teniendo  la  llaga  en  el  lado  izquierdo, 
se  infiere  que  su  original  la  tienaien  el  lado  derecho,  á  quien 
se  ajustaría  la  lámina  ,  yo  se  lo  concederé  ;  pero  eso  favore- 
ce mas  mí  intento ,  pues  el  original  de  estas  son  los  santos  j 
sudarios  referidos,  y  teniéndola  estos  en  el  Ikdo  derecho,. y 
bíendo  también  por  impresión ,  lo  que  no  «e  puede  dudar,  j 
es  conseqüencia  forzosa  que  su  original ,  que  fué  el  sagra- 
do cadáver  de  Christo  Señor  nuestro ,  la  tiene  en  el  sinies^-: : 
tro  lado.  Pero  si.  los  santos  sudarios  la  tienen,  en  el  lado.; 
izquierdo ,  contra  el  orden  natural  de  la  impresión  ,  no  ha-'.j 
brá  que  estraiíarlo,;  pues  lo  milagroso  no  se  ajusta  á  los  araii-:ii 
celes  de  la  naturaleza.  Estas  son  ,  á  mí  ver  ,  congeturas  tan 
racionales ,  que  pueden  pasar  plaza  de  evidencias.  Y  mas 

quW-^í 

I     Vulnera "iti  cor  meum,  sóror  .      teis-sepuicbraiiéu^.Ci/Titti  Domint,  '■ 

mea  sponsa  ,  &c.  Cflnfi'4.-    ■'  cl-risis  bittorica,'-_  .^'^^   '¡  ■¡rtuo-) 

*    Joan.  Jacob.  Chífietiut  de  Un-  '■        ,    •    ^>  Ij  ii'j  •  -'Ji  -i 


224  MUSEO    PICTÓRICO. 

quando  la  dilectísima  esposa  de  Christo  nuestro  bien ,  San- 
ta Gertrudis  la  Magna ,  aiirma  estar  aquella  ventítna  del  re- 
licario di  la  saniísima  Trinidad ,  y  retrete  de  la  gloria 
en  el  lado  izquierdo  de  Christo  Señor  nuestro  '.  Palabras 
expresas  son  de  la  santa.  Y  aunque  esto  pudiera  bastar 
para  resolución  de  la  duda ,  no  por  eso  es  mi  ánimo  el 
persuadir  que  precisamente  haya  de  pintarse  la  llaga  del  cos- 
tado de  Christo  Señor  nuestro  en  el  lado  izquierdo ,  mien- 
tras no  lo  determinare  la  iglesia ;  sino  solamente  dar  á  en^  ■ 
tender ,  que  el  hacerlo  ,  no  solamente  es  ageno  de  todo  re- 
paro ,  smo  que  antes  es  lo  mas  probable ,  y  conforme  á  el 
sentir  de  los  Santos  Padres ,  y  á  el  mas  racional  dictamen ,  y 
prudentes  congeturas ,  y  aun  revelaciones  auténticas ,  aunque 
solo  sea  jpermissive.  Salvo  meliorijudicio. 

§.    VIL 

á  otro  punto  ,  que  por  arcano  ,  y  profundo  incluye  gran 
dihculcad  ,  es  el  misterio  altísimo  de  la  Trinidad  sacrosantaj 
de  que  yo  he  visto  algunas  pinturas ,  que  sobre  ser  mons- 
truosas ,  y  heréticas  ,  son  ficciones  diabólicas  ,  como  lo  dice 
Molano  -.  Pues  la  una  es,  pintando  una  sola  persona,  ó 
figura  con  tres  cabezas  de  una  fisonomía  ,  contra  la  real ,  y 
física  distinción  de  las  tres  divinas  Personas ,  y  haciendo  un 
monstruo  la  infinita,  y  suma  perfección  del  ser  de  Dios. 
La  qual  pintura  ,  ó  abominación  refutaron  los  célebres  Doc- 
tores de  la  Universidad  de  Lobayna,  como  lo  refiere  dicho 
autor  :  y  antes  que  todos  la  refutó  por  iniqiia  san  Antoni- 
no  de  Florencia  3.  A  que  añade  Molano  una  ilusión  del 
demonio  con  dicha  figura  á  un  religioso  Prt monstratense, 
para  persuadirle   desvanecido  que  habia  llegado  i  merecer 
ver  por  sus  ojos  en  carne  mortal  el  inefable  misterio  de  la 
Trinidad  santísima  ,  de  que  el  buen  religioso  se  libró  cono- 
ciendo el  engaño  ,  con  la  asistencia  de  la  divina  gracia  :  lo 
qual  consta  en  la  crónica  de  Sigiberto  Gemblacense  ,  que  la 
continuó  Roberto  Abad  del  Monte. 

También  he  visto  yo  varias  veces  otra  efigie  no  menos 
monstruosa  de  la  Trinidad  sacrosanta  ,  de  que  hace  mención 
el  autor  citado  ,  y  es  una  sola  cabeza  con  tres  narices  y  bo- 
cas-¿n  el  rostro  ,  y  los  ojos  correspondientes ,  para  figurar 
tres  semblantes  en  uno  :  la  qual  tiene  los  mismos  absurdos 
rrsi  que 

1     ^'ida  ,  y  revelaciones  de  Santa  misino  libro. 

Gert^tidis ,  lib.  2 .  de  la  insinuación  de  2     Juan  Molano  de  bist.    íocrar, 

la  divina  piedad,  cap.  4.  al  fin  ;  y  lo  imag.  lib.  2.  cap.  4. 

confirma  en  el  iib.  3.  capitulo  18.  3     S.  yínton.  de  Flor,  in  Summ. 

%.  i6.  al  fin  ,  y  en  el  cap.  49,  del  3./).  tit,  8.  cap.  4.  §.  ii. 


\ 


.o  D  im  ^  R  D 1  N  o  N  0.  J  K 


1)2225 


quvi  la  anteccdenré' vy  como  tali's'  deben  -ser  borradas ,  pro- 
hibidasvy  tefuradá^  por  el  Tribunal  santúimo  de  la  fe  ,.  co- 
mo d¡sonantes.vhBféncas ,  y  moiistiuosas.  1 
■  .  Y  respectó  de  íque  esre  c»  un  misterio  tan  profundo, 
qae  'el  humanO'?rtt&ndimientói  noies  capaiz  de  comprehenr 
derio,'ni  riguratlocomo  es  c¡n  »'í,,  como  lo  dicen  san  D^ 
nisio  Areopagita  ,y'san  Juan  Damasceno  '  ,  y  nos  lo  ense- 
ña la  fe  ,  por  ser  espíritu  puro  ,  incorpóreo  ,  inmenso  ,  que 
no  se  circunscriibe  de  lugar  determinado  ,  ó:  ubicación  algu- 
nas'es  preciso 'í 'que  no  pudiendo  ser  figurado  como  es  en 
ií ,  seexecute  stV  imagen  encubierta  debaxo  de  aquellos  ve- 
los ,  mediante  16s  quales  podamos  levantar  la  consideración 
al  conocimiento  de  lo  invisible  :  acomodándose  objeto  tan 
sublime  á  nuestro  material  modo  de  entender ,  y  á  la  pro- 
porción de  aquellas  cosas  qiíe  á  nuestra  limitada  compre-í- 
hension  son  mas  familiares,  cOmO  lo  dice  el  miimo  Afeo-^ 
pagita  2.  Y  así ,  demás  de  lo  que  diximos  en  el  tomo  iI 
Kbro  2.  cap.  7.  §.  i.  describirá  una  pintura  de  este  inefable 
misterio ,  que  se  ha  executado  en  estos  tiempos  ,  y  mereció 
la  aprobación  de  todos  los  hombres  doctos  que  la  vieron^ 
y  fué  poniendo  al  Eterno  Padre  en  figura  de  anciano,  pa-¡- 
ra  denotar  la  paternidad ,  y  vestido  con  capa  pluvial ,  ú  de 
coro  ,  como  sacerdote  sumo ,  que  sacrificó  a'  su  Hijo  por 
nuestro  remedio  :  el  cetro  en  ¡a  mano  izquierda , '  en  de^ 
monstracion  de  su  omnipotencia ,  como  atributo  suyo,  y 
mirando  á  su  Hijo  santísimo  ,  que  está  sentado  á  su  diestra 
con  las  seriales  de  su  humanidad  ,  y  pasión  sacrosanta  ,  y  el 
estandarte  de  nuestra  redención  ,  y  los  dos  sobre  un  trono 
de  nubes  3 ,  circundado  de  inmensidad  de  gloria  ,  y  ponien- 
do los  pies  sobre  el  globo  terrestre  4  ,  sostenido  de  variedad 
de  ángeles.  Y  respecto  de  que  el  Padre  engendra  al  Hijo 
por  el  entendimiento  ,  pasa  una  línea  ,  ó  rayo  luminoso  des- 
de su  frente  á  la  del  Hijo  ,  que  es  su  inteligencia  ,  y  Verbo: 
los  quales  mirándose  ,  y  amándose  recíprocamente  ,  espiran 
aquel  divino  impulso ,  ó  amor ,  que  es  el  Espíritu  Santo, 
procedido  de  esta  mutua  espiración  5  para  cuya  inteligencia 
suben  desde  los  extremos  del  rayo  luminoso  que  diximos 
Tom.IL                                     Ff 


1  Quam  imaginem  ,  aiit  quám 
similitiidinem  appnnetis  ei  ,  qui 
ubique  totus  est ,  &  nullo  conti- 
nctur  loco?  Dion.  de  cxlesti  Hye- 
roYch.  cap.  t. 

Invisibilis  ,  incorporei ,  incir- 
cumscriptibilis,&infígurabilisDt;i, 
quis  posset  conficere  imitationeni? 
Damasc.  ¡ib.  4.  cap.   17. 

2  Ñeque  eniti)  fas  erat  infirmi- 
tati  nostrs  lucere  divinum  illum 


que 

radium, n, 'si  sacrorum  varletate  ve- 
laminum,  quibus  ad  sDperiora  fer- 
remur  ,  opertum  :  &  his  ,  qiia;  no- 
bis  familiaria  sunt  ,  providentia 
paterna  ,  naturs  mortalium  sese 
accomniodante,  vesritum. 2>?'o«.  iH. 

3  Qui  sedebat  super  nubein. 
^poc.  14. 

4  Coelum  mihi  sedes  est  ,  térra 
autem  scabellum  pedum  meorunu 
Etai.  40. 


:¡.'SJi6         MUSEO   PICTÓRICO. 

que  tocan  la  frente  de  una  y  otra  figura  „  otros  dos,  que  con- 
curren en  punta ,  ó  ángulo  en  la  parte  superior  ,  y  son  igua- 
les al  antecedente  :  mediante  lo  qual  queda  formado  un 
triángulo  equilátero  ,  sobre  cuyo  ángulo  vertical  está  el  Es- 
píritu Santo  en  forma  de  paloma ,  como  procedido  del  re- 
cíproco amor  del  Padre ,  y  el  Hijo ;  tocando  así  todas  tres 
personas  los  tres  ángulos  del  triángulo ,  que  son  iguales :  re- 
presentando esta  íigura ,  siendo  una ,  la  unidad  de  la  divi- 
na esencia,  indivisa  en  las  tres  divinas  personas,  entre  sí 
iguales ,  y  realmente  distintas  ,  como  lo  son  los  tres  ángulos, 
y  lados  de  dicho  triángulo ;  en  cuyo  medio  está  escrito  el 
sacrosanto  nombre  de  Dios  con  caracteres  hebreos,  y  cir- 
cunscripto de  un  círculo  luminoso  ,  por  ser  figura  esta ,  que 
no  tiene  fin  ,  ni  principio  ,  para  demonstrar  en  Dios  la  eter- 
nidad ,  a  parte  ante  ,  y  a  parte  post ,  que  es  sin  principio, 
ni  fin ;  y  esta  es  á  mi  ver  la  mas  puntual  expresión  de  mis- 
terio tan  recóndito. 

Concluyo  ,  y  vuelvo  á  citar  al  reverendísimo  padre 
maestro  fray  Juan  Interian  de  Ayala ,  de  cuya  omníge- 
na erudición  espero  nos  desempeñará  muy  ventajosamente 
en  este ,  y  otros  asuntos  dignos  de  un  tan  sublime  ,  y  re- 
montado ingenio.  Y  solo  se  me  permita  decir  lo  que  sien- 
to en  orden  á  la  crucifixión  de  Christo  Señor  nuestro  con 
quatro  clavos ,  que  tan  doctamente  prueba  Francisco  Pa- 
checo, sin  excluir  su  probabilidad ,  lo  uno,  que  tiene  con- 
tra sí  la  práctica  mas  comunmente  recibida  por  la  iglesia. 
Í-.0  otro ,  que  la  pérfida  obstinación  de  aquellos  ministros 
de  Satanás ,  poseídos  de  los  demonios ,  todo  quanto  fuese 
mayor  inhumanidad  ,  y  tormento  mas  acerbo ,  tanto  cxe- 
cutaron  en  Christo  Señor  nuestro.  Y  el  ser  quatro  los  cla- 
vos ,  y  mas  con  el  subpedáneo ,  no  hay  duda  que  seria 
menor ,  aunque  esto  era  lo  que  comunmente  practicaban. 
A  que  conduce  mucho  el  afirmar  la  venerable  madre  Ma- 
ría de  Jesús  de  Agreda,  que  fué  su  magestad  crucilicado  con 
solos  tres  clavos ;  sin  que  por  esto  le  dé  mas  asenso  á  su 
autoridad  de  la  que  permite  el  estado  de  su  causa ,  y  los 
decretos  de  nuestra  santa  Madre  la  Iglesia  católica  roma- 
na ,  y  del  Señor  Urbano  VIH.  Pero  no  desprecio  la  opi- 
nión contraria }  pues  también  tiene  buenos  padrinos  en  su 
defensa. 


I 


CA- 


,O0  ;LIBROi  NONO.  227 

.1,:,,,..: 
CAPITULO    IV. 

Idea  para  d  ornato  cig  la  plazuela  y  fuente  de  esta  im- 
1    -perial  coronada  villa  de  Aladrid ,  en  la  entrada  de  la 
■    serenísima  reyna  nuestra  señora   Doña  Jalaría   Ana  ds 
Neoburg  ,  para  las  felices  nupcias  del  rey  nuestro 
señor  Don  Carlos  II.  año  de  1690. 

XT^  ormose  un  gallardo  edükio   de  elegajtite  arquitectura, 
cuya  planta  ,  dexando  incluida  la  fuente  de  la  plazuela  de 

I  esta  coronada  villa  ,  era  un  medio  dezágono ,  formado  so- 
bre docientos  y  diez  pies  de  línea,  Y  en  el  tramo  principal 
de  en  medio ,  que  hacia  foro  i  la  fuente  ,  se  levantaba  con 
hermosa  simetría  un  grande  arco  de  mas  de  sesenta  pies  da 
alto  ,  sobre  dos  gallardas  colunas  de   lapislázuli  ,  estriadas 

I  en  el  primer  tercio ,  y  revestida  la  caiía  alta  con  festoncillos 
de  frutas  de  oro ,  y  de  lo  mesmo  basas ,  y  capiteles ,  enri- 
quecido lo  restante  con  variedad  de  mármoles  ,  y  otros  ador- 
nos de  oro  ,  y  bronce.  Y  en  el  cerramiento  de  su  montea 

I  coronaba  una  águila  real ,  con  un  laurel  en  el  pico  ,  la  una         Aouila ,  constda- 
garra  sobre  un  globo ,  un  cetro  en  la  otra ,  una  estrella  en     don  16. 
la  cabeza ,  en  el  cuello  otra  ,  en  cada  ala  una  ,  y  otra  en  la 
cola ,  y  quatro  en  el  cuerpo ,  que  todas  hacen  nueve  :  una 
de  segunda  magnitud ;  quatro  de  la  tercera ;  de  la  quarta  una, 

I  y  tres  de  la  quinta ,  distribuidas  en  sus  lugares ,  según  los 
astrólogos  ^  ,  y  abaxo  este  mote  :  Coeleste  Sydus  ,  por  ser 
la  decimasexta  constelación  de  las  quarenta  y  ocho  celestes, 
y  ser  símbolo  tan  apropiado  de  nuestra  serenísima  reyna, 
que  como  águila  real ,  y  celeste  constelación  ,  viene  a  ilus- 
trar estos  reynos  con  sus  benignos ,  y  favorables  inHuxos. 

j  Seguíase  sobre  la  clave  del  arco  una  hermosa  targeta 

de  marmol  blanco  ,  sostenida  de  dos  hermosos  cupidillos  ,  y 
c(j  ella  el  retrato  de  la  reyna  nuestra  señora ,  con  tan  ex- 
tremado acierto ,  y  hermosura  ,  que  acreditaba  los  celestiales 
atributos  del  águila  ,  que  le  simbolizaba ,  competida  de  lu- 
ces ,  y  pretendida  de  estrellan.  • 

En  el  vano  del  arco  estaba  el  escudo  de  las  armas  del 
priucipado  de  Neoburg  ,  abrazado  de  un  hermoso  tavgeton 
de  pórfido  ,  cuya  inexorable  dureza  hizo  obediente  el  pincel 
i  la  blandura  amorosa  ,  con  que  las  cortezas  ,  y  roleos  abra- 
zaban su  grandeza ;  en  cuyo  medio  se  miraban  repartidos 
los  dos  quarteles  de  una  y  otra  excelsa  rajna  ,  cerrando  el 
Tom.  II.  Ff  2  es- 

I     Sacr.  Bosc.  p.  i^^,  j^quilavolans ,const.  \6. 


228 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Himeneo, 


escudo  la  real  corona  de  España  ,  sirviéndole  de  dosel  á  tan- 
ta celsitud  un  pabellón  encarnado  ,  prendido  en  la  cimbra, 
y  clave  del  arco  en  botones  de  oro  ,  tachonados  en  la  mis- 
ma fábrica ,  y  á  los  lados  t.obre  la  cornisa  se  desgajaban  va- 
rios trofeos  de  guerra,  en  demonstracion  de  los  grandes 
triunfos ,  y  blasones  de  su  augusta  casa. 

Recibiase  este  hermoso  targeton  sobre  gallardos  golpes 
de  bronce  ,  y  marmol  blanco ,  enriquecidos  con  festones  de 
oro ,  y  flores  naturales ,  y  baxaban  en  hermosos  roleos ,  abra- 
zándose de  una  gran  repisa  ,  donde  estaba  sentado  el  dios 
Himeneo  con  apacible  ,  y  grato  semblante  ,  por  mirarse  ins- 
trumento ,  si 'no  causa  eticiente  de  tanta  felicidad ,  prenun- 
ciando la  que  deseábamos  en  la  real  succesion  ,  con  la  va- 
riedad hermosa  de  sazonados  frutos ,  contenidos  en  la  cor- 
nucopia de  oro  que  tenia  en  la  mano  siniestra ;  siendo  se- 
guro vaticinio  de  ellos  la  texida  guirnalda  de  fragrantés  flores, 
que  ciñendo  sus  sienes ,  lisongeaban  hermosamente  su  ros- 
tro :  cumpliendo  el  atributo  de  su  deidad  el  velo ,  y  teas 
nupciales  ,  ardiendo  perennemente  en  su  diestra  mano. 

Y  en  una  hermosa  targeta  de  oro,  y  lapislázuli,  que 
tenia  debaxo  5obre  el  banco  de  los  pedestales  de  la  fábrica, 
explicaba  su  concepto ,  fundado  en  los  dos  significados  de 
este  adjetivo  scciiiidus  ,  que  son  segundo  ,  y  feliz  ;  gozando 
en  todos  los  casos  de  este  duplicado  sentido,  Y  siendo  se- 
gundas nupcias-,  segundo  Carlos,  y  segunda  María- Ana, 
por  haber  sido  la  primera  la  reyna  madre  nuestra  señora, 
de  lo  segundo  inferia  \o feliz  ;  y  de  \o feliz  ,  lo  fecundo ,  en 
esta  forma. 

Seciindus  Hymen. 

Carolo  potentissimo  Hispaniarum  Afonarcha  Secundo. 

J^aria  Anna  serenissima  Hispaniarum  Regina  Secunda^ 

Secnndis  Tadis. 

Thalamos  o  siendo  foecundos , 

Qiiia  Secundas. 


España. 


Armas  de  España. 


Alemania. 


A  un  lado  de  este  magestuoso  trono,  y  hacia  la  mano  si- 
niestra ,  estaba  la  monarquía  de  España ,  representada  en  una 
gallarda* figura  ,  rica  ,  y  garbosamente  vestida  con  recamados 
de  oro ,  bordados  de  castillos ,  y  leones ,  y  en  su  diestra  la 
real  corona ,  ofreciéndola  á  la  reyna  nuestra  señora ;  y  en 
la  siniestra  el  escudo  de  sus  principales  armas ,  que  eran  el 
león  purpúreo  en  campo  de  plata ,  y  el  castillo  de  oro  en 
campo  roxo. 

A  el  otro  lado  correspondia  Alemania ,  no  menos  fes- 
tivamente vestida ,  y  sembrada  la  tela  de  las  águilas  impe- 
riales, ofreciendo  á  su  magestad,  obsequiosa,  y  cortesanamen- 
te 


.O^   LIBRO   NONO^Ui, 


c?.9 


te  su  imperial  cotona;  y  asimiíímo  cOn  la  targcta  de  sjái  ar- 
mas, que  eran  xina  banda  de  plata  en  campo,  roxo.  'i  ,v..,,r( 
1  Dilatábase  este  suntuoso  iediiicio  á  los  Jrados.del  arcoieh 
^uatro  tramos  menores  I  de  laasta  creintajpjes  ide  ¡alto  ;]  sii 
pbnta  en  porción  de  círculo  ..terminados  en:  sus  pila^nasi 
sobre  cuyas  mochetas ,  o  capityjcs  eiicopetabáiiJ.  galaíumcnD'3 
su  fibrica  ocho  medallas  aovadi^sií  io  ako.y  de  quairo  piceel 
diámetro  mayor  y  guarnecidas  de/j  guirnalda;  de  laurel  de  oroi 
y  sostenidas  de  hermosos,  cupidillus;  sentados  soljra  ks  volu- 
tas que  abrazaban  las  cornisas  :  y  en  ellas  estaban  grabadas 
ocho  de  las  soberanas. prendas  que  ilustran  ia  real  persona  de 
la  reyna  nuestra  señoka,  distribuidas  en  la;  forma  siguiente. 

Daba  principia  J'á. Belleza ^  Empresentada  en  una  hermo- 
sa ninfa  ,  coronada  de  Jigiistros .,(.  y.  azucenas  ,  cuya  flor ,  por 
su  blancura  ,  raorvidez  ,l  suavidad  ,  y  fragrancia  ,  simboliza 
la  hermosura. '.  Tenia  asimismo  un  espejo,  vuelto  el  cris* 
tal  hacia  fuera  ,  suti  bolo  también-  de  la  belleza,  la^qual  es 
un  es-pejo  ,  donde  jnirandose  el  hombre  á,  ú  mismo  ,  rbpr&» 
sentado  en  sugeto  de  mayor,  perfección ,  por  el  amor,  á  ai 
propia  especie  ,  se  incita  á  amarse  en  aquel  objeto  ,  de  su 
naturaleza  mas  perfecto,  amable,  y.  atractivo.  ,  .  ,';;.;.> 

Corriíspondia  á  cada  una  de  estas  medallas  otra  pendien^ 
te  sobre  la  pilastra  para  la  expresión  de  sus  motes ,  y  en  la 
^ue  á  esta  tocaba  se  leía  el  siguiente.  'v 


Axmas  de  Alema- 


nia. 


Belleza. 


.unttwíiiiO 


Reyne  en  los  dos.  emisfer'ios 

Su  siempre  augusta  belleza, 

Parque  d  1<¡I>  naturaleza 

Deba  mayores  imperios. 
Seguíase  el  Ingenio ,  signiticado  en  un  gallardo  joven 
desnudo  ,  y  con  alas  de  varios  colores ,  para  demonstrar  la 
gran  velocidad  suya ,  y  la  variedad  de  las  inventivas  en  la 
diversidad  de  los  colores.  Tenia  también  una  águila  sobre 
la  cabeza ,  cuya  perspicacia  visual  simboliza  la  vivacidad ,  y 
agudeza.  \  asimismo  tenia  un  arco,  y  una  flecha  de  tres 
puntas ,  por  la  triplicidad  de  su  especulación  ,  investigando 
las  cosas  divinas  ,  naturales  ,  y  matemáticas  2  ,  y  anima- 
ba su  targeta  este  mote. 


Ingenio. 


El  Ingenio  ennoblecido 
Blasone  sin  competencia , 
Pues  une  con  eminencia 
A.  lo  hermoso  lo  entendido. 


1  Vier.  P^aler.  Pulchtitudo. 

2  Ctcsar  Rip.fo!.  339.  Pier.  ^a- 


ler.  lib.  i.fol.  569. 


Se- 


.\^:  V  .  ■ 


^^Lígñeutimidad. 


Clemencia. 


Constancia. 


Afabilidad. 


930 


MUSEO   PICTÓRICO. 


.  Secfuiase  á  esta  la  Magnanimidad  ,  que  re]¡:«-esentaba  una 
mu<7er  armada ,'  *y  con  una  testa  de  león  sobre  la  cabeza: 
demonstrando  en  lo  armado  la  fortaleza  para  resistir ;  y  en 
la  testa  del  león  el  valor  para  acometer  ;  y  la  nobleza  de 
los  pensamientos  para  no  executar  cosa  indigna  ,  é  indeco- 
rosa á  su  grandeza  '  :  á  cuya  medalla  animaba  el  siguiente 
mote ,  en  que  es  de  advertir ,  que  habiendo  sobrevenido  una 
gran  borrasca  onsú  embarcación  ,  se  mostró  su  magestad 
grandemente  animosa ,  y  constante. 


?; 


oi^  «.   •  .  ^  --.!  -Con  su  Magnanimidad; 
.olfi^iü:  iá  URíOiQtte  burló  dei  mar  la  saña ^ 
-üíf.-/...  tua-fl¿  -Asegura  ¡d'  sí.,  y  d  España 
•lOíj  ,  .- ;;  ..yío  f  Perpetua  serenidad,  .j  uii-.  . 

Luego  se  miraba  la  Clemencia  representada  en  una  agra- 
dable ninfa  ,  con  un  ramo  de  oliva  en  la  mano,  descan- 
sando, con  el  brazo  sobre  el  tronco  del  mismo  árbol,  de 
donde  pendian  las  Fasces  Consulares  :  para  demonstrar,  que 
la  Clemencia  es  una  virtud  que  modera  la  Justicia ,  repre- 
sentada en  las  Fasces  Consulares ,  inclinándose  á  la  miseri- 
cordia ,  signiíicada  en  la  oliya  2  j  y  era  alma  de  este  cuer- 


el 
Bi  na  V 


po  •  el  siguiente  mote. 


Porque  de  los  españoles 

Pechos  d  ser  iris  viene , 

Colocado  el  solio  tiene 
.  La  Clemencia  en  sus  dos  soles. 
Seguíase  la  Constancia ,  que  representaba  una  matrona, 
que  con  el  brazo  derecho  tenia  abrazada  una  coluna  ,  que  es 
la  parte  mas  fuerte  de  un  edificio ;  y  con  la  siniestra  mano 
empaliaba  una  espada ,  o  puríal ,  en  acto  de  abrasársela  vo- 
luntariamente en  un  brasero  ardiendo  3  j  en  demonstracion 
de  aquella  invencible  constancia  de  Mucio  Scevola  ,  que  se 
dexo  abrasar  la  mano  con  el  pufial ,  por  haber  errado  el 
sugeto  quando  intentó  matar  á  Porsena,  y  mató  por  él  á  otro 
de  su  guardia  í  y  en  la  medalla  pendiente  st  leía  este  mote. 

Su  Constancia  ,  que  declina 
Peregrinas  impresiones ., 
En  colmo  de  perfecciones 
La  hará  siempre  peregrina. 
Proseguía  luego  la  Afabilidad  ,  representada  en  una  her- 
mosa doncella  vestida  de  blanco  ,  coronada  de  flores ,  y  con 

una 


I     Ripa  loonol.  fol.  322. 
S     Ripa  ,  fol.  37. 


3    Cesar  Ripa, fol.  99. 


^lil^BRO    N^ONO.'-j]/: 


231 


una  fosa  en  la  mano,  y  el  semblante  grato  ^  .y  risueño  ', 
que  todo  demuestra  un  trato  amable ,  apetetíb^? ,  y  ise^i- 
llo,  cuyo  cuerpo  aoimabanlos,, siguientes  verbos,,.  v) 

,  ;10Í3i«0^.- j    ^L»   UÍA¿'JJJll   Olí    'JlJp    f^-'-'"'. 

La  Afah¡lUa4,:íSiilt,ieÚas    ;  ;,¿¿.j  -.i  ^,y¿;¡r^ 
'  Flores  consagra  á  su  oriente  ^ 

F-Qfqíie  pi,ieéian,m^an  fnnte 
Competir  .con  la^f  estrellas. 
Seguíase  luego  la  Providencia ,  representada  en  una  her- 
mosa ninfa  con  un  manojo  de  espigas  en  la  mano  derecha, 
y  en  la  otra  una  eorni^i^copia  de  hutos  2 ,  como  se  graba 
en  la  medalla  de  Afandio  Sevíp }  y  leíase  .^A  ,1^  tarjeta 
pendiente  el  siguiente  pióte.  «V.'jy..\  u\\>:áC5L 

En  íu.  cieh  esfd constante  ■;  .¿b 

De  la  providencia  el  zelo y  \  ^y..,  ;  ..  lab 
Porque  es  Atlante  del  cielQ^,i  oa  ,  Íj„.jÍíi-ji 
Y  cielo  de  nuestro  ^^tlant4,,W\._  ,  ^.nr',-  ^i-.» 
Daba  fin  á  este  hermoso  recinto  la  Liberalidad ,  cuyoí 
cuerpo  era  una  agradable,  y  hermosa  matrona,  vestida  dq 
blanco,  para  denotar  la  sinceridad  ,  y  pureza  de  su  ánimoy 
ageno  de  intereses ,  y  retribucipr^es ,  derramando  una  cor- 
nucopia de  joyas ,  y  otras  riquezas ,  con  un  compás  en  W 
mano ,  demonstrando  la  medida ,  y  proporción  de  sus  acf. 
ciones,  á  distinción  de  la  Prodigalidad,  que  es  con  desper-- 
dicio ,  y  desorden  3.  Tenia  asimismo  una  águila  sobre  la  ca- 
beza ,  dando  i  entender ,  no  consiste  esta  virtud  en  sola  su 
actualidad  ,  sino  en  el  hábito  intelectual  de  la  mente  ,  co- 
mo las  demás  virtudes.  Y  porque  según  Plinio  {a)  ,  es  el  águi- 
la de  su  naturaleza  tan  liberal,  que  hace  ostentación  en  de- 
xar  de  sus  presas  alguna  porción  para  alimento  de  otras  aves; 
y  animaban  su  targeta  los  siguientes  versos.    ! 


Providencia, 


Liberalidad. 


Con  regia  liberal  mano , 
Distribuyendo  sus  dones , 
Vincula  en  los  corazones 
Un  dominio  soberano. 
En  el  medio  de  cada  una  de  las  porciones  de  estos  tra- 
mos ,  que  se  contenian  entre  una  y  otra    pilastra ,  estaba 
un  gallardo  targeton  enlazado  de  dos  vichas  de  marmol  blan- 
co ;  y  en  el  primero  estaba  pintada  esta  empresa. 

El  Viento  Austro  ,  representado  en  una  figura   de  un 
gallardo  mancebo  volando ,  y  soplando  contra  una  nube ,  de 

don- 


£/  Viento  Austra. 


X     Rip.  Iconol.  fol.  8. 
a    Rip.  Iconol,  fol.  439. 


3     Ripa,  fol.  310. 
{a)    Plin.  nat.  hist. 


232  M  U  S  E  O  P  I  C  T  O  R  re  O. 

doíide  se  desgajaba  una  lluvia ,  con  csiya  frescura  se  fecun- 
daba un  hermoso  vergel',  y  este  mofe  en  la  parte  superior: 
XJt  qiiondam  s'ylvis  immiirmurat  AusUr  '.  lan  oiaro  es  el 
cuerpo  de  esta  empresa ,  que  no  necesita  de  exposición ,  y 
pusosele  esta  letra  castellana. 

Del  Austro  apacible  el  aura 
Aspira  ,  porque  se  vuelva 
:üA\v-i\y  :<i\'\         -1"'  ". -■  '      A  Jecundar  nuestra  selva.  :.ij!o¿ 

La  Diosa  Juno.  Enfrente  estaba  la  Diosa  Juno  en  su  carroza ,  tirada  de 

los  dos  pabones ,  y  coronada  como  reyna ,  cercada  del  arco 
Iris ,  como  diosa  de  la  serenidad ,  y  Se  le  puso  este  lema: 
Divum  incedo  Regina  2.  Felicidad  fué  hallar  en  poeta  tan 
clásico  como  Virgilio  mote  tan  literalmente  de  la  celebri- 
dad del  dia  :  Pues  no  tiene  voz  que  no  sea  esencialmente 
del  asunto ,  aludiendo  el  cuerpo  de  la  empresa  con  la  se- 
renidad, no  solo  al  inseparable  epitecto  de  nuestra  serenisi.- 
ma  reyna ,  sino  á  la  circunstancia  de  Tiaber  serenado  con 
•i^  la  vista  de  su  deseada  real  persona  nuestra  impaciente  es- 

peranza en  las  prolixas  dilaciones  de  su  feliz  arribo.  Juntan- 
do á  esta  la  alusión  ,  no  solo  del  felicísimo  nupcial  consor- 
cio ,  sino  del  real  vinculo  de  consanguinidad ;  pues  conti- 
nuando el  citado  verso. de  Virgilio  ,  se  halla  que  prosigue: 
Jovjsq^ue  ,  &  sóror  ,  &  coniux  ,  que  para  la  alusión  ;  basta 
qualquiera  especie  de  parentesco ,  como  la  hay  entre  sus  ma- 
gesrades  j  y  atendiendo  el  ingenio  á  las  referidas  metáforas, 
'  k  puso  esta  letra  castellana. 

De  Jove  hermana  ,  y  consorte , 
Serenando  tempestades  ^ 
Entró  reyna  de  deidades. 
Mirábase  en  otra  una  águila  quitándole  el  sombrero  de 
la  cabeza  á  Tarquino  Prisco ,  lo  qual  fué  prenuncio  de  las 
futuras  felicidades  de  su  fortuna  ,  é  imperio  ,  pues  llego  á 
coronarse  rey  de  Roma ,  en  que  se  mantuvo  quarenta  y  dos 
años ,  logrando  heroycas  empresas ,  sujetando  á  sus  enemi- 
gos ,  y  ampliando  su  reyno  con  extremada  felicidad  3.  No 
tuvo  alusión  menos  literal  esta  empresa  ,  fundada  en  la  ac- 
ción cortesanamente  precisa  de  quitarse  el  rey  el  sombrero, 
al  ver  esta  prodigiosa  águila  alemana  :  la  qual  siendo  la  cau- 
sal de  este  descubrimiento ,  lo  es  también  de  sus  felices  va- 
ticinios. Y  no  se  estrañe ,  que  considerada  la  reyna  como 
águila ,  le  convengan   las  propiedades  de  fatídica ,  tan  co- 

mun- 

I     Virg.  Georg.  4.  3     Liv.  lib.  i.  ab  Urbe. 


L  I  B  R  o   N  o  N  o.  233 

mtinmcnte  creídas  de  esta  prodigiosa  ave  ,  como  lo  dicen 
Pierio  ,  Plinio  ,  y  todos  los  que  de  ella  tratan.  Pues  aun  con- 
siderada esta  águila  como  esposa  ,  o  consorte  en  el  cuerpo 
histórico  de  esta  empresa  ,  si  consultamos  á  Livio  en  el  lu- 
gar citado  ,  hallaremos ,  que  la  muger  del  referido  TarqninO 
Prisco  tenia  la  gracia  de  vaticinar  :  Nam  ea  mulier fatídica 
erat ,  nomine  Tanaquil;  y  fué  la  que  á  su  marido  le  descifró 
el  enigma  del  sucedo.  Permítaseme  la  alusión  ,  porque  aun  s¡ 
el  nombre  Ana  de  nuestra  serenísima  reyna  le  buscamos 
en  el  de  TanaquH ,  le  encontraremos  á  las  primeras  letras. 
En  conseqüencia  de  lo  qual  se  le  puso  este  lema  Alaioríi 
tib'i  j  y  abaxo  esta  letra  castellana. 

El  águila,  que  d  ei  gran  Carlos 

A  descubrirle  se  inclina , 

Imperios  le  vaticina. 
Enfrente  de  esta  se  miraba  otra  empresa  con  una  águi- 
la volando  en  el  ayre ,  y  el  Dios  Júpiter  ábaxo  ofreciendo 
sacríiicio  al  cíelo  porque  le.  fuese  propicio  en  la  debelación 
de  los  Titanes ,  á  cuyo  tiempo  vio  una  águila  ,  que  fué 
auspicio  feliz  de  su  victoria  ' ,  en  que  estaba  simbolizado  el 
asedio  de  los  moros  sobre  el  presidio  de  Alarache  ,  que  en- 
tonces se  defendía  ,  y  son  los  Titanes ,  que  pretenden  asal- 
tar el  cielo  de  esta  monarquía  católica.  Y  quando  el  Júpi- 
ter español  solicitaba  obligar  con  sacrificios  á  el  cíelo ,  vio 
venir  esta  águila  alemana  ,  que  fué  seguro  vaticinio  de  su 
vencimiento ;  en  cuya  conseqüencia  se  le  puso  este  lema: 
Atispicium  Jcelix  ,  y  esta  castellana  abaxo. 

Contra  el  Titán  africano 
Verá  el  Júpiter  de  España 
Laureada  su  campaña. 
En  el  medio  do  cada  uno  de  estos  tramos ,  sobre  una 
repisa  ,  estaban  hermosos  cupidillos  flechando  por  laureles, 
en  vez  de  arcos ,  asegurándose  la  felicidad  de  sus  amorosos 
triunfos  en  la  actividad  de  los  imperiales  laureles,  y  expli- 
caba su  concepto  este  mote  :  E¿r  hos  ad  excelsa. 

De  un  tramo  á  otro  de  estas  porciones,  terminadas 
con  arbotantes ,  y  festones  pendientes  de  oro ,  que  encres- 
paban hermosamente  sus  líneas  ,  había  unos  calados ,  por 
donde  se  deicubria  un  agradable  jardín,  cuya  frescura,  y 
amenidad  en  lo  frondoso  de  hís  árboles  ,  y  variedad  de  las 
fl  )res ,  acreditaba  los  freqüentes  ,  y  copiosos  raudales  de  la 
fuenre. 

Tom.  11.  Gg  Pa- 

I     Pier.  de  Aquila. 


234  MUSEO   PICTÓRICO. 

Para  la  providencia  de  los  coches,  y  desahogo  de  la. 
gente ,  se  dexaba  de  la  esquina  á  la  obra  ,  en  cada,  lado  un 
vano  de  diez  y  ocho  pies  de  diámetro  ,  formando  en  él ,  en 
debida  proporción  ,  un  arco  escarzano  ;  y  sobre  la  clave  del 
Armas  antiguas,     uno  coronaba  un  escudo  de  las  armas  antiguas  de  Madrid, 
y  modernas  de  esta     que  son  una  sierpe  de  oro  en  campo  azul ;  y  sobre  el  otro 
Viilu  de  Aladrid.         las  modernas  de  la  osa  con  el  madroño  en  campo  de  pla- 
ta ,  en  testimonio  de  ser  el  feliz  dueño  de  tan  reverente  obse- 
quio :  y  así  terminaba  la  delincación  de  toda  esta  obra. 
Advertencia  del  £n  que  se  me  ofrecen  prevenir  dos  cosas  :  Li  una  eSy 

^^^o''-  que   habiendo  determinado  J^íadrid  sacar  á  luz  la  des- 

cripción de  toda  esta  felicísima  entrada  ^  mandó  á  cada, 
lino  de  los  autores  de  las  ideas  de  su  ornato ,  delinear  ln 
suya  ,  elogiándola  ,  no  como   que  el  autor  habla  en  ella^ 
sino  como  que  hablan  los  señores  capitulares  ,  d  quienes  la 
Villa  cometió  esta  dilis,encia  :  la   qual  no  tuvo  efecto  por 
los  varios  accidentes  que  sobrevinieron ,  y  mudanza  de  su- 
periores ,  y  capitulares  en  su  Ayuntamiento  ;  y  asi  se  sub- 
sana el  sonido  plausible  de  algunas  voces  elogiando  la  obra. 
La  otra  es ,  que  en  una  función  como  esta ,  que  solo  es 
para  un  dia  ,y  aunque  sea  para  una  octava  ,  es  decente., 
y  aun  preciso  exornarla ,  no  solo  de  motes  latinos  ,  sino  de 
inscripciones  castellanas ,  para  que  luego  al  punto  se  ha- 
ga patente  el  concepto  d  los  que  la  ven  ,  sin  necesitar  de 
preguntarlo  ,  ó  inquirirlo.  Pero  en  un  sitio ,  cuya  pintura 
ha  de  durar  perenne ,  y  perpetuamente  ,   no  se  permiten 
inscripciones   castellanas  ,   sino   alguna   latina  ,  y   esa  y 
qiianto  mas  breve  ,  y  succinta  fuere  ,  será  mas  garbosa^ 
porque  en  estos  casos  hay  tiempo  para  poderlo  especular., 
^  ó  inquirir.  Bien  que  la  discreción  del  Señor  Carlos  11.  que 

está  en  gloria ,  habiéndose  de  poner  dos  epigrafes  latinos 
en  dos  empresas  ,  que  se  colocaron  en  la  pintwa  de  la  ga- 
lería del  cierzo  del  quarto  de,  la  reyna  ,  que  es  la  fihula. 
de  Siqíiis  y  Cupido  en  este  palacio  de  Madrid ,  me  man  t 
dó  su  magestad ,  que  respecto  de  ser  habitación  de  seño- 
ras ,  pusiese  ks  motes  castellanos  ,  y  dexase  los  latinos. 
Excepción  tan  discreta  ,  que  puede  servir  de  exemplo  pa-' 
ra  semejantes  casos.  Como  también  de  que  en  la  pintura 
de  la  pieza  del  despacho  de  su  Magestad  en  Buen-Retiro^ 
en  que  se  pintó  la  monarquía  de  Espaiía  sobre  un  globo, 
sostenido  de  dos  Ji guras  ,  que  dadas  de  las  manos  ,  repre- 
sentaban letras, y  armas,  ayudándose  recíprocamente  d la 
acción;  y  en  otros  sitios  repartidos  diferentes  virtudes ,  y 
empresas  ,  no  quiso  su  magestad  qiie  se  pusiese  mote  al- 
guno. 

CA- 


LIBRO    NONO.  2¿s 

CAPITULO   V. 

lííea  ^y  pÍ7itiira  del  patio  del  Hospital  Real  de  esta  Corte j 

ijue  se  executó  ano   de    1693.   de  orden   de  as  tu 

nobilísima ,  é  imperial  \  illa  de  2vladrid. 


H 


abia  en  el  Hospital  Real  de  la  Corte  ,  que  hoy  llaman 
de  nuestra  Señora  del  Buen-Suceso ,  unos  dibuxos  muy  an- 
tiguos en  el  p^tio ,  que  aunque  ya  la  injuria  de  los  tiempos 
los  tenia  sumamente  deteriorados  ,  y  confusos  ,  todavía  da- 
ban á  entender ,  haber  sido  elogios  ,  consagrados  por  esta 
I  imperial  Villa  á  el  invictísimo  señor  emperador  Carlos  V. 
que  fué  quien  le  fundó  ,  con  la  alta  providencia  de  que 
haya  de  seguir  siempre  la  corte  ;  y  por  eso  se  llama  Hospital 
Real  de  la  Corte  :  bien  que  otros  quieren  fuese  fundación 
:  del  señor  rey  don  Fernando  el  católico ,  el  qual  no  ha- 
I  biendo  tenido  aquí  la  corte ,  pues  el  primero  que  la  puso 
aqui  fué  el  señor  Emperador ,  no  es  creíble  :  y  bien  que  lo 
comenzase  ,  el  señor  Emperador  lo  concluyo  ,  y  dotó ;  y  en 
esta  atención  se  exeeutanun  en  su  obsequio  ios  dichos  elo- 
gios de  tiempo  inmemorial.  En  cuya  consideración  ,  desean- 
do Madrid  que  se  perpetuase  esta  memoria  con  tan  públi- 
cos testimonios  ,  trató  de  repetif  el  obsequio ,  aunque  con 
diferentes  ideas ,  cuyo  cuidado  cometió  á  mi  insuficiencia, 
siendo  comisarios  de  esta  obra  los  señores  don  Lucas  de 
Reynalte  ,  y  don  Pedro  de  Arce ,  caballero  de  la  orden 
de  Santiago  ,  y  habiendo  yo  escrito  la  idea  ,  supuesta  la  cor- 
rección de  dichos  señores ,  y  hechos  los  dibuxos  en  papeles 
acomodados  para  la  mano  ,  los  executó  en  el  sitio  un  discí- 
pulo mió  :  la  qiial  idea  fue  como  aquí  se  describe. 


F 


§.   I. 


orma  timbre  en  la  mitad  de  aquel  costado  hacia  la  sa- 
cristía la  efigie  del  sv;ñor  emperador  Carlos  V.  exaltada  de 
la  V  irtud  ,  y  el  Premio,  á  quien  se  inscribió  este  mote  :  Aín- 
tiio  crescunt ;  dando  á  entender ,  que  la  virtud  heroyca  ere-  Virtud. 
ce ,  alimentada  del  premio ,  y  este  se  aumenta  á  incrementos 
de  la  Virtud  ;  á  la  qual  representa  una  muger  de  varonil  as- 
pecto :  porque  como  dicen  Tito  Livio  ,  y  Valerio  Máxi- 
mo (<?)  ,  se  deriva  su  nombre  ,  a  viro  ,  vel  a  viribns  ,  está 
armada ,  por  el  continuo  combate  con  el  vicio ,  y  con  un 

Tom.  11.  Gz  2  sol 

ic^    Tic.  Liv.   lib.    27.  y   Val.  Max.  iib.  i.  cap.  i« 


236  MUSEO   PICTÓRICO. 

sol  en  el  pecho  :  porque  así  como  el  sol  ilustra  el  mundo 
con  sus  rayos ,  así  la  virtud  ilustra  á  el  hombre  ,  mundo  pe- 
queño, con  sus  vigorosos  esplendores  :  tiene  alas ,  porque  se 
remonta  sobre  la  esfera  de  su  naturaleza ,  y  del  uso  común  de 
los  hombres  vulgares  :  acompáñala  un  chicuelo  con  una  guir- 
nalda de  laurel,  en  demonstracion  del  ingenio,  que  n<5  se  en-  i  ■ 
vejece  ,  así  como  el  laurel  conserva  siempre  su  verdor ;  y  una  ■  ^ 
lanza  ,  para  exercicio  del  valor  ,  porque  son  letras ,  y  armas 
los  polos  de  la  virtud  heroyca,  A  esta  corresponde  abatida 

^r      ■  la  Hereaía  ,  representada  en  una  lisura  anatomizada ,  y  seca, 

cuyo  desabrido  aspecto  representa  la  privación  que  tiene  del 
espiritual  alimento  ,  y  de  la  belleza  con  que  resplandece  la 
verdad  christiana  :  tiene  descompuestos  los  cabellos ,  para 
demonstrar  lo  desordenado  de  sus  pensamientos  ,  porque  co- 
mo dice  santo  Tomas  {d) ,  la  heregía  es  im  error  del  enten- 
dimiento ,  d  quien  obstinadamente  sigue  la  -ooliintad.  Está 
alirmandose  sobre  los  libros  heréticos ,  como  los  de  CalvI- 
no  ,  Arrio  ,  Pelagio  ,  y  Lutero ;  y  porque  este  con  especia- 
lidad escribió  contra  los  siete  Sacramentos,  vertiendo  sus 
execrables  dogmas  por  varias  provincias ,  en  tiempo  del  se- 
ñor Emperador ;  está  la  heregía  esparciendo  siete  áspides  por 
el  avre  :  y  demonstrando  los  triunfos ,  que  gloriosamente 
obtuvo  de  los  protestantes  su  Magestad  cesárea,  se  miran  á 
esta  parte  varios  trofeos ,  y  despojos  de  guerra. 

p,-gmio.  El  Premio  está  representado  en  figura  de  un  venerable 

Anciano  ,  porque  para  la  distribución  de  los  premios  es  me- 
nester muy  madura  consideración  de  los  méritos ;  pues  sin 
ellos  seria  vituperio  ,  tanto  del  que  dá  ,  como  del  que  reci- 
be :  está  ricamente  vestido ,  porque  mal  pudiera  dar  á  otros 
quien  no  tuviera  para  sí.  Acompáñale  un  chicuelo  con  lau- 
reles ,  coronas ,  y  palmas  ,  y  con  el  fruto  de  la  palma  ;  pues 
esto  hace  á  la  utilidad ,  y  lo  otro  á  el  honor ,  que  son  las 
dos  partes  mas  principales  del  premio. 

El  Turco.  Álírase  á  este  lado  aherrojado  el  Turco  con  su  turbante, 

y  media  luna  en  la  cabeza  ,  y  con  variedad  de  trofeos,  y 
despojos  de  sus  armas ,  en  demonstracion  de  las  repetidas 
victorias  que  de  ellas  alcanzó  el  señor  Emperador. 

Enlaza  todo  este  concepto  una  inscripción  retórica  en 
la  targeta  inferior ,  que  dice  así  :  Ales  prctmio  alita  virtiis^ 
ipsaijue  prcemium  ,  Caroli  invictissimi ,  romajjornm  regís, 
Quinti  Imperatoris  ,  Hispaniarum  primi ,  nomen  augustum 
immortalitati  sacrarunt ;  &  turca ,  &  liares! Jormidabile. 


(a)    D.  Thom.  4.  Sent. 


LIBRO    NONO. 


^2>1 


A 


S.  II. 


la  mano  derecha  de  esta  empresa  está  la  virtud  de 
la  Religión  ,  grave,  y  modestamente  vestida,  con  la  cruz,  y 
Biblia  sacra  en  la  mano  diestra ,  la  naveta  del  holocausto 
en  la  izquierda  ,  y  el  Espíritu  Santo  que  la  ilustra ,  sobre  la 
cabeza  ,  con  este  lema  :  Firmata  ccel'itiis  \  dando  á  entender, 
que  por  celestial  divina  providencia  fué  establecida  ,  y  con- 
servada :  y  porque  según  santo  Tomas  {a)  ,  es  la  religión  una 
virtud  moral ,  con  que  rendimos  culto  al  verdadero  Dios, 
tan  connaturalmente  inserta  en  el  alma  ,  que  por  ella  ,  co- 
mo dice  Aristóteles ,  nos  distinguimos  de  los  brutos  ,  aun 
mas  que  por  ser  racionales  :  bien  que  entre  aquellos  no  fal- 
ta alguno  en  quien  late  con  tan  superior  instinto ,  que  me 
persuadí  á  ponerlo  por  símbolo  de  la  religión  ,  continuando 
en  las  demás  virtudes ,  el  apropiarles  por  símbolo  alguno 
de  los  baitos ,  que  en  ellas  con  singularidad  se  señalan  ,  por 
divina  providencia  ,  é  instinto  natural.  De  la  religión  lo  fue 
el  elefante  ,  de  quien  dice  Plinio ,  y  otros  autores  (¿)  ,  que 
es  dotado  de  tan  esiraña  sublimidad  de  naturaleza  ,  que 
tiene  respeto  ,  y  veneración  á  el  sol ,  y  á  las  estrellas ,  Paulo 
Jovio  dice  (c) ,  que  á  el  gran  Dios ,  y  que  guarda  la  reli- 
gión ,  y  que  en  apareciendo  luna  nueva  ,  se  lava  en  un  rio; 
y  si  se  siente  malo  ,  acude  á  Dios  ,  arrojando  algunas  yerbas 
hacia  el  cielo ,  como  pretendiendo  que  por  aquel  medio 
suban  sus  ruegos  á  el  Señor  que  por  natural  instinto  veneraj 
pero  los  mas  concuerdan  que  da  culto  á  la  luna ,  y  así  me- 
reció ser  preferido  por  símbolo  de  la  religión. 

En  exercicio  de  esta  virtud ,  que  resplandeció  tan  supe- 
riormente en  la  magestad  cesa'rea  del  señor  emperador  Car- 
los V,  expresé  en  la  medalla  del  sotabanco  ,  que  está  debaxo 
de  la  repisa  en  que  se  sienta  la  figura ,  el  suceso  del  cruci- 
lixo  arcabuceado  de  los  hereges ,  y  desagraviado  por  el  ce- 
sar :  en  cuyo  caso ,  notando  la  exaltación  de  Christo ,  y  el 
abatimiento  del  saxon  ,  ceñí  el  asunto  á  este  dístico. 

Jmphis  effigiím  Christl  qtiam  Saxo  cacidit 
Relig'ione  kvat  Casar  ,  >i^  iíle  cadit. 


Religión. 


(rt)     D.  Thom.   2.   2.  qii^st.  8r. 
an.  ^.  &  quast.  84.  art.  i. 
{h)     Plin.   lib.  8.  cap.    i.    Pier. 


En 

Val.  Sanazar.  in  Are. 

(c)     Paulo   Jovio   Empre.    mil. 
^lian.  lib.  j. 


238 


MUSEO   PICTÓRICO. 


MAGNANIMIDAD . 


En 


§.     III. 

correspondencia  de  esta,  se  sigue  la  virtud  de  la  Mag- 
nanimidad :  la  qual  es  una  noble  moderación  de  afectos, 
dominando  con  lo  inalterable  de  su  constancia  la  prospera, 
ó  adversa  fortuna ,  negándose  á  acciones  indignas ,  y  conce- 
diéndose Á  empresas  gloriosas.  Tiene  en  la  cabeza  un  yelmo 
con  su  cimera  de  plumas ,  que  demuestra  lo  heroyco ,  y 
elevado  de  sus  pensamientos  (a") ;  y  el  cetro  en  la  diestra  ,  el 
poder  para  eraprehcnderlos ,  y  el  dominio  sobre  las  pasio- 
nes. Tiene  armado  el  pecho ,  y  embrazado  el  escudo ,  por- 
que todos  los  acontecimientos  la  hallen  defendida ;  su  mote: 
Immob'dis  imdique. 

Simboliza  esta  virtud  entre  los  brutos  el  león  genero- 
so ,  de  cuya  magnanimidad  están  llenos  los  autores  (i»)  :  os- 
tenta con  especialidad  lo  magnánimo  ,  quando  provocado 
de  algún  hombre  a  la  lucha ,  como  no  se  halle  herido  ,  se 
satisface  con  rendirle  ,  cesando  su  ardimiento ,  luego  que  le 
ve  postrado. 

Bien  como  león  generoso  mostró  lo  inalterable  de  su  es- 
píritu el  invicto  Emperador ,  quando  noticiado  de  la  gran 
victoria  sobre  el  sirio  de  Pavía,  negd  al  semblante  las  de- 
mostraciones de  placer ,  y  á  esta  imperial  villa  de  Madrid  los 
regocijos  de  la  victoria- 

Con  felicidad  ¡lailé  enlazada  esta  empresa  en  un  dísti- 
co de  Ovidio  (c) ,  que  ennobleciendo  mis  líneas ,  las  honra 
con  la  erudición  de  sus  números. 


Cor  por  a  magnaiumo  satis  est  pr  ostras  se  konii 
JPiigna  siuí-m  Ji.n£m  cum  ¡acet  hostis  habet. 


CLEMENCIA. 


§.   IV. 

Oiiguese  la  Cleiiieíicia ,  á  quien  diííne  el  cordobés  filo'sofo 
así  (d")  :  Est  knitai  in  constitiundis  pcenis  ;  y  atendiendo  á  I 
la  autoridad  de  tan  ilustre  varón  ,  la  puse  con  aspecto  agrá-  1 
dable  ,  coronada  de  iiores ,  que  son  indicativas  de  la  gracia,  I 
y  atando  las  fasces  consulares  con  un  ramo  de  oliva  :  por-  \ 
que  siendo  aquella  la  insignia  de  los  magistrados  en  tiem- 
po de  los  romanos ,  como  dice  Plutarco  (í)  ,  en  vez  de  las 
fuertes  correas  (oon  que  las  ataban  ,  pone  la  Clemencia  el 


[a]    D.  Thom,  2.  2.  quasst.  129.  (c) 

extensio  animi  avi  magna.  {d) 

(h)  PJin.  lib.  íí.  cap.  16.  Pier.  ie) 
\'aler.  Jib.  r. 


Ovid.  3.  Trist. 
Senec.  lib.  de  Clem. 
Piulare,  in  Problem. 


LIBRO   NONO.  239 

vastago  de  la  oliva  ,  previniendo ,  que  al  desprender  la  se- 
gur para  la  cxccucion  de  la  justicia  ,  se  encuentre  con  la  oli- 
va ,  que  es  símbolo  .de  la  misericordia ;  y  así  tiene  depuesta 
á  la  mano  derecha  la  espada  ,  que  es  instrumento  del  casti^ 
go  ;  y  á  la  siniestra  los  libros  ,  que  son  depósito  de  las  leyes; 
y  sobre  su  cabeza  se  lee  el  siguiente  lema  :  sine  strage  v'nidt. 
Simboliza  entre  los  brutos  esta  virtud  el  unicornio  (¿r?), 
no  solo  en  la  clemente  piedad  con  que  purga  las  aguas  de 
la  ponzofia  para  beneficio  de  las  otras  rieras  ,  sino  amparan- 
do benignamente  las  que  acosadas  de  las  otras  fian  de  su 
protección  su  defensa ,  tomándola  tan  á  su  cargo ,  que  no 
duda  exponer  su   vida  en   beneficio  del  rendido  :  no  ca- 
rece de  apoyo  esta  verdad  en  las  sagradas  letras  al  psalm. 
9 1  (/').  Ht  skut  íinicornis  in  misericordia. 

Cierre  este  discurso  otra  autoridad  de  Séneca  (c)  :  ISÍtil- 
liim  dí'cet  magis  clemenlia  qiianí  priiuipcm.  No  lo  pon- 
dera menos  Claudiano  (rf)  :  6ala  dcos  íeijuat  clemcntia  no- 
bis.  Muy  de  asiento  parece  que  moraba  esta  virtud  en  el 
corazón  del  Cesar ,  como  lo  mostró  innumerables  veces ,  y 
en  especial ,  quando  Francisco  Esforcia  llegó  rendido  á  pe- 
dirle perdón  ,  prometiendo  incorruptible  fe  en  su  servicio, 
pues  le  recibió  con  agradable  aspecto ,  nombrándole  Duque 
de  Milán  ,  y  dándole  nueva  investidura  del  estado ,  siendo 
este  el  punto  crítico  de  la  lid ;  de  manera  ,  que  lo  que  no 
pudieron  vencer  numerosos  esquadrones ,  venció  la  clemen- 
cia en  el  generoso  ánimo  del  Cesar  ;  con  que  Esforcia  fué 
mas  poderoso  humillado  que  defendido  :  todo  lo  enlaza  el 
dístico  ,  que  se  lee  en  la  parte  inferior. 


Agmiiia  qiiem  mimquam  vinciint  clementiavincit'. 
Nam  Caro/o  suplex  SJortia  pr<£vahiit. 


R 


V. 


one  fin  á  los  elogios  del  seiíor  Emperador  la  Liberali-         lib£ralidax>. 
dad  ,  la  qual  como  dice  el  Doctor  Angélico  (¿)  ,  es  una 
Tirtud  de  animo  noble  ,  que  da  lo  que  puede  ,  sin  espe- 
ranza de  recompensa.  Está  vertiendo  con  la  mano  derecha 
I    una  cornupia  de  dones ,  y  reserva  otra  llena  con  la  siniestra, 
á  distinción  de  la  prodigalidad  ,  que  todo  lo  da  con  desper- 
'    dicio ,  y  desorden  (/)  ;  y  así  tiene  el  compás  en  la  mano, 
!   '  pa- 

(<i)    PHn.  tib.  8.  cap.  21.  iEüaa.  Consulatu. 

de  var.  hi<.tor.  lib.  7.  (e)     D.  Thnm.  2.  2.  quisr.  117. 

(/')     P<!a¡in.  91.  caví.  1 1.  (/)     Arist.  in  4.  Etlúc.  Zr'/'eí-a/i- 

(c)     Scnec.  de  Clem.  tas  est  meJietas  qujedam  circa  pecu- 

{d)    Ciaud.  de  quarto  Honorlj  nías.                                 .ni 


540 


MUSEO   PICTÓRICO. 


líERMOSURA. 


ÍSVIDIA. 


JííGENJO. 


ja?ÍORANCIA. 


para  medir  las  dádivas  con  la  esfera  de  la  p06Íbilidad  ,  i  cu- 
yo intento  dixo  Séneca  (a)  :  Non  quid  te  oporteat  ¿icci-pe^ 
re ,  sed  quid  me  oporteat  daré.  Concuerda  con  esta  senten- 
cia el  mote  que  se  le  inscribe  :  Nec  tiltra ,  nec  citra. 

Simboliza  gloriosamente  el  águila  esta  virtud ,  que  de- 
fraudarle su  derecho  en  elogios  de  un  emperador  fuera 
agravio  conocido ,  pues  tan  executoriado  le  tiene  desde  el 
imperio  de  los  persas  {F).  El  alimento  que  solicitó  la  indus- 
tria de  esta  real  generosa  ave ,  reparte ,  no  solo  i  las  com- 
pañeras ,  pero  también  á  las  de  diferente  especie. 

Bien  lo  manifestó  el  señor  Emperador ,  quando  habien- 
do conquistado  el  reyno  de  Túnez,  se  le  dio  á  Muley  Ha- 
cen con  sola  una  leve  ceremonia  de  reconocimiento  :  acción 
que  preferí  á  otras  muchas ,  por  ser  executada  en  sugeto  de 
diferente  religión  :  anima  la  empresa  el  dístico  siguiente. 

Prodit  &  in  numquam  proprios  cor  Casaris  almiim'. 
Asserit  idgue  Tiinez  testijicatiir  Hacen. 


H. 


§.  VI. 


.ace  debida  correspondencia  al  retrato  del  seiíor  Empe- 
rador el  de  la  serenísima  emperatriz  doña  Isabel  su  esposa, 
á  quien  exaltan  la  hermosura ,  y  el  ingenio ,  enlazados  de 
este  mote  :  Consortiiim  difficile ,  porque  dificultosamente 
concurren  en  un  mismo  sugeto.  Está  la  Hermosura  coro- 
nada  de  azucenas  ,  que  ,  como  dice  Pierio  (c)  ,  son  símbolo 
de  la  belleza.  Mírase  su  retrato  en  un  espejo ,  que  tiene  un 
chicuelo  ,  vuelto  hacia  afuera  ,  por  demonstrar  que  la  lier- 
mosura  es  un  espejo  ,  donde  mirando  el  retrato  de  nuestra 
naturaleza  en  sugeto  de  mayor  perfección  ,  se  arrebata  el 
afecto  por  el  amor  de  nuestra  propia  especie.  Tiene  á  sus 
pies  la  Envidia  seca  ,  y  consumida  ,  mordiéndose  el  corazón, 
áspides  por  los  cabellos ,  y  alimentando  la  sequedad  de  sus 
pechos  á  una  ponzoñosa  sierpe. 

A  el  Ingenio  representa  un  gallardo  mancebo ,  corona- 
do de  laurel ,  porque  nunca  el  ingenio  se  envejece  :  está 
desnudo ,  y  con  alas ,  por  la  ligereza  ,  y  prontitud  del  dis- 
curso ,  y  la  variedad  de  los  asuntos  que  emprehende  ;  y  así 
un  chicuelo  está  flechando  hacia  arriba  ,  para  demonstrar  que 
aun  las  cosas  celestiales ,  y  divinas  no  se  reservan  á  su  in- 
vestigación. Tiene  á  sus  pies  la  Ignorancia  ,  representada  en 
una  figura  crasa  ,  con  orejas  de  mala  especie  ,  vendados  los 

ojos, 

{a)    Senec.  de  Benef.  mal. 

(b)    Arisi.  lib.  9.  cap.  32.  Plin.  (c)    Pier.  Valer. 

Üb.  19.  cap.  j.  Miían.  7.  de  Ani- 


LIBRO    NONO.   ■  ..í  241 

ojos ,  ricamente  vestida  ,  y  risueña  ,  como  tropezando  en  s::s 
errores  itorpe  ,  y  ciega  ;  enlaza  ti^da  esta  empresa  la  ini>crip-i 
cioii  retorica,  que  se  lee  en  !a  targeta  inferior.         -  o  ,;J 

Conhige  foslicissima  singiilarissimi  viri 

In  Etisabeth  Imperatrice  ,  '  '\ 

Ingcnimn ,  &  Pulchritut^o  congau¿{ent :  Jremit  Invidiai 


A 


littit  Igna'via. 


§.   VIL 


el  lado  derecho  de  esta  empresa  está  España  corona-  i.íva9a. 
da,  y  en  la  targeta  d?  sus  armas  las  de  Castilla  ,  y  Leonj 
y  en  testimonio  de  la  fe  ,  y  amor  con  que  sirve  i  sus  reyes,.^ 
se  lee  sobre  su  cibeza  este  lema  :  Amorc  ,  &Jide ;  y  en  la; 
targota  inferior  haciéndole  lui  cortesano  obsequio  á  la  Em-í 
iperatriz ,  preliricndola  i  Elisa,  hija  de  Belo,  rey  de  los  feni- 
ces ,  que  con  el  nombre  de  Dido  k\é  tan  célebre  en  el 
mundo  por  sus  hechos  heroycos ,  como  por  la  fe  conyugal,^ 
\  aun  después  de  muerto  su  esposo;  pues  por  huir  segundas 
•  ü'.'pcias  ,  eligid  voluntariamente  la  muerte  ,  haciéndose  abra-» 
sar  en  la  pira  de  leños ,  según  la  costumbre  gentílica  :  dice^ 
que  la  mas  digna  Elisa ,  y  con  el  mas  digno ;  esposo ,  res-» 
plandcce  coronada  de  diamantes ,  porque  en  el  cielo  de  su 
trente  puedan  burlarse  de  los  astros,  en  este  dístico.-     - 


s. 


Prxcincta  ,  nt  valeanf  astris  illudere  ,  gemmis 
Dignior  ,  &  digno  fulget  Elisa,  viro. 

§.  VIH. 


'ímboliza  el  caballo  á  este  glcirlOsó  reyno  de  España,  por         -kvkva  e<¡pa9a. 
ser  el  clima  que  los  produce  mas  ardientes ,  y  generosos. 

A  el  lado  siniestro  pone  fin  á  estos  elogios  la  Nueva^ 
España  ,  con  su  arco  ,  y  flechas  ,  algo  atezada  ,  y  coronada 
de  plumas  ,  con  la  targeta  de  sus  armas ,  que  componen  los 
dos  reynos  México  ,  y  Perú  ;  v  por  haber  renacido  á  la  re- 
ligión christiana  ,  después  de  las  tinieblas  de  tantos  siglos ,  y 
aludiendo  á  los  esplendores  con  que  brilla  en  la  sagrada  obs-t 
curidad  de  li  fe ,  se  lee  sobre  su  cabeza  este  mote  :  Fidei 
calígine  miccit  :  y  habiendo  sido  su  descubrimiento  ,  y  con-r 
versión  en  tiempo  de  la  señora  Emperatriz  ,  concluye  en  U 
targeta  inferior  con  este  dístico. 

Barbara  ,  ^«<«  aurijiro  latiii  siib  climati  "vasto^ 

Niimine  nixa  tiio  dogmata  sacra  peto,  hcn 

Toin,  IL  Hh  Sim- 


i42  MUSEO   PICTÓRICO. 

Simboliza  el  rinoceronte  este  reyno  ,  así  por  la  robus- 
tez de  sus  moradores ,  como  por  ser  aquel  clima  produc- 
tivo de  semejantes  fieras. 


c 


S.   IX. 


Concluye  últimamente  hacia  la  parte  que  corresponde  á 
lá  iglesia ,  y  camarín  de  la  virgen  ,  poniendo  en  medió  su 
divino  simulacro  ,  obsequiado  de  espíritus  angélicos ,  con  di- 
ferentes atributos  de  sus  soberanas  excelencias.  Y  respecto  de 
haber  sido  hallada  esta  peregrina  imagen  en  la  eminencia 
de  un  monte  inaccesible ,  se  le  aplica  en  la  targeta  inme- 
diata el  texto  •.  Non  -potest  civitas  abscondi  siipra  montem 
fosita  ,  &c,  Math.  5.  y  á  los  lados  están  el  señor  Carlos  II. 
y  su  esposa  la  serenísima  reyna  doña  Maria-Ana  de  IsJeo- 
burg  ,  en  cuyo  tiempo  se  repitió  este  elogio  ,  convirtiendole 
en  obsequio  de  la  soberana  reyna  de  los  angeles  ,  y  consa- 
grándole los  triunfos  del  señor  emperador  Carlos  V.  por  ma- 
no del  segundo  Carlos,  reconociéndole  autora  de  estos  be- 
helícios  ,  y  retribuyéndoselos  como  á  origen  ,  y  principio  de 
ellos  :  así  como  los  ríos ,  que  habiendo  sido  porción  deriva- 
da de  la  inmensidad  de  las  ondas  del  mar ,  vuelven  á  él  en 
demonstracion  de  gratitud  y  reconocimiento ,  siguiendo  la 
metáfora  de  mar  en  Mari^  :  todo  lo  explican  los  dísticos  que 
incluye  la  targeta  que  ocupa  la  parte  inferior  de  este  recinto. 

Sydereain  postquam  gemmam  patefecit  olynipns , 
Milis  tn  obsequhim  ,  Ca saris  ,  ¿itque  suce 
Coniugis  elogium  ,  sacrat  niin  Caroius  alter. 
A.d  maria  ,  ut  rivi ,  muñera  grata  Jliinnt. 

■i  CAPITULOVL 

explicación  de  las  ideas  que  se  executaron  en  dos  calesines 

de  orden  del  señor  Carlos  II.  y  para  su  real  servicio 

año  de   1696. 


H 


.abiendo  determinado  el  señor  Carlos  II.  que  se  execu- 
tase  un  calesín  de  muy  acomodada  disposición  para  poder 
ir  mas  cómodamente  ,  y  á  la  ligera  i  algunos  sitios  de  su  di- 
versión ,  cometió  su  magestad  la  elección  ,  y  execucion  de 
la  pintura  á  el  autor  de  esta  obra.  Y  executado  el  primer  ca- 
lesín, y  ofreciéndose  tal  vez  querer  su  magestad  ir  á  una  par- 
te ,  y  la  reyna  á  otra ,  lo  qual  no  podia  ser  en  uno  mismo, 
mandó  su  magestad  hacer  otro  con  Jas  mismas  calidades, 
salvo  que  la  pintura  ,  aunque  de  la  misma  mano  ,  fuese  di- 

fe- 


LIBRO   NONO.  243 

ferente  en  la  idea ;  y  una  y  otra  se  pintaron  en  la  armería  del 
Rey ,  siendo  la  idea  de  la  primera  en  la  forma  siguiente. 


E, 


§.  I. 


m  el  tablero  de  la  parte  posterior  de  dicho  calesin  se 
pintaron  el  dios  Júpiter ,  y  la  diosa  Juno ,  conducidos  en 
una  carroza  de  oro  por  las  dos  aves  atributarías  suyas ,  el 
águila  de  Júpiter ,  y  el  pabo  real  de  Juno ,  cuya  alusión  se 
funda ,  no  solo  en  la  circunstancia  de  ser  deidades  venera- 
das de  la  gentilidad ,  sino  que  antiguamente  los  reyes  se  de- 
nominaban con  el  nombre  de  Júpiter  '  :  y  en  conseqüen- 
cia  de  esto  se  le  pone  el  rayo  en  la  mano ,  por  ser  la  de- 
monstracion  de  su  dominio ,  como  dice  Horacio  »  :  Coefo 
tonante  credldimus  lovem  regnarc.  Y  el  mismo  atributo  de 
reyna  le  dan  los  poetas  á  la  diosa  Juno ,  como  lo  dice  Vir- 
gilio 3. 

Asiste  juntamente  á  el  lado  de  Júpiter  el  dios  Mercurio, 
que  es  el  ministro  de  sus  legacías ,  por  su  grande  eloqüen- 
cia  ,  y  discreción  :  y  asimesmo  era  tenido  por  conductor  ,  y 
guia  de  los  caminantes ,  y  arbitro  de  la  paz ,  y  de  la  guer- 
ra ,  como  lo  canto  Ovidio  4. 

Pacis ,  ^  armorum  ,  superis  ,  imisqiie  deorum 
Arbíter ,  alato  ,  q^ici  pede  carpís  iter. 

A  el  lado  de  la  diosa  Juno  asistía  también  la  ninfa  Iris, 
que  es  su  mensagera  ,  como  lo  dice  Natal  Comité  ,  lib.  8. 
Aíythol.  cap.  20  í.  y  por  ser  Juno  diosa  del  ayre,  y  á 
quien  se  le  consagraba  el  Arco  Iris ,  también  símbolo  de 
la  paz  en  todas  letras  :  en  cuya  atención  lo  eligió  por  ilus- 
tre empresa  de  sus  designios  madama  Catalina  de  Medicis, 
reyna  de  Francia  ^ ,  en  que  se  ofrecen  reparos  bien  prodi- 
giosos ,  que  omite  por  ahora  la  modestia  del  autor. 

A  el  extremo  de  esta  historia  se  miran  dos  cupidillos ,  el 
uno  flechando  los  harpones  del  consorcio  conyugal ,  y  el 
otro  con  las  teas  encendidas  de  Himeneo. 

En  conseqttencia  de  esta  idea ,  y  en  el  tablero  de  la  par- 
te anterior ,  se  mira  un  geroglítico  de  la  Paz  ,  y  sus  efectos; 
porque  tanto  los  oficios  de  Mercurio ,  como  los  de  la  nin- 
Tom.  11.  Hh  2  fa 

1  Rtges  autem  olim  loves  voca-  4     Ovid.  Fast.  ;. 

runt  omnes.   Naial.   Coni.  Mythol.  5     Iris  fungebatur  eodem  mtiney* 

cap.   r.  apud   lunonem  ,  quo  fungare    soiitut 

2  Horat.  lib.  ^.  Oda  5.  fuit  Mercurius  opud  lovem. 

3  /'Ist  eg'i ,  quie  divum  inceJo  re-  6    Gieron  Ruchelo ,  lib.  de  le 
gina  Jo-visque,  impresse. 

£t  sóror ,(¿ coniux.y it^.Geoig.  i. 


FAZ. 

SUROR  BÉLICO. 


ABVh'DAKCJA. 
C1£XGJA. 


JiíPTUNe. 


TSTIS. 


244 


MUSEO   PICTÓRICO. 


fa  Iris ,  son  encaminados  i  este  fin.  En  él  está  la  Paz  suje- 
tando á  el  Furor  bélico ,  embravecido  ,  como  el  que  supone 
Virgilio  aherrojado  en  el  templo  de  Jano  '.  , 

Furor  imp'ius  inhts , 
Sava  sedens  siipcr  arma,  &  centinn  v'mchis  ahen'is^ 
JPoít  tergum  nodis  fremit  horridiis  ore  criunto. 

Y  á  este  mismo  paso ,  con  el  beneficio  de  la  Paz  ,  se 
exaltan  la  Abundancia  ,  y  la  Ciencia ,  que  están  á  el  otro 
extremo  ,  porque  una  y  otra  se  fecundan  con  el  apacible 
riego  de  la  tranquilidad  pacífica. 

En  la  parte  superior  en  los  dos  vaciados ,  que  en  forma 
de  estípite  reciben  la  cubierta  del  calés ,  están  dos  cupidillos 
con  dos  cifras  de  los  heroycos  nombres  de  sus  majestades, 
como  prefiriéndolas  á  sus  honestos  harpones  por  fiechas  mas 
poderosas  para  sus  triunfos. 

En  los  tableros  del  lado  derecho ,  porque  se  manifieste 
también  en  las  ondas  el  imperio  do  la  magestad  española ,  se 
miraba  á  el  dios  ISieptuno  venerado  por  rey  d'J  océano, 
conducido  ,  y  festejado  de  los  tritones ,  que  son  los  vasallos 
de  aquel  proceloso  imperio. 

Corresponde  también  á  el  otro  lado  la  diosa  Tetis ,  su 
muger  ,  y  reyna  del  océano  ,  conducida  como  preciosa 
perla  en  una  concha  de  nácar ,  y  festejada  de  las  ninfas 
Nereydas ;  y  en  la  parte  superior  está  un  cupidillo  rom- 
piendo sus  flechas ,  como  armas  inútiles ,  á  vista  de  tanta 
perfección  ;  y  en  lo  restante  de  algunos  frisos ,  faxas ,  y  va- 
cíos estaban  hermosos  cupidilios  texiendo  festones ,  y  guir- 
naldas de  palmas ,  laureles ,  y  flores ,  para  coronar  sus 
amorosos  triunfos. 


§.    II. 

JLyescribesc  la  pintura  del  segundo  calesín  para  servicio 
de  sus  magestades ,  en  conformidad  de  lo  que  dexo  preve- 
nido á  el  principio  de  este  capítulo  ,  cuya  idea  se  dispuso  en  I 
la  forma  siguiente. 

El  asunto  principal  de  esta  pintura  fue  ponderar  los 
triunfos  de  la  Belleza ,  y  el  imperio  de  amor ;  y  habiendo 
examinado  que  los  quatro  hijos  de  Saturno  ,  que  fué  el  pa- 
dre de  los  dioses  de  la  gentilidad,  dividieron  entre  sí  el  im- 
perio del  universo  ,  reservando  Júpiter  para  sí  el  cielo  ,  y  el 
fuego  i  Juno  el  ayre  j  Neptuno  las  aguas  ;  y  Pluton  la  tierra 

con  I 

1     Virg. 


LIBRO  NONO.  245 

con  sus  encendidos  senos  ' ;  y  siendo  procreada  después  la 
diosa  Venus ,  d  ya  de  la  mas  candida  espuma  del  mar ;  o,- 
como  otros  quieren  ,  en  una  concha  de  nácar ,  como  preciosa 
perla  ,  por  ser  diosa  de  la  hermosura  :  y  corroboradas  sus 
fuerzas  con  las  de  su  hijo  Cupido ,  hallándolo  tíxlo  ocu-^ 
pado  ,  y  viendo  la  soberanía  de  su  poder  sin  dominio  algu- 
no, resolvieron  dominarlo  todo,  y  que  Júpiter,  Juno,  Nep- 
tuno  ,  y  Pluton  ,  y  todo  el  resto  de  los  dioses  ,  reconociesen 
su  dominio ,  y  rindiesen  vasallage  á  su  imperio.  Y  en  esta; 
I  suposición  se  executó  en  el  tablero  de  la  parte  posterior  del 
calesin  la  delincación  de  esta  fábula ,  triunfando  en  un  carro 
de  oro  la  diosa  Venus  en  la  concha  de  nácar ,  con  un  co-  vsnus. 
\  razón  encendido  en  la  mano  (¿z)  j  ó  porque  tiene  de  su  ma- 
.  no  los  corazones ,  o  por  el  fuego  del  amor  que  introduce 
i  en  ellos ,  conducida  de  dos  palomas  ,  que  por  ser  tan  fecun-  • 
das,  son  las  aves  mas  gratas  á  su  deidad  =.  Y  en  la  parte 
superior  de  la  popa  de  este  carro  se  mira  presidiendo  el 
dios  Cupido  sobre  el  globo  del  mundo ,  en  demonstracion  cupido. 
de  que  todo  lo  domina  ,  en  acto  de  flechar  sus  poderosos 
harponcs  ,  vendados  los  ojos ,  para  significar  que  á  ninguno 
reserva  ,  ni  privilegia.  Y  así  las  quatro  deidades  referidas  ,  en 
quien  se  simboliza  el  imperio  del  universo  ,  van  sujetas  ,  y 
avasalladas  de  su  dominio,  admirando  tan  soberano  poder  3. 

Y  juntamente  va  acompañado  de  varios  trofeos ,  de  bande- 
ras ,  insignias ,  laureles  ,  palmas,  espada  ,  y  cetro  ,  en  que  se 
representan  el  valor ,  el  poder ,  y  las  divisas  de  varias  mo- 
narquías ,  que  todos  son  trofeos  de  su  universal  dominio  4, 

Y  en  lo  restante  se  miran  algunos  cupidillos ,  texiendo  va- 
rios festones  de  flores  ,  para  coronar  sus  triunfos. 

Y  para  caliHcar  mas  los  de  la  hermosura  con  la  com-' 
petencia  ,  porque  vencer  sin  contrario  ,  parece  menoscabo 
del  vencimiento ,  se  mira  en  el  tablero  del  costado  derecho 
á  el  dios  Júpiter  ,  entregándole  i  Mercurio  la  celebrada  Po- 
ma de  oro  del  huerto  de  las  Hespérides  ,  que  introduxo  la 
diosa  de  la  discordia  en  el  convite  de  los  dioses ,  por  no 
haberse  hecho  mención  de  ella ,  intimándole  á  Mercurio  la 
comisión  de  que  la  lleve  i  Pa'ris  en  el  monte  Ida  ,  para  que 
haciendo  juicio  de  las  tres  deidades  Palas ,  Juno  ,  y  Venus, 

se 

I     Diod.  Sicul.  ¡ib.6.  cap.j^.  siod.   ¡ib.  2. 

,  í^inr.  Catt.  lib.  de  Imag.  Deor.  2     Perqué   leves    auras    iunctis 

f.ntr.  14.8.  invecta    columbis.    Oi'id.   ¡ib.    ij. 

Ferus  &  Cupido  Metamor. 

Semper  ardemes  acuens  sagitas  ,  3     Vicit,&  Superísamor.  J^wc. 

Cute  cruenta.  inOcta.  ii  in  H:poI.         ^             .     , 

H»yat.  ¡ib.  2.  0.A  8.  4    Omnia    vincit    amor.   f^i'K£', 

(«)     Ex  amore  inagnum  fit   ho-  Eg¡oga.                                       '  ^     " 

minis   incendimn.   P¡aut.   i¿   He- 


246  MUSEO   PICTÓRICO. 

se  la  entregue  á  la  mas  perfecta.  Y  en  el  tablero  correspon- 
diente á  el  otro  lado  va  caminando  ayrosa  la  diosa  Venus 
á  esta  competencia  ,  produciendo  el  campo  variedad  de  flo- 
res á  el  contacto  de  sus  hermosas  plantas  ,  y  Cupidillo  ani- 
mándola con  la  seguridad  de  la  victoria. 

En  el  tablero  de  la  parte  anterior  se  mira  la  execucion 
del  juicio  de  Páris,  prefiriendo  con  el  premio  de  la  Man- 
zana de  oro  á  la  diosa  Venus ,  en  oprobrio  de  Palas  ,  y  Ju- 
no :  las  quales ,  como  concluida  ya  la  palestra  ,  están  vis- 
tiéndose ,  y  Palas  despechada  con  ayroso  ademan  encaján- 
dose la  celada  ,  como  ofendida  del  desprecio. 

Agregase  á  esta  fábula  tan  común  un  reparo  particular, 
y  es ,  que  la  diosa  A^enus  tiene  un  lucero  sobre  la  cabeza, 
por  ser  esta  deidad  uno  de  los  siete  Planetas  del  ciclo  ,  y 
porque  es  muy  esencial  para  este  caso ;  pues  aun  en  juicios 
tan  acreditados  como  el  de  Páris ,  no  basta  para  la  seguridad 
del  premio  la  hermosura  de  los  méritos  :  es  menester  tam- 
bién tener  estrella  ;  y  así ,  aunque  Palas ,  ó  Minerva  ,  en 
quien  se  representa  el  valor ,  y  el  ingenio  ,  por  haber  sido 
inventora  de  las  artes ,  y  sciencias  ^ ,  y  Juno ,  en  quien  se  re- 
presentan las  riquezas ,  y  el  poder  2  ,  como  no  tenian  estre- 
lla ,  tampoco  tuvieron  fortuna. 

Por  eso  advertida  la  Providencia  dispuso  que  no  le  fal- 
tase este  celestial  carácter  á  los  misteriosos  símbolos  de  las 
magestades  de  España  ;  pues  el  león ,  coronado  rey  de  la 
monarquía  sensitiva ,  es  uno  de  los  doce  signos  del  Zodiaco; 
y  el  águila  ,  coronada  reyna  de  las  aves ,  es  una  de  las  qua- 
renta  y  ocho  constelaciones  del  cielo ,  decimasexta  de  las 
que  están  entre  el  Zodiaco ,  y  el  Polo  Boreal  3  ;  y  así  van 
expresados  estos  dos  símbolos  en  los  tableros  de  las  com- 
puertas ,  dominando  sobre  el  globo  terrestre ,  y  sobre  la  ca- 
beza la  estrella ,  6  lucero  ,  que  en  un  pedazo  de  cielo  ,  cir- 
cundado de  una  guirnalda  de  flores ,  traen  dos  graciosos 
cupidillos. 

En  las  otras  porciones  mas  estrechas  hay  variedad  de 
flores  en  festones,  vastagos ,  y  pendientes  ,  enlazados  de  unas 
bandas  ,  ó  cintas ,  trofeos  todos  que  contribuyen  i  los  triun- 
fos de  la  hermosura ,  y  el  amor. 


CA- 


I     Non  solum  artium  Minerva,  Bocac.  lib.^.Gen.Deor.  NatalCom. 

•ed  armoruui  quoque  dea  est.  Ter-  Hb.  2.  Mytto¡.  cap.  4. 
tui.  ¡ib.  de  coron.  milit.  cap.  12.  3     Christoph.  CJav.  in  Spheram. 

a     luno  divitiarum   dea.  loan.  loan,  de  Sacro  Bosco. 


LIBRO   NONO.  P«47 

CAPITULO   VIL 

'    Idea  para  la.  pintura  de-  la  Iglesia  Parroquial  de  san 
Nicolás  de  Bar  i  en  la  ciudad  de  Valencia.  -í» 

JL  J. abiendoscle  ofrecido  á  Dionis  Vidal,  discípulo  mío, 
pintar  á  el  fresco  la  bóveda  de  la  iglesia  parroquial  de  san  Ni- 
I   cola's  obispo  de  la  ciudad  de  Valencia ,  me  pidió  con  dic- 
tamen de  aquella  ilustre  Parroquia  ,  que  le  formase  la  ¡dea, 
que  me  pareciese  mas  adequada  para  aquel  sagrado  templo. 
Y  habiéndome  informado  que  fué  también  su  antiguo  t¡- 
rular  el  glorioso  san  Pedro  martyr,  de  la  sagrada  religión  de 
predicadores ,  se  determinó  ,  <]ue  en  la  una  banda  del  cuer* 
I  po  de  la  iglesia  se  pintasen  elogios  de  san  Nicolás  de  Barí, 
i  y  en  la  otra  de  san  Pedro  martyr,  .  ■-uc.kií 


Ha 


§.  L 


.abiendo  pues  observado  que  eran  doce  los  lunetos  de 
dicha  bóveda ,  no  sin  especial  misterio  ,  discurrí  hacer  elec- 
ción para  cada  luneto  de  uno  de  los  casos  milagrosos ,  y  mas 
seiíalados  de  la  vida  de  los  dos  santos ,  apropiando  cada 
caso  á  uno  de  los  doce  sagrados  Apostóles ,  guardando  en 
todos  doce  la  misma  contextura ,  y  lazo  retórico  que  en  el 
siguiente  ;  variando  solamente  los  símbolos ,  y  tiguras ,  mo- 
rales ,  según  lo, pidieren  las  alusiones. 


E, 


•       '■  "• 


íl  primero  que  se  ofrece  executar  de  la  vida  de  san  Ni- 
colás es  ,  quando  habiendo  repartido  la  limosna  que  llevaba 
prevenida  ,  llego  una  pobre  baldada  á  implorar  su  comisera- 
cion ,  y  no  teniendo  que  darle ,  la  levantó  libre  ,  y  sana  de 
su  dolencia. 

Este  caso  se  executó  en  una  medalla  de  colorido ,  guar- 
necida de  una  guirnalda  de  frutas  de  oro ,  y  otros  adornos 
que  ocupan  la  mayor  parte  del  capialzado  del  luneto.  Y  res- 
pecto de  que  en  esta  acción  imitó  el  santo  á  el  apóstol  san 
Pedro  quando  levantó  sano  á  el  paralitico ,  que  á  la  puerta 
del  templo  de  Jerusalen  le  pidió  limosna  ,  se  pondrá  este  sa- 
grado apóstol  grabado  ,  como  de  medio  relieve  ,  en  una 
medalla  que  se  ringirá  de  bronce  sobre  el  frontis  que  guar- 
nece la  ventana  del  formalete.  Y  para  demonstrar  la  seme- 
janza de  estos  dos  actos ,  se  pondrá  en  otra  targeta ,  que  me- 
dia 


XA  LIMOSNA. 


^48  M  U.6  E  o  1?  I  C  T  O  Pv  I  C  O. 

dia  entre  el  apóstol,  y  nuestro  santo  el  siguiente  texto  :  Af' 
gcntiiin,&  auí¥hi\i7oh  eit  mihi:  (^nod  ¿lutem  habeo ,  id 
tibi  do.  Acta  Apost.  cap.  3. 

v.iii  Y. respecto  de  que  en  esté  caso  concurriéronla  virtud 
de  la  canmiseracloii.,  y  la  .limosna ,  se  pondrán  estas  dos 
virtudes  en  las  dos  enxutas  que  forma  el  lunero  en  los  dos 
extremos  inferiores  de  la  historia  sostenidas  de  unas  nubes. 
CONMISERACIÓN,  ^' ¡i;) rJEistará  la .Cciniíiiseracion'' á  mano  derecha,  representada 
"  pj£DAi>.  ^^  una  doncella! de  rhermoso  y  grato  aspecto,  color  blanco, 

y.iójasi carnosos  ,:inariz  aguileña',  'tendrá  alas  en  la  espalda, 
y.estidd  de  eni^&tiiado,  y  una  flama  sobre  la  cabeza  ,  la  ma^ 
jio  siniíístra  sobré  ei'^eeho  ,;y  con. la  diestra  verterá  una  cor- 
nucopia de  varias. cosas  útileb  i  Ja  vida,  hunaana,,  como  frutas, 
lacimos,  espigas^  ¿kc  '.  yiWiUna  targetilla.,;W¡;que  terminí» 
eLángulo  de  laenxuta  enifotma.de  repisa, jie- leerá  este  texto: 
^\ddgniím  est  -pietaJ/s  Sacramentífni  ¡,  i.  ad  Timoth.  3.  ;. 
A  la  otra  mano  se  pomlrá  en  la.  misma  conformidad 
la  virtud  de  la  Limosna ,  repiesentada  en  una  matrona  gra- 
ve, y  de  bello  aspecto,  y  hábito -talar ,  cubierto  el  rostro  con 
un  velo  transparente ,  y  hacia  la  mano  izquierda  tendrá  ri 
cbgido.ier  enfaldo  j  como  que  tiene  allí  la  limosna  ,  y  con  H 
deCecha  ,  recatándola  de  la  izquierda,  estará  dando  limosna 
á  dos  chicuelos  pobrecitos,  según  aquel  documento  de  Chrisn 
to  Seiíor  nuestro  por  san  Matlieo  (d)  :  Nesciat  sinistra  tu^l 
quid  faciat  dextera  tiia '■,  y  tendrá  sobre  la  cabeza  una  lu-? 
terna  encendida ,  y  circundada  de  un  vastago  de  oliva  conr 
sus  hojas ,  y  frufo  *  ;  y  en  la  targetilla  de  su  ángulo  inferioc 
este  texto  :  Facicns  eleeniosynas  multas  pkly.  Act.  i  o. 

Pondransele  en  los  otros  dos  ángulos  superiores  dos  an-  j 
geles  del  coro  de  los  Custodios ,  cuyo  carácter  es  llevar  de 
Ja  mano  un  niño  humildemente  vestido,  ó ^|fc  incensario,' 
por  estar  simbolizadas  en  el  humo  del  incienso  nuestras  ora- 
ciones, que  conduce  ,  y  ofrece  nuestro  Ángel  Custodio  en  eJ 
DIOS  ,  Y  su  cARAc-  consistorío  supremo  del  Altísimo.  El  primero  tendrá  este  tex- 
T£R.  to:  Alerces  tna  magna  nimis.  Gen.  15.  El  segundo  este: 

Surge  ,  &  ambula.  Act.  3.  Y  en  el  remate ,  ó  ángulo  supe- 
/  rior  del  luneto  habrá  otra  targetilla  donde  se  escriba  este 

epigrafe  :  Pietate  exardens. 
~¿t3:  ■■<..: 

«£rt   i\.'.  §.     III. 


ANGELES    CUSTO- 


E 


(n  el  segundo  luneto  se  pintó  la  dotación  eje  las  tres  : 
doncellas  por  éste  glorioso  santo ,  con  el  recaco,  y  cautela 

que 


1     Cesar  Ripa,  foi.  426.  2    Ripa  ,  fol.  131. 


LIBRO   NONO. 


'S49 


que  es  notorio  :  en  que  practico  el  documento  de  Christo 
Sefior  nuestro  por  san  Aiatco ;  y  así  so  pondrá  en  la  me- 
dalla correspondiente  este  sagrado  ángel  con  eíití^  texto  :  Uf 
s¡t  eleemosyna  tua  in.abscondito.  .\ii-3t.  u 

Ponesele  á  el  lado  derecho  Ja  virtud  de  la  Largueza  ,  te'- 
presentada  en  una  hermosa  doncella  de  rostro  alegre,  y  ri- 
camente vestida  ,  que  con  la  mano  siniestra  tenga  una  fuen- 
te ,  ó  azafate  lleno  de  joyas,  y  monedas,  y  con  la  derecha 
toma  un  pufiado  ,  ofreciéndolo  á  Jos  que  la  miran  :  y  asi- 
mesmo  tendrá  una  águila  de  oro ,.  de  tamaño  proporciona- 
do sobre  la  cabeza ,  y  una  guirnalda  de  flores  con  este  texto: 
Iiixta  modiim  dotis  ,  qitatn  virgincs  accipere  consuevenint. 
Exod.  Í2  2.  ;    "'• "'  "■■    -'' 

A  el  otro  lado  se  pondrá  la  virtud  del  Recato  ,  repre- 
sentada en  una  matrona  ,  con  el  trage  modesto  ,  y  de  color 
ceniciento  :  tendrá  en  el  recjazo  un  aiminio,  recogiéndole 
con  la  mano  izquierda  ,  y  señalando  á  él  con  la  derecha  ,  y 
cubierto  el  semblante  con  un  delicado  velo ,  y  en  su  lugar 
este  texto  :  Cave ,  ne  qu'is  noverit ,  qiiod hiic  veneris.  Ruth  3 '. 

En  la  parte  superior  dos  archangclcs ,  cuyo  carácter  es 
un  pliego  cerrado  como  carta ,  y  pendiente  de  él  un  diplo-' 
ma ,  ó  sello  de  oro.  El  de  mano  derecha  con  este  texto; 
Videte  magnalia  Domini.  Exod.  14.  A  el  de  la  siniestra  es* 
te  :  Ofjic'ia  ministronim  eiiis.  2u. Paral.  9.  ^ 

En  la  targeta  superior  este  epígrafe  :  Providus  ,  & 
cautus.  ...  .  i    - 


§.'it 


ll¿ri 


ÍARCUEZA. 


RECATO. 


1  t  K  S  3 


ARCHANGELSS , 

SU  CARÁCTER. 


.jp 

n  el  tercer  luneto  se  expresará  la  resurrección  ,  que  sáft 
Nicolás  de  Bari  execntó  en  wñ¡  infante  ,  á  quien  halló  con- 
vertido en  carbones  la  huéspeda  del  santo  ,  volviendo  de  véc 
la  celebridad.de  iu;  consagración ';tá 'cuya  piedad- feéürrió  lá 
afligida  madre  coo  losi  abracados  i  cfeisp^ojos -de-' los  íriOcchteí 
miembros ,  donde  enconti;o  el  alivio  su  congojar ,  y  la  vida 
el  inocente  niño.  Y  porque  esteácío  mibgVoso'ptócediÓ  ho 
solo  de  habito  de  caridad,  si nh  taimbicn'dé'|l-átíhid'';  pttí¿^ 
aquella ,  excitada  con  Ja  cOnmiscuaCiíini  tírlcetldfí)'  él- amor  dH 
Cr¡adt)r,en  la  ci:i¡at^ira  para  .el  herVcHcio  ^  Y'tit^  -itt^ifelidá'-dH 
noble  r¿C|OnociniÍQí>to.á  yl  hospedage  ,  cxc'Kcytñ-Afy-Aténtii'H 
recompensa  ,  se;.pQndranr'en  las  dos.  enxutaíMnferiíVHis  deí  íú- 
neto  dos  figuras  morales ,  una  á  mano  derecha ,  que  repre- 
sente la  Caridad,  la  qual  estará  vestida  dg ,  e^yrj^ijnatío  <  ó 
color  dé  fuego,  y  sobré  la  cabeza  una  flaiiító^.iVsÍHniti&an^o 
tiene  por  único  objeto'  a  Uios-,*  adonde  se  pxi^ániína.:^  ^si 
como  el  fuego',  i  qüi?n  ninguiu  ^diligencia  podrá  torcer  st^ 
Tovi.  II.  11  na- 


CARIDAD. 


250 


MUSEO   PICTÓRICO. 


GRATITUD  ,    I 

AGRADECIUIEíiTO. 


.ctKaif  lí.  1 


nativa  inclinación  á  lo  alto ,  y  quien  simboliza  en  su  activo 
ardor  el  incendio  del  amor  divino  ,  como  dixo  Christo  nues- 
tro bien  :  Ignem  vent  mittere  in  terram  ,  &  quid  voló,  ni- 
si  ut  ardeat.  Tendrá  asimesmo  esta  figura  tres  chicuelos, 
alimentando  á  el  uno  i  sus  pechos ,  según  aquella  sentencia 
de  Christo  Seííor  nuestro  :  Quod  uni  ex  miiümis  nteis  Je- 
cistis  mihi  fecistis  ;  y  representando  los  demás  la  triplici- 
dad de  esta  virtud ,  pues  incluye  en  sí ,  como  en  último 
acto  de  perfección  á  la  Fe ,  y  Esperanza ,  porque  sola  la  Ca- 
ridad permanece  en  la  patria  ,  como  dice  el  Apóstol :  y  en 
la  targetilla  ,  en  que  termina  el  ángulo  inferior  del  luneto  se 
leerá  este  texto  :  Oiiinia  vestra  in  charitate  jiant  '.  Y  en  el 
ángulo  correspondiente  á  mano  izquierda  se  pondrá  otra  fi- 
gura que  represente  la  Gratitud ,  la  qual  tendrá  en  la  mano 
derecha  un  ramo  de  habas  ,  y  de  altramuces ,  d  lupinos  ,  que 
en  Andalucía  llaman  chochos ,  por  ser  estas  legumbres  de 
tan  rara  virtud  ,  que  no  solo  no  gastan  la  fertilidad  á  la  tier- 
ra donde  se  crian ,  sino  que  antes  la  fecundan  ,  y  engrasan 
mas ,  como  lo  dicen  los  naturales  2.  Tendrá  una  cigüeña  en 
la  otra  mano ,  de  quien  dicen  Oro  Apolíneo ,  y  Pierio  Va- 
leriano ,  que  esta  ave  mas  que  otra  alguna  atiende  con  gran 
reconocimiento  á  sus  padres  en  la  vejez,  Y  por  esto  era  ge- 
roglífico  del  agradecimiento  entre  los  egipcios ,  y  lo  graba- 
ban en  las  monedas ,  y  cetros ,  como  dice  Pierio  3  ;  y  el 
mismo  autor  le  pone  por  mote  :  Gratus  aniínns.  Como 
también  á  el  perro  ,  de  quien  dice  que  nunca  olvida  á  los 
que  le  hacen  bien  4  :  y  así  se  pondrá  junto  á  esta  figura» 
mirándola  afectuoso  y  halagüeño ,  y  en  la  targetilla  de  su 
ángulo  se  leerá  este  texto  :  Gratulafio  vestra  abiindet ,  adj^,) 
Philip.  I.  cap.  26. 

Sobre  el  frontis  que  guarnece  la  ventana  del  formaletej 
se  fingirá  una  medalla  de  bronce,  donde  parecerá  grabada 
la  figura  del  apóstol  san  Pablo ,  á  quien  imitó  nuestro  glo- 
rioso san  Nicolás  en  la  resurrección  del  infante  ;  pues  el 
Apóstol  resucitó  á  un  mancebo ,  que  poseído  del  sueño  ,  ca- 
yó de  una  ventana  estando  una  noche  el  santo  disputando 
con  sus  discípulos  en  Troade ,  donde  concurrieron  las  cir- 
cunstancias de  resurrección  ,  movido  de  caridad  y  gratitud  á 
¡el  hospedage  donde  tenia  el  cenáculo.  Y  para  demonstrar  la 
semejanza  de  estos  dos  sucesos ,  se  pondrá  en  la  targeta  que 
media  entre  el  Apóstol  y  nuestro  Santo  esta  inscripción  ,  ó 

•  ■ '  sa- 


\ 


i 

I 


ii    I.  ad  Cor.  x6. 

a  Pinguttcere  hos  tatú  arva  ,  vi- 
neoíque  diximus.  Plin.  iib.  i8.  c.  14. 

3  j4tque  ego  animadverti,  quibus- 
dom  in  numnifs  buiutmodi  sceptri  spt- 

-Sft  .1- 


ciem ,  ciconia  capite  insigtiem  esstt 
Pier.  in  cicon. 

4  Canis  porro  illos  ,  qui  de  tt  be- 
nemeriti  fuerint ,  numquam  obüvioni 
tradit.  ídem  ibi. 


LIBRO   NONO. 


25^ 


"siigrado  texto  :  Kolitc  turban ;  anima  euim  ¡Psiiis  in  ifso 
€st.  Act.  cap.  20.  En  cuya  composición  es  de  notar ,  que 
Wta  ,!  y  las  dos  referidas  inscripciones  de  las  virtudes ,  son  to- 
das dcí  apóstol  san  Pablo  ,  a  quien  imito  san  Nicolás  en  el 
milagro  citado;  ' '  ■  . ;  1  '  ^  . 

'^       Pondransele -también  en^  Ids  .dos  ángulos  superiores  del       coro  de  zosrkiN- 
lüneto  doí  angcjeS' del  coro<  do  Jos  .Principados  ,  cuyo  cav     cipadqs,  y  sv  ca- 
rácter  es  una  antorcha  encendida  en  la  mana  siniestra  ,  á  ^Ractír. 
cuya  luz  se  iluminan  algunas  estrellas ;  y  de  estas  algunas 
nubes  ;  el   uno  tendrá  esté  moté  :  Ninüs  confürtatiis  est 
Principatns.  Psalm.  138.  el  otro  este  :  Pro  principatti  Sá 
tfer'dótiír  siii ,  i.  Macab.  7.  y  en  h  targeta  superior  leste  epí- 
grafe :  Et  plus  ,  &  gratiis. 


E. 


§.  V. 


m  et  quarto  luneto  se  pintará  el  caso  maravilloso ,  en 
que  san  Nicolás  resucito  aquellos  tres  inocentes  niños ,  con-, 
■virtiendo  juntamente  á  el  mesonero  impío  ,  que  los  habia 
escabechado. 

'■  Apropíasele  el  caso  del  apóstol  san  Felipe ,  quando  li- 
bertó á  la  ciudad  de  Hyerapolis  de  aquel  fiero  dragón  que 
se  alimentaba  de  carne  humana  ,  y  se  le  pondrá  este  te»- 
"to  :  S:  est  língua  ciirationis  1,  cst  ¿^  initigationis.  -^cf 
cíes.  26.  •■       ■  ■  [ 

A  la  mano  derecha  se  pondrá  la  virtud  de  la  Justicia^ 
Representada  en  una  hermosa»doncella  vestidai.de  bíarteo,  y 
con  los  ojos  vendados.  En  la  mano  derecha,  tendrá  las  fa'3=- 
ees  consulares  ,  que  era  la  insignia  de  la  justicia  de  los^Tiia' 
gistrados  en  tiempo  de  los  romanos.  ^  en  la  siniestra  una 
riama  ,  v  junto  á  sí  tendrá  un  avestruz  ,  en  demonstracion  de 
que  qualquiera  caso,  por  arduo  que  sea,  hade  procurar  el 
juez  desmenuzarlo  ,  y  digerirlo  ,  sin  perdonar  á  fatiga  alguna 
para  administrar  rectamente  justicia,  sin  que  le  mueva  pa- 
sión ,  ni  respeto  humano  que  le  haga  torcer  su  rectitud; 
Todo  lo  qual  demuestra  la  candidez  del  vestido  ,  el  tener 
vendados  los  ojos  ■,  y  la  flama ,  que  siempre  se  encamina  á 
lo  alto  ;  y  se  le  pondrá  este  texto  :  Cum  intenogaveris^ 
corripe  iuste.  Eccles.  11. 

A  la  mano  siniestra  se  pondrá  la  Verdad ,  representada 
en  una  hermosa  doncella  desnuda  ,  honestada- con  algún  ve- 
lo ,  y  que  en  la  mano  diestra  levantada  tenga  el  sol ,  á  el 
qual  estará  mirando  ,  y  en  la  otra  un  libro  abierto  ,  junto 
con  un  ramo  de  pilma ;  y  dehaxo  del  pie  derecho  el  globo 
del  mundo  ,  y  se  le  apUeará  este  texto  :  Veré  scio ,  quod  ita 
sit.  lob.  9.  ^^^<iVx"= 

Tom.  11.  I¡  a  En 


.ylOlOl-.. 


JUSTICIA. 


\  3.a  oí'^í 


VíRDAS. 


353 


MUSEO   P  I  C  T  O  R  I  C  O. 


T£R. 


CORO  DE  ZAS  riR-  Eti  la  parte  superior  dos  angeles  del  coro  de  las  Vlrtu- 

TüDEs,  Y  5UCARAC-     des ,  cuyo  carácter  es  una  vara,  en  reprt^íentacion  de  la  de 
Moysés  j  y  así  en  la  parte  superior  tendrá  dos  luces,  una 
/  .á  cada  lado  ,  y  en  la  inílriür  terminará  en  una  cabeza  de  ser- 

piente ,  y  se  le  pondrá  á  el  uno  este  texto  :  In  manu  tua 
.•^ao~~->        'wirttis  ,  &  potentia.  i.  Paral.  19.  á  el  otro  este  :  Fiat  pax 
in  virnite  tita.  Psalm.   121.  y  en  la  targcta  superior  este 
"^  ..epígrafe:  Obsecrat ,  increpat. 


RELIGIOK. 


I 

ZSLO  SANTO. 


CORO  DE  LAS  PO- 
TESTADES,  Y  SU  CA- 
RÁCTER. 


s-vi. 


r  \f-*/> 


M,^n  el  qT3Íntp  luneto  se  pintará  el  caso  quando  san  Nicor 
lis  afrentó  á  Arrio  en  el  concilio  Niccno  ,  y  delante  del 
Emperador  dándole  una  bofetada.  Aplícasele  el  caso  de  satí 
Bartolomé  apóstol ,  quandí>r  deíribó ,  y  ultrajó  el  ídolo  de 
Astaroth  en  presencia  del  rey ,  y  de  los  sacerdotes ;  y  éh 
áa  targeta  c  >írüspondiénté  se  le  pondrá  éste  texto  :  lúipii 
J'ackf  eonut^  jgnominia,  Psalm.  82. 

:.  Ala  maJiQ  derecha  se  le,  pondrá  la  virtud  de  la  Reli- 
gión ,  r.^presentada  en  una  murrtjna ,  grave  ,  y  modestamen- 
-te  vestida ,, cu í^i^ríO'ei'  t;o^t>.'¡cQn  un  velo  transparente.  En 
ja  mano  ckreclia  tendrá  ua  libro,  y  uiia  cruz  ,  y  en  la  si-í- 
-tiiestra  una  naveta  de  fuego  ,  ó  incienso,  y  junto  á  ella  se 
•pondrá  un  elefante ,  si  hüNere  lugar ,  por  ser  símbolo  muy 
propio  de  ¡a  religión;  y  en  su  targcta  este  x.c\to  \  Religig 
piiínda  y  &  ibimxiciilata.  \¿.c(Ai.  i. 

A  la  mano  siniestra  el  Zelo  santo  ,  representado  en  u^ 
anciano  en  hábito  de  sacerdote  ,  ó  religioso  ,  que  demuestre 
austeridad.  En  la  mano  derecha  tendrá  un  azote ,  ó  látigo; 
y  en  la  siniestra  una  luz ;  y  se  le  pondrá  este  texto  :  Dum 
zelat  zeliim  legis  ^  i.  Macab.  2. 

Arriba  dos  angeles  del  coro  de  las  Potestades  ,  cuyo 
carácter  es  un  dragón  aherrojado  ,  con  una  cadena  pendien- 
te de  la  mano  siniestra  del  ángel ;  á  el  uno  se  le  pondrá 
este  texto  :  Qiiia  potistas  Dei  est.  Psalm.  6 1 .  á  el  otro  este: 
Senno  V.lius  potestate  plenas.  Eccles.  8.  y  en  la  targcta  su- 
perior este  epígrafe  :  Keligione  Jlagrans. 


I 


•c. 


-Cin 


§.    VIL 


el  sexto  luneto  se  pintará  el  caso ,  quando  el  Santo 
libertó  á  aquel  mancebo  cautivo  su  devoto  ,  mostrándose 
propicio  á  los  christianos  contra  los  moros  después  de  muer- 
to :  así  como  lo  manifestó  el  glorioso  apóstol  Santiago  eri 
la  batalla  de  Clavijo ;  y  se  le  pondrá  en  su  targeta  este  texto; 
Propit'ms  esto  populo  tiio.  Deuter.  21. 

L  i i  Pon- 


LIBRO   NONO. 


253 


CORR£SPONP.£K- 


cía. 


Pondrascle  á  el  lado  derecho  la  Devoción  ,  representad»        devoción. 
en  una  modesta  doncella  arrodillacla  mirando  á  el  cielo;  qup 
con  la  mano  derecha  tenga  una  lucerna  ,  y  en  la  siniestra 
un  rosario  ,  y  en  su  targeta  este'  t;í;;xto  :  ObhiHt  Icmdis.  mente    - 
devota  ,  2.  Paralip.  29.  '  ' 

A  el  otro  lado  la  Correspondencia  ,  representada  en  una 
hermosa  doncella  ,  coronada  de  flores  ,  y  con  unas  bolas  de 
Xruco  en  la  mano  derecha,  y  el  taco,  junto  á,.  sí  aporque  es- 
tas con  el  mismo  ángulo  que  <uirran ,  salen  i  y  en  I3  otra 
mano  una  traza  de  una  fachada  de  arquitectura:  poique  sí 
en  un  lado  se  pone  una  colún^,  en  el  otro  ha  de  corres- 
ponder otra  :  si  un  remate ,  otro  remate  :  y  si  una  estatua, 
I  i  .otra  estatua;  y  en  su  targeta  se  leerá  esté  texto  :  Réspice  ad 
'     orationan  servi  tni.  -z.  Reo;.  8.       -  .  : 

En  k)s  dos  ángulos  supriores  .dos  .angeles  del  ¡coro  d? 
li  Jas  Dominaciones  ,  cuyo  carácter  .es  un  cetro  en  la  mano  izr  su  carácter 
quierda  ,  y  pendiente  de  él  una  piedra  de  buena  magnitud, 
■que  le  incline  hacia  abaxo  ;  y  en  el  primero  se  leerá  este  tex- 
to :  Dom'nmbititr  -populo  meo ,  i.  Reg.  9.  en  el  segundQ 
■éste  :  I.n  omni  generhtíojie.  Psalm.  144.  y  en  la  targeta  su- 
períor  este  epígrafe  :  Vota  respcien.s,  -,  r^ 


i 


DOMINACIONES,  T 


avTika 


s, 


§.  VIII. 


rabará  la  figura  de  este  sa- 


^'gnense  las  ideas  del  otro  costado  de  dicha  iglesia  ,  que  se 
;iplica  á  el  glorioso  san  Pedro  martyr ,  por  el  motivo  que  dir 
ximos  ;  y  se  eligió  para  el  primer  lunero  quando  en  su 
puericia  de  edad  de  siete  años ,  le  recito  á  un  tío  suyo  ,  he- 
■rege ,  el  símbolo  de  la  fe  ;  y  aunque  el  tío  intentó  perver- 
tirle en  algunos  misterios ,  mostró  el  santo  niño  una  cons-» 
tancia  invencible  en  ellos. 

Aplícasele  el  texto  de  san  Juan  Evangelista  ,  en  que  ha- 
blando del  Bautista  dice  :  Ut  onines  crederent  per  ilhim. 
loan.  I .  y  en  su  medalla  se  le 
grado  Apóstol. 

A  la  mano  derecha  se  le  pondrá  la  virtud  de  la  Pureza, 
©  Sinceridad  ,  representada  en  una  hermosa  doncella  rica- 
mente vestida  de  recamados  de  oro ,  que  en  la  mano  de- 
recha tenga  una  paloma  blanca  ,  y  en  la  siniestra  ,  levantada, 
un  corazón ;  y  se  le  pondrá  este  texto  :  In  sUnplkitate  ,  S* 
sinceritate  De'i ,  c .  ad  Cor.  i . 

A  el  otro  lado  se  le  pondrá  la  virtud  de  la  Doctrina  ,  re- 
presentada en  una  niatrona  gravemente  vestida  de  color  mo- 
rado ;  estará  sentada ,  y  con  los  brazos  abiertos ;  y  en  la  ma- 
no derecha  un  cetro  ,  en  cuyo  remate  está  el  sol  :  tendrá 
en  el  regazo  un  libro  abierto ,  y  sobre  la  cabeza  en  alguna 

dis- 


rUREZA  ,  o  SINCE- 
RIDAD. 


DOCTRINA. 


354 


M  U  S  E  O  P  I  C  T  O  R  I  C  O. 


cono  VE  IOS  TRO- 
nos  ,     Y    su    CARAC- 


I 


X  ,X-S.V,'>\'^\- 


CASTIDAD. 


YIGllAKCIA. 


cono  DJS  LOS  QUS' 
RTTBIÑES  ,  Y  SU  CA- 
RÁCTER. •     - 


.V-Ai.J5.t3oa 


distancia  una  nubecilla  ,  de  la  qual  cae  un  rocío  ,  como  del 
cielo ,  y  en  su  lugar  este  texto  :  A  iuventnte  tiia  excijpt 
'doctrinani.  Eccle.  6.  > 

-  ■  Dos  angeles  del  coro  de  los  Tronos ,  cuyo  carácter  es  el 
Tetragrammaton  sobre  el  hombro  derecho,  que  es  un  círculo 
luminoso  con  un  triángulo  equilátero  inscripto  en  él,  á  el  pri- 
mero se  le  pondrá  este  texto  :  Thronus  eitis  skiit  sol.  Psalm'. 
"88.  i  el  segundo  este  \  Thronus  ehisjíamma  ignis.:  Dan.  7. 
y  en  la  targeta  superior  este' epígrafe  '.  Ah  Oriente  fulgens. 


013O 


X_-in 


§.  IX. 


iHf   <>r-: 


el  segundo  luneto  de  este  glorioso  santo  se  executó, 
quando  negado  á  las  engañosas  delicias  del  mundo  ,  se  entró 
religioso  del  sagrado  orden  de  santo  Domingo ;  y  aplícasele 
el  caso  del  apóstol  san  Andrés ,  quando  dexadas  las  redes 
siguió  á  Jesu-Christo.  En' su  medalla  se  grabará  la  figura  de 
este  sagrado  apóstol ,  y  en  su  lugar  este  texto  :  Relictis  rC" 
fibiis  scciitus  est  etim.  Math.  4. 

'^*'  A  la  mano  derecha  se  le  pondrá  la  virtud  de  la  Casti- 
dad ,  á  quien  representará  una  hermosa,  y  modesta  doncella 
mirando  á  el  cielo.  En  la  mano  derecha  tendrá  un  azote  ,  ó 
disciplina  en  acto  de  azotarse ,  en  la  siniestra  un  silicio ,  ce- 
ñida con  una  faxa  ,  donde  esté  escrita  esta  sentencia  :  Cas- 
tigó Corpus  meum  ;  y  á  los  pies  tendrá  un  cupidillo  ,  ven- 
dados los  ojos  ,  atadas  las  manos ,  y  hollándole ,  roto  el  arco, 
y  derramadas  las  flechas,  y  se  le  pondrá  este  texto  :  Sint 
himb'i  vestri  praáncti.  Luc.  12. 

A  el  otro  lado  la  Vigilancia ,  representada  en  una  ma- 
trona con  un  libro  en  la  mano  derecha  ,  y  en  la  siniestra 
luia  lucerna  ,  y  una  vara  ,  y  junto  á  sí  tendrá  una  grulla, 
con  una  piedra  en  la  garra  derecha  levantada  5  y  en  su  lu- 
gar se  pondrá  este  texto  :  Lucernce  ardentes  in  manibus 
vestri s.  Luc.  12. 

Dos  angeles  del  coro  de  los  Querubines  ,  cuyo  carác- 
ter es  un  águila  en  la  mano  siniestra  ,  que  esté  mirando  á 
el  sol  con  alguna  distancia  ,  por  ser  su  carácter  la  sabidu- 
ría ;  el  del  Ldo  derecho  tendrá  este  texto  :  Ad  custodien- 
dnm  viam.  Genes.  3.  el  del  otro  lado  con  este  :  Quasi 
aquila  volabit.  lerem.  48.  y  en  la  targeta  superior  este  epí- 
grafe :  Lt  castus  ,  &'  vigilans. 

§.  X. 

F 

-fl-^n  el  tercer  luneto  de  san  Pedro  mártyr  se  pondrá  quan- 
do el  santo  hizo  hablar  á  el  muchacho  mudo  de  diez  años, 

co- 


" 


LIBRO  NONO. 


255 


como  san  Tadeo  á  el  niño  recien  nacido  en  Babilonia ,  con 
este  texto  :  Et  loquhis  est  muhis.  Math.  9.  ■  {"  -'--' 

A  la  mano  derecha  se  pondrá  la  virtud  de  la  Clemencia 
con  un  ramo  de  oliva  en  la  mano  derecha ,  y  con  el  brazo 
izquierdo  recostada  sobre  un  tronco  del  mismo  árbol ,  del 
qual  penden  las  fasces  consulares ,  y  hollando  con  los  pies 
muchos  despojos  de  armas ,  con  este  texto  :  Lex  clementice 
in  lingua  eius.  Proverb.  31. 

A  el  otro  lado  la  Gracia  ,  representada  en  una  hermosa 
doncella  ,  de  aspecto  grato  ,  y  risueño  ,  mirando  á  el  cielo, 
donde  estará  el  Espíritu  Santo.  En  la  mano  derecha  tendrá 
una  rama  de  oliva  ,  y  en  la  siniestra  un  vaso ,  y  se  le  pondrá 
estQ  texto  :  Gratis  accepistis ,  gratis  date.  Math.  i  o. 

Dos  angeles  del  coro  de  los  Seratines ,  cuyo  carácter  es 
una  salamandra  en  la  mano  izquierda ,  cercada  de  llamas, 
la  qual  es  una  sabandija  á  manera  de  lagarto  ,  pero  de  color 
pardo ,  á  el  de  la  mano  derecha  se  le  pondrá  este  texto: 
Quasi  ignis  exastuans.  lerem.  20.  á  el  otro  este  :  In  jide^ 
&  in  dilectione ,  2  ad  Timoth.  i .  y  en  la  targeta  superior 
este  epígrafe  :  Chmcnter  ,  &  gratis. 


E. 


§.  XI. 


m  el  quarto  luneto  de  san  Pedro  mártyr  se  pintará  quan- 
do  el  santo  hizo  venir  la  nube  que  los  defendiese  del  sol 
para  convertir  á  el  herege ,  como  san  Simón  hizo  ver  la 
nube  del  engaño  del  ídolo ,  porque  se  convirtiese  el  Rey 
Baradac ,  con  este  texto  :  Ut  convertat  corda  ^atriim  in 
fiUos.  Luc.  I . 

A  el  lado  derecho  se  le  pondrá  la  Industria ,  ó  Ardid, 
significado  en  una  hermosa  ninfa  ,  que  en  la  mano  derecha 
tenga  un  cetro  ,  que  por  remate  tiene  una  mano  abierta  ,  y 
en  medio  de  ella  un  ojo  ,  y  á  el  nacimiento  de  la  mano  dos 
alas ,  i  manera  de  las  del  caduceo  de  Mercurio ,  y  se  le  pon- 
drá este  texto  :  Post  indiistriam  sequettir  sapientia.  EccI.  i  o. 

A  el  otro  lado  la  Protección  ,  representada  en  una  ma- 
trona armada ,  y  con  una  lanza  en  la  mano  derecha  ,  una  ra- 
ma de  encina  con  su  fruto ;  y  la  izquierda  sobre  una  ara 
de  los  sacrificios  gentílicos  ,  con  este  texto  :  Expandit  nu- 
hem  in  protectionem  eoriim.  Psalm.  1 04. 

En  los  dos  ángulos  superiores  dos  figuras  en  hábito  át 
religiosos,  que  representen  el  coro  de  los  santos  confeso- 
res con  sus  palmas  en  las  manos ,  y  mirando  á  lo  alto, 
de  donde  se  deriva  un  resplandor ;  y  á  el  del  lado  dere- 
cho se  le  pondrá  este  texto  :  iVirmí;  date  confessionem ,  i. 
Esdr.  I  o.  á  el  del  otro  lado  este  :  Confessio  eius  super 

Cíe- 


CLEMENCIA. 


GRACIA. 


INDUSTRIA ,  6  AR- 
DID. 


.lft.i.'3VliyLa..VJ 


.KIOKSVO 


FE. 


CONSTANCIA. 


SJ.EN AVENTURAN- 
XA    SOBRENATURAL. 


?5 


6 


M  U  ;S;^Q;  P[I  O  T  O  R.I  C  O. 


f^iim.'  Píalnj^  ;ií)4,  y  en  lá,  parte  supetior ;  íéíiiiiiaará  con 
este  epígrafe  ;  Industria  ^^oUgens*^^  y^\x,Y^\  \-\.  ;  íMkA  ^Jcj 


i,ljfi'j!í'..  1^^    tjl    '.L    j^rjjij'     J 


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MÍy-'i^jb,  ontín  íI  A 


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f,viio  ^j'íi  oiíu.1  na  ri03 


Er...'.'  oífuim  k-L  <^.aofJ  na 
n  el  qujnto  luheto  de  sari.. Pedro  mártyr  se  píntafa  el 
Sacrificio  de^su  martyrio,  sellando  con  su  sangre  su  fe^  co- 
mo el  glorioso  apóstol  Santiago,  ^i  Menon  en, defensa  de  la 
yerdad  evangélica,  í  y  será  eltfxto.:  Percuserunt  in  oré  gU- 
¿//;.  ludith  ,it,r;í;-iirn  ^oirjfjeii  \  ,  oliip  OJxqcL  .b  ,  ■ 
j  _;  rA  el  lado  derecho  se  pondrá  la  virtud  dé  la  Fe,  repre- 
^enija^^  en  una  hermosa  doncella  y  vendados  los  ojos ,  vestida 
de  blanco ,.  y  plantada  sobre  una  piedra  quadrada.  En  la  mar 
no  jderecha  (tendrá'  un  cáliz  con  la  hostia  ,  y  én  la  siniestra 
la  jCruz  ,  y  el  libro,  de  los  santos  Evangelios ,  ly  se,  le  aplicará 
esCe  texto  :  Ex,  oj>eriíusji¿¿esconsií>nata.e.sf:..:hicoh.  2»  ;  ; 
,  ,  A  el  otrojadq  la  virtud  de  la  Constancia,,',  sig/iifacada  eq 
una.  grave  matrona,  que,  con  el  brazO\ .derecho  tenga  abra^ 
ijada  una  coluna.,  y  cou  la  .siniest.ri  feíiga  ,Uin  puñal ,  abra-r 
sandosela  voluntariamente  en.  el  fuegQ  de,  ÜÍL  brasero  encen9 
dido ,  y  se  le  pondrá  este  texto  :  Videntes  Petri  constan- 
tiam  :•.:•.  admircibíintiir.  Aqí.  ^,. 

En  la  parte  superior  dos  figuras  del  coro  de  los  Máf- 
tyres.  El  de  mano  déreí:ha  cQrij; un, cuchillo!  en  la,; garganta, 
y  jesjte  texto  :  De  Sanguine-  sanctonim'^\  OXXO  herida  e» 
la  cabeza  ,  y  unas  piedras. en  las  pianos,  y  jcs^c  :  Et  de  san- 
guine ^^íartynim  Jesn.  Apoc.  17.  y  amibos,  con  pálmas^,  y 
láur<;olas  j  y  arriba  este  epigrafe  í  Fidelis,  y^ ,cwstíi;is. 

¿''    '    •  ,  ;;¡ii¿[jLi '     '     §•   3^  lite  orbsrJj  óbí!  b  A 

JLin  el  sexto  luneto  de  san  Pedro  mar tyr  ,se  pintarán,  los 
^j^iilagros  quel  ej  santo  obró  dbspues. de.  muerto  ^  paraiLoi^ial 
se  pondrá  la  i4rfla;de  su  sadto.cuérpo  ,  y  ^^ririédad  de  flullidos, 
9^gQs  ,  y  leprosos  :  unos  que  imploranAlsti. salud;  otros  .quó 
ya^a  han.  Ipgfado  ,  así  ooAio.acontccia'  á  los  que  visitaban 
q1  sepulcro  del  glorioso  ajiostol  santo  Tomas  ,•  y  se  le  aplicará' 
este  texto  :  Alirabilis  Dieus  in  j<í«í;^/t  if//íí;.Psalm;T67-.i'  ^''' 

^y_^.A  el  lado  derecho  se  pondrá  la  bienaventuranza  sobre- 
natural como  premio  y  corona  de  los  escogidos  que  -íegitl- 
maiflente  han  .peleado  ,  y  triunfado  en  esta  militante  iglesia, 
la.qual  se  repr^s^tará  en  una  hermosísima  donpella.,  vestí-' 
da  ¡de  blanco,,  y  coronaria  cofl;  una  corona  de  oro  ,ry  pie- 
dras preciosa^  ;  cej-cada  de  resplandor. j;  los  brazos  abiertos, 
Yí  toda  transportada  mirando  á  el  cielo,  donde  estará  un 
círculo  luminoso,  y  jen  il  jescfito  el  notnbre  de  Dios,  .con 

-Y>  le- 


LIBRO   NO  Ñau  M  ^^¡rj 

letras  hebreas ,  ó  si  no ,  el  triangulo  equilátero  luminoso  ins- 
cripto en  el  círculo  ;  y  en  el  regazo  tendrá  un  corderito  blan- 
co ,  y  se  le  aplicará  este  texto  :  Beaii  ¡mvuiculati  in  via-,  ^-i 

A  el  otro  lado  se  le  pondrá  la  Inmortalidad ,  significa-  j^-iíortalidad 

da  en  una  hermosa  doncella  con  alas,  y  vestida  de  reca-^ 
mados  de  oro.  En  la  mano  derecha  tendrá  un  círculo  de 
.oro  ,  y  con  h  siniestra  tendrá  el  Ave  FenLx  ,  y  se  le  pondrá 
/esto  texto  :  In  memoria  <et¿rna  erit  iiistus.  Psalm^  1 1 1.       ^ 

En  la  parte  superior  se  pondrán  dos  figuras  i-del  corO 
¡de  Jas  Vírgenes ,  la  una  con  un  cordero  ,  y  este  texto  :  Sig- 
fia  virgin'ttatis  cius.  Deuter.  22.  la  otra  coi^onada  de  es-  --/y^\'. 
«leraldas  y  oro,  y  con  un  ramo  de  azucenas  en. la  mano 
derecha  ,  y  este  texto  :  Hostiam  Deo  in  odorem  suavitatis. 
Eplies.  5 .  y  eñ  la  parte  sup.nior  este  epígrafe  :  Obit ,  ^  vivit^ 


§.  XIV.  .  u 

J— in  el  pavimento  superior ,  ó  bóveda  del  presbiterio  de 
^icha  iglesia  se  pintó  la  Gloria  ,  que  es  el  premio  que  se  da 
como  corona  á  los  que  legítimamente  pelean  én  la  milicia 
de  este  mundo  ,  como  lo  dice  el  Apóstol  :  Legitwie  certan^ 
'     t'tbus  ,  cuyo  texto  está  escrito  en  las  dos  targetas ,  colocadas 
en  el  remate  de  los  dos  del  altar  mayor  ;  y  los  dos  gloriosos 
I    fántos  suben  á  la  gloria  conducidos  de  espíritus  angélicos, 
'    cada  qual  con  las  insignias  de  sus  triunfos.  San  Pedro  mar- 
'    dr  con  dos  angeles;  el  uno  con  una  segur,  y.puñal  j^r.  el 
otro  con  una  palma  ,  y  laureola  de  martyr.  San  Nicolás  con 
el  libro  de  los  evangelios ,  y  las  tres  manzanas  de  oro .,  y 
un  ángel  con  el  báculo  pastoral ,  y  otro  con  la  mitra.  > 

Lo  restante  se  adorna  de  arquitectura  ,  ■  fingiendo  una 
media  naranja  con  seis  lu netos ,  y  en  cada  uno  de  ellos  está 
pintado  uno  de  los  sagrados  doctores  de  la  santa  iglesia  Ro- 
mana. En  los  quatro  del  frontis,  san  Agustín,  san  Gregorio, 
san  Ambrosio,  y  san  Gerónimo;  y  en  los  otros,  los  dos  mo- 
dernos, santo  Tomas  hacia  el  lado  de  las  historias  de  san  Pe- 
dro mártir ;  y  san  Buenaventura  hacía  la  de  san  Nicolás ;  y, 
repartido  en  las  targetas  que  tienen  á  los  pies  el  texto»del  cvan-i 
gelio  de  san  Mateo  ,  cap.  5.  Vos  estis  sal  t erres  ,  vos  estis. 
iiix  miindi,  por  ser  este  sitio  donde  se  freqüentan  los  divinos 
olicios ,  á  que  contribuyeron  tanto  estos  sagrados  doctores. 

% 
§.  XV. 


T 


ermina  iiltimamente  este  ornato  á  los  pies  de  la  iglesia 

con  los  otros  dos  Evangelistas ,  que  no  están  inclusos  en 

el  número  de  los  Apostóles.  Y  así  en  la  parte  superior  de  la 

Tffm.  II.  Kk  cor- 


i^í. 


-258 


MUSEO   PICTÓRICO. 


c^.  cix^rzj 


IGLESIA 
FANTE. 


TRJUN- 


HEREGIA. 


SECTA 
TASA. 


MAHOME- 


<ornisa  se  puso  sobre  un  pedestal ,  hacia  la  parte  de  san 
Nicola's ,  á  el  sagrado  evangelista  san  Marcos  con  el  león  á 
su  lado  ,  y  en  el  neto  del  pedestal  el  texto  :  Stmile  koni. 
J^poc.  4.  A  el  otro  lado  corresponde  san  Lucas  con  el  be- 
-cerrillo  ,  y  abaxo  el  texto  :  Simile  vitttlo.  Ibidem.  Y  encima 
de  la  ventana  del  frontis  se  puso  el  retrato  del  papa  Ca- 
lixto III.  Rector  que  fué  de  esta  dicha  iglesia  :  circunstancia 
digna  de  especial  recomendación ,  y  de  la  perpetua  gratitud, 
¡y.jliemoria  de  aquella  ilustre  parroquia. 
-<>  'Debaxo  de  la  cornisa,  y  sobre  la  puerta  principal  está 
pintada  la  Iglesia  triunfante ,  representada  en  una  hermosa 
matrona  ,  vestida  de  pontifical  con  su  tiara.  Tiene  en  la  ma- 
no derecha  el  sagrado  estandarte  de  la  cruz ,  y  con  la  iz- 
quierda sostiene  un  templo.  A  los  pies  tiene  por  trofeos  las 
sectas  de  los  hereges  ,  y  mahometanos.  A  aquellos  represen- 
ta una  horrible  figura  de  muger  anciana ,  seca ,  y  engreña- 
da  de  a'spides  ,  guardando  un#s  libros  intitulados  :  Arriemos^ 
J^íankheos ,  &c.  A  las  otras  simboliza  otra  vieja  ,  no  me- 
nos seca ,  con  un  turbante  ,  y  rnedia  luna  sobre  la  cabeza, 
(desnuda  ,  y  las  tetas  largas  colgando  ,  arrugadas  ,  y  denegri- 
das, con  siete  áspides  en  la  mano  izquierda  ,  y  en  la  derecha 
un  alfange ,  que  es  el  idioma  con  que  deíienden  sus  infer- 
fiales  dogmas. 

Debaxo  de  este  triunfo  de  la  Iglesia  está  una  gallarda 
targeta ,  donde  se  lee  este  texto  :  Domtis  mea  domiis  ora' 
t!on¿s  vocabitiir.  Luc.  1 9.  Y  un  angelito ,  que  está  hacia  la 
derecha  ,  tiene  otra  targeta  ,  donde  está  este  texto  :  Sapientia 
adificavit  sibi  domitm.  Y  el  de  la  otra  mano  tiene  otra, 
donde  prosigue  :  Aíiscuit  vinum  ,  &  proposuit  mensam. 
Proverb.  9.  que  corresponde  literalmente  á  la  capilla  de  la 
comunión  ,  sobre  cuya  puerta  está  una  targeta  grande  ,  don- 
de se  lee  este  epígrafe  :  Sacramentiim  vivificans.  \  sobre 
|a  puerta  de  la  capilla  del  Bautismo  otra ,  donde  está  esté: 
Sacramentum  regenerans.  Continuándose  lo  restante  de  los 
arcos ,  y  pilastras  de  la  iglesia  con  muy  excelentes  adornos, 
niños ,  y  cogollos  blancos  en  los  vaciados  sobre  campo 
moteado  de  oro ,  con  muy  excelente  gusto ,  y  capricho  del 
ingenio  del  artítíce. 


CA' 


LIBRO   NONO.  359 

CAPITULO    VIII. 

Descripción  de  la  idea  de  la  pintura  del  preshiterio  de 

la  Iglesia  Parroquial  de  san  Juan  del  Alercado 

de  ¡a  Ciudad  de  Valencia  ,  que  ex e cuto 

el  autor  año  de  1699. 


K 


abicndose  tratado  esta  obra  con  calidad  de  pintar  el  au- 
tor de  su  inano  solamente  el  presbiterio  de  dicha  iglesia, 
dexando  trazado  lo  demás ,  y  poniendo  para  su  execucion 
personas  de  su  confianza ,  por  no  faltar  al  servicio  de  su 
Alagestad  ,  y  á  la  continuación  de  sus  adelantamientos  ,  se 
empeñó  de  suerte  aquella  muy  ilustre  parroquia  en  que  se 
continuase  todo  de  su  indigna  mano  :  que  valiéndose  de  la 
autoridad  del  excelentísimo  señor  don  Alonso  Pérez  de  Guz- 
man  ,  virey  ,  y  capitán  general  entonces  de  aquel  reyno, 
consiguieron  que  su  Magestad  ,  que  sea  en  gloria  ,  se  lo 
I  mandase ,  con  expresión  de  tenerle  tan  presente  como  si  es- 
tuviera sirviendo  por  acá  ,  no  negándose  la  parroquia  i  su- 
fragar con  los  intereses  proporcionados  la  ventaja  que  se  su- 
ponía. En  cuya  precisa  obediencia  trató  de  venir  por  su  fa- 
milia ,  dexandoles  á  aquellos  señores  electos  de  dicha  par- 
roquia la  idea  por  escrito  de  lo  executado  en  el  presbiterio. 
Y  entre  tanto  que  volvió  ,  le  .hicieron  la  honra  de  darla  i 
la  estampa  ,  con  tan  eruditas ,  y  discretas  aprobaciones  ,  así 
del  reverendísimo  padre  Gerónimo  Julián ,  de  la  compañia 
de  Jesús,  como  del  doctor  don  Benito  Pichón,  que  aun- 
que á  costa  de  su  rubor ,  y  deslucimiento  ,  por  la  gran- 
de eloqüencia ,  y  erudición  en  todas  letras  de  tan  lucidos 
ingenios ,  no  ha  querido  privar  á  el  lector  de  tan  sabro- 
so plato  ,  para  cebar  con  él  su  atención  ,  y  conciliar  con 
ella  sus  intereses.  Y  así  lo  pone  en  la  misma  forma  que 
se  dio  á  la  prensa ,  excepto  la  portada ,  por  no  conducir  x 
el  intento. 

i 


\ 


Tom.  11.  Kk  2 


26o  MUSEO   PICTÓRICO. 

já.  la  muy  ilustre  Parroquia  de  san  Juan 
del  Mercado  de  Valencia. 


EL    AUTOR. 


\-Jkc 


i 


fas  mudas  Imágenes ,  que  no  pudo  animar  el  desmayo 
del  pincel ,  retocadas  ahora  con  la  pluma  en  estos  breves 
folios ,  ofrezco  á  V.  S.  M.  Ilustre  :  que  si  aquel  en  manos 
de  Timantes  supo  reducir  á  los  estrechos  límites  de  una  ta- 
bla estaturas  agigantadas ,  á  esta  en  manos  de  un  Curcio, 
no  le  falto  medio  para  estrechar  á  los  cortos  márgenes  de  un 
pequeño  volumen  al  que  no  cabia  en  los  temimos  de  un 
mundo.  Anima  á  las  imágenes  la  valentía  del  pincel  que  las  j 
exprime  ;  y  quando  ésta  falta  ,  sírveles  de  lengua  la  pluma 
que  las  declara.  Uno  y  otro  he  procurado  par¿  satisfacer  al 
piadoso  deseo  de  V.  S.  M.  Ilustre  en  el  adorno  de  su  tem- 
plo que  he  empezado.  Si  la  idea  que  propongo ,  ya  execu» 
tada  en  el  presbiterio ,  no  ha  conseguido  toda  el  alma  que 
debía ,  suplirán  estas  breves  páginas  lo  que  faltó  de  viveza 
á  los  colores ,  si  es  que  pluma  tan  mal  cortada  puede  suplir 
la  rudeza  de  los  pinceles.  Por  lo  menos  la  idea  compen- 
diada en  este  papel ,  puesta  en  manos  de  V.  S.  M.  Ilustre, 
que  con  tanto  zelo  ,  cuidado  ,  y  expensas  se  ha  aplicado  á 
aumentar  el  culto  divino  ,  alentar  la  piedad  para  con  Dios, 
y  promover  la  devoción  para  con  los  santos  titulares  de  su 
iglesia  ,  conseguirá  volver  á  las  manos  ,  que  tan  liberalmente 
expendieron  quanto  conduxo  para  su  perfección  ,  purirican- 
do  en  ellas  el  desaliíío  de  las  mías ,  para  poder  dar  la  úl- 
tima mano  á  todo  el  cuerpo  de  la  iglesia. 


.  Muy  Ilustre  Señor, 
B.  L.  M.  de  V.  S.  M.  I. 
Su  mas  afecto  Servidor 


D.  Antonio  Palomino  Vtlaseo. 


Ap'o- 


LIBRO   NONO.  2ÍI 

i  liO-'  ««'.'('.'  '■''• 

jíprohacion  dtl  Revefendhimo  Padre  Gerónimo  Julián ,  de 
¡a  Compania  de  Jesús ,  catedrático  de  Prima  de  teología^ 
Examinador  Sinodal ,  Calificador  del  Santo  Oficio^  &e. 
Por  comisión  del  Señor  doctor  don  Josef  de    la  Torre  y 
Orumbella ,  doctor  en  ambos  Derechos  ,  Canónigo  docto- 
ral de  Li  santa  Metropolitana  Iglesia  de  Valenciay 
>    Oficial, y  Vicario,  General  en  Sedevacante 
de  este  Arzobispado  ,  &c. 

H.-!!;yrr' 
e  leído  la  explicación  que  escribe  don  Antonio  Palo- 

i  mino ,  pintor  de  Cámara  de  su  Magestad  ,  de  la  pintura, 
con  qúc  su  primoroso  pincel  ha  ilustrado  el  presbiterio  del 

1  templo  del  señor  san  Juan  :  No  encuentro  cosa  que  disue- 
ne á  la  fe,  y  buenas  costumbres.  Pero  la  mucha  erudición 

I  con  que  su  noble  estudio  declara  en  el  papel  lo  que  en  el 
lienzo  ofrece  á  la  vista ,  me  dexa  dudoso  si  el  corte  de  su 
pluma  es  mas  bien  templado,  que  diestra  la  valentía  de 
su  pincel.  Antes  podrá  juzgar  alguno  que  está  de  sobra 
uno  de  los  dos  empleos ;  pues  quien  hubiere  visto  lo  elo- 
qüente  de  aquella  pintura ,  y  lea  ahora  lo  animado  de 
este  escrito ,  dirá  con  razón  ,  que  ni  el  pincel ,  siendo  tan 
vivo ,  necesita  de  la  pluma ,  quando  hablan  las  imáge- 
nes :  ni  la  pluma  ,  siendo  tan  expresiva ,  necesita  de  pin- 
cel ,  quando  sus  rasgos  saben  dar  cuerpo  á  lo  que  es- 
criben. 

Platón  en  su  República  dice  {a) ,  que  los  pintores  es- 
tudian en  el  gran  libro  del  Mundo  ,  porque  todo  él  es 
materia  de  su  arte ,  aun  lo  que  goza  exenciones  de  invisi- 
ble. Pero  nuestro  don  Antonio ,  como  tan  único  en  el 
pincel ,  también  es  singular  en  el  libro.  San  Juan  en  su 
Apocalypsi  (F)  comparó  el  cielo  á  un  libro  ,  pero  arro- 
llado ,  y  cerrado  :  En  este  estudió  el  autor  con  tan  felia 
aplicación ,  que  supo  desplegarle ,  y  abrirle  ,  haciendo  pa- 
tentes con  la  luz  de  los  santos  Padres  los  misterios  mas 
arcanos ,  que  el  Evangelista  escribió  en  enigmas  :  pudien- 
do  decirse  desde  hoy  con  nueva  gloria  ,  que  el  templo  de 
la  Parroquial  de  san  Juan  es  el  comento  del  Apocalyp- 
si del  mismo  santo  (t).  Dichoso  llamó  san  Juan  al  que 
lee  y  ove  lo  que  escribió  en  aquel  libro  :  Ambas  felicidades 
debemos  al  pincel  y  pluma  de  don  Antonio  }  pues  esta  nos 

ha- 

(fll    Diahg.  10.  de  Repuhl.  (c)     Beatus  qui  ]egit,&  audit 

\b)    Coelum  recessit ,  sicut  liber       verba  prophetie  hmus.  ^p«e,  i.  3. 
involutus.  j^poc,  6.  14. 


s62 


MUSEO   PICTÓRICO. 


habla  á  los  oídos ,  aquel  á  los  ojos ,  con  tanta  viveza  á  entram- 
bos ,  que  se  pueden  confundir  sus  oficios  :  Este  es  mi  dicta- 
men. En  este  colegio  de  san  Pablo  de  la  Compañia  de  Jesús, 
Valencia ,  á  3.  de  Junio  de  1 700. 


Padre  Gerónimo  Julián^ 
de  la  Compañía  de  Jesús, 


\ 


Imprimatur. 
D.  Joseph  de  la.  Torre 
Vie.  Gen. 


Imprimatur. 
Z).  Francisco  Faus. 

R.  F.  A. 


i 


Apro- 


XIBRO  NONO.TJM  363 

'Aprohnciojí   de   don  Benito  Pichón  ,  doctor   en  sagradn 

Teología  ,  Comisario   d¿   la  santa  Inquisición 
í  de  la  £>laya ,  y  mar  de  Valencia. 

J_^a  veneración  que  tuvieron  los  gentiles  á  sus  mentidas 
deidades,  les  motivó  á  ofrecerles  suntuosísimos  templos  '^ 
como  en  Roma  á  Jano  su  fundador  Romulo  2  :  en  Babi- 
lonia Semiramis  á  Júpiter  Bclo  3  :  en  Efeso  las  Amazonas 
á.  Diana  4  :  en  Egipto  i  Hermes ,  y  i  Mitras  s  :  en  Sira- 
cusa  Gelon  i  Ceres ,  y  á  Proserpina  ^  :  y  i  este  exemplo 
itan  numerosa  multitud  como  refieren  las  historias.  Y  de- 
seando Dios  extinguir  este  error ,  mandó  en  el  desierto  á 
JMoyses  fabricase  el,  portátil  templo  del  Tabernáculo  7  ,  ase* 
gurandole  su  asistencia  en  el  propiciatorio  ^  :  y  pareciendo- 
le  á  David ,  que  no  era  justo  que  le  faltase  i  Dios  una  ca- 
sa donde  habitase  con  dcxencia  9  ;  delineó  aquel  suntuosísi- 
mo templo  que  después  fabricó  Salomón  ^°.  Y  a  su  exem- 
plo el  sumo  Sacerdote  Onias  construyó  otro  excelentísimo 
en  Heliopolim  ".  Los  católicos,  que  con  su  ardiente  zelo, 
hicieron  naturaleza  la  religión  ,  considerando  que  no  hubo 
naciofi  tan  dichosa  que  tuviese  tan  familiares  á  sus  dioses 
como  de  nosotros  lo  es  nuestro  Dios  12  ^  desde  el  tiempo 
de  los  apostóles  erigieron  muchísimos  templos  '3  ,  no  so- 
lamente á  Dios ,  sino  i  su  Madre  santísima  '4 ,  y  á  los 
santos  'í ,  procurando  en  todos  la  devoción  adelantarse  lo 
posible  e*i  la  hermosura,  adorno ,  y  riqueza  de  ellos  i*^;  co^ 
mo  de  muchos  refiere  san  Cirilo  '7,  san  Gresorio  el  Na- 
cianzeno  18  ^  san  Próspero  '9 ,  y  tantos  que  no  es  posible 

nu- 

1  Flavius  l^opisc.  in  yl-jreliano.  13     Originem    apostólica  ,   6e 

2  Ex  T-^arron.  S.  ^tigustin.  afud  evangelice  traditionis  doceret  ve- 
Rosin.  tJe  ^nhq.  Rom.  lib.  3.  cap.  3.  tüstiores  ¡líos  christianos  in  singu- 

3  Diodor.  lib.  I.  cap.  4.  lis  agris  aediculas  sacras  habuisse» 

4  Píin.  hist.  njtur.  Hb.  36.  cap.  Pkilon.  itidieus  ,  lib.  de  supp.  virt. 
14.  Pausan,  in  .iicbaieis  ,  Strabon  Euseb.  Emis.  lib.  2.  list.  eccies. 
¡ib.  14.                               •  '■  ••''•■'  >  cap.  \6:9Jiceph.Calixt.  lib.  2.  c.  35. 

•  í     S.  .¿4ugust.  de  civ.  Dei,  lib.  8.        36.  40.  41.  42. 

cap.  J3.  lác'oh.  Bosiuí  de  cruce  ,  ¡ib.  14     Thom.  Boscius  de  sing.  ecclfs. 

5.  cap.    II.'  Sozomen.i  hkU-i'Eccles.  lib.  9.  cap.  6,  Guil.  Tyrius  ,  lib.  22. 

lib.  7.  cap.   15.                   ■  1    j  de    bello   sacro  ^  cap.    3 .    Francisc, 

6  Diodor.  lib.  TI.  cap.  l.  ^rias  ,  lib.  de  imit.  B.  í^irg.  c.  20. 

7  Caiet.  in  Exod.  cap.   15.  d,  9.  r?     Durat.   de  Ritib.  Ecclesiast. 

8  Exod.  25.  V.  22.  lib.  I.  cap.  2.  rum.  2.  &  4. 

9  Paraiip.  i^.  wts.  I.  16     TheoJ.  lii.  i.  de  Groic.  offect. 

10  3.  R'g.  cap.  7.  8.  a  9'  <y  cur.  Leo  Mog.  serm.   3.  Quadra, 

11  Egesipp.  ¡ib.  i.  lit.  i^.  Ni-  ges.Optot.  lib.  i .  &  i.  ad  Paranwni, 
cepb.  Calixt.  lib.  t.  cap.  6.  losepb.  17     S.  Cyril.  Cathech.  24. 

lib.  12.  .¿4ntiqu¡t.  cap.  9-  ^  de  bell.  18     S.Grego.  Nazianzen.orat.il. 

iudaic.  lih.  I .  cap.  penuit.  in  laúd.  Gorgon.  (J  orat.  l .  in  lulian. 

•  12  Déut,  cap.  4.  n.  7.  S.  Thom.  19  S.  Prosper.  lib.  de  promis.  ¿í 
in  opuse.  57.  pradict.  part.  3.  cap.  8. 


al64 


MUSEO   PICTÓRICO. 


numerar  los  que  escribieron  varios  autores  '  ,  y  venera  hoy 
lá  piedad  católica.  Y  con  razón,  porque  s¡  los  jüdiós  que 
servían  la  sombra  de  la  ley  ,  se  esmeraron  tanto  en  el  ador- 
no de  los  templos,  así  en  el  que  fabri^co'v  Salomón  ,  como 
en  la  reediíicacíon  de  Esdras  2  ,  de  Zorobabel  3  ,  y  de  He- 
rodes  4  ,  los  católicos ,  que  veneramos  en  ellos  al  verdadero 
Sol'  de  Justicia  ,  era  forzoso  que  nos  adelantásemos  en  la 
f ostosa ,  y  rica  fábrica  de  los  templos.  Estas  eran  las  voces 
con  que  el  santo  Pontitice  Félix  IV.  persuadía  en  aquellos  I 
calamitosos  tiempos  á  los  .Obispos ,  para  que  solicitasen  la  fá- 
brica de  los  tempios ,  con  la  mayor  magestad  ,  y  grandeza 
posible  í  ,  y  observando  esta  magnánima  piedad  los  muy 
ilustres  parroquianos  de  ^an  Juan  del  Mercado ,  ofrecen  i 
Dios ,  y  á  sus  gloriosísimos  Patronos  la  excelsa ,  rica ,  y 
íTiagníticentísíma  fábrica  de  su  templo  ,  donde  apuran  los 
primores  á  la  pintura  ,  á  la  estatuaria  ,  y  á  la  celatura ,  para 
qlie  este  templo  ,  como  el  de  Salomón  ,  no  solo  sea  el  asom- 
bro entre  los  magestuosos  con  que  Valencia  ha  manifesta-» 
do  lo  afectuoso  de  su  religión  ,  sino  también  entre  los  mas 
celebrados  del  orbe  ^. 

Entre  los  mas  lucidos  adornos  con  que  mando  Dios 
que  se  hermosease  la  excelente  fábrica  del  Tabernáculo ,  fuá 
con  varias  pinturas ,  y  de  colores  naturales  7  ,  que  con  todasíi 
propiedad  son  los  del  fresco  8.  Salomón  le  puso  en  las  pa» 
redes  de  su  templo  9  :  lo  que  motivo  á  los  primitivos  chris- 
tíanos ,  como  al  Obispo  de  Marsella  asegura  el  Magno 
Gregorio  ,  que  las  admitiesen  en  los  de  los  católicos  ^°  ,  co- 
mo del  de  san  Teodoro  escribe  el  Niceno ,  que  en  sus  bci- 
vedas  habían  pintado  su  martirio  ^  :  Y  lo  mismo  reliere 
san  Paulino  que  mandó  executar  en  el  que  renovó  del  már- 
tir 


-  I  Sigon.  lib.  3.  ÍJ"  20.  Imp.  Oc- 
cident.  Georg.  Fab.  ¡ib.  de  Rom.  An- 
tiq.  Andreas  Fulin.  lib.  de  Antiq. 
Rom.  Optat.  lib.  6.  S trabón,  ¡ib.  lo. 
cop.  14.  Dwat.  ubÍMipr.  lapk  4.  n.  l. 

2      I .  EsJras  cnp.  1 .  6'  4. 
.3      1.    Mucbahieor.  cap.  4.  v.  j5. 

4  losepb.  til'.  I  ; .  Antiq.  luJai- 
cor.  cap.  14.  Ribera  in  Haggceum, 
cap.  2.  vers,   10.  num.  53. 

5  Si  luJa;i ,  qui  umbrs  legis 
deserviebant ,  hxc  facitbant ,  &c. 
£.  Feiix  ly.  epist.  ad  umnes  Epis, 
aptid  Barí.  Carranz.  in  Summ,  Con- 
cil.  fol.  180. 

6  Domus  autem  ,  quam  asdifi- 
cati  voló  Domino,  talis  esíe  debet, 
ut  iii  cuneas  regionibusnominetur. 
I,  Paraüp.  21,  v,  5. 

f    Natucaiiísimis  coloribus  im- 


buí velamina  Dominus  Deus  vor 
Juit.  Lippom.  in  Exod.  cnp.  35.  v.  31, 
fol.  813.  üornel.  Alap,  in  d.  cop, 
Exodi. 

8  luliuí  Cesar.  Bulenger.  de  pictm 
¡ib.  í.  cap.  2.  C.-csius  de  Miner.  lib, 
2.  cop.  5.  sect.  2.  num.  14. 

9  Fecit  in.eis  cherubim,&  pal- 
mas ,  &  picturas  varias.  3.  Reg.  6. 
vers.  29.  Designan!  niiracuia,  qu2 
fíunt  á  sanctis::::  picturx  quoque 
prominentes  in  templo  sunt  varia 
virtutum  opera.  Laurel,  in  Sylv, 
•verb.  pingere. 

10  In  Jocis  venerabilibus  sanc- 
torum  depingi  historias  non  sine 
tatiune  vetustas  admisit.  íS".  Gre^'. 
Mag.  in  regist.  epist.  ¡ib.  9.  epist.  9« 

1 1  S.  Gregor.  Nicen.  orat.  d» 
¡aud.  Sanct.  (3  Mas.  Tkiodori, 


i 


•1' 

.1 ; 


I 


'LI'BRO  NONO. 


Í265 


tír  san  Félix.  '  Adriano  lo  testifica  de  Jas  Basílicas  de  san 
Silvestre ,  sao  Marcos ,  y  san  Julio  en  Roma  '^ ,  y  de  otras 
muchas  cuenta  Molano  3  ,  así  para  que  en  el  libro  grande 
t3e  los  templos  leyesen  los  católicos  las  heroycas  acciones 
de  los  santos  mártires  4 ,  como  para  que  de  contemplaf 
aquellas  pinturas ,  consiguiesen  ios  innumerables  provechos 
que  san-  Epifanio ,  y  san  Gregoíio  ponderaron  en  el  Con- 

;  cilio  segundo  de  Nicea  5  ;  y  otros  Padres  que  nuevamente 

'  reHert  el  eruditísimo  Cardenal  Aguirre  ^.  "■'■  ^ 

Pero  lo  que  principalmente  enseiían  los  isantos  Padres, 
que  se  habia  de  pintar  en  los  templos ,  eran  las  historias  de 
la  Sagrada  Escritura  del  viejo,  y  nuevo  Testamento  7,  pa- 
ra que  los  colores  fuesen  las  sílabas  en  que  los  doctos ,  y 
los  rudos  leyesen  los  misterios  que  el  Espíritu  Santo  dicto 
en  la  sagrada  página  ,  y  sacasen  de  tan  saludable  doctrina  la 
utilidad  de  su  enseíianza  8.  Y  siendo  entre  todos  los  libros 
canónicos  el  mas  admirable,  y  de  mas  utilidad  para  la  Iglesia 
Católica  el  sagrado  Apoculypsis ,  que  en  la  Isla  de  Pathmos 
escribió  san  Juan  9 ,  fué  soberano  acuerdo  que  en  la  bóveda 

I  de  s-ü  templo  se  pintasen  estas  sacras  profecías  :  porque  así 
como  para  los  doctos  las  pintó  con  tanta  valentía  la  ele- 
gante pluma  de  san  Juan  'o,  quedasen  también  perifraseadas 
para  todos  con  los  eruditos  pinceles  de  don  Antonio  Pa- 
lomino "  ,  debiendo  esta  ciudad  á  su  estudio  leer  en  este 

\  templo  comentadas  aquellas  revelaciones  soberanas  que  la 


Iglesia  venera  como  sacramentos  12. 


om. 


11. 


Ll 


Pu- 


j       I     S.  Paulin.  Episc.  Notan,  Na- 

1  tal.  10.  de  oriiatu  t-cc/es.  S.  Felicis. 
-2     adrián.    Je    imag.    od   Carol. 

'  Mae.  Clip.  18.  19.  b2.  8ó.  127. 
6"  141. 

3     Molan.  de  SS.  Imag.  lib.   i. 

,  pictur.  Clip,  3.  Ci  ¡ib.  2.  cap.  14. 

I  4  Omnia  nobis  tamquam  in  li- 
bro quodam  qiii  linguarutii  inter- 
pretationes  contineat  coloribus  ar- 
tificióse depingens  certamina  ,  ar- 
que labores  martyris  nobis  expres- 
Sil.-i'.  Gregor.  Nicen.  ubi  supr. 

I       j     Concil.  Nicen.  1 1.  act.  4.  j.  6. 

[<í  7- 

\  '    6     S.  yíugust.  S.  Tbom.  D.  Mart. 
\  de  ^yala  yírchiep.   l^aient.  Suarez, 

¿5*  aíij  apud  aguirre  ,  iom.  I .  Concil. 

Hispan,  á  Can.  36.  Concil.  lllibertin, 
I  in  comment.  twvo. 

\  '   7     Historijs  veteris  &  novi  Tes- 
I  tanient!    parietes    lempli     replere 

convenit.  Concil.  Nicen.  l  i.  ntt.  4. 

Concil.  Trident.  sess.  25.  cap.  De  in- 

vocatione  venerat.  í¿  reliq. 
•  8    Sicut   enitn    per   syllabarum 

eloquia,  qu5  in  libro  feruntur  ,  sa- 


lutem  consequuntur  omnes:  ita  per 
colorum  imaginariam  operationem 
&  sapientes  &  idiotx  cuncti ,  ex 
eo  quod  in  promptu  est  perfru- 
untur  luilitate.  Concil.  Constanti- 
nopol,  ¡y  111-  yíct.  10.  Can.  3. 

9  S.  Hieran,  in  Prolog.  Bibl.  8. 
Dionys.  .Alex.  in  lib,  de  Re.prom.  Rtip. 
in  Prolog,  in  ./Spocal.  Hugo  etiam  Pro- 
log, in  jkpocol. 

10  Pictores::  colores  coloribus 
pertr.iscentes  ::  pingunt  imagine?, 
&  mirabilem  historiam  videntibus 
prafstant  :  Sic  &  prophets  velut 
qiiidam  pictores  sunt  virtutis,ac 
mih'tiaí.  S.  loan.  Cbris,  in  supersc. 
psalm.  5  o. 

11  Calamus  penicilli ,  penicil- 
Jus  calatni  smulus  esi ;  ut  alter  al- 
teri  laboris  sui  commodet  usum. 
Buler.g.  lib.  l.  de  pict.  cap.  l. 

12  Liber  enim  Apocalypsis  tot 
haber  sacramenta  qiiot  verba.  .S". 
Hieron.  ubi  supr.  Rupert.  Prolog,  in 
./ípocaíyp.  Euseb.  lib.  7.  hist.  c.  23, 
Rih.  disp.  praced.  Comment,  in  ^pa- 
calyp.  cap.  j. 


1 


566  MUSEO  PICTÓRICO. 

Pusieron  los  antiguos  todo  su  cuidado  en  la  elección 
de  los  artífices  que  habían  de  pintar  los  templos.  Conside- 
rando que  aunque  fué  gloria  de  Apeles  la  imagen  de  Ve- 
nus que  pintó ,  lo  era  también  de  los  ciudadanos  de  Coos> 
porque  poseían  en  su  república  tan  rica  tabla  '. 

Ut  V^^nj.-artificis  labor  est ,  &  gloria  Coói. 

Por  esta  razón  no  fiaron  á  otros  pinceles  las  paredes  del 
templo  de  Apolo  Deifico  que  á  los  de  Paneo  2  ,  y  de 
Polignoto  3  ,  tan  celebrados  en  aquellos  tiempos  4  :  ni  las 
del  templo  de  Diana  en  Ef^so  ,  que  le  contaban  por  una 
de  las  siete  maravillas  5  ,  sino  al  grande  Apeles  ^  :  ni  los  ciu- 
dadanos de  Árdea  el  de  Juno ,  sino  á  Marco  Ludio  Elota  7: 
y  Dios  á  Bcseleel ,  y  í  Ooliab  les  dotó  de  las  ciencias  nece- 
sarias para  que  fabricasen ,  y  pintasen  el  Tabernáculo  8  ;  ni 
los  muy  ilustres  parroquianos  de  san  Juan  podían  elegir  i. 
otro  que  i  don  Antonio  Palomino  ,  tan  erudito  ,  y  versado 
en  todas  buenas  letras  9,  como  lo  dfce  este  papel  '»,  que  con 
tanto  magisterio  ha  escrito  ,  tan  excelente  en  la  pintura  del 
fresco  ,  como  lo  publican  sus  obras ,  y  con  especialidad  este 
presbiterio  :  de  modo  que  si  viviera  Apeles  ,  y  le  mirara, 
no  dudo  que  después  de  la  admiración  ,  diría  lo  que  de  la 
tabla  de  Baco  que  pintó  Protógenes  :  Es  muy  grande  el 
trabajo  ,y  es  admirable  la  obra',  solo  faltan  las  Gracias 
para  que  la  suban  al  cielo  ". 

Celebra  Plinio  las  tablas  de  Atenion  Maronites ,  por- 
que sus  líneas  manifestaban  su  erudición  '^  ..  las  de  Panfilo,  J 
porque  voceaban  la  extensión  de  todas  las  artes ,  en  que  | 
resplandecía  su  artífice  '3  :  á  Eufranor  Isthmio,  porque  con 

sus 


( 


1  Ovidiusv.de  Apelle, G  Caiami-  m'úiarh.  N'atol.  Comit.  ubi  supr. 
de,  lib.  4.  de  Ponto.  lo     Hoc  magis  de  hoc  libro  iu- 

2  Paneus  ::  I)elphis  templum  no-  dico  ,  quod  excedunt,  atque  emi-  ' 
bilissimus  Appollims  pinxit.  Natal.  nent  quae  in  eo  scripta  sunt  huma-  i 
Com.  lib.  7.  mytholog.  cap.  i6.  na:  auditionis  modum  ,  &  sit  in  eo         ■ 

3  Plin.  ¡ib.  3;.  cap.  ii.  Rabis.  admirandus  ómnibus  sensus  quem, 
Text.  in  officin.  verb.  pictor.  &  ego  admiror  atque  veneror.  Dio- 

4  Plato,    lib.    3.   Politic.   Arist.  nys.Alex.apudEiiseb.l.'j.tist.c.Zl. 
lib.  6.  de  Poét.  Clem.  Alexandr.  Pro-  1 1     Ptimum  Apellem,  conspec- 
treptico,  Vlut.  in  Simone. Natal.  Com.  taealalysi  pictura  ,ita  obstupuisse,        " 
ubi  supr.  ut  vox  eum  deficeret ,  sero  autem 

5  Carlius  Rodig.  lib.  23.  cap.  6.  dJxisse::Ingens  labor  est ,  &  admi-         J¡ 
Rabil.  Text.  in  officin.  verb.  septem  rabile  opus  ,  desunt  tamen  ei  Gra- 
orbis  miracula.  tix,qux  sua  opera  ad  coelum  ex- 

6  Plin.  lib.    35.  cap.  8.  Natal,  tollant. Plin.  lib.  2^.  cap.  10. Plutar. 
Comit.  ubi  supra.  in  Demetrio.  Erasm.  lib.  6.  Apopbtb. 

7  Plin.  ubi  supr.  cap.  10.  12     Athenion  Maronites  ;  in  ip- 

8  Exod.  cap.  35.  V.  30.  6*  31.  sa  pictura  eruditio  elucet.  P/í«.  »¿» 
Lipp.  &  Com.  Alap.  ubi  supr.  supr.  cap.   1 1. 

9  Pictura  est  ars  omnium  opti-  13     I'amphilus  :::  ipse   Macedo 
matum  artium  alirici  Gracias  fa-  natione ,  priiuus  in  piciura  ómni- 
bus 


li 


LIBRO  NONO.  267 

sus  doctos  libros  daba  la  razón  de  sus  pinceladas  »  :  á  Metro- 
doro ,  porque  siendo  gran  pintor ,  era  igualmente  filósofo  «: 
Quién  duda  que  con  mas  razón  aplaudiera  el  mismo  Plinio 
á  don  Antonio  Palomino ,  si  viera  el  presbiterio  que  ha  pin- 
tado ?  que  no  i  aquellos  grandes  pintores ,  porque  recorioce- 
ria  excedido  á  Eufranor  en  la  expresión  de  las  dignidades  de 
los  héroes  3  del  viejo ,  y  nuevo  Testamento  :  á  Aristides 
Tebano  en  los  movimientos  de  los  ánimos  4  :  en  los  afectos 
'  á  Dionisio  Colofonio  5  :  á  Nielas  Ateniense ,  no  solo  en  lo 
'  colorido ,  sino  en  el  dibuxo  de  las  estatuas  que  mas  pare- 
'  cen  corpóreas  que  pintadas  ^ ;  proporcionando  con  la  ópti- 
'  ca  las  distancias,?,  con  la  etica  para  el  puesto  ^  ;  y  todo 
imitado  con  tanta  propiedad  9  ,  que  á  la  posteridad  le  que- 
dará que  envidiar ,  no  que  imitar  :  como  de  los  pinceles  de 
Apolodoro,  decia  Plutarco  '°;  y  mejor  que  Parrasio  po- 
drá firmar  en  el  presbiterio  ".    , 
Íí .      lam  dico , 
Profecto  huíüs  adest  artis  meta  reperta  mihi. 
■  Y  los  parroquianos ,  para  la  posteridad ,  con  letras  de  oro 
podian  escribir  en  este  templo  el  elogio ,  que  en  el  de  Ju- 
'  no  los  ciudadanos  de  Árdea  á  Marco  Ludio  Elota  ,  por  el 
acierto  con  que  le  pintó  ^^. 

Dignis  digno  loco  picturis  condecoravit 

Regina  lunonis  suprema  coniíigis  templiim 

^areus  Liidius  Elotas  J^tolia  oriundiis 

Quem  nunc& post  semper  ob  artem  hanc  Árdea  laudat. 

Doct.  Benito  Pichón. 


Tom.  IT.  Ll  2                              Des- 

bus  literiseruditus,pra!cipué  arith-  ,7     Ab  Óptica  vero  pictura  su- 

'ineiicíe,&  georaetricae ,  sine  qui-  mit  rationes  quibus consideret  quo- 

'bus  negabat  artem  peifid.  posse.  modo   qua:    longius    minora    ap- 

Piin.  ut  supr.  cap.  10.  pateant  ,    &c.    Buknger.    ¡ib.    i. 

I      Plin.  ubi  supra.  cap.   I. 

3     Metrodorus  idemque  philo-  8     Cceüut  Rodigin.  ¡ib.  29.  antiq. 

sophus  magnx  in  utraque  scientia  ¡ect.cap.i^.Ctsssius  de  Minera¡y¡ib. 

authoritatis.  Ptin.  d.  ¡ib.  cap.  10.  2.  cap.  6.  sed.  3.  num.  7 


3  Euphranorprimusvidetur  ex-  9  P¡at.  j4rist.  P¡ut.  Vitruv.d 
■  prcsisse   dignitates   hcroum.   PUn.  aHj  optid  Cíetsium ,  d.   ¡ib.  cap.   J. 

ubi  supra.  sect.  2.  num.  3. 

4  Aristides  Thebanus ::  primus  10  Invisurum  aliquem  potius 
^iinimürum  motus  imitatus  esc.  Na-  quam  imitaturum.  P¡ut.  opus.  dt 
¡ta¡.  Comit.  ubi  supra.  glo'^-  ^theniens. 

5  j^iian.  ¡ib.  4.  var.  bist.  it     ^theneus  Dipnosoph,  ¡ib.  it, 

6  Nicias  Atheniensis  ::  Ita  in-  cap.  íi. 

venit  Cüloribiis  clarum  ,  &  obscu-  12     Ardeatis    templi   pictorem, 

iruui ,  ac  luciJum  ,  ut  eius  picturx  prasertim  civitate  donatum  ibi ,  & 

non  pictx  ,  sed  consistere   per   se  carmine  ,  quod  est  in  ipsa  pictura 

apparerent.  Nato¡.  Comit.  ubi  supr.  his  versibus.  PUn.  ¡ib,  3;.  cap,  i». 


-í68  MU^SEO.f  IvíDTORICO. 

-vUJ^M  ^  ■  '  efibÉbonicf  3UÍ  oh  nosn  ú  kcIbIj  eo  dii  aoioob  coe  | 
:«  (jiDescripv.íOMí  Us  la  p]i\htra,' del pi^eífhitmo  ((pi(dijc¡i(F¡ol< 
olnl:  .    ■  i'cifú  ij  íí  Igk^jahfonidl,  autar..  i.-\-  .  i^ub  íi'j'-'.^ 

&;i  'X'p  ühí»JÍdv-aq  Íj  í;ioiv  i..  jOnifrclf.'-í  i¡ri.'']uA  i' 

íu  ;       rjpioq 'f  eaiOJíiiq  a'jbnünjj  zoüeupí;  ;.  on  3ijp  '. 

ístilo  repetidamente  ODservado ,  así  de  los  profesores  del 
arte  de  la  Pintura,  como  .de  los  .erudito^  humaxti¿tas ,  y 
teólogos ,  ha  sido  siempre  el  apropiarlas  ideas ,  ©^asuntos 
<jue  se  han.de  pintar  en  sitio  inmóvil,  a  el  instituto -de  la 
pieza  dandcise  executan.  Así  lo  aconseja  Vdtruvio,, y. el  doc- 
to León  Bapnsta  Alberti,  en  su  TratadO;de  Arquitectura;  y 
en  el  de  sus  Diálogos  Vicencio  Carducbo  ,  tan  docto  en  el 
pincel ,  como  en  la  pluma.  Acredito  esta,  máxima  la  primiti- 
.va  iglesia  haciendo  pintar  en  los  templos  las  vidas,  y  mar- 
'tirios  de  los  .cantos  titulares  suyos ,  y  los  misterios  mas 
importantes  de  nuestra  fe  ,  y  redención  i ;  para  que  sirvien- 
do de  historia  muda  ,  y  escritura  silenciosa  el  libro  abierto 
de  las  pinturas ,  leyesen  en  él  los  imperitos  lo  que  recatan 
■de.su  noticik  ilos  libros^^  ¡prefiriendo  para  el  negocio  mas 
-importante  de  nuestra  salud  aquella  arte,  cuyas  sagradas  fle- 
chas se  introducen  por  el  mas  poderoso  de  los  sentidos  3: 
siendo  estímulo  para  la  virtud  la  constancia  de  los  invenci- 
bles mártires ,  cómo  incentivó  para  la  perseverancia  el  pre- 
mio dignamente  obtenido  de  sus  gloriosos  triunfos.  .\  lo- 
grando á  un  tiempo  en  las  valientes  expresiones  del  pincel, 
honesto  recato  la  vista  ,  sagrada  meditación  el  discurso ,  pas- 
to delicioso  el  alma  ,  ornato  decoroso  el  templo  ,  y  culto 
reverente  el  hacedor  Sujpremo  á  quien  se  consagra. 

No  apartándose  pues  el  autor  de  tan  sagradamente  au- 
torizadas máximas ,  y  siendo  esta  ilustre  Parroquia  condeco-  . 
rada  con  el  título  de  los  gloriosos  santos  Juanes  Bautista  ,  y 
Evangelista  ,  es  preciso  que  rodo  el  ornato  de  su  templo  se 
-encamine  ,  así  á  elogiar  las  ^virtudes  de  sus  vidas ,  y  proezas 
de  sus  martirios ,  como  á  coronarlos  con  el  inmarcesible  lau- 
.1   .'i.-.'.   .  •.níDtfiq  reí 

1     Definimus ,  cum  omni'  dllí-  tin.  can.  ^6.                                       ■ 

gentia  ,   &   cura    venerandas  ,  &  2     Nam  quod  legentibus  scrip-i 

sartctas   imágenes  ad   inodum-,  &  tura,  hoc  idiotis  pra?$tat  Pictura' 

formam  veneranda  ,  &  viviñcaniis  cernentibus  ;  quia  in  ipsa  ¡gnoran- 

crucis  é  coloribus,  &  tesselHs,  aut  tes  vident  quid  sequi  debeant :  in 

-alia  qua-vis  materia  commodé  pa-  ipsa   legunt  qui  iitteras  nesciunt: 

ratas,  dedicandas,  &  in   templis  undé,  &  precipué  geniibus  pro  lee- 

sahctis    Del   collocandas ,    haben-  tionfe  Pictura    est.   D.    Greg.  Pop. 

Tdasque,  tutn  in  sacris  vasibus  ,  &  ¿¡i>.   9.  episí.  9.  ad  Masilien.  Episc. 

vestibus  ,  tum  in  parietibus:::  iVia-  3     Imaginum  aspectus  s^r^"""^" 

ximé  autem  itnaginem  Domini ,  &  tum  compunciionis  solet  prestare 

Dei  Salvatoris  nostri  lesu  Chris-  contueniibus,  &  eis  queque, qui 

ti ;  deinde  :::  Deiparx  :::   Angelo-  utreras  ignorant ,  quasi  vivas  do- 

rum:::  &  omnium  deinde  sancto-  ininicx  historia:  panderelectionem. 

i-um.  Concil.  Nicen.  11.  act.  7.  apud  /^.  Beda  tom.  8.  epist.  9.  Je  tedph 

Loüisam ,  6"  ^guirre  in  Concil.  li/iber-  Salomón. 


LIBRO   N-  ON  0¿  U  K  §69 

reí  de  la  inmortalidojd » como  á  vajientos  campeones  de  nqesri 
tía  religión.  Lo  primero  se  reserva  para  algunos  trán$itosí 
del 'Cuerpo  de  Ja  iglesia.  Lo  segundo  es  preciianiente  ^des- 
tinado al  presbiterio  ...donde  por  ser  el  sitio  iitias  digníVí.  ^' 
término  de  la  fábrica,' se- vean  gozando  de  la^biena^entui^anxa* 
f  último  término  da  nuestra  felicidad ,  y  prei$iio  reseíy^da 
I  para  los  justos  que  en  esta  vida  ,  asistidos ,d.<fi;la:gr^cÍ4;,riSarj 
'   ben  lidiar  valientes ,  y  vencer  constantes  i,.'jij  :í  .,  v;:.».  ío 
Y  así  los  dos  gk>riosos  santos:,$e  miran  - qojo^a dos  qíioei 
presWiierio  ,  en  los  sitios  principales.,, como  hjjrofg  del  asuriÉo; 
I  demostrando  el  Bautista  en.  Ip.adustp  de  su. desnudez  lá, 
i  austeridad  de  su  vida  solitaria;  y  en  la  tiinica  de. pieles  de. 
'  camello  lo  peregrino  de  su.predicacion  en^elíjiiundo*,;  y; 
I  ocupando  el  sicÍQ..de  la  ma;io  derecha  en.fwpiel  tronp  de> 
¡  gloria,  por  el  privilegio  de  haber, sido  santükado,  antes, de 
j   nacer  3;  y  como  precursor,  yr  líiinistro,  del  bautismo- ;  dei 
í   Chrisro  Señor  nuestro.  No  cedierido  á  estas  juí>t4mente  .glo-, 
\  riosas  prerogativas  las  del  sagrado  Evangelista  en  ser  eham^- 
!  do  de  Christo  4 ,  y  por  su  niisma  boca .  de&laradp  ppr_hij& 
de  María  santísima  5  ,  de  quien. fué  perpetuo  j,  y.  felicís'invgi 
capellán.  :  :  :l.   •  c.j   .,j  ;..  ■     ,.   ti  ,..  .:  .•  -^  o^ 

-'•  .  Colocanse  pues  los  dos  -santos-  en  el  sitip-ínas  directo.váf 
la,"  vista ,  sin  mezclarse  con  las  demás  figuras, 'para  que,  &e^ 
encuentren  sin  dilicultad  ,  cpmp,  principales  ..Qbjetos.  de  Ja 
atención ;  cuyo  documento  notó  disQcetamenter^  Fresnpy.. 

■   ■-■  '.£•   1-         ;■>  ■' ;  ■         wjnsm 

.  .      Prima  figurartmi ,  seit  princeps  dramatis ,  líltro:  jj  ¿i<j[ 

'  Prosiliai  inedia  in  tabula-  suh .lamine  pri^no  ^  .-jai 

Fiikhrior  ante  aiias  ,  rgliq.vis  mee  opera  jigiiris  ^.    -^m 

Y  porque  solo  Dios  es  causa  .eticie.nte  de  la  gloria ,  y  par% 

¡    demonstrar  el  centro  de  donde  procede  la  qiie  ilustra  aq,neli 

,    emisferip  ;  como  también  porque  los  dos  santos  no  estén  ep- 

j    mp  acasp  ,  sino ,  según  el  precepto  inveteradp  de  lp§i,^.rii:i 

i    ditps  de  esta  arte  ,  estén  las  figuras  que  prganizan  el  cuerpp 

histórico  de  una, pintura,  olkiosas  ,  y  pcupadas  en  «1  mismo 

'    asunto  que  se  describe;  se  ppne  el  símbolo.,,  o  figuKa  de 

;    Christo  Señor  nuestro  ,  representado  en  el  cordero  7  ,  sobre 

el  misteriosp  librp  de  Ips  siete  Sellos.;  dandp  ásuntp  al  Bau-' 


X. 


I  Nam'&qui  certat  in"  agone  ñas.  serm.  j^.  contra  yírrian.  Hiero- 
non  coroiiabimr ,  nisi  leglritnécer-  nyw.  in  cap.  i.  Icrem.  ./ímb.  in  J^uch. 
taveiit.  2.  ad  Timorh.  a.'bpfr.  4.  cap.  l.  iá  servia  6^.  in  nat.  loan.-, 
'  2-  Hilar.  Can.  2.  in  Mvth.  S.  4  Quem  diligebaí  Icsus;  loas» 
Tkorii.  inCaten.  cap.  ■i.  flíuti-.  '  -13^  i'^r.f.  23.  ,¿;;»;tn 
"-"5  ■  El  Spiíitu  Sancto  feplebitur  -5-  Mulier,ecce(iUus  ttius.-^#aa« 
adhuc  éx-uteru  matris  sxix.  Luc.  i.  i^.  vei-s.  27.  ;  •  '■'i  '-•'  "■' 
nufn.  i;.  Id  est  in  útero  m.itris  á  ..6  .  Fresn()i  Ue'uArte  gra'pnjcáíiíi 
peccaro  originali  sanctificatu.s  esu  .u7"  .¡ipocalyp.  ?.  vers.  f).  AretB^ 
S.  Tiom.  3.  p.  q.  27.  art.  6.  jitha-^  Umb.  Haym.  <3  alij  opud Rib.  ud  ¡it. 


Sfo  MUSEO  PICTÓRICO. 

tista  para  que  esté  en  acto  tan  personal  suyo ,  como  seña- 
lando al  cordero ,  por  el  Ecce  Agnus  Dei ,  que  exclamó  la 
primera  vez  que  vio  á  nuestro  Salvador  '  :  It  mostrando  el 
camino  para  los  que  le  siguen,  cumpliendo  el  Pr a-ibis  enim 
ante  faciem  Domini parare  -olas  eius  ».  Y  al  mismo  tiem- 
po ,  dando  motivo  este  sagrado  Evangelista  ,  para  que  aten- 
diendo á  este  misterio  ,  advertido  del  ángel  del  Señor  3  ,  esté 
en  acto  de  escribirlo  en  el  misterioso  libro  del  Apocalypsi, 
llegándose  á  este  el  de  la  reyna  soberana  de  los  Angeles, 
que  á  la  mano  derecha  ,  en  el  sitio  mas  inmediato  al  trono 
de  Dios  4 ,  está  representada  en  aquella  prodigiosa  muger 
del  cap,  12.  del  Apocalypsi ,  con  las  misteriosas  señales  que 
la  describe  el  Evangelista  :  vestida  del  sol ,  para  demostrar, 
que  quanto  en  pura  criatura  pudo  dispensar  la  divina  gracia, 
penetró  el  abismo  de  la  divina  Sabiduría  ,  anegada  en  el  gol- 
fo inaccesible  de  aquella  inmensa  luz  S.  Calzada  de  la  Luna, 
en  que  se  representa  la  iglesia  ^  que  siempre  implora  su  pa- 
trocinio ,  quedando  hermosa  como  la  Luna ,  Pulchra  ut 
Luna ,  recibiendo  su  esplendor  de  los  rayos  del  sol  divino 
Christo  Señor  nuestro  ,  á  quien  concibió  en  su  vientre  7.  So- 
bre su  cabeza  la  corona  de  las  doce  estrellas  en  que  se  re- 
presentaban los  doce  Apostóles  ^  :  Y  doce  prerogativas  sin- 
gulares de  María  santís-ima  :  quatro  celestiales ;  su  Concep- 
ción ;  la  Anunciación  j  la  obra  del  Espíritu  Santo  ;  y  la  En- 
carnación :  -quatro  de  su  cuerpo  santísimo  ;  su  virginidad  sin 
mancha  ;  su  fecundidad  sin  corrupción ;  su  preñez  sin  mo- 
lestia ;  y  su  parto  sin  dolor  :  otras  quatro  de  su  corazón  ;  su 
modesta  mansedumbre  ;  su  devota  humildad ;  su  magnáni- 
ma credulidad  ;  y  el  martirio  de  su  corazón  9.  Conducien- 
do esta  soberana  Reyna  con  ayroso  ademan  la  hermosa 
turba  de  las  vírgenes  que  seguían  al  Cordero ,  según  el 
cap.  4.  del  Apocalypsi :  donde  se  mira  sanra  Ursola ,  como 
capitana  de  las  once  mil ,  con  bandera  blanca  por  divisa  de 

la 

l     toan.  I,  'oers.  1^,  ^"g-  iii>-  de  natura  ,  (¿gracia,  c.^ó, 

t     Luc.  t.  vert.  'j6>  6     S.  Gregor.  iib.  34.  Moral,  c.  7. 

3  Mittens  per  angelum  suum  Ecclesia  magis  Luna  intelligenda 
lervo  suo  loanni.  Id  est  mysteria  xiátlnt.S.Eern.  serm.insif;numniag. 
■Apocalypsis  ,  ibi  cap.  i .  vers.  1 .  Hu-  7  .¿4mb,  de  inst.  f^irg.Ü  4^.  Exam, 
go  ad  lit.  2.  Hier.  sup.  Isa.  66.  ^íug.  Exp.  70. 

4  ylrnold.Carnotens.de ¡aud.F'ir-  O  1%.  de  civit.  Dei  32. 

gin.  apud  Novarim  umb.  l^irg.  Iib.  8     ^i^ug.  sup.  ^poc,  Hom.  91.  ü 

4.  num.  1728.  ([uast.  42.  in  Exod.  Riber.  ad  lit. 

5  Quidquid  nobilitatis  .  quid-  9  Duodecim  Stellas  istas,  duo- 
quid  divinitatis  ,  &  quidquid  xter-  decim  prerogativas  gratiarum  ,  in- 
nicatis ,  &  totum  in  orbem  diffus-  telligere  videatnur  quibus  María 
sum  est,  &  productum  in  illoíeter-  singulariter  adornatur.  Si  quidem 
no  supposiio  ,  quod  generavit  bea-  invenire  est  in  Maria  prasrogativas 
tissima  Virgo  Maria,  invenitur.  coeli ,  praerogativas  carnis  ,  prxro- 
•S".   Bern.   serm,   6.  de  gloria  Virg.  gativas  cordis.  S.  Bern.  serm.  tup. 

5.  Ti,  I.  p.  q._  26.  art.  6.  ad  4.  S.        signum  magnum  ,  col.  262. 


LIBRO   NONO. 


271 


la  virginidad ,  animando  á  santa  Incí ,  que  ansiosa  por  bus- 
car al  Cordero ,  se  adelanta  diligente  á  las  demás  que  en  her- 
mosa turba  acompafian  á  la  reyna  de  los  Angeles,  según 
aquel  verso  del  TProfeta  :  Addticentur  regi  \  irgines  post 
eam  '.  Animando  i  este  concepto  mudo  el  texto  que  se 
advierte  en  una  targeta  ,  que  se  mira  pendiente  en  las  cla- 
raboyas ,  que  finge  la  perspectiva  al  extremo  de  este  coro, 
que  dice,  hablando  de  las  vírgenes,  según  el  Evangelista  ^: 
Seqiinnttir  agniim  qiiociimqtie  ierit.  Cuya  variedad  hermosa 
ilustrada  de  varios  trages ,  y  recamados  diferentes ,  demues- 
tra la  copia  de  virtudes  con  que  se  adorna  la  esposa,  según 
aquel  verso  de  David  :  Circumamicta  varietatibus  3. 

Y  siendo  el  Amor  divino  el  que  las  excita ,  é  impele  á 
este  sagrado  acto  amoroso ,  se  mira  simbólicamente  repre- 
sentado en  una  figura  moral ,  é  ideal  de  un  mancebito  her- 
moso 4 ,  demostrando  en  su  desnudez  el  desasimiento  que 
hemos  de  tener  de  las  cosas  terrenas  ,  y  afectos  mundanos  J, 
para  caminar  con  ligereza  á  celebrar  las  sagradas  nupcias  del. 
esposo  6  ;  y  deponiendo  toda  perezosa  tardanza ,  como  lo 
demuestra  batiendo  incesantemente  las  alas  7  ,  y  llevando 
en  la  mano  siniestra  éí  corazón  encendido  en  caridad,  según 
lo  que  dixo  Christo  por  san  Lucas  ^  ,  cuya  flama  se  enca- 
mina derecha  á  su  criador,  figurado  ?n  el  Tetragramtna- 
ton  ,  que  es  un  triángulo  equilátero  ,  inscripto  en  un  cífculo 
luminoso ,  en  cuya  misteriosa  figura  se  demuestra  la  Trini- 
dad santísima  :  pues  siendo  una  esta  figura ,  representación 
de  la  unidad  de  la  Esencia  divina ,  consta  de  tres  ángulos, 
y  lados  iguales ,  representación  de  las  tres  divinas  Perso- 
nas 9  ,  demostrando  juntamente  el  círculo  la  eternidad» 
por  carecer  de  fin  ,  y  de  principio  'o.  Coronase  asimismo  de 
llores  el  amor  divino  ,  como  también  las  vírgenes  ,  imitando 
los  deliquios  amantes  de  la  esposa  en  los  cantares  :  Ftilci- 
te  me  Jior'ibiis  qnia  amore  langueo  ".Y  últimamente  se 
honesta  con  un  volante  morado ,  por  ser  color ,  y  librea  pro- 

pia- 


1  Psalm,  44.  vers.  i  5. 

2  ^poc.  14.  -vers.  4.  Christum 
per  coelum  discurrere  ,  nunc  hunc, 
nunc  illuc,  &  post  eum  iré  vir- 
gines.  Rih.  ad  lit.  cum  Aug.  lib.  de 
sanct.  virg.  cap.  27.  ¿í  38.  <CÍ  cum 
primis.  Bed.  i¿  Anshert. 

3  Psu/ni.  44.  veri.  15.  Id  est 
varietatibus  muliarum  virtutum, 
&  operum.  Hugo  ad  lit. 

4  Secundum  Fulgentium,  Is¡- 
dorumque  amoris  imago  puei  fuit 
alatus.  Rob.  Olchot.  figur.  7. 

5  yietor  Antiocb.  in  cap.  16. 
Marc,  num.  32.  August.  lib.  I.  de 


doct.  christ.  cap,  22.  Theod.Hb.  16. 
quícst.  3. 

6  ylpocal.  I.  vers.  9. 

7  ventosas    addidit    alas, 
Fécit  &  humano  corde  volare  Deum. 
Propert.  apud  Pier.  l^aler.  lib.  46. 
cap.  De  Fascib. 

8  Ignetn  veni  mittere  ¡n  ter- 
ram  ,  &  quid  vulo  iiisi  ut  ardeat. 
Luc.  cap.  12.  vers.  29. 

9  Pier.  Valer.  Hyerogl,  lib.  39. 
cap.  40. 

10  Pier.  Valer,  ubi  supr,  cap.  6. 

1 1  Can,  2.  vers.  J. 


AMOR  HJVINO. 


272  M  U  S  E  O   P  I  C  T  O  R  I  C  O. 

píamente  simbólica  del  amor ;  y  con  la  mano  deré'dhá  esta 
señalando  al  cordero  ,  para  demostrar  el  término ,  á  donde 
se  dirigen  sus  amantes  impulsos. 

Y  porque  considerado  el  amor ,  como  propiedad  relati- 
va en  las  personas  divinas  ,  es  atributo  personal  del  Espíritu 
Santo  I  ,  se  mira  en  forma  de  candida  paloma  ,  presidiendo 
en  este  acto  amoroso  ,  esparciendo  sus  rayos  por  todo  aquel 
emisferio ,  y  especialmente  hacia  la  Reyna  de  los  Angeles, 
para  demostrar  la  plenitud  de  gracia  de  su  Concepción  pu- 
rísima ,  y  circuido  de  hermosa  guirnalda  de  serafines ,  por 
ser  el  amor  propiedad  característica  de  estos  soberanos  espí- 
ritus ,  abrasados  en  el  fuego  de  la  caridad  ^. 

Otra  peregrina  circunstancia  autoriza  la  elección  del  Es- 
píritu Santo  en  forma  de  paloma  en  aquel  sitio  :  pues 
ademas  de  haber  concurrido  en  aquella  forma  á  la  acción 
mas  gloriosa  del  Bautista  en  el  Jordán  3  ;  tiene  esta  glorio- 
sa ave  siete  singulares  propiedades  4 ,  que  la  constituyen  mas 
apropiada  á  esta  idea  ,  por  ser  correlativas  á  los  siete  selloat 
del  misterioso  libro  ,  y  expresivas  de  los  siete  dones  del 
Espíritu  Santo  5.  Pues  siendo  este  libro  representación  de 
la  Escritura  sagrada  ,  y  misterios  de  nuestra  redención  ,  sig- 
nifica el  primero  sello  ,  según  Hugo  Cardenal  ^  ,  ademas  de 
la  común  de  signilicar  los  siete  Sacramentos  de  la  ley  de 
gracia  ,  la  profundidad  de  las  sentencias  :  el  segundo  ,  la 
multiplicidad  de  los  sentidos  :  el  tercero ,  la  variedad  de  los 
tropos ,  6  figuras  retóricas  :  el  quarto  ,  la  incomprehensibili- 
dad de  las  mismas  cosas  :  el  quinto ,  la  obscuridad  de  los 
misterios  :  el  sexto ,  la  suavidad  de  las  alegorías  :  el  séptimo, 
la  infalible  verdad  de  todo  lo  que  en  sí  encierra.  Y  aunque, 
según  el  Evangelista  ,  solo  el  Cordero  soberano  ,  figura  de 
Christo  Señor  nuestro  ,  fué  digno  de  abrir  el  libro  ,  y  desci- 
frar los  misteriosos  enigmas  de  sus  sellos  7  ;  esto  se  entien- 
de en  quanto  al  hecho  de  descifrar  con  su  humanidad  santí- 
sima ,  pasión ,  vida  ,  y  muerte  ,  los  símbolos ,  y  figuras  que 
en  misteriosa  alusión  significaban  todas  las  demostraciones 
de  su  inefable  amor ,  por  incluir  especialmente  siete  miste- 
ríos 


1  Nomen  amoris:::  secundum 
quod  personaliter  sutnitur  ,est  pro- 
priutn  nomen  Spiritus  Sancii.  D. 
Thom.  1.  p.  qii¿est.  37.  art.  l. 

Ipse  Spiritus  Sanctus  est  amor. 
D.  Gregor.  Hom.  in  Pent. 

2  Seraphim,idest  ardentes,aut 
igniti :  nomen  supreiiii  ordinis  an- 
gelorutn  ,  qui  ab  ardore  charitatis 
sic  appellati  sunt.  Lauret.  Sylv. 
allegor.  ibí. 

3  Et  vidit  Spiritum  Dei  dei- 


cendentem  sicut  columbam ,  &  ve- 
nientem  super  se.  Math.  3.  v.  16, 

4  loan,  á  sanct.  Geminian.  iib,  4. 
cap.  79. 

5  ^ugust.  sup.  ^poc.  hom.  4. 

6  Hugo  in  Apocatyp.  cap.  5 .  v.  I. 

7  j4pocalip.  ;.  Septem  sigilia  H- 
bri  clausi  designant  mysteria  Chris- 
ti,  qua?  in  scriptura  sacra  clausa 
erant  ante  Incarnationem.  Lauret. 
Sylv.  aliegor,  ibi. 


LIBRO  NONO.  373 

ríos  profetizados  acerca  de  Christo  Señor  nuestro,  Encar- 
nación ,  Pasión  ,  Resurrección,  Ascensión  ,  venida  del  Espí- 
ritu Santo  ,  resurrección  de  la  carne  ,  y  juicio  final  :  O  siete 
,  sellos,  con  que  estuvo  cerrada,  y  oculta  la  divinidad  en 
Christo  ,  el  desposorio  de  la  Virgen  ,  la  pasibilidad  de  su 
,  cuerpo ,  la  circuncisión ,  la  huida  i  Egipto ,  las  tentaciones 
del  desierto  ,  la  cruz  ,  y  el  sepulcro  ' .  Pero  la  exposición  en 
,  varios  sentidos  de  todos  estos  misterios ,  para  que  se  haga 
I  su  inteligencia  patente  á  la  torpeza  de  nuestro  entendiniien- 
j  to  :  la  Paloma  soberana ,  hablando  por  la  boca  de  ios  san-^ 
.  tos  padres  ,  piofctas  ,  y  expositores  sagrados ,  que  son  voces 
del  Espíritu  Santo  ,  ilustrándolos  con  sus  siete  dones  ha  des- 
cifrado los  siete  sellos  de  este  misterioso  libro. 

Es  la  primera  de  estas  siete  propiedades  de  la  Paloma, 
según  el  Doctor  Angélico  2 ,  habitar  cerca  de  las  aguas ;  por- 
que viendo  en  ellas ,  como  en  espejo  ,  al  gavilán ,  putda 
precautelarse  de  sus  garras  ;  lo  qual  pertenece  al  Don  de  la 
Sabiduría  ,  por  cuyo  medio  los  santos ,  y  expositores  sagra- 
dos ,  no  pierden  de  vista  las  corrientes  caudalosas  de  la  Es- 
critura sagrada ,  para  defenderse  de  las  asechanzas  del  enemi- 
go. La  segunda  es  elegir  para  su  alimento  los  mejores  granos; 
lo  qual  pertenece  al  Don  de  la  Ciencia  ,  con  la  qaal  los  san- 
tos eligen  para  su  pasto  espiritual  las  mejores ,  y  mas  salu- 
dables doctrinas.  La  tercera  es  criar  los  polluelos ,  ó  palomi- 
nos ágenos ;  lo  qual  pertenece  al  Don  de  Consejo  ,  con  que 
los  justos  alimentan  con  saludable  pasto  de  exemplo ,  y  doc- 
trina á  los  hijos  de  estrañcis  dogmas ,  ó  que  han  degenerado 
de  los  de  la  verdadera  religión.  La  quarta  es  que  no  hiere 
con  el  pico  ;  lo  qual  pertenece  al  Don  del  Entendimiento, 
con  el  qual  los  santos  no  hieren  ni  destrozan  la  verdad  de 
las  buenas  ciencias ,  para  pervertir  á  otros ,  como  hacen  los 
heregcs.  La  quinta  es  que  la  Paloma  carece  de  hiél  j  lo  cjual 
pertenece  al  Don  de  la  Piedad  ,  ó  Mansedumbre ,  con  la 
qual  los  santos  vencen  los  impulsos  de  la  ira.  La  sexta  es  que 
pone  su  nido  en  cavernas  de  edificios ,  ó  piedras  ;  lo  qual 
pertenece  al  Don  de  la  Fortaleza  ,  con  la  qual  los  santos  en 
las  llagas  de  Christo  Señor  nuestro  ,  que  es  piedra  firme  ,  po- 
nen su  nido ;  esto  es ,  su  refugio  ,  y  su  esperanza.  Y  última- 
;mente,  tiene  la  Paloma  por  canto  el  gemido  j  lo  qual  per- 
tenece al  Don  del  Temor  de  Dios ,  con  el  qual  los  santos 
se  deleytan.con  el  gemido  de  sus  culpas. 
,  Haceii  pues  armoniosa  consonancia  estos  siete  Dones, 
correspondiendo  á  las  siete  propiedades  de  la  Paloma ,  con 
Totii.  II.  Mm  la 

1     'i^i'g-  sup.  ^poc.  bo.  4.  Pjjp.        Resurrect.  t:ii    i-J'IUZ 

4.  sup.  j4poc.  Bernar.  snn.  i.  dt       ..a     D.  Tb.  ¡.  p.  q.:¡9.  art,6.  ad  4' 


274  MUSEO   PICTÓRICO. 

la  inteligencia  de  los  siete  sellos  del  misterioso  libro  :  pues 
á  la  proftindidad  de  las  sentencias  corresponde  el  Don  de  la 
Sabiduría  :  á  la  multiplicidad  de  los  sentidos  el  Don  de  la 
Ciencia  :  á  la  variedad  de  los  tropos  el  Don  de  Consejo  :  i 
la  incomprehensibilidjd  de  las  cosas  el  Don  del  Entendi- 
miento :  á  la  obscuridad  de  los  misterios  la  Mansedumbre; 
con  que  sin  descaecer  perseveran  indagando  su  mas  genuiíia 
intelicfencia  :  á  la  suavidad  de  las  aleatorias  el  Don  de  la  For- 
taleza  ,  para  no  torcerlas  a  siniestros  sentidos  :  y  últimamen- 
te ,  á  la  certeza  infalible  de  su  verdad  el  santo  Temor  de 
Dios ,  con  que  desconfiando  de  sí  propios  los  doctores  sa- 
grados ,  y  temiendo  por  su  miseria ,  no  apartarse  del  recto 
camino  de  la  verdad  ,  la  abrazan ,  y  siguen  asistidos  de  la 
gracia  del  Espíritu  Santo. 

También  representa  la  Paloma  la  Iglesia  Católica  '  :  y 
así  en  los  cantares  el  esposo  Christo  Señor  nuestro ,  á  su 
esposa  la  Iglesia  la  llama  Paloma  ^ ,  por  estar  ilustrada  con 
los  Dones  del  Espíritu  Santo ,  que  en  forma  corporal  de 
Paloma  se  apareció  visiblemente  en  el  bautismo  de  Chris- 
to Sefíor  nuestro  3  :  para  que  se  entendiese  que  en  los  de- 
mas  que  recibían  el  santo  bautismo ,  baxaba  invisiblemente 
el  Espíritu  Santo  :  por  donde  es  muy  del  intento  en  aquel 
sitio ,  siendo  este  sacramento  tan  freqüentado  en  una  ígLsia 
parroquial ,  y  tan  especial  en  esta ,  que  es  por  antonomasia 
¿el  Bautista. 

Hijo  de  Paloma  ,  afirman  algunos  expositores  sagrados, 
que  significa  aquel  epitecto  Bar-jona  ,  con  que  Christo  Se- 
ñor nuestro  nombró  a  san  Pedro ,  quando  le  confesó  por 
hijo  de  Dios  vivo  4  :  bastante  asunto  para  que  los  sucesores 
de  san  Pedro ,  y  todos  los  que  obtienen  la  dignidad  sacerdo- 
tal ,  se  digan  hijos  del  Espíritu  Santo ;  pero  espi.-cialmente, 
no  solo  el  reverendo  Clero  de  esta  ilustre  parroquia  ,  sino 
todos  sus  parroquianos ;  pues  según  otros  autores ,  la  voz 
Bar-jond  significa  •.hijo  de  Juan  S.  \  quien  mejor  puede 
apellidar  esta  gloria  ,  que  aquellos  que  son  hijos  de  san  Juan 
en  esta  ilustre  parroquia  ;  y  especialmente  los  que  renacieron 
en  ella  á  ía  vida  espiritual  de  la  gracia  ,  por  la  regeneración 
•del  santa  bautismo  ?  Con  que  ademas  de  la  significación  del 
■Espíritu  Santo ,  tiene  alusión  la  Paloma  á  la  iglesia,  al  bautis- 

w^.     ....    -X.  •  1110, 

I     S.  C¡p..cont.  Nov.  D.  Thom.  3.  part.  q.  39.  art.  6.  ad  3. 

i     3     Cant.    2.    vers.    10.  ^pontus,  4     Beatus  es   Simón   Bar-jona. 

«rig.  apud  Gisler.  ad  ¡it.  in  apead.  Math.  16.  vers.   17.  Bar-jona  lin- 

3     Et  ideó  circa  Christum  bap-  gua  nfisira   sonat   filius  columbx. 

tizatum   corporal!  spetie -Spiritus  S.Hil.iüHie^on.apudS.Thom.in^ 

Sanctus    visibiiiier   de.scendit  ;  ut  cath.  ad  lit. 

super    omnes   baptizandos   invisi-  y     Euthim.  Paíchas,  Euseb.  Gal- 

.biliter  postea cr^da.mr  descexidere.  ¡icón.  ap.  S^lveir.  íib.  ó.  f,  j.  w.  1 1  $■ 


LIBRO   NONO.  275 

nio ,  á  la  ilustre  parroquia  ,  y  sobre  todo  á  los  siete  sellos  del 
misterioso  libro  que  allí  se  representa. 

De  este  dice  el  Evangelista ,  que  estaba  escrito  por  de 
dentro ,  y  por  de  fuera  '  ;  significando  en  esto  á  Christo 
nuestro  Redentor  ,  en  quien  estaba  la  divinidad  oculta  ,  de- 
baxo  del  velo  exterior  de  su  humanidad  santísima  2  ;  des- 
cifrando con  su  encarnación  todos  los  enigmas ,  y  misterios 
'que  incluían  los  siete  sellos  3  ;  cuyo  número  misterioso  no 
denota  limitación  ,  sino  compendiosa  multitud  ,  por  ser  in- 
I  numerables  los  que  en  él  estaban  encerrados  4. 
I  Circundan  este  trono  variedad  de  angeles  ,  con  atributos 
del  Sacramento  en  espigas ,  y  racimos  de  uvas ,  para  de- 
mostrar las  dos  especies  ,  en  que  el  cordero  soberano ,  que 
allí  se  venera  ,  se  nos  comunica  sacramentado  ;  y  especial- 
mente uno  de  ellos  está  incensando  el  trono  í  ,  conforman- 
do con  el  texto  :  Ascenciit  fumiis  incensoriim  de  orationi- 
hus  sanctorum  de  manii  angelí  ^  :  signitícando  con  esto  las 
oraciones  de  la  iglesia ,  y  el  culto  que  á  Dios  se  le  consagra 
en  ella  7. 

Repartense  otros  muchos  angeles  por  todo  aquel  espacio, 
'demostrando  los  auxilios  ,  que  como  ministros  del  amor 
'divino  disparan  sus  flechas ,  especialmente  hacia  el  hermo- 
so esquadron  de  las  vírgenes  ,  para  que  heridas  con  repeti- 
dos harpones  ,  se  enciendan  á  seguir  al  cordero  con  mayor 
estímulo. 

Otros  están  repartidos  en  coros  de  música ,  para  cantar- 
ile  al  cordero  el  nuevo  cántico ,  según  aquel  texto  :  Dignas 
est  agnus  acc'ipere  honor em  ^.  Otros  chicuelos  previenen 
palmas ,  y  laureles  para  los  triunfos  del  amor  divino.  Otros 
festones ,  y  guirnaldas  de  flores  con  que  coronar  á  sus 
esposas. 

Prosigue  luego  la  turba  de  los  profetas ,  patriarcas ,  y 
sacerdotes  al  lado  de  san  Juan  Evangelista ,  en  representa- 
,cion  de  aquellos  ancianos  que  veneraban  al  cordero  ,  según  el 
cap.  4.  del  Apocalypsi  9,  Los  quales  representan  el  reyno  dé 
Dios,  como  lo  dice  el  mismo  capítulo ,  cuyo  texto  se  mira  f¿i- 
crito  en  la  targcta ,  que  en  aquel  lado  corresponde  á  la  de  las 
vírgenes  :  Fecist'i  nos  Deo  nostro  regnum ,  &  sacerdotes  ^°. 

Tom.  II.  Mm  s,  En- 

I 

I     Librumscriptutn  intus,&  fo-  aurenm.  y^/ioc.  8.  «am.  3. 

flSjSignatum  sígillis  septetn.  .í^/oc-.  6     ^poc.  8.  ven.  4.  Hug.  ai  lit, 

f  5.  vers.  I.  7     Gregor.  sup.  cant.  3. 

'     2     Bernard.  serm.i.  de  Resurrert.  8     ^pocalyp.  5.  i'err.  12. 

3  Rap.  lih:  4.  sup.  ./Ipoc.  9     Ortg.  sup.  Exod.  kom.  ir. 

4  MíUroh  de  rium.  septenar.  ¡.de  \o  ^pocal.  5.  vers.  10.  Regnum 
'  sonm.  scip.  Bastí.  Exatner.  tom.  13.  ergo  Dei  ex  hominibus  Christus  fe- 
,      5    Et  álius  ángelus  venir, &  ste-  c'n.  Rih.  in  ^poc.  cap.  i.  ««w,  43. 

'  tit  ante  altare  liabens  thuribulum       ex  .i-ímbr.  <¡J  Aret, 


!  I 


^■¡G  MUSEO   PICTÓRICO. 

Entre  ell  os  ocupan  el  lugar  mas  inmediato  al  trono  los  pa- 
dres ,  y  e  sposo  de  la  Virgen  ,  como  privilegiados  en  felicidad 
tan  supre  ma. 

Sigúese  después  Noé  ,  que  con  su  familia  representa  á 
Christo  Señor  nuestro  ,  y  los  Apostóles  '.  Tiene  en  las  ma 
nos  la  figura  del  Arca  del  diluvio  ,  la  qual ,  en  sagrada  ale- 
goría ,  representa  la  iglesia  católica  ^  ,  por  medio  de  la  qual 
nos  salvamos  \  y  los  que  no  entran  en  ella  perecen.  Y  tam- 
bién porque  así  como  al  Arca  las  ondas  no  la  sumergían, 
antes  la  elevaban  :  así  las  tribulaciones  ,  y  persecuciones  de 
los  enemigos  de  la  iglesia ,  no  solo  la  ofenden  ,  sino  que  de 
ellas  sale  mas  refulgente  ,  y  triunfante.  Y  así  como  el  Arca 
era  de  lefios ;  así  en  el  sagrado  leño  de  la  cruz  de  nuestro 
Redentor  nos  salvamos ,  y  libramos  de  la  inundación  del 
pecado.  Simboliza  también  el  Arca  de  Noé  el  cuerpo  de 
Christo  Señor  nuestro  ,  demostrando  la  herida  de  su  costa-  : 
do  la  ventanica  que  estaba  en  el  costado  del  Arca  ,  con  otras 
muchas  alegorías ,  y  moralidades  que  se  pueden  ver  en  los 
expositores  sagrados ,  en  Lipomano  ,  y  otros. 

Sigúese  Isaí ,  ó  Jesé  padre  de  David  con  la  vara  mis- 
teriosa ,  de  cuya  raiz  procedió  la  genealogía  de  Christo  Se- 
ñor nuestro  3  ,  representando  esta  vara  en  su  solidez  á  Ma- 
ría santísima  ,  y  su  integridad  virginal  4. 

Prosigue  el  Patriarca  Abrahan  ,  que  significa  gran  padre, 
ó  padre  de  multitud  5.  Tiene  junto  á  sí  arrodillado  i  su  hi- 
jo unigénito  Isaac  ,  en  el  acto  ,  y  representación  del  sacrifi- 
cio *5  :  cuyo  extremo  de  amor ,  y  obediencia  ,  representa  al 
Eterno  Padre  7  ,  que  encendido  en  nuestro  amor ,  llegó  a' 
darnos  á  su  hijo  unigénito  para  sacrificarlo  por  nuestro  re- 
medio 8.  Y  también  representa  á  los  sacerdotes  ,  que  ofrecen 
el  hijo  de  Dios  á  su  Eterno  Padre  en  el  incruento  sacrificio 

de  la  misa.  Y  así  como  Isaac  fué  concebido  de  muger  es- 
es 

téril  9  j  así  Christo  fué  concebido  de  Virgen  ,  fuera  del  cur- 
so regular  de  la  naturaleza.  Y  así  como  Isaac  llevó  la  leña 
para  su  sacrificio ;  asi  Christo  ,  como  hostia  mas:  soberana, 
jlevó  sobre  sus  hombros  el  sagrado  leño  de  la  cruz  en  que 

fué 

1  Epipb.  I.  adv.  hieres,  tomo  2.  4     Tert,  adv.  lu.  Amh,  lib.  I.  de 
Bed.  íup.  Genes.  5.  instit.  virg.  9. 

2  Orig.  sup.  Genes,  bom.2.  Hier,  5     Habrahammagnuspatermul-     1 
I.  adv.   lovin.  ^ug.   de  catechizan.  titudinis  gentium.  Acc/eí.  40.0». 20. 
rudi.  27.  ¿j'  i^.  de  Civil.  Dei.  26.  (í  6     Genes.  22.                                     1 
12.  cont,  Faust.  i^.Gregor.hom.  38.  7     •S'-  Greg.  Rupert.  Cbrisost,  íí     i 
úpud  Laur.  Sylv.  allegar.  alij  Paires  ,  aptid  Lippom,  in  cateen.     I 

3  Consuetudo  hebróeorum  est,  Genes.  22.                                              ; 
Ut  radicecn  appellent  etiatn  virgam  8     Sic   Deus   dilexit    mundum,     i, 
ipsam,  quae  succiescit  ex  radice,  ut  ut  Filiutn  suum  unigenitum  datet.      , 
Isai.  n.  Egredietur  vitga  de  radi-  loan.  3.  vers.  16. 

ce  lessas ,  id  est  de  David  filio  Jes-  9     Genes.  18.  vers.  1 1. 

tx,  Rib.  j4poc.  cap.  j.  vers,  j. 


I 


LIBRO   NONO. 


277 


fué  sacrificado.  Y  así  como  Isaac  no  padeció  el  sacrificio, 
sino  en  su  lugar  un  cordero  '  5  así  el  Verbo  divino  no 
padeció ,  sino  la  humanidad  santísima  de  Christo.  Y  así  co- 
mo Isaac  fue  unigénito  ,  Christo  Seiíor  nuestro  lo  fué  ,  no 
solo  en  quanto  Dios  ,  sino  en  quanto  hombre  2. 

Prosigue  el  Patriarca  Jacob  ,  hijo  de  Isaac  ,  y  de  Rebe- 
ca :  llámase  también  Israel ,  que  se  interpreta  :  El  qtie  domi- 
na ,  ó  prevalece  con  Dios ,  cuyo  nombre  le  puso  el  ángel, 
con  quien  tuvo  aquella  misteriosa  lucha  3.  Fué  padre  de  ios 
I  doce  patriarcas ,  que  constituyeron  los  doce  Tribus  de  Is- 
I  rael.  Tiene  junto  á  sí  la  escala ,  á  quien  los  expositores  sa- 
¡  grados  han  dado  tan  misteriosas  inteligencias ,  y  entre  ellas 
)  la  de  representar  al  Verbo  humanado  ,  por  cuyo  medio  as- 
!  cenderia  á  Dios  la  naturaleza  humana  en  la  posteridad  elec- 
)  ta  de  Jacob  4 ,  uniéndose  hipostaticamcnte  con  ella  la  per- 
sona del  Verbo. 

Acompariale  el  profeta  David  con  su  torre  ,  que  ademas 
de  representar  la  iglesia  ,  y  los  predicadores  ,  y  ministros  del 
Evangelio  que  la  defienden  ,  es  atributo  de  María  santísi- 
ma ,  que  por  su  humildad  se  hizo  fuerte  ,  hermosa  ,  y  grata 
á  los  ojos  de  Dios  í. 

Prosigue  Moyses ,  que  significa  traído ,  ó  sostenido  de 
las  aguas  <5 ,  quando  por  sus  padres  fué  expuesto  en  ellas 
I   dentro  de  la  cestilla  7.  Y  según  que  fué  hijo  de  hebrea  ,  y 
i   adoptado  por  la  hija  de  Faraón  ,  representa  á  Christo  Se- 
ñor nuestro  ,  que  fué  hijo  de  la  sinagoga  ,  pero  recibido  de 
la  iglesia  8.  Y  así  como  Aloyses  fué  ocultado  para  librarle 
de  la  crueldad  con  que  á  otros  infantes  quitaban  la  vida: 
así  Christo  se  ocultó  al  mundo ,  y  se  libró  de  la  tiranía  con 
■   que  sangriento  Herodes  le  buscaba  entre  tantas  vidas  ino- 
i   centes  9,  Y  así  como  tomó  el  nombre  de  Moyses  de  las 
\  aguas  por  donde  fué  conducido  1°  :  así  los  católicos  toman 
el  nombre  de  las  aguas  del  santo  bautismo ,  que  instituyó 
i   Chriito  ,  por  donde  son  conducidos  al  gremio  de  la  iglesia. 
I   Y  según  que  Moyses  presidia  al  pueblo  ,  tratando  con  Dios, 

re- 


I     Geres.  32.  verT.  12.  &  i  j. 

3  Tert.  adv.  ludcc.  Clem.  ^Icx. 
I .  pxxJn.  ^ .  G  I .  jrr,  Orig.  sup.  Gen., 
koin.  8.  ií  I  ?.  ^■imb.  de  Isa.  i.  Chris. 
sup.  Géir.  tom.  47-  ' 

3  Genes.  32.  vers.  28. 

4  Scala  quam  vidit  lacob  ,  Ge-r 
nes.  28.  Christuní  designare  po- 
tes: ,  per  qi'am  in  Deum  ascende- 
ret  iptius  lacob  videntis  electa  pos- 
teritas.  Latoet.  ex  -^ug.  12.  cont. 
Fav.  26.  Ber.  sup.  Gen.  28.  Geor. 
yetiet.  Cent.  2    tam.  8-  cnp.  7. 

j     Collum  B.  Viíginis  estsicut 


Turris  David,  hoc  est  eius  humili- 
tas::::  quia  eius  humilitas  est  for- 
tis  ,  &  pulchra  ,  &  grata  Deo. 
Lauret.  ex  Ryp.  sup.  Cant.  3.  7. 

6  Lauret.  Sylv.  aHeg.  ibi, 

7  Exod.  2.  vers.  3. 

8  Basil.  de  Spirit.  Sane.  14. 
Greg.  Nis.  de  vit.  Moys.  Tert.  adv. 
Míirc.  2.  Cyr.  dé  Trin.  1. 

■    p     Math,  2.  vers.  14. 

10     Moyses  ,  nomen  ^gyptiutn 
tractum  ex  aquis  signifícat.  Caiet. 
in  Exod.  2.  vers,  10. 


278 


MUSEO   PICTÓRICO. 


representa  al  prelado  eclesiástico  ,  que  principalmente  debe 
cuidar  de  las  cosas  divinas  i.  Y  en  quanto  fué  enviado  an- 
tes de  la  ley  nueva  ,  puede  representar  á  san  Juan  Bautista, 
que  fué  enviado  antes  que  Christo  Señor  nuestro  2.  Tiene 
sobre  su  cabeza  las  dos  luces ,  de  donde  vino  á  llamarse  su 
rostro  :  Facies  cornula  3  ,  demostrando  los  misterios  de  la 
ley ,  cuyo  esplendor  no  podian  sufrir  los  hebreos ,  ni  pene- 
trar sus  misteriosas  4  luces.  Y  las  primeras  Tablas ,  donde 
estaba  escrita  la  ley  que  recibió  de  la  mano  de  Dios  en  el 
monte  Sinaí,  por  haberlas  quebrado,  demostraban  la  ley  an- 
■  tigua  que  se  habia  de  acabar  :  y  las  segundas ,  que  permane- 
cieron enteras ,  la  ley  evangélica ,  que  habia  de  durar  para 
siempre  5. 

Sigúese  su  hermano  Aaron ,  primer  sacerdote  ,  y  pontí- 
fice entre  los  hebreos ,  el  qual  por  varios  títulos  es  iigura  de 
Christo  Señor  nuestro  ,  y  especialmente  por  el  de  sumo  sa- 
cerdote ^  :  como  también  es  figura  de  nuestro  ángel  custo- 
dio ,  en  quanto  es  hermano  mayor  de  M  )yscs  ,  y  le  asistid 
para  ir  contra  Faraón  :  así  como  el  ángel  custodio  es  her- 
mano mayor  del  hombre  por  la  comunicación  de  la  natu- 
raleza ,  y  precedencia  de  su  creación ,  y  le  ayuda  contra  las 
astucias  del  enemigo  7.  Está  revestido  Aaron  con  los  indu- 
mentos ;  ó  vestiduras  sacerdotales ,  en  que  se  contemplan  las 
propiedades  mas  pcregiinas  de  Christo,  y  sus  particulares 
virtudes  ,  y  riquezas  de  su  divinidad  ^.  La  alba  ,  ó  túnica  in- 
terior ,  llamada  Biss'ma  ,  que  era  una  especie  de  lino  muy 
blanco ,  y  suave  como  una  seda  muy  fina  ,  representaba  la 
justicia  9  ,  y  la  castidad  1°  ,  y  también  la  sabiduría  de  las  co- 
sas divinas ,  é  inmortales  :  como  la  exterior  la  sabiduría  de 
las  cosas  humanas  ".  También  demostraba  la  alba ,  ó  túnica 
talar ,  llamada  así ,  porque  llegaba  hasta  los  talones  ,  la  car- 
ne de  Christo  limpia  ,  y  pura  ,  ó  su  humanidad  ,  y  encarna- 
ción 12.  Como  también  la  túnica  interior  ,  y  exterior ,  signi- 
ficaba el  cuerpo  ,  y  ánima  de  Christo  Señor  nuestro  '3.  La 
túnica  exterior  hiacintina  ,  que  es  un  color  entre  azul ,  y  vio- 
la- 


•  '  ■  I  •    Lauret.  in  Sylv, 
■  ■■  a      Lir.  sup.  E:x-od.  3. 

3  ExOii.  34.  vers.  29. 

4  Cornuta  facies  Moysis  de- 
signa! mysteria  legis  splendentia, 
quorum  fulgorein  infirmi  substi- 
nere  nequibant.  OTÍg.  sup.  Exod. 
i>om .    12. 

5  Tabulx  lapídea: ,  qus  con- 
fract£e  fuerunt ,  legem  veterem  sig- 
nificaban t ,  quae  cessatura  erat:::: 
Tabulse  vero  posteriores  non  con- 
fracta  legem  novaxn  adumbrant. 
Orig.  sup.  Rom.   3.    (¿   sup.   Genes. 


hom.  9. 

6  Et  cum  ungitur  Aaron  figu- 
ra est  Christi.  Levit.  8.  Hilar, 
in  Psal.  132. 

7  Giegor.  Nis.  de  vit.  Mo\s. 

8  Exod.  28.  39.  Levit.  8.  a.Ter. 
adv.  Marc.  4.  Rup.  in  Exod.  ¡ib.  4. 
de  Trin.  &  Opcr.  cap.  23. 

9  Gregor.  2^^is.  de  vit.  Moys. 

10  Glos.  otd.  sup,  Exod.  28. 

1 1  Lauret.  ibi. 

1 2  Orig.  sup.  Levit.  hom,  4.  Ru' 
pert.  uhi-sup.  S.  ^than. 

13  Bed.  sup.  Genes.  37. 


LIBRO   NONO. 


79 


lado ,  denotaba  ,  ademas  de  lo  dicho  ,  la  vida  celestial ,  no 
mezclada  en  cosas  terrenas,  y  que  dura  para  siempre  K 
Y  la  orilla  en  que  terminaba  ,  alternada  de  campanillas ,  y 
granadicas  de  oro ,  demostraba  la  conversación  ,  y  trato  de 
Christo  Señor  nuestro  con  los  hombres ,  quando  comenza- 
ron á  sonar  las  voces  de  su  predicación  ,  desde  el  bautismo 
de  san  Juan  «.  El  supcrhumeral,  que  el  hebreo  llama  £fhü¿í, 
y  el  griego  Epomts  ,  el  qual  se  ponia  sobre  sus  hombros  el 
sumo  sacerdote ,  y  estaba  bordado  de  oro  ,  jacinto ,  y  púr- 
pura con  entorchados  de  viso  3  ,  demostraba  ,  por  su  .varie- 
dad ,  la  obediencia  de  la  caridad  con  que  el  mismo  Christo, 
hijo  de  Dios ,  tomó  sobre  sus  hombros  la  carga  de  nuestros 
pecados  en  el  sagrado  madero  de  la  cruz  ,  para  satisfacer  por 
ellos ;  y  como  sumo  sacerdote  ,  de  su  misma  carne  ,  ofrecer- 
se sacrilicado  en  ella  á  su  Eterno  Padre  4.  Y  el  tener  el  su- 
pcihumeral  las  dos  piedras  onichinas ,  ó  cornerinas  en  for- 
ma de  medio  globo  ,  donde  estaban  esculpidos  los  nombres 
de  los  doce  hijos  de  Jacob  í  ,  signihcaba  los  dos  hemisferios 
del  mundo  ,  por  ser  esta  piedra  hacia  el  centro  de  color  ter- 
restre <*.  Y  el  mismo  cielo  signihcaba  también ,  con  sus  dos 
grandes  luminares  ,  por  ser  transparente  ,  y  do  color  algo 
azul  en  la  circunferencia  7.  Demonstraban  también  estas  dos 
piedras ,  que  ocultando  el  sacerdote  sus  pasiones ,  y  afectos 
terrenos ,  en  lo  exterior  parezca  todo  celestial  ,  para  que  sir- 
va de  exemplo ,  y  espejo ,  donde  los  demás  corrijan  sus 
acciones  ^. 

El  Racional  d  pectoral ,  bordado  también  como  el  su- 
perhumeral ,  y  con  los  quatro  ordenes  de  las  doce  piedras^ 
donde  estaban  esculpidos  los  nombres  de  los  doce  Tribus 
de  Israel  9  ,  puesto  en  el  pecho  del  sumo  sacerdote  ,  de- 
muestra  en  Christo  el  dominio  supremo  para  juzgar  al  gé- 
nero humano  ,  representado  en  los  doce  Tribus  de  Israel  '°. 
como  dixo  su  Magestad  á  sus  apostóles  por  san  Matheo  ": 
Sedebitis  &  tos  siiper  sedes  duodccim  indicantes  diiodecim 
Tribus  Israel;  y  por  eso  se  llamaba  Raí  ion  ale  iudicii  '2. 

Y 


I  Geor.  Pent.  Cant.  2.  tom.  3. 
cap.  6.  S.  Hifr.  epist.  ad  l'uhirl. 
Iip.  %.  G'^g-  '»  regist.  lih,  i.  c.  24. 
art.  3.  Li/f  ornan,  in  Exod.  cop.  2b'. 
lect.  4.  injine. 

3  Rupert.  iib.  4-  Exod.  i8.  num. 
23.  DuranJ.  uhi  inf'á  ^  num.  10.  S. 
Pfosper.  part.  2.  cap.  3. 

3  Exod.  28.  "uers.  4. 

4  Rupe't.  ut  sup.  S.  Hieran.  Be- 
da,  aptid  Lppom.  uhi  sup- .  lect.  2. 

5  Exod,  2'¿.  iiers.  6, 

6  G¿oy.  yeni't.  cant.  l.  tom.  7. 
tap.  33.  Pbilo.  Hebr.  ítb,  3.  de  vna 


Moys.  Rapert.  uhi  stipr.  S.  Hieron. 

7  Georg.  í^enet.  ubi  sub,  Guilier. 
Durand.  in  rational,  Iib.  3.  num  6. 
Ruper.  ubi  supr. 

8  ídem  Georg.  cant.  2.  tom,  i. 
cap.  6.  S.  Greg.  in  pus/oral,  part,  2, 
cap.  3.  Bed.  apud  Lippom.  ubi  supr. 

9  Exod.  28.  vers.  9. 

10  lam  vero  rationale  judicij 
prophetiam,quSE:  peTcla[nat,&  pr«- 
dicat,  &  fuiurnm  iiidicium  s¡,'Jtii- 
ficat.  C/em.  .^lex.  Iib.  ;.  Strom. 

I  I      Malh.  (íip    lO.  vers.  a8. 
13     Rup,  4.  sup.  Exod.  23. 


38o 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Y  el  estar  conjunto  al  supeihumeral  demostraba ,  que  las 
palabras  en  el  sacerdote  han  de  conformar  con  las  obras  i  :  y 
en  Christo  signüicaba  la  conjunción  de  la  misericordia  ,  y 
la  justicia  2,  Y  últimamente ,  el  pectoral  era  imagen  del  cie- 
lo, demostrando  con  sus  doce  piedras  los  doce  signos  del 
Zodiaco  :  como  también  el  cielo  místico  de  l.i  iglesia  ,  ador- 
nado con  los  doce  sagrados  Apostóles  3.  El  Balteo  ,  o  cin- 
gulo  bordado  con  que  se  cenia  el  sacerdote ,  demostraba  el 
misterio  de  la  Encarnación  con  que  se  unieron  las  dos  na- 
turalezas divina  ,  y  humana  4.  Demuestra  también  la  conti- 
nencia ,  y  mortificación  de  las  pasiones  5 ,  según  lo  que  di- 
xo  Christo  Señor  nuestro  por  san  Lucas  :  Sitit  liimbi  vcstri 
■pr  a  cinc  ti ,  &c  ^.  Tiene  sobre  su  cabeza  el  sumo  sacerdote 
Aaron  la  tiara  bisina  ,  que  significaba  el  cielo  ,  para  demos- 
trar el  desprecio  de  las  cosas  terrenas ,  aspirando  i  las  in- 
mortales 7.  Y  la  lámina  de  oro  ,  donde  estaba  grabado  el 
santo  nombre  de  Dios ,  que  se  sobreponia  inmediata  á  la 
frente  del  sacerdote  ,  demostraba  la  divinidad  en  Christo  ,  ó 
representaba  al  mismo  Dios ,  que  debe  tener  en  su  mente 
el  sacerdote  ,  para  norte  de  sus  pensamientos  ,  contemplando» 
siempre  su  presencia  ^. 

El  Ara  ,  ó  altar  del  holocausto  ,  donde  el  sacerdote  ofre- 
cia  á  Dios  los  sacrificios ,  el  qual  era  formado  de  leños  de 
Scthim  9  ,  madera  incorruptible  ,  é  incombustible,  que  algu- 
nos interpretan  de  CclÍio  ,  y  cubierto  de  bronce  ^°  ,  demues- 
tra la  cruz  de  Christo  Señor  nuestro  ,  en  la  qual  se  ofreció 
al  Padre  Eterno  aquella  hostia  salubérrima  de  su  sacratísimo 
cuerpo  '  í  ;  la  qual  se  representa  en  el  cordero ,  que  se  mira 
ardiendo  en  el  altar ,  figura  del  Sacramento  de  la  Euca- 
ristía 12  :  con  cuya  incruenta  sagrada  victima  cesaron  todos 
los  sacrificios  que  en  las  sagradas  letras  se  advierten  ,  y  le 
prefiguraron  '3. 

Por  esto  se  descubren  en  término  mas  distante  los  sa- 
cerdotes que  llevaban  el  Arca  del  Testamento ,  como  cosa 
que  solo  era  sombra  '4 ,  y  figura  de  la  realidad.  Era  tambieil 
formada  esta  Arca  de  madera  de  Sethim ,  y  cubierta  de  oro, 

en 


i 


1  S.  Greg.  in past.  part.  2.  c.  2. 

2  Pbil.  3.  de  vita  Moys.  S.  Hier. 
Rup.  apud  Lippom.  ahi  supr. 

3  Clem.  A¡ex-  5.  Strom.  Pbil.  3. 
de  vita  Moys.  Tert.  adv.  May.  4.  D. 
Hier.  de  vest.  sacerd.  Guiller.  Duran, 
tit  supr.  num.  6. 

4  Laur.  Sy/v.  alleg.  ibi, 

5  Bsd.  sup.  Prov.  3  1 . 

6  Luc.  cap.  12.  vers.  33. 

7  Amb.  Je  Tob.  20.  Hier.  de 
vest.  sacer. 

8  Hieran,  ubi  sup.  S.  Cyril.  lib.  9 . 


Thesau.  cap.  2.  Hier.  Rupert.  opui 
Lippom.  ubi  supr.  lect.  3.  in  fine. 

9     Exod.  7.  vers.  I . 

1  o  S.  Greg.  Bed.  apud  Lippom* 
in  Exod.  cap.  27.  /ect.  l.  in  fine. 

I  i  ^»/¿.  I .  de  Spir.  Sanct.  sup. 
9.  Greg.  sup.  Ezec.  hom.  22. 

12  Orig.  sup.  Levit.  hom.  19.  íí 
sup.  Gen.  bom.  8.  Rupert.  in  Exod. 
¡ib.  4.  cap.  7. 

I  3  Bed.  sup.  Ezec.  i .  Orig.  sup. 
Num.  boni.  4. 

14      I .  Corinti,  I  O.  vers,  1 1 . 


LIBRO   NONO. 


281 


en  la  qiul  se  veneraban  tres  cosas  :  las  Tablas  de  la  Ley  ,  la 
urna  del  Maná,  y  k  vara  florida  de  Aaron  '.  En  ella  estaba 
representada  la  carne  purísima  de  Christo ,  que  dentro  de  sí 
tenia  al  Verbo  eterno.  La  madera  incorruptible  representaba 
sus  miembros  soberanos  ,  que  no  vieron  la  corrupción  j  y 
estaba  cubierta  de  oro ,  como  Christo  de  sabiduría  ,  y  cari- 
dad -.  Y  las  Tablas  de  la  Ley  signiticaban  la  sabiduría  di- 
vina en  Christo  3.  La  urna  del  Maná  su  ánima  santísima, 
llena  de  divinidad.  Y  la  vara  de  Aaron  su  sacerdocio  ,  é 
imperio  4.  Representando  también  el  Arca  á  la  beatísi- 
ma virgen  Muría ,  que  dentro  de  sí  encerró  al  Verbo  hu- 
manado ,  y  fué  sagrario  del  Espíritu  Santo ;  y  dentro ,  y 
fuera  resplandecía  con  el  oro  purísimo  de  su  virginidad ,  y 
santidad  5. 

Y  respecto  de  que  el  reyno  de  Dios ,  que  representaban 
los  ancianos ,  que  veneraban  el  cordero ,  se  compone  de  am- 
bos sexos  6  ,  se  miran  en  el  recinto  inferior  de  sobre  la  cor- 
nisa ,  con  la  debida  separación  del  trono  de  la  gloria  ,  algu- 
nas de  las  mugeres  ¡lustres  del  viejo  Testamento ,  por  ha- 
ber sido  en  acciones  heroycas  ,  «ímbolos ,  en  equívocas ,  y 
misteriosas  alegorías ,  ya  de  Christo  Señor  nuestro  ,  ya  de  su 
Madre  santísima. 

Mírase  la  primera  en  aquel  lado  Ruth  ,  en  trage  de  la- 
bradora ,  con  la  macolla ,  d  manojo  de  espigas  que  había  re- 
cogido de  las  que  dexaban  los  segadores  de  Booz  7  ,  en  que, 
ademas  de  ser  las  espigas  símbolo  tan  conocido  del  Sacra- 
mento ,  representaba  el  recogerlas  la  aplicación  de  la  pala- 
bra de  Dios  8.  Y  en  haberla  recibido  Booz  por  su  muger, 
representa  á  la  gentilidad ,  que  después  fué  hecha  esposa  de 
Christo ,  subiendo  desde  ios  pies  á  la  cabeza  :  así  como 
Ruth,  que  antes  de  ser  el.gida  por  Booz ,  estuvo  recostada 
á  los  pies  de  su  lecho  9 ,  porque  era  Moabita ;  esto  es ,  de 
aquellos  que  no  entraban  en  el  gremio  de  la  iglesia  por  ser 
idolatras.  Y  sobre  todo  ,  es  símbolo  de  María  santísima ; 
pues  de  aquel  matrimonio  procedió  Obed  patriarca ,  abue- 
Tom.  II.  Nn  lo 


1  yíJ  Hcbr.  9.  V.  4. 

2  ^Jes  eiiim  Dei  est  sanctissi- 
mum  Chrisii  Corpus  ,  in  quo  (to;)- 
tat  nos  habitare  voluit.  In  his  ve- 
ro per  Arcam,  qu.-c  in  tabernáculo 
erat,  Ídem  rursus  nobis  ,  quod  per 
partes  ostenditur.  Constituía  enim 
fuit  ex  lignis,  quac  putredinem  non 
patiuntur  ,ut  incorriiptibile  cnrpus 
Christi  es?e  perdiscas.  S.  Cyril.  ¡ib, 
4-  Siip-  loan.  cap.  28. 

3  ^"^'S-  ^"P-  Num.  hom.  10. 

4  ////.  siip.  Psaim.  131.  Cyril.  4. 
>»  loan.  28. 


5  S.  Berv.ar.  serm.  incipiente ./íve 
María.  Amb.  ser.  80.  Ric.  de  S. 
Vid.  I .  de  Arca  mystic. 

6  Simile  erit  regnum  ccelorum 
decem  virginibus.  Math.  2i;.vers.  y. 
S.  Hier.  Mihi  videtur:::ad  omne 
hominum  genus  ,  hxc  comparatio 
pertinere.  S.  Greg.  Ex  utroque  se- 
xu  fidelium  muititudo  colligitur. 
l^ideatur.  S.  Tkom.  in  Cath.  Mot.  35 . 

7  Ruth.  2.  vers.  16. 

8  Ruth.  i.  a.  Ainb.  3.  de  fide  5. 

9  Ruth.  I.  cap.  2.  3.  Glos.  ord, 
sup.  Luc.  21. 


RUTH. 


sSs 


MUSEO   PICTÓRICO. 


JAEZ. 


MARÍA  DE  ARON. 


JUVITH. 


lo  de  David ,  de  quien  desciende  la  genealogía  de  nuestro 
Salvador,  i. 

Sigúese  Jael ,  que  fué  muger  de  Haber  Zimo  ,  la  qual 
mató  á  Sisara  ,  capitán  de  los  enemigos  del  pueblo  de  Israel, 
atravesándole  las  bienes  con  un  clavo.  \  es  también  símbolo 
de  María  santísima ,  la  qual  hirió  la  cabeza  de  la  serpiente, 
común  enemigo  del  pueblo  de  Dios  ,  y  de  todo  el  género 
humano  2. 

Prosigue  María  ,  la  hermana  de  Aaron  ,  y  de  Moyses, 
cuyo  nombre  signitíca  exaltada  ,  ó  mar  de  amargura  ,  ó 
myrra  del  mar  ,  doctora  ,  ó  señora  del  mar  3  j  cantando  ala- 
banzas al  Señor  al  son  del  timbalillo ,  con  aquel  cántico 
que  comienza  :  Cantemus  Domino,  glorióse  enini  ma^nifi-^ 
catus  est  4 ,  en  reconocimiento  de  haber  pasado  el  pueblo 
de  Israel  el  mar  Bermejo  á  pie  enxuto  ,  y  libradoíos  del  cau- 
tiverio de  Egypto  ,  y  poder  de  Faraón.  En  lo  qual  es  sím- 
bolo de  la  Iglesia  católica  5 ,  quando  alaba  á  Dios  por  los 
que  pasan  por  las  aguas  del  bautismo  ^.  \  también  es  sím- 
bolo de  María  santísima  en  esto ,  y  hasta  en  el  nombre  7; 
Acompañanle  otras  damas«de  Israel ,  dando  gracias  al  cielo^ 
y  algunos  muchachos  de  diferentes  edades,  y  sexos ,  confor-* 
mando  con  el  texto  :  Ex  ore  infantiiim ,  &  lactejítium per- 
fecisti  landeni  8.  que  era  la  costumbre  de  los  hebreos  9. 

Sigúese  la  hermosa  ,  y  valiente  Jndith ,  qi¡e  signiiíca  la 
que  alaba,  ó  coniiesa  al  Señor  1°,  viuda,  sania,  y  conti- 
nente ;  la  qual  degolló  á  Holofernes ,  y  libertó  al  pueblo 
hebreo  del  sitio  que  le  tenia  puesto  "  :  en  que  fué  símbolo 
de  la  humanidad  de  Christo  Señor  nuestro ,  con  la 
fué  abatido  el  demonio ,  y  también  lo  es  de  la  iglesia  ca 
tólica  ,  que  con  su  hermosura  le  sujeta  ,  y  avasalla  12.  Lo 
es  también ,  y  mas  propiamente  de  María  santísima ,  que 
cortó  la  cabeza  de  Holofernes ;  esto  es ,  holló  la  cabeza  dp 
la  serpiente  antigua  '  3  ,  que  por  tantas  partes  nos  tiene  sitia- 
dos 


qual 


1  Numer.  16.  Pine.  lih.  3.  de 
In.  Moii.  cap.  14.  §.  7.  &  J'iis.  apucl 
Francisc.  Garau  Deip.  Elucid,  in 
Elucid.  35.  §,  I.  Cí  2. 

2  /«<•/.  4.  vers.  21.  Ergo  una 
mulJer  prestitit  quod  universa  non 
potuit  hebrseotum  acies  iahel  ex- 
pressa  virginis  figura  ,  ut  Sisara 
tartarti  hostis  fuit.  Hinc  fit  quod 
sxpé  unius  virginis  vissterneredcE- 
nionetn  potest.  Novar.  Vmb.  Virg. 
íib.  4.  ex  cuYSu  84.  íium.  773. 

3  Magalian.  sect.  11.  annot.  2. 
per  tot.  in  cant,  Moys. 

4  Exod.  i;,  num,  20.  í^ideatur, 
Lipp.  ad  Ut. 

5  Zeno.  l^eronens.  ¡.  2.  serm.  14. 


6  Magalian.  in  cant.  Moys.  sect, 
I  1.  vers.  20.  annot.  5.  num.  4. 

7  Magalian.  ex  Gregor.  Nisen. 
^mlnos.  (3  Sedul.  ubi  supr.  annot.  4> 
num.  ^.  í¿  J. 

8  Psaim.  8.  vers.  3. 

9  S.  Hilar,  in  prolog.  sup.  Psalgi. 
S.  Bernard.  in  sent.  orig.  in  Exod. 
kom.  6. 

I  o     Laurel,  ibi. 

I I  ludith,  I  3 .  vers.  I  o. 

12  ludith  si¡.'ui!ícat  Kcclesiam, 
&  interpreíatur  confiícns  ,  &  glo- 
rifirans:::  &  significar  IViaria  Vit- 
ginem.  Hug.  in  ludith.  cap.  8. 

r  3  Hier.  ad  Salvituim-  Celada  in 
luditb.  á  num.  i.  tract.  append. 


o  '    L  I  B  R  o   NONO. 


28': 


dos ,  y  combatidos  '.  Acompáñale  el  Abra  ,  ó  criada  con  su 
talega ,  que  llevaba  prevenida  para  ocultar  la  cabeza  de  Holo- 
fernes,  que  demuestra  los  que  siendo  esclavos  de  sus  afectos, 
siguen  los  impulsos  de  la  gracia  ,  y  vienen  á  conseguir  su  li- 

i  bertad ,  como  esta  la  vino  á  conseguir  de  su  ama  ,  á  quien 
siguió  en  esta  empresa  '.  Acompañan  también  á  Judich  otras 

i  damas  de  Israel ,  alabando  al  Señor ,  que  las  libro  de  tan  pe- 

I  sada  servidumbre  3.  ■  ;; 

Al  otro  lado  se  mira  la  prudente  ,  y  hermosa  Abigaíl; 

que  mereció  oir  de  la  boca  de  David  :  Beneciictum  eloquium 

I  tuum.  4 ,  porque  con  su  discreción  ,  y  belleza  aplaco  la  jus- 
ta indigiiacacion  de  David  contra  su  marido  iSlabal.  Lleva^ 
con  sus  criados  los  dones  que  ofreció  á  David  para  su  so- 
corro ,  y  de  su  exercito  5  :  símbolo  bien  conocido  de  María 
santísima  ,  que  con  la  hermosura,  y  plenitud  de  su  gracia,  y 
prudencia  nos  deliende  ,  y  ampara  de  la  justa  indignación 
de  Dios  6  ;  pareciendo  tan  grata  á  sus-  ojos ,  que  ella  sola 
mereció  tener  en  sus  purísimas  entrañas  al  Verbo  huma- 
nado 7  ,  constituyéndose  esposa  del  Espíritu  Santo  ,  así  co- 
mo Abigail  fué  elegida  de  David  para  su  espcjsa  ,  por  su 
hermosura ,  discreción  ,  y  prudencia  8. 

Prosigue  la  hermosa  reyna  Esther  ,  que  por  su  belleza, 
siendo  hebrea ,  fué  ekorida  para  esposa  del  rey  Asnero ,  liber- 
tó i  su  pueblo  de  la  muerte  ,  volviéndose  la  indignación  del 
rey  contra  Aman  que  la  solicitaba.  Está  con  la  demostración- 
deí  desmayo  que  le  sobrevino  en  este  acto ,  temiendo  la  severi- 
dad de  su  marido ,  quando  mereció  oir  de  su  boca  aquel  pri- 
vilegio :  A^on  pro  te ,  sed  pro  ómnibus  hite  Ux  constituta 
est  9  :  Cuyo  texto  maniíiesta  un  negrillo  en  una  banda  blan- 
ca,  sosteniéndola  sus  damas ,  que  en  el  semblante  manifies^' 
t»ft  el  sentimiento  de  ver  en  su  dueño  tan  lastimoso  deli- 
quio. Es  con  repetidos  títulos  símbolo  de  María  santísima, 
pues  fué  privilegiada  en  la  ley  .común  del  pecado  original; 
Non  pro  te  ,  sed  pro  ómnibus  lex.  Y  asimismo ,  por  haber 
libertado,  al  íí;énero,humanp  del. universal  excidio.,  quc^pif^Tí' 
tendía  Aman  nuestro  común  enemigo  ,  y  estar  intercediendo 
píH'  los  pecadores,  sin  desmayar  su  ánimo  jamas  en  la  presen- 
cia del  Rey  supremo  para  librarnos  de  la  muerte  eterna  i**.» 


Tom.  IL  ..,  ,.^,,  .-,     ,-.,,: 

-'-tt   ^Circuit  qujeréns  quein  devo- 
re!. 1.  Pstr.  5.  i'jrr.S. 
•  I»'»   Lauret.  ibi>\  -hi-jUiL. 

3  Judit.  A'^.vers.  ij. 

4  i;  Reg.  z^.nieif.  52. 

J        I  .  Rcg.  vers.   25.^.    .  ■  j' 

-u  6 ;  S'-n  Bmnv.  in  -speruh  lect.  •  i  o. 
Kovat.  in  utiiir.  Virg.  Ub'^.  ex  curi.: 
83.  fiiim.  ■766.  ■■.  .'>■       ' 

7    Sola  sine  exemplo  placuisti 


Nn  2' 

Domino  nostro  lesu  Christo.  Ec'-rt 
c¿es.  in  ^íitiyboti.  Beata  DeiGtnitri^c. 
.\%     Bup.iv  Reg.  lib.  2.  cap.  l¡^-,-y 

9  EstLer  cap.  15.  vers.  13.        .\. 

10  Esther  quae  írgur.ai  Mariasin: 
quT.es!  peiitio  tua  !£;iher,  &  quid 
vi'ífieri?  Kiiant)  si  dimidiam  regni 
tnei  pariem  pcii«;r,is  inipecrab-i^;  Adií 
quetr.  iUa  reíwvud.ií  :Si  inveiii  gra- 
tiain  in  ocuUis  cuis ,  da  mihi  po- 

pu- 


ABJGAIL. 


£STH£R. 


2284 


MUSEO    PICTÓRICO. 


RAQUEL. 


DEBORA. 


Prosigue  la  hermosa  Raquel  en  trago  de  pastora  con  la 
7agaleja  conduciendo  los  corderillos  '.  Representa  la  iglesia 
católica  ,  de  cuya  hermosura  prendado  el  divino  Jacob  ,  con- 
traxo  con  ella  nuevas  nupcias,  pretiriéndola  á  su  hermana  Lia, 
en  quien  se  representaba  la  ley  antigua  2.  Y  mas  propiamen- 
te representa  á  María  santísima,  de  cuyas  sagradas,  fecundas, 
virginales  entrañas  procedió  el  Redentor  del  género  humano: 
así  como  de  Raquel  procedió  el  patriarca  joseph  ,  que  por 
tantos  títulos  es  figura  de  Christo  nuestro  Señor.  Y  espe- 
cialmente por  la  providencia  del  trigo  con  que  libró  á  Egyp. 
to ,  y  á  sus  hermanos  de  la  hambre  mortal  que  les  aíligias 
como  Christo  Señor  nuestro  3  ,  librándonos  de  la  hambre 
mortal  de  la  culpa ,  previene  repetido  el  remedio  i  sus  her-j 
manos  los  hombres  4  ;  y  especialmente  á  los  católicos  en  el 
sagrado  pan  eucarístico.  s.  . 

Concluye  la  hermosa  ,  y  sapientísima  Débora  ,  juez  , 
profetisa  de  Israel  ^ ,  debaxo  de  la  palma  ,  donde  resol  viajl 
como  en  su  tribunal ,  las  qüestiones  del  pueblo.  Tiene  en  sul 
diestra  el  bastón  de  General ,  como  gobernadora  de  Israel,  y. 
el  Libro  de  los  Jueces  en  la  siniestra.  Representa  la  Leyi 
porque  como  abeja  sagrada  7  preparaba  los  dulces  panales 
del  nutrimento  espiritual ,  para  que  el  pueblo  viniese  al  co- 
nocimiento de  Dios  ^  ,  y  á  consagrarle  el  debido  culto  9.  Y 
mas  propiamente  representa  á  María  santísima  ,  no  solo  por 
la  palma  ,  que  es  atributo  tan  suyo ,  qiuisi  palma  exalta- 
ta ,  &c  '  °.  sino  por  ser  nuestra  reyna  ,  y  emperatriz  de  los 
cielos,  y  de  los  angeles;  refugio  "  de  nuestras  cuitas;  am- 
paro ,  y  consuelo  de  afligidos ;  que  con  sus  soberanas  inspira- 
ciones ,  y  protección  ,  nos  gobierna  ,  y  dirige  por  el  camino 
mas  seguro  para  conseguir  el  iin  de  la  bienaventuranza  eter- 
na. 


pulum  meum  ,  pro  quo  obsecro. 
Ecce  quomodi)  María  postulat ,  pro 
servientibus  suis.  Ricmd.  á  S.  Lau- 
rent.  de  laúd.  yirg.  I  ib.  2.  part.  2., 
Lira  sup.  Esther.  cap,  7.  Novar,  ubi 
íup.  num.  115. 

1  Genes.  29.  "vers.  6. 

2  Rachelem  TOÍnurem  ,  &  pul- 
«;hram,  qax  prius  sterilif  fuit,  post 
foecuaJa,  Ecclesiam  indicare,  f-^ic- 
ionh.  Mai .  tu  glos.  oidin.  upud  Lipp. 
Genes.  29.  lecl.  í^.' Hugo  in  Genes. 

29.  ludáeis  ,  qui  per  Liam  signifi- 
cantür.  S.  l^inc.  Ferr.serm.  de  Sanct. 
Innocent.  num.  13. 

3  S.  Bern.  hom.  2.  super  missus, 
col.  54.  Rupert.  in  Genes,  ¡ib.  8.  c.  20. 

4  Vade  autem  ad  fratres  meos, 
&  dio  eis  :  ascendo  ad  Patrem 
ineuhi ,  &   Patrem  vestrum.  loan, 

30.  vtrf.  7. 


5  Hier.  super  Ps.  8.  Aagust.  in 
lud.  49.  (3  serm.  84. 

6  Erat  autemZ'fíorfl  prophetisa 
uxor  Lapiddth  ,  quas  iudicabat  po- 
pulum  in  iilo  tempore.  ludith,  4. 
num.  4.  ^.  y  , 

7  Hugo  in  ludicum  cap,  4. 

8  Dulciora  super  mcl ,  &  fa- 
vum.  Psalm.  1  8.  Gen.  24.  Torn.  t.  l. 

9  Debora  ,  idest  lex  sancta  ,  & 
iusta  ,  &  bona  misit  &  vocavit 
Barach  fiJium  Abinoen  ,  idem  po- 
pulum  iudaiciim  patrem  Deumia- 
bijs  honorantem.  Rup.  in  lud.  ¡ib.  i. 
cap.  6.  ■  . 

10  Cant.  7.  vers,  7.  Garau  ubi 
supr,  num.  26. 

1 1  Sub  tuum  praesidium  confu- 
gimus  sancta  Dei  genitrix.  Eccle^ 
sia  in  OJjic.  B.  yirg. 


i 


LIBRO   NONO.  285 

na.  Y  también  porque  Debora  con  su  prudencia,  valor,  y  es- 
.  píritu  profetico  libertó  al  pueblo  de  Israel  de  la  servidumbre,  y 
I  cautiverio ,  que  padeció  por  espacio  de  veinte  años  en  poder 
I  del  rey  Jabin  Cananeo  '  :  Así  como  María  santísima  ños  li- 
I  bertó  del  pesado  yugo  de  la  culpa  ,  concibiendo  en  sus  puri- 
i  simas  entrañas  al  Salvador  del  mundo  ,  para  que  por  este 
medio  saliésemos  de  la  esclavitud  del  demonio ,  cuyo  do- 
minio estaba  tan  executoriado  desde  el  principio  del  uni- 
verso 2. 

Sirve  últimamente  de  guarnición  ,  ó  marco  á  esta  nume- 
rosa historia  el  arco  ,  que  divide  el  casco  del  presbiterio  de  la 
nave  de  la  iglesia.  Este  se  mira  adornado  de  estuques ,  ó  gru- 
tescos iingidos  de  marmol  blanco ,  con  el  campo  escamado 
de  oro  ,  rematando  en-  otros  adornos  con  tan  bien  mentido 
relieve  ,  que  ,  sin  que  sirva  á  la  ponderación  ,  contradice  la 
vista  á  la  experiencia  del  tacto.  En  la  clave  de  este  arco  se 
mira  una  targeta  ,  en  cuyo  casco  ,  fingido  de  lapislázuli ,  pa- 
recen grabadas  dos  divisas ,  como  relevadas  de  pro  ,  luia  la 
cruz  con  la  banderilla  ,  escrita  en  ella  el  Ecce  Agniis  Dei  3j 
y  la  otra  el  cáliz  con  la  sierpecilla  :  atributo  de  los  dos  san- 
i  tos  Juanes  4  ;  para  dar  i  entender ,  que  este  glorioso  templo 
i  se  ilustra  con  uno  ,  y  otro  timbre ,  cuyo  concepto  anima  el 
cpigrafe  ,  que  se  mira  enlazado  en  la  misma  targeta  :  Utro- 
qne  stemmate  fiUget  :  duplicando  los  blasones  de  uno  y 
otro  santo  con  las  duplicadas  palmas  que  á  uno  y  otro  lado 
se  advierten  ,  en  atención  a  los  dos  epitectos  de  vírgenes  ,  y 
mártires ,  que  en  los  dos  ínclitos  patronos  concurren  :  cuya 
protección  se  empeñará  oficiosa  en  la  gratitud  á  sus  ilustres 
'  parroquianos ,  que  zelosos  de  la  mayor  honra  ,  y  gloria  de 
Dios ,  y  culto  de  sus  santos  titulares,  se  desvelan  obsequio- 
sos en  idear  los  mas  exquisitos  primores  del  arte ,  y  del  inge- 
nio ,  para  satisfacer  al  zelo  ardiente  que  los  inflama  ;  claro 
testimonio  de  su  devoción  :  plausible  exemplo  á  la  posteri- 
dad :  y  mérito  acreedor  del  laurel  supremo  de  la  inmor- 
talidad. 


CA- 

t     Jo^epbusdeantiq.iuJi'ir.iio.i^.  j     loan.  i.  ven.  19. 

cap.  6.  Hugo  ad  lit.  4     Moian.  de   kist.   sanct.    imag. 

2     Garau  Deip.  elucid.   triumph.  lib.  :;.  cap.  20.  de  Pict.  loan.  Bap.  6" 

8.  §.  7.  d.  ¡ib,  cap.  58.  de  Pict.  loan.  Evang. 


286  MUSEO   PICTÓRICO. 

CAPITULO  IX. 

i 

£n  que  se  describe  la  idea  de  la  pintura  del  cuerpo  de  la 

iglesia  de  la  parrocjiíial  dt  san  Juan  del  Alercado 

di  la  ciudad  de  Valencia ,  que  executó  el  autor 

año  de   1700. 


c. 


§.  I. 


A 


SIGS  HORARIOS 


^ontinuo'se  la  idea  del  presbiterio  de  san  Juan  del  Merca- 
do ,  que  describimos  en  el  capítulo  antecedente ,  en  la  bó- 
veda de  su  iglesia  en  diferentes  misterios  del  Apocalysi ,  es- 
pecialmente del  capítulo  14.  describiendo  el  trono  del  Señor, 
donde  preside  la  eHgie  de  Dios  Padre  ,  acompañado  de  gran 
turba  de  angeles ,  que  estarán  cantando  en  diferentes  coros 
de  música.  Y  para  demostrar  los  nueve  de  los  angeles ,  se- 
pondrán  algunos  signiferarios  de  ellos  (.7)  ,  como  el  de  los 
3}£  LOS  NUEVE  co-  Custodios ,  con  cl  inccnsarío ,  quc  presenta  en  el  trono  del  t 
ROS  DE  LOS  AKCE-  Scñor  nucstras  oraciones  ,  demostradas  en  el  humo  del  in-- 
í^^-  cienso.  De  los  Arcángeles ,  el   que  lleva  el  rescripto  con 

el  diploma,  ó  sello ,  como  nuncio,  que  este  es  su  oficio. 
De  los  Principados  ,  el  que  tiene  una  antorcha  ,  que  ilumina 
unas  estrellas.;  De  las  Virtudes  ,  el  que  tiene  una  vara  ,  y  so- 
bre ella  un  ojo  resplandeciente.  De  las  Dominaciones ,  el 
que  tiene  el  cetro  ,.  de  donde  pende  una  piedra  ,  que  le  incli- 
na á  la  tierra.  De  las  Potestades ,  el  que  armado  enfrena  la 
furia  de  un  dragón.  De  los  Tronos ,  los  que  sostienen  sobre 
sí  el  Tetragrammaton  ,  que  representa  á  el  mismo  Dios.  De 
los  Querubines  ,  el  que  tiene  en  la  mano  siniestra  una  águila 
volando  á  beber  los  rayos  del  sol  divino.  Y  el  de  los  Serafi-t 
nes ,  el  que  tiene  en  la  mano  siniestra  una  salamandra ,  cer- 
cada de  llamas  de  fuego  ,  por  ser  los  que  están  mas  abrasa- 
dos ,  é  inmediatos  á  aquel  amoroso  incendio  de  la  divina 
esencia. 

Ponese  también  ,  según  el  mismo  capítulo  ,  el  ángel  del  | 
Apocalypsi  Apóstol  Valenciano  san  Vicente  Ferrer  ,  el  qual 
está  volando  en  medio  del  cielo  hacia  el  arco  toral  del  pres- 
biterio con  el  libro  del  evangelio  eterno  ,  y  en  acto  de  ame- 
naza ,  señalando  á  lo  alto  con  la  mano  derecha  ,  de  donde 
procede  aquella  misteriosa  sentencia  :  Timete  Deum ,  &  da- 
te illi  honorem ,  ^c.  A  quien  acompañan  en  debida  distan- 
cia otros  muchos  santos  valencianos ,  continuándose  la  tur- 
ba de  los  bienaventurados  en  repetidos  coros ,  y  distancias, 

(fl)    Dionys.  de  Ccelest.  Hier. 


LIBRO  NONO.  287 

liasta  que ,  según  la  representación  ,  llegan  ya  á  perderse 
de  vista.  ^ 

Continúase  este  acompañamiei)to  hacia  el  trono  del  Se- 
i  ñor  en  diferentes  coros  de  Bienaventurados  :  como  de  marti- 
I  res  ,  confesores ,  patriarcas ,  anacoretas  ,  &c.  donde  se  expre- 
san los  mas  conocidos ,  y  especialmente  los  santos  españoles. 
Hacia  el  extremo  de  la  bóveda  á  los  pies  de  la  iglesia  se 
I  mira  la  batalla  de  san  Miguel ,  y  los  demás  angeles ,  sus  se- 
I  qüaces ,  contra  aquel  formidable  dragón  ,  cuya  Hgura  está 
expresada  con  todas  las  señales  que  le  describe  el  Evangelista, 
fuera  ya  de  la  bóveda,  en  el  medio  punto,  donde  termina 
sobre  la  puerta  de  los  pies  de  la  iglesia.  Tiene  la  cola  cerca- 
i  da  de  multitud  de  estrellas ,  en  demostración  de  la  tercera 
parte  de  los  angeles  infelices  que  siguieron  su  partido  ,  según 
1  el  cap.  12.  del  Apocalypsi.  Con  cuya  metáfora  se  excusa  la 
deformidad  de  expresarlos  en  las  hguras  horrorosas ,  indignas 
de  ocupar  tan  sagrado  sitio  ,  y  de  perturbar  la  vista  con  ob- 
jetos tan  abominables.  Y  hacia  esta  parte  se  mira  un  ángel 
con  un  rotulo  ,  donde  se  lee  el  texto  :  Deposiih  fotcntes  di 
sede  ^  según  aquel  que  dice  el  capitulo   14.  Cecidit ,  cecidit 
\  Bahylon  illa  magna.  A  quien  corresponde  otro  i  el  lado 
I  contrario ,  donde  está  gran  número  de  santos  con  el  Exal- 
i  tavit  humiles  ,  en  conformidad  de  aquella  voz  :  Beati  mor- 
ttii ,  &c. 

Y  hacia  el  extremo  del  frontis ,  ó  medio  punto ,  en  la 

parte  opuesta  á  el  dragón  ,  se  mira  aquel  ángel ,  que  subía 

I  del  oriente  con  el  signo  Thau  ,  que  es  la  cruz  ,  y  este ,  y 

'  otros  van  señalando  en  sus  frentes  a'  los  siervos  de  Dios  con 

j  este  signo ,  que  demuestra  el  gremio  de  los  predestinados. 

§.    II. 

V 

JLin  los  doce  espacios ,  que  determina  la  división  de  los 
I  doce  luneros  de  las  ventanas  ,  se  pondrán  los  doce  frutos  del 

árbol  de  la  vida,  según  el  cap.  22.  del  Apocalypsis ,  que 
I  representan  los  doce  Apostóles  '  :  los  quales  ocuparán  la 
.  parte  superior  de  aquel  espacio  sentados  sobre  tronos  de  nu- 
I  bes ,  como  jueces ,  que  han  de  presidir ,  y  juzgar  los  doce 

Tribus  de  Israel,  que  los  prefiguraron  2  •.  los  quales  se  miran 

formados  con  sus  atributos  en  doce  estatuas  de  estuco ,  que 
I  están  al  pie  de  las  pilastras  en  la  parte  inferior ;  y  así  se  co- 
I  locaron  los  doce  Apostóles  en  el  sitio  referido ,  cada  uno 

con 


I     Fructus   duoJecim  ligni  -vitie  2     Seilehitis  super  sedes  duode- 

sunt  ^püstoü.  Laiir.  verb.  Fraetus.       cim   iudicantes   duodecim  Tribus 
Rup.  13.  sup.  Apoc.  Israel. 


s88 


MUSEO  PICTÓRICO. 


con  las  insignia? ,  ó  instrumentos  adequados  para  ser  cono- 
cidos :  comenzando  por  el  apóstol  san  Pedro ,  y  continuando 
los  demás ,  según  el  orden  con  que  los  describe  la  iglesia.        h 


D 


§.  III. 


PAZ.  3. 


'ebaxo  de  estos  doce  tronos  se  colocaron  doce  estatuas 
fingidas  ,  y  tocadas  de  oro  ,  que  representan  con  sus  propios 
pombres ,  é  insignias  los  doce  frutos  del  Espíritu  Santo ,  pa- 
ra descifrar  con  ellos  la  figurativa  representación  de  los  Apos- 
tóles en  los  mismos  doce  frutos  del  árbol  de  la  vida,  las 
quales  están  en  pie  ,  y  vienen  á  plantar  sobre  el  pedestal  que 
CARIDAD.  X.  media  entre  las  ventanas.  Comenzando  por  la  Caridad  ,  re- 

presentada en  una  matrona  ,  con  una  flama  de  luego  sobre 
la  cabeza  ,  y  un  chicuelo  á  los  pechos ,  y  otros  dos  á  los  la- 
dos ,  abrazándola  ,  y  mirándola  con  grande  afecto. 

Seguiase  i  esta  la  figura  de  la  Paz ,  representada  en  una 
hermosa  doncella  coronada  de  oliva  ;  en  la  mano  derecha 
tiene  el  caduceo  de  Mercurio  ,  y  en  la  izquierda  una  cornu- 
copia de  frutas ,  y  espigas ;  porque  á  la  serenidad  de  la  paz  se 
sigue  la  abundancia  de  los  frutos. 

Seguiase  á  esta  la  Longanimidad ,  representada  en  una 
matrona ,  mirando  al  cielo  con  semblante  grato ,  y  los  bra- 
zos abiertos ,  y  levantados. 

Prosigue  la  Benignidad  ,  á  quien  representa  una  hermo- 
sa matrona ,  que  con  ambas  manos  se  exprime  los  pechos, 
destilando  leche ;  y  á  un  lado  tendrá  una  ara  con  el  fuego 
encendido. 

Sigúese  la  Fe ,  á  quien  representa  una  matrona  sobre 
una  basa  quadrada  ,  que  en  la  mano  derecha  tendrá  un  cáliz, 
y  en  la  izquierda  la  cruz }  y  para  mas  expresión  tendrá  ven- 
dados los  ojos. 

Prosigue  luego  la  Conciencia  ,  representada  en  una  don- 
cella con  el  corazón  en  las  manos  ,  mirándole ,  y  examinán- 
dole con  grande  atención.  I 

Sigúese  el  Gozo  espiritual ,  á  quien  representa  un  nitn- 
cebo  hermoso  ,  coronado  de  flores  ,  en  la  mano  derecha  un 
tirso ,  que  es  un  bastoncillo  nudoso  rodeado  de  yedras ,  y 
flores,  y  en  la  siniestra  una  cornucopia  de  frutas. 

Prosigue  luego  la  Paciencia,  representada  en  una  modesta 
matrona ,  inclinada  la  cabeza  ,  con  un  yugo  sobre  los  hom- 
bros ,  las  manos  aprisionadas  con  esposas  ,  y  algo  levantadas, 
en  acto  de  conformidad  ,  y  los  pies  descalzos  subre  cambro- 
nes espinosos. 
BONDAD,  g.  Sigúese  á  esta  la  Bondad  ,  representada  en  una  hermosa 

doncella ,  coronada  de  ruda ,  con  semblante  grato  mirando 

al 


ZOÍfGANlMIDAD. 
J- 

BENIGNIDAD.    4' 


FE.  5. 


CONCIENCIA. 


uozo.  y. 


PACIENCIA.  8. 


LIBRO   NONO. 


¡89 


al  cielo  ,  y  en  las  manos  un  nido  de  un  pelicano  con  sus  po- 
lluclos ,  rasgándose  el  pecho  para  alimentarlos. 

Prosigue  la  Mansedumbre  ,  á  quien  representa  una  her- 
mosa doncella ,  coronada  de  oliva  ,  y  un  elefante  junto  á  sí, 
sobre  el  qual  pone  la  mano  derecha  ,  y  en  la  izquierda  un 
corderito. 

Sigúese  la  Modestia  ,  representada  en  una  hermosa,  y 
modesta  doncella,  con  los  ojos  baxos,  los  brazos  cruzados,  y 
en  la  mano  derecha  una  pelota  ,  que  quando  con  mas  fuer- 
za se  abate ,  mas  se  levanta ,  y  á  los  pies  tendrá  una  corona, 
í  quien  estará  hollando. 

Prosigue  después ,  y  concluye  la  Castidad  ,  representada 
en  una  doncella  de  semblante  honesto  ,  en  la  mano  derecha 
tendrá  unas  disciplinas  ,  en  acto  de  castigarse  ,  y  en  la  iz- 
quierda un  silicio  ,  ceñida  con  un  cíng'ilo  ancho  ,  donde  es- 
té escrita  aquella  sentencia  de  san  Pablo  :  Castigo  eorpus 
meum  ,  y  á  los  pies  tendrá  un  cupidillo  hollándole. 

A  los  pies  de  la  iglesia  ,  y  eiiel  medio  punto  que  for- 
ma el  frontis ,  donde  termina  la  nave  ,  se  continúa  esta  con 
tal  arte,  así  con  la  gloria,  conlo  con  la  disposición  de  los 
lunetos  ,  que  no  se  sabe  donde  acaba  ,  desmintiendo  sus  án- 
gulos con  la  perspectiva  ,  y  rebaxando  los  adornos ,  y  frontis 
de  la  ventana ,  de  suerte  que  contrapongan  á  la  diafanidad 
de  la  gloria  ,  con  lo  qual  parece  mas  remota  ;  y  á  los  lados 
de  la  ventana  ,  sobre  dos  pedestales  del  antepecho  que  se  fin- 
ge ,  están  dos  estatuas  sentadas ,  que  la  una  representa  la  Hu- 
mildad contra  "la  soberbia  de  Lu¿bel ,  representado  en  el  dra- 
gón que  está  en  aqusl  mismo  lado  ;  y  la  otra  de  la  Verdad^ 
cuyo  camino  siguieron  los  escogidos,  ó  bienaventurados  qué 
están  hacia  aquella  parte.  -  - 

Representaba  la  Humildad  una  modesta  ,  y'  grave  ma- 
trona en  trage  ,  y  aspecto  ,'  inclinada-  la  cabeza; ,  cubierta  con 
su  manto  ^y  Ios-ojos  basos,  con  un  corderito  en  el  regazo', 
y  en  la  mano  derecha  un  manojo  de  celidonia  ,  por  ser  está 
yerba  tan  humilde , -que  nunca  se  kvanta  del'suelo,  y  siem- 
pre está  pegada  opnlá  tierra  ;y'al: mismo  paso"  tiene  maraví^ 
llosa  virtud  para  adarar,  y  aun  restituir  la  vista  :  pues  de  elk 
se  valen  las  golondtirtas ,  pOF/riátüVal  instinto  para  dársela  á 
sas  hijos ,  porque' haten  ciegos  Vy  así  abro  los  ojos  á  elprá- 
pio  conocimiento  fíáfa  mas  abatirse  ,■  y  humUlarse-.-  "^'' 

dLa:  Verdad  serepresenta-'ehüíla  hermosa -doncella  des^ 
nuéá  ,  perO^ horie^ada  todo  íó  pbáíble  cOn  un  manto  ,'íá 
qual  tendrá  un  sol  levantado  étf  la' ítiano  izquierda  ,  mirán- 
dole con  grande  atención  ;  en  la  otra'  mano  un  libro  abierto, 
y  una  palma,  v  debaxo  d'.l  pie  doi echo  un  globo  terres- 
tre,  así  -porque  despícela  en  defensíi  -de  la  verilad- todas  las 
íTom.  II.  Oo  co- 


MANiESUMBRí 
JO. 


MODESTIA.  IX. 


CASTIDAD.  I  a,. 


■O,. 


HUMILDAD. 


■.íM'>'" 


S.f\9. 


ViRDAD. 


290 


MUSEO   PICTÓRICO. 


cosas  mundanas,  como  lo  han  acreditado  tantos  gloriosos 
mártires  ,  como  porque  ella  fute  hija  de  la  tierra ,  según  aquel 
verso  del  Profeta  :  Ventas  de  térra  orta  est. 


ÜOMBRX. 

.ü   a;. 


PROTECCIÓN. 


.&'■ 


ANUNCIACIÓN. 
SANTIFICACIÓN. 


P 

JL   a 


§.   IV. 


ara  elogio  mas  particular,  y  personal  de  los  gloriosos  dos 
santos  Juanes  Titulares  de  esta  ilustre  Parroquia  ,  se  determi- 
nó formar  unos  óvalos,  ó  medallas  apaisadas,  de  competente 
proporción  ,  sobre  los  arcos  de  las  capillas  en  el  espacio  que 
media  entre  ellas  y  la  cornisa ,  donde  se  expresasen  diferen- 
tes casos  históricos  de  sus  vidas ,  terminando  cada  una  en  la 
parte  superior  con  dos  tíguras  morales ,  executadas  de  estu- 
que ,  que  representen  las  virtudes  que  en  ellos  practicaron  ,  y 
una  targeta  en  el  friso  de  la  cornisa  de  la  misma  materia, 
donde  se  escriba  el  epigrafe  que  le  corresponda. 

Y  comenzando  por  la  primera  medalla ,  que  cae  sobre 
la  puerta  principal  á  los  pies.de  dicha  iglesia,  respecto  de 
que  ésta  abraza  uno  y  otro  lado,  en  que  se  han  de  repartir 
las  historias  de  los  dos  santos,  se  hizo  de  los  dos  un  gero- 

1'  -  'O 

ghtico  ,  en  que  estaban  sobre  un  trono  de  nubes  una  águila, 
y  un  cordero  ,  simbolos  de  los  dos  santos  ,  teniendo. sobre  sí 
una  iglesia  ,  cuya  fachada  era  la  misma  de  esta  ilustre  Parro- 
quia ;  y  en  la  parte  superior  una  nube  ,  de  donde  baxaba  un 
sol  con  gran  copia  de  resplandor ,  que.  bañaba  dicha  iglesia: 
dando  á  entender  ,  que  los  dos  santos,,  4sí  como  la  ilustran 
con  su  nombre,  también  la  ensalzan  con  su  protección  :  y 
asi  como  el  nombre  es  uno,"U  protección  también  es  una: 
por  lo  qual  se  le  pusieron  ks  dos  hguras  morales  de-la  Pro- 
tección ,  y  el  Nombre  :  este  representado  en  un  anciano ,  re- 
vestido como  para  el  min/stetijo  del  bautismo  ,  con  una  con- 
cha en  la  mano  derecha r^íep" acto  de  bautizar ,  y  en  la  iz- 
quierda un  libro  abiertOi^  ^nde  está  escrito  :  loannes  est 
n^men  eitis.  .  ,  .  ■  •  :'  .  \ 

.,,,  La  Protección,  representada  en  un, mancebo ^b re  un 
.delíin  ,  tocando  una  lira  ,  y  .-arriba  en  la.  targeta  este¡  epígrafe: 
Nomine  ^^  numine.         ■    ,   %  ':n]ñvi  : 

^  .  'I .  En  k;  primera  ,  que  después  de  esta  se  sigue  híeia  el 
J^a^do:del  evangelio  ,  se  pone  la  anunciación  del  ángel  á  Za- 
carías ,  vestido  de  sacerdote  de  la  ley  antigua ,  del  hijo,  qu? 
iiabia  de  tener.:  y  en  segundo  término,  la  visitación /de  nues- 
tra Señora  á,  isanta  Isabel,  efl  íuyo  íJasp  fué  santiíicad6  el 
Bautista  ;  y  así  se  le  pondrá  en,  la  targeta^ ieste  lema  :  Pradk' 
tus  ,  ¿2?  Pr.^¿¿kt¡is.  Y  para  las  tigurasijiorales  á  la  manoide- 
jecha  la  Anunciación,  represtntada  en  ufi  ángel  con  un  plie- 
go ,  y  sello  pendiente.  A  ,1a  mano  i;zq;y|jf rda  la  Santiíicacion, 
-oj  oO  "  .  vv  .wo  1  rC" 


.0 


LIBERO  NONO. 


2.91 


-ki   oíaiT? 


ESTERILIDAD. 


FECUNDIDAD. 


representada  en  una  hermosa  doncella  Wxando  la  cabeza  ,  y 
encima  •el  Espíritu  Santo  ,  difundiendo  sobre  ella  sus  rayos, 
y  estará  con  los  brazos  cruzados ,  inclinada  con  humildad, 
ly  tendrá  una  corona  de  oro  en  la  cabe;:»,  con  piedras  pre- 
iciosas ,  y  al  cuello  una  gargantilla ,  que  remate  en  un  joyel 
¡muy  rico.  '"^  obt-ií»  -e.iqji  ,jí;jüiji;  1.1J  c. 

2  Scguiráse  á  esta  lá  segunda  medalla  de  esta  banda ,  en 
la  qual  se  expresa  el  nacimiento  del  Bautista  ,  en  cuya  con- 
.seqiiencia  milagrosa  ,  por  la  esterilidad  de  santa  Isabel ,  se 
le  pondrá  en  la  targeta  superior  este  lema  :  T^e  steriíi  natus. 
Y  las  figuras  morales  serán  á  la  mano -derecha  la  Esterilidad, 
representada  en  una  muger  flaca  ,  macilenta ,  y  triste  ,  cu- 
bierta con  su  manto  la  cabeza  }  tendrá  una  rama  seca  ,  ú  de 
¡sauce  en  la  mano  derecha,  y  en  la  izquierda  una  targeta 
¡con  una  cabeza  de  muía.  A  el  otro  lado  estará  la  Fecun- 
didad ,  significada  en  una  matrona  de  semblante  grato  ,  y 
alegre  ,  coronada  de  ramas  de  la  mostaza  5  y  en  el  regazo 
tendrá  una  gallina  con  sus  pollos. 

3  Sígnese  á  esta  historia  la  despedida  dfe  sus-  padres, 
alendo  todavía  niño  san  Juan ,  para  irse  al  desierto  í  acción 
repugnante  á  la  puericia  ,  y  propia  de  la  mayor  edad  5  y  así 

>e  le  pondrá  el  ir.ote  :  Ab  infantia  sensx.  Y  las  figuras  mo-  puericia. 
rales  serán  la  Puericia  ,  representada  en  una  muchacha  riem 
dose ,  y  con  tinas  sonajas  en  la  mano  derecha  ,  y  en  la  otra 
|un  rehilete ,  ó  r evolandera.  Y  á  el  otro  lado  la  Senectud  ,  re- 
presentada en  una  muger  anciana,  macilenta,  y  arrugada, 
que  en  la  mano  siniestra  tenga  un  relox  de  arena  á  el  fin  dé 
la  hora ,  y  un  par  de  anteojos ,  y  con  la  otra  sosteniéndose 
;2n  un  báculo.  la  il 

4  Sigúese  á  esta  la  quarta  medalla ,  en  que  se  expresa  el 
,:aso  quando  estando  instruyendo  á  san  Andrés ,  é  informan- 
idole  de  la  venida  del  Salvador  ,  debaxo  de  la  metáfora  del 
Cordero  de  Dios  á  quitar  los  pecados  del  mundo ,  le  vio 
¡cruzar  á  lo  lejos ,  y  no  habiéndole  visto  otra  vez  en  carne 
mortal ,  le  conoció ,  y  señalo  al  instante  ,  diciendole  á  sarr 
Andrés  :  Ecce  Agnus  Dei ;  ecce  qiti  toUit  peccata'  mtindi; 
\^  así  se  le  pondrá  en  la  targeta  superior  este  epígrafe  :  Pro- 
vheta  Altisshni.  Y  las  figuras  morales  serán ,  la  una  el  Co- 
nocimiento, representado  en  un  anciano,  que  en  la  mano  si- 
:niestra  tenga  una  antorcha  encendida ,  alumbrando  á  un  1¡- 
;5ro ,  á  donde  estará  señalando  con  la  derecha.  La  otra  será 
,ia  Profecía  ,  significada  en  una  matrona  ,  con  un  lucero  so- 
jrc  la  cabeza  ,  y  abrazada  de  un  cisne, 

5  Sigúese  la  quinta  historia ,  quando  el  Bautista  dichoso 
bautizó  á  Christo  Señor  nuestro ,  obedeciendo  su  precepto; 
y  así  se  le  .pondrá  en  la  targeta  superior  este  lema  :  Sacerdos 

Tom.  II.  üo  3  mag- 


Í.Í.J 


senectud. 


.c; 


EL   CONOCIMIENTO. 


profecía. 


»$i 


MU-SEO   PICTÓRICO. 


0B£D1£SC1A. 


MISISTZRIO     SA- 
C£RJ>OTAL. 


.aK<XlllA:iTl3. 


CASTIDAD. 


C0RR£CClOíi^0-^^ 
ÍR£a£N5I0a. 


.C^-iíi'/liV 


Z£ZO  SASTO. 


CONSTAKCIA. 


XX 


LA  riRTPD. 


JÍOKOR. 


magfiüs-.'^'lis  virtudes,  ó  figuras,  morales- sefán  la  Obcdienr 
cia,  representada  en  una  doncc:lia,de.ro¿tro  noble  y  modesto, 
vestida  de  habito  reUgio^o ,  que  en  la  mano  derecha  tengA 
xSid^  «yg.,  y  con  U  izquierda  uja  rytigo  sobrií,  sus  hombros, 
donde,  gsmi  esatbo.;  iíi¿jim  m/um  ,j¡yiave.  ^  .oír*  será  eJi 
Ivlinisterio  Sacerdotal,  representado  en  un  sacerdoce  ,  con  s^i 
capa  pluvial,  una  concha  en  la  mano  derecha  levantada  en 
acto  de  bautizar  ,  y.eri  la  mano.siniestfa  una  targcta.,  en  cijr 
yo  casco 'eoU  pa^je  superior  estará  gf abacio  el  Kspuíitu  Saar 
ío.y  y  en  el  medio  escriio  el  texto  ;  ^/sj_qu¿j  ríjífl-tusjue- 
nV ,  y  abaxo  unas  ondas-  .  ^  ..  /  *, 

.6  Sigúese  la  predicación  á  Hefodes,  repretl^ndiendofe 
sü  desordena  lascivia  ;  en  cuya  cons^qiiencia  se  4e  pondrá  e0 
la  targeta  superior  este  epígrafe  :  Cnstitatém  diligit ,  lasci^ 
viam  corripit.  Y  las  figuras  morales  serán  ,  ala  mano  dere-? 
cha  la  Castidad  ,  representada  en  una  hermosa  donceüa  ,  con 
iiabito  tnodesto ,  y  vm  ¿zote  en  la  mano  derecha ,  en  acto 
de  castigar  á  un  cupidillo  ,  que  tendrá  á  los  pies  hollandoÍQ 
y  atadas  ias  manos  ,  roto  el  arco ,  y  derramadas  ks  ñechas. 
Ten^á  esta  figura  un  ceñidor  ancho,  donde  esfe  escrití^ 
Sint  liimbi  -cistri  pr¿tcincti ;  y  en  la  mano  izquierda  una 
lycern*  ardiendo,  A  el  otro  lado  estará  la  Corrección  fiiter-  „ 
na  ,  representada  en  una  muger  anciana  ,  que  erjja  mano  i^ 
guierda  tendrá  un  azote  ,  y  con  la  derecha  estafa  corrigiendo 
con  U  pluma  algunas  letras  en  una  plana  ,  ó  pape4. 

7  Sigúese  la  séptima  historia  ,  que  es  la  degollación ,  o 
fnartirifi  del  Precursor  glorioso  ;  i  cuyo  caso  se  le  pondrá  en 
la  targeta  superior  este  epígrafe  :  Zclo  incensus^ ,  constantia 
obiatus.  \  las  figuras  morales  serán  el  Zelo  Santo ,  rcpre- 
Sentado,en  un  anciano  vestido  de  sacerdote  ,  ó  religioso  ,  con 
un  azote  levantado  en  la  mano  derecha  ,  y  en  la  izquierda 
una  luz.  A  el  otro  lado  la  Constancia ,  representada  en  una 
hermosa  matrona ,  armada  el  medio  cuerpo ,  y  con  la  ma4  m 
no  derecha  tendrá  abrazada  una  coluna  ,  y  con  la  izquierda  ~ 
tendrá  un  puñal ,  poniéndola  sobre  un  brasero  ardiendo  ,  de- 
jándosela abrasar  voluntariamente. 

Concluye  la  octava  historia  del  Bautista  en  el  presbite- 
rio con  la  exaltación ,  y  culto  de  su  sagrada  cabeza  por  el 
emperador  Teodosio  el  Menor  en  el  templo ,  que  le  erigid 
en  Constantinopla ,  á  quien  se  le  puso  en  la  targeta  superior 
el  epígrafe  :  Honos  virtutis  pramium.  Y  las  figuras  morales 
serán  la  Virtud  ,  representada  en  una  hermosa  doncella ,  ga- 
llardamente vestida ,  y  con  alas  :  tendrá  una  lanza  en  la  ma- 
no derecha  ,  y  con  la  izquierda  ofreciendo  un  laurel ,  v  ella 
estará  coronada  de  otro  ,  y  en  el  pecho  tendrá  un  sol.  La 
Otra  será  el  HopQr ,  repjresentado  ea  un  anciano  de  venera- 
ble 


(  ) 


LIBRO  NONO; 


?93 


ble  aspecto  ,  coronado  de  palma  ,  y  laurel^  con  un  colht  de 
oro  al  cuello ,  y  manillas ,  o  brazaletes  ricos  en  las  iixuñeeas: 
en  la  mano  derecha  tendrá  uila  lanza  ,  y  en  la  siniestra  uij  es- 
cudo, en  el  qual  estarán  dcliní^'ados  dos  templos,  con  clnxQte: 
Jbíji;  tenniuus  haret ,  aludiendo,  á  los  dos  tgniplps  de  Alaijfer 
lo ,  que  el  uno  era  del  Honor  ,  y  el  otro  de  la  Virtud  i  pfcr 
cü  con  tal  arte  edificados,  que  á  el  del  Honor  no  habiajfif»'- 
trada  ,  sino  por  el  d¿  la  virtud. 


iao¿ 


Si 


■'H 


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.ev 


1.<1  I-IF.  . 


HIGNIDAD. 


FAVOR. 


.cL>.ar/inií. 


s.  y. 

:-n  Y  ,_- 

1  i^iguense  ahora  las  historias  de  la  otra  banda  ,  per- 
tenecientes á  el  sagrado  evangelista  san  Juan  ;  y  comierlzaíla 
primera  junto  á  la  de  la  puerta  principal  de  los  pies  di' Ja 
iglesia ,  en  la  qual  se  expresa  U  vocación  dei.evangclista-.á  «1 
Apostolado  por  Christo  Señor  nuestro»  y  ;§.q.le;.puso.en  \% 
targeta  superior  este  epígrafe.;  EUcttis. ,í.^  '£ÍtUctiis.^'-y^i\^& 
figuras  morales  serán  la  Dignidad  ,. representfada  en  uaa  j^er^- 
ínosa  matrona  ,  bien  aderezada  ,. y  que  J.ieva  sobre  sí  pn  gran 
peso,  como  una  piedra  quadrada  de  buvín  tamaño  ,,qHe:k 
agovie  el  cuerpo;  pero  la  piedra  muy  tallada,  y  llena  ag 
molduras ,  frisos ,  y  florones  de  oro.  Y  á  el  otro  lado  ca- 
tara el  Favor,  significado  en  un  hermoso  mancebo  ar-r 
niado ,  que  en  la  mano  derecha  tenga  un  cetro ,  inclinado 
hacia  la  tierra ,  y  en  la  izquierda  un  escudo ,  en  que  este  grar 
bado  el  mar ,  y  en  él  un  delfin.  ;r, 

2  En  el  segundo  ovalo  se  pondrá  la  administración  del 
Sacramento  de  la  Eucaristía  por  el  sagrado  Evangelista  i 
Alaría  Santísima ,  como  capellán  suyo  ;  y  en  la  targeta  sur 
perior  este  mote  :  Sitpremum  tindlqiic  muniis.  Y  las  figuras 
morales  serán  el  Misterio  representado  en  un  anciano,  cu- 
bierta la  cabeza  con  su  manto  ,  el  dedo  índice  de  la  mano 
derecha  en  la  boca  ,  como  encargando  el  silencio ,  y  con  la 

otra  mano  mostrando  un  anillo.  A  el  otro  lado  el  Ministerio,    ministerio. 
representado  en  un  mancebo  con  alas,  y  en  acto  de  incensar. 

3  Sigúese  después  de  este  caso  el  martirio  de  la  Tina 
de  acevte ,  executado  en  el  Evangelista  por  el  emperador 
Domiciano ,  de  que  se  libró  milagrosamente  ;  y  así  se  le 
pondrá  en  la  targeta  este  epígrafe  :  Inanis  insania.  Y  las  fi- 
guras morales  serán  el  Martirio  ,  representado  en  un  hermo- 
so mancebo  ,  medio  desnudo  ,  con  rostro  alegre  mirando  al 
cielo ,  los  brazos  cruzados  sobre  el  pecho ,  donde  se  vean 
algunas  heridas,  como  de  azotes,  y  un  cuchillo  clavado  en 
la  garganta ,  y  junto  á  sí  un  holocausto  humeando.  La  otra 
será  la  Maravilla ,  con  una  flama  sobre  la  cabeza ,  seíía- 
lando  con  la  mano  derecha  á  lo  alto ,  arqueadas  las  cejas, 

y 


-vv 


i  -^a 


MISTERIO. 


3ÍARTIRX0. 


JÍARAVIILA. 


294 


MUSEO   PICTÓRICO. 


SOZZDAD. 


SABIDURÍA  Diri- 


JiA. 


.e.'z.aivio\<i 


SIV1N2DAD. 


MI.  SSeAKlO, 


.^Xíí'ÍIlV'V.'A. 


lA  es. 


COKMISSRACIOJ^, 
6  C0M.PASI02Í, 


y-GOh  ia  izquierda  tendrá  la  flor  que  llaman  maravilla,  6 
campanilla. 

^4  Sigúese  la  quarta  medalla  de  nuestro  glorioso  Evan- 
gelista, cuyo  caso  es  ,  quando  desterrado  i  la  lila  de  Path- 
mos ,  tuvo  la  ilustración  del  libro  del  Apocalypsi ,  que  escri- 
bió en  ella  ,  expresando  la  visión  del  cap.  1 2-  de  aquella 
misteriosa  muger  con  alas ,  que  terminando  el  horizonte  ,  es- 
taba vestida  del  sol ,  <kc.  y  á  un  lado  la  batalla  con  el  dra- 
gón }  y  pondrásele  arriba  el  mote  :  In  soUtudine  !Sapunt;a. 
Y  las  iiguras  morales  serán  la  Soledad  á  la  mano  derecha, 
signihcada  en  una  íigura  grave,  y  modestamente  vestida,  cu- 
bierta la  cabeza  ,  y  encima  de  ella  un  páxaro  solitario  ,  y  en 
en  el  regazo  tendrá  una  liebre  ,  y  en  la  mano  izquierda  un 
libro.  La  otra  será  la  Sabiduría  divina  ,  representada  en  una 
hermosa  matrona  ,  con  una  flama  sobre  la  cabeza ;  tendrá  en 
la  mano  derecha  un  escudo  ,  en  que  estará  grabado  el  Espí- 
ritu Santo  ,  difundiendo  sus  rayos ,  y  en  la  siniestra  el  libro 
cerrado  de  los  siete  sellos. 

5  Sigúese  la  quinta  medalla,  donde  se  expresará  el  caso^ 
quando  precediendo  un  trueno  espantoso  ,  se  oyó  aqiii  JJa 
tremenda  voz  ,  con  que  san  Juan  comienza  su  Evangelio: 
In  Principio  erat  Verhim ,  ^c.  declarando  la  gent  ración 
eterna  de  Christo  antes  que  la  temporal ;  y  asi  se  le  ponoiá 
arriba  este  lema  :  Perterritiis  mysterio.  \  las  hguras  mora- 
les  serán  la  Divinidad  ,  vestida  de  blanco  ,  con  un  resplan- 
dor ,  cercada  la  cabeza ,  repartido  en  tres  flamas ,  de  cuyos 
extremos  se  forme  un  triángulo  equilátero  luminoso  ,  y  que 
en  las  dos  manos  tenga  dos  globos ,  uno  celeste  en  ia  de- 
recha ,  y  otro  terrestre  en  la  izquierda.  La  otra  sera  el  Espan- 
to ,  que  se  representará  en  una  muger  ,  con  las  manos  abier- 
tas ,  y  el  semblante  desfigurado ,  y  espantoso ,  en  acto  propio 
de  admiración  y  espanto  de  ver  algún  gran  portento. 

6  Sigúese  la  sexta  medalla  ,  en  la  qual  se  expresa  el  ca- 
so del  veneno  que  dieron  los  infieles  á  el  santo  Evangelista, 
librándose  de  su  efecto ,  mediante  su  bendición ,  y  resuci- 
tando á  muchos  ,  que  de  haberle  bebido  murieron ;  y  se  le 
pondrá  arriba  este  lema  :  Virus ,  &  obititm  siiperans.  Y  las 
figuras  mxOrales  serán  la  Fe  ,  significada  en  una  hermosa  don- 
cella ,  vendados  los  ojos ,  el  cáliz  en  la  mano  derecha  ,  y  la 
cruz  con  el  libro  de  los  santos  evangelios  en  la  izquierda. 
La  otra  será  la  Conmiseración  ,  significada  en  una  matrona 
de  grave  ,  y  piadoso  aspecto  ,  que  la  mano  derecha  tiene  en 
el  pecho ,  con  el  corazón  inflamado ,  y  herido  de  una  flecha, 
y  en  la  izquierda  una  cornucopia  de  dones ,  vertiéndolos 
para  beneficio  de  los  necesitados. 

7  Sigúese  la  séptima  historia,  en  la  qual  se  expresa  quan- 

do 


LIBRO    NONO. 


'95 


do  cl  santo  EvangcÜsta  ,  dispuesta  ya  la  fosa  de  su  sepul- 
cro ,  dio  su  espíritu  á  el  Señor ,  con  universal  desconsuelo 
de  los  presentes  ;  y  así  se  le  puso  en  la  targeta  superior  este 
lema  :  Pretiosa  in  conspectu  Domini.  Y  las  Hguras  morales 
son  ,  la  Muerte  de  los  Justos  ,  representada  en  un  esqueleto, 
ricamente  vestido  ,  y  con  una  mascarilla  hermosa  ;  tendrá  en 
la  mano  derecha  una  targeta  ,  ó  escudo ,  en  que  esté  gra- 
bada el  Ave  Fénix  ,  ardiendo  ,  y  batiendo  las  alas  sobre  la 
pira  de  sus  aromáticos  leños ,  y  en  la  izquierda  tendrá  una 
cruz.  La  otra  será  la  Bienaventuranza ,  signihcada  en  una 
hermosísima  doncella ,  con  alas ,  y  transportada  mirando  al 
cielo  ,  de  donde  le  viene  ,  por  debaxo  de  una  nube  ,  un 
gran  resplandor ,  significativo  del  lumbre  de  gloria  que  se 
coníiere  á  los  bienaventurados  para  que  puedan  lograr  la  vi- 
sión beatifica  ,  proporcionándose  nuestro  entendimiento ,  me- 
diante esta  elevación  ,  con  un  objeto  tan  sublime ,  y  superior 
á  nuestras  fuerzas.  Tendrá  asimesmo  los  brazos  abiertos ,  y 
levantados  ,  en  la  mano  derecha  una  guirnalda  de  flores  ,  y 
en  la  izquierda  un  ramo  de  laurel ,  y  una  palma  ,  en  de- 
mostración de  los  méritos  ,  y  triunfos  que  ha  obtenido  ,  y 
al  cuello  una  hermosa  gargantilla  ,  que  remate  en  un  rico  jo- 
yel en  mitad  del  pecho ,  y  también  sus  brazaletes  muy  ri- 
cos ,  y  sortijas ,  que  todas  son  preseas  del  esiposo  á  la  esposa, 
corno  se  ve  en  las  sagradas  letras. 

8  Concluye  pues  la  octava  ,  y  líltima  historia  de  esta 
banda ,  en  que  se  expresa  el  caso  ,  quando  el  glorioso  Evan- 
gelista se  apareció  una  noche  ,  juntamente  con  cl  apóstol  san 
Phelipe  ,  vestidos  de  blanco ,  y  en  caballos  blancos ,  á  el 
Emperador  Teodosio  el  Menor ,  y  le  alentaron  con  su  au- 
xilio vr que  diese  la  batalla  á  Juliano  Apóstata  ,  como  lo  exe- 
cutó ,  consiguiendo  la  victoria  ;  y  se  le  pone  en  la  targeta 
superior  este  lema  :  AuxiUatiir  vofis.  Las  figuras  morales 
son  el  Auxilio  ,  representado  en  un  mancebo  gallardo ,  y 
fuerte ,  bien  armado  ,  y  con  una  espada  levantada  en  la  ma- 
no derecha  ,  en  acto  de  acometer ,  y  en  la  siniestra  una  ra- 
ma dfii  encina  con  sus  hojas ,  y  fruto.  La  otra  será  la  Victo- 
ria ,  representada  en  una  matrona  ,  con  alas  ,  y  en  la  cabeza 
cl  yelmo ,  y  cimera  de  plumas  ,  el  medio  cuerpo  armado  á 
la  xomana ,  en  la  mano  derecha  tendrá  una  cornucopia  de 
varios  dones ,  y  riquezas ,  y  en  la  siniestra  una  palma. 

Esta  historia:,  y  la.  última  de  la  otra  banda,  vienen  i 
I  caer:  dentro  del  presbiterio  á  los  lados  del  altar  mayor,  no 
sin  misterio ,  por  ser  casos  postumos  á  la  vida  de  los  santos, 
no  estando  ya  en  está  vida  mortal ;  y  así  era  razón  que  ocu- 
pasen distinto  ,  y  mas  eminente  lugar.  Con  tí?do  lo  qual 
quedan  elogiados  de -todas  maneras  los  dos  gloriosísimos  san- 
tos 


LA     MUERTE 
LOS  JUSTOS. 


DE 


BIENAVENTURAN- 
ZA. 


AUXILIO  , 
CORRO. 

VICTORIA. 


O    SO- 


296  MUSEO   PICTÓRICO. 

tos  Juanes ,  Bautista ,  y  Evangelista  ,  Titulares ,  y  Tutelares 
de  esta  ilustre  Parroquia ,  no  solo  en  la  descripción  de  la 
gloria ,  y  exposición  de  algunos  misterios  del  Apocalypsi ,  en 
cjue  tienen  tanta  parte ,  sino  en  la  dclineacion  particular  de 
sus  heroycos  hechos ,  y  gloriosos  triunfos ;  que  todo  ceda  en 
la  mayor  honra,  y  gloria  de  Dios ,  y  de  sus  santos. 

De  los  luneros  de  dicha  bóveda  no  se  hace  mención, 
porque  estaban  ya  executados  de  otra  mano  :  solo  uno  ,  que 
habia  quedado  en  blanco  fué  de  la  mia  ,  que  cae  sobre  la 
puerta  do  la  capilla  de  la  comunión  ,  y  tiene  á  los  lados  de 
la  ventana  dos  vichas  de  color  de  pórfido ,  y  encima  una 
esfinge  ,  enigmática  en  su  figura  ;  y  así  tiene  en  la  targeta 
del  frontis  este  lenva  :  Aíeliora  latent  :  aludiendo ,  no  solo  á 
lo  escondido  de  los  enigmas,  y  misterios  del  Apocalypsi, 
contenidos  en  la  idea  de  la  Pintura ,  sino  á  otros  primores 
ocultos  de  la  perspectiva,  executados  en  el  mismo  luneto» 
desmintiendo  sus  ángulos ,  que  como  desde  abaxo  hacen 
el  efecto  que  se  pretende ,  se  quedan  ocultos ,  é  ignorados 
de  los  que  lo  miran. 

CAPITULO   X. 

Idea  para   la  pintura   de   la   bóveda   de  la   capilla   de 

nuestra  Señora  de  los  Desamparados  de  la  ciudad 

de  Valencia  ,  execiitada  por  el  autor 

ano  de  ijoi. 


PINTURA    V£    LA 
BÓVEDA, 


H 


§.  I. 


.abiendo  de  ser  la  pintura  de  dicha  bóveda  un  panegíri- 
co mudo  de  las  glorias ,  excelencias ,  y  prerogativas  de  esta 
soberana  Señora  ,  y  especialmente  de  aquellas  que  mas  se 
adaptaren  á  el  glorioso  timbre  de  protectora  de  los  Desam- 
parados ,  que  q,s  el  tema  á  que  principalmente  ha  de  dirigirse 
la  retórica  sileticiosa  de  esta  oración  delineada  :  se  pondrá  en 
la  parte  superior  á  el  retablo ,  y  mas  directa  á  la  vista  ,  un  her- 
moso trono  de  nubes  ,  y  angeles ,  donde  esté  presidiendo  la 
Trinidad  santísima  ,  ante  cuyo  supremo  consistorio  ,  v  hacia 
la  diestra  del  Hijo  de  Dios ,  según  aquel  verso  :  Astitit  Re- 
gina d  dextris  tais ,  &c.  se  colocará  esta  soberana  Reyna 
con  real  corona  ,  y  con  la  vestidura  bordada  de  oro ,  in  ves- 
titu  deaurato  ,  sin  que  le  falte  el  acompañamiento  hermoso 
de  las  vírgenes  :  Addiicentur  Regi  Virgenes  post  eam.  \ 
para  expresar  el  atributo  de  protectora  de  los  Desamparados, 
estará  en  acto  de  interceder  por  ellos  á  su  hijo  sacratísimo, 
que  con  grato  semblante  la  atenderá ,  complacido  de  su  ruc- 
eo: 


LIBRO    NONO. 


¡97 


go  :  Sola,  stne  exem^lo  placiiisti  Domino  nostro  Tesu  Chris- 
to ,  y  tendrá  por  insignia  de  su  glorioso  renombre  el  ramo 
de  azucenas  en  la  mano ,  en  demostración  de  señalar  ,  para 
asunto  de  su  deprecación  ha'cia  los  pobres  desamparados  de 
este  miserable  mundo  :  coadyuvando  este  mismo  intento  los 
dos  inocenticos  debaxo  de  su  manto ,  ú  de  las  alas  de  esta 
candida  paloma  :  Vini  columba  naa ,  &c.  Sub  umbra  ala- 
rum  tuaruir  protege,  me.  Acompañarán  lo  restante  del  casco 
superior  de  la  bóveda  el  coro  de  los  sagrados  Apostóles ,  los 
mas  inmediatos  á  el  trono  :  Sedebitis  super  sea¿s  duodecim, 
íudicantes ,  &'c.  Continuaran  los  Profetas,  Patriarcas,  Márti- 
res ,  y  Confesores ,  en  que  tendrán  su  debido  lugar  los  santos 
valencianos,  como  los  mas  interesados  en  esta  soberana  pren- 
da :  interpolándose  varias  tropas  de  angeles  en.  diferentes  co- 
ros de  música  ,  demostrando  á  el  mismQ  tiempo  esta  celestial 
comitiva  los  gloriosos  timbres  de  ser  esta  Señora  Reyna  de 
los  Angeles  ,  de  los  Apostóles  ,  Profetas ,  Patriarcas ,  Vírge- 
nes ,  Mártires ,  Confesores ,  y  de  todos  los  Bienaventura- 
dos ,  que  todo  conduce  á  el  intento ,  pues  esfuerza  nues- 
tra contianza ,  quanro  acredita  la  protección ,  la  excelencia 
de  quien  la  practica. 


F 


§.   II. 


el  recinto  inferior  de  las  ventanas ,  respecto  de  haber- 
se tapado  las  tres  que  estaban  mas  directas  á  la  vista  sobre  el 
retablo  ,  así  porque  dexen  la  superricic  mas  libre  para  la  exe- 
cucion  del  trono  referido,  que  es  el  objeto  principal  del  asun- 
to ,  como  porque  á  el  mirarle  no  deslumbrasen  la  vista  con 
lo  destemplado  de  sus  luces  :  ExceLns  sensib'ile  l<ed'¡t  sen- 
I  sitm  ,  quedan  cinco  ventanas  en  lo  restante  de  la  bóveda, 
,  las  quaíes  se  adornarán  con  sus  jambas ,  dinteles ,  y  frontis, 
y  otros  ornatos  que  mas  convengan  á  su  mejor  simetría  ;  ter- 
:  minándolas  contra  el  ambiente  de  la  gloria ,  y  ligándolas 
1  con  una  balaustrada ,  que  en  forma  de  porción  de  círculo 
.  caminará  de  una  á  otra  :  en  cuyos  intermedios ,  respecto  de 
.  ser  quatro  los  que  quedan  libres  entre  las  cinco  ventanas ,  se 
pondrán  quatro  riguras  morales  ,  demostrativas  de  quatro  ex- 
,  celencias ,  de  las  que  la  Iglesia  canta  á  esta  soberana  Seño- 
ra ,  las  mas  concernientes  á  el  titular  de  abogada  ,  y  asilo  de 
los  Desamparados  ,  que  son  :  Saltis  infirmorum  ,  Refughwi 
peccatorum  ,   Consolatrix  afjlictorum  ,   Auxilium   Chris- 
'  tianonun. 


DISPOSICIÓN  ,  r 
ORNA  TO  DE  LAS  VEIf' 
TANAS. 


Tofn.  II. 


Pp 


u 


298  MUSEO   PICTÓRICO. 

-    ■      ,  \^  ■ M 

-       >       III. 

L.  :í;  i:-  t 
a  primera  ,  que  es  la  Salud  de  los  enfermos ,  se  repre- 
sentará en  una  hermosa  matrona,  sentada  gravemente  sobre 
una  repisa ,  con  un  vaso  en  la  mano  derecha  '  ,  y  en  la  si- 
niestra: un  bastón  nudoso ,  con  una  sierpe  enroscada  en  él; 
y  á  el  ludo  derecho  tendrá  junto  á  sí  -una  cigüeña  ,  con  un 
ramo  de  orégano  en  el  pico. 

El  estar  sentada  demuestra  el  reposo  ,  y  descanso  que 
recibe  el  paciente  con  el  beneficio  de  la  salud.  El  vaso  en  la 
mano ,  demuestra  las  bebidas  medicinales ,  en  virtud  de  las 
quaks  se  adquiere  este  beneficio  2.  Y  místicamente  represen- 
ta la  gracia  ^que  en  virtud  de  la  protección  de  María  santí- 
sima ,  se  comunica  para  beneficio  de  la  salud  espiritual  y 
temporal  de  los  que  cordialmente  la  invocan  en  sus  dolen- 
cias. El  bastón  nudoso  representa  los  dias  críticos  de  las  en- 
fermedades ;  y  la  sierpe  es  símbolo  de  la  salud  ,  porque  to- 
dos los  años  se  rejuvenece  ,  mudándose  la  piel ;  y  es  animal 
tan  cuidadoso  de  la  vida  ,  ademas  de  ser  muy  sano ,  y  bueno 
para  muchas  medicinas  3 ,  que  escriben  varios  autores ,  que 
por  su  natural  instinto  halla  una  yerba  eficacísima  para  cor- 
roborar la  vista  ,  y  otra  para  restituirse  la  vida  ,  aun  después 
de  muerta  :  cosa  increíble ,  aun  con  el  subsidio  de  tan  gra- 
ves autotes !  Y  en  las  sagradas  letras  vemos  que  Dios  le  or- 
denó á  Moyses  que  fabricase  la  serpiente  de  metal ,  puesta 
sobre  el  madero  ,  con  cuya  vista  recibian  salud  los  que  se  ha- 
llaban heridos  de  la  ponzoña  mortífera. 

Y  últimamente  la  cigüeña  4  es  símbolo  de  la  salud ,  y 
de  la  medicina ;  porque  ademas  de  que  por  instinto  natural 
busca  el  orégano  para  curarse  ,  especialmente  quando  se  sien- 
te herida  de  las  serpientes ,  con  quienes  tiene  continua  ba- 
•  falla  J  :  con  la  largueza  de  su  pico ,  y  cuello  se  administran 
la  metiicina  conveniente  á  su  salud  ,  para  aligerarse  el  estoma- 
go :  de  donde  tomaron  motivo  los  físicos  metódicos  para  la 
invención  del  clister  ^.  Y  ademas  de  esto  ,  el  orégano  ahu- 
yenta las  serpientes  ,  y  malas  sabandijas ,  y  es  antidoto  con- 
tra su  ponzoña  ;  y  así  también  la  tortuga  lo  busca  ,  quando 

sien- 

1  Pausan,  apud  Cesar  Rij),  in  nam  eius  herbx  pastione  ,  ciconia 
Iconol.  siomachi   fastidium   levant.   Pter. 

2  Rip.  ibi.  lib.  27. 

3  Plin.  hist.  nat.  uíristot.  de  not.  j  Apud  Aristotelem  ,  ciconix, 
animal.  ciim   vulnus   acceperint  eas  enitn 

4  Quod  si  ciconiam,  ori  teñen-  cum  serpentibus  assidué  dimicate 
tera  origani  ramusculum  ,  qiiis  fi-  cognitum  ,  origanum  plagí  impo- 
gurarit ;  hierogliphico  eó  medici-  niint.  Pier.  Val.  Ith.  ;8. 

nam    sibi    compacatam   indicabit}  6     Pier.  Val.  de  Ibi. 


/'  L'L  I  B  R  o   NON  O.  ^J  í^  299 

siente  haber  comido  alguna  víbora ,  para  librarse  del  efecto 
de  su  veneno  '.  ■ 

'J.   Debaxo  de  esta  figura  se  pondr?  una  targeta ,  de  propor- 
ción capaz  ,  para  fingir  grabada  en  su  casco  una  historieja  de 
'  medio  relieve  de  algún  milagro  de   esta  soberana  Señora, 
'  concerniente  á  esta  prerogativa  5  y  en  el  remate  de  la  tar- 
i  geta  este  lema  :  Salus,  ^ 

I  •  i'^  83  3i/p  i^nvio:)  i 

§.    IVJ-  ^ 


Í-J2 


a  segunda  ,  que  es  el  Refugio  de  los  pecadores' ,' se '«-  refugio. 
presentará  en  un  hermoso  mancebo  ,  armado  ,  de  gallardo  es- 
píritu ,  y  gracioso  aspecto ;  á  el  lado  derecho  tandrá  un  altar 
á  lo  antiguo ,  y  sobre  él  pondrá  la  mano  derecha  ,  empuñan- 
do una  espada  desnuda  ,  y  en  la  mano  siniestra  tendrá  un 
escudo  ,  en  cuyo  campo  estará  grabada  una  áncora  ,  y-un 
deltin  enroscado  en  ella.  ^-'^  ^ 

■ :.  El  mancebo  armado  demuestra  estar  dispuesto  á  todo 
trance  para  defender  ,  y  amparar  á  el  que  se  acoge  á  su  pro-' 

'  teccion  ,  y  castigar  á  el  que  osado  profanare  él  altar  ,  que  crá 
entre  los  antiguos  el  último  refugio  de  aquellos  que  de  Otro 

'  modo  no  pndian  librarse  de  la  ira  de  su  enemigo  5  pues  si 

'  alguno  se  refugiaba  en  él ,  ninguno  habia  tan'  intrépido  que 
profanase  aquel  sagrado  lugar ,  cediendo  siempre  á  la  reli- 
gión la  ira.  Y  por  eso  Virgilio,  introduciendo  á  Priamo  en 

'  el  último  riesgo  de  su  vida  ,  sin  esperanza  humana  de  defen- 
sa ,  finge  á  Hecuba  ,  exhortándole  que  *se  acogiese  á  el  altar, 
para  asegurar  su  vida  con  el  respeto  de  lareligion.  2,  •-' 

^  El  áncora  grabada  en  el  escudo  es  también  símbolo  del 
refugio  3  :  Quod  si  sola  anchara  ,  niaiiti  pratenta  ,Jigtira- 

■  retttr  ,  refuginm  indicabat ,  como  previniendo  el  resguardo 
en  jjrenuncio  de  alguna  tempestad. 

El  Dellín  era  tenido  entre  los  antiguos  en  gran  venera- 
ción ,  por  la  experiencia  de  haber  socorrido  á  muchos  en  sus 

•  naufragios ,  como  á  Arion  ,  Anfión  ,  Taras ,  Palemón ,  Pha- 

'  lanto ,  Telemaco ,  y  otros  muchos ;  de  suerte  ,  que  entre 
ellos  se  tenia  por  delito  el  pescarlo ,  comerlo ,  ó  hacerle  la 
menor  ofensa  4. 

Tom.  II.  Pp  2  Ten- 

I     Origani  ípecies  est ,  quatn  á  sequebantur,  ut  ewm  ñeque  vena- 

testudine  ,  cum  ea  viperam  ederit,  rentur,  neque   ul¡o  pació  ladere 

adincolumitatem  carpí,  dicit  Aris-  fas  iudicarent  :  qua:  quidem  relli-» 

toteles  ,  &  ab  eo  Flutarchus.  Pier,  gioin  xtarem,  usqce  nostratn  pro 

t^al.  ihi.  pagata  est  ,  cum  multo?  reperias, 

a     Firg.  JEn.  lih.  í.  qui  delphinum,  vel  iíuerfícere,  vel 

3  Pier.  verb.  Rtfugium.  Vcíci  .  ea  de  causa  scelus  putent: 

4  Vetares    vero    ea   de   cau«a  quod  quaeilam  illi  sint  cum  huma- 
(íelphinum  tama  venaratione  pro-  no  genere  comertia.  /'»>'.  ibi. 


JEX  CONSU£ÍO. 


^(?.Q 


M  U  SE  O  ,P  I  Q  T  O  R  I  C  O. 


M 


(ji-^. Tendrá  a§iniQsmo  dQb4:i.(^vde  su  mpm  un  targetdn ,. pa- 
ra grabar  en  su  peto  otro  milagro  de  esta  sagrada  Imagen 
C9íi^,alusion^  t  esta  prerc^tjtyft:,  y  en  la  parte  superior  de 
éheste  lema  ^efugiiun.:  w  %b.x.^  ¿i  ""S 


,Gion. 


D   K-r 


rri 


s 


v^.V. 


iguese  la  tercera  ,  que  es  el  Consuelo  de  los  afligidos: 
Consolatrix  apíictoriim  ,  la  qual  se  figurará  en  una  hermosa 
matrona  ,  coronada  de  flores ,  halagando  con  afecto  enterne- 
cido á  un  chicuelo  afligido,  y  lloroso  ,  juntando  su  cabeza  á 
la  del  chicuelo  ,  y  el  corazón  ardiendo  nianifiesto  en  el  pe- 
cha ,  .ijfj  cÓBf  ía  mano  derecha  señalando  á  esta  soberana 
Señora.         -     >  ^  .  ■  >i 

Ponese  en  edad  de  matrona  ,  porque  para  consolar  á  un 
afligido  se  necesita  especial  discreción  ,  y  prudencia  '  ;  y.  en 
esta  edad  es  mas  connatural  que  en  otrai ,  especialmente  en 
el  sexo  femenino,  que  es  mas  flexíblcj  y,  devoto  ,  singular- 
mente para  enternecerse  en  qualquiera  aflicción  ,  la  (jual  es 
medicina  muy  poderosa  para  consolar  á  el  triste  ;  pues  si  la 
mente  del  que  consuela  está  poseida  de  diferente  afecto  ,  que 
el  que  llega  afligido  ,  nunca  logrará  el  fin  que  solicita  ;  y  así 
es  necesario  llorar  con  los  que  lloran  2  ,  para  que  unidos  los 
dos  afectos  ,  se  transforme  sin  repugnancia  la  pena  en  la  im- 
p^resion  que  solicita  el  consuelo  3. 

^j,  ;  Ponese  su  cabeza  sobre  U  del  chicuelo  afligido  ,  porque 
así  como  el  hierro  para  unirse  con  otro  ,  no  solo  es  menes- 
ter que  ambos  se  caldeen ,  sino  que  necesitan  de  llegarse 
uno  á  otro,  para  que  con  los  golpes  del  martillo  llegue  á 
fraguarse  la  unión  :  así  el  que  ha  de  atraer  á  el  afligido  á  el 
dictamen  de  su  consuelo  ,  no  solo  ha  de  caldearse  en  la  fra- 
gua de  la  caridad ,  revistiéndose  del  dolor  del  que  padece, 
sino  que  ha  de  unirse  á  él ,  esto  es  ,  hacerse  de  su  parte  ,  pa- 
ra que  logre  con  los  golpes  de  la  prudente  persuasión  con- 
vertir el  desconsuelo  en  gustosa  tranquilidad. 

Está  coronada  de  flores ,  por  el  atractivo  que  tienen ,  así 

por 


I  Consolatio  mitis  debet  esse, 
non  áspera  ,  qua:  rr.agis  dolorem 
leniat ,  moerorem  mitiget,  quatn 
commotionem  excitet.  cimbros,  in 
¡ib.  dé  losepho. 

3  Qui  non  soliim  gaudere,cum 
gaudentibus  ,  sed  flere  ,  cum  flen- 
tibus  norunt  ,  leniuntur  áspera, 
relevantur  gravia,&  superantur 
adversa,  ^ug.  sup.  loan. 

3  Quum  volumus  afñictum  quen- 
dam  á  moerore  suspendere  ,  ordo 
consolationis   esi  ,   uc   studeamus 


prius  mcerendo  eius  luctui  concor- 
dare. Dolentem  non  potest  conso- 
lari  qui  non  concordat  dolori : 
quia  eó  ipso  quoda  mcerentis  afflic- 
tione  discrepar ,  minus  ab  illo  re- 
cipitur  ,  qui  mentís  qualitate  sepa- 
ratur.  Sed  emoliri  prius  debet  ani- 
mus  ,  ut  afflictio  congruat  :  con- 
gruens  inJisereat :  inhxrens  trahat: 
nec  ferrum  ferro  coniungitur  si 
non  atrinque  exusiione  ianis  iique- 
tur.  Gregor,  in  Moral. 


jLLBRO   NONO:in^  301. 

por  su  Jhcrrhosura,  como  por  su  fragrancia  •  :.cuyító  calidades 
ha  dc.tjínur  el  consolador,  no  solo.en.Ja  hermoSira-  atractiva 
de  siis. afectos,  sino  en.la  dultdfragrancia..  dé  su*  palabrás;^ 

Descubre  en  el  pecho  su  coraáon  con  laflatna  de  la  tfá^ 
ridad  2  ,  para  demostrar ,  que  del  incendio  de- esTa' soberana 
virtud  procede  el  piadoso  afecto  del  consuelo,  mif ando  siem- 
pre como  objeto  primario  de  esta  operación  -á  -Dios  :  así 
como  .la  llama  que  siempre  se^encamina  á  lo  alw) ,  sin  ide'^ 
genf3rac;da  su  propensión  narivaii.  ¿^n  •.       j  ,  njgtíri     ■  nsd. 

Y  últimamente  está  concia;  mano  derecha  seííalandoá 
esta  soberana  Señora ,  ¡para  deiriostCar  3  la  fuente  perenne  de 
dondfe  dimana  todo  nuestro  remedid  ,  y  consolación,  -'t!  o 
-ti  (Pondráseie  debaxo  de.esta  figura  Sü  targeta-i'á medatleñ, 
grabado  .en  su  casco  algún  casoi  milagroso  de' esía-' sobéráhá 
Kcyna  ,  que  tenga  alusión  á  la  ^presente  prerogátívS ,  y  en  ^¿1 
remate  se  pondrá  esto  lema  :  Solat'ium.  ■    •:  —     .-;;ij:íI 


c 


§.  VI.. 


'oncluye  la  quarta  de  estas  figuras  idbáléS'^  que  es-?i 
Auxilio.de  Jos  pecadores  :  Auxilium pccccjtQmm-^^lx  qual/é-  auxilio. 
presentará  un  hermoso  mancebo  ,  armado,  y 'con  alas  ,  pUés'i 
ta  la  mano  siniestra  sobre  un  escudo  ,  doride  estai-á  grabado 
un  navio  en  aira  mar ,  hinchado  el  velamen  ,  demostrando 
ser  impelido  del  viento  en  popa  ,  y  en  la  mano  <derecha  ten- 
drá un  nido  de  golondrinas.  '"-'  •'-' 

Tintase  mancebo  yy  con  alas ,  para  dar  i  entender  la  ce- 
leridad con  que  acude  á  auxiliar  á  los  que  lo  necesitan  ,  co- 
mo lo  dice  Ovidio  \  Ad  opem  brev'is  horaferenda  est  4-  ,y 
ponese  armado  ,  porque  el  efecto  del  auxilio,  no  solo  es 
ayudar  á  el  beneficio  propio  ,  sino  defender  del  daño  agenO; 

El  escudo  es  claro  indicio  de  la  defensa ,  y  la  nave  en 
altar  mar  con  el  viento  en  popa ,  demuestra  el  efecto  del 
auxilio ,  por  cuyo  medio  somos  inspirados ,  y  conducidos 
a  el  puerto  de  la  .seguridad  por  medio  de  la  protección  de 
esta  soberana  Señora  :  á  cuyo  intento  parece  haber  dicho  el 
poeta  :  Ad  te  confugio  ,  sirplex  tucí  numina  poseo  5. 

El  nido  de  los  polluelos  de  golondrinas,  chillando,  se- 
gún Xenofonte  ,  y  otros  autores  ,  era  entre  los  antiguos  ge- 
roglífico  de  la  imploración  del  auxilio  en  los  pueblos  ,  de- 
mostrando el  nido  la  patria  ;  los  moradores ,  los  polluelos; 

y 

I     Chariras  De¡   diffusa   est  in  3     Deus  est  Pater   noster ,  qui 

cordibiis  no<íXúf..  ^d  Rom.  j.  dilexit  nos,  &  dedit  consolationem 

_2     Charitas  est  actio  rectitudi-  siernam.  2.  ad  Thesal.  cap.  2. 
nis  oculossemper  habensin  Deurn.  4     Ovid.  4.  Metani. 

Secuitdum^ug.G  in  ii.ser.t.dist.2.  f-    f^irg.i.  Mn. 


302  MU  SEO^  PICTÓRICO. 

y  el  clamor ,  la  imploración  del  auxilio  •  :  de  donde  viene 
Íp.  que  dice>  Ezequias  en  su  cántico  :  Stcut  pullus  henindinis 
^¡t  clamab^i.  \';  y.  es  muy.  del  caso  este  símbolo  ,  siendo  to- 
dos los  moradores  de  esta  ilustrísima  ciudad  y  reyno  igual- 
ípente  interesados  en  los  auxilios  que  por  la  intercesión  de 
esta  soberana  Señora  nos  dispensa  la  divina  bondad. 
J-:  Pondrase  últimamente  dcbaxo  de  esta  figura  su  medalla, 
ó  targeton,  con. alguno  de  los  muchos  milagros  de  esta  so- 
berana Imagen  ,  que  tenga  alusión  á  este  renombre ;  y  en  su 
remate  se  pondrá  este  lema  :  AiixiUiim. 

Estas  figuras,  respecto  de  suponerse  solamente  morales, 
ó  ideales  ,  debían  ser  de  bronce,  para  distinguirse  de  las  físi- 
cas, y  reales  que  constituyen  el  ámbito  de  la  gloria;  pero  es- 
tando con  bastante  separación  de  las  referidas  en  el  recinto 
de  las  ventanas ,  se  pueden  hacer  de  colorido ,  para  mayor 
hermosura  ,  y  dcleyte  déla  obra. 


c 


§.    VIL 


Concluirán  últimamente  debaxo  del  trono  de  la  Virgen, 
sobre  la  cornisa  ,  en  los  dos  ángulos  ,  que  quedarán  hasta  las 
primeras  ventanas  ,  dos  actos ,  de  los  que  mas  especialmente 
practican  los  congregantes  de  este  piadoso  instituto.  En  el 
primero  ,  quando  inspirados  del  cielo  ,  por  medio  del  repe- 
tido milagro  de  la  inclinación  de  la  azucena  que  tiene  en  la 
mano  esta  soberana  Imagen  ,  buscan  algún  desamparado  ;  lo 
qual  se  demostrará  conduciéndolos  un  ángel ,  que  señala  el 
sitio  donde  está  ,  que  es  el  medio  que  tenemos  para  demos- 
trar las  divinas  inspiraciones ,  que  de  ordinario  son  sugeri- 
das por  medio  de  los  espíritus  angélicos ,  que  están  por  el 
Altísimo  destinados  á  nuestra  custodia  3 ,  como  ministros 
suyos. 

En  el  otro  ángulo  concluirá  el  otro  acto ,  en  que  habién- 
dole hallado ,  le  recogen  con  piadosa  decencia ,  poniéndole 
en  las  andas ,  para  cuidar  del  sufragio  de  su  alma  ,  y  del  be- 
neficio de  su  cuerpo. 

En  medio  de  estos  dos  actos  estará  una  targeta ,  en  cuyo 
casco  se  fingirá  grabado  un  buitre  en  el  nido  con  sus  hijuelos, 
sajándose  un  muslo  con  el  pico  para  su  alimento  j  lo  qual 
era  entre  los  egipcios  geroglífico  de  la  piedad  que  se  emplea 

en 

I     Invenies   apud   Xenofontem,  gium  in  Polyantkeo.  verb.  Auxiliutn, 

hirundines  in   nido,   ore   patente  i¿  apud  Pier.  í^al.  Ub.  22. 

pictas  ,   populus   auxiliuin    implo-  2     Isoiie  cap.  38. 

rantes  ,    hierogliphjcé   significari.  3     Omnes  siint   administratorij 

Nidus  enim  patriam,  os  vero  ada-  spiritus  ia  tninisterium  mj.ssi.  ^^¿ 

pertuiu  clamorem  5  &i  imploratio-  Htbr.  i. 
iiem  populorum  ostendit.  JípuJLan- 


.o   -LUBRO   NONO. 


3<^S 


en  los  desamparados  '  ,  no  solo  por  la  innata  penetración  de 
su  sentido  para  hallar  ios  cadiveii-s ,  aunque  estén  á  la  otra 
parte  del  mar ,  según  afirma  san  Gerónimo  » ,  sino  mas  pro- 
piamente porque  en  ciento  y  veinte  dias  que  dura  la  crianza 
de  sus  poliuelos ,  se  niega  á  el  ordiiurio  exercicio  de  buscar 
su  alimento ,  por  no  dexarlos  desamparados  :  Ne  pullos  de- 
serat ,  socorricíidose  para  esto  de  su  misma  substancia  ,  sino 
ocurre  accidentalmente  otra  cosa  ,-de  que  prontamente  se  so- 
corra ,  sin  hacer  falta  á  este  cuidado.  Así  como  los  congregan- 
tes de  este  piadoso  instituto  ,  negándose  á  sus  ordinarios  exer- 
cicios ,  por  no  dexar  desamparado  á  el  que  buscan  ,  persevera^, 
á  costa  de  su  propio  sudor  ,  y.  substancia  ,  hasta-  conseguir -el 
fin,  i  que  les  conduce  tan  piadoso  zelo.  Y  califica  la  eleccloin 
de  esta  empresa  el  haber  sido  reputada  esta  ave  entre  los  egif^ 
cios  ,  y  mas  especialmente  en  España  3 ,  por  símbolo  sepul- 
cral ,  que  es  el  hn  á  que  en  lo  temporal  se  dirige  la  vigilancia 
de  esta  santa  congregación  :  pondrásele  en  sa  remate  á'  esta 
medalla  este  lema  :  Desertoriim  ■protectio  ;^  no  desayuda  á  eJ 
intento  la  naturaleza  tan  estraña  del  buitre  ,  pues  concibe  sin 
ayuntamiento  masculino ,  y  así  no  hay  misculo  en  su  especie: 
cuya  aplicación  se  dexa  á  la  discreta  reflexión  de  los  doctos. 

Con  todo  lo  qual  quedará  elogiada  esta  soberana  Reyna^ 
QOmo  protectora  de  los  Desamparados  en  la  piadosa  continua 
deprecación  á  su  sacratísimo  hijo,  como  Reyna  de  los  Ange- 
las ,  Apostóles ,  Profetas  ,  Vírgenes  ,  Confesores  ,  &c.  como 
Salud  de  los  enfermos ,  como  Remigio  de  los  pecadores  ,  co- 
mo Consuelo  de  los  afligidos  ,  y  como  Auxilio  de  los  católi- 
cos ,  para  que  todo  linage  de  conflicto  asegure  su  remedio  en 
la  protección  de  esta  soberana  Reyna.  Concluyendo  el  tema 
de  esta  oración  visible  la  descripción  del  instituto  ,  que  milita 
con  superior  exsmplo  debaxo  del  estandarte  glorioso  de  esta 
e^lcstial  Belona  María  Santísima  de  los  Desamparados, 

A  cuyo  mayor  obsequio ,  estas  primeras  balbucientes  lineas 
consagra  humildemente  rendido  su  mas  indigno ,  y  obligado 
siervo. 

Z).  Antonio  Palomino ,  y  Velasco. 

CA- 


1  Ad  háec  ^gyptii  Sacerdotes 
I  miserationem  per  vulturem,  ftmo- 
I  ra  sua  rostro  proscindi;niein,expii- 
I  mebant.  Illa  enim  centum  &  vigin- 

ti  diebus  ,  quihiis  in  filiorum  edu- 
catione  detinetur  ,  nurr^quain  ad 
prxdam  longiut  provoiat  ,  uni  illi 
curx  intenta  ,  ne  pullos  deserat ,  de 
que  propinquo  tanium,  qus  fue- 
rint  in  promptu  convenatur.  PíVr. 
áe  Culture. 

2  (^uin  etiam  ,  ut  O.  Hierory- 
mus  attestatur  ,  transmarina  cada- 


vera  sentiiint.  ^pud  Pier.  ibi,  veri. 
Dcsigfatio. 

3  Tam  pro  natura,  quain  fu- 
neris  signo  accepta  esi  lixc  avis 
á  veterihu.s.  Olim  aurem  apud 
lber<;s  vuitiires  eraní  pro  Sepul- 
chro:::ob  id  dicta  Sepulchralís. 
Pier.  ibi. 

Sillius.  13. 
Tellure  ,   ut    perhibent    ismos 
antiqups  Ibera, 

E^ anima    obscenas    consumit 
corpora  vultur. 


;'ia3í>i  V. 


LA  IGLSSIA. 


MUSEO   PICTÓRICO. 


CAEll'ULO   XL 


ob  nc" 
Kilo    . 

-Oiq  <;  •  f'  Oiñi  ,  '  ».  '  >'«.)  ii;.-;  ■ 

^fjcripchn>de  ¡a  pintura  del  frontis  ^  ó  medio  punto  del  co^ 
KOfjfi  que  termina  la  bóveda  de  la  iglesia  del  convtnto  di- 
~->áaV^.Estevan  de  Salamanca  \,  orden  de  Predrcadores\ 
oni¿  ,  íSíeecittadci  por  don  Antonio  P ahminO'Velasco., 
',  pintor- de  su  jSdagestad^año:dfi'-jo^. 


s 


icndo  el  instituto  de  este  sagrado  sitio  cantar  alabanzas» 
el  Criador  en  esta  Militante  Iglesia  ,  en  representación  de  las 
que  perennemente  cantan  en  la  Triunfante  los  celestiales  co- 
ros de  los  bienaventurados  espíritus  ,  pareció  muy  apropo- 
sito„pintar  en  dicho  sitio  la  Iglesia  Militante,  y  la  Triun- 
fante.; significando  aquella  la  congregación,  y  unión  de  to- 
dos los  rieles ,  qu#  militan  debaxo  de  la  bandera  de  Jesu- 
Christo  '  ;  y  esta  el  premio  que  está  preparado  para  los  qne 
legítimamente  pelean  ^ ,  y  para  cuya  expresión  se  puso  en  la 
parte  inferior  de  este  sitio  la  Iglesia  Militante  sobre  una  her- 
mosa carroza ,  con  alusión  á  aquella  misteriosa  qnadriga  de 
Zacarías  3j  y  está  representada  la  Iglesia  con  una  hermosa 
matrona  ,  como  esposa  de  Jesu-Christo  4 ,  vestida  de  ponti- 
fical ,  con  la  tiara  en  la  cabeza  ,  y  sobre  ella  el  Espíritu  San-i 
to ;  así  por  ser  el  que  iní^ira ,  y  dirige  la  Iglesia  5 ,  como 
por  ser  el  autor  de  la  gracia  ,  para  entrar  en  ella  por  la  puer- 
ta del  santo  bautismo  ^.  Tiene  en  la  una  mano  el  libro  mis- 
terioso de  los  siete  sellos  7  ;  y  sobre  este  libro  está  la  custodia 
con  el  Sacramento  de  la  Eucaristía ,  por  estar  representados 
en  los  siel^  Sellos  los  Misterios ,  y  Sacramentos  de  la  Igle- 
sia ^  ,  y  ser  este  el  mayor  ,  y  el  que  por  antonomasia  se 
llama  el  Sacramento  9.  En  la  otra  mano  tiene  el  estandar- 
te de  nuestra  redención  ,  que  es  la  cruz  ,  donde  nuestro  Re-» 
dentor  acabó  de  perficionar  esta  segunda  Eva  ,  emanando 
de  su  costado  los  siete  Sacramentos ,  que  con  los  evange- 
lios ,  y  demás  misterios ,  componen ,  y  hermosean  mistica- 

men- 


I  Nihjl  aliud  est  Ecclesia  quam 
caetus  hominum  evocatorum.  í*o- 
¡yanthea  ibi. 

a  Non  coronatur  nisi  qui  legi- 
timé certaverit.  3.  ad.  Timoth.  2.  a. 

3  'Zachar,  cap.  6. 

4  Spunsa  autem  dicitur  Eccle- 
sia,&pecuüar¡cer  Ecclesia  ex  gen- 
tibus  :  &  fideles,  &  etiam  anima::: 
Ítem  Fccles¿a  Triumphans.  Laure- 
tuí  in  Sylva.  Cant.  2.  6.  3. 


Veni ,  &  ostendatn  tibi  Spoti- 
sam  uxorem  agni.  ^pocal,  21.  c. 

5  Non  enim  vos  estis  qui  lo- 
quimini ,  sed  Spiritus  Sanctu.s  qui 
loquitur.  in  vobis.  Math.  10. 

6  Nisi  quis  renatus  fuerit  ex 
aqua ,  &  Spiritu  Sancto.  loan.  3. 

7  u^pocal.  5.  a. 

8  Rupert.  4.  sup.  u4pocal.- 

9  Omnium  miraculorum  abip- 
so  factorum  máximum.  D.  Ti>, 


> ;  L  I  B  R  O  N  O  N  O.    >k 


305 


mente  la  iglesia  católica ,  esposa  dilectísima  suya  ^  ;  y  junta 
la  cruz  tiene  un  libro  abierto  ^  donde  se  leen  estas  palabras; 
Xi¿er  Generatíotüs  lesu  Christi ,  por  ser  con  las  que  co- 
mienza el  nuevo  Testamento ;  y  está  sentada  sobre  una  pie- 
dra quadrada  « ,  como  la  ciudad  santa  de  Jerusalen.  .3.  A  uii 
Jado,  en  la  parte  superior ,  está  la  Verdad  4 ,  con  un  sol  eq 
la  mano  ,  de  cuyos  rayos ,  y  del  Espíritu  Santo ,  se  ilumi- 
na 5.  Y  á  el  otro  lado  está  el  Doctor  Angélico  con  la  plu* 
ma  en  la  mano ,  y  un  libro  en  Ja  otra ,  mirándola  con  sem- 
blante grato  ,  para  enriquecerla ,  y  adornarla  con  las  preciosa? 
joyas  de  su  sabiduría  ^  ,  guarneciéndola  cora  ios  incontrasta-i 
bles  baluartes  de  su  doctrina  ,  y  defendiéndola  de  su§  eneytni- 
gos  con  los  fulminantes  cañones  de  sus  plumas  7, 


Ac 


.1  nu 


•O 


Lcompafianla  también  las  virtudes  morales,  Prudencia. 
[  Justicia ,  Fortaleza ,  y  Templanza  ^  ,  como  raiz  de  las  inte- 
grales ,  por  cuyo  medio  derruye  ,  y  avasalla  los  vicios ,  que 
en  la  parte  inferior  del  carro  van  atropellados  de  sus  tun- 
das ,  hgurados  én  los  animaiss ,  que  los  ^íqji^qIJI^  ^^ 
se  verá  adelante> 


V. 


§.  in. 


a  llevado  este  carro  deraqaellos  quatro  misteriosos  c*¿ 
ballos ,  de  color  vario  ,  de  la  referida  quadriga  ,  que  en  sprir 
tir  de  sagrados  expositores ,  se  entiende  de  los  blancos ,  y 
negros ;  lo  qual  simboliza  la  sagrada  religión  de  predicado- 
res 9 ,  como  lo  aplica  la  Iglesia  en  el  oficio  de  san  Vicente 
Fcrrer  1°  :  signiticando  también  los  quatro  Evangelistas  $ar 

variet8te:::&  fili«  Tyri  in  muneri- 


Tom.  II. 

svffic.    conc,   tract.    8^ 


T     Sern 
cap.  41. 

Unitas  Ecclesix  qux  late  patet 
in  Sarratreniorum  omninm  com- 
muniune  ,  &  societate.  D.  ^ugust. 
de  Baftism. 

2  Til  e<it  Petrns  ,  &  super  lianc 
petram  asdificabo  Ecclesiam  tneam. 
Math.  16. 

3  Civitas  in  quadro  posita. 
^pocal.  2 1 . 

4  Ecclesia  Dei  vivi  columna, 
&  fitmamentum  veritatis.  i..  adTi- 
nioth.  t,. 

?  Fulget  cnim  Ecclesia  non 
suo  ,  stíü  Chrisii  lumine  ,  &  splen- 
dorcm  sibi  accersit  de  sule  lustí- 
!ije.  ^nthr.  ¡ih.  4.  Hexam.  epist.  8. 

6  Astiiit  Regina  á  dextris  tuis 
in  vestitu  deauíaiu  :  circumdau 


bus  vultum  tuuin  deprecabuntur, 
omnes  di  vites  plebis.  Psalm.  44. 

7  Terribilis  ut.casnorum,a,ciqs 
ordinata.  Cant,,  6. 

8  TabernaculumChristi  est  Ec- 
clesia ;  Tabernaculum  lu.sti  qufel^- 
bet  fídelis  anima.  Unüm  fit  ex  lig- 
nis  imputribilibus  :  aliud  ex  Sanc- 
tis  animabus  :  tertium  ex  Donis,  & 
Virtutibus.  Hug.  1.  3.  de  Clau.  ahim, 

9  Nfg.  Card.  ex  D.  Hieren,  ibi. 

10  Quatuor  recta  rotis  agitar 
mirabilis  quadriga  Domini,  Vin- 
centius  cuiii  Christo  iungitur  tri- 
no Prxdicatorutn  cardini ,  quoriim 
virtute  fide<  regitur,  &c.  ducun* 
hi  reddám  Evangelij ,  velut  eqiii 

'fortes  ,  Si  varij.  EccUsia  in  Offisii 
eiusdem. 


■-V     iiv 


■  -  I  x'S. 


VIRTUDES    TEO- 
LOGALES. 


DEVOCIÓN. 


ARMAS 
IGLESIA. 


DE    LA 


IGLESIA 
FAl^TE. 


TRIlTií' 


306  MUSEO   PICTÓRICO. 

grados  ' ,  como  partes  tan  integrales  de  está  mística  esposa  '. 
Y  hacia  la  proa  del  carro  se  miran  las  Virtudes  Teologales 
írtas  adelantadas ,  como  que  se  encaminan  directamente  á 
Diois ;  y  especialmente  la  Caridad  ,  que  es  la  que  permanece 
én  la  patria  ,  y  la  que  guia  ,  y  dirige  esta  quadriga ,  por  ser 
h  que  encamina  todas  nuestras  buenas  obras  á  el  ultimo,  y 
verdadero  fin.  Delante  de  estas  se  mira  la  Devoción ,  excitán- 
dolas á  la  del  rosario  ;  y  la  Esperanza  está  as.da  del  que  tiene 
én  la  mano  el  glorioso  patriarca  santo  Domingo  ,  señalando 
i  lá  Virgen  ,  de  quien  recibió  este  singular  favor ,  animándo- 
las ,  para  que  por  medio  de  la  devoción  del  sagrado  rosario 
aspiren  los  fieieis  de  la  Iglesia  Militante ,  á  lograr  la  suma  fe- 
licidad de  la  bienaventuratiza  en  la  Jerusalen  triunfante. 

Junto  á  la  Igl  sia  está  un  chicuelo  con  una  targeta ,  en 
cuyo  campo  se  mira  una  granada  ,  y  una  campiña  ,  g.^roglí- 
fico  de  la  Iglesia  3 ,  y  estará  coronada  la  targeta  con  las  lla- 
ves y  liara  pontificia  4. 


^■.up 


D 


§.  IV. 


'elante  de  este  carro  se  miran  atropelladas  de  los  caballoi 
tres  figuras ,  que  representan  la  ignorancia  ,  el  error,  y  la  He- 
regía ,  que  rabiosa  se  morderá  las  manos ,  viendo  su  ruina, 
rasgados  sus  papeles ,  y  los  falsos  dogmas  de  sus  libros. 

.»  n  j  V. 

X3iguese  á  esta  delincación  de  la  Iglesia  Militante  la  descrip 
cron  de  la  Triunfante  s ,  donde  los  justos  logran  la  corona  dt 
la  bienaventuranza ,  que  es  el  premio  que  se  grangearon  ei 
esta  vida  por  sus  buenas  obras ,  con  los  méritos  de  Jesu-Chrií 
to,  logrando  la  visión  beatífica,  y  posesión  del  sumo  bien  po 
él  entendimiento ,  elevado  con  el  lumbre  de  gloria ,  para  toca 
objeto  tan  improporcionado,  y  distante  de  sus  fuerzas  na 
turales :  de  cuya  unión ,  y  posesión  en  esta  innumerable  multi 
tud  de  bienaventurados,  resulta  la  Jerusalen,  o  Iglesia  Triun 
íante  ^  ,  que  se  describe  en  la  parte  superior  de  este  sitio. 

\ 


■  X  Quidrjgx  Dei  sunt  quatuoi 
Evangelistae.  Laur.  &  ^ug,  de  Civ. 
Hei.  32. 

2  Columna  autem  ,  &  firitia- 
xnentum  Ecclesias  est  Evangelium. 
Iren.  lib.  3.  cap.  i. 

3  Punicum  malum  tintinabulo 
adiectum  Pier.  Val.  lib.  45.  p.121. 

4  Trado  tibi  claves  Regni  coe- 
lorum  ,  &c. 

5  í^ar  va  civitas  est  militans  Deo 


in  térra  Ecclesia  parva  inqiiam  coir 
paratione  eius  ,  qua:  tríumphat  i. 
ccelis,  pauci  in  hac  civitate  sun 
viri ,  Sancti  scilicét ,  &  electi  Deí 
Olimpiad.  in  Ecclesiast.  cap.  9.  I 
6  yípocal.  21.2.  Confitebuntu 
cceli  mirabilia  tua  Domine;  etenirj 
veritatem  tuam  in  Ecclesia  Sanctíj 
rum.  Psalm.  88.  Est  etiam  Ecclesi' 
magna  cztus  Beatorum.  Lciur.  i 
Sylv.  , 


.o  JI  LIBRO   NONO.  307 

Y  respecto  de  que  el  objeto  especificativo  de  esta  feli- 
cidad suprema  es  el  mismo  Dios ,  se  pondrá  la  Trinidad  San- 
tísima en  lugar  eminente,  sobre  un  trono  de  nubes  '  ,  asis- 
tido, y  sostenido  de  variedad  de  espíritus  angélicos;  y  á  la 
,  mano  derecha  estará  María  santísima  intercediendo  por  los 
i  viadores  de  este  mundo ,  y  por  La  exaltación  de  su  Iglcsiaj 
;  á  el  otro  lado  san  Juan  Bautista,  como  privilegiado  entre 
I  los  nacidos  '  :  á  María  santísima  sigue  el  coro  de  las  vír- 
genes 3 ,  V  á  Christo  el  de  los  Aporróles  4 ,  á  el  Bautista  el 
•  de  los  mártires  ,  donde  ocupa  lugar  preeminente  ,  y  cercano 
á  el  trono  del  Señor  ,  el  glorioso  protomartir  san  Estevan 
intercediendo  por  esta  religiosa  familia  ,  como  titular ,  y  tu- 
¡  telar  suyo  ?.  Sígnese  el  coro  de  los  confesores ,  y  entre  estos, 
i  y  los  mártires  ,  aquellos  santos  de  esta  sagrada  religión  ,  que 
,  han   obtenido  estos  gloriosos  timbres ,  y  asimismo  los  na- 
i  turales  de  esta  ilustrísima  ciudad  ,  y  universidad  ccleberrimaj 
I  -lo  restante  acompaña  variedad  de  angeles  en  coros  de  mú- 
sica ,  y  en  orros  actos  de  reverencia ,  y  culto  á  su  Criador ,  y 
.  otros  con  palmas  ,  y  laureolas  ,  para  coronar  á  los  que  Icgítir 
'  lilamente  han  peleado  ,  y  triunfado  en  la  Militante  Iglesia. 


DESCRIPCIÓN  D£  ZAS  VIRTUDES, 

y  Ji^iiras  simbólicas  que  acompaftan  día. Iglesia 
.     .  Militante. 


E 


LA  VERDAD. 
§.   VI. 


stá  representada  eft  una  hermosa  doncella  ,  aunque  des-        ^-^  vsrdao. 

nuda  ,  honestada  con  algún  velo  ;  en  la  mano  derecha  tiene 
!  un  sol ,  y  con  la  otra  un  libro  abierto ,  y  una  palma ,  y  i 

los  pies  un  globo  terrestre. 
I         Represéntase  desnuda  ,  por  denotar  la  sencillez  ,  y  pu- 
I  reza  de  la  verdad  ,  sin  artihcio ,  ni  ficción  alguna  :  por  lo 
I  qual  dice  Séneca  ^ ,  que  la  verdad  es  una  simple  oración, 
j         Tiene  el  sol  en  iá  mano ,  así  porque  la  verdad  ama  la 

luz,  y  la  claridad;  como  porque  mira  á  Dios,  que  es  el 

verdadero  sol ,  y  es  la  misma  verdad  ,  como  lo  dixo  Chris- 
;  to  Señor  7  nuestro. 

Tom.  11.  Qq  2  El 

1  Ecce  gloria  Dei  apparuit  in       tanquam  palmites  adherere.  Rab, 
'   nube.  Ex.:d.  i6   nubes  &  caiigo  in       Serm.  de  Imtit.  sokmnit.  omn.  SS.^ 

circuitu  eius.  Psa!m.  96.  5     Funde  preces  viro  dcoto  ti- 

2  Non  surrexit  rnaior  interna-  *    bi  nunc  collegio.  Ecclísia  inOffi¿. 
tos  mulierum.  jVíirA.  11.  6.  eiusJ. 

■^  Adducentur  Regi  virgines  post  6    Senec.  Epist.  5. 

■«ajli.  jPíb/"'.  44v  7     Kgu  sum  vía,  veritas,  &  vi- 

4    Hi  veirx  yiti ,  idest  Christo,       ta<  loan.  14. 


írudencja: 


308  MUSEO    PICTÓRICO. 

El  libro  abierto  demuestra  las  ciencias  donde  se  estu- 
dia ,  y  acrisola  la  verdad ,  y  la  palma  significa  su  fortaleza: 
porque  así  como  la  palma  ^  no  cede  á  el  peso ,  antes  se  opo- 
ne á  él ,  así  la  verdad  no  cede  á  su  contrario ;  pues  aunque 
muchos  la.  impugnen  ,  siempre  resplandece  ,  y  queda  triun- 
fante ,  como  se  ve  en  tantos  invencibles  mártires ,  que  por  de- 
fensa de  la  verdad  evangélica  han  derramado  su  sangre ,  ador- 
nando con  repetidas  palmas ,  y  laureolas  la  Militante  Iglesia. 

Tiene  á  sus  pies  el  globo  terrestre  ,  así  porque  desprecia 
las  cosas  terrenas ,  y  caducas  ,  por  aspirar  á  las  celestes ,  y 
eternas ,  como  por  haber  nacido  de  la  tierra  ,  según  el  Pro- 
feta Rey  2. 

DESCRIPCIÓN  DE   LA  PRUDENCIA. 

_Lia  Prudencia  se  representa  en  una  matrona  con  dos  ros*| 
tros ,  de  los  quales  el  posterior  es  de  anciano  :  se  está  mirañrj 
do  á  un  espejo ,  y  tiene  una  sierpe  rodeada  á  un  brazo. 

La  Prudencia  es  una  virtud ,  que  según  san  Agustín  3, 
ordena  lo  presente  ,  acuerda  lo  pasado  ,  y  previene  lo  futuro. 
Por  eso  se  le  pone  en  la  parte  posterior  de  la  cabeza  el  ros- 
tro de  anciano  ,  con  que  mira  lo  pasado  ;  y  en  la  anterior  el 
otro  ,  con  que  ordena  lo  presente  ,  y  previene  lo  futuro  ,  re- 
gulando sus  acciones  con  el  espejo. 

La  sierpe  es  símbolo  de  la  Prudencia ,  porque  quando 
recela  algún  riesgo  ,  resguarda  la  cabeza  ,  cercándola  con  re- 
petidas vueltas ,  y  lazos  de  su  cuerpo  ,  para  defender  la  vir- 
•'^"'  !  -^-i  i^yj  yjf.^]  y  animal  que  principalmente  en  ella  reside.  Y  así 
nos  enseña  ,  que  por  resguardar  la  virtud  ,  hemos  de  expo- 
ner á  los  golpes  de  la  fortuna  qualesquiera  otras  cosas ,  por 
muy  estimadas  que  sean ,  que  esta  es  la  verdadera  Pruden- 
cia :  por  I0  qual  dixo  Christo  Señor  nuestro ,  que  seamos 
prudentes ,  como  las  serpientes  4. 

JUSTICIA. 

JUSTICIA.  JLia  Justicia  está  vestida  de  blanco,  en  la  mano  derecha 

tiene  las  fasces  consulares ,  junto  con  la  segur ,  y  en  la  si- 
niestra una  flama ,  y  junto  á  sí  la  espada  ,  y  el  peso  :  se  viste 
de  blanco ,  porque  el  Juez  debe  ser  limpio ,  sin  mancha  de 
soborno  ,  ni  de  propio  interés ,  ó  pasión  que  pueda  torcer  la 
rectitud  de  la  justicia  ;  lo  qual  demuestra  también  la  flama, 

que 

1  Plin.  nat.  hist.  vident. 

2  Pífl/w.  84.  4    Estote  prudentes, sicut  íer- 

3  •^"g-  od  Herem.  ierm.  de  Pro-        pentes.  Mí^c.  i  o.  6. 


LIBRO   NONO.  309 

que  siempre  se  encamina  á  lo  alto ,  sin  que  baste  diligencia 
alguna  para  torcer  su  natural  impulso ;  y  así  la  justicia  ha 
de  estar  siempre  recta ,  sin  torcerse  por  respetos  humanos, 
ni  fines  siniestros ,  mirando  siempre  á  Dios  que  es. Ja  verda- 

I   dera  justicia.  '  •' 

Las  fasces  consulares  eran  entre  los  romanos,  la  ¡nsig- 

¡  pia  de  los  magistrados ,  que  llevaban  los  litores  ' ;  y  el  peso, 
y  la  espada  es  para  pesar,  y  medir  el, castigo  según  el  mé? 
rito  de  la  causa. 

LA  FORTALEZA. 

na  muger  armada ,  vestida  de  color  leonado' ,  con  el    ''OR^^^^^^- 
!  brazo  izquierdo  abraza  una  coluna,,, y, .en  la  manO; derecha 
tiene  una  lanza.  ;'.;r:;.L%  '/     ,     ' '( 

Ponese  armada  ,  para  demostrar  que  ha  de  estar  aperce- 
bida  para  resistir  los  embates  de  la  fortuna  con  ánimo  cons- 
tante ;  lo  qual  demuestra  también  el  color  leonado ,  porque 
el  león  entre  los  egipcios  era  símbolo  de  la  fortaleza  ^. 

Abraza  la  cokiru ,  así  porque  esta  es  la  mas  fuerte  de  las 
partes  del  ediHcio  ,  como  por  ser  la  que  sostiene  el  peso  de 
las  demás ,  y  ser  para  eso  instituida,  aoii...,  .;  ^u  c'.t:j;' 

La  lanza  demuestra  ,  que  no  solo  consiste  la  fortaleza  en 
resistir ,  sino  también  en  acometer  ,  y' humillar  la  soberbia  y 
arrogancia  de  los  que  injustamente  la  asaltan ,  según  aquel 
íiúon\dL  vciOtú:Vim  vi  repeliere  lipet.  .,  ^ 


s. 


LA  TEMPLANZA. 


e  representa  en  una  muger  con  un  cíngulo  en  la  mano, 
\  según  aquel  texto  :  S'int  liinibi  vestri  pracincti  3 ;  y  en  la  otra 
un  freno  ,  para  denotar  que  la  Templanza  ha  de  corregir ,  y 
enfrenar  los  desórdenes  de  nuestros  apetitos ,  y  pasiones  4. 


s 


§.   VIL 
LA    FE. 


e  representa  en  una  hermosa  doncella  vestida  de  blanco, 
vendados  los  ojos ,  y  con  el  cáliz  en  la  mano  derecha ,  y  ua 
libro  en  la  izquierda  ,  y  en  acto  de  moverse  con  diligencia. 

Demuéstrase  actuosa  ,  y  diligente  ,  por  denotar  quan  ne- 
cesfrio  es  el  obrar  junto  con  ei  creer.  Pues  como  dice  el 

•^".^^"w*"*^-  apos- 

I     Tit.  Liv.  ihi.  .3    ZfUC,  12.  rf. 

s    Piír.  ^fl/.  rer*.  Virtus.  4    Fifr.  i^aijib.  ¡6.  (¿  ^o. 


FE. 


3IÓ 


M  U  S  EiC^  P I  C  T'O  R  I C  O. 


apostoí  Santiago  '  ,  la  Fe  sin  las  obras  está  muerta  i  y  con 
ellas  se  viviHca ,  y  pertkíona.  n  j>iuq  ; 

El  cáliz  se  le  pusiO  por  representación  del  Sacramento 
eucarísíico  <  el  qual  e&  misterio  de-Fe  :  Álysterhnn  Juiei ;  y 
por  lo  mismo  tiene  los  ojos  vendados ,  porque  la  Fe  solo  ha 
de  creer  ,-n(J'>ver ,  ríí' examinar ,  que  éso  no  seria  Fe  ,  sino 
evidenciá>  Y  el  Libro  cerrado  demuestra' la  escritura  sagrada,- 
dond&  sá  egcierran  los  «listerios  de,  la  fe  católica. 


£SF£HANZ4 


.•Í5Í0TL 


CARIDAD^ 


.•5.  ■i. 


u 


ESPERANZA. 

na  hermosa  doncella  vestida  de  verde  ,  coronada  de  íTó- 
ires  de  almendro ,  la  -mano  derecha  sobre  el  corazón  ,  los 
ojos  levantados  al  cielo,  y  en  la  mano  siniestra  una  áncora.  1 

El  vestido  verdf' denota  el  verdor  de  las  yerbas,  que  dan 
esperanza  de  las  mieses ;' así  como  la  flor  del  almendro.' anun- 
cia también  los  frutos  con  mas  anticipación  que  otra. 

El  áncora  se  le  pone  por  ser  instrumento  de  seguridad 
para  obviar  los  accidentes  que  pueden  perturbar  la  esperanza 
en  la  dilación  del  bien  ;que  se  desea ;  por  eso  p<)ne  los  ojos 
en  el  cielo  ,  porque  aquel  es  el  sumo  bien,  á  que  aspira  ,  con 
los  afectos  de  su  corazón ,  signiticados  por  la  mano  en  el  pecho. 

M  di. i  y.uX:A.RJE>A:E>.  L      ,  . 

Ü..j^ji  ^íL.úufi  Hi  'j:n,>fntiau{ni  :,un  ?ol  sb  ti-jru 
na  muger  vestida- de  roxo',' .qué  en  la  mano  derecha 
tiene  un  corazón  ardiendo ,  y  con  la  siniestra  abraza  á  un 
chicuelo  ,  y  en  la  cabeza  tiene  una  flama. 

La  Caridad  es  un  hábito  de  la  voluntad  infuso  de  Dios'  "^ 
que  nos  inclina  á  ainatle  ^  como  á  nuestro  último  ün ,  por  sí 
mismo  ,  y  al  próximo  por  Dios ,  como  á  nosotros  mismos  3; 
Y  así  el  corazón  ardiendo  ,  y  la  flama  sobre  la  cabeza  ,  de-r 
muestrafl  el  amor  en  -Dios  ;  y  el  abrazar  al  chicuelo  el  amof 
del  próximo ,  dirigido  también  á  Dios ,  según  lo  que  dixo 
Christo  Señor  nuestro  :  Quod'iifíifx  minimis  mdsfccist'is^ 
mihi  fecistís  4. 

El  color  roxo  del  vestido ,  porTa  semejanza  con  el  color 
de  la  sangre ,  denota ,  que  hasta  la  efusión  de  la  sangre  \  f 
sacriflcio-de  la  vida^  se  ha  de  estender  la  verdadera  caridad^ 
según  dixo  el  Apóstol  :  Alaiorem  charitatem  nemo  habety 
qiiam  ut  animam  suam  ^onat  qttis  pro  amicis  suis  í. 

LA 


.  I  Nam Filies sineopetibusmor- 
tua  est,&ex  operibus  consumatur. 
iacob.  2.  d. 

2  Chantas  Dei  diffusa  est  ¡a 
cordibus  nostris  per  Spiritum  Sínc- 
tum,^Uidatusestnobis..<^íítora,5j. 


3  JEst  rectissirrali^nimi, afelio, 
qua  diligitur  Deus  propter  se,  SÉ 
proximus  propter  Deum.  luxta  Au- 
gust.  G  in  3 .  sent,  dist,  2  2 , 

4  Math.  2  j.  (/.     •      '• 

j    /e<j«.  15.        .. 


LIBRO   NONa'JZA 


S»* 


ZA^DEVOCION. 

\^  na  hermosa  dorttélla  modestamente  vestida ,  hincada 
de  rodillas,  con  una  riama  sohre-Ja^  cabeza^ y; ..un  rosario 
'  en  Ja  mano.  ofc.r'Jfr't.  j  Lib5-|  [j  ,  ^. 

Es  la  Devoción ,  según  el  Doctor  Angélico'^  una  va^ 
I  hintad  pronta  ,  y  dispuesta  para  obrar  lo  que  sea  del  ser- 
vicio de  Dios  I.  Por  esto  tiene  la  flama  sobre  la  cabeza,  por- 
que todos  sus  pensamientos  se  dirigen  i  Dios ,  como  la  llama» 
que  siempre  se  dirige  á  lo  alto  :  y  ponese  de  rodillas ,  por  ser 
esta  la  postura  mas  apta  para  los  exercicios  de  devoción  j  y 
asimesmo  con  el  rosario  en  la  mano  ,  por  ser  este  en  lo  exte« 
rior  el  medio  mas  significativo  de  la  devoción.  i 


ii 


P 

JL    a 


§.  Vil  I. 
OS   SIETE    ANIMALES 

QUE    SIMBOLIZAN   I^S   V/CZO^.^  \    ""    >    i  = 


*'% 


ara  la  Soberbia  el  pabo ,  para  la  Avaricia  el  lobo ,  para 
la  Luxuria  la  cabra  ,  para  la  Ira  el  oso  ,  para  la  Gula  el  aves- 
truz ,  para  la  Envidia  el  perro ,  y  para  la  Pereza  la  tortuga  *. 

ZA  IGNORANCIA. 

U-r  T 
na  mugar  con  rostro  diforme  ,  y  carnoso ,  coronada  ae 

adormideras ,  caminando  descalza  en  campo  lleno  de  abrojos, 
y  espinas ,  vestida  suntuosamente  de  oro ,  y  piedras  preciosas, 
cuya  moralidad  se  dexa  entender  bastantemente  3. 


Un 


EL   ERROR. 


hombre  tosco  en  hábito  de  caminante ,  ó  peregrino, 
vendados  los  ojos ,  tentando  con  un  bordón  para  hallar  el 

:  camino.  Los  ojos  vendados  demuestran  la  ceguedad  del  en- 
tendimiento así  como  el  bastón  demuestra  el  sentido ,  con 
cuya  guia ,  sin  la  dirección  del  discurso ,  es  preciso  caec 

:  en  muchos  errores  4. 


DUYQClOjf. 


oía^^ 


IOS  SI£TE  VICIOS. 


JGHQRANCIA. 


ERROR. 


LA 


X     Est  voluntas  prompta  facien- 
di ,  quod  ad  Dei  servitium  p«rtiner, 

D.  Tb,  3.  3.  i^uíest.  8i.  art,  i. 


3     PUn.  nat.  bist.  (i  Pifr,  i^al.  ibi. 

3  Cesar  Rip.  iÜ, 

4  Ibidem. 


31^ 


M  US  EO  FICTO  Ri  C  O. 


\J  ná  vieja  seca  ,y  flaca ^  <ie  espantoso,  aspecto,  los  cabe- 
llos de  áspides,  emcscados^  ,deiuo.í!tí.ai)do,  s.us  pensamientos 
nocivos ,  el  pecho  descubierto  ■,  las  tetas  pendientes  j  secas, 
y  arrugadas  ,  incapaces  de  dar  nutrimejito  saludable  :  tendrá 
€n  Ja  mano  siniestra  un  libro  medio  abierto,,  de  donde  se  ven 
«alir  áspides-;  y  con  la  mano  derecha  estará  en  acto  de  arrojar 
jalgunos ,  solicitando  introducir  sus  infernales  sectas. 
y^¿  /Y  se  advierte  ,  que  afinque  en  algunas  de  las  sobredichas 
figuras  morales ,  por  causa  dó  la  composición  del  historiado, 
•y  de  -algunos  actos  que  exercitan  ,  no  se  vean  todos  sus 
símbolos ,  ó  insignias ;  teniejodo  algunas ,  se  supone  teiier  las 
demás ,  que  por  la  dicha  razón  se  ocultan. 

CAPITULO   XII. 


'idea  para  la  pintura  de  ln  mpul»  de  la  capilla  del  Sa- 
grario en  el  real  monasterio  de  la  santa  Cartuxa  de  la 
.z3i:)rT  5Liii'¿  ¿31    tr>L:6nidad  de  Granada  \  .año  de  í  7.1  i  ^por  don  Antonio 

Palomino  y  Velasgo  ,  Pintf^r  d§  Cámara, 
:  ...  mas  antiguo  dflR^y  miSJtro  smor. 


H. 


i  I'      \  k 


Lase  de  pintar  en  dicha  (cúpuk  en  ia  parte  mas  directa  á 
ja  vista  ,  y  háeia  la  mitad  de  su  movimiento ,  la  custodia ,  y 
forma  del  santísimo  Sacramento ,  con  algunos  serafines  á  el 
pie  de  dicha  custodia ,  la  qual  estará  puesta  sobre  el  globo 
terrestre  ,  según  aquel  texto  (a)  :  Qni  possuit  prodigia  siiper 
terram  ;  y  este  globo  Je  tendrá  sobre  sus  hombros,  como  sa- 
grado atlante  de  este  místico  cielo  ,  el  glorioso  patriarca  sai* 
Bruno ,  según  prosigue  el  texto  ;  Qiioniam  ego  sum  JDeus, 
^xaltabor  in  gentibus^^  exa.lt abor  in  térra  i  y  estará  el  san- 
to arrodillado  §obre  una  nube  refulgente ,  acompañado  de  anr 
geles ,  y  serafines :  y  á  los  lados  del  tantísimo  estarán  dos 
postrados ,  pon  alusiojí  4  aquellos  que  dice  Isaias  (¿) ;  y  asi-r 
mesmo  otros  serafines ,  que  formarán  un  círculo ,  o  corona 
en  la  parte  superior. 

Mas  arriba  estará  el  trono  de  la  Trinidad  santísima ,  acom- 
pañado también  de  angeles ,  y  serafines ,  y  á  la  mano  derecha 
testará  la  Reyna  de  los  Angeles  (c)  Astitit  Regina  d  destris 

tuis, 


(a)     Psalm.  45^ 
(¿)     Jíai.6. 


(c)    Psalm.  44* 


LIBRO   NONO  313 

tais  ,  á  quien  seguirá  cl  coro  de  las  vírgenes  :  Additcentur 
Keg't  virglnes post  eam  ,  que  siguen  á  el  cordero  inmacula- 
do Christo  Señor  nuestro  en  el  Sacramento  eucarístico  :  Qua 
seqiintiir  cigniim  ,  ^c. 

A  el  otro  lado  estará  el  sagrado  precursor  san  Juan  Bau- 
tista ,  á  quien  seguirá  el  coro  de  los  profetas  ,  patriarcas  ,  ana- 
coretas ,  y  solitarios. 

En  la  parte  superior  se  pondrá  el  coro  de  los  sagrados 
Apostóles  :  Sedcbitis  siipér  sedes  duodecim  indicantes  ;  y 
lo  restante  se  ocupará  con  otros  santos  mártires  ,  y  confe- 
sores ,  y  algunos  de  la  religión  cartusiana ,  y  otros  naturales 
de  estos  reynos  de  Castilla. 

En  otras  partes  se  pondrán  coros  de  angeles  con  instru- 
mentos ,  y  papeles  de  música  ;  y  los  sagrados  doctores  de  la 
Iglesia  se  pondrán  los  mas  cercanos  á  el  Sacramento ,  en  es- 
pecial aquellos  que  mas  se  señalaron  en  escribir  de  este  sobe- 
rano misterio  :  como  san  Agustín ,  y  santo  Tomas  ,  &c.  y 
los  quatro  sagrados  Evangelistas  se  reservan  para  colocarlos 
en  las  quatro  pechinas  de  diclia  capilla. 


E, 


§.  II. 


m  el  recinto  del  sotabanco,  ó  pie  derecho  de  la  cúpula 
se  harán  quatro  compartimientos  de  corredor ,  que  vengan  a 
terminar  ,  formando  cada  uno  un  semicírculo  ,  en  un  pedes- 
tal ,  capaz  de  recibir  una  figura  sentada  ,  y  abaxo  una  targeta 
con  dos  chicuelos ,  d  angelitos  ;  y  en  los  vacíos  de  estos  cor- 
redores se  han  de  colocar  unas  medallas  aovadas ,  en  propor- 
cionada grand<.za  ,.en  cuyo  casco  ,  o  peto  de  color  de  oro  se 
han  de  hngir  grabadas  historias  del  Testamento  nuevo  ,  que 
tengan  alusión  á  el  Sacramento  j  y  estarán  guarnecidas  de 
adornos  de  pórfido ,  y  oro ,  encopetados  con  un  jarrón  de 
flores ,  para  encrespar ,  y  divertir  las  líneas  sobre  el  anillo  de 
la  córnjsa,  de  suerte ;  que  vienen  á  ser  quatro  figuras,  y  qua- 
tro medallas ,  d  historias  ,  en  la  forma  siguiente. 

En  la  principal ,  que  estará  en  el  medio  mas  directo  á  za  fe. 
nuestra  vista ,  se  pondrá  la  Fe ,  representada  en  una  figura 
moral ,  ó  iconologica ,  como  una  modesta  virgen ,  vestida  de 
blanco,  para  denotar  que  no  necesita  de  la  mixtura  de  las 
sciencias ,  que  son  los  colores  que  artificiosamente  se  intro- 
ducen en  el  blanco ,  no  necesitanda  este  de  tintura  alguna 
mas  que  de  su  natural  candor,  y  pureza.  Y  así  el  católico, 
para  la  ilustración  de  la  fc  ,  no  ha  menester  mas  sciencia  ,  ni 
artificio  que  la  sinceridad ,  y  pureza  del  alma  ,  mediante  la 
divina  gracia. 

Tendrá  esta  figura  vendados  los  ojos ,  significando  que 
Toni.  II.  Rr  no 


RELIGIÓN  MONAS- 
TICA. 


314  MUSEO   PICTÓRICO. 

no  es  menester  ver  lo  que  se  ha  de  creer ,  pues  como  dice 
san  Gregorio  {a)  :  Fidcs  non  habet  meritiim  ,  tibi  humana, 
ratio  -prcebit  experimentiim. 

Tendrá  asimesmo  en  la  mano  derecha  el  libro  de  los 
santos  evangelios ,  y  en  la  siniestra  el  cáliz ,  así  porque  esta- 
m.os  obligados  á  creer  los  santos  evangelios ,  como  por  ser  el 
Sacramento  eucaristico  misterio  de  fe  :  ^ysterhimjidei ,  &c. 

En  la  targeta ,  que  tendrá  debaxo  esta  iigura  ,  se  leerá  es- 
te texto  (F)  :  Beati  qiii  non  videnint  i^  crcdidcrnnt. 

En  la  medalla  ,  que  se  le  sigue  hacia  la  derecha  del  que 
mira ,  se  fingirá  grabada  de  medio  relieve  la  institución  del 
Santísimo  Sacramento  en  la  noche  de  la  Cena. 


E. 


§.  III. 


nfrente  de  esta  figura ,  y  hacia  la  parte  de  la  iglesia,  le  cor- 
responderá otra  de  la  Religión  monástica,  representada  en  una 
matrona  grave ,  y  modesta  ,  cubierto  con  un  velo  el  rostro, 
para  denotar  que  nos  hemos  de  negar  á  el  deleyte  de  todos 
nuestros  sentidos  :  y  también  porque  mediante  la  contempla- 
ción ,  vemos  á  Dios  en  esta  vida  ,  como  debaxo  de  enigmas,  J 
y  velos  ,  como  dice  el  Apóstol  :  Per  spccidum  in  anigmate. 
Tendrá  esta  figura  en  la  mano  derecha  un  crucifixo  ,  co- 
mo objeto  ,  y  fin  de  todas  sus  obras ;  y  asimesmo  unas  disci- 
plinas ,  y  un  silicio ,  como  instrumentos  de  penitencia  ,  y 
mortificación  ;  y  en  la  mano  siniestra  tendrá  una  lucerna  en- 
cendida ,  demostrando  lo  ardiente ,  y  devoto  del  afecto ,  siem- 
pre dirigido  á  el  criador  ,  como  la  luz  ,  que  camina  siempre 
derecha  á  lo  alto. 

Estará  vestida  de  una  rúnica  blanca,  y  ceñida,  para  deno- 
tar en  lo  uno  la  candidez ,  y  pureza  del  alma ,  y  en  lo  otro  quan 
ceñidos ,  y  ligados  hemos  de  tener  nuestros  afectos  ,  y  pasio- 
nes ;  que  por  eso  se  llama  religión ,  d  religando  :  porque  ade- 
mas de  lo  que  la  ley  de  Dios  á  todos  nos  manda  sujetar,  y  ligar  ! 
nuestras  pasiones  á  el  yugo  de  su  santa  ley  ;  á  los  religiosos  les 
i:\  Ki    inanda  religarlas  ;  esto  es ,  sujetarlas  mas  estrecha ,  y  rigurosa- 
mente con  la  aspereza ,  y  continua  mortificación ,  lo  qual  deno-  j 
tara  el  manto,  que  será  de  color  entre  ceniciento,  y  amoi'etado.  1 
i- i   En  la  targeta  inferior  suya  se  leerá  este  texto  :  Sint  him- 
¿i  vestri  pr¿ecinct¡ ,  &  lucerna  ardentes  in  manibiis  vestris. 
u      La  historia  que  se  ha  de  grabar  en  su  medalla  inmediata 
será  la  refección  de  Christo  Señor  nuestro  en  el  desierto ,  mi- 
nistrada por  los  angeles  después  del  ayuno ,  y  del  triunfo  de 
las  tentaciones. del  enemigo.  '/ít^j.:. 

La 

c  (a)     D.  Gregw.iim.  26.  ib)    loan.  20.  I 


(  > 


ILIBRO  NONO. 


3^í, 


L 


§.  IV. 


fa  otra  figura  ,  hacia  el  lado  del  evangelio  ,  será  el  Sileft-    ü  sjzsh'cio, 
i  cío  ,  representado  en  un  anciano  ,  grave  ,  y  modestamente 
!  vestido  ,  aplicando  el  tledo  índice  á  la  boca  ,  en  dcmostra- 
'  cion  de  callar ;  y  represéntase  anciano  ,  porque  la  edad  senil 
i  persuade  mas  naturalmente  el  silencio  ,  como  aquella  que  lía 
I  mas  del  cre'ditn  de  sus  obras ,  que  de  la  ostentación  de  sus 
palabras.  Tendrá  á  el  lado  siniestro  un  patillo  con  una  piedra 
en  la  boca ,  ó  el  pico  ;  porque  siendo   esta   ave   muy  graz- 
Hadora ,  sin  armonía  ,  ni  consonancia  alguna  ,  se  corrige  de 
'  este  defecto  ,  teniendo  la  piedra  en  el  pico  ,  la  qual  le  im- 
pide el  graznar. 

Tendrá  también  esta  figura  un  ramo  de  pérsigos  en  Ja 
mano  derecha  ,  por  haber  sido  este  árbol  consagrado  á  Ar- 
pocrato  y  dios  del  Silencio ,  á  causa  de  tener  la  hoja  seme- 
jante á  la  lengua  humana ,  y  la  firuta  á  el  corazón ;  y  coma 
este  es  el  principio  de  la  vida ,  y  esta  depende  del  uso  de 
la  lengua  (^)  :  JÜór.r  S?  vifa  ia  tndnihis  lingii¡£ ,  con  el  Si- 
lencio asegura  la  contingencia ;  y  se  leerá  en  su  targeta  este 
te^XoiVítam  SiUntio  h-ansigentes  (y).  ) 

La  historia  de  la  medalla  inmediata  será  el  convite  de  Marta 
áChristo  Señor  nuestro,  y  María  ^^S/y^/u  secns Recias  JDomini^ 


E, 


§.  V. 


nfrenté  de  esta  figura ,  y  á  el  lado  de  la  epístola  estará    solssap. 
la  Soledad ,  representada  en  una  matrona ,  vestida  de  blanco, 
para  (Jenotar  !a  pureza  de  su  ánimo ,  enagenado  de  todo  li- 
,  nage  de  afectos ,  y  pasiones ,  ó  negocios  que  la  manchen, 
¡y  ofusquen.  i 

Tendrá  sobre  la  cabeza  el  páxaro  Solitario  ,  según  el  tex- 
to del  Profeta ;  y  debaxo  del  brazo  derecho  una  liebre  ,  por 
ser  este  animalcjo  tan  solitario  ,  que  no  solo  habita  los  luga- 
res desiertos ,  sino  que  nunca ,  ó  rara  vez  se  hallan  dos  jun- 
tos en  un  lecho. 

Tendrá  asimesmo  un  libro  en  la  mano  siniestra ,  para  de- 
notar que  el  fin  del  hombre  solitario  debe  ser  el  estudio  ,  la 
doctrina,  y  contemplación,  porque  de  otro  modo  la  Soledad 
fuera  cosa  indigna  ,  y  vituperable  ,  corpo  dice  Aristóteles  (c); 
y  se  le  pondrá  en  su  targeta  este  texto  (d)  :  Sicut  fas  ser  so- 
litnriiis  in  tecto. 

Tom.  II.  Rr  2  En 


\a\     Proverh.  18. 
tr  [b)     Estítr.  13. 


(c"»     .'írist.  ¡ib.  I .  Polit. 
(d)    Psalm.  101. 


^i6;         MUSEO  PICTÓRICO. 

En  la  medalla  inmediata  se  expresará  la  Cena  de  Chris- 
to  Señor  nuestro ,  y  sus  do&  discípulos  en  el  cantillo  de  I  maus, 
donde  le  conocieron  á  el  tiempo  de  partir  el  pan  ,  y  donde 
iban  como  solitarios ,  y  peregrinos.  ■  ; 


c 


§.  VI. 


.QL..-iX.XCl 


ion  todo  lo  qual  queda  formado  en  este  recinto  un  con- 
cepto de  la  Iglesia  Militante  ,  donde  con  el  principal  funda- 
mento de  la  fe ,  se  erige  el  sagrado  edificio  de  la  rehgion  mo- 
na tica,  y  especialmente  es  un  panegírico  mudo  de  la  sagra- 
da religión  cartusiana  ,  fundándose  con  singularidad  en  el  si- 
lencio ,  soledad  ,  contemplación  ,  y  doctrina  ,  por  cuyos 
medios  se  asegura  el  logro  de  la  bienaventuranza  eterna  en 
la  Jerusalen  Triunfante  ,  representada  en  la  gloria,  que  so  ex- 
presa en  todo  el  ámbito  de  la  cúpula  ,  dirigiéndose  los  repetí- 
dos  inciensos  de  esta  santa  comunidad  á  el  mayor  obsequio 
de  este  soberano  Señor  Sacramentado. 

CAPITULO   XIII. 

Cerogltficos  que  formó  el  autor  para  el  funeral  de  la   m 
serenísima   reyna  nuestra  señora   Doña  Alaria 
JLuisa  Gabriela  de  Saboya  año  de  i-ji^.  ' 

.§.   I. 

X  Xabiendo  puesto  ya  en  los  capítulos  antecedentes  varias 
ideas  de  obras  de  pintura  ,  para  que  sirvan  de  alguna  luz  i 
los  menos  versados  en  letras ,  y  á  los  doctos  de  asuntQ  para 
«corregir ,  y  adelantar ,  en  que  prevengo  la  satisfacción  de  re- 
petirse algunas  figuras ,  y  tropos ,  por  la  univocacion  de  los 
asuntos ,  me  ha  parecido  también  poner  algo  perteneciente  á 
geroglíficos  ,  por  ser  este  uno  de  los  temas  que  suelen  ofre- 
cerse á  el  pintor ,  especialmente  en  funerales  de  príncipes, 
y  personas  reales.  Y  así  habiendo  encontrado  los  últimos 
que  se  me  ofrecieron  á  el  funesto  asunto  de  la  mas  tier- 
na ,  y  fragranté  flor  saboyana ,  la  serenísima  reyna  nuestra 
señora  Doña  María  Luisa  Gabriela  de  Saboya  ,  que  está  en 
gloria ,  los  pondré  aquí  con  la  misma  sinceridad  que  las  ideas 
antecedentes  :  previniendo  solo ,  que  en  este  linage  de  asun- 
tos no  se  han  de  poner  figuras  humanas ,  sino  alguna  mano, 
ó  esqueleto  ,  si  fuere  fúnebre  el  asunto  ;  y  en  lo  demás  remi- 
to á  el  lector  á  lo  que  diximos  á  este  propo'sito  en  el  tomo  i. 
libro  2.  capítulo  7.  §.  11.  donde  se  describen  las  calidades 
que  debe  teiier  el  geroglíficp ,  y  los  varios  asuntos  á  que  se 

des- 


/.    LIBRO.  NO  N0.2TJM  íj^. 

destina.  Y  así  paso  á  el  tema  propuesto  ,  protestando  mi  dic- 
tamen, que  en  asuntos  quc.soií  d£  una  especie,  los  metros 
I  deben  ser  de  una  especie  y  mensura  :  porque  ademas  de  pe-' 
I  dirlo  asila  acorde  consonancia  de  los  números,  baCe  tamb¡^(l^ 
á  la  vista  notable  disonancia  la  desiproporciou  de  las  cantida- 
des. 

§.  II. 
'.}  i:''y,Tib  onr.   ■        )  .-O.rí  uin-y  ':,b  wl ;."    '■     ;• 
Aíurió  su  2\Ia gestad  d  los  veintpy  cmco  años  de  su  edád¿ 
que  es  d  el,  qiúm,  (ustro.  , ,,^  .,j .  ^^^^  :¿ 


•  r, 


.ji 


intara'se  en  k  parte  superior  una  mano,  que'  sale, 
I  de  una  nube  con  un  compás ,  y  á.el  extremo  de  cada  punta 
'  un  pentágono,  ambos  iguales,  y  lá  abertura  del  compás, 
,  igual  á  uno  de  sus  lados  ,  y  en  ^I  de  mano  derecha  un  el^^ 
I  vel ,  en  el  otro  una.  rosa  » también  iguales ,  y  entre  los  do^ 
i  este  signo ,  r\  i  que  dignifica  igualdad ,  y,  arriba  por  ^pí- 
i  ^tüSc'.i  .^íiEqualitm  i  y  en  la  tar^^at  inferipri  ^t^.^edondil^í 

Término  fué  tan  succinto 

El'dé'sié^vital^Sjirrera',         '-'  *^^  t  ^^-^■' 

1  Porque  ni  en  esto  excedieraí  .  obsí  ¿Ji'^  IryA  M 

'  £1  lustro  d  Felipe  Quinto. 

Con  alusión  d  sus  p-es  hijos  \  príncipe ,  é infantes. 

2   XTlase  de  pintar  en  el  medio  una  leona  coronada,  muer- 
ta, ó  como  dormida;  y  á  el  lado  derecho  un  espejo,  quebrantado 

'  •■    •-■V-  ■-,  1^ — Til  ,,  '  ^-^    '-■  1^  K- 

en  tres  pedazos,comoasí,    \/\   cuyas  líneas  forman  una  Y/l 

que  es  letra  inicial  del  nomlxe  dé  la  reyna>  y  en  cada  uno 
de  los  fragmentos  se  mire  una  cabeza  de  cachorillo  de  leon| 
con  una  flor  de  Us  encima  ,  por  ser  calidad  del  espejo  que- 
brado el  que  cada  fragmento  represente  por  sí ;  y  á  el  lado 
opuesto  salgan  de  una  nube  dos  manos  de  esqueleto  con  arco, 
y  flecha  ,  apuntando  á  el  espejo ;  y  en  la  parte  superior. este; 
mote  :  Undique  rsfert.,  y  abáxo  estajA.-jv.itv  ^r/vS. 

Qué  importa  ,  infiel  parca  dura^ 
Quiebr.es  tni  vital  aliento ,  __ 

Si  rniro  en  cada  fragmento 
Repetida  mi  figura. 

Mu- 


^iS.  MUSEO  PICTÓRICO. 

JMurió  dehaxo  del  crisis  septenario  ,  y  en  el  año   714. 
-*— -  Reynado  i^-y  Febrero  14. 

S.IÍ  '> 
e  ha  de  pintar  hacia  la  mano  derecha  un  círculo 
luminoso  ,  como  de  una  tercia  de  diámetro  ;  y  en  medio  de 
él  un  relox  de  arena  con  alas,  y  debaxo  de  él  el  número  714. 
En  la  parte  inferior  otro  círculo  semejante  ,  y  en  medio  un 
cetro  real ,  y  debaxo  el-  número  1 4.  A  el  otro  lado  otro 
círculo  semejante  á  los  antecedentes ,  y  én  medio  de  él  el  sig- 
no de  Aquario,  y  debaxo  de  él  el  número  14.  En  el  medio 
estará  una  corona  con  alas  hacia  la  parte  superior  ,  y  mas  ar- 
riba saldrá  de  una  nube  de  resplandor  una  mano  ,  como  que 
la  espera  recibir  ;  y  encima  se  leerá  este  hemisrichio  :  Septem 
subiecta  trioni.  Virg.  Y  de  cada  uno  de  los  círculos  salga  un 
rayo  piramidal  luminoso ,  que  se  encamine  su  influxo  ha- 
cia la  corona ,  y  por  el  medio  de  él  un  rayo  encendiao 

roxo  ,  en  esta  forma :  — J~^  j— >■  y  en  la  targeta  inferior 
«e  leerá  esta  redondilla. 

Por  huir  tanta  violenta. 

Invasión  del  Septenario , 

Volando  d  mejor  erario  , 

Será  de  su  imperio  exenta.  ., 

S.  V. 

Con  alusión  d  el  quebranto  de  España ,  Sicilia , 

y  Saboya. 

'■  4  JL  intese  una  tumba  regia ,  con  su  almohada  ,  coro- 
ha  ,  y  cetro  ,  sobre  unas  gradas  j  y  en  segundo  término  tres 
grandes  montes ,  cercados  de  mar ,  y  combatidos  de  olas 
muy  crespas ,  y  levantadas ,  y  arriba  este  mote  :  Aquce  pra- 
valuerunt  nimis.  Genes.  7.  y  en  la  targeta  inferior  se  leerá 
esta. 

Bien  pueden  en  tal  quebranto 

Anegarse  el  Lilibeo , 

JEl  Piamonte  ,  y  Pirineo 

£n  ondas  de  amargo  llanto» 


Con 


%• 


LIBRO    NONO.  319 

§.  VI. 
Con  alusión  d  el  esplendor  de  su  belleza  ,  y  tiernos  años. 

5  X   intese  un  vergel  de  diferentes  flores ,  y  en  medio 
I  se  descuelle  una  rosa  grande  ,  y  hermosa  ,  pero  algo  inclina- 
da ,  y  como  que  se  va  deshojando  á  el  impulso  de  un  vien- 
tecillo  ,  que  estará  hacia  la  derecha  en  la  parte  de  arriba  ,  fi- 

'  gurado  en  la  cabeza  de  un  chicuelo ,  con  alas  de  mariposa, 

como  que  sale  de  una  nube ,  soplando  con  ímpetu  ,  cuyo 

I  vapor  se  encamine  derechamente  á  la  rosa  ;  y  á  el  otro  lado 

I  una  mano  do  esqueleto ,  que  sale  de  una  nube  con  una  se- 

I  gur  ,  como  que  va  á  cortarla ,  y  arriba  este  verso  :  Puben- 

tesqiie  rosa  primos  moriuntur  ad  austros.  Stat,  lib.  3.  Sylv. 

y  abaxo  esta  castellana. 

Xa  regia  púrpura  hermosa  , 
Fragranté  esplendor  del  prado  , 
A.  impulsos  del  Cierzo  ayrado 
I  Ya  es  lastima  dolorosa. 

§.  VIL 

! 

Con  alusión  d  la  menguants  de  la  luna  de  Enero^ 
en  qíie  murió  su  Afagestad, 

6  JCin  la  parte  superior  ,  hacia  la  derecha  ,  se  pintará 
la  luna  menguante ,  con  las  puntas  hacia  la  izquierda  ;  y  á  el 

j  otro  lado  en  un  círculo  luminoso  ,  el  signo  de  Aquario  ;  y 
i  en  el  medio  una  luna  entera  con  corona  real  en  media  tinta, 
'  y  solo  tocada  de  luz  ,  como  de  luna  menguante  ,  por  el  lado 
derecho ,  adonde  le  tocará  un  vapor  luminoso ,  que  baxará 
de  la  otra  luna ;  y  por  lo  restante  algunas  estrellas  turbadas, 
y  opacas ,  y  arriba  este  verso  :  Decrescens  tenehris  ,  lan- 
gucntia  lamina  condit.  Syl.  Ital.  lib.  12.  de  bell.  pun. 
y  abaxo  esta  letra. 

Nocturno  planeta  errante , 
En  su  curso  decadente , 
Presagio  ha  sido  inclemente 
De  la  luna  mas  brillante. 


Con- 


120  MUSEO   PICJORIt^O. 


I 


§..1VIII. 

Con  alusión  d  la  poca  segiirjfddd ,  «o  ohstatjte  el  verdor 

de  los  años. 

TT 

Q.^rv  XXase  de  pintar  la  muerte  sentada  sobre  varios  des- 
pojos reales ,  en  la  mano  siniestra  una  corona ,  y  un  cetro  ,  á 
quien  estará  mirando ,  y  la  derecha  enarbolada  con  la  guada- 
ña ,  en  acto  de  amenazar  ,  y  á  el  lado  izquierdo  un  pedestal, 
y  la  coluna  ,  vasa  ,  y  capitel  caídos  en  el  suelo  ,  y  en  la  parte 
superior  este  epígrafe  :  Omnia  mors  aquaf.  Claud.  lib.  1 3. 
de  Rapt.  Pros,  y  abaxo  esta.  ; 

■J 

JEl  edificio  mas  fuerte  ^ 

Y  el  real  cetro  ,y  corona  , 

Qiiando  duración  blasona  , 

Hs  trofeo  de  la  muerte. 

■ 

§.  IX. 

Con  alusión  d  haber  muerto  su  2^agestad  d  el  nacer  el 

sol ,  debaxo  de  la  metáfora  de  Clicie  ,  que  le  busca 

así  que   nace. 

8  X  intaráse  el  sol  en  el  horizonte  hacia  la  derecha,  y  en 
la  parte  superior  salga  otro  mayor ,  y  mas  refulgente  por  de- 
baxo de  una  nube  ,  y  abaxo  estará  un  vergel ,  y  en  el  medio 
se  descollará  un  girasol  con  dos  alas ,  desprendido  de  su  vas- 
tago, como  que  vuela  á  el  sol  superior  de  arriba  ,  donde  se 
leerá  este  lema  :  Salem  aspiciens ,  y  abaxo  esta. 

A  el  desplegar  su  arrebol 
El  planeta  mas  brillante  , 
Se  desprendió  Clicie  amante 
En  busca  del  mejor  sol. 

§•  X. 

Dehaxo  de  la  metáfora  de  perla  que  dentro  de  una  concha. 

se  concibe ,  y  trasladada  d  una  joya  se  encierra 

en  tina  caxa. 

9  X  intaráse  una  concha  de  nácar  de  buena  proporción 
substenida  de  una  mano  que  saldrá  de  una  nube  ,  y  en  medio 
de  la  concha  una  perla  redonda  de  buen  tamaiío  ,  para  que 

en 


LIBRO   NONO.      M  oas 

en  la  distancia  se  perciba ,  y  de  la  parte  superior ,  como  de 
entn."  unas  nubes ,  baxará  hada  la  tonchá  un  resplandor  co- 
mo rocío  de  la  aurora  ;  y  en  la  parte  inferior  estará  una  urna 
de  bronce ,  aludiendo  alas  del  panteón  del  Escorial,  levan- 
uidd  la  tapa ,  y  una  mano  de  esquejeto  que  salga  de  una  nu- 
Iv ,  y  ttyiga  en  la  mano  una  grande  joya  ,  y  en  el  medio  de 

Ha  otra  perla,  del. mismo  tamaño  que.  la  de  la  concha,  guar- 
necida de  oro  ,  esmaltes ,  y  piedras  preciosas  :  con  alusión  i 
i.is  niuchas "prendas,  y  virtudes  de  la  reyna  ,  guarnecidas  con 

I  oro  de  la  divina  gracia;  y  la  mano  del  esqueleto  estará  en 
.ccion  de  irla  á  entrar  en  la  urna  ,  y  en  la  parte  superior  se 
loeiá  este  lema  :  Ortíi^  &  ínter itu  clausa  5  y  en  la  targetj 
inferior  esta  castellana.  .^ 

Si  en  hreve  nácar  la  aurora 

Perla  hermosa  la  concibe  :  y 

Hoy  y  que  joya,  se  percibe  ^  ,¿ 

Urna  grande  la  atesora.  ^3 

f  I 
§.   X  I.  -■. 

Con  observación  de  haber  muerto  el  J^iercoles  de  Ceniza 

por  la  mañana  ,  en  cpie  la  Iglesia  nos  actierda  la  ins-  '¿^ 

tahiltdad  de  nuestro  ser  con  el  polvo  de  la  ceniZ(t,vtÍBi 

•/• 

lo  X  ingirase  una  tumba,  desde  el  medio  hacia  abax0 
del  lienzo  ,  con  su  paño  regio  ,  y  encima  su  almohada ,  co- 
rona ,  y  cetro  ;  y  de  la  parte  superior  vendrá  un  rayo  de  luí 
hacia  la  corona ;  y  de  hacia  la  derecha  saldrá .  de  entre  una 
nube  una  mano  de  esqueleto  ,  con  la  qual  tendrá  un  rotulo 
con  este  lema  :  Aíemento  ,  quia  pulvis  ¿j- ;  y  á  el  otro  la- 
do ,  algo  mas  baxa  otra  mano  de  viva ,  vertiendo  un  plati- 
llo de  ceniza ;  y  de  hacia  la  tumba  saldrá  un  vientecillo, 
que  se  lleva,  y  arroja  la  ceniza,  y  en.la^t^rgeta  inferioc 
esta  redondilla.  ■,..:  »■  ■  ,    .-,       1  ;.í 

í 

Sin  ceniza  hoy  solemniza 

La  Iglesia  el  ceremonial'. 

Pncs  con  este  polvo  real 

Está  de  mas  la  ceniZiZ 


Tom.IT.  Ss  CA- 


324  MUSEO   PICTÓRICO. 

CAPITULO  XIV. 


líüa  que  se  ofrece  d  la.  corrección  de  la  muy  vetieranda^ 
y  erudita  comunidad  de  la  real  Cartuxa  de  Santa  Marta, 
-    del  Faidar  para  la  execucion  de  la  pintura  de  la 
-I'.'  '•    •  ri  ciípda  del  sagrario  nuevo. 

¡XXablendo  pues  en  este  presente  año  de  1 723.  determinado 
adornar  de  pinturas  la  célebre  capilla  del  Sagrario  del  religio- 
so ,  y  real  monasterio  de  la  Cartuxa  de  Santa  María  del 
•Paular  ,-  cuya  eminente  arquitectura  es  digno  desempeño  del 
esclarecido  ingenio  del  insigne  arquitecto  ,  y  maestro  mayor 
don  Francisco  Hurtado  Izquierdo  ,  dexando  en  ella  inmor- 
talizado su  nombre  ,  se  cometió  este  cuidado  á  mi  inutilidad: 
y  siendo  la  principal  de  sus  cúpulas  la  del  sagrario,  donde  ha 
de  estar  el  tabernáculo  ,  en  que  se  ha  de  colocar  ,  y  venerar 
el  augustísimo  Sacramento  de  la  Eucaristía ,  se  formó  idea 
nueva  ,  con  especiales  alusiones  ,  y  figuras  de  este  soberano 
misterio  ,  la  qual  estando  ya  executada,  aunque  de  mi  indig- 
na mano ,  ha  parecido  á  los  aficionados  no  desmerecía  este 
lugar ;  y  así  se  ha  ingerido  en  este  tomo ,  suponiendo  que  las 
demás  pinturas  de  dicho  sitio  seguirán  el  mismo  asunto, 
salvo-  las  capillas  particulares  que  le  componen ,  que  siguen, 
y  seguirán  el  asunto  del  santo ,  ó  santa  que  en  ellas  se  ha  de 
colocar :  como  en  la  de  la  Concepción  ,  que  ya  está  pintada 
<Sü  cúpula ,  el  arcano  misterio  del  capítulo  1 2.  del  Apocalyp- 
sí ;  y  en  la  de  san  Nicolás  de  Bari ,  que  también  lo  está ,  su- 
liiendole  los  angeles  á  el  cielo  ,  como  lo  suplicó  á  el  Señor, 
^estando  ya  próximo  á  su  tránsito  ,  y  con  grande  acompaña- 
miento de  coros  de  música  ;  y  en  el  recinto  inferior ,  sobre 
la  cornisa  ,  algunos  de  los  mas  señalados  casos  milagrosos  de 
■su  portentosa  vida ;  y  lo  mismo  será  en  las  otras  dos ,  que 
faltan  de  san  Antonio  de  Padua  ,  y  santa  Teresa  de  Jesús, 
pues  también  serán  elogios  de  estos  dos  gloriosos  santos  ;  y 
la  otra  cúpula  grande*,  por  estar  inmediata  á  dicha  capilla  de 
la  Virgen  ,  se  discurre  será  de  su  gloriosa  Asunción  ,  sino  pa- 
reciere otra  cosa  á  aquella  santa  ,  y  erudita  comunidad. 

Siendo  máxima  inconcusa  que  la  pintura  de  semejantes 
sitios  se  ha  de  proporcionar  con  el  instituto ,  misterio ,  ó 
asunto  que  en  ellos  se  solemniza  ;  y  siendo  el  de  este  sagrado 
sitio  el  perenne  culto  ,  y  obsequio  del  inefable ,  y  augustísi- 
mo misterio  del  sacrosanto  Sacramento  del  Altar  ,  es  preciso 
que  todas  las  expresiones  de  pintura  que  en  él  se  delinearen 
sean  concernientes  á  este  sagrado  asunto ,  y  figurativas  de  es- 
te inefable  misterio. 


LIBRO    NONO.  323 

Y  así ,  d^-baxo  de  este  supuesto  ,  se  pintará  en  el  recinto 
infI:rior ,  y  en  el  lugar  mas  conspicuo  de  dicho  sitio ,  y  di- 
recto á  nuestra  vista  ,  la  Fe  ,  como  que  aun  está  />  via  ,  re-  ^£. 
presentada  en  una  hermosa  doncella  ,  con  el  cáliz  en  la  ma- 
no derecha  ,  y  encima  la  hostia  consagrada  ,  por  ser ,  como 
es  notorio  ,  Alystcriiiin  Jidei ;  y  tendrá  la  túnica  blanca  ,  en 
denK)stracion  de  la  pureza  con  que  se  ha  de  mantener  libre 
de  errores,  y  sectas  que  la  manchen,  y  obscurezcan  ;  y  asi- 
mesmo  se  le  pondrá  el  manto  roxo  en  demostración  de  la 
sangre  que  han  derramado  los  mártires  en  su  defensa  ;  y  en 
la  mano  izquierda  el  corazón  con  una  antorcha  encendida  ,  á 
cuya  iluminación  se  ¡ran  desplegando  unas  nieblas ,  ó  vapo- 
res obscuros  ,  que  son  los  errores  ,  y  sectas  que  han  procura- 
do perturbarla  :  la  qual  significa  también  el  lumbre  de  fe, 
que  Dios  infunde  en  nuestros  corazones ,  por  cuya  razón  no 
se  le  ponen  los  ojos  vendados.  Y  del  Sacramento  se  difundi- 
rán también  algunos  rayos  luminosos ,  á  cuyo  impulso  se 
irán  ahuyentando  los  sacriiicios  ,  y  ministros ,  así  de  la  ley 
antigua  ,  que  lo  prefigjuraron  ,  como  de  los  supersticiosos  ,  y 
sacrilegos  de  la  gentilidad  ,  y  las  sectas  pestilentes  de  la  He- 
regía  ;  y  esta  se  figurará  en  una  vieja  ñaca  ,  esqualida  ,  y  de-  hersgia. 
negrida  ,  que  horrorizada  va  huyendo  con  los  libros  heréti- 
cos en  su  seno  ,  la  cabeza  enredada  de  sierpes  ,  en  vez  de  ca- 
bellos ,  en  demostración  de  sus  ponzoñosos ,  y  letíferos  pen- 
samientos, y  en  la  mano  derecha  unos  áspides ,  como  que 
los  pretende  esparcir  por  el  ayre  ,  que  significan  sus  propo- 
siciones heréticas ,  erróneas ,  y  temerarias. 

Superior  á  la  figura  de  la  Fe  estará  el  libro  misterioso  de 
los  siete  sellos  ,  de  que  trata  el  Apocalypsi  desde  el  cap.  4. 
hasta  el  6  ,  y  sobre  él  el  cordero  inmaculado  ,  figura  proprí- 
sima  de  este  soberano  misterio  ,  en  que  se  da  á  entender  ser 
el  mayor  de  los  siete  Sacramentos ,  que  se  representan  en  los 
siete  sellos ,  como  lo  dice  el  Doctor  Angrélico  :  Omn'ntm  mi- 
racittorum  ab  ipsofactorum  máximum  ;  y  porque  solo  este 
cordero  inmaculado  era  digno  de  abrir  este  misterioso  li- 
bro  '  ,  el  qual  está  cercado  de  siete  serafines  ,  en  demostra- 
ción de  las  siete  lamparas ,  ó  espíritus  del  Señor  que  le  cir- 
cundaban. 

En  el  lugar  mas  supremo  se  mirará  la  Trinidad  santísi- 
ma en  un  gran  trono  de  nubes  2  ,  asistida  de  angeles,  y  sera- 
fines ,  y  á  el  lado  derecho ,  con  la  debida  separación ,  estará 
Alaría  santísima,  coronada  reyna  de  los  angeles,  según  aquel 
texto  del  Profeta  :  Astitlt  Regina  a  ¿/extris  tiiis  3  ;  y  á  el 
Tom.  11.  Ss  2  otro 

I      üignus  est ,  Domine,  acci-  2     Thronus  €ius  in  nubibus. 

pere  librum,  üi  aperire  sigiiacufa  3     Psalm.  44. 

eius.  Ibi  cap.  j. 


'.■\ 


324  M  U  S  E  o   P  I  C  T  o  R  I  C  o. 

otro  lado  san  Juan  Bautista  ,  y  san  Joseph  ,  y  junto  á  estos 
protectores  suyos ,  el  glorioso  patriarca  san  Bruno  ,  adorando 
este  soberano  misterio;  á  quien  asimesmo  acompañan  los  glo- 
riosos patriarcas  san  Benito ,  y  san  Bernardo  ,  y  el  Angélico 
Doctor  eucaristico  ,  que  tan  altamente  escribió  de  este  inefa- 
ble Sacramento ,  y  en  lugar  competente  los  santos  Apóstoles 
sentados  en  nubes ,  según  el  texto  :  Sídebitis  sttper  mdes 
diiodeclm  indicantes  '  ,  ^c.  i  quienes  se  seguirá  la  gran  tur- 
ba de  los  mártires,  confesores,  anacoretas,  y  las  vírgenes, 
que  siguen  el  cordero  inmaculado  :  Qua  seLpintiir  Agniim, 
qiiocnmque  ierit  2  ;  sin  omitir  la  numerosa  multitud  de  pa- 
triarcas ,  y  profetas ,  en  que  serán  señalados  los  ascendientes 
de  la  Virgen  ,  y  en  especial  aquellos  que  simbolizaron  en  al- 
gún caso  este  soberano  misterio  :  como  Abrahan  en  el  sacri- 
ficio de  su  hijo  Isaac ;  Jacob  con  la  misteriosa  escala  ;  Noe 
con  el  arca;  Melchisedech  ,  sumo  sacerdote,  ofreciendo  el 
pan,  y  vino,  con  que  salió  á  recibir  á  Abrahan,  quando  voIh 
vio  victorioso  de  aquellos  quatro  reyes  eji  defensa  de  su  so- 
brino Loth  3.  También  se  pondrá  la  mesa  de  los  panes  de  la 
Proposición  ,  con  sus  turíbulos  encima  ,  humeando  el  incien- 
so ,  en  obsequio  del  Altísimo  ,  simbolizando  nuestras  oracio- 
nes presentadas  en  el  divino  consistorio  ;  y  Ruth  con  la  ma- 
colla de  espigas ,  que  todos  son  misterios  figurativos  de  este 
soberano  Sacramento. 

A  que  acompañarán  otros  en  el  recinto  inferior  de  la 
cúpula ,  por  ser  casos  mas  terrenos  ,  no  menos  alusivos  á  este 
sacrosanto  misterio  ,  como  la  prudente  Abigail  con  las  ofren- 
das ,  mediante  las  quales  aplacó  la  justa  indignación  de  Da- 
vid contra  Naval  su  marido ,  en  que  se  pondrá  un  cordero, 
y  una  saca  de  pan  ,  y  cántaras  de  vino  ,  que  todo  es  alusión 
á  este  soberano  Sacramento  4  ,  como  también  el  sacrificio  de 
Abel ,  en  que  ofreció  á  el  Señor  lo  mejor  de  sus  rebaños  ;  el 
maná  del  desierto,  y  la  fuente,  que  brotó  á  el  impulso  de  la 
vara  de  Moysés;  el  pan  de  Elias,  y  el  vaso  del  agua  con  que 
se  reparó  de  la  fatiga  del  camino ,  y  se  alentó  á  proseguirle, 
jcaminando  incesantemente  quarenta  dias,  y  quarenra  noches 
hasta  el  monte  Horeb  í  ;  el  árbol  de  la  vida  ,  que  puso  Dios 
en  medio  del  paraíso ,  guardándole  el  Cherubin  con  la  espa- 
da de  fuego  ^  ,  en  que  entrará  también  el  gran  capitán  del 
pueblo  de  Dios  Gedeon  con  el  vellocino  en  la  mano ,  donde 
cayó  el  rocío  del  cielo  estando  seco  todo  el  campo ,  y  el  pan 
subcinericio  hordeaceo  con  radiante  esplendor,  á  cuyos  rayos 
se  arruinaban  los  reales  de  los  Madianitas  sus  enemigos ,  se- 

gun 

1  Math.  19.  28.  4     Reg.  i.  cap.  2?. 

2  ^pocal.  14.  ?     3'  R^g-  t^^P-  '9' 

3  Genes.  14.  veis.  18.  '  6     ludic.  9. 


LIBRO   NONO. 


325 


gun  el  misterioso  sueño  de  aquel  soldado,  en  que  prenuncio 
estar  simbolizada  la  espada  de  Gedeon  ,  que  había  de  rriun- 
far  de  ellos ;  como  también  las  vasijas ,  ó  cantaros ,  donde  es- 
taban ocultas  las  antorchas  encendidas  que  cada  soldado  de 
Gedeon  llevaba  ,  á  cuyos  golpes  ,  quebrantada  la  vasija  ,  y 
saliendo  súbitamente  aquel  numeroso  esquadron  de  Inceá, 
aterrados ,  y  despavoridos  los  enemigos  con  el  estrépito  de 
los  golpes ,  y  clamor  de  las  trompetas ,  junto  con  el  inopi- 
nado accidente  de  tan  súbita  iluminación ,  se  mataban  unos  á 
otios,  juzgando  cada  uno  á  su  compañero  por  enemigo  ,  lo- 
grando el  pueblo  de  Dios  la  victoria  sin  peligro  propio  con 
tan  misteriosa  estratagema  :  cuyas  circunstancias  todas ,  tiO 
solo  son  Hgurativas  de  este  soberano  misterio ,  sino  también 
del  s-ingularísimo  fervor,  y  vigilante  esmero  con  que  esta  san- 
ta ,  y  austerísima  comunidad  Carrusiana  ,  obsequia  ,  y  adora 
con  perenne  culto  á  este  soberano  Señor ,  como  también  del 
afecto  con  que  los  líeles ,  reverenciándole  ,  quebrantan  el 
barro  de  sus  pechos  ,  hiriéndolos  con  repetidos  golpes  ,  á  cu^ 
yo  impulso  se  descubre  la  resplandeciente  luz  de  la  fe  ,  que 
arde  oculta  incesantemente  en  sus  corazones  ,  quedando 
horrorizados  los  heresiarcas  enemigos  nuestros ,  y  principal- 
mente nuestras  culpas  borradas ,  y  desvanecidas  con  los  re- 
petidos golpes  del  dolor ,  y  luces  de  la  fe  ,  sin  que  le  falte 
alusión  a  las  trompas  de  metal ,  que  llevaban  los  soldados  del 
pueblo  de  Dios ,  en  que  están  simbolizados  ios  repetidos 
instrumentos  músicos ,  ó  chirimías ,  con  que  se  solemnizan 
las  funciones  ,  y  obsequios  consagrados  á  este  eucarístico 
Sacramento ;  y  asimesmo  en  las  luces ,  las  que  llevan  en 
las  manos  los  fieles  en  las  procesiones  de  este  sacrosanto 
misterio. 

No  se  permite  omitir  en  este  sagrado  congreso  el  prodi- 
gioso racimo  de  Caleb  (a) ,  el  qual  conduxeron  en  una  fusta, 
o  palanca  aquellos  dos  israelitas  desde  la  tierra  de  promisión, 
siendo  de  tan  desusada  grandeza  ,  que  apenas  podían  los  dos 
ajobar  con  tan  desmesurado  peso. 

Todo  lo  qual  enlazado  en  la  conveniente  armonía ,  y 
organización ,  hará  un  vistoso  compendio  de  las  maravi- 
llas de  este  portentoso  ,  y  arcano  misterio  ,  aplicando  su 
corrección  tan  erudita ,  y  santa  comunidad  ,  como  lo  es- 
pera merecer  su  autor ,  repitiéndose  obsequioso  á  sus  pies 
con  el  debido  rendimiento  ,  &c.  Paular  ,  y  Julio  30. 
de  1723.  años. 


Gedeon  capitán  del 
Piieilo  de  Dios. 


Alusiones  d  el  Sét- 
ñámente. 


s 


D.  Antonio  Palomino  y  Velasco. 


(a)     Num.   13.  24. 


,p 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Modo  de  medir  ¡as    ,,^>.  Y  porque  en  semejantes  sitios  se  ofrece  también  pintar 


péchin 


as. 


Otro  modo  de  me- 
dir las  pechinas. 


Media  proporcio- 
nal gefimstriía. 


las  pechinas  ,  cuya  medida ,  aunque  superticial ,  por  ser  trián- 
gulos curvilíneos ,  incluye  no  poca  dificultad,  y  mas  para  los 
que  no  están  instruidos  en  la  trigonometría  ,  y  logarithmos, 
me  ha  parecido  poner  aqui  dos  reglas  fáciles  ,  é  inteligibles 
para  medirlas ,  y  será  en  la  forma  siguiente. 

Sea  pues  la  pechina  que  se  ha  de  medir  el  triángulo  cur- 
vilíneo A ,  B  ,  C  ,  lámina  4.  figura  M.  Puédese  primera- 
mente ,  tirando  la  perpendicular  D ,  C ,  repartiendo  en  ella 
tantos  pies  como  tuviere  su  altura ,  y  también  en  la  A ,  D ,  B, 
c.ui;va  los  que  le  cupieren  {y  desde  las  notas  de  ellos  dexar 
caer  paralelas  á  la  D  ,  C  ,  como  allí  está  notado  :  y  después 
por  las  notas  de  esta  tirar  curvas  paralelas  á  la  A ,  B  ,  como 
la  i  f  K,  y  haciendo  la  suma  de  los  pies  que  salieren  enteros, 
y  reduciendo  los  medios ,  y  quartos  de  los  residuos ,  y  los 
quebrados  mínimos ,  midiéndolos  por  dedos  quadrados  ,  y  la 
suma  de  ellos ,  partiéndola  por  256.  el  cociente  será  los  pies 
que  arrojan  dichos  quebrados ,  que  juntos  á  los  enteros ,  la 
suma  de  todo  será  el  valor  de  la  área  de  la  pechina ;  y  esta 
medida ,  aunque  tan  mecánica ,  la  vi  practicar  á  un  grande 
arquitecto. 

Pero  mi  cortedad  discurrirá  otra  práctica  ,  á  mi  entender 
mas  fácil ,  y  mas  scientífica.  Tírese  una  línea  recta  desde  el 
extremo  A ,  de  la  línea  curva  A  ,  D ,  B  ,  hasta  el  extremo 
B  ,  y  tírese  una  paralela  á  esta  por  el  punto  D  ,  tangente  en 
(dicho  punto  á  la  línea  curva  A ,  D ,  B ,  y  será  la  e  ~f:,  y  en- 
tre estas  dos  líneas  A ,  B ,  y  í  ,y ,  busquese  la  media  propor- 
cional geométrica ,  como  diximos  en  el  tomo  i .  de  la  Teó- 
rica ,  lib.  3.  capitulo  4.  problema  3.  y  tírese  entre  las  dos  en 
el  lugar  que  le  toca ,  como  / ,  «  j  y  haciendo  lo  mismo  con 
el  lado  B  ,  C ,  y  el  lado  A ,  C  ,  quedará  formado  un  trián- 
gulo rectilíneo  de  las  tres  medias  proporcionales ,  igual  á  el 
curvilíneo  A  ,  B  ,  C ,  prácticamente ,  ó  por  lo  menos  tan 
aproximado  ,  que  sea  imperceptible  la  diferencia  :  el  qual  es 
mensurable ,  tomando  por  vasa  uno  de  sus  lados ,  y  multi- 
plicándole por  la  mitad  de  su  altura  ,  como  se  dixo  en  dicho 
lugar ,  proposición  i.  y  si  tuviere  boquilla  en  la  parte  infe- 
rior ,  como  g  ,  h  ,  se  pueden  tirar  dos  líneas  rectas  desde  los 
puntos  ^  ,  y  ¡¡ ,  hasta  el  punto  D  ,  y  quedarán  constituidos 
tres  triángulos  ,  que  son  A  D  g.  D  g  h  ,  y  D  h  B  ,  los  qua- 
les  por  las  reglas  que  diximos  en  dicho  tomo  ,  lib.  3.  cap.  4. 
problema  8.  y  antecedentes  ,  se  pueden  resolver  en  paralelo- 
gramos  ,  estos  en  quadrados ,  y  los  quadrados  en  uno ,  que 
los  incluya  á  todos  ,  y  este  será  igual  á  dicha  pechina  ,  ó 
triángulo  curvilíneo  ,  y  multiplicado  un  lado  por  otro  ,  dará 
en  el  producto  el  valor  de  la  área  de  la  pechina ;  y  |i  este 

qua- 


LIBRO   NONO.íj  f/í 


3^7 


quadrado  total  se  quisiere  reducir  á  un  paralelogramo  sobre 

una  linca  dada  de  determinada  mensura  de  pies,  para  que 

mas  cómodamente  se  pueda  mensurar ,  se  executará  p<?r  el 

problema  7.  proposición  7.  de  dicho  capítulo  :  todo  lo  qual 

es  facilísimo  ,  teniéndolo  bien  comprehendido ;  y  tengo  posi-! 

tiva  complacencia ,  en  que  se  ofrezcan  tocar  estos  puntos ,  pa-? 

ra  que  se  conozca  la  suma  importancia  de  .dichos  problemas, 

por  si  algunos  piensan  que  se  han  puesto  acaso ,  o  por  mera 

curiosidad  ,  ú  ostentación  de  ingenio ,  y  no  por  ser  precisos, 

é  importantísimos  para  diferentes  operaciones  de  estas  3x7 

tes ;  y  toda  esta  operación  se  puede  hacer  en  un  papel  apar-j- 

te  por  pitipié  en  el  tamaño  que  se  quisicrq,  9  en  el  rnis-j- 

mo  cartón  de  la  pechina  qu^  se  hiciere  para  pintarla  puesí* 

to  sobre  plano.  .jjh^d 


CAPITULO   XV. 


Z>s  algunas  curiosidades ,  y  secretos  accesorios  d  la  Pintu^ 
ra  yy  de  importancia  ^  ara  el  que  la  profesa 


H. 


§.  I. 


nao:> 
-ríroí; 


.ay  algunas  cosas ,  que  aunque  sean  en  sí  de  corta  enff- 
dad  ,  importa  mucho  el  saberlas  en  algunos  casos  ,  ó  ya  para 
executarlas ,  ó  ya  para  saberlas  pandar ,  ó  para  conocer  si  se 
hacen  bien.  Otras  hay  ,  que  en, la  necesidad  ,  ó  carencia  de 
ellas ,  nos  holgaríamos  mucho  saberlas  hacer ,  por  ser  ellas  de 
su  naturaleza  artitíciales.  En  tiempo  de  las  guerras  pasadas 
nos  llegó  á  faltar  totalmente  el  carmín  tino  ,  y  el  bermellón, 
juntamente  con  el  albayalde,  y  el  ultramaro,  y  otras  muchas 
colores  ,  que  sabiendo  su  manifactura ,  no  faltaría  algún  cu- 
rioso que  nos  sacase  de  este  conflicto.  Y  así  comenzando  de 
las  primeras  que  dixe  ,  trataremos  de  los  barnices  que  sirven 
tal  vez  para  barnizar  las  pinturas ,  y  para  otras  curiosidades.  , 


§.    II. 


.C^ÍW  3\\0 


E,o-=bb 
1  primero  que  se  ofrece  es  el  de  aguarrás ,  que  comútir        Barniz  de  aguar - 
mente  se  llama  así,  y  este  se  hace  poniendo  á  derretir  dos    ras ,  d  mas  común. 
onzas  de  trementina  ,  y  otras  dos  de  pez  griega  •■,  y  en  estaiv- 
dolo ,  apartarlo  del  fuego ,  é  irje  echando  poco  i  poco  el 
aguarrás ,  hasta  quatro  onzas ,  meneándolo  con  un  palito ,  y 
en  estando  incorporado ,  guardarlo  en  una  redoma  ,  ó  cosa 
vidriada,  muy  bien  tapado;  y  si  en  probándolo,  pareciere 
que  Qsú  espeso,  echarle  mas  aguarrás.  Y  se  advierte ,  que 
siempre  que  se  hubiere  de  barnizar  alguna  cosa,  convieiie 

que 


Ail  i% 


328 


MUSEO   í'lCTOrvICO. 


Barniz  di  almád 
ga  ,  j  aguarrás. 


Otro  modo. 


Bitrntz  di  agiur- 
ras ,  /  gonuí  ioful. 


qae  l.i  pintura  ,  y  el  barniz  estén  calientes ,  y  sobre  este- "bar- 
niz se  puede  muy  bien  retocar. 

{^  'Otro  se  hace  de  almaciga  molida  .  y  muy  limpia ,  v 
puesta  en  utra  vasija  vidriada,  echarle  tanto  aceyte  de  nueces, 
íjuanro  baste  á  que  este  bien  bañada  la  almac¡¿;a ,  y  Jucíjo 
bonerU  a  derretir  a  fuego  letuo  ,  meneándola  con  un  palico; 
y  en  estando  bien  ¡neorp<^rada  con  el  aceyte ,  aparrarla  del 
fliei^o,  y  echarle  otra  tanta  aguarrás  como  la  cantidad  que 
hubiere  del  almicig^.i ,  y  el  aceyte  de  nueces ,  y  es  aun  mcjor 
que  el  antecedente  para  retocar  sobre  el ;  y  en  habiendo  re- 
tocado la  pintura  volverla  al  sol  para  que  se  seque  presto ,  y 
ho  reciba  poK"0  ;  y  si  se  quiere  qin?  se  seque  mas  presto  ,  se 
puede  h-acer  sin  el  aceyte  de  nueces ,  echándole  en  su  iu^r 
un  poco  de  aguarrás  para  derretir  el  almáciga ,  y  después  pro- 
ceder como  se  ha  dicho;  y  también  se  puede  retocar  sobre 
este  ,  advirtiendo  siempre ,  qite  d  barniz  se  ha  de  probar  pri- 
mero ,  por  si  se  quiere  mas  suelto ,  añadirle  aguarrás,  ó  aquel 
Ingrediente  ,  6  licor  con  que  se  disuelven  las  gomas ,  portjiíe 
menos  inconveniente  es  que  sea  menester  liquidarlo ,  que 
condensarlo. 

Otro  se  hace  admirable  de  aguarrás ,  y  tercera  parte  de 
goma  copal ,  molida ,  y  derretida  primero  á  el  friego  con 
unas  gotas  del  aguarrás ;  y  en  estandolo  ,  apartarla,  y  echarle 
la  dicha  cantidad  del  aguarrás  ,  meneándolo  hasta  que  se  in- 
corpore ,  y  después  coLulo ,  lo  que  convendrá  en  todos  los 
barnices ,  porque  siempre  las  gomas  dexan  algún  asiento ,  y 
guardarlo  en  una  ampolla  de  vidrio  muy  bien  tapada  ;  v  este 
se  puede  dar  á  la  sombra ,  para  retocar  sobre  el ,  y  síik)  ai 
sol  para  que  se  seque  luego. 

Siguense  ahora  los  de  aguardiente  de  abanicos  ,  o  espíri- 
tu de  vino ;  y  el  primero ,  y  mas  común  se  hace  tomando 
dos  onzas  de  grasilla  limpia  ,  y  molida ,  y  echarlas  en  nna 
ampolla  de  vidrio  ,  y  también  otras  dos  onzas  de  aguardien- 
te de  abanicos ,  ó  espiritu  de  vino  ;  y  estando  bien  tapada, 
ponerla  á  el  sol  fuerte  ,  ó  á  fuego  lento  ,  teniendo  sobre  el  en 
mediana  distancia  la  ampolla  en  el  a\Te  pendiente  de  un  cor- 
delito  ,  y  en  estando  bien  incorporado  ,  aparrarlo ,  v  echarle 
media  onra  de  aceyte  de  espliego ,  6  en  su  lugar  uiu  onza  de 
aguarrás ,  y  es  maravilloso ,  no  solo  para  pinturas ,  v  escui- 
^turas ,  sino  para  fingir  coral ,  y  otros  colores  lustrosos ,  como 
charol ,  mezclándolos  con  «1 ,  y  también  para  barnizar  las 
Advtrtencia para  piezas  de  plata  ,  porque  no  se  tomen.  Y  se  advierte  ,  que  si 
este  barniz  no  se  da  estando  caliente  él ,  y  la  pieza  que  se  ha 
de  barnizar  ,  se  aniebla  ,  y  destmve  la  obra  ;  pero  echándole 
-el  aceyte  de  espliego ,  o  el  aguarrás ,  se  libra  de  esta  con- 


Bítrniz  di  grasi 
Ba ,  j  aguardiente. 


líkm  h  » vk  ■ 


«1  barniz  de  ¿rasilla 


-tingetKia. 


Otro 


LIBRO  NONO. 


329 


Otro  bamií  se  hace  con  uxu  onza  de  menjui ,  y  dos  del 
aguardiente  de  abanicos  ,  é  incorporarlos  con  fuego  lento ,  y 
aparrándolo  echarle  media  onza  de  trementina  de  beta  bbnca. 

Entre  los  barnices  para  la  pintura,  no  será  razón  omitir 
el  de  clara  de  huevo ,  que  por  lo  menos  no  arriesga  la  pin- 
tura ,  pues  siempre  se  le  puede  quitar  bvandolo  con  agua  so- 
la ,  y  una  esponja  ,  y  se  lleva  tras  sí  el  humo ,  ó  b  SLiCicdad 
de  las  moscaj  que  tuviere ,  y  queda  la  pintura  como  si  se  aca- 
bara de  pintar ;  y  entonces  se  puede  volver  á  barnizar  con  la 
misma  clara  de  huevo.  Esta  pues  se  echa  en  una  ajofayna ,  ó 
porcelana  muy  limpia ,  y  allí  se  bate  con  la  misma  brocha, 
que  se  ha  de  dar ,  como  quien  bate  el  chocolate ,  hasta  que 
toda  ella  se  convierte  en  espuma  como  una  nieve,  y  de:pues 
con  esta  misma  se  le  da  con  la  brocha  i  toda  la  pintura  muy 
igual ,  de  suerte  que  ni  quede  cargada  ,  ni  relamida  ;  y  aun- 
que entonces  hace  espuma  en  el  mismo  lienzo  ,  luego  se  li- 
quida ,  y  últimamente  se  seca ,  y  queda  bellísimo ,  pero  re- 
quiere darse  en  tiempo  fresco ,  porque  si  es  en  tiempo  de  ca- 
lor ,  se  aniebla ,  y  entonces  es  menester  llevar  la  pintura  á 
parte  fresca,  epmo  bóveda  ,  ó  sótano,  y  repasarla" toda  coa 
agua  sola  con  la  brocha  ;  y  así  en  tal  tiempo  será  mejor  darle 
desde  luego  este  barniz  en  sitio  fresco ,  y  dexarlo  secar  allí. 


O. 


IIL 


'tro  barniz  se  hace  que  llaman  corladura  ,  y  sin'e  para 
hacer  que  una  pieza  plateada  parezca  totalmente  dorada.  Po- 
nese  en  una  olla  vidriada  nueva ,  y  de  mucha  mayor  capaci- 
dad ,  una  libra  de  aceyte  de  lituza ,  con  una  cabeza  de  ajos 
mondados,  y  i  fuego  lento,  porque  sube  mucho  el  acc)tc  ^ 
es  faene,  se  dexará  cocer,  hasta  que  los  ajos  estén  quemados, 
y  entonces  se  sacan,  y  se  echa  una  libra  de  resina  de  pino, 
ima  onza  de  acíbar ,  una  onza  de  litargillo ,  ctra  onza  de  gra- 
silla  ,  otra  de  pez  griega  ,  advirtiendo  que  esté  todo  birn  Ijca- 
pio  ,  y  de  esta  suerte  se  irá  cociendo  todo  junto  i  fuego  len- 
to poco  á  pocO}  y  en  estando  todo  deíleido,.e  incorporado, 
se  sacará  una  gótica  con  un  cuchillo  limpio ,  se  estenderá  con 
el  dedo,  y  teniendo  cuerpo.,  y  el  color  transparente  dorado, 
esta  ya  en  su  perfección  ,  y  síxio ,  dexarla  cocer  mas- 

Y  después  para  haber  de  usar  de  ella  ,  se  pone  á  el  sol  la 
pieza  plateada  que  se  ha  de  corlar,  juntamente  con  dicho 
barniz ;  y  en  estando  uno  y  ottp,bien  caliente  ,  se  le  da  á  la 
pieza  uru  mano  bien  tirada  con  una  brocha  tiesa  ,  ó  moJia, 
de  suerte  que  quede  muy  igual,  y  transparente  :  y  en  los  pla- 
nos que  hubiere ,  palmearlos  con  la  mano  bien  limpia  para 
mas  igualarlo  j  y  en  estando  seco  de  esta  mano ,  se  hace  lo 
Tom.  II.  Tt  roes- 


Barniz  de 


nunjui. 


Barniz  de  clara 
de  hurvo. 


Barniz  di  (crla- 
dura. 


M§J»deusar  de  la 


33° 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Barniz  de  charol. 


Modo  de  usar  del 
barniz  de  charol. 


_'Si  s»  hubieren  de 
gastar  colores  ,  u  oro 
molido  en  el  charol. 


Charol  blanco. 


mesmo  con  la  segunda,  y  con  esta  sube  de  color  lo  que'Las- 
ta  i  y  dexandolo  secar  ,  queda  corlado  ,  de  suerte  ,  que  los 
que  no  lo  saben ,  no  lo  distinguirán  del  oro  brufíido ;  y  esto 
sirve  especialmente  para  funciones  de  entradas  de  reyna  ,  fu- 
nerales ,  canonizaciones  ,  y  otras  semejantes ,  en  que  se  hacen 
jarrones ,  targetas ,  y  otros  adornos  de  pasta  plateados ,  que 
con  este  barniz  se  hallan  dorados  fácilmente  ,  y  á  poca  costa. 

Otro  barniz  se  hace  muy  peregrino  para  imitar  el  charol 
que  viene  de  la  India.  Para  lo  qual  se  ha  de  tom¿ir  medio 
quartillo  de  espíritu  de  vino  ,  y  á  este  se  le  han  de  echar  tres 
onzas  de  goma  laca  molida ,  que  sea  la  mejor  ,  y  mas  limpia 
que  hubiere,  y  dentro  de  una  redoma  se  ha  de  poner  á  el  sol, 
hasta  que  se  conozca  que  está  ya  bien  desleido ,  é  incorpo- 
rado todo ;  y  luego  se  cuela ,  y  se  guarda  en  una  redoma 
bien  tapada. 

Para  usar  de  este  barniz ,  es  menester  que  la  pieza  que  se 
hubiere  de  charolear  esté  muy  lisa ;  y  si  no ,  será  menester 
aparejarla  como  si  se  hubiera  de  dorar  de  bruñido ;  y  si  el 
charol  ha  de  ser  negro ,  se  hará  con  negro  de  humo  ,  molido 
primero  en  seco  en  la  losa,  y  desleido  en  él  njismo  barniz,  y 
se  le  darán  á  la  pieza  ,  de  este ,  ú  de  otro  ¿olor ,  dos  ó  tres 
manos ;  y  después  de  executado  el  charol ,  se'  ha  de  pulir 
fuertemente  con  tripol ,  y  después  de  liso  con  un  poco  de 
ante  para  lustrarlo  ,  y  quedará  terso  como  un  cristal ;  y  si  se 
hubieren  de  fingir  algunas  figres ,  figuras ,  ó  labores  de  oro 
molido  ,  se  han  de  gastar  con  el  mismo  barniz  ,  pero  mejor 
será  con  goma  ,  y  después  pasarle  la  piedra  de  bruñir :  y  los 
colores  es  menester  que  estén  muy  remolidos  con  aguarrás, 
'si  se  ha  de  usar  de  ellos  con  el  barniz  ;  y  si  no ,  con  agua  co- 
'mun ,  y  después  volverlos  á  barnizar ,  y  pulirlo  como  se  ha 
'dicho  :  y  esto  se  puede  executar  sobre  qualquiera  piedra  es- 
'tando  bien  lisa  ,  y  pulida. 

Y  para  hacer  él  charol  blanco  ,  se  hacer  el  mismo  barniz, 
"solo  con  la  diferencia  que  en  Vez  de  la  goma  copal,  se  le 
"echa  la  misma  cantidad  de  menj\ii  de  almendrada  para  que  sea 
*hias  claro ;  y  aparejada  la  pieza  con  yeso  blanco  bien  moli- 
'do,  como  para  pintará  el  téniple ,  y  no  del  yeso  mate,  se 
'bmñecon  la  piedfa  ,  y  se 'hacen  á  el  temple  las  labores  qtib 
se  quisiere ,  y  luego  se  barniza  dos  ó  tres  veces,  y  se  pufe 
^omo^diximos  en  el  negro;'  y  no  me  pareceria  mal  que  pa- 
*^'  el  blanco  se  mezclase  con  el  yeso  otro  tanto  albayal<¡fe 

*t)ipn  'molido ,  porque  x\o  lo\)bscurezca  el  barniz. 

«£i);0'''-       .r    n  ¡•*")''>-l  ..nu  flor.    : 

-£iiq  ■  .-     •       7  ílfL;^' 

f-  '•  .  hjj  20:: 

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-<¡3rrt 


Otro 


o. 


L'IBRO   NONO.  3;;i 

§.   IV. 


te. 


_  'frécesele  tal  vez  i  un  pintor  abrir  de  agua  fuerte  alguna  ^  Barniz  para  abrir , 
cosa,  ó  bien  porque  no  en  todas  partes  hay  abridores  de  bu-  o^rabardea^uajuer- 
ril ,  ó  bien  porque  no  todos  saben  dibuNar ,  y  destruyen  el 
dibuxo  que  se  les  entrega  ,  de  suerte  que  es  menester  man- 
darles borrar  el  nombre  del  autor ,  como  me  ha  sucedido  i 
mí  mas  de  una  vez ;  y  así  me  ha  parecido  poner  aquí  este 
secreto ,  de  que  tengo  experiencia ,  y  satisfacción. 

JModo  de  hacer  el  k-rrniz para  cortar  de  agxi'a'fiierte  , y  su 
operación  ^  y  cómo  se  hace  el  agua  fuerte. 


orna  cinco  onzas  de  pez  griega,  cinco  de  resina  de  pino, 
ó  i  falra ,  de  resina  común  ,  hacerla  derretir  toda  junta  en 
una  olla  vidriada  á  lumbre  mansa,  meneándolo  de  quando 
en  quando  sobre  la  lumbre  ;  y  en  estando  bien  derretido, 
se  han  de  echar  quatro  onzas  de  ace^'te  de  nueces  ,  lo  mxi 
añejo  que  se  halle ,  y  mezclarlo  bien  sobre  la  lumbre  me- 
dia hora  ,  d  algo  mas ;  después  dexarla  cocer ,  Itasta  que  pa- 
rezca toma  cuerpo  todo  junto ;  quitarlo  de  la  lumbre  ,  y  de- 
xarlo  se  enfrie,  y  si  tocándolo  con  un  palo  fria,  hace  un  hilo 
como  <le  arrope  ,  entonces  está  ya  bueno  ;  y  después  de  frió 
se  ha  de  pasar  por  lienzo  nuevo  lino  ,  y  tapido,  y  colarlo  en 
cosa  vidriada  ,  y  apurar  el  colador  que  caiga  bien  ;  y  quanto 
mas  añejo  el  barniz  ,  es  mejor. 

Después  unta  la  lámina  con  el  barniz  ,  sembrándola  toda 
de  góticas  con  un  palillo  ,  y  con  la  palma  de  la  mano  se  ha 
de  notar  para  unirlo  :  después  de  untada  la  lámina  se  ha  Át 
ahumar  para  que  coja  negro  con  una  vela  de  sebo  ;  y  des- 
pués de  ahumada  ,  se  pone  la  lámina  sobre  lumbre  mansa  en 
hueco  i  y  que  la:  lumbre  esté  al  rededor  ,  y  no  debaxo ,  o'  en 
medio  ;  y  en  enupezando  á  humear  ,  probar  si  está  algo  duró 
con  una  piuita  de  aguja  ,  y  se  verá  si  está  bastante  seco ,  d 
incorporado  con  la  lámina  ,  v  procurar  que  no  le  caiga  pol- 
vo ;  y  así  mientras  está  en  la  lumbre  poner  un  toldo  por 
encima. 

Para  pasar  los  perfiles  del  dibuxo  en  la  lámina  ,  se  muele         Modo  de  pasar  los 
el  albayalde  á  el  agua  ,  y  después  de  esto  se  hace  muñequi-    perfihs  del  dibuxo  á 
Ha  de  lienzo ,  y  se  estriega  por  la  espalda  del  dibuxo  ,  y  en     la  lamina. 
esta  forma  se  pone  sobre  la  lámina  barnizada  ,  y  se  va' pa- 
sando los  perfiles  con  una  aguja  ,  que  esté  roma  de  punta, 
para  que  se  impriman  con  el  blanco  en  la  lámina. 

Tvm.  11.  Tt  2  Mo- 


n  (■}  n 


MUSEO   PICTÓRICO. 


J^odo  de  hacer  el  aguafuerte  para  abrir  la  lámina. 


■■■  Modo  de  hacer  el 
aguajuerte ,  ó  vina- 
grillo. 


Modo  de  usar  del 

agua  j  lurte. 


T. 


Cómo  se  ha  de  im- 
pedir que  coma  el  a  o  ua 
Juerte. 

-,  •'.  -r.-i.t.'i^ 

I.  OÍ..I  V\\j  NhV 

.>-.U!. 


oma  azumbre  y  media  de  vinagre  ,  el  mas  fuerte  que  se 
hallare,  seis  onzas  de  sal  armoniaco,  el  mas  blanco  ,  trans- 
parente ,  y  limpio ,  seis  onzas  de  sal  blapca  de  comer ,  qua- 
tro  onzas  de  cardenillo  ,  ha  de  ser  muy  puro  ,  y  seco  ,  sin 
costrillas  ,  ponerlo  todo  junto  ,  muy  molidas  las  cosas  secas, 
y  meterlo  todo  en  una  olla  vidriada  ,  buen  rato  mas  grande 
que  los  ingredientes  que  lleva  ,  de  suerte  que  sobre  la  mitad, 
porque  quando  cuece  ,  levanta  el  hervor ,  y  se  perdiera  todo 
si  no  tuviera  bastante  hueco  ;  esto  se  ha  de  cocer  en  grande 
lumbre  ,  y  muy  encendida  ,  porque  cueza  aprisa  tres  her- 
vores grandes,  y  no  mas  ;  y  quando  se  juzga  que  quiere  le- 
vantar el  hervor ,  se  descubre  la  olla ,  y  con  un  palo  limpio, 
que  no  haya  tocado  á  grasa  ,  se  revuelve  dos  ó  tres  veces  ,  y 
se  tiene  cuidado  que  no  se  vaya ,  y  después  quitarla  de  la 
lumbre ,  y  dexarla  enfriar  cubierta ,  y  echarlo  en  una  redoma, 
ó  frasco  de  vidrio  ,  tapada  con  un  pergamino  mojado ;  es 
menester  dexarla  pasar  dos  dias  antes  de  servirse  de  ella  ,  des- 
pués probarla  en  una  lámina  puesto  el  barniz ;  y  si  parece  es- 
tá fuerte  ,  echarle  vinagre  ordinario. 

Para  echar  el  agua  fuerte  en  la  lámina ,  se  hace  en  esta 
forma  :  pondrás  la  lámina ,  ya  untada  con  el  barniz ,  sobre 
una  tabla  que  sea  mayor  que  ella  ,  fixandola  con  irnos  clavi- 
tos ,  y  cubriendo  las  orillas  con  una  pasta ,  que  harás  de  cera, 
y  trementina  ,  iguales  cantidades ,  de  suerte  que  no  tenga 
parte  alguna  por  donde  pueda  entrar  el  agua  fuerte  ,  la  qual 
echarás  en  un  barreño  ,  ó  lebrillo  que  sea  vidriado  ,  y  pon- 
drás la  lámina  que  esté  diagonal ,  de  suerte  que  no  llegue  á 
el  agua  ,  y  con  una  escudilla  ¡ras  echando  el  agua  continua- 
mente por  el  espacio  que  fuere  menester ,  y  de  quando  en 
quando  volverla  por  los  otros  lados ,  de  suerte  que  el  agua 
fuerte  no  esté  detenida ,  sino  siempre  vertiente  en  la  forma 
que  se  ve  aquí. 

_ ;.  i;  Para  impedir  que  coma  el  agua  fuer- 
te.donde  no  conviene,  se  toma  una  es- 
cudilla vidriada ,  y  se  echa  un  poco  de 
aceyte  de  comer ,  ponía  sobre  la  lum- 
bre ,  y  estando  bien  caliente  el  aceyte, 
echa  un  poco  de  sebo  de  flor ,  y  estan- 
do bien  unido,  ó  derretido,  y  meneándolo  con  un  palo  ,  de- 
xar  car  dos  gotas  sobre  cosa  fria ,  y  si  las  gotas  quedan  juntas, 
es  seiíal  de  tener  bastante  sebo;  y  si  estuviere  duro,  echar 
aceyte ,  y  que  cueza  una  hora ,  y  con  un  pincel  muy  sutil- 
-tirv  i  iT  men- 


LIBRO   NONO. 


333 


mente  se  va  dando  aquellas  partes  que  ha  comido  el  agua 
fuerte  ,  y  no  se  quiere  que  rompa  mas ;  pero  antes  se  le  echa 
agua  común  á  la  lámina ,  y  se  dexa  que  se  enxugue  para  po- 
derla dar  con  el  sebo  ,  y  aceyte  ,  y  luego  se  prosigue  con  lo 
demás  ;  después  para  quitar  el  barniz  ,  se  estrega  la  lámina 
con  carbón  de  pino ,  y  ha  de  ser  con  mucha  suavidad. 

En  orden  á  la  lámina,  harás  que  un  calderero  la  forje  y  MoJo  de  preparar 
bata  del  tamaño  que  la  hubieres  menester ,  de  modo  que  sea  la  lamina  para  atrir 
un  canto  de  real  de  i  ocho  mayor  que  lo  que  se  ha  de  gra-  ^^  aguajuerte. 
bar  en  ella  ,  procurando  que  sea  del  cobre  mas  Hno  y  limpio 
que  se  hallare  ,  y  poniendo  todo  cuidado  que  se  bata  toda 
mi.iy  por  igual,  sin  que  apenas  quede  señal  del  martillo,  y 
dexandola  de  un  grueso  de  un  real  de  á.dos  á  lo  menos  j  Ho- 
tala  muy  bien  con  una  piedra  de  amolar,  y  aceyte,  hasta 
que  no  quede  desigualdad ,  ni  señal  de  martillo  ;  y  si  hubiere 
quedado  alguna  ,  limpiarla  con  un  migajon  de  pan  ,  para 
quitar  el  graso  del  aceyte  :  vuélvela  á  dar  con  piedra  pómez 
dulce  ,  y  agua  ,  hasta  que  quede  sin  el  menor  rasguño ;  lue- 
go haz  lo  mesmo  con  el  carbón  ,  en  lugar  de  la  piedra  pó- 
mez ,  ó  con  pizarra  ;  y  por  último  brúñela  muy  bien  con  el 
bruñidor  grueso  de  acero  ,  y  aceyte  ,  y  vuélvela  á  limpiar 
con  pan  ,  y  quedará  que  te  puedas  ver  en  ella  y  envuélvela 
en  un  papel ,  hasta  que  quieras  barnizarla.  r 


c 


§.  V. 


Concluido  ya  lo  que  toca  i  barnices ,  no  será  fuera  de        j/o^^  ^^  .j,,y^^  ^/ 
proposito  decir  como  se  puede  quitar  el  barniz  á  una  pintura,     barniza  tina pntura. 
quando  la  ha  barnizado  quien  no  lo  entiende  ;  y  mas  si  el 
dicho  barniz  se  ha  anieblado  ,  como  lo  hace  el  de  grasilla ,  d 
si  se  lava  con  agua ,  que  suele  quedar  todo  el  lienzo  de  color 
de  ceniza  j  6  si  está  muy  cargado ,  y  relumbrante  que  no  se 
dexa  gozar  bien  la  pintura  ,  que  á  los  que  poco  saben  ,  Jes 
parece  que  en  eso  consiste  su  mayor  perfección  ,  siendo  así 
que  debe  ser  á  el  contrario ,  que  tenga  xugo  ,  y  no  relumbre. 
Son  pues  dos  los  modos  de  quitar  el  barniz  que  han  llegado 
á  mi  noticia  ,  bien  que  yo  ninguno  he  experimentado.  El 
primero  es  con  aceyte  común  bien  caliente  ,  pero  no  tanto 
que  queme  ,  y  con  una  brocha  tiesa  ,  y  estando  la  pintura 
también  caliente  ,  irle  dando  á  partes ,  no  todo  junto  ,  hasta 
que  se  quite  ,  y  después  limpiarla  con  pan  ,  y  sacudido  ,  dar- 
le con  aceyte  de  nueces  caliente  ,  y  aguarrás ,  y  dexarla  qua- 
tro ,  ó  seis  horas ,  que  embeba  lo  que  quisiere  ,  y  después 
limpiarla  con  miga  de  pan  ;  y  este  es  el  perfecto  barniz  para         El  perfecto  barniz 
las  pinturas  viejas ,  comunicarles  el  xugo,  y  substancia  que    para  las  pinturas  vie- 
les  ha  consumido  el  tiempo.  j^^- 

).    ,  Otros 


m 


MUSEO    PICTÓRICO. 


Otro  modo  de  qui- 
tar el  barniz  a  las 
j)ÍHturas- 


Alodos  diferc7ites 
de  dorar  de  matí'. 


Cómo  ,  r  quando  se 
lia  de  sentar  el  oro  en 
la  sisa. 


-  Otros  quieren  ,  que  en  vez  de  la  brocha  se  estregué  el 
aceyte  caliente  ,  echándolo  con  una  candileja  ,  con  un  casco 
de  cebolla  :  cada  uno  haga  la  prueba  como  quisiere,  que  yo 
no  lo  he  experimentado. 

■  El  otro  modo  para  quitar  el  barniz  k  una  pintura  es  con 
agua  fuerte  de  plateros ,  estregándola  en  la  pintura  con  una 
brocha  mocha  ,  y  cuidado  no  se  lleve  tras  sí  la  pintura  ;  esta 
queda  de  esta  operación  muy  resequida  ,  y  con  el  aceyte  de 
nueces ,  y  aguarrás  se  le  restituye  el  xugo ,  y  de  esta  suerte 
queda  como  si  estuviera  acabada  de  pintar. 


S.  VI. 

V^ frécese  tanibicn  en  las  obras  dorar  de  mate  alguna  cosa 
ligera  ;  y  para  no  tener  necesidad  de  llamar  dorador,  convie- 
he  saberlo  hacer  :  que  si  hubiere  de  ser  de  bruñido ,  no  se  lo 
aconsejo  á  el  que  no  fuere  dorador ,  porque  es  tan  delicado 
en  los  aparejos ,  y  otras  circunstancias ,  que  con  gran  facili- 
dad se  echa  á  perder  una  obra.  El  modo  pues  mas  común  de 
dorar  de  mate  ,  es  dándole  primero  á  la  pieza  que  se  ha  de 
dorar  ima  mano  de  cola  de  retazo  ,  no  fuerte  ,  y  caliente, 
salvo  si  fuere  de  piedra  ,  hierro ,  ú  otro  metal ,  vidrio ,  ó 
cristal,  que  en  estos  casos  desde  luego  se  puede  dar  la  sisa  sin 
mas  aparejos ,  después  otra  de  imprimación  ,  bien  molida  ,  á 
el  olio ;  y  en  estando  esta  seca ,  darle  una  mano  de  sisa  bien 
tiradita ,  é  igual ,  de  suerte  que  en  ninguna  parte  quede  car- 
gada ;  y'no  se  ha  dexiar  muy  espesa  ,  sino  bien  sueltecita  ,  y 
corriente  ,  para  que  no  señale  los  rastros  del  pelo  de  la  bro- 
cha'; y  supongo  ,  que  la  pieza  ha  de  estar"muv  lisa  ,  porque 
si  no ,  será  menester  plastecerla  primero ,  y  aparejarla  muy 
bien  á  el  temple  ;  y  después  de  lixada  con  lixa  gastada  ,  dar- 
le su  mano  de  cola  de  retazo  ,  y  proceder  en  lo  demás  como 
se  ha  dicho. 

Dada  pu.es  la  mano  de  sisa  ,  se  ha  de  aguardar  á  que  esté 
mordiente  ,  y  estandolo ,  irle  sentando  el  oro  ;  y  si  el  espa- 
cio es  grande  ,  que  quepan  panes  enteros,  ó  medios,  ponien- 
doIosHn  cartelas ,  6  bien  de  naypes  de  Francia  ,  ó  hechas  de 
papel  imperial ,  poco  menos  que  una  carta ,  ó  como  vez  y 
tnedia  el  pan  ;  de  suerte  que  quede  fuera  de  la  cartela  un  ri- 
bete, del  pan  de  oro,  como  un  canto  de  real  de  á  ocho,  á  fin 
de  que  tocando  levemente  con  la  orilla  de  la  cartela  en  la  si- 
sa ,  prenda  en  ella  la  orilla -del  pan  ,  y  retirando  la  cartela, 
quede  bien  tendido ,  y  después  se  vaya  sentando  con  el  al- 
godón ,  y  estregándolo  con  él  suavemente  ,  y  lo  mismo  se 
^J^'\  hará  con  los  medios  panes ;  pero  los  quartcroncs ,  ii  otros 
pedazos  menores  se  han  de  sentar  con  uh  velloncico  de  algo- 
'■"•^'  ^  don 


LIBRO   NONO.  3 


Oí 


<3on  en  pelo ,  humedeciéndolo  algún  tanto  con  la  boca  para 
que  pueda  prender ,  y  sentar  el  oro  j  y  teniendo  buen  lustre 
la  sisa  ,  queda  el  oro  refulgente  como  s¡  fuera  bruñido. 

Pero  si  el  dorado  es  sobre  madera  que  esté  bien  labrada,         Otro  modo  de  dorar 
y  lisa ,  bastará  darle  una  mano  de  cola  fuerte  de  tajadas,     ^'  m^^ff- 
que  esté  bien  suelta  ,  tanto  quanto  dexe  lustrosa  la  Ilipcrhcie, 
y  se  le  puede  luego  sisar  encima ,  y  proceder  en  lo  demás 
como  se  ha  dicho  ;  y  aun  si  es  cosa  de  prisa  ,  se  le  puede 
dar  una  mano  de  barniz  de  aguarrás  bien  tirada  :  y  luego 
que  esté  mordiente  ,  que  será  en  breve  ,  irle  sentando  el  oro, 
y  lo  mismo  se  puede  hacer  en  qualquiera  materia  solida, 
como  hierro  ,  vidrio  ,  bronce  ,  &c.  sin  mas  aparejo  que  dar- 
le el  barniz ,  y  dorar  sobre  él }  y  lo  mismo  que  se  dice  del  ": 
oro  se  entiende  de  la  plata. 

Pero  si  se  ofrece  escribir  algunas  letras  sobre  cosa  pintada        Letras  de  oro  so- 
á  el  temple  ,  ó  á  el  fresco  ,  en  habiéndolas  dibuxado  ,  se  han    ^^^  ^^  Umj?le ,  ó/res' 
de  pasar  de  cola  de  retazo  caliente  ,  y  no  floxa  ,  y  sobre  ella     ^''' 
dar  el  barniz  ,  y  se  pueden  luego  dorar ;  y  supongo  que  to- 
do lo  dicho  es  por  abreviar ,  porque  también  se  puede  hac^r 
con  la  sisa  común ,  pero  es  mas  tardo  ,  y  el  barniz  de  agua- 
rrás es  mas  pronto  ,  pues  en  menos  de  medio  quarto  de  hora 
está  ya  hábil  para  dorar ,  y  la  sisa  ha  menester  por  lo  menos 
un  dia  en  invierno  ,  y  medio  en  verano. 

También  se  suele  ofrecer  en  tafetanes  ,  ó  lienzo  delgado        Labores  de  plata  ú 
hacer  algunas  labores  ó  letras ,  de  suerte  que  no  se  manche:    ^^^  ^°^^^  tafetán. 
lo  qual  se  hace  muy  fácilmente  con  una  sisa  á  el  temple  de        jj^^  áeltempit, 
cola  fuerte  de  retazo  ,  y  miel ,  ¡guales  cantidades ,  cubriendo 
con  dicha  sisa  lo  que  se  ha  de  platear  ,  ú  dorar ;  y  luego  que 
se  yele ,  ó  cuaje  ,  sentar  el  oro  ,  ó  la  plata  suavemente  con  el 
algodón  ,  sin  apretar ,  ni  estregar  hasta  que  esté  seco ,  y  en- 
tonces se  sacude  ,  y  esto  basta  ,  y  quando  mucho  ,  se  recor- 
tan con  un  pincel  de  punta  ,  y  el  color  del  tafetán  ;  y  si  fue- 
re sobre  lienzo  blanco ,  se  pueden  recortar  con  negro  de 
carbón  muy  bien  molido ,  desatado  con  goma  ,  pues  con 
tinta  de  escribir  no  conviene ,  porque  se  recalarla  en  el  lienzo. 


Y, 


§.    VII. 


a  que  hemos  dicho  de  la  sisa  al  alio  para  dorar  de  mate,  Modo  de  hacer  la 
será  bien  decir  con  qué  ,  y  cómo  se  hace.  Y  así  el  primero,  sisa  del  oUo  para  do- 
y  mas  común  modo  de  hacerla  es  de  colores  viejas,  que  son 
ios  desechos  de  las  colores  quando  se  limpia  la  paleta  ,  y 
mientras  mas  rancias  mejor ,  las  quales  se  han  de  poner  á  re- 
cocer á  la  lumbre,  en  una  escudilla  ,  ó  cazuela  vidriada , 
echándoles  un  poco  jde  secante  ,  quanto  se  baííen  ,  y  tomen 
xugo }  y  después  de  bien  recocidas ,  meneadas ,  y  estrujadas 

con  ' 


33< 


MUSEO   PICTÓRICO. 


con  alguna  cuchara  en  la  lumbre ,  apartarlas ,  y  en  sosegan- 
dose ,  colarlas  sobre  la  losa  por  tela  üe  cedazo  de  seda  bien 
tapida ,  ó  un  pañito  delgado  ,  y  exprimirle  bien  con  el  cu- 
'  ^  chillo}  y  después,  si  pareciere  remolerlas,  y  está  concluida 

la  sisa  :  y  se  advierte ,  que  ha  de  estar  bien  rala  ,  y  si  no  lo 
estuviera!  echarle  un  poco  mas  de  secante.,  porque  para  usar 
de  ella  no  se  ha  de  mojar  en  otra  coóa  mas  que  en  ella  mis- 
ma ;  y  e^i  estando  hecha ,  guardarla  en  una  cazuela  ,  ó  pu- 
chero vidriado  ,  tapándola  muy  bien  con  un  pap.i ,  poique 
no  reciba  polvo ,  ni  pelusa ,  que  todo  le  es  dañoso ;  y  para 
haberla  de  usar  no  es  menester  calentarla  ,  y  de  esta  suerte  se 
puede  conservar  mucho  tiempo. 
Oíro  modo  de  hacer  En  caso  de  no  haber  colores  viejas  ,  se  puede  hacer  de 

sisa  del  olio  para  do-     sombra  de  Italia  ,  albayalde  ,  y  ocre  claro  ,  con  un  poco  de 
rar,  o  patear.  azarcón  ,  muy  bien  remolido  todo  con  aceyte  de  linaza  ;  y 

después  todo  junto  hacerlo  una  tinta  ,  y  ponerlo  á  cocer, 
echándole  un  poco  de  secante,  quanto  se  cubra,  y  menearlo, 
y  que  se  recueza  bien ,  y  luego  está  hecha  la  sisa ,  y  no  es  me- 
nester colarla ,  sino  guardarla  bien  tapada ,  como  se  ha  dicho. 


Observaciones  ini' 
j)ortantes  para  los  es- 
tados de  armas. 


Nombres ,  y  mimC' 
ro  de  los  colores  en  los 
nobiliarios. 


Oí 


§.  VIII. 


Observación  para 
las  celadas  en  los  es- 
fudos. 


Observación  para 
las  coronas  en  los  es- 
cudos. 


"frécense  también  á  el  pintor  hacer  algunos  escudos  de 
armas ,  y  estos  los  dueños  no  siempre  los  dan  coloridos ,  sino 
dibuxados ,  ó  estampados ,  como  se  hallan  en  los  nobiliarios, 
o  como  los  dan  los  reyes  de  armas ,  quando  no  se  les  pide 
otra  cosa ;  y  para  esto  es  necesario  saber  el  estilo  que  en  esta 
materia  se  practica.  Y  así  lo  primero  es  de  notar ,  que  los 
•metales  no  son  mas  que  dos ,  oro ,  y  plata  :  los  colores  son 
■quatro  :  azul ,  que  llaman  blaii  :  á  el  roxo  ,  goles  :  á  el  ne- 
gro ,  sable  :  á  el  verde ,  sinoble  :  á  que  podemos  añadir  la 
■purpura  ,  que  se  trata  con  su  propio  nombre. 

Demás  de  esto,  no  puede  haber  color  sobre  color,  ni 
metal  sobre  metal :  solo  es  permitido  en  ,el  escudo  real  de 
Jerusalen  ,  que  tiene  la  cruz  de  oro  ,  sobre  campo  de  plata. 

Las  celadas  han  de  mirar  hacia  la  mano  derecha  del  es- 
cudo ,  porque  ninguna  puede  estar  frontera  ,  sino  es  de  varón 
libre ,  no  reconociente  superior.  Los  colores  de  loa  plumages 
han  de  imitar  á  el  color  ,  y  metal  principales  del  escudo. 

Si  por  timbre  se  pusiere  algún  animal ,  6  ave  ,  ha  de  ser 
el  mesmo  del  escudo  ,  habiéndolo  en  él.  Las  aves ,  animales, 
peces  ,  y  qualquier  instrumento  que  haya  en  el  escudo  ,  han 
-de  tener  la  frente  hacia  la  derecha.  Corona  no  la  puede  po- 
ner en  el  escudo,  si  no  varón  libre,  no  reconociente  supe- 
rior ,  sino  fuere  por  gracia  particular.  Coronel  pueden  poner- 
le los  Grandes ,  y  Títulos,  '..:\ 
n  '  Y 


)  /» i  I  B  R  o  íN  O  N  O.j  u  }¿ 


r>  n  ^ 


y.  últimani(?nt«íi;;pa(ía  significar  en  la  estanipa  los  colores^ 
y  metales  Qn  los  e$Gu,d;Os,  se  ha,ce.  ei)  la  forma  que  se  verá  en 
la  lamina  i  2.  donde. el  primer  escudo  A,  que  está  todo  el 
campo  punteado  ,  es  indicación  de  ser  de  oro.  El  segundo  B, 
que  esta  todo  blanco  ,  a  p Lita.  El  tercero  C  ,  que  tiene  las 
Imeas  atravesadas;,  tt  horizontales,  es  indicación  del  color 
azul.  El  quarro  D  ,.que  tiene  las.  líneas  á  plomo  ,  ó  pcrpepf- 
diciilares  á  el  horizonte  ,  es  índice  del  color  roxo.  El  quinto 
E,quo  tiene  las  .líneas  crui:adas  á  csquadra  ,  demuestra  ser 
njgro.  El  de  la  F ,  que  tiene  las  líneas  diagonales  ,  que  bar 
xau  del  lado  derecho  hacia  el  izquierdo  del  escudo  ,  es  indi- 
cación de  verde. ^1  <^Q\¿.  G  ,  que  tiene  las  lineas  diagonales", 
que  baxan  del  hdo  siniestro  del  escudo  hacia  el  derecl^o, 
demuestra  el  color  de  purpura ,  que  es  morado  carmesí,  lii 
deja  H,  demuestra  los  Veros  y  que. tocan  á  el  ilustre  apellido 
de  Yelasco ,,  los  quales  por  estax  rayados  á.  el  través ,  de- 
jnucstran  ser  azules,,  sobre  el  campo  blanco  ,  que  es  plata.  Y 
d  de  la  Y,  demuestra  también, la, forma  d<í  los  .4r/7;//;oj-  ne- 
gros sobre  campo  desplata.  '  •         .  v.^o   ; 


Colores ,  y  metales 
para  los  escudos ,  qué 
indicaciones  tienen  en 
la  estarupa. 


CAPITULO    XVI. 


,'■"     o    .J    '       :■•:•;    Li\\'.     \t?.    lí.ldO    C'/rij     •-•-    ,  oí.»..;  ■!::..' i 

^íanífactiira  .,  y  Secreto  de  'aligitnoS  de  los  colqne'SMarHjhÍÁ& 

les  giie.se. gastoJi^mM  Pintura.  .     -■ 


'.) 


■;■  'r.t   jij 


R,  .iVjTuq  ü  ,  x,.i\-ul&[íí  i.  .  ■  •  .  - -. 
azon  será  que  el  tiltramaro  sea  preferido  por  su  noble-^- 
za  ,  pues  desde  su  púraer  orlgen.ía  tiene  en  la.  preciosa  pie^ 
^¡í  .lapislázuli  de  que:6e  compone  ^i-cuya.  majQifac.tura  es;  en 
ésta,  .ün^nera.  Primeramente  se  ha, de  calcinar  Ja  .piedra  ,  esto 
es  ,  hacerse  ascua  viva.- jlfentro  Je  alguna  vasija  nueva  de. bar-? 
ro  ,  li  de  hierro.; Hecho.',estO i  se  ha  de  matar-,  ó  apagar  dea- 
tro  de  un  pAícl^:ro  mijevo  vidiiadoijen  vinagre  muy  fuerte^ 
tapándolo  muy  bien  ,  que  no  respire.  Después  se  ha  de  que? 
bvantác.en.un  almireack  hierro,  ú;de  póriido  ,  que  leysue- 
len  tener  bs  boticarios  y  y  quitarle ^toda  la  escoria  ,  ai  tuviere 
algona^Y  estando  ya  bien  molido  en  secó,  y. .pasado  por 
cegado,  ó  tamiz  delgado,  se,  molerá  en  losa  fuerte  de  Ja 
vihuela  con  aguardiente,  y  aceyte.  de  linaza^,  mitad,  y.mi-j 
tad,,  PiCon  aceyte.de 'jueces  sólo,Jiasta  que  esté  como,  el 
pensamiento.  .:..;   r.:^:  -/-::/.•  jí 

Luego  se  hace  una  pasta  ,  ó  pastel  de  tres  onzas  y  me- 
dia de  resina  ,  dos  onzas  de  almáciga  ,  otras  dos  de  trementi- 
na de  Venccia  ,  tres  onzas  de  pez  griega  buena ,  cinco  de 
cera  virgen ,  que  es  la  amarilla  de  toral ,  que  no  haya  ser- 
H^oiii.  II.  Vv  vi- 


^''eros  ,  qué  son  en 
los  escudos  de  armas. 

Armiños ,  cerno  son 
en  los  escudos. 


)i  ,  oicrasíliU 


Ultramaro  ,  cómo 
se  saca  del  lapislá- 
zuli. 


Pastel  para  el  ul- 
tramaro ,  cómo  y  de 
qué  se  hace. 


338  MUSEO   PICTÓRICO. 

vido  todavía ,  tres  onzas  de  aceyte  de  linaza  :  las  gomas ,  y 
el  almáciga  se  machacan  un  poco  ;  y  estas  ,  y  la  cera  se  der- 
riten primero  ,  y  después  se  echa  lo  demás. 

Estas  cantidades  se  entienden  para  una  libra  de  piedra, 
y  á  este  respecto  se  pueden  graduar  para  mayor ,  ó  menor 
cantidad  ,  las  quales  se  ponen  á  derretir  á  fuego  lento  ,  en 
la  forma  dicha  ;  y  en  estando  todo  incorporado  ,  y  me- 
neándolo muy  bien ,  para  ver  si  está  en  punto ,  se  echan 
unas  gotas  en  agua  fria  ;  y  si  se  caujan  luego ,  está  buena 
la  pasta  :  la  qual ,  quitándola  del  fuego ,  se  ha  de  colar 
por  un  paño  delgado ,  ó  tela  de  cedazo  i  y  dexandolo  so- 
segar hasta  que  no  humee ,  se  echa  en  agua  fria  ,  y  se 
va  recogiendo  ,  ó  uniendo  con  una  cuchara  ,  ó  espátula 
grande ,  para  reconocer  bien  el  punto  que  tiene ,  que  ha 
de  ser ,  ni  duro ,  ni  blando  ;  y  después  se  limpia  la  ca- 
zuela ,  y  se  vuelve  á  echar  en  ella  la  pasta  ,  y  se  pone  al 
fuego  lento  ,  y  en  estando  derretido  ,  se  le  echa  poco  á  poco 
el  ultramaro  ,  y  se  va  meneando  muy  bien  ,  hasta  que  to- 
do esté  incorporado  j  y  luego  se  aparta  ,  sin  dexar  de  me- 
nearlo ,  hasta  que  se  vaya  espesando  ,  porque  no  se  apose 
en  el  hondo. 
Ultramaro ,  cómo  Hecho  esto  ,  se  dcxa  estar  así   una  semana  ,  ó   mas, 

se sacadela j)Mta,ó    bien  tapado,  y  guardado  donde  no  reciba  polvo;  y  des- 
f-^^tel.  pues  se  mete  la  pasta  en  agua  tibia ,  y  de  allí  i  un  rato, 

que  haya  tomado  algo  de  calor  ,  se  le  va  apretando  ,  d 
estrujando  con  la  cuchara ,  ó  espátula  contra  los  lados  de 
■^  la  vasija  ,  que  será  una  aljofayna ,  ó  porcelana  ,  y  si  co- 

mienza á  salir  el  color ,  proseguir ;  y  si  no  ,  ponerle  a^ua 
mas  caliente ,  hasta  que  se  dé.  Y  se  advierte  ,  que  la  pri- 
mera tintura  que  sale  en  el  agua  ,  es  la  primera  suerte ,  y 
esta  se  aparta  en  una  vasija  vidriada  ,  y  en  aposandose  el 
color ,  se  va  decantando  el  agua  ,  hasta  que  el  color  que- 
de puro ,  y  seco ;  y  continuando  de  esta  manera ,  se  sa- 
can segunda  y  tercera  suerte ,  hasta  que  la  pasta  queda  sin 
mezcla  de  color  azul. 

De  este  secreto  puedo  asegurar  que  lo  tengo  experimen- 
tado á  la  letra  ,  y  que  sale  bien  :  solo  puedo  decir ,  que  de 
cada  onza  de  piedra  en  crudo  tasadamente  sale  poco  mas 
de  un  adarme  de  ultramaro ,  después  de  las  dichas  opera- 
ciones ,  sino  es  que  otro  tenga  mejor  mafia ,  ó  mas  for- 
tuna ;  pero  si  i  todos  sucede  así ,  yo  no  me  admiro  que 
se  venda  tan  caro. 
-•^rii 


Sí- 


s 


LIBRO   NONO.  339 

§.   II. 


iguese  ahora  el  modo  de  hacer  carmín ^no  y  aunque  yo  Carmin  rino,í-£;jMo 
no  lo  he  experimentado.  Para  lo  qual  se  ha  de  hacer  cantidad  se  hace. 
de  lexía  de  ceniza  de  encina ,  la  mejor ,  y  de  las  yerbas  so- 
sa ,  y  barrilla  ,  y  cociendo  estas  cosas  en  cantidad  de  agua, 
se  hará  tan  fuerte  ,  que  puesta  sobre  la  lengua ,  pique  mu- 
cho. Tomara'nse  pues  tres ,  ó  quatro  pucheros ,  ó  un  azum- 
bre de  dicha  lexía  ,  y  se  echarán  en  una  olla  nueva ,  la  qual 
se  pondrá  á  el  fuego  de  carbón  fuerte ,  y  en  estando  bien 
caliente ,  dentro  de  dicha  olla  se  pondrá  una  libra  de  tun- 
diduras ,  ó  retazos  de  escarlata  ,  grana  ,  ó  cosa  de  su  especie, 
é  irlo  infundiendo  poco  á  poco  con  un  palo ,  y  dexarlo  co- 
cer lentamente  ,  hasta  que  la  lexía  extraiga  bien  el  color 
de  las  dichas  tundiduras  ,  ó  retazos  :  y  para  reconocerlo, 
convendrá  sacar  un  retazo ,  y  después  de  exprimido  ,  meter- 
lo en  agua  fresca ,  y  si  no  le  queda  color  alguno ,  apartar 
del  fuego  dicha  olla  ;  y  si  todavia  se  le  reconoce  algún  co- 
lor ,  dexarla  cocer  mas ,  y  después  de  apartarda  ,  se  colará 
por  paño  de  cañamazo ,  o  manga  de  lienzo  no  muy  tapido, 
bañándole  primero  en  dicha  lexía. 

Después  se  ha  de  tomar  un  barreño ,  ó  lebrillo  vidria- 
do ,  donde  estén  preparadas  seis  onzas  de  alumbre  ,  bien 
desleído  en  otras  tantas  escudillas  de  agua ,  y  se  echará  de 
esta  lexía  poco  á  poco  á  la  tintura  del  otro  barreño ,  me- 
neándolo todo  muy  bien  á  una  mano ,  sin  dexarlo ,  hasta 
que  llegue  á  hacer  espuma  ,  y  entonces  dexarlo  ,  sin  echarle 
mas  de  la  lexía  de  la  piedra  alumbre ;  y  después  de  repo- 
sado ,  se  le  ha  de  echar  agua  caliente  en  abundancia ,  me- 
neándolo muy  bien  con  el  palo  ,  y  se  dexará  reposar  por  es- 
pacio de  una  hora  ,  ó  mas  :  y  quando  se  viere  todo  el  co- 
lor de  la  tintura  precipitado  abaxo  ,  y  el  agua  clara  encima, 
decantaráse  el  barreño  ,  hasta  que  salga  el  agua  clara  }  y  si 
todavia  tiene  el  agua  algún  color ,  se  le  echará  mas  de  la 
lexía  de  la  piedra  alumbre  ,  y  lo  que  quedare  abaxo  ,  se 
pasará  por  manga  de  lienzo  ,  como  se  dixo  antes  ,  pero  mas 
tapido ;  y  el  agua  que  saliere  ,  si  tiene  algún  color ,  se  ha  de 
volver  á  echar  en  la  manga ,  hasta  que  salga  clara ,  ó  no 
salga  ,  por  estar  ya  espesa  la  color  como  cola ,  y  entonces 
sacarla  de  la  manga ,  y  echarla  en  un  barreño  sin  vidriar, 
que  sea  bien  ancho  de  suelo  ,  y  le  cubra  un  dedo  ,  ú  dos  en 
alto  ,  y  dexandolo  á  la  sombra  ,  se  cortará  en  tejitas  con  un 
cuchillo ,  antes  que  se  seque ,  y  en  estando  ellas  desunidas, 
irlas  apartando  sobre  una  tabla ,  ó  un  amero  á  la  sombra, 
hasta  que  se  acaben  de  secar.  Algunos  añaden ,  para  darle 
Tom.  11.  Vv  a  cuer- 


340  MUSEO   PICTÓRICO. 

cuerpo  á  la  pasta  ,  un  poco  de  almidón ,  batiéndolo  con  ella, 
hasta  que  esté  muy  bien  incorporado.  Y  se  advierte  ,  que  á 
falta  de  las  tundiduras ,  ó  retazos  de  grana  ,  ó  escarlata ,  se 
puede  suplir  cada  libra  de  tundiduras  con  dos  onzas  de 
cochinilla. 

Otros  hacen  la  lexia  de  ceniza  de  sarmientos  dos  par- 
tes ,  y  una  de  cal  viva ;  y  de  esta  suerte  hacen  tres  coci- 
duras ,  después  las  juntan  ,  y  queda  una  sola,  que  ni  es 
muy  fuerte  ,  ni  muy  floxa  ;  y  de  esta  usan  para  dicho  efecto. 
Carmín  superfino  Pero  habiendo  de  hacer  carmin  superhno ,  como  el  de 

de  Venecia.  Venecia ,  se  tomará  un  azumbre  de  la  lexía  de  sarmien- 

tos ,  que  acabamos  de  decir ,  y  puesta  en  una  olla  nueva 
á  el  fuego  conveniente  para  que  cueza,  luego  que  empie- 
za á  hervir ,  se  apartará  de  la  lumbre ,  y  se  le  echará  den- 
tro libra  y  media  de  goma  laca ,  y  otro  tanto  de  grana, 
ó  cochinilla  en  grano  ,  lo  qual  estará  una  noche  en  efu- 
sión ,  meneándolo  de  quando  en  quando ,  ó  lo  mas  que 
se  pudiere  ,  y  á  la  mañana  se  colará  por  un  cañamazo ,  ex- 
primiéndolo muy  bien  ,  y  á  lo  que  saliere  se  le  echará 
de  la  lexía  ,  que  diximos  de  piedra  alumbre  ,  meneándolo, 
hasta  que  haga  espuma ,  y  después  echarlo  todo  dentro  de 
la  manga  de  lienzo  crudo  tapido  ,  para  que  en  ella  se  que- 
de el  color ,  y  vaya  saliendo  el  agua  ;  observando  en  lo 
demás  lo  que  se  dixo  en  la  antecedente  ,  salvo  ,  que  en 
Modo dehacerlan-     vez  de  hacer  tcjitos  de  la  pasta,  se  pueden  hacer  lante- 

tejíidas  dd  carmín.      juelas  ,  tomando  un  poco  con  la  punta  del  cuchillo  ,  y  sa- 
cudiéndolo sobre  un  papel  hasta  apurarlo. 

§.    III. 

Bermellón  mine-     Cjiguese  ahora  el  hermellon  ,  que  es  color  sumamente  útil 
lú,  dónde  se  halla.       y  necesario  para  la  pintura  ;  y  aunque  es  verdad  que  le  hay 
mineral ,  que  se  cria  en  las  minas  del  azogue  en  unas  ve- 
nas muy  relumbrantes ,  que  están  en   las  comisuras  de  las 
piedras  brutas ,  sin  embargo  es  mucho  mas  hermoso  el  ar- 
tificial ,  el  qual  se  compone  de  azufre  ,  y  azogue  ,  en  es- 
Bermellon  artifi-     ^a  forma  :  se  tomará  una  libra  de  azufre  ,  y  quebrantado 
c\ú,de  qué  se  campo-     en  menudos  pedazos,  se  echará  en  una  cazuela  nueva  vi- 
ne, y  su  manifactura,     driada  ,  la   qual   se  pondrá  á  lumbre   m^nsa ,  meneándolo 
con  un  palito ,  hasta  que  todo  esté  bien  derretido ;  y  en- 
tonces se  le  ha  de  ir  echando  poco  á  poco  con  un  pape- 
lito  encañonado  hasta  media  libra  de  azogue  ,  sin  cesar  de 
menearlo  ,  hasta  que  todo  esté  muy  igualmente  incorporado. 
Prevención  para     y  para  que  los  humos ,  que  son  muy  dañosos  ,  no  ofendan, 

que    .     je  i  ^^^  bueno  ponerse  una  cabeza  de  vidrio  ,  que  las  hav  he- 

liumos  del  bermellón,       ■,        ^     t      ^     ,  .  ,  ,     ,  .  '    .  '     , 

aii-indo  se  hace.  '^^  *  ^^  proposito ,  y  en  estando  todo  bien  mcorporado, 

apar- 


LIBRO    NQNO.      ir  341 

apartarlo  de  la  linribrc,  y  dexarlo  en'riar  :  lo  qiial  queda 
hecho  una  pasta  inuy  dura ,  y  será  menester  quebr^ir  la  ca- 
zuela para  sacarlo.  Hecho  esto ,  se  niolerá  h  pasta  lo  que 
baste  para  poderla  introducir  en  una  redoma  capaz  para  su 
cantidad  ,  y  después  se  ha  de  embarrar  toda  con  barro ,  y 
paja  ,  para  que  no  quiebre ,  y  se  caiga  ;  y  en  la  boca  se  le 
ha  de  poner  una  chapita^  de  hierro  ,  ó  latoncillo  ,  que  la  cu- 
bra bien ,  la  qual  también,  ha  de  estar  tomada  con  el  bar- 
ro,  y  en  el  medio  ha  de  tener  un  agujerito  del  tamaño  de 
una  lanteja  ,  para  que  por  este  respire  ,  y  también  se  pueda 
meter  un, alambre  de  hierro  del  gruesQ  que  baste  para  po- 
der menear  lentamente  k  pasta  ;  y  en  estando  enxuto  el 
barro  ,  se  pondrá'  la  redoma  entre  cenizas  con  ■  poco  rescol- 
do ,  de  suerte  que  esté  cubierta  hasta  el  cuello ,  y  después 
se  le  dará'  fuego  de  llama  á  las, cenizas  ,  pero  lento  ,  y  se  ve- 
ri que  comienza  primero  á  salir  por  el  agujerito  de  la  cha- 
pa una  virgulita  de  humo  negro  ,  después  blanco  ,  el  ter- 
caro  amarillo ,  y  el  quarto  roxo  j  y  en  viendo  esta  señal, 
apartar  de  presto  el  fuego ,  y  después  la  ceniaa  ,  y  última- 
mente apartar  la  redoma  ,  y  dexarla  en'riar  ;  y  en  estandolo, 
quebrarla  ,  y  se  hallará  el  bermellón  perfectísimo  :  y  se  ad- 
vierte ,  que  durante  el  fuego ,  se  ha  de  menear  la  pasta  de 
rato  en  rato  con  el  alambre  que  diximos.  Este  secreto  es 
admirable ,  y  puedo  decir  que  es  experimentado  á  la  letra. 


D 


§.  IV. 


igamos  ahora  del  AlbuyaUe  ,  que  es  el  pan  de  la  pin-  Alhayalde ,  cómo, 
tura  al  olio  ,  pues  sin  él  no  se  puede  pintar  ,  porque  ayu-  y  de  que  se  hace. 
da  á  todas  las  colores  para  graduar  los  claros  ,  carnes  ,  y 
paños  blancos.  Este  pues  se  hace  de  chapas  de  plomo  ^  no 
muy  gruesas ,  poniéndolas  sobre  unos  palos  atravesados  en 
alguna  vasija  de  barro  vidriada,  y  debaxo  cantidad  de  vi- 
nagre fuerte ,  pero  que  no  toque  á  ellas ,  y  después  tapar  muy 
bien  la  boca  de  la  vasija  con  una  tablita  ajustada ;  y  toma- 
da con  yeso,  y  por  espacio  de  un  mes,  se  pondrá  entre 
estiércol ,  para  que  participe  algún  calor  ,  y  al  cabo  de  es- 
te tiempo  descubrirla  ,  y  se  hallará  el  albayalde  en  las  cha- 
pas ,  y  en  el  suelo  de  la  vasija  ;  y  en  rayendo  lo  uno  ,  y 
recogiendo  lo  otro  ,  se  puede  repetir  la  misma  operación, 
hasta  que  el  plomo  se  apure ,  y  en  recogiéndolo  todo  la- 
varlo en  agua  clara ;  y  dexandolo  asentar ,  y  apurándole  el 
agua  ,  se  puede  echar  en  unas  xícaras ,  ó  vasijillas  vidriadas, 
que  hay  como  cubileteros  ,  y  se  harán  unos  piloncillos ,  co- 
mo los  que  vienen  de  Venccia  para  el  uso  de  la  pintura; 
y  si  se  hubiere  de  hacer  cantidad  grande ,  se  puede  tomar 

pa- 


542 


MUSEO   PICTÓRICO. 


Génnli  claro  ,  he- 
cho dd  albayalde. 


Azarcón ,  6  minio, 
hecho  del  albciyahk. 


para  ello  una  tinaja  vidriada ,  y  proceder  en  lo  demás  co- 
mo se  ha  dicho. 

Puédese  hacer  del  albayalde  génnli  claro  muy  fácilmen- 
te ,  poniéndole  á  quemar  en  pedazos  pequefíos ,  si  es  poco, 
sobre  la  paleta  de  la  lumbre  ;  y  si  es  mucho  ,  en  una  cazo- 
lita  vidriada  ,  y  luego  que  esté  bien  amarillo  ,  quitarlo  de  la 
lumbre  :  y  es  maravilloso ,  no  solo  para  paños  amarillos, 
sino  también  para  carnes  hermosas. 

También  se  puede  hacer  minio ,  ó  azarcón  del  alba- 
yalde ,  tomando  la  cantidad  que  se  quisiere ,  y  quebrantado 
meterlo  dentro  de  un  botecillo  de  vidrio  bien  tapado ,  y  em- 
barrado con  estiércol ,  y  tierra  de  alfareros  ,  y  de  este  modo 
se  pondrá  en  un  horno  de  vidrio  al  fuego  de  reberbero  por 
una  noche  ,  y  á  la  maiáana  quitarle  ,  y  dexarle  enfriar  ,  y  se 
hallará  el  minio  en  toda  perfección  ;  bien  que  yo  no  lo  he 
experimentado ,  y  se  podrá  hacer  la  prueba  en  horno  de  pan. 


N< 


S.  V. 


se  hace. 


Cardenillo ,  ó  ver-  X^  O  es  de  Omitir  la  manifactura  del  cardenillo  ,  que  en 
defe  ,  cómo  ,  /  de  que  algunas  partes  llaman  verdete  ,  el  qual  se  hace  de  chapas  de 
cobre  grandes ,  según  la  cantidad  que  se  quisiere  hacer ,  y 
se  ponen  con  mosto  que  esté  cociendo  ,  y  en  la  forma  que 
diximos  del  albayalde  ;  bien  que  la  vasija  puede  ser  algún 
barril ,  ó  cubo  de  madera  ,  y  bien  tapado ,  y  embarrado, 
dexarlo  estar  así  por  diez  dias ,  y  después  abrirlo ,  y  sacar 
las  láminas  ,  ó  chapas ,  rasparles  el  orin  verde ,  y  volverlas 
á  poner  una  y  otra  vez ,  haciendo  lo  mesmo  hasta  que  se 
consuman ;  pero  se  advierte ,  que  después  del  primer  ex- 
tracto ,  se  le  ha  de  añadir  siempre  un  poco  de  vinagre  fuer- 
te :  y  aun  otros  lo  hacen  con  solo  el  vinagre  en  la  confor- 
Otro  modo  de  hacer  midad  que  diximos  del  albayalde.  Después  se  junta  todo, 
y  con  vinagre  se  le  da  un  repaso  en  la  losa ,  y  hecho  una 
masa  blanda  ,  se  echa  en  unas  vexigas  de  vaca  ,  y  así  se  de- 
xa  secar ,  y  se  guarda. 

Otros  echan  gran  cantidad  de  limaduras  de  cobre  en 
vinagre  faerte ,  en  cantidad  que  las  cubra  bien  ;  y  puesto 
así  en  una  vasija  vidriada  ,  tapada  ,  y  embarrada  ,  lo  dexan 
entre  estiércol  por  quince ,  ó  veinte  dias ,  y  después  lo  ha- 
llan todo  convertido  en  cardenillo ;  y  si  le  ha  quedado 
algo ,  se  lo  apuran ,  y  guardan  lo  demás  como  se  ha  di- 
cho ,  y  sin  necesitar  de  molerlo ,  estando  todo  igualmen- 
te transmutado ,  que  sino  será  menester  añadirle  vinagre 
muy  fuerte  ,  y  después  de  revolverlo  todo  muy  bien  ,  vol- 
verlo á  tapar  ,  y  cubrir  como  se  dixo  ;  y  pasados  otros  quin- 
ce dias ,  abrir  la  vasija  ,  y  recogerlo. 


c¡  c, 


ardenillo. 


Otro  modo  de  hacer 
el  cardenillo. 


LIBRO   NONO. 


343 


Y  para  dar  fin  á  la  obra  ,  me  ha  parecido  hacer  me- 
moria de  la  Urchilla  j  color  morado,  y  de  pocos  cono-        Urchilla,/ j«jf<f- 
cido ,  y  excelente  para  iluminaciones ,  y  para  sombrear  al-    Hdadcs. 
gunos  dibuxos ;  y  aunque  pudiera  decir  su  manifactura  ,  que 
es  de  zumo  de  lirios  morados  ,  y  piedra  alumbre  ,  no  es 
mi  intento  ese  ,  sino  manifestar   una  transmutación   pcre-         Transmutación  de 
grina  que  ti^ne  ,  y  es  ,  que  echándole  en  vez  de  agua  agrio    '^  urchilla  en  carme- 
de  limón ,  se  transmuta  en  color  de  carmín ,  ó  de  sangre     •^'• 
de  drago ;  con  que  siendo  un  solo  color  ,  viene  á  ser  dos, 
y  de  ambos  se  puede  usar  para  iluminaciones ,  miniatu- 
ras ,  y  dibuxos. 


FIN. 


EL 


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wi'juq    '-!' 


JH 


/^    ] 


EL  PARNASO  ESPAÑOL 

PINTORESCO  LAUREADO. 


CON  LAS  VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 
y  ESTATUARIOS  EMINENTES 

ESPAÑOLES, 

aUE    CON   SUS   HEROYCAS   OBRAS 
HAN  ILUSTRADO  LA  NACIÓN: 

Y  DE  AQUELLOS  EXTRANGEROS  ILUSTRES 

QUE  HAN  CONCURRIDO  EN  ESTAS  PROVINCIAS, 
Y  LAS  HAN  ENRIQUECIDO  CON  SUS  EMINENTES  OBRAS; 

GRADUADOS 
SEGÚN   LA   SERIE  DEL   TIEMPO    EN  QUE  CADA  UNO  FLORECIÓ: 

TARA      ETERNIZAR     LA     MEMORIA     QUE  TAN     JUSTAMENTE 

SE    VINCULARON    EN    LA    TOSTERIDAD    TAN    SUBLIMES 

y  REMONTADOS    ESPÍRITUS. 

POR  DON  ANTONIO  PALOMINO  DE  CASTRO^ 

Y    V  £  L  A  S  C  O. 

TOMO  TERCERO. 

EN  MADRID: 


EN    LA    IMPRENTA    DE    SANCHA. 

ANO      DE      MDCCXCVI. 

Se  hallará  en  su  Librería  «n  la  calle  del  Lobo. 


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.1  V  o  X  D  D  CI  M  ;-  A 


347 

PRELUDIO  DE  ESTA  OBRA. 


ía  naturaleza  inconstante  de  las  cosas  terrenas ,  y  el  suc- 
cesivo  curso  de  los  tiempos  son  causa  de  que  aquellas  no 
permanezcan  en  un  estado ,  y  de  que  estos  borren  las  hutllas 
de  lo  sucedido.  Por  eso  advertidamente  los  antiguos  procu- 
raban perpetuar  la  memoria  de  aquellos  ínclitos  varones,  cu- 
yas hazañas  les  constituyeron  acreedores  del  inmarcesible  lau- 
rel de  la  Fama ;  ya  grabando  sus  efigies  en  los  escudos,  para 
animar  i  los  combatientes  que  seguian  su  exemplo  '  ;  ya 
colocando  en  los  atrios ,  y  fachadas  de  sus  mansiones  ,  en  de- 
bida custodia  ,  aquellos  mudos  simulacros  ,  para  que  su  me- 
moria ,  y  exemplo  estimulasen  á  los  presentes  á  la  imitación 
de  sus  mayores  2. 

No  de  otro  modo  en  este  tratado  pretendemos  delinear 
en  la  descripción  de  sus  vidas  las  etigics  de  los  eminentes 
ingenios  españoles ,  que  en  las  artes  del  dibuxo  se  aventaja- 
ron ,  y  ascendieron  á  la  cumbre  de  la  inmortalidad  por  algu- 
na de  las  veredas  que  felizmente  les  conducen  á  lograr  el  me- 
recido premio  de  sus  deliciosos  afanes ,  para  que  su  exemplo 
y  memoria  sirvan  de  estímulo  á  los  que  biguen  sus  huellas. 

Empresa  es  verdaderamente  ditieil  retroceder  en  la  veloa 
carrera  de  los  siglos ,  investigando  las  huellas  que  dexd  ,  sino 
del  todo  borradas  ,  desconocidas  la  repetición  de  los  sucesos. 
Por  esto  algunos  de  nuestros  eminentes  héroes  apenas  han 
dexado  la  memoria  de  su  nombre  desfigurados  ya  ios  vesti- 
gios que  los  constituyeron  inmortales  :  Otros  han  sido  mas 
íelices  ,  no  tanto  por  mas  conspicuos  ,quanto  por  mas  afor- 
tunados ,  habiéndoles  dispensado  la  suerte  la  aplicación  de 
algún  curioso  en  el  apuntamiento  de  sus  vidas ,  o  la  de  algún 
escritor  que  las  perpetuase  en  las  prensas.  > 

Por  eso  discurría  mi  cortedad,  que  no  hay  asunto  tan  di- 
fícil como  el  histórico  ,  porque  los  demás  dependen  de  las 
voluntarias  sutilezas  del  discurso  ,  ó  la  artificiosa  composi- 
ción del  ingenio  ;  pero  lo  historial  está  aligado  á  las  precisas 
puntualidades  del  hecho  ,  y  á  las  indefectibles  circunstancias, 
que  le  abonan  :  y  así ,  ó  ha  de  haber  instrumentos,  por 
donde  conste  tradición  invariable  que  lo  asegure  ,  ó  expe-r 
riencia  propia ,  que  lo  acredite. 

Tom.  ni.  Xx  2  ,  .Y 

.  •-  •         .    of> 

I     Ciypeum  argenteum    pondo       minantia  cerno,  ^¡rg.  Mn, 

centmn  trigiiita  octo  cum  Imagine  a     Perlege   dispositas   generosa 

Barchini  ^sdrtibalis.    Liv.    3J.   ab        per  atria  ceras,  üz-id.  Fast.  i. 

Urbe.  iEraque  tot  scripto  viventes  li- 

Ardentes  Clypeos  ,  atque  ota.       mias  c<ti&.  Stot.%.  in  Here.      tj 


348 

Y  como  á  esto  se  llegue  la  poca  ó  ninguna  aplicación  de 
nnestros  españoles  á  perpetuar  la  memoria  de  sus  naturales, 
se  hace  la  empresa  mas  diíicil.  ^  Qué  fuera  si  nuestra  fortu- 
na ,  ó  nuestra  desgracia  traxese  el  origen  de  nuestros  emi- 
nentes pintores  de  siglos  mas  remotos  ?  Pues  apenas  pasa  de 
dos  la  serie  de  sus  vidas.  Mil  arios  estuvo  sepultada  la  Pin- 
tura en  estas  provincias  de  Occidente ,  como  diximos  en  el 
tomo  primero ,  y  dice  en  sus  discretas  octavas  Pablo  de 
Céspedes  ' ,  sin  dexar  ni  aun  vestigio  leve  de  sí  misma  =; 
y  en  España  tardó  aun  doscientos  años  mas  en  convalecer, 
porque  la  preocuparon  cuidados  de  mayor  importancia  á  la 
religión  ,  y  á  la  patria. 

En  la  real  pública  librería  de  esta  Corte ,  que  á  bene- 
ficio común  está  manifiesta  á  expensas  de  su  Magestad  ,  Dios 
le  guarde  ,  hay  un  libro  manuscrito ,  que  es  la  exposición 
del  Apocalypsi ,  cuyas  misteriosas  visiones ,  é  historias ,  ó 
figuras  están  expresadas  de  pincel ,  cosa  tan  indigna ,  y  abo- 
minable en  el  arte  ,  que  no  se  pueden  mirar  sin  risa ,  ó  sin 
desprecio ,  en  que  se  califica  la  suma  impericia  que  había, 
especialmente  en  esta  arte ,  no  solo  en  estos  reynos ,  sino 
en  todas  las  provincias  de  Europa  ;  pues  estando ,  como  lo 
está  ,  dedicada  esta  obra  á  el  señor  Rey  D.  Fernando  el  Pri- 
mero el  año  de  1045.  es  claro  que  seria  lo  mejor  que  hu- 
biese en  Europa ,  pues  aun  dudo  que  dicha  pintura ,  tal 
qual ,  fuese  hecha  en  España  >,  donde  solo  comenzó  á  rena- 
cer en  tiempo  del  Señor  Rey  Don  Fernando  el  Quinto ,  lla- 
mado el  Católico ,  por  los  años  de  1500. 

Así  no  extrañará  el  curioso  que  esta  serie  histórica  no 
comience  en  los  años  antecedentes  ,  para  lo  qual  nos  ha  so- 
corrido un  manuscrito  de  don  Lázaro  Diez  del  Valle  ,  cria- 
do que  fué  del  señor  Felipe  Quarto ,  en  tiempo  de  don 
Diego  Velazquez ,  y  aficionadísimo  á  la  Pintura ,  en  cuyo 
obsequio  escribió  un  libro  traduciendo  de  Jorge  Vasari  las 
vidas  de  los  pintores  italianos ,  é  introduciendo  las  de  algu- 
nos españoles,  siendo  en  los  antiguos  de  estos  tan  diminuco, 
que  apenas  toca  lo  que  de  ellos  dicen  de  paso  Pacheco, 
Carducho  ,  Arfe  ,  y  Butrón  :  y  en  los  de  su  tiempo  tan  de- 
saliñado ,  como  no  era  de  la  profesión ,  que  ha  sido  menes- 
ter fundirlo  para  vaciarlo  ,  ademas  de  colocarlo  con  el  de- 
bido orden  succesivo. 

También  nos  ha  hecho  al  caso  la  curiosa  aplicación  de 
don  Juan  de  Alfaro  en  haber  recogido  varios  fragmentos 
de  Pablo  de  Céspedes ,  con  algunos  apuntamientos  de  su 

vi- 

1  ^pad  Pacheco  ,  lib.  de  Pict.  tigium    reliquisset.    Petron.    apud 

2  Ínter  quas  ,jcz7¿<:eí^rís'j  Pie-        Schef.  ^,  \, 
tura  ne  mínimum  quidem  sui  ves- 


349 
vida  ;  y  sobre  todo  la  de  Velazquez  ,  su  maestro  ,  tan  difusa, 
y  adornada  de  erudición ,  con  la  asistencia  de  su  hermano 
el  doctor  don  Hjnrique  de  Alfaro ,  que  sin  duda  debiera 
d.;  intentar  formar  un  libro  de  sola  ella ,  pues  habiéndola 
castigado  mucho  ,  quitándole  mas  de  otro  tanto  ,  bien  que 
se  le  han  añadido  otras  cosas ,  que  oí  á  Carreíío ,  y  á  otros 
antiguos ,  aun  ha  quedado  bastantemente  difusa. 

Con  esto ,  y  ios  referidos  autores ,  ayudado  de  la  pro- 
pia experiencia,  y  observación  de  muchos  años,  transmigran- 
do la  mayor  parte  de  España ,  e  informándome  de  los  hom- 
bres antiguos  de  la  profesión ,  se  ha  podido  formar  este  ca- 
tálogo de  nuestros  eminentes  españoles  en  estas  artes  ;  y  tam- 
bién de  aquellos  extrangeros  que  han  estado  en  España  ,  y 
la  han  ilustrado  en  sus  obras  :  en  que  prevengo ,  se  han 
puesto  sin  cuidado  sucesivamente  ,  atendiendo  solo  á  gra- 
duarlos ,  según  la  serie  en  que  florecieron  ,  con  poca  diferen- 
cia ,  como  en  el  tomo  primero ,  en  aquel  breve  resumen, 
según  ocurrieron  á  la  memoria  ,  dando  á  cada  uno  el  trata- 
miento con  que  en  la  estación  de  su  vida  fué  conocido  :  pues 
el  uso  ,  ó  abuso  cortesano  de  los  Dones  ,  que  en  otros  tiem- 
pos fué  particular  merced  de  los  Reyes  ^  ,  no  estaba  tan  es- 
tendido  ahora  cincuenta  años  como  al  presente.  Léanse  nues- 
tras historias ,  y  se  escandalizará  el  escrupuloso  de  ver  á  un 
conde  de  Castilla  Fernán  González  :  á  el  gran  capitán  Gon- 
zalo Fernandez  de  Córdoba  :  al  señor  Antonio  de  Leiva  ,  y 
otros  de  la  primera  nobleza  de  España ,  y  del  mundo ,  sin 
mas  ornato  en  su  nombre  que  la  sencilla  imposición  que 
recibió  en  el  sacro  bautismo.  Y  así  Pablo  de  Céspedes, 
Alonso  Cano ,  el  uno  racionero  de  la  santa  iglesia  de  Cór- 
doba ,  y  el  otro  de  la  de  Granada  :  Pedro  Pablo  Rubens, 
embaxador  i  estos  reynos ,  y  algunos  otros  de  conocida  ex- 
cepción ,  se  nombran  llanamente  sin  el  cortesano  epitecto 
del  Don  ,  porque  con  él  fueran  desconocidos ,  no  porque  no 
mereciesen  aditamentos  mas  gloriosos  ,  sino  porque  en  la  es- 
tación de  su  tiempo  no  estaba  en  estilo. 

Mengua  vergonzosa  parece  de  nuestra  nación  sacar  á 
la  pública  palestra  del  mundo  las  vidas  de  nuestros  eminen- 
tes artífices ,  de  los  qualcs  los  mas  han  vivido  en  suma  corte- 
dad ;  y  los  que  han  llegado  á  la  senectud  ,  han  declinado  á 
el  uhrage  de  la  laceria  ,  buscando  su  último  refugio  en  la 
piedad  de  los  hospitales  ,  quando  en  las  vidas  de  los  extran- 
g:ros  los  vemos  abundar  en  riquezas ,  y  quantiosos  vínculos, 
t-rminando  en  magnítícos  sepulcros,  y  honrosos  epitafios. 
Desventura  de  nuestro  clima ,  convertir  en  delito  la  natu- 

ra- 

1    Manuel Faria  en  e¡ discurs.  antes       dt  la  i.p.delEpit.dslaHht.Portug. 


350 

raleza  del  pais ,  y  en  cast'go  las  especiosas  qiialidadcs  del 
premio.  Por  eso  exclama  justamente  el  caballero  Carlos  Ri- 
dolri  en  la  vida  del  Ticiano  ,  que  fue  tan  favorecido  de  la 
fortuna  ^ ,  Felice  ctade  !  fortvnato  secólo  \  es  sentó  la  Fittu- 
ra  dalle  liberali  maní  de  Grandi  ¡n  cosi  gr¿ín  maniera  ri- 
conoscu'ita  !  Tanto  avenne  negli  anticpii  tcmpi  di  Alesan- 
dro  con  Apelle.  Porque  verdaderamente  en  tiempo  infeliz,  y 
malaventurado  clima  en  vano  se  desvelan  los  ingenios  en 
merecer  ,  si  los  astros  son  esquivos  en  influir!  No  está  pues 
la  desgracia  todas  veces  de  parte  del  que  ha  de  dar ,  sino  de 
parte  del  que  ha  de  recibir.  Y  si  en  este  superabundan  los 
méritos ,  se  encona  mas  la  ojeriza  de  la  fortuna ,  que  se  es- 
mera en  abatir  quanto  el  ingenio  procuró  sublimar. 

Yo  quedaré  gozoso  de  haber  dado  motivo  á  que  otros 
adelanten  este  asunto  ,  no  permitiendo  queden  sepultadas  en 
el  olvido  las  noticias  de  nuestros  mayores  ,  perqué  logren  al 
menos  el  honor  del  aplauso  en  la  memoria  de  la  posteridad, 
en  que  es  menester  advertir  ,  que  muchos  se  han  omitido, 
por  no  saber  de  ellos  mas  que  su  nombre  ;  y  también  ,  que 
para  ser  eminentes ,  y  dignos  del  laurel  de  la  fama  ,  no  es  ne- 
cesario que  lo  sean  en  todo  lo  que  abraza  la  facultad  de  la 
Pintura ,  basta  que  lo  hayan  sido  en  algo  ,  porque  lo  demás 
es  casi  im.posible  que  se  halle  en  alguno  con  igual  excelencia: 
porque  siempre  se  miran  unas  cosas  de  recto  ,  y  otras  de  obli- 
cuo ;  y  no  alcanza  la  vida  ,  ni  las  fuerzas  humanas  para  em- 
peño tanto.  Muchos  de  estos  eminentes  varones  han  sido 
venerables  en  la  virtud  ,  y  de  una  vida  exemplar  ,  é  irrepre- 
hensible ;  pero  no  es  mi  ánimo  se  le  dé  á  este  tratado  mas 
crédito  de  lo  que  permite  la  sencilla  relación  de  lo  histó- 
rico. Vale. 


NO- 

1     Cevolkr  Cario  RiJotfi ,  pag.  i66.  part,  i. 


35^ 


NOTICIAS, 

ELOGIOS ,  Y  VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Y  ESCULTORES  EMINENTES 

ESPAÍÍOLES, 

I 

ANTONIO  BEL   RINCO N,  P I NTO  R. 


jf^r 


,ntonio  del  Rincón  no  nos  dexó ,  por  la  injuria  de  los 
tiempos ,  mas  testimonio  de  su  etninente  habilidad  en  aquel 
dichoso  oriente  de  esta  arte ,  que  la  calihcacion  de  haber  sido 
Pintor  de  Cámara  del  invictísimo  Señor  Rey  Don  Fernando 
el  Católico ,  de  que  se  infiere  sería  lo  mas  adelantado  de 
aquel  siglo.  Que  si  bien  duraba  todavía  en  estos  reynos  la 
manera  bárbara  inculta  de  la  pintura  antigua  ,  no  obstante 
comenzaba  á  renacer  con  la  comunicación  de  las  fértiles  re- 
giones de  Italia ,  cuyas  eminentes  obras  se  difundían  ya  por 
estas  provincias.  Y  se  tiene  por  cierto ,  que  en  Rom.a  apren- 
dió Rincón  esta  facultad ,  y  que  son  de  su  mano  las  pinturas 
del  retablo  antiguo  de  la  iglesia  parroquial  de  Robledo  de 
Chabela ,  villa  del  arzobispado  de  Toledo.  Y  también  en  la 
iglesia  de  san  Juan  de  los  Reyes  en  dicha  ciudad  los  dos  re- 
tratos de  los  Reyes  Católicos  Don  Fernando ,  y  Doña  Isabel: 
como  también  otros  muchos  en  los  sitios  reales  de  esta  cor- 
te ,  y  de  la  ciudad  de  Granada  ,  sin  los  que  perecieron  en  el 
incendio  del  palacio  real  del  Pardo  el  año  de  1 608. 

Fué  Antonio  natural  de  Guadalaxara ,  y  tan  estimado 
de  aquel  gran  Rey ,  que  le  hizo  merced  del  hábito  de  San- 
tiago ,  y  Ayuda  de  su  Real  Cámara ,  en  atención  i  su  no- 
bleza ,  virtud  ,  y  eminente  habilidad  :  circunstancias  todas, 
que  le  constituyen  acreedor  de  este  lugar ,  como  sugeto  el 
mas  conspicuo ,  antiguo  ,  y  condecorado  ,  que  hallamos  des- 
de la  restauración  de  la  Pintura  en  estos  reynos.  Murió  en 
servicio  del  Rey  en  dichos  empleos  por  los  años  de  mil  y 
quinientos ,  y  á  los  ciucuenta  y  quatro  de  £u  edad ,  no  se 
sabe  donde. 


Antonio  del  Rincón, 
Pintor  deCanmra  del 
Señor  Rey  Don  Fer- 
nando el  LatClico. 


Tinturas  de  su  ma- 


no. 


Fué  Caballero  de 
la  Orden  de  Santia- 
go ,y  Ayuda  de  Cá- 
mara del  Rey. 

Su  muerte  año  de 
1500. 


VI- 


353         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


II. 

VIDA  DEL  TORRIGIANO  ,  ESCULTOR. 


Torrígiano ,  natu- 
ral de  Jt'lurencia, 


El 


Mieael  Angtl ,  su 
eminencia  ,  y  estima- 
ción del  Gran  'Duqiie. 


Genio  alti-vo  del 
Torrígiano. 


\  ' 


Riña  que  tuvo  el 
Torrigiano  con  Mi' 
cíiel  Ángel. 


Fuese  fugitivo  a 
Roma  ,  donde  mani- 
Jestó  su  haüilidad. 

Sienta  plaza  de 
soldado  ,  en  que  se 
j  orto  con  gran  "valor. 


d  Torrigiano  Torrigiani ,  nombrado  así  del  Vasar!  ^ ,  fué 
natural  de  Florencia,  y  escultor  insigne,  y  tan  estudioso,  que 
era  uno  de  los  muchos  que  acudian  para  este  efecto  en  aque- 
lla célebre  academia  del  palacio ,  y  jardin  del  magnífico  señor 
Lorenzo  de  Mediéis,  Gran  Duque  de  Florencia,  y  Toscana, 
de  cuyo  célebre  estudio ,  ya  en  las  estatuas ,  y  relieves  mas 
insignes ;  ya  en  los  dibuxos ,  y  pinturas  mas  selectas ,  salieron 
los  mas  seíialados  ingenios  de  aquel  fértilísimo  clima  ,  y  bien 
afortunado  siglo.  Entre  los  quales  sobresalían  Mieael  Ángel 
Bonarrota  ,  y  el  Torrigiano  ,  escultor  :  pero  este  de  tan  des- 
mesurado ,  y  presuntuoso  genio,  quanto  el  otro  de  modesto, 
y  apacible  trato ,  acompariado  de  grande  aplicación  á  el  estu- 
dio ,  y  tan  superior  adelantamiento  en  todas  las  tres  artes, 
que  con  justa  razón  usurpaba  Bonarrota  los  primeros  aplau- 
sos de  todos,  y  desfrutaba  la  mayor  estimación  del  Gran  Du- 
que acompaííandola  con  dádivas  ,  y  premios  magníficos. 

Era  el  Torrigiano  tan  altivo ,  que  no  se  contentaba  con 
ser  eminente ,  sino  que  quisiera  ser  único ;  no  por  la  ambición 
virtuosa  del  saber,  sino  por  la  hinchazón  viciosa  de  dominar. 
Y  así  sucedía ,  que  en  viendo  alguna  cosa  que  los  demás  exe- 
cutaban ,  ó  k  borraba  ,  ó  la  deshacía ,  afectando  corrección ,  y 
magisterio  :  siguiéndose  á  esto  grandes  quimeras ,  que  acom- 
pañaba con  vituperosas  palabras ,  y  obras.  Y  como  en  Mi- 
eael Ángel  había  mas  abundante  materia  en  que  cebar  su  ra- 
biosa envidia  ,  trabó  con  él  vn  día  tal  contienda  ,  que  vinien- 
do á  las  manos ,  le  dio  á  Mieael  tal  puñada  en  las  narices, 
aunque  otros  dicen  que  fué  con  un  tintero  de  piedra  ,  que  se 
las  desbarató ,  dexandole  señalado  para  toda  su  vida  ,  como 
nos  lo  manifiesta  su  retrato. 

De  esta  demasía  se  díó  tan  justamente  por  ofendido  el 
Gran  Duque ,  que  á  no  haberse  á  toda  diligencia  escapado  á 
Roma  el  Torrigiano  ,  hubiera  experimentado  bien  a  su  costa 
su  indignación.  Llegó  pues  á  Roma  á  tiempo  que  el  Papa 
Alexandro  Sexto  hacía  obra  en  el  palacio  de  Torre  Borgia, 
donde  el  Torrigiano  se  introduxo ,  y  executó  con  grande 
acierto  varías  cosas  de  Estuco.  Después  ofreciéndose  la  guerra 
del  Duque  Valentín  contra  la  Romanía  ,  alentado  de  otros 
paisanos ,  y  amigos  suyos  ,  se  transformó  de  escultor  en  sol- 

da- 


A'^ 


1     Giorgio  Vasari  primo  volume  de  la  3.  parte. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      353 

dado ,  en  que  se  portó  grandemente  aquel  espíritu  verdade- 
ramente belicoso.  Y  lo  mismo  hizo  con  Paulo  V'itelli  en  la 
guerra  de  Pisa  ,  y  con  Pietro  do  Medici  se  halló  también  en 
el  asedio  del  Garilhno ,  donde  adquirió  la  insignia ,  y  re- 
nombre del  valiente  Alférez  Torrigiano.  Finalmente ,  cono- 
ciendo ,  que  aunque  lo  mereciese  ,  no  llegaba  á  obtener  el 
grado  de  capitán  ,  que  mucho  anhelaba  ,  y  que  en  la  guerra 
no  habia  adelantado  nada,  habiéndose  aventurado  mucho} 
antes  sí  habia  perdido  el  tiempo,  y  el  curso  de  su  facultad ,  se 
volvió  á  exercer  la  escultura,  é  hi|0  algunas  piezas  pequeñas 
de  marmol,  y  bronce,  para  diferentes  mercantes  ílorentines, 
que  hoy  se  ven  en  dicha  ciudad  en  casas  particulares ;  y  tam- 
bién algunos  dibuxos  hechos  con  gran  valentía,  y  magisterio. 

Fué  después  de  esto  conducido  de  dichos  mercantes  á 
Inglaterra ,  donde  hizo  para  aquel  Rey  diferentes  cosas  de 
marmol ,  bronce  ,  y  madera  ,  en  oposición  de  otros  grandes 
artíticcs  ,  quedando  el  Torrigiano  superior  en  todo  ,  en  que 
interesó  tanto  caudal ,  que  á  no  haber  sido  tan  desbaratado, 
y  soberbio  ,  pudiera  haber  pasado  una  vida  feliz  ;  pero  la 
misma  viveza ,  y  altivez  de  su  espíritu  ,  no  le  permitían  so- 
siego ,  ni  moderación  en  cosa  alguna. 

Después  fué  conducido  á  España ,  donde  hizo  muchas 
obras ,  que  están  esparcidas  en  diferentes  lugares  con  grande 
estimación  ,  y  especialmente  en  Granada  ■,  donde  se  tiene  por 
cierto  ser  de  su  mano  un  medio  relieve  ,  que  está  sobre  la 
puerta  de  la  torre  en  aquella  santa' iglesia  ,  donde  pretendió 
la  obra  de  las  urnas ,  ó  sepulcros  de  los  Reyes  en  aquella  real 
capilla  :  para  cu  va  oposición  hizo  aquella  célebre  figura  de  la 
Caridad  ,  de  mas  de  medio  relieve  ,  del  tamaño  del  natural, 
que  está  en  dicha  iglesia  hacia  los  pies  á  el  lado  del  evange- 
lio ,  que  verdaderamente  parece  de  Micael  AngcL  Y  también 
es  de  su  mano  un  Ecce  Homo  ,  que  está  sobre  el  postigo  de 
los  abades  en  dicha  .santa  iglesia.  Y  tienese  también  por  cier- 
to serlo  las  liguras  de  medio  relieve  del  natural ,  que  están  en 
la  portada  en  la  puente  de  Córdoba ,  aunque  ya  muy  roba- 
das ,  por  lo  deleznable  de  la  piedra ,  y  la  injuria  del  tiempoé 

Finalmente  .pasó  á  Sevilla  ,  donde  hizo  pie  ,  y  executó 
un  crucifixo  de  barro  ,  cosa  estupenda  ,  que  hoy  está  en  el 
monasterio  de  Gerónimos ,  fuera  de  aquella  ciudad  ;  y  un 
san  Gerónimo  con  el  león  ,  cosa  maravillosa.  Y'  últimamente 
hizo  entre  oüas  cosas  uru  imagen  .de  nuestKA  Señora  con  su 
hijo  precioso  en  los  brazos ,  tan  bella  ,  que  habiéndola  visto 
cierto  gran  Señor ,  que  á  la  sazón  moraba  en  Sevilla ,  le  man- 
dó hacer  otra  ,  ofreciéndole  remunerársela  quanto  quisiese. 
Hízoia  pues  el  Torrigiano  ,  que  según  las  promesas  del  Du- 
que ,  esperaba  quedar  rico  para  toda  su  vida.  Mas  el  tal  Se- 
Tom.  UL  Yv  ñor, 


"Dexa  la  Milicia, 

y  se  vuelve  U  la  Es- 
cultura. 


Pasa  d  Inglaterra, 
donde  practicó  su  fa- 
cultad. 


Pasa  á  Esfaña, 
donde  también  ¿xerci- 
ta  su  facultad. 


Obras  que  hizo  en 
Andalucía. 


Últimamente  pasó 
d  Sevilla ,  y  obras  que 
allí  executó. 


Caso  desgraciado 
que  le  sucedió  con  un 
gran  Señor. 


354        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

ñor  ,  habiéndola  recibido ,  y  celebrado  mucho ,  le  envió  á 
otro  dia  dos  mozos' cargados  de  dinero,  todo  en  maravedises, 
que  entonces  habia  muchos  en  Andalucía  ,  y  aun  hoy  hay 
bastantes.  El  Torrigiano  que  vio  tanto  dinero ,  y  estrañó  la 
calidad  de  él  >  llamó  á  un  paisano  suyo  ,  que  tenia  compre- 
hension  de  las  monedas  de  España ,  y  de  Itaha  ,  que  le  dixe- 
se  á  qué  cantidad  correspondía  aquella  suma  en  su  tierra  ,  y 
se  halló  ,  que  apenas  llegaba  á  treinta  ducados  :  con  lo  qual, 
el  Torrigiano  atribuyenüolo  á  befa  ,  y  escarnio ,  se  fué  colé- 
rico á  casa  del  Duque  con  una  hacha,  é  hizo  pedazos  la  ima- 
gen,  la  qual  era  del  tamaño  del  natural}  porque  una  mano, 
que  se  libró  del  estrago ,  y  anda  vaciada  entie  los  modelos 
de  los  pintores ,  aplicándola  á  el  pecho ,  para  dársela  á  el  ni- 
ño, es  de  dicha  ehgie,  y  del  tamaño  del  natural ,  cosa  supe- 
rior, y  le  llaman  la  JVlano  de  la  Teta  :  y  aun  también  la 
cabeza  de  la  \  irgcn,  y  el  niño  ,  permanecen  entre  los  pinto- 
res. El  Duque  pues  teniéndose  por  agraviado  de  semejante 
exceso  ,  dio  cuenta  á  el  santo  Tribunal  de  la  Inquisición  ,  ca- 
lumniando de  herege  á  el  Torrigiano.  Lo  cierto  es,  que  la 
acción ,  y  habiendo  venido  de  Inglaterra  ,  aunque  entonces 
no  estaba  allí  tan  declarada  la  heregia  ,  junto  con  otros  des- 
varios de  su  genio  ,  eran  vehementes  indicios.  Pero  no  sé  yo 
si  el  Duque  cumplió  en  lo  uno ,  ni  en  lo  otro  con  las  leyes 
de  gran  Señor  ,  ni  aun  de  caballero  :  por  cuya  razón ,  y  por 
«er  español ,  no  le  nombro }  y  mas  con  un  extrangero  ,  hom- 
bre eminente ,  y  de  genio  altivo ,  cuyo  furor  le  precipitó, 
herido  del  desprecio  de  su  obra  ,  á  quien  tuvo  por  objeto  su 
intrepidez,  prescind.endo  de  la  representación  que  tenia. 

El  saato  Tribunal ,  substanciada  la  causa ,  con  tan  malos 

visos  ,  y  con  un  contrario  tan  poderoso ,  después  de  larga 

prisión  ,  le  sentenció  á  muerte  ignominiosa.  Lo  qual  entendi- 

Muerte  desastrada     do  por  el  Torrigiano  ,  que  ya  se  hallaba  poseído  de  una  pro- 

del  Torrigiano.  Mno     fundísima  melancolía  ,  dio  en  no  comer,  ó  por  industria  ,  ó 

I  5^**  por  desgana  ,  y  de  esta  suerte  murió  infelizmente  en  la  cárcel 

de  la  Inquisición  de  dicha  ciudad  de  Sevilla  por  los  años  de 

mil  quinientos  y  veinte  y  dos ,  y  á  los  cincuenta  de  su  edad, 

con  poca  diferencia.  O  fuerza  de  un  destino  infeliz ! 

IIL 


Sentencia  del  san- 
to  Tri tunal  contra  el 
Torrigiano 


JULIO  V  ALEXANDRO  ,  PINTORES. 


u. 


o  he  querido  pasar  en  silencio  la  noticia  que  encontré 

en  unos  papeles  curiosos  de  estos  dos  ínclitos  varones  Julio, 

y  Alcxandro  ,  pintores  eminentes  ,  aunque  la  haya  de  sugerir 

'^    i''.  con 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       355 

con  elclésalmo ,  que  me  la  deparo  el  acaso ;  pero  lo  señalado 
de  sus  obras  les  constituye  dignos  de  este  iugnr ,  aunque  su 
naturaleza  no  se  sabe  :  bien  que  se  presume  con  gran  funda- 
mento fueron  italianos ,  así  por  lo  poco  práctico  de  sus  nom- 
bres en  estas  provincias ,  como  porque  aprendieron  el  arte  de 
la  pintura  en  Rema ,  en  la  escuela  de  Juan  de  Udine ,  discí- 
pulo de  Rafael  de  Urbino  ;  y  de  allí  fueron  llamados  por  el 
invictísimo  íüeííor  Emperador  Carlos  Quinto  para  pintarlas 
bóvedas,  salones,  pasillos,  miradores,  y  otros  sitios  de  la 
casa  real  de  la  Alhambra  de  "Granada ,  sin  duda  por  informes 
de  Alonso  Beauguete ,  quien  había  estado  allá,  lo  que  hicie- 
ron con  tan  superior  gusto ,  y  excelencia,  que  habiendo- 
las  yo'  visto  ,  y  admirado  mucho  el  año  de  mil  setecien- 
tos y  doce  ,  deseé  notablemente  saber  su  artífice ,  y  nun- 
ca lo  pMeconseguii',  hasta  que  lo  encontré  en  dichos  pape- 
les-,'de  que  tuve  gran  complacencia ,  como  también  de  que 
ellos^  n'íismos  pintaron  las  célebres  casas  de  Cobos  ,  secretario  O.ras  de  Juho  , y 
qué  fué  de  dicho  SeñOr  Emperador  Carlos  Quinto,  en  la  ciu-  -^^'-''^"  '"■ 
dad  de  Ubeda ,  del  reyno  de  Jaén ;  y  especialmente  la  del 
hospital  de  Santiago  en  dicha  ciudad,  sin  otras  muchas  obras. 
Y  también  las  que  habia ,  y  conocí  yo  en  las  casas  del  Exce- 
lentísimo Señor  Duque  de  Alba  en  esta  Corte,  y  las  quehoy 
permanecen  en  el  célebre  alcázar  de  la  villa  de  Alba  de  Ter- 
mes ,  aunque  no  todas  son  iguales,  porque  dcbid  de  pin- 
tar algunas  piezas  algún  discípulo  suyo.  Y  tienese  tam- 
bién por  cierto  ,  que  las  célebres  pinturas  de  Mérida  en  los 
aqüeductos  son  también  de  mano  de  Julio,  y  Alexandro,  Vohteronse á íta- 
los quales  se  volvieron  á  Italia  ,  donde  murieron  sobre  los  ít'a ,  y  a!h  mun'a-on. 
años  de  mil  quinientos  y  treinta  :  hace  también  mención  Sümucrteanoi^^o. 
de  ellos  Pacheco  ,  en  su  tratado  de  la  .Pintura  ^ //¿^.^ 
cap'.'2f  con  grandes  elogios.      f-í  ñ  .  s  .  h  v.\?.  ,v.   •:  •.''.  ••"> 

1  ^f-pv       I  V. 

.  -í:  "^1  1-;   ■         •         ;,  

A  LON'  SO  BERRUG  UE  TE,  PIN  TO.Jl;, 

!  ./u  vÍj  h  ■  Escultor ,  y  Arq^uitecto.  o  ó 

loftso  Berrngiiete  ,  natural  de  Paredes  de  Navá  ,  lugar        Bemigufte ,  gran 
cercano  á  Valladolid  ,  pasó  á  Florencia  ,  donde  curso  las  ar-    pintcr ,  miutor  ,y  ar- 
tes;dé  la  Pintura  ,  Esíültura  , y  Arquitectura  en  la  escuela     quineto. 
del  gran  Micael  Arígél ,  en  compañía  de  Ajndrea  del  Sarco, 
Bachio-'Bandineló  i'y  otros  ';  y '  después  paso  á  Roma  á  es^ 
tudiar'en  aquellos  célebres  vestigios  de  la  antigüedad  ,  donci» 
examinó  ,  é  inquirió  tan  de  veras  la  proporción  ,  y  simetría 
de  los  cuerpí)s  hurnanos ,  que  fué  de  los  primeros ,  que  la 
traxerbn.,  y  enseiwí)n.en  España,  no  obstante  que. a  los  pritir 
Tom.  ///.  Yy  2  ci- 


Obras  de  Berru- 
¿urte. 


Obra  maravillosa 
del  monte  Tabor  de 
mano  de  Bermguete. 


Mayorazgo  ,  que 
fundó  Berniguete. 


Merced  de  Ayuda 
de  Cámara  á  Berru- 
gu  ete. 


2^6        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

cipios  hubo  opiniones  contrarias  ' ;  porque  unos  aprobaban 
la  simetría  de  Pomponio  Gaurico  ,  que  era  de  nueve  rostros: 
otros  la  de  un  maestre  FiÜpo  de  Borgoña ,  que  añadió  un 
tercio  mas  :  otros  la  de  Durero ;  pero  al  tin  venció  Berru- 
guete ,  mostrando  las  obras  que  hizo  tan  raras  en  estos  rey- 
nos  ,  como  fueron  el  retablo  de  san  Benito  el  Real  de  Valla- 
dolid  ,  y  el  de  la  Mejorada  en  pintura  ,  escultura  ,  y  arqui- 
tectura ,  porque  en  todas  tres  artes  fué  eminente  j  y  el  medio 
coro  de  sillas  del  lado  de  la  epistola ,  con  historias  de  medio 
relieve  de  la  Sagrada  Escritura  en  la  santa  iglesia  de  Toledoj 
como  también  el  trascoro ,  donde  executó  la  célebre  historia 
de  marmol  del  monte  Tabor ,  todo  hecho  de  una  pieza  ,  que 
es  una  admiración  ,  y  el  mas  clásico  testimonio  de  su  emi- 
nente ingenio ,  y  habilidad. 

También  son  de  su  mano  los  caxones  del  archivo  de  di- 
cha santa  iglesia  ,  cosa  muy  singular.  También  la  portada 
que  sale  á  el  claustro  hacia  los  pies  de  la  iglesia.  La  santa 
Leocadia  de  la  puerta  del  Cambrón  por  la  parte  de  adentro; 
y  el  san  Eugenio  de  la  de  Visagra  en  dicha  ciudad ,  donde  hay 
otras  muchas  obras  de  su  mano  de  todas  las  tres  artes  ,  por- 
que en  todas  fué  eminentísimo  ;  y  así  fué  Pintor  de  Ca'mara, 
y  maestro  mayor  de  las  obras  reales  del  invictísimo  Señor  Em- 
perador Carlos  Quinto  ,  y  su  Ayuda  de  Cámara  =.  Y  valió 
tanto  este  ilustre  varón  por  su  industria ,  que  compró  el  lugar 
de  la  Ventosa,  cerca  de  Paredes  de  Nava,  y  otras  muchas  ren- 
tas ,  con  que  dexó  fundado  el  mayorazgo ,  que  hoy  vive  titula- 
do, como  diximos  en  el  tomo  primero  3.  Y  por  sus  muchas,  y 
aventajadas  partes ,  le  honró  el  Señor  Emperador ,  y  Rey  de 
España  Carlos  Quinto  con  la  llave  de  su  Ayuda  de  Cámara, 
oficio ,  que  le  sirven  caballeros  cruzados ,  ó  muy  notorios, 
en  atención  ,  sin  duda ,  á  lo  que  sirvió  á  su  Magestad  en  la 
fábrica  de  los  palacios  de  Madrid ,  el  Pardo ,  y  Alhambra  de 
Granada.  Y  con  razón  por  cierto  ,  porque  fué  hombre  de  es- 
píritu sublime  ,  y  en  todas  las  tres  artes  tan  eminente  ,  como 
sí  en  cada  una  sola  hubiera  empleado  todo  su  estudio.  Y  so- 
bre todo  por  haber  sido  el  primero  que  acabó  de  extinguir  en 
España  la  manera  bárbara  ,  é  inculta  que  en  todas  tres  artes 
había  :  Que  si  en  la  Pintura  no  son  sus  obras  tan  notorias, 
fué  porque  la  ocupación  en  las  otras  artes  fué  tan  continua, 
que  no  le  dieron  lugar  á  explayarse  en  las  de  la  Pintura ;  pe- 
ro aun  duran  algunas  de  su  mano  en  su  casa  del  dicho  lugar 
de  la  Ventosa ,  hechas  con. singular  primor.  Y  así  le  debe- 
mos los  profesores  de  estas  facultades  itüUQítal  gratitud ,  y 

*;i'  ;;i    ,,.:■;;  ,-  Es- 


I     Juan  de  Arfé  var.   comm. 
lib.  3.  tic.   I.-^'i'  5J»lt; 


2  Butrón  disc.  ij.  fol.  lai. 

3  Lib.  4.<;ap.  9.  §.  4. 


l  l.    .t\.v  Jk. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       257 

España  el  inmarcesible  laurel  de  la  Fama ,  pues  empleó  sus 
lucidos  desvelos  en  honor ,  y  benclicio  de  la  nación  española. 
Murió  en  Madrid ,  siendo  de  crecida  edad  ,  por  los  años  de 
mil  quinientos  y  quarenra  y  cinco. 

V. 


ANTONIO  FLORES,  PINTOR. 


n 


'c  Antonio  Flores ,  eminente  pintor ,  no  nos  ha  dis- 
pensado la  injuria  de  los  tiempos  mas  noticia  que  haber  sido 
contemporáneo  de  Maese  Pedro  Campaña ,  y  de  iguales  cré- 
ditos ,  y  ambos  flamencos ;  bien  ,  que  es  el  Flores  oriundo 
de  España.  Floreció  también  en  Sevilla ,  donde  dexó  obras 
eminentes,  y  murió  mozo,  mucho  antes  que  el  dicho  Cam- 
paña en  dicha  ciudad  ,  por  los  años  de  mil  quinientos  y  cin- 
cuenta. 

VI. 
FERNANDO  GALLEGOS,  PINTOR. 


F 

X    c 


Stt  muertí  año  de 
ÍS4S- 


Sus  oirás ,  y  muir- 
te en  Sevilla  ,  ano  de 
1550. 


ernando  Gallegos ,  aatural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de 
Salamanca,  fue  pintor  insigne,  y  de  la  escuela  del  grande  Al- 
berto Durero  :  no  se  sabe  si  aprendió  del  mismo  Alberto  en 
Alemania  ,  ó  si  aquí  aprendió  de  algún  discípulo  suyo ,  pues 
no  hay  noticia  efectiva  de  que  Alberto  estuviese  en  España; 
pero  sí  de  que  en  ella  hay  innumerables  pinturas  de  aquella 
misma  casta  suya  ,  especialmente  en  iglesias  ,  tabernáculos  ,  y 
capillas  antiguas  ,  y  algunas  con  gravísima  presunción  de  ser 
de  su  mano.  Y  es  muy  creíble ,  que  habiendo  Alberto  flore- 
cido a'  los  principios  del  reynado  del  Señor  Emperador  Carlos 
Quinto,  como  vasallo  suyo,  y  á  quien  estimó,  y  honró  mu- 
cho su  Magestad  Cesárea ,  hiciese  venir  á  España  algunas 
pinturas  suyas ,  y  por  este  medio  dexase  establecida  su  escue- 
la ;  pues  no  consta  ,  que  este ,  ni  otros  fuesen  á  aprender  á 
Alemania  ,  por  lo  menos ,  que  algún  gran  discípulo  suyo  la 
dexase  aquí  sembrada  ,  como  entonces  estaba  lífc  estéril  de 
pintores  España. 

Sentadas  estas  conjeturas ,  fué  nuestro  Fernando  exce- 
lente ,  tanto  en  aquella  escuela  de  Alberto ,  que  á  no  estar  fir- 
madas sus  pinturas ,  sin  agravio  alguno  se  pudieran  tener  por 
originales  de  Alberto  Durero  :  bien  lo  califican  las  que  tiene 
executadas  en  diferentes  capillas  de  las  parroquias  de  Sala-  manca 
manca  j  y  especialmente  en  la  iglesia  vieja  ,  ó  antigua  en  las 

ca- 


S'.guií)  la  escuela 
de  Alberto  Durero  con 
gran  puntualidad. 


Sus  obras  en  Sala- 


358        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

capillas  del  claustro  hay  muchas ,  y  con  singularidad  una, 
que  está  en  el  medio  del  nicho  la  Virgen  con  el  niño  ,  y  á 
la  mano  derecha  el  apóstol  san  Andrés  ,  y  á  la  izquierda  san 
Christobal ,  y  está  firmado  así  :  Ftrnandus  Galkcns ,  de  cu- 
yo apellido  hay  hoy  familias ,  y  título  en  aquella  ciudad. 

Hay  allí  mcsmo  entre  otras  muchas  un  san  Ignacio  már- 
tir ,  cosa  verdaderamente  peregrina ,  porque  está  hecha  con 
tan  extremado  primor ,  y  delicadeza  ,  que  sino  iguala  ,  creo 
que  excede  á  las  de  Alberto  Durero.  Y  es  gran  lástima  ,  que 
esta ,  y  las  demás  estén  tan  sin  reparo  en  aquel  claustro  ,  que 
muchas  de  ellas  ya  están  perdidas  :  y  también  la  pintura  del 
retablo  de  escuelas  mayores  de  aquella  Universidad ,  que  es  la 

p  ^      -■    j      capilla  de  san  Gerónimo  ,  es  de  la  misma  mano.  Murió  en 

Su  muirte  ano  de        \  •  ,       ,    ,         i        -       .        -i       •   • 

j-^Q_  salamanca  ya  de  crecida  edad  por  los  anos  de  mu  quinientos 

y  cincuenta. 

VIL 
DIEGO  DE  ARROYO  ,  PINTOR. 

JL^c  Diego  de  Arroyo  hace  mención  Juan  Christobal 
Calvete  de  Estela  en  el  viage  del  príncipe  de  Espaiía  Don 
Felipe  Segundo ,  libro  i.  foT.  6.  diciendo  :  Diego  de  Arro- 
yo ,  Pintor  de  Cámara  de  su  Alagestad ,  á  quien  ninguno 
dé  nuestra  edad  sobrepuja  en  iluminación.  Ywé  sin  duda 
excelente  en  pintar  de  miniatura ,  y  porcelana ;  y  especial- 
^«  mitertí  año  de  mente  en  retratos  pequeños  fué  muy  primoroso.  Murió  en 
*S5^*  esta  villa  de  Madrid  por  los  años  de  mil  quinientos  y  cin- 

cuenta y  uno ,  y  á  los  cincuenta  y  tres  de  su  edad,    b  ;   • . ; 

VIH. 

BLAS  DE  PRADO  ,  PINTOR. 


B. 


Has  de  Prado,  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Toledo, 
fué  insigne  pintor ,  discípulo  de  Berruguete.  Floreció  en  tiem- 
po del  Señor  Felipe  Segundo ,  cuyo  pintor  fué ,  y  pasó  i 
vivir  á  MaWid  ,  siguiendo  su  empleo  ,  y  por  cuyo  mandato 
Su  ida  d  Marrue-     ^"^  ^  Marruecos ,  á  petición  de  aquel  Rey  ,  quien  le  estimó, 
eos  de  orden  dd  Rey.     Y  agasajó  mucho  ,  porque  le  hizo  un  ■excelente  retrato  de  su 
•   hija.  Dícese  que  estuvo  allá  mucho  tiempo  ,  y  que  quando 
volvió ,  vino  en  el  trage  de  africano ,  y  por  algún  tiempo  le 
vieron  comer  en  el  suelo  sobre  cogines  ,  ó  almohadas  de  es- 
trado á  la  usanza  morisca.  Venia  muy  rico ,  y  con  grandes, 
y  excelentes  preseas.  ,  ..>i... 

Ea 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       359 

En  Toldo  hiy  muchas,  y  famosas  pinturas  de  su  ma- 
no, que  sotí  muy  esiimadas;  y  esp^-cialmcnre  en  aquella  san- 
ta iglesia,  en  un  ángulo  dA  claustro,  junto  á  la  puvrta  de 
la  capola  de  san  BUs,  hay  una  pintura  suya  de  una  imagen 
de  nuestra  Señora  sentada  ,  y  con  el  niño  Jesús  en  su  regazo, 
y  a  el  un  lado  san  Blas ,  y  á  el  otro  san  Antonio  Abad  ,  y 
delante  del  santo  un  caballero  armado  de  rodillas ,  que  debe 
de  s:r  el  patrono  de  aquella  capilla ,  y  á  los  lados  de  esta 
pintura  están  otras  dos  de  san  Cosme ,  y  san  Damián  :  son 
todas  las  dichas  figuras  del  tamaño  del  natural ;  y  aunqu* 
deslucidas  de  la  injuria  di.1  tiempo  ,  "manitiestan  bien  la  emi- 
nencia de  su  autor ,  de  quien  hay  otras  muchas  en  diferentes 
partes ,  así  en  Toledo  ,  como  en  los  lugares  comarcanos  ,  y 
casas  particulares. 

En  esta  Corte  también  hay  algunas  en  retablos  antiguos, 
y  especialmente  en  la  parroquial  de  san  Pedro  hay  un  céle- 
bre quadro  del  Descendimiento  de  la  Cruz ,  bien  grande, 
que  hoy  está  en  la  sacristía ,  y  se  tiene  por  cierto  ser  de  su 
mano ,  y  es  cosa  excelente.  Y  allí  mesmo  hay  un  retablito 
antiguo  con  sus  puertas ,  que  en  él  está  pintadaja  Encarna- 
ción del  Hijo  de  Dios  ,  y  en  la  puerta  de  mano  derecha  está 
san  Pedro  ,  y  en  la  otra  san  Francisco  de  Asís  ,  y  en  el  re- 
mate de  en  medio  el  Padre  Eterno ,  que  todas  son  de  su  ma- 
no ,  y  caliiican  su  grande  habilidad  para  aquel  siglo ;  y  mu- 
cho mas  la  acreditan  las  dos  tablas  de  los  colaterales  de  la  ca- 
pilla del  señor  obispo  de  Plasencia  ,  contigua  á  la  parroquial 
de  san  Andrés  ,  la  una  del  bautismo  de  Christo  Señor  nues- 
tro ,  y  la  otra  del  martirio  de  san  Juan  Evangelista  en  la  tina 
de  aceyte  ;  y  también  la  colgadura  que  ponen  la  semana 
santa  en  dicha  capilla  ,  executada  de  aguazo  de  claro  ,  y  obs- 
curo sobre  lienzo  blanco  toda  la  pasión  de  Christo  Señor 
nuestro.  Pinto  frutas  con  superior  excelencia  ;  y  quando  fué 
á  Marruecos  llevó  algunos  lienzos  de  frutas  muy  bien  pinta- 
dos ,  como  lo  dice  Pacheco  en  su  libro  de  la  Pintura  ,  pag. 
421.  Murió  Blas  de  Prado  en  esta  Corte  por  los  años  de  mil 
quinientos  y  cincuenta  y  siete ,  y  á  los  sesenta  de  su  edad ,  con 
poca  diferencia. 

IX. 


Oirás  suyas  en  To- 
ledo. 


Pinturas  de  Pra- 
do if¡  esta  Corte. 


Pinturas  de  Pra- 
do en  la  cabilla  del 

OÜSJ-'O. 


Su  muerte  año  dt 


CHRISTOBAL  DE  UTRECHT,  PINTOR. 


'hristobal  de  Utrecht ,  natural  de  Holanda  ,  y  pintor  ín-« 
signe  ,  discípulo  de  Antonio  Moro ,  también  ultrayectino, 
paso  con  un  embaxador  de  Portugal  á  el  servicio  del  Rey 
JDon  Juan  el  Tercero  de  aquel  reyno  ,  donde  hizo  eminen- 

tet 


Fué  armado  Ca- 

halkro  dd  Habito  de 
Christo. 

Su  muerte  año  de 

1557- 


360        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

tes  obras ,  y  especialmente  retratos ;  y  fué  tan  estimado  de 
aquel  Rey  ,  que  le  armo  caballero  del  Hábito  de  Christo 
por  los  años  de  mil  quinientos  y  cincuenta ;  y  colmado  de  ri- 
quezas ,  y  mercedes  de  tan  gran  Príncipe  ,  murió  poco  des- 
pués por  los  años  de  mil  quinientos  y  cincuenta  y  siete ,  á 
ios  cincuenta  y  nueve  de  su  edad. 

X. 


K 


ANTONIO  MORO,  PINTOR 
TJttrayectino  ". 


Fué  discípulo  ■  dt 
Juan  Escoreíio. 


Pasó  á  Roma. 


pasó  d  España, 


Pasó  d  Portugal  de 
orden  del  Em£erador. 


Retratos  de  Anto- 
nio More ,  en  íjuejug 
eminente. 


Pasó  Antonio  Mo- 
ro d  Inglaterra  de  or- 
den del  Señor  Empe- 
rador. 


ué  Antonio  Moro  natural  de  la  villa  de  Utrecht  en 
Holanda  :  mostró  desde  sus  primeros  años  singular  afición  á 
el  Arte  de  la  Pintura  ;  y  llevado  de  la  fama  de  las  obras 
de  Juan  Escorelio  ,  pintor  insigne  en  dicha  villa  ,  se  entregó 
Antonio  á  su  disciplina  ,  en  la  qual  aprovechó  tanto  ,  que  en 
breve  tiempo  consiguió  la  verdadera  imitación  del  natural, 
especialmente  en  los  retratos ,  en  que  se  aventajó  á  muchos 
de  su  tiempo.  Pasó  á  Italia  ,  y  en  Roma  estudió  en  las  mas 
célebres  obras  de  Micael  Ángel ,  y  Rafael  de  Urbino  ,  de 
donde  volvió  muy  aprovechado  ,  de  suerte ,  que  daba  tal  vi- 
veza á  lo  que  executaba  ,  así  en  color  ,  como  en  dibuxo  ,  y 
en  las  mas  exquisitas  menudencias ,  que  parecía  desmentir 
el  natural. 

Pasó  á  España  ,  y  llegado  á  Madrid  por  los  años  de  mil 
quinientos  y  cincuenta  y  dos ,  retrató  principalmente  á  el  Se- 
ñor Felipe  Segundo  ,  Rey  de  España  ,  Príncipe  entonces  ;  y 
habiéndole  promovido  por  el  Cardenal  Grambeli  á  el  servi- 
cio del  Señor  Emperador  Carlos  Quinto ,  fué  enviado  por  su 
Magestad  Cesárea  i  executar  el  retrato  de  la  Señora  Princesa 
de  Portugal  Doña  María  ,  primera  muger  del  Señor  Felipe 
Segundo  ,  y  asimesmo  el  retrato  del  Rey  Don  Juan  el  Ter- 
cero dé  Portugal ,  y  el  de  la  Reyna  Doña  Catalina  su  espo- 
sa ,  hermana  menor  del  Señor  Emperador ,  por  los  qualcs 
tres  retratos  recibió  Antonio  Moro  seiscientos  ducados  de  pa- 
ga ,  ademas  del  salario  que  le  estaba  señalado ,  y  otros  mu- 
chos dones  de  gran  precio ,  entre  los  qüales  fué  un  anillo  de 
oro  ,  estimado  en  mil  florines  ,  con  que  le  regalaron  los  esta- 
dos de  aquel  reyno.  Y  habiendo  retratado  á  el  mismo  tiem- 
po muchos  Príncipes ,  y  Caballeros  de  Portugal ,  cada  uno  le 
dio  por  su  retrato  cien  ducados  ,  y  un  anillo  de  oro  ,  según 
6U  posibilidad  ,  que  en  aquel  tiempo  era  suma  excesiva. 

Después  de  esto  fué  enviado  por  su  Magestad  Cesa'rea  á 

In- 
■I    luxta  loadúmdeSandrattin      Academ,Nobiliss,  ArtisPictoris. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      ^6i 

Inglaterra  ,  para  hacer  el  retrato  de  la  princesa  Doña  María; 
segunda  miiger  que  fué  del  Señor  Felipe  Segundo  ,  por  el 
qual  retrato  recibió  también  un  anillo  de  oro  de  gran  precio, 
y  cien  libras  esterlinas  anglicanas ,  ademas  del  salario  anual 
de  otras  cien  libras  esterlinas ,  que  corresponde  a  quinientos 
pesos  de  moneda  castellana  ,  por  valer  cinco  pesos  cada  libra 
esterlina.  Y  respecto  de  ser  esta  señora  princesa  de  extremada 
hermosura  ,  hizo  varias  copias  de  este  retrato,  con  las  quales 
regalo  á  diferentes  magnates  de  aquel  reyno ,  de  quienes  fué 
remunerado  superiormente  5  y  entre  otros  regaló  también  con 
una  copia  á  el  Cardenal  Grambeli ,  y  sirvió  con  otra  á  el 
mismo  Señor  Emperador,  el  qual  le  mandó  dar  por  ella  dos-! 
cientos  florines  de  Oro. 

Ajustadas  pues  las  paces  entre  España  ,  y  Francia  ,  vol- 
vió otra  vez  Antonio  Moro  á  el  servicio  del  Señor  Felipe 
Segundo ,  siendo  muy  bien  visto ,  y  estimado  de  toda  la  no- 
bleza ,  donde  hizo  varios  retratos ,  así  de  su  Magestad  ,  como 
de  muchos  príncipes  ,  y  caballeros  ,  de  que  fué  muy  bien  re- 
munerado j  y  llego  á  ser  tan  favorecido  de  su  Magestad ,  que 
usando  con  él  de  extraordinaria  familiaridad ,  baxando  á  su 
quarto  ,  que  tenia  en  palacio,  á  verle  pintar,  y  poniéndole  el 
Rey  la  mano  sobre  el  hombro  algunas  veces,. le  daba  con  el 
tiento  cariñosamente ,  para  que  no  le  embarazase  :  acción 
verdaderamente  peligrosa,  quanto  expresiva.de  singular  hon- 
ra ,  y  llaneza  ,  y  mas  en  la  seriedad  de  tan  gran  Rey  ;  lo 
qual  llegó  á  estrañarse  tanto  ,  qiie  pudo  serle  á  Antonio  su- 
mamente dañosa  esta  familiaridad  ,  si>uno  de  los. grandes  Mi- 
nistros de  Esparia  ,  muy  especial  protector  suyo ,  no  le  hu- 
biese amparado  contra  los  Ministros  de  la  Lnquisicion  ,  sos- 
pechosos ya  de  que  hubiese  Antonio  traído  de  Flandes  al- 
gún hechizo ,  para  grangear  la  gracia  del  Rey  ,  de  suerte, 
tjue  faltó  muy  poco  para  ponerlo  en  la  cárcel  del  Tribunal* 
Y  así  amonestado  secretamente  ,  hubo  de  pedir  licencia  á  su 
Magestad  para  ir  á  Bruselas ,  fingiendo  otros  motivos  que  le 
forzaban  á  ello  ,  y  ofreciendo  indubitable  ,  y  prontamente  la 
vuelta.  Obtenida  la  licencia ,  y  executada  su  partida  ,  i  pocos 
días  era  continuamente  solicitado  del  Rey  con  repetidas  car- 
tas por  lo  mucho  que  apreciaba  su  habilidad ,  y  persona  :  ex^ 
cusabase  él  siempre  con  profundo  respeto  ,  con  el  motivo  de 
los  retratos  que  estaba  executando  del  Duque  Albano ,  y  sus 
madamas.  Entretanto  el  Rey  usando  de  su  grandeza ,  honró 
con  diferentes  mercedes  í  sus  hijos ,  como  de  canonicatos  ,  y 
Otras  semejantes ;  aunque  también  el  Duque  Albano  á,una 
hija  del  dicho  Antonio  le  dio  las  rentas  de  la  aduana  de 
Amberes  ,  para  tomar  estado ,  y  pasar  con  grande  esplendi- 
dez ,  donde  se  retiró  Antonio  para  vivir  con  mas  libertad.  Y 
Tom.  III.  Zz  úl- 


Lihras  esterlinas, 
y  su  vaior. 


T'ohiú  Antonio  Mo- 
ro d  el  siruicio  de  ei 
S.ñor  Felipe  Segundo  ■ 


Llaneza  ,  y  fet- 
miliaridad  suma  del 
Bey  con  Antonio  Mo- 
ro. 


Parte  otra  -vez  An- 
tonio á  Bruselas. 


Mercedes  que  le  lu- 
cieron el  Rey  ,  y  íl 
Duque  Altano. 


Historias  de  mano 
de  Antonio  Moro. 


Su  muerte  año  de 
156S. 


363        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

últimamente ,  para  decirlo  de  una  vez ,  fué  tan  favorecido 
del  arte  de  la  Pintura ,  que  por  ella  adquirió  honra ,  fama  ,  y 
hacienda  para  él ,  y  para  sus  hijos  ,  no  siendo  escaso  para  sus 
amigos  ,  con  quienes  fué  muy  espléndido  ,  y  generoso. 

Demás  de  los  retratos  pintó  también  algunas  historias 
con  excelencia ,  entre  las  quales  fué  un  Christo  resucitado, 
acompañado  de  angeles  ;  también  dos  apostóles  san  Pedro  ,  y. 
san  Pablo  ,  executados  con  tal  viveza  de  colorido ,  que  podia 
persuadirse  la  vista  á  que  eran  vivientes. 

Copió  también  para  el  Rey  una  pintura  de  Danae ,  ori- 
ginal de  Ticiano ,  y  la  aventajó  mucho  ;  y  dexando  otras  di- 
ferentes obras  ,  la  última  de  su  mano  ,  y  en  la  que  parece  se 
excedió  á  sí  mismo ,  fué  la  Circuncisión  de  Christo  Señor 
nuestro  para  la  iglesia  de  Santa  María  de  Amberes  ,  la  qual 
pintura  fué  celebrada  con  grandes  elogios.  De  este  famoso 
pintor  habia  excelentes  pinturas  en  el  Pardo ,  antes  que  se 
quemase  ,  el  año  de  1608.  y  especialmente  retratos ;  si  bien 
Pacheco  dice  fué  en  el  de  604  ;  pero  arengóme  á  Carducho, 
que  fué  pintor  del  Señor  Felipe  Tercero ,  en  cuyo  tiempo  se 
quemó  dicho  palacio ,  y  después  pintó  en  él.  Murió  final- 
mente en  Amberes  á  los  cincuenta  y  seis  años  de  su  edad, 
con  universal  sentimiento  ,  por  la  pérdida  de  un  tan  singular 
artífice  en  lo  mas  florido  de  sus  años  en  los  de  mil  quinientos 
y  sesenta  y  ocho. 

XI. 
JEL  BERGAMASCO  ,  PINTOR. 


Fué  discípulo  de 
Micael  Ángel. 

Vino  á  Espaita  con 
Becerra. 

Obras  i^ue  executó. 


Su  muerte  año  de 

1570. 

Gránelo ,  y  Fabri- 
ció  pintores  ,  hijos  del 
Bergamasco. 


^  uan  Bautista  el  Bergamasco ,  fué  natural  de  Bérgamo, y  dis- 
cípulo de  Micael  Ángel ;  vino  á  España  juntamente  con  Be- 
cerra ,  y  en  tiempo  del  Señor  Emperador  Carlos  Quinto,  quanr 
do  se  fabricó  este  palacio  de  Madrid ,  donde  pintó  de  su  mano 
al  fresco  dos  cubos ,  que  están  junto  i  la  galería  del  cierzo  del 
quarto  del  Rey  :  y  en  la  pieza  del  despacho  ayudó  á  Becerra, 
como  también  lo  hizo  en  una  de  las  torres  del  palacio  del  Pardo, 
aunque  Pacheco  se  engañó  diciendo  que  fué  Rómulo ,  donde 
está  pintada  la  historia  ,  ó  fábula  de  Medusa ,  compartida  en 
diferentes  historias  al  fresco ,  en  paredes ,  y  techo  ,  enlazadas 
con  excelentes  adornos,  estuques,  y  oro,  todo  con  gran  gusto, 
magisterio ,  y  diligentísimo  dibuxo.  Murió  de  crecida  edad  por 
los  años  de  mil  quinientos  y  setenta,  en  esta  villa  de  Madrid. 
,Tuvo  dos  hijos ,  llamados  Orando  ,  y  Fabricio  ,  los 
quales  fueron  excelentes ,  en  especial  en  los  grutescos ,  de 
que  dan  testimonio  los  que  executaron  con  grande  acierto, 
hermosura ,  y  variedad  en  la  sala  de  capítulo,  del  real  monas- 
te- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       363 

terio  de  san  Lorenzo  del  Escorial ;  variando  los  contrapues-        Lo  que  pintaron  en 
tos  de  suerte  ,  que  parecen  todos  diferente»  con  gran  recreo     el  Lscuriul. 
de  la  vista. 

XII. 
CHRISTOBAL  LÓPEZ,  PINTOR. 


G 


^hrístobal  López ,  pintor  eminente  portugués ,  aunque 
oriundo  de  Castilla  ,  fué  discípulo  del  gran  Alonso  Sánchez 
Coello  ,  y  Pintor  de  Cámara  del  Rey  Don  Juan  el  Tercero 
de  Portugal ,  de  quien  recibió  entre  otras  singulares  mercedes 
la  de  Caballero  del  Hábito  de  Avis  ;  y  después  de  haber  in- 
mortalizado su  nombre  en  repetidas  obras  públicas  y  particu- 
lares en  aquel  rcyno ,  y  especialmente  en  servicio  de  aquel 
Rey ,  á  quien  retrató  diferentes  veces ,  y  á  tod.A  la  familia 
Real.  Murió  en  Lisboa  por  los  años  de  mil  quinientos  y  se- 
tenta ,  á  los  cincuenta  y  quatro  de  su  edad. 

XIII. 

GASPAR   BECERRA ,  PINTOR, 

Escultor ,  y  Ar^iuitecto. 

F->¿  '10 
ué  Gaspar  Becerra  natural  de  la  Ciudad  de  Baeza  en 
Andalucía  '  ,  una  de  las  principales  del  reyno  de  Jaén  :  In- 
clinóse desde  sus  primeros  años  á  el  Arte  de  la  Pintura ,  y 
habiendo  visto  la  manera  de  pintar  y  dibuxar  que  Alonso 
Berruguete  traxo  de  Italia  de  la  escuela  del  gran  Micael  Án- 
gel ,  deseando  coger  el  agua  en  la  fuente  ,  partióse  á  Roma, 
donde  estudió  de  las  estatuas  ,  y  medios  relieves  antiguos  ,  y 
de  las  obras  de  Micael  Ángel ,  dé  quien  fué  discípulo  ,  aun- 
que también  de  Rafael  de  Urbino  ;  y  así  adquirió  una  mane- 
ra de  mejor  gusto ,  que  aun  la  de  Berruguete  ,  por  ser  sus 
figuras  mas  carnosas  ,  y  de  mas  galantes  contornos.  Concuer- 
da con  esto  lo  que  dice  Pacheco  por  estas  palabras  2  :  Gas- 
par  Becerra  quitó  á  Berruguete  gran  parte  de  la  gloria 
que  se  habia  adquirido  ,  siendo  celebrado  dicho  Becerra  no 
solo  en  España  ,  pero  en  Italia  ,  por  haber  seguido  d  Ali- 
cael  Ángel ,  y  ser  sus  figuras  mas  enteras  ,  y  de  mayor 
grandeza  ;  r  asi  imitaron  d  Becerra ,  y  siguieron  su  cavila- 
rlo los  me/ores  escultores  ,  y  pintores  de  España.  . ,  : 
Lo  cierto  es ,  que  á  Berruguete  ,  y  Becerra  se  les  debe  el 
Tom.  III.                                     Zz  2                             ha- 


Merced  que  obtuvo 
díl  Hábito  de  jivi's. 

Sus  obras ,  y  muer- 
te año  di'  1570. 


P.'tsó  Becerra  det' 
tiidiar  d  Roma. 


I    Juah  de  Arfe  var.  comm.  lib. 
a.  dt.  I. 


2     Franc¡<!co  Pacheco  Arte  -d» 
U  Pintura,  lib.  2.  cap.  5.  fol.  242. 


i«  «<5tt/; 


Becerra  grande 
Anatomista. 


Pierna  de  anato- 
mía original  de  Be- 


cerra. 


Figuras  de  la  ana- 
tomía de  Kalverde  de 
mano  de  Becerra. 


Pintura  de  Becer- 
ra en  Roma. 

..fct«0>í 


364        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

haber  desterrado  de  España  las  tinieblas  de  aquella  bárbara 
inculta  manera  antigua ,  que  de  muchos  años  estaba  intro- 
ducida ,  y  encender  la  luz  verdadera  del  arte  para  que  los  in- 
genios pudiesen  ir  adelantando  ,  cultivándola  con  el  estudio, 
la  especulación  ,  y  la  práctica. 

Fué  nuestro  Becerra  grandísimo  Anatomista,  y  hoy  per- 
manecen unas  anatomías ,  una  grande  como  de  á  vara  ,  y 
otra  como  de  á  sesma ,  que  son  suyas ,  y  otra  como  de  un 
criicifixo  ,  cosa  excelente  ,  y  yo  las  tengo ,  juntamente  con 
una  pierna  de  anatomía  de  barro  cocido ,  que  es  izquierda, 
original  suya ,  como  la  mitad  del  natural ,  que  admira  i 
quantos  la  ven  ;  y  en  mi  tiempo  ha  escusado  de  cortar  al- 
gunas piernas  ,  llevándola,  y  sirviéndoles  de  luz  ,  á  los  ciru- 
janos ,  para  reconocer  por  la  organización  de  sus  músculos, 
tendones ,  y  nervios ,  por  donde  va  ,  ó  viene  la  corrupción, 
y  cauterizar ,  ó  manifestar  la  parte  que  convenga  para  su 
curación. 

Confirma  también  esto  ,  lo  que  dice  Pacheco  ^  ,  hablan- 
do de  los  autores  ,  que  han  escrito  de  la  anatomía  ;  pero  mu- 
cho mejor  ,  dice  ,  en  el  doctor  Jiuan  de  Valverde  ,  &c.  cuya 
historia  se  imprimió  en  Roma  año  de  1556.  dibuxadas  las 
Jiguras  valientemente  de  mano  de  Gaspar  Becerra  ilustre 
ingenio  español.  De  que  podemos  inferir ,  que  su  nacimien- 
to sería  sobre  los  años  de  1 5  00.  pues  siendo  elegido  pañi  la 
delineacion  de  las  figuras  de  aquel  libro ,  ya  sería  hombre  de 
edad,  y  de  crédito  por  los  años  de  1556.  en  que  se  impri- 
mid dicho  libro ;  y  algunos  años  antes  se  harían  los  díbuxos: 
aunque  esta  conjetura  no  ha  lugar ,  si  atendemos  á  lo  que  di- 
ce el  Abad  Filipo  Titi ,  que  en  Roma  en  la  iglesia  de  la 
santísima  Trinidad  del  Monte  ,  que  es  convento  de  los  Mí- 
nimos de  san  Francisco  de  Paula ,  hay  una  pintura  de  la  Na- 
tividad 2  de  la  Virgen  en  la  tercera  capilla  á  el  lado  de  la 
epístola  de  mano  de  nuestro  Becerra  :  y  esta  iglesia  se  consa- 
gró ,  y  comenzó  á  ilustrar  de  pintura  el  año  de  1595.  á  ex- 
pensas de  algunos  Señores  Cardenales ,  y  otros  personages; 
si  no  es  que  la  hubiese  hecho  antes ,  y  después  se  colocase 
allí ;  aunque  si  es  á  el  fresco  ,  como  lo  puede  ser ,  por  estar 
en  uno  de  los  costados  de  la  capilla  ,  no  pudo  ser  esto ,  si  no 
es  que  la  hubiese  pintado  muchos  años  antes  de  consagrarse 
dicha  iglesia ;  pero  lo  que  no  admite  duda  es  el  crédito  en 
que  estaba  en  Roma  ,  pues  para  este  empeño  se  eligieron  su- 
getos  de  aventajada  habilidad  en  la  pintura.  jí. 

Fué  además  de  esto  excelente  escultor ,  y  arquitecto ,  co- 
-  tt  mo 


'' 'í     Pacheco  ,  ibi  cap.  8. 
a    Abate  Philipo  Titi  lib.  di  stud. 


di  pitt.  ndle  Chiese  di  Rom. 


I 


Y- ESCULTORES  ESPAÑOLES.       365 

mo  lo  testifican  el  retablo  de  la  iglesia  catedral  de  Astors;a," 
y  el  de  las  señoras  descalzas  de  esta  Corte ,  que  son  de  su 
mano,  y  dirección,  donde  mostró  muy  bien  su  raro  inge- 
nio ,  y  comprehension  en  estas  artes  ,  pues  en  ellos  hay  pin- 
tura ,  escultura  ,  y  arquitectura. 

En  el  monasterio  de  san  Gerónimo  de  la  ciudad  de  Za- 
mora ,  en  una  capilla  que  está  á  el  lado  del  evangelio  ,  hay 
una  celebre  estatua  de  Christo  crucificado,  ya  difunto,  y 
de  cosa  de  dos  varas  y  tercia  de  alto ,  de  mano  de  Becerra, 
que  es  la  mas  peregrina  escultura  que  hay  dentro  de  Zamo- 
ra ;  y  así  la  tienen  en  gran  veneración.  Y  en  el  convento  de  Oirás  diferentes  de 
san  Francisco ,  contiguo  a  el  de  san  Gerónimo  ,  hay  un  es-  ^'^'^>rra. 
queleto,  ó  figura  de  la  muerte,  con  una  guadafia  en  la  ma- 
no ,  que  aun  tocándola  se  duda  si  es  natural ,  y  tiene  una 
mortaja  á  el  hombro  ,  que  también  engaña.  Y  en  la  ciudad 
de  Burgos  en  la  capilla  de  los  Condestables  de  Castilla  hay 
un  san  Gerónimo  ,  como  de  dos  tercias  de  alto  ,  que  por  ser 
tan  peregrino ,  lo  tienen  asegurado  con  una  cadena  contra  el 
nicho  donde  está ,  por  haberle  hurtado  algunas  veces.  Y  en 
la  ciudad  de  Salamanca ,  hay  otro  san  Gerónimo ,  también 
de  nuestro  Becerra  ,  en  casa  de  un  arcediano  de  aquella  santa 
iglesia  ,  de  una  tercia  de  alto  ,  cuyo  modelo  está  en  poder  de 
un  aficionado  en  esta  Corte ,  que  es  maravilloso.  \  en  el  pa- 
lacio del  rey  de  Portugal ,  hay  otro  san  Gerónimo  de  baxo 
relieve  del  mismo  Becerra ,  de  que  también  he  visto  un  va- 
ciado ,  cosa  estupenda. 

Y  aunque  hay  poca  noticia  de  estas  obras  de  escultura 
de  sú  rfiíino ,  ó  bien  porque  el  tiempo  ha  borrado  la  memo- 
ria ,  ó  bien  porque  las  ocasiones  no  serian  tan  freqüent^s ,  la 
mas  heroyca  obra  suya  de  eiC'ilturá  ,  y  corona  de  sus  estu- 
dios,  fué  la  que  hizo  por  mandado  de  la  serenísima  Reyna 
de  España  Doña  Isabel  de  Valois  ,  llamada  de  la  Paz  ,  que 
es  la  imagen  de  nuestra  Señora  de  la  Soledad  ,  de  lo  qual 
trata  '  largamente  el  Padre  Fray  Antonio  de  Arcos  en  el 
origen  ,  y  excelencias  de  esta  santa  imagen  ,  que  se  imprimió 
el  año  de  1640.  Sucedió  pues  que  habiéndole  pedido  á  la 
Reyna  Fray  Diego  de  Valbuena  ,  del  Orden  de  san  Fran- 
dsco  de  Paula ,  y  confesor  de  su  Magestad  una  imagen  de 
nuestra  Señora  para  su  convento ,  de  que  tenían  necesidad, 
concediéndolo  su  Magestad  ,  mostró  complacerse  de  la  peti-  Origen  de  la  sagra- 
don  ,  por  ser  tan  piadosa ,  y  muy  afecta  á  la  religión  de  san  ^'^  imagen  de  nues- 
Francisco  de  Paula  ,  y  deseando  se  pusiese  en  'execiícion,  f''^  Señora  de  la  So- 
mandó  llamar  a  Don  Fadrique  de  Portugal ,  su  caballerizo 

ma- 

1     Fray  Antonio  de  Arcos ,  hís-       ñora  de  la  Soledad, 
toria  de  la  Imagen  de  nuestra  Se-  , 


¡edad. 


366        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

mayor ,  á  el  qual  le  propuso  su  intento ,  y  dixo  quanto  se  ser- 
viría de  que  se  hiciese  con  toda  perfección  aquella  santa  ima- 
gen. Don  Fadriquc  le  respondió  :  nadie  podrá ,  Señora ,  con- 
seguir lo  que  vuestra  Magestad  manda  como  Gaspar  Becerra, 
por  ser  peritísimo  en  la  Escultura  ,  y  Pintura.  A  lo  qual, 
por  tener  la  Reyna  noticia  de  su  ingenio  ,  respondió  ,  tenéis 
razón ,  y  me  alegro  que  os  acordéis  de  él  :  Decidle  ,  que  con 
el  asunto ,  y  á  imitación  de  la  imagen  que  está  en  el  oratorio 
de  pintura  ,  haga  una  ,  donde  muestre  quanto  puede  el  arte: 
y  advertirle  que  la  tengo  de  ver  yo  antes  que  se  lleve  á  el 
convento ,  y  encargadle  la  brevedad.  Volviéronse  los  religio- 
sos á  su  convento ,  y  dieron  noticia  del  caso  á  los  demás ,  y 
como  su  Magestad  les  mandaba  que  lo  encomendasen  á 
Dios  para  que  se  acertase ,  pues  era  negocio  que  i  todos 
importaba. 

Llevóse  la  pintura  á  casa  de  Gaspar  Becerra  ,  y  le  inti- 
mó don  Fadrique  el  deseo  que  su  Magestad  tenia  del  acier- 
to de  la  imagen  ,  y  así ,  que  pusiese  todo  conato  en  el  de- 
sempeño ;  ofreciólo  hacer  con  mucho  gusto ,  teniendo  por 
digno  empleo  de  sus  estudios  la  ocasión  de  servir  á  su  Rey- 
na. Ostentaba  mucho  Gaspar  la  devoción  que  tenia  á  san 
Francisco  de  Paula  ,  que  la  había  traído  de  Calabria  ,  por  lo 
qual  le  fué  de  gran  gusto  el  que  la  imagen  fuese  para  su 
convento. 

Empezó  á  discurrir  como  lo  hacen  todos  los  artífices  que 
quieren  conseguir  el  acierto  de  sus  obras ,  inquiriendo  de  la 
fisonomía  lo  mas  perfecto  ,  y  formando  en  su  idea  un  afec- 
tuoso semblante  ,  que  representase  la  tristeza  de  este  misterio 
Execitta  Becerra    de  la  Soledad.  Empezó  la  imagen ,  y  aunque  diestro  en  el 
la  imagen  de  nuestra     obrar  ,  le  duró  mucho  tiempo  ,  no  por  falta  de  solicitud  de 
Señora  de  la  Soledad,    ¿on  Fadrique,  á  quien  la  Reyna  lo  había  encargado,  ni, 
de  los  religiosos  del  convento  que  no  se  descuidaban ,  sino 
por  no  poder  conseguir  todo  lo  que  juzgaba  alcanzar  en  el 
arte.  Acabóla  enfin ,  aunque  no  tan  á  su  satisfacción  como 
quisiera  ,  después  de  un  año  poco  menos  :  llevóse  á  palacio  á 
vista  de  la  Reyna  ,  no  le  agradó  ,  y  mandó  que  lo  pensase 
mejor ,  é  hiciese  otra  sin  tardarse  tanto  :  ofrecióselo  así ;  vol- 
Htz.0  Berirra  se-     vio  con  no  menor  cuidado  á  hacer  otra ,  que  le  pareció  había 
giinda  imagen  de  la     adelantado  mas ,  y  juzgaba  agradaría  á  su  Magestad  :  mostró- 
Soledad.  la  á  don  Fadrique  ,  y  á  los  religiosos ,  á  quien  les  agradó 

tanto  ,  que  quisieran  tenerla  ya  colocada.  Llevóla  á  Palacio 
como  tenia  orden  :  nadie  se  persuadía  á  que  pudiera  ser  la 
Tercera  vez  empre-  inteligencia  de  la  Reyna  tal ,  que  sin  poner  defecto  partícu- 
hende  Becerra  la  ima-  lar  ,  díxese  que  no  le  contentaba  ,  solo  atribuyéndolo  á  secre- 
te» de  nuestra  Seno-  ^os  juicios  de  Dios  que  á  todo  asiste.  Mandóle  la  Reyna  hi- 
ra  de  la  Soledad  con  ^¡^^^  ^^^^  j-  ^^  ^^^.^^j^  ^  j^^^^^j^  ms\o{ ,  y  que  si  no,  la  hari^ 
pran  misterio.  '      '  •'    *■ 

*  Otro 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       o,(>i 

otro  artíhce.  Quedó  Becerra  corrido  de  ver  que  habiendo  he- 
cho todo  quanto  alcanzaba  en  el  arte  ,  no  agradase  á  su  Ma- 
gestad ,  deseando  él  tanto  el  acierto,  y  dixo  que  haría  otra  ,  y 
que  de  no  conseguir  lo  que  su  Magestad  deseaba,  se  rendiría. 
Fuese  desconsolado  ,  poniendo  el  defecto  en  la  imaginación 
de  la  Reyna ,  y  no  en  la  imagen  ;  pues  habiéndola  mostrado, 
á  los  de  su  facultad  ,  la  juzgaron  todos  por  excelente  obra  ,  y 
que  mostraba  bien  ser  discípulo  del  Bonarrota.  Volvió  con 
nuevo  espíritu  i  formar  ideas ,  y  con  varias  especulaciones, 
no  dcsconíiando  del  bueI^  lín  que  habia  de  tener  su  intento: 
con  es^a  imaginación  estaba  una  noche  de  invierno  sobre  sus 
papeles  haciendo  diseños,  por  expresar  la  hermosa  iísonomía, 
que  tantos  afectos  faabia  de  tener ,  y  mostrar  á  un  tiempo; 
dificultad  vencida  de  pocos  ,  y  la  que  le  dio  tanto  nombre  á 
Corczó.  Quedóse  en  esta  suspensión  dormido  ,  pues  fuera  le- 
tal el  continuo  estudio ,  sí  no  diera  treguas  ,  quando  sonó 
que  le  hablaba  un  vulto  de  persona  ,  sin  discernir  quien  era, 
solo  conoció  que  le  decía  :  Despierta  ,  levántate  ,  y  de  ese        Misterioso  sueno  de 
tronco  grueso,  que  arde  en  ese  fuego  ,  esculpe   tu  idea.,  y     B'cerraen  la  expre- 
consegiiirás  tu   intento,  sacando  la  imagen   que   deseas.     ^^°" '^¡^^ntajie  la  ima- 

D^     .    ,  .,        j      ,         /,•       ,       °.        ■^.       .  gen  de  la  Soledad. 

esperto  despavorido  ,  dando  crédito  a  su  miagmacion  ,  no    * 

juzgándolo  como  fantástico  suetío  ,  ni  ilusión  del  sentido;  '    - 

pues  ya  despierto  aunr  parecia  oír  los  ecos  de  quien  le  habia 
hablado,  atribuyólo  á  cosa  milagrosa  :  levantóse,  aunque  con 
alguna  turbación  ,  y  vio  que  en  el  hogar  ardía  el  tronco  que 
le  habían  informado  :  arrojóle  agua ,  lo  que  bastó  para  apa- 
garle ,  atribuyólo  siempre  á  las  muchas  oraciones ,  misas  ,  y 
ayunos  de  la  comunidad  que  le  habían  ofrecido  hacer  para  el 
acierto  de  lo  que  tanto  deseaban  :  llegó  el  día  ,  y  con  su  cla- 
ridad se  atirmó  mas ,  teniendo  aquel  tronco  por.  muy  á  pro- 
pósito para  el  intento  ;  y  así  le  comenzó  luego  á  desbastar ,  y 
formar ,  creciendo  en  perfección  :  y  finalmente  sacó  un  míla-  Concluye  Becerra 

gro  del  arte  ,  que  es  la  portentosa  imagen  de  nuestra  Señora  ^^  imagen  de  nuestra 
de  la  Soledad  ,  que  hoy  se  venera  ,  donde  se  ve  expresada  ^^"<>ra  de  la  Soledad. 
hermosura ,  dolor  ,  afecto  ,  ternura  ,  constancia  ,  y  conformi- 
dad ;  y  sobre  todo  un  refugio  para  nuestras  aflicciones ,  re- 
medio para  nuestros  males  ,  alivio  para  nuestros  trabajos ,  y 
una  dispensadora  de  las  divinas  misericordias,  Mostrósele  á  la 
Reyna ,  la  qual  se  díó  luego  por  bien  servida ,  y  Becerra 
quedó  bien  pagado. 

Vistióse  luego  esta  santa  imagen  ,  por  el  dictamen  de  la 
Reyna  ,  según  el  estilo  que  practicaban  entonces  las  señoras 
viudas  de  primera  clase  ,  desde  el  tiempo  de  la  Reyna  Doña 
Juana  ,  muger  de  Felipe  Primero  ,  que  llamaron  el  Hermo- 
so ,  que  arrebatada  del  desmesurado  amor  que  le  tuvo  ,  ha- 
biendo muerto  su  marido ,  se  vistió  como  si  se  amortajara  en 

vi- 


Pinturas  de  Becer- 
ra encalado. 


368        VIDAS  t)E  LOS  PINTORES, 

vida  :  y  así  la  imitaron  todas  las  seííoras  viudas ,  hasta  el  tieni' 
po  de  la  Reyna  nuestra  Señora  Doña  María- Ana  de  Neo- 
bu  rg.  Y  esta  fué  la  causa  de  ponerle  á  esta  santa  imagen  do- 
lorosa  un  trage  tan  estraño  ,  por  ser  entonces  practicado  so- 
llámente en  España ,  y  por  él  se  hace  mas  señalada ,  y  mas 
conocida  en  todas  las  naciones ,  y  colocóse  el  año  de  1565. 

Pintó  también  al  fresco  nuestro  Becerra  con  singular  ex-, 
celencia ,  como  se  ve  en  este  palacio  de  Madrid  en  diferentes 
sitios  que  están  pintados  de  su  mano  ,  como  son  el  paso  '  de 
la  sala  de  las  Audiencias  á  la  galería  de  poniente  ,  adornado 
de  estuques  ,  y  grutescos  ;  y  consecutivamente  otra  quadra, 
donde  están  pintados  los  quatro  Elementos ,  y  otro  cubo 
que  hay  en  esta  galería ,  que  su  forma  es»  un  semicírculo  con 
ventana  al  parque  ,  donde  solía  comer  el  Señor  P'elipe  Quar- 
to  ;  y  en  lo  alto  de  la  bóveda  están  pintadas  las  Artes  libera- 
les, y  en  sus  paredes  varios  grutescos,  y  subientes  :  todo  exe- 
cutado  al  fresco  de  su  mano  con  excelente  dibuxo  ,  y  buea 
manejo  en  el  estilo  de  aquel  tiempo. 

•  También  2  la  torre  del  despacho  de  su  Magestad ,  que 
mira  á  el  mediodía ,  pieza  de  singular  adorno  ,  y  traza ,  la 
pintó  al  fresco  bóvedas  ,  y  paredes  hasta  el  suelo  el  mismo 
Becerra  ,  ayudándole  en  todo  esto  el  Bergamasco  ,  adornán- 
dola de  fíbulas  ,  estuques  ,  y  oro  ,  que  todo  publica  mages- 
tad ,  y  el  peregrino  ingenio  de  sus  artífices ;  juntamente  con 
la  alcoba  ,  y  otros  dos  pasillos  que  hay  mas  adentro  ,  aunque 
muy  injuriado  hasta  donde  alcanzan  las  manos ,  ya  de  la  in- 
curia de  los  barrenderos ,  ó  ya  de  la  travesura  de  los  pages, 
cosa  lastimosa  ! 

Pintó  también  en  el  real  palacio  del  Pardo  la  quadra  de 
cerra  en  el  palacio  del  una  de  las  torres ,  adornada  de  estuques ,  y  oro ,  no  solo  la 
Fardo.  bóveda ,  sino  también  las  paredes  con  la  historia  ,  ó  fábula 

de  Medusa,  en  que  le  ayudó  el  Bergamasco  :  aunque  Pache- 
co dice  que  Rómulo  ;  pero  arengóme  á  Carducho  que  pin- 
tó allí ,  para  la  qual  historia  hizo  Becerra  un  carien  ,  donde 
dibuxo  un  Mercurio  ,  por  un  modelo  hecho  de  su  mano  ,  y 
mostrándoselo  á  el  Señor  Felipe  Segundo ,  le  dixo  su  Ma- 
gestad :  Y  no  habéis  hecho  mas  Lpie  esto  ?  Con  lo  qual  él  se 
desconsoló  mucho  j  y  así  suelo  yo  decir  ,  que  en  las  obras 
de  afuera  se  estudia  para  las  del  Rey  ,  porque  no  gustan  los 
Reyes  de  dilaciones ,  aunque  conduzcan  á  la  mayor  perfec- 
ción de  las  obras.  Y  también  pintó  muchas  cosas  en  el  Es- 
corial ,  como  lo  dice  Vicencio  Carduchi  3. 
Su  muerte  año  de  No  se  tiene  noticia  del  año  en  que  murió  ,  ni  donde  está 

1570.  en- 


Pinturas  di  Be- 


I     Vicent.  Carduchi    de    pict, 
Dialog.  ». 


ídem  ibi. 

Carduch.  Dialog.  3.  íbl.  33. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      sh 

enterrado  ,  por  la  poca  aplicación  de  nuestros  naturales  á  per- 
petuar las  memorias  de  sus  compatriotas  :  tienese  por  cierto 
que  fué  en  Madrid  donde  tuvo  su  ordinario  domicilio ,  y 
que  murió  por  los  años  de  mil  quinientos  y  setenta  ,  á  poco 
mas  de  los  cincuenta  de  su  edad  ,  como  lo  sigailka  Juan  de 
Arfe  ,  que  da  á  entender  su  temprana  muerte. 

XIV. 
MAESE  PEDRO  CAMPARÍA  ,  PINTOR. 


M 


.  acse  Pedro  Campaña  ,  de  nación  flamenco  ,  fué  pintor 
de  grande  opinión  ,  y  discípulo  de  Rafael  de  Urbino.  Estu- 
vo en  Italia  veinte  años  estudiando  en  aquella  celebre  Ate- 
nas de  la  Pintura  ,  cuyo  aprovechamiento  manifestó  bien, 
hallándose  en  Bolonia  ,  quando  aquella  gran  ciudad  prevenia 
el  debido  ornato  para  recibir  d  el  invictísimo  Señor  Empera- 
dor Carlos  Quinto  ,  pasando  á  celebrar  su  coronación  año  de 
1 530.  en  que  hizo  Maese  Pedro  un  célebre  arco  triunfal ,  que 
le  dio  gran  crédito ,  y  utilidad  ,  siendo  entonces  apenas  de 
veinte  y  siete  años  de  edad.  Después  de  algunos  años  vínose  ^"^  oirás  en  Sfxi- 
i  España ,  y  paró  en  Sevilla ,  donde  hizo  obras  inmortales ,  y  ^^'^• 
en  especial  las  del  retablo  del  Alariscal ,  i  la  entrada  del  ca- 
bildo de  aquella  santa  iglesia.  Y  sobre  todo  aquella  elegantí- 
sima tabla  de  la  Purificación  en  la  capilla  de  este  nombre, 
tan  celebrada  ,  como  de  su  mano  j  y  no  menos  la  del  Des- 
cendimiento de  la  cruz  ,  que  pondera  en  su  libro  de  la  Pin- 
tura Francisco  Pacheco  '  ;  y  otra  del  Nacimiento  de  la  Vir- 
gen en  el  banco  de  un  retablo  en  san  Lorenzo  de  dicha  ciu- 
dad ;  como  también  otra  de  la  Circuncisión  del  Señor ,  que 
está  en  el  convento  de  san  Pablo  en  una  capilla  junto  á  el 
capitulo  :  bien  que  nunca  perdió  del  todo  aquella  manera  se- 
ca flamenca ,  que  entonces  había  en  su  país ,  donde  tuvo  los 
principios.  Volvióse  á  Flandes  ,  ya  de  crecida  edad,  y  allá  Su  muerU  en  Flan- 
murió  en  la  ciudad  de  Bruselas,  de  á  donde  era  natural ,  por  ^'^°  ^^  ^57°- 

los  años  de  mil  quinientos  y  setenta;  y  la  ciudad  ,  honrando 
su  persona ,  hizo  colocar  su  retrato  en  las  casas  de  su  Consis- 
torio ,  ó  Cabildo ,  por  honor  de  la  Patria ,  y  por  hombrie 
«mínente ,  con  una  inscripción  que  lo  declara.  ■• 


Tom.III.  Aaa  JVAN 

•    Pacheco  de  la  Pintura  ,  lib.  I.  fol.  í7.  y  485.  ' 


.\,Vi 


370         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


XV. 


Fué  natural  di  Lo- 


ar ono. 


Causa  de  la  mudez. 


Comenzó  con  Fr. 
Vicente  de  Santo  Do- 
mingo los  j^rincifios 
del  Arte. 


pasó  d  Italia. 

Fué  discífulo  de 
Ticiano. 


JUAN  FERNANDEZ  DE  NAVARRETE, 

Pintor ,  llamado  el  J\tíudo. 


X 


Fué  llamado  por  el 
Key  para  pintar  en  el 
Escorial. 


uan  Fernandez  Ximenez  de  Navarrete  ,  conocido  de  to- 
dos por  el  J^íiido  ,  y  aclamado  de  todos  los  grandes  artíHces 
por  el  Ticiano  Esj)añol ,  fué  natural  de  Logroño ,  hijo  de 
padres  honrados  ,  y  nobles.  Nació  mudo  ,  según  dicen  ;  pero 
yo  digo  que  nació  sordo  totalmente  ,  que  esa  es  la  causal  de 
la  mudez ,  porque  como  no  oyen  ,  no  aprenden  ,  y  así  no 
hablan  ,  con  lo  qual  se  entorpecen  los  órganos  de  la  pronun- 
ciación ,  y  se  quedan  mudos.  Con  que  todos  los  que  lo  son 
de  nacimiento  son  sordos ,  porque  mudos  todos  nacen ,  pero 
no  sordos ;  mas  á  esto  le  acompañaba  ,  como  suele  suceder, 
una  gran  viveza ,  é  ingenio ,  porque  próvida  la  naturaleza, 
lo  que  le  falta  en  uno ,  lo  reparte  en  los  demás  sentidos  ,  y 
potencias.  Y  habiendo  manifestado  gran  .genio  en  pintar ,  y 
dibuxar ;  pues  con  carbones ,  y  tierras  ,  y  con  lo  que  hallaba 
mas  á  mano  dibuxaba  ,  y  contrahacia  lo  que  encontraba  :  le 
llevaron  á  la  hospedería  del  monasterio  de  la  Estrella  de  la 
orden  de  san  Gerónimo  ,  para  que  allí  aprendiese  algo  de  un 
religioso  de  aquella  casa  llamado  Fr.  Vicente  de  Santo  Do- 
mingo ,  que  tenia  la  habilidad  de  pintar ,  de  que  dan  testi- 
monio las  pinturas  suyas  del  claustro ,  y  retablos  de  dicha 
santa  casa ,  y  las  del  monasterio  de  santa  Catalina  en  Tala- 
vera  de  la  Reyna ,  donde  murió.  Este  pues  dióle  algunos 
principios  á  el  Mudo ,  y  descubriendo  desde  luego  grande 
ingenio  ,  y  habilidad  en  el  muchacho  ,  trató  con  sus  padres 
que  le  enviasen  á  Italia ,  para  que  en  alguna  de  aquellas  emi- 
nentes escuelas  se  hiciese  hombre  de  importancia.  Dispúsose 
así ,  hallándose  ya  algo  adelantado  ,  y  pasó  á  Roma ,  donde- 
vio  todas  sus  maravillas  ,  como  también  en  Florencia  ,  Ve- 
necia  ,  Milán  ,  y  Ñapóles.  Estuvo  en  la  escuela  del  Ticiano 
mucho  tiempo,  y  en  la  de  otros  eminentes  hombres  de  aque- 
lla era  ;  bien  que  el  Peregrin  de  Bolonia  admirándose  de  las 
cosas  que  aquí  hacia  el  Mudo  ,  dixo  que  en  Italia  no  había 
hecho  cosa  que  mereciese  estimación  ;  sin  duda  por  haber  si- 
do allí  sus  principios,  no  obstante  que  asegura  Fr.  Joseph  de 
Sigiienza  en  la  tercera  parte  de  la  Historia  de  la  Orden  de 
san  Gerónimo  ,  lib.  4.  discurso  5.  que  llegó  á  tener  en  Italia 
tanto  nombre  ,  que  luego  que  se  comenzó  el  ornato  de  la  fá- 
brica de  san  Lorenzo  el  Real  del  Escorial ,  tuvo  el  Rey  no- 
ticia de  él  por  don  Luis  Manrique  ,  su  limosnero  mayor  ,  y 
le  mandó  llamar  para  que  pintase  algunas  cosas  para  aquel 

Real 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       371 

Real  Sitio.  Obedeció  al  punto  el  Mudo  ,  y  lo  primero  que 
executo  de  orden  de  su  Magestad  fueron  unos  Profetas  de 
blanco  ,  y  negro  en  las  puertas  de  un  tablero  de  la  quinta  an* 
gustia  ,  que  está  ahora  en  la  pared  de  la  sacristía  encima  de 
los  caxones,  que  por  estar  de  continuo  abiertas  no  se  gozan: 
aunque  otros  dicen  que  fué  primero  el  quadro  del  Bautismo 
de  Christo  Señor  nuestro ,  muestra  que  hizo  de  muy  dife- 
rente manera  de  la  que  después  siguió ,  el  qual  esta  hoy  en  lá 
celda  prioral  de  aquel  real  monasterio.  Copió  luego  un  crucí-  . 
lixo  grande  ,  y  excelentísimo  ,  que  estaba  entonces  en  el  altar 
de  la  misma  sacristía  muy  bien  colorido  al  natural ;  aunque  la 
Virgen  ,  y  san  Juan  ,  no  mas  que  de  blanco  ,  y  negro.  Con- 
tentóle mucho  1  el  Rey  esta  copia ,  y  mandola  poner  en 
una  capilla  que  tiene  su  Magestad  en  el  bosque  de  Segoviaj 
y  ordénesele  después  pintase  quatro  quadros  grandes  para 
que  sirviesen  de  retablos  en  la  sacristía  de  prestado ,  que  se 
hizo  entonces  en  el  lienzo  del  claustro  grande  donde  esta'  la 
escalera.  Acabados  estos,  le  mandó  su  Magestad  pintar  otros 
quarro  ,  para  que  sirviesen  de  lo  mismo  en  la  sacristía  del 
colegio  ,  que  estaba  de  la  otra  parte  de  la  escalera  en  el  mis- 
mo paño.  Estos  ocho  quadros  grandes  son  los  que  están 
ahora  en  el  claustro  alto  ,  entre  los  quales  hay  uno  de  la  de- 
gollación do  Santiago ,  donde  retrato  á  Santoyo  en  la  figura 
del  verdugo ,  con  el  qual  estaba  mal  el  Mudo  :  y  como  í>an- 
toyo  era  Secretario  del  Rey  ,  quejóse,  suplicándole  mandase 
á  el  Mudo  que  lo  borrase }  de  io  qual  se  excusó  el  Rey  di- 
ciendo :  que  era  lástima  ,  porque  estaba  muy  bien  hecho  ,  y 
así  se  quedó.  Son  tambicn  de  su  mano  los  doce  Apostóles, 
y  san  Marcos ,  san  Lucas ,  san  Bernabé  ,  y  san  Pablo  ,  que 
están  de  dos  en  dos ,  en  los  ocho  altares  de  los  dos  pilares 
grandes  de  la  iglesia  mas  inmediatos  á  el  altar  mayor. 

Visitábale  su  Magestad  en  su  oficina  en  el  Escorial  fre- 
qüentemente  ,  experimentando  de  su  benignidad  repetidas 
honras ,  y  demostraciones  de  agrado  :  Y  habiendo  traído  en 
este  tiempo  el  quadro  de  la  Cena  de  mano  de  Ticiano  para  el 
refectorio  de  dicho  monasterio  ,  y  tratando  de  cortarle  ,  por 
ser  mayor  que  el  sitio,  se  ofreció  el  Mudo ,  por  señas  ,  á  co- 
piarla en  seis  meses ,  ó  dar  la  cabeza  ,  reduciendo  la  copia  á 
proporción  del  sitio ,  porque  no  se  cortase  la  original ;  pero 
su  Magestad  ,  por  no  esperar  tanto  tiempo ,  se  resolvió  á  que 
se  cortase  ,  sobre  que  el  Mudo  hacia  grandes  extremos,  ofre- 
ciéndose á  copiarla  con  toda  brevedad  ,  y  sin  ínteres  alguno^ 
bien  viene  esto  con  los  siete  años  de  Ticiano  en  executarla, 
como  se  verá  en  su  vida,  y  que  si  quedase  su  Magestad  agra- 
dado ,  le  hiciese  merced  de  un  Hábito  de  las  Ordenes  Mi- 
litares ,  haciendo  la  señal  con  la  mano  en  el  pecho  ^  y  se  tie- 
Tom.  IJI.  Aaa  2  nc 


Pinturas  que  exe- 

cutú  el  Aludo  deordet. 
dd  Re). 


Lo  que  sucedió  con 
el  quadro  de  la  Cena 
de  Ticiano. 


».'..  vr 


372         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,/ 

ne  por  cierto  lo.  hubiera  alcanzado ,  si  no  le  preocupara  la 
muerte  ,  así  por  su  calidad  tan  conocida ,  como  por  la;  eini-r 
nencia  de  sii  pincel ,  de  que  su  Magestad  se  hallaba  tan  saíis- 
fecho  ,  que  solia  decir  ,  después  de  muerto  el  Mudo  ,  que  no 
habia  sido  conocido  ,  viendo  que  los  que  venían  á  pirjtar  de 
Italia  á  el  Escorial ,  no  igualaban  con  las  obras  que  dexó.de 
su  mano  el  Mudo  ,  que  parecian  de  Ticiano.  Lo  último  ,  y 
lo  mejor  que  hizo_el  Mudo  ^  fué  un  quadro  del  recibimiento 
de  Abrahan-'á  los  tres  Angeles  ,  que  está  en  dicho  monaste- 
rio en  el  primer  recibo  de  la  portería  ^1  salir  al  Claustro: 
bien  que  dexó  otro  quadró  ■  por  acabar  del  martirio  de  san 
Lorenzo  ,  quando  el  tirano  le  dexó  ya  muerto  sobre  las  par- 
ríilas ,  y  vinieron  de  noche  san  Hypólito  ,  y  otros  para  lle- 
varse el  santo  cuerpo  ,  y  darle  sepultura,;  y  este  lo  acabó  un 
discípulo  del  Mudo  ,  y  está  en  la  capilla  del  colegio  :  Y  en 
íin  vino  á  ser  el  Mudo  el  Ticiano  de  España.  Todo  lo  reco- 
piló en  una  estancia  del  Laurel  de  ApOlo.  nuestro  insigne 
español  Frey  Lope  Feliz  de  Vega  Carpió  '. 

El  ^itdo. insigne  muerto  conocido  ^ 
Desdicha  qiie.las  Artes  han  tenido , 
Y  que  oponer  España  d  Italia  pudo  ^ 
Ningún  rostro  pintó  que  fuese  mudo. 
Hasta  la  envidia  habló ;  mas  era  cierto 
Que'tambien  él  habló  después  de  muerto. 

Su  mucrt<!  ano  df         .  ?^""°  ^^  ^"^^^  ^"  ^9"^^  '^^^^  ^'^'^  P^'*  ^^'  ^"^^  ^^  "''^ 
j.„^  quinientos. y  setenta  y  dos,  de  poco  mas  de  quarenta  de  su 

edad ;  y  por  haber  muerto  tan  mozo  ,  ha  sido  preciso  poner- 
le antes  que  á  Ticiano  su  maestro,  que  le  sobrevivió  algunos 
años.  Dexó  fundada  su  madre  del  Mudo  doña  Catalina  Xi- 
menez  ,  una  memoria  en  el  convento  de  la  Estrella  ,  que  di- 
ximos  ,  á  favor  de  su  hijo ,  la  qual  hoy  se  mantiene  ;  y  co- 
menzó á  celebrarse  ,  ya  dotada  ,  el  año  de  mil  quinientos  y 
ochenta  ,  para  lo  qual  dio  la  madre  trecientos  ducados ,  y  se 
le  dice  á  el  Mudo  todos  los  años  su  Misa  cantada  de  ré- 
quiem el  dia  veinte  y  cinco  de  Junio.  Dexó  dispuesto  el  Mu- 
do se  traxese  allí  su  cuerpo ;  pero  no  se  ha  executado ,  no  se 
sabe  porque. 


\\X  \iX^  ■ 


SO- 

a    Laur.  de  Ap.  fol.  79. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       373 


SOFONISBA  ANGUSCIOLA.YSUS  HERMANAS, 

'■'■     -i'-'-i-  Pintoras. 


>l    31 


Ti  J 


s< 


'ofonisba  Angusciola ,  Cremonense ,  con  tres  hermanas  su* 
yas  ,  virtuosísimas  doncellas  ,  fueron  hijas  de  Amilcare  An- 
gusciola ,  y  de  Blanca  Punzona,- ambas  nobilísimas  familias 
en  Cremona;  y  en  qüánto  á  Sofonisba,  escribe  Jorge  Vasari 
que  fué  pintora  eminente  '  ,  y  que  vio  en  Cremona  de  sii 
mano  en  casa  de  su  padre  un  quadro  hecho  con  toda  dilif 
gencia  ,  con  los  retratos  de  sus  tres  hermanas  jugando ,  y  con 
ellas  una  dueña  anciana  ,  con  tal  puntualidad  executados  los 
retratos  de  mano  de  Sofonisba ,  que  parecía  que  respiraban  ,-y 
solo  se  estraííaba  su  silencio,  y  mas  habiendo  niñas,  y  dueña. 
En  otro  quadro  vid  de  su  misma'mano'  retratado  i  el  di- 
cho su  padre ,  que  tiene  á  un  lado  otra  hija ,  hermana  de  So- 
fonisba ,  llamada  Minerva  ,  que  en  Pintura ,  y  en  las  letras 
fué  peregrina  ,  y  desempeñó  su  nombre ,  y  á  el  otro  lado 
Asdrubal ,  hijo  del  mesmo  ,  y  otro  hcrmanito ;  y  todos  estos 
tan  bien  hechos,  que  parece  que  tienen  espíritu,  y  que  viven. 
En  Piacenza  están  de  mano  de  la  misína  en  casa  del  Arcedia- 
no de  aquella  iglesia  mayor  dos  quadros  bellísimos;  en  el  uno 
está  retratado  dicho  Arcediano  ;  y  en  el  otro  Sofonisba  ,  de 
suerte  que  á  la  una  y  la  otra  íigura  no  les  falta  sino  hablar. 

Esta  Señora  pues  fué  conducida  por  el  Señor  Duque  de 
Alba  para  dama  de  la  Reyna  de  España  nuestra  Señora  Do- 
ña Isabel  de  la  Paz ,  de  quien  fué  muy  favorecida  ,  y  estima- 
da ,  que  no  eran  sus  prendas  dignas  de  menor  empleo.  Hizo 
retratos,  y  pinturas  cosa  excelente,  por  cuya  fama  el  Papa 
Pió  Quarto  hizo  saber  a  Sofonisba  que  deseaba  tener  de  su 
mano  el  retrato  de  la  Serenísima  Reyna  de  España  :  lo  qual 
puso  en  exccucion  con  todo  el  cuidado  posible,  y  por  mano 
del  Embaxador  de  España  se  lo  presentó  á  su  Santidad  con 
una  carta  del  tenor  siguiente. 

CARTA  DE  SOFONISBA  Á  EL  PAPA. 


Retratos  de  mano 
de  Sofonisba. 


Otros  Retratos  en 
Piacenza. 


Fué  traída  para 
dama  de  la  Reyna. 


Retraid'de la  Rec- 
ita ,  que  hizo  para  el 
Papa ,  y  carta  para 
su  Santidad. 


s. 


'  an  tí  simo  Padre.  Por  el  Reverendísimo  Nuncio  de  vues- 
tra Santidad  he  sabido  que  deseaba  vuestra  Santidad  un 
retrato  de  mi  mano  de  la  Tdagestad  de  la  Reyna  mi  Sena- 
ra i  y  como  aceitase  esta  empresa  por  singular  gracia,  y 

I     Jorge  Vasari  3.  volume  dcUa  3.  parte,  pag.  562. 


374        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,- 

favor  ,  habiendo  de  servir  a  vuestra  Beatitud ,  pedí  Ucen- 
cia d  su  Magestad  ^ ,  la  ¿uaí  eñ  ello  tuvo  mucha  compla- 
cencia ,  reconociendo  en  eso  la  paternal  ajicion  ,  que  vues- 
i'ra  Santid-ad  Id  demuestra  iy  yo ,  con  ia  ocasión  de  aqueste 
Caballero  ,  se  le  envió  ;  y  si  en  esto  satisficiere  d  el  deseo  de 
vuestra  Santidad ,  yo  recibiré  infinito  consuelo  ,  no  dexan- 
do  de  decirle  ,  que  si  con  el  pincel  se  pudiera  representar  d 
los  ojos  de  vuestra  Beatitud  la  belleza  del  ánimo  de  aques- 
ta Serenísima  Rey  na  ,  no  se  podria  -ver  cosa  mas  maravi- 
Y.'^m  'iV.  -to^--     ■  llosa.  2\ías  en  aquellas  partes  que  con  ei  pijucel  se  pueden 

figurar  ^  no  he  faltado  á  usar  de  toda  aquella  diligencia 
que  yo  he  sabido  ,  para  representar  d  vuestra  Beatitud  lo 
fverdadero.  Y  con  esto  dando  fin  con  toda  reverencia  ,y  hu~ 
anildad,  le  beso  el  santísimo  pie.  Madrid  \  7.  de  Septiembre 
de  1 5  6 1 .  <2ffc> j-, 

jye  vuestra  'Beatitud  su  humildísima  Siervn 
Sofonisba  An¿^usciola, 

RESPUESTA  DEL  PAPA  A  SOFONISBA. 


A 


la  qnal  carta  respondió  su  Santidad  con  la  infrascripta, 
y  habicndole  complacido  mucho  el  retrato,  la  acompaño  con 
dádivas  dignas  de  la  mucha  virtud  de  Sofonisba ,  y  magni- 
ficencia de  su  Santidad. 

'  -f '  PIUS  PAPA  ly.  DILECTA  IN  CKRISTO  FILIA. 

Respuesta  de!  Pa-    JL  Pernos  recibido  el  retrato  de  la  Serenísima  Reyña  de 
pa  a  Sofonisba.  España  ,  nuestra  carísima  hija  ,  que  me  habéis  enviado  ^y 

nos  ha  sido  muy  agradable ,  tanto  por  la  persona  que  re- 
presenta ,  la  qnal  amamos  paternalmente  ,  co7no  por  otros 
respetos  ^  por  la  buena  religión  ,  y  otras  bellísimas  partes 
de  su  animo  •■,  y  así  también  por  ser  hecho  de  vuestra  ma- 
no ^  muy  bien  ,  y  con  mucho  cuidado  ^  os  lo  agradecemos^ 
ceftij I  candóos ,  que  le  tendremos  entre  nuestras  cosas  mtiy 
estimadas  ^  loando  esta  vuestra  grande  habilidad ,  la  qual 
hasta  ahora  ,  creyendo  que  sea  maravillosa ,  intendiamo 
pero  che  é  la  piu  piccola  tra  le  molte ,  clie  sonó  in  voi.  Y 
con  tal  fin  os  enviamos  de  nuevo  nuestra  bendición ,  que 
7uiestro  Señor  Dios  os  conserve.  Dada  en  Roma  d  i^.  de 
Octubre  ,  año  de  1 5  6 1 . 

Es- 

i     Atención  de  Sofonisba  digna  de  notarse. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      375 

Esto  baste  para  mostrar  quan  grande  fué  la  virtud  de  So- 
fonisba ,  y  su  eminente  habilidad  en  la  Pintura.  Una  herma- 
na suya ,  llamada  Lttcía  ,  muriendo  ,  dcxó  de  sí  no  me- 
nor fama  en  muchas  pinturas  de  su  mano  ,  que  hoy  se  ven 
en  Crcmona  ,  en  especial  un  retrato  que  hizo  de  Pedro  Ma- 
ría ,  médico  excelente ,  y  otro  aun  superior  del  Excelentísi- 
mo Señor  Duque  de  Sesa  ,  tan  parecido ,  que  no  se  puede 
hacer  mejor ,  ni  con  mayor  viveza. 

La  tercera  hermana  Angusciola  ,  llamada  Europa  ,  que 
en  edad  pueril  dio  muestras  con  sus  obras ,  y  diseños ,  no  ser 
inferior  á  Sofonisba  ,  ni  i  su  hermana  Lucía  ,  pintó  muchos 
retratos  de  gentiles  hombres  en  Cremona ,  muy  bien  hechos. 
L^no  envió  á  España  de  Blanca  su  madre ,  que  le  agradó 
mucho  á  Sofonibba  ,  y  á  todos  los  pintores  que  lo  vieron  en 
la  Corte.  Y  porque  Ana  ,  quarta  hermana  ,  era  pequeña  ,  y 
atendía  con  mucho  provecho  i  el  dibuxo  ,  no  se  ha  podido 
tener  noticia  de  sus  obras  ,  ni  relación  de  lo  que  llego  á  exe- 
cutar  su  pincel  quando  mayor.  Solamente  podremos  decir, 
que  tuvo  tan  gran  genio  para  la  pintura  como  sus  hermanas. 
Discúrrese  murió  Sofonidba  en  esta  Corte  por  los  años  de 
mu  qumientos  y  setenta  y  cmco,  a  poco  mas  de  ios  cmcuen- 
ta  de  su  edad  :  en  cuyo  obsequio  se  ha  hecho  mención  de 
sus  hermanas ,  bien  que  no  estuvieron  en  España. 

XVII. 


Lucía  ,  Pintora, 
hermana  de  Sofonisba. 


Europa ,  hermana 
de  Sofonisba,  tamh'en 
Pintora. 


Ana,  Pintora,  quar 
ta  Jiermana  de  Sofo- 
nisba. 


Muerte  de  Sofonis- 
ba año  1575. 


EZ  GRAN  TIC lANO  VECE  LIO, 

Pintor  Veneciano. 


T 


icíano  Vecelio  de  Cador,  Veneciano,  Pintor  de  Cáma- 
ra excelente  del  Señor  Emperador  Carlos  Quinto  ,  y  del 
prudentísimo  Rey  el  Señor  Felipe  Segundo  ,  nació  en  Ca- 
dor año  de  1480.  de  la  muy  noble  familia  de  Vecellí  :  y  lle- 
gando a'  la  edad  de  diez  años  ,  fué  llevado  á  Venecia  en  casa 
de  un  tío  suyo  ,  ciudadano  honrado  ,  el  qual  viendo  el  gran 
genio  que  mostraba  el  muchacho  para  la  Pintura ,  le  aplicó 
á  la  escuela  de  Juan  Belino  ,  pintor  insigne  de  aquella  edad, 
donde  estuvo  algunos  años  con  grande  aprovechamiento.  Pe- 
ro habiendo  venido  i  Venecia  en  aquella  sazón  Jorge  de 
Castelfranco  año  de  1 507.  y  viendo  su  manera  de  pintar  mas 
libre ;,,y  magisteriosa  ,  imitando  solo  el  natural ,  sin  hacer  d¡- 
buxos  ,  con  gran  frescura  ,  y  manejo ,  se  aplicó  de  suerte  Ti- 
ciano  d  su  escuela  ,  que  en  poco  tiempo  hacia  cosas  que  to- 
dos las  tenían  por  de  mano  de  Jorge. 

Emprehendió  también  Ticiano  en  este  tiempo  algunas 
cosas  á  el  fresco  ,  que  conduxo  con  gran  magisterio ,  y  co- 
men- 


zó!// llevado  d  Ve- 
necia. 

Sus  principios  de 
la  Pintura  con  Juan 
BelÍ7to. 

Venida  de  Jorge 
de  Castelfranco  d  Ve- 
necia  ,  y  mirada  de 
Ticiano  en  su  escuela. 


Pintó  al  fresco  ,y 
señalóse  con  especia- 
lidad en  los  retratos. 


T^arios  Príncipes, 
que  retraió  Tñiano, 
y  á  otras  personan 
señaladas. 


Setíalúse  mas  que 
todos  el  señor  Empe- 
rador Carlos  Quinto 
en  la  estimación  de 
el  Ticiano. 


Fué  Ticiano  arma- 
do Caballero  for  el 
Señor  Emperador. 


Sentencia  del  Señor 
Felipe  Tercero  en  ho- 
nor del  Ticiano. 


3-6         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

menzo  á  manifestar  lo  singular  de  su  genio  para  los  retratos 
en  uno  que  hizo  de  un  Gentilliombre  amigo  suyo ,  que  si 
no  le  hubiera  firmado ,  le  tuvieran  todos  por  de  mano  de 
Jorge  su  maestro  ;  y  así  hay  algunos  retratos  ,  especialmente 
de  aquel  tiempo  ,  que  es  imposible  distinguir  de  qual  de  los 
dos  sean  ,  si  no  están  firmados.  Y  en  fin  llegaron  á  ser  tan 
famosas  sus  obras ,  que  no  hubo  en  su  tiempo  varón  señala- 
do ,  ó  puesto  en  dignidad ,  que  no  solicitase  tener  alguna 
pintura  ,  d  retrato  de  su  mano  ,  por  ser  tan  aventajado  artífi- 
ce en  esta  parte.  Y  así  retrató  i  el  Duque  Alfonso  de  Ferra- 
ra ,  á  Federico  Gonzaga  Duque  de  Mantua  ,  á  Francisco 
María  Duque  de  Urbino ,  á  el  Marques  del  Basto  ,  á  el  de 
Pescara  ,  á  el  Gran  Duque  de  Alba  Don  Fernando ,  á  Fran- 
cisco Esforcia  Duque  de  Mila'n  á  el  Señor  Antonio  de 
Leiva  ,  á  Don  Diego  de  Mendoza ,  á  el  Aretino  ,  á  el  Bem- 
bo ,  á  el  Fracastorio ,  á  Ferdinando  Rey  de  Romanos  ,  y 
á  su  hijo  Maximiliano ,  ambos  después  Emperadores ,  á  el 
Papa  Sixto  Quarto ,  á  Julio  Segundo ,  y  á  Paulo  Tercero, 
hasta  á  el  Emperador  de  los  Turcos  Solimán ,  y  á  Rosa  su 
muger ,  compitiendo  cada  qual  en  premiarle.  Pero  qui^n  ex- 
cedió á  todos  en  la  estimación  de  este  gran  artífice ,  fué  el 
invictísimo  Señor  Emperador  Carlos  Quinto ,  á  quien  retra- 
tó en  Bolonia  año  de  1 530.  y  después  llamado  á  la  corte  de 
España ,  retrató  á  su  Magestad  Cesárea  diferentes  veces ,  y 
por  cada  retrato  le  daba  mil  escudos  de  oro  ,  que  en  aquel 
tiempo  era  una  gran  suma ,  sin  permitir  que  otro  le  retratase: 
premióle  también  un  mediano  quadro  en  dos  mil  ducados. 
Y  habiendo  hecho  otro  de  la  Encarnación  del  Hijo  de  Dios 
para  Murano  en  el  Estado  de  Venecia  ,  no  queriendo  darle 
por  él  docientos  escudos ,  se  lo  presentó  á  el  Señor  Empera- 
dor ,  el  qual  le  dio  mil  escudos  de  ayuda  de  costa  para  colo- 
res ,  y  lo  hizo  colocar  el  Señor  Felipe  Segundo  en  la  capilla 
real  del  palacio  de  Aranjuez ,  y  lo  retocó  Lucas  Jordán  el 
año  pasado  de  1698.  por  estar  ya  muy  deteriorado. 

Estimó  en  tanto  á  Ticiano  su  Magestad  Cesárea  ,  que  lo 
armó  Caballero  del  Hábito  de  Santiago  en  el  palacio  de  Bru- 
selas ,  señalándole  docientos  ducados  de  renta  en  Ñapóles ,  y 
entiendo  que  fueron  de  plata  ,  que  por  allá  no  corre  el  ve- 
llón. Hizo  después  muchas  pinturas  á  el  Señor  Felipe  Segun- 
do ,  el  qual  después  de  haberle  retratado  ,  le  dio  otros  do- 
cientos  ducados  de  renta ,  ademas  de  trecientos ,  que  tenia  por 
la  Señoría  de  Venecia  :  é  hizo  de  él  tanta  estimación  que  colo- 
có su  retrato  entre  los  de  su  real  casa  en  Madrid.  Y  el  Señor 
Rey  Don  Felipe  Tercero ,  quando  se  quemó  la  casa  real  del 
Pardo  año  de  1608.  donde  perecieron  muchas  pinturas  ori- 
ginales ,  solo  preguntó  si  se  había  quemado  la  Venus  de  Ti- 

cia" 


Y  ESCULTORES. ESPANariiS.       377 

Ticiano  ?Y  respotkfiendt)Ie  q'ie  no ,  dixo  su'Míg¿stad  :  Pues 
lo  demás  no  importa  ,. que  se  volvori  á  hacer.    .  •,    , 

Fué  Ticiano  pnacipu  dd  colorido  ,  el  qiul  poseyó  con 
grande  hermosura  ,  y  vaknría  j-ppr  lo  qnal  llego  á  tanto  su 
fortuna ,' que  el.  Señor  EmperaÜor  Callos  Quinto  le  .creó 
Conde  Palatino  en  Barcelona  aiío  de  1553  //con  otros  mu-, 
chos  honores ,  y  demostraciones  de  áingular  estimación  ,  co-, 
mo  debamos  notado  en  el  tomo  1.  4ib.  2.  cap.  9.  ^.■■•¿.  Y  aun- 
que algimos  han  querido  dudar  qua  estuviese  'Ticiano  en  Es- 
paña,  es  error  ,  procedido  de  que  Chirlos  Ridolii  dice  que 
pasó  Ticiano  i  la  Corte  d^l  Emperador  el  añoide  1548.  lla- 
mado de  su  Magestad  Cesirea  ;  y i entonces  el  Señor  Empe- 
rador Carlos  Quinto  estaba  en, España,  y  aquí, tenia  su  Cor-; 
te }  sino  que  por  la  Corte  del  Emperador  han  etatendido  la 
de  Víena.  Y  así  es  indubitable  que. estuvo  Ticiano  en  Espa- 
ña ;  y  se  puede  creer ,  que  por  lo  menos  estuvo  desde  el  añq 
de  48.  en  que  fué  Mamado  ,  hasta  el  de  j¿.  en  que  su  Ma- 
gestad Cesárea  le  creó  Conde  Palatino  en  el  palacio  de  Bar- 
celona ,  como  lo  dice  dicho  Autor ,  y  en  cuyo  tiempo  se  di- 
ce executó  las  pinturas  de  la  capilla  mayor  del  con  ventó  de 
San  Francisco  de  la  Puebla  de  Sanabria.  Y  es  dignó  de  pon- 
derar ,  que  con  ser  su  Magestad  Cesárea  Señor  de  tantos 
reynos ,  y  provincias  ,  no  preció  menos  haberlos  alcanzado, 
que  el  haber  adquirido  las  obras  que  obtuvo  de  Ticiano ,  de- 
seando sumamente  conseguir  mas.  Pues  estimaba  tanto  las 
pinturas  de  este  singular  artílkc ,  que  tenia  por  felicidad  al- 
canzarlas ,  y  le  solicitaba  con  cartas ,  y  le  hacia  muchos  favo- 
res ,  honras,  y  mercedes  ,  como  se  puede  colegir  de  las  que 
reíiere  de  su  Magestrd  Cesa'rea  el  caballero  RidolH,  en  que 
le  nombra  á  Ticiano  su  Gentilhombre  ,  y  se  colige  también 
por  las  siguientes  cartas  del  Señor  Felipe  Segundo. 

Carta  que  el  Señor  Rey  Don  Felipe  Segundo  escribió  al 
Ticiano  desde  Flandes. 


M::rced  de  Conde 
Pa'LTtinj  ,  ^uc  olíuvo 
Jidano. 

Solución  de  la  duda 
de  haber  estado  'ima- 
no en  Es£a¡¡a. 


Pinturas  que  hizo 
eu  España^  Jiciano. 


Cartas  del  Señor 
Emperador  ,y  del  Se- 
ñor Felipe  Segundo  d 
Ticiano. 


DON  FELIPE  POR  LA  GRACIA  DE  DIOS, 

Rey  de  España  ,  d&  las  Indias  ,  de  Jcnisakn  ,  ^c. 


A 


mado  nuestro,  vuestra  carta  de  19.  del  f asado  he 
.recibido ,  y  holgado  de  entender  por  ella  lo  cine  escribís ,  que 
teniades  acabadas  las  dos  fábulas ,  la  una  de  Diana  en  la 
fuente  ,y  la  otra  de  Calixto',  y  porque  no  suceda  el  incon- 
veniente que  sucedió  d  la  pinttira  del  Christo  ,  he  acordado 
Tom.  III.  Bbb  que 

i    Carlos  Rídolfí  hella  vita  di  Ticiano. 


378         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

(j^ne  se  envíen  a  Genova  ,  pnra  que  de  allí  se  me  encaminen 
á  España  ,  y  escribo  d  Garci  Fernandez  sobre  ello ;  vos  se 
las  entregaréis  á  //,  y  procuraréis  que  vengan  muy  bien 
puestas  ,  y  en  sus  caxas  ,  y  empacadas  de  manera  ,  que 
no  se  gasten  en  el  camino.  Y  para  esto  será  bien  ,  qtie  vosy 
que  lo  entendéis  ,  ¿as  pongáis  de  vuestra  mano  ;  porque  se- 
rá gran  pérdida  que  llegasen  dañadas.  También  holgaré 
mucho  que  os  deis  prisa  á  acabar  el  Christo  en  el  sepiilcrOy 
como  la  que  se  perdió ,  porque  no  querria  carecer  de  una 
tan  buena  pieza.  Y  os  agradezco  el  trabajo  que  ponéis  en 
hacer  estas  obras  ,  que  las  tengo  en  lo  que  es  razón  ,  por 
ser  como  de  vuestra  mano  :y  me  ha  desplacido  que  no  se 
haya  cumplido  lo  que  mandé ,  que  se  os  pagase  en  AlilaUy 
y  Genova  :  ahora  he  mandado  tornar  d  escribir  sobre  ello 
de  manera  ,  que  tengo  por  cierto  que  de  esta  vez  no  habrd 
falta.  De  Gante  d  13.  de  Jidio  de  1558. 


Y  O  E  L  R  E  Y 


E, 


El  quadro  de  la  -Linvióle  últimamente  Ticiano  i  el  Señor  Felipe  Segundo 
Cena,  que  hizo  Tidu-  aquel  célebre  quadro  de  la  Cena  de  Christo  Señor  nuestro, 
no  para  el  Escorial.  que  está  en  el  refectorio  de  san  Lorenzo  del  Escorial ,  que 
verdaderamente  es  maravilla  del  arte  ;  y  en  la  carta  que  le 
escribe  á  el  Rey  dice  :  que  habia,  siete  años  ,  que  lo  comen- 
zó ,  y  que  casi  no  habia  dexado  de  trabajar  en  él.  Cosa  ver- 
daderamente increíble  !  Porque  si  dixera  que  siete  meses, 
aunque  se  me  hiciera  duro  de  creer  ,  ya  pudiera  pasar  ;  pero 
siete  años ,  es  menester  atribuirlo  mas  á  misterio  ,  que  no  á 
realidad  '.  El  qual  habiéndolo  recibido  su  Magestad ,  y  esti- 
madolo  como  era  justo  ,  le  remunero  con  dos  mil  escudos  de 
oro  por  la  via  de  Genova  :  enviando  asimismo  órdenes  muy 
estrechas  para  que  se  le  asistiese  á  Ticiano  puntualmente  con 
las  pensiones  que  su  Magestad  le  tenia  situadas  en  Italia  '. 
Pero  si  los  siete  años  fueron  ciertos ,  no  le  salia  bien  la  cuen- 
ta á  Ticiano  con  los  dos  mil  escudos  de  oro. 


Car- 

I     Ridolfi  part.  i,  foL  172,  3     ídem  ibi.  fol.  173. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      379 

Carta  de  recomendación  del  Señor  Felipe  Segundo  á  favor 
de  Ticiano  á  el  Gobernador  de  Alilan. 

DON  FF LIFE  POR  LA  GRACIA  DE  DIOS, 
Rey  de  España ,  de  las  dos  Sicilias ,  Duque  de  Aíi- 
lan  ,  ^Ci 


Alti 


lustre  Duque ,  Primo  ,  nuestro  Gobernador  del  Estado 
de  Afilan  ,j)'  su  Capitají  General.  Yo  he  entendido  que  de 
las  dos  pensiones  de  que  hizo  merced  en  ese  Estado  el  Em-- 
perador  mi  St/for  ,  que  está  en  gloria  ,  d  Ticiano  Vecelio, 
Pintor  Veneciano  ,  ¿a  una  en  el  ario  de  ^\.y  la  otra  en  el 
de  48.  no  ha  podido  hasta  ahora  cobrar  cosa  alguna  ^  por 
mucho  que  lo  ha,  procurado  ^  y  solicitado  \  y  porque  demás 
de  ser  muy  justo  ,  que  las  mercedes  que  su  Álagestad  Ce- 
sárea le  hizo  ,  le  sean  fructuosas  ,  por  lo  bien  que  d  mí  ruc 
ha  servido,,  y  sirve  ,,  y  buena  voluntad  que  le  tengo  ,  hol- 
gare mucho  que  se  cumpla  con  él  de  manera  que  no  haya 
falta.  Os  encargamos  ,  j  mandamos ,  que  en  recibiendo  es- 
ta ,  hagáis  ver  los  privilegios  de  su  Adagestad ,  que  el  di- 
cho Ticiano  tiene  de  las  dichas  dos  pensiones  )  y  habiendo 
averiguado  lo  que  en  virtud  de  cada  una  de  ellas  ha  de  ha- 
ber de  lo  pasado  ,,  proveáis  ,y  deis  orden  que  todo  aquel h 
se  le  pague  ,  y  satisfaga  con  efecto  ,  y  lo  mas  presto  que  se 
píuiiere  ,  d  él ,  o  á  su  legitimo  procurador  ^  de  gualesquinv 
maravedises  de  esta  nuestra  Cámara  Ducal ,  ordinarios ^ 
ó  extraordinarios ,  o  de  algún  otro  expediente  de  que  allá  se 
viere  que  se  podrá  mejor  cumplir  :  dando  asimismo  tal  or- 
den para  lo  de  adelante  ,  qiie  las  dichas  dos  pensiones  se 
paguen  cada  ano  al  dicho  Ticiano  á  sus  tiempos  ,  sin  que 
haya  falta  ,  dilación  ,  ni  esperar  sobre  ella  otro  manda^ 
miento,  ni  consulta  nuestra.  Porque  tal  es  nuestra  volun- 
tad ,  no  obstante  las  órdenes  de  V.  Vorner ,  ni  otros  al  sali- 
nos de  ese  estado ,  que  en  contrario  haya.  Datas  en  el  mo- 
nasterio de  Grunedal  á  2iy.  de  Diciembre  de  1558. 
.1'^'  Y  escribió  de  su  real  mano  los  renglones  siguientes  :  Ya 
sabéis  el  contentamiento  que  Yo  tendré  de  esto ,  por  tocar  J 
Ticiano  jy  así  os  encargo  mucho  ,  que  luego  le  hagáis  pa- 
gar ,>  de  manera  que  para  ello  no  haya  menester  acudir 
mas  á  mi  para  que  os  lo  vuelva  á  mandar. 
■■■  ■  -.ua  ,:. 

Y  o  E  L  R  E  Y. 


Tom.  IIL  Bbb  2  Pc- 


38o        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Abundancia  de  las 
j)Wíuras  de  l'iciano 
despius  di  tnuerto. 

Pinturas  del  Ti- 

ciano  en  palacio. 


Pinturas  de  Ticia^ 
no  en  el  Escorial. 


P. 


ero  todo  quanto  hubo  de  escasez  en  las  pinturas  de  T¡- 
ciano,  mientras  vivió,  tuvieron  de  abundancia  después  de 
muerto  ;  pues  así  por  las  que  recogió  Velazquez  en  su  jorna- 
da á  Italia ,  como  por  las  que  se  compraron  en  la  almoneda 
del  Príncipe  de  Gales  ,  y  otras  con  que  muchos  Señores  re- 
galaron á  sus  Magestades ,  están  los  palacios  de  nuestros  ín- 
clitos Reyes  llenos  de  ellas,  pues  en  solo  este  de  Madrid  hay 
muchísimas ,  especialmente  en  las  bóvedas  que  llaman  de  Ti- 
ciano  ,  por  haber  allí  tantas  fábulas  suyas  ,  que  cada  una  es 
un  milagro.  El  célebre  quadro  de  santa  Margarita  ,  que  en 
otro  tiempo  debió  de  estar  en  este  convento  de  san  Geróni- 
mo de  Madrid ,  según  dice  Pacheco  ^  ,  los  retratos  de  los 
doce  Emperadores  Romanos  ,  aunque  el  de  Vitelio,  por  ha- 
ber faltado  ,  es  de  Vandic.  El  retrato  del  Señor  Emperador 
Carlos  Quinto  á  caballo  ,  y  el  del  Señor  Felipe  Segundo  de 
euerpo  entero  ,  ofreciendo  á  Dios  á  el  Señor  Felipe  Tercero, 
niño  entonces  ;  las  quatro  Furias  ,  aunque  las  dos  son  copias 
de  mano  de  Alonso  Sánchez  ,  de  que  se  hace  mención  en  su 
vida  ,  sin  otros  muchos  retratos  de  diferentes  personages ,  y 
madamas ,  y  especialmente  el  del  gran  Marques  de  Pescara, 
y  otras  muchas  que  omito. 

En  el  real  monasterio  de  san  Lorenzo  del  Escorial  hay 
timbicn  muchas ,  y  en  especial  aquel  célebre  quadro  de  la 
Gloria ,  que  está  en  la  Áulica ,  y  es  como  de  tres  varas  de  al- 
to ,  y  dos  de  ancho  ,  y  en  él  está  la  Trinidad  Santísima,  y  la 
Virgen  á  la  mano  derecha  ,  al2;o  mas  abaxo  ,  v  en  medio  del 
quadro  la  Iglesia  en  tigura  de  doncella  hermosa ,  que  está 
ofreciendo  á  Dios  los  héroes  del  viejo ,  y  nuevo  Testamentoj 
y  entre  ellos  muchos  de  la  Imperial  Casa  de  Austria  :  como 
el  Señor  Carlos  Quinto ,  y  su  consorte ,  y  el  Señor  Rey  Don 
Felipe  Segundo ,  y  la  Reyna  Doña  Juana  su  hermana  •■,  que 
aunque  están  las  Hguras  diminutas  ,  y  aniebladas  con  el  es- 
plendor de  la  gloria ,  se  conocen  los  retratos :  pintura  de  muy 
singular  ingenio ,  y  artificio ,  y  que  verdaderamente  le  dio 
gran  gloria  á  su  artífice ,  pues  le  llaman  la  Gloria  de  Ticiano. 

Ademas  de  esta  hay  otras  muchas ,  sin  la  célebre  de  la 
Cena  en  el  refectorio  ,  como  son  las  dos  de  la  ante  sacristía, 
una  de  la  Oración  del  Huerto  ,  extremadamente  caprichosa, 
y  otra  de  Santa  Margarita  ,  que  sale  del  dragón  rebentado 
por  los  hijares ;  y  es  una  gentil  figura  ,  aunque  ofendida  con 
una  ropa  falsa  ,  que  le  echaron  por  cubrir  el  desnudo  de  una 
pierna ,  que  verdaderamente  le  desgracia  :  y  desgracia  tuvo 

en 


I     Pachec.  lib.  de  la  Pint.  pag.  187. 


\  .l«üY 


I 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       381 

en  ser  sola ,  y  haber  caído  en  un  sitio  tan  religioso ;  q-ie  si  es- 
tuviera en  un  quadro  del  Juicio  Final ,  no  se  reparara  en  esa 
menudencia ,  aunque  estuviese  en  el  Vaticano.  Pero  a'  bien, 
que  Jordán  puede  muy  bien  subsanar  allí  este,  y  otros  muchos 
escrúpulos ,  en  lo  que  dexó  executado.  También  dentro  de  la 
sacristía  hay  una  imagen  de  nuestra  Señora  con  el  niño  en  los 
brazos  del  tamaño  del  natural ,  cosa  extremada.  Y  el  san  Se- 
bastian de  Ticiano,  que  fué  dadiva  del  Excelentísimo  Señor 
exonde  de  Bcnavente.  Y  en  el  mismo  sitio  hay  otra  suya  de 
la  pregunta  que  hicieron  á  Christo  Señor  nuestro  los  Fariseos 
sobre  pagar  el  tributo  á  el  Cesar,  cosa  excelente.  Como  lo  es 
también  la  Magdalena  tan  celebrada ,  de  mas  de  medio  cucr- 
po,  de  que  hay  muchas  copias.  Y  también  están  allí  los  dos 
quadros  de  Jesús ,  y  María  dolorosos ,  de  que  no  hay  menos; 
y  asimcsmo  una  santa  Catalina  mártir  mayor  que  el  natural. 

Otras  dos  pinturas  suyas  están  en  el  tránsito  que  hay 
desde  la  sacristía  á  el  altar  mayor ,  delante  de  la  puerta  del 
quarto  del  Rey ,  que  son  un  crucifixo  difunto ,  y  un  san 
Juan  Bautista  en  el  desierto,  de  excelente  actitud,  luz,  y 
rjlievo.  Y  en  el  oratorio  del  Rey  sirve  de  altar  un  Christo 
con  la  cruz  acuestas ,  devotísima  ,  y  singular  Hgura  ,  y  digna 
de  aquel  lugar.  En  el  Capitulo  está  san  Jorge  con  nuestra  Se- 
ñora ,  y  santa  Catalina  mártir.  También  la  Oración  del  Huer- 
to ,  y  san  Gerónimo  en  la  penitencia  ;  como  también  el  mar- 
tirio de  san  Lorenzo  ,  la  Adoración  de  los  Santos  Reyes  ,  y 
el  Sepulcro  de  Christo  ,  que  están  en  la  sala  de  profundis.  Y 
en  la  capilla  de  la  enfermería  hay  otro  Ecce  Homo  con  Pi- 
laros ,  también  de  Ticiano ,  cosa  superior ,  y  una  copia  del 
martirio  de  san  Pedro  Mártir  ,  aunque  otros  dicen  que  es  re- 
petida del  mismo  Ticiano  ,  cuyo  primer  original  está  en  Ve- 
necia.  Y  en  fin  ,  fuera  nunca  acabar ,  si  todas  las  pinturas  de 
Ticiano  ,  que  hay  solamente  en  los  palacios  ,  y  sitios  reales, 
y  casas  de  Señores  en  España  se  hubiesen  de  recitar. 

Perecieron  ,  sin  embargo  ,  en  el  incendio  lastimoso  del 
palacio  del  Pardo  muchas  pinturas  de  Ticiano  ,  y  especial- 
mente retratos  de  la  antigua  Casa  de  Austria,  entre  los 
quales  estaba  aquel  célebre  suyo ,  que  habiéndoselo  envia- 
do á  pedir  su  Magestad  se  le  envió  ,  mostrando  en  su  mano 
el  del  Señor  Emperador  :  dando  á  entender  con  esta  discre- 
ción ,  que  la  honra  que  se  diese  á  aquella  pintura  ,  sería  por 
el  retrato  que  tenia  de  su  Magestad  ,  no  por  el  suyo. 

Murió  en  fin  Ticiano  herido  de  peste  año  de  mil  qui- 
nientos y  setenta  y  seis,  y  á  los  noventa  y  nueve  de  su  edad; 
mas  no  murió  su  nombre  ,  porque  este  vivirá  ,  lo  que  dura- 
ren los  siglos.  Y  aun  parece  ,  que  la  muerte  no  se  juzgó  bas- 
tante para  vencerle  ,  y  asi  se  valió  de  la  peste  para  acabarle. 

•  Quien 


Escn'ifulo  de  los 
^flioiusos  en  un  qua' 
dro  (ic  ^  iiiano. 


Pinturas  de  Ticia- 
no ,  que  períciíron  en 
el  incendio  del  fala- 
cia del  Pardo. 


Discreción  suma 
de  Ticiano. 


Su  muerte  año  de 


582 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Quien  quisiere  ver  mas  por  extenso  la  relación  de  sus 
muchas ,  y  admirables  obras  ,  y  su  vida  muy  por  menor ,  lea 
á  el  Caballero  Cario  Ridolfi  (n)  en  la  primera  parte  de  las 
Vidas  de  los  Pintores  Venecianos ,  desde  la  página  1 34.  has- 
ta 198.  escritas  en  lengua  toscana  ,  donde  hallará  su  retrato, 
honroso  sepulcro ,  y  exequias  suntuosas. 

0  XVIII. 

lUQUETO  ,  Ó  LUCAS  CANGIASO ,  PINTOR, 


Fué  llamado  dt  su 
M.igestad  ^ara  pn- 
tar  en  el  Escorial. 

Pinturas  que  exe- 

ciitú  en  aqufl  Sitio. 


L 


La  gloria  del  coro, 
Ljtte pinió  Ljiqiieío, 


íuqüeto  ,  ó  Lucas  Cangíaso  ,  excelentísimo  pintor  gino* 
vés ,  fué  llamado  del  Señor  Felipe  Segundo  para  suplir  la 
falta  del  Mudo  en  las  pinturas  del  Escorial ,  y  así  pinto  en 
aquella  excelsa  máquina  diferentes  cosas.  En  el  claustro  baxo, 
hay  algunas  estaciones  de  su  mano  :  también  lo  son  los 
Evangelistas ,  que  están  en  los  nichos  de  la  escalera  principal, 
los  quales  no  quiso  retocar  Jordán  quando  pinto  la  escaltra, 
aunque  se  lo  mandó  el  Sefíor  Carlos  Segundo ,  por  venerar 
las  obras  de  Lucas  Cangiaso.  Es  también  de  su  mano  la  pin- 
tura de  la  Asunción  de  nuestra  Señora  en  el  presbiterio  de  la 
iglesia  ,  como  también  las  de  la  bóveda  del  colegio  á  la  en- 
trada del  refectorio  ,  que  son  las  once  mil  Vírgines  ,  y  la  caí- 
da de  Luzbel :  bien  que  no  agradaron  por  el  poco  ornato, 
y  menos  gusto  en  el  colorido.  También  es  suyo  el  san  Juan 
Bautista  á  el  olio ,  que  está  en  un  altar  de  la  iglesia ,  y  la 
pintura  del  de  Santa  Ana  ,  y  el  san  Lorenzo  ,  y  san  Geróni- 
mo ,  que  están  en  el  coro  sobre  la  sillería  :  y  asimcsmo  las 
Virtudes ,  y  el  techo  ,  y  bóveda  de  los  entierros  de,  los  Re- 
yes en  el  presbiterio  ^  donde  también  es  suya  la  Coronación 
de  la  Virgen  •,  suponiendo  que  todo  lo  que  está  pintado  so- 
bre la  albañilcría  es  á  el  fresco.  Y  rinalmente  pintó  la  Gloria, 
tan  celebrada  vulgarmente  ,  de  la  bóveda  del  coro  ,  y  habién- 
dola concluido  ,  y  tasadosela  en  ocho  mil  ducados ,  le  dio  el 
Señor  Felipe  Segundo  doce  mil :  y  cierto  que  fué  acción  de 
su  grandeza  5  porque  no  hizo  cosa  Luqueto ,  en  que  menos 
complaciese  á  los  del  Arte  ,  por  haberse  aquello  dirigido  por 
dictámenes  de  teólogos  de  orden  de  su  Magestad.  Y  ver- 
daderamente hay  cosas ,  que  aunque  en  lo  escrito ,  y  dis- 
currido son  muy  buenas ,  en  el  Arte  no  tienen  capricho  ni 
armonía  pintoresca.  Pero  sobre  todo  fué  muy  fácil ,  fecundo, 
y  pronto  inventor  :  bien ,  que  son  mejoies  sus  dibuxos  que 
«u  pintura  ;  porque  en  ella  no  tuvo  buen;gusto ,  y  los  dibu- 
-¿'  ijq  niíK  ^0$ 

(a)     Ca.hs  Ridolfi  ,  vite' de  Pitteri  f^tnetL    . 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       383 

xos  son  excelentes ,  y  de  gran  magisterio ;  de  que  hay  gran 
copia  ,  porque  en  ello  tuvo  gran  facilidad.  Y  en  tín  lleno  de 
riíjneza ,  y  honras ,  que  recibió  de  su  Magcstad  ,  murió  en 
aquel  Real  Sitio  de  San  Lorenzo ,  ya  de  crecida  edad  ,  cerca 
de  los  años  de  mil  quinientos  y  ochenta  ,  dexando  su  retra- 
to en  la  gloria  del  coro ,  que  fué  lo  último  que  hizo  ,  de- 
tras del  de  Fray  Antonio  el  Obrero.  De  este  gran  Artífice 
hace  mención  Juan  Paolo  Lomazo  entre  sus  Pintores  Emi- 
nentes ,  y  Fray  Joseph  de  Siguenza  en  la  Historia  de  la  Or- 
den de  san  Gerónimo ,  part.  3.  lib.  4.  disc.  13,  pag.  794. 

XIX. 

EL  VENERABLE  PADRE  FRAY  NICOLÁS 

Fattor  ,  del  Arte  de  la  Pintura. 


F 

JL    t 


ray  Nicolás  Fattor ,  natural  de  la  ínclita  ciudad  de  Va- 
lencia ,  y  de  la  Orden  del  Seráfico  Padre  San  Francisco ,  des- 
pués de  haber  estudiado  en  el  siglo  la  gramática  ,  se  aplicó  i 
el  Arte  de  la  Pintura  ;  y  aunque  contra  la  voluntad  de  su  pa- 
dre ,  que  le  deseaba  para  sí  en  el  siglo  ,  tomó  el  hábito  de  la 
Observancia  en  el  convento  de  Santa  María  de  Jesús  de  di- 
cha Orden  ,  un  quarto  de  legua  distante  de  Valencia.  Fue 
de  soberano  ingenio ,  y  excelente  pintor  ;  y  viviendo  en  di- 
cho convento  ,  pintó  muchas  imágenes  de  María  Santísima, 
de  quien  fué  muy  regalado  :  y  á  las  que  hallaba  pintadas ,  las 
ponía  versos  latinos ,  en  su  alabanza  ,  en  que  fué  también  pe- 
regrino ,  que  nunca  ,  ó  rara  vez  dexan  de  andar  juntas  estas 
dos  honoríficas  facultades. 

Tuvo  en  la  Orden  diferentes  prelacias ,  y  empleos ,  en 
que  siempre  se  portó  con  extremada  humildad ,  y  exemplo 
en  todo  linage  de  virtud  ,  como  lo  podrá  ver  el  curioso  en  el 
libro  ,  que  de  su  portentosa  vida  escribió  el  muy  Reverendo 
Padre  Fray  Christobal  Moreno ,  Provincial  que  fué  de  aque- 
lla santa  provincia  ,  colegida  del  proceso  que  para  seguir  su 
causa  en  la  Rota  ,  se  escribió  de  orden  de  aquel  gran  prela- 
do ,  y  siervo  de  Dios  el  Excelentísimo  Señor  Don  Juan  de 
Ribera  ,  Patriarca  de  Antioquía  ,  Arzobispo  ,  y  Virey  de 
Valencia.  Traela  también  Villegas  en  su  Flos  Sanctorum  3. 
part.  \  entre  otros  empleos  que  tuvo  ,  fué  el  de  confesor  del 
real  convento  de  las  Señoras  Descalzas  de  esta  Corte  ,  de  que 
se  retiró  voluntariamente  ,  no  pudiendo  su  grande  austeridad 
sufrir  el  bullicio,  y  visitas  de  la  Corte,  y  tomando  el  cami- 
no de  \'alencia  ,  entró  á  visitar  la  imagen  de  nuestra  Señora 
de  Atocha ,  la  qual  le  reprendió  por  qué  desamparaba  las  es- 
posas de  su  Hijo  santísimo  ?  El  absorto ,  y  lleno  de  temor, 

no 


Su  muerte  año  de 
15S0. 


Fué  natural  de  Va- 
lencia. 


Tomo  el  hábito  de 
la  observancia  de  N. 
P.  S.  Francisco. 

Pinturas  que  hizo, 
y  su  difocion  a  Ma- 
ría Santísima. 


Tuvo  en  la  Or- 
den diferentes  prela- 
cias con  grande  exem- 
£¡0. 


>\. 


384        VIDAS  D:E  LOS-  PINTORES',  Y 

no  respondió  palálíra;  pero  la-  Virgen  le  dixo'se  fueie  en  paz, 
y  usando  deCsta  licencia  prosiguió  su  camino  '. 
)ts 'pc'ílíxo  de     i-  ,   Hay  en  el  claustro  de  dicho  convento  de  Santfi  María 

su  mano.  de:  Jesús  un  san  Miguel  abatiendo  la  soberbia  de  Lucifer ,  y 

sus  seqüaces ,  executado  de  niano  de  esteísierYO  de  Dios  ^  de 
aguada  de  añil  en; Ja  pared,  cosa  excelence^' Y  también  á  i^ 
subida  de  la  escalera  del  convento  de  Chelva/en  dicho,  rey poi 
háíy  un  Christb  á  la  coluna  ,  hecho  de  su  «lano ,  también  de 
aguada  ,  .cosa  supbrior.  Y  en  los  márgenes  de  los  libros  del 
•  coro_<4^-'  su  convanto  de  Jesús  dexd  hechos  diferentes  adornos, 

historicjas ,  y  riguras  de  los  Apostóles  ,  y  otros  Santos  ,  todo 
Su  muerte  año  de     con  extremado  primor.  Mundeíi  Hn  Fray  Nicolás  con  cré- 

15S3.  ditos  de  excmplar  varón  á  los  sesenta  y  un  años  de  su  edad 

ea  el-dé  mil  quLiiiehitos  y  ochenta  y  tres,  £h  dicha  ciudad  de 
Valencia  ,  en  .au  convento  de  Santa  María  de  Jesús ,  donde 
quedo  depositado  su  cuerpo  con  gran  veneración  de  los  fieles 
de  aquel  reyno  qile  acudían  a  su  sepulcro  para  encontrar  el 
remedio  de  sus'  necesidades :  y  se  trató  la  causa  de  su  cano- 
nización ,  que  no  sé  en  que  estado  se  halla.  ; 

XX. 

■  jEX.  divino  morales,  pintor. 


Fué  natural  de  Ba-    .M:  A  divino  Morales ,  español ,  cuyo  nombre  propio  se  ig- 
dajoz.  ñora ,  fué  natural  de  Badajoz  ,  y  pintor  famoso  ;  fué  cog- 

nominado  e/ Z)/Vy«Gi ,  así  porque  todo  lo  que  pinto  fueron 
cosas  sagradas,  como  porque  hizo  cabezas  de  Christo  con  tan 
gran  primor ,  y  sutileza  en  los  cabellos ,  qu§  á  el  mas  Curio- 
so en  el  arte  ocasiona  á  querer  soplarlos  para  que  se  muevan, 
porque  parece  que  tienen  la  misma  sutileza  que  los  naturales. 
Fué  discípulo  de    Fué  discípulo  de  Maesse  Pedro  Campaña  ,  que  lo  fué  de 
Maese  Pedro  Cam-     Rafael  de  Urbino ,  con  cuya  ocasión  pasó  á  Sevilla ,  donde 
pana  en  íxxilla.  estuvo  muchos  años ,  y  dexó  allí  muchas  pinturas  de  su  ma- 

no ,  especialmente  en  algunas  capillas  antiguas  de  aquella 
santa  iglesia.  No  se  ha  visto  pintura  suya  que  exceda  de  una 
cabeza ,  ó  medio  cuerpo ,  y  siempre  en  tabla  ,  ó  lámina  ,  coa 
•  Ja  delicadeza ,  y  primor  que  acostumbraba.  Bien  lo  acredita  la 

'Verónica  ,  que  está  en  la  capilla  de  nuestra  Señora  de  la  So- 
ledad de  la  iglesia  del  convento  de  Trinitarios  Calzados  de 
Obras  diferentes  de    esta  Corte  :  \  otra  de  Ecce  Homo  ,  que  está  en  el  colateral 
Morales.  ^^q\  evangelio  en  la  iglesia  del  convento  de  Religiosas  de 

Corpus  'Christi :  Otra  de  Christo  Señor  nuestro  á  la  coluna, 

con 

<Tií::  Maestro  Gil  Gon;zal.  Davila,      Historia  de  Madrid  ,fol.  a86. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       385 

con  san  Pedr»  llorando  ,  y  de  medio  cuerpo ,  cosa  excelen- 
tísima ,  en  la  sacristía  del  colegio  Imperial :  Y  en  el  de  santa 
Catalina  de  la  ciudad  de  Córdoba  ,  también  de  la  compaííía 
de  Jesús ,  en  el  colateral  del  Evangelio ,  donde  estaba  un 
quadro  de  la  Asunción  de  nuestra  Señora  de  Pablo  de  Cés- 
pedes ,  han  colocado  en  estos  tiempos  otra  tabla  de  nuestro 
Morales,  de  cosa  de  vara  y  tercia  de  alto  con  MARÍA 
S^nrísima  dolorosa ,  y  su  Hijo  sacratísimo,  difunto  en  los 
brazos ,  de  medios  cuerpos ,  cosa  superior.  Y  sin  estas  hay 
otras  muchas  en  las  casas  reales ,  y  fuera  de  ellas ,  especial- 
mente en  oratorios ;  bien  que  hay  algunas  bautizadas  por 
originales ,  aunque  es  diiicultosísimo  de  copiar  ,  y  por  tanto 
mas  fácil  de  conocer. 

Fué  llamado  del  Señor  Felipe  Segundo  ,  como  se  dixo 
en  el  tomo  primero  ,  para  pintar  en  el  Escorial ,  en  que  se 
porto  como  buen  vasallo  ,  ofreciendo  al  servicio  de  su  Ma- 
gestad  quanto  tenia ,  por  haber  estrañado  el  Rey»  el  fausto 
con  qv.e  había  venido.  Pero  habiendo  servido  á  su  Magestad 
en  muchas  cosas  de  su  devoción,  porque  su  habilidad  no  se 
estendia  á  mas ,  ni  era  para  obras  de  ^agnitud ,  se  retiró  á  su 
tierra  muy  recompensado  ,  y  favorecido  de  la  grandeza  de  su 
^Magestad.  Y  después  de  algunos  años ,  pasando  el  Señor  Fe- 
lipe Segundo  á  tomar  posesión  del  reyno  de  Portugal  en  el 
de  1 58 1,  llegó  á  Badajoz  donde  estaba  nuestro  Morales  ,  el 
qual  fué  luego  á  ponerse  á  los  pies  del  Rey  ,  y  habiéndolo 
recibido  su  Magestad  con  singular  agrado ,  le  dixo  :  jMiiy 
viejo  estáis  J^orales ,  á  que  él  respondió  :  Sí  Señor ,  muy 
'viejo  ,  y  muy  pobre.  Y  entonces  volvió  el  Rey  á  su  Teso- 
rero ,  y  le  dixo  :  que  en  las  Arcas  Reales  de  aquella  ciu- 
dad le  señalasen  doscientos  ducados  para  comer.  Replicó  al 
punto  Morales  ,  y  dixo  :  Señor  ,  y  para  cenar  ?  Volvió  el 
Rey ,  y  dixo  :  Que  se  le  señalasen  otros  ciento.  En  que 
se  califica  la  liberalidad  de  aquel  Gran  Rey  ,  y  la  discre- 
ción ,  y  donayre  de  aquel  vasallo  ,  junto  con  la  prontitud 
de  gozar  de  la  ocasión ,  y  hablar  á  tiempo ,  que  es  una  gran- 
de felicidad. 

Llegó  pues  Morales  i  experimentar  la  saña  de  la  fortuna 
en  la  vejez  ,  porque  en  ella  vino  á  faltarle  el  pulso  firme ,  y 
la  vista  perspicaz ,  indispensables  en  aquella  manera  de  pintar, 
tan  definida  ,  que  verdaderamente  no  es  para  viejos.  Murió 
pues  en  Badajoz  por  los  años  de  mil  quinientos  y  ochenta  y 
seis ,  á  los  setenta  y  siete  de  su  edad. 

Hay  en  este  Monasterio  de  san  Gerónimo  de  Madrid 

una  tabla  excelente  de  su  mano  ,  de  vara  de  largo  ,  y  tres 

quartas  de  alto,  de  mgdios  cuerpos  del  tamaño  del  natural ,  de 

Jesús  Nazareno  con  la  cruz  á  cuestas ,  acompañado  de  su 

Tom.  IIL  Ccc  Ma^ 


Fué  llamado  par  A 
pintar  en  el  Escorial. 


Lo  quü  sucedió  pa- 
sando el  Ke^ por  Ba- 
dajoz. 


Dicho  agudo  de 
Morales  ,  y  liberali- 
dad del  Rey. 


Su  muerte  año  de- 


IsS6. 


Fué  de  la  Cámara 
de  la  Reyna ,  é  hizo 
muíhos  retratos. 


Su  muerte  año  de 
1587. 


JEstwvo  en  Koma, 
y  volvió  d  Sevilla. 

yolvióse  á  Italia, 
y  tornó  á  Sevilla. 


Sus  oirás  en  Sevi' 


lia. 


3.86 


VIDAS  DE  LGS  PINTONES, 


Madre  santísima  ,  y  san  Juan  Evangelista  ,  coi>  grandes  ex- 
presiones de  dolor ,  y  ternura,  y  con  aquella  extrenwda  her- 
mosura ,  y  delicadeza  de  su  pincel.  Fué  dádiva-  del  Stñor 
Felipe  Segundo  en  el  año  de  j  564. 

XXI. 

SOFONISBA  GENTILESCA,  PINTORA- 


S 


ofonisba  Gentilesca ,  fué  aquella  ilustre  Dama ,  y  famosa 
en  esta  Arte  ,  que  la  serenísima  Reyna  de  España.  Doña  La- 
bel  de  la  Paz ,  nuestra  Señora ,  que  está  en  el  cielo ,  traxo  de 
Francia  á  esta  Corte ,  y  fué  insigne  en  hacer  retratos ,  espe- 
cialmente pequeños.  Y  así  hizo  muchos  de  sus  Magestades, 
y  del  serenísimo  Príncipe  Don  Carlos,  hijo  del  Señor  Felipe 
Segundo  muestro  Señor ,  y  de  otras  damas,  y  señoras  de 'pa- 
lacio ,  donde  murió  año  de  mil  quinientos  y  ochenta  y  siete. 


L 


«XXII. 
ZUIS  DE  VARGAS,  PINTOR. 


luis  de  Vargas ,  natural  de  Sevilla ,  fué  gran  pintor  á  el 
fresco  ,  y  á  el  olio  ;  siguió  la  manera  de  pintar  del  Perino ,  ó 
Perin  del  Vago  ,  en  siete  años  que  estuvo  en  Italia  :  y  ha- 
biendo vuelto  á  su  patria  ,  y  viéndose  excedido  ,  en  algunas 
obras  que  hizo ,  de  Antonio  Flores ,  y  de  Maese  Pedro  Cam- 
paña ,  Flamencos ,  se  volvió  á  Italia ,  donde  estudió  otros 
siete  años  ,  que  parece  fué  el  Jacob  de  la  Pintura  ,  que  fué  su 
hermosa  Raquel ,  y  volvió  á  Sevilla  enteramente  capaz  en  el 
Arte  :  aunque  Pacheco  dice  que  fueron  veinte  y  ocho  años 
los  de  su  estudio  en  Italia  ^  j  y  me  hace  gran  fuerza ,  por  ser 
paisano ,  y  casi  contemporáneo  ,  sino  es  que  fuesen  los  que 
tenia  de  edad  quando  volvió  á  Sevilla. 

Sus  obras  en  la  iglesia  mayor  de  aquella  ciudad  ,  y  casa 
arzobispal ,  dan  testimonio  de  la  excelencia  de  su  pincel  á  el 
fresco ,  y  á  el  olio.  Principalmente  la  pintura  del  arco  del  sa- 
grario ,  y  de  la  torre ;  la  historia  de  Christo  Señor  nuestro 
con  la  cruz  acuestas ,  que  está  en  gradas  á  las  espaldas  del  sa- 
grario antiguo ,  que  la  injuria  del  tiempo  ha  maltratado ;  la 
célebre  tabla  de  Adán ,  y  Eva  ,  que  viéndola  Mateo  Pérez 
de  Alesio ,  insigne  pintor ,  que  hizo  el  célebre  san  Christobal 
de  aquella  santa  iglesia,  de  que  haremos  mención,  dixo,  m¡- 

ran- 

I     Pachec.  lib.  de  la  Pint.  fol.  118. 


Y-ESCULTO'RESMSPAÑOEES.      387^ 

ripdo  el  Adán  ,  que  tieocí  ima/'^ijífna  muy  bien  escorzada: 
PiH  vale  la  ti'ta  ^amba  ,  clil  mió  San  Chr'istojoro.  Y  lilti-  Honra  que  ¡e  hizo 

mámente  se  volvió  Mateó  PcVb'z  a  ItAÜa  ,  viénVI^rju  eminen-     Mateo  Penz  de  Ale- 
le habilidad  ,  diciendo  ,  que  no  era  justo  que  viviendo  Vap"    ^"'• 
gas  pusiese  en  otro  la  estimacion^u  ípanria  ;  A(rd¿)n  verdades-         --VrVi.úi»  Í«Tl 
ramente  digna  de- inmortal  gratitud!  y  que  dudó  tonga  exem?  i,«i«  ^í.í.  :<\ 

pláir,  y  mucho  menos  en  el  siglo  presente,    f.'i^bí;  j:  .c;,íbuíft 

Pintó  el  retablo  del  Nacimi».  ntéi  en  la  SanW  Iglesia  ífy 
otras: Inuchas  obras,  como  la'Viifgénrdel  Rosario  en  un  ova-' 
lo  grande',  que  €stá  en  un  pilar- de-i  convenro- de.  san  Pablo,' 
sí  bien  ya  muy  deteriorada.  Fue  insigue  retnatádór ;  y  eiitré^        Retratos  que  hizo 
muchas  retratos  que  hizo  ,  (uá-'imoel  del  Chantre  de  aquel    V^^fgajt^.^'^^^y,^^  y;¿ 
tiempo  en  el  banco  del  rctabiO' de  Adán  ,  y  Eva  ,  que  está'  ..    ■  ^ 

en  dicha  santa  iglesia  junto  á  la  cap. Ha  de. la  Antigua  ,' y  á' 
la  puerta  que  salo  á  la  lonja  ,  donde  se  ponia  el  Chantre  á  re- 
zar sus  horas ,  y  le  cercaban  jlos^  uiuchachos  ,  mirando  á  el 
retrato  ,  y  á  el  original  con  admiración  de  la  semejanza  ,  y 
propiedad.  Pintó  también  ¿I déla  Eicelent&ítna  Señora' Do- 
ña Juana  Cortés ,  Duquesa  de  Alcalá  ,  que  parece  de  mano  ,.  .-n  •  ■, 
de  Rafael  de  Urbino.                                                            ^  ^ 

Y  sobre  iodo  fué  su  vida  muy  exem'plar*,  y  cíí  el  tíem-        Swsida  exem£lár^\ 

po  que  vivió  en  Sevilla  ,  dio  muestras  de  sus' raras 'virtüde"^:^  x.\.^.\\^-\ 

confesaba  ,  y  comulgaba  con  gran  freqüencia  ,  'y  devoción:  • 

era  muy  humilde  ,  y  sufrido  con  sus  émulos  :  y  algunos  ratOs^^ 

del  dia ,  que  hurtaba  á  sus  ocupaciones,  se  encerraba  en  sü  és-' 

tudio  ,  y  se  tendia  en  un  ataúd  ,  que  para  este  efecto  tenia  re-'    -«v\a^  w  pc:sí>.3. 

servado  ,  contemplando  en  la  muertc-j  y  ajustando  la  vida,  y       "    ''^  »ijt'j\ov  "  . \tí^ 

toda  ella  tuvo  Grandísima  devoción  con  eljukísim'o  nom-  ■'■'"^•^ 

bre  de  Jesús  ,  por  la  qual  le  sucedieron  casos  milagrosos :  ha-  • 

liáronse  en  su  muerte  asperísimos  silic¡03,,y  dilscíplinas.  Murió         t-  ^       -     > 

,  ,11111         •  ,1  "J"  muerte  ano  de 

poco  después  de  haber  acabado  las  pmturascde  la  torre  de-    icoo. 

aquella  santa  iglesia,  por  los  años  de  mil  quinientos  v  noven-  •   '  ■ . 

ta ,  y  a  los  sesenta  y  dos  de  su  edad.  La  tama  de  su  eximia 
virtud  obligó  á  v\n  grave  ,  y  docto  Varón  ,  que  yendo  á  pre- 
dicar á  otro  intento  ,  se  explayase  en  sus  alabanzas',  y  ponde-  • 
ración  de  sus  virtudes  :  las  quales  acreditan  hoy  dia  sus  sagra- 
das pinturas ,  demostrando  el  espíritu  de  donde  procedían. 
Fué  muy  ingenioso,  y  de  agudos  dichos  :  Y  así  mostrándole 
un  pintor  ignorante  un  Christo  cruciricado  ,  y  vivo  ,  rogán- 
dole le  dixese  su  parecer  le  dixo  :  Cierto  que  está  con  gran- 
propiedad ,  porque  parece  que  dice  :  Perdónalos  tú  Señúrf» 
que  no  saben  lo  que  se  hacen.  .'■?     .     ••     -,    ..        .. 

1 


2o;;;.  ///.  Ccc  3  MT- 


388        VIDAS  DE  LOS  PINTOilES, 

x:^iii. 


:i 


Fué  discípulo  de 
Becerra  y  muy  docto. 


Finta  e»  el  Escorial. 

Su  muerte  año  de 
1590. 


M= 


MIGUEL  BARROSO ,  PINTOR. 


Fué  Pintor  de  Cá- 
mara del  Señor  Feli- 
fe  Segundo,  qite  le  hon- 
ró mucho. 


Estuvo  en  Portu- 
gal ,  y  volvió  d  Ala- 
dricü 


Le  hizo  el  Rey  apo- 
sentar en  la  casa  del 
Tesoro  ,  á  donde  con 
freqüencia  baxaba  su 
Magestad. 


Estraña  familiari- 
dad del  Rey  con  Alon- 
so Sánchez. 


.¡guel  Barroso,  gran  pintor,  y  discípulo  de  Becerra,  fué 
grandemente  instruido  en  las  lenguas  gciega,  y  latina,  y  otnras 
muchas.  Y  ademas  de  esto  fué  famObO  ar.quitccto,  perspecti- 
vo,  y  músico  excelente.  De  mano  de  éste  insigne  varón  hay 
pintada  una  estación  en  el  Claustro  principal  del  Escorial, 
que  basta  para  crédito  de  su  eminente  habilidad  ,  y  pericia  en 
^1  Arte  de  la  Pintura  ,  en  que  fué  muy  dulce  en  el  colorido, 
aunque  con  poca  valentía  en  el  dibuxo.  Murió  en  esta  Corte 
por  los  años  de  mil  quinientos  y  noventa ,  á  poco  mas  de  los 
cincuenta  de  su  edad. 


i. 

Y 


XXIV. 

ALONSO   SÁNCHEZ  €0  ELLO, 

Pintor. 


Ai, 


^lonso  Sánchez  Coello ,  de  nación  Portugués ,  excelentísi- 
mo pintor  de  su  Magestad  católica  del  Señor  Felipe  Segun- 
do ,  fué  singular  retratador ,  y  le  intitulaba  el  Rey  en  sus 
cartas  Ticiano  Portugués  ,  y  en  los  sobrescritos  :  A  el  muy 
amado  hijo  Alonso  Sánchez  Coello.  Este  noble  artífice  apren- 
dió el  Arte  de  la  Pintura  en  Roma ,  en  la  escuela  de  Rafael 
de  Urbino ,  y  después  en  la  de  Antonio  Moro  en  España. 
Pasó  á  Portugal ,  donde  habiendo  servido  á  el  Príncipe  Don 
Juan  ,  y  Princesa  Doña  Juana,  ya  viuda  ,  hermana  del  Se- 
ñor Felipe  Segundo ,  quien  le  solicitaba  por  haberle  faltado 
Antonio  Moro  ,  se  le  recomendó  mucho  i  el  Rey  esta  Se- 
ñora ,  y  así  le  honró  su  Magestad  á  nuestro  Alonso  Sánchez 
con  extraordinarias  demostraciones  en  esta  corte  de  Madrid; 
é  hízolo  aposentar  en  unas  casas  principales  junto  á  palacio, 
■  sin  duda  en  las  que  hoy  llaman  del  Tesoro,  de  donde  te- 
niendo el  Rey  llave  ,  por  un  tránsito  secreto ,  con  ropa  de 
levantar ,  que  así  llamaban  entonces  en  España  las  Batas, 
solía  muchas  veces  entrar  en  su  casa  á  deshora,  y  en  ocasión 
de  estar  comiendo  con  su  familia  Alonso  Sánchez ,  y  que- 
riendo levantarse  á  hacer  á  su  Magestad  la  debida  reverencia, 
como  á  su  Rey,  les  mandaba  se  estuviesen  quietos ,  y  se  en- 
traba á  entretener  á  el  obrador.. Otras  veces  le  cogia  sentado 
pintando ,  y  llegando  quedito  por  las  espaldas ,  le  ponia  las 
manos  sobre  sus  hombros ,  y  queriendo  Alonso  levantarse  i 
hacer  el  debido  comedimento ,  le  hacia  sentar ,  y  proseguir 
en  su  pintura ,  de  que  el  Rey  gustaba  mucho.  Hizo  el  año 
^V-,  .    .de 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       389 

de  i  585.  el  retrato  del  glorioso  patriarca  san  Ignacio ,  por  el' 
modelo  do  pasta  de  cera  que  se  vació  en  la  hembra  ,  que  se 
hizo  sobre  su  sagrado  rostro  difunto  ,  que  lo  traxo  el  Padre 
Pedro  de  Ribadcneyra ,  con  cuya  asistencia  ,  como  testigo  de 
vista  ,  se  pcrriciond  lo  demás ,  y  fué  el  retrato  mas  parecido, 
que  se  ha  hecho  de  este  gran  patriarca. 

Hizo  para  el  Escorial  algunas  cosas,  como  son  la  pintura 
de  san  Lorenzo ,  y  san  Estovan  para  un  altar  de  la  iglesia  ;  y 
para  otro  san  Vicente ,  y  fcn  Jorge  ;  también  santa  Catalina, 
santa  Inés,  y  otras  Saritas.  Son  también  de  su  mano  el  Sisifo, 
y  licio ,  de  las  quatro  pinturas  ,  que  llaman  las  Furias  en  es- 
te palacio  de  Madrid ;  no  siendo  sino  los  condenados ,  que 
hoy  están  en  el  salón  grande ,  y  antes  estuvieron  en  otra  pie- 
za menor ,  que  se  llama  de  las  Furias ,  por  haber  tomado  de 
ellas  el  nombre.  Pero  el  Tántalo ,  é  Ixíon  son  de  Ticiano  ori- 
ginales ;  y  por  no  haberse  podido  coilseguir  las  otras  dos,  las 
copio  Alonso  Sánchez  de  orden  del  Rey.  Y  yo  he  visto  en 
esta  Corte  otras  quatro  copias  de  las  dichas  Furias ,  d  Conde- 
nados ,  que  aunque  son  menores ,  son  del  tamaño  del  natural, 
y  están  lirmadas  de  Alonso  Sánchez  en  el  año  de  1 554.  y  co- 
piadas con  excelencia.  Mas  lo  que  espero  me  han  de  estimar 
los  Pintores  ,  es  ver  un  quadro  suyo  historiado ,  y  en  público 
en  esta  Corte ,  el  qual  está  en  la  quarta  capilla  de  la  iglesia  de 
san  Gerónimo ,  á  mano  derecha ,  entrando  por  la  puerta  prin- 
cipal ,  y  es  de  san  Sebastian,  y  á  el  lado  derecho  Christo  Señor 
nuestro  ,  á  el  otro  María  santísima ,  y  mas  abaxo  san  Bernar- 
do ,  y  san  Francisco ,  y  arriba  el  Padre  Eterno ,  que  cada  fi- 
gura de  por  sí ,  no  se  puedo  mejorar. 

Retrató  á  su  Magostad  muchas  veces ,  armado ,  á  pie  ,  y 
á  caballo ,  de  camino  con  capa  y  gorra  :  y  asimismo  diez  y 
siete  personas  Reales ,  entre  Reynas ,  Príncipes ,  é  Infantes, 
que  lo  honraban ,  y  estimaban  tanto ,  que  se  entraban  á  feste- 
jar ,  y  divertirse  en  su  casa  con  su  familia. 

No  menos  le  honraron  por  su  fama  los  mayores  Prínci-, 
pes  del  orbe  ,  hasta  los  PonríHces  Gregorio  Decimotercio ,  y 
Sixio  Quinto  ,  el  Gran  Duque  de  Florencia ,  el  de  Saboya, 
el  Cardenal  Alexandro  Farnesio,  hermano  del  serenísimo  Se- 
ñor Duque  do  Parma.  No  faltó  á  su  mesa  jamas  algún  Títu- 
lo ,  ó  principal  Caballero ;  porque  viéndole  tan  favorecido  de 
un  tan  Gran  Monarca  ,  muchos  le  cortejaban,  y  se  valían  de 
su  protección  :  Y  así  fué  su  casa  frcqüentada  de  los  mayores 
Porsonages  de  su  tiempo ,  como  del  Cardenal  Grambela ;  de 
Don  Gaspar  de  Quiroga  Arzobispo  de  Toledo  ;  de  Don 
Rodrigo  de  Castro  Arzobispo  de  Sevilla.  \  lo  que  mas  es 
de  admirar ,  del  Señor  Don  Juan  de  Austria  ,  y  del  serenísi- 
mo Príncipe  Don  Carlos ,  y  de  otros  muchos  Señores ,  Títu-» 

los, 


Pinturas  que  hizo 
para  el  Escorial. 


Pinturas  de  las 
Furias  de  palacio. 


Varios  retratos  que 
hizo  de  personas  Rea- 
les. 


Hoiwes  que  reci- 
hió  de  otros  Grandes 
Principes. 


Fundieron  de  obra 
pia  que  hizo  Alonso 
Sánchez  en  Vallado- 
lid. 


[590. 


■ai 


390        VID'AS  DE  LOS  PINTORES, 

los ,  y  Embaxadores;  de  suerte,  que  muchos  días  los  caballos, 
literas )  coches,  y  sillas  ocuparon  dos  grandes  patios  de  su  casa. 
Y  así  vino  á  llegar  su  caudal  á  55®.  ducados,  que  en 
aquel  tiempo  era  una  gran  suma.  Fundó  en  Valladolid  una 
obra  pia  de  niñas  huérfanas ,  que  hoy  se  rnantiene  ,  como  di- 
ximos  en  el  tomo  i.  fol.  178.  aunque  ha  tenido  varios  con- 
trastes ,  por  las  intercadencias  de  los  tiempos ,  y  menoscabos 
Su  Vnuerte  año  de  ^^  ^"  dotación.  Murió  año  de  mil  quinientos  y  noventa,  aun- 
que otros  dicen  ,  que  murió  despties  del  año  de  mil  y  seis- 
cientos ,  á  los  setenta  y  cinco  de  su  edad,  con  gran  sentimien- 
to del  Arte ,  y  especialmente  de  su  Magestad ,  que  le  estima- 
ba mucho.  Perecieron  en  el  incendio  lastimoso  del  palacio  del 
Pardo  diferentes  retratos  de  su  mano  ,  y  otras  pinturas  con 
gran  quebranto  de  los  inteligentes  de  la  profesión.  No  care- 
ció de  elogio  este  varón  insigne  en  el  Laurel  de  Apolo  de 
nuestro  Fénix  Español  Lope  de  Vega ,  que  dice  así  {a), 
íi- 
•  Y  el  Espafiol  Trotógenes  famoso , 

El  noble  Alonso  Sánchez  ,  que  envidioso 
Dexdra  d  el  mas  antiguo  ^  y  celebrado , 
De  quien  hay  han  quedado , 
Honrando  su  memoria , 
Eternos  quadros  de  divina  historia. 

XXV. 

EL  HERMANO  DOMINGO  BELTRANx 

de  la  Comban iia  de  Jesús  ^  Escidtor  ,y  Arquitecto. 


El 


Fué  natural  de  Vic- 
toria. 

Obras  que  hizo  de 
ambas  Artes. 


i\  hermano  Domingo  Beltran ,  religioso  coadjutor  de  la 
Compañía  de  Jesús ,  fué  recibido  en  el  colegio  de  Alcalá'  de 
Henares  el  año  de  156 1.  á  21.  de  Abril.  Fué  natural  de  la 
ciudad  de  Victoria ,  y  aprehendió  en  el  siglo  las  facultades  de 
la  Escultura  ,  y  Arquitectura  en  Italia ,  en  que  salió  muy 
aventajado  j  y  así  las  continuó  en  la  religión ,  executando  los 
retablos  del  colegio  de  Murcia ,  y  los  de  la  primera  iglesia  del 
de  Madrid. 

Hizo  estatuas  de  grande  estimación ,  y  tuvo  singular  emi- 
nencia en  las  efigies  de  Christo  crucificado ,  como  se  califica 
en  las  que  hoy  se  ven  con  admiración  en  este  Colegio  Impe- 
rial :  como  son  la  de  la  capilla  del  santísimo  Christo  en  la 
iglesia  ;  y  otra  en  la  bóveda  de  la  Congregación  de  los  Seño- 
res Abogados ,  que  esta  sin  encarnar ;  y  cierto  que  parece  de 

Mi- 
{a)    Lope  de  Vega ,  fol.  79.  deí  Laurel  de  Apolo. 


Y  ESCULTORES. í:spañoí,£:3. 


S'9^ 


í^i  OVíJi    ííV 


Deseó  el  Rey  que 


Su  amable  trato. 


Su  muerte  a,no  de 

1590. 


-^  Fué  natural  de  To- 
ledo. 


Mfcael  Ángel;  y  también  otra  qucestá  en  clcalt^í  /mayor  dejf 

colegio  d .'  Alcalá  de  Henares;  üuas»  y-  otriis,^pn  t^n  etíretj 

mada  perfí^ccion,  qu(j'todos  Jos  artílices  le  tíub^o  Ja  primacíaiii 

Y  el  Señor  Felipe  Segundo  cdobró  ,n\uciif>!.t&í,íi-jtiiieiKÍít,ei]^ 

estas  Artes,  y  aun  deseó  llevarle  á  .el  Escorial ,  para  que  de  su 

mano  labrase  algunas  estatuas  /  qiíe^jéiinobleciesen  aquel  sun-    ^''^^^'^j^^e  en  el  Esco 

tuobo  templo.  '^'^''' 

JiirHó  con  esta  n>arav¡llosa  llabiUdad  ufiáL^CUcíJlléz  <Jb  pa  - 
loma  ,  con  que  se  hacia  amar  de  todos ,  y  en  especial  de  los 
Señores  ,  y  Príncipes ,  que  gustaban  de  freqüentar  su  oficírm,» 
por  verle  labrar  ,  y  por  oír  la  santa  cándideadfe'sif  conversa- 
ción. Y  habiendo  ido  á  Alcalá  de  Henares, á  dar  principio  ár 
el  retablo  de  la  Iglesia  del  colegio  de  la  Compañía,  le  llarn.» 
Dios  para  sí  á  veinte  y  siete  de.Abjril  de-mil.qyii]iieni:osycí^-. 
venta  ;  siendo  ya  de  crecida  edad.  [  bb  b  y  ,  LiibsM  ob 

•  ■-...  ■ ., ''\" . 

XXVJ. 

■ .  :\-M¡:.¿o 
'JUAN  BAU'TISTiA;MONNEGRQ„    . 

Escultor  ,  y  Arciuitei;tQ.(s,  :  '3b '3i 

T  .■'■'■     . "" 

^uan  Bautista  Monncgro  tiencse  por  cierto  ser  el  mismo 
que  Ju-an  Bautista  de  Toledo,  por  ser  de  allí  oriundo  ,  aun- 
que natural  de  Madrid,  eminente  escultor,  y  discípulo  des 
Berruguete.  Pasó  á  Roma  ,  donde  hizo  cosas,  tan  eminentes^ 
que  le  cognominaroñ  el  Valiente  Español.  Exécutó  allí  bue- 
na parte  de  la  iglesia  de  san  Pedro.  ^  y  por  stíi"  tan  notorio  so, 
crédito ,  fué  llamado  por  el  Señor  Felip,©.  Segundo  para  la 
obra  de  san  Lorenzo  del  Escorial ,  donde  executó  el  modelo 
para  aquella  gran  Basílica  '  ;  y  donde  entre  otras  cosas ,  hizo 
aquellas  siete  eminentes  estatuas  de  san  Lorenzo ,  y  los  seis 
Reyes  de  la  fachada  de  aquel  gran  templo  ':. figuras  de  tan    exetutó. 
desmesurada  grandeza  ,  que  con  su  zócalo  tienen  de  alto  diez 
y  siete  pies  ;  y  salvo  las  carnes ,  que  son  de  marmol  blanco, 
todo  lo  demás  es  de  piedra  berroqueña ,  y  todas  siete  salieron 
de  un  peñasco ,  ó  tríjzo  de  piedra  de  aquella  montaña  :  y  es 
fama  ,  que  en  él  dexaron  grabado  los  artífices  el  siguiente  epí- 
grafe :  De  este  canto  salieron  seis  Reyes  ,y  un  Santo  ,  y 
quedó  para  otro  ttinto.  Lo  cierto  es  ,  que  de  todas  maneras 
son  grandes  Estatuas ,  y  por  ellas  merece  su  artífice  nombre 
inmortal  :  Las  insignias ,  ó  instrumentos  son  de  bronce ,  do- 
radas de  molido ,  y  las  coronas  de  los  Reyes  pesan  de  tres  á 
quatro  arrobas.  Son  también  de  su  manoplas  quatro  estatuas 
de  los  Evangelistas ,  que  están  en  la  fuente  de  enmedio  del 

pa- 
I    Maestro  Gil  Gonzal.  Davila,  Historia  de  Madrid,  fol.  222. 


Fué  llamado  para 
la  oura  del  Escorial. 


Estatuas  que  allí 


'3*^í,        Vífi^S  DÉLOS  PINTORES, 

^atio  del  dáüstto  principal ,  y  son  de  marmol ,  que  se  traxo 

Su  muerte  año  de    ^^  Genova  ,'  aunque  otros  dicen  que  son  de  Pompeyo.  Mu- 

1550.  rio  en  esta  Corté  por  los  aik)s  de  mil  quinientos  y  noventa, 

siendo  ya  dé  edad  muy  adelantada.  ?.  ■  f  ' 


.0\U'l^  Vi\'M-,i 


Fué  Catalán  ,  y 
discipiilo  de  Micael 


Fintó  en  el  Pardo, 
^  en  el  Escorial. 


•  Fué-  grande  Ana- 
tomista. 

Su  muerte  año  de 
1590. 


Fue'  nat^ral  de  To- 
ledo. 

Pintó  una  estación 
dd  claustro  del  Esco- 
rial, y  otras  cosas. 


Su  muerte  aña  de 
1591. 


X 


XXVII 
TEUDOSIO  MINGOT,  FINTOR, 


eodosio  Mingot ,  pintor  español,  y  natural  del  Princi- 
pado de  Cataluña  ,  fué  discípulo  de  Micael  Ángel ,  llamado 
de  Becerra ,  c^n  el  motivo  de  las  obras  de  pintura  que  enton- 
ces ^e  ofrecían  ,  con  ocasión  de  la  fábrica  de  este  real  palacio 
de  Madrid  ,  y  el  del  Pardo ,  por  el  Invictísimo  Señor  Empe- 
rador Carlos  Quinto.  Vino  pues  ^  España  ,  donde  manifestó 
muy  bien  en  diferentes  obras  su  eminente  habilidad  ,  y  de- 
sempeñó los  créditos  de  la  escuela  en  que  se  había  criado ,  co- 
mo lo  acredita  la  pintura  de  la  antecámara ,  y  una  de  las  tor- 
res del  real  palacio  del  Pardo ,  que  executó  en  compañía  de 
Gerónimo  de  Cabrera ,  y  también  las  que  hizo  en  el  Escoriah 

Fué  Teodosio  grandísimo  dibuxante  ,  y  anatomista ,  co- 
mo lo  califican  diferentes  dibuxos  suyos ,  que  yo  he  visto ,  y 
tengo  en  mi  poder.  Murió  en  esta  Corte  por  los  años  de  mil 
quinientos  y  noventa ,  y  á  los  treinta  y  nueve  de  su  edad. 
Lastimoso  malogramiento .  en  lo  mas  florido  de  sus  años ,  y 
de  sus  lucidas  esperanzas !  Dexó  algunas  obras  comenzadas, 
que  acabaron  otros, 


XXVIIL 
XUIS  F>E  CARVAJAL,  PINTOR. 


J_Ji 


íuis  de  Carvajal ,  natural  de  Toledo  ,  y  hermano  uterino 
de  Juan  Bautista  Monnegro ,  excelente  ^scultor ,  de  quien  ya 
hizimos  mención  :  fué  pintor  famoso  en  tiempo  del  Señor 
Felipe  Segundo ,  de  cuya  orden  pintó  una  estación  en  el 
claustro  del  Escorial ,  que  le  dará  fama  eterna  ,  por  haber  in- 
mortalizado sus  obras  en  lugar  tan  conspicuo  ,  y  destinado 
solo  á  los  hombres  mas  eminentes  de  aquel  siglo  en  esta  fa- 
cultad ;  y  también  hizo  otras  pinturas  á  el  olio  para  algunos 
altares  de  aquel  gran  templo.  Murió  en  esta  Corte  por  los 
años  de  mil  quinientos  y  noventa  y  uno ,  y  á  los  cincuenta  y 
siete  de  su  edad. 


JUAN. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


393 


XXIX. 


í 


I 


JUAN  DE  ARFE  VIL  ZAFANE  ,  PLATERO, 

Escultor  ,  y  Arquitecto. 

^  lian  de  Arfe  Villafane  ,  natural  de  la  ciudad  de  León  de 
España  ,  aunque  de  profesión  platero ,  es  muy  digno  de  este 
lugar ,  no  tanto  por  lo  ilustre  de  su  facultad  ,  en  que  fué  tan 
aventajado ,  quanto  por  haberlo  sido  en  la  parte  mas  princi- 
pal de  la  Pintura  ,  que  es  el  dibuxo,  y  también  en  la  Escul- 
tura de  plata ,  y  la  Arquitectura ;  pues  el  dibuxo  no  desco- 
iKKe  faculrad  alguna  de  las  que  militan  debaxo  de  su  jurisdic- 
ción ,  ni  la  Escultura  excluye  el  oro ,  ni  la  plata ,  en  que  se 
han  executado  tantas  maravillas ;  y  mas  no  contentándose 
nuestro  Arfe  en  ser  solo  para  sí  ,  que  era  lo  bastante ,  sino 
franqueándonos  sus  lucidos  estudios  en  la  estampa  de  su  eru- 
dito libro  de  Varia  Commensiiracion ,  donde  no  solo  nos 
dispensa  á  los  pintores  acertadísimas  reglas  del  dibuxo  en  la 
simetría  ,  y  anatomía  de  músculos  ,  y  huesos ,  así  del  cuerpo 
humano  ,  como  de  los  animales  quadrúpedos ,  y  aves ,  sino 
también  muy  importantes  reglas  de  las  cinco  órdenes  de  Ar- 
quitectura ,  y  piezas  de  platería  ,  con  muy  singulares  noticias 
en  esto ,  y  lo  demás ,  así  de  antiguos ,  como  de  modernos  ar- 
tífices ,  en  que  no  fueron  los  menos  célebres ,  especialmente 
en  la  platería  ,  sus  ascendientes  :  pre»:ediendo  á  esto  muy  im- 
portantes reglas  de  Geometría ,  y  de  los  Círculos  de  la  Esfera, 
Reloxes  horizontales  ,  y  las  Tablas  de  los  grados  ,  y  alturas 
de  Espan.í ,  exornándolo  todo  con  oportunísima  erudición. 

Fué  pues  nuestro  Juan  de  Arfe  hijo  de  Antonio  de  Ar- 
fe ,  y  nieto  de  Henrique  de  Arfe  ,  ambos  plateros  eminentes, 
como  diximos ,  pues  el  abuelo  hizo  las  célebres  custodias  de 
la  santa  iglesia  de  León  ,  la  de  Toledo  ,  la  de  Córdoba  ,  y  la 
de  Sahagun  ,  sin  otras  muchas  piezas  de  iglesia  muy  singula- 
res. Su  padre  desterrando  la  Arquitectura  bárbara  gótica ,  co^ 
menzó  á  usar  la  romana  en  la  custodia  de  Santiago  de  Gali- 
cia ,  y  la  de  Medina  de  Rioseco  ,  y  en  las  andas  de  León. 

Nació  pues  nuestro  Juan  de  Arfe  por  los  arios  de  mil 
quinientos  y  veinte  y  quatro  ,  y  murió  ario  de  mil  quinientos 
y  noventa  y  cinco  en  Madrid ,  aunque  vivió  algunos  años  en 
la  ciudad  de  Valladolid ;  su  cdac^setenta  y  dos  años  con  poca 
diferencia.  Fué  consumadísimo  platero  ,  como  lo  acredita  su 
libro  ,  y  los  grandes  maestros  que  tuvo  en  su  padre ,  y  abue- 
lo ;  aunque  efectivamente  no  se  sabe  de  obra  pública  suya, 
porque  las  recató  su  modestia ,  sino  es  la  célebre  custodia  de 
la  santa  iglesia  de  Sevilla,  y  la  de  Avila  :  y  también  la  de 


Fué  natural  de 
Le  011. 

Fué  insigne  Pla- 
tero, Escultor , y  Ar- 
quitecto. 


Escribió  el  erudito 
libro  de  Varia  Com- 
mensur  ación. 


Antonio  de  Arfe ,  y 
Henrique ,  eminentes 
PUtteros. 


Su  muerte  año  de 
1595- 


Tom.  III. 


Ddd 


san 


394        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

san  Pablo  de  Burgos ,  Orden  de  Predicadores ,  que  se  dice 
^  Escribió  d ¡Uro  in-     ser  suyas  i.  Imprimid  un  libro  que  se  intitula  el  Quilata- 

titulado  el  Quilata-  ^^^  ^  ¿^  grande  utilidad  para  la  platería  ,  y  Ensayadores 
i'     -i-'j-n  ^'^  moneda.  Escribió  también  sin  duda  de.  la  Perspectiva, 

^^•^.^  porque  en  el  prologo  de  su  libro  oírece  darla  en  breve  a 

la  estampa ,  y  bien  que  no  se  tiene  noticia  que  llegase  es- 
te caso ,  acreditan  su  inteligencia  en  ella  las  reglas  que  sub- 
ministra para  los  escorzos ,  que  es  la  Perspectiva  mas  difí- 
cil :  confusión  grande  de  los  plateros ,  que  se  contentan 
con  poco ,  negándose  á  la  especulación  fundamental  de  su 
profesión  :  y  efecto  lamentable  de  la  miseria  de  los  tiem- 
pos ,  asi  por  la  falta  de  las  ocasiones ,  como  por  el  corto 
fruto  del  trabajo ,  pues  los  ingenios  españoLs  los  mismos 
son  ahora  que  antes ;  pero  desmayan  los  ánimos  quando 
ven  infructuoso  su  desvelo. 

XXX. 

JUANES,  PINTOR  VALENCIANO.  _ 


J 


uan  Bautista  Juanes  tuvo  por  cognomento  Jnanez  ,  ape- 
llido antiguo  en  España  ,  deducido  del  nombre  de  Juan,  co- 
mo Fernandez  de  Fernando ,  Martínez  de  Martin  &c.  sino 
Su  apellido  fué  }\x^'    S^^  como  los  valencianos  pronuncian  la  z ,  como  j- ,  se  ha 
nez ,  y ^orquí.  quedado  con  el  nombre  de  Juanes-,  que  si  fuera  este  su  nom- 

bre propio ,  se  llamara  Juan ,  que  es  nombre  castellano ,  y  no 
Juanes ,  que  es  palabra  latina  ,  aunque  algo  corrupta  :  bien 
que  este  apellido  hoy  se  halla  transmutado  por  la  mayor  par- 
te en  Ivañez  ,  aunque  en  nuestros  tiempos  hemos  conocido  á 
el  sciíor  don  Juan  Jnanez  de  Echalaz,  Oidor  del  Real  Con- 
sejo de  Castilla  ,  y  otros  de  este  apellido. 

Fué  pues  nuestro  Juanez  pintor  de  gran  fama ;  hizo  imá- 
genes de  mucha  devoción ;  porque  ademas  de  ser  varón  de 
conocida  virtud ,  se  preparaba  con  la  confesión  ,  y  comunión 
antes  de  pintarlas ,  como  lo  escriben  Pacheco  2  ^  y  Laurencio 
Surio  3.  Fué  discípulo  de  Rafael  de  Urbino ,  y  también  imi- 
to á  el  divino  Morales;  pero  con  tan  superior  excelencia  á  los 
dos  ,  que  les  aventajó  en  la  hermosura  ,  y  belleza  del  colori- 
do ,  y  fisonomías ,  igualándoles  en  lo  demás  :  con  que  solo 
Ohras  portentosas  V^^  ^^'^^  camino  se  distingu^i.  Bien  lo  acredita  el  san  Fran- 
gí Juanez.  cisco  de  Paula  del  tamaño  del  natural  en  tabla ,  que  está  en 
el  convento  de  su  orden  ,  que  es  el  de  san  Sebastian  de  Va- 

len- 

I     ídem  var.  commens.  1.  4.  c.  j.        pag.  it8. 

a     Pacheco  lib.    i.  de  la  Pint.  3     Sur.  tom.  3.  fol.  ipj. 


Pudo  con  mas  jus- 
to titulo  que  Morales 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      395 

lencia,  extramuros  de  aquella  ciudad  :  como  también  la  por- 
tentosa imagen  del  Salvador  del  mundo,  que  está  en  la  puer- 
ta del  Sagrario  de  la  capilla  de  san  Pedro  de  la  Seu  de  dicha 
ciudad ,  cuya  belleza  es  tan  divina ,  que  desmiente  toda  dili- 
gencia humana  ,  y  con  facilidad  nos  pudiéramos  persuadir  ser 
veridico  retrato ,  pues  parece  que  Christo  Señor  nuestro  no 
pudo  tener  otro  semblante ,  porque  este  es  el  mas  hermoso 
que  puede  haber  en  los  hijos  de  los  hombres.  No  lo  es  me- 
nos la  que  está  en  santa  Inés  en  la  capilla  de  san  Francisco  de 
Borja  ,  y  ocras  tres  que  hay  suyas  en  las  Monjas  Agustinas 
de  san  Julián  en  la  capilla  de  santo  Tomás  de  Villanueva.  Y 
Ja  de  enmcdio ,  que  es  quadrada ,  es  del  Nacimiento  de  Chris- 
to ,  y  las  otras  dos  redondas  del  martirio  de  santa  Inés ;  y  allí 
está  la  sepultura  del  venerable  Mosen  Bautista  Agnesio  ,  su 
devotísimo  capellán.  \  también  la  que  está  en  el  sagrario  de 
la  capilla' de  la  comunión  de  la  iglesia  del  Carmen  en  dicha 
ciudad ;  donde  hay  otras  muchas  del  Salvador  ,  y  todas  tan 
parecidas,  y  con  tan  superior  belleza  ,  que  con  mas  justo  t^ 
tu  lo  que  Morales  ,  pudiera  usurpar  el  renombre  de  Divino: 
porque  ademas  de  no  hallarse  pintura  suya  que  no  sea  sagra- 
da ,  fué  el  estilo  dulcísimo ,  el  dibuxo  soberano ,  la  belleza  ^"'''F'^''  "^  «ow/tí  de 
singular,  y  tan  sutilmente  peleteado  en  los  cabellos,  y  barba,  'vino, 
que  parece  que  si  se  soplan  se  han  de  mover.  Es  también  de 
su  mano  otra  tabla  que  hay  en  un  pilar  de  la  Seu  de  dicha 
ciudad ,  donde  está  pintado  el  desposorio  espiritual  que  cele- 
bró el  venerable  sacerdote  Mosen  Bautista  Agnesio  con  santa 
Inés.  También  otra  de  santo  Tomás  de  Villanueva  de  medio 
cuerpo  ,  dando  limosna  á  los  pobres ,  que  está  en  la  sala  del 
Cabildo  de  la  Seu  ;  y  se  tiene  por  verdadera  efigie  del.  Santo, 
sin  otras  muchas  que  hay  en  dicha  ciudad  ,  donde  son  muy 
estimadas ,  y  lo  pueden  ser  en  todo  el  mundo ,  especialmente 
en  aquella  iglesia  mayor  ,  en  la  parroquia  de  san  Nicolás ,  en 
el  convento  de  san  Agustín  ,  y  otros  templos  :  bien  que  en 
casas  particulares  es  muy  rara  la  que  se  encuentra. 

Pero  sobre  todas  las  obras  que  hizo  nuestro  Juanez ,  la  La  obra  masfere- 
que  mas  dignamente  puede  inmortalizar  su  nombre  es  la  grÍJia  d¿  Juanez. 
imagen  purísima  de  la  Concepción ,  que  hoy  se  venera  en  sin- 
gular capilla,  y  verdaderamente  singular,  en  la  casa  profesa 
de  la  compañía  de  Jesús  en  la  ínclita  ciudad  de  Valencia, 
con  el  titulo  de  la  Purísima  ,  la  qual  executo  por  relación  ,  y 
revelación  del  V.  siervo  de  Dios  el  P.  Martin  Alberto  de  la 
dicha  religión  ,  á  quien  esta  soberana  señora  le  dixo  un  dia, 
que  fué  víspera  de  su  gloriosa  Asunción  ,  y  lo  es  quando  es- 
to se  escribe  ,  que  la  hiciese  pintar  en  la  forma  que  la  veia; 
que  fué  con  su .  túnica  blanca  ,  y  manto  azul ,  la  luna  á  sus 
pies ,  y  arriba  el  Padre  Eterno ,  y  su  hijo  sanísimo  en  acción 
Tom.  III.  Ddd  2  de 


preparaciones  que 
hizo  Jiianez  para  el 
acierto  de  esta  obra. 


Documento  d  los  ar- 
tíficss. 


¿c^6        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

de  coronarla ,  y  encima  de  la  corona  el  Espíritu  Santo  en 
forma  de  paloma.  Obedeció  el  siervo  de  Dios ;  y  para  su 
execucion  llamó  á  Juanez ,  que  ademas  de  ser  eminente  en  la 
facultad  de  la  Pintura ,  era  su  hijo  de  coufesion  ,  y  varón  de 
muy  acreditada  virtud.  Hízole  la  relación  el  siervo  de  Dios, 
mediante  la  qual  formó  nuestro  Juanez  un  diseño ,  ó  borron- 
cillo del  asunto,  el  qual  visto  por  dicho  padre  ,  no  le  agradó, 
porque  no  conformaba  con  lo  que  habia  visto  •-,  y  después  de 
advertirle  algunas  circunstancias  ,  le  dixo  se  preparase  con  la 
oración  ,  y  otras  christianas  diligencias  para  lograr  ,  mediante 
la  divina  gracia  ,  el  desempeño  de  esta  obra  ,  á  que  contribui- 
ría él  por  su  parte  ,  y  otras  personas  de  su  devoción  á  quien 
lo  encomendarla.  Precediendo  pues  las  referidas  diligencias, 
puso  Juanez  en  execucion  su  pintura,  con  infalibles  prenun- 
cios del  acierto  desde  las  primeras  líneas  del  dibuxo  ;  y  jamas 
puso  el  pincel ,  especialmente  en  el  rostro  de  esta  sagitida  ima- 
gen, que  no  hubiese  confesado,  y  comulgado  aquel  dia;  y 
a^n  le  sucedió  muchas  veces  estarla  mirando  algunas  horas, 
sin  atreverse  á  poner  el  pincel  en  la  tabla ,  por  no  sennr  en  lo 
interior  de  su  espíritu  aquel  estímulo  que  necesitaba  para  em- 
prehenderlo ,  hasta  que  corroborado  con  el  auxilio  de  la  ora- 
ción ,  se  encendía  en  fervoroso  aliento  ;  y  de  esta  suerte  pro- 
siguió hasta  concluirla  ,  tan  á  satisfacción  de  dicho  padre  Al- 
berro  ,  que  aseguró  estar  puntualmente  semejante  i  el  origi- 
nal que  habia  visto. 

Haga  aquí  reflexión  el  artífice  christiano ,  con  qué  prepa- 
raciones se  deben  pintar ,  ó  esculpir  las  imágenes  sagradas, 
para  lograr  su  debida  perfección !  confusión  grande  de  aque- 
llos que  groseramente  atrevidos  ponen  la  mano  en  tan  sagra- 
dos simulacros  sin  mas  reflexión  que  un  Alfarero  en  la  casua- 
lidad de  sus  vasijas.  Y  muchos  'hallándose  en  infeliz  estado, 
y  en  desgracia  de  Dios.  O  Bondad  infinita  ,  y  quunto  tienes 
que  suplir  en  nuestra  miseria ! 

Yo  vi ,  y  adoré  en  Valencia ,  aunque  indigno,  repetidas 
veces  esta  sagrada  imagen ;  y  lo  que  puedo  decir  es  ,  que  in- 
funde suma  reverencia  ,  que  está  modestísima ,  y  hermosa, 
con  una  compostura ,  y  honestidad  peregrina  ;  pero  sin  aque- 
llas bizarrías  del  arte  ,  que  hoy  practican  algunos ,  tan  agenas 
de  la  gravedad  ,  y  modestia  de  tan  superior  personage ,  que 
mas  parecen  figuras  de  farsa ,  volatines,  ó  danzantes ,  que  imá- 
genes reverentes ,  modestíis ,  y  sacras.  Desventura  de  nuestro 
genio  !  buscar  siempre  en  la  novedad  el  deleyte  ,  y  despreciar 
los  caminos  reales ,  por  buscar  las  intrincadas  veredas ,  y  ca- 
prichos de  extravagantes  genios !  y  mas  quando  nos  debemos 


hacer 


carno 


¿,«  ,  que  esta  gran  señora , 


sobre  ser  un  abismo  de 


perfección  en  toda  virtud  ,  fué  un  soberano  portento ,  y  úni- 


ca. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      397 

ea  ,  y  celestial  maestra  de  humildad  ,  modestia  ,  honestidad, 
y  recato. 

Murió  pues  nuestro  Juancz  en  dicha  ciudad  por  los  aiíos 
de  mil  quinientos  y  noventa  y  seis ,  y  apenas  á  los  cincuenta 
y  seis  de  su  edad,  con  créditos  do  eximia  virtud,  ingenio  fe- 
Kz  ,  y  habilidad  eminente.  Hace  de  él  mención  Pacheco  erj 
su  libro  de  la  Pintura  á  el  fol.  1 18.  por  eminente  en  la  vir- 
tud ,  y  en  el  Arte  :  como  también  Laur.  Surio  tom.  3.  f.  195, 
con  uno ,  y  otro  carácter. 

XXXI. 


Su  muerte  año  de 
159Ó. 


JUAN  LABRADOR,  PINTOR 


D 


insigne. 


Fué  discípulo  del 
divino  Morales. 

Aplicóse  d  l.%s  fru- 
tas,  y  jfores  conextre- 


'e  Juan  Labrador ,  español ,  que  floreció  en  tiempo  del 
Señor  Felipe  Segundo ,  no  tenemos  mas  noticia  que  la  que 
nos  dispensan  sus  eminentes  obras,  y  haber  sido  discípulo  del 
divino  Morales  :  con  que  es  muy  posible  que  fuese  también 
estremeño ,  ya  que  no  fuese  de  la  misma  ciudad  de  Badajoz. 
Inclinóse  mas  á  las  frutas ,  y  flores ,  por  ser  de  suyo  labrador: 
que  haciéndolas  repetidamente  por  el  natural ,  llego  a'  expre- 
sarlas con  tan  supeiiior  excelencia ,  que  ninguno  le  ha  iguala-  mado  primor 
do  ;  y  así  son  sus  tablas  tan  conocidas  por  la  delicadeza  ,  y 
puntualidad  en  lo  deíinido  de  las  frutas,  y  otras  baratijas ,  co- 
mo ks  del  divino  Morales  en  la  sutileza  de  los  cabellos  de  las 
figuras.  Pintó  también  algunos  bodegoncillos  con  diferentes 
cosas  comestibles ,  vasijas ,  y  otros  adherentes  con  singular 
primor.^Murió  por  los  años  de  mil  y  seiscientos ,  de  crecida 
edad  en  esta  corte  ,  i  donde  pasó  ,  para  dar  á  conocer ,  y  es- 
timar su  eminente  habilidad. 


Su  muerte  año  de 
1600. 


XXXII. 

MATEO  PÉREZ  D  E  AL  E  SIO, 


M, 


Pintor. 


.ateo  Pérez  de  Alcsio ,  natural  de  la  ínclita  ciudad  de 
Roma  ,  fué  gran  dibuxante ,  y  tallador :  pintó  el  célebre  san 
Christobal  en  la  santa  iglesia  de  Sevilla ,  á  donde  se  vino  de 
Italia ,  no  se  sabe  con-  qué  motivo ,  obra  que  no  se  le  halla 
semejante ,  no  solo  en  calidad ,  sino  en  grandeza ,  pues  tiene 
treinta  pies  de  aleo ;  y  executada  á  el  fr;sco ,  con  tal  arte ,  que 
na  se  le  encuentra  la  división  de  las  tar.eas :  tiene  cada  pantor- 
Tilla  una  vara  de^ncho,  para  cuya  pcrfectísima  ,  y  singular 
figura,  que  liega  á  la  cornisa  de  la  nave ,  desde  poco  mas  que 

un 


Sus  obras, y  espe- 
cialmente la  dd  san 
Christoual  de  Se'villa. 


39^         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,^ 

un  estado  del  suelo,  hizo  su  cartón  de  igual  grandeza  y  que 
era  una  admiración ,  y  estuvo  puesto  muchos  aiíos,  en  una 
gran  sala  del  alcázar  de  aquella  ciudad  ,  donde  dice  Pacheco 
que  lo  vio ,  siendo  mozo  ,  y  que  tenia  en  su  poder  uno  de 
los  muchos  dibuxos  que  hizo .  Alesio  para  dicha  figura ,  la 
qual  acabó  año  de  1584  i.  Siguió  este  grande  artífice  la  ma- 
nera de  Micael  Angelo  Buonarrota ,  en  cuya  escuela  se  aió. 
Dexó  en  Sevilla  obras  inmortales ,  que  acreditan  su  gran  peri- 
'  cia  en  esta  arte ;  y  á  el  mismo  paso  era  tan  modesto ,  que 
viendo  el  Adán  ,  y  Eva  que  pintó  Luis  de  Vargas ,  y  en  el 
Adán  una  pierna  grandemente  escorzada ,  dixo  :  Phi  vale  la. 
Uia  gamba ,  che  V  nilo  San  Christoforo.  \  últimamente ,  vien- 
do la  superior  habilidad  de  Luis  de  Vargas ,  le  dixo  un  dia 
que  se  quedase  con  Dios ,  que  él  se  volvía  á  Italia  ;  pues  no 
era  razón ,  que  viviendo  Vargas  ,  pusiese  en  otro  la  estima- 
ción su  patria ;  como  con  efecto  se  volvió  á  Italia  ,  donde 
Su  muerte  año  ds  murió  por  los  años  de  mil  y  seiscientos ,  ya  de  crecida  edad: 
j6oo.  Atención  fué  esta  de  Alesio,  que  merecía  estatua  inmortal, 

así  por  la  hidalguía  del  ánimo  ,  como  por  la  singularidad  del 
exemplo.  Quando  vino  á  España  traxo  muchos  dibuxos  exce- 
lentes de  su  mano ,  y  con  especialidad  uno  de  aguada ,  y  real- 
ce de  la  muerte  de  Moysés ,  cosa  tan  superior  ,  que  viéndolo 
Gerónimo  Fernandez ,  excelente  escultor  ,  dixo ,  que  si  aquel 
dibuxo  era  de  su  mano ,  le  admitiese  por  su  discípulo :  cosa  que 
él  sintió  mucho,  porque  se  pusiese  en  duda  su  verdad;  pero 
se  calificó  ser  suyo  ,  así  por  sus  obras ,  como  por  sugetos  que 
habían  estado  en  Roma ,  y  visto  la  misma  pintura  para  que 
lo  hizo. 

XXXIIL 

CHRIüTÜJiAL  ZARIÑENA,  PINTOR. 


Ftié  natural  de  Va- 


X^hristobal  Zariñena  fué  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de 
,     .  Valencia ,  aplicóse  á  el  Arte  de  la  Pintura ;  y  para  perficio- 

narsc  pasó  i  la  Italia  ,  donde  logró  su  intento  en  la  célebre 
Fué  discípulo  del    escuela  del  Ticiano.  Volvió  á  Valencia  muy  ventajoso  des- 
Xiciano.  P^s*  '^^  algunos  años ,  donde  hizo  excelentes  obras ,  de  las 

Sus  obras.  quales  yo  he  visto  muchas  ,  que  verdaderamente  parecen  de 

Ticiano  :  como  lo  acreditan  las  que  tiene  en  el  real  monaste- 
rio de  san  Miguel  de  los  Reyes ,  instituto  del  doctor  Máxi- 
mo, extramuros  de  aquella  ciudad,  sin  otras  muchas  en  dife- 
Su  muerte  ano  de    '■^"'^^^  *^'^^^*  ^^  ^^^^-  Murió  de  mas  de  cincuenta  años ,  por 
,600  ^^  ^c  mil  y  seiscientos. 

,  FER- 

«    Píicbec.  lib.  de  la  Pint.  fol.  135. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


399 


XXXIV. 
FERNANDO   YAÑEZ,  PINTOR. 


R 


—    ernando  Yañez  ,  natural  de  la  Almedina ,  fué  gran  pin^         Fué  discípulo  de 

tor,  y  discípulo  de  Rafael  de  Urbino  ,  como  lo  muestran  las     ^^fael. 

pinturas  del  retablo  del  lugar  referido,  donde  vivió ,  y  murió 

con  grandes  créditos  por  ios  anos  de  mil  y  seiscientos  ,  y  de 

su  edad  poco  mas  de  cincuenta.  De  él  hace  mención  Queve- 

do  en  un  epigrama  que  hizo  á  el  pincel  en  el  Parnaso  de  sus 

obras. 

XXXV. 


Sus  obras. 
Su  muerte  ario  de 
1600. 


D 


DIEGO  BOLO ,  PINTOR. 


do  de  Madrid. 


iego  Polo,  fué  Pintor  de  mucha. opinión ,  y  muy  buen  Pintó  en  el  Esco 
colorista  }  y  en  testimonio  de  su  grande  habilidad  ác\ó  en  el  '''.^^;  y  JJ^  este  pala- 
Escorial  muchas  obras  de  su  mano  ,  y  en  este  real  palacio  de 
Madrid  en  la  alcoba  que  había  en  la  galería  de  Grandes  hu- 
bo muchos  retratos  de  los  Reyes  antigi^s  de  España  de  su 
mano ,  excelentemente  executados,  y  con  muy  buen  dibuxo, 
y  colorido.  Alurió  en  lo  mas  florido  de  su  edad  ,  quando 
apenas  tenia  quarenta  años ,  en  el  de  mil  y  seiscientos. 


Su  muerte  año  de 
1600. 


L 


XXXVL 

LOS  PERO  LAS,  PINTORES. 


os  Perolas ,  Juan  ,  y  Francisco  ,  hermanos  ,  y  naturales 
de  la  ciudad  de  Almagro ,  fiíeron  excelentes  pintores ,  escul- 
tores, y  arquitectos  ,  discípulos  de  la  escuela  del  gran  Micacl 
Ángel ,  aunque  mas  participaron  aquí  de  la  del  Bergamasco, 
y  Becerra  ,  especialmente  en  los  adornos ,  y  pintura  i  el  fres- 
co ,  de  que  dan  claro  testimonio  las  casas ,  y  palacio  de  los 
Señores  Marqueses  de  Santa  Cruz  en  el  Viso  ,  pues  todo  está 
pintado  por  de  dentro  desde  el  zaguán  de  excelentes  adornos, 
arquitectura  ,  fábulas,  é  historias  de  griegos  ,  y  romanos,  car- 
tagineses ,  y  godos  ,  con  valientes  estatuas  fingidas ,  vichas, 
tritones  ,  y  sátiros ;  todo  hecho  por  aquella  gran  casta  de  Mi- 
cael  Ángel ;  y  los  adornos  de  fístulas ,  vichuelas ,  y  sabandi- 
jas ,  por  la  del  Bergamasco  ,  y  Becerra. 

También  lo  acredita  la  iglesia  de  Villanueva  de  los  In- 
fantes donde  hay  de  todas  las  tres  Artes  cosas  excelentes  de 
su  mano.  Ayudaron  también  á  Antonio  Mohcdano  en  la 

pin- 


Naturahs  de  Al- 
magro ,  y  de  la  escue- 
la de  Micael  Angd. 


Sus  obras  en  elPa- 
lacio  del  Viso. 


Otras  obras  en  la 
iglesia  de  Villanueva 
de  los  Lijantes,  y  otras 
partes. 


Keparadonts  de 
las  naves  de  la  Santa 
iglesia  de  Córdoba. 

Su  muerte  año  de 

1600. 


400        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  f 

pintura  que  hizo  en  la  media  nave  del  sagrario  de  la  santa 
iglesia  de  Córdoba ,  desde  la  puerta  del  costado ,  hasta  la  capi- 
lla ,  con  muchas  figuras  de  Profetas ,  é  historias  de  la  Escritura 
Sagrada ,  alusivas  á  el  Sacramento ,  que  todavía  duraban ,  aun- 
que maltratadas  del  tiempo  ,  el  año  de  i  713.  que  estuve  yo 
en  Córdoba ,  y  las  vi  con  gran  complacencia  mia  ;  bien  que 
compadecido  de  verlas  tan  deterioradas.  Por  lo  qual ,  y  por 
dar  mayor  claridad  á  aquel  gran  templo ,  determinó  aquel  ilus- 
trísimo  Cabildo  levantar  las  armaduras  de  las  techumbres  ,  y 
formar  bóvedas  en  todas  las  naves ,  blanqueándolas ,  y  abrien- 
do luces ;  de  suerte ,  que  la  que  antes  parecía  una  mezquita 
de  sarracenos ,  como  lo  fué ,  parece  ahora  verdaderamente 
templo  de  católicos ,  y  centro  de  la  gloria. 

No  se  tiene  noticia  de  quando  murieron  estos  dos  her- 
manos :  solo  se  sabe  florecieron  por  los  años  de  mil  y  seiscien- 
tos ,  y  murieron  con  créditos  de  hombres  eminentes- en  todas 
las  tres  Artes. 

XXXVII. 


Fué  natural  de  Ur- 
hino. 

Su  venida  d  Espa- 
ña fué  muy  ruidosa. 


Suprimirá  oír  a. 


Satisfacción  de  Fe- 
derico en  dos  pinturas 
de  las  que  hito  para 
ti  retablo. 


K 


FEDERICO  ZUCARO ,  PINTOR. 


ederico  Zúcarc^  pintor  famoso  de  Italia  ,  natural  de  Ur- 

bino ,  fué  enviado  aEspaña  á  suplir  la  falta  que  hizo  Luque- 
to  en  san  Lorenzo  el  Real ,  y  suplir  también ,  como  el  mis- 
mo Lucas ,  la  del  Mudo.  Vino  pues  Federico  con  tanto 
aplauso  dirigido  al  servicio  del  Señor  Felipe  Segundo ,  por 
medio  de  personas  tan  graves ,  y  de  tan  buen  juicio ;  y  las 
estampas  suyas  le  hablan  hecho  tan  famoso ,  que  no  faltó  mas 
que  salirlo  á  recibir  con  palio.  Entregósele  luego  todo  lo  me- 
jor que  él  podia  desear  para  su  lucimiento ,  que  fueron  las 
pinturas  del  retablo  principal ,  y  de  los  colaterales  de  las  reli- 
quias ,  que  el  uno  es  de  la  Anunciación  ,  y  el  otro  de  san 
Gerónimo  ,  aunque  retocados  de  mano  de  Juan  Gómez ,  y 
algunas  estaciones  á  el  fresco  en  el  claustro  grande.  Todo  esto 
hizo  ,  y  poco  de  ello  dio  gusto  al  Rey  ,  ni  á  otro  alguno ;  y 
ninguna  cosa  pintó  que  llenase  con  mucho  las  esperanzas  que 
se  habian  concebido  de  su  nombre ,  pues  el  Rey  mandó  bor- 
rar lo  que  pintó  en  el  claustro  ,  y  lo  executó  Peregrin,  como 
se  verá  adelante. 

Las  dos  historias  últimas  del  retablo  ,  que  executó  Zúca-  . 
ro  con  el  mayor  cuidado  y  estudio  que  supo ,  y  las  que  ha- 
bian de  estar  á  el  lado  de  la  custodia  en  el  altar  mayor ,  y 
muy  á  los  ojos,  que  son  la  Natividad  de  nuestro  Señor,  y  la 
Adoración  de  los  Santos  Reyes ,  quando  los  acabó  ,  escribe 
el  Padre  Siguenza ,  que  quedó  tan  pagado  de  su  habilidad 
Federico  ,  que  solicitó  las  viese  su  Magestad  antes  que  ^s  co- 
ló- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      401 

locasen  ,  lo  que  no  oso  hacer  en  las  otras  del  mismo  retablo, 
parcciendole ,  que  como  les  había  dado  tanta  fuerza  para  que 
relevasen  de  lejos ,  no  serian  tan  apacibles  nüraudobe  de  cer- 
ca ,  pero  estas  sí.  Mas  quando  llegó  su  Alagestad  á  verlas, 
habiéndolas  puesto  Federico  á  la  luz  ,  que  le  pareció  respon- 
derian  mejor  ,  le  dÍK0  á  el  Key  con  gran  satisfacion  :  Senory 
fSto  es  hasta  don  de  puede  llegar  ¿I  Artel  V  estas  están  pa- 
ra de  cena  ^y  de  lejvs.  No  le  respondió  su  Alagestad  cosa 
alguna ,  mostrándole  aquel  buen  semblante ,  y  gracia ,  que 
daba  por  respuesta  i  tpdos ,  y  jamas  lo  supo  dar  malo  á  nin- 
guno. De  allí  á  un  rato  que  las  estuvo  mirando  el  Rey  ,  le 
preguntó  su  Magestad  si  eran  huevos  los  que  tenia  una  pas- 
toreilla  en  una  cesta ,  asiendo  de  ellos  á  dos  manos,  por  pre- 
sentarlos i  la  recien  parida  madre?  Respondió  que  sí.  Notá- 
ronlo todos  los  que  allí  se  hallaron  ,  entendiendo  había  he- 
cho poco  caso  el  Rey  de  lo  demás ;  y  que ,  sobre  no  estar 
bien  expresados  los  huevos  ,  parecía  impropio  que  una  pasto- 
ra ,  que  venia  de  su  ganado  á  media  noche,  y  aun  corriendo, 
pudiese  haber  juntado  tantos  huevos,  si  no  es  que  era  pastora 
de  g.i Hiñas. 

Pusiéronse  al  fin  estos  dos  quadros  en  su  sitio  ;  y  después 
de  haberle  despedido  su  Magestad  ,  haciéndole  muchas  mer- 
cedes ,  como  se  esperaba  de  su  grandeza  ,  mandó  quitarlos 
del  retablo  ,  y  con  ellos  el  quadro  principal  del  martirio  de 
san  Lorenzo,  que  también  era  de  su  mano  '.  Este  se  puso 
fuera  del  monasterio  en  una  capilla  que  se  hizo  en  aquel 
Real  Sitio  para  que  los  oficíales  de  la  fábrica  oyesen  misa  ,  y 
se  les  administrasen  los  santos  Sacramentos.  \  las  otras  dos, 
que  eran  para  de  cerca  ,  y  de  lejos ,  como  dixo  su  autor  ,  las 
mandó  poner  su  Magestad  en  otras  dos  aulas ,  que  á  pocos 
dan  gusto ,  aunque  sin  duda  son  de  lo  mejor  que  executó  en 
aquel  real  monasterio  5  y  tal  vez  puede  ser  que  el  no  satisfacer 
á  la  vista  procediese  de  venirles  mal  la  luz ,  que  en  la  pintura 
fresca  del  olio  ,  y  reluciente  ,  es  un  contratiempo  irremedia- 
ble para  un  artífice.  Y  la  desgracia  es  ,  que  esto  no  lo  cono- 
cen todos ,  pero  lo  habrán  experimentado  muchos. 

Hechas  estas  historias  á  el  olio  ,  con  las  dos  de  las  reli- 
quias ,  de  la  Anunciación ,  y  san  Gerónimo ,  iba  pintado  i  el 
fresco  junto  con  los  discípulos  que  traxo  de  Italia  ,  la  mitad 
de  las  historias  del  claustro  principal :  de  las  quales  ,  las  qua- 
tro  ,  ó  cinco  que  hizo  ,  desde  la  Concepción  de  la  Virgen, 
hasta  la  Visitación,  descontentaron  tanto  á  el  Rey,  y  á  quan- 
tos  las  veían ,  que  se  le  dio  á  entender  á  el  mismo  Ziícaro ,  el 
qual  se  disculpó  diciendo ,  que  no  las  había  labrado  de  su 
Tom.  III.  Eeo  ma- 

1     Fray  Joseph  de  Siguenza  3.  párt.  lib.  4.  fol.  743. 


Xtctancia  de  Fe- 
derico. 


Mandó  el  Rey  qtñ- 
tar  las  dos  jn'nturas 
del  retablo  ,  y  la  de 
enmedio. 

Dónde  se  colocaron 
estos  quadros. 


Prosigue  Zúcaro 
las  pinturas  del  claus- 
tro aljresco. 

No  dio  gusto  al  Rey 
en  estas  obras ,  y  a  A 
le  dio  licencia  para 
irse  d  Italia. 


Fué  lien  remunt- 
rado  de  su  Magestad- 


Res  pueda  misterio- 
sa dd  Rey  en  la  des- 
dedida tíe  Federico. 


Su  muerte  año  de 
1610. 

Federico  tuvo  gran 
crédito  ,  y  bien  mere- 
cido en  Italia. 


Sacó  d  lifz  un  libro 
muy  erudito. 


402         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

mano  ,  sino  aquellos  mancebos  que  se  las  hablan  echado  á 
perder ;  y  así  se  dio  traza  que  pintase  él  uiía  de  su  mano  to- 
da ,  que  fué  la  primera  de  Ja  Concepción  de  la  Virgen  ;  pero 
salió  tan  perdida  cosa  ,  que  aun  parecian  las  otras  mejores. 

Visto  esto  ,  su  Magestad  le  dio  licencia  para  irse  á  Italia: 
dióle  seis  mil  ducados  cada  año  ,  de  los  tres  que  estuvo  ;  con 
que  sin  otras  mercedes  que  el  Rey  le  hizo  ,  muy  particulares^ 
le  valió  la  venida  mas  de  diez  y  ocho  mil  ducados  :  y  sin  es- 
to ,  dicen  ,  le  mandó  dar  su  Magestad  mas  de  quatrocientos 
ducados  de  renta  de  por  vida  en  ItaHa  ,  de  que  él  fué  muy 
contento  ,  dexando  acá  muy  poco  gusto  con  sus  obras. 

Quando  ya  le  habia  despedido  el  Rey ,  y  héchole  tantas 
mercedes  ,  Fray  Antonio  el  Obrero  llegó,  y  le  besó  la  mano 
diciendo  :  Besóla  d  Vuestra  2Vlagestad  por  las  mercedes 
que  ha  hecho  d  el  Ziícaro ;  y  respondióle  el  Rey  :  No  tiene  él 
la  culpa ,  sino  quien  le  encamitió  acd :  aludiendo  á  el  disfa- 
vor del  despedirle  ;  y  no  á  las  mercedes  de  que  se  le  daban 
las  gracias. 

Mandó  luego  su  Magestad  que  se  picasen  las  historias  del 
claustro  ,  y  las  tornase  á  pintar  Peregrin  ,  como  lo  executó, 
y  se  vé  en  el  claustro  grande  ;  y  él  se  volvió  á  Italia  ,  aun- 
que desayrado  ,  muy  enriquecido  de  la  magnificencia  de  tan 
gran  Rey.  Murió  en  Florencia  por  los  aííos  de  mil  seiscien- 
tos y  diez ,  donde  tuvo  mas  créditos  de  los  que  por  acá  se 
adquirió ;  y  sin  duda  bien  merecidos ,  por  lo  que  se  vé  en 
muchas  estampas ,  y  obras  suyas.  \  lo  acredita  aquella  céle- 
bre cúpula  que  pintó  en  la  iglesia  mayor  de  aquella  gran  ciu- 
dad ,  de  que  hace  mención  Vicencio  Carducho  '  5  y  las  pin- 
turas de  la  Escritura  Sagrada  de  aquel  célebre  salón  del  Vati- 
cano ;  y  en  la  santa  iglesia  de  Córdoba  ,  en  un  pilar  junto  á 
el  punto  ,  hay  una  santa  Margarita  de  su  mano,  muy  gentil 
figura  :  que  si  bien  no  tuvo  fortuna  de  complacer  por  acá, 
debió  de  ser  algún  astro  adverso  ,  que  le  influyó  en  este  cli- 
ma ,  ó  el  hallarse  entonces  mozo ,  y  sin  la  debida  práctica  en 
el  fresco  :  pues  yo  he  conocido  hombres  muy  prácticos  á  el 
olio ,  que  llegando  á  pintar  á  el  fresco  ,  y  aun  á  el  temple, 
se  hallan  perdidos. 

Escribió  Federico  ,  y  dio  á  la  estampa  el  año  de  1607. 
un  libro  muy  erudito  y  discreto  de  la  Idea  de  los  Pintores, 
Escultores  ,  y  Arquitectos  ,  donde  trata  difusamente  del  di- 
buxo  interno ,  y  externo ,  con  discursos  muy  delicados ,  y 
peregrinos. 


uRO- 


1     Libro  de  la  Pintura  Dialog.  r. 


y.  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      403 


XXXVIIL 
RÓMULO  CINCINNATO ,  PINTOR, 


Re 


.omulo  Cincinnato ,  que  fué  pintor  del^eñor  Felipe  Se- 
gundo ,  de  nación  italiano  en  la  muy  ilustre  ciudad  de  Flo- 
rencia, vino  i  Espaíía  ,  y  vivió  en  ella  muchos  años ;  y  así 
dexó  muchas  obras ,  aunque  dicen  no  era  hombre  de  mucha 
invención.  En  las  casas  del  Excelentísimo  Señor  Duque  del 
Infantado  en  Guadalaxara  hizo  muchas  cosas  á  el  fresco ,  con 
muchos ,  y  varios  adornos  ,  que  satisfacen  á  todos  los  que  lo 
entienden.  Pintx)  en  el  Escorial  en  el  claustro  baxo  á  ei  fres- 
co ,  como  lo  escribe  el  Padre  Figueroa ,  part.  3.  lib.  4.  p.  7 1 9. 
y  el  quadro  de  la  capilla  de  san  Mauricio ,  y  sus  compañe- 
ros ,  que  está  en  aquella  iglesia  es  de  su  mano ;  y  en  el  coro 
las  dos  historias  á  el  fresco  de  san  Lorenzo  ,  quando  iba  si- 
guiendo á  el  Papa  San  Sixto ;  y  la  otra ,  de  quando  entregó 
los  pobres  i  el  tirano  ,  que  le  pidió  Jos  tesoros  :  como  tam- 
bién las  otras  dos  pinturas ,  la  una  de  san  Gerónimo  escri- 
biendo ,  y  la  otra  del  mismo  santo ,  dictando  á  sus  discípulos. 
Fué  pues  Rómulo  artíiice  de  gran  talento ,  y  gracia.  De 
su  excelente  pincel  es  el  quadro  principal  de  la  iglesia  del  co- 
legio de  la  Compañía  de  Jesús  de  la  ciudad  de  Cuenca ,  que 
es  de  la  Circuncisión  del  Señor ,  donde  está  una  Hgura  de  es- 
paldas, y  arrodillada  ,  que  saca  afuera  un  pie ,  y  pierna  ,  que 
es  la  admiración  de  todos ,  porque  parece  estar  fuera  del  qua- 
dro. Y  celebrándole  á  este  artífice  lo  que  habia  pintado  en  el 
Escorial ,  dixo  :  Que  valia  mas  un  Zancajo  ,  que  habia  pin- 
tado en  los  Jesuítas  de  Cuenca ,  que  todo  quanto  habia  he- 
cho en  el  Escorial.  Pintó  también  á  el  fresco  en  este  palacio 
de  Madrid  dos  piezas ,  que  están  inmediatas  á  la  galería  del 
cierzo  del  quarto  del  Rey  ,  en  compañía  de  Eugenio  Caxes, 
con  grande  acierto ,  y  magisterio.  Murió  en  esta  Corte  por 
los  años  de  mil  y  seiscientos ,  de  edad  muy  crecida ,  con  gran 
sentimiento  de  toda  la  profesión,  por  su  amable  trato,  y  emi- 
nente habilidad. 

XXXIX. 


.« 


E 


ROMPEYO  LEONI,  ESCULTOR. 


n  tiempo  del  Señor  Felipe  Segundo ,  para  hacer  las  es- 
tatuas de  la  octava  maravilla  de  san  Lorenzo  el  Real ,  fué 
traído  de  Italia  á  estos  reynos  Pompeyo  Leoni ,  por  ser  el 
mas  señalado  artílke  que  se  hallaba  en  todü  Europa  en  el 
Tom.  IIL  Eee »  Ar- 


Fué  natural  de  Flo- 
rencia ,  y  'vino  a  £s- 
faúa  for  Pintor  del 
Señor  X'^eli^e  Segundo. 

Pintó  mucho  en  el 
palacio  de  Guadala- 
xara. 

También  pintó  en 
el  Escorial. 


Pintó  el  célebre 
quadro  de  la  Circun- 
cisión del  colegio  de 
Cuenca. 


Dicho  gracioso  áe 
Rómulo. 


Pintó  al  fresco  en 
este  palacio  de  Ma- 
drid. 

Su  tnuerte  año  de 
1600. 


Fué  italiano. 


4o^        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, V 

Vtnod haterías  es-  Arte  de  la  Escultura  ,  como  lo  acreditan  las  eminentes  esta- 
tatnas  de  bronce  del  tuas  de  diversas  materias  que  allí  execiitó ,  especialmente  en 
Escoriad.  los  Apostóles  del  retablo  principal ,  y  demás  figuras ,  que  to- 

das son  quince ,  de  bronce  ,  doradas  de  molido \  mayores  que 
el  natural ;  y  también  las  de  los  dos  sepulcros  de  los  Reyes, 
y  en  otros  sitios  ,  así  de  bronce  ,  como  de  marmol ,  y  piedra 
berroqueña  ,  que  adornan  aquella  gran  basílica  del  Escorial. 
Es  de  su  mano  una  estatua  de  marmol  de  una  Infanta  ,  que. 
está  en  las  Descalzas  Reales  de  esta  Corte  :  y  los  retratos  de 
los  Duques  de  Lerma  ,  que  están  en  san  Pablo  de  Vallado-) ' 
lid  ,  convento  de  Predicadores  :  y  el  célebre  Crucifixo ,  que 
llaman  de  Pompeyo  ,  que  no  es  el  de  marmol  del  trascoro, 
el  qual  es  de  mano  de  Benbenuto  Ccllini ,  que  se  le  presenta 
á  el  Rey  el  Gran  Duque  de  Florencia  ,  si  no  el  de  bronce^ 
que  está  en  el  altar  mayor  :  y  también  la  escultura  del  altac 
mayor  de  los  Carmelitas  Descalzos  de  Valladolid  ,  de  unos 
dantos  hermitaños  ,  y  medios  relieves ,  que  sin  duda  debió  de 
Su  mutrtc  año  de  asistir  allí  alguna  temporada.  Volvióse  á  Italia  ,  y  allí  murió 
líoo.  por  los  años  de  mil  y  seiscientos. 


Fué  italiano  de  na 
sion. 


c 


CESAR  ARBASIA  ,  PINTOR. 


esar  Arbasia ,.  gran  pintor  italiano ,  y  de  la  escuela  de 
Leonardo  de  Vinci,  vino  á  España  por  los  años  de  1600.  y 
ientre  otras  obras  que  hizo,  fué  la  mas  señalada  la  que  pintó  al 
Sus  obras  en  la    fresco  en  la  capilla  del  sagrario  de  la  santa  iglesia  de  Córdo- 
sant a  iglesia  de  Cor»    Jj^  ,  bóveda ,  y  paredes  hasta  el  suelo  ,  con  varios  casos  de  la, 
^"         ^  vida  de  Christo ,  y  otros  misterios ,  é  historias  alusivas  á  el 

Sacramento ,  con  superior  excelencia  ,  y  magisterio  en  aque- 
lla manera  antigua  ,  en  que  se  conoce  que  era  muy  práctico. 
Hizo  también  excelentes  países ,  como  lo  dice  Pacheco  libra 
de  la  Pintura ,  pag,  422. 

Concluida  aquella  obra  ,  volvióse  á  Italia  ,  de  donde 
dicen  fué  llamado  para  este  efecto ,  por  la  amistad  que  coa 
él  había  tenido  en  Roma  Pablo  de  Céspedes,  Racionero 
de  dicha  santa  iglesia  de  Córdoba ,  y  que  en  ella  se  detu- 
vo solos  dos  años ,  no  se  tiene  de  él  mas  noticia ,  sino  que 
Su  muerte  año  dt  su  vuelta  fué- el  año  de^il  seiscientos  y  dos,  y  en  Italia 
1602.  su  muerte. 


.íixts'i^iiV-: 


l> 


BAR' 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      4a5 


XLI. 

BARTOLOMÉ  DE  CÁRDENAS,  PINTOR. 


B= 


Bartolomé  de  Cárdenas ,  natuAl  del  reyno  de  Portugal, 
aunque  oriundo  de  Castilla ,  y  vecino  de  Al^drid  ,  fué  pintor 
de  mucha  opinión  j  y  así  executd  al  olio  Ja  parte  principal 
<iel  claustro  del  convento  de  nuestra  Señora  de  Atocha  de 
Rel-igioaOs  Dominicos  de  esta  Corte  ,  siendo  lo  restante,  dé 
maTK)  de  Juan  Chirinos.  Llevóle  el  Excelentísimo  Señor  Du- 
que de  Lerrna  á  Valladolid  ,  donde  i  la  sazón  estaba  la  Cor- 
te del  Rey  nuestro  Señor  Felipe  Tercero ,  y  allí  executó  las 
pinturas  del  claustro  del  convento  de  san  Pablo  de  Valladolid 
de  la  misma  sagrada  Religión,  y  también  las  del  retablo  prin- 
cipal ,  que  son  de  la  vida  de  Christo  Señor  nuestro  :  y  en  el 
coro  de  dicho  convento  tiene  otro  gran  lienzo  de  una  gloria 
de  mas  de  quarenta  pies  en  quadro  ,  que  ocupa  todo  el  teste- 
ro ;  comQ  también  otro  de  la  Cena  de  Christo  nuestro  bien, 
cosa  excelente ,  que  está  en  el  refectorio  ,  sin  otras  pinturas 
en  ima  de  las  capillas  del  claustro.  \  en  la  capilla  que  hay 
debaxo  del  salón  del  convento  de  nuestro  Padre  San  Francis- 
co de  dicha  ciudad  tiene  un  quadrd  excelente  de  la  Porciun^ 
cula  con  las  demás  pinturas  que  adornan  el  retablo  ,  sin  otras 
muchas  que  hay  en  diferentes  sitios  de  dicha  ciudad ,  donde 
ganó  opinión ,  y  fama  eterna,  como  uno  de  los  excelentes 
pintores  de  España  ,  y  donde  murió  año  de  mil  seiscientos  y 
seis>  á  los  cincuenta  y  nueve  de  su  edad. 

i.l.'Jc.V. 

XLII. 

PEREGRIN  DE  BOLONIA  ,  PINTOR. 


R 


cregrin  de  Bolonia  ,  ó  Peregrin  de  Peregrini ,  pintor  bo- 
lones ,  fué  eminente  en  el  Arte  de  la  Pintura ,  de  mucha  in- 
vención ,  y  caudal ,  así  en  el  historiado  ,  como  en  el  dibuxo. 
Fué  uno  de  los  mas  señalados  discípulos ,  y  seqüaces  de  la 
escuela  de  Micael  Ángel ,  como  se  califica  en  todas  las  obras 
que  quedaron  de  su  mano  en  san  Lorenzo  el  Real ,  para 
donde  vino  desde  Bolonia  ,  especialmente  las  que  executó  en 
el  claustro  baxo  á  el  fftsco ,  cuya?  figuras  están  conducidas 
con  gran  consideración  ,  y  Vagueza  ',  por  decirlo  á  la  italiana, 
y  son  las  que  diximos  habla  pintado  el  Zúcaro,  Pintó  el  te- 
cho de  la  librería  de  aquel  real  monasterio  con  admirable  ma- 

ges- 


Ftté  portugués, 
oriundo  de  Castilla. 

Pintó  el  Claustro 

de  Atocha,)'  el  de  Va^ 
lladolid  de  la  misma 
orden. 


Su  muerte  año  de 
i6o6» 


Fué  natural  de  Bo' 
lonia  y  y  de  la  escuela, 
de  Micael  Angeí. 


Vino  d  España  á 
pintar  en  el  Escorial. 
Sus  obras. 


JuanGome&,tam- 
lien  finió  en  el  Esco- 
rial. 


Quedó  Tsregrin 
muy  gratificado  de  su 
Magestad. 

Volvióse  d  Italia, 
y  murió  en  Módena 
año  di  1606, 


406        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

gestad  ,  donde  hay  varias  figuras  desnudas ,  como  que  susten- 
tan la  fabrica  :  cosa  tan  maravillosa  ,  que  parecen  éú  mismo 
Micael  Ángel.  Y  en  unas  claraboyas  que  se  fingen  en  la  bó- 
veda ,  están  las  siete  Artes  Liberales ,  escorzadas  con  tanto 
acierto ,  que  á  el  moverse  ,  quien  las  mira  ,  parece  que  real- 
mente ellas  se  mueven  :  para  cuyo  acierto  hizo  dibuxos  muy 
acabados  en  cartones  grafldes  por  modelos  de  su  mano ,  los 
quales  se  los  hurtaron  así  que  acabó  la  obra ,  de  que  se  la- 
mentaba mucho. 

Es  también  de  su  mano  la  pintura  de  la  batalla  de  San 
Miguel  en  una  capilla  de  aquella  iglesia ,  dedicada  á  este  San- 
to Arcángel,  Y  del  quadro  de  las  once  mii  Vírgenes  ,  que 
estuvo  en  su  capilla  de  esta  advocación ,  hizo  el  dibuxo ,  y  lo 
executó  Juan  Gómez  ;  y  sobre  todo  ,  en  el  retablo  de  la  ca- 
pilla mayor ,  son  de  su  mano  el  martirio  de  san  Lorenzo ,  y 
los  dos  quadros  de  los  lados ,  del  Nacimiento  de  Christo ,  y 
la  Adoración  de  los  Reyes ,  que  son  los  que  se  mandaron 
quitar  del  Zúcaro  }  y  también  lo  son  de  Peregrin  las  historie-f 
jas  de  la  Custodia. 

Premió  el  Serior  Felipe  Segundo  á  Peregrm  de  tal  mane- 
ra ,  que  llevó  á  su  tierra  cincuenta  mil  ducados ,  y  una  phza 
de  Senador  de  Milán  para  un  hijo  suyo.  Murió  en  Módena 
por  los  aiíos  de  mil  seiscientos  y  seis ,  á  los  sesenta  y  siete  de 
su  edad;  y  fué  honrado 'con  singulares  demostraciones ,  así 
de  los  artífices  ,  como  de  aquel  Senado ,  con  muy  honorífi- 
ca sepultura  ,  y  escribiendo  á  su  muerte  los  mas  lucidos  inge- 
nios muy  elegantes  poemas ,  y  agudísimos  epitafios  :  verda- 
deramente ,  que  saben  honrar  k)s  artífices  eminentes  en 
aquellas  provincias ;  y  así ,  no  me  admiro  que  sean  tan  férti- 
les en  producirlos ,  como  estériles  las  provincias  donde  no  los 
conocen ,  ni  los  honran. 


Fué  natural,  y  Ra- 
ciouero  de  la  Sdnta 
Iglesia  de  Córdoba. 

Fué  muy  trudito, 
anticuario  ,  y  experto 
tn  víirias  lengtias. 


XLIIL 

JEL  INSIGNE  PINTOR  PABLO  DE  CÉSPEDES, 

Kacionero  de  la  Santa  Iglesia  de  Córdoba. 


P, 


ablo  de  Céspedes ,  Racionero  de  la  Santa  Iglesia  de  Cór- 
doba ,  y  natural  de  ella  ,  fué  excelente  Pintor ,  gran  Filósofo, 
Escultor ,  y  Arquitecto  ,  y  peritísimo  en  varias  lenguas ,  es- 
pecialmente en  k  hebrea  ,  griega ,  latina ,  y  toscana  :  fué  gran 
poeta ,  y  humanista.  Escribió  grandes  discursos ,  que  yo  he 
visto  manuscritos,  y  entre'ellos  uno  ie  la  antigüedad  de  su 
Iglesia ,  y  como  fué  templo  del  Dios  Jano.  Escribió  también 
un  libro  de  la  Pintura  en  estancias  poéticas ,  en  que  trataba  de 
ks  tres  Artes,  del  dibuxo ,  del  qual  hace  mención  Francisco 
-2?§  Pa- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      407 

Pacheco  ,  y  le  celebra  en  varias  partes  de  su  libiO  de  Pintura, 
poniendo  muchas  de  ellas.  \  trae  algunas  cartas  en  que  es- 
cribió muy  doctos  discursos  de  la  Pmtura  ,  como  es  la  del 
folio  31.  en  que  traía  de  la  duración  de  la  Pintura  al  Fresco. 
Y  otra  en  el  folia  33-  en  que  le  da  cuenta  de  un  grande  va- 
so antiguo  de  barfo  ,  que  vio  en  el  estudio  de  Tomao  ,  ca- 
ballero ilustre  romano  ,  labrado  el  vientre  de  foUao-es  ,  y 
al  rededor  del  cuello  Troya  ,  en  rigura  de  una  grave  matro- 
na ,  y  puestos  por  orden  los  héroes  que  se  hallaron  en  aque- 
lla guerra,  con  unas  letras  griegas,  que  contenían  el  nombre 
de  cada  uno.  Y  en  el  lib.  3.  cap.  1  x.  de  la  Pintura  al  Tem- 
ple ,  folio  342.  pone  otra  declarando  á  Plinio ,  y  dice  así: 
Particulcir milite  Plinio ,  como  Jumos  visto  -.y  para  probar 
su  antigüedad ,  no  se  pudo  ofrecer  mejor  testimonio ,  que 
los  excelentes  lugares  suyos ,  traídos  ,y  declarados  por  uno 
de  los  mas  doctos  pintores  que  ha  tenido  España  ,  que  fué 
Pablo  de  Céspedes ,  Racionero  de  la  Santa  Iglesia  de  Lar- 
daba ^  cuyas  letras  honran  asaz  nuestros  libros;  el  qual 
hablando  de  este  intento  dice ,  &c.  Otra  pode  en  el  fol.  378. 
lib.  3.  de  la  Pintura  Encáustica.  Todas  estas  cosas  muestran 
su  eminente  erudición  en  todas  buenas  letras. 

También  escribió  otro  libro  intitulado  :  Comparación  di        Escrihió  varios  tra- 
ía antigua  y   moderna  Pintura  ;  y  otro  de  Perspectiva     fados, 
teórica  ,y  practica  ;  que  el  uno ,  y  el  otro  se  desean  ,  pues 
no  salieron  á  la  luz  pública  ,  ni  se  sabe  donde  paran. 

Estuvo  dos  veces  en  Italia ,  y  en  Roma  ' ,  donde  esta-        Estuvo  dos  veces 
dio  como  en  universidad  ,  y  Atenas  de  esta  facultad ;  y  de     ^"  Italia ,  de  donde 
donde  se  tiene  por  cierto  traxo  la  prebenda  que  obtuvo  en    trazo  la  Prebenda. 
la  Santa  Iglesia  de  Córdoba  ;  si  no  es  que  fuese  en  coadjuto- 
ría de  la  de  otro  Racionero  tio  suyo ,  llamado  Pedro  de  Cés- 
pedes, en  tiempo  del  Ilustrísimo  Señor  Don  Christobal  de 
Roxas  y  Sandoval ,  aíío  de  1567.  por  donde  se  iníiere  ,  hu- 
bo allí  familia  antigua  de  este  apellido  ;  aunque  su  origen  es 
de  la  Villa  de  Ocaña ,  y  muy  ilustre  linage. 

Viccncio  Carducho  pone  á  nuestro  Racionero  entre  los 
que  han  florecido  en  España,  habiendo  estudiado  en  Italia  2; 
y  aun  dice  son  celebradas  sus  pinturas  en  su  patria ;  cosa  que 
han  conseguido  pocos ,  como  él  pondera  ,  fol.  7.  comunicó 
los  mas  celebrados  en  el  Arte ,  y  en  particular  á  Federico 
Ziícaro,  con  quien  tuvo  estrecha  amistad;  estudió  mucho  de 
las  obras  de  Micael  Ángel ,  á  quien  poco  debió  de  alcanzar 
en  vida  ,  por  haber  muerto  el  año  de  i  564.  Siguió  i  Micael,  Estudióenlas otras 
no  solo  en  la  Pintura  ,  y  iVquitectura ,  sino  también  en  la    de  Micael  Ángel. 

Es- 

1     Pacheco  lib.  de  la  Pintura  a    Carduchi  Dial.  2.  fol.  31, 

pag.  336.- 


Hizo  en  Roma  ¡a 
cabeza  de  Peneca  de 
marmol. 


Pin.'iiras  que  hizo 
en  la  Santa  I^Usia  de 
Córdoba. 


Caso  célehre  en  el 
qiiadro  de  la  Cena, 
que  hizo  Pablo  de  Cés- 
pedes. 


Pintura  antier onis- 

tnu  de  Céspedes. 


^0^         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Escultura ,  en  que  se  aventajó  tanto ,  que  viendo  que  no  te- 
nia cabeza  la  estatua  de  su  compatriota  Séneca  ,  la  hizo  de 
marmol ,  que  amaneció  un  dia  puesta  en  Roma ,  y  le  rotula- 
ron Víctor  il  Sfagnoh  \  cu^mo  modelo  traxo  á  Cqrdoba ,  y  se 
conserva  hoy  entre  los  pintores  con  esta  tradición ,  y  yo  le 
tengo  en  mi  estudio  ;  y  así  modelaba  primero  muchas  de  las 
figuras  que  habia  de  pintar. 

Volvió  á  Espaí^ia ,  y  á  Córdoba  su  patria ,  donde  tomó 
posesión  de  su  prebenda ,  y  donde  pintó  famosas  obras ,  y  en 
particular  el  celebre  quadro  de  la  Cena  de  Christo  nuestro 
Señor ,  que  está  en  la  iglesia  mayor  junto  á  la  sacristía  nueva 
del  Señor  Cardenal  Sulazar ,  donde  mostró  muy  bien  su  in- 
genio ;  pues  no  hay  Apóstol ,  en  cuyo  aspecto  no  muestre  la 
santidad  ,  y  amor ;  en  Christo  la  hermosura  ,  y  grandeza  ;  y 
en  Judas  lo  descortés ,  y  lo  falso.  Estando  pintando  este  qua- 
dro en  su  casa  ,  los  que  lo  iban  á  ver ,  celebraban  mucho 
unos  vasos ,  y  jarrones  ,  que  están  pintados  en  ella  en  un  en- 
friador ,  de  admirable  traza ,  y  disposición ,  sin  atender  i  la 
valentía  de  lo  demás.  Viendo  el  Racionero  que  se  les  iban 
los  ojos  á  todos  i  aquel  juguete ,  enfurecido  daba  voces  i  su 
criado ,  diciendo  :  Andrés ,  bórralo  luego ,  quítalo  de  aquí; 
pues  no  se  repara  en  tantas  cabezas,  figuras,  movimientos ,  y 
manos ,  que  con  tanto  cuidado ,  y  estudio  he  hecho ,  y  repa- 
ran en  esta  impertinencia.  Y  fue  menester  darle  mucha  satis- 
facción ,  para  que  desistiera  de  borrar'o. 

Otro  quadro  hay  en  ia  misma  Iglesia ,  no  inferior  á  el  an- 
tecedente ,  en  que  está  pintado  san  Andrés,  y  san  Juan  Bau- 
tista ,  y  en  lo  alto  una  gloria ,  donde  está  santa  Ana  ,  y 
y  nuestra  Señora  con  el  niño  Jesús ,  y  en  el  banco  del  reta- 
blo dos  quadros  de  la  historia  de  Tobías.  Están  estas  pinturas 
en  la  segunda  capilla  de  la  nave  del  Sagrarlo ,  entrando  por 
el  patio  de  los  naranjos ;  y  es  de  notar ,  que  esté  san  Juan 
Bautista  ya  barbado ,  y  Christo  Señor  nuestro  niño ,  cosa  que 
es  un  anticronismo  contra  el  Texto  Sagrado ,  de  donde  cons- 
ta ,  que  solo  le  excedia  san  Juan  en  seis  meses  de  edad ,  y  no 
se  le  pudo  ocultar  esta  circunstancia  á  un  hombre  tan  erudito 
como  Céspedes  ,  ni  á  aquel  llustrísimo  Cabildo ;  si  no  que 
esta  es  pintura  de  devoción  ,  no  de  historia ;  y  á  esto  llaman 
en  Italia  fensiíro  ,  que  es  pintar  el  pensamiento ,  y  no  la 
realidad  ,  como  estar  santo  Domingo  con  santa  Catalina  de 
Sena  al  pie  de  la  Cruz ,  como  lo  puso  Vandic  ,  y  san  Fran- 
cisco con  la  Virgen ,  y  el  niño  ;  santa  Ana  ,  y  san  Joseph, 
no  en  gloria  ,  si  no  acá  en  la  ti^ra ,  como  lo  puso  Rubens, 
y  otrob  innumerables  exemplares  que  pueden  servirnos  de  do- 
cumento para  semejantes  casos ,  y  para  desvanecer  las  nie- 
blas de  algunos  escrupulosos  j  y  sobre  todo  María  Ssiíitisima 

se- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


409 


S¿ñora  nuestra  ha  favorecido  á  muchas  santas  ahnas  con  su 
Hijo  Santísimo  en  su  infancia  ,  sin  que  dcxe  de  estar  á  la 
diestra  de  Dios  Padre  en  la  integridad  respectiva  á  su  edad. 

En  el  convento  de  santa  Clara  hay  también  otro  quadro 
suyo  de  las  once  mil  Vírgenes  con  siligular  belleza ,  y  ele- 
gante disposición.  Hizo  también  la  pintura ,  y  traza  del  reta- 
blo del  cok*gio  de  santa  Catalina  de  la  compaíiía  de  Jesús  do 
aquella  ciudad  ,  que  es  admiración  de  los  bien  entendidos. 
El  quadro  principal  es  del  entierro  de  santa  Catalina  mártir, 
con  una  gloria  ,  donde  está  Chrísto  ,  nuestra  Señora  ,  y  san 
Juan  Bautista  ,  todo  con  admirable  armonía  ,  y  composición: 
los  domas  quadros  que  contiene  el  retablo  ,  son  de  la  historia 
de  h  Sierpe  de  metal :  otro  del  sacriricio  de  Abrahan  :  otro 
de  la  degollación  de  santa  Catalina  ,  y  el  que  le  corresponde, 
del  martirio  de  la  Rueda ;  y  en  lo  superior  del  retablo  un 
Cliristo  crucificado,  y  á  sus  lados  nuestra  Señora,  y  san  Juan; 
y  en  el  banco  del  retablo  un  Ecce  Homo  ,  y  la  Oración  del 
Huerto.  Otros  dos  quadros  hay  en  los  colaterales  de  la  misma 
iglesia ,  el  uno  de  la  Asunción  de  nuestra  Señora ,  y  el  otro 
de  los  dos  san  Juanes  Bautista ,  y  Evangelista ,  y  en  la  gloria 
un  Niño  Jesús. 

También  en  Sevilla ,  y  otras  ciudades  de  Andalucía  hay 
diferentes  pinturas  suyas ;  y  fué  tan  cstendido  su  crédito  en  la 
pericia  del  arte ,  así  á  el  olio  ,  como  á  el  fresco  ,  que  en  Italia 
fueron  muy  celebradas  sus  obras  ;  y  tanto  ,  que  habiendo  en- 
viado á  pedir  á  Federico  Ziícaro  un  quadro  de  santa  Marga- 
rita para  un  retablo  ,  que  está  en  un  pilar  de  la  iglesia  mayor 
de  Córdoba  ,  cerca  del  punto ,  como  diximos  en  su  vida  ,  lo 
resistió  mucho ,  diciendo  :  que  donde  estaba  Pablo  de  Céspe- 
des ,  como  enviaban  por  pinturas  á  Italia  i"  Y  no  lo  estraño, 
pues ,  según  dice  el  Abad  Filipo  (¿í)  ,  en  Roma  en  la  iglesia 
de  la  Santísima  Trinidad  del  Monte  ,  donde  hay  pinturas  de 
mano  de  Federico  á  el  olio  ,  y  á  el  fresco  ,  hay  también  á  el 
fresco  en  una  de  las  capillas  pintada  la  Natividad  de  Chrísto, 
y  en  la  bóveda  historias  de  la  Virgen  ,  y  en  las  pilastras  Pro- 
fetas ,  y  otras  cosas  con  excelente  manera  de  mano  de  Céspe- 
des ,  habiéndose  elegido  para  esta  iglesia  los  hombres  de  ma- 
yor pericia  en  el  arte  :  pues  entre  ellos  fueron  Julio  Romano, 
Tadeo  ,  y  Federico  Zúcaro ,  Pelegrin  de  Bolonia ,  Perin  del 
Vago ,  y  otros  semejantes. 

Pintó  también  nuestro  Céspedes  de  relieve  en  Roma, 
con  ceras  de  varios  colores  conforme  á  el  natural  ^  \  tam- 
bién dice  Pacheco  en  el  prologo  de  su  libro  en  elogio  de 
Tom.III.  Fff  nues- 


Pinturas  de  Césyc' 
des  en  el  colegio  de  la, 
Conifaíita  de  Jesús  de 
Córdoba. 


Otras  obras  que 
Idzo  fuera  de  Córdo- 
ba. 


Pinturas  al  fresco 
en  Roma  de  mano  del 
Racionero  Pablo  de 
Céspedes. 


(a)    Philip.  Titi  estudio  di  pittu- 
ra  aelle  chiese  di  Roma. 


I     Pdchecolib.  i.cap.  3.foI.29. 


4IO        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

nuestro  gran  Céspedes ,  acerca  de  lo  que  diximos ,  que  escri- 
bió de  la  Pintura  '  :  Pudiera ,  dice ,  haber  colmado  nuestro 
deseo  la  obra  de  Pintura  en  verso  heroyco ,  que  Pablo  de 
Céspedes ,  Racionero  de  la  Santa  Iglesia  de  Córdoba ,  escri- 
bió doctísimamente  á  imitación  de  las  Geórgicas  de  Virgilio^ 
en  honra  de  nuestra  nación  ,  y  de  aquella  famosa  ciudad  y 
patria  suya  ,  siguiendo  los  heroycos  ingenios  hijos  de  ella, 
que  en  la  poesía  han Jiorecido  en  todas  las  edades; pero 
con  su  muerte  perdió  España  la  felicidad  de  tan  lucidos 
trabajos ,  y  illa  dilatación  ,  y  fama  de  su  nombre. 

Algunas  de  aquellas  sus  famosas  estancias  ,  de  que 
hicimos  mención  á  el  principio  ^  llegaron  ¿mis  manos ,  des- 
pués que  pasó  d  mejor  vida,  que  esparciremos  en  esta  obra 
para  ilustrarla  ,  y  para  que  no  perezcan  en  la  obscuridad 
del  olvido  :,  y  juntamente  otros  lugares  ,  que  en  una  doctísi- 
ma carta  de  Pintura  me  escribió  el  año  de  1608.  en  el  qual 
murió  d  26.  de  Julio.  Hace  de  él  mención  este  autor  á  el 
fol.  300.  á  el  fin  ,  y  á  el  fol.  3 1  7. 
Pinturas  de  Céspe-  Las  pinturas  que  diximos  dexó  en  público  en  Sevilla  este 

des  en  Sevilla.  incomparable  artiHce ,  son  ocho  quadros  de  diferentes  histo- 

rias del  viejo,  y  nuevo  Testamento,  que  perfectamente  llenan 
el  segundo  cuerpo ,  que  está  sobre  la  cornisa  del  primero  en  la 
sala  de  cabildo  de  la  Santa  Iglesia  de  Sevilla,  y  es  dicho  sitio 
de  quince  pies  de  alto,  son  cosa  maravillosa;  y  solo  les  acom- 
paña una  lápida  de  marmol  negro  ,  donde  está  escrito  con  le- 
tras de  oro  el  significado  de  dichas  historias.  También  hay  otra 
pintura  de  su  mano  del  triunfo ,  y  refección  de  Christo  Seiior 
nuestro  en  el  desierto  ,  que  está  colocada  en  el  refectorio  de  la 
Casa  Profesa  de  la  Compafiía  de  Jesús  de  dicha  ciudad. 
Fué  últimamente  nuestro  Racionero  observantísimo  en 
Elogios  de  Céspe-     el  dibuxo ,  puntual  en  la  anatomía ,  diligente  en  la  expresión, 
des.  firme  en  el  claro  ,  y  obscuro  ,  solicito  en  la  Perspectiva  ,  gra- 

cioso en  la  fisonomía  ,  y  excelente  en  el  colorido  ,  y  relievo; 
en  que  parece  le  bebió  el  gusto  á  el  gran  Corezo  :  y  así  dice 
su  muy  aficionado  Francisco  Pacheco ,  que  Pablo  de  Céspedes 
Céspedes  Príncipe  S^'^  grande  imitador  de  la  hermosa  manera  de  Antonio 
del  colorido  en  su  ticm-     Corregió  ,  y  uno  de  los  mayores  coloristas  de  España  ;  a 
po.  quien  puedo  decir  con  razan  ,  que  le  debe  el  Andalucía  la 

buena  luz  de  las  tintas  en  las  carnes ,  como  lo  tiene  mos- 
trado en  esta  ciudad ,  y  en  Córdoba  ,  su  patria ,  en  el  fa- 
moso retablo  del  colegio  de  la  Compañía  de  Jestis  de  aque- 
lla ciudad ,  en  el  quadro  principal  del  entierro  de  la  glorio- 
sa Virgen  santa  Catalina  A'Iartir ,  donde  se  ven  angeles 
bellísimos  \  y  tales  ,  que  parece  que  baxaron  del  cielo  al 

Mon- 

1     Pacheco  en  el  Prologo. 


í 


Y  ESCÜLT-OllES-ESPAÑOLES.      41 1 

JiíoHte  Sjuai  á  hac&>'  las  e.vequias  á  aquella  santa  Vir-^ 
gen.  Y  á  la  verdad  tijne  lazon  ,  parque  hasta  su  tiempo  nin- 
guno otro  dio  lu-¿  de  buen  colorido  en  aquella  provincia. 

Entre  las  muchas  lenguas  que  supo ,  no  ignoro  la  arábiga, 
antes  tuvo  de  ella  muy  buena  noticia ;  y  así  en  el  tratado  de 
la  antigüedad  de  Córdoba ,  discurrió  con  gran  propiedad  en 
los  nombres  que  han  quedado  arábigos  en  nuestro  idioma  cai- 
tellano.  Fue  íntimo  amigo  de  Benedicto  Arias  Montano,  y.       CcspuUs  tuvo  es- 
así  dice  en  sus  fragmentos,  describiendo  el  Monte  Tauro  que    trecha   amistad  con 
ocupa  «¡ran  parte  del  Asia  :  Arias  Aíontano  doctísimo  Va-     Aria:;  Montano, 
ron ,  a  quien  debo  suma  referencia ,  asf  por  su  singular  eru- 
dición,  é  incomparable  bondad .,  como  por  la  amistad  gran- 
de que  tantos  años  hubo  entre  nos. 

Eclipsóse  esta  radiante  antorcha  del  Arte ,  y  abismo  de 
toda  erudición  ,  el  año  de  mil  seiscientos  y  ocho ,  i  los  vein-  ^"'  «'«^í*^^  ^«0  ^i 
te  y  seis  de  Julio  en  que  entregó  el  espíritu  á  su  criador ,  cau-  ^^°*^- 
sando  universal  sentimiento  en  aquella  ciudad  ,  y  especial- 
mente en  su  iglesia ;  cuyo  ilustre  cabildo  le  hizo  grabar  en  la 
lápida  de  su  sepulcro ,  que  está  debaxo  de  uno  de  los  arcos 
del  crucero  ,  como  se  va  hacia  el  punto ,  el  epitafio  siguiente. 

Paidits  de  Céspedes ,  Jmius  alniís  ecclesia  porcionarius,  JEintapa  de  Pablo 
Pictura,  Scnltitra ,  Arcíiitectura; ,  omniíimque  bonarum  ar~  Céspedes. 
tium  ,  variiirumque  linguarum  peritissimus  hic  situs  est: 
obijt  anno  Domini  J^í.  DCVIII.  séptimo  Kalendas  sextil- 
lis.  Tanta  era  la  opinión  de  sus  relevantes  prendas ,  que  aun 
en  su  patria  llego  á  merecer  estos  elogios ;  y  mas  quando  las 
acompañaba  con  el  exemplo  de  singular  virtud ,  profunda  hu- 
mildad ,  y  modestia.  He  visto  su  retrato ,  y  á  lo  que  demues- 
tra ,  parece  tendría  mas  de  setenta  años  quando  pasó  i  mejor 
vida. 

XLIV. 
BARTOLOMÉ  CARDUCHO ,  PINTOR. 


B. 


I 


Bartolomé  Carducho ,  famoso  pintor  italiano  ,  fué  natural       Fué  natural  de  Fio- 
de  Florencia ,  y  vino  á  España  en  compañía  de  Federico  Zú-    renaa.  ^ 
caro ,  bU  maestro  ,  á  pintar  en  el  Escorial  ,  como  lo  executó      .  ^"'^°  ^"      ^^'^°' 

en  compañía  de  Peregrin  ,  en  las  historias  que  en  las  pare-       '  ¿j-  ^    •         1    t 
.  ^  1       /  í  '^    .        A         1-1       1      "  -t  Historias  en  la  h- 

des  corresponden  a  las  siete  Artes  liberales ,  que  están  arriba     lyejta. 

en  el  techo  de  la  librería  de  mano  de  Peregrin.  Y  cierto  que 
se  desempeñó  muy  ventajoso  á  su  maestro,  porque  están  gran- 
demente expresados  aquellos  célebres  ingenios ,  que  en  cada 
una  de  las  artes  fueron  mas  señalados ;  exercitando  varios  ac- 
tos de  su  facultad  ,  acompañados  de  muchos  discípulos ,  con 
gran  variedad  de  trages ,  y  aspectos.  Aristóteles  en  \i  filosofía 
2om.  III.  Ftf  2  in- 


oirás  que  pintó  á 
ti  ulio  e>i  ti  Escorial. 


Otras  obras  suyas 
en  Kalladolid. 


Otras  obras  suyas 
al  olio  en  esta  Corte. 


41a       .3^IX)AS  DE  LOS  PINTORES, 

inquiriendo  las  esencias,  y  qualidades  de  las  cosas ,  que  parece 
se.  le  pueden  leer  los  discursos.  Eucjides  en  la  geometría ,  que 
se  le  perciben  sus  problemas.  Archjmedes  con:  la  esfera  exami- 
nando! los  astros ,  íjuq  .se  le  notanrrsus  inflúxos.  Cicerón  fen  la 
retorica  ,  que  se  k  escuchan  ¡sus  tropos ;  y  asi  de  los  demás, 
,  Pintó  también  algunas  estadLone-s  del  claustro  muy  a  sa- 
tisfacción de  su  MagCitad  ,  y  de:  tpdos  ■  los  del  arte  ,  todo  lo 
qual  fué  al  fresco. .^  jnO.  fué  menos  excelente  al  olio,  como 
lo  mostró  en  las  ocho>  historias  de  las  once ,  que  están  repar- 
tidas, en  los  claustros  baxos  del  colegio  ,  que  son  cosa  exce^ 
lente.  Fué  también  grande  escultor ,  y  arquitecto ,  en  las 
quales  artes  tuvo  por  maestro  á  Bartolomé  Amanato  ,  que  en 
ellas  fué  muy  aventajado  ,  como  lo  manifestó  en  servicio  del 
serenísimo  Duque  de  Florencia.  Honróle  mucho  su  Mages- 
tad  ,  y  le  dio  ducientos  ducados  ,  ademas  de  sus  gages ,  sin- 
tiendo en  gran  manera ,  que  fuese  llamado  del  Rey  Chris- 
tianísimo  por  su  embaxador ,  á  que  no  asintió  Bartolomé ,  es- 
cusandose  con  la  debida  atención,  y  respetó.  Hay  también  en 
Valladolid  varias  pinturas  de  su  mano  ,  lo  que  me  hace  creer 
que  estuvo  Bartolort\é  en  dicha  ciudad  el  tiempo  que  estuvo 
allí  la  corte  ,  y  así  son  de  su  mano  las  pinturas  de  las  puertas 
de  los  colaterales  de  la  iglesia  de  san  Diego  ,  en  unas  la  Anun- 
ciación de  nuestra  Señora ,  y  en  otras  la  impresión  de  las 
llagas  de  nuestro  Padre  San  Francisco  ;  y  en  el  claustro  de 
dicho  convento  una  pintura  de  san  Gerónimo ,  cosa  excelen- 
íe.  Y  en  el  convento  de  san  Agustín  el  Bautismo  de  Christo 
en  .un  colateral,  sin  otras  muchas  en  diferentes  sitios  de  dicha 
ciudad ,  y  al  fresco  los  quatro  Evangelistas  en  las  pechinas  de 
la  capilla  njayoE  de-  san,  Andrés  ^y  encima  de  la  puerta  de 
dicha  iglesia  hay  un  sepulcro  de  Christo  de  su  mano,  cosa 
superior ,  y  se  mantiene  muy  bien  por  estar  con  alguna  de- 
fensa. Lo  que  no  sucede  á  los  quatro  Apostóles  que  allí  exe- 
cutó ,  también  al  fresco ,  por  estar  mais  descubiertos  á  las  in- 
clemencias del  tiempo ,  los  quales  son  san  Pedro  ,  y  san  Pa- 
blo ,  san  Andrés ,  y  Santiago  ,  con  lo  qual  se  calitica  que 
estuvo  en  Valladolid  en  el  tiempo  que  hemos  dicho. 

Pintó  también  Bartolomé  dos  quadros  para  el  oratorio  de 
la  Reyna  en  este  Palacio  de  Madrid  ;  el  uno  de  la  Cena  ,  y 
el  otro  de  la  Circuncisión  de  Christo  Señor  nuestro ,  cosa  pe- 
regrina. Y  sobre  todo ,  lo  que  sin  dificultad  se  puede  ver ,  y 
basta  para  darle  á  este  artífice  nombre  inmortal ,  es  un  qua- 
dro  del  Descendimiento  de  la  Cruz ,  que  está  en  una  capilla, 
junto  á  la  puerta  del  costado  de  la  iglesia  de  san  Felipe  el 
Real  de  esta  Corte ,  que  parece  de  Rafael  Urbino.  Como 
también  otro  de  la  impresión  de  las  llagas  del  Seráfico  Pa- 
triarca ,  que  está  en  la  iglesia  de  san  Gerónimo ,  en  la  segun- 
da 


y ;  KSCU  LTORBS  .E  SP  AÍÍQLES.       4  j  3 

da  capilla  á  mano  derecha  ,  cosa  excelente ,  como  lo  es  tam- 
bién un  quadro  do  la  Adc^áírqif  de  los  Santos  Reyes ,  y  otro 
encima  con  el  Padre  Eterno,  que  está  en  la  Capilla  Real  del 
cgfebre  Alcázar  4c. Segdvia/.^"     " '.      ^-      V\  i  .VvK.v 

Y  últimamente  fue  elegido  Bartolomé  para  pintar  en  este        Fué  elegido  para 
palacio  del  Pardo ,  en  tiempo  ya  del  Señor  Felipe  Tercero,    P^^^ar  en  el  Palacio 


dd.p.^rdo. . 


;/.»0"íi 


la  galería  del  inedío  di.t  del  quarto  del  Rey  ;  hizo  la  craza ,  ;y 

los  estuques ,  ó  adornos  de  h  bóveda  ;  y;  prevenido  ya-  para 

pintar  las  hazañas  del  Señor  Emperador  Carlos  Quinto  ,  aca/- 

bo  la  vida  en  aquel  real  Sitio  por  los  años  de  riiil  seiscicnoos 

y  diez ,  antes  de  los  cincuenta  de  su  edid ',  según  ;nos;  dice 

Vicencio.Carducho  su  hermano  y  discípulo  én  su  libro  de 

la  Pintura,  dialog.  5-  y  7.  Prosiguió  esta  obra  el  dicho  Vi-» 

<;é:w:¿o  ,  mudando  el  asunto  en.  h  historia  de  Aquiles. 

j.      P\ié  su  muerte  muy  sentida,  especialmentie  dci  Rey. que 

Je  ao>a,ba  mucho  ^.por  sus  buenas  prendas ,  virtud  ,  y  habili-   for^M-^^-.-^wv.  vX 

dad;  bien  que  fué  siempre  de. tan  escasa  foctuna,  íjuantode 

grande  aplicación  ,  y  estudio, 

\^J  X 
XLV. 

JUAN  PANTO  JA  DE  LA  CRUZ  ^  PINTOR.'' 


r.'.S^ 


Su'  mturte  a  fio  de 
idio. 

Fué  de  muy  corta 


^  uan  Pantoja  de  la  Cruz ,  fué  natural  de  est^  Villa  de  Ma- 
drid ,  y  discípulo  muy  adelantado  del  insigne  Alonso  Saa-^ 
chez  Coéllo ;  y  así  le  sucedió  en  el  empleo  de  pintor ,  y  Ayur 
da  de  Cámara  del  señor  Felipe  Segundo  ,  de  quien ,  y  de  la 
Serenísima  Royna  su  Esposa ,  Príncipe ,  é  Infantes  hay  in- 
numerables retratos  de  su  mano,  así  en  el  Escorial,  como  erf 
este  palacio  de  Madrid ,  que  son  muy  conocidos  por  su  ma- 
nera tan  acabada  ,  y  deiinida  ,  y  por  estar  iírmados  todos ,  ó 
los  mas ,  en  que  era  muy  diligente  :  como  también  lo  están 
los  dos  quadros  de  los  colaterales  de  la  iglesia  del  colegio  de 
Doña  María  de  Aragón  de  esta  Corte  ,  que  el  uno  es  de  san 
Agustín  ,  y  el  otro  de  san  Nicolás  de  Tolentino  ,  harto  bien 
hechos ;  con  otros  muchos  que  tiene  en  esta  Corte ,  que  acre- 
ditan su  grande  habilidad  ,  no  solo  en  los  retratos ,  sino  en 
otras  hgur;is ,  é  historias  con  grande  acierto. 

Hizo  también  los  dibuxos,  ó  trazas,  que  están  en  mi  poder, 
para  los  bultos  del  Señor  Felipe  Segundo ,  y  su  Esposa ,  que  se 
cxccutaron  en  los  dos  sepulcros  regios ,  á  los  costados  del  Altar 
Mayor  de  san  Lorenzo  el  Real ;  y  cierto  que  están  los  tales  di- 
buxos coloridos,  y  tocados  de  oro,  con  el  mas  extremado  pri- 
mor que  se  puede  hacer.  Murió  en  esta  Corte  por  los  años  de 
mil  seiscientos  y  diez,  á  los  cincuenta  y  nueve  de  su  edad. 

BAR- 


Fué  natural  de 
Madrid ,  y  pintor  de 
Cámara  del  señor  Fe' 
Upe  Segundo. 

Varios  retratos  que 
hizo  de  personas  rea- 
les. 


Diferentes  obras  de 
pintura  que  execuió 
Pantoja. 


Dibu.xos  de  Pan' 
toja. 


Su  muerte  año  de 
1610. 


Fué  natural  de  Va- 
lladolid. 

Vino  á  Madrid ,  y 
fué  pintor  del  señor 
Felipe  Tercero. 

¡ius  obras. 


Su  muerte  año  de 
1611. 


Florecieron  en  Va- 

lladolid. 


414 


Su  mucha  'virtud  de 
Gregorio  Fernandez. 


VIÜAS  DE  LOS  PINTORES, 
XLVL 


BARTOLOMÉ  GONZÁLEZ  ,  PINTOR. 


fi»  tt  'rhif 


Su  muerte  año  de 
1614. 


Jjartolomé  González  fué  natural  de  la  ciudad  de  Vallado- 
lid  »  y  discípulo  en  el  Arte  de  la  Pintura  de  Patricio  Caxés. 
Vínose  á  Madrid  ,  quando  se  restituyó  la  Corte  á  esta  Villa 
en  Tiempo  del  señor  Felipe  Tercero  ,  ario  de  1606.  Fué  Pin- 
tor de  su  Magestad  ,  en  cuyo  servicio  executó  diferentes  pin- 
turas para  las  Casas  Reales ;  y  especialmente  para  el  Palacio 
del  Pardo  pintó  muchos  retratos  de  la  Casa  de  Austria  con 
CTrande  acierto  ,  y  semejanza.  Son  de  su  mano  los  quadros  de 
los  ángulos  del  claustro  de  los  Recoletos  Agustinos  de  esta 
Corte*^,  que  dan  testimonio  de  su  mucha  habilíc^ad.  Murió  en 
ella  año  de  1 6 1 1 .  á  los  63.  de  su  edad. 

XLVIL 

JUAN  DE  JUNI,r  GREGORIO  HERNÁNDEZ, 

Escultores. 

Jilán  tiempo  del  señor  Felipe  Tercero  florecieron  en  Valla- 
dolid  Juan  de  Juní,  y  Gregorio  Hernández,  Escultores  emi- 
nentes que  mostraron  su  grande  ingenio  en  los  pasos  de  la 
Pasión  de  nuestro  Salvador  en  aquella  ciudad ,  que  á  juicio 
de  grandes  artífices ,  que  los  han  ido  i  ver  e.v  profeso  ,  son 
lo  mas  selectos  que  tiene  España  ,  y  cada  qual  de  los  dos  re- 
feridos artífices  se  desempeñó  igualmente  en  el  paso  que  le 
tocó.  El  Gregorio  Hernández  fué  natural  del  reyno  de  Gali- 
cia ;  y  en  esta  Corte  ,  en  el  convento  de  la  Merced  Calzada 
hay  una  efigie  de  san  Ramón ,  del  tamaño  natural ,  muy  ex- 
celente de  su  mano  ,  y  la  del  Santísimo  Christo  del  Pardo  en 
el  Sepulcro  ;  y  otra  que  se  venera  en  esta  Casa  Profesa  de  la 
Compañía  lo  son  también.  Está  el  dicho  Gregorio  en  opinión 
de  venerable  ,  por  sus  muchas  virtudes ;  pues  no  hacia  efigie 
de  Christo  Señor  nuestro  ,  y  de  su  Madre  Santísima  ,  que  no 
se  preparase  con  la  oración ,  ayunos ,  penitencias ,  y  comu- 
niones ,  porque  Dios  le  dispensase  su  gracia  para  el  acierto. 
Vivió  junto  á  la  puerta  del  campo  en  Valladolid ,  y  su  casa 
era  tan  conocida  de  los  pobres ,  como  pudiera  serlo  un  hos- 
pital ,  y  así  acudian  á  ella  con  todas  sus  necesidades ;  pues  no 
se  contentaba  Gregorio  con  remediarles  la  hambre ,  y  socor- 
rerles su  desnudez ,  sino  curarles  también  sus  dolencias ;  y  así 
le  tenían  en  grande  opinión  en  Valladolid,  donde  murió  por 

los 


I 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       415 

los  años  de  mil  seiscientos  y  catorce  ,  con  poca  diferencia  ,  y 
poco  mas  de  sesenta  de  edad. 

Son  suyos  en  Valladolid  el  Paso  del  Descendimiento  de  Sus  oirás  eji  Va 
la  Cruz  ,  el  de  Christo  nuestro  bien  á  la  coluna  ,  el  de  Jesús  ¡hidolid,)  otras  far 
Nazareno  ;  y  en  la  Parroquia  de  san  Lorenzo  el  Jesús  ,  Ma-  ^'•'^• 
ría  ,  y  Joseph ,  y  nuestra  Señora  de  la  Candelaria ;  y  en  el 
colegio  de  la  Compañía  las  tres  etigies  de  san  Ignacio ,  san 
Francisco  Xavier,  y  san  Francisco  de  Borja;  en  el  convento 
de  santa  Catalina  el  retablo  mayor ,  adornado  todo  de  es- 
tatuas ,  y  medios  relieves,  que  es  una  admiración;  en  el  con- 
vento de  los  Carmelitas  Descalzos  el  bautismo  de  san  Juan; 
y  en  el  de  los  Calzados  la  historia  de  nuestra  Señora  dan- 
do el  escapulario  á  san  Simón  Estoch  ,  y  otra  imagen  de  la 
\  irgen ,  y  una  santa  Teresa ,  y  quatro  angeles  en  las  qua- 
tro  boquillas  de  la  capilla  mayor ,  que  todo  es  un  pasmo. 
En  el  convento  de  las  Huelgas  de  esta  ciudad ,  la  Asunción 
de  nuestra  Señora ,  y  otros  santos  de  la  orden  de  san  Bernar- 
do ;  y  en  el  convento  de  monjas  de  san  Nicolás  un  Sepul- 
cro de  Christo  ,  que  es  una  maravilla.  En  el  de  san  Pablo, 
del  Orden  de  Predicadores ,  la  efigie  del  glorioso  Patriarca 
Santo  Domingo ,  y  otras  efigies ,  y  un  Sepulcro ,  que  es  un 
asombro.  En  la  Nava  del  Rey  un  san  Antonio  Abad ;  en 
Zamora  una  santa  Teresa ;  en  el  monasterio  de  la  Cartuxa 
de  Aniago  un  san  Bruno  maravilloso  ;  en  la  Villa  de  Verga- 
ra  una  eñgie  peregrina  de  san  Ignacio ;  y  en  fin  es  casi  impo- 
sible el  referir  todas  las  obras ,  en  que  inmortalizó  su  nombre 
este  eminente  escultor.  • 

De  Juan  de  Juni  he  visto  una  medalla  de  todo  relieve 
en  la  Catedral  de  Scgovia ,  que  es  el  entierro  de  Christo ,  de 
figuras  del  natural ,  que  iguala  á  quanto  se  ha  visto  del  gran 
Micael  Ángel ;  y  tiene  á  los  lados  dos  soldados  caprichosísi- 
mamcnte  vestidos ,  y  con  rostro  tan  afligido  que  mueven  á 
ternura ,  y  llanto ;  y  otra  de  la  misma  calidad ,  y  de  su  mano 
hay  en  Valladolid  en  el  Convento  de  nuestro  Padre  San 
Francisco  en  la  capilla  del  Sepulcro ,  y  en  los  intercolunios 
san  Francisco  ,  y  san  Buenaventura  ;  y  en  la  Antigua  varios 
santos ,  como  san  Joachín  ,  san  Estevan  ,  san  Andrés  ,  san 
Mateo ,  y  diferentes  tableros  de  medio  relieve  de  la  vida  de 
nuestra  Señora ,  san  Joachín ,  y  santa  Ana  ,  la  Asunción  de 
nuestra  Señora  ,  y  en  el  remate  Christo  crucificado  ,  y  su  Ma- 
dre Santísima  ,  y  san  Juan ,  y  la  Magdalena  al  pie  de  la  Cruz; 
en  la  puerta  de  la  Custodia  un  Ecce  Homo  de  medio  relieve, 
V  muchos  niños ,  y  serafines  en  el  discurso  del  retablo ,  todo 
hecho  con  gran  valentía ,  dibuxo  ,  y  magisterio  ;  siendo  en 
esta  obra  ,  y  otras  muchas  ,  todos  los  retablos  de  su  mano. 
En  la  iglesia  de  san  Martin  de  dicha  ciudad  hay  una  historie- 


Sus  obras  en  Va- 
lladolid ,  y  otras  par- 
tes. 


4i6        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

iita  de  barro  cocido  del  Descendimiento  de  la  Cruz ,  que  la 
han  vaciado  algunos  Escultores ,  por  ser  tan  peregrina.  Hay 
en  Rioseco  una  capilla  de  unos  caballeros  Benaventes  donde 
tiene  mucha  escultura  excelente  este  artítice ,  asi  en  estatuas, 
como  en  medio  relieves ;  y  en  el  convento  de  san  Francisco, 
en  los  dos  colaterales  de  la  capilla  mayor ,  un  san  Geróni- 
Sus  obras  en  Sala-     ""^o  en  el  desierto ,  y  un  san  Sebastian  en  el  martirio.  Es  tam- 
manca  ,  y  otras  par-     bien  obra  de  su  mano  un  retablo  de  piedra  ,  que  está  en  la 
/^^  iglesia  antigua  de  Salamanca ,  con  un  Descendimiento  de  la 

Cruz  ,  y  á  un  lado  santa  Ana  dando  lección  á  su  Hija  santí- 
sima ,  y  á  el  otro  san  Juan  Bautista  í  y  en  el  frontal  de  la  me- 
sa de  altar  el  bulto  del  sepultado  de  baxo  relieve ,  sobre  dos 
almohadas  en  su  féretro  muy  bien  puesto  en  perspectiva  ,  en 
que  se  conoce  la  sabia  muy  bien  ;  y  asimesmo  la  arquitectura 
■  del  retablo  con  muy  buenos  adornos ,  niños ,  y  serafines  ,  y 
algunas  calaveras.  También  es  de  su  mano  el  retablo  de  la 
Catedral  de  Osma ,  que  se  compone  de  muchas  estatuas  y 
medios  relieves  ,  todo  muy  diligentemente  acabado.  Es  de  su 
mano  también  una  imagen  de  nuestra  Señora  de  las  Angus- 
tias en  dicha  ciudad  de  Valladolid ,  en  el  templo  de  esta 
advocación.  Y  en  la  iglesia  Parroquial  de  Santiago  tiene  tam- 
bién dicho  Juni  una  Adoración  de  los  Reyes  muy  buena  ;  y 
en  el  mesón  que  llaman  de  los  Reyes  tres  bultos  de  los  san- 
tos muy  excelentes.  En  Aranda  de  Duero  tiene  executado  un 
pulpito  de  su  gran  mano ,  ochavado ,  que  así  el  buen  gusto 
en  el  todo  ,  como  en  las  partes  en  medallas ,  santos  Padres, 
y  Profetas ,  niños ,  y  adornos, %s  una  maravilla.  Y  finalmen- 
te es  casi  imposible  elogiar  condignamente ,  y  referir  todas  las 
obras  de  este  incomparable  artífice  ,  el  qual  dicen ,  que  era  de 
Era  de  nación  fía-  nación  flamenco ,  y  que  aprendió  en  Roma  el  arte  de  la 
meneo ,  y  aprendió  en  Escultura  en  la  escuela  de  Micael  Ángel ,  como  lo  acreditan 
Koma  la  Escultura.  sus  eminentes  obras.  Murió  en  Valladolid  por  el  mismo  tiem- 
po que  Hernández  ,  con  poca  diferencia. 

XLVIII. 

EL  R.  P.  D.  FRANCISCO  GALEAS,  MONGE 
•  Cartiisiano ,  Pintor. 

Fué  natural  de  Se-  X_-il  V.  P.  D.  Francisco  Galeas  fué  natural  de  la  ciudad  de 
'villa  ,  y  Abogado  en  Sevilla ,  y  profesor  de  ambos  derechos  en  el  siglo ,  que  conti- 
(^  Jiiglo-  nuó  siendo  abogado  de  grandes  créditos  en  aquella  Audien- 

cia j  no  dexando  de  aplicar  los  ratos  ociosos ,  ya  en  fuerza  de 
Aplicóse  á  la  Pin-    su  virtud  que  desde  luego  practicó  ,  ya  por  contemplar  á  su 
tura  en  la  escuela  de    inclinación ,  i  el  arte  de  la  Pintura  ,  de  cuya  dulce  violen- 
Lnis  de  Vargas.  cia  era  atraído  por  una  propensión  natural ,  y  la  cursó  ,  á  lo 

que 


Y,  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      4Í7. 

(Jue  se  entiende  ,  en  ia  erudita  ,  y  virtuosa  escuda  del  gran 
Luis  de  Vargas,  en  que  aprovecho  con  tal  felicidad ,  q-ie' 
inerccid  un  elogio  de  Francisco  Pachaco  en  su  libro  de  la 
Pintura ,  fol.  1 1 6.  colocándole  entre  los  cniincnres  de  esta  fa- 
cultad :  lo  que  no  se  le  pudo  ocultar  á  Pacheco,  pues  fui 
contemporáneo,  y  compatriota  suyp  :  bien  ,  que  no  sabemos 
de  obra  pública ;  porque  como  no  lo  tenia  de  profesión  ,  solo 
^éria  su  habilidad  privativamente  destinada  para  algunos  ami- 
gos, y  cosas  de  su  gusto  5  pero  se  califica  haberla  tenido  gran- 
de ,  por  lo  que  veremos  en  el  discurso  de  su  vida  en  la  Re- 
ligión ,  ho  obstante  que  siendo  llamado  á  este  sagi. ado  instituto 
de  la  Santa  Cartuxa  en  la  de  las  Cuevas  de  Sevilla,  abandonó 
todo  lo  que  era  mundo  ,  deleyte ,  y  diversión ,  tratando  solo 
de  vacar  á  Dios ,  y  á  las  obligaciones  de  su  estado ;  que  con 
ellas  es  moralmente  imposible  que  sobre  tiempo  para  otra  co» 
sa,  como  me  lo  dixo  cierto  prelado  de  esta  Religión;  y  mas 
siendo  monges  ,  que  hao  de  seguir  otros  empleos  de  g(jbier- 
Óo  en  sus  Provincias. 

Fué  pues  llamado  á  la  sagrada  Religión  Cartusiana  nues- 
tro don  Francisco  en  aquella  santa  casa  de  Sevilla ,  donde 
profeso  el  dia  del  glorioso  Patriarca  san  Bruno  del  año  de 
1  590.  siendo  ya  de  mas  de  30.  años  de  edad.  Floreció  tanto 
en  la  religiosa  observancia  de  su  instituto ,  que  habiendo  muer- 
to el  Prior  de  aquella  casa,  fué  electo  en  su  lugar,  por  no 
haber  hallado  orro  que  le  pretiriese.  Tuvo  anexo  también  d 
ohcio  de  Convibitador  Ordmario ;  y  por  especial  comisión 
del  capítulo  general ,  visito  las  casas  de  Cartuxa  del  reyno  de 
Portugal  :  y  sino  hubiera  sido  tan  sumamente  celoso  de  la 
obst  rvancia ,  hubiera  gobernado  muchos  años  la  Provincia. 
Pero  sinembargo  ,  habiendo  concluido  con  este  cargo,  le  hi- 
cieron Prior  de  la  Cartuxa  de  Cazalla ;  y  pasados  dos  años  su- 
plicó le  admitiesen  la  dcxacion  ;  la  qual  obtenida  ,  se  retiró  i 
la  casa  de  su  profesión  ,  donde  pasados  tres  años  descansó  en 
el  Señor  á  veinte  y  seis  de  Mayo  de  mil  seiscientos  y  catorce,' 
y  á  poco  mas  de  los  cincuenta  y  quatro  de  su  edad. 

Fué  este  venerable  Padre  de  un  ingenio  peregrino ,  y 
así  escribió  mucho  en  verso  ,  y  prosa ;  y  estuvo  para  sacar  i 
luz  la  vida  del  glorioso  Patriarca  san  Joseph  ,  y  otro  tratado 
de  gcroglíricos ,  enriquecido  con  grande  erudición  de  todas 
buenas  letras ;  sin  otros  escritos  de  que  usa  la  misma  casa  en 
algunas  solemnidades ,  todos  de  su  mano ,  con  tan  extrema- 
do primor ,  que  mas  parecia  pintar  las  letras,  que  escribirlas? 
y  especialmente  un  hebdomadario  de  oraciones  pertenecien- 
tes á  cada  misterio,  y  solemnidad,  con  las  efigies  de  los  san- 
tos, ó  historias  sagradas  ,  executadas  de  su  mano  con  singu- 
larísimo primor ,  y  delicadeza  de  pincel  muy  diestro  :  en  que 
Tom.  111,  Ggg  se 


Su  excelente  habili- 
dad en  esta  arte. 


Entró  Religioso  en 
la  Cartuxa. 

Carlos  que  tuvo  en 
su  religión. 


S:i  muerte  año  de 
16J4. 


Escrilió  mucho  en 
verso ,  y  jjrosa. 


Obras  curiosas  que 
hizo  defintura. 


Murió  con  créditos 
de  Vínnable. 


Fué  del  reyno  de 

"Nadóles. 


Vino  á  "España  en 
hábito  hertmitico. 


"Pasó  d  Madrid 
con  otro  paisano  suyo. 


Entró  en  la  escuela 
de  Alonso  Sánchez , 
donde  aprovechó  mu- 
cho. 


Obras  que  hizo  de 
pintura. 


418        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

se  califica  ,  no  había  olvidado  la  afición  de  su  primera  edad, 
que  cultivó  su  bien  disciplinada  juventud ,  cambiando  aque- 
llas flores  en  opimos  frutos  de  virtudes  en  la  religión  ,  en  que 
fué  muy  exemplar ,  con  indubitables  créditos  de  Venerable. 


XLIX. 


1/ 


EL  VENERABLE  F.  JUAN  DE  LA  MISERIA, 

Carmelita  Descalzo ,  Pintor. 


F 

A    r 


dO.Tiai.; 


ray  Juan  de  la  Miseria ,  Religioso  Lego  de  los  Carme- 
litas Descalzos ,  se  llamó  en  el  siglo  Juan  Nardiich  i  fué  na- 
tural de  Casar  Chipratio  del  Condado  de  Molico  en  el  rey- 
no  de  Na'poles  :  aunque  después  pasó  á  vivir  con  sus  Padres 
á  la  ciudad  de  Boyano.  Llamóse  su  Padre  Angelo  Narduch: 
intentó  varias  peregrinaciones  en  la  Italia  ,  pero  Dios 'que  le 
iba  preparando  para  otros  fines ,  le  traxo  á  España  en  trage 
de  hermitaño ,  con  el  motivo  de  visitar  el  santo  Sepulcro  del 
Apóstol  Santiago.  Y  de  allí  mudó  varios  sitios,  donde  inten- 
taba hacer  vida  heremítica  ,  hasta  que  llegó  á  el  desierto  del 
Tardón ,  no  lejos  de  la  ciudad  de  Córdoba ,  en  el  partido  de 
Hornachuelos ,  donde  halló  á  Ambrosio  Mariano ,  que  era 
paisano  suyo  ,  y  después  fué  también  Carmelita  Descalzo ,  y 
en  el  siglo  había  sido  Doctor  en  Leyes ,  y  Comendador  de 
san  Juan  ,  y  vino  á  ser  el  primer  Prior  de  este  Convento  de 
san  Hermenegildo  de  Madrid ,  y  juntos  pasaron  a'  esta  Villa  en 
el  hábito  heremítico ,  donde  los  estimaron  mucho  los  Reyes; 
y  en  tanto  que  se  desocupaba  Mariano  de  los  negocios  que 
llevaba  acerca  de  su  comunidad ,  que  entonces  no  era  mas 
que  heremitorio  ,  acomodó  á  Juan  Narduch  de  orden  de  la 
Princesa  Doña  Juana,  hermana  del  señor  Felipe  Segundo,  y 
madre  del  Rey  Don  Sebastian  de  Portugal,  en  casa  de  Alon- 
so Sánchez  Coello ,  famoso  pintor  de  Cámara  de  su  Mages- 
tad ,  por  tener  á  esta  Arte  grande  afición ,  desde  que  en  Ña- 
póles tuvo  algunos  principios ,  especialmente  en  la  Escultura; 
y  con  efecto  se  dedicó  á  la  escuela  del  dicho  Alonso  Sán- 
chez que  vivia  entonces  en  la  Casa  del  Tesoro.  Y  después  de 
haber  aprovechado  muy  bien  en  el  arte  de  la  Pintura  ,  así 
en  retratos ,  como  en  historias ,  estuvo  el  referido  Juan  en 
casa  de  una  señora  en  esta  Corte ,  que  se  llamaba  Doña  Leo- 
nor de  Mascareñas ,  persona  de  eximia  virtud ,  con  el  motivo 
de  que  le  pintase  de  su  mano  algunos  lienzos ,  como  lo  hi- 
zo ,  aunque  no  consta  los  que  fueron. 

Era  esta  señora  Doña  Leonor  muy  buena  christiana  ,  y 
muy  gran  señora  ,  que  habia  sido  aya  del  Rey ,  y  lo  fué  des- 
pués del  Príncipe  Don  Carlos ,  y  fundó  el  real  convento  de 

los 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


419 


los  Angeles ,  de  la  qual  hace  mención  el  Maestro  Gil  Gon- 
zález Dávila  '.  Esta  pues  era  muy  íntima  de  la  santa  madre 
Teresa  de  Jesús  *  ,  quando  andaba  en  las  fundaciones  de  sus 
conventos  ;  y  así  le  dio  cuenta  á  la  santa  madre  del  dicho 
Juan  Naiduch  ,  y  de  su  compañero  Mariano,  y  su  mucha 
virtud  :  y  habiéndolos  comunicado  la  santa ,  hizo  alto  con- 
cepto de  estos  siervos  de  Dios ,  y  ambos  trataron  de  tomar  el 
habito ,  como  de  hecho  lo  tomaron  de  Carmelitas  Descalzos 
en  el  convento  que  entonces  se  fundaba  en  la  villa  de  Pastra- 
na,  cerca  de  esta  de  Madrid,  y  fué  el  dia  13.  de  Julio  del 
año  de  1 569.  y  la  misma  santa  madre  les  corto  ,  y  cosió  los 
hábitos ,  y  fué  su  madrina  ,  tomando  Fray  Juan  el  apellido 
dd  la  Aliseria ,  por  mayor  humildad  suya ,  y  vivió  en  la  re- 
ligión quarcnta  y  siete  años.  ;■ 

Fué  religioso  de  eximia  virtud ,  cxemplarísimo ,  y  de  gran 
sencillez  en  las  cosas  del  mundo ,  y  así  exercitó  las  virtudes 
todas  en  grado  muy  heroyco  ;  tuvo  don  de  profecía ;  hizo 
muchos  milagros  en  vida  ,  y  en  muerte ;  fué  muy  devoto  de 
nuestra  Señora  ,  á  quien  llamaba  su  Paloma  ,  y  de  quien  re- 
cibió muy  singulares  favores  :  retrato  por  su  propia  persona  á 
la  santa  3  madre  Teresa  de  Jesús ,  lo  que  permitió  la  santa  por 
obediencia  á  su  confesor  ,  cuya  circunstancia  basta  para  cons- 
tituirle á  Fray  Juan  eminente  en  esta  profesión  :  el  qual  retra- 
to se  conserva  hoy  original  vinculado  en  la  casa  de  los  Seño- 
res Marqueses  de  Malagon  ,  heredado  de  aquella  señora  Do- 
ña Leonor  Mascareñas ,  á  cuya  instancia  se  executó,  aunque 
otros  dicen  ser  el  que  está  en  el  convento  de  sus  monjas  en  la 
ciudad  de  Sevilla  ;  pero  siendo  uno  y  otro  de  la  mano  de 
Fray  Juan  ,  todos  son  originales.  Hizo  de  este  retrato  varias 
copias  que  se  repartieron  en  los  conventos  de  la  religión ,  y 
entre  personas  devotas  de  la  santa ;  y  ademas  de  esto  hizo 
Otras  muchas  pinturas  para  diferentes  conventos ,  y  personas 
de  su  devoción. 

Y  últimamente  ,  habiendo  hecho  otras  muchas  obras  he- 
roycas ,  en  cumplimiento  de  las  obligaciones  del  estado  reli- 
gioso, guardando  puntualísimamento  las  constituciones,  y  los 
tres  votos  de  Obediencia  ,  Castidad ,  y  Pobreza ,  le  llamó 
Dios  á  el  eterno  descanso  el  dia  15.  de  Septiembre  del  año 
de  1616.  dia  octavo  de  la  Natividad  de  nuestra  Señora  ,  en 
el  qual  murió  en  el  convento  de  su  religión  de  esta  villa  de 
Madrid  ,  siendo  de  mas  de  noventa  años  de  edad;  quedó %u 
cuerpo  incorrupto ,  y  asi  se  conserva  hoy  en  la  capilla  de  san- 
ta 1  cresa  de  dicho  convento  ,  donde  está  depositado,  á  la  en- 
Tom.  JII.  Ggg  í2  tra- 

1  Maestro  Gil  Goozal.  Davila,       convenio  de  Pastrana. 

Histona  de  IVLdrid,  fol.  287.  3     Pachec.   lib.   de  la  Pintura 

2  Sania  Teresa  ,  fundación  del        fol.  jpo. 


Tomaron  los  dos  el 
hábito  de  Carmelitas 
Descalzos ,  ypusose  el 
nombre  de  Fray  Juan 
de  la  Miseria. 


Fué  muy  exemplar, 
y  tuvo  don  de  po- 
fecia. 


Retrató  por  su  per- 
sona d  santa.  Teresa 
de  Jesús. 


Repitió  este  retra- 
to muchas  veces ,  é  hi- 
zo otras  pinturas. 


J\  furia  con  grandes 
créditos  de  venerable, 
y  esta  depositado  en  su 
convento  de  Aladrid. 
Ano  de  1616. 

Se  conserva  su  cuer- 
po incorrupto. 


'  Fué  mti)  deroto  del 
Santísimo  Sacramen- 
to,  y  de  la  pnrisiina 
Virgen  Alaria. 


Imagen  portentosa 
de  mam  dt  t'r.  Juan. 


420  VIDAS  DE  LOS  PINTORES,' 

trada ,  en  el  lado  de  la  Epístola  ,  y  donde  está  una  lápida  que 
contiene  un  resumen  de  todo  lo  dicho.  Fué  especialísimo  de- 
voto del  Santísimo  Sacramento ,  y  de  la  beatísima  \  irgen, 
con  cuya  imagen ,  que  traía ,  hecha  de  su  mano ,  obraba  mu- 
chas maravillas.  Fué  profundísimo  en  la  humildad  ,  puntua- 
lísimo en  la  obediencia ,  observanrísimo  en  la  pobreza ,  y  cau- 
tísimo en  la  honestidad  ;  y  así  conserva  su  cuerpo  la  integri- 
dad de  su  pureza ,  que  tanto  observó  en  vida ,  con  la  incor- 
rupción de  su  carne  ,  en  testimonio  de  su  virginidad. 

En  el  convento  de  Carmelitas  Descalzos  de  Pastrana, 
que  en  su  primitivo  origen  fué  ermita  de  san  Pedro,  hay  una 
etígie  de  Christo  Señor  nuestro  de  Ecce  Homo  ,  de  mas  de 
medio  cuerpo ,  con  una  iascripcion  abaxo  que  dice  ser  de 
mano  de  este  siervo  de  Dios ,  y  que  su  Magestad  le  habló 
diferentes  veces. 

L. 


BL  DOCTOR  PABLO  DE  LAS  ROELAS, 

Pintor. 


Fué  natural  de  Se- 
"jilla ,  y  discípulo  de 
Ticiano. 

Estuvo  en  esta  Cor- 
te ,  dmde  hay  pintu- 
ras de  su  mano. 


E, 


Fué  Canónigo  de  la 
santa  Iglesia  de  Oli- 
vares. 


il  Doctor  Pablo  de  las  Roelas ,  natural ,  y  vecino  de  la 
ciudad  de  Sevilla ,  aunque  sus  padres  eran  Flamencos ,  fué 
insigne  pintor  ,  y  discípulo  del  Ticiano  :  estuvo  en  esta  Cor- 
te ,  donde  dexó  muchas  pinturas  de  su  mano ;  y  en  el  claus- 
tro del  convento  de  religiosos  calzados  de  nuestra  Señora  de 
las  Mercedes  hay  algunos  quadros  de  su  mano ,  y  especial- 
mente uno  de  la  Concepción  de  nuestra  Señora ,  muy  histo- 
riado de  gloria ,  que  está  junto  á  la  puerta  de  la  capilla  de 
nuestra  Señora  de  los  Remedios ;  que  aunque  es  de  Hguras 
pequeñas  en  cantidad  ,  son  sin  límite  en  la  perfección ,  según 
yo  lo  conocí  quarenta  años  atrás ,  que  hoy  con  la  injuria  de 
los  tiempos ,  ha  sido  preciso  aderezarlo  ,  y  retocarlo  ,  con  lo 
qual  ha  degenerado  mucho  ;  pero  no  en  la  buena  composi- 
ción ,  y  organización  del  todo ,  en  que  da  muestras  de  su 
eminente  pincel ,  gran  destreza ,  excelente  dibuxo ,  y  famoso 
colorido  aticianado. 

Fué  Canónigo  de  la  santa  Iglesia  Colegiata  de  Olivares, 
muy  exemplar ,  y  buen  eclesiástico ;  y  sin  embargo  de  las 
obligaciones  de  su  estado ,  siguió  en  toda  forma  ,  y  con  gran- 
de estudio  la  facultad  de  la  Pintura ,  asistiendo  á  las  academias 
ddí  Arte  ,  y  á  todo  linage  de  especulación  que  le  pudiese  su- 
blimar, sin  omitir  en  la  matemática  la  inteligencia  profunda  de 
la  perspectiva  ;  en  la  anatomía  la  organización  ,  y  contextura 
del  cuerpo  humano;  en  la  simetría  la  conmesuracion  respectiva 
del  todo,  y  las  partes;  y  en  la  observación  del  natural  la  her- 
mosura del  colorido  ,  y  los  varios  accidentes  que  le  inmutan. 

De 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      421 

De  su  hcroyco  pincel  es  aquel  celebre  quadro,  que  hizo 
quando  se  tornó  a  Sevilla,  del  iransito  de  san  Isidoro,  donde 
manifestó  su  grande  eminencia  en  el  Arte,  que  está  colocado 
en  la  parroquia  de  su  nombre  en  dicha  ciudad  ;  y  no  es  me- 
nos el  del  sagrado  apóstol  Santiago  en  la  célebre  batalla  de 
Clavijo ,  que  esta  colocado  en  la  capilla  de  su  nombre  en 
aquella  santa  iglesia  ,  donde  se  obstenta  animoso  el  sagrado 
3dalid  .excitando  la  QÓlera  de  su  arrogante  enfrenado  cisne, 
á  cuyos  pies  se  postran  muchas  turbas  de  bároaros  ,  implica- 
dos entre  sus  arneses  ,  y  banderas.  Tampoco  es  inf  rior  el  de 
la  capilla  de  las  Angustias ,  donde  está  aquella  gran  Reyna 
dolorosa ,  con  su  hijo  sacratísimo  difunto ,  y  desangrado  en 
su  regazo,  con  expresiones  tan  vivas  de  dolor,  que  parece  de- 
xó  apurados  los  tropos  de  la  muda  retorica  de  los  pinceles. 
También  es  de  su  mano  la  pintura  del  martirio  de  san  An- 
dres  en  la  capilla  de  los  Flamencos  en  el  coL.gio  de  santo 
Tomás  ,  en  que  sucedió  un  gracioso  cuento ,  y  fué  :  que  ha- 
biendo tardado  mucho  en  acabar  dicho  quadro  ,  últimamen- 
te le  acabó  en  breve  :  lo  qual  visto  por  los  dueños ,  así  por 
esto ,  como  por  lo  que  se  había  tardado  ,  intentaron  que  hi- 
ciese alguna  rebaxa  en  el  precio  ajustado  ,  que  se  tiene  enten- 
dido eran  mil  ducados ,  mas  él  ló  subió  otro  tanto,  y  se  con- 
vinieron en  enviarlo  á  tasar  á  Flandes  ,  porque  allí  no  había 
quien  lo  tasase  :  hízose  así ,  y  vino  tasado  en  tres  mil  duca- 
dos ,  y  no  quiso  Roelas  baxar  un  maravedí  de  la  tasa.  Y  en 
el  convento  de  la  Merced  Calzada  de  aquella  ciudad  hay 
muchas  pinturas  suyas ;  y  entre  ellas  el  quadro  que  llaman  de 
las  Cabezas.  Y  en  la  parroquia  de  san  Pedro ,  en  la  capilla 
que  es  de  la  Universidad  de  los  beneficiados ,  el  célebre  qua- 
dro del  santo  Apóstol  Sn  la  cárcel,  Y  en  la  santa  iglesia  cole- 
gial de  Olivares ,  donde  tuvo  su  canonicato  ,  se  veneran  dos 
lienzos  suyos  con  tal  estimación  ,  que  no  han  querido  hacer 
retablo  ,  como  hoy  se  estila  ,  por  no  quitarle  á  una  de  ellas  el 
]u2;ar  del  altar  mayor.  También  es  de  su  mano  un  quadro  ex- 
celente ,  que  está  en  medio  del  altar  mayor  en  la  casa  profesa 
de  la  compañía  de  Jesús ;  con  otros  dos  á  los  lados  del  Naci- 
miento ,  y  Adoración  de  Reyes  de  Chrísto  Señor  nuestro. 

Tiene  su  pintura  gran  fuerza  ,  junto  con  gran  dulzuraj 
como  tan  aplicado  á  el  estudio  del  natural ,  en  medio  de  te- 
ner grandísima  practica  ,  y  facilidad  ;  y  así  pintó  tanto  ,  que 
fuera  nunca  acabar  el  referir  solamente  las  pinturas  que  dexó 
en  público.  Pero  no  se  permite  á  el  silencio  la  que  hay  en 
Córdoba  de  su  mano  en  el  cuerpo  de  la  iglesia  del  colegio 
de  santa  Catalina  de  la  compañía  de  Jesús ,  que  es  quando  á 
san  Ignacio  se  le  apareció  Jesús  Nazareno  á  la  entrada  de 
Roma ,  que  tiene  en  lo  alto  un  rompimiento  de  gloria ,  don- 
de 


Sus  otras  m  Sevi- 


lla. 


Cuento  gracioso  que 
le  sucedió  con  el  qua- 
dro de  san  Andrés. 


Estimación  de  las 
pinturas  de  Roelas. 


Pintura  célebre  de 
Roelas  en  Córdoba. 


Su  muerte  año  de 
1620. 


432         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

de  está  el  Padre  Eterno  ,  hecho  todo  con  gran  magisterio  ,  y 
bizarría ,  de  suerte ,  que  es  una  pintura  de  todas  maneras 
grande. 

Fué  nuestro  Roelas  un  hombre  muy  pío ,  y  gran  limos- 
nero ;  de  suerte  ,  que  i  la  mas  humilde  viejecita  que  le  pidie- 
se una  pintura ,  no  la  dexaba  desconsolada  aunque  fuese  sin 
interés  alguno.  Murió  en  dicha  ciudad  de  Sevilla  por  los  años 
de  mil  seiscientos  y  veinte ,  y  á  mas  de  Iqs  sesenta  de  su  edad, 
con  créditos  de  eximia  virtud. 


Fué  Jiatural  de  Ala- 
drid  ,  y  discípulo  de 
Bartolomé  Carducho. 

Sus  obras. 

Su  muerte  año  de 
1620. 


J 


LI. 

JUAN  DE  SOTO,  PINTOR. 


uan  de  Soto ,  insigne  pintor  espariol ,  natural ,  y  vecino  de 
esta  villa  de  Madrid ,  fué  discípulo  de  Bartolomé  Carducho, 
en  cuya  escuela  aprovechó  grandemente  ,  y  así  adquirió  gran 
crédito  ;  y  después  de  otras  muchas  obras ,  en  que  dio  claro 
testimonio  de  su  grande  habilidad  ,  pintó  con  grande  acierto 
en  el  real  palacio  del  Pardo  la  pieza  del  tocador  de  la  Reyna, 
cosa  excelente.  Murió  mozo  ,  pues  apenas  tenia  cuarenta 
años ,  por  el  de  mil  seiscientos  y  veinte. 


X 


LII. 

JUAN  DE  CHIRINOS,  PINTOR. 


Tristan. 


Sus  obras. 

Su  muerte  año  de 

i6ao. 


Fué  natural  de  „^  uan  de  Chirinos  ,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de  Ma- 
Madn'd,  discípulo  de  drid ,  fué  discípulo  de  Luis  Tristan  ,  y  aprovechó  tanto  en  el 
Arte ,  que  en  compañía  de  Bartolomé  de  Cárdenas ,  executó 
gran  parte  de  las  pinturas  del  claustro  del  real  convento  de 
nuestra  Señora  de  Atocha  ;  que  aunque  ya  muy  deterioradas 
del  tiempo ,  y  de  haberse  retocado  diferentes  veces ,  dan  claro 
testimonio  de  su  excelente  habilidad ,  y  escuela  de  tan  buena 
casta.  Hizo  otras  muchas  obras  públicas ,  y  particulares ,  de 
que  se  tiene  poca  noticia  señaladamente.  Murió  en  esta  Corte 
por  los  años  de  mil  seiscientos  y  veinte ,  y  á  los  cincuenta  y 
seis  de  su  edad. 

Lili. 

£L  VENERABLE  PADRE  D.  LUIS  PASQUAL 

Gaudin ,  Alongé  Carttisiano ,  y  Pintor. 

Fué  natural  de  Vi-    ül  p^dre  don  Luis  Gaudin  ,  monge  de  la  santa  Cartuxa 
ajiaiua  ,  o  js^a  o    ¿g  Scala  De't  en  el  Principado  de  Cataluña ,  conocido  en  su 
de  Bareeíona.  ..  y   •  ir>i        ix-r.  1/-/  i.-v^. 

religión  por  el  Padre  don  Luis  Pasqual ,  fue  natural  de  >  i- 

11a- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      423 

Ilafranca  ,  obispado  de  Barcelona  :  profeso  en  dicha  santa  ca- 
sa año  de  1595.  y  llegó  á  ser  Vicario  en  ella.  Fué  muy  ex- 
celente dibuxante ,  y  pintor  eminente  ,  tanto  ,  que  se  llevaba 
el  primer  crédito  entre  los  de  la  profesión  ,  como  lo  manifies- 
tan las  pinturas  del  capítulo  en  dicho  monasterio  que  son  de 
su  mano.  Como  también  lo  son  otras  muchas  que  hizo  para 
el  de  Monteakgre^  poco  distante  de  la  ciudad  de  Barcelona, 
que  unas  y  otras  acreditan  la  eminente  habilidad  de  su  artíri- 
ee  :  con  cuyos  créditos ,  y  de  su  religiosa  observancia  ,  murió 
en  dicha  casa  de  Scala  Dci  pOr  Jos  años  de  mil  seiscientos  y 
veinte  y  uno,  y  á  los  sesentay  cinco  de  su  edad.  Y  aseguran^ 
que  de  las  prendas  que  tuvo  dicho  Padre ,  fué  la  merior  la  dé 
la  Pintura  ,  con  ser  en  ella  tan  superior ,  pues  en  la  Teología 
sagrada  fiíé  eminente,  y  en  la  virtud  eximio.  Hace  de  él  men- 
ción Pacheco  en  su  libro  de  la  Pintura ,  por  eminente  en  esta 
Arte  :  y  asegura  haber  ilustrado  aquella  santa  casa  de  las 
Cuevas  de  Sevilla  con  historias  de  pintura  ,  dignas  de  su  cau- 
dal, y  crédito  en  el  Arte ;  sin  otra  que  hizo  para  la  gran  Car- 
tuxa  ,  como  lo  dice  Pacheco  en  otra  parte  ,  y  entendiéndolo 
así ,  será  en  la  de  Francia  ,  y  estas  eran  de  la  vida  de  san 
Bruno  '  ,  porque  las  de  Sevilla  parecen  ser  de  la  vida  de  I3 
\irgen  ,  según  dice  al  fol.  495.  en  que  nota  el  trage  que  tie- 
ne la  Virgen  en  el  quadro  de  los  Desposorios,  que  está  en  el 
coro  del  convento  de  la  Cartuxa ,  en  que  muchos  han  reparado. 


Sus  obras. 

F'ué  de  eximia  vif' 
tud. 

Su  muerte  año  de 
1621. 


Otras  obras  su/as 
en  la  Lartuxa  real  de 
Sevilla. 


LIV. 

FELIPE  DE  LIAÑO  .  PINTOR, 


F 


elipe  de  Llaíío,  pintor  insigne  ,  y  natural  de  esta  villa  de 
Aíadrid  ,  fué  discípulo  en  esta  Arte  del  gran  Alonso  Sán- 
chez ;  y  aunque  su  habilidad  fué  muy  general ,  como  lo  acre- 
ditó en  repetidas  obras  públicas ,  y  particulares  ,  fué  con  sin- 
gularidad eminente  en  retraticos  pequeños ;  tanto ,  que  fué 
cognominado  el  Tk'iano  -pequeño.  Murió  por  los  años  de  mil 
seiscientos  y  veinte  y  cinco  ,  y  i  poco  mas  de  los  cincuenta 
de  su  edad.  Le  celebra  Pacheco  en  su  libro  de  la  Pintura 
al  folio  442. 


Fué  natural  de  Ma- 
drid ,  y  discípulo  de 
Alonso  Sánchez. 
Sus  obras. 

• 

Su  muerte  ario  de 

l62í. 


PA- 


i    Pachec.  lib.  de  la  Pint,  fol.  483. 


424        VIDAS  DE  LOS  PJNTORES, 


Natural  de.  ■Flo- 
rencia ,  y  pimor  dd 
SajorFelipt:  Segundo. 

Pinto  ejj  el  palacio 
dd  Pardo  la  ¿data 
de  la  Rejna. 


Pintó  en  este  pala- 
eio  de  Madrid. 

Su  muerte  año  de 


PATRICIO  CAXES,  PINTOR,  r  ARQUITECTO, 

arricio  Caxés,  noble  Florentino,  fué  excelente  pintor  del 
Señor  Felipe  Tercero ,  en  cuyo  tiempo  traduxo  la  cartilla  de 
Arquitectura  del  Viñola  en  nuestro  idioma  castellano  ,  como 
hoy  la  vemos ,  y  la  dedicó  á  el  Señor  Felipe  Tercero ,  prín- 
cipe entonces.  Pintó  á  el  fresco  con  grande  acierto  en  el  pa- 
lacio del  Pardo  la  galería  de  la  Reyna ,  que  mira,  á  el  cier/o, 
donde  executó  la  historia  del  casto  amigo  de  Dios ,  Joscph, 
quando  defendió  su  pureza  de  la  adultera  muger  de  I'utifar, 
su  dueño,  con  todos  los  demás  sucesos  de  su  vida  ;  que  no 
me  parece  la  mejor  elección  para  galería  de  Señoras,  habien- 
do tantas  muger  es  ilustres  en  la  Escritura  Sagrada  ,  que  pu- 
dieran servir  de  exemplo  ,  y  estímulo  virtuoso.  Adornó  pues 
y  enlazó  las  historias  con  molduras  ,  estuques ,  y  ornatos  de 
muy  buen  gusto ,  y  que  nos  dan  claro  testimonio  de  su  emi- 
nente habilidad  en  la  traza  ,  y  execucion  j  aunque  la  injuria 
del  olvfjdo  nQs  ha  ocultado  otras  muchas  obras  de  su  mano, 
que  sin  duda;  executaria  en  el  Escorial ,  y  otras  partes ,  pues 
sirvió  á  el  Señor  F'elipe  Segundo  :  y  esto  del  Pardo  fué  en 
tiempo  del  Señor  Felipe  Tercero  ,  después  del  incendio  lasti- 
moso de  aquel  gran  palacio  del  Pardo  ,  y  lo  califica  el  haber 
pintado  en  este  de  Madrid  dos  piezas  á  el  fresco  en  compa- 
ñía de  Rómulo  Cincinnato  con  singular,  acierto  ,  como  lo 
dice  Vicencio  Carducho  en  sus  diálogos  '.  Murió  en  Madrid 
de  muy  crecida  edad  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  veinte 
y  cinco. 

LVI. 


Fué  natural ,  y  Ju- 
rado de  Antequera. 

Sig  uió  la  escuela  de 
Céspedes. 

Llegó  d  pintar  al 
fresco  con  excelencia. 


ANTONIO  MOHEDANO  ,  PINTOR. 


K 


>.ntonio  Mohedano  ,  natural  de  Antequera  ,  fué  Jurado 
de  aquella  ciudad ,  y  excelente  pintor ,  y  de  gran  fama ,  la 
qual  adquirió  en  fuerza  de  su  estudio ,  siguiendo  la  escuela 
de  Pablo  de  Céspedes ;  habiendo  sido  sus  principios  pintar 
sargas ,  y  guadamecíes ,  que  en  aquellos  tiempos  se  usaban, 
en  vez  de  tapices ,  ó  brocateles ;  y  almohadas  de  estrado  ,  en 
especial  en  gente  de  mediana  esfera.  Llegó  también  á  pintar  á 
el  fresco  con  tal  magisterio  en  dibuxo  ,  y  colorido  ,  que  nin- 


gu- 


I     Carduc.  Dialog.  7.  y  S. 


Y. ESCULTORES  ESPAÑOLES.      425 

giinoliasta  su  tiempo  le  excedió  en  csre  manejo  ,  síes  quo  Jb 
iguak)  ilguno  ,  lo  qual  aprendió  de  Cesar  Arbasia  ,  que  pin-* 
t-ó  ael  fresco  la  capilla  del  Sagrario  de  la  santa  iglesia  de  Cór- 
doba ;  como  también  los  punes  que  los  hizo  con  eminencia? 
y  de  Julio  ,  y  Alexandro ,  que  pintaron  la  casa  real  de  Gra-^ 
nada  ,  y  otras  cosas  :  y  para  el  iliayor  acierto  de  sus  obras,- 
después  de  la  invención  ,  hacia  Antonio  modedios  de  las  prin  • 
cipaleshguras,  y  estudiaba  los  desnudos  ,  y  CTitremos  por  el 
natural ,  y  los  paños  por  el  inaniquí ,  que  e&  el  camino  real 
del  acierto.  ■  i'"';  .■:  '  •  .  ;.;.v/.j 

Bien  lo  acredita  una  obra  de  esta  especie , 'que  executó  en' 
el  altar  mayor  ,  y  presbiterio  de  la  iglesia  maybr*  de  la  ciudad 
de  Lucena  ,  en  que  se  incluyen  todas  las  especies  que  abra^ 
zan  el  dibuxo  ,  y  colorido  ,  executadas  con  singular  gusto ,  y 
magisterio  ,  y  la  que  después  hizo  en  la  nave  del  Sagrario  de 
la  s4nta  iglesia  de  Córdoba  ,  desde  la  capilla  ,  hasta  la  puerta 
del  costado  ,  en  compañía  de  los  Perolas ;  y  aunque  á  el  olio 
no  fué  tan  aventajado ,  fué  siempre  muy  corregido  ,  como  \ó 
calihcan  diferentes  obras  particulares  que  hay  en  dicha  ciudad 
de  Lucena.  Pintó  también  eu  Sevilla  muchas  cosas,  y  espe- 
cialmente á  el  fresco  en  el  claustro  de  la  casa  grande  de  san 
Francisco  ,  en  compañía  de  Alonso  Vázquez  ,  insigne  pintor 
sevillano,  en  que  hizo  Antonio  unos  festones  de  frutas  co- 
sa excelente.  ;'^r.;.;  '¿j 

Tuvo  mucho  comercio  con  el  eminente  Racionero  de 
la  santa  iglesia  de  Córdoba  Pablo  de  Céspedes ,  como  lo 
acreditan  repetidas  carras ,  que  yo  he  visto  suyas ,  del  tiempo 
que  le  alcanzó.  Murió  en  dicha  ciudad  de  Lucena  por  los 
años  de  mil  seiscientos  y  veinte  y  cinco,  siendo  de  mas  de  1615. 
sesenta  de  edad. 

LVII. 

DOMINICO  GRECO  ,  PINTOR  ,  ESCULTOR, 

y  Arquitecto.  •  ■--' 


Obras  que  executó. 


-Ht-,- 


Tuvo  gran  amis- 
tad, y  correspondencia 
con  Pablo  de  Céspedes. 

Su  muerte  ano  de 


n 


'ominico  Greco  ,  llamado  vulgarmente  el  Griego ,  por- 
que lo  era  de  nación  ,  fué  gran  pintor ,  y  discípulo  de  Ticia- 
no,  á  quien  imitó  de  suerte,  que  sus  pinturas  las  equivoca- 
ban con  las  de  su  maestro ,  como  se  ve  en  muchas  de  las  que 
executó  en  España ,  y  particularmente  en  Toledo  e^  célebre 
quadro  del  Espolio  ,  para  la  cruciíixion  de  Christo  Señor 
nuestro,  que  está  en  la  sacristía  grande  de  aquella  santa  igle^ 
sia ,  basta  para  calificarlo  ,  pues  tiene  algunas  cabezas ,  que 
totalmente  parecen  de  Ticiano  ;  como  también  el  Apostola- 
do ,  que  está  en  dicho  sitio.  Pero  sobre  todo,  lo  acredita  el 
quadro  del  entierro  del  Conde  de  Orgaz  Don  Gonzalo  Ruiz 
Tom.IIL  Hhh  de 


Fué  griego  de  na- 
ción ,  y  discípulo  del 
Ticiano. 


Pinturas  delGrie- 
go  ,  semejantes  á  las 
de  Ticiano. 

Circunstancias  del 
quadro  del  entierro 
del  Conde  de  Orgaz, 
de  mam  del  Griego. 


Otro  quadro  de  ^u 
mano  semejante  á  el 
antecedente  en  la  casa 
p-ofesa  de  la  Conifa- 
nía. 


Otras  obras  del 
Griego  fuera  de  Tole- 
do. 


426        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  r 

de  Toledo  ,  ppr  manos  de  san  Agustín  ,  yasán  E^tevan  ^.de 
quienes  fué  el  buen  Conde  muy  devoto  i  y.  así  editicQ  ei 
convento  de  los  Agustinos  de  aquella  ciudsid  »  con  el  titulac 
de  san  Estevaa ,  la  qual  pintura  está  en  k  iglesia  parroquial 
de  santo  Tome  ^  fundación  sqyaj^  donde  .está^entcrrado..eI  dit 
^ho  Gonde ,  y  donde  sucedía  este  caso  ;  y.esti  empeñada  di- 
cha pintura  en.  dos  mil  ^ducados ,  como  lo  hacia  con  Qti*^ 
muchas ,  por- la  razón  que-ditemos  adelaote;,y  aunque. sea 
digresión,  no  dexaré  de  decir. i,  que  esta,  pintura  se  nrandd 
extcutar  el  año  de  1584.  por  el  Eminentísimo  Señor  Don 
Gaspar  de  Quiroga ,  Cardenal ,  y  Arzobispo  de  Toliido  ,  á 
instancias  del  Cura  de  dicha  parroquia  ,;  baJ)iendo  muertio 
el  dicho  Conde  el  año  de  1  ^a-^^.Y  en  la-casa  profesa  dé  la 
Cgmpañía  hay  otro  quadro' también  de  su  mano  ,y  del  mis- 
mo asunto  en  dicha  ciudad  ,  j¿ro  sjn  gloria  arriba  ;  el  qual 
executó  el,  Dominico  á  instancias  de  aquellos  padres  ,  en 
demostración  de  g^ratitud  ,  por  -haber  sido  aquel  suelo  dona- 
tion  del  Conde  de  Orgaz  ,  que  io  era  el  año  de  1 569.  y  eran 
casas  del  mayorazgo  de  dichos  Condes,  y  se  fundó  dicha  casa 
con  el  titular  de  san  Ildefonso,  por  ser, tradición  inmemorial 
que  el  dicho  santo  había  nacido  en  ellas  ^  ;  y  lo  cierto  es, 
que  uno  y  otro  quadro  parecen  de  Ticíano.  No  he  querido 
omitir  estas  noticias,  aunque  sea  digresión ,. por  ser  muy  ex-^ 
quisitas.  También  en  el  convento  de  la  Reyna ,  de  religio- 
sas de  la  Visitación  Gerdnima  hay  un  Christo  crucificado, 
del  tamaño  natural ,  con  dos  retratos  abáxo  ,  de  un  clérigo  á 
la  derecha ,  y  un  seglar  á  la  izquierda ,  de  lo  mas  regalado 
que  hi?o  el  Griego ;  y  especialmente  en  los  retratos  fué  sin 
duda  superior ,  como  se  ve  en  muchos  que  hay  en  esta  Cor- 
te ,  que  con  singularidad  las  cabezas  parecen  de  Ticiano.  Y 
no  menos  lo  parece  una  Magdalena  ,  de  mas  de  medio  cuer- 
po ,  que  está  en  poder  de  un  aticionado ,  que  no  he  visto  de 
sy  mano  cosa  tan  regalada  ,  y  de  tan  buen  gusto  de  color. 
Como  también  la  pintura  de  Christo  resucitado ,  que  está  en 
la  sacristía  del  colegio  de  Atocha  ,  del  tamaño  del  natural, 
cosa  excelente.  Y  en  el  altar  mayor  de  la  iglesia  de  la  villa  de 
Bayona  de  España  ,  junto  á  Cienpozuelos ,  es  toda  la  pintura 
de  su  mano  ,  de  la  historia  ,  y  vida  de  la  Magdalena  ;  pero 
tan  excelente ,  que  el  Eminentísimo  Señor  Cardenal  Porto- 
carrero  , habiéndolas  visto,  ofreció  á  aquella  iglesia  cinco  mil 
pesos  por  dichas  pinturas  ,  y  poner  otras  de  mano  de  Lucas 
Jordán  ,  y  no  quisieron  aceptar  el  partido  ,  no  sé  si  lo  acerta- 
ron. En  el  convento  de  la  Sisla  de  Toledo  tiene  también  pin- 
turas excelentes,  y  en  el  hospital  de  afuera.  Pero  sobre  todo, 

una 
I  Villegas  en  los  extravagantes,  Vida  de  Don  Gonzalo  Ruiz  deToledo. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      427. 

una  pintura  pd*queña  del  juicio ,  que  está  en  el  Escorial  en 
aquella  capillita  de  la  Virgen  ,  como  salimos  de  la  sacristía  á 
ia  iglesia  que  no  se  puede  hacer  mas. 

Pero  él  viendo  que  sus  pinturas  se  equivocaban  con  las  de 
Ticiano ,  trató  de  mudar  de  manera  ,  con  tal  extravagancia, 
que  llegó  á  hacer  despreciable ,  y  ridicula  su  pintura ,  asi  en  lo 
descoyuntado  del  dibuxo ,  como  en  lo  desabrido  del  color. 
Bien  lo  acreditan  las  pinturas  del  famoso  retablo  del  colegio 
de  Doria  María  de  Aragón  de  esta  Corte ,  donde  también  es 
suya  la  escultura,  traza  del  retablo,  y  aun  la  de  la  iglesia,  sin 
otras  muchas  pinturas ,  que  no  merecen  nombrarse.  Y  así  el 
quadro  que  hizo  para  el  Escorial  del  martirio  de  san  Mauri- 
cio ,  y  sus  compañeros ,  mandó  el  Señor  Felipe  Segundo  que 
se  lo  pagasen  ,  pero^ue  no  lo  traxesen  ,  aunque  él  por  su  cré- 
dito procuró  que  se  pu"se  en  la  sala  de  capitulo  ;  mas  el  de 
la  capilla  de  este  santo  lo  exccutó  Romulo  Cincinnato  ,  co-  * 
mo  diximos  en  su  vida.  Pero  verdaderamente ,  que  no  solo  fué 
varón  docto  en  esta  Arte ,  sino  gran  Blosofo ,  y  de  agudos  di- 
chos ,  y  que  escribió  de  la  Pintura ,  Escultura ,  y  Arquitectura, 
como  lo  dice  Pacheco  ,  lib.  3.  pag.  446.  porque  fué  no  solo 
gran  pintor ,  y  escultor  ,  sino  consumado  arquitecto.  Pues  en 
el  convento  de  religiosas  de  santo  Domingo  el  Antiguo  en 
la  ciudad  de  Toledo  ,  es  suya  la  traza  de  la  iglesia  ,  retablos, 
pinturas ,  y  estatuas ,  hecho  todo  con  gran  primor  :  como  lo 
es  también  la  iglesia  ,  retablos  ,  y  estatuas  de  nuestra  Señora 
de  la  Caridad  de  la  villa  de  illescas ,  de  qu^  resultó  ,  que  un 
alcabalero  de  dicha  villa  le  apremió  á  que  pagase  alcabala  ,  y 
de  ahí  procedió  el  primer  pleyto  que  tuvo  la  Pintura  de  esta 
calidad  ,  en  que  la  defendió  tan  honradamente,  que  lo  venció 
á  favor  de  la  Pintura  el  año  de  1600.  de  que  hicimos  men- 
ción en  el  tom.  i.  lib.  2.  cap.  3.  §.  3.  y  así  le  debemos  in- 
mortales gracias  á  Dominico  Greco  todos  los  profesores  de 
esta  facultad  ^  por  haber  sido  el  que  rompió  con  tal  fortuna 
las  primeras  lanzas  en  defensa  de  la  inmunidad  de  esta  Arte; 
y  en  cuya  cxccutoria  se  fundaron  los  dema%  juicios  :  de  aquí 
dicen  que  procedió  el  no  querer  el  Greco  vender  sus  pinturas, 
sino  que  las  empeñaba  durante  la- demanda  ;  porque  como  la 
alcabala  se  paga  solo  de  lo  que  se  vende;  no  víndiendo',  no 
causaba  alcabala ;  y  así  aseguran  que  el  quadro  referido  del 
Espolio  de  Christo  Señor  nuestro ,  que  diximos  estar  en  la 
sacristía  de  la  santa  iglesia  de  Toledo  ,  está  empeñado  ,  y  aun 
hecha  escritura  de  ello. 

No  será  justo  omitir  el  célebre  retrato  por  tantos  títulos 
recomendable ,  que  hizo  el  Griego  de  aquel  peregrino  inge- 
nio ,  ornamento  de  su  sagrada  religión  de  la  Santísima  Trini- 
dad ,  y  honor  de  su  siglo ,  el  Padre  Maestro  Fray  Feliz  Hor- 

Tom.  III.  Hhh  3  ten- 


Manera  exfrava-- 
gante  del  Griego ,  for 
parecerse  la  suya  a  la 
de  Ticiano. 


Primer  pleyto  déla 
Alcabala  en  la  Pin- 
tura, 


Moti-M  de  empe- 
ñar sus  pinturas  el 
Griego. 


,428        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,/ 

tensió  Palavicino ,  que  es  cosa  eminente  ,  y  para  hoy  en  po- 
jder  del  Excelentísimo  Señor  Duque  de  Arcos ,  en  cuyo  re- 
conocimiento le  hizo  dicho  Padre  Maestro  á  el  Griego  ua 
célebre  Soneto ,  que  hoy  se  registra  en  sus  obras  postumas, 
intituladas ,  Obras  de  Don  Feliz  d&  Ar tinga  ,  folio  63. 
fagina  i .  que  es  el  siguente. 

Divino  Griego,  de  tu  obrar  no  admira  , 
Que  en  la  imagen  exceda  á  el  ser  el  arte  ; 
Sino  que  de  ella  el  cielo ,  por  templarte  , 
La  vida  ,  deuda  d  tu  pincel ,  retira. 

No  el  sol  sus  rayos  for  su  esfera  gira , 
Como  en  tus  lienzos  ;  basta  el  empeñarte 
JEn  amagos  de  Dios  ;  entre  d  la  parte 
Naturaleza  ,  que  vencerse  ^ii%. 

Emulo  á  Promethéo  en  un  retrato  , 
♦  No  afectes  lumbre  ;  el  hurto  vital  dexa , 

Que  hasta  mi  alma  d  tanto  ser  ayuda. 

Y  contra  veinte  y  nueve  años  de  trato  ,' 
Entre  tu  mano  ,  y  la  de  Dios ,  per  plexo. , 
Qiial  es  el  cuerpo  ,  en  que  ha  de  vivir  duda. 

Precede  á  este  Soneto  otro ,  no  menos  excelente ,  que  hizo  el 
mismo  autor  en  alabanza  del  gran  túmulo ,  que  el  Domi- 
nico fabricó  en  Toledo  para  celebrar  las  honras  de  la  Serení- 
sima Reyna  Doña  Margarita  ,  que  no  merece  menos  aten- 
ción ,  por  el  autc^ ,  y  el  asunto ;  y  uno  y  otro  cede  en  aplau- 
so de  nuestro  Dominico  Greco  ,  y  dice  así : 

SONETO. 

Huésped  curioso  ,  aqíii  la  pompa  admira 
D¿  este  aparato  lie  al ,  milagro  griego. 
No  lúgubres  exequias  juzgues  ciego  , 
/  ■'        •  Ni  marmol  fiel  en  venerable  pyra.       • 

El  sol ,  qíie  2^íar garita  estable  mira , 
Le  arr¿fncá  del  fatal  desasosiego 
De  esta  vana  región  ,  y  en  puro  fuego 
Vibrantes  luces  de  su  rostro  aspira. 

A  el  nácar  ,  que  vistió  candido  ,  pone 
Toledo  agradecido  ,  por  valiente 
JWano  ,  en  aquesta  caxa  peregrina. 

Tosca  piedra  la  máquina  compone , 

Que  ya  ,  su  grande  JMargarita  ausente. 
No  le  ha  quedado  d  Espaíía  piedra  fina. 

Su  vmsrte  año  dt  Murió  finalmente  nuestro  Dominico  en  dicha  ciudad  por 

'625.  el  año  da  mil  seiscientos  y  veinte  y  cinco ,  y  á  los  setenta  y 

sie- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      429 

siete  de  su  edad ,  aunque  otros  dicen  que  murió  mas  anciano, 
y  está  enterrado  en  la  parroquial  de  san  Bartolomé  ,j  y  sobre 
la  sepultura  pusieron,  no  sé  con  qué  motivo,  una  reja  en  lu- 
gar de  losa  ,  para  que  allí  no  se  enterrase  persona  alguna ,  la 
qual  no  se  conserva  hoy;  porque  ^habiéndose  hundido  la  igle- 
sia ,  la  quitaron  qu^ndo  se  reedirico.  Dcxd  un  hijo ,  que  se 
llamo  Jorge  Manuel,  y  fué  maestrí)  mayor  de  Arquitectura 
de  dicha  santa  iglesia  5  y  también  dos  grandes  discípulos ,  en- 
tre otros,  que  fueron  Luis  Tristan  ,  y  Fray  Juan  Bautista 
Alaino ,  de  quien  hacemos  particular  mención. 

Admira  Francisco  Pacheco  en  su  libro  de  la  Pintura  lo 
mal  que  sentia  el  Griego  de  la  habilidad  de  Micael  Ángel }  y 
á  la  verdad  yo  no  lo  estraiío  :  porque  si  el.  Griego  estaba  par 
gado  de  su  dibuxo ,  y  desnudos  tan  extravagantes ,  precisa*- 
mente  le  habia  de  disgustar  lo  que  le  tra  ex  aiametro  opues^- 
to.  Sin  embargo  que  fué  tan  estudioso,  que  dice  Pacheco  que 
le  mostró  una  grande  alacena  llena  de  modelos  de  barro ,  que 
habia  hecho  para  estudio  en  sus  obras ;  y  ui>  gran  quadro  lle- 
no de  borroncillos  de  todas  las  obras  que  habia  executado  en 
su  vida  '. 

LVIIL 
AGUSTÍN  DEL  CASTILLO,  PINTOR. 


A. 


_gustin  del  Castillo  ,  rtatural  de  la  ciudad  de  Sevilla,  y        Fué  natural  de  Se- 
vecino  de  la  de  Córdoba,  fué  insigne  pintor,  y  gran  dibu-     'villa,  v 'vecino  de  Cor- 
xante  :  manejo  con  excelencia  las  colores  :  vivió  en  Córdoba,     dobd. 
donde  hizo  muchas  ,  y  famosas  obras  ;  y  especialmente  á  el         c       t  n' 

fresco  ,  se  conservan  algunas ,  aunque  mal  defendidas  de  las  a  u*^  ^  '■^^  ^^  "''" 
inclemencias  del  tiempo  :  como  son  la  Concepción  de  nues- 
tra Señora  en  los  libreros  de  *la  calle  de  la  Feria  ;  las  pinturas 
del  costado  del  claustro  del  convento  de  san  Pablo  ,  que  cae 
hacia  la  iglesia ;  también  la  pintura  del  pórtico  de  la  iglesia 
del  hospital  de  nuestra  Señora  de  la  Consolación  ,  y  una  efigie 
del  Padre  Eterno  ,  que  hay  dentro  en  la  capilla  colateral  de 
la  Epistola  ,  aunque  las  antecedentes  están  indignamente  re- 
tocadas á  el  temple.  También  es  de  su  mano,  la  pintura  á  el 
fresco  en  la  bóveda  de  la  capilla  mayor  de  la  iglesia  de  san 
Francisco  de  «iicha  ciudad  ,  aunque  muy  deteriorada  por  el 
humo  de  las  luces ,  é  inciensos ,  como  no  tiene  respiración. 
De  otras  obras  suyas  se  tiene  poca  noticia  ,  aunque  se  tiene 
por  cierto  que  hay  muchas  en  Córdoba  ,  pero  el  tiempo  ha 
borrado  su  memoria.  Fué  padre ,  y  maestro  de  Antonio  del 

Cas- 

r   Pacheco  lib.  de  Pint.  pag.  337. 


(43© 


vXdas  de  los  pintores, 


Sti  muerte  año  de 


X^astUlb  ,  pintor  insigne  en  Córdoba.  Murió  en  ella  Agustín 
•por  los  años  de  mil  seiscientos  y  veinte  y  seis ,  y  á  los  sesenta 
■y  uno  d¿  su-edad. 


LIX. 

DIEGO  DE  RÓMUZO  y  pintor: 


i.Mi' 


Fué  natural  de 
Madrid ,  y  disnpulo 
de  su  padre. 

Fue  d  Roma  con 
un  Embaxador  extra- 
ordinario. 


Retrató  d  su  San- 
tidad. 


Regalo  que  le  hizo 
el  Fajja. 


Honróle  con  el  Há- 
bito de  Christo. 


Murió  brevemente 
año  de  1626. 


T> 


Transfiérese  la 
merced  d  su  hermano 
Franeiseo. 


iego  de  Rómulo  Cincinnato ,  natural  de  Madrid ,  hijo, 
y  discípulo  del  otro  Rómulo  ,  pintor  del  Señor  Felipe  Se- 
'gundo ,  teniendo  ya  muy  aventajada  habilidad  ,  y  siendo  to- 
davía mancebo  ,  pasó  á  Roma  en  servicio  de  Don  Fernan- 
<io  Enriquez  de  Ribera  ,  tercero  Duque  de  Alcalá  ,  quando 
íué  por  Embaxador  extraordinario  á  dar  la  obediencia  á  la 
Santidad  del  Señor  Urbano  Octavo  ,  por '  el  Rey  nuestro  Se- 
ñor Don  Felipe  Quarto  ;  el  qual ,  no  hallando  retrato  verídi- 
co de  su  Santidad ,  procuró  que  lo  retratase  este  su  pintor. 
Hízoio  á  tanta  satisfacción  de  todos  en  tres  veces  ,  que  le  dio 
iugar  su  Santidad  ,  que  el  Papa  lo  celebró  mucho ;  y  habién- 
dole acabado  uno  de  cuerpo  entero  ,  sentado  en  su  silla  con 
bufete  ,  y  otros  adornos ,  jiiuy  celebrado  de  los  Señores  Du- 
ques de  Pastrana  ,  y  Alcalá  ,  y  de  todos  los  pintores  de  Ro- 
ma :  queriendo  su  Santidad  honrarle  ,  como  á  tan  eminente 
artítice  ,  le  envió  á  su  casa  con  un  camarero  suyo  una  cadena 
de  oro  de  mucho  valor ,  con  la  medalla  de  su  retrato  de  me- 
dio relieve  con  su  reverso ;  y  por  hacerle  mayor  merced ,  co- 
mo á  hombre  noble  ,  y  honrado  artítice  ,  le  dio  el  Hábito  de 
Christo  de  Portugal ,  y  cometió  á  el  Cardenal  Trexo  Panla- 
gua ,  español ,  que  se  le  pusiese ,  y  armase  Caballero  ;  lo  qual 
executó  en  presencia  del  Duque  ,  su  dueño  ,  y  de  toda  su  fa- 
milia ,  y  amigos ,  en  casa  del  mismo  Cardenal ,  que  le  tuvo 
prevenida  otra  lucida  vuelta  de  cadena  de  oro^  y  pendiente 
de  ella  la  venera  del  Hábito  :  de  donde  con  grande  aplauso, 
y  aclamación  le  volvieron  á  su  casa  en  14.  de  Diciembre  año 
de  16525.  Duróle  poco  esta  temporal  gloría,  porque  murió 
dentro  de  breves  días ,  y  fué  sepultado  en  la  iglesia  de  san 
Lorenzo  de  Roma  con  las  insignias  de  Caballero  de  aquella 
Orden  ,  y  con_  la  pompa  debida  á  tan  gran  sugeto  ,  por  los 
años  de  mil  seiscientos  y  veinte  y  seis.  Y  el  señor  Felipe 
Quarto  ,  en  continuación  de  esta  honra  ,  alcanjft)  de  su  Santi- 
dad el  traspaso  de  la  merced  del  Habito  de  Christo  á  Fran- 
cisco de  Rómulo  ,  hermano  del  referido  ,  y  no  inferior  en 
méritos ,  y  habilidad  en  la  Pintura ,  de  que  dio  testimonio  en 
repetidas ,  y  excelentes  obras  que  executó  en  esta  Corte ,  y  en 
la  de  Roma  ,  donde  murió  por  los  años  de  mil  seiscientos  y 
treinta  y  cinco. 

FRAY 


Y  ESCULTORES-liSPAÑOLES.      434 

¡1')    '!>■   ■  ,y¿ 

FRAY  JUA^  SÁNCHEZ  COTTAN, 

Religioso  de  ia  Santa  Cartuxa  ,  y  Pintor.  .¿ 


R 


ray  Juan  Sánchez  Cottaii ,  religioso  lego  profeso  de  la 
real  Cartuxa  de  Granada,  fue  hijo-de  Bartolomé  Sanehea 
Cottan  ,  y  Ana  de  Quiiíones ,  naturales  de  Orgaz  ,  y  veoinol 
de  Alcázar  de  Consuegra:  pasó  á  Toledo,  donda  logró  Fray 
Jnaii  algunos  principios  en  el  arte  de  la  Pintuta ,  en  la  escue-i 
la  de  Blas  de  Prado ;.  y  especialmente  se  avetítajó  cti  pintail 
frutas.  .  lifcii&up  Oí.  !;s  ie  .  'g  ¿b"  11/ 

Habiéndole  Dios  llamado  á  la  Cartuxa ,  hizo  su  profcsioíi 
el  dia  de  la  Natividad  de  María  Santísima ,  ocho  de  Septiem- 
bre del  año  de  1604.  y  á  las  grandes  prendas  de^  religioso  ,  y 
admirables  virtudes  que  practicó,  y  que  según  noticias  d¿ 
aquellos  tiempos,  y  la  tradición  común,  fué  digna  de  enquan 
dernarse  entre  los  varones  mas  ilustres  de  la  religión  j  piu^a  le 
llamaban  todos  e/  santo  Fray  Juan  ,  se  agregaron,  otras  muy 
singulares ,  y  entre  ellas  la  mas  celebrada  fué ,  la  de  la  Pintura^ 
en  que  sobresalió  tanto ,  que  lo  numeraron  entre  los  grandes 
pintores  de  aquel  siglo  :  en  cuya  coniírmacion  hizo  viage  de 
Madrid  á  Granada  solo  por  conocerle  Vicencio  Carducho, 
célebre  Pintor  de  Cámara  del  señor  Felipe  Tercero ,  y  Quarto. 

Con  muchas  obras  de  su  mano  dexó  enriquecida  la  real 
Cartuxa  de  Granada,  y  aquellas  que  al  presente  están  Coloca- 
das en  especiales  sitios,  son  las  siguientes  :  En  la  capilla  ma- 
yor de  la  iglesia  hay  quatro  lienzos  deíla  pasión  de  Christo 
Señor  nuestro  :  En  los  dos  colaterales  de  enmedio  de  la  igle- 
sia hay  dos  lienzos  ,  que  sirven  de  retablo  ,  uno  de  la  Huida 
á  Egypto,  y  otro  del  Bautismo  de  Christo  Señor  nuestro  por 
san  Juan  Bautista.  - 

P-n  el  claustro  pequeño  hay  ocho  lienzos  ,  los  quatro  dé 
la  vida  de  san  Bruno  ,  y  ios  otros  quatro  de  los  mártires  de 
dicha  religión ,  que  con  exquisitos  tormentos  murieron  en  In- 
glaterra :  En  el  mismo  claustro  hay  quatro  lienzos  en  quatro 
capillas  pequeñas  de  Señora  santa  Ana  ,  san  Joseph ,  santa 
María  Magdalena ,  y  san  Ildefonso  ,  en  que  resplandece  con 
mayor  primor  la  imagen  de  Alaría  Santísima  de  peregrina 
belleza. 

En  el  retablo  del  capítulo  de  los  monges  hay  seis  lienzos, 
y  dos  tablas ,  que  ocupan  el  plano  de  las  pilastras ,  en  que  se 
levantan  las  colunas  del  retablo  ,  y  la  una.es  del  Nacimiento, 
y  la  otra  de  la  Epifanía.  El  (^uadro  principal  del  retablo  es  de 
la  Asunción  de  nuestra  Señora  ,  muy  celebrado  de  todos  los 

del 


Sus  padres  yj'  na- 
turakza. 


Tomó  el  hábito  de 
la  santa  Cartuxa. 


Fué  en  extremo 
'virtuoso ,  )■  amable. 

Fué  primoroso  en 
fl  arte  de  la  Pintura. 


Pinturas  de  Fray 
Juctn  Cottan  en  la  san- 
ta  Cartuxa  de  Gra- 
nada. 


Otras  pinturas  en 

el  capitulo   de  dicha 
Casa. 


432         VIDAS  DE.LOS  PINTORES,. 

del  Arte  :  A  los  lados  hay  otros  dos  lienzos ,-  uno  de  san 
Juan  Bautista  ,  y  otro  del  g^lorioso  san  Bruno  :  En  la  parte 
superior  del  retablo  hiiy  otro  lienzo  de  Christo  crucificado, 
que  está  en  perspectiva ,  respecto  de  saüi^ós  brazos  de  la  cruz 
sobre  un  semicírculo  dorado  ;  de  forma  que  parece  mas  efigie 
de  escultura  ,  que  de  pincel :  Y  los  otros  dos  lienzos  que  cs- 
•  r.tt  S:  ,1"  tan  á  sus  lados  son  de  forma  aovada ,  uno  de  María  Santísi- 

■ '    ma ,  y  otro  de  san  Juan  Evangelista  acompañando  á  Chris- 
to crucificado. 

En  er  mismo  capítulo  hay  otros  cinco  lienzos ,  que  el 
lino  es  de  la  Asunción  de  María  Santísima,  cosa  tan  admira- 
ble ,;  que  uru  Señora  Título ,  teniendo  noticia  de  él ,  ofreció 
un  cortijo  de  gran  valor  si  se  lo  querían  alargar ,  y  no  se  le 
concedió.  ^  ->  '  ;■  .. 

En  la  capilla  de  san  Hugo  hay  un  lienzo  ,  que  sirve  de 
retablo  ,  en-  que  se  representa  la  visión  que  tuvo  este  santo 
Obispo  ,  de  que  nuestro  Señor ,  y  su  santísima  Madre ,  acom- 
pañados de  angeles  fabricaban  una  casa  para  sus  delicias  en 
'  ios  montes  de  Cartuxa,  que  fué  uno  de  los  prenuncios  de  es- 
ta sagrada  religión.  Esta  capilla  está  en  el  claustro  pequeño  de 
dicha  santa  casa  de  Granada. 
Otras  obras  de  Fr.  En  la  capilla  de  los  Apóstoles  ,  que  también  está  en  di- 

JulVi  en  la  capilla  de  cho  claustro ,  hay  un  lienzo  de  estos  santos ,  que  sirve  de  re^ 
los  Apóstoles  de  aqiu-  ^\ylQ  ■  con  su  marco  dorado  ,  y  neE^ro  :  v  también  de  su  ma- 
ua  casa.  ^^^  ^^^^  perspectiva  de  un  retablo  de  blanco  y  negro  ,  que 

adorna  toda  la  parte  exterior  del  quadro ,  fingido  con  tal  arte, 
que  á  la  verdad  parece  corpóreo  :  yo  lo  he  visto  ,  como  todo 
lo  demás ,  y  es  cierto  cosa  maravillosa ,  y  lo  sumo  á  que  pue- 
de llegar  el  Arte  de  la  Perspectiva ,  no  solo  de  cuerpos ,  sino 
de  luces  ,  y  sombras. 

En  el  refectorio  hay  otros  dos  lienzos ,  que  el  uno  es 
^Ék  muy  grande  ,  y  es  de  la  Cena  de  Christo  Señor  nuestro ,  y 

^^  sirve  de  testero  ,  fingiéndose  en  él  dos  ventanas ,  por  donde 

parece  que  realmente  se  introducen  las  luces  :  y  encima  de  es- 
te lienzo  hay  una  cruz  ungida  de  madera  con  sus  clavos, 
con  tal  propiedad  en  la  perspectiva ,  que  se  ha  visto  repe- 
tidas veces  querer  los  paxaros  sentarse  en  los  clavos ,  y  de 
su  engaño  venir ,  por  haberles  faltado  el  asiento ,  aleteando 
Retratóse  Fr  Juan    ^^^^^  ^^  marco  del  quadro  :  Y  el  otro  lienzo ,  que  está  enfren- 
en  el  quadro  del  lio-     íe  de  la  puerta  ,  es  del  misterio  del  Rosario  de  nuestra  Seño- 
sario.  ra  ,  en  que  ,  entre  otros  religiosos ,  está  á  el  natural  el  mismo 

Fray  Juan  Cottan  ,  que  se  retrató  en  él. 

En  los  quatro  ángulos  del  claustro  grande  de  los  monges, 
hay  quatro  lienzos  de  la  Pasión  de  Christo  Señor  nuestro: 
uno  de  la  Oración  del  Huerto  ;  ot-ro  del  Ecoe  Homo  ;  otro 
con  la  Cruz  acuestas;  y  otro  del  Descendimiento  de  la  Cruz» 

Y 


Y  ESCULTORES  ,:eSP4.N0Lp^.      ^33 

Y  últimamente ,  en  lo  que  hoy  sirve  de  portería ,  hay  dos 
lienzos ,  uno  del  Ángel  san  Miguel ,  y  otro  del  glorioso  Pa- 
triarca san  Bruno  en  el  desierto  ;  que  aunque  son  lienzos  de 
grandcr. estimación  ;  np/é.stan'eií"  QtrO  sitio,  por  no  haberlo^ 
desocupado  para  colocarlo?.         .  ;^ 

Asimismo  en  la  Real  Cartuxa  del  Paular  dexd  algunap 
lienáos  óá  su  mane-,  y.  e;spe<ialnifni;e-Í0sseis.';dje  la  vida  de 
Ch listo: Señor  nuestro,  que  estabajncQP; otros  colgca^dos  en  el, 
sagrario  .antiguo  :  y  ademas  de  estos. tiene  en  dicha  santa  casa, 
el  quadro  de  santa  Ana  en  la  capilUEa  parti^ul^r^de  su  nora- 
bre  ,  y  otro  de  las  Angustias-  de  ^ifieíftra^ Señora.^  qot)  sij  hij^t 
santisimo.  en  el  regazo,  difunto  <iáii^  eptrada^jde  la  9lausura^ 
en  e).  frimer  patio  j  sin  otros  muiclios  en  diferentes  'sitios ,  y^ 
celdas  de  la  misma  ca^a-, :  y  estasi^oií  las  pinturas  mas  señala- 
das de  nuestro  Fray  Juan.  ^     !     .         " 

Hay  tradición  j.  que  quando  Vicencio  Caí'4ucho  fué  :4 
verle  ,  el  Prior  quiso  probar  la  grapde  habilidad,,  é  inteÜgen^. 
cia  de  este  insigne  pintor;  y  n^  co.nQciendo  j^l  á  Fray  Juan 
Cottan  ,  juntó  el  Prior  á  todos  los  .religiosos  legos  ,  y  entre 
ellos  á  Fray  Juan ,  y  le  dixo  :  Entrp  estos  religj^soí  está,  el 
pintor  que  V.  md.  viene  á  ver  :  qual  de  ellos  , le  p,^rece  que 
es.^  Suspendióse  Vicencio,  y  atendiendo  1  át  l'4s  pinturas f4Í¡3 
Fray  Juan  ,  y  á  los  rostros  de  todos ,  dixo ,  este  ,  sepajando-i^ 
Fray  Juan ,  es  el  pintor  :  que  se  tuvo  por  grai>d<?Qbs$:rvacÍ0)tj 
del  ingenio  de  aquel  insigne  artífice. .,  ,_,"j 

Fué  ademas  de  esto  su  virtud  tan  extremada  j  que  es  tra- 
dición e)n  aquella  santa  casa  ,  que  se  l.e  aparecip  la  Virgen  p%-{ 
ra  que  la  retratase ,  quando  pintó  á  su  Magestad  9«  la  capilla; 
y  quadro  de  san  Ildefonso.  Era  muy  parco  eil  el  comer  j  y 
su  habilidad ,  y  su  celda  era  el  refugio,  y  remedio  de  todas  la?  ' 
calamidades  de  la  casa ,  ya  fuese  para  reparar -lasrornamentos, 
ya  para  las  cañerías  ,  ya  para  los  reloxes,  y  despertadores  y  ¡sin 
que  á  iiada  pusiese  mal  semblanjte  ,  aunque  le  llevasen  quanr 
to  tenia  en  la  celda  ;  porque  su  trato  era  amabilísimo  ,  y  su 
conversación  muy  santa ,  su  desapropio. extremado  ,  y  sa  ip,-r 
tención  muy  sencilla  :  y  tienese  por  cierto  que  no  perdió  la 
gracia  bautismal ;  y  consiguientemente  la  pureza  de  la  virgi-3 
nidad  5  y  así,  murió  con  crédito^  de  venerable  el  día  8i  de 
Septiembre  de  1627  años  en  dicha  santa  casa  de  la  ciudad  de 
Granada  á  los  sesenta  y  seis.de.su.  edad  ,  día  de  la  Natividad 
de  nuestra  Señora  ,  que  fué  el  m^smo  en  que  .hizo  su  profer 
sion.  Hace  memoria  de  este  venerable  varOn  ,  por  insigne 
pintor ,  entre  otros  ^  Francisco  Pacheco  en  su  libro  de  la;Piív 
.tura.^  el  fol.  116.. 


Pinturas  de 
Fray  Juan  Lottat^  en 
LÍ\Real  CaHiixd'del 
Pdítlai'. 


vu . 


■  Caso  célelre  acaeci- 
do en  la  xisitade  Car- 
ducho  á  Fray  Juan 
Cman.  ■■"-■' 


Se  le  apareció  la 
Virgen  para  que  la 
retratase. 


Murió  con  créditos 
de  íxemplar  -varón 
ano  de  16x7. 


om. 


III. 


lii 


FRAX- 


434        VIDAS  DE  LOS  PINTORES  , 


LXI. 


-j¿  ■^. 


.  Igualdad  di  hs  dos 
¿n  la  manera  de  pn- 


tar. 


Fué  natural  del 
rf)no  d¿  VaUncia ,  ra- 
ya di  Cataluña. 

Estadio  el  padre 
en  Italia  ,  y  volvió  á 
T^akncia  ,  donde  se 
casó  ,j  tuvo  a  su  hi- 
jo Juan. 

Pinturas  de  los  dos 
en  todo  aquel  reyno. 


FRANCISCO  RIBA  ZTA  Y  SU  HIJO, 

Pintores', 

F' .  fi/mt  J  i.. 
rancisco  Ribalta  y  su  hijo  Juan  fueron  con  tal  igualdad 
excelentes ,  que  las  obras  que  dexaron  los  dos  en  aquel  reyno 
de  Valencia,  no  se  distinguen  quales  sean  del  p;^re  ,  ó  qua- 
les  del  hijo  ,  y  solo  hay  alguna  mediana  diferencia  en  que  la 
manera  del  padre  fué  mas  definida-,  y  la  del  hijo  algo  mas 
suelta,  y  golpeada.  Y- así  hablaremos  sin  distinción  de  las 
obras  de  los  dos  ,  porque  aun  en  Valencia  las  confunden. 

•  Fué  Francisco  Ribalta  natural  de  un  lugar  del  reyno  de 
Valencia  ,  tres  leguas  distante  de  la'  taya  de  Cataluña  :  estu- 
dió el  arte  de  la  Pintura  en  Italia  ,  dicese  que  en  la  escuela 
dé  Anibal  ^  pero  mas  -en  ksTobras  de  Rafael.  Volvió  á  Va- 
lencia ,  dónde  hizo  muchas-,  y  eminentes  pinturas  :  tuvo  un 
hijo  de  su  matrimonio ,  llamado  Juan  ,  á  quien  enseñó  tam- 
bién está  Arte  ,  con  tan  buena  fortuna ,  que  en  pocos  años  se 
adelantó  dé  suerte  ,  que  ya  nO  se  distinguían  las  pinturas  del 
padr«  de '  las  dtl  hijo  :  y  así  hicieron  muchas ,  y  excelentes 
obras ,  y  especialmente  son  de  su  mano  las  de  la  capilla  ma- 
yor del  convento  de  santa  Catalina  de  Sena  ;  las  de  todos  los 
retablos  del  colegio  ,  que  llaman  dd  Señor  Patriarca  ,  que 
en' especial  la  dé  la  institución  del  Santísimo  Sacramento  en 
la  capilla  mayor ,  es  tina  maravillar;  las  del  retablo  de  todos 
los  santos ,  y  del  de  san  Mena  en  la  parroquial  de  san  Mar- 
tin ,  y  casi  todo  el  reyno  está  lleno  de  pinturas  de  los  Ribal- 
tas  ,  como  es  en  la  villa  de  Andilla  ,  y  en  la  de  Carcajente; 
en  la  de  Torrente  hay  excelentes  pinturas  de  la  PasiOh  de 
Christo  de  mano  de  los  Ribaltas  ,  en  el  rebanco  del  retablo 
de  una  capilla  ,  que  esta'  i  el  lado  del  Evangelio  :  y  en  san 
Miffuél  de  los  Revés  hav  muchísimas ,  y  muy  buenas.  Son 
finalmente  las  pinturas  de  Ribalta  muy  estimadas  en  todo  el 
reyno  de  Valencia  ,  y  también  fuera  de  él ,  aunque  no  son 
conocidas  por  suyas ,  pues  su  manera  fué  muy  semejante  a  la 
de  Vicencio  Carducho ;  y  así  por  acá ,  si  hay  algunas ,  son  te- 
nidas por  de  Vicencio ,  pues  el  quadro  de  la  Cena  de  mano  de 
Ribalta  ,  que  está  en  el  altar  mayor  de  dicho  colegio  del  Se- 
ñor Patriarca  en  Valencia ,  viendo  el  que  Carducho  tiene 
aquí  en  Madrid  en  el  altar  mayor  de  las  monjas  de  Corpus; 
ó  ambos  los  tuvieran  por  de  Ribalta  ,  si  los  vieran  juntos  ;  ó 
ambos  por  de  Carducho.  Pero  porque  no  carezcamos  én  la 
Corte  de  pintura  pública  de  Ribalta ,  nos  deparó  la  Provi- 
dencia dos  tan  superiores ,  que  no  se  pueden  mejorar  ,  pues 

-pa- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      435 

para  que  ninguna  de  ellas  supere  a  la  otra  ,  ambas  son  una 
mesma  repetida  ,  y  es  la  efigie  de  Christo  cruciticado  del  ta- 
maiío  natural ,. que  está  en  el  claustro  del  colegio  de  Doña 
María  de  Aragón  junto  á  la  escalera  :  y  la  otra  en  la  misma 
formí,  que  está  á  la  mitad  <^^  1*  escalera  del  convento  real  de 
san  Felipe  de  esta  Corte  ,  que  ambas  son  del  padre  ,  y  no  se 
sabe  qual  es  mejor ;  salvo ,  que  el  de  Doña  María  dé  Aragón 
está  muy  malparado  del  temporal. 

*  Fué  también  la  manera  de  pintar  de  Francisco  Ribalta 
algo  semejante  á  la  de  Rafael  de  Urbino  :  y  así  sucedió' ,  que 
habiendo  hecho  un  Christo  cruciticado  para  un  Señor  Nuncio 
de  estos  Reynos  ,  este  lo  llevó  á  Roma  ;  y  habiéndolo  mos- 
trado á  uno  de  los  mejores  pintores  de  aquel  tiempo  ,  admi- 
rándolo mucho ,  exclamó ,  diciendo  :  O  Divino  Kafaeio !  juz- 
gando ser  de  mano  de  Rafael.  Y  habiéndole  asegurado  el 
Monseñor  que  era  de  mano  de  un  español  :  volviéndolo  i 
examinar  mucho  ,  concluyó  diciendo  aquel  adagio  vulgar  es- 
pañol :  Que  verdaderamente  donde  yeguas  hay  potros  na^ 
cen.  Murió  en  fin  Francisco  en  Valencia  de  edad  muy  cre- 
cida, por  los  años  de  mil  y  seiscientos;  y  su  hijo  cosa  de  trein- 
ta años  después,  que  es  lo  mas  que  se  ha  podido  rastrear  j  y 
fué  el  primer  maestro  de  Ribera  el  Españólete, 

LXII. 

EL  HERMANO  ADRIANO  ,  PINTOR, 

Donado  de  los  Carmelitas  Descalzos.  ■ 


A. 


.driano  ,  Donado  de  los  Carmelitas  Descalzos,  fué  exce- 
lente pintor  :  vivió  ,  y  murió  en  Córdoba  en  su  convento  de 
dicha  Orden ,  donde  hay  muchas  pinturas  suyas ,  especial- 
mente una  de  Christo  crucificado  en  la  ante  sacristía  de  aquel 
convento  ,  acompañado  de  su  Madre  Santísima ,  san  Juan ,  y 
la  Magdalena ,  y  otras  figuras  de  mas  de  medio  cuerpo ,  si- 
guiendo la  manera  de  Rafael  Sadeler  ,  á  que  fué  muy  aficio- 
nado ,  cosa  excelente  :  como  lo  es  también  en  la  iglesia ,  junto 
á  la  puerta  que  va  á  la  sacristía ,  una  Magdalena  penitente, 
que  parece  de  Ticiano.  Murió  en  dicha  casa  por  los  años  de 
mil  seiscientos  y  treinta ,  ya  en  edad  crecida. 

Fué  tan  superior  su  habilidad,  que  mereció  un  elogio  de 
Francisco  Pacheco  en  su  libro  de  la  Pintura  á  el  fol.  1 16.  en 
que  le  llama  Valiente  pintor ,  colocándole  entre  los  eminen- 
tes de  aquella  edad.  Pero  fué  tan  maniático  en  la  desconfian- 
za de  sí  propio  ,  que  en  acabando  alguna  pintura  ,  ó  la  borra- 
ba,  ó  la  hacia  pedazos ,  diciendo  que  no  valia  nada ;  y  para 
que  no  lo  hiciese  ,  era  menester  pedírselo  por  las  Animas  del 
Tom.  III,  lii  3  Pur- 


Murió  elj}adrí  año 
l(>oo. )  d  hijo  1630. 


Fué  Donado  de 
los  Carmelitas  Des' 
calzos  de  Córdoba. 
Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
162,0. 


Fué  maniático  en 
la  desíonjianza  de  sí 
propio.  • 


436        VIDAS  DE  ios  PINTORES,  . 

Purgatorio  ,  de  quienes  era  muy  devoto  ;  y  aun  amenazarle 
con  ellas ,  porque  también  tenia  gran  miedo  á  las  Animas  en 
pena  ;  y  de  esa  suerte  se  lograba  que  'la  dexase. 


Fue  natural  de  Ma- 
drid. 


Fué  eminente  en  en- 
señar. 


Tuvo  muchos  ,y  emi- 
tíínteS  discífulüs. 


Fué  m^resiro  en  el 
arte  de  la  Pintura  en 
el  coleaio  de  los  Des- 

o 

amparados. 

Su  muerte  año  de 
1635- 


oí  to  -i^tV^ 


Fué  natural  de 
Jiaena ,  y  discípulo  de 
Cesuedes.^ 
'0«i  otras. 


P. 


LXIII:  •'    '       • 

PEDRO  DE  LAS  CUEVAS,  PINTOR, 


edro  de  las  Cuevas,  natural,  y  "vecino  de  esta  villa  de* 
Madrid,  y. de  profesión  pintor ,  es  digno  de  este  lugar ,  por 
hombre  eminente ,  no  ranto  en  el  arte  de  la  Pintura ,  en  que, 
sin  duda,  tuvo  suficiente  y  notoria  pericia,  quanro  por  haber- 
lo sido  en  el  arte '  de  enseñar  5  pues  tuvo  por  discípulos  los 
mas  eminentes  hombres  que  se  siguieron á su  tiempo,  que  no 
es  pequeña  excelencia  :  ^ucs  si  bien  no  se  sabe  de  cosa  señala- 
da de  su  mano  en  público ,  hay  mucho  en  casas  particulares; 
y  sin  duda  fué  hombre  de  gran  crédito  en  el  arte  ,  pues  era 
su  casa  un  seminario  continuo  de  discípulos ;  de  suerte ,  que 
parece  que  de  prirnera^  instancia  ninguno 'intentaba  entrar  en 
otra  escuela ,  hasta  ver  si  podia  lograr  la  suya.  Y  así  fueron 
sps  discípulos  Joseph  Leonardo,  Juan  de  Ricalde,  Antonio 
Pereda,  Antonio  Arias,  don  Juan  Carreño,  Juan  Montero  de 
Roxas ,  don  Simón  de  Leal ,  P'rancisco  de  Burgos ,  Francis- 
co Camilo ,  y  don  Eugenio  de  I¿s  Cuevas  j  cuyos  laureles 
bastan  para  coronar  de  triunfos  su  eminente  habilidad  en  la 
t)ucna  escuela  ,  y  doctrina.  Tienese  por  cierto,  que  fué  uno 
de  los  maestros,  que  en  aquel  tiempo  se  tenían  en  la  Real 
CJasa  de  ios  Dcsarr^parados  en  esta  Corte ,  de  diferentes  facul- 
tades, para  instruir,  según  los  genios ,  aquella  inocente  pueri- 
cia :  Providencia  digna  del  ardiente  zelo  del  superior  Magis- 
trado de  esta  Imperial  Villa  de  Madrid.  Murió  en  esta  Corte 
por  los  años  de  mil  seiscientos  y  treinta  y  cinco,  y  á  los  se- 
tenta y  siete  de  su  edad.  Y  se  tiene  también  por  cierto  que 
vivid ,  y  murió  en  dicha  Casa  de  los  Desamparados ,  donde 
tenia  su  escuela ,  y  domicilio. 

^^-  LXIV.VÍ- 

JUAN  DE  PEÑ-ALOSA ,  PINTOR, 

,^  uan  de  Peñalosa  ,  natural  de  Baena ,  fué  discípulo  áú 
gran  Pablo  de  Céspedes ,  librándonos  la  injuria  del  tiempo 
sus  noticias  en  las  pocas  obras  que  permanecen  en  la  ciudad 
de  Córdoba,  en  donde  vivió,  estando  ya  consumidas  gran 
parte  de  ellas,  por  estar  en  litios  descubiertos :  como  se  ve  en 
las  del  claustro  del  convento  de  la  Victoria  ,  extramuros  de 

di- 


Y. -ESCULTORES  ESPAÑOLES.      4-37 

<3i¿ha  dudad  ,  que  son  d-  la  vida  de  Christo  Señor  nuestro; 
y  están  ¡lechás  con  exceicnte  dibu.xp  ,  por  la  manera  de  aues- 
iro  i^acionero ,  con,  otras  muchas  que  adolecen  del  mrsmo 
trabajo.  Es  también  de  su  mano  la  eligie  de  san. Diego  dp 
Alcalá,  que  está  en  la  portería  del  convento  .¿de  la  Arrizafa 
de  Córdoba ,  de  Recoletos  de  nuestro  Padre  san  Francisco. 
iViurió  nuestro  Peñalosa  por  los  arños  de  rnil  seiscientos  y-trem- 
ta  y  ¿eis ,  á  los  cincuenta  y  quatro  de  su  edad.  •    -  •   : 


Su  muerte  año  dt 
1636. 


LXV. 


7 


.'.T~^    Oiij 


VICENCJDCARDUCHO,  FINTOR.)  n.    ib 


"'T  7"  .rAjiMSi  ;  .  ■■' w.'K^i  ■  ■  -    'p.  '"'1   : j  (•«■'■riv 

V   ¡cencío  Cardadlo,  Gentilhombre  Florentino,  herma- 
no, y  discípulo  de  Bartolomé  Carducho ,  y  heredero  de  su 
opinión ,  y  honroso  título  de  pintor  de  la  católica  Mages^ 
tad  de  los  Señores  Reyes  Don  Felipe  Tercero ,  y  Quarto^ 
fué  muy  estimado  de  sus  Magestades,  á  quicites  sirvió  en  laá 
pintmas  de  la>  casa  real  del  Pardo ,  y  fué  tan  adornado  de 
buenas  letras  ,  liahilidad  ,  é.  ingenio  ,  que  escribe  del  Montal- 
ban  en  su' Para  tgdos ,  que  para  ser  uno  de  los  mayores  ar-" 
tíHces  que  la  antigüedad  celebra  ,  le  estorbaba  solamente  ha-* 
bcr  nacido  después,  Y^t^ó  escrito  un  tratado  en  Diálogos,  en-í 
ti«  maestro ,  y  discípulo  ,  dé  las  excelencias  de  Ja  Pintura,  y 
dibuxo,  que  se  dio  á  la  estampa  año  de  1633.  por  el  qual ,  y 
por  sus  admirables  obras  se  conoce  su  grande  capacidad  ,  y 
relevante  ingenio  para  esta  arte,  .y  para  otras  qualesquiefa  fa- 
cultades. Fué  maestro  de  don  Francisco  Rizi ,  pintor  de  su 
Magostad  católica  Felipe  Quarto  ,  y  Carlos  Segundo,  y  de 
otros  muchos  discípulos.  No  ha  habido  pintor  eminente  en 
España  de  quien  haya  tantas  pinturas  en  público  como  de  Vi- 
cencio  Carducho  ;  pues  demás-  de  lo  que  pinto  en  la  casa  real 
del  Pardo  al  fresco ,  y  al  olio  en  las  galenas ,  capilla ,  y  patio, 
y  otras  piezas ,  de  que  hace  mención  en  su  libro  ,  dialogo  7. 
cuya  tasación  llego  i  veinte  mil  ducados ,  son  de  su  mano  to- 
das las  pinturas  al  olio  de  la  capilla  mayor ,  y  colaterales  de  la 
iglesia  del  convento  de  la  Encarnación  de  esta  Corte  :  el  qua- 
dro  de  la  capilla  de  santo  Domingo  Sonjpno  en  el  conventó  de 
Santo  Domingo  el  Real ;  y  las  d.l  retablo  de  la  Concepción 
en  la  misma  iglesia  colateral  del  Evangelio  :  también  dos  de 
las  mazmorras  de  Túnez  ,  donde  están  ios  Redentores  Trini- 
tarios padeciendo  con  gran  tolerancia  los  trabajos  del  calabo* 
zo  hasta  que  llegase  el  socorro ,  para  cumplir  el  precio  del 
rescate,  y  estaban  en  una  capilla  del  claustro  del  convento  de 
la  Santísima  Trinidad  de  esta  Corte,  k  el  otro  lado  de  la  Igle- 
sia. También  son  suyos  dos  exceLntes  quadros,  que  están  i 

los 


Fué  natural  dt 
Florencia  ,  hermano, 
y  discernió  de  Barto- 
lomé Carducho. 

Filé  pintor  del  Rey, 
y  muy  estimado. 


Escribió  un  libro 
muy  docto  de  Diálo- 
gos de  la  Pintura: 


Tuvo  grandes  dis- 
cípulos. 

No  ha  habido  pin- 
tor eminente ,  de  quien 
haya  tantas  obras  en 
publico. 


43^ 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


,,A     ..w 
.Ü; 


Varias  pinturas  de 
mano  de  Carducha  en 
diferentes  partes. 


Otras  pinturas  su- 
yas en  la  santa  Igle- 
sia de  Toledo. 


los  pies  de  la  iglesia  del  convento  del  Rosario }  el  uno  del 
sueño  de  san  Joseph  ,  quando  le  avisó  el  Ángel  la  huida  a' 
Egipto  ;  y  el  otro  de  san  Antonio  de  Padua  ,  quando  hizo 
que  el  difunto  declarase  la  inocencia  de  su  padre,  imputado 
de  la  muerte  que  no  habia  hecho ,  que  uno  y  otro  son  de  lo 
mas  corregido  que  hizo  Vicencio  ,  y  mas  bien  historiado ,  y 
expresado  de  afectos.  Son  también  de  su  mano  todos  los  qua- 
dros  de  la  vida  de  san  Félix ,  y  san  Juan  de  Mata ,  que  están 
en  el  cuerpo  de  la  iglesia  de  los  Trinitarios  Descalzos  de  esta 
Corte ,  y  los  del  altar  mayor ,  y  colaterales :  también  el  qua- 
dro  principal ,  y  accesorios  de  la  capilla  mayor  de  la  iglesia 
de  san  Gil  de  Recoletos  Franciscos.  El  del  refectorio  del  con- 
vento grande  de  nuestro  Padre  san  Francisco  ,  junto  con  él 
de  la  predicación  de  san  Juan  Bautista ,  como  se  sale  de  la 
portería  al  claustro  ,  cosa  superior  ;  y  los  que  están  en  la  ca- 
pilla antigua  de  la  Orden  Tercera ,  de  cuya  junta  fué  Discre- 
to muchos  años ,  y  últimamente  Ministro  de  dicha  Orden. 
Soxk  también  de  su  mano  las  pinturas  de  la  primera  capilla 
que  está  á  los  pies  de  la  iglesia  de  san  Felipe  el  Real ,  como 
entramos  á  mano  izquierda  :  y  todos  los  quadros  de  la  vida 
del  glorioso  Patriarca  san  Bruno ,  que  estar\  en  el  claustro  del 
monasterio  del  Paular  de  Segovia ,  de  esta  sagrada  religión 
Cartusiana ,  que  son  cincuenta  y  quatro ,  y  están  firmados 
desde  el  año  de  628.  hasta  el  de  632.  Y  en  los  dos  colatera- 
les de  la  iglesia  tiene  otros  dos ,  el  uno  de  la  Encarnación 
del  Verbo  Divino  ,  y  el  otro  de  la  Degollación  de  san  Juan 
Bautista  ,  y  un  san  Bruno  de  medio  cuerpo ,  que  está  en  la» 
portería.  Puso  su  retrato,  según  dicen ,  en  dicha  casa ,  en  uno 
de  los  quadros  del  claustro ,  que  es  de  la  muerte  del  venera- 
ble Padre  Dodon ,  hacia  la  cabecera  del  siervo  de  Dios ;  y  es- 
tá dicho  quadro  encima  de  la  puerta,  que  va  á  el  leñero.  Y 
en  Salamanca  en  el  convento  de  Capuchinos,  en  el  altar  ma- 
yor ,  es  de  su  mano  el  quadro  principal ,  donde  está  el  glo- 
rioso Patriarca  san  Francisco,  con  gran  pedazo  de  gloria  arri- 
ba ,  y  Christo  Señor  nuestro  ,  y  su  Madre  Santísima  ,  y  aba- 
xo  gran  número  de  santos  de  su  orden. 

En  la  iglesia  del  convento  del  Carmen  de  esta  Corte ,  en 
la  Victoria ,  Santa  Cipz ,  y  san  Miguel ,  hay  diferentes  capi- 
llas pintadas  de  su  mano  :  como  lo  es  toda  la  pintura  de  la 
capilla  mayor ,  y  colaterales  de  la  iglesia  de  santa  Bárbara ,  de 
Mercenarios  Descalzos  de  esta  Corte.  Las  pechinas  ,  y  entre- 
paños ,  y  otros  vaciados  de  la  capilla  de  nuestra  Señora  del  Sa- 
grario de  Toledo  están  pintadas  á  el  fresco  de  mano  de  Cardu- 
cho ,  y  Eugenio  Caxés ;  y  el  san  Andrés ,  que  está  á  el  lado  de 
la  puerta  de  la  sacristía  de  dicha  iglesia ,  es  de  Carducho ,  com- 
^pañero  del  san  Pedro  de  Caxés ,  que  está  a  el  otro  lado.  En  la 

igle- 


YES CÜL T  O R E S  E  S P A N O L E S.       43,91. 

ígkslá'  dé'san'AfttOrijo  de  los  Portugueses  de  esta  Coíte-fiay. 
también  ert  el  re^4bk>,^  y  sacristía  varias  pinturas  suyas  de.  la 
vida  ii<il  santo,, con  las  demás  pinturas ,  traza ,  y  ¿ibuxa.de^ 
1*>  estarnas' de  dicho  retablo  ,  juiMa>nenre  con  otro  cjuadroidff' 
ndcstra  Señora  del  Rosario,  que  está  sobre  la  puerta  de  lá  sa- 
CM?tíí',  que  es  cosa  excelente  :  y  también  es  de  su  mano  cli 
sahto  Christo  de  Burgos ,  con  ntiestro  Padre,  san  Francisco  á. 
maná  derecha,  y  á  la  siniestra  santa  Clara  arrodillados  y. que' 
eára'  en  la  capilla  mayor  de  la  iglesia' de  las  rpadres  capuchsnaisi 
dc-esra  Corte  j^yotro  quadro  de  Concepcipn^-íjue  está  en  la. 
sacristía  nueva  del  colegio  de  santo  lomas j  y  tambieu:lojfl$i 
el  quadro  principal  de  la  iglesia  de  las  Monjas  de  Corpus, 
que  es  de  la  Cena  ,  é  Institución  del  Santísimo  Sacramento. 

■És'de  su  -manó  también -\Ht  quadro  de  Giiristb  SSjor 
nuestro  á  la  coluna  ,  en  un  ángulo  del  claustro  de  la  Merced 
de  esta  Corte  ;  y  otro  de  la  misma  calidad  en  el  de  san  Gil; 
yí  óiró  de  santa  Catalina  mártir  en  el  retaHo  colateral  déla. 
Episfola  en  la  parroquial  de  Santa  Cruz  :  los  dos  quádros  an-^ 
tiguos  del  martirio  de  san  Sebastian  ,  y  de  san  Gmés ,  que  es^ 
tuvieron  en  el  retablo  antiguo  de  la  capilla  mayor  de  una,  yi 
otra  iglesia  5  y  el  del  cruciíixo  en  el  de  san  Sebastian ,  que; 
hoy  está  colocado  en  él  retablo  nuevo,  y  á  el  Jado  del  Evan- 
gelio el  del  martirio  del  santo.  También  tiene  otra  pintura 
maravillosa  del  glorioso  doctor ,  y  mártir  san  Eulogio  en  la 
capilla  ele  su  nombre ,  én  la  santa  iglesia  de  Córdoba  y  inme-s 
diáta  á  el  arco  de  las  Bendiciones ,  hacia  el  patio  de  los  na^> 
ranjos.  Y-en  Valladolid  el  quadro  principal  de  la  capilla  ma- 
yof  del  convento  de  "san  Diego  es  de  su  mano ,  cosa  excelea- 
te,  junto  con  las  démas  pinturas  de  los  pedestales  de  diferen- 
tes santos ,  y  también  los'de  las  pechinas.  \  en  el  claustro  del 
convento  de  san  Pablo  de  dicha  ciudad  üene  un  célebre  qua- 
dro de  nuestra  Señora  del  Rosario;  con  grande  historia  de 
santos  ,  y  otros  pcrsonages  abaxo  :  y  también  tiene  otro  gran 
quadro  de  la  Asunción  de  nuestra  Señora  en  el  convento  de 
las  Descalzas  Reales  de  dicha  ciudad ,  entre  otros  que  hizo 
Matías  de  Velase^  pintor  de  crédito  en  aquella  tierra.  Y  al 
fresco  tiene  también  otras  pinturas ,  como  en  el  tocador  de  la 
Rey  na  en  aquel  palacio  unas  batallas  ^y  ert  el  salón  de  las 
comedias  de  dicho  palacio  pintó  unas  perspectivas ,  cosa  exce- 
lente ,  donde  no  se  puede  dudar  que  estuvo  también  en  Va- 
lladolid, y  debió  de  ser  en  tiempo  que  estuvo  allí  la  Corte. 

Murió  pues  Vicencio  en  esta  Corte  el  año  de  1638.  co- 
mo consta  de  un  quadro  de  san  Gerónimo  de  su  mano ,  que     1638 
está  en  la  iglesia  mayor  de  Alcalá  de  Henares ,  en  un  nicho, 
junto  á  la  puerta  del  costado  del  Evangelio  ,  donde  está  la 
inscripción  siguiente  :  Vincentms  Carduchi  Florentinus  hic 

tí- 


Pinttiras  suyas  en 
Valladolid ,  y  otras 
partes. 


Su  muerte  año  de 


44g:        vidas  de  los  pintores, 

vkam  ,  non  opus  ^finüt ,  anno  1638.  y  á  los  setenta  de  su 
edad  :  y  está  enterrado  en  la  bóveda  de  la  capilla  antigua  de  la 
Orden  Tescera,  como  Hermano,  y  Ministro  que  fué  de  dicha 
Venerable  Orden  el  año  de  1625.  26.  y  27.  por  reelección. 
Executoria  de  la  -.  Debele  el  arte  inmortal  gratitud  por  haber  sido  el  que 
que  litigó  litigó  su  inmunidad  de  la  alcabala  en  compañía  de  Angelo 
Islardi,  con  tan  buena  fortuna  ,  que  se  executorió  á  favor  de 
la  Pintura  en  el  año  de  1633.  como  diximos  en  el  tomo  i. 
libro  2.  capítulo  3.  y  tuvo  también  la  dicha  de  lograr  uR  gran 
Seminario  de. discípulos ,  como  se  verá  en  ej  discurso  de  esta 
historia.  '  '■.'-.-  ■-:•..-. 

LXVL 


Pintura 
Vicencio 


1V-JUAN  LUIS  ZAMBRANO,  FINTQR. 


í>'-»r' 


Fué  natural  de  Cór- 
doba ,  y  discípulo  de 
Céspedes. 

Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1639. 


^  uan  Luis  Zambrano ,  el  discípulo  mas  adelantado  del  Ra- 
cionero Pablo  de  Céspedes ,  fué  natural  de  la  ciudad  de  Cór- 
doba j  pero  no  nos  ha  dexado  la  antigüedad ,  sobre  el  año  de 
60D.  mas  noticia  de  su  persona  ,  y  habilidad ,  que  la  que  nos 
subministran  sus  obras  en  dicha  ciudad  ,  donde  ademas  de. al-, 
gunas  en  casas  particulares ,  vemos  en  el  colegio  de  santa  Ca- 
talina de  la  Compañia  de  Jesús  un  excelente  quadro  del  Án- 
gel de  la  Guarda  ,  mayor  que  el  natural ,  y  un  san  Christo- 
bal,  hechos  con  superior  magisterio,  y  valentia  por  la  manera 
del  gran  Micael  Ángel ,  que  era  la  escuela  de  nuestro  Céspe- 
des :  y  asimismo  unas  vírgenes  de  medio  cuerpo ,  santa  Flo- 
ra., y  María  ,  mártires  de  Córdoba ,  mayores  que  el  natural, 
que  están  en  los  lunetos  sobre  el  coro  de  la  iglesia  de  los  Pa- 
dres Agustinos  de  dicha  ciudad ,  hethas  con  manera  gallar- 
da ,  y  espirituosa  :  por  cuya  causa  ,  dicen  se  descompuso  con 
Christobal  Vela ,  autor  de  aquella  obra ,  y  no  prosiguió  er» 
ella  ;  pero  sobre  todo  el  quadro  del  martirio  de  san  Acisclo, 
y  Victoria  en  el  altar  mayor  del  convento  de  los  Mártires  de 
aquella  ciudad ;  y  otro  del  martirio  de  san  Estevan  en  la  igle- 
sia mayor ,  en  una  capilla  del  costado ,  bÁpia  el  patio  de  los 
naranjos  ,  son  una  maravilla ,  como  lo  es  También  otro  ,  que 
yo  he  visto  etf  esta  Corte  en  poder  de  un  aficionado ,  y  es 
del  Sacrificio  de  Abrahan ,  figuras  del  natural ,  cosa  excelente, 
y. está  firmado  así  :  Jtian  Luis  Zambrano  facisbat  ,  año 
1636.  De  Córdoba  pasó  á  Sevilla  ,  donde  murió  apenas ,  de 
edad  de  quarenta  años ,  en  el  de  mil  seiscientos  y  treinta  y 
nueve. 


EL 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      441 


'     LXVIL 

:EL  R.  P.  fray  AGUSTÍN  LEONARDO, 

Pintor. 


E, 


i\  R.  P.  Fray  Agustín  Leonardo  ,  religioso  del  esclareci- 
do Orden  dé  nuestra  Sefiora  de  la  Merced ,  en  el  convento 
de  esta  Corte ,  fué  excelente  pintor ,  parricularrnehte  en  los 
retratos  por  el  natural ,  como  se  colige  del  siguiente  Soneto, 
que  don  Gabriel  Bocangel ,  Cronista  de  su  Magestad  ,  hizo, 
hablando  con  su  retrato ,  hecho  de  mano  de  dicho  Padre  con 
extremado  acierto  ;  el  qual  Soneto  anda  en  la  lira  de  las  Mu- 
sas ,  y  obras  del  referido  Cronista ,  fol.  43.  Soneto  26.        . 

SONETO. 

Habla ,  "DiiJto  animado ,  no  tu  esquivo 

Silencio  d  tu  moderno  padre  ofenda : 

^ías  dexa  que  hable  yo ,  porque  se  entienda  f 

Qual  el  pintado  es  ,  ó  qual  el  vivo. 
Tu  no  sientes  ,  ni  yo  ,  puesto  que  vivo , 

De  dar  d  mi  dolor  la  infausta  rienda. 

Tu  callas ,  yo  también  ,  aunque  me  encienda 

Un  ardor  ,  en  que  muero  ,  y  me  concibo. 
Nada  tu  vulto  de  mi  vulto  ignora  ; 

Firme  semblante  ofreces  ,  y  no  acaso  , 

Porque  retratas  mi  contraria  suerte. 
O  arbitrio  del  amor  [formar  ahora 

Otro  yo  ,  que  padezca  ,  lo  que  paso  , 

Por  negarme  el  alivio  de  la  muerte  \ 

Fué  sacerdote ,  y  predicador  insígffc ,  y  no  solo  se  aplicó  i 
los  retratos,  sino  también  á  quadros  de  historia,  como  se  cali- 
fica en  los  dos  que  hay  de  su  mano  en  la  escalera  principal  de 
este  convento  de  Madrid  :  el  uno  de  san  Ramón ,  quando  se 
le  apareció  la  Virgen  santísima  ,  estando  en  custodia-  del  ga- 
nado :  y  el  otro  ,  quando  los  Caballeros  de  la  Orden  perdie- 
ron el  pleyto  ante  su  Santidad  ,  en  concurso  de  los  religiosos 
sacerdotes.  Uno  y  otro  conducido  con  grande  acierto  ,  y  este 
último  está  firmado  del  año  1624.  y  el  otro  de  25.  También 
executó  otro  quadro  grande  ,  que  ocupa  el  testero  del  refecto- 
rio del  convento  de  la  Merced  de  la  ciudad  de  Toledo ,  cuyo 
asunto  es  el  milagro  de  panes  y  peces ,  con  tanta  multitud  de 
figuras ,  variedad  de  trages ,  distancias ,  y  términos ,  que  acre- 
dita bien  la  gran  pericia  que  tenia  su  autor  ep  el  Arte.  Mu- 
rió en  esta  Corte  en  su  convento  por  los  años  de  mil  seis- 
Tom.  III.  Kkk  cien- 


Fué  natural  de  Ma- 
drid ,y  religioso  de  es- 
te convento  de  Ma- 
drid. 

Fué  gran  pintor ,  y 
especialmente  en  re- 
tratos. 

Retrató  d  D.  Ga- 
briel Bocangel. 


Otras  obras  de  his- 
toria de  su  mano.  ., 


Su  muerte  año  de 
1640. 


443        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

cientos  y  quarenta  con  poca  diferencia ,  y  á  poco  mas  de  los 

sesenta  de  su  edad. 

r'  Lxviii.  ---  — 

ANTONIO  LANCHARES,  PINTOR.. 

r.ik  '  '¿  ).^1^:.urt  6.^  ujoik)  ■. 

■  Fué  natural  de  Ma-    /jLntonio  Lanchares,  natural  de  Madfití*,  fue  e^é«íénte 
dn'd,  discÍ£ulo  de  Ca-    pintor ,  y  discípulo  de  Eugenio  Caxés ,  y  de  los  mas  adelan- 


3(!€S 


tados ,  como  lo  acreditan  repetidas  obras  suyas ,  públicas ,  y 
Sus  obras.  particulares.  De  su  excelente  mano  es  una  de  las  Estaciones 

.,    -■    ;  del  claustro  de  la  Merced  Calzada  de  esta  Corte ,  á  cuya  obra 

,i.  ,    concurrieron  los  primeros  hombres  de  crédito  en  esta  facul- 

tad ,  y  es  cosa  excelente  ;  en  especial  el  quadro  del  coro, 
quando  la  Virgen  suplió  con  los  angeles  la  falta  de  los  reli- 
giosos. Es  también  de  su  mano  una  gloria  de  angeles, que  es- 
taba en  la  iglesia  antigua  de  la  Cafe  Profesa  de  la  Compañía, 
con  eLNifio  Jesús  en  medio ,  cosa  de  muy  excelente  gusto: 
como  también  lo  son  dos  quadros  de  á  dos  varas  ,  que  están 
en  la  santa  Cartuxa  del  Paular ,  el  uno  dé  la  Ascensión  del 
Señor ,  y  el  orro  de  la  Venida  del  Espíritu  Santo ,  cosa  ex- 
celente, y  muy  parecido  á  la  manera  de  "su  maestro,  con 
quien  se  equivocan  otras  muchas  obras  que  tiene  en  esta 
Su  muerte  atío  de    Corte.  Murió  en  ella  por  el  año  de  mil  seiscientos  y  quaren- 

1640.  ta  ,  á  los  cincuenta  y  quatro  de  su  edad. 

LXIX. 

JUAN  ANTONIO  CERONI,  ESCULTOR, 


Fué  müanés, y  gran- 
de escultor. 

Executó  los  ange- 
les  de  bronce  de  el 
panteón, 

]r  la  fachada  de 
san  Estevan  de  Sala- 
manca. 

Su  muerte  año  de 
1Ó40. 


^  uan  Antonio  Ceroni ,  milanés ,  y  escultor  insigne ,  fué 
llamado  por  el  Señor  Felipe  Quarto  para  la  execucion  de  las 
estatuas  de  los  angeles  de  bronce,  que  están  en  el  panteón 
nuevo  del  Real  Monasterio  de  san  Lorenzo  del  Escorial ;  en 
cuyo  tiempo  executó  también  la  célebre  portada  ,  ó  fachada 
de  san  Estevan  de  Salamanca  :  lo  qual  hizo  con  tan  superior 
acierto,  que  qualquiera  de  las  dos  obras  basta  para  merecerle 
nombre  inmortal.  Murió  en  Madrid  por  los  años  de  mil  seis- 
cientos y  quarenta ,  y  á  los  sesenta  y  uno  de  su  edad. 


VI- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      443 


i^ 


LXX. 


VIDA  D£  PEDRO  PABLO  RUBENS^  PINTORA 

P-jiioT  fii  ob  oijjc:lf,q  I_.  M 

edro  Pablo  Rubens,  natural  dé  Ambers,  pintor  famosí-- 
simo,  nació  en  dicha  villa  i  28.  de  Junio  de  1577.  íu¿^ 
criado  en  mucha  nobleza  ,  y  abundancia  ;  y  su  padre  ,  varón' 
de  grandes  prendas,  fué  Secretario  de  un  gran  Príncipe  de 
Flandes ;  tuvo  un  hermano  llamado  Filipo  Rubenio  ,  muy 
docto  en  las  letras  humanas,  que  por  excelencia  fué  cognomi- 
nado  segundo  Lifsio ,  cuyos  escritos  son  crédito  de  sus  gran-# 
des  estudios ,  é  ingenio  :  el  qual  fué  Enviado  ,  con  carácter 
de  tal ,  de  los  Señores  Archiduques  Alberto,  y  Isabela  Clara 
Eugenia  ,  á  la  Magestad  del  Señor  Felipe  Tercero  ,  y  murió 
Secretario  de  la  ciudad  de  Ambers.  No  se  descuidó  Pedro 
Pablo  Rubens  en  la  aplicación  á  las  buenas  letras ,  en  que 
aprovechó  mucho  j  y  en  la  Pintura  fué  discípulo  de  Octa-vio 
Vanveen  dd  Ley  den,  pintor  flamenco  j  paso  á  Italia ,  donde 
estuvo  mas  de  doce  años ;  y  en  Venecia  estudió  mucho  de 
las  obras  tie  Ticiano,  y  de  Pablo  Veronés;  de  donde  volvien- 
do muy  aprovechado  á  su  patria ,  por  las  grandes  obras  que 
dexaba  executadas  ,  labró  unas  regias  casas  ,  en  que  vivió.  El 
Señor  Archiduque  Alberto ,  y  la  Serenísima  Señora  Infanta 
Doña  Isabel  su  Esposa ,  hicieron  de  él  mucha  estimación: 
porque  habiéndoles  retratado  con  grande  acierto  sentados  en 
sus  sillas  ,  le  ciñó  espada  dicho  Señor  Archiduque  en  presen- 
cia de  su  consorte ,  y  le  puso  á  el  cuello  una  riquísima  cade- 
na de  oro,  llamándole  honra  de  su  patria.  Sacóle  también  un 
hijo  de  pila ,  y  le  pusieron  por  su  Alteza  el  nombre  de  Al- 
berto ;  y  muchas  veces  le  venia  á  ver  á  sus  casas  quando  asis- 
tía en  Ambers. 

Pasó  Pedro  Pablo  Rubens  de  Flandes  á  París,  donde 
enriqueció  con  admirables  pinturas  de  su  mano  todo  el  nue- 
vo palacio  de  Lucemburgo  ,  que  labró  la  Reyna  Madre.  Al 
Rey  de  Inglaterra  hizo  varias  pinturas ,  de  que  Rubens  que- 
dó muy  largamente  remunerado  :  como  también  del  Señor 
Emperador  de  Alemania ,  á  quien  hizo  Rubens  muchos ,  y 
excelentísimos  quadros. 

Siguióse  á  esto  por  el  año»de  1623.  la  venida  del  Prínci- 
pe de  Gales  á  Madrid  á  tratar  el  casamiento  con  la  Infanta 
de  España  ;  y  siendo  este  PríiKÍpe  muy  aficionado  á  la  Pin- 
tura, traxo  consigo  i  Rubens,  á  quien  el  Señor  Felipe  Quar- 
to  honró  mucho  :  y  deseando  regalar  á  el  Príncipe  con  algu- 
nas pinturas  de  Ticiano ,  á  que  se  habia  inclinado ,  se  las 
Tom.  IIL  Kkk  2  man- 


-■,0*     .  jV  >v."rv.\iú^ 

Fué  natural  de  Am- 
bers. • 

Crióse  en  grande 
opulencia. 


Fué  discípulo  de 
Octavio  ,  y  después 
pasó  d  estudiar  d  Ita- 
lia ,  y  d  Venecia. 

Vclvió  á  su  patria, 
donde  labró  unas  ca- 
sas muy  suntuosas. 

Retrató  d  el  Ar- 
ihidujue  Alberto,  y  d 
su  Esposa. 


Pasó  d  París. 


Viene  Rubens  d 
Madrid  con  el  Prín- 
cipe de  Gales. 


4íli4 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Pinturas  de  la  Tor- 
re de  la  Parada. 


Tapicería  de  los 
Triunfos  de  la  Fe. 


>\K\r,iV: 


Vuehe  Riibens  d 
Madrid  por  Emba- 
xador  Extraordina- 


rio. 


Pinturas  que  Ru- 
bens  traxo  de  presen- 
te al  Rey. 


Pinturas  que  hizo 
Rubens  mitntr  ts  esta- 
'i/o  en  Madrid. 


mando  copiar  su  Magestad  á  Rubens ,  para  quedarse  con  las 
copias ,  como  eran  la  Europa  ,  y  los  Baños  de  Diana  ;  pero 
no  habiéndose  efectuado  dicho  matrimonio ,  se  quedaron  acá 
losoriginalel,  y  las  copi^  vO.Í    .".  0?!,CL'l''-l  ?.C1  .^OA""» 

Y  vuelto  Rubens  á  Flandes ,  y  habiendo  su  Magestad 
fabricado  el  palacio  de  la  Torre  de  la  Parada,  tres  leguas; de 
Maxirid ,  gustó  de  adornarle  dé  diferente*  ,]^inf uras  d^ Fábulas, 
JE  Monterías  de  mano  de  Rubens ,  par^  lo  ■qual  se  le:  e;iívia- 
ron  i  Flandes  los  lienzos  ajustados  á  los  sitiots  j  los  quale«  exe?-. 
Cütd  con  grande  acierto ,  y  para  los  animales  se  valió  >de  -i^z-k- 
Aeira ,  y  Pedro ^dg  Vos ,,  discípulos  suyos,  eminenees^li  ei* 
ta  linea.  ;       :  -.    .j..  ■ 

♦  .  Hizo  también  Rubens  de  orden  del  .Se^ox.  Felipe  .QaaiK 
to  los  quadros ,  y  los  cartones  para  aquella  celebre  tapicería 
de. los  Triunfos  de  la  nueva  ley  de  la  Iglesia,  y  «J  Sacros 
Evangelio ;  abatido  el  gentilismo  ,  y  todos  los  ritos  antiguos, 
cuya  composición  es  en  extremo  caprichosa ,  y  erudita ,  como 
sc'  ve  en  dicha  tapicería  ,  y  en  los  <]uadros  originales,,  qué  es-. 
tan  en  la  iglesia  de  Carmelitas  Descalzas/  de  la  villa  de.  Loe-; 
ches ,  fundación  del  excelentísimo  Señor  Conde  Duque  de 
.  Olivares  ,  cerca  de  esta  Corte.  . . : :  ^   ,    .  i 

Después  habiendo  venido  i  Francia  el  Duquef  de  Bu-í 
quíngan ,  para  tratar  el  casamiento  del  Rey  de  Inglaterra,,  de 
quien  era  muy  valido ,  con  hermana  del  Rey  Christianísimo, 
que.se  efectuó  aña  1625.  comunicó  muy  estrechamente  con 
Rubens ,  por  su  grarxie  capacidad  ,  y  letras ,  sobre  las  paces 
de  Inglaterra,  y  España  de  parte  de  su  Rey }  de  donde  se 
originó  su  venida  á  Madrid  segunda  vez ,  por  orden  de  su 
Alteza  la  Serenísima  Señora  Infanta  Doña  Isabel  , .de  quien^ 
como  queda  dicho  ,  fué  muy  estimado ,  la  qual  envió  á  lla- 
mar á  Rubens ,  y  le  despachó  por  la  posta  desde  la  Corte  de 
Bruselas  á  la  de  España  por  Embaxador  Extraordinario  para 
el  tratado  de  Paces ,  donde  llegó  por  el  mes  de  Agosto  año 
de  1628.  Traxo  á  la  Magestad  de  nuestro  Católico  Rey  ,  y 
Señor  Don  Felipe  Quarto  ,  ocho  quadros  de  diferentes  asun- 
tos ,  y  tamaños  ,  que  están  colocados  en  el  salón  antiguo  en- 
tre otras  famosas  Pinturas  (i)  í  y  de  ellos  son  el  robo  de  las 
Sabinas ,  y  la  batalla  entre  Sabinos  y  Romanos.  Asistió  en 
Madrid  nueve  meses,  y  sin  faltar  á  los  negocios  de  importan- 
cia ,  á  que  habia  venido  :  y  estando  indispuesto  algunos  dias 
de  la  gota ,  pintó  muchas ,  y  excelentes  cosas  j  tan  grande  fué 
su  destreza  ,  y  facilidad.  Retrató  á  los  Señores  Reyes,  é  In- 
fantes de  medios  cuerpos ,  para  llevar  á  Flandes ,  hizo  de  su 
Magestad  cinco  retratos ,  y  entre  ellos  uno  á  caballo  con  otras 


I     Pacheco  trat.  de  la  Pintura. 


.\\\  .V 


Y. ESCULTORES  ESPAÑOLES.      445. 

figui^ás  j  que  hoy '«tian  en'  el  salón  grande  ,  qué  es  valiente 
pintura  ,  de  que  su  Magcstad  le  remunero  largiiTuenije  ;  y  def- 
inas de  armarle  caballero,  y  connaturalizarle  ert  España ,  le 
hizo  GehCílhombre  de  su  Cámara ,  y  de  la  Llave  dorada.  Re-^ 
tratd  también  a  la  Serenísima  Seiíora  Infanta  de  las  Descak 
zas ,  de  mas  de  media  cuerpo,  é  hizo  de  ella  diferentes  co^. 
pias-j  de  personas  particulares  hizo  cinco  ó  seis  retratos. .Copió 
las  pinturas  de  Ticiano ,  que  tiene  su  Magesíad ,  que  son  el 
Adoni&y  y  Venus;  la'  \'enus ,  y  Cupido  ;  el  Adán ,  y  Eva, 
y  otras  muchas ,  de  que  llevó  también  difepenres  borroncillos 
de  su  mano,  como  lo  dice  el  Bellori  :  y  de  retratos  copió  el 
de  Lanagrave  ;  el  del  Duque  de  Saxonia  ;  el  de  Alba  ;  el  d© 
Cobos  el  simple  í'  un  Dux  ,  Veneciano ;  y  otros  muchos  qua-; 
dros,  ftjera  de  los  que  su  Magettad  tiene.  Copió  el  retrato 
delSeñor  Rey  Don  Felipe  Segundo  entero,  y  armado  i  mu- 
do algunas  cosas  en  elquadro  grande  de  la  Adoración  de  los 
Reyes ,  de  su  mano ,  _que  está  en  Palacio  en  las  bóvedas.  Hi- 
zo para  Don  Diego  i\lexía ,  grande  ahcionado  suyo ,  una 
imagen  de  la  Concepción  de  dos  varas ,  y  á  Don  Jayme  de 
Cárdenas^;  JiermanodeJ  Duque  de  Maqueda ,  un  san  Juan- 
Evangulijita  del  tamaño  del  natural ;  y  también,  hizo  el  céle- 
bre quadro  del  martirio  del  Apóstol  san  Andrés ,  que  está  en 
la  iglesia  de  su  nombre  del  Hospital  de  los  Flan>encos  en  es- 
ta. Corte  :  comOtatnbien  el  de  san  Agustín  en  aquel  dupli^ 
cado  ••  favor  de  Chrrsto ,  y  su  Madre  Santísima ,  el  qual  está 
hoy  eh  la  capilla  de  las  Santas  Formas  del  Colegio  de  la 
Compañía  de  Jesús  de  Alcalá  de  Henares ,  que  parece  cosa 
increíble  haber  pintado  tanto  en  tan  poco  tiempo  ^  y  en  tan- 
tas ocupaciones,  y  negocios  de  tan  superior  entidad.  on 
.  Con  pintores  comunicó  poco,  como  dice  Pacheco,  so- 
lamente con  Diego  Velazqucz  de  Silva  ,  con  quien  antes  se 
habia  correspondido  por  cartas ,  hizo  amístala  por  su  modes- 
tia ,  fa'tíorcciendole  mucho  sus  obras ,  y  fueron  juntos  á  ver 
el  Escorial.  También  comunicó  mucho  con  Juan  Bautista 
Crescencio,  Marques  de  la  Torre,  Caballero  de  la  Orden  de 
&nriago ,  Superintendente  de  las  Obras  Reales  ,  hermano 
del  Señor  Cardenal  Crescencio  ,  y  persona  dé  gran  voto  en 
todo  Id  tocante  á  esu  nobilísiiíii»  Arte  ,  de  quien  se  hablará 


en  su  lugar. 


I  ¿£m 


-ifl^Ultlmamente  vtodo  el  tiempo  que  estuvo  en  esta  Corte, 
sn  Magesrad  Católica  ,  y  Ministros  mayores  hicieron  grande 
cstinvacion  de  su  persona ,  y  talento  ■■,  y  su  Magcstad  le  hizo 
merced  de  un  Oticio  de  Secretario  del  Consejo  Privado  en  la 
Ct*ité  de  Bru&;ks  por  toda.su  vida  ;  y  de  la  futura  succesion 
pata  su  hijo  Alberto ,  que  valia  mil  ducados  de  plata  cada  año. 
Acabados  los  negocios ,  quando  se  despidió  de  su  Magcs- 
tad, 


Mercedes  qu¿  el 
Rey  hizo  á  Kubois. 


Pinturas  de  Ticia- 

no, .que  cojiió  Rubens 
entsta  Cortiy'^^   , 


Pinturas  que  hizo 
Ruhens  en  esta  Corte 
fara  dijeretttes  Seño- 
res ,  y  ajicionados  sU' 
yos. 


Ruhens  comunicó 
mucho  con  J^elazquez, 
quando  istmo  en  Ma- 
drid. 


Otras  mercedes  que 
el  Rey  hizo  a  Rubens. 


CailosP'rinuro  da  In- 
glaterra hizo  a  Ru- 

bens. 


Trazas  que  hizo 
Rubínsfara  ¡a  tntra- 
da  del  Señor  Infantí 
Lardcnal  enAmbers. 


Pinturas  de  Ru- 
bens  en  la  iglesia  de 
la  Conifama  de  Je- 
sús de  Ainbers  ,y  Ña- 
mar. 


El  Re;^  Carlos  Pri- 
mero de  Inglaterra  le 
estimó  mucho ,  y  le  ar- 
mó Caballero. 


446        VIDAS  DE:  LOS  PINTORES,Y 

tad,  le  dio  el  Cqnde-Duqué  de  Olivares,  de  parte  del  Rey, 
una  sortija  que  .valia  dos  mil  ducados.  Partió  por  la  posta  á 
26.  de  Abril  del  año  siguiente  de  1629.  y  fué  en  derechura 
á  Bruselas  á  verse  con  la  Señora  Infanta  ;  y  de  allí  á  Inglater» 
ra  ,  donde  ajustadas  las  paces ,  el  Rey  Garlos  Primero ,  hon- 
rando su  persona ,  y  conocida  nobleza  ,  y  estimando  su  dili« 
gencia ,  su  gran  talento  ,  letras ,  y  eminencia  en  esta  nobilísi- 
ma Arte  de  la  Pintura  ,  k  armó  tercera  vez  Caballero ,  y  le 
dio  para  adorno  mayor  del  Escudo  de  sus  Armas  un  Leo- 
pardo ,  así  como  lo  traen  los  Reyes  de  Inglaterra  en  las  su- 
yas :  y  vuelto  á  Ambers ,  siendo  de  cincuenta  años  de  edad, 
con  poca  diferencia,  y  con  cien  mil  ducados  de  hacienda,  ca- 
só segunda  vez  el  año  de  1630.  Hizo  otros  juegos  de  qua- 
dros ,  y  cartones  para  otras  célebres  tapicerías;  una  de  la, His- 
toria de  Decio  Cónsul,  quando  se  sacrificó  por  la  libertad 
del  Pueblo  Romano ;  y  otra  de  la  Historia  de  Aquiles.  Hizo 
también  las  trazas  de  las  máquinas ,  y  pinturas  de  los  arcos 
triunfales  para  la  entrada  del  Señor  Infante  Cardenal  en  Am-: 
bers  el  año  de  1635.  el  dia  17.  mostrando  su  grande  erudi- 
ción en  las  inscripciones ,  de  que  sacó  libro  particular  con  to- 
das las  estampas  Gaspar  Guebario  Lugdunense ,  varón  eru- 
ditísimo ,  con  muy  excelentes  comentarios.  Son  también  de 
su  mano  las  pinturas  de  la  iglesia  de  la  Compañía  de  Jesús  de 
Ambers :  como  también  las  del  colegio  de  la  Compañía  de 
Jesús  de  Namur ,  en  que  está  pintada,  la  vida  de.  nuestra  Se- 
ñora. Y  finalmente  son  tantas  las  obras  de  Pintura  de  este' 
eminente  artífice ,  que  las  menos  son  las  que  se  han  nombra- 
do :  pues  no  hay  iglesia,  ó  templo  principal  en  Flandes,  que 
no  esté  ilustrado  con  sus  pinturas ;  y  lo  mismo  en  palacios  de 
Principes  ,  y  casas  de  personas  nobles  ,  y  acomodadas  en  to- 
das las  provincias  de  Europa.  Pero  no  pasaré  en  silencio  la 
célebre  pintura  4|Mya  ,  que  está  en  la  capilla  mayor  del  con- 
vento de  Religiosas  de  la  Concepción  Francisca  en  la  villa 
de  Fonsaldaña ,  una  legua  de  Valladolid ,  cuya  belleza  es  tan 
maravillosa ,  como  portentosa  su  grandeza ,  que  dudo  haya 
otro  quadro  suyo  mayor  en  España;  y  dicen  le  costó  á  el  Fun- 
dador setenta  mil  reales. 

fc,  Fué  verdadejra mente  Pedro  Pablo  Rubens,  entre  los  mo- 
dernos ,  el  que  mas  ilustró  los  pinceles  con  su  persona  ,  cali- 
dad, virtud,  literatura  ,  pericia  de  lenguas,  empleos,  digni- 
dades ,  privanzas ,  y  honores  extraordinarios  de  Príncipes  ,  y 
Personas  Reales ,  acompañando  todas  estas  prendas  con  una 
gran  modestia ,  y  trato  apacible ;  y  asi  fué  muy  estimado  del 
Rey  Carlos  de  Inglaterra ;  y  después  de  haberle  servido  en 
diferentes  quadros  para  la  pieza  de  la  audiencia  de  los  Emba- 
xadores  en  el  palacio  de  Londres ,  le  remuneró  grandemente, 
,bí:j  ■         '  ■  ^  y 


\;  ESCULTORES -ESPAÑOLES.      4^^ 

y  lo  creó  Caballero  á  su  usanza,  (juitandose  la  espada  de  la 
cinta  delante  del  Parlamento,  y  ponicndosela  i  Kubens  :  y 
entre  otras  preseas,  le  dio  un  anillo  con  un  diamante  ,  que  se 
quito  del  dedo ,  .júnto  con  otro  cintUJo ,  que-todo"' -valia  -díSs 
mil  escudos.  La  Sefíora  Archiduquesa  Isabela  Eugenia  le  hi- 
zo también  su  Gentilhombre  de  Cámara.  Y  últimamenfc, 
cargado  de  riquezas,  y  de  honores,  vivió  mas  como  gran 
Príncipe,  que  como'gran  Pintor ,  pues  solo  su  gabinete ,  quart* 
do  se;  fiíé  i  Inglaterra-,  se  lo  ferió  el  Duq'ue  de  Buchingan.ert 
cien  mil  florines.  Pero  íinalmente  Ikgó  1^  fadl  ¡de  su  muerte 
en  Ambers  el  dia  30..  de  Mayo  ,  aiio  de  1640Í  á 'los  «cseíita 
y  tres  desu  edad  ,  dexando  inmoital'nombrüV'y  eftírna  fama 
á  los  siglos  venideros:'  :  pues  por^sus  grandes  méritos ,  ador- 
nados de  nobleza ,  dignidades,  y  riqueza'»  te  :armaron  Caba-» 
ilero  ,  como  diximos,  el  Rey  d<5  España ,  el  de  Francia ,  y 
el  de  Inglaterra  *,  Y  he  salíidopof  cierto  <  que  la  Señora 
Condesa  de  Verguei ,  miiger  delXj<)Rde  de  Verguei  Flamen* 
co  ,  que  ha  estado  en  esta  Corte  por  el  año  71 5»  fen  grandes 
negociaciones  de  la:> Monarquía,  ps^  nieta  ^  Jredío  Pablo 
Rubens.-  -        ,      ,  ■;  ^¿j:: 


h 


\j  Á    A*. 


V,  n 


^U-JUAN  DEL  CASTILLO  i,  PimVR. 

uari  del  Castillcx;  firé  natural  de  la 'ciudad  de  Sevilla,  y 
hermano  de  Agustín  del  Castillo, -el  que  vivió  en  Córdoba^ 
fué  discípulo  de  Luis  de  Vargas,  y  de  los  mas  adelantados  de 
su  tiempo  :  hizo  excelentes  obras  en  aquella  ciudad  ,  con  las 
quales  adquirió  tan  gran  fama ,  que  su  tasa  era  la  escuela  mas 
freqüentada  de  quantos  descabihi  aprovechar  en  el  Arte  de  la 
Pintura  :  y  así  fué  maestro  del  Racionero  Alonso  Cano  ,  dé 
Bartolomé  Murillo,  y  Pedro  de  Moya.  Después  pasó  á  Gra- 
nada, donde  hizo  algunas  obras :  y  yo  he  visto  en  casa  de  un 
aficionado  una  pintura  de  un  santo  Domingo  ,  de  su  mano, 
azotándose  con  unas  cadenas  ,  en  que  se  conoce  la  í^ran  ma- 
nera de  pintar  que  tenia ,  muy  fresca  y  pastosa.  Últimamen- 
te ,  pasó  á  Cádiz  ,  donde  murió  por  los  años  de  mil  seiscien- 
tos y  quarenta  ,  y  á  los  cincuenta  y  seis  de  su  edad. 


La  Señora  Archi- 
diiqut'sa  le  hizo  su 
Gentilhombre  de  (Lla- 
mara.     •••'"'" '■■>5'\. 

,  Sil  Gabinete  h  fe- 
rió en  loó'S'  escudos., 
o  florines. 

Su  muerte  año  de 
1640. 


Fué  natural  de  Se- 
villa ,  discípdo  de 
V^argas. 

Su  escuela  muy  fre- 
cuentada. 

Tuvo  excelentes  dis- 
cípulos. 

Obra  suya. 


Su  muerte  año  de 
1640. 


JUAN 


1  Gio  Pietro  Bellori  nele  vite 
di  Pinori. 

2  Juan  Meisens  en  el  libro  de 


las  Imágenes  de  diferentes  Varones 

ite  espíritu  sublime. 


448        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,' 

LXXIL 

'JUAN  MARTÍNEZ  MONTAÑÉS,  ESCULTOR. 

F  '     t  '  Ide  Se-    t^  "^"  Martínez  Montañés ,  natural ,  y  vezino  de  la  ciudad 
■^^  de  Sevilla ,  fué  eminente  escultor ,  como  lo  acredita  el  he- 

o'br  as  eminentes  d?  royco  simulacro  del  santo  mártir  godo  Hermenegildo  ,  que 
Escultura  ,  que  exe-  se  venera  en  la  capilla  de  su  nombre  en  la  santa  iglesia  de 
cuto  en  a^uilU  ciu-  aquella  indita  ciudad ;  y  también  la  imagen  peregrina  de  la 
dad.  Concepción  purísima  en  la  capilla  de  este  sagrado  misterio 

•    en  la  mi^ma  iglesia.  Y  en  el  real  convento  de  la  Merced, 
casa  grande,  hay  también  de  «u  mano  una  portentosa  imagen 
de  Jesús  Nazareno,  con  el  título  de  la  Pasión,  y  con  la 
cruz  acuestas  ,  con  expresión  tan  dolorosa  ,  que  arrastra  la 
devoción  de  los  mas  tibioíí  corazones :  y  aseguran  que  el  mis- 
mo, artífice  ,  quando  sacaban  esta  sagrada  imagen  la  semana 
santa,  salia;á  encontrarla^  por  diferentes  calles ,  diciendo,  que 
era  imposible  que  él  hubiese  executado  tal  portento.  También 
en  la  capilla  de  Monscrraté  ,  sita  en  el  real  convento  de  san 
Pablo  de  aquella  ciudad  ,  hay  un  calvario  de  su  mano  ,  figu- 
ras del  natufar,  donde  Christo  Señor  nuestro  le  habla  á  el 
buen  Ladrón  ,  que  parece  se  le  puede  escuchar  la  voz.  Y  en 
el  real  manasterio  de  la  Cartuxa  de  las  Cuevas  en  dicha  ciu- 
dad ,  hay  en  el  trascoro  dos  altares  con  :los  simulacros  de  los 
dos  santos  Juanes ,  que  admira  su  elegante  simetría  ,  y  pro- 
porción :  como  también  el  santo  Christo ,  que  dio'  á  este  Mo- 
nasterio don  Mateo  Vázquez ,  Arcediano  de  Carmona  ;  el 
santo  Domingo  de  Porta-Cea^  j  y  las  dos  cabezas  de  san  Ig- 
nacio ,  y  san  Francisco  Xavier  de  la  Casa  Profesa  :  y  sobre 
todo  el  san  Gerónimo  en  la  penitencia ,  en  san  Isidro  del 
Campo.  Obras  todas  con  otras  muchas  de  igual  estimación, 
que  le  hicieron  digno ,  no  solo  de  grandes  aplausos  en  Sevi- 

,,    .,        „    .„      lia ,  sino  de  estendidos  créditos  en  Italia.  Murió  en  dicha  ciu- 
Murio  en  dcvilla      ,'  ,„,.,..•  .       ,  , 

año  de  1640  "^"  P^"^  ^^^  ^"*^^  '^^  "^    seiscientos  y  quarenta,  siendo  ya  de 

muy  crecida  edad. 

LXXIIL 

EUGENIO  CAXÉS ,  PINTOR. 

Fué  natural  de  Ma-    JLitigenio  Caxés ,  pintor  del  Rey  nuestro  Señor  Felipe 

drid.  Quarto ,  fué  natural  de  esta  villa  de  Madrid ,  hijo ,  y  discípu- 

Dtscipuh  de  su p<i-    j^  ¿^  Patricio  Caxés  ,  arquitecto  ,  y  pintor  insigne ,  y  natural 

^ '^ (Lrnl  ^L^Jt      "^     ^^  ^  ^^"y  ilustre  ciudad  de  Florencia ,  fué  uno  de  los  farqo^ 

sos 


é 


Obras  su^as. 


,     Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      449 

sos  pintores  de  esta  Corte  ,  como  lo  testifican  muchas  obras 
suyas ,  especialmente  las  pinturas  del  retablo  de  la  capilla  ma- 
yor del  convento  de  la  Merced  Calzada  de  esta  Corte ,  ex- 
cepto los  dos  de  en  medio  ,  juntamente  con  otras  que  tiene 
en  los  ángulos  del  claustro ,  que  por  ser  unas  y  otras  de  su 
primera  manera  ,  no  son  tan  conocidas  :  como  también  todas 
las  de  la  bóveda  de  la  sacristía  de  la  capilla  de  nuestra  Señora 
de  los  Remedios  en  dicha  casa  :  y  asimismo  un  quadro  de  la 
Invención  de  la  Cruz ,  el  qual  estaba  en  poder  del  Contador 
Obregon ,  pintura ,  que  así  en  la  disposición  ,  como  en  el  di- 
buxo  ,  colorido ,  y  perspectiva  ,  es  admirable  ,  y  de  lo  mejor 
que  se  pueda  ver.  Executó  también  las  pinturas  de  la  capilla 
mayor  del  convento  de  Religiosos  de  la  Orden  de  san  Agus- 
tín calzados  de  esta  villa  de  Madrid ,  y  en  ella  el  martirio 
de  san  Felipe ,  advocación  de  dicho  convento ,  y  arriba  la 
Asunción  de  nuestra  Señor|k  los  quales  perecieron  lastimosa- 
mente con  todo  el  retablo ,  y  otras  muchas  pinturas ,  órga- 
nos ,  y  sillería  del  coro  en  el  incendio  que  pade(gid  aquel  sa- 
grado templo  el  dia  4.  de  Setiembre  de  1 7 1 8  años.  Librá- 
ronse de  esta  desgracia  otras  del  mismo  autor ,  que  una  de 
ellas  es  el  martirio  de  santa  Águeda  ,  que  estaba  en  un  pilar 
de  la  misma  iglesia  ,  y  otro  de  san  Joachín  ,  y  santa  Ana, 
quando  se  encontraron  en  la  puerta  Dorada  ,  que  es  muy  ex- 
celente quadro  ,  y  está  hacia  los  pies  de  la  iglesia  ,  en  la  se- 
gunda capilla ,  como  entramos  á  mar^)  izquierda ,  en  una 
hornacina  á  mano  derecha  ,  que  es  de  lo  mejor  que  hizo.  Y 
en  la  iglesia  del  convento  de  la  Victoria  de  esta  Villa ,  una 
historia  de  la  Venida  del  Espíritu  Santo  :  y  enfrente  de  esta 
pintura  está  otra  de  su  mano  de  la  Trinidad  de  la  tierra  :  y  en 
un  ángulo  del  claustro  del  colegio  de  Doña  María  de  Ara- 
gón ,  hay  otra  excelente  de  Christo  Señor  nuestro  desnudo  en 
su  pasión  santísima  ,  y  su  madre  amantísima  dolorosa  con- 
templándole. Y  en  san  Martin  de  Madrid  pintó  un  Nacimien- 
to del  Hijo  de  Dios  en  una  capillita  ,  que  está  junto  á  la  pila 
del  agua  bendita  ,  hacia  la  puerta  del  costado  de  la  iglesia  ,  y 
á  el  otro  lado  otra  pintura  de  la  Adoración  de  los  Santos  Re- 
yes Magos ,  que  son  obras  maravillosas  :  como  también  lo  es 
el  tránsito  dv;  nuestro  Padre  San  Francisco  ,  sostenido  de  dos 
angelí  s ,  que  está  en  la  capilla  que  llaman  del  Obispo ,  conti- 
gua á  la  Parroquial  de  san  Andrés ,  á  el  lado  de  la  Epístola, 
á  los  pits  de  la  capilla ,  que  parece  de  Tintorero.  Y  para  el 
cuerpo  de  h  iglesia  de  la  Parroquial  de  Santa  Cruz  hizo  tam- 
bién una  Anunciata ,  y  por  remate  la  Venida  del  Espíritu 
Santo.  Y  en  el  hospital  de  san  Antonio  de  los  Portugueses, 
hoy  de  las  Niñas  del  Refugio  ,  dos  pinturas  en  los  dos  alta- 
res colaterales ,  que  la  una  es  de  sama  Isabel  Reyna  de  Por- 
Tom.  111.  LU  tu- 


Pt'nttiras  suyas  que 
j}£n-dero7í  en  el  lasti- 
moso incendio  del  cun- 
i'oito  de  san  Felipe 
de  tsta  Corte. 


0 


ÚL 


450 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Otras  obras  pere- 
grinas de  Caxés. 


♦ 


Pintó  en  el  Palacio 
del  Pardo. 


Pinturas  suyas  en 
Alcalá   de  Jrtenares. 


Su  tnuerte  año  de 
1642. 


tugal ,  y  la  otra  de  santa  Engracia  con  el  clavo  en  la  frente; 
todas  las  quales  obras ,  y  otras  muchas  que  hizo  y  son  honra 
del  Arte  ,  y  de  los  artítices  españoles.  Hizo  también  dos  qua-^ 
dros  célebres  del  Nacimiento  de  Christo  Señor  nuestro  ,  y  la 
Adoración  de  los  Santos  Reyes  para  el  claustro  del  convento 
de  la  Santísima  Trinidad  de  esta  Corte ;  donde  también  tiene 
otros  dos ,  aunque  menores  ,  del  mismo  asunto  ,  y  composi- 
ción en  una  capilla ,  que  está  en  dicho  claustro  á  el  otro  lado 
de  la  Iglesia  ;  y  para  la  del  convento  .de  santo  Domingo  el 
Real  hizo  la  pintura  del  retablo  de  Jesús ,  María ,  y  Joseph, 
y  arriba  otro  de  la  Encarnación ,  con  otras  historiejas  abaxo.  Y 
sobre  todo  el  célebre  quadro  de  san  Joachin ,  y  santa  Ana  con 
su  hija  santísima  de  la  mano ,  y  dos  angelitos  llevándole  la 
faldas  y  arriba  el  Espíritu  Santo,  que  está  en  la  iglesia  de  san 
Bernardo  de  esta  Corte  junto  á  la  puerta  principal  hacia  el  al- 
tar mayor ,  que  es  honra  de  los  «ptores  españoles ,  y  que  pu- 
diera competir  con  las  mas  excelentes  de  los  Italianos  :  como 
también  la  qjie  tiene  del  gran  Jubileo  de  la  Porciuncula  ,  en 
un  ángulo  del  claustro  del  convento  de  nuestro  Padre  san 
Francisco ,  ademas  de  otras  muchas  en  diferentes  sitios ,  y  ca- 
pillas ,  que  son  cosa  maravillosa ,  y  en  especial  la  del  Seráfico 
Patriarca ,  difunto ,  y  en  pie  ,  como  le  registró  el  Papa  Ni- 
colao Quarto,  que  está  en  el  ángulo  que  sale  á  la  portería,  y 
es  maravilloso  quadro. 

También  pintó  Qn  compañía  de  Vicencio  Carducho  al 
fresco  las  pechinas ,  y  otros  vaciados ,  y  entrepaños ,  que  hay 
en  la  capilla  de  nuestra  Señora  del  Sagrario  de  la  santa  iglesia 
de  Toledo ;  y  el  quadro  de  san  Pedro  crucificado ,  compañe- 
ro del  san  Andrés  de  Carducho ,  que  está  á  los  lados  de  la 
puerta  de  la  sacristía  de  dicha  santa  iglesia  :  y  en  la  capilla  de 
ios  Reyes  nuevos  un  quadro  de  la  Adoración  de  los  Santos 
Reyes  en  competencia  de  otro  de  Pedro  Orrente  del  Naci- 
miento de  Christo.  Pintó  también  á  el  fresco  en  el  palacio  del 
Pardo  la  sala  donde  su  Magestad  da  las  audiencias ,  que  la  tra- 
zó ,  y  adornó  de  estuques ,  y  cartelas  doradas :  y  en  medio  de 
la  bóveda  pintó  aquella  célebre  Historia  del  primer  Juicio  de 
Salomón  del  dividatiir  infans.  En  unos  espacios  pintó  vir- 
tudes alusivas  á  el  intento  ,  y  en  las  lunetas  algunos  países; 
todo  con  gran  magisterio ,  y  bizarría  :  también  es  de  su  mano 
toda  la  pintura  de  una  capilla ,  que  es  de  la  Pasión  de  Christo 
Señor  nuestro  ,  que  está  detras  del  sagrario  de  la  santa  iglesia 
de  san  Justo  y  Pastor  de  Alcalá  de  Henares  :  está  repartida  la 
historia  en  diferentes  quadros  ,  que  son  cosa  extremada  ;  por- 
que en  ellos  hay  admirables  desnudos.  Murió  en  esta  Corte 
por  los  años  de  mil  seiscientos  y  quarenta  y  dos ,  y  á  los  se» 
senta  y  cinco  de  su  edad. 

PE' 


~Ui 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       451 


LXXIV. 


R 


PEDRO  ORRENTE  ,  PINTOR. 


edro  Orrente,que  otros  llaman  Pedro  Rente,  natural 
de  Murcia ,  Familiar  del  Santo  Oikio  de  la  Inquisición  de 
aquella  ciudad ,  y  pintor  insigne ,  fué  discípulo  del  Basan  ,  y 
de  los  mas  adelantados  :  estuvo  en  esta  villa  de  Madrid ,  y  en 
ella  hizo  famosas  obras ,  y  en  el  Buen-Retiro  hay  muchas 
pinturas  de  su  mano ,  que  se  recogieron  por  orden  del  Señor 
Conde-Duque  de  Olivares  don  Gaspar  de  Guzman,  para 
adorno  de  aquel  palacio ;  y  sin  estas  hay  otras  innumerables 
en  casas  particulares  j  y  en  una  he  visto  yo  un  juego  de  Fá- 
bulas ,  cosa  excelente ,  de  su  mano  :  y  en  la  enfermería  de  la 
Orden  Tercera  de  esta  Corte  hay  una  pintura  suya  del  Juicio 
final ,  y  otra  del  Calvario  en  la  Sacristía ,  cosa  superior.  Hizo 
asimismo  en  su  patria  muchas ,  é  insignes  obras ,  y  en  parti- 
cular el  retablo  de  la  Concepción  de  nuestra  Señora  en  la 
iglesia  de  su  advocación;  y  un  quadro  de  un  Pastor  bueno  en 
la  portería  de  san  Francisco  de  Murcia  ;  y  otro  retablo  pintó 
en  la  Murta ,  convento  de  Religiosos  de  la  Orden  de  san 
Gerónimo  de  diferentes  historias  de  Christo  ,  y  de  nuestra 
Señora  ;  y  también  pintó  en  la  ciudad  de  Valencia  un  marti- 
rio de  Santiago  el  Menor ,  siguiendo  la  escuela  ;Veneciana ,  é 
imitando  á  el  Basan  ;  y  otro  del  martirio  de  san  Sebastian, 
que  está  en  una  capilla  á  los  pies  de  la  Scu  de  aquella  ciudad, 
junto  á  la  puerta  principal ,  cuyo  primer  diseño  ,  ó  borronci- 
llo ,  está  en  el  claustro  alto  de  las  Señoras  Descalzas  de  esta 
Corte.  Demás  de  esto  ,  hay  en  la  santa  iglesia  de  Toledo  el 
célebre  quadro  de  santa  Leocadia,  quando  salió  del  sepulcro, 
que  está  encima  de  la  puerta  de  la  sacristía  ,  por  la  parte  de 
adentro ;  y  en  la  capilla  de  los  Reyes  Nuevos,  en  dicha  san- 
ta iglesia ,  un  quadro  del  Nacimiento  de  Christo  Señor  nues- 
tro en  competencia  de  la  Adoración  de  los  Reyes  de  Eu- 
genio Caxés,  en  que,  a  la  verdad,  quedó  muy  ventajoso  Or- 
rente.  Y  en  el  convento  de  la  Reyna ,  de  religiosas  Geróni- 
mas ,  hay  dos  quadros  en  los  altares  colaterales ,  que  serán  de 
tres  varas  de  alto ,  el  uno  de  la  Degollación  de  san  Juan 
Bautista ,  y  el  otro  de  san  Juan  Evangelista  en  la  Tina  de 
aceyte;  uno  y  otro  cosa  superior.  Y  en  la  santa  iglesia  de  Cór- 
doba tiene  Orrente  una  pintura  soberana  de  su  mano  ,  de  la 
incredulidad  de  santo  Tomé ,  que  está  en  una  capillita  á  la 
parte  de  afuera  del  coro ,  hacia  el  patio  de  los  naranjos  ,  frcfi- 
te  de  la  capilla  de  san  Eulogio.  Y  rinalmentc  ,  son  tantas  las 
pinturas. que  hay  suyas  en  templos,  y  casas  particulares,  y  es- 
Xom.  III.  LU  2  pe- 


Fué  natural  de 
jlíiircia  ,y  Familiar 
del  Santo  Olido. 

Filé  discípulo  del 
Basafi. 

Esiuvo  en  Ma~ 
drid ,  donde  dexú  mu- 
chas obras. 


Sus  obras  en  Mtir- 


cia. 


Sus  obras  en  Va- 
lencia. 


do. 


Sus  obras  en  Tok' 


Pintura  de  Orren- 
te en  Córdoba. 


Su  muerte  año  de 
1644. 


452         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,. 

pecialmente  de  historias  de  la  Escritura  Sagrada  ,  que  es  caso 
imposible  el  referirlas  :  fué  pues  muy  estudioso  del  natural, 
grande  dibuxante ,  y  colorista.  Falleció  de  crecida  edad  en  To- 
ledo ,  donde  vivió  muchos  años  ,  cerca  de  I05  de  mil  seiscien- 
tos y  quarenta  y  quatro ,  y  está  enterrado  en  la  Parroquial  de 
san  Bartolomé. 

LXXV. 


FRANCISCO  FERNANDEZ ,  PINTOR. 


F, 


Fué  7tatHial  de    X '  rancisco  Fernandez  ,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de 
Madrid,  y  discípulo    Madrid ,  fué  excelente  pintor ,  y  discípulo  de  los  mas  adelan- 


de  Carducha. 


Sus  obras. 


Sil  muerte  año 
1646. 


de 


Fataldcsgracia  de 
Fernandez. 


tados  de  Vicencio  Carducho  :  de  su  heroyco  pincel  son  los 
dos  quadros  de  san  Joachín ,  y  santa  Ana ,  que  están  en  un 
ángulo  del  claustro  de  la  Victoria,  á  los  lados  de  un  quadro 
de  la  Concepción  purísima ,  que  está  en  un  nicho  junto  á  la 
puerta  que  sale  á  la  lonja ,  qse  la  injuria  del  tiempo  los  tiene 
muy  deteriorados :  y  yo  los  conocí  quando  estaban  en  su  ser, 
y  eran  cOsa  excelente.  Y  en  dicho  convento  en  la  ante-sacris- 
tía tiene  otro  quadro  del  Entierro  de  san  Francisco  de  Paula, 
cosa  superior.  \  finalmente  fué  uno  de  los  mejores  ingenios 
de  su  tiempo  ,  y  como  tal  fué  elegido  para  pintar  en  el  salón 
de  los  retratos  de  los  Reyes  de  este  Real  Palacio  de  Ma- 
drid :  en  los  quales  se  puede  ver  lo  excelente  de  su  ingenio, 
y  natural  grande  para  la  Pintura,  aunque  ya  están  disipados 
en  diferentes  sitios  ,  por  haberse  dividido  aquel  gran  salón  en 
diferentes  estancias.  Fué  segundo  maestro  del  insigne  Joseph 
Donoso ,  y  murió  desgraciadamente  en  lo  mejor  de  su  edad 
por  los  arios  de  mil  seiscientos  y  quarenta  y  seis ,  pues  le  ma- 
tó un  amigo  suyo  ,  llamado  Francisco  de  Varas ,  maestro  de 
niiíos  en  la  calle  del  Prado ,  sobre  unas  palabras  que  tuvieron 
después  de  haber  merendado  con  grande  amistad.  Desengaño 
de  los  placeres  de  este  mundo !  fué  su  muerte  muy  llorada  de 
toda  la  Profesión  ,  pues  apenas  tenia  quarenta  y  dos  años 
quando  murió ,  dexando  marchitas  las  esperanzas  que  se  ha- 
bían concebido  de  tan  lucido  ingenio.  !     iv  I  .'.>• 

EXX  Vly  -  - 

GERÓNIMO  HERNÁNDEZ  y  ESCULTOR. 


Fue  natural  de  Se- 
villa ,  /  tminente  eS' 
cultor. 

Sus  airas. 


•'jU  ,  ^T.' 


UlfiKc 


VJ^crónimo  Hernández,  riaturad ,  y.vecihó  de  la  ciudad  de 
Sevilla,  fué  escultor  eminente  :  para  cuyo  abono  basta  el  in- 
forme de  aquel  mudo  elegante  simulacro,  del  máximo  de  lo$ 

:•  ÜJ.  ...   !.       Doc- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      453 

Doctores ,  que  se'  venera  en  la  capilla  de  su  nombre  en  aque- 
lla gran  metrópoli  de  la  santa  iglesia  de  Sevilla.  Ademas  de 
la  de  Christo  Señor  nuestro  resucitado ,  que  celebra  Pacheco, 
libro  1.  cap.  3.,  que  está  en  la  de  san  Pablo  de  dicha  ciudad, 
donde  murió  este  grande  artíHce  por  los  años  de  mil  seiscien- 
tos y  quarenta  y  seis ,  y  á  poco  mas  de  los  sesenta  de  su  edad, 
dexando  en  otras  muchas  obras  de  su  mano  otros  tantos  pa- 
negríicos  de  su  eminente  habilidad.  Fué  también  grandísimo 
arquitecto ,  y  tan  gran  dibuxante ,  que  para  qualquiera  cosa 
que  se  le  ofrecía  ,  al  instante  sacaba  el  lápiz  ,  de  que  siempre 
andaba  prevenido ,  y  la  dibuxaba  con  gran  prontitud  :  tan 
dueño  estaba  del  dibuxo. 


Su  muerte  año  de 
1646. 


L 


LXXVIL 

LUIS  TRISTAN,  PINTOR. 


íuis  Tristan  fué  natural  de  un  lugar  cerca  de  Toledo,  y 
fué  discípulo  de  Dominico  Greco ,  á  quien  excedió  en  el  buen 
gusto ,  y  corrección  del  dibuxo ,  en  que  aprovechó  tanto, 
que  aun  estando  en  casa  de  su  maestro ,  se  le  ofreció  á  este 
pintar  un  quadro  de  la  Cena  de  Christo  Señor  nuestro  para 
el  refectorio  del  convento  de  la  Sisla  ,  extramuros  de  la  ciu- 
dad de  l'oledo,  y  los  Religiosos  querían  que  fuese  allá  á  pin- 
tarlo ;  y  no  pudíendo  darles  ese  gusto  ,  por  hallarse  ya  muy 
anciano  ,  é  impedido  ,  les  dixo  ,  que  allí  tenia  un  muchacho 
de  toda  su  satisfacción ,  que  le  desempeñaría  muy  bien ,  y  los 
daría  todo  gusto.  Aceptaron  los  Religiosos,  y  fué  Luis  Tris- 
tan  ,  y  executó  dicho  quadro  muy  á  la  satisfacción  de  toda  la 
Comunidad;  pero  llegando  á  el  precio  dixo ,  que  no  lo  podía 
dar  menos  de  docientos  ducados ;  los  Religiosos  se  escandali- 
zaron ,  y  acudieron  á  su  maestro  para  que  medíase.  El  hizo  le 
buscasen  ún  coche  para  ir  allá ,  como  con  efecto  fué  ;  y  ha-, 
hiendo  visto  el  quadro,  comenzó  á  dar  de  palos  á  Tristan  con 
la  muleta ,  diciendo  ,  que  era  un  picaro ,  deshonra  de  los  pin- 
tores ,  que  como  había  pedido  docientos  ducados  por  aque- 
lla pintura?  que  bien  se  conocía  su  poco  talento,  que  la  arro- 
llase ,  y  se  la  llevase  á  Toledo  ,  pues  no  la  había  de  dexar, 
aunque  le  diesen  quinientos  ducados  por  ella.  Los  Religiosos, 
que  á  el  principio  entendieron  le  reñia  por  lo  mucho  que  ha- 
bía pedido,  se  quedaron  yertos ,  quando  oyeron  el  rinal  de  la 
qiiestion  ;  y  después  de  muchos  debates  ,  le  hubieron  de  dar 
lo  que  quiso  ,  y  cierto  que  es  un  excelentísimo  quadro. 

No  lo  es  menos  el  de  san  Luis  Rey  de  Francia  ,  dando 
limosna  á  los  pobres,  que  está  en  un  ángulo  del  claustro  de 
san  Pedro  mártir  en  Toledo  :  comp  también  las  quatro  pín- 
v"  tu- 


Ftié  natural  del 
rey  no  de  Toledo ,  y  dis- 
cíjmlo  del  Dominico. 

Caso  célebre  sobre 
una  pintura  que  hizo 
en  casa  de  su  maestro. 


Otras 
Tristan. 


obras  de 


454        VIDAS  DE  LOS  PINTORES. 

turas  de  las  quatro  Pasquas,  que  están  en  el  altar  mayor  del 
convento  de  Religiosas  Gerónimas ,  que  llaman  de  la  Reyna, 
que  son  cosa  superior.  También  hizo  otro  célebre  quadro  de 
la  Disputa  de  los  Doctores,  que  se  puso  en  público  un  dia  de 
Velazquez  siguió  su  función  en  Toledo,  y  fué  muy  aplaudido.  Y  finalmente  lo 
manera  de pntar.  fué  tanto  su  habilidad,  que  mereció  que  Velazquez  se  aplica- 
se i  seguir  su  manera  de  pintar ,  por  lo  bien  que  le  pareció, 
abandonando  la  de  Pacheco  su  maestro.  Murió  Luis  Tristaa 
en  Toledo  por  el  año  de  rail  seiscientos  y  quarenta  y  nueve, 
y  á  los  cincuenta  y  quatro  de  su  edad  }  y  se  tiene  por  cierto 
que  murió  Sacerdote,  pues  de  los  pintores  antiguos  era  llama- 
do el  Licenciado  Tristan  ,  pintor  j  y  no  se  tiene  noticia  de 
otro  de  su  apellido. 

LXXVIII. 

ELOGIO  DE  DON  DIEGO  DE  ZUCENAy 

Eifitor. 


Murió  Sacerdote 
año  de  1649. 


Filé  oriundo  de  An- 
dalucía ,  'vecino  de  es- 
ta Corte ,)'  excelente 
pintor. 


Retrató  á  Anas- 
tasio Pantakon  ,  el 
qual  le  hizo  un  cck' 
bre  Soneto. 


n 


'on  Diego  de  Lucena ,  caballero  de  ilustre  sangre ,  oriun- 
do de  Andalucía  ,  y  vecino  de  esta  Corte  ,  demás  de  otras 
buenas  prendas ,  con  que  le  enriqueció  la  naturaleza  ,  fué  ex- 
celente en  el  arte  de  la  Pintura ,  y  discípulo  del  gran  Velaz- 
quez ,  y  especialmente  en  los  retratos  se  aventajó  mucho ;  del 
qual  hay  varios  en  esta  Corte ,  hechos  con  superior  excelen- 
cia ,  en  lo  grande  ,  y  en  lo  pequeño.  Y  con  singularidad  hi- 
zo el  de  Anastasio  Pantaleon  ,  ingenio  bien  conocido  por  sus 
heroycas  prendas ,  así  en  la  poesía ,  como  en  todas  buenas  le- 
tras :  á  cuyo  asunto  le  hizo  Anastasio  á  don  Diego  un  céle- 
bre Soneto  ,  que  está  impreso  en  sus  obras  á  el  fol.  6 1 .  pag. 
&.  que  se  dice  así: 

Á  DON  DIEGO  D^  LUCENA,  PINTOR 

famoso ,  y  grande  ingenio ,  habiendo  retratado 
d  el  Poeta, 


SONETO. 

En  esa  ,  Diego  ,  lámina  excedida 
Ni  del  griego  pincel ,  ni  del  toscano 
A  los  esfuerzos  debe  de  tu  mano 
Segimdo  aliento  mi  segunda  vida , 

I^iída  la  imagen  ,  vive  consentida , 

No  á  mas  qiie  el  bulto  persuadir  humano. 
Nada  el  pincel  la  oculta  soberano  i 
Solo  la  voz  le  niega  colorida. 


No 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      455 

J^o  te  adquiere  esta  copia  la  alabanza 
Por  imitada  bien  ■■>  que  los  primores 
Siempre  son  en  tu  obrar  la  menor  parte. 

Alayor  admiración  ,  Diego  ,  te  alcanza , 
I)e  que  anime  tu  diestra  los  colores  , 

Y  pueda  dar  espíritus  el  Arte. 

Murió  pues  nuestro  don  Diego  en  esta  Corte  en  lo  mas' flo- 
rido de  sus  años ,  por  jios  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  ,  con 
gran  sentimiento  de  los  que  habían  desfrutado  sus  amables 
prendas. 

LXXIX, 


A. 


ALONSO  VÁZQUEZ,  PINTOR. 


'S:  i. 


Jonso  Vázquez  fué  natiirál  de  Ronda ,  y  vecino  de  Se- 
villa ,  donde  aprendió  en  la  escuela  de  Luis  de  Vargas ;  fué 
pintor  de  muy  buen  gusto ,  y  colorido ;  sus  figuras  son  es- 
beltas ,  y  muy  ayrosas  ;  fué  gran  dibuxante ,  y  supo  muy 
bien  la  anatomía  ,  como  lo  muestran  los  muchos ,  y  buenos 
desnudos  que  executó  en  sus  obras  en  dicha  ciudad ,  en  cuya 
santa  iglesia  hizo  las  pinturas  del  retablo  de  san  Isidoro.  Y  en 
el  convento  de  la  Merced  Calzada  muchos  quadros  en  el 
claustro  principal ,  en  competencia  de  los  de  Pacheco,  Y  en 
^1  de  san  Francisco  pintó  también  mucho  en  compañía  de 
Antonio  Mohcdano  en  el  ángulo  que  cae  á  el  lado  del  estan- 
que del  claustro.  Hizo  también  frutas  con  excelencia ,  como 
lo  manifestó  en  el  célebre  quadro  del  Rico  Avariento  para  el 
Duque  de  Alcalá  ;  donde  entre  otras  cosas  comestibles ,  pin- 
tó varias  frutas  con  superior  eminencia ;  fué  muy  excelente  en 
pintar  á  el  fresco  :  tuvo  sus  principios  en  la  pintura  de  las  sar- 
gas á  el  temple ,  que  servían  de  colgaduras ,  ó  brocateles ,  á 
manera  de  tapices ,  lo  qual  duró  y  los  guadamecíes  muchos 
años  en  España ,  según  dice  Pacheco ,  fol.  344  :  hizo  los  pa- 
ños con  eminencia ;  pero  los  de  terciopelo  sin  igual.  Murió 
en  dicha  ciudad  por  los  años  de  1 650.  y  á  los  ó  i .  de  su  edad, 

J-í  j\.  j\.  j^,  ^ 

FRAY  JUAN  BAUTISTA  MAY  NO, 

del  Orden  de  Predicadores  ,  Pintor. 


F 

X    r 


ray  Juan  Bautista  Mayno ,  del  esclarecido  Orden  de  Pre- 
dicadores, fué  discípulo  de  Dominico  Greco,  antes  de  tomar 
el  hábito  en  la  ilustre  casa  de  san  Pedio  Mártir  en  la  ciudad 
de  Toledo.  Llego  á  ser  de  los  mas  eminentes  pintores  de  su 
tiempo  ,  como  lo  calíHcan  sus  obras  en  dicha  casa  ,  especial- 

men- 


Su  muerte  año  de 


1650. 


Fué  natural  de 
Ronda,  y  vecino  de 
Sevilla ,  discípulo  de 
Fargas. 
Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1650. 


Fué  discípulo  del 
Griego ,  y  tomó  el  há- 
bito de  santo  Domin- 


otras  quí  hizo  en 
el  convento  dí  san  Pe- 
dro Mártir  de  2  ale  do. 


Pintó  f  ara  el  Re- 
tiro. 


V  en  san  Estevan 
de  Salamanca. 


Fué  maestro  del 
Seriar  Felipe  Qiiarto. 

Su  muerte  año  de 
1654.     ■ 


456         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

mente  en  el  altar  mayor  de  aquella  iglesia  los  quatro  lienzos 
de  las  quatro  Pasquas ,  donde  hay  excelentes  desnudos ,  y  otras 
cosas  hechas  grandemente  por  el  natural.  Y  á  un  lado  hay 
también  de  su  mano  un  san  Pedro  llorando  ,  cosa  maravillo- 
sa. Y  también  las  pinturas  debaxo  del  coro  son  de  su  mano, 
y  otras  muchas  en  dicha  casa. 

í*intó  también  para  el  saloncete  de  las  comedias  del  Buen- 
Retiro  un  quadro  de  una  batalla  ,  en  que  está  el  Conde-Du- 
que de  Olivares  mostrando  á  las  tropas  un  retrato  del  Rey 
nuestro  Señor  Felipe  Quarto  ,  cosa  verdaderamente  estupen- 
da ,  y  maravillosa. 

•También  hay  muchas  pinturas  suyas  en  el  colegio  de  san 
Estevan  de  Salamanca  ,  especialmente  en  el  Oratorio  de  Ca- 
sa de  Novicios  ,  hechas  con  extremado  gusto ,  y  magisterio. 
Y  en  fin  ,  llegó  á  ser  su  habilidad  tan  notoria ,  que  fué  elegi- 
do para  maestro  del  Señor  Felipe  Quarto  ,  á  quien  enseñó  i 
dibuxar  ,  siendo  Príncipe.  Últimamente  murió  en  dicha  casa 
de  san  Pedro  Mártir  de  Toledo  con  grandes  créditos  de  vir- 
tud ,  y  habilidad  ,  por  el  año  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y 
quatro  ,  y  á  los  sesenta  de  su  edad ,  con  poca  diferencia. 

LXXXI. 

ANTONIO  DE  CONTRERAS  ,  PINTOR. 


Fué  natural  de  Cór- 
doba ,  y  vecino  de  Bn- 
xalance ,  discípulo  de 
Pablo  de  Céspedes. 


Sus  obras. 


A 


J-Iizo  excelentes  re- 
tratos. 


,.nton¡o  de  Contreras ,  natural  de  la  ciudad  de  Córdoba, 
de  familia  muy  ilustre  de  este  apellido ,  aprendió  el  arte 
de  la  Pintura  en  la  escuela  de  Pablo  de  Céspedes  :  pasó  á 
Granada ,  donde  estuvo  algunos  años ,  y  se  acabó  de  perHcio- 
nar  en  el  Arte ,  en  que  logró  una  manera  muy  fresca  ,  y  cor- 
regida. Pasó  después  i  Buxalance ,  ciudad  muy  ilustre  del  rey- 
no  de  Córdoba  ,  donde  tomó  estado  de  matrimonio ,  y  se 
avecindó ,  y  allí  vivió  hasta  su  muerte ,  por  tener  en  aquella 
tierra  un  pedazo  de  hacienda  de  su  muger  ,  y  dos  hermanas, 
que  también  fueron  pintoras.  Hizo  muchas  obras ,  así  para 
aquella  iglesia  ,  como  para  el  convento  de  nuestro  Padre  san 
Francisro  ,  y  otros  ,  que  hay  en  ella  ;  y  especialmente  para 
casaá  particulares  ,  donde  hay  muchas  ,  y  buenas ,  y  las  al- 
cancé yo  también  en  la  casa  de  mis  padres ,  como  naturales, 
y  vecinos  que  fueron  de  dicha  ciudad  ;  aunque  después  de  mi 
nacimiento  se  transfirieron  á  Córdoba. 

Tuvo  muy  especial  habilidad  para  retratos  nuestro  Con- 
treras ;  y  así  hizo  el  de  don  Alonso  Laynez  de  Cárdenas ,  na- 
tural de  dicha  ciudad  ,  y  del  Consejo  de  su  Magestad  en  el 
Real  de  Hacienda  ,  que  yo  le  vi  entre  otras  pinturas  de  ma- 
no 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      457 

no  de  Contrcrás ;  y  habiéndolo  hecho  en  la  juventud  de  este 
caballero ,  y  hallándose  ya  en  la  edad  mayor ,  se  conocí^ 
grandemente  lo  parecido  que  estaba  ,  sobre  bien  pintado ,  y 
bien  dibuxado.  Vi  también  otro  retrato  de  su  mano ,  gran- 
demente parecido ,  de  don  Diego  de  Ángulo ,  un  caballea 
ro  de  Córdoba ,  que  fué  allí  veedor  de  las  reales  caba- 
llerizas,-él  qual  tenia  otras  pinturas  de  nuestro  Contreras, 
sin  otras  muchas  que  habia  en  aquella  ciudad  entre  parti- 
culares ,  y  aficionados.,  que  á  la  fama  de  tal  artífice  acu- 
dian  i  Buxalance  ,  con  el  motivó  de  la  cercanía  de  solas 
seis  leguas ,  que  dista  de  Cdrdobar-AIurió  pues  en  Buxalari- 
ce  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  quatro  ,  y  á 
los  sesenta  y  siete  de  su  eaad. 


Su  muerte  ano  de 
1654. 


LXXXII. 

LUIS  FERNÁNDEZ,  PINTOR, 


L 


(uis  Fernandez ,  vecino ,  y  natural  de  Madrid ,  fué  exce-       Fué  natural  de  Ma- 
lente  pintor ,  y  discípulo  de  los  nías  adelantados  de  Eugenio    drid  ,  j  disci^-ulo  de 
Caxés ,  no  solo  á  el  olio  ,  sino  al  temple  ,  y  fresco  ,  como  lo    Eugenio  Caxes. 
acredita  una  capilla ,  que  está  en  la  parroquial  de  santa  Cruz, 
junto  i  la  puerta  de  la  sacristía ,  cerrada  con  una  reja ,  que  to^        ^"^  oirás. 
da  esti  pintada  de  su  mano ,  donde  hay  muy  excelentes  qua- 
dros  de  Historia  á  el  olio  de  la  vida  de  la  Virgen  5  todo  en- 
kzado  con  muy  buenos  adornos ,  targetas ,  y  oro  ,  según  el 
estilo  de  aquel  tiempo.  Y  después  de  haber  hecho  otras  mu- 
chas obras  públicas ,  y  particulares ,  murió  antes  de  los  sesen- 
ta aiíos ,  en  el  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  quatro,  con     16 
gran  sentimiento  de  la  profesión ,  y  de  todos  sus  amigos ,  que 
tenia  muchos ,  por  su  amable  trato ,  y  excelentes  prendas. 


Su  muerte  año  de 
54- 


LXXXIII. 

PEDRO  NUÑEZ,   PINTOR, 


P 


edro  Nuñez,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de  Madrid,  FuhiaturaldeMa- 
fué  pintor  insigne  ;  estudió  esta  facultad  en  Roma,  y  fué  uno  drid ,y  discipdodela 
de  los  famosos  artífices ,  que  pintaron  retratos  de  los  Reyes  £^'«"'*  Romana. 
en  el  salón  que  llamaban  de  las  comedias  en  este  palacio  de 
iVladrid  ;  y  también  pintó  algunos  quadros  en  el  claustro  de  Sus  obras. 
la  Merced  de  esta  Corte ,  donde  hizo  demostración  de  su  ex- 
celente habilidad.  Murió  en  Madrid  de  poco  mas  de  quarenta  Su  muerte  año  de 
años  en  el  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  quatro.  Mereció  1654. 
Tom.  III.                                Mmm                             ser 


Fué  natural 
villa  ,  éiisactuo 
Luis  FintaLuí. 


tu. 


476         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

ser  coronado  coa  el  Laurel  de  Apolo  del  gran  Lope  de  Ve- 
ga,  á  el  fol.  80.  donde  dice  así : 

Pero port^ui  es  r.izott  que  J'artícipe 

Del  Laurel  ¡a  Pintura  generosa , 

Juntos  liegjrort  ti  la  curnbri  herrncsa  ^ 

Sulcando  varios  mares  ^ 

Vincencioy  Eugenio ^.^xiñtz , y  Lanchares. 

LXXXIV. 

FRAyCISCO  PACHECO  ,  PIXTOR. 

Jt  St-  JL  ranciíco  Pacheco  ,  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Se- 
viUa ,  fue  pintor  de  fama  en  aquellos  tiempos ,  tanto  por  sus 
excelentes  obras  ,  como  pOr  sVingenio ,  capaz  talento ,  y  eru- 
dición :  parece  haber  nacido  por  los  años  de  1580.  %  muy 
¡lustre  Familia.  Fué  discípulcLde  Luis  Fernandez ,  como  él  lo 
alirma  en  su  lib.  pag.  344.  pero  no  sabemos  si  filé  el  de  Ma- 
drid, u  otro  en  Sevilla  de  eire  mismo  nombre;  aunque  tam- 
Estuvo  en  líMU.  bien  estuvo  alanos  años  en  Italia,  donde  esñidió  mucho  por 
las  obras  de  Rafael ,  a  quien  ñie  sumamente  abcionado ,  y  le 
procuró  imitar ,  como  lo  dice  en  su  libro  de  la  Pintura  foL 
243.  y  265.  \  también  estuvo  dos  años  en  esta  Corte,  como 
lo  dice  al  foL  361.7  parece  haber  sido  por  el  de  1 6 1  o.  y  el 
de  61. 1,  según  dice  al  fol.  45 1.  pero  eso  no  quita  que  estu- 
viese también  el  año  de  625.  Hizo  pues  nuestro  Pacheco  mu- 
chas ,  e  insignes  -obras  en  aquella  ciudad ,  y  lugares  de  su  con- 
torno ,  con  que  adquirió  gran  fama  ,  y  aplauso  popular  entre 
todos  los  artiíices  de  su  tiempo.  Hizo  con  especial  estudio  las 
seis  pinturas  del  claustro  de  la  Merced  Calzada  de  SevUla ,  en 
competencia  de  Alonso  A'azquez ,  y  otras  muchas  obras ,  que 
pone  en  su  libro;  y  especialmente  ia  del  Juicio  tínal,  en  san- 
ta Isabel ,  y  el  gran  quadro  det.Aj-cangcl  san  Miguel  con  el 
demonio  a  los  pies,  en  san  Alberto.  '^  la  pintura  del  camarin 
del  Duque  de  Alcalá  al  temple  ,  que  contenia  ocho  fábulas, 
por  la  qual  obra  le  dieron  mil  ducados :  y  también  las  dos  pie- 
dras ágatas,  que  pinto  para  el  colegio  de  san  Hermenegildo: 
donde  también  ti^e  pintado  el  desengaño  de  los  zelos  de  san 
Joseph  por  el  Ángel  del  Señor ,  la  qual  pintura  está  en  la  ca- 
pilla de  la  Anunciara  de  dicho  colegio  i  el  bdo  de  la  Epis- 
tola  ,  y  después  de  describir  el  caso  dice  :  que  lo  demás  es  un 
pais,  y  un  alegre  cielo ;  bien  que  vo  ten^  por  sin  duda,  que 
el  caso  hie  de  noche ;  y  así  lo  persuaden  todas  sus  circuns- 
tancias ' .  También  tiene  otra  pintura  de  su  mano  en  san  Cle- 

men- 

t     Pacheco  lib.  de  U  PixiL.  pag.  $03. 


Sms  ttras  em  Seoi- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       477 

mente  el  Real  del  Triunfo  ,  y  Refección  de  Christo  Señor 
nuestro  en  el  desierto,  muy  bien  acompañada ,  ¿  liistoriada  :  y 
otra  de  san  Juan  Bautista  en  aquel  exempiar  monasterio  de  la 
santa  Cartuxa  de  Sevilla  j  y  en  Alcalá  cíe  (juadayra  el  céle- 
bre quadro  de  san  Sebastian  para  el  hospital  de  su  nombre, 
donde  hay  una  celebre  cofradía  de  la  Misericordia ,  que  hace 
muchas  obras  de  piedad  ,  con  que  gano  la  fama ,  que  ha  de- 
xado  á  la  posteridad,  que  si  bien  no  tuvo  gran  gusto  en  el 
colorido ,  fué  muy  diligente ,  y  observante  en  el  dibuxo  }  y 
sobre  todo  muy  teórico ,  y  especulativo  en  lo  fundamental 
del  Arte  :  y  así  escribió  un  Tratado  de  la  Pintura  ,  su  anti- 
güedad ,  y  grandeaas ,  los  hombres  eminentes  que  ha  habido 
en  elk ,  así  antiguos ,  como  modernos :  donde  también  pone 
algunas  poesías  suyas ,  en  que  tuvo  gran  genio  :  allí  trata  del 
dibixo  ,~  y  colorido  :  del  pintar  al  temple  ,  y  al  olio  ;  de  la 
ilu.-ninació^,  y  estofado ,  en  que  fué  eminente  como  lo  ma- 
nifestó en  diferentes  retablos ,  y  en  especial  en  la  imagen  de 
talla  de  nuestra  Señora  de  la  Expectación  ,  que  está  en  Oli- 
vares, en  el  convento  de  Recoletos  Franciscos,  que  la  encar- 
nó ,  y  estofó  Pacheco  ,  con  gran  primor.  Y  también  trata  del 
pintar  á  el  fresco  :  de  las  encarnaciones  de  pulimento ,  y  de 
mate  :  del  dorado  bruñido,  y  mate;  y -advierte  el  decoro  con 
que  se  han  de  executar  las  pinturas  sagradas.  Imprimióse  di- 
cho libro  en  Sevilla  año  de  1649.  Fué  Maestro  ■en  esta  Ar- 
te ,  en  sus  principios ,  de  don  Diego  Velazqüez ,  á  quien  por 
su  habilidad  ,  y  buenas  partes  caso  con  su  hija  ,  y  llegó  á  ser 
Pintor  de  Cámara  del  Rey  nuestro  Señor  Don  Felipe  Quarto. 

Fué  Pacheco  de  familia  muy  ilustre ,  y  conocida  en  aque- 
lla ciudad  ;  y  como  tal  fué  recibido  en  ella  por  Familiar  del 
Saiwo  Oticio  de  la  Inquisición ,  y  Censor  de  las  pinturas  sa- 
s;radas ,  de  que  le  hizo  merced  aquel  santo  Tribunal ,  y  se  le 
despachó  título  en  7.  de  Marzo  de  1618.  años ;  y  Juan  Pé- 
rez Pacheco  su  hermano  fué  también  Familiar  del  Santo 
Olicio  de  aquella  santa  Inquisición  j  y  un  tio  suyo ,  el  Licen- 
ciado Francisco  Pacheco  ,  fué  canónigo  de  aquella  santa  igle- 
sia :  fué*tan  modesto ,  que  no  se  desdeñaba  de  ceder  á  su  yer- 
no ,  y  discípulo  Velazqüez  ,  como  lo  dice  en  su  libro  prime- 
ro de  la  Pintura  ,  cap.  9.  ^^  así ,  aunque  su  pmtura  no  fué  la 
mas  grata  á  la  vista ,  es  muy  digno  de  este  lugar  ,  por  pintor 
especulativo  ,  filósofo  ,  docto,  erudito  ,  modesto  ,  poeta ,  es- 
critor ,  y  maestro  del  gran  Velazqüez.  Murió  en  Sevilla ,  por 
los  años  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  quatro  ,  y  á  los  se- 
tenta y  cinco  de  su  étízá. 

Notáronle  de  seco  ,  y  desabrido  en  su  manera  de  pintar; 
y  así  dicen  ,  que  habiendo  pintado  un  Christo  desnudo  ,  que 
yo  no  sé  si  seria  el  que  pondera  tanto  ,  que  pintó  para  don 

Toin.  III.  •  Mmm  2  Fer- 


Escribió  de  la  Pin- 
tura. 

Jcue  gran  jiocta. 


En  que  atio  se  im- 
primió su  libro. 

Fué  Jlaestro  ,  j 
suegro  de  D.  Diego 

Velazqüez. 

Fué  Familiar  del 
Santo  Oficio  ,  y  Cen- 
sor de  las  pinturas 
sagradas. 


Fué  muy  tnodesto ,  y 
de  muy  loables  pren- 
das. 


Murió  en  Sevilla 
año  de  1654. 


ts'^-tAnVi'it. 


Fué  natural  de 
Castilla  la  Viaja. 

Fui  discípulo  de 
Lan-hiires. 

Pasó  d  estudiar  al 
Escorial. 

Sus  obras  en  Ma- 
drid. 


Pintó  en  Palacio. 


478        VIDAS  ^E  LOS  PINTORES  ,  { 

Fernando  de  Córdoba ,  tooiándo  su  Magestad  la  túnica  des- 
pués de  los  azotes ,  le  pusieron  esta  copla ,  que  por  ser  muy 
notoria ,  no  he  querido  omitirla. 

Quien  os  puso  así ,  Señor , 
Tan  desabrido  ,  y  tan  seco  ? 
Vos  me  diréis  cjue  el  Amor  , 
Alas  JO  digo  ^ue  Pacheco. 

Tanto  puede  la  emulación  de  los  contemporáneos  de  la  mis- 
ma facultad. 

LXXXV. 

DIEGO  POLO,  EZ  MENOR,  PINTOR, 


D 


Aluriú   mozo  año 
de  1Ó55. 


"iego  Polo ,  pintor  excelente » fué  sobrino  de  átro  Diego 
Polo  ,  buen  pintor,  y  natural  de  Castilla  la  Vieja  -.tuvo  los 
principios  de  este  Arte  con  Antonio  Lanchares  ,  español,  y 
tamoso  artííice  5  y  después  de  haber  aprovechado  muy  bien 
en  su  escuela ,  paso  i  el  Escorial  á  estudiar  por  las  pinturaa  de 
los  famoso§  artífices,  que  en  aquel  Real  Monasterio  están  co- 
locadas ,  donde  se  aprovechó  mucho  ;  y  volviéndose  á  Ma- 
drid ,  hizo  algunas  obras  excelentes ,  como  son  un  quadro  del 
Alaná  del  desierto  para  Alonso  Portero ,  escribano  del  nú- 
mero de  esta  Villa  ,  él  qual  siendo  visto  por  el  famoso  don 
Diego  Velazquez ,  fué  muy  celebrado.  Hizole  también  un  san 
Juan  Bautista  ,  y  á  el  otro  lado  un  san  Joseph  con  el  Niño 
Jesús  de  la  mano;  también  un  san  Roque,  todas  con  singular 
acierto.  Y  en  la  iglesia  de  Santa  María  de  Madrid  pinto  una 
Anunciata ,  que  está  en  la  cúpula  de  la  capilla  mayor ,  que  tam- 
bién es  excelente  pintura ,  y  todos  la  tienen  por  de  Carreño. 
Pintó  también  el  Bautismo  de  san  Juan ,  que  está  en  el  cuerpo 
de  U  iglesia  del  Carmen  Calzado  de  esta  Cort  ? ,  que  es  una  pin- 
tura muv  celebrada.  Y  en  el  salón  de  los  retratos  de  este  real 
palacio  de  Madrid,  pintó  el  del  Rey  Don  Ramiro  Segundo, 
con  el  succesor ,  que  está  en  el  mismo  lienzo ;  que  aurTque  no 
es  lo  mejor  que  hizo  ,  por  ser  entonces  mozo  ,  todavía  com- 
pite con  los  demás ,  especialmente  en  el  colorido ,  en  que  fue 
muy  imitador  idel  Ticiano.  Hizo  otras  muchas  obras ,  con 
que  en  el  poco  tiempo  que  vivió ,  ganó  mucha  opinión  :  y 
á  no  cortaile  la  Parca  el  hilo  de -la  vida  en  lo  mejor  de  su 
edad  ,  hubiera  sido  de  los  mas  sublimes  ingenios  de  España. 
Murió  á  los  treinta  y  seis  años  de  su  edafl  en  esta  Corte ,  por 
el  tie  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  cinco. 


■  r., 


JO- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


■ ;  F; 


■LXXXYI. 


479 


JOSEFH  LEONARDO ,  PINTQR. 


«o 


Fué  natural  de 
Madrid,  y  discípulo 
de  Pedro  dt  las  Lúe- 
vas. 


^  oseph  Leonardo ,.  natural ,  y  f ccííio  de  esta  villa  de  Ma- 
drid ,  fué  condiscípulo  de  Francisco  Camilo  en  sus  principios, 
^ah  célebre  esc-iíela-de  Pedro  de  Jas  Cuevas  ,y41egó  a  sor 
pintor  insigne  entre  todos  los  de  su  dempo  Vy-así  obtuvo  la 
honra  de  Pintor  de  su  Majestad.  í 

iPintó  con  mucha  frescura ,  y  suavidad  ^'«^«ndo  muy  ge- 
neral en  todo  lo  que  abraza  esta  facultad ;  y-tár*  agudo  ,  y  es- 
tudioso ,  que  después  de  haber  garlado  mucha  opinión  entre 
tCsd«)si*los  famosos  artífices  de  su  tiempo,  y  hetho  muchas  j'jí 
excelentes  obras  eh  ^sCa  Corté  ,-€xecutó  parael^ialon  del  Reti- 
ro un  gran  quadro-de  la  entrega  de  una  Plaza,  con  grandes 
expresiones  de  afectos  ,  y  grandemente  dibuxado.  Perdió  des- 
pués ti  juicio,  y  toti'feste  trabajo  vivió  alguno?  aíios,  y  ültiw 
mámente  murió  con  la  demencia  en  lo  mejor  dé  su  ed'ad; 
con.grande  sentimiento  de  todos  los  que  le  conocieron  ,  y  *  ^' '^"'' ^*^  165Ó. 
trataron  en  su  sano  juicio,  quando  apenas  tenia  quarenta  años  **"'^^ 
de  edady  en  el  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y-séíá.  ¿'->3ni;xijd 

VÍL 


Sus  obras. 


Murió  énesta  Cor- 


DO  MINGO  DE  LA  RIO  JA,  MANUEL  DE  CON- 
■  treras  ^ y  Juan  de  Vejarano  ,  Escultores. 

n  tiempo  del  Señólr  Felipe'  QófártO'  fue  ffiuy  excelente 
escultor  Domingo  de  la  Rioja ,  Español,  y  vecino  de  Ala- 
drid ,  el  qual  hizo  una  estatua  de  san  Ped/o  del  tamaño  del 
natural,  que  se  venera  en  la  iglesia  de  Antón  Martin  de  esta 
Corte,  casa  excelenre  5  y  enfrente  de  ella  hay  un  san  Lázaro 
de  un  discípulo  suyo  ,  llamado  Manuel  de  Conrreras  ,  que  á 
mi  ver  se  puede  connumerar  coa  las  mejores  estatuas  que 
hay  en  la  Corte,  "'''t-'fi-  íÍlíí-j  ^        '  ít 

Concurrió  dicho  Rioja-con  su  discípulo  á  el  vaciado  ,  y 
reparo  de  las  estatuas  de  bronce  ,  que  están  en  la  pieza  ocha- 
vada de  este  palacio  de  Madrid  en  tiempo  de  Velazquez  ;  y 
también  i  las  demás  que  se  vaciaron  de  estuco.  Y  en  este 
tiempo  hizo  los  leones  de  los  bufetes  del  quarto  del  Rey  ,  y 
el  santísimo  Christo  crucificado ,  que  está  en  la  célebre  capi- 
lla del  convento  de  Antón  Marñn. 

Alurió  Domingo  de  la  Rioja  en  esta  Corte  por  los  años 
de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  seis.  .De  el  otro  Juan  de  \'c- 
jarano  tengo  noticia  que  fué  eminente  escultor ,  y  contempo- 

rá- 


Fué  Español,  y  Tif- 
ciño  de  Madrid. 

Sus  obras ,  j  de  su 
discípuli). 


Asistió  d  el  va- 
ciado dt;  las  estatuas 
de  palacio. 


Su  muerte  ano  de 


1656. 


XIP2^'S  DE  LOS  PINTQRES// 

* 

íáueo  de  los  dos  referidos ,  aunque  no  he  podido  saber  de 
obra  pública  señalada  suya ;  pero"  sí  de  algunas  particulares, 
hechas  con  superior  excelencia.  Murieron  este ,  y  Contreras  po- 
co después  «^'e'Domingo  dé  la  Rioja  en  esta  villa  de  Madrid. 


1     .'  -a-A  -kVioV-í'v  -jV» 


Fué  natural  de 
Xátiva  en  el  re)  no  de 
Valencia. 

Fué   discípulo   de 
Ribalia.  ,  ,   , 

Pasó  d  estudiar  d 

Italia. 

■  P&rqiie  le  llamaron 
ti  Esjuifiolito. 

Pasa.aio  con  suma 
i)dsíiia. 


LXXXVIILobu.-ro 

■JJiljt^.'n  >    .">  Vi  !-:■-)  1^- •■ 


Caso  raro  del  Es  ■ 
panoleto  siendo  nuc 
chacho. 


Imito  al  Caraha- 


¿to. 


-kM  sb  ti-- 

,gf>iai ja/;i7  mz  jtj 

JOSEPHVE  RIBERA,  EMINENTE  PINTOR, 

fci  o,  JJco  icL^^tnac¿o  en  ItAÜd  H  Spagnoleto.- 

^^  oseph  der;Ribera,  espaiíol,  fué  natural  de  itátlva  én  el 
reyno  de  Valencia  ,  bien  que  oriundo  de  Murcia,  como  lo 
acr.edita  el  apellido  de  Ribera  ,  que  es  castellano  ,  y  familia 
iTiuy  conocida  por  ilustre  en,  estos  reynos..  Fué  discípulo  de 
Francisco  de  Ribalta ,.  insigne  pintor  ;  y  habiendo  aprOve- 
chajdo  mucho  en  su  escuelsi  ,.pasó  á  Italia ,  donde  estudio  en 
lasreminentes  obras  de  los  antiguos,  así  de  estatuas ,  como  de 
pinturas  ,  y  especialmente  en  la  Academia  Romana  se  seña- 
ló tanto ,  que  viéndole  tan  piuchacho ,,  le  llamaban  il  Spag- 
•  mo/t'/o,  de  donde  le  quedó  esto,  renombre ;  y  pasaba  con  tanta 
miseria ,  que  á  fuerza  de  su  industria ,  y  las  migajas  de  los  di- 
buxantes  de  la- Academia ,  se  mantenía  ,  sin  mas  arrimo,  ni 
protección.  Y  estando  un  dia  dibuxando  por  una  de  aquellas 
pinturas ,  que  adornan  las  calles  de  Roma  ,  le  vio  ,  y  miró 
con  atención  un  Señor  Cardenal ,  que  casualmente  pasaba  en 
su  carroza  i  y  considerando  con  piadosa  y  noble  reflexión 
aquella  puerilidad  ,  tan  atenta  á  la  especulación  de  sus  dibu- 
xos ,  y  tan  olvidada  de  la  fortuna  ,  que  aun  apenas  tenia  an- 
drajos con  que  cubrir  sus  carnes  ,  le  llamó  ,  y  mandó  ir  i  su 
casa  ,  donde  le  vistió  ,  y  favoreció  tanto ,  que  los  regalos  hi- 
cieron en  él  lo  que  no  pudo  la  necesidad-,  pues  se  iba  vician- 
do, y  apartando  del  lín  que  le  sacó  de  su  casa  ,  y  patria.  Pe- 
ro comí)  en  él  era  propensión  ,  lo  que  en  otros  seria  violen- 
cia ,  volvió  en  sí  j  y  abandonando  la  casa  ,  y  conveniencias 
que  lograba  ,  se  fué  sin  despedirse  ,  y  se  restituyo  á  su  primer 
modo  de  vivir ,'  y  dij  estudiar  j  y  encontrándole  tal  vez  el 
Cardenal ,  afeóle  la  acción  ,  y  el  mal  término,  motejándole 
de  ingrato  ,  y  desconocido  Spagnoleto.  Pero  satisfecho  de  la 
pureza  de  su  intención  ,  le  alabo  virtuoso,  y  le  admiró  pere- 
grino ;  pues  prefería ,  los  intereses  de  su  estudio  ,  i  las  como- 
didades de  su  casa  ,  y  ofrecióle  de  nuevo  su  protección  ,  que 
siempre  agradeció  con  palabras ,  y  nunca  admitió  con  obras. 
Aplicóse  mucho  á  la  escuela  del  Carabagio  ,  y  consiguió 
aquella  valiente  manera  de  claro ,  y  obscuro ,  en  que  iba  ca- 
da dia  adelantando ,  con,  la  repetida  imitación  del  natural  :  y 
considerando  que  en  Roma  tendría  muchos  competidores ,  y 

me- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      481 

menos" utilidad ,  pasó  a  Ñapóles^  saliendo  de  Roma  sin  capa, 
por  dexarla  empeñada  en  una  hdsteria  j  y 'llegando,  como 
buen  soldado,  á*  valerse  de  un  pintor  de  obrador  público  ,  le 
mandó  este  pintar  una  cabeza  ,  para  reconocer  el  giado  do  su 
habilidad  ;  pero  él  la  hizo  tan  aventajada  ,  y  con  tan  valiente 
manejo  ,  que  admirado ,  y  gustoso  el  referido  artífice  ,  le  re- 
galó ,  y  acarició  mucho  ;  y  habiéndole  mostrado  toda  su  ca- 
sa ,  y  bienes ,  le  dixo  :  todo  lo  que  has  visto , y  cabido  de  mis 
haberes  ,  que  eran  bastantes  ,  scri  tuyo  ,  si  quieres  casarte  con 
una  hija  única ,  que  me  ha  dado  el  cielo ,  mediante  el  santo 
matrimonio  ,  y  para  quien  es  todo  quanto  tengo.  Mas  pare- 
ciendole  á  Ribera ,  que  este  ofrecimiento  mas  era  hacer  do- 
nayre  de  su  astroso  ^elage,  que  aprecio  de  su  corta  habilidad, 
algo  abochornado ,  y  con  alguna  española  alteración  ,  le  dio 
á  entender  su  sentimiento.  Pero  el  dicho  artífice ,  que  con  se- 
guro pronóstico  penetraba  lo  que  tan  ciertos  indicantes  pro- 
metían ,  repitiendo  sus  ofertas ,  le  aseguró  de  su  satisfacción, 
diciendole  :  que  aunque  su  hija ,  por  sus  prendas,  y  dote  mul- 
tiplicaba por  instantes  pretendientes ,  á  ninguno  la  daría  de 
mejor  gana  ,  que  á  un  Español  tan  virtuoso  ,  que  así  lliman 
en  Italia  á  el  que  tiene  alguna  habilidad:  que  hacia  él  mas 
aprecio  de  ur>  pobre  virtuoso ,  y  aplicado ,  que  de  un  rico  ig- 
norante ,  y  presumido.  En  fin  nuestro  Ribera  quedó  casado, 
y  abundante  de  todos  los  bienes  de  fortuna  ,  continuando  su 
estudio ,  y  aplicación  á  la  escuela  del  Carabagio ,  en  que  se 
aventajó  tanto,  que  llegó  á  lo  sumo  de  la  eminencia  del  Arte, 
dando  relievo  á  sus  obras  con  tal  ferocidad ,  que  si  no  compi- 
tió, se  aventajó  i  los  mas  afemados  de  su  tiempo.  Vivió  pues 
en  dicha  ciudad  de  Ñapóles  ,  donde  no  solo  floreció  en  la  fa- 
ma ,  sino  que  abundó  en  riquezas ,  y  llegó  á  tener  quarto  den- 
tro del  mismo  Palacio  del  Virey  ,  con  toda  su  familia.  Pintó 
á  el  olio  los  Profetas  sobre  los  arcos  de  la  iglesia  de  san  Mar- 
tin de  aquella  ciudad ;  y  en  el  altar  de  la  sacristía  el  quadro 
de  la  Asunción  de  nuestra  Señora.  Con  esto  ,  y  la  protección 
del  Virey  ,  no  quería  reconocer  superior  en  el  Arte  ;  y  espe- 
cialmente á  el  Dominiquino  le  dio  muchas  pesadumbres,  has- 
ta decir  que  no  sabia  pintar ;  y  habiendo  muerto  este  ,  hizo 
aquella  gran  pintura  en  la  capilla  del  Tesoro  ,  con  el  milagro 
de  san  Genaro  ,  quando  salía  del  fuego ,  cosa  superior.  Y  lle- 
gó á  tanto  su  crédito  ,  que  abundaba  en  riquezas  ,  honra  ,  y 
estimación  ,  pues  ej  Pontífice  le  hizo  merced  del  Hábito  de 
Christo ,  no  tanto  por  lo  ilustre  de  su  Casa  ,  de  que  no  se 
duda  ,  quanto  por  lo  eminente  de  su  habilidad  ;  pues  eran 
sus  obras  solicitadas  de  todos  los  Príncipes ,  y  Naciones  de 
Europa. 

Ño  se  deleytaba  tanto  Ribera  en  pintar  cosas  dulces ,  y 

de- 


Pasó  Rtb^f^^  de 
Roma  a  MiJibL'!?  en 
suma  miseria.  ■'•  ' 


L,o  que  sucedió  d 
Ribera  con  un  pintor 
de  oL  radar  en  2s aco- 
les. 


Respuesta  del  Es- 
fañokto. 


Casóse  Ribera  en 
Ñápeles  con  la  hija 
del  pintor  que  le  aco- 

Grandes  ventajas 
que  consiguió'el  Espa- 
ñoleta con  el  estudio, 
y  aplicación. 

Tu  va  Ribera  quar- 
to dentro  del  mismo 
Palacio  del  Virey. 


Ribera  fué  muy 
opuesto  a  si  Domini- 
quino. 


Merced  4^  Háli- 
to ,  L¡uc  el  Papa  hizo 
a  Ritiera. 


• 


4^4         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Ribera  no  se  indi-  devotas ,  como  en  expresar  cosas  horrendas ,  y  ásperas ,  qua- 
nó  a  cosas  dulas ,  si-  les  son  los-  cuerpos  de  los  ancianos  ,  secos ,  arrugados ,  y 
no  a  las  fiorntUas,)'  consumidos ,  con  el  rostro  enxuto  ,  y  macilento  ,  todo  hecho 
asfiras.  puntualmente  por  el  natural ,  con  extremado  primor ,  fuerza. 

Otras  célebres  de  Y  elegante  manejo,  como  lo  manitiesta  el  san  Bartolomé  en 
Ritfm.  C'l  mai  tirio  ,  quitándole  la  piel ,  y  descubierta  la  anatomía  in- 

terior del  brazo  :  el  célebre  Ticio  ,  á  quien  el  Buytre  le  saca 
las  entrañas,  por  castigo  de  su  insolente  atrevimiento  :  los  tor« 
mentos  de  Sisifo ,  de  Tántalo ,  y  de  Ixion ,  expresando ,  espe- 
cialmente en  este ,  con.  tal  extremo  el  dolor ,  atado  á  la  rueda 
donde  era  continuamente  herido ,  y  despedazado ,  que  tenien- 
do los  dedos  encogidos ,  para  esforzar  el  sufrimiento ,  y  estando 
Ca     raro  aue  su-     ^^'■^  pintura  en  casa  de  la  Señora  Jacoba  de  UíFel  en  Amsterdan, 
cedió  d  una  Señora    ^  tiempo  que  estaba  preñada,  parid  un  chicuelo  con  los  dedos 
con  una  mntura  de     encogidos ,  á  semejanza  de  dicha  pintura ,  por  cuya  causa  fué 
Ribera.  trasladada  á  Italia ,  y  después  ,  con  las  tres  compañeras ,  y  otras 

Transfirióse  esta     muchas ,  transferida  á  Madrid  en  el  Palacio  del  Buen  Retiro. 
pintura  a  Madrid.  Pinto  también  i  Catón  Uticense  rascándose  las.  entrañas 

con  raro  afecto  espirando,  y  con  gran  pasmo  de  los  circuns- 
p.       ^  A]  s'leno     ^^"'^'^^  •  también  á  el  Sileno  gruesisimo,  desnudo  ,  y  recosta- 
de  mano  de  Ribera.       ^^'^  «  lampiño  ,  y  coronado  de  pámpanos  ,  y  racimos  ,  toman- 
.  do  el  vaso  de  vino ,  que  un  sátiro  le  echa  de  un  odre ,  que 
tiene  sobre  sus  hombros  ;  con  otros  muchos  sátiros,  y  faunos 
embriagados,  y  caidos,  cuya  obra  poseia  en  Ñapóles  Gas- 
par de  Romer ,  gran  protector ,  y  aíicionado  de  estas  artes. 
Otras  obras  de  Ri-    Hizo  también  una  gran  figura  de  Hércules  sentado,  y  mayor 
hera  en  España.  que  el  natural ,  cosa  prodigiosa  ,  que  hoy  la  tiene  el  Señor 

Conde  de  Salvatierra  ,  con  otras  dos  de  Sisifo ,  y  Tántalo  de 
la  misma  mano  ;  pero  estas  muy  deterioradas. 
n.     '    {      y.    .1  Hizo  también  nuestro  Ribera  célebres"  quadros  del  Na- 

contravuesto  obscuro,  cimiento  de  Christo  con  expresiones  muy  singulares  en  los 
Pastores ,  y  Zagales  ,  siempre  buscando  asuntos ,  ocasionados 
á  su  genio ,  para  lograr  con  la  obscuridad  de  la  noche  el  ma- 
yor esfuerzo  para  el  relievo ;  y  así  aunque  pintó  algunos  qua- 
dros que  hemos  visto  de  Concepción ,  y  otros  asuntos  glorio- 
sos ,  bien  que  siempre  es  bueno ,  se  conoce  que  no  campea 
tanto  como  en  los  demás,  donde  podía  usar  contrapuesto 
obscuro  ,  y  tener  en  todo  presente  el  natural.  Y  así  hay  en  el 
Escorial  en  el  quarto  del  Rey  un  célebre  quadro  del  Naci- 
miento, con  estas  observaciones,  y  otro  en  el  espolio  del  Ex- 
celentísimo Señor  Marques  de  Heliche  5  sia omitir  el  san  Juan, 
que  hay  de  su  mano ,  mancebito ,  y  riyendose  abrazado  con 
el  Cordero ,  con  tal  propiedad ,  que  mueve  á  risa  á  quantos  lo 
miran ,  la  qual  pintura  está  en  la  sala  de  Capítulo  del  Escorial. 
Es  de  su  mano  también  el  gran  quadro  de  la  Concepción 
de  nuestra  Señora ,  que  está  en  el  altar  mayor  de  Ja  iglesia  de 

san- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       465 

santa  Isabel  de  esta  Corte  ,  bien  que  la  cabeza  de  la  Virgen, 
habiendo  entendido  las  Religiosas  que  era  retrato  de  una. hi- 
ja de  Ribera  ,  se  la  hicieron  mudar  á  Claudio  ,  pero  todo  el 
quadro  es  del  Espñoleto ,  juntamente  con  el  Apostolado, 
que  circunda  dicha  iglesia,  y  otro  de  una  Matcr  Dolorosa, 
con  su  hijo  santísimo  difunto ,  que  está  dcbaxo  del  coro ,  que 
es  cosa  admirable.  También  es  de  su  mano  un  crucirixo  ma-: 
ravilloso  del  tamaño  del  natural ,  que  está  en  la  Sala  de  Pro- 
fundis  del  colegio  de  Atocha  de  esta  Corte.  También  el  qua- 

Idro  de  Concepción ,  que  está  en  el  altar  mayor  de  la  iglesia 
de  san  Pasqual  Baylon .  fundación  del  Señor  Almirante  d§ 
Castilla  ,  junto  con  otras  quatro  ,  que  están  en  el  crucero ,  la 
una  de  san  Andrés ,  y  la  otra  de  san  Pablo  ermitaño  ,  á  el 
lado  de  la  Epistola  ;  y  á  el  otro  lado  el  bautismo  de  Christo 
Señor  nuestro  i  y  la  otra  el  martirio  de  san  Sebastian ;  sin 
otras  muchas  que  hay  en  esta  Corte  en  casas  de  Señores ,  y 
de  algunos  particulares  aficionados ,  transferidas  por  los  Vire- 
yes  dé  Ñápeles. 

En  el  Escorial  hay  también  muchas  pinturas  de  su  ma- 
no ,  ademas  de  las  que  se  han  dicho  ,  así  en  aquel  gran  mor 
nasterio ,  como  en  el  palacio.  En  Salamanca  también  en  el 
convento  de  Monjas  Agustinas ,  que  llaman  ¿/e  j\lonte  Rey 
hay  diferentes  pinturas  suyas  en  la  iglesia  ,  especialmente  un 
quadro  bellísimo  de  Concepción  ,  un  san  Agustín  ,  y  un  san 
Genaro.  En  Córdoba  en  la  sacristía  del  convento  de  san 
Agustín  hay  un  bellísimo  quadro  del  Nacimiento  de  Christo 
Señor  nuestro  ,  y  un  san  Gerónimo  en  el  oratorio  de  las  cá-í 
sas  de  los  Señores  Acebedos  ,  cosa  estupenda  ;  y  en  hn  fufra 
nunca  acabar  hacer  relación  de  todas  sus  obras  ,  que  verdades 
lamente  fueron  portentosas  ,  y  muchas  :  y  con  tal  fuerza  ,  y  " 
elieyo  ,  que  no  parecen  pintadas  ,  sino  naturales  ,  sobre  que 
se  me  ofrece  prevenir  una  cosa  ,  en  que  muchos  han  consen- 
[tido  de  lo  relevado  de  sus  pinturas ,  que  parece  éstan  abolla- 
das por  detras;  y  asimismo  otras  de  los  antiguos,  y  no  esvasj 
ginó  que  consiste  en  la  calidad  del  lienzo  ,  que  con  el  tiempo 
i6e  abolla  en  aquellas  partes  que  están  mas  cargadas  del  alba- 
yalde  ,  lo  qual  tengo  experimentado  ,  si  el  lienzo  es  delgado, 
<)  muy  abierto  de  poros.  Últimamente  después  de  haber  ilus- 
trado á  toda  Europa  nuestro  Ribera  con  sus  pinturas,  murió 
n  Ñapóles  con  universal  sentimiento  por  los  años  de  mH 
seiscientos  y  cincuenta  y  seis,  y  á  los  sesenta  y  siete  de'jsu 
■edad,  d^xando  inmortalizado  su  nombre  por  todo  el  dilatado 
curso  de  la  posteridad.  Quedóle  una  sola  hija  de  su  matrimo- 
nio ,  la  qual  caso  con  cierto  Título  de  Ñapóles.  Fué  Ribera 
Académico  Romano  ,  lo  qual ,  y  su  naturaleza  consta  de  uii 
quadro  de  su  mano  del  Evangelista  san  Alateo  ,  que  ya  he 
Tom.  III.  Nnn  vis- 


Otras  pinturas  de 
Ribera  en  dijerentes 
lugares  de  España. 


~\\  c''n  ítn'ii;• 


.-  ■  n  i 


;S» 


Su  muerte'  aúo  J& 
1656. 


^V^C*     «>«      -4Pt 


Fu?  Académico 
Roma/w. 


466        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

visto ,  y  está  firmado  en  un  papel  fingido,  que  dice  así  -.  Jnsc- 
•pe  de  Ribtra  Español  ^  de  la  ciudad  de  Xdt'tva  ,  rey  no  de 
Valencia  ,  Académico  Romano  ,  año  de  1630.  Y  en  la  es- 
tampa del  Baco ,  abierta  de  agua  fuerte  de  mano  del  Espa- 
ñoleto ,  está  en  una  piedra  esta  firma  :  luseph.  a  Ribera  Hisp. 
Valen.  Setahens.  F.  Partenope,  an.  1628.  Partenope,  es  lo 
mismo  que  en  Ñápales,  y  Sefabensis,  es  natural  de  Xátiva, 
hoy  san  Felipe,  Dexó  entre  otros  papeles  de  su  mano  una  cé- 
lebre escuela  de  principios  de  la  Pintura ,.  tan  superior  cosa, 
que  la  siguen ,  no  solo  en  Italia  ,  sino  en  todas  las  provincias 
de  Europa  ,  como  dogmas  infalibles  ^el  Arte. 


Fus  natural  de 
Mallorca  ,  discípulo 
de  Ribalta ,  y  vecino 
de  Valencia. 
Sus  obras. 


Su  muertf  año  de 
1656. 


LXXXIX. 


c- 


GREGORIO  BAUSA  ,  PINTOR  VALENCIANO. 


G 


regorlo  Bausa ,  natural  de  Mallorca ,  y  vecino  de  la  ciu- 
dad de  Valencia ,  fué  pintor  excelente ,  y  discípulo  de  Fran- 
cisco Ribalta ,  y  de  los  mas  aprovechados  de  su  escuela  ,  co- 
mo lo  califican  sus  obras  en  dicha  ciudad ;  y  especialmente  en 
el  convento  de  san  Felipe  de  Carmelitas  Descalzos ,  donde  el 
quadro  del  altar  mayor ,  que  es  el  martirio  del  santo ,  es  de  su 
mano ,  cosa  excelente ,  y  que  parece  del  mismo  Ribalta  ;  y 
en  el  convento  de  los  Trinitarios  Calzados  todas  las  pinturas 
de  los  claustros ,  que  son  martirios  de  diferentes  santos  de  la 
Orden  ,  son  de  su  mano ,  también  cosa  superior ,  aunque  ya 
deteriorados  del  tiempo.  Murió  de  mas- de  sesenta  años  en 
dicha  ciudad  de  Valencia ,  por  el  de  rail  seiscientos  y  cin- 
cuenta y  seis. 

^  xc. 


Fué  natural  de 
Madrid ,  y  discípulo 
de  Carducho. 

Pintó  en  el  salón  de 
palacio..  ... 


Otras  obras  que  hi' 
zo  en  esta  Lorte. 


E 


FEZIX  GÁSTELO  ,  PINTOR. 


¡iha-ijtv 


elix  Gástelo ,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de  Madrid, 
pintor  célebre ,  fué  discípulo  de  Vicencio  Carducho ,  y  salió 
tan  aventajado,  que  fué  uno  de  los  que  pintaron  en  el  gran 
salón  de  los  retratos  de  los  Reyes  de  Espaiía  en  este  palacio 
de  Madrid  ,  donde  desempeñó  muy  bien  la  buena  escuela  en 
ijue  se  habia  criado ,  y  el  grande  ingenio  de  que  le  habia  do-- 
tado  el  cielo  para  esta  facultad. 

Son  de  su  mano  los  dos  quadros  del  martirio ,  que  hicie- 
fon  los  Judíos  en  la  efigie  del  santo  Christo  de  la  Paciencia, 
que  están  á  el  lado  del  Evangelio  en  la  capilla  del  santísimo 
Christo  del  convento  de  Capuchinos  de  la  Paciencia  en  esta 
Gotte  i  y  e^tan  hechos  con  grande  propiedad ,  dibuxo ,  y  ex- 
-217  .  pre- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      467 

presión  de  afectos.  Murió  en  Madrid  ,  después  de  haber  ad-        Murió  en  Madrid 
quirido  gran  fama  con  sus  eminentes  obras,  por  el  año  de    ano  d^  1656. 
mil  seiscientos  y  cincuenta  y  seis ,  y  á  los  cincuenta  y  quatro 
de  su  edad. 

XCI. 

FRANCISCO  DE  HERRERA ,  LLAMADO 
el  Vicjckt  Pintor, 


F 

X    r 


rancisco  de  Herrera  el  Viejo,  pintor,  arquitecto,  y  talla- 
dor de  bronces ,  vecino ,  y  natural  de  la  ciudad  de  Sevilla, 
fué  discípulo  en  el  Arte  de  la  Pintura  de  Francisco  Pacheco, 
con  cuya  doctrina  ,  y  su  natural  inclinado  á  el  trabajo  ,  se  hi- 
zo lugar ,  y  ganó  opinión  de  muy  buen  pintor  entre  los  artí- 
fices de  su  tiempo.  Hizo  muchas ,  y  excelentes  pinturas ,  así 
en  dicha  ciudad  ,  como  en  esta  villa  de  Madrid  ,  á  donde  pa- 
só por  el  año  de  1640..  Es  de  su  mano  una  estación  del  claus- 
tro do  la  Merced  Calzada  de  esta  Corte  ,  que  contiene  parte 
de  la  vida  de  san  Ramón.  Fué  Padre,  y  maestro  de  don 
Francisco  de  Herrera  ,  que  fué  pintor  del  Rey  ,  y  maestro 
mayor  de  las  obras  reales. 

¥uc  el  padre  hombre  verdaderamente  insigne  ,  y  mucho 
mas  pintor  que  el  hijo ;  pues  de  las  muchas  obras  que  dexó 
en  Sevilla  ,  ninguna  ha  descaecido,  como  las  de  su  hijo  ,  por- 
que no  empastaba  tanto  de  color  como  el  padre,  cuyas  figu- 
ras parecen  de  bulto ,  por  la  grande  pasta  de  color  que  tienen, 
ademas  del  grande  dibuxo ,  y  fuerza  de  claro  y  obscuro  ■:  bien 
lo  acredita  el  grande  quadro  del  Juicio  universal ,  que  está  en 
la  parroquial  de  san  Bernardo  de  Sevilla  :  y  dos  lienzos  que 
tiene  en  el  convento  de  Religiosas  de  santa  Inés  en  dos  reta- 
blos ,  cuya  valentía  ,  fuerza,  y  relievo  de  las  figuras  admira  á 
quantos  las  ven  ;  y  la  casta  parece  totalmentCL italiana  ;  y  con 
tal  magisterio ,  que  parece  lo  pintaba  todo  con  brochas.  Hay 
un  quadro  de  Concepción"  de  su  mano  en  la  iglesia  del  con- 
vento de  la  Merced  ,  casa  grande  en  Sevilla  ;  y  en  la  iglesia 
de  san  Alberto  debaxo  del  coro ,  un  san  Miguel  muy  aven- 
tajado de  su  mano.  Estuvo  indiciado  nuestro  Herrera  no  me- 
nos que  de  mouedetü. falso  ,  y  retráxose  en  la  iglesia  de  san 
Hermenegildo ,  donde  había  hecho  el  quadro  principal  del 
santo  ;  y  viéndolo  el  Señor  Felipe  Quarto  quando  pasó  á 
honrar  aquellos  reynos-de  la  Andalucía  ,  le  pareció  tan  bien, 
que  preguntando  de  que  mano  era  ,  dixeronselo  ,  y  como  es- 
taba retraído  entonces  en  aquella  casa ;  y  preguntando  el  Rey 
la  causa  ,  dixcronle  ,  que  por  indiciado  en  labrar  moneda  :  y 
díxo  el  Rey  :  en  eso  yo  soy  Juez ,  y  parte ,  llamádmele  aquí. 
Vino  el  pobre  Herrera,  púsose  á  los  pies  del  Rey ,  imploran- 
do w.  JII.  Nnn  2  do 


Fué  natural  de  Se- 
villa ,  y  disíifulo  de 
Pacheco. 


T'ino  d  Madrid, 
donde  hizo  excelentes 
oirás. 


Obras  de  Herrera 
el  Viejo ,  pintor. 


Dio  gran  fuerza, 
y  relievo  d  las  Jigu- 
ras. 


468         VIDAS  DE  LOS  PINTORES/ 

-do  su  clemencia ;  y  sü  Magostad  le  dixo :  Quien  tiene  está  ha' 

bilidad para  qué  ha  menester  mas  oro  ,  ni  plata  ?  Ancíady 
que  libre  estáis  ,  como  no  volváis  d  incurrir  en  ello.  Con  lo 
qual  debió  á  la  Pintura,  y  á  la  benignidad  de  tan  gran  Rey  el 
salir  de  un  tan  notorio  peligro ,  que  le  costara  no  menos  que 
la  vida  ,  y  la  honra. 

Tuvo  también  singular  gusto  en  pintar  bodegoncillos  con 
diferentes  baratijas  de  cocina  ¿echas  por  el  natural ,  con  tal 
Hírrt:ra  el  Viejo,  '  propiedad  ,  que  engañan.  Fué  también  excelente  en  pintar  al 
excelente  en  pintar  al    fresco  ,  y  al  temple  ,  como  lo  manifiestan  diferentes  obras, 
fresco; y  al  temple.        que  en  dicha  ciudad  dexó  hechas  en  sitios  públicos  ,  que  in- 
mortalizan su  nombre  :  tal  fué  la  que  executó  en  la  fachada 
de  la  portería  de  dicho  convento  de  la  Merced  ,  que  pereció 
por  haber  Raqueado  la  pared  i  pero  de  ella  hay  estampa  abier- 
ta de  su  mano  en  madera.  Son  también  de  su  mano  al  fresco 
las  pinturas  de  la  media  naranja  ,  y  pechinas  de  la  iglesia  de 
-    Fué  muy  rígido  de    san  Buenaventura.  Pero  al  mismo  tiempo  siempre  aseguran 
condición.  fué  rígido  é  indigesto  de  condición  ;  con  lo  qual  no  le  para- 

ban los  discípulos  en  casa ,  pues  á  pocos  lances  buscaban  maes- 
tro, como  lo  hizo  Velazquez  ,  mudándose  en  casa  de  Pache- 
co :  y  así  su  hijo  don  Francisco ,  y  una  hermana  suya  tuvie- 
ron forma  de  quitarle  á  su  padre  seis  mil  pesos  ,  y  huir  de  su 
casa  por  su  rígida  condición  ;  con  los  quales  la  hija  se  entró 
Religiosa,  y  el  don  Francisco  se  fué  á  Roma ,  donde  se  aca- 
bó de  perhcíonar  en  la  Pintura.  Tuvo  otro  hijo  ,  á  quien  lla- 
maron Herrera  el  Ihibio  :  pintó  mucho  ridículo  ,  como  bo- 
degones ,  y  figurillas  á  manera  de  las  de  Calot ;  pero  muy  d¡- 
buxado ,  y  de  rara  invención ,  y  murió  muy  mozo  en  Sevilla; 
Su  muerte  año  de  P^''^  ^^  Padre  murió  en  esta  Corte  el  año  de  mil  seiscientos  y 
165Ó.  tincuenta  y  seis  ,  y  está  enterrado  en  la  parroquial  de  san  Oí- 

dos. Mereció  nuestro  Herrera  este  elogio  del  gran  Lope  de 
\  ega  en  su  Laurel  de  Apolo  en  la  estancia  siguiente ,  fol.  1 8. 

De  Francisco  Pacheco  los  pinceles , 

V  la  pluma  famosa  y 

-.'.'■  Igualen  con  la  tabla  ^  verso  ,  y  prosa. 

-■ím.        Sea  B etico  Apeles  , 

Y  como  rayo  de  su  misma  esfera , 

Sea  el  planeta  con  que  nazca  Herrera : 
Qtie  viniendo  con  él ,y  dentro  de  ella, 

A  donde  Herrera  es  sol ,  Pacheco  estrella. 


FRAN- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      46^ 


K 


XCIL 

FRANCISCO  VÁRELA ,  PINTOJi. 


lííiílas. 


Sus  oirás  en  Sevi- 


lla. 


rancisco  Várela,  natural ,  y  vecino  de  la  Ciuclud  «.ic  be-  .  fue uatuj-ai Ue  Se- 
villa ,  fué  discípulo  en  el  Arte  de  la  Piniura  del  clérigo  Roe»-  '^Í'^'^.  •  /  ^^i^'^Jpnlo  d^ 
las;  y  con  tan  buena  escuela  consiguió  una  manera  muy  rum- 
bosa, tierna,  y  de  un  colorido  muy  fresa>,  y  así  logró  en 
sus  obras  grande  aplauso.  Bien  lo  acreditan  tres  lienzos  ,  que 
adornaban  el  altar  mayor  de  la  parroquial  de  sati  Vicente  en 
dicha  ciudad  ;  historias  del  martirio  del  santo,  que  se  tratts^ 
lírieroii  á  la  sacristía ,  por  haberse  hecho  nue^o  retablo  de  es»- 
cultura.  También  es  de  su  mano  un  gran  quadro  de  san  MP- 
guel ,  que  está  en  el  convento  de  la  Merced ,  casa  grande  ,  eft 
la  capilla  de  la  Espiración.  Y  domas  de  esto  hay  muy  exce- 
lentes quadros  suyos  en  casas  particulares,  que  los  tienen  coft 
grande  estimación.  Murió  en  dicha  ciudad  por  los  años  de 
mil  seiscientos  y  cincuenta  y  seis,  y  á  poco  mas  de  los  cincuen- 
ta de  su  edad. 

XCIII. 


Su  miurte  año  de 
1656. 


FRANCISCO  COLLANTES,  PINTOR. 


E 


rancisco  Collantes ,  natural ,.  y  vecino  de  esta  villa  de  Pué  natural  de 

Madrid  ,  fué  gran  pintor  ,  especialmente  en  hacer  países  ,  co-     Madrid. 


mo  se  ve. en  muchos,  que  están  con  grande  cstifl>ac-ion  en  es- 
ta Corte,  en  diferentes  casas  particulares,  y  algunos  en  el  re- 
tiro. Floreció  en  tiempo  del  reynado  del  Seííor  Felipe  Quár- 
to.  Es  de  su  mano  un  Apostolado ,  que  está  en  la  sala  de  ca- 
pitulo de  la  Casa  Reglar  de  san  Cayetano  j  y  «b  san  Geró- 
nimo ,  cosa  excelente  ,  que  parece  del  Españolcto ,  que  hoy 
está  en  poder  de  los  herederos  de  don  Juan  de  Montufar ,  sin 
otros  muchos  quadros  en  sitios  públicos,  y  secretos ,  que  acre- 
ditan la  eminencia  de  su  pincel.  Tuvo  también,  mucha  gracia 
para  historiejas  de  mediano  tamaño  ^  <]ue. las  hizo  con  exce- 
lencia, de  las  quales  hay  algunas  en  el  Buen-Retiro,  y  espe- 
cialmente una  de  la  resurrección  de.  la  carne  ,  cosa  maravillo- 
sa ,  donde  se  ven  muchos  cadáveres  salir  de  los  sepulcros; 
otros  a  nvsdio  vestir  los  huesos  de  carne;  otros  ya  enteramen- 
te resucitados ,  que  es  cierto  es  un  quadro  de  extremado  ca- 
pricho ,  y  habilidad.  Túvola  también  en  pintar  bodegoncillos, 
de  que  yo  he  visto  algunos  en  poder  de  un  aficionado  ,  cosa 
excelente.  Murió  en  esta  Corte  año  de  mil  seiscientos  y  ciri-^ 
cuenta  y  *is  ,  y  á  los  cincuenta  y  siete  de  su  edad. 

PE- 


tor. 


Fué  excelente  pin- 


Sus  otras. 


^.•^■%■H\^ 


.    Murió  én  Madrid 
año  de  i  ó  5  6. 


470        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Fué  natural  de  Ma- 
drid ,  y  discípulo  de 
Carducha. 


Sus  ohras. 


Su  muerte  año  de 
1657- 


XCIV. 
PEDRO  DE  O  BREGÓN,  PINTOR. 

_lr  cdro  de  Obregon  ,  pintor  insigne  ,  natural ,  y  vecino  de 
esta  villa  de  Madrid ,  fué  discípulo  de  Yicencio  Carducho ,  y 
de  los  que  mas  acreditaron  su  escuela  :  hizo  muchas  obras  ex- 
celentes para  casas  particulares ;  y  aunque  en  público  tiene  po- 
cas ,  basta  sola  una  ,  por  superior,  para  hacerle  digno  de  este 
lugar.  Y  es  la  que  está  en  un  retablo ,  que  hay  en  la  Sala  de 
Profundis ,  antes  del  refectorio  del  convento  de  la  Merced  de 
esta  Corte ,  que  es  de  la  Trinidad  Santísima  ,  donde  está  el 
Padre  Eterno  con  su  Hijo  santísimo  difunto  en  los  brazos  pa- 
ra nuestro  remedio  ,  y  el  Espíritu  Santo  arriba ,  según  aquel 
texto  de  san  Juan  :  Sic  Dais  dilextt  mundtim  ,  iit  Filimn 
sunm  iinigenitiim  daret.  Es ,  cierto ,  cosa  maravillosa ,  y  está 
firmado  año  de  1657.  Son  también  de  su  mano  los  dos  qua- 
dros  de  san  Joachin ,  y  santa  Ana  ,  que  están  á  los  lados  de 
la  efigie  de  la  Concepción  purísima  en  la  parroquial  de  Santa 
Cruz ,  que  acreditan  bien  la  eminente  habilidad  de  su  artífice. 
Murió  poco  después  de  dicho  año,  de  mas  de  sesenta  de 
edad  :  tuvo  un  hijo  Sacerdote ,  don  Marcos  de  Obregon ,  que 
fué  Abridor  de  buril ,  y  murió  muy  anciano  pocos  años  ha 
en  esta  Corte. 

xcv. 

FRANCISCO  GASSEN,  PINTOR, 

JT  rancisco  Gassen ,  natural  del  Principado  de  Cataluña ,  fué 
pintor  insigne,  y  niuy  semejante  á  Pedro  Cuquet  su  paisa- 
no ,  y  compañero  en  obras  5  y  así  pintaron  juntos  los  lienzos 
del  claustro  de  san  Francisco  de  Paula  ,  y  de  la  vida  del  san- 
to en  su  convento  de  la  ciudad  de  Barcelona  ,  y  la  mitad  de 
los  de  la  vida  de  san  Agustín  del  claustro  de  su  convento  en 
dicha  ciudad ,  donde  murió  de  edad  de  sesenta  años ,  por  el 
de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  ocho.  { 

XCVI. 

''      DON  JUAN  GALVAN,  PINTOR.       ■ 

Fué  natural  del  rey-    _L/on  Juan  Calvan ,  pintor  excelente  de  Zaragoza ,  fué  na- 

Zan  faZTro^  Z7-     ^"'^^  "^^  ^^  ""^"^  '^^  ^'''^^^^ '  ^  '^^  ^'^'^  solariega  en  el  reyno 
fetlte'*Piutor.'^  ^^'    ^^  Aragori ,  de  muy  antiguo  solar ,  y  de  conocicte  nobleza: 

tu- 


«'\ 


^t;: 


Fué  Catalán. 


Sus  oirás. 


Su  muerte  año  de 
1658. 


.  Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       471. 

tuvo  muchos  parientes  caballeros  de  Hábito ,  especialmen- 
te de  san  Juan  ,  y  se  paseaba  en  su  coche  por  Zaragoza  con 
mucha  ostentación ,  y  grandeza.  Fué  insigne  en  el  arte  de  la        j^^.  ^^y^^. 
Pintura  ,  é  hizo  muchas  ,  y  admirables  obras ,  con  que  gancí 
crédito  para  los  presentes ,  y  futuros  siglos ,  especialmente  la 
cúpula  ,  que  pintó  á  el  olio  de  santa  Justa  ,  y  Rutina  en  el 
Aseu  j  y  el  quadro  principal  de  los  Carmelitas  Descalzos  de 
santa  Teresa,  que  es  la  Trinidad  de  la  tierra,  uno  y  otro  de 
muy  excelente  gusto  ,  y  grato  colorido.  Aprendió  esta  Arte        Aprendió  en  Roma. 
en  Roma  ,  en  que  salió  muy  aventajado  :  y  así  son  sus  pin- 
turas muy  estimadas  en  todo  el  reyno  de  Aragón ,  y  fuera  de 
él.  Murió  en  Zaragoza  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  cin-         ^¡^  muerte  a/ío  de 
cuenta  y  ocho ,  á  los  sesenta  de  su  edad.  '  .  i6r8. 


G 


XCVIL 

CHRISTOBAL  VELA  ,  PINTOR. 


^hristobal  Vela ,  natural  de  la  ciudad  de  Jaén ,  y  vecino  de  Ftié  natural  de 

h  de  Córdoba  ,  fué  pintor  de  muy  buena  habilidad;  y  aun--     Jaén,)  vecino  de  Cor- 
que  tuvo  en  dicha  ciudad  algunos  principios  en  la  escuela  de 
Pablo  de  Céspedes ,  pasó  á  Madrid ,  donde  se  acabó  de  per- 
lícionar  en  la  de  Vicencio  Carducho ,  y  llegó  á  ser  muy  buen        Fué  muy  gran  di- 
inventor,  y  gran  dibuxante ,  aunque  de  poco  gusto  en  el  co-    buzante. 
lorido.  Volvió  á  Córdoba  ,  donde  hizo  muchas  obras  públi-         ^^^  ^^  ^/  _ 

cas  ,  y  en  especial  la  de  la  iglesia ,  y  claustro  del  convento  de     doba.  ■    ■ 

san  Agustín,  donde  hay  de  su  mano  innumerables  pinturas, 
asi  de  historias ,  como  de  figuras  solas.,  cosa  excelente,  en  es- 
pecial algunos  Profetas ,  con  bien  raros ,  y  caprichosos  trages. 
También  son  de  su  mano  los  quadros  antiguos ,  que  estuvie- 
ron en  la  capilla  mayor  de  aquella  santa  iglesia ,  y  los  dos 
quadros ,  que  están  en  el  hospitalico  de  los  santos  mártires 
Aoisclo  ,  y  Victoria,  junto  á  la  puerta  de  Colodro ;  que  ha-» 
biendose  hecho  para  dicha  santa  iglesia ,  parecieron  tan  dea-  '' 

mesurados  ,  que  no  sirvieron  ,  y  se  colocaron  en  dicha  ermi» 
ta ,  donde  como  les  falta  la  altura  ,  y  distancia  que  debian  te-  é 

ner  ,  parecen  unos  gigantes.  Murió  en  dicha  ciudad  año  de        Su  muerte  año  de 
mil  seiscientos,  y  cincuenta  y  ocho,  á  los  sesenta  de  su  edad,     1658. 
con  poca  diferencia  ,  y  fué  desgraciadamente  ,  porque  tenien- 
do en  su  casa  un  jardinico ,  á  que  era  tan  ahcionado ,  que 
gustaba  no  solo  de  regarlo  por  su  mano ,  sino  también  sacar 
el  agua  del  pozo ,  por  hacer  exercicio  ,  para  lo  qual  tenia  dos 
cubos  de  cobre  ,  puesto  cada  uno  al  extremo  de  la  soga  ;  sii-         Notable  desgracia 
cedió  que  quiso  beber  de  uno  de  ellos  ,  para  lo  qual  lo  sope-    de  su  muerte. 
só  un  poco  ,  y  en  este  tiempo  se  llenó  de  presto  el  de  abaxo, 
y  se  hundió  tan  rápidamente,  que  arrebatando  el  cubo  de 

ar- 


472        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

arriba,  le  dio  tal  golpe  á  Christobal  en  la  garganta  con  el  bor^ 
de  ,  que  le  rompió  una  arteria,  de  lo  qual  murió  sin  remedio 
aquella  noche  ,  y  sin  poder  recibir  el  Santo  Viatico ,  no  sien- 
do posible  restañar  la  sangre  ,  que  incesantemente  echaba. 


Fué  natural  de  Ma- 
drid ,  y  discipilo  de 
Carducha. 


Sus  obras. 


Fué  maestro  de 
Carreño. 

Otras  obras  suyas 
en  Alcalá  de  Hena- 
res. 


Su  muerte  año  de 
1659. 


B. 


Fué  Juez  de  aque- 
lla Audiencia ,  y  ex- 
celente pintor. 


XCVIII. 
BARTOLOMÉ  ROMÁN,  PINTOR. 


Bartolomé  Román ,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de  Ma- 
drid ,  fué  discípulo  de  Vicencio  Carducho ,  y  de  los  mas  ade- 
lantados que  tuvo ,  bien  que  se  perficionó  en  la  escuela  de 
VelazquCü ,  como  lo  acredita  el  quadro  que  está  sobre  los  ca- 
xones  de  la  sacristía  del  real  convento  de  la  Encarnación  de 
esta  Corte  ,  cuyo  asunto  es  aquella  misteriosa  parábola  de  las 
Nupcias ,  que  Christo  Señor  nuestro  predicó  ,  para  exemplo 
del  ornato  ,  y  disposición  con  que  debemos  llegar  á  la  Mesa 
al  Soberano  Sacramento  de  la  Eucaristía ,  quando  el  Padre 
de  Familias  mandó  arrojar  á  las  tinieblas  exteriores  á  aquel 
infeliz  que  no  traia  el  vestido  nupcial  •■,  cuyo  asunto  está  deli- 
neado con  tan  superior  magisterio  ,  que  por  solo  esta  obra  so 
constituye  acreedor  de  este  lugar ;,  y  también  por  haber  si- 
do segundo  maestro  de  don  Juan  Carreño. 

Hizo  otras  muchas  obras  públicas ,  y  particulares ,  con 
que  dilató  su  nombre  ,  y  especialmente  en  Alcalá  de  Hena- 
res en  la  capilla  de  san  DiegA ,  de  aquel  célebre  convento  de 
la  Observancia  de  N.  P.  S.  Francisco ,  $on  de  su  mano  todas 
aquellas  pinturas ,  excepto  la  áe  san  Francisco  en  la  impre- 
sión de  las  llagas ,  que  es  de  Alonso  Cano  ;  pues  la  de  san 
Antonio ,  aunque  la  comenzó  Cano ,  la  acabó  Reman.  Tam- 
bién son  de  su  mano  las  quatro  pinturas  de  los  ángulos  del 
claustro  del  colegio  de  Doña  María  de  Aragón  en  esta  Cor- 
te ,  que  las  otras  son  de  los  principios  de  Carreño ,  y  de  Bu- 
genio  Caxés.  Y  también  en  la  sacristía  de  los  Padres  Cay^a- 
nos  de  esta  Corte  hay  un  san  Pedro  llorando  ,  hecho  de  su 
mano ,  con  tal  blandura ,  y  relievo  ,  que  parece  cosa  de  Ru- 
bens.  Murió  en  esta  Corte  por  los  años  de  mil  seiscientos  y 
cincuenta  y  nueve  ,  á  los  sesenta  y  uflo  de  sü  edad. 

XCIX. 

MICIER  PABLO ,  PINTOR  ,  Y  JUEZ  DE  LA 


M 


Ciudad' d¿  Zaragoza. 


icier  Pablo  fué  Juez  de  aquella  Real  Audiencia  de  Za- 
ragQza ,  donde  llevado  de  su  afición  aprendió  el  Arte  de 

la 


oa 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       473 

la  Pintura  ,  en  que  llegó  i  ser  excelente ,  como  lo  manifiesta, 
entre  otros  muchos  ,  el  cjuadro  que  hizo  para  el  oratorio  del         Sus  obras. 
Conde  de  san  Clemente  ,  muy  celebrado  de  todos  los  artífi- 
ces ,  y  tasado  con  grande  estimación.  Murió  en  dicha  ciudad         Su  muerte  año  dt 
por  los  años  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  nucve,  y.  á  los     1659. 
setenta  y  seis  de  su  edad. 

c. 

ANTONIO  DE  HORFE LIN ,  PINTOR. 


A. 


.ntonio  de  Horfelin  fué  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de 
Zaragoza ,  de  donde  habiendo  tenido  algunos  principios  en 
el  Arte  de  la  Pintura ,  pasó  á  Roma ,  deseando  su  mayor 
adelantamiento,  conio  lo  consiguió,  con  su, grande  aplica-: 
cion  i  el  estudio  de  esta  Arte  ;  y  después  de  algunos  años 
volvió  á  Zaragoza ,  donde  dio  testimonio  de  su  eminente  ha- 
bilidad en  diferentes  obras,  especialmente  en  el  quadro  de  san 
Joscph  de  los  carpinteros  ,  y  los  dos  colaterales  de  la  iglesia 
de  los  Agustinos  Descalzos ,  que  uno  y  otro  son  cosa  exce- 
lente. Murió  en  dicha  ciudad  por  los  años  de  mil  seiscientos 
y  sesenta  ,  y  á  loa  sesema  y  tres  de  su  edad. 


Fué  natural  de  Za- 
ragoza. 

Pasó  á  estudiar  á 
Roma. 

Folvió  d  Zarago- 
za ,  donde  hizo  varias 
obras. 


Su  muerte  año  de 
1660. 


CL 

JUAN  VANBERBAMEN ,  PINTOR. 


j 


uan  Vanderhamen  y  León  ,  pintor  de  los  averitajados  de 
su  tiempo  ,  fué  naturalde  esta  villa  de  Madrid  :  su  padre  era 
flamenco,  y  pintor,  de  quien  se  tiene  por  cierto  donde  apren- 
dió el  Arte  de  la  Pintura  ,  su  madre  era  española  ;  y  fué  tan 
notorio  el  crédito  de  Vanderhamen  en  la  facultad  de  la  Pirix 
tura ,  que  Montalvan  en  su  libro  de  Para  todos  ,  le  numera 
entre  los  excelerites  ingenios  de  Madrid ,  donde  elogiando  sus 
pinceles,  dice  :  que  en  el  dibuxo  ,  en  e]  cfilorido ,  y  eri  1q 
historiado  aventajó  á  la  naturaleza  ;  bien  que  si  lo  hubiera  di- 
cho Velazquez  ,  ú  otro  pintorde.  su  tiempo  ,  me  hiciera  mas 
fuerza ,  porque  no  dexó  de  tener  alguna  sequedad  de  la  ma- 
nera antigua  flartié;ñcá;  pero  de  buen  gusto..Diáe  también  que 
hizo  extremados  versos  castellanos  ,  con  que  probó  el  paren- 
tesco" que  tienén.la  Pintura  V  y  h  Poeáía  5  énj  esto  ine  con- 
.vence  mas.  Es  obra  de  su  mano  un  quadro  que  está  en  un 
ángulo  del  claustro  de  san  Gil  de  esta  Corte  áe.  nuestra  Seño- 
ra con  el  Niño  Jesús ,  y  san  Antonio ,  quan.do.>lQg.ró  aquel 
JTom.  III.  Ooo  cs- 


Fué  natural  de 
Madrid  ,  su  fadre 
era  flamenco. 

Fué  muy  avenía' 
jado  en  la  Pintura.' 


Elogio  que  le  hizo 
Montalvan. 


Sus  obras. 


Elogio  que 
Lo^. 


le  hiz 


•e  de  Vega. 


Su  muerte  año  de 
1660. 


474        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

estupendo  favor  ,  que  verdaderamente  está  hecho  con  extre- 
mado gusto  ,  y  muy  de  sus  primeros  años ,  pues  está  tirmádo 
del  año  de  1 628  ,  y  lo  cierto  es  que  se  anticipó  á  su  edad. 

No  son  menos  excelentes  seis  quadros  de  á  dos  varas  de 
la  vida  ,  y  pasión  de  Christo  Señor  nuestro ,  que  están  en  la 
santa  Cartuxa  del  Paular ;  y  otros  hay  en  esta  Corte  en  el 
claustro  de  la  Santísima  Trinidad  ,  entre  los  de  Eugenio  Ca- 
xés ,  sin  otros  muchos  en  diferentes  partes ,  que  son  poco  co- 
nocidos. Fué  su  habilidad  muy  universal ,  pues  no  se  reduxo 
solo  á  la  liistoria ,  sino  también  á  los  retratos ,  que  los  hizo 
excelentes  j  y  asimismo  las  frutas ,  flores ,  paises,  y  bodegon- 
cillos ,  de  que  yo  tengo  dos  de  su  mano  grandemente  hechos; 
pero  en  las  flores-  fué  tan  eminente  ,  que  por  tal  le  celebra 
Pacheco  en  su  libro  de  la  Pintura ,  fol.  4:2 1 .  Y  así  fué  muy 
digno ,  no  solo  del  referido  elogio  de  Montalvan ,  sino  de  otro 
no  menos  apreciable  del  gran  Lope  de  Vega ,  que  dice  así : 

SONETO. 

Sí  quando  coronado  de  laureles  , 

Copias  y  Vander  ,  la  Primavera  amena , 
El  lirio  azul ,  la  candida  azucena  , 
Aíurtnura  la  ignóramela  tus  pinceles : 

Sepa  la  envidia  ,  castellano  Apeles  , 
Que  en  una  tabla  ,  de  tusjlores  llena  , 
Cantó  una  vez ,  burlada  ,  filomena  , 
Y  libaron  abejas  tus  claveles. 

Pero  si  las  historias  vencedoras 

De  quanto  admira  en  únicos  pintores  y 
JSÍo  vencen  las  envidias  detractaras , 

Y  callan  tus  retratos  sus  favores  ; 

Vuelvan  por  ti ,  Vander  ,  tantas  auroras , 
Que  te  coronan  di  tus  mismas  Jior es. 

Murió  pues  nuestro  Vander  en  esta  Corte  de  edad  de  se- 
senta y  seis  años,  en  el  de  1660.  dexando  inmortalizado  su 
nombre  con  los  testimonios  de  sus  eminentes  obras :  y  fué 
Archero  del  Señor  Felipe  Quarto. 


Fué  de  "Nación  ita- 
liano,  y  discípulo  de 
Veranes ,  y  pintor  del 
Rey. 

Sus  obras  en  esta 
Corte. 


A, 


CU. 

ANGELO  NARDI,  PINTOR. 


.ngelo  Nardi,  pintor  insigne  italiano,  fué  discípulo  de 
Pablo  Veronés ,  y  vecino  de  esta  villa  de  Madrid ,  donde  vi- 
vió muchos  años ,  y  fué  Pintor  del  Señor  Felipe  Quarto.  Hi- 
zo muchas  obras  públicas ,  y  particulares ,  en  que  se  conoce  la 

es- 


Y  ESCPIÍTORES  ESPAÑOLES.      ^75. 

escuela  de  Pablo  Vefonés ,  como  lo  acredita  el;  quadto.  ád 
Ángel  Custodio  dé  sw  roano  ,  que  está  junto  al  pulpito  ca^ la 
iglesia  del  Carmen' iUalzido  de  estaCorte,  juntamenrc  con  ci 
de  encima^,  que  ás  de  Jesús ,  JVIaráa,  y  joseph.  Y  tanabaecs 
otro  muyigrande  delA|iacimiento  de  Ghristo  6üñpci!iuestro^ 
que  está  en  el  retablo  ae  la  Sala  déBfofundis  4  junto  ií.Ia'$a«» 
cristia  del  convento  de  nuestro-Padre  satj  Francisco  de  c%ti. 
Corte,  que  es  excelentísimo  quadro.  Y  otro  de  laíConcepa 
don;  purísima  en  k'  sala  de  Culpas  de  la  capilla  de.  Ja  venera- 
ble Orden.  Tercera  en  dicha  casaJYren  la»  fenformería  de  dU 
eha  ;veriei:able  Orden' Tercera ,  sobre  la  mesa  de^  cefettorio  de» 
las  viudaside  aquella  habitación  hay  oiro  cxceldríce-iquadro  de» 
la;  Visitación  devanea ilsabel.  Y  q  los  lados  dél-ictabio  de  lal 
capilla,  de  «anta  I  Teresa  en  la  iglesia  de' los  Carmelitas  Descal- 
zos hay  dos  quadros  suyos ,  el  uno  del  Arcángel  ;;san  Miguel 
y  él  otro  del  Ángel  Custodio ,  cosa  excelente,  Y  .también  son 
de  su  mano  las  pinturas  de  la  capilla  mayor  delionvento  de. 
níiestra  Señora  de  ^^rocha,  y  un  quadro  de  la;  Anunciata, 
que  está  en  la  sacristíade  la  parroquial  de  san  Justo. '  *i 

.    En  Alcalá  de  Henares  todas  las  pinturas  del' retablo  de 
la  capilla  mayor  délcobgio  de  la  Compañía  de  Jesús  son  de 
su  mano  :  como  también  lo  son  las  de  todos  los  altarbs  de-W    "^''^^ 
iglesia. dé  las  Relij^iosas  Bernardas  de  dicha  ciudad.  •.        r  ,  '. 


\\X  3\i 


Pinturas  de  An- 
gelo en  Alcalá  de  He- 


Fué:compañorade  Vicencio  Calducho  en  el  «pleyto  que 
siguió  del  Arte  de  la  Pintura,  sobre  la  exención. de  la  alcaba- 
la ;  y  así  les  debe  él  Arte  inmortal  .gratitud  por  tan  señalado 
beneficio^  Murió  nuestro  Angelo  en  esta  Corte  por  los  años 
de  mil  seiscientos  y  sesenta,  y  á  los  cincuenta  y  nueve  de  ea  i<j6o 
edad.  a 

jijoju'j  vf  ,?o!CIIL 


'Defendió  el  fleyto 
de  la  Fintura. 


Su  muerte  año  de 


E= 


ESTEVAKMARC,  PINTOR. 


-i 


ürrcnte. 

Tuvo  genio  extre- 
mado para  batallas. 


^stevan  Marc  fué  natural  de  Valencia ,  gran  pintor ,  y  dis-  Fué  natural  de  Va 
cípulo  de  Pedro  Orrente ,  en  cuya  escuela  aprovechó  mucho,  ^^«^^'^ .  /  discípulo  de 
y.  en  especial  tuvo  gran  genio  para  batallas ,  las  quales  hizo 
con  superior  excelencia.  Era  de  genio  algo  lun^co  y  atrona- 
do ;  y  para  poder  pintar  con  propiedad  algunos  instrumentos 
bélicos  en  las  batallas ,  había  recogido  gran  número  de  armas 
y  arneses ,  los  quales  tenia  colgados  en.su  obrador ,  hasta  la 
caxa  de  guerra  ,  lanzas,  alfanges,  y  dardos  :  y  poniéndose  á 
discurrir  el  lance  de  batalla  que  se  le  ofrecía  pintar,  se  enfer- 
vorizaba de  suerte  ,  que  tomaba  la  caxa ,  ó  el  clarín  ,  tocaba 
a  embestir ,  y  echando  mano  de  una  cimitarra ,  ú  otro  instru- 
mento ,  comenzaba,  á  disparar  golpes  ,  y  cuchilladas  por  todo 
el  aposento ,.  de  suerte  ,  que  las  paredes  eran  el  blanco  de  sus 
Tom.  III.  Ooo  2  iras. 


Extravagancias  de 
su  genio. 


Desbarato  que  tu- 
vo en  el  gobierno  de  su 
casa. 

Trabajos  que  jjasó 
(on  el  su  muger. 


Caso  célebre  de 
las  extravagancias 
de  Estevan. 


476        VIDAS  DE  LOS  PINTTORES,  ^ 

2rás ,  y  aun  los  trastos  no  estaban  seguros  vde  manera  que  el 
mancebo  que  le  asistía  procuraba  escapar  el  bulto  quánto  an- 
tes, no  fuera  caso  que  participase  de  la  colación  que  se  repar- 
tía ;  y  en  estando  poseído  de  este  furor ,  hacía  maravillas  en. 
j^s  batallas  y  no  siendo  menos  en  oir^. historias ,  pues  en  la 
capilla  de.  la  Comunión  de  la  parroípial  de  san  Juan,  del 
Mercado  hay  un  quadro  suyo  de  la  Cena  de  Christo  Señor 
nuestro  cosa  excelente.  •,  ,, 

'  No  fué  solo  extravagante  Estevan  Mareen  el  furor  áz 
ks  batallas ,  sino  también  desbaratada  en  el  gobierno  de  su» 
casa  ,  y  de  su  persona  ;  y  así  era  poco  aplicado  al  trabajo,  sí- 
no  es  quando  le  estimulaba  el  furor  venático,  ó  lá. fuerza  de 
la  necesidad.  Solía  pues  salir  por  la  mañana  de  su  casa  ,  y  no 
venir  hasta  muy  á  deshora  de  la  noche.  Su  muger  ,.que  no 
llevaba  muy  bien  estas  jornadas ,  recibíale  ásperamente ,  y 
á  pocos  lances  venia  á  descargar  la  tempestad  sobre  ella.  La  ' 
pobre  afligida  consultó  su  trabajo  con  su  confesor  para  ver 
qué  medio  tomaría.  El  confesor  como  prudente  je  aconsejo 
lo  que  debía ,  y  fué  ,  que  lo  llevase  por  amor  de  Dios ,  pues 
veía  imposibilitado  el  remedio  ,  y  que  no  le  recibiese  áspera- 
mente ,  sino  con  mucha  caricia  y  amor.  Ella  estudio  muy 
bien  la  lección ,  pero  le  salió  siempre  á  la  cara  ,  que  pensar 
domesticar  una  fiera  ,  es  trabajo  inútil  sobre  arriesgado  ,  y  así 
le  sucedieron  lances  graciosísimos ,  que  por  no  ser  muy  de- 
centes los  omito.  \K  \-..u 

Acaeció  pues  un  día  ,  que  habiendo  salido  de  casa  muy 

de  mañana  ,  sin  dexar  providencia  alguna  para  comer ,  no  vi- 

^no  hasta  la  una  de  la  noche  ,  y  solo  traxo  unos  peces  que  ce- 


nar ,  V  mandó 


que 


se  los  friesen  luego.  La 


muger  dixo  que 


no  había  aceyte  :  Dixole  á  Juan  Conchillos ,  que  entonces  era 
su  discípulo ,  que  fuese  por  él.  Conchillos  dixo  :  Señor  á  don- 
de tengo  de  ir  por  el  aceyte  ,  sí  están  ya  todas  las  tiendas  cer- 
radas ?  Pues  dame  el  aceyte  de  linaza ,  le  dixo  ,  que  por  Dios 
que  se  han  de  freír  con  él :  hízose  así ,  y  después  de  fritos  los 
peces,  comenzaron  á  comer,  y  apenas  los  gustaron,  quando 
cada  uno  pensó  echar  las  entrañas  ,  porque  el  aceyte  de  lina- 
za gustado  0%  infame  ,  y  hervido  es  una  peste.  Estevan  que 
vio  tal  pistrage  ,  cogió  la  cazuela  con  peces  y  todo  ,  y  tiróla 
por  la  ventana.  Conchíllos ,  que  ya  le  conocía  el  humor ,  to- 
mó el  foguer ,  que  así  llaman  en  Valencia  los  alnafes ,  ó  bra- 
serillos  de  barro ,  y  lo  arrojó  también  por  la  ventana  :  díóle 
tanto  gusto  esta  acción  á  su  maestro  ,  que  le  abrazó  ,  y  levan-» 
tó  tan  alto  ,  diciendo  :  A  visarro  ,  J^er  Deu,  que  tas  fortatl 
Pero  el  Conchíllos  no  las  tuvo  todas  consigo ,  porque  temió  no 
le  arrojase  á  él  por  la  ventana  tras  la  cazuela ,  y  el  foguer.  Des- 
pués de  todo  esto  dixo  la  muger  :  Y ^ue  tenitn  di  so^ar  ?  qice 

.     inen- 


•     Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      477-. 

tneñchíu  vanes  frechidcs  per  Dett:  que  mes  j-opar  ,  que  esta, 
/esta  :  dixo  ,  y  se  metió  en  la  cama.  Todo  lo  qual  supe  yo 
del  mismo  Conchillos ,  que  quando  le  traté  era  ya  hombre  de 
sesenta  años ,  de  muy  buena  razón  ,  y  de  mucha  verdad. 

.  Coa  esta  extravagancia  vivió  nuestro  Este  van  Marc ,  pe- 
ro 16  cierto  es ,  que  especialmente  en  las  batallas  hizo  cosas 
estupendas,  y  dignas  de  eterna  memoria ,  de  que  hay  riiuy 
repetidos  exemplares ,,  que  yo  he  visto  en  dicha  ciudad  en  po- 
der de  algunos  aficionados.  Murió  en  ella  por  los  años  d&inil 
seiscientos  y  sesenta ,  siendo  ya  de  crecida  edad.  rriiA 

.b.  .  ..  o.  ii;j  ^¿  eoi  i  1 

CIV. 

JUAN  DE  LA  CORTE  ,  PINTOR. 

J:    '-•     '  a  "s  .    a 

uan  de  la  Corte, .natural ,  y  vecino  de  esta  Villa  de  Ma- 
drid, fué  muy  buen  pmtor  de  países,  batallas,  y  perspectivas^ 
como  lo  demuestran  sus  muchas  obras,  que  están  repartidas 
por  diferentes  casas ,  y  palacios  dentro  y  fuera  de  esta  Cortej 
y  especialmente  en  el  Retiro  en  el  saloncete.  Fué  pintor  del 
Rey ,  aunque  no  el  de  mas  lucida  habilidad  ;  pero  en  lo  que 
mas  se  aventajó  fué  en  historietas  pequeñas  ,  ya  de  Fábulas, 
ó  ya  de  la  Sagrada  Escritura  ,  con  algún  trozo  de  perspecti- 
va ,  ó  pais.  Murió  por  el  año  de  mü  seiscientos  y  sesenta ,  y. 
á  los  sesenta  y  tres  de  su  edad. 

cv. 

DON  JUAN  BAUTISTA  CRESCENCIO, 

Pinfor  y  Arquitecto. 


n 


'on  Juan  Bautista  Crescencio  ,  hermano  del  Señor  Car- 
denal Crescencio  ,  fué  excelente  pintor  y  arquitecto  ,  de  cuya 
mano  hay  en  palacio  un  lienzo  de  frutas  y  flores ,  que  dan 
testimonio  de  su  excelente  ingenio  ,  y  habilidad  en  este  arte; 
como  también  en  el  de  la  arquitectura  lo  manifestó  en  la  mar 
jravi llosa  traza  que  dio  para  el  panteón  de  san  Lorenzo  del 
Escorial ,  cuya  descripción  pedia  mas  dilatado  campo  j  y  don- 
de á  16.  y  á  17.  del  mes  de  Marzo  del  año  pasado  de  1654. 
con  vigilia  ,  misa  ,  y  sermón  ,  trasladó  el  Rey  nuestro  Señor 
Don  Felipe  Quarto  los  Imperiales  cuerpos  del  Augustísimo 
Señor  Emperador  Carlos  Quinto ,  y  su  religiosísirpa  consor- 
te la  Serenísima  Emperatriz  Doña  Isabel ;  y  el  del  muy  pru- 
dente Rey  Don  Felipe  Segundo,  y  su  consorte  la  Señora 
Reyna  Doña  Ana ;  y  los  del  Señor  Rey  Don  Felipe  Terce- 
ro, y  su  esclarecida  consorte  Doña  Margarita  de  Austria;  y 

el 


aJ  fcVir. 


Su  muerte  año  de 
1660.    .,,,,,  ^ 


Fué  natural  de 
Madrid. 
Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
i66ü. 


Fué  hermano  del 
Cardinal  Crescencio, 
y  gran  Pintor  y  Ar- 
quitecto. 


Hizo  la  traza  del 
Panteón  del  Escorial'. 

Translación  de  los 
Reales  cuerdos  á  el 
Panteón. 


47^        VIDAS  DE  LOS  PINTOJRES, 

el  Real  cuerpo  de  la  Reyna  nuestra  Séñota'Doña  Isabel  de 
Borbon  ,  primera  esposa  del  Señor  Felipe  Quarto;  quiea  ha- 
llándose tan  bien  servido  del  dicho  don  JuanBautista  Cres- 
Mercedesqueiehi-    cencío,  le  honro  con  el  Hábito  del  sagrado  Orden^.y  Cabar 

zo  el  Rey  d  dotí  Juan    Hería  de  Santiago  ,  y  con  el  rítalo  de  Marques  de  la  .Xorre; 

Bautista  Crescendo,  y  le  hizo  Otras  muchas  mercedes  en  premio  ¡de  lo  que  trabajo 
en  la  superititendencia  de  las  obras  Reales  de  alcázares  ,  y 
palacios  -,  ademas  de  lo  que  se  merecía  por  la  recomendación 
de  su  gran  sangre ,  y  eminente  ingenio  en  todas  las  .buenas 
Artes.  Murió. en  esta  villa  de  Madrid  añp  de  mil  seiscientos  y 
sesenta ,  y  á  los  sesenta  y  cinco  de  su  edad. 


..? 


Su  muerte  año  iit 
1660. 


0',1._ 


')\-i\ 


Fué  natural  de  Se- 
tilla. 


jñnso  de  los  ape- 
llidos introducido  en 
Andalucía: 

Fué  oriundo  de 
Portugal. 

Descendencia  de 
Velazi^uez. 


Crianza  de  Felaz- 
qtiez. 


CVI. 

DON  DIEGO  VELAZQUEZ  DE   STLVyi, 

Cdbalkro  de  la  Orden  de  Santiago ,  de -la  Cámara  de  siu 
Aíagestad ,  &c.  En  qite  se  incluye  la  "venida  de  Baibsn$> 
t[\  d  España,  la  di  Miguel  Colona  , y  Agustin  2A.i-<r^..yjy 
teli  y  y'  Jus  obras  í  jy  también  .  ía  venidaiilib  loq 
l'J  de  J^oreli.        j  íis  s-^i  .  jq¿t;  ^{ 

§.1.  -  ■ '   '   ' 

NACIMIENTO  ,  PADRES  ,  PATRIA  Y  EDUCA- 

cion  de  Velazquez  en  el  Arte  de-  la  Pintura.  jí>í  ¿oí  a 


De 


'on  Diego  Velazquez  de  Silva  nació  el  año  de  1 594.  en 
la  ínclita  ciudad  de  Sevilla ,  entre  quantas  ilustra  el  sol  cele- 
bérrima; sus  padres  fueron  Juan  Rodríguez  de  Silva  ,  y  ■do- 
ña Gerónima  Velazquez  :  en  ambos  concurrieron  prendas  de 
virtud ,  calidad ,  y  nobleza  ,  y  ambos  fueron  naturales  de  Se- 
'  villa  :  usó  mas  del  apellido  de  la  madre  ,  abuso  introducido 
en  algunas  partes  del  Andalucía ,  y  que  ocasiona  grandes  tro- 
f>iezos  en  casos  de  pruebas :  sus  abuelos  paternos  fueron  del 
reyno  de  Portugal ,  de  la  nobilísima  familia  de  los  Silvas ,  á 
quien  dio  este  renombre  Silvio  Postximo  hijo  de  Eneas  Sil- 
vio ,  de  los  Reyes  de  Alvalonga  de  quien  proceden  por  tra- 
dición inmemorial.  Sus  mayores  sirvieron  á  los  Reyes  de 
aquel  reyno ,  y  experimentaron  el  imperio  de  los  hados  :  as- 
cendieron á  dignidades  grandes  j  fulminó  la  suerte  sus  iras; 
alteró  su  estado  ,  descendiendo  desde  su  eminencia  á  padecer 
infortunios ;  no  les  dexaron  otros  mayorazgos  mas  que  sus 
servicios  ,  y  valor,  teniendo  siempre  por  norte  los  méritos  de 
sus  progenitores. 

Tiene  la  nobleza  principio  de  la  virtud  de  alguno  de 
nuestros  mayores  ,  pero  la  generosidad  se  deriva  de  no  dege- 
'-  ne- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      479 

nerar  de  aquella  primera  naturaleza.  Velazquez  desde  los  pri- 
meros arios  dio  indicios  de  su  buen  natural ,  y  de  la  buena 
sangre  que  estaba  latiendo  en  sus  vcna^,  aunque  en  modera- 
da fortuna;  sus  padres  le  criaron,  bien  que  sin  ornato  y  gran- 
deza ,  con  la  leche  del  temor  de  Dios ;  aplicóse  á  el  estudio 
de  las  buenas  letras ,  excediendo  en  la  noticia  de  las  lenguas, 
y  en  la  tílosofía  á  muchos  de  su  tiempo.  Dio  muestras  de 
particular  inclinación  á  pintar ;  y  aunque  descubrió  ingenio, 
prontitud  ,  y  docilidad  para  qualquicra  científe  ,  para  esta  la 
tenia  mayor ;  de  suerte ,  que  los  cartapacios  de  los  estudios  le 
servian  á  veces  de  borradores  para  sus  ideas.  Su  viveza  impri- 
mió en  los  pechos  de  sus  padres  opinión  muy  alta  de  su  in- 
genio ,  que  después  con  el  transcurso  de  los  años  desempeñó 
tan  aventajadamente.  Dexaronle  seguir  su  inclinación ,  sin  que 
se  adelantase  en  otros  estudios ,  porque  á  estos  le  hallaban  ya 
dedicado  con  propensión  natural,  ó  fuerza  de  su  destino.  En- 
tregáronle á  la  disciplina  de  Francisco  de  Herrera,  i  quien  en 
Andalucía  llaman  Herrera  el  Viejo ,  hombre  rígido ,  y  de  poca 
piedad  ,  mas  en  la  Pintura  y  otras  Artes  de  consumado  gusto. 

A  poco  tiempo  dexó  esta  escuela ,  y  siguió  la  de  Fran- 
cisco Pacheco  ,  persona  de  singular  virtud  ,  y  de  mucha  eru- 
dición ,  é  inteligencia  en  la  Pintura ,  de  la  qual  escribió  varios 
libros ,  y  compuso  muy  elegantes  poesías ,  siendo  celebrado 
de  todos  los  escritores  de  su  tiempo. 

Era  la  casa  de  Pacheco  cárcel  dorada  del  Arte,  academia, 
y  escuela  de  los  mayores  ingenios  de  Sevilla.  Y  así  Diego 
Velazquez  vívia  gustoso  en  el  continuo  exercicio  del  dibuxo, 
primer  elemento  de  la  Pintura ,  y  puerta  principal  del  Arte. 
Así  nos  lo  dice  el  mismo  Pacheco  '  con  la  sencillez  ,  y  lla-( 
neza  que  acostumbra  ,  y  con  la  verdad  de  maestro.  Co?i  esta 
doctrina  ,  dice  ,  se  crió  mi  yerno  Diego  Velazquez  de  Silva, 
siendo  muchacho ,  el  qual ^  tenia  cohechado  un  aldeanillo, 
que  le  servia  de  modelo  en  diversas  acciones  y  posturas;  ya 
llorando  ^  ya  riendo  ,  sin  perdonar  dificultad  alguna.  Y  hizo 
por  él  muchas  de  carbón  ,  y  realce  en  papel  azul ,  y  de  otros 
muchos  naturales  ,  con  que  grangeó  la  certeza  en  el  retra^ 
tar.  Inclinóse  á  pintar  con  singularísimo  capricho  ,  y  notable 
genio  ,  animales ,  aves ,  pescaderías ,  y  bodegones  con  la  per- 
fecta imitación  del  natural ,  con  bellos  países ,  y  figuras  :  di- 
ferencias de  comida  ,  y  bebida  ;  frutas ,  y  alhajas  pobres ,  y 
humildes  ,  con  tanta  valentía  ,  dibuxo  ,  y  colorido ,  que  pa- 
recían naturales ,  alzándose  con  esta  parte  ,  sin  dexar  lugar  á 
otro ,  con  que  grangeó  grande  fama  ,  y  digna  estimación  en 
sus  obras ,  de  las  quales  no  se  nos  debe  pasar  en  silencio 

la 
I    Pacheco  Arte  de  la  Pintura  ,  cap.  8. 


Estudios  de  Velaz- 
quez en  las  buenas  le- 
tras ,  y  fdosojia. 


Principios  de  Ve- 
lazquez en  la  Pintura 
en  casa  de  Herrera 
el  viejo. 

Pasa  Velazquez  á 
la  escuela  de  Pacheco. 


Escuela  de  Pache- 


co. 


Primeros  estudios 
de  Velazquez. 


48o'  VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Pintura  céklre  dd  1a  pintura  que  llaman  del  aguador :  el  qual  es  un  viejo  muy  mal 
aguador  de  Viíaz-  vestido ,  y  con  un  sayo  vil ,  y  roto  ,  que  se  le  descubría  el 
(¡uez.  pecho  ,  y  vientre  congas  costras.,  y  callos  duros,  y  fuertes,  y 

junto  á  sí  tiene  un  muchacho  á  quien  da  de  beber,  i  esta  ha 
sido  tan  Celebrada  ,  que  se  ha  conservado  hasta  estos  tiempos 
en  el  palacio  del  Buen-Retiro. 
Otras  pinturas  de  Otra  pintura  hizo  de  dos  pobres  comiendo  en  una  hu- 

liostcrias  de  Vdaz-     milde  mesilla  ,  en  que  hay  diferentes  vasos  de  barro  ,  naran- 
qtiez.  jas  ,  pan  ,  y  otífs  cosas  ,  todo  observado  con  diligencia  estra- 

ña.  Semejante  á  esta  es  otra  de  un  muchacho  mal  vestido, 
con  una  monterilla  en  la  cabeza  ,  contando  dineros  sobre  una 
mesa  ,  y  con  la  siniestra  mano  haciendo  la  cuenta  con  los  de- 
dos con  particular  cuidado ;  y  con  él  está  un  perro  detras, 
atisvando  unos  dentones ,  y  otros  pescados ,  como  sardinas, 
que  están  sobre  la  mesa ;  también  hay  en  ella  una  lechuga  ro- 
mana ,  que  en  Madrid  llaman  cogollos ,  y  un  caldero  boca 
abaxo'i  al  lado  izquierdo  está  un  vasar  con  dos  tablas  j  en  ¡a 
primera  están  unos  arencones  ,  y  una  hogaza  de  pan  de  Se- 
villa sobre  un  paño  blanco  ;  en  la  segunda  están  dos  platos 
de  barro  blanco,  y  una  alcuzilla  de  barro  con  vidriado  verde; 
y  en  esta  pintura  puso  su  nombre  ,  aunque  ya  esta'  muy  con- 
Otra  pintura  de  sumido  ,  y  borrado  con  el  tiempo.  Igual  á  esta  es  otra ,  don- 
bodcponcillo.  de  se  ve  un  tablero  ,  que  sirve  de  mesa ,  con  un  alnafe  ,  y  en- 

cima una  olla  hirviendo,  y  tapada^on  una  escudilla,  que 
se  ve  la  lumbre  ,  las  llamas ,  y  centellas  vivamente  ,  un  pero- 
lillo  estañado  ,  una  alcarraza  ,  unos  platos ,  y  escudillas  ,  un 
jarro  vidriado  ,  un  almirez  con  su  mano  ,  y  ufia  cabeza  de 
ajos  junto  á  él ,  y  en  el  muro  se  divisa  colgada  de  una  escar- 
pia una  esportilla  con  un  trapo ,  y  otras  baratijas ,  y  por  guar- 
da de  ésto  un  muchacho  con  una  jarra  en  la  mano ,  y  en  la 
cabeza  una  escofieta  ,  con  que  representa  con  su  villanísimo 
trage  un  sugeto  muy  ridículo,  y^ gracioso. 

A  esto  tono  eran  todas  las  cosas  que  hacia  en  aquel  tiem- 
po nuestro  \'^clazqucz  ,  por  diferenciarse  de  todos  ,  y  seguir 
nuevo  rumbo  :  conociendo  que  le  habían  cogido  el  barloven- 
to el  Ticiano  ,  Alberto  ,  Rafael ,  y  otros  ,  y  que  estaba  mas 
viva  la  fama,  quando  muertos  ellos ,  valióse  de'su  caprichosa 
inventiva  ,  dando  en  pintar  cosas  rústicas  á  lo  valentón  ,  con 
luces,  y  colores  estrañas.  Objetáronle  algunos  el  no  pintar  con 
suavidad  ,  y  hermosura  asuntos  de  mas  seriedad  ,  en  que  po- 
día emular  á  Rafael  de  Urbino ,  y  satisfizo  'galantemente  di- 
ResDuestaimreiio-  '^í'^^do  :  Qz/f  mas  q^iieria ,:s(r  primero  en  aqiidla  grosería^ 
sa  de  Veluz.c¡uez  d    í?""^  segundo  en  la  delicadeza. 

uíia  ohjeiion.  Celebrados  han  sido  los  que  en  esta  especie  de  pintura 

han  salido  eminentes ,  y  de  consumado  gusto.  No  solo  nuestro 
Velazquez  siguió  dictamen  tan  baxo  :  muchos  ha  habido ,  lle- 
va- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      481 

-vados  de  esta  afición  ,  y  genio  particular  de  v.}  idea  ;  pues  Pí-        Pireico,  pintor  de 
reico  ,  célebre  pintor  de  la  antigüedad ,  dice  Plinio  '  ,  que  si-    ^"^'J"»--*^  '^^  ^^  ^¡^^i- 
guiendo  cosas  humildes ,  alcanzó  suma  gloria  ,  y  grande  esti^    '^"'  '^  ' 
macion  en  sus  obras  :  por  lo  qual  le  dieron  por  sobrenombre 
Riparografos ,  dicción  griega  ,  que  quiere  decir  pintor  de 
cosas  baxas  y  groseras. 

Con  estos  principios ,  y  los  retratos ,  que  los  hacia  exce- 
lentes, no  contentándose  solo  con  que  fuesen  parecidos  en  ex^ 
tremo,  sino  expresar  el  ayre,  y  movimiento  del  sugcro,  que 
tanta  era  su  eminencia  ,  halló  la  verdadera  imitación  del  natu- 
ral ,  alentando  los  ánimos  de  muchos  á  seguirle  con  su  pode- 
roso exemplo ,  como  refiere  Pacheco  2 ,  por  haberle  sucedido 
á  él ,  pintando  cosas  de  esta  especie  á  su  imitación. 

Compitió  Velazquez  con  Carabagio  en  la  valentía  del 
pintar ,  y  fué  igual  con  Pacheco  en  lo  especulativo,  A  aquel 
estimó  por  lo  esquisito  ,  y  por  la  agudeza  de  su  ingenio ,  y  á 
este  eligió  por  maestro  ,  por  el  conocimiento  de  sus  estudios, 
que  le  constituían  digno  de  su  elección.  Traian  de  Italia  á 
Sevilla  algunas  pinturas ,  las  quales  daban  grande  aliento  i 
Velazquez  a  intentar  no  menores  empresas  con  su  ingenio. 
Eran  de  aquellos  artífices  que  en  aquella  edad  florecían ;  un  . 
Pomerancio ,  Caballero  Ballioni ,  el  Lanfranco ,  Ribera ,  Gui- 
do ,  y  otros.  Las  que  causaban  a  su  vista  mayor  armonía  Luis  Tristan  muy 
eran  las  de  Luis  Trisun,  discípulo  de  Dominico  Greco,  pin-  celebrado  ,  y  seguido 
tor  de  Toledo  ,  por  tener  rumbo  semejante  á  su  humor ,  por  ^  elazqiuz. 
lo  estraño  del  pensar  ,  y  viveza  de  los  conceptos  ;  y  por  esta 
causa  se  declaró  imitador  suyo  ,  y  dexó  de  seguir  la  manera 
de  su  maestro ,  habiendo  conocido  muy  desde  el  principio  no 
convenirle  modo  de  pintar  tan  tibio ,  aunque  lleno  de  erudi- 
ción ,  y  dibuxo  ,  por  ser  contrario  á  su  natural  altivo  ,  y  afi- 
cionado á  grandeza.  Dieronle  el  nombre  de  segundo  Caraba- 
gio ,  por  contrahacer  en  sus  obras  el  natural  felizmente ,  y 
con  tanta  propiedad ,  teniéndole  delante  para  todo ,  y  en  to- 
do tiempo.  En  los  retratos  imitó  á  Dominico  Greco ,  porque 
sus  cabezas  en  su  estimación  nunca  podian  ser  bastantemente 
celebradas ;  y  á  la  verdad  tenia  razón  en  todo  aquello  que  no 
participó  de  la  estravagancia  en  que  deliró  á  lo  último  ,  por- 
que del  Griego  podemos  decir  ,  que  lo  que  hizo  bim  ,  ningn-  Definición  de  las 
no  lo  hizo  mejor  ',  y  lo  que  hizo  mal ,  líinguno  lo  hizo  peor,  obras  de  Griego. 
"V  últimamente  lucio  el  Arte  Velazquez  con  la  energía  de  los 
Griegos ,  con  la  diligencia  de  los  Romanos ,  y  con  la  ternu- 
ra de  los  Venecianos  ,  y  Españoles ,  en  cuyas  obras  se  trans- 
formó de  suerte  ,  que  si  faltara  el  número  inmenso  de  ellas, 
se  pudieran  conocer  en  el  breve  mapa  de  las  suyas. 

Tom.  III.  Ppp  Exer- 

I    Piin.  nat.  hist.  Jib.  3J.  c.  lo.  s    Pach.  lib.  3,  de  la  Pint.  c.  %, 


Estudio  de  Velaz- 
qttez.  en  los  libros  de 
la  Pintura. 


T'^dazq^uez  incan- 
sable en  el  estudio  de 
la  Pintura. 


Casamiento  de  Ve- 
lazquez. 


482         VIDAS  DE  LOS  PINTORES;f 

Excrcitabáse  en  la  lección  de  varios  autores,  que  han  es- 
crito de  la  Pintura  elegantes  preceptos  :  inquiría  ea  Alberto 
Durero  la. simetría  del  cuerpo  humano  ;  en  Andrés  Bexalio 
la  anatomía  ;  en  Juan  Bautista  Porta  la  íisionomia ;  la  pers- 
pectiva en  Daniel  Bárbaro  j  la  geometría  en  Euclides ;  la 
aritmética  en  Moya  ;  la  arquitectura  en  Vitruvio,  y  el  Víno- 
la y  otros  autores,  en  quienes  y  con  solicitud  de  abeja,  escogía 
ingeniosamente  para  su  uso  ,  y  para  provecho  de  k'  posteri- 
dad ,  lo  mas  conveniente  y  perfecto.  La  nobleza  de  la  Pintu- 
ra examinaba  en  Romano  Alberti ,  escrita  á  instancias  de  la 
Academia  Romana ,  y  venerable  Hermandad  del  glorioso 
Evangelista  san  Lucas  :  con  la  idea  que  escríbid  Federico  Zú- 
caro  de  los  pintores  ilustraba  la  suya ,  y  la  adornaba  con  los 
preceptos  de  Juan  Bautista  Armenini.  Y  á  executarlos  con 
presteza  y  brevedad  aprendía  en  Micael  Angelo  Viondo.  El 
Vasarí  le  animaba  con  las  vidas  de  los  pintores  ilustres  ;  y  el 
Riposo  de  Rafael  Borghíni  le  constituía  erudito  pintor.  Ador- 
nóse también  con  la  noticia  de  Sagradas,  y  Humanas  Letras, 
y  otras  cosas  importantes,  para  fecundar  la  mente  con  todo  li- 
nage  de  erudición ,  y  noticia  universal  de  las  Artes.  Asi  lo  acón- 
.  seja  León  Baustista  Alberti  por  estas  palabras :  yV/J  ben  vorrei^ 
che/  Pittore  fosse  dotto ,  quanto  possibil  fos se  ,  in  ttite  /* 
Arte  Liberali;  md  sopra  tuto  gli  desidero  che  sin  perito 
ne  la  Geometría.  Era  también  familiar ,  y  amigo  de  los  poe- 
tas ,  y  de  los  oradores  ,  porque  de  semejantes  ingenios  recibía 
ornamento  grande  para  sus  composiciones. 

Y  finalmente  era  Velazquez  tan  estudioso  ,  como  reque- 
ría la  dificultad  de  esta  Arte  ,  perseverando  en  ella  sin  aten- 
der á  mas  que  la  gloría  y  alabanza  que  con  la  sabiduría  se  ad- 
quiere ,  fiando  en  el  tiempo,  y  el  trabajo,  que  nunca  dexa- 
ron  de  dar  honroso  premio  al  que  le  busca.  Cinco  años  tuvo 
de  educación ,  y  en  ellos  adelantó  las  obras  i  su  edad.  Tomó 
estado  ,  escogiendo  para  su  gusto  y  honor  á  Doña  Juana  Pa- 
checo ,  hija  de  Francisco  Pacheco  ,  Familiar  del  Santo  Ofi* 
cío  del  número  de  Sevilla  ,  y  de  familia  muy  calificada.  Ex- 
cedió Velazquez  á  su  suegro  y  maestro  en  el  Arte ,  sin  que  le 
causase  emulación  ni  envidia;  antes  lo  regulaba ,  y  con  razón, 
por  gloria  propia  :  así  lo  confiesa  él  mismo  ,  donde  también 
se  lamenta  de  alguno  que  quería  atribuirse  á  sí  la  honra  de 
haber  sido  el  preceptor ,  quitándole  la  corona  de  sus  postre- 
ros años ,  pues  pasaban  quando  lo  escribió  ,  de  setenta ;  y  ha- 
biendo hecho  un  elogio  de  Rómulo  Cincinnato ,  y  entre  Otros, 
de  Pedro  Pablo  Rubens,  dice  '  :  Diego  Velazquez  de  Sil- 
va ,  mi  yerno  j  ocupa  con  razón  el  tercer  lugar ,  d  quien  deS' 

^iies 
I     Pacheco  lib.  i.  de  la  Pintura  capr9. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       483 

füts  de  cinco  años  de  educación  y  ensena  vza  ,  en  sé  con  mi 
hija,  movido  de  su  virtud  ^  limpieza,  y  buenas  partes ,  y  de 
Í4i  esperanzas  de  su  natural , y  grande  ingenio-, y  porque 
es  mayor  la  honra  de  maestro  ,  que  la  de  suegro  ,  ha  sido 
justo  estorbar  el  atrevimiento  de  alguno  que  se  quiere  atri- 
huir  esta  gloria ,  quitándome  la  corona  de  mis  postreros 
años.  No  tengo  por  mengua  aventajarse  el  discípulo  al 
maestro ,  habiendo  dicho  la  verdad ,  que  es  mayor.  No  per- 
dió Leonardo  de  Vinci  en  tener  d  Rafael  por  discípulo  ;  ni 
Jorge  de  Castelfranco  d  Ticiano  ;  ni  Platón  d  ÁristúteleSy 
pues  no  le  quitó  el  renombre  de  divino.  Esto  se  escribe ,  no 
tanto  por  alabar  el  sugeto  presente  ;  que  tendrá  otro  lugar  y 
qtianto  por  Ja  grandeza  del  arte  de  la  Pintura  \y  mucho 
mas  por  reconocimiento  ,y  reverencia  d  la  Católica  Jvla ges- 
tad de  nuestro  Gran  Aíonarca  Felipe  Quarto  ,  d  qjiien  el 
cielo  guarde  infinitos  años  ,  pues  de  su  liberal  mano  ha  re- 
cibido ,y  recibe  tantos  honores. 

S.  II. 

DEL  PRIMERO  Y  SEGUNDO  VI AGE 

que  hizo  Velazquez  d  Madrid. 

JLin*  estos  exercidos  divertía  Velazquez  los  años  de  su  ju- 
ventud ,  mas  no  se  olvidó  la  fortuna  de  sus  méritos ,  pues 
revolviéndose  el  Universo,  fué  preciso  que  también  alterase  su 
sosiego.  Nadie  está  tan  olvidado ,  que  algún  dia  no  se  acuer- 
de de  él  la  fortuna  ,  ó  para  derribarle  de  su  felicidad  ,  d  para 
levantar  su  dicha  á  nuevas  prosperidades.  -^  Quien  murió  en 
el  mismo  estado  en  que  abrió  los  ojos  ,  para  reconocerse  frá- 
gil porción  de  su  primera  madre  la  tierra  ?  Puso  suspensión  i 
sus  estudios,  y  quiso  en  la  Corte  hacer  demostración  del  va- 
lor de  su  ingenio  ,  y  adelantarse  en  el  Arte  ,  viendo  las  pin- 
turas admirables  de  palacio,  y  otros  Sitios  Reales,  templos, 
y  casas  de  Sefiores,  junto  con  las  del  Real  Monasterio  de  san 
Lorenzo  el  Real,  octava  de  las  maravillas  del  mundo,  y  pri- 
mera en  dignidad  :  obra  digna  del  gran  Monarca ,  y  segundo 
Salomón  Felipe  Segundo  ,  Rey  de  las  Espartas. 

Partió  al  hn  Velazquez  de  Sevilla  acompañado  solo  de 
un  criado,  dispuso  su  camino  para  Madrid ,  Corte  de  los  Re- 
yes de  España ,  y  noble  teatro  de  los  mayores  ingenios  del 
orbe.  Llegó  á  ella  por  el  mes  de  Abril  del  año  de  mil  seis- 
cientos y  veinte  y  dos,  aquí  se  declaró  la  felicidad  por  su  par- 
te :  visitáronle  muchos  nobles ,  unos  movidos  de  la  amistad, 
otros  de  las  noticias  que  tenían  de  su  habilidad  ,  y  grande  in- 
genio :  fué  muy  agasajado  de  los  dos  hermanos  Don  Luis ,  y 
Tom.  III.  Ppp  2  Don 


Ingenuidad ,  )^  mo- 
destia de  Paclieco. 


San  Lorenzo  del 
Escorial  octava  ma- 
ravilla. 


Viage  primero  que 
hizo  f-'ílazqueza  Ala- 
drid. 


Fué  muy  bien  re- 
cibido Velazquez  en 
Madrid. 


d  Sevilla. 


Tlihió  Kehzquez 
d  Madrid ,  llamado 
del  Señor  Conde  i)«- 
auí  de  Olivares. 


Primer  retrato  que 
hizo  l^elazquez  del 
Señor  Feli^H  Quarto. 


JDescripcion  del  re- 
trato del  Kty ,  que  lii- 
ZO  Velazquez. 

Retrato  que  hizo 
JU'lazquez  del  Pnnci- 
pe  de  irales. 


484        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Don  Melchor  de  ÍMcazar ,  florido  ingeaip; sevillano,. ^u€ 
murió  en  la  Corte  de  37.  años,  el  de  1 6 s 5 ...llorado  de, las 
Musas  con  debidos  lamentos ,  por  faltarles  en  el  uno,  d.^  §us 
íiiayores  laureles.  Mostrósele  particularmente  afecto  Don  Juan 
de  Fonscca  y  Figueroa,  Sumiller  de  Cortitiade  su  Magestad, 
Maestre  Escuela  ,  y  Canónigo  de  Sevilla  ,  Varón  clarj.simo, 
que  con  la  agudeza  de  su  ingenio,  y  mucha  erudición  ,nQ 
desdeñaba  el  exercicio  noble  de  la  Pintura  ,  y  muy  aficiona- 
do á  la  de  Velazquez.  Hizo  este  á  instancia  de  Francisco  Pa^ 
checo  su  suegro  ,  un  retrato  del  insigne  ,.y^  admirable  Poeta 
don  Luis  de  Gongora  y  Argote,  Racionero  de  la  santa  Igle^ 
sia  de  Córdoba  ,  y  Capellán  de  honor  de  su  Magestad  ,  que 
fué  muy  celebrado  de  todos  los  cortesanos  ,  aunque  de  aque- 
lla manera  suya  ,  que  degenera  de  la  última.  Y  no  habiendo 
tenido  por  entonces  ocasión  de  retratar  i  Jos  Reyes  ,  aunque 
lo  procuró  ,  se  volvió  á  su  patria. 

El  año  de  1623.  fué  llamado  del  mesmo  Don  Juan  de 
Fonseca,  librándole  una  ayuda  de  costa  de  50.  ducados  por 
orden  de  don  Gaspar  de  Guzman  ,  Conde  de  Olivares ,  y 
Duque  de  san  Lucar,  gran  Canciller  ,  Camarero  mayor ,  y 
valido  del  Señor  Felipe  Quarto :  hospedóse  en  su  casa  ,  don- 
de fué  bien  regalado  ,  y  servido ;  hizo  su  retrato  ,  llevólo  á 
palacio  aquella  noche  un  hijo  del  Conde  de  Peñaranda  ,  Ca- 
marero del  Serenísimo  Señor  Cardenal ,  y  en  una  hora  lo  vie- 
ron todos  los  Grandes  ,  y  los  Señores  Infantes  Don  Carlos, 
y  Cardenal  Don  Fernando ,  y  el  Rey ,  que  fué  la  mayor  ca- 
lificación que  tuvo.  Ordenóse  que  retratase  al  Señor  Infante; 
pero  pareció  mas  conveniente  hacer  el  de  su  Magestad  pri- 
mero ,  aunque  no  pudo  ser  tan  presto ,  por  grandes  ocupacio- 
nes; en  efecto  se  hizo  en  30.  de  Agosto  de  1623.  años  i 
gusto  de  su  Magestad ,  y  de  los  Señores  Infantes ,  y  del  Con- 
de Duque ,  que  afirmó  no  haber  retratado  al  Rey  ninguno 
hasta  entonces ,  habiéndolo  emprehcndido  Vicencio  Cardu- 
chi.,  y  Bartolomé  su  hermano.  Angelo  Nardi,  Eugenio  Ca- 
xés ,  y  Joseph  Leonardo  ,  y  lo  mismo  sintieron  todos  los  Se- 
ñores que  lo  vieron  ,  como  don  Juan  Hurtado  de  Mendoza 
Duque  del  Infantado  Mayordomo  mayor  ,  el  Almirante  de 
Castilla ,  y  el  Duque  de  Uceda  ,  el  Conde  de  Saldaña ,  el 
Marques  de  Castel- Rodrigo,  el  Marques  del  Carpió,  y  otros 
Señores.  Estaba  su  Magestad  en  el  retrato  armado ,  y  sobre 
un  caballo  hermoso ,  todo  hecho  con  el  estudio  y  cuidado 
que  requeria  tan  grande  asunto,  en  quadro  grande,  de  la  pro- 
porción del  natural ,  y  por  él  imitado  hasta  el  pais.  Hizo  tam- 
bién de  camino  un  bosquexo  del  Serenísimo  Señor  Don  Car- 
Ios  ,  Príncipe  de  Gales ,  Jurado  Rey  de  Escocia  ,  hijo  único, 
y  heredero  de  los  reynos ,  y  dominios  de  Jacobo ,  Rey  de  la 

Gran 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       485 

Gran  Bretaña ,  Escocia  \  y  Irlanda  ,  que  á  la  sa¿on'  estaba  en 
la  Corte ,  y  aposentado  en  palacio-,  dióle  cien  escudos  á  Die- 
go Velazquez  ,  honrándole  con  singulares  muestran  de  amor, 
por  ser  este  Príncipe  aficionadísimo  á  la  Pintura^  Escribió  la 
entrada  de  este  Príncif>e  en  Madrid  Gil  González  Dávila,  Co- 
ronista  de  su  Magestad ,  que  fué  Viernes  á  1 7.  de  Marzo  del 
añodei6ó3i.    ?>  on>;.b  7  /■  ;J 

Alentóle  desde  luego  el  Señor  Conde-Duque  de  Oliva^ 
res  á  h  honra  de  la  patria ,  y  prometióle  que  él  solo  había  de 
retratar  á  su  Magestad  ,  y  los  demás  retratos  se  mandarían  re- 
coger ,  gozando  la  misma  preheminencia  que  tuvo  Apelen, 
que  solo  él  podía  pintar  la  imagen  de  Alexandro ;  y  Lisipo 
esculpirla  en  bronce  5  y  en  marmol  Pirgoteles  :  edicto  bien 
observado  de  los  Griegos ,  como  lo  refiere  Mario  Equicok 
de  Albeto  en  su  Libro  c/e  Natura ,  &  Amore  ,  lib.  i.fol.  96. 

Mandanle  traer  su  casa  á  Madrid  ,  y  que  se  le  despache 
título  de  Pintor  de  Cámara  último  día  de  Octubre  de  1623. 
con  veinte  ducados«de  salario  al  mes ,  y  sus  obras  pagadas, 
juntamente  con  médico  ,  y  botica  ,  y  casa  de  Aposento. 

Después  de  esto  ,  habiendo  acabado  Velazquez  el  retrato 
de  su  Magestad  á  caballo  ,  con  tan  ayrosa  postura  ,  tan  arro- 
gante ,  y  brioso  ,  que  no  cedia  al  de  Apeles  ,  que  tanto  cele- 
braron las  plumas  de  los  Griegos ,  y  de  los  Romanos ,  con 
su  licencia  ,  y  gusto  se  puso  en  la  calle  mayor ,  enfrente  del 
convento  de  san  Felipe ,  con  admiración  de  toda  la  Corte, 
envidia  de  los  del  Arte  ,  y  emulación  de  la  naturaleza.  A  cu- 
yo asunto  se  hicieron  grandes  poemas ,  de  los  quales  pone 
algunos  Pacheco  en  su  Tratado  de  la  Pintura  ,  lib.  i .  cap.  8. 
habiendo  estado  por  este  tiempo  en  Madrid,  año  de  1625. 
como  lo  dice  en  su  libro  ,  pag.  430.  Pero  no  es  de  omitir  el 
celebre  Soneto  del  esclarecido  ingenio  don  Juan  Velez  de 
Guevara. 

SONETO. 
Pincel,  que  d  lo  atrevido  ,ydlo  fuerte 
Les  robas  la  verdad ,  tan  bien  fingida  , 
Que  la  ferocidad  en  ti  es  temida  , 

Y  el  agrado  parece  qiie  divierte. 

Di'i  Retratas  ,  o  animas  ;  pues  de  suerte 
JEsa  copia  Real  está  excedida  , 
Que  juzgara  que  el  lienzo  tiene  vida , 
Como  cupiera  en  lo  insensible  muerte. 

Tanto  el  regio  dominio  ,  que  ha  heredado  , 
£l  retrato  publica  esclarecido  , 
Que  aun  el  mandar  la  vista  le  ha  escuchado. 


«  « 


ote 

•'    Mandato  del  B.ey 

para'qttí  ¡litr^ia-.o  otro 
lo  retratase  sino'l^e- 
lazquaz. 


Gages  de  Pintor  de 
Cámara  20.  ducados 
al  mes. 


Soneto  de  D.  Juan 
J^elez  de  Guevara  a 
el  Retraía  de  su  Ala- 
gestad  que  hizo  T'^e~ 
lazquez. 


I    Teatro  de  las  grandezas  de  Madrid  ,  c.  14.  fol.  19$. 


'     4^6         VIDAS  DÉLOS  PINT.O RES,/ 

Y  ya  que  en  el  poder  es  parecido  f  ' .: 

ío  mas  dificultoso  has  imitado  ,  .  y  ^  ;,j,. 

Que  es  mas  fácil  el  ser  obedecido..  "j--;^; ' . 

Mandóle  dar  su  Magestad  i.  don  Diego  Velazquez  en  esta 
ocasión  trecientos  ducados  de  ayuda  de  costa,  y  una  pensión 
de  otros  trecientos,  en  que,  para  obtenerla,  dispensó  la  San- 
Casa  de  Aposento    tidad  del  Papa  Urbano  Octavo  •■,  y  el  año  de  í  626.  se  siguió 
aoo.  ducados. al  Año.    la  merced  de  casa  de  Aposento,  que  vale  docieatos.  ducados 
■   -••^\,\    cada  aiío.  inori  • 

Tintura  de  la  ex-  Últimamente  hizo  de  orden  de  su  Magestad  el  lienzo  de 

pulsión  de  los  Moris-    la  expulsión  de  los  moriscos  por  el  piadoso  Rey  Don  Felipe 
eos ,  de  mano  de  V  *■-     Tercero ,  bien  merecido  castigo  de  tan  infame ,  y  sediciosa 
azijxisz.  gente;  pues  siendo  infieles  á  Dios  y  al  Rey,  permanecían 

obstinados  en  la  secta  Mahometana ,  y  tenían  inteligencia  se- 
creta con  los  turcos,  y  moros  de  Berbería  para  rebelarse. 
^  Pintó  don  Diego  Velazquez  esta  Historia  en  oposición 

*  de  tres  Pintores  del  Rey  '  ,  Eugenio  Caxés ,  Vicencio  Gar- 

duchi ,  y  Angelo  Nardi ,  y  habiéndose  ^aventajado  á  todos, 
por  parecer  de  las  personas  que  para  este  efecto  nombró  su 
Magestad ,  que  fueron  el  Reverendo  Padre  Fray  Juan  Bau- 
tista Maino  ,  y  don  Juan  Bautista  Crescencio  ,  Marques  de 
la  Torre ,  fué  elegido  para  colocarse  en  el  Salón  grande ,  don- 
de hoy  permanece. 
Descrifciofide  esta  En  el  medio  de  este  quadro  está  el  Seííor  Rey  Felipe' 

Pintura.  Tercero  armado  ,  y  con  el  bastón  en  la  mano ,  señalando  á 

una  tropa  de  hombres ,  mugeres  ,  y  niños  ,  que  llorosos  van 
conducidos  por  algunos  soldados  ,  y  «á  lo  lejos  unos  carros ,  y 
un  pedazo  de  marina ,  con  algunas  embarcaciones  para  trans- 
portarlos. Hay  diversos  autores  que  cj,e.  esto  tratan  2  j  y  algu- 
nos aseguran  que  pasaban  de  ochocientos  mil ,  y  otros  de  no- 
vecientos mil. 
Figura  moral  de  A  la  mano  derecha  del  Rey  está  España ,  representada 

España.  en  una  magestuosa  matrona ,  sentada  al  pie  de  un  edificio,  en 

la  diestra  mano  tiene  un  escudo,  y  unos  dardos ,  y  en  la  si- 
niestra unas  espigas ,  armada  á  lo  romano ,  y  á  sus  pies  esta 
incripcion  en  el  zócalo. 

Philippo  III.  Hispan.  Regi  Cathol.  Regtim  pientissi- 
mo  ,  Bélgico  ,  Gtrm.  Afric.  Pacis  ,  &  Jiis tifie  cultori;  pii- 
blicee  quietis  assertori  j  ob  eliminatosfaeliciter  2^aiiros ,  Thi- 
•  lipiis  IV.  robore  ac  virttite  magnus ,  in  tnagnis  maximus^ 

ad  maiora  natus  ,propter  antiq.  tanti  paren tis  ,  &  pietatiSy 
observantieeque  ergo  trophaiim  hoc  erigit  auno  162  j. 

Acabóle  Velazquez  en  el  dicho  año ,  como  se  califica  de 

Ja 

I     Pachecoüb.a.delaPint.cap.  2     El  P.  Ordono,y  el  Mercuiio 

8.  fol.  117,  Francés,  y  otros. 


y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      4^7 

h  fiema  que  puso  en  una  virola,  que  fingióicn  la  .'grada  infe* 
fior ,  que  dice  así :  Djciaciis  Velazipiez  Hispaícnsis.  Pluíip. 
-IV.  Rígis  Hispan.  Pictor,ipsíusqtiejitssa.f¿í¡tjannoj^^ 

En  este  año  le  hizo  merced  su  Magostad  á  Velaaqifó'z  ák        Merced  de  Ugier 

la  Plaza  de  Ugier  de  Cámara ,  corr  sus  gagcsv^ticio  *nuy  de  Cámara  con  ¿ages 

honroso,  como conís^a en  ios  libros  de  los  asitcúos  de  laKcal  ^       azijue^. 
Junta  del  Bureo.  Y  el  año  de  16:28.  hallándose  su  Magesíad        Merced  de  la^a- 

bien  servido,  y  agradado  de  las  buenas ■  pactes  de  VclazqvKíz,  f'o"  de  Cámara  la. 

le  hizo  merced  de  la  ración  de  Cámara  de  doce  reales  cada  '>'^'^'^'^  aula-- dia  ; -y 

dia,y''de  un  vestuario  de  noventa  ducados xrada  año.  ■     í"-j  '^'^^^^^  «^  U&^o.  du- 

V  •  -       ■       '  T-      -    T^    1      11  I  1     r»    1  cados  cada  ano  a  don 

En  este  mismo  ano  vmo  a  Jispana  Pedro  Pablo  Kubens,  Dú-go  Felazquez 

monstruo  de  ingenio ,  de  habilidad ,  y  de  fortmva'  •  ,  como  ló  '     p'cnfdd  de  Rnbens 

dicen  diferentes  autores ,  y  lo  publican  sus,  obráis, ■  por  Emba^  'd Es^andjwi- Emha- 

xador  Extraordinario .  del  Rey  de  Inglateriia  ,>  á  tratar  de  las  -rador  Extraordina^ 

paces  con  España,  por  disposición  del  Señor  Archiduque  ^^°- 

Alberto,  y  la  Serenísmia  Señora  Doña  Isabel  Ciara  Eugcjiia  .  -(.si-t  ■-) 

su  esposa,  por  lo  mucho  que  estimaban  á  Rubens,  y  por  la  \  ^\  >.,<>;  \  -^ 

gran  fama  de  su  erudición  ,  y  talento  ,  de  que  hicimos  meni  /laWiíu^u^c 

cion  en  su  vida.  :>  í'ií'-  •   'j^wí¿ 

Con  pintores ,  como  dice  Pacheco  ,  com-támcá  poco': í(M-        Amistad  que  tuvo 

lo  con  don  Diego  Veiazquez  ,  con  quien  ante* -por  cartas  áé  ^"^'^^.í^f.^.'^^'^  •^"* 


1. 


'ens. 


habia  comunicado  ,  trabo  muy  estrecha  amistad',  y  favor¿:i$io 

sus  obras,  por  su  gran  virtud  ,  y  modestia  ;{y  füpron  j'amos 

al  Escorial  á  ver  ci  celebre  Monasterio  de 'san  .Lorenzo' el        Admiración  de  las 

Real  :  tuvieron  los  dos  especial  deieyte  en  ver ,  y  admirat    ^»""^"í^^F'""i>-as  de 

j     .    1  I  j  ■■  II  I        -  '      •       el  Escorial. 

tantos ,  y  tan  admirabl.s  prodigios  en  aquella  excelsa  maqui- 
na ,  y  especialmente  en  las  pinturas  originales  de{los  mayoré^ 
artitices  que  han  florecido  en  Europa,  cuyo  exemplo  servia  á 
Vclazqucz  de  nuevo  estimula  para  excitar  los  .deseos  'qué 
siempre  habia  tenido  de  pasar  á  la  Italia  á  ver  ,  especular  ,- y 
estudiar -en  aquellas  eminentes  obras  ,  y  estatuas  ,  que  son  an- 
torcha resplandeciente  del  Arte  ^  y  digno  asunto  de  la  ad- 
miración. ^  ii.  j 

•  ■      .  ■  ■ .      V. 

DEL  PRIMER  VIAGE  QUE  DON  DIEGO 

Veiazquez   hizo  d  Italia  con  -¿i'dmcja 
de  su  AíagesUid.  ' 


.twí:V.j' 


E 


ín  cumplimiento  del  gran  -deseo  que  don  Diego  Veiaz- 
quez tenia  de  ver  á  Italia  ,•  y  las  grandes  cosas  que  en  ella 
hay,  habiéndoselo  prometido  varias  veces  suMagestad  ,  cum- 
pliendo .su  Real  palabra, -y  animaíKiole  mucho  ,  le  dio  licen- 
cia, 

I     Juan FabruSjHistor. deplan-  Pietro  Bellori ,  nelle  vitte  de 

tis  fol.  831.  ■'  Pitori.  -    " 


•4-8.8 


VIDAS  DE"  LOS  PINTORES; 


Embárcase  Velaz- 
quez  en  Barcelona  pa- 
ra  Italia. 

Aportó  d  Venecia. 

Le  honró  murlio  el 
Embaxador  de  Espa' 
ña. 


Grandes  pinturas 
en  l'enei ''a ,  ^  otras 
mara~xiillas. 


La  gloria  célebre 
de  Tintoreto. 


Guerras  de  G era- 
da da  pintadas  de  fna- 
no  del  Ticiano. 

Academias  deT^e- 
necia  ,  7  los  grandes 
ingenios ,  que  ha  dado 
d  el  mundo. 


<:ia  ,  y  para  su  viage  quatrocientos  ducados  de  plata ,  hacíen- 
.dole  pagar  dos  años  de  su  salario ;  y  despidiéndose  del  Gonde- 
I)uque ,  le  dio  otros  docientos  ducados  en  oro ,  y  una  meda- 
lla con  el  retrato  del  Rey ,  y  muchas  cartas  de  favor.  Partió 
de  Madrid  con  don  Alonso  Espinóla ,  Marques  de  los  Balba- 
Ises  i  Capitán  General  de  las  armas  católicas  en  los  paises  de 
iFlandes :  Embarcóse  en  el  puerto  de  Barcelona  por  el  raes  de 
Agosto ,  tiempo  el  mas  acomodado  para  la  navegación ,  dia 
de  san  Lorenzo  del  año  de  1629.  fué  á  parar  á  Venecia,  ciu- 
dad famosa  ,  fundada  en  el  mar  Adriático  ,  donde  tuvo  que 
ver,  y  admirar  la  grandeza,  y  singularidad  del  sitio,  y  las 
varias  naciones  que  allí  comercian ;  y  fué  á  posar  en  casa  del 
Embaxador  de  España ,  que  lo  honró  mucho ,  y  le  sentaba  á 
su  mesa ;  y  por  las  guerras  que  habia  ,  quando  salia  á  ver  la 
ciudad ,  enviaba  sus  criados  con  él  que  guardasen  su  persona. 
Lleváronle  á  palacio  ,  y  al  templo  de  san  Marcos  ,  estupendo 
en  grandeza  ,  traza ,  y  magestad ,  adornadas  todas  las  salas  de 
pinturas  de  Jacobo  Tintoreto ,  de  Pablo  Veronés ,  y  de  otros 
grandes  artítices  :  mas  la  que  le  causó  grande  admiración ,  fué 
la  sala  del  Gran  Consejo  ,  en  que  dicen  caben  doce  mil  per- 
sonas ' ,  que  el  verla  causa  respeto  y  admiración ,  en  que  está 
aquella  célebre  pintura  de  la  Gloria ,  que  Jacobo  Tintoreto, 
excelentísimo ,  y  doctísimo  pintor ,  como  otro  Zeuxís  en  la 
antigüedad  ,  superior  á  todos  los  de  su  tiempo ,  pintó ,  con 
tanta  armonía  de  coros  de  ángeles ,  tanta  diversidad  de  figu- 
ras ,  con  tan  varios  movimientos ,  Apóstoles  ,  Evangelistas, 
Patriarcas  ,  y  Profetas ,  que  parece  igualó  la  mano  á  la  idea. 
Está  el  techo  pintado  ,  y  las  paredes  de  historias ,  y  retratos 
de  los  Duques  de  aquella  República ;  y  para  ello  tuvieron 
con  salario  de  seiscientos  ducados  á  Tintoreto.  Vio  de  mano 
de  Ticiano  en  una  grande  sala  pintadas  las  guerras  de  Gera- 
dada  ,  provincia  ,  que  coiiüna  con  el  Imperio. 

Asimismo  vio  la  escuela  de  san  Lucas ,  ó  Academia  ,  á 
donde  se  juntan  á  estudiar  los  pintores ,  y  de  donde  han  sali- 
do tantos  famosos ,  acreditando  á  su  patria  por  escuela  del 
colorido  :  como  el  Gran  Ticiano ,  Veronés ,  Tintoreto ,  An- 
tonio Licinio  de  Pordonon  ,  Jacobo  Basan  ,  y  su  hijo  el  Ba- 
sanno  ,  Fray  Sebastian  del  Piombo  ,  Juan  Bellino  maestro 
de  Ticiano  ,  Gentil  Bellino  ,  su  hermano  ,  Juan  Bautista  Ti- 
moteo ,  Jacobo  Palma  ,  Jacobo  Palmeta  su  nieto  ,  Zorzon, 
Andrés  Eschiabon ,  Jacobo  San  Sobino ,  escultor ,  Simón 
Petencano ,  discípulo  de  Ticiano  ,  y  otros  muchos  de  quien 
hay  famosas  obras ,  cuyos  retratos  ilustran  ,  y  adornan  la 
Academia. 

En 

I     Carduchi  Díalog.  t.  de  la  Pintura. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      489 

En  los  dias  que  estuvo ,  dibuxo  mucho ,  y  particularmen- 
te del  quadro  de  i'intüreto ,  de  la  crucifixión  de  Christo  núes-» 
tro  Señor ,  copioso  de  Hgufas,  con  invención  admirable  ^  que 
anda  en  estampa.  ^-'^  ^^^ 

Hizo  una  copia  de  un  quadro  del  mismo  TrntOreto ,  don- 
de está  pintado  Christo  ,  comulgando  á  los  discípulos,  el 
qual  traxo  á  España  ,  y  sirvió  con  el  á  su  Magestad.    -    ■■■■■''- 

Quedó  muy  aticionado  á  Venecia  :  mas  por  la  grande'  ¡n.' 
quietud  á  causa  de  las  guerras  que  habia  entonces ,  trató'  de 
dexarla ,  y  pasar  á  Roma.  Fué  á  Ferrara  ,  donde  á  la  sazoíi 
estaba  por  orden  del  Papa  gobernando  el  Cardenal  Julio  Sa-^ 
cheti  florentino ,  Obispo  de  Frascati ,  que  había  sido  Nun^ 
ció  en  España  ,  á  quien  fué  á  dar  unas  cartas ,  y  besar  la  ma- 
no. Recibióle  muy  bien ,  y  hizo  grande  instancia  en  que  los 
dias  que  allí  estuviese  habia  de  ser  en  su  palacio ,  y  comer 
con  él  :  escusóse  modestamente  Velazquez  ,  con  que  no  co- 
niia  á  las  horas  ordinarias ;  mas  con  todo  eso ,  si  su  Eminen- 
cia era  servido  ,  obedecería  ,  y  mudaría  de  costumbre.  Visto 
esto  ,  mandó  á  un  gentilhombre  español  de  los  que  le  ser- 
vían ,  que  tuviese  mucho  cuidado  de  asistirle  >  y  le  hiciese 
aderezar  aposento  para  él  y  su  criado ,  y  le  regalasen  con  los 
mcsmos  platos  que  se  hacían  para  su  mesa  ;  y  que  le  enseña- 
sen las  cosas  mas  particulares  de  la  ciudad.  Estuvo  allí  dos 
días  ,  y  aunque  de  paso  ,  vio  con  atención  las  obras  del  Ga- 
rofoli ;  y  la  noche  última  que  se  fué  á  despedir  de  su  Emi- 
nencia ,  le  detuvormas  de  tres  horas  sentado  tratando  de  dife- 
rentes cosas :  mandó  al  que  le  cuidaba  que  previniese  caballos 
para  el  siguiente  día ,  y  le  acompañase  diez  y  seis  millas,  has-' 
ta  un  lugar  llamado  Cento  ,  donde  estuvo  poco  ,  pc-ro  muy 
regalado  ;  y  despidiendo  la  guia  ,  siguió  el  camino  de  Roma 
por  nuestra  Señora  de  Loreto  ,  y  Bolonia  ,  donde  no  paró  ni 
á  dar  cartas  al  Cardenal  Nicolás  Ludovisío  de  Bolonia ,  gran 
Pcnitendario  ,  y  Obispo  de  Policastre  ,  ni  al  Cardenal  Balta- 
sar Espada  ,  Patriarca  de  Constantínopla  ,  Obispo  de  Sabina^ 
que  estaban  allí ,  por  no  mortíhcar  sus  impacientes  deseos. 

Llego  en  tin  a  la  ciudad  de  Roma ,  donde  estuvo  un  año 
niuy  favorecido  del  Cardenal  don  Francisco  Barberino  ,  so- 
brino del  Pontítice  Urbano  Octavo  ,  por  cuya  orden  le  hos- 
pedaron en  el  Palacio  Vaticano.  Dieronle  las  llaves  de  algu- 
nas piezas  ;  la  principal  de  ellas  estaba  pintada  al  fresco  ,  todo 
lo  alto  desde  las  colgaduras  arriba  ,  de  historias  de  la  Sagrada 
Escritura  de  mano  de  Federico  Zúcaro.  Dexó  aquella  estan- 
cia por  muy  retirada  ^  y  por  no  estar  tan  solo ,  contentándose 
con  que  le  diesen  lugar  las  guardas  para  entrar  quando  qui- 
siese á  dibuxar  de  las  cosas  de  Rafael ,  y  del  Juicio  Universal, 
que  por  mandado  del  Papa  Julio  Segundo  pinto  al  fresco  Mi- 
Tom.  ///.  Qqq  cael 


Copia-qite  hizo  Vs- 
¡azq:!iZ  de  un  quadro 
de  Tintoreto. 


El  buen  acogimien- 
to que  tuvo  fu-laz- 
quez  en  Ferrara. 


Prosigue  Velazquez 
su  viage  d  Roma  sin 
detenerse.  * 


Velazquez  estuvo 
en  Roña  un  ano  muy 
lien  asistido  del  Car- 
denal Barberino. 


Pintura  del  juicio 
universal  de  mano  de 
Micasl  Ángel. 


490 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES,. 


Estudió  Velazquez 
en  las  obras  de  Mi- 
cael  Ángel.,  y  de  Ra- 
fael. 


-s 


:jUt<rti'l  i 


Pasóse  Velazquez 
á  el  'Palacio ,  ó  Vina 
de  los  Mediéis. 


Dieronk  unas  ter- 
(ianas  a  Velazquez^ 
en  que  jué  muy  favo- 
recido del  Embaxa- 
dor  de  España. 


Quadro  célebre  que 
hizo  VílazqU'Z en  Ro- 
ma para  traerle  a  el 
Rty. 


cael  Ángel  Bonarrota  en  la  capilla  pontifical,  en  ^jue^astó 
ocho  años ,  y  la  descubrió  /el  de  1 541.  '. 

Asistió  aquí  muchoi.  dias  VeFazquez  ,,  cpn  grande  apro-; 
vechamiento  del  Arte  ,  haciendo  varios  dibuxos ,  unos  con 
colores  ,  otros  con  lápiz ,  del  Juicio ,  de  los  Profetas  ,  y  Sibi- 
las ,  del  martirio  de  san  Pedro ,  y  de  la  Conversión  de  san 
Pablo,  obras  todas  maravillosas,  exceptadas  con  profunda 
ciencia.  Dibuxó  también  de  las  excelentes  pinturas  de  Rafael 
Sancio  de  Urbino  en  las  salas  del  Papa  ,  de  un  gran  quadro^ 
donde  se  acomoda  la  Teología  con  la  Filosofía ,  y  en  medio 
la  Hostia  Sacra  sobre  el  Airar ,  con  los  Doctores  al  rededor, 
y  detras  de  ellos  otros  Santos ,  que  sobre  este  misterio  dispu- 
tan, todo  con  singular  decoro,  y  admirable  disposición.  Tam- 
bién dibuxó  de  otra  historia ,  donde  se  finge  san  Pablo  en 
Atenas ,  el  qual  predica  á  los  Filósofos ;  y  mas  aci  otra  fa- 
mosa pintura  del  celebrado  monte  Parnaso ,  con  las  Musas, 
y  los  Poetas  ,  y  Apolo  en  medio  tocando  una  lira. 

Después  viendo  el  palacio  ,  ó  Viña  de  los  Mediéis  ,  que 
está  en  la  Trinidad  de  Monte  Monasterio  ,  y  es  de  la  Orden 
de  los  Mínimos  ,  y  pareciendole  el  sitio  i  propósito  ,  y  aco- 
modado para  estudiar  ,  y  pasar  allí  el  verano ,  por  ser  la  parte 
mas  alta  y  mas  ayrosa  de  Roma  ,  y  haber  allí  excelentísimas 
estatuas  antiguas  de  que  contrahacer ,  pidió  á  don  Manuel  de 
Zúñiga  y  Fonseca ,  Conde  de  Monte-Rey  ,  que  en  aquel 
tiempo  estaba  en  Roma  por  Embaxador  de  la  Magestad  Ca- 
tólica ,  negociase  con  el  de  Florencia  le  diesen  allí  lugar ;  y 
aunque  fué  menester  escribir  al  Gran  Duque  ,  se  facilito  esto 
con  la  protección  del  Conde  ,  que  estimaba  mucho  á  Velaz- 
quez ,  así  por  sus  prendas  ,  como  por  lo  que  su  Magestad  le 
honraba.  Estuvo  allí  mas  de  dos  meses  ,  hasta  que  unas  ter- 
cianas le  forzaron  á  baxarse  cerca  de  la  casa  del  Conde  ;  el 
qual  en  los  dias  que  estuvo  indispuesto ,  le  hizo  grandes  fa- 
vores ,  enviando  su  médico ,  y  medicinas  por  su  cuenta  ,  y 
mandando  se  le  aderezase  todo  lo  que  quisiese  en  su  casa, 
fuera  de  muchos  regalos  de  dulces ,  y  freqiientes  recados  de 
§u  parte ,  hasta  que  sanó  de  su  enfermedad  ,  y  continuó  sus 
estudios  en  las  eminentes  pinturas ,  y  estatuas ,  que  se  admi- 
ran en  aquella  Gran  Metrópoli  del  mundo. 

Pinto  don  Diego  Velazquez  en  este  tiempo  aquel  celebre 
quadro  de  los  hermanos  de  Joseph ,  quando  envidiosos  de  su 
prevista  fortuna  ,  después  de  otros  ultrages ,  le  vendieron  á 
aquellos  mercaderes  ismaelitas  ,  y  traxeron  la  túnica  manchada 
con  sangre  de  un  cordero  á  su  Padre  Jacob ,  que  lleno  de  amar- 
gura, se  persuadió  á  que  alguna  fiera  lo  había  despedazado  ^■. 


€S~ 


I     Genes,  cap.  37. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


491 


\ 


r 


está  con  superiores  expresiones  demostrado ,  que  parece  com- 
pite con  la  verdad  mesma  del  suceso.  No  lo  esta  menos  otro 
quadro  que  pintó  en  este  mismo  tiempo  de  aquella  fábula  de 
Vulcano ,  quando  Apolo  le  notició  su  desgracia  en  el  adulte- 
rio de  Venus  con  Marte ,  donde  está  Vulcano,  asistido  de 
aquellos  jayanes  Ciclopes  en  su  fragua ,  tan  descolorido ,  y  tur- 
bado ,  que  parece  que  no  respira.  Estas  dos  pinturas  las  traxo 
Velazquez  á  España  ,  y  las  ofreció  á  su  Magestad ,  que  ha- 
ciendo de  ellas  la  debida  estimación  ,  las  mandó  colocar  en  el 
Buen- Retiro  ,  aunque  la  de  Joseph  fué  después  trasladada  al 
Escorial ,  y  está  en  la  Sala  de  Capítulo. 

Determinó  Velazquez  volver  á  Espaíía ,  por  la  mucha 
falta  que  hacia  al  servicio  del  Rey ;  y  á  la  vuelta  de  Roma 
paró  en  Ñapóles ,  donde  pintó  un  bello  retrato  para  traerlo  á 
su  Magestad ,  de  la  Serenísima  Infanta  Doña  Mariana  de  Aus- 
tria ,  Reyna  de  Ungria ,  que  nació  en  Valladolid  á  1 8.  de 
Agosto,  año  de  1606.  y  casó  el  de  1631.  con  el  Serenísimo 
Séhor  Ferdinando  Tercero  ,  Rey  de  Bohemia ,  y  Ungria,  su 
primo  ,  hijo  del  Emperador  Ferdinando  Segundo  ,  que  con 
felicísimo  acierto  fué  electo  Rey  de  Romanos  en  22.  de  Di- 
ciembre, año  de  1636.  Volvió  Velazquez  á  Madrid ,  después 
de  año  y  medio  de  ausencia ,  y  llegó  al  principio  del  de  1 631. 
Fué  muy  bien  recibido  del  Conde-Duque  :  mandóle  fuese 
luego  á  besar  la  mano  á  su  Magestad  ,  y  le  diese  las  gracias, 
de  no  haberse  dexado  retratar  de  otro  pintor ,  aguardándole 
para  retratar  al  Serenísimo  Príncipe  Don  Baltasar  Carlos ,  lo 
qual  hizo  puntualmente  ,  y  su  Magestad  mostró  mucho  gus- 
to con  su  venida. 

No  es  creíble  la  liberalidad  ,  y  agrado  con  que  fué  reci- 
bido nuestro  Velazquez  de  un  tan  gran  Monarca,  mandán- 
dole tuviese  obrador  dentro  de  su  Real  Palacio ,  en  la  galería 
que  llaman  del  cierzo ,  de  la  qual  tenia  su  Magestad  llave ,  y 
silla ,  para  verle  pintar  de  espacio  :  así  como  lo  hizo  el  Mag- 
no Alexandro  con  Apeles ,  á  quien  muy  de  ordinario  iba  á 
ver  pintar  á  su  oficina ,  honrándole  con  tan  singulares  favores, 
como  los  que  refiere  Plinio  en  su  Historia  Natural  '.  Y  co- 
mo la  Magestad  Cesárea  del  Señor  Emperador  Carlos  Quin- 
to ,  aunque  ocupado  en  tantas  guerras ,  gustaba  de  ver  pintar 
al  gran  l'iciano.  Y  el  Católico  Rey  Felipe  Segundo  iba  muy 
freqüentemente  á  ver  pintar  á  Alonso  Sánchez  Coello  ,  favo- 
reciéndole con  singulares  muestras  de  amor  2.  Asi  honró  su 
Magestad  á  Velazquez,  imitando,  y  aun  excediendo  á  sus  he- 
2om.  III.  Qqq  2  roy- 


Otro  quadro  que  hi- 
zo Velazquez  de  la 
fragua  de  Vulcano. 


Retrato  que  hizo 
Velazquez  de  la  Seré- 
Msima  Re)  na  de  Un- 
gria Doña  Mariana 
de  Austria. 

Volvió  Velazquez 
á  España  después  de 
año  y  medio  de  ausen- 
da. 


Retrató  Velazquez 
á  ti  Principe  D.  Bal- 
tasar Carlos. 

Honras  especiales, 
que  recibió  Velazquez 
de  su  Magestad. 


1  Fuiten¡m&comitasilli,prop- 
terquam  gratinr  Ale.caadru  Magno 
ctat,  t'requenter  iií  officinam  vea- 


titanti.  Plinio  natura/  biit.  lih.  31. 
cap.  10. 
3     Pachec.  lib.  i.  cap.  6. 


Oficio  de  Ayuda  de 
h  Guardaropa  a  Ve- 
lazq^ueí. 

Merced  de  Ayuda 
de  Cámara  ddon  Die- 
go Velazquez. 

Retrató  Velazquez 
á  el  Duque  de  Móde- 
na. 


Retrato  célebre  que 
hizo  J^elazquez  de  D. 
Adrián  Pulido  Pa- 
reja. 


492         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,. 

roycos  predecesores ,  con  la  Plaza  de  Ayuda  de  la  guardaro- 
pa  ,  uno  de  los  ohcios  ,  6  empleos  que  en  la  Casa  K.eal  son 
de  grande  estimación  :  honrándole  asimismo  con  la  Llave  de 
su  Cámara ,  cosa  que  desean  muchos  caballeros  de  Hábito. 
Y  continuando  Velazquez  su  ascenso ,  vino  i  obtener  la  Pla- 
za de  Ayuda  de  Cámara ,  aunque  no  tuvo  el  exercicio  hasta 
el  año  de  1643. 

De  los  retratos  mas  señalados  que  hizo  don  Diego  Velaz- 
■quez  en  este  tiempo ,  sea  el  primero  el  de  don  Francisco  Ter- 
cero de  este  nombre ,  Duque  de  Mddena  y  Regio ,  estando 
en  esta  Corte  de  Madrid,  año  de  1638,  donde  fué  padrino 
de  la  Serenísima  Infanta  Doña  María  Teresa  ,  con  Madama 
María  de  Borbon  ,  Princesa  de  Carinan,  i  quien  la  Majestad 
del  Señor  Don  Felipe  Quarto ,  su  Tío ,  estimó  con  singula- 
res demostraciones  \  honró  mucho  el  Duque  á  Diego  A'elaz- 
quez ,  celebrando  su  raro  ingenio ,  y  habiéndole  retratado  muy 
á  su  voluntad  ,  le  premió  liberalísimamente  i  en  especial  con 
una  cadena  de  oro  riquísima ,  que  solia  ponerse  Velazquez 
algunas  veces  al  cuello ,  como  era  costumbre  en  los  dias  fes- 
tivos de  Palacio. 

Hizo  también  Velazquez  por  este  tiempo  un  célebre  qua- 
dro  de  Christo  cruciticado  difunto  ,  del  tamaño  natural, 
que  está  en. la  clausura  del  convento  de  san  Plácido  de  esta 
Corte ;  aunque  otro  hay  en  la  Bueña-Dicha ,  que  es  copia 
muy  puntual ,  en  el  Altar  primero  de  mano  derecha  ,  como 
se  entra  á  la  iglesia  ;  y  uno  ,  y  otro  están  con  dos  clavos  en 
los  pies  sobre  el  supedáneo ,  siguiendo  la  opinión  de  su  sue- 
gro acerca  de  los  quatro  clavos. 

El  año  de  1539.  hizo  el  retrato  de  don  Adrián  Pulido 
Pareja  ,  natural  de  Madrid ,  Caballero  de  la  Orden  de  San- 
tiago ,  Capitán  General  -de  la  armada  ,  y  Flota  de  Nueva- 
España ,  que  estuvo  aquí  en  aquella  sazón  á  diferentes  pr'eten- 
siones  de  su  empleo  con  su  Magestad.  Es  del  natural  este  re- 
trato ,  y  de  los  muy  celebrados  que  pintó  Velazquez  ,  y  por 
tal  puso  su  nombre  ,  cosa  que  usó  rara  vez  :  hízole  con  pince- 
les y  brochas  que  tenia  de  hastas  largas ,  de  que  usaba  algu- 
nas veces  para  pintar  con  mayor  distancia  y  valentía^  de  suer- 
te ,  que  de  cerca  no  se  comprehendia  ,  y'  de  lejos  es  un  mila- 
gro ;  la  firma  es  en  esta  forma.  .   . 

Didacus  Velazquez  fecit.  Pliilip.  JV  d  cnbiciilo ,  eiusque 
PíctQr  ,  anno  1639. 
-í-f  .^Aseguran  que  estando  acabado  este  retrato,  pintando  Ve- 
lazquez en  palacio,  y  teniéndole  puesto  hacia  donde  había  po- 
ca luz  ,  baxó  el  Rey  ,  como  solia  ,  á  ver  pintar  á  Velazquez, 
y  reparando  en  el  retrato  ,  juzgando  ser  el  mismo  natural ,  le 
dixo  con  estrañeza  :  Qué  todavía  estásjáguí,?  No  te  he  des-r 

pa- 


Y  ESCULTORES- ESPAÑOLES.      493 

p^.chadoya  ,  como  fio  te  vas  ?  Hasta  que  estrañando  que  no 
hacia  la  justa  reverencia  ,  ni  respondía  ,  conociendo  ser  el  re- 
trato ,  volvió  su  Magesrad  á  Velazquez  ,  que  modestamente 
disimulaba  ,  diciendo  :  Os  aseguro  que  me  engañé.  Esta'  hoy 
este  peregrino  retrato  en  poder  del  Excelentísimo  Señor  Du- 
que de  Arcos. 

S.  IV. 

COMO  VELAZQUEZ  FUÉ   SIRVIENDO 

á  Sil  2\/Ligestad  en  la  jornada  qiie  hizo 
al  Reyno  <ie  Aragón. 


E, 


m  el  ano  de  1642.  fué  sirviendo  á  su  Magestad  en  la  jorna- 
da que  hizo  al  reyno  de  Aragón ,  para  pacihcar  el  Principado 
de  Cataluiía ,  y  volvió  á  su  Corte  sábado  seis  de  Diciembre. 

El  año  de  1643.  mandó  su  Magestad  á  don  Gaspar  de 
Guzman  ,  Conde-Duque  de  Olivares ,  se  retirase  á  vivir  i  la 
ciudad  de  Toro ,  de  donde  no  saliese  sin  expresa  licencia  su- 
ya, y  donde  murió  en  22.  de  Julio  del  año  de  1645.  de 
donde  fué  transferido  por  esta  Corte  á  el  sepulcro  del  conven- 
to de  Carmelitas  Descalzas  de  la  Villa  de  Loeches.  No  dexó 
Diego  Velazquez  de  sentirlo ,  por  ser  hechura  suya ,  y  á  quien 
debía  especiales  honras ;  pero  su  Magestad  continuó  en  hon- 
rarle como  hasta  allí.  Y  así  el  año  de  1644.  ^^  mandó  fuese 
sirviendo  en  la  jornada  que  su  Magestad  repitió  á  Aragón, 
para  dar  fuerza  y- valor  i  sus  soldados  con  la  cercanía  de  su 
persona  en  la  guerra  de  Cataluña.  Estuvo  Velazquez  en  Za- 
ragoza ,  donde  su  Magestad  asistió  ,  y  en  Fraga.  Y  estan- 
do la  ciudad  de  Lérida  oprimida  de  las  armas  francesas ,  ha- 
biéndose rendido  á  .la  presencia  de  su  Rey ,  y  Señor  natural, 
Domingo  31-  de  Julio  de  dicho  año ,  donde  entró  su  Ma- 
gestad con  soberano  aplauso  Domingo  7.  de  Agosto  :  Diego 
Velazquez  pintó  un  .gallardo  retrato  de  su  Magestad,  de  la 
proporción  del  natural ,  para  enviarlo  á  Madrid ,  de  la  for- 
ma que  entró  en: Lérida,  empuñado  el  militar  bastón,  y 
vestido  de  felpa  carmesí ,  con  tan  lindo  ayre  ,  tanta  gracia, 
y  magestad  ,  que  parecia  otro  vivo  Filipo  ;  y  se  pudiera  de- 
cir con  razón  lo  que  del  retrato  de  Alexandro  ,  que  ,  por  ser 
tanta  su  presteza  para  acometer  á; los  enemigos,  y  para  poner 
en  buena  orden  sus  soldados ,  lo  pintó  Apeles  con  un  rayo 
en  la  inano  ,  representando  esta  íí gura  tan  al  vivo  i  su  origi- 
nal ,  que  decían  los  Macedonios  ,  que  de  los  dos  Alexandros, 
el  que  había  engendrado  Filipo,  no  se  podía  vencer  j  y  ?i 
que  había  pintado  Apeles  ,  no  se  podía  imitar  íí'^i  üdu 


Fué  Fílazquez  sir~ 
vündo  al  Kiy  en  ¡a 
jomada  qi^e  hizo  á 
Cataluña. 

Retirase  el  Conde- 
Duque  de  orden  de  su 
Alagestad  a  la  ciu- 
dad de  Toro,  do7ide 
murió. 


Vuelve  Velazquez 
sirviendo  al  Ruy  en  la 
jornada  de  dragón. 


Retrata.  Velazquez^ 
á  el  Rey  en  la  forma 
que  entró  triunfante 
en  Lérida. 


Célebre  sentencia 
del  retrato  de  Ale- 
xandro de  mano  de 
Abeles. 


.kJ 


-  I'    Plin.  lib.  3y.  cap. -lo. 


Otros  dos  retratos 
del  Rey ,  y  del  Infan- 
te Cardenal. 


Están  estos  dos  re' 
tratos  en  la  Torre  de 
la  Parada. 

Retrato  de  la  Seré- 
ttisima  R.yna  Doña 
Isaíd  de  Borbon. 


Retrato  del  Prín- 
cipe Don  Baltasar. 


Otro  qtiadro  del 
Principe  Don  Balta- 
sar,) tílLond^-Duque 
ensenándole  d  andar 
a  caballo. 

Ketrato  del  Conde- 
Duque  de  Olivares  d 
cabalío  ,  de  mano  de 
Velaz(¡uez. 


494         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Pintó  también  Diego  Velazquez  dos'  retratos ,  uno  de  la 
Magestad  Católica  del  Rey  nuestro  Señor  Don  Felipe  Quarto; 
y  otro  de  su  hermano  el  Serenísimo  Señor  Cardenal  Infante 
Don  Fernando  de  Austria ,  del  natural ,  en  pie  ,  vestidos  de 
cazadores ,  con  las  escopetas  en  las  manos ,  y  los  perros  asi- 
dos de  la  trailla  ,  descansando  :  parece  los  vio  en  lo  mas  ar- 
diente del  dia  llegar  fatigados  del  exercicio  penoso ,  quanto 
deleytable  de  la  caza  ,  con  ayroso  desaliño ,  polvoroso  el  ca- 
bello,  no  como  usan  hoy  los  cortesanos, bañado  en  sudor  ej 
rostro  ,  como  pinta  Marcial  en  semejante  casó  ,  hermoso  con 
el  sudor  y  el  polvo  i  Domiciano : 

Hic  stetit  Arctoijormosus  pulvere  hdl'i  y 
Ptirpureunifiindens  Casar  ab  ore  jubar, 

Y  otros  muchos  poetas  pudo  imitar  Diego  Velazquez, 
que  explican  quanto  donayre  añade  i  la  belleza  el  cansancio, 
el  descuido ,  y  el  desaliño.  Estas  dos  pinturas  están  en  la  Tor- 
re de  la  Parada ,  Sitio  de  recreación  de  sus  Magestades. 

Retrató  también  admirablemente  Velazquez  i  la  muy  al- 
ta ,  y  católica  Señora  Doña  Isabel  de  Borbon ,  Reyna  de  Es- 
paña, ricamente  vestida,  sobre  un  hermoso  caballo  blanco,  á 
quien  el  color  pudo  dar  nombre  de  cisne  :  tiene  grandeza  real, 
y  muestra  ser  ligero ,  y  grave ;  y  aunque  se  conoce  ser  elegi- 
do entre  muchos  por  el  mas  galán ,  mas  ayroso ,  mas  dócil, 
y  seguro  ,  está  tan  ufano ,  no  tanto  por  eso,  como  porque 
parece  tasca  reverente  el  oro  que  le  enfrena  suave ,  por  vene- 
rar el  celestial  contacto  en  las  riendas  que  toca  la  mano,  dig- 
na de  empuñar  el  cetro  de  Imperio  tan  grande  :  es  de  la  pro- 
porción del  natural ,  y  con  el  del  Rey  nuestro  Señor  i  caba- 
llo ,  de  quien  hemos  hecho  mención ,  esta'  en  el  salón  dorado 
del  Buen-Retiro  ,  á  los  lados  de  la  puerta  principal ;  y  enci- 
ma de  esta  pintura  está  otro  quadro  con  el  retrato  del  Serení- 
simo Príncipe  Don  Baltasar  Carlos ;  y  aunque  de  pocos  años, 
armado  ,  y  i  caballo  ,  con  el  bastón  de  Generalísimo  en  la 
mano ,  en  una  acá  ,  la  qual  corriendo  con  grande  ímpetu ,  y 
veloz  movimiento ,  parece  que  con  impaciente  orgullo ,  res- 
pirando fuego ,  solicita  ansiosa  la  batalla ,  prevista  ya  en  su 
dueño  la  victoria.         i/  %j 

i  Otro  quadro  pintó,  grandemente  historiado,  con  el  re- 
trato de  este  príncipe ,  á  quien  enseñaba  á  andar  á  caballo  don 
Gaspar  de  Guzman  ,  su  Caballerizo  mayor  ,  Conde-Duque 
de  san  Lucar.  Esta  pintura  tiene  hoy  la  Casa  del  Señor  Mar- 
ques de  Liche ,  su  sobrino ,  con  singular  aprecio ,  y  estimación. 

Otro  retrato  pintó  don  Diego  Velazquez  de  su  gran  pro- 
lector y  Mecenas  don  Gaspar  de  Guzman  ,  tercer  Conde  de 
Olivares ,  que  está  sobre  un  brioso  cai^allo  andaluz ,  que  be- 

■>  bió 


Y  ESGütTORES  ESPANOXES.      495 

bió  ddl'Betis,  no  sóloia  ligereza  con  que  corren,  sus  aguas» 
sino  la  magestad  con  que  carninao,  argentando  «1  .oro  dd  fre»    -"'^'  ^  'SoímVjA 
no  con  .sus  espumas;  tan  dlHcultOias  de  imitar' ál  antiguo,  lOi^*  '.v.'.o^ 

quanro  eminente  Protógcnes  i..  E$tá  el  Coríde  aumado  ,.gEaí    '^^''^'^^  "*"  «-ok^"^»^ J-"-» 
badas  de  oro  las  Armas,  puesto  el  sombrero  con'  Vistosas  plu*  -«^5^  • 

mas,  y  en  la  mano  el  bastón  de  General;  parece  que  corrien? 
do  en  Ja  batalla  ,  suda  con  el  peso  de  los  armas,  y.' el  afán  de 
la  pelea.  En  término  mas  distante  se  divisaban,  las  tropas  de 
los  dos  exercitos,  donde  se  admira  el  furor  de  los  caballos,  la 
intrepidez  de  los  combatientes ,  y  parece  que  se  ve  el  polvo^ 
se  mira  el  humo ,.  se  oye  el  estruendo  ,  y  se  teme  el  estrago. 
Es  este  retrato  de  la  proporción  del  natural,  y. de  las  raayorea 
pinturas  que  hizo  Velazquez ,  eo  fuya  alabanza  escribió  un 
panegírico  don  Gai'cia  de  Salcedo  Coronel ,  CalDallcrizo  del 
Serenísimo  Señor  Infante  Cardenal ,  ingenio  tan  relevante ,  y 
de  tan  superior  espíritu  ,  que  puede  decir  con  muy  justa  ra- 
zón con  Ovidio  2. 

J^'Iortale  est  ^.qiiod  quaris^piis  :  mihi fama  per  ennís 

Qiiarittir ,  ut  toto  seinper  ¡n  orbe  cañar. 

■'■'•'■■  ■     ■  ■''"  '■■■^•'      i      '"'■ 

Otro  retrato  hi?o  Velazquez  de  don  Francisco-de  Que-        Retrato  de  Queve- 

vedo  \  illegas ,  Caballero  del  Orden  de  Santiago,  y  Señor  de    ^^  '^'  ""^^"^ .'ItM""^' 

la  villa  de  la  Torre  de  Juan  Abad,  de  cuyo  raro  ingenio  dan    ^"''^'       •«■»  -i»^5v>\ 

testimonio  sus  obras  impresas ,  siendo  en  la  poesía  española 

divino  Marcial ,  y  en  la  prosa  segundo  Luciano  :  para  cuya 

alabanza  solo  Lucrecio  puede  decir  lo  que  canta  de  Enio  3 : 

Ennhis  ,  iit  noster  cecinit ,  qiñ  prhniis  amcena. 
Detitlit  ex  Helicone perenni Jrojide  coronam. 

Pintóle  con  los  anteojq§  puestos ,  como  acostumbraba  de 
ordinario  traer;  y  así  el  Duque  de  Lerma  en  el  romance  que 
escribió  en  respuesta  de  un  Soneto  que  le  envió  don  Francis- 
co de  Quevedo ,  en  que  le  pedia  las  ferias  de  una  esfera  y  de 
un  estuche  de  instrumentos  matemáticos  ,  dixo  :     . 

Lisura  en  verso  y  en  prosa.  '  * '^  ' 

Don  Francisco   conservad: 
Ya  que  vuestros  ojos  son 
Tan  claros  como  un  cristal. 

Retrató  también  Velazquez  al  Excelentísimo  Señor  don         Retrato  del  Señor 
Gaspar  de  Borja  y  V'elasco,  Cardenal  de  la  Santa  Iglesia,  del     Cardc-iial  don  Gas- 
Título  de  Santa  Cruz  en  Jerusalen  ,  Arzobispo  de  Sevilla  y    P^r,  ^^  Velazquez. 
de  Toledo,  Presidente  del  Consejo  Real ,  y  Supremo  de 

Ara- 

1  Plin.  lih.  35.  cap.  10,  3     Lucrecius  lib.  3.  de  natura 

2  Ovid.  lib.  í.  amor.  bkg.  1$.       leium. 


Retrato  de  D.  Ni- 
colás de  Cardona ,  y 
«tros  muchos  de  mano 
de  V^elazqudZ. 


'^^'Discrecion  de  Ve- 
Jazquez  en  la  censura 
de  un  caballo  del  re- 
trato dil  Rey. 


Semejante  caso  acae- 
cido a  Lucas  Jordán. 


496        VIDAS  DE  LOS  PINTORES/ 

Aragón  ,  que  está  hoy  en  el  palacio  de  los  Señores  Duques 
de  Gandía.  También  retrató  á  don  Nicolás  de  Cardona  Lu- 
signiano ,  Maestro  de  Cámara  del  Rey  nuestro  Señor  Don 
Felipe  Quarto.  Es  también  muy  celebrado  el  retrato  de  Pe- 
reyra  ,  del  Hábito  de  Christo ,  también  Maestro  de  la  Cáma- 
ra ,  pintado  con  singular  magisterio ,  y  destreza.  También  re- 
trató á.don  Fernando  de  Fonseca  Ruiz  de  Contreras ,  Mar- 
ques de  la  Lapilla  ,  Caballero  de  la  Orden  de  Santiago  ,  de 
los  Consejos  de  Guerra ,  y  Cámara  de  Indias.  Otro  retrato 
-  pintó  de  su  Magestad ,  armado ,  y  sobre  un  hermoso  caballo; 
y  después  de  concluido  con  el  estudio  que  acostumbraba,  es- 
cribió en  un  peñasco      n  hh  i  ;q  ú  t-b  (.i:;i307  ov . 

PHILIPPUS  MAGN.  HVFV^S ,  NOM.  IV. 
POTENTISSIMVS  HISPANIARUM  REX, 
I  N  D  I  A  R.    M  A  X  I  M.     I  M  P. 
ANNO  CHRIST.  XXV.  S^CULI  XVII. 
ERA  XX.  A. 

Y  en  una  piedrezuela  fingió  estar  pegado  con  unas  obleas 
un  papel  algo  arrugado  ,  pintado  por  el  natural ,  con  alguna 
diligencia ,  como  lo  muestra  él  mismo ,  para  en  habiendo  el 
quadro  salido  á  la  censura  y  parecer  de  todos ,  poner  su  nom- 
bre ,  y  considerar  las  faltas  que  le  ponían ,  prefiriendo  por  mas 
diligente  juez  al  vulgo ,  que  á  sí  mismo.  Propuso  su  obra  Ve- 
lazquez  á  la  censura  pública ,  y  fué  vituperado  el  caballo  ,  di- 
ciendo estaba  contra  las  reglas  del  arte  ,  con  dictámenes  tan 
opuestos  ,  que  era  imposible  convenirlos  ;  con  que  enfadado, 
borró  la  mayor  parte  de  su  pintura  ,  y  puso  en  vez  de  la  fir- 
ma como  él  lo  habia  borrado  :  Didaciis  Velazqtiiiis  ,  Pictor 
Regís  ,  expinxit  :  no  sé  si  fué  con  fundamento  profundo  deí 
arte  este  juicio ,  porque  no  todo  lo  que  parece  defectuoso  á  los 
ojos  del  vulgo,  lo  es :  ni  tampoco  lo  que  celebran  por  bueno, 
que  en  esta  parte  vemos  cada  dia  engañarse ,  no  solo  el  vulgo 
ignorante  ,  sino  personas  de  mucha  erudición ,  calidad  ,  y  al- 
to juicio ;  por  lo  qual  siempre  es  peligroso  meter  la  hoz  en  la 
mies  agena  ,  pues  muchas  veces  los  que  al  vulgo  parecen  bor- 
rones ,  para  el  Arte  son  milagros  :  lo  que  admiro  es  el  exem- 
plo  que  nos  dio  Velazquez  en  esta  acción ;  lo  uno  en  la  mo- 
destia de  borrar ;  y  lo  otro  en  la  desconfianza  de  complacer: 
pues  dexando  borrado  lo  que  notaron  ,  se  contentó  con  que 
supiesen  que  él  mismo  lo  borró ,  escusando  repetir  el  trabajo 
de  executar  lo  propio  que  ya  tenia  hecho ;  pues  para  quedar 
con  acierto  habia  dé  estar  como  antes ;  y  para  quedar  según 
la  indiscreta  corrección  mejor  quedaba  borrado,  pues  la  va- 
riedad de  juicios  hacia  imposible  la  empresa.  Bien  semejante  á 
lo  que  sucedió  á  Lucas  Jordán  en  la  expresión  del  caballo  que 

exe- 


i 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      497 

executó  en  el  quadro  de  las  Señoras  Comendadoras  de  San- 
tiago en  esta  Corte ,  que  pintándole  en  el  salón  de  las  come- 
dias de  palacio ,  llegó  á  ser  tanta  la  variedad  de  encontrados 
pareceres  en  la  simetría  ,  y  disposición  del  caballo  ,  que  no 
hallando  forma  de  ajustarlo  al  dictamen  de  tantos  como  se 
juzgaban  prácticos  en  esta  pericia,  hubo  de  mandar  el  Señor 
Carlos  Segundo ,  por  dictamen  de  sugeto  de  la  profesión, 
que  lo  dexase  como  estaba  ,  porque  de  otro  modo  nunca  se 
acabaria.  Bien  acertada  resolución !  Pues  no  es  lo  mismo  te- 
ner inteligencia  en  el  manejo  de  los  caballos,  y  en  la  simctria 
y  disposición  de  su  talle  si  esto  se  puede  conceder  á  todos  los 
que  lo  presumen  ,  que  tener  comprehension  de  los  contornos 
que  ofrecen  á  la  vista  los  varios  accidentes  de  su  movimiento, 
y  la  degradación  de  sus  escorzos,  junto  con  los  efectos  de  la 
distancia  y  ambiente  que  le  circunda.  Plinio  en  su  Historia 
Natural,  lib.  35.  dice,  que  Alexandro  Macedonio  solia  ve- 
nirse muchas  veces  á  la  oticina  de  Apeles ,  como  ya  diximos, 
gustando  ,  no  solo  de  su. artificio ,  sino  también  de  su  urbani- 
dad :  el  qual  le  dixo  estando  en  su  obrador  tratando  imperi- 
tamente muchas  cosas  del  Arte  ,  que  se  persuadiese  en  amis- 
tad á  guardar  silencio  sobre  aquella  materia  ,  porque  los  mu- 
chachos que  molian  los  colores  no  se  riesen  '.  Ébto  que  de 
Alexandro  escribe  Plinio  ,  Plutarco  lo  reHere  á  Megabiso  en 
aquel  tratado  ,  en  que  disputa  ,  que  diferencia  hay  entre  el 
adulador ,  y  el  amigo ;  donde  dice  ,  que  estando  Megabi- 
so ,  noble  de  Persia  ,  sentado  junto  á  Apeles ,  pretendien- 
do decir  algo  acerca  de  las  lineas  y  las  sombras ,  le  dixo 
Apeles  :  No  ves  que  los  muchachos  que  están  moliendo 
la  tierra  melina  ,  ponían  la  atención  en  tí ,  que  poco  ha 
tstabas  callando ,  y  se  admiraban  de  la  púrpura  y  el 
oro  que  te  ilustra  ?  Pues  estos  mismos  ahora  se  rien  de 
ti  ^  que  empiezas  d  hablar  sobre  aquellas  cosas  que  no  has 
aprendido. 

Escribe  Eliano  2  la  misma  historia ,  solo  difiere  en  decir 
fué  el  Pintor  Ceuxís ;  bien  pudo  ser  también  :  que  un  Mega- 
biso basta  para  enfadar  muchos  Ceuxís ,  y  Apeles.  Este  retra- 
to pues  en  la  forma  referida  estaba  en  el  pasadizo  de  palacio 
á  la  Encarnación. 

Retrató  también  en  este  tiempo  Velazquez  con  superior 
acierto  una  dama  de  singular  perfección  ,  á  cuyo  asunto  escri- 
bió don  Gabriel  Bocangel  este  epigrama  ,  que  no  me  ha  pa- 
recido omitir,  por  su  mucha  agudeza  en  tan  pocos  números, 
para  lisongear  con  ellos  el  gusto  de  los  lectores. 

Tom.  11 1.  Rrr  Lie- 


Resolución  acerta- 
da dd  Seíior  Carlos 
Segundo. 


Impericia  de  aigu- 
tíOs  tn  la  Pintura. 


Retrato  de  una  Da- 
ma de  superior  helle- 
z.a  ,  de  mano  de  Vg' 
lazqiiez. 


I     Plin.  natur.  bistor.  lib.  3J. 
cap.  10.  - 


2    Helianus  lib.   5.  varias  hist. 
cap.  2. 


498        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Retrato  dd  V.  P. 
M.  Fr.  Simón  de  Ro- 
zas de  mano  de  Ve- 
lazqiiez. 

Quadro  grande  de 
la  toma  ¿ie  una  Pla- 
za de  mano  de  P'elaz- 
quez ,  y  otro  de  la  Co- 
ronación ae  nuestra 
Señora. 


Parte  Velazquez 
segunda  vez  á  Italia. 


Estatuarios  céle- 
bres de  los  Griegos. 


Llegaste  los  soberanos 
Ojos  de  Lis  i  d  imitar , 
Tal ,  qite  pudiste  engañar 
Nuestros  ojos  ,  nuestras  manos. 
Ofendiste  su  belleza , 
Silvio  ,  d  todas  desigual. 
Porque  tu  la  diste  igual, 
Y  no  la  naturaleza. 

También  pintó  el  retrato  del  V.  P.  M.  Fr.  Simón  dó 
Roxas,  estando  difunto,  varón  eximio  en  letras  y  virtud, 
Retratóse  también  á  sí  mismo  en  diferentes  ocasiones  ,  y  es- 
pecialmente en  el  quadro  de  la  Señora  Emperatriz ,  de  que  se 
hará  especial  mención.  En  este  tiempo  pintó  también  un  qua-* 
dro  grande  historiado  de  la  toma  de  una  plaza  por  el  Señor 
don  Ambrosio  Espinóla  para  el  salón  de  las  comedias  en 
Buen-Retiro ,  con  singular  eminencia ;  como  también  otro 
de  la  Coronación  de  nuestra  Señora  ,  que  estaba  en  el  orato- 
rio del  quarto  de  la  Reyna  en  palacio ,  sin  otros  muchos  re- 
tratos de  sugetos  célebres ,  y  de  placer  ,  que  están  en  la  esca- 
lera que  sale  á  el  jardin  de  los  Rey  nos  en  el  Retiro,  por  don- 
de sus  Magestades  baxan  á  tomar  los  joches. 

S.  V. 

DASE  NOTICIA  DEL  SEGUNDO  VI AGE 

que  hizo  d  Italia  don  Diego  Velazquez  de  orden 
de  Sil  .Magestad. 

JLvl  año  de  1648.  fué  don  Diego  Velazquez  enviado  por 
su  Magestad  á  Italia  con  embaxada  extraordinaria  á  el  Pontí- 
fice Inocencio  Décimo ,  y  para  comprar  pinturas  originales, 
y  estatuas  antiguas ,  y  vaciar  algunas  de  las  mas  celebradas, 
que  en  diversos  lugares  de  Roma  se  hallan ,  así  de  artífices  ro- 
manos ,  como  de  griegos ;  distinguiéndolos  en  el  modo  de 
obrar  ,  y  de  vestir  ,  porque  los  romanos  usaban  esculpir  los 
simulacros  vestidos ;  y  los  griegos  desnudos  ,  por  descubrir  el 
primor  del  Arte ,  como  lo  muestran  las  obras  de  Glicon  Ate- 
niense en  la  estatua  de  Hércules  ,  Praxiteles  ,  y  Fidias  en  el 
Bucéfalo  de  Alexandro  Magno ;  Apolonio  Néstor  en  el  Tor- 
so de  Hércules,  tan  celebrado  de  Micael  Ángel,  y  otras  mu- 
chas estatuas  stic'sas. 

Partió  pues  de  Madrid  don  Diego  Velazquez  por  el  mes 
de  Noviembre  del  dicho  año  de  1 648.  Embarcóse  en  Mála- 
ga con  don  Jayme  Manuel  de  Cárdenas ,  Duque  de  Náxera, 
que  iba  á  Trento  á  esperar  á  la  Reyna  nuestra  Señora  Doña 

Ma- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


499 


María-Ana  de  Austria,  hija  del  Sefíor  Emperador  Fcrdinan- 
do  Tercero  ,  y  de  la  Señora  Emperatriz  Doña  María ,  Infan^ 
ta  de  España. 

Fueron  á  parar  á  Genova ,  donde  vio  de  paso  algunas 
obras  de  Lázaro  Calvo  ,  y  en  la  plaza  mayor  del  Consejo  el 
retrato  de  Andrea  Doria  ,  Capitán  de  Mar  famosísimo  ,  es- 
culpido en  marmol  de  mano  de  Fray  Angelo  de  Montersoli, 
de  alto  de  seis  brazas ,  armado  á  lo  antiguo  ,  con  un  bastón 
en  la  mano ,  y  con  algunos  turcos  á  los  pies ,  sobre  un  gran 
pedestal ,  que  todo  junto  hace  un  espectáculo  formidable  en 
magnitud. 

Paso  á  Milán ,  y  aunque  no  se  detuvo  á  ver  la  entrada 
de  la  Reyna  ,  que  se  prevenía  con  grande  ostentación  ,  no 
dexó  de  ver  algunas  de  las  excelentes  obras  de  Escultura  y 
Pintura  que  hay  en  esta  ciudad  j  como  la  maravillosa  Cena  de 
Christo  ,  y  de  sus  Apostóles  ,  obra  de  la  feliz  mano  de  Leo- 
nardo de  Vinci ;  y  últimamente  vio  todas  las  pinturas  y  tem- 
plos que  hay  en  aquella  ilustre  ciudad. 

Pasó  á  Pádua ,  y  de  allí  á  Venecia ,  á  cuya  Repiíblica  era 
muy  aficionado  ,  por  ser  la  oficina  donde  se  han  labrado  tan 
excelentes  artífices.  Vid  muchas  obras  de  Ticiano ,  de  Tinto- 
reto,  de  Paulo  \  eronés,  que  son  los  autores  á  quien  procuró 
seguir,  y  imitar  desde  el  año  de  1629.  que  estuvo  en  Ve- 
necia  la  primera  vez. 

Aquí  halló  ocasión  de  comprar  las  pinturas  de  un  techo 
de  historias  del  Testamento  A  iejo  de  mano  de  Jacobo  Tin- 
toreto  ;  la  principal  de  ellas  tiene  su  forma  aovada  ,  y  en  ella 
están  pintados  los  hijos  de  Israel  cogiendo  el  Alaná ,  como  lo 
escribe  el  Éxodo  ,  todo  maravillosamente  conducido  :  otro 
quadro  de  la  Conversión  de  san  Pablo  ;  y  otro  de  la  Gloria 
que  llaman  de  Tintoreto  ,  copiosísimo  de  figuras  ,  con  gran- 
de^rmonía  y  disposición ,  y  obrado  con  suma  facilidad  y  sol- 
tura ;  por  lo  qual  se  juzga  ser  de  mano  de  Tintoreto  ,  como 
lo  es  el  grande  que  pinto  en  Venecia  ,  para  el  qual  debió  de 
hacer  este  diseño ,  obra  de  las  suyas ,  la  mas  digna  de  cele- 
brarse por  su  perfección  y  grandeza  estupenda. 

Compró  también  un  Adonis  y  Venus  abrazados,  con 
un  CupidiIIo  á  los  pies,  de  mano  de  Pablo  Veronés,  y  algu- 
nos retratos.  • 

Del  mismo  Veronés  halló  dos  quadros  grandes  de  histo- 
rias de  la  \  ida  de  Christo  ;  el  uno  era  el  milagro  de  aquel 
ciego  ,  á  quien  dio  vista  su  Magestad  ,  y  ambos  milagros  del 
Arte  ;  mas  por  estar  pintados  al  temple ,  no  se  atrevió  á  traer- 
los ,  teniendo  por  mas  acertado  carecer  de  ellos ,  que  poner- 
los al  riesgo  de  su  deslustre  en  la  embarcación. 

Tomo  el  camino  de  Bolonia  ,  para  ver  en  san  Juan  del 
Tom.  111.  Rrr  a  Mon- 


Cí'Ielres  cosas  que 
íiolóy'flaz^uízen  Ge- 
nova. 


Célebres  cosas  que 
notó  J^elaz^mz  en 
Milán. 


Otras  particulari- 
dades que  notó  en  J^e- 
necia. 


Diseño  de  la  glo- 
ria de  Tintoreto. 


Varias  pinturas 
que  encontró  Velaz- 
quez  para  feriarlas. 


Singularidades  de 
Bokíiia. 

Comunica  Velaz' 
qucz  en  Bolotiia  con 
Miteli,y  Colona. 


En  Florencia  halló 
J^elazqtiez  mucho  que 
^admirar. 


Palacio  del  Duque 
de  Afódena. 


Pinturas  célebres 
de  Parma. 


Llega  Velazquez 
d  Ñapóles  ,  donde  es 
mujjestejado  del  Vi- 
rey. 


Llega  Velazquez  d 
Roma  ,  donde  es  muy 
Jaiiorecido  del  P¿tpa, 
y  de  algunos  Carde- 
nales ,  y  otros  Princi- 
pes,  y  artijices. 


500        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,   ' 

Monte  la  singular  tabla  de  santa  Cecilia  ,  que  con  otros  qua- 
tro  santos  fué  pintada  de  Rafael  de  Urbino  ;  y  el  san  Petio- 
nio  de  marmol  de  mano  de  Micael  Ángel  :  y  sobre  la  puerta 
de  san  Petronio  el  retablo  del  Papa  Julio  Segundo  de  bronce. 
Vidse  con  Miguel  Colona ,  y  Agustin  Miteli  ,  bolo- 
nienses ,  insignes  pintores  al  fresco ,  de  quien  hay  muchas 
obras  en  Italia  ,  que  dan  testimonio  de  su  excelencia ,  para 
tratar  con  ellos  de  traerlos  á  España. 

Estuvo  aposentado  en  casa  del  Conde  de  Sena ,  de  quien 
fué  muy  agasajado  el  tiempo  que  se  detuvo  en  Bolonia  ,  y 
quando  entró  en  ella  le  salió  á  recibir  con  otros  caballeros 
en  coches  mas  de  una  milla  de  la  ciudad. 

•  Fué  á  Florencia ,  donde  halló  mucho  que  admirar ,  por 
haber  favorecido  tanto  los  Duques  siempre  las  Artes  del  di- 
buxo ,  que  de  su  ilustre  academia  han  salido  tan  excelentes 
ingenios ,  como  lo  fué  el  Dante  Aligero ,  no  menos  pintor 
que  poeta  5  y  el  divino  Micael  Ángel  Bonarrota ,  el  qual  so- 
lo es  bastante  á  hacerla  famosa  en  el  mundo,  Y  habiendo  vis- 
to lo  mas  célebre  de  aquella  excelsa  oficina  de  las  Artes ,  y 
de  ingenios ,  pasó  á  Módena  ,  donde  estuvo  muy  favorecido 
del  Duque  :  mostróle  su  palacio ,  y  las  cosas  curiosas ,  y  de 
estimación  que  tenia  ;  y  entre  ellas  el  retrato  que  Diego  Ve- 
lazquez pintó  del  Duque  quando  estuvo  en  Madrid. 

Envióle  á  que  viese  el  palacio ,  y  casa  de  recreación ,  que 
tiene  siete  leguas  de  Módena  ,  pintada  al  fresco  por  Colona, 
y  Miteli ;  todas  las  paredes  de  figuras ,  compartimientos ,  car- 
telas ,  y  adornos  con  artificio  tanto  ,  que  se  persuade  dificul- 
tosamente el  que  lo  mira  á  que  es  pintura. 

Pasó  á  Parma  á  ver  la  cúpula  de  Antonio  Coreglo ,  tan 
celebrada  en  el  mundo  ,  y  las  pinturas  que  hizo  Mazzolino 
el  Parmesano ,  que  aunque  diximos  en  el  tomo  primero  se 
llama  Lactancio  Cambera  ,  fué  siniestro  informe  ,  siendo  ca- 
da uno  nuevo  lustre  de  su  patria. 

De  aquí  partió  á  Roma ,  y  en  llegando ,  fué  preciso  el  ir 
á  Ñapóles  á  verse  con  el  Conde  de  Oñate  Virey  de  aquel  rey- 
no  en  aquella  sazón  ,  el  qual  tenia  orden  de  su  Magestad  pa- 
ra asistirle  larga  y  profusamente  de  todo  lo  necesario  para  su 
ir#ento.  Visitó  á  Joseph  de  Ribera  ,  del  Hábito  de  Christo, 
que  en  N«poles  acreditaba  con  sus  obras  á  la  nación  Españo- 
la ,  llamado  en  Italia  //  Spagnokto. 

Volvió  á  Roma ,  donde  fué  muy  favorecido  del  Carde- 
nal Patrón  Astali  Pamphilio  Romano,  sobrino  del  Papa  Ino- 
cencio Décimo ,  y  del  Cardenal  Antonio  Barberino ,  del 
Abad  Pereti ,  del  Príncipe  Ludovisio  ,  y  de  Monseñor  Ca- 
milo Máximo ,  y  de  otros  muchos  Señores ;  como  también 
de  los  mas  excelentes  pintores ,  como  el  caballero  Matias ,  del 

Há- 


I 

I 


y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       501 

Hábito  de  san  Juan  ,  de  Pedro  de  Cortona ,  de  Monse- 
ñor Pusino ,  y  del  caballero  Alexandro  Algardi  bolones ,  y 
del  caballero  Juan  Lorenzo  Bernini,  ambos  estatuarios  fa- 
mosísimos. 

Sin  faltar  á  sus  negocios  pinto  muchas  cosas  ,  y  la  princi- 
pal fué  el  retrato  de  la  Santidad  de  Inocencio  Décimo ,  de 
quien  recibió  grandes ,  y  señaladísimas  mercedes.  Y  en  re- 
muneración, queriendo  el  Santo  Padre  honrarle,  reconocien- 
do su  gran  virtud  y  merecimiento  ,  le  envid  una  medalla  de 
oro  ,  con  la  efigie  de  su  Santidad  ,  de  medio  relieve ,  pen- 
diente de  una  cadena  :  traxo  copia  á  España  de  este  retrato. 
De  él  se  cuenta  ,  que  habiéndole  acabado  ,  y  teniéndole  una 
pieza  mas  adentro  de  la  antecámara  de  aquel  palacio ,  fué  á 
entrar  el  Camarero  de  su  Santidad ,  y  viendo  el  retrato  ,  que 
estaba  á  luz  escasa,  pensando  ser  el  original,  se  volvió  á  salir, 
diciendo  á  diferentes  cortesanos  que  estaban  en  la  antecámara, 
que  hablasen  baxo ,  porque  su  Santidad  estaba  en  la  pieza 
inmediata. 

Retrató  al  Cardenal  Pamptiilio,  á  la  ilustrísima  Señora  do- 
ña Olimpia  ,  á  Monseñor  Camilo  Máximo  ,  Camarero  de  su 
Santidad  ,  insigne  pintor  ,  á  Monseñor  Abad  Hipólito  ,  Ca- 
marero también  del  Papa  ,  á  Monseñor  Mayordomo  de  su 
Santidad  ,  y  Monseñor  Micael  Angelo  ,  barbero  del  Papa  ,  á 
Ferdinando  Brandano,  Oficial  mayor  de  la  Secretaría  del  Pa- 
pa, á  Gerónimo  Bibaldo,  á  Flaminia  Triunfi  excelente  pin- 
tora. Otros  retratos  hizo ,  de  los  qualcs  no  hago  mención ,  por 
haberse  quedado  en  bosquexo ,  aunque  no  carecían  de  seme- 
janza á  sus  originales  :  todos  estos  retratos  pintó  con  hastas 
largas ,  y  con  la  manera  valiente  del  gran  Ticiano ,  y  no  in- 
ferior á  sus  cabezas  :  lo  qual  no  lo  dudará  quien  viere  las  que 
hay  de  su  mano  en  Madrid. 

Quando  se  determinó  retratase  al  Sumo  Pontífice  quiso 
prevenirse  antes  con  el  exercicio  de  pintar  una  cabeza  del  na- 
tural :  hizo  la  de  Juan  de  Pareja ,  esclavo  suyo ,  y  agudo 
pintor ,  tan  semejante  ,  y  con  tanta  viveza  ,  que  habiéndolo 
enviado  con  el  mismo  Pareja  á  la  censura  de  algunos  amigos, 
se  quedaban  mirando  el  retrato  pintado  ,  y  á  el  original  con 
admiración  y  asombro ,  sin  saber  con  quien  habían  de  hablar, 
ó  quien  les  había  de  responder.  Este  retrato  ,  que  era  de  me- 
dio cuerpo,  del  natural,  contaba  Andrés  Esmip,  Pintor  Fla- 
menco en  esta  Corte  ,  que  á  la  sazón  estaba  en  Roma  ,  que 
siendo  estilo  que  el  día  de  san  Joseph  se  adorne  el  claustro  de 
la  Rotunda  ,  donde  está  enterrado  Rafael  de  Urbino ,  con 
pinturas  insignes  antiguas  y  modernas ,  se  puso  este  retrato 
con  tan  universal  aplauso  en  dicho  sitio ,  que  á  voto  de  todos 
los  pintores  de  diferentes  Naciones ,  todo  lo  demás  parecía 

pin- 


Retrata  Kelciz- 
quez.  á  el  Papa  Ino- 
cmcio.  X. 


Otros  retratos  que 
hizo  en  Roma  Kelaz- 
quez. 


Retrato  de  Pareja 
de  mano  de  Velaz- 
quez. 


Andrés  Esmit  Pin- 
ior  Flamenco. 


J^elazqitezfué  Aca- 
démico Romano. 


Estatuas  que  reco- 
gió Velazquez,  para 
el  Rey  en  la.  segunda 
jornada  di  Italia. 


Estatua  de  Antinoo. 


Estatua  del  l^ilo. 


Estatua  de  Clee- 
filtra. 


502        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

pintura  ,  pero  este  solo  verdad  :  en  cuya  atención  fué  recibi- 
do Velazquez  por  Académico  Romano  año  de  1650. 

Determinó  volver  á  España  ,  por  las  repetidas  cartas  que 
recibía  de  don  Fernando  Ruiz  de  Contreras ,  en  que  su  Ma- 
gestad  le  ordenaba  se  volviese. 

Las  estatuas  que  entresacó  de  tan  gran  número ,  fueron 
principalmente  la  del  Troyano  Laoconte ,  que  está  en  Belve- 
dere ,  sus  dos  hijos  rodeados  con  intrincadas  vueltas  de  dos 
serpientes  que  los  ciñen  con  admirables  enlazaduras  :  de  estas 
tres  estatuas ,  la  una  está  en  acto  de  gran  dolor ,  la  otra  de 
morir ,  la  tercera  de  haber  compasión.  Dice  Plinio  que  es 
obra  que  se  puede  preferir ,  y  anteponer  á  todas  las  demás  de 
Pintura ,  y  de  la  Estatuaria ,  y  que  fué  hecha  de  una  sola 
piedra ,  con  acuerdo  y  consejo  del  Senado  de  Atenas ,  de 
mano  de  tres  excelentes  artífices  que  fueron  Agesandro  ,  Po- 
lidoro ,  y  Atenodoro  ,  rodianos  :  refiérelo  Plinio  con  ele- 
gantes palabras  ,  y  notable  encarecimiento  '. 

También  un -bello  Coloso  de  Hércules  desnudo,  que  lla- 
man el  Hércules  viejo ,  puesto  sobre  un  tronco  del  mismo 
marmol ,  y  la  piel  del  León  Ñemeo  sobre  él ,  y  con  la  clava 
en  la  mano  ;  las  piernas ,  y  las  manos  son  modernas ,  de  ma- 
no de  Jacobo  de  la  Porta  di  Porlez  ,  raro  escultor  ,  y  arqui- 
tecto :  en  el  tronco  están  esculpidas  unas  letras  griegas ,  que 
quieren  decir ,  que  Glkon  Ateniense  hizo  aquella  estatua. 

Otra  de  Antinoo  ,  desnuda  ,  que  otros  dicen  ser  Milon, 
está  en  pie ,  entera  ,  mas  sin  un  brazo ,  y  fué  tan  venerada  de 
Micael  Ángel  Bonarroti ,  que  no  se  atrevió  á  suplirlo  :  tiene 
una  banda  revuelta  sobre  el  hombro  izquierdo.  Fué  Antinoo 
un  bellísimo  mancebo ,  amigo  impúdicamente  del  Empera- 
dor Adriano. 

Traxo  otra  estatua,  ó  simulacro  maravilloso  del  Nilo,  rio 
de  Egipto  ,  que  descansa  el  lado  izquierdo  sobre  una  esfinge; 
tiene  con  la  mano  izquierda  la  cornucopia  de  la  Abundancia, 
y  sobre  sí  tiene  diez  y  siete  niños  del  marmol  mismo  ,  y  la 
basa  en  que  se  ven  esculpidos  cocodrilos  ,  y  varias  suertes  de 
animales  de  Egipto ,  que  en  el  mismo  Nilo  se  esconden.  Fué 
esta  admirable  estatua  hallada  cerca  de  san  Estevan  ,  por  so- 
brenombre de  Caco  ,  y  hace  mención  de  ella  Plinio  2. 

También  traxo  la  estatua  de  Cleopatra  ,  que  tiene  el  bra- 
zo derecho  swbre  la  cabeza  ,  y  parece  que  está  amortecida  ,  y 
desmayada  del  veneno  introducido  en  el  pecho  por  la  mor- 

de- 


I  £icuti  Laoconte,  qul  est  in 
Titi  Imperatoris  doiiio,opu.s  ómni- 
bus &  Píctur»  &  Statuariíe  Ar- 
ti  preporicndiim.  Ex  uno  lapide, 
cum  &í  Jiberos,  diaconumque  mi- 


rabiles  nexus  de  consilij  sententia 
fecere  sumini  Artífices  Agesander, 
Polidorus,&  Athenodorus,  Rho- 
dis.  Pliii.  nat.  hist.  ¡ib.  36.  cap.  j. 
a     Plin.  lib.  sj.  cap.  7. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       503 

dedura  del  áspid,  que  para  quitarse  la  vida  eligió,  por  no  ve-- 
nir  á  manos  dé  su  enemigo  Augusto,  ya  triunfante  de  elU'^  y 


iJ\   6  < 


num 


de  su  amante  Marco  Antonio. 

Otra  de  un  Apolo  en  pie,  y  desnudo,  con  nn  paño  á  las 
espaldas,  y  sobre  el  brazo  izquierdo  :  está  en  acto  de  haber 
disparado  la  flecha ,  mas  el  arco  esta  roto  :  tiene  la  aljaba  al 
cuello  ,  pendiente  de  una  cinta  ,.y  la  mano  derecha  sobre  ur> 
tronco  de  marmol ,  en  el  qual  se  ve  una  sierpe  revuelta  ;  es 
celebrada  por  de  algún  excelente  estatuario  griego. 

También  un  Mercurio  desnudo  bellísimo  ,  que  tiene  en 
la  cabeza  la  gornlla  con  alas ,  en  la  mano  izquierda  el  cadu- 
ceo ,;y  en  la  derecha  una  bolsa,  porque  ios  antiguos  hicieron 
á  Mercurio  Dios  de  la  Eloqüencia ,  y  de  las  mercancías ,  y 
ganancias ,  y  embaxador  de  los  Dioses. 

Traxo  también  otra  estatua  de  Niobe  ,  en  acto  de  correr, 
y  vestida  de  una  camisa  sutilísima  ,  que  parece  que  la  mueve 
el  ayre  :  tiene  el  brazo  derecho  levantado ,  y  con  el  izquierdo 
recoge  un  manto  que  tiene  revuelto  en  él. 

También  compró  la  estatua  de  Pan ,  Dios  de  los  Pas- 
tores ,  desnudo ,  solo  con  una  piel  de  animal  revuelta  :  está 
puesto  en  un  tronco ,  en  el  qual  se  ve  esculpido  un  albogue: 
un  Fauno  viejo ,  Dios  de  las  Selvas  ,  y  de  los  Bosques ,  con 
un  niño  en  los  bra20s  :  está  en  pie  ,  y  desnudo  ,arrimado  á 
un  tronco ,  y  revuelto  en  una  piel  de  tigre. 

Traxo  también  otra  estatua  de  Baco ,  desnudo  ,  arrimado 
á  un  tronco  ,  y  á  los  pies  un  perro  comiendo  uvas  :  una  \  e- 
nus  desnuda  ,  quando  nace  de  la  espuma  del  mar  :  tiene  un 
delrin  abaxo  con  la  espuma  en  la  boca ,  y  sobre  sí  algunos 
Cupidillos  :  es  famosísima  estatua  ,  y  menor  que  el  natural, 
y  de  singular  hermosura ,  pues  no  le  hace  falta  el  alma  para 
parecer  viva.     • 

También  otra  estatua  de  un  hombre  desnudo ,  con  el 
brazo  derecho  levantado ,  y  cerrada  la  mano ,  y  con  la  iz- 
quierda tiene  la  ropa ,  y  al  pie  una  tortuga  :  dicen  que  es  un 
jugador  de  la  morra  ,  y  el  que  tiene  la  original  en  Roma, 
la  tiene  por  tal :  otros  dicen  ser  Bruto  Cónsul,  el  qual  fué  ca- 
beza de  los  conjurados  contra  Julio  Cesar. 

También  traxo  una  estatua  pequeña  de  una  Ninfa ,  me- 
dio vestida  ,  reclinada  sobre  el  brazo  izquierdo  en  una  peña, 
y  en  ella  esculpida  una  concha  marina  :  créese  que  es  la  dio- 
sa Venus, 

Otra  estatua  de  un  hombre  desnudo ,  que  cae  en  tierra 
como  desmayado  :  tiene  una  herida  en  el  lado  derecho ,  y  el 
semblante  de  gran  dolor  :  tiene  un  cordel  al  cuello ,  y  las  ar- 
mas caidas  en  tierra  :  y  tienese  por  un  gladiator  sentenciado 
á  muerte  :  otros  creen  que  será  uno  de  los  tres  hermanos  Cu- 

ria- 


Estatua  de^  Afolo. 


Estatua  de  Mev 
curio. 


Estatua  de  Niobe. 


Estatua  del  Dios 
Pan. 

Estatua  de  un  Fau- 
no. 

Estatua  de  Baco. 
Estatua  de  Kenus. 


Estatua  de  un  honi' 
bre  desnudo. 


Estatua  de  tina 
Ninfa. 


Estatua  de  un  Gla  • 
diator. 


Estatua  de  im  Hef' 
majrodita. 


Estatua  de  otro 
Hermafrodita ,  y  de 
la  Diosa  Vesta  ,  / 
otra  de  Diana. 

Otros  dos  Gladia- 
tores. 

Otra  Estatua  de 
Oladiafor. 


Otro  Gladiator  sen- 
tado. 


Estatua  de  Alarte. 


Estatua  de  Flora. 


504        .'HVIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

riacios  de  Albania ,  que  combatieron  con  los  tres  Horacios 
Rojnanos  por  la  libertad  de.  la  Patria  ;  y  fueroh  vencidos ,  y 
muertos ,  dexando  á  Albania  sujeta  á  los  Romanos. 

También  traxo  un  Hermafrodita  desnudo  ,  que  descansa 
sobre  un  colchón,  aquel  que  Jos  poetas  fingen  ser  coagulado 
de  la  unión  de  la  Ninfa  Salraacis ,  compañera  de  las  Naya- 
des  ,  y  del  hijo;  de  Mercurio,, y  Venus  ,  mancebo  de  singu- 
lar perfección  ;  que  habiendo  los  dieses ,  por  ruegos  de  la 
Ninfa  Salmacis  j  convertidolos  en  un  sugero,  ^  quedó  con  de- 
mostración de  entrambos  sexüsi  os  laJuas.beMa  estatua  que 
se  puede  pensar..-  i  -v-Trr  ú  ii?  ,  -iL;  -lOo  í!Í;t-  . 

Otro  Hermafrodita  en  pie ,  y  una  estatua  pequeña  de  la 
Diosa  Vesta  ;  otra  de  una  Ninfa  desnuda ,  sentada  ,  con  una 
concha  en  la  mano,  como  que  vierte  agua  :  tienenla  por 
Diana. 

Una  lucha  de  dos  hombres  desnudos ,  menores  que  el 
natural ,  de  valiente  artífice  ,  que  sin  duda  son  Gladiatores. 

También  un  Gladiator  en  pie  ,  con  feroz  ,  y  fortisimo 
movimiento,  es  obra  de  griegos,  como  lo  muestra  la  inscrip- 
ción griega ,  que  tiene  esculpida  en  un  tronco  marmóreo, 
que  quiere  decir  en  nuestro  idioma ,  que  Agasias  Dositeo  lo 
hizo  colocar. 

Tiene  este  Gladiator  contra  sí  á  un  hombre  desnudo  ,  y 
sentado  ,  con  la  espada  en  la  mano ,  y  á  los  pies  un  pequeño 
muchacho ,  con  el  arco  en  la  mano  ,  y  un  escudo  ,  y  un  yel- 
mo en  tierra  :  es  muy  bella  estatua  ,  y  muy  carnosa ,  tanto, 
que  parece  que  respira  :  créese  que  sea  un  Gladiator  de  aque- 
llos que  antiguamente ,  de  su  voluntad ,  se  conducían  á  la  pa- 
lestra con  las  armas  en  la  mano  ,  y  se  exponian  por  un  vil 
precio  a'  peligro  de  la  vida. 

Traxo  también  una  estatua  de  Marte  desnudo ,  solo  con 
el  yelmo  en  la  cabeza ,  está  en  pie ,  y  con  la  espada  en  la 
mano  ,  y  un  Narciso  desnudo  ,  en  pie  ,  con  los  brazos  abier- 
tos ,  enamorado  de  sí  mismo ,  y  de  la  hermosa  forma  que 
ve  debaxo  del  agua  ,  la  qual  piensa  que  sea  cuerpo  animado, 
costandole  la  vida  esta  loca  pasión  ;  por  lo  qual  fué  converti- 
do en  una  flor,  Ikrnada  de  su  propio  nombre,  cumpliéndose 
la  profecía  del  adivino  Tiresias  '. 

Traxo  también  Velazquez  el  simulacro  de  una  diosa  de 
grandeza  gigantea  :  tiene  en  la  mano  siniestra  una  corona  de 
hojas  atadas  con  una  cinta ,  con  la  otra  levanta  la  vestidura, 
que  es  delgada ,  y  sutil ,  y  descubre  los  pies  :  tiene  los  brazos 
desnudos ,  y  parte  del  pecho  ;  y  sobre  los  hombros  unos  bo- 
tonciUos  que  detienen  la  vestidura ,  y  está  ceñida  de  una  cin- 
ta 
I  Ovid.  lib.  3.  Methamor. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      505 

ta  con  un  lacillo  :  es  de  marmol ,  y  de  mano  de  noble  artífi- 
ce ;  y  tienese  en  reputación  de  la  diosa  Flora. 

También  un  Baco,  mozo,  desnudo,  arrimado  á  un  tron- 
co ,  en  que  tiene  una  vestidura  :  tiene  el  brazo  derecho  levan- 
tado ,  y  en  la  mano  un  racimo  de  uvas.  También  una  hgura 
desnuda ,  sacándose  una  espina  de  un  pie  con  estremada  aten- 
ción y  cuidado  :  una  diosa  incógnita  vestida  :  tienenla  por 
Ceres ,  mas  no  tiene  insignias  propias. 

Un  León  grande  ,  con  el  cuello  y  espaldas  vestidas  de 
crecida  greña  ,  que  muestra  su  ferocidad  ,  y  nobleza.  Asimis- 
mo muchos  retratos  vestidos ,  armados  y  desnudos ,  como 
el  de  Adriano ,  sucesor  de  Trajano ,  que  fue  excelente  Prín- 
cipe ,  y  gustó  de  todas  las  Artes ,  tanto  ,  que  fué  arquitecto, 
escultor ,  y  músico ,  y  en  la  disciplina  militar  famosísimo, 
mas  que  en  otra  cosa  :  el  de  Marco  Aurelio  íilobofo,  y  Em- 
perador :  el  de  Livia ,  muger  de  Cesar  Augusto ,  y  madre  de 
Tiberio  Emperador :  el  de  Julia ,  hija  de  Julio  Cesar ,  y 
muger  del  Gran  Pompeyo  :  el  de  Faustina  :  el  de  Numa 
Pompilio  :  el  de  Septimio  Severo :  el  de  Antonino  Pió  :  el  de 
Germánico  :  el  de  Domiciano  :  el  de  Scipion  Africano  :  el 
de  Tito  ,  hijo  de  Vespasiano ,  cortés  Príncipe  ,  y  el  que  ven- 
ció á  los  Judíos,  y  arruinó  la  ciudad  de  Jerusalen  en  ven- 
ganza de  la  muerte  de  Christo  ;  y  otros  muchos  Emperado- 
res ,  Cónsules ,  y  grandísimo  número  de  cabezas ,  solo  con 
cuello  ,  de  hombres ,  y  mugeres ;  y  la  cabeza  del  Moysés  de 
Micael  Ángel ,  que  está  en  el  sepulcro  de  Julio  Segundo  en 
san  Pedro  Advíncula ,  de  quien  dixo  el  Cardenal  de  Mantua, 
que  esta  figura  sola  bastaba  á  honrar  á  el  Papa  Julio  Segun- 
do :  tanta  es  su  grandeza  y  magestad  '. 

El  deseo  de  ver  á  París  le  obligó  á  Diego  Velazquez  á 
intentar  venir  por  tierra  á  España ,  mas  no  se  determinó  por 
la  inquietud  de  las  guerras ,  aunque  tuvo  pasaporte  del  Em- 
baxador  de  Francia. 

Embarcóse  en  Genova  año  de  1651.  cumpliendo  con  la 
puntualidad  con  que  siempre  obedeció  las  órdenes  de  su  Ma- 
gestad }  y  aunque  combatido  de  grandes  borrascas ,  que  fue- 
ron muchas ,  llegó  al  puerto  de  Barcelona  por  el  mes  de  Ju- 
nio :  pasó  á  Madrid ,  y  habiéndose  puesto  á  los  pies  del  Rey, 
le  honró  de  suerte  ,  que  escribiendo  su  Magestad  de  su  Real 
mano  una  carta  á  don  Luis  Méndez  de  Haro  ,  decia  entre 
otras  cosas  :  El  señor  Velazquez  ha  llegado ,  y  traído  unas 
pinturas ,  ^c.  Rerierelo  don  Bernardino  Tirado  de  Leiva 
en  la  deposición  del  pleyto  del  Soldado  de  esta  villa  ,  de  que 
se  hizo  mención  ,  libro  2.  cap.  3.  en  el  tom.  i.  fol.  109. 
Tom.  III.  Sbs  En 

I     Gioigio  Vasaii  ultimo  rolumen  de  la  3.  patt. 


Otra  Estatua  de 
Baco. 

Estatua  desnuda 
Sízcaiidose  una  espina 
de  un  fie ,  y  otra  de 
Ceres. 

Retratos  varios 
de  medios  cuerpos  de 
marmol  ,  que  traxo 
Velazquez  de  Italia. 


Vuélvese  á  Espa- 
va  Velazquez  después 
de  la  stgunda  jorna- 
da d  Italia. 


Llegó  d  Madrid 
por  el  mes  de  Junio 


de  1651. 


Muerte  de  la  Rey- 
na ,  y  segundo  casa- 
niiatto  del  Señor  Fe- 
¡ij)e  Quarto. 


Gerónimo  Ferrer 
vació  las  estatuas  en 
los  moldes  que  trnxo 
f^elazquez. 


506        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  ' 

En  este  entretiempo  de  la  ausencia  de  Velazquez  murió 
la  Rey  na  Doña  Isabel' de  Borbon  ,  y  el  Rey  casó  de  segun- 
das nupcias  con  la  Serenísima  Reyna  Doña  María- Ana  de 
Austria ,  que  aportó  en  Denia ;  y  habiendo  el  Rey  celebrado 
sus  bodas  en  la  villa  de  Navalcarnero  ,  entró  en  Madrid  año 
de  1 649.  con  que  no  se  halló  Velazquez  en  estas  funcioíies; 
pues  volvió  de  Italia  el  año  de  5 1 .  habiendo  salido  el  de  48. 

Tratóse  luego  de  ir  vaciando  las  estatuas ,  lo  qual  hizo 
Gerónimo  Ferrer  ,  que  vino  de  Roma  para  este  efecto ,  en 
lo  qual  era  eminente  ,  y  Domingo  de  la  Rioja ,  excelente  es- 
cultor de  Madrid  ;  de  bronce  se  vaciaron  algunas  estatuas  pa- 
ra la  pieza  ochavada  ,  que  fué  traza  y  disposición  de  Velaz- 
quez ;  como  también  el  ornato  del  salón  grande ,  y  la  escale- 
ra del  Rubinejo  ,  por  donde  sus  Magcstades  baxan  á  tomaf 
los  coches,  que  fué  elección  como  de  su  ingenio  :  porque  an- 
tes baxaban  sus  Magestades  á  tomarlos  por  los  corredores ,  y 
escalera  principal  hasta  los  zaguanes.  Las  demás  estatuas  se 
vaciaron  de  estuco  ,  y  se  colocaron  en  la  bóveda  del  Tigre, 
y  galería  baxa  del  cierzo ,  y  otros  sitios. 

§.  VL 

EN  QUE  LA  MAGESTAD  DEL  SENSOR 

Felipe  Quarto  le  hace  merced  d  don  Diego  Velazquez 
de  Aposentador  mayor  de  Palacio. 

JLin  el  año  de  165:2.  hizo  su  Magestad  á  don  Diego  Ve- 
lazquez merced  de  Aposentador  mayor  de  su  imperial  pala- 
cio ,  sucediendo  en  este  oficio  á  don  Pedro  de  Torres ,  y 
permaneció  en  él  hasta  el  año  de  1660.  que  murió,  exercien- 
dolo  con  entera  satisfacción ,  y  gusto  de  su  Magestad ;  y  tuvo 
por  sucesor  á  don  Francisco  de  Roxas  y  Contreras  ,  Secreta- 
rio ,  y  Ayuda  de  Cámara  de  su  Magestad  ,  y  que  en  Flan- 
des  lo  fué  del  Señor  Infante  Cardenal  Don  Fernando  de 
Austria. 

De  este  oficio  de  Aposentador  de  palacio  dice  Gil  G  )n- 
tmpleo  de  Aposejita-  zalcz  Dávila  ,  Coronista  de  su  Magestad  Católica  del  T'.ey 
dor  mapr  en  Velaz-  y>q^  Felipe  Quarto  nuestro  Señor ,  en  el  Teatro  de  las  Gran- 
í"""  dezas  de  Madrid ,  las  calidades ,  exercicios  ,  y  preheminencias 

que  le  tocan,  con  gran  puntualidad.  Grande  honor  fié  éste 
para  Velazquez  :  bien  que  no  falta  quien  discurra  necesitaba 
este  punto  de  mas  alta  reflexión ;  porque  parece  debe  atender- 
se con  gran  diferencia  el  premio  de  los  hombres  de  facultad, 
que  el  de  otro  linage  de  méritos  ,  ó  servicios  ;  pues  recayerr- 
do  estos  en  hombres  desocupados  ,  el  darles  en  qué  servir  ,  es 
aumentarles  el  mérito  con  el  premio  j  pero  en  los  hombres  de 

pro- 


Merced  de  Aposen- 
tador mayor  d  don 
Diego  Velazijtiez. 


Reflexión  sobre  el 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      507 

profesión ,  es  defraudarles  con  el  premio  el  mérito  :  porque 
si  csre  se  fundó  en  el  exercicio  de  su  facultad ,  mal  podrá  con- 
tinuarle quien  no  tiene  ocasión  de  exerceric  ;  y  así  los  pre- 
mios de  los  artífices  parece  debían  ser  puramente  honoríhcos, 
y  pccunarios :  quando  son  precisamente  personales ,  honorífi- 
cos ,  para  estímulo,  y  premio  de  la  virtud;  y  pecuiiarios,  pa- 
ra que  puedan  lisongear  con  el  descanso  los  primores  mas 
ocultos  del  arte ,  atendiendo  solo  al  interés  de  la  fama  de  la 
posteridad ,  dándoles  mas  y  mas  ocasiones  en  que  contribuyan 
al  honor  con  los  primores  de  su  estudio  ,  que  este  es  el  pre- 
mio que  mas  acredita  la  excelencia  del  artítice  ;  porque  sus- 
pender el  uso  de  su  facultad ,  aunque  con  empleos  honoríti- 
cos ,  es  un  linage  de  premio ,  que  parece  viste  disfraces  de  cas- 
tigo ;  porque  al  que  ha  delinquido  en  la  administración  de  su 
oricio  ,  le  suspenden  el  uso  :  ^  pues  como  para  unos  ha  de  ser 
premio  ,  lo  que  para  otros  es  castigo  ?  Bien  se  dexa  conside- 
rar que  lo  mas  apreciable  del  honor  es  el  servir  á  la  Mages- 
tad  j  pero  sirvan  estos  en  aquella  línea ,  por  donde  se  enca- 
minaron á  obtener  la  gracia  de  su  Soberano ,  y  no  en  otras 
tan  estraíías  al  curso  de  su  ingenio ;  que  por  mucho  que  sirva 
en  ellas ,  malogran  lo  mas  precioso  del  servir ,  y  del  merecer: 
pues  para  los  empleos  domésticos ,  sin  mas  estudios  que  la 
común  práctica  ,  es  hábil  qualquiera  mediano  talento ;  mas 
para  una  habilidad  superior ,  no  es  hábil  qualquiera  ,  porque 
la  misma  naturaleza  parece  nos  da  á  entender  lo  mucho  que 
le  cuesta  el  sacar  un  hombre  eminente  ,  echando  á  perder  á 
tantos  como  vemos  en  varias  facultades  quedarse  en  la  falda 
de  la  montaña  ,  sin  poder  pisar  de  la  cumbre  la  eminencia. 
Y  últimamente ,  para  servir  en  qualquiera  empleo  doméstico 
se  hallaran  muchos  que  igualen ,  y  aun  excedan  al  mas  ce- 
lebrado artífice ;  mas  para  una  obra  de  ingenio  peregrino  se 
hallaran  muy  pocos,  y  tal  vez  ninguno  :  luego  será  dictamen 
acertado  desfrutar  á  un  sugeto  en  aquello  en  que  puede  ser 
singular  ,  y  no  en  lo  que  solo  viene  á  ser  común. 

Bien  lo  practicó  así  la  Católica  Magestad  del  Señor  Car- 
los Segundo ,  pues  habiéndole  hecho  á  Lucas  Jordán  casi  in- 
numerables mercedes  para  sí,  y  para  los  suyos,  nunca  le  hizo 
merced  que  le  impidiese  el  curso  de  su  habilidad  ,  antes  pro- 
curó excitarla  con  mas  y  mas  ocasiones  en  que  fructificase, 
ilustrando  sus  palacios ,  capillas ,  y  templos ;  pues  aun  la  lla^ 
ve  de  Furriera ,  de  que  su  Magestad  le  hizo  merced  luego 
que  vino  á  España ,  que  es  ayuda  de  Aposentador ,  solo  fué 
para  lo  honorífico  de  la  entrada  ,  reservándole  de  lo  oneroso 
de  servirla. 

La  Plaza  de  Aposentador  mayor  de  Palacio ,  sobre  ser  de 

tanto  honor,  es  de  tanto  embarazo,  que  ha  menester  un 

Tom.  III.  Sss  2  hom- 


Suspender  el  exer- 
cicio de  una  habili- 
dad mas  es  castigo 
qtie  gremio. 


Para  los  empleos 
domésticos  qualquiera 
es  hábil ,  lo  que  no  su- 
cede para  una  facid- 
tad. 


Se  ha  de  desfrutar 
u»  sujeto  en  lo  que 
es  singular  ,  no  en  lo 
que  es  común. 


Exemplo  de  Lucas 
Jordán ,  que  nunca  le 
embarazó  i  I  Rey  su 
exercicio. 


Plaza  de  Aposen- 
tador fnayv'r  de  Pala- 
cio da  muclio  que  ha- 
cer. 


Grande  aceptación 
que  logró  Velazquez 


508        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

hombre  entero.  Y  aunque  los  profesores  de  la  Pintura  nos 
gloriamos  tanto  de  la  exaltación  de  Velazquez  á  puestos  tan 
honoríficos ,  también  nos  lastima  el  haber  perdido  muchos 
mas  testimonios  de  su  habilidad  peregrina  para  multiplicar 
documentos  á  la  posteridad  ;  pero  la  aptitud  de  su  persona  á 
qualquier. empleo  ,  y  el  alto  concepto  que  su  Magestad  habla 
formado ,  así  de  su  virtud  ,  como  de  su  talento  ,  le  constitu- 
yeron acreedor  de  mayores  honras  5  pues  codas  parecían  es- 
trechas á  la  profusión  dilatada  de  sus  méritos. 

Debió  don  Diego  Velazquez  á  su  Magestad  tanto  apre- 
cio de  su  persona  ,  que  tenia  con  él  confianzas  mas  que  de 
tn  la  gracia  del  Rey.     Rey  á  vasallo ,  tratando  con  él  negocios  muy  arduos ;  espe- 
cialmente en  aquellas  horas  mas  privativas  en  que  los  Seño- 
res ,  y  los  demás  áulicos  están  retirados.  Sucedió  en  compro- 
bación de  esto ,  que  cierto  hijo  de  un  Gran  Señor,  con  el  ar- 
dimiento de  los  pocos  años  ,  tuvo  unas  palabras  algo  destem- 
pladas con  Velazquez  por  no  haber  querido  relaxar  alguna 
formalidad  de  su  oficio  ;  y  habiéndoselo  contado  á  su  padre 
entendiendo  haber  hecho  alguna  gentileza  ,  le  dixo  el  padre: 
Con  un  hombre  ,  de  quien  el  Rey  hace  tanto  aprecio  ,  y  que 
tiene  horas  enteras  de  conversación  con  su  jSíagestad  ha- 
béis cometido  semejante  yerro'^.  Andad,  y  sin  darle  mucha, 
satisfacción  ,  y  quedar  en  su  amistad ,  no  tenéis  que  volver 
á  mi  presencia.  Tanto  era  el  concepto  en  que  le  tenían  hasta 
los  mismos  Señores  ;  y  tanto  lo  que  Velazquez  se  supo  mere- 
cer por  su  trato  ,  por  su  persona  ,  por  su  virtud ,  y  honrados 
procedimientos  ,  á  pesar  de  la  torpe  emülacio»  que  nunca 
duerme  ,  cebándose  siempre  en  los  esplendores  ágenos  :  con- 
tagio preciso  de  los  dichosos,  y  de  que  solo  se  indultan  los 
infelices, 

§.   VII. 


Caso  que  le  sucedió 
con  un  gran  Señor. 


Qitadro  que  hizo 
Velazquez  con  el  re- 
trato de  la  Señora 
Ei7jperatriz,y  en  que 
él  se  retrató  a  sí  mis- 
mo. 


Descripción  del  his- 
toriado de  esta  Pin- 
tura. 


EN  QUE  SE  DESCRIBE  LA  MAS  ILUSTRE 

obra  de  don  Diego  Velazquez.-*'^  i  ■ 


F 


mtre  las  pinturas  maravillosas  que  hizo  don  Diego  Ve- 
lazquez ,  fué  una  del  quadro  grande  con  el  retrato  de  la  Se- 
ñora Emperatriz,  entonces  Infanta  de  España ,  Doña  Marga- 
rita María  de  Austria ,  siendo  de  muy  poca  edad  :  faltan  pala- 
bras para  explicar  su  mucha  gracia,  viveza,  y  hermosura; 
pero  su  mismo  retrato  es  el  mejor  panegírico.  A  sus  pies  está 
de  rodillas  Doña  María  Agustina ,  Menina  de  la  Reyna ,  hi- 
ja de  don  Diego  Sarmiento ,  administrándole  agua  en  un  bu- 
caro,  Al  otro  lado  está  doña  Isabel  de  Velasco ,  hija  de  don 
Bernardino  López  de  Ayala  y  Velasco ,  Conde  de  Fuensali- 
da ,  Gentilhombre  de  Cámara  de  su  Magestad ,  Menina  tam- 
bién. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       509 

bien  ,  y  después  Dama  con  un  movimiento  ,  y  á¿cion  pro- 
písima  de  hablar  :  en  principal  término  está  un  perro  echadOj 
y  junto  á  él  Nicolasico  Pertusató  ,  enano ,  pisándolo ,  para 
explicar  al  mismo  tiempo  que  su  ferocidad  en  la  figura ,  lo 
doméstico,  y  manso  en  el  sufrimiento;  pues  quando  le  retra-' 
taban  se  quedaba  inmobil  en  la  acción  que  le  ponian  :  esta  fi- 
gura es  obscura ,  y  principal ,  y  hace  á  la  composición  gran  ar- 
monía :  detras  está  Alari-JBarbola ,  enana ,  de  aspecto  formida- 
ble :  en  término  mas  distante,  y  en  media  tinta  está  doña  Mar-^ 
cela  de  Ulloa ,  Señora  de  Honor ,  y  un  Guarda  Damas ,  que 
hacen  á  lo  historiado  maravilloso  efecto.  Al  otro  lado  está  don 
Diego  Velazquez  pintando  :  tiene  la  tabla  de  las  colores  en 
la  mano  siniestra  ,  y  en  la  diestra  el  pincel ,  la  llave  de  la  Cá- 
mara ,  y  de  Aposentador  en  la  cinta ,  y  en  el  pecho  el  Hábi- 
to de  Santiago  ,  que  después  de  muerto  le  mandó  su  Mages- 
tad  se  le  pintasen  ;  y  algunos  dicen  que  su  Magestad  mismo 
se  lo  pintó  ,  para  aliento  de  los  profesores  de  esta  nobilísima 
Arte  con  tan  superior  Cronista ;  porque  quando  pintó  Ve- 
lazquez este  quadro  no  le  habia  hecho  el  Rey  cstk  merced. 
Con  no  menos  artificio  considero  este  retrato  dé  Velazquez, 
que  el  de  Fidias  escultor  ,  y  pintor  famoso,  que  puso  su  re- 
trato en  el  escudo  de  la  estatua  que  hizo  de  la  diosa  Mincíva, 
fabricándole  con  tal  artificio,  que  si  de  allí  se  quitase ,  se  dá^ 
hiciese  también  de  todo  punto  la  estatua  ^. 

No  menos  eterno  hizo  Ticiano  su  nombre  con  haberse 
retratado  teniendo  en  sus  manos  otro  con  la  efigie  del  Señor 
Rey  Don  Felipe  Segundo ;  y  así  como  él  nombre  de  Fidias  /^  Segundo. 
jamás  se  borró  ,  en  quanto  estuvo  entera  la  estatua  de  Miner- 
va,  y  el  de  Ticiano ,  en  quanto  durase  el  de  el  Señor  Felipe 
Segundo ;  así  también  el  de  "V  elazquez  durará  de  unos  siglos 
en  otros ,  en  quanto  durare  el  de  la  excelsa  ,  quanto  preciosa 
Margarita ,  á  cuya  sombra  inmortaliza  su  imagen  con  los  be- 
nignos influxos  de  tan  soberano  dueño. 

El  lienzo  en  que  está  pintado  es  grande ,  y  no  se  ve  na- 
da de  lo  pintado  ,  porque  se  mira  por  la  parte  posterior  que 
arrima  á  el  caballete. 

Dio  muestras  de  su  claro  ingenio  Velazquez  en  descubrir 
lo  que  pintaba  con  ingeniosa  traza ,  valiéndose  de  la  cristalina 
luz  de  un  espejo  que  pintó  en  lo  último  de  la  galería ,  y  fron- 
tero al  quadro ,  en  el  qual  la  reflexión  ,  ó  repercusión  nos  re- 
presenta á  nuestros  Católicos  Reyes  Felipe  ,  y  Mariana.  En 
esta  galería ,  que  es  la  del  quarto  del  Príncipe  ,  donde  se  fin- 
ge ,  y  donde  se  pintó  ,  se  ven  varias  pinturas  por  las  paredes, 
aunque  con  poca  claridad  :  conócese  sef  de  Rubens  ,  y  his- 

to^ 
I    Plinio  natur.  hist.  lib.  3$. 


Fidias  en  la  Es- 
tatua de  Aíinerva. 


Ticiano  en  el  Re- 
trato dd  Sentir  Feli- 


Refrito  de  Jusefe 
IS/ieto .  así  llamado. 
Aposentador  de  la 
Repia. 


Calificación  de  Jor- 
dán sobre  el  quadro 
de  la  Señora  Empera- 
triz  de  p'elazquez. 


Pinturas ,  que  se 
llevaron  a  el  Esco- 
rial. 


510        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

torias  de  los  Metamorfosios  de  Ovidio.  Tiene  esta  galería  va- 
rias ventanas ,  que  se  ven  en  diminución ,  que  hacen  parecer 
grande  la  distancia  :  es  la  luz  izquierda  que  entra  por  ellas ,  y 
solo  por  las  principales ,  y  últimas. El  pavimento  es  liso,  y  con 
tal  perspectiva  ,  que  parece  se  puede  caminar  por  él,  y  en  el 
techo  se  descubre  la  mesma  cantidad.  Al  lado  izquierdo  del 
espejo  está  una  puerta  abierta  que  sale  á  una  escalera  ,  en  la 
qual  esta  Joseph  Nieto,  Aposentador  de  la  Reyna,  muy  pa- 
recido, no  obstante  la  distancia,  y  degradación  de  cantidad  y 
luz  ,  en  que  le  supone ;  entre  las  figuras  hay  ambiente ;  lo 
historiado  es  superior ;  el  capricho  nuevo ;  y  en  Hn ,  no  hay 
encarecimiento  que  iguale  al  gusto ,  y  diligencia  de  esta  obra: 
porque  es  verdad ,  no  pintura.  Acabóla  don  Diego  Velaz- 
quez  el  año  de  1656.  dexando  en  ella  mucho  que  admirar,  y 
nada  que  exceder.  Pudiera  decir  Velazquez ,  á  no  ser  mas 
piodesto,  de  esta  pintura  lo  que  dixo  Ceuxís  de  la  bella  Pe- 
nélopc ,  de  cuya  obra  quedó  tan  satisfecho  :  Invisiirum  ali~ 
qiiem  facUius  qiiam  imitatiirum  :  que  mas  fácil  seria  en- 
vidiarla que  imitarla. 

Esta  ^pintura  fué  de  su  Magestad  muy  estimada ,  y  en 
tanto  que  se  hacia  asistió  freqüentemente  á  verla  pintar ;  y 
asimismo  la  Reyna  nuestra  Señora  Doña  María-Ana  de 
Austria  baxaba  muchas  veces ,  y  las  Señoras  Infantas  ,  y  Da- 
mas ,  estimándolo  por  agradable  deleyte  y  entretenimiento. 
Colocóse  en  el  quarto  baxo  de  su  Magestad ,  en  la  pieza  del 
despacho  entre  otras  excelentes ;  y  habiendo  venido  en  estos 
tiempos  Lucas  Jordán  ,  llegando  á  verla  ,  preguntóle  el  Se- 
ñor Carlos  Segundo  viéndole  como  atónito  :  Que  os  parece'i 
Y  dbco :  Señor ,  esta  es  la  Teología  de  la  Pintura  :  querien- 
do dar  i  entender ,  que  así  como  la  Teología  es  la  superior  de 
las  Sciencias ,  así  aquel  quadro  era  lo  superior  de  la  Pintura. 

§.  VIH. 

r>B    LAS  PINTURAS   QUE    LLEVÓ 

Velazquez  al  Escorial  de  orden  de  su  Aia gestad ;  y  de 

las  Pinturas  del  salón  grande  que  llaman 

de  los  espejos, 

Xjin  el  año  de  mil  seiscientos  y  cincuenta  y  seis  mandó  su 
Magestad  á  don  Diego  Velazquez  llevase  á  san  Lorenzo  el 
Real  quarenta  y  una  pinturas  originales  ,  parte  de  ellas  de  la 
almoneda  del  Rey  de  Inglaterra  Carlos  Estuardo  ,  primero 
de  este  nombre  :  otras  que  traxo  Velazquez ,  y  de  que  hici- 
mos mención  en  el  §.  5.  y  otras  que  dio  á  su  Magestad  don 
Garcia  de  Avellaneda  y  Haro ,  Conde  de  Castrillo ,  que  ha- 
bla 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      511 

bia  sido  Virey  de  Nápolés ,  y  á  la  sazón  era  •Píosidentíe  da 
Castilla,  de  las  qiiales  hizo  Diego  Vclazqucz  una  descripdott 
y  memor  a ,  en  que  da  noticia  de  sus  calidades,  histoiras,' y 
autores,  y  de  los  sitios  donde  quedaron  colocadas,  parainia- 
nifestarla  á  su  Magostad,  con  tanta  elogancia  y  pi( )pieckid< 
que  calihcó  en  ella  su  erudición  ,  y  gran  conocimiento  del 
Arte,  porque  son  tan  excelentes,  que  solo  en  él  pudieran  lo- 
grar las  merecidas  alabanzas. 

El  año  de  1657.  quiso  Diego  Velazqucz  volver  á  Italia, 
y  el  Rey  no  lo  permitió  por  la  dilación  de  la  vez  pasada.  Pe- 
ro deseando  su  Magestad  ver  pintados  al  fresco  los  techos ,  ó 
bo'vedas  de  algunas  piezas  de  palacio,  por  sei:  este  modo  de 
pintar  el  mas  apto  para  las  paredes ,  y  bóvedas ,  y  el  mas  eter- 
no de  todos  los  que  los  pintores  usan  ,  y  muy  exercitado  de 
los  antiguos ,  vinieron  de  Italia  para  este  efecto  Micael  Án- 
gel Colona  ,  y  Agustín  Miteli ,  á  los  quales  habia  comunica- 
do don  Diego  Velazquez  en  Bolonia,  como  ya  hemos  dicho. 
Llegaron  á  Madrid  el  aíío  de  1658.  donde  fueron  muy 
agasajados  y  asistidos  de  don  Diego  Velazquez  :  aposentólos 
en  la  casa  del  Tesoro  en  un  quarto  principal ,  y  á  su  Cargo 
estuvieron  las  pagas  que  cada  mes  se  les  hacían  ;  en  cuya  dis- 
posición y  concierto  intervino  también  el  Duque  de  Terra- 
nova  ,  como  Superintendente  de  las  obras  reales» 

Pintaron  los  techos  de  tres  piezas  consecutivas  del  quartt) 
baxo  de  su  Alagestad;  en  la  una  el  Dia ;  en  la  otra  la  Nochej 
en  otra  la  caida  de  Faetón  en  el  rio  Eridano ,  todo  con  no- 
bilísima forma,  acciones,  y  artificio,  y  excelentes  adornos  de 
mano  de  Miteli,  que  en  esto  tuvo  muy  singular  ingenio ,  co- 
mo se  califica  en  todas  sus  obras. 

En  el  mismo  quarto  pintaron  una  galería ,  que  tiene  vis- 
ta al  jardín  de  la  Reyná  ;  en  esta  pintó  Miteli  todas  las  pare- 
des ,  enlazando  algo  la  arquitectura  verdadera  con  la  fingida, 
con  tal  perspectiva,  arte,  y' gracia,  que  engañaba  la  vista, 
siendo  necesario  valerse  del  tacto ,  para  persuadirse  á  que  era 
pintado.  De  mano  de  Cnlona  fueron  las  figuras  fingidas  de 
todo  relieve  ,  é  historias  de  baxo  relieve  de  bronce  ,  y  realza- 
das con  oro,  y  los  delfines ,  y  muchachos  de  las  fuentes,  que 
también  eran  fingidas,  y  los  festones  de  hojas,  y  de  frutas ,  y 
otras  cosas  movibles  ,  y  un  muchacho  negrillo ,  que  baxaba 
por  una  escalera  ,  que  este  se  fingió  natural ,  y  una  pequeña 
ventana  verdadera ,  que  se  introduxo  en  el  cuerpo  de  la  ar- 
quitectura fingida  ".  yies  de  considerar  ,  que  dudando  los  qué 
miraban  esta  perspectiva  que  fuese  fingida  esta  ventana  ,  qué 
no  lo  era,  dudaban  que  fuese  ^'^dí^dera  ,  cavilando  esta  equi- 
vocación la  mucha  propiedad  de  los  demás  objetos  que  eran 
fingidos.  Pero  la  vicisitud  de=  los  tiempos  deterioró  de  suerte 

el 


Miguel  Colana  ,  j 
Agustín  Mitíli  ,  sit 
venida  d  España. 


Tinturas  que  hicie^ 
ron  al  fresco  en  pala- 
cio Colona ,  y  Miteli. 


Pintura  de  la  ga- 
lería de  palacio  ,  que 
cu-  hacia  el  jardín 
de  la  Rej'na. 


512 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Tintura  del  salón 
de  palacio  llamado  de 
los  Espejos. 

Vdazquez,  trazó 
la  distribución  del  tH' 

cha. 

Lo  ^ue  pintó  Car' 
reno  tn  esta  obra. 


La  Fábula  de  "Pan- 
dora en  medio  de  la 
húteda  qiie  pintó  Ce- 
lona. 


Lo  que  pintó  Rici 
en  el  salón. 


el  edificio ,  que  fué  forzoso  repararle ,  y  abandonar  tantos  pri- 
mores y  maravillas  del  Arte  ,  como  lo  califiqué  yo  quarenta 
años  atrás ,  y  no  he  querido  pereciese  su  memoria. 

En  este  tiempo  se  consideró  lo  que  se  habia  de  pintar  en 
el  salón  grande ,  que  tiene  las  ventanas  sobre  la  puerta  prin- 
cipal de  palacio  ;  y  habiendo  hecho  elección  de  la  Fábula  de 
Pandora ,  hizo  Diego  Velazquez  planta  del  techo  con  las  di- 
visiones ,  y  forma  de  las  pinturas ,  y  en  cada  quadro  escrita 
la  historia  que  se  habia  de  executar. 

Comenzaron  esta  obra  el  año  de  1679.  por  el  mes  de 
Abril  j  tocóle  á  don  Juan  Carreño  el  pintar  al  fresco  el  dios 
Júpiter  ,  y  á  Vulcano  su  Herrero ,  y  Ingeniero  mayor ,  mos- 
trándole aquella  estatua  de  muger ,  que  Júpiter  le  habia  man- 
dado formar  con  la  mayor  perfección  ,  que  su  ingenio  alcan- 
zase ,  y  en  donde  habia  echado  el  resto  de  su  saber  :  y  así  sa- 
có una  estatua  prodigiosa  ,  y  de  singular  hermosura.  En  tér- 
mino mas  distante  pintó  la  fragua  ,  y  oficina  de  Vulcano  con 
sus  yunques ,  vigornias ,  y  otros  instrumentos  de  herrería  ;  y 
en  ella  trabajando  los  Ciclopes  ,  á  quien  tenia  por  oficiales, 
cuyos  nombres  eran  Bromes ,  Esteropes ,  Piragmon  *. 

A  Micael  Colona  le  tocó  pintar  quando  Júpiter  mandó 
á  los  Dioses  que  cada  uno  la  dotase  de  algún  don  ,  para  que 
con  esto  quedase  mas  perfecta  ;  Apolo  la  música  ;  Mercurio 
la  discreción  y  eloqüencia ;  y  en  fin  ,  cada  uno  la  enriqueció 
de  aquello  que  era  de  su  cosecha ;  y  por  haber  alcanzado  tan- 
tos dones  de  los  Dioses ,  le  llamaron  Pandora  en  griego  :  de 
Pan  ,  que  quiere  decir  todo  ;  y  de  esta  palabra  Doran  ,  que 
significa  dotación  \  y  los  dos  nombres  juntos  quieren  decir, 
dotada  de  todo.  Vense  los  Dioses  ,  y  Diosas  bellísimamente 
colocados  en  tronos  de  nubes  ,  con  las  señas  propias  para  ser 
conocidos ,  presidiendo  á  todos  Júpiter  sobre  el  águila ,  y  aba- 
xo  Pandora ,  y  Vulcano  :  esta  es  la  principal  historia ,  y  la  de 
en  medio  del  techo  :  su  forma  es  algo  aovada ,  y  la  de  todo 
el  techo  algo  cóncava. 

A  don  Francisco  Rici  le  tocó  el  pintar  i  Júpiter  dándole 
á  Pandora  un  riquísimo  vaso  de  oro  ,  diciendo  que  allí  den- 
tro llevaba  la  dote  para  su  remedio,  que  fuese  á  buscar  á  PrOT 
meteo ,  que  era  persona  que  la  merecía  ,  y  que  se  dotase  con 
lo  que  llevaba.  -•■•   -  ,:   f-!,  •■ 

En  otra  parte  pintó  i  Pandora  ofreciéndole  á  Prometeo 
aquel  vaso  de  oro ,  el  qual  con  vivísima  acción  y  movimien- 
to la  desprecia  ,  y  despide  de  sí ,  sin  quererla  acabar  de  oirj 
que  como  tan  prudente  y  discreto  conoció  que  era  cosa  con- 
trahecha ,  y  algo  fingida  su  compostura  ,  gallardía ,  y  eficacia 

que 
I     Virg.  lib.  8.  .ffineid. 


I 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      513 

que  tenia  en  el  persuadir.  En  término  mas  distante  se  vé  Hi- 
meneo ,  Dios  de  las  Bodas,  y  un  cupidiUo  que  se  sale  por 
una  puerta  viendo  inútiles  allí  sus  armas. 

Conociendo  Prometeo  que  Pandora  había  de  ir  i  encon- 
trarse con  su  hermano  Epimcteo ,  le  advirtió,  y  dio  aviso^ 
por  ser  menor  y  poco  advertido  ,  que  si  acaso  aquella  muger 
llegase  por  su  puerta  ,  por  ningún  caso  la  dexase  entrar ,  por- 
que era  engañadora;  Pandora  se  fué  i  casa  de  Epimeteo  en 
ocasión  que  supo  estaba  ausente  Prometeo  ,  y  pudo  obligarle 
tanto  con  el  halago  de  sus  dulces  palabras ,  y  persuadirle  con 
tanta  eficacia  ,  que  sin  atender  al  consejo  de  su  hermano ,  ni 
i  las  conseqüencías  que  podían  resultar  de  aflicciones ,  y  de- 
sasosiegos ,  y  otras  cosas  que  trae  consigo  el  matrimonio  ,  se 
casó  con  ella  :  este  casamiento  de  Epimeteo  y  Pandora  co- 
menzó á  pintar  Carreño  ;  y  estando  muy  adelantado  le  atajó 
una  muy  grave  enfermedad  ,  y  así  fué  preciso  lo  acabase  Ri- 
ci ,  de  quienes  son  también  las  historias  de  las  tarjas  fingidas 
de  oro ,  que  están  en  los  quatro  ángulos  de  la  sala  ,  aiinque 
después  de  algunos  años ,  habiéndose  ofrecido  hacer  anda- 
míos  para  reparar  lo  que  maltrató  la  pintura  una  lluvia  que 
sobrevino  ,  volvió  Carreño  á  pintar  la  dicha  historia  casi  toda 
á  el  olio. 

A  Miteli  tocó  el  ornato»,  que  lo  hizo  con  gran  manera, 
enriqueciéndolo  con  tan  hermosa  arquitectura ,  fundado  ,  y 
macizo  ornamento  ,  que  parece  pone  fuerza  al  edificio  ;  y  lo 
que  es  muy  digno  de  toda  ponderación ,  la  mucha  facilidad 
y  destreza  con  que  está  obrado.  Colona  pintó  algunas  cosas 
movibles  ,  festones  de  hojas  ,  de  frutas ,  de  flores  ,  escudos, 
trofeos  ,  y  algunos  Faunos  f  Ninfas  ,  y  niños  bellísimos  ,  que 
plantan  sobre  la  cornisa  relevada  que  se  fingió  de  jaspe ,  y 
una  corona  de  laurel  dorada  ,  que  ciñe  toda  la  sala  en  torno. 
Quedó  la  pieza  tan  hermosa  ,  que  dtleyta  los  ojos  ,  recrea  la 
memoria  ,  aviva  el  entendimiento ,  se  apacienta  el  ánimo  ,  se 
incita  la  voluntad  ,  y  está  finalmente  publicando  todo  mages- 
tad  ,  ingenio ,  y  grandeza.  El  Rey  subía  todos  los  días ,  y  tal 
vez  la  Rey  na  nuestra  Señora  Doña  María- A  na  de  Austria, 
y  las  Señoras  Infantas  ,  á  ver  el  estado  que  llevaba  esta  obra, 
y  preguntaba  á  los  artífices  muchas  cosas  con  el  amor  y  agradó 
que  siempre  trató  su  Magestad  á  los  profesores  de  esta  Arte. 

Para  todas  estas  historias  se  hicieron  excelentes  dibuxos, 
6  cartones  del  mismo  tamaño  en  papel  teñido  ,  que  servia  de 
medía  tinta  al  realce  blanco  ;  la  qual  manera  de  dibuxar  es 
muy  celebrada,  y  seguida  de  grandes  hombres  ' ,  por  lo  qual 
dixo  el  Vasari :  Qu¿sto  modo  e  moho  alia  ^¡ttoresca ,  e  mons- 
Tom.  III.  Ttt  '  tra 

I     Vdsari  I.  part.  cap.  19. 


Lo  que  pintó  Car- 
reño en  el  salón  de 
palacio  al  olio. 


Lo  que  pintó  Mite- 
li en  el  salón  de  palar 
cia. 


Suhian  sus  Majes- 
tades frecuénteme  nte 
a  ver  pintar  el  techo 
del  salón. 


Cartones   que  se 
Iñcieron  para  diclia 

obra. 


Pintura  de  la  er- 
mita de  san  Pablo  en 
el  Retiro  de  mano  de 
Colona ,  y  Miteli. 


Pintura  de  los  Co- 
lonas  en  la  huerta  del 
J\larques  de  Liche, 
junto  d  san  Joachin. 


Pintura  de  la  Cú- 
fula  de  la  iglesia  de 
la  Merced  en  esta  Cor- 
te de  mano  de  Colona, 
y  Miteli. 

Muerte  de  Agus- 
tín Miteli. 


514         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

fra  pin  r  ordine  del  colorito.  Y  los  que  hizo  Colona  fueron 
de  estremado  gusto,  porque  parecían  coloridos  :  y  fué  la  cau- 
sa ,  que  siendo  el  papel  de  un  color  azul  natural ,  ri^alzaba 
con  yeso  ,  mezclado  con  tierra  roxa ,  siguiendo  la  misma  or- 
den que  en  el  pintar. 

Muchos  pintores  hay  que  para  las  obras  al  olio  huyen 
de  hacer  cartones  del  mismo  tamaño  ,  mas  para  las  obras  al 
fresco  no  se  puede  escusar  ,  para  compartir  la  obra  que  venga 
justa  y  medida  ,  y  ver  el  efecto  que  hace  la  elección  y  juicio 
de  toda  junta. 

Habiendo  pues  acabado  Miteli  y  Colona  las  obras  de 
palacio  ,  los  llevó  el  Marques  de  Heliche  al  Buen-Retiro 
para  pintar  la  ermita  de  san  Pablo  ,  primer  ermitaño ;  lo  qual 
hicieron  con  no  menor  grandeza  y  arte.  Executaron  allí  la 
Fa'bula  de  Narciso  con  admirable  arquitectura ,  adornos ,  y 
colunas ,  que  desmienten  lo  cóncavo  de  la  bóveda.  Y  en  el 
oratorio  de  esta  ermita  está  un  quadro  de  la  visita  de  san  An- 
tonio Abad  á  san  Pablo  ermitaño  de  mano  de  Velazquez, 
cosa  excelente.  En  un  jardin  ,  que  el  dicho  Señor  Marques 
tiene  dentro  de  Madrid ,  cerca  de  san  Joachin ,  pintaron  tam- 
bién muchas  cosas ,  y  es  de  admirar  de  mano  de  Colona  el 
Atlante  agoviado ,  y  sobre  las  espaldas  una  esfera  ,  con  todos 
los  círculos  ,  y  signos  celestes.  Bstá  con  tal  arte  obrada  ,  que 
parece  una  estatua  de  todo  relieve ,  y  que  hay  ayre  entre  la 
pared  y  la  figura  ,  causado  del  esbatimento  ó  sombra  ,  que 
supone  sacudir  con  la  luz  en  la  pared.  También  pintaron  en 
una  fuente  un  adorno  con  dos  términos ,  cosa  de  gran  capri- 
cho; pero  ya  todo  muy  deteriorado  de  las  injurias  del  tiempo. 
Habia  en  este  jardin  muy  excelentes  obras  de  Escultura  ,  y 
Pintura ,  que  ya  todo  se  ha  disipado. 

De  aquí  los  llevaron  al  Convento  de  nuestra  Señora  de 
la  Merced  ,  para  pintar  toda  la  iglesia ;  y  teniendo  los  dos 
concertada  la  obra  con  los  Religiosos ,  al  pintar  la  cúpula, 
murió  Agustín  Miteli  á  í2.  de  Agosto  del  año  de  1660.  Lu- 
nes ,  dia  de  nuestra  Señora  de  los  Angeles ,  causando  común 
sentimiento  en  toda  la  Corte  la  muerte  de  un  tan  ilustre  pin- 


tor ,  y  en  los  Religiosos  muy  gran  pérdida  :  enterráronle  en 
el  mismo  convento  con  gran  solemnidad  ;  y  á  su  muerte  se 
hicieron  muy  elegantes  versos ,  y  el  siguiente  epitafio. 


.-¿s 


TU' 


Y  ESCU-LTORES  ESPAÑOLES.      515 


TÚMULO  HONOR  ARia,  Y  ELOGIO  FUNERAL 
en  las  exequias ,  que  se  hicieron  á  Agustín  Aliteli  ^  d  ai" 
y  as  tellizas  le  hizo,  en  nombre  'de  la  Esniela  de  los    - 
1.  Mstitdiosos  ,  un  su  Aficionado. 


')(0 


D.    M.    S. 


ji  <- 


AUGUSTTNUS  MITB LI  BONONIENSTS, 

Pictor  praclarus  ,  natura  cemtdus  admirandus  ,  ac pers^ 
pectiva  incomparabilis ,  cuius  inanu  prope  vivebant  ima- 
gines ,  ipsa  invida ,  occubuit  AíantUcC  Carpetana  ,  pos^ 
tridie  Kalendas  Angustí  y  Anno  M.  T>,  C.  L.  X. 


tí.  S.  E, S.  x.  2.  L,    . 


olí  oh 


n-o'j'v. 


■Mt;TÍ  o 


Se  suspendió  esta  obra  con  tan  funesto ,  como  impensa-        Tinturas  de  C  1 
do  accidente  i  y  en  tanto  pintó  Colona  los-,  techos  de  la  casa     71a  en  la  huerta  del 
de  la  huerta ,  que  labró  el  Señor  Marques  de  Heliche  en  el     Marques   de  Lidie 
camino  del  Pardo,  la  qual  hoy  posee  el  Marques  de  Narros,     camino  del  Pardo, 
y  donde  también  pintaron  muchos  pintores ,  así  españoles, 
como  estrangeros:  estuvo  esta  obta  á- cargo  de  don  Juan  Car- 
reño  ,  y  de  don  Francisco  Rici.  C.opiaronse  en  las  paredes 
los  mejores  quadros  que  se  pudieron  haber  con  mucha  pun- 
tualidad. Hay  de  Rafael ,  de  Ticiano,  de  Verones  ,  de  Van- 
dic  ,  de  Rubens ,  de  Velazquez  ,  y  de  otros  muchos  ,  y  con 
marcos  de  oro  ,  también  pintados,  y  colgadura  de  telas  fin- 
gidas famosísimamente  ;  y  en  las  paredes  de  la  casa ,  por  la 
parre  exterior ,  se  pintó  al  fresco  ,  y  se  delinearon  algunos  re- 
loxes ,  con  notables  curiosidades ,  que  habia  de  mostrar  en 
tales  días  el  sol :  lo  qual  la  injuria  del  tiempo  tiene  ya  ar- 
ruinado. 

Aunque  se  suspendió  la  obra  de  la  Merced  por  algún 
tiempo  ,  se  acabo  la  cúpula  con  grande  acierto  y  aplauso  de 
toda  la  Corte  de  mano  de  Miguel  Colona,  que  aunque  se 
aplicaba  mas  á  las  figuras  que  á  los  adornos ,  no  era  por  lo 
que  ignoraba  ,  sino  por  dexarle  á  Miteli  aquel  linage  de  obra 
en  que  era  mas  excelente ;  y  concluida ,  partió  de  Madrid  pa- 
ra Italia  por  el  mes  de  Septiembre  del  año  de  1662.  aunque 
otros  dicen  pasó  á  Francia. 


Volvióse  Colona  á 
Italia. 


Tom.  III. 


Ttts 


EN 


5i6  VIDAS  DE  LOS  PINTORES; 


El  Santísimo  Chris- 
to  del  panteón  del  Es- 
corial. 


Julián  Fineli,gr  an- 
de Escultor. 


Moreli  vino  d  Es- 
paña. 


Correspondencia  que 
tuvo  Aioreli  con  Ve- 
líizquez  desde  falen- 
cia. 


§.  IX. 

EN  QUE  SE  TRATA  DE  LA  IMAGEN 

del  Santo.  Christo  del  Panteón ,  y  de  la.  venidct 

de  Moreli  á  España. 


E. 


i\  año  de  1659.  ^^^P  ^  España  la  imagen  del  Chrísto 
crucificado  de  bronce ,  y  dorado ,  que  maridó  hacer  en  Ro- 
ma de  orden  del  Rey  el  Duque  de  Terranova  para  la  capilla 
Real  del  panteón ,  entierro  de  los  Católicos  Monarcas  de  Es- 
paña. Fué  su  artitice  un  sobrino  de  Julián  Fineli,  alievo,  ó 
discípulo  del  Algardi,  que  siendo  mozo^  mostró  en  esta  obra 
mas  de  lo  que  se  esperaba.  Traxeronlo  á  palacio  por  el  mes 
de  Noviembre,  y. fué  visto  de  su  Magestad  en  la  pieza  ocha- 
vada ,  y  luego  mandó  á  Diego  Velazquez  diese  orden  de  lle- 
varlo á  san  Lorenzo  el  Real ,  y  que  fuese  también  allá  para 
ver  la  forma  que  se  habia  de  tener  en  su  colocación ;  hízolo 
?omo  su  Magestad  lo  mandaba. 

En  este  año  vino  de  París  á  Valencia  Juan  Bautista  Mo- 
reli ,  natural  de  Roma  ,  famoso  estatuario ,  discípulo  del  Al- 
gardi ,  con  el  motivo  de  haberle  sucedido  en  Francia  no  se 
que  contratiempo ,  el  qual  le  hizo  forzosa  la  fuga ,  habiendo 
sido  allá  escultor  muy  estimado  del  Rey  Christianísimo  :  y 
habiendo  labrado  maravillosas  cosas  de  barro ,  en  figuras  re- 
dondas ,  y  de  baxo  relieve  ,  como  se  ve  en  las  historias  que 
labró  en  Val#-Christo ,  uno  de  los  monasterios  de  la  santa 
Cartuxa  en  aquel  reyno  ,  y  en  otras  cosas  que  yo  he  visto  en 
Valencia  en  casa  de  don  Juan  Pertusa  ,  Caballero  del  Orden 
de  Montesa  ,  de  las  mas  ilustres  casas  de  aquella  Ciudad ,  y 
en  otras  partes ,  con  tal  excelencia,  que  parece  le  infundió 
Tintorct j  su  espíritu ,  y  viveza ;  determinó  de  enviarle  á  don 
Diego  Velazquez  alguna  obra  de  su  mano ,  como  á  protec- 
tor de  esta  Arte ,  y  en  quien  siempre  los  profesores  de  todas 
hallaron  la  debida  estimación  y  amparo ,  como  se  experimen- 
tó en  muchas  ocasiones ,  de  que  pudiera  hacer  larga  mención; 
y  así  envióle  una  carta ,  y  con  ella  unos  niños  alados,  con  las 
insignias  de  la  Pasión  de  Christo  de  medio  relieve ;  lo  qual 
visto  por  don  Diego  Velazquez  ,  y  Juan  Bautista  del  Mazo, 
su  yerno  ,  pintor  de  su  Magestad  ,  que  le  sucedió  en  la  plaza 
de  Pintor  de  Cámara  ,  tuviéronlo  por  cosa  superior  ,  y  digna 
de  la  vista  de  su  Magestad  ,  á  quien  se  los  manifestaron  con 
grande  aprobación  y  complacencia  del  Rey  ,  y  así  se  coloca- 
ron en  palacio ,  puestos  en  sus  marcos ;  y  de  su  Magestad, 
por  mano  de  Velazquez  ,  fueron  remunerados.  Después ,  ha- 
biendo visto  quan  bien  habían  parecido  ,  envió  Moreli  otros 

.  bar- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       517 

barros ,  y  un  Christo  difunto  de  todo  relieve  ,  grande ,  y  con 
algunos  angeles  que  le  tienen  llorando ,  con  mucha  propie- 
dad :  un  san  Juan  Bautista  :  Niño  Jesús  dormido  :  un  san 
Felipe  Ncrí  de  medio  cuerpo ,  y  de  todo  relieve  ,  como  las 
antecedentes. 

Deseó  Velazquez  ver  i  Moreli ,  y  traerlo  á  palacio  para 
que  hiciese  algunas  obras ;  y  habiéndole  escrito  en  esta  con- 
formidad ,  no  pudo  venir  á  Madrid  hasta  ei  año  de  1 66 1 . 
con  el  sentimiento  de  haberle  faltado  ya  Velazquez.  Traxo 
un  buen  número  de  estatuas  pequeñas  de  los  Dioses  ,  obser- 
vando en  cada  una  aquellas  partes  en  que  fueron  los  grie- 
gos únicos ,  que  es  el  semblante  y  acción  vivísima  ,  confor- 
me al  sugcto  que  representa.  Si  es  Orfco  ,  tocando  su  cítara, 
explica  lo  sonoro  del  capto  un  chiquillo  dormido  á  la  dul- 
ce melodía  de  su  accento.  Cibeles  con  una  corona  de  torres 
en  sus  sienes ,  que  así  la  pintaban  los  antiguos,  representa  su 
grandeza ,  porque  los  poetas  fingieron  que  esta  fué  la  ma- 
dre de  todos  los  dioses.  En  Mercurio  ,  como  dios  de  la  Paz, 
la  quietud  de  ánimo.  En  Marte ,  el  furor.  En  Júpiter ,  el  po- 
der ;  y  asimismo  expresada  en  todas  las  demás  ,  como  Nep- 
tuno ,  Vulcano ,  Saturno ,  y  otros ,  que  todas  son  dignas 
de  grande  aprecio  y  estimación.  Estas  estatuas  se  colocaron 
en  palacio  en  una  estancia  de  las  bóvedas  del  Jardín  de  la 
Keyna. 

Mandóle  su  Magestad  á  Moreli  labrase  una  figura  del 
natural  del  Dios  Apolo  desnudo ,  solo  con  una  banda  que 
le  honestase  ,  y  al  lado  derecho  un  niño  bellísimo  que  le 
tiene  la  lira  ;  porque  los  antiguos  le  atribuyeron  la  músi- 
ca. Baxaba  su  Magestad  freqüentemeiite  á  verle  modelar, 
y  esculpir ;  y  concluida  esta  figura  ,  se  puso  en  un  jardín. 
Hizo  otra  estatua  de  barro  de  una  Musa,  con  un  chicue- 
lo  al  lado  ,  que  le  tiene  el  instrumento  músico ;  esta  se  pu- 
so en  un  nicho  de  la  escalera  secreta  del  quarto  del  Rey. 
Hizo  el  modelo  de  los  Mascarones  de  bronce  dorados  que 
están  en  la  fuente  ,  que  se  labró  el  año  de  1662.  en  Aran- 
juez  ,  con  muchos  caños  de  agua ,  y  adornada  de  muchas 
estatuas  de  marmol.  Y  habiendo  comenzado  unos  adornos 
de  estuque  en  algunas  piezas  de  aquel  palacio ,  se  queda- 
ron sin  acabar  por  muerte  del  Señor  Felipe  Quarto  ,  y  tam- 
bién por  estar  mal  asistido  de  medios  ;  y  Moreli  se  volvió  á 
Valencia ,  con  .mimo  de  venir  después  á  concluirlos  ,  como 
con  efecto  vino;  y  preocupándole  la  muerte  en  Madrid  ,  se 
quedaron  así.  Fué  superior ,  especialmente  en  labrar  ,  ó  mo- 
delar de  barro. 


Deseó  f^e/azqiu'z 
ler  a  Mordí. 

Tino  Moreli  á 
Madrid ,  quando  va 
habia  miuito  Velaz- 

Diferentes  es  fatuas 
de  Moreli. 


Baxaba  freqi'iente- 
picnte  el  Rt)-  a  vc-r 
trabajar  a  Aiorcli. 

Obras  de  Moreli 
sin  acabar  en  Aran- 
juez. 


Muerte  ¿le  Aíoreli. 


co- 


5i8        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


J^lene  el  Duque  de 
Agramont  d  tratar 
las  Nupcias  del  Rey 
Christianísimocon  la 
Señora  hifanta  Doiía 
Mana  Teresa. 


Asiste  Velazquez 
d  el  Embaxador  de 
Francia  de  orden  del 
Re;, 


Casas  de  Señores, 
que  -visitó  el  Embaxa- 
dor de  Francia. 


A  la  despedida  le 
dexó  ti  Embaxador  uu 
Relox  de  oro  d  Ve- 
lazquez.. 


%.  X. 

COMO  VELAZQUEZ  ASISTIÓ  DESORDEN 

de  su  Alagestad  al  Embaxador  Extraordinario  de  Fran-< 

eia ,  que  vino  d  tratar  las  bodas  con  la  Serenísima  Señora 

Infanta  de  España  Doña  María  Teresa  de  Austria; 

y  de  aLgiinos  retratos  que  hizo  Velazquez 

.V'ry  en  este  tiempo. 


v< 


olviendo  pues  i  el  año  de  1659.  en  el  dia  16.  de  Octu- 
bre entró  en  Madrid  el  Mariscal  Duque  de  Agramont ,  Go- 
bernador de  Véame  ,  Burdeos  ,  y  Bayona  ,  Embaxador  Ex- 
traordinario del  Christianísimo  Rey  Luis  Décimoquarto, 
cerca  de  las  felices  Nupcias  de  aquella  Magestad  con  la  Sere- 
nísima Seiíora  Doña  María  Teresa  Bibiana  de  Austria  ,  y 
Borbon  ,  entonces  Infanta  de  España  :  entró  en  palacio ,  apa- 
drinado del  Señor  Almirante  de  Castilla  :  recibióle  su  Mases- 
tad  en  el  salón,  arrimado  á  un  bufete,  y  en  pie ;  y  así  estuvo 
todo  el  tiempo  que  duró  la  función.  Estaba  la  pieza  de  los 
Espejos  adornada  esplendida  ,  y  ricamente  ;  y  debaxo  del  do- 
sel una  silla  de  inestimable  precio.  Este  adorno  estuvo  á  car- 
go de  don  Diego  Velazquez ,  como  Aposentador  mayor ,  y 
del  Tapicero  mayor }  y  habiendo  gustado  el  Monsieur  Ma- 
riscal de  ver  de  espacio  el  quarto  del  Rey ,  mandó  su  Mages- 
tad á  don  Diego  Velazquez  le  asistiese  con  mucho  cuidado, 
mostrándole  lo  mas  precioso,  y  notable  de  palacio.  Lunes 
veinte  de  Octubre ,  á  las  dos  de  la  tarde ,  entró  el  Monsieur 
Mariscal  en  palacio  por  la  escalera  secreta,  que  sale  al  jardín 
del  parque.  Venia  acompañado  de  sus  dos  hijos ,  el  Conde 
de  Guiche ,  Maestre  de  Campo  de  uno  de  los  Regimientos 
de  las  Guardias  del  Rey  Christianísimo  ,  y  el  Conde  de  Lo- 
vini ,  y  otros  Señores.  Fué  don  Diego  Velazquez  mostrán- 
doles todas  las  piezas  del  palacio ,  en  que  tuvieron  mucho 
que  admirar,  por  la  multitud  de  pinturas  originales ,  estatuas, 
póriidos ,  y  demás  riquezas  de  que  se  adorna  su  gran  fábrica. 

Asimismo  tuvo  mucho  que  admirar  en  el  adorno  de  las 
casas  que  visitó ,  y  singularmente  en  la  del  Almirante  de  Cas- 
tilla ,  la  de  don  Luis  de  Haro ,  y  Duque  de  Medina  de  las 
Torres  ,  Conde  de  Oñate  ,  que  tienen  excelentísimas  pinturas 
originales.  Quando  se  fué  el  Monsieur  Mariscal  á  Francia,  le 
dexó  á  don  Christobal  de  Gaviria  ,  de  la  Orden  de  Santiago, 
Teniente  de  Capitán  de  las  Guardias  Españolas ,  y  Conduc- 
tor de  Embaxadores  ,  un  relox  de  oro  riquísimo  para  que  se 
lo  diese  á  don  Diego  Velazquez. 

Este  año  de  1Ó59.  executó  Velazquez  dos  retratos,  que 

su 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


519 


su  Magostad  mandó  hiciese  para  enviarlos  á  Alemania  al  Se- 
ñor Emperador  :  el  uno  fué  del  Serenísimo  Principe  de  las 
Asturias  Don  Phclipc  Prospero  ,  que  nació  el  año  de  1651. 
Miércoles  28.  de  Noviembre  ,  á  las  once  y  media  de  la  ma- 
ñana :  es  uno  de  los  mas  excelentes  retratos  que  pintó  ,  con 
ser  tan  dificultosos  los  de  los  niños ,  por  la  viveza ,  é  inquie- 
tud que  tienen  :  pintóle  en  pie ,  y  con  el  trage  que  requerian 
tan  pocos  años  :  tiene  junto  á  sí  la  montera  con  un  plumage 
blanco  sobre  un  taburete  raso  ;  al  otro  lado  una  silla  carmesí, 
y  sobre  ella  descarga  blandamente  la  mano  derecha  :  en  la 
parte  superior  del  quadro  hay  una  cortina :  en  lo  distante  de 
la  pieza  ,  en  que  se  tinge  una  puerta  abierta ,  todo  cgn  extre- 
mada gracia  y  arte  ,  y  con  aquella  belleza  de  color ,  y  mane- 
ra grande  de  este  ilustre  pintor  ;  sobre  la  silla  está  una  perri- 
lla que  parece  viva  ,  y  es  retrato  de  una  que  estimaba  mucho 
Yelazquez.  Parece  que  le  sucedió  lo  mismo  que  á  Publio, 
excelente  pintor  ,  que  retrató  á  su  querida  perrilla  Isa  ,  para 
hacerla  inmortal ,  como  lo  dixo  agudamente  Marcial  ' ,  y  lo 
pudo  también  decir  de  Velazquez. 

Hnnc  ,  n¿  lux  rap'iat  suprema  ,  totam , 
Pida  Publtiis  expr'imit  tabella  ; 
Tn  qua ,  tam  similem  videbis  ,  Lsam  , 
Vt  sít  tam  similis  sibi ,  nec  ipsa. 
Issam  y^eniqíie  pone  cum  tabella  : 
Aut  utramque  piifabls  esse pictam  ; 
Aut  iLtramij^iie  putabis  esse  veram. 

El  otro  retrato  fué  de  la  Serenísima  Infanta  Doña  Mar- 
garita María  de  Austria,  muy  excelentemente  pintado,  y  con 
aquella  magestad  y  hermosura  de  su  original  :  á  la  mano  de- 
recha está  sobre  un  bufetillo  un  relox  de  évano  ,  con  Hguras, 
y  animales  de  bronce ,  y  con  muy  garbosa  forma ;  en  medio 
tiene  un  círculo  ,  donde  está  pintado  el  carro  del  sol ;  y  en  el 
mismo  círculo  hay  otro,  pequcáo ,  en  ¡ei  qual  están  compartir 
das  la?  horas,  ,    sr   '---y,  'n  -A  nr. 

En  este  tiempo  hizo  otro  retrato  de  la  Reyna  nuestra 
Señora  en  una  lámina  de  plata  redonda,  del  diámetro  de  un 
real  de  ocho  segoviano ,  en  que  se  mostró  no  menos  ingenio- 
so que  sutil ,  por  ser  muy  pequeño  ,  muy  acabado ,  y  pareci- 
do en  extremo  ,  y  pintado  con  gran  destreza ,  fuerza  ,  y  sua- 
vidad ;  y  cierto  ,  que  quien  en  tan  pequeño  espacio  infunde 
tanto  espíritu  como  se  ve  en  este  retrato  ,  que  parece ,  si  pu- 
dieran caber  zelos  en  la  naturaleza  ,  los  tuviera  de  él.  Merece 
nombre  inmortal ,  con  mas  justa  razón  que  alabanza  Merceli, 

de 
I     Marcial,  lib.  ;.  Epigr. 


Retrato  del  Prtnci- 
pr  Próspero  de  mano 
de  Vílazquez. 

Retratos  de  los  ni- 
ños muy  dijiciles. 


Célehre  reflexión  so- 
bre el  retrato  de  una 
perrilla. 


Retrato  de  la  In- 
fanta Doña  Marga- 
ta  de  Austria. 


Retrato  pe  que  Jio  de 
la  Reyna  de  mano  de 
f^elazquez. 


Merceli  grande  Es- 
cultor en  lofe^uejio. 


Mordacidad  de  los 
pintores. 

'Respuesta  in^enio' 
sa  de  {'""elazquez. 


520         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

de  escultor  famoso ,  por  haber  esculpido  en  un  hueso  de  una 
guinda  un  navio  con  todas  sus  jarcias ,  de  suerte  ,  que  puesta 
una  abeja  sobre  la  entena ,  le  encubria  todo  con  sus  alas :  cau- 
sando tanto  asombro  esta  obra  ,  que  dice  Cicerón  ,  que  por 
ella  le  quisieron  poner  en  el  número  de  los  Dioses  j  siendo 
así ,  que  esto  lo  consigue  quien  tiene ,  junto  con  perspicaz  vis- 
ta ,  un  gran  lago  de  flema  ,  y  una  delicada  pintura ,  que  pa- 
rezca tiene  alma ,  la  consigue  el  que  tiene  profundo  ingenio 
con  muy  largo  estudio  ,  y  práctica  de  muchos  años. 

Pocas  veces  tomó  los  pinceles  Diego  Velazquez  despuesj 
y  así  podemos  decir  fueron  estos  retratos  las  últimas  obras  ,  y 
última  en  perfección  de  su  eminente  mano  ,  que  le  elevó  i 
tan  superior  estimación  y  aprecio,  habiéndole  favorecido  tan- 
to la  fortuna,  la  naturaleza,  y  el  ingenio,  que  sobre  ser  muy 
envidiado ,  se  conservó  nunca  envidioso.  Era  muy  agudo  en 
sus  dichos  y  respuestas  :  díxole  un  dia  su  Magestad  ,  que  no 

faltaba,  quien  dixese  que  toda  su  habilidad  se  reduela  d  sa- 
ber pintar  una  cabeza  ;  á  que  respondió  :  Señor  :  mucho  me 

favorecen  ,  porque  yo  no  sé  que  haya  quien  la  sepa  pintar. 
Notable  efecto  de  la  emulación  en  un  hombre  que  con  tan 
soberanos  testimonios  de  quadros  historiados  habia  acreditado 
su  universal  comprehension  del  Arte ,  en  que  dexó  otros  tan- 
tos documentos  á  la  posteridad. 


§.  XI. 


Merced  de  Hábi- 
to de  Santiago  d  don 
Diego  Velazquez. 


;^v.v. 


DE   LA   MERCED   MAS  SINGULAR, 

que  hizo  su  Magestad  d  don  Diego  Velazquez 
en  premio  de  su  virtud  y  servicios. 


E, 


i\  año  de  1658  ,  hallándose  don  Diego  Velazquez  con  el 
Rey  en  el  Escorial ,  considerando  su  Magestad  que  el  inge- 
nio ,  habilidad ,  y  méritos  personales  de  otros  servicios  en  don 
Diego  Velazquez  le  constituían  acreedor  de  mayores  adelan- 
tamientos ,  le  honró  con  la  merced  de  Hábito  ,  el  que  eligie- 
se ,  de  una  de  las  tres  Ordenes  Militares  un  dia  de  la  semana 
de  Ramos ,  y  Velazquez  eligió  el  del  Orden  Militar  de  la 
Caballería  de  Santiago  :  y  á  no  haberle  preocupado  la  muer- 
ta ,  hubiera  sido  principio  para  ascender  á  mayores  honras, 
según  la  aptitud  de  su  persona  ,  que  ofrecía  materiales  para 
labrar  mas  elevadas  fortunas. 

Oí  decir  á  persona  de  todo  crédito  ,  que  habiéndose  dila- 
tado el  despacho  de  las  Pruebas  ,  por  algún  embarazo  ocasio- 
nado de  la  emulación  ,  que  la  tuvo  grande  ,  habiéndolo  en- 
tendido el  Rey  ,  mandó  al  Presidente  de  Ordenes ,  Marques 
de  Tabara ,  le  in víase  los  informantes ,  que  tenia  su  Mages- 
tad 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       521 

tad  que  decir  en  las  Pruebas  de  Vclazquez ;  y  habiendo  veni- 
do, dixo  el  Rey  ;  Poned ,  que  d  mí.  me  consta  de  su  cali- 
dad :  con  lo  qual  no  fué  menester  mas  examen.  O  magnani- 
midad d.gna  de  tan  Gran  Rey !  períicionando  por  su  mano 
la  hechura  que  había  labrado ,  y  se  la  pretendían  deslucir ;  y 
excusándole  al  mismo  tiempo  el  rubor  de  la  detención,  y  los 
crecidos  gastos  del  nuevo  informe.  En  lin  salió  su  despacho 
del  Consejo  de  las  Ordenes  el  Jueves  327.  de  Noviembre, 
y  el  V'iernes  dia  de  san  Próspero  mártir  28.  de  dicho  mes  y 
año  en  el  convento  de  religiosas  de  Corpus  Christi  con  las 
ceremonias  acostumbradas,  y  con  gran  gubto  de  todos  recibid 
el  Hábito  por  mano  del  Señor  don  Gaspar  Juan  Alonso  Pé- 
rez de  Guzman  el  Bueno ,  Conde  de  Niebla ,  que  después  fué 
Duque  de  Medina-Sidonia  :  fué  su  Padrino  el  Excelcntisimo 
Señor  don  Baltasar  Barroso  de  Ribera ,  Marques  de  Malpica, 
Comendador  del  Orden  de  Santiago.  t 

Volviéronle  á  Palacio ,  y  fué  de  su  Magcstad  muy  biert 
recibido ,  y  de  todos  los  señores  ,*y  criados  del  quarto  del 
Rey.  Era  este  dia  muy  festivo  en  Palacio ,  por  ser  de  saa 
Prospero  ,  en  que  el  Serenísimo  Príncipe  Prospero  cumplía 
años ;  y  así  pudo  don  Diego  Velazquez  atribuirlo  todo  á 
muestras  de  su  prosperidad ,  y  aun  el  experimentar  en  esta 
ocasión  los  combates  de  la  envidia  ;  porque  la  oposición  per- 
íicíona  la  virtud  ,  y  suele  desmentir  su  esplendor  el  no  tener 
tinieblas  en  que  lucir.  Oroscopo  feliz ,  y  próspero  fué  sin  du- 
da el  de  su  nacimiento ,  según  el  que  describe  Julio  Firmico, 
en  el  qual,  el  que  naciere,  será  en  la  Pintura  excelente,  y  de 
ella  con  superiores  honras  ilustrado. 

Este  ano  escnfeió  don  Lázaro  Diez  del  Valle  un  elogio, 
y  nomenclatura  de  algunos  pintores,  que  por  famosos  han  si- 
do honrados  con  Hábitos  de  Ordenes  Militares  ,  y  lo  diri- 
gió á  don  Diego  Velazquez ,  de  que  hicimos  mención  en  el 
tomo  1.  lib.  2.  cap.  5.  §.  4. 

§.  xn. 


Honra  ítr.gular  dd 
Re)  en  las ^ruet^iTs  de 
Vilazquez. 


Recibe  don  Diego 

Velazquez  el  Havito 
df  Scniiago. 


Manuscrito  de  don 
Lázaro  Diez  del  Vw 

lie. 


DE  LA  JORNADA  QUE  HIZO  VELAZQUEZ 

con  su  J\4agestad  d  Iriin  ,  jy  de  su  enfermedad  y 
y  muerte. 


JLil  añ( 


I 

I 


i\  año  de  1660.  por  el  mes  de  Marzo  salió  de  Madrid 
don  Diego  Velazquez  á  aposentar  á  nuestro  Gran  Monarca 
Felipe  Quarto,  en  la  jornada  que  su  Magestad  hacia  á  Irun, 
acompañando  á  la  Serenísima  Señora  Infanta  de  España  Do- 
ña María  Teresa  de  Austria.  Salió  de  Aladrid  don  Dieso  Ve- 
lazqiuz  alg'.inus  Uias  antes  que  su  Magestad  :  llevaba  consigo 
Tom.UL  Vvv  á 


Velazquez  va  sir- 
fiendo  a  su  Alages- 
tad  en  la  jornada  de 
Irun. 


Joseph  'Nieto ,  Apo- 
sentador  déla  Rey  na. 


Casa  de  la  Confe- 
rencia ,  que  se  formó 
en  la  iila  de  los  Fay- 
sanes. 


Dia  de  las  entregas 
de  la  Serenísima  In- 
finta de  Esj.iana  al 
Rey  Lhristianisimo. 


Regalo  que  el  Rey 
Christianuimo  hizo  á 
el  Señor  Ii^eii^e  Quar- 
io. 


Gala  ,  y  riqueza 
con  que  solemnizó  Ve- 
lazquez  esta  función. 


522        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  . 

á  Joseph  de  Villa-Real ,  Ayuda  de  la  Furriera  ,  y  Maestro 
mayor  de  las  reales  obras ,  y  otros  criados  de  su  Alagestad, 
necesarios  en  la  jornada  ,  todos  de  su  jurisdicción  ,  y  á  su  or- 
den. Por  Aposentador  de  la  Reyna  Christianísima  iba  Joseph 
Nieto  :  la  jornada  empezó  por  Alcalá ,  y  Guadalaxara  :  lle- 
garon á  Burgos ,  donde  Velazquez  tuvo  orden  de  su  Mages- 
tad  para  que  se  quedase  allí  el  Ayuda  de  la  Furriera,  porque 
^u  Magestad  se  habia  de  detener  en  aquella  ciudad,  y  prosi- 
guieron los  demás  su  camino  hasta  Fuenteravia ,  donde  apo- 
sentó Velazquez  á  su  Magestad  en  el  Castillo  que  ya  tenia  pre- 
venido el  Barón  de  BateviUa ,  Gobernador  de  la  ciudad  de  san 
Sebastian ;  y  á  su  cargo  estuvo  la  fábrica  de  la  Casa  de  la 
Conferencia ,  que  se  formó  en  la  isla  de  los  Faysanes,  que  ha- 
ce el  rio  Vidasoa  junto  á  Irun ,  en  la  Provincia  de  Guipúzcoa. 
Embarcóse  en  una  gabarra  don  Diego  Velazquez  con  el  Ba- 
rón para  ir  á  la  Casa  de  la  Conferencia ,  que  dista  poco  de 
Fuenteravia ,  y  ver  en  el  estado  que  estaba ,  porque  se  habia 
aumentado  mucho  á  la  fofma  que  tuvo  el  año  de  1659.  '^^ 
que  el  Cardenal  don  Julio  Mazarino ,  y  el  Señor  Conde-Du- 
que de  san  Lucar  ajustaron  las  paces  entre  el  Católico  Rey 
de  España ,  y  Christianísimo  de  Francia.  Tuvo  orden  de  su 
Magestad  para  asistir  á  la  exornación  de  esta  casa ,  y  la  del 
castillo ,  y  que  estuviese  en  la  ciudad  de  san  Sebastian  para 
quando  su  Alagestad  llegase  ,  donde  habia  de  detenerse  algu- 
nos dias. 

Volvió  con  su  Magestad  á  Fuenteravia  á  primeros  de 
Junio ,  y  asistió  en  todas  las  tinciones  que  su  Magestad  tuvo 
en  la  sala  general  de  la  Casa  de  la  Conferencia ,  hasta  el  lu- 
nes siete  de  Junio ,  que  fueron  las  entregat  de  la  dicha  Sere- 
nísima Señora  Infanta  al  Christianísimo  Rey  de  Francia  Luis 
Decimoquarto ,  donde  hago  pausa :  porque  para  contar  la  gran- 
deza y  lucimiento  que  tan  grandes  Alonarcas  ostentaron  en 
tan  feliz  dia  es  necesario  mas  dilatado  papel ,  y  mas  elegan- 
te pluma. 

El  regalo  que  á  su  Magestad  hizo  el  Rey  Christianísimo 
este  dia  ,  de  un  Toyson  de  diamantes ,  un  relox  de  oro ,  en- 
riquecido de  diamantes,  y  otras  joyas  riquísimas  y  primorosas 
de  inestimable  precio ,  se  le  entregó  á  don  Diego  Velazquez, 
para  que  lo  conduxese  al  palacio  del  castillo  de  Fuenteravia. 

No  fué  don  Diego  Velazquez  el  que  en  este  dia  mostró 
menos  su  afecto  en  el  adorno ,  bizarría ,  y  gala  de  su  persona; 
pues  acompañada  su  gentileza  y  arte ,  que  eran  cortesanas, 
sin  poner  cuidado  en  el  natural  garbo ,  y  compostura ,  le  ilus- 
traron muchos  diamantes ,  y  piedras  preciosas :  en  el  color  de 
la  tela  no  es  de  admirar  se  aventajara  á  muchos,  pues  era  su- 
perior en  el  conocimiento  de  ellas ,  en  que  siempre  mostró 

muy 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       í-" 

ñiiiy  gran  gusto  :  todo  el  vestido  estaba  guarnecido  con  ricas 
puntas  de  plata  de  Milán ,  según  el  estilo  de  aquel  tiempo, 
que  era  de  golilla,  aunque  de  color,  hasta  en  las  jornadas,  en 
k  (;apa  la  roxa  insignia ;  un  espadin  hermosísimo ,  con  la  guar- 
nición y  contera  de  plata  ,  con  exquisitas  labores  de  relieve, 
labrado  en  Italia  ;  una  gruesa  cadena  de  oro  al  cuello  ,  pen- 
diente la  Venera ,  guarnecida  de  muchos  diamantes  ,  en  que, 
estaba  esmaltado  el  Hábito  de  Santiago ,  siendo  los  demás  ca- 
bos correspondientes  á  tan  precioso  aliño. 

Martes  á  ocho  de  Junio  salió  su  Magestad  de  Fuentcra- 
vía  ,  y  Velazquez  sirviéndole  ,  que  así  se  lo  habia  su  Mages- 
tad ordenado ,  y  que  fuese  adelante  Joseph  de  Villa-Real ,  su 
Ayuda ,  haciendo  el  aposento.  La  jornada  de  la  vuelta  fué 
por  Guadarrama  y  el  Escorial  á  Madrid. 

Quando  entró  Velazquez  en  su  casa ,  fué  recibido  de  su  fa- 
milia, y  de  sus  amigos  con  mas  asombro  que  alegría  ,  por  ha- 
berse divulgado  en  la  Corte  su  muerte ,  que  casi  no  daban  cré- 
dito á  la  vista :  parece  fué  presagio  de  lo  poco  que  vivió  después,, 

Sábado  día  de  san  Ignacio  de  Loyola  ,  y  ultimo  del  mes 
de  julio,  habiendo  estado  Velazquez  toda  la  mafiana  asis- 
tiendo á  su  Magestad  ,  se  simio  fatigado  con  algún  ardor ,  de 
suerte  que  le  obligo  á  irse  por  el  pasadizo  á  su  casa.  Comen- 
zó i  sentir  grandes  angustias  y  fatigas  en  el  estomago ,  y  en  el 
corazón  :  visitóle  el  Doctor  Viccncio  Moles,  Medico, de  la 
Familia  ;  y  su  Magestad  ,  cuidadoso  de  su  salud  ,  mandó  al 
Doctor  Miguel  de  Alva ,  y  al  Doctor  Pedro  de  Chavarri, 
Médicos  de  Cámara  de  su  Magestad ,  que  le  viesen ;  y  cono- 
ciendo el  peligro  dixeron  era  principio  de  terciana  sincopa! 
minuta  sutil  :  afecto  peligrosísimo  por  la  gran  resolución  de 
espíritus ;  y  la  sed  que  continuamente  tenia  ,  indicio  grande 
del  manitiesto  peligro  de  esta  enfermedad  mortal.  Visitóle 
por  orden  de  su  Magestad  don  Alfonso  Pérez  de  Guzman  el 
Bueno ,  Arzobispo  de  Tiro  ,  Patriarca,  de  las  Indias ;  hízole 
una  larga  plática  para  su  consuelo  espiritual ;  y  el  Viernes  6. 
de  Agosto ,  año  del  Nacimiento  del  Salvador  1660.  dia  de 
la  Iranstíguracion  del  Señor  ,  habiendo  recibido  los  Santos 
Sacramentos ,  y  otorgado  poder  para  testar  á  su  íntimo  ami- 
go don  Gaspar  de  F  uensalida ,  Gretier  de  su  Magestad ,  á  las 
dos  de  la  tarde  ,  y  á  los  sesenta  y  seis  años  de  su  edad  dio  su 
alma  á  quien  para  tanta  admiración  del  mundo  le  había  cria- 
do, dexando  singular  sentimiento  a  todos  ,  y  no  menos  á  su 
Magestad  ,  que  efi  los  extremos  de 'su  enfermedad  habia  da- 
do á  entender  lo  mucho  que  le  (quería  y  estimaba. 

Pusieron  al  cuerpo  el  interior  humilde  atavio  de  difunto, 
y  después  le  vistieron  como  si  estuviera  vivo ,  como  se  acos- 
tumbra hi^rer  con  los  Caballeros  de.Oidenes  Militares :  pues- 

T0771. 111.  VvY  3  to 


Vuehe  don  Diego 
Vílazquez  íirviíndo 
a  su  liiagestad  desde 
Irun  d  Aladrid. 


Presagio  de  la  muer- 
te de  P^eLizquí'Z. 


Enfermedad  tmr' 
tal  de  p'flazijuez. 


Muerte  de  Velaz- 
quez ,  con  gran  senti- 
miento del  Rey ,  y  de 
toda  la  Corte. 


Disposiciones  del 

féretro,  cadáver ,  y  JU' 
nsral  de  Velazquez. 


Enterróse  en  la  Par- 
roquial de  san  Juan. 


Entierran  el  cuer- 
po ds  Velazquez  en 
la  Parroqtna  de  san 
Juan  en  la  bóveda  de 
don  Gaspar  de  Fuen- 
salida. 

Epitafio  ala  muer' 
te  de  don  Diego  Ve- 
lazquez. 


524        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

to  el  manto  capitular ,  con  la  roxa  insignia  en  el  pecho  ,  el 
sombrero ,  espada ,  botas  ,  y  espuelas  ;  y  de  esta  forma  estuvo 
aquella  noche  puesto  encima  de  su  misma  cama  en  una  sala 
enlutada ;  y  á  los  lados  algunos  blandones  con  hachas ,  y 
otras  luces  en  el  altar  donde  estaba  un  Santo  Christo  ,  hasta 
el  sábado ,  que  mudaron  el  cuerpo  á  un  ataúd  ,  aforrado  en 
terciopelo  liso  negro  ,  tachonado ,  y  guarnecido  con  pasama- 
nos de  oro  ,  y  encima  una  Cruz  de  la  misma  guarnición  ,  la 
clavazón  ,  y  cantoneras  doradas  ,  y  con  dos  llaves  :  hasta  que 
llegando  la  noche,  y  dando  á  todos  luto  sus  tinieblas,  le  con- 
duxeron  á  su  último  descanso  en  la  Parroquia  de  san  Juan 
Bautista  ,  donde  le  recibieron  los  Caballeros  Ayudas  de  Cá- 
mara de  su  Magestad  ,  y  le  llevaron  hasta  el  túmulo  que  es- 
taba prevenido  en  medio  de  la  capilla  mayor ;  encima  de  la 
tumba  fué  colocado  el  cuerpo  :  á  los  dos  lados  habia  doce 
blandones  de  plata  con  hachas ,  y  mucho  número  de  luces. 
Hízose  todo  el  oticio  de  su  entierro  con  gran  solemnidad, 
con  excelente  música  de  la  Capilla  Real ,  con  la  dulzura  ,  y 
y  compás ,  y  el  número  de  instrumentos  y  voces  que  en  ta- 
les actos ,  y  de  tanta  gravedad  se  acostumbra.  Asistieron  mu- 
chos Títulos  ,  y  Caballeros  de  la  Cámara ,  y  criados  de  su 


Magestad 


luego  baxaron  la  caxa  ,  y  la  entregaron  á  don  Jo- 


seph  de  Salinas ,  de  la  Orden  de  Calatrava,  y  Ayuda  de  Cá- 
mara de  su  Magestad  ,  y  otros  Caballeros  de  la  Cámara  que 
allí  se  hallaron  ,  y  en  hombros  le  llevaron  hasta  la  bóveda, 
y  entierro  de  don  Gaspar  de  Fuensalida ,  que  en  muestra  de 
su  amor  le  concedió  este  lugar  para  su  deposito. 

Consagróle 'el  siguiente  epitafio,  y  le  hizo  imprimir  su 
tnuy  caro  ,  é  ingenioso  discípulo  don  Juan  de  Alfaro  ,  insig- 
ne cordobés ,  á  quien  se  debe  lo  mas  principal  de  esta  histo- 
ria ,  que  con  la  grande  erudición  de  su  hermano  el  doctor 
don  Enrique  Vaca  de  Alfaro  recopiló  en  estas  pocas  líneas¿ 
lo  que  aun  vivió  estrecho  en  muchos  años. 


EPITAFIO  A  LA  MUERTE  DE  DON  DIEGO 


VELAZQUEZ. 


POSTERITATI  SACR ATUM. 


D.  DIDACUS  VELAZQUIUS  DE  SILVA 

hispalensis.  Pictor  eximiiis ,  natus  anno  m.D-lxxxxiv. 
Pie  tura  nobitissima  Arti  sese  dicavit ,  Prceceptore  ac 
ciiratissimo  Francisco  Pacieco ,  qiti  de  Pictvra  pereh-  • 
ganter  scripsit.  lacet  hic  :  proh  dolor  !  D.  D.  Philippi 
IV.  Hispaniaritm  Regís  Aiigustissimi  d  Ctibictilo  Pic- 
tor Prinnis ,  d  Camera  excelsa  adjutor  vigilantissimus, 

in 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       525 

in  Regio  Palatio,  &  extra  ad  hospititim  Ciihiciilarius 
max'imus ,  a  quo  studior-nm  ergo ,  mis  sus ,  iit  Roma ,  ^ 
aliarum  Italia  Urbiitm  Pictura  tabulas  admirandas^ 
"ücl  qtdd aliud  huiíis  suppelectilis yvelnti  statnas  mar- 
móreas ,  /.  áreas  eonquireret ,  perscutaret ,  ac  secnm 
adduceret ,  num'mis  íargiter  sibi  traditis  :  sic  que  aun 
ipse  pro  tune  etiam  INNOCENTJJ  X.  PONP 
AIAX.faciem  color  i  bus  mire  exprés  ser  i  t ,  áurea  cate- 
na  pretij  siipra  ordinarij  eum  remuneratus  est ,  nii- 
inismate  gemmis  caelato  cum  ipsius  Pontif.  efigie ,  ins- 
culpta  ,  ex  ipsa  ex  annido  ,  appenso  j  tándem  D.  la- 
cobi  stemmate  fuit  condecoratus  ;  íí?  post  redditum  ex 
Fonte  Rápido  Gallia  confini  urbe  Aíatritum  versus 
cum  Rege  suo  Potentissimo  ,  e  Nuptijs  Serenissima 
D.  jMariíT  Theresia  Bibiana  de  Austria  &*  Borbon ,  e 
connubio  scilicet  cum  Rege  Galliarnm  ChristianissimOy 
D.  D.  Ludovico  XIV.  labore  itineris  febri  prahensus^ 
obijt  Alantue  Carpetana  postridie  nonas  Augustiy 
etatis  LXVJ.  anno  m.  dc.  lx.  sepultusque  est  honoriji- 
ce  in  L>.  loannis  Parroquial!  Ecclesia ,  nocte ,  séptimo 
Idus  mensis  sumptii  máximo,  immodicisque  ex p  en  sis  ^ 
sed  non  inmodicis  tanto  viro;  Haroiim  concomitatu ,  in 
hoc  Domini  Gasparis  Fuensalida  Grafierij  Regij  ami- 
cissimi  subterráneo  sarcophago :  Suoque  Magistro^pra' 
claroque  viro  saciáis  ómnibus  venerando  ,  Pictura  col- 
lacrimante  hoc  breve  epicedium  loannes  de  Alfaro  Cor- 
dubensis  mcestiis possuit ,  ¿3^  Henriciisjrater  J^ledicus. 

Aun  después  de  muerto  le  persiguió  la  envidia  de  suerte, 
que  habiendo  intentado  algunos  malévolos  destituirle  de  la 
gracia  de  su  Soberano  con  algunas  calumnias  siniestramente 
impuestas ,  fué  necesario  que  don  Gaspar  de  Fuensalida,  por 
amigo  ,  por  testamentario  ,  y  por  el  oHcio  de  Grerier ,  satis- 
ficiese á  algunos  cargos  en  audiencia  particular  con  su  Mages- 
tad»  asegurándole  de  la  .fidelidad ,  y  legalidad  de  A-^elazquezi 
y  la  rectitud  de  su  proceder  en  todo ,  á  lo  qual  su  Magestad 
respondió  :  Creo  muy  bien  todo  lo  que  me  decis  de  Velazquez, 
porque  'era  Inenxntendidb.  Con  lo  qual  calificó  su  Magestad 
el  alto  concepto  en  que  le  tenia  ,  desmintiendo  algunas  bas- 
tardas sombras  que  hablan  pretendido  empañar  el  claro  es- 
plendor de  su  honrado  proceder ,  y  de  la  buena  ley  con  que 
sirvió  siempre  á  tan  soberano  dueño  ,.de  cuya  Real- esplen- 
didez generosa  recibió  tantas  mercedes,  que  apenas  se  pueden 
sumar ;  pero  aunque  en  el  discurso  de  su  vida  se  han  toíadó 
algunas,  se  recopüarán aquí ,  conU)tras-dc  que  se  ^h»  podido 
adquirir  noticia.     .C"-^A  -J  Íj  v  -■  —•  ...- 

RE- 


Persiguió  la  envi- 
dia  d  p^tlazqtiez  aun 
después  de  su  muerte. 


Respuesta  del  Rey 
días  calumnias  con- 
tra Kdazq^ticz. 


526        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


-i"ii  ■ 


.»...  \ . 


§.  XIII. 


RECOPILACIO:^  DE  LAS  MERCEDES 

que  la  Aíagestad  del  Señor  Felipe  Quarto  hizo  d  don 

Diego  Velazquez  ,  juntamente  con  los  Oficios 

y  Empleos  que  ocupó  en  la  Casa  Real. 


El 


^1  año  de  1630.  le  hizo  merced  su  Magestad  á  don  Die- 
go Velazquez  de  Silva  de  la  ración  de  doce  reales  al  dia ,  y 
de  un  vestuario  de  noventa  ducados  al  año, 

Hízole  merced  de  un  paso  de  Vara  de  Alguacil  de  Cor- 
te ,  que  se  regula  en  quatro  mil  ducados. 

Hízole  merced  de  Casa  de  Aposento ,  distinta  de  la  que 
le  tocó  par  sus  Plazas,  valuada  en  docientos  ducados  cada  año. 

Hízole  merced  su  Magestad  de  una  pensión  de  trecientos 
ducados ,  que  gozó,  con  dispensación  de  su  Santidad,  año  1626. 

Una  ayuda  de  costa  de  quinientos  ducados  de  plata  el 
año  de  1637. 

Hízole  merced  de  un  Oficio  de  Escribano ,  acrecentado 
en  el  Repeso  mayor  de  la  Corte ,  igual  al  que  ponen  los  Es- 
cribanos del  Crimen ,  y  se  regula  en  seis  mil  ducados. 

Hízole  merced  su  Magestad  desde  el  año  de  640.  en  ade- 
lante de  quinientos  ducados  al  año ,  pagados  en  los  ordina- 
rios de  la  despensa  de  la  Casa  Real. 

Hízole  merced  de  sesenta  ducados  al  mes ,  por  la  asisten- 
cia á  las  obras  reales ,  debaxo  de  la  mano  del  Excelentísimo 
Señor  Marques  de  Malpica ,  Superintendente  de  ellas. 

Hízosele  merced  de  la  vivienda  capaz  en  la  casa  del 
Tesoro  ,  que  es  dentro  de  palacio  ,  quedando  en  pie  los  apo- 
sentos que  gozaba. 

Hízosele  merced  del  Hábito  de  la  Orden  del  Señor  San- 
tiago ,  que  se  le  puso. 

Hízole  su  Magestad  diferentes  mercedes  para  su  yerno  y 
nietos ,  así  en  la  Casa  Real ,  como  en  Plazas  de  Audiencias, 
de  mucha  consideración  y  grado. 

ZOS  OFICIOS  Y  PUESTOS,  QUE  TUVO  EN  LA 

,.   vi  ,  .  Casa  Real, 


s 


u  primer  asiento  fué  de  Pintor  de  Cámara ,  y  lo  exerció 
desde  el  año  de  1623.  /ii.o^íc 

Juró  de  Ugier  de  Cámara ,  puesto  muy  honorífico ,  el 
año  dp  .1.627. 

Pasó ;á  Ayuda  de  Ix  Guardaropa  ;..y  el  año  de  1642.a 
Ayuda  de  Cámara  j  y  el  de  1643.  ^  Aposentador  mayor  de 

Pa- 


Y.ESCULTORES  ESPAÑOLES.       ^-^j 

Palacio,  que  murió  exerciendolo  con  suma  satisfacción  y  gus- 
to de  su  Magostad ,  de  cuya  R^al  mano  recibió  otras  merce- 
des, y  considerables  ayudas  de  costa,  demás  de  las  citadas,  y 
goces  de  sus  Plazas  que  cxerció  ,  dignas  de  la  grandeza  de 
tanto  Rey,  y  de  los  méritos  de  tan  vigilante  vasallo,  y  ex- 
celente artírice  :  cuya  fortuna  ,  habilidad ,  é  ingenio  ,  con  sus. 
honrados  procederes ,  le  constituyeron  modelo ,  y  dechado 
de  artífices  eminentes,  y  le  erigieron  estatua  inmortal  para 
exemplo  de  los  futuros  siglos,  y  enseñanza  de  la  posteridad. 

CVII. 


FRANCISCO  lOPEZ  CARO  ,  PINTOR. 


F 

X    r 


!!(;í  Ij-.  . 


rancisco  López  Caro ,  natural  y  vecino  de  la  ciudad  de 
Sevilla ,  fué  muy  buen  pintor;,  y  discípulo  del  Canónigo 
Roelas  :  y  aunque  se  aplicó  á  todo  lo  que  comprehende  el 
Arte  de  la  Pintura  ,  sobresalió  con  especialidad  en  los  retra- 
tos ,  de  que  dexo  muy  repetidos  testimonios ;  por  los  quales, 
y  otras  obras  de  su  mano  que  se  ven  en  Sevilla.,  y  algunas  en 
esta  Corte ,  alcanzó  grande  opinión  :  y  pasó  sobre  los  años  de 
1608.  á  pintar  en  el  Real  palacio  del  Pardo  la  bóveda  de  la 
pieza  donde  se  viste  su  Magestad  ,  así  de  estuques  ,  y  grutes^ 
eos  de  muy  excelente  gusto  ,  como  de  victorias  del  Invictísi- 
mo Señor  Emperador  Carlos  V.  para  inmortalizar  la  memo- 
ria del  primer  fundador  de  aquel  Real  sitio.  Murió  pues  nues- 
tro Caro  en  esta  villa  de  Madrid  en  el  año  de  mil  seiscientos 
y  sesenta  y  dos ,  y  á  los  setenta  de  su  edad. 


CVIII. 
FRANCISCO  ZUREARAN,  PINTOR. 


R 


rancisco  Zurbaran,  natural  de  la  villa  de  Fuente  de  Can- 
tos ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Sevilla ,  tuvo  sus  principios  en 
Extremadura  con  algún  discípulo  del  divino  Morales,  y  des- 
pués pasó  á  perlicionarse  á  Sevilla  en  la  escuela  del  doctor  Pa- 
blo de  las  Roelas,  y  aprovecho  tanto ,  que  ganó  fama  de  ex- 
celente pintor  con  las  muchas  obras  que  hizo  ,  y  en  particu- 
lar con  las  que  hay  de  su  mano  en  el  claustro  segundo  de  la 
Merced  Calzada  de  dicha  ciudad ,  en  la  historia  de  san  Pedro 
I\ola''Co  ,  que  es  obra  famosa ,  y  á  todas  luces  excelentej 
donde  es  una  admiración  ver  los  hábitos  de  los  religiosos,  que 
con  ser  todos  blancos ,  sé  distinguen  unos  de  otros ,  según  el 

gra- 


Fíié  natural  de  Se- 
villa ,  y  discípulo  de 
Roelas. 

Fué  gran  pintor ,  y 
especialmente  en  re- 
tratos. 

Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1662. 


Fué  natural  de 
Fuente  de  Cantos. 

Tuvo  sus  principios 
en  E.rtremadura. 

Se  pcrjicionó  en  Se- 
villa con  el  doctor  Roe- 
las. 


Zurbaran  singular 
en  la  propiedad  Ue  los 
panos. 


lia 


528        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,^ 

grado  en  que  se  hallan  ,  con  tan  admirable  propiedad  en  tra- 
zos ,  color,  y  hechura  ,  que  desmienten  á.ei  mismo  natural: 
porque  fué  eSte  artífice  tan  estudioso,  quertódos  los  paños  ios 
Zurharan  oran  hni-    hacia  por  maniquí ,  y  las  carnes  por  el  natural  v  y  así  hizo  co- 
tador  dd  Carabagio.     sas  maravillosas ,  siguiendo  por  este  medio  la  escuela  del  Ca- 
rabacho  ,  á  quien  fué  tan  aficionado  ,  que  .quien  viere  sus 
obras ,  no  sabiendo  cuyas  son ,  no  dudará  de  atribuirselas  i  el 
Sus  obras  en  Sevi-     Garabacho.  En  el  dicho  sitio  tiene  un  quadro  ,  que  llaman  el 
de  la  Perra  ,  donde  tiene  hecha  una  tan,  á  ej,  natural ,  que  se 
teme  no  embista  á  los  que  la  miran  :  y  allí  mismo  está  una  fi- 
gura de  un  mancebo  con  uriap  mangas  de  lama ,  ó  tela  de  pla- 
ta ,  que  qualquiera  conoce  de  que  tela  son.  Un  aficionado  tie- 
ne en  Sevilla  un  borreguillo  de  mano  de  es&I artífice-,  hecho 
por  el  natural ,  que  dice  lo  esrima  mas  que  cien  carneros  vivos. 
También  son  de  su  mano  las  pinturas  del  claustro  de'  los 
Mercenarios  Descalzos ,  y  las  del  retablo^  del  convento- de  la 
Merced  de  Villa-García ,  y  ql  quadro  de  la  Magdalena  de  la 
iglesia  de  Pallares ^  que  es  advocación  de  la  Santa;  y  en  hisz^ 
eristía  del  convento  de  san  Pablo,  Orden  de  Predicadoi-es  en 
dicha  ciudad  :  demás  de  otras  muchas  pinturas  suyas,  hay  un 
crucifixo  de  su  mano ,  que  lo  muestran  cerrada  la  reja  de  la 
.rftTio  V  capilla  ,  que  tiene  poca  luz,^y  todos  los  que  lo  ven  ,  y  no  lo 

saben ,  creen  ser  de  escultura.  Las  pinturas  de  la  iglesia  de  los 
Descalzos  en  dicha  ciudad  ,  y  del  colegio  de  san  Buenaven- 
tura son  también  de  su  mano.  También  pinto  un  retablo  en 
el  colegio  de  san  Alberto  en  competencia  de  Alonso  Cano, 
y  de  Pacheco.;  y  en  la  santa  iglesia  hizo  también  las  pinturas 
de  la  capilla  de  san  Pedro  :  y  en  iín  dexó  en  Sevilla  tantas ,  y 
aun  en  toda  Andalucía ,  así 'en  piiblico.,  como  en  casas  parti- 
Sus  cinUtra  er  ^^^^'^^^ '  4"^  parece  no  tienen  niimero.  En  el  colegio  de  san 
Córdoba  '    P^blo  de  Córdoba  hay  muchas  de  santos  de  la  Orden  de  Pre- 

dicadores ,  de  medios  cuerpos ,  cosa  superior ;  especialmente 
debaxo  de  la  escalera  principal.  Es  fama ,  que  habiéndose  re- 
tirado á  vivir  á  Fuente  de  Cantos ,  su  patria ,  la  ciudad  de 
Sevilla  le  envío  su  diputación ,  pidiéndole  se  dignase  de  venir 
á  vivir  á  Sevilla  para  honrarla  con  su  persona  y  eminente  ha- 
bilidad :  siendo  así  que.  habia  entonces  en  ella  otros  pintores 
c-élebres ,  él  lo  hizo  así ,  como  lo  merecia  honra  tanta.  Lo 
cierto  es  ,  que  ademas  de  su  habilidad ,  por  su  persona ,  trato, 
,,  y  buenas  prendas  era  sumamente  recomendable;  y  aun  dicen 

que  le  ofrecieron  casa ,  y  á  la  verdad  era  conseqüente. 
Vino  á  Madrid.  Últimamente  vino  á  Madrid  por  los  años  de  mil  seiscien- 

tos y  cincuenta  llamado  de  Velazquez  ,  de  orden  de  su  Ma- 
"  Pintó  en  el  Retiro  gastad  ,  donde  executd  las  pinturas  de  las  fuerzas  de  Hércules, 
las  fuerzas  de  Hérctí-  que  están  en  el  saloncete  del  Buen-Retiro  sobre  los  quadros 
l(s.  grandes :  y  aseguran  que  estandolas  pintando ,  entre  muchas 

ve- 


Y  ESCULTORES  ESPAKíOLES.      529 

veces  que  el  Señor  Felipe  Quarto  pasaba  á  verle  pintar ,  se 
llego  á  él  una  vez ,  y  poniéndole  la  mano  en  el  hombro  ,  le 
dixo  :  Pintor  del  Rey  ^  y  Rey  de  los  Pintores.  Hizo  otras 
muchas  pinturas  para  la  casa  de  campo  ,  y  otros  Sitios  Rea- 
les ;  como  también  para  algunos  particulares ,  y  diferentes 
templos ,  donde  no  son  conocidas  por  suyas  :  pues  en  la  sa- 
cristía de  la  iglesia  de  PeñaranJ.a  vi  yo  un  quadro  suyo  de  la 
Encarnación ,  sin  que  nadie  le  conociese  por  suyo.  Ticnese 
por,  cierto  que  murió  en  esta  Corte  el  año  de  mil  seiscientos  *'  ^'"'  ^'  1^62. 
y  sesenta  y  dos ,  y  á  los  sesenta  y  seis  de  su  edad  ,  con  crédi- 
tos no  solo  de  su  eminente  habilidad  ,  sino  de  exüiiia  virtud, 
así  en  Sevilla ,  como  en  esta  Corte. 

CIX. 

LOS  DOS  CÉLEBRES  HERMANOS  MIGUEL^  • 

y  Gerónimo  Garda  ,  Pintores  ,  y  Escultores 


Honras  que  le  hizo 
el  Rey. 

Otras  obras  suyas 
en  diferentes  -partes. 

Murió  en  esta  Cor' 


L 


en  Granada. 


ios  dos  hermanos  Miguel ,  y  Gerónimo  García ,  fueron 
naturales  de  la  ínclita  ciudad  de  Granada  :  y  según  consta  de 
un  epigrama,  ó  silva  laudatoria,  que  yo  he  visto  impresa  ,  con 
otros  papeles  curiosos  de  don  Juan  de  Alfaro ,  y  que  escribió 
á  los  dos  Pedro  de  Araujo  Salgado ,  célebre  ingenio  granadi- 
no ,  parece  fijeron  gemelos ,  ó  nacidos  de  un  parto.  Y  sin  du- 
da nacieron  debaxo  de  un  mismo  influxo ,  pues  ambos  se  in- 
clinaron i  la  Pintura ,  y  Escultura  ;  pero  según  parece  del  di- 
cho poema  ,  el  uno  era  eminente ,  ó  se  señalaba  mas  en  hacer 
las  efigies  de  bulto  ,  y  el  otro  en  colorirlas ,  ó  pintarlas ,  que 
no  es  lo  menos  importante  :  pues  muchas  buenas  esculturas 
vemos  echadas  á  perder  por  mal  encarnadas ,  ó  coloridas }  y 
á  otras  las  sublima  de  modo ,  que  les  acresce  otro  tanto  de 
primor ,  y  de  estimación  ,  como  lo  vemos  en  las  de  Cano, 
Herrera ,  Mena ,  Mora ,  y  otros.  Y  últimamente ,  exhalándo- 
se este  autor  en  elogios  de  la  superior  habilidad  de  los  dos  re- 
feridos hermanos ,  haciendo  anagrama  del  apellido  de  Garda 
dice ,  que  todo  lo  convirtieron  en  grada.  Sus  obras  están  es- 
parcidas en  la  ciudad  ,  y  reyno  de  Granada  ,  donde  florecie- 
ron ;  aunque  determinadamente  no  hay  señalada  noticia  indi- 
vidual de  alguna  :  como  ni  tampoco  del  año  de  su  nacimien- 
to ,  y  muerte  ,  mas  que  haber  florecido  en  tiempo  del  Señor 
Felipe  Quarto  ,  que  falleció  añade. 1665. 


Fueron  naturales 
de  Granada. 


Fueron  Pintores  ,y 
Escultores, 


Sus  obras  en  el  rey- 
no  de  Granada. 


Su  muerte  año  dt 
1665. 


Tom.  IIL 


Xxx 


JUAN 


530        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Fué  natural  de 
Lorca  ,  y  vecino  de 
Madrid. 

Fué  discípulo  de  su 
Padre  en  la  Pintura. 

Sentó  plaza  de  sol' 
dado  ,  y  pasó  d  Ita- 
lia. 

Volviós^  á  la  PÍ7i- 
tura  ,  y  se  aplicó  a  las 
batallas. 

Estuvo  en  Grana- 
da ,  donde  mostró  su 
grande  habilidad. 


Aplicóse  también  d 
obras  de  magnitud. 


Sus  obras  en  Mur- 
cia. 


pino  d  Madrid. 

Quadro  grande  de 
la  Concepción  de  nues- 
tra Señora  de  mano  de 
Juan  de  Toledo. 

Sátira  ae  algunos 
pintores  contra  dicho 
quadro. 


ex. 

JUAN  DE  TOLEDO  ,  PINTOR. 

^1  uan  de  Toledo  ,  vecino  de  Madrid ,  natural  de  la  ciudad 
de  Lorca  ,  en  el  reyno  de  Murcia ,  hijo  de  Miguel  de  Tole- 
do, y  de  doña  Ginesa  Calderón  su  muger ,  descendiente  de  los 
pobladores  de  aquella  tierra  :  aprendió  el  Arte  de  la  Pintura 
con  su  padre ,  que  también  fué  pintor  ,  y  por  sus  travesuras 
sentó  plaza  de  soldado  ,  y  pasó  á  Italia  sirviendo  al  Rey  ,  en 
cuyo  empleo  se  dio  tan  buena  maña ,  que  en  breve  tiempo 
llegó  á  ser  capitán  de  caballos.  Pero  no  olvidado  de  su  afición 
á  la  Pintura  ,  dexó  el  Re^l  servicio ,  y  se  aplicó  mucho  á  la 
escuela  de  Micael  Ángel  de  las  batallas ,  y  también  á  la  de 
Annelo  Falconi ;  y  habiendo  aprovechado  grandemente  en 
este  manejo  ,  se  volvió  á  España  ,  y  pasó  á  Granada  ,  donde 
hizo  asiento  algunos  años ,  y  pintó  muchas  marinas  y  batallas 
con  singular  excelencia  ,  y  algunas  marchas ,  é  historiejas  de 
noche ,  tocadas  de  la  luz  de  la  luna,  ú  de  algún  hachón ,  con 
extremado  gusto  y  capricho  ,  que  para  esto  le  tuvo  muy  sin- 
gular ,  no  contentándose  su  gran  genio  con  estas  menuden- 
cias ,  porque  se  estendió  también  a'  historias  de  gran  magnitud, 
como  lo  manifestó  en  diferentes  pinturas  que  hay  de  su  mano 
en  el  convento  de  san  Francisco  el  Grande  de  aquella  ciudad. 
También  estuvo  una  gran  temporada  en  Murcia  ,  donde 
hizo  diferentes  obras  ,  y  especialmente  el  quadro  principal  de 
ia  Asunción  de  nuestra  Señora  para  la  congregación  de  caba- 
lleros seculares  en  el  colegio  de  san  Estevan  de  la  Compañía 
de  Jesús  de  aquella  ciudad  ,  cuya  excelencia  acredita  grande- 
mente la  pericia  de  su  autorJ 

Vínose  á  Madrid ,  donde  hizo  muchas  y  excelentes  obras, 
como  lo  demuestran  las  que  executó  para  la  iglesia  de  las 
monjas  de  don  Juan  de  Alarcon ,  que  fueron  el  célebre  lien- 
zo de  la  Concepción  de  nuestra  Señora  ,  con  mucho  triunfo 
de  angeles  en  la  gloria ,  con  la  Santísima  Trinidad  arriba ,  y 
es  de  diez  varas  castellanas  de  alto ,  y  la  figura  principal  tiene 
tres :  y  viéndolo  algunos  pintores  de  esta  Corte ,  no  faltó  quien 
dixo ,  que  si  fuera  la  Virgen  una  marcha  de  noche ,  y  á  caba- 
llo, fuera  gran  cosa.  Llegó  á  sus  oídos,  y  habiendo  inquirido 
quien  habia  sido  el  autor  de  esta  sátira ,  hubo  de  haber  un 
disgusto  muy-  pesado ,  porque  él  gastaba  muy  mal  humor  :  lo 
cierto  es ,  que  la  figura  principal  no  es  lo  mejor  que  tiene  el 
quadro  ;  pero  en  lo  demás  de  la  historia  hay  muy  buenas  co- 
sas.  También  son  de  su  mano  las  demás  pinturas  del  retablo, 
y  las  del  altar  colateral  del  lado  del  Evangelio  de  la  misma 

igle- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      ^31 

iglesia.  También  pintó  en  el  techo  de  la  iglesia  nueva  del  co- 
legio de  Atocha  de  religiosos  dominicos  la  historia  de  quan- 
dü  Santo  Tomás  ofreció  su  obra  á  Chi  isto  crucilicado ,  y  le 
respondió  su  Magestad  :  Bene  scripsisti  de  me  ,  Thoma  ,  quid 
ergo  retribuam  tibi'i  Y  el  Santo  le  respondió  :  Nihil  alhidy 
^iiam  te ,  Domine.  El  qual  es  muy  excelente  quadro ,  y  se 
califica  la  grande  opinión  que  tenia*  en  esta  Corte  ;  pues  fué 
nombrado  para  pintar  en  aquel  sitio  ,  para  donde  se  eligieron 
los  primeros  hombres  que  habia  entonces  en  ella. 

Es  también  de  su  mano  un  gran  quadro  ,  que  está  en  el 
altar  mayor  de  los  Trinitarios  Descalzos  de  Alcalá  de  Hena- 
res de  aquella  visión  misteriosa  de  la  Redención  ,  con  la  Tri- 
nidad Santísima  arriba  ,  y  grande  acompañamiento  de  gloria. 
Murió  en  esta  Corte  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  sesenta 
y  cinco ,  y  á  los  cincuenta  y  quatró  de  su  edad. 


P. 


CXI. 

PEDRO  CUQUET,  PINTOR. 


edro  Cuquet ,  natural  de  la  ciudad  de  Barcelona,  fué  ex- 
celente pintor ,  como  lo  manifiesta  el  gran  quadro  que  pintó 
del  Concilio  Efesino ,  en  que  presidio  san  Cirilo,  Carmelita: 
y  está  colocado  en  el  frontispicio  de  la  sacristía  del  convento 
de  nuestraS^ora  del  Carmen  de  dicha  ciudad.  También  son 
de  su  mano  la  mayor  parte  de  los  lienzos  del  claustro  de  san 
Francisco  de  Paula ,  que  contiene  la  vida  de  dicho  Santo ,  sin 
otras  muchas  pinturas  en  diferentes  retablos  de  dicha  ciudad, 
donde  murió  de  mas  de  setenta  años  ,  en  el  de  mil  seiscientos 
y  sesenta  y  seis. 

CXII. 


Otras  obras  cií  Juan 
di  Toledo. 


Obra  s.uya  en  AU 
(ala  de  Henares. 


Su  muerte  aito  de 
1665. 


Fué  natural  de 
Barcelona  ,  y  gran 
pintor. 

Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1666. 


Pe 


PEDRO  DE  MOYA ,  PINTOR. 


cdro  de  Moya ,  natural  de  la  ciudad  de  Granada ,  pasó 
á  Sevilla  ,  donde  tuvo  algunos  ligeros  principios  en  la  escuela 
de  Juan  del  Castillo.  De  allí  paso  á  Flandes ,  y  á  Inglaterra, 
sirviendo  al  Rey  en  la  milicia ,  y  se  aplicó  á  la  escuela  de 
Vandic,  donde  aprovechó  grandemente.  Volvió  á  España,  y 
pasó  á  Sevilla ,  y  vivió  allí  muchos  años ,  y  dexó  obras  emi- 
nentes ,  que  fueron  muy  celebradas  de  los  mejores  pintores  de 
aquipl  tiempo.  Pasó  después  á  Granada ,  donde  también  hizo 
excelentes  obras ;  y  fue  el  primero  que  introduxo  en  ella  la 
buena  manera  avandicada,  como  se  califica  en  una  pintura 
de  la  Concepción  de  nuestra  Señora  de  su  mano ,  que  está  en 
la  iglesia  de  nuestra  Señora  de  Gracia  en  dicha  ciudad ;  con 
Tom.  III.  Xxx  3  cu- 


Fué  natural  de 
Graciada ,  aj?rendiá 
en  Sevilla. 

Pasó  d  Flandes 
sirviendo  al  Rey  en  la 
milicia. 

Perfiíionóse  en  la 
escuela  de  Vandic. 

Volvió  á  España, 
estuvo  en  Sevilla  ,y  en 
(arañada ,  donde  hizo 
excelentes  obras. 


Su  muerte  año  de 
l-óóó. 


532         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

cuya  escuela  ,  y  la  que  había  dexado  Juan  Fernandez  Ma- 
chuca ,  discípulo  que  fué  de  Rafael  de  Urbino  ,  se  formo  en 
Granada  una  gran  casta  de  pintura ,  donde  murió  nuestro 
Moya  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  sesenta  y  seis ,  i 
los  cincuenta  y  seis  de  su  edad. 

CXIII. 
£Z  HERMANO  IGNACIO  RAETH,  PINTOR. 


Fué  natural  de  Am- 
hers  ,y  Coadjutor  de  la 
ComjKmuí  de  Jesús. 

Ijisapido  del  P. 
Daniel  Segers  en  la 
Pintura ,  en  que  salió 
aventajado. 

Fué  compañero  del 
Señor  Everardo. 

Pinturas  que  hizo 
en  el  noviciado  de  la 
Comj^ama. 

Retrató  al  P.  Eu- 
sebia Nierember^. 


E, 


Pasó  al  Colegio  Im- 
perial ,  y  después  se 
volvió  a  su  Provin- 
cia. 

Murió  por  los  años 
de  1 660. 


<1  hermano  Ignacio  Raeth ,  flamenco ,  natural  de  Am- 
beres ,  religioso  Coadjutor  de  la  Compañía  de  Jesús ,  discí- 
pulo en  esta  Arte  del  Padre  Daniel  Segers ,  de  su  misma  re- 
ligión ,  fué  recibido  en  la  Compañía  i  los  diez  y  ocho  años 
de  su  edad ,  en  el  de  1 644.  Asistid  de  compañero  muchos 
años  en  el  noviciado  de  Madrid  al  Eminentísimo  Señor  Juan 
Everardo ,  quando  era  confesor  de  la  Reyna  reynante  nues- 
tra Señora  Doña  María- Ana  de  Austria ,  madre  del  Señor 
Carlos  Segundo  :  y  por  el  mismo  tiempo  pinto  la  vida  de 
nuestro  Padre  san  Ignacio  en  treinta  y  seis  quadros ,  que  están 
colocados  hacia  las  tribunas  en  la  iglesia  nueva  de  dicha  casa, 
que  se  dedicó  el  año  de  1662.  y  un  dia  de  Corpus  Christi 
se  puso  en  público  un  retrato  de  su  mano  del  venerable  Pa- 
dre Eusebio  Nieremberg ,  de  la  misma  Compañía ,  varón  exi- 
mio en  virtud  y  letras ;  que  sobre  estar  muy  parecido  ,  estaba 
excelentemente  pintado  :  y  así  fué  de  todos  muy  aplaudido, 
y  celebrada  la  habilidad  de  su  artífice  ,  bien  acreditada  en  es- 
ta ,  y  en  todas  sus  obras. 

El  año  de  60.  pasó  al  Colegio  Imperial ,  donde  estuvo 
dos  años  ;  y  después  se  tiene  por  cierto  se  volvió  á  su  provin- 
cia de  Flandes ,  ó  á  Alemania  ,  y  por  allá  murió  ,  con  gran- 
des créditos  de  su  habilidad ,  y  religiosa  virtud ,  por  el  año  de 
mil  seiscientos  y  sesenta  y  seis ,  siendo  ya  de  crecida  edad. 

CXIV. 
CHRISTOBAL  GARCÍA  SALMERÓN,  PINTOR, 


Christolal  Garcia, 
natural  de  Cuenca, 
discípulo  de  Ürrents 
en  la  Pintura. 


G 


^hristobal  García  Salmerón ,  natural  de  la  ciudad  de  Cuen- 
ca ,  fué  discípulo  de  Pedro  Orrente  :  hizo  diferentes  obra*  en 
dicha  ciudad  ,  como  son  en  la  sacristía  del  convento  de  san 
Francisco ,  enfrente  de  la  puerta  un  quadro  del  Nacimiento 
de  Christo  Señor  nuestro  de  á  vara ,  cosa  excelente.  Y  en  la  so- 
bre-escalera de  dicho  convento  las  quatro  pechinas ,  con  san- 
ta 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       ^23 

ta  Clara  ,  santa  Rosa  de  Viterbo ,  y  las  dos  Isabeles  Fran-  ..i.- ' . . 

ciscas  de  medio  cuerpo.  Y  para  don  Fernando  de  la  Encina, 
canónigo,  y  d  gnidad  que  fué  de  aquella  santa  iglesia,  un  san 
Juan  en  el  desierto  cosa  superior.  Pareciendole  que  en  la  cor-         j^{fj(,  ^  Madn'd 
tedad  de  aquella  tierra  no  podia  lograr  el  merecido  premio,    donde  hizo  variáis  j?m. 
vino  á  esta  Corte,  donde  cxecutó  diferentes  pinturas,  y  espe-    turas. 
cialmente  la  del  Buen  Pastor ,  que  está  en  el  claustro  chico 
del  convento  del  Carmen  Calzado ,  junto  á  la  puerta  que  va 
á  la  iglesia  á  el  lado  que  mira  ú  el  claustro  grande  ,  que  pare- 
ce de  Orrente. 

Es  también  de  su  mano  una  pintura  de  fiesta  de  toros, 
celebrada  en  Cuenca  al  feliz  nacimiento  del  Señor  Cirios  Se- 
gundo ,  donde  está  copiada  la  misma  ciudad  ,  y  el  pintor  en 
acto  de  pintarla  ,  de  cuya  orden  la  executd  para  enviar  á  su 
Magestad }  y  quando  yo  la  vi  estaba  colocada  en  el  pasadizo 
de  palacio  á  la  Encarnación.  Murió  en  esta  Corte  por  los  años 
de  mil  seiscientos  y  sesenta  y  seis ,  y  á  los  sesenta  y  tres  de  su 
edad. 

cxv. 


Su  muerte  año  de 
1666. 


JOSEPH  DE  ARFE  ,  ESCULTOR. 

^  oseph  de  Arfe ,  insigne  escultor ,  y  nieto  del  insigne  Juan 
de  Arfe,  el  que  escribió  el  libro  de  Varia  Commensuracion, 
fué  natural  de  Sevilla,  donde  tuvo  sus  principios  con  muy 
lucidas  muestras  de  su  ingenio.  Pasó  á  Roma  para  perhcio- 
narse  en  su  facultad;  y  lo  consiguió  con  tales  ventajas,  que 
dexó  en  ella  acreditado  su  nombre  en  repetidas  obras.  Volvió 
después  de  muchos  años  á  su  patria ,  donde  ademas  de  otras 
muchas  estatuas  que  executó ,  inmortalizó  su  fama  en  las  fi- 
guras de  plata  que  tiene  la  custodia  de  aquella  santa  iglesia, 
haciendo  para  ellas  los  modelos  por  donde  se  vaciaron ,  y  re- 
parándolas después. 

Son  también  obra  de  su  ingenio  las  estatuas  de  los  Evan- 
gelistas y  Doctores  de  marmol  que  están  en  la  capilla  del  Sa- 
grario de  aquella  santa  iglesia ,  figuras  de  mas  de  veinte  pies 
de  alto ,  cosa  superior.  Murió  en  dicha  ciudad  por  los  años  de 
mil  seiscientos  y  sesenta  y  seis ,  y  á  los  sesenta  y  tres  de  su 
edad. 

CXVL 


Joseph  de  Arfe ,  es- 
cultor en  Sevilla. 

Pasó  d  Roma. 

T^olvió  d  Sevilla. 
Obras  que  hizo  en 
ella. 


Muerte  de  Joseph 
de^r/e  ano  de  160Ó, 


P 


PABLO  PONTONS ,  PINTOR. 


ablo  Pontons  fué  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Va- 
lencia ,  y  discípulo  en  el  Arte  de  la  Pintura  de  Pedro  Orren- 
te :  tuvo  gran  manera  de  pintar  i  la  moda  italiana ,  y  con 


gran 


Fué  natural  de  Fa- 
'lencia ,  y  discípulo  de 
Orrente. 


534  VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Sus  obras.  gran  manejo.  Hay  muchas  pinturas  suyas  en  dicha  ciudad, 

especiahnente  en  el  convento  de  la  Merced ,  así  en  Ja  iglesia, 
como  en  los  claustros  ;  y  en  el  monasterio  de  la  Cartuxa  del 
Puche  hay  también  muchas  que  acreditan  su  excelencia  en  el 

Su  muerte  año  de  Arte.  Murió  en  dicha  ciudad  de  mas  de  sesenta  años  ,  por  el 
1666.  de  mil  seiscieatos  y  sesenta  y  seis. 

ex  VII. 

DON  FRANCISCO  XIMENEZ ,  PINTOR, 


Fué  natural  de  Ta- 
razo7ia ,  pasó  a  Ro- 
ma, donde  se  ferjicio- 
nó  en  el  Arte  de  la 
"Pintura. 

y'olvió  d  Zarago- 
za,  donde  hizo  mu- 
chas obras. 


Fué  rico  )' poderoso. 


Dos  obras  fias  que 
fmidó  en  Zaragoza. 


Murió  en  Zarago- 
za ano  de  1666. 


n 


'on  Francisco  Ximenez^  natural  de  la  ciudad  de  Tara- 
zona  ,  habiendo  tenido  en  ella  algunos  principios  en  el  Arte 
de  la  Pintura ,  pasó  á  Roma ,  donde  estuvo  algunos  años  es- 
tudiando en  aquella  célebre  Atenas  de  la  Pintura  ,  y  de  donde 
vino  muy  aprovechado  á  Zaragoza  ,  y  allí  executó  excelen- 
tes obras ,  y  algunas  de  gran  magnitud  ,  especialmente  tres 
quadros  de  á  quarenta  palmos  de  altura  ,  para  la  célebre  ca- 
pilla de  san  Pedro  Arbues  en  el  Aseu  de  dicha  ciudad.  Y 
también  pintó  la  vida  de  san  Elias  para  el  claustro  de  los 
Carmelitas  Calzados  j  cosa  de  gran  gusto  y  capricho  en  el 
historiado. 

Fué  nuestro  Ximenez  hombre  poderoso  y  rico,  así  de 
lo  que  adquirió  por  su  industria ,  y  profesión ,  como  por  la 
hacienda  que  heredó  de  sus  padres }  de  suerte ,  que  dexó 
fundadas  dos  obras  pias  en  Zaragoza  :  la  una  para  dotar 
hijas  huérfanas  de  pintores ,  para  tomar  estado  ;  y  la  otra 
de  capellanías  para  estudiantes  hijos  de  pintores  :  circuns- 
tancias que  le  hacen  muy  recomendable  á  la  posteridad ,  y 
exemplar  que  debiera  tenerse  presente  en  esta  Corte ,  y  ciu- 
dades grandes  para  semejante  providencia ,  en  que  le  debe 
el  Arte  á  nuestro  Ximenez  inmortal  gratitud.  Pero  no  solo 
se  debia  atender  á  estos  dos  fines  tan  importantes ,  sino 
también  para  la  manutención  de  pintores  ancianos ,  cuya 
decrepitud  los  inhabilita ,  y  despeña  al  abismo  de  la  mi- 
seria ,  como  he  conocido  yo  á  muchos ,  y  algunos ,  cuyas 
vidas  por  eminentes  en  esta  Arte  ,  se  verán  en  este  ca- 
tálogo. 

Murió  nuestro  don  Francisco  en  dicha  ciudad  de  Zara- 
goza por  los  años  de  mil  seiscientos  y  sesenta  y  seis ,  y  á  los 
setenta  y  ocho  de  su  edad  ,  dexando  inmortalizado  su  nom- 
bre ,  no  solo  en  las  eminentes  obras  de  su  pincel ,  sino  en  las 
heroycas  fundaciones  de  su  piedad. 


MA- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       So^ 


CXVIII. 

MANUEL  PEREYRA ,  INSIGNE  ESCURTOR. 


E 


lO'íI 


m  el  feliz  reynado  del  Señor  Felipe  Quarto  floreció  Ma- 
nuel Pereyra  ,  excelente  esculror ,  noble  portugués ,  de  que 
dan  testimonio  las  muchas  estatuas  que  tiene  en  esta  Corte: 
siendo  testigos  fidedignos  el  san  Bruno  de  piedra  que  está  en 
la  portada  de  la  hospedería  de  la  Cartuxa ,  que  fué  tan  de  la 
aprobación  del  Señor  Felipe  Quarto ,  que  tenia  mandado  á  su 
cochero  del  tronco,  que  en  pasando  por  la  calle  de  Alcalá ,  y 
llegando  á  el  sitio  de  la  hospedería  de  la  Cartuxa  parase ,  fin- 
giendo que  se  le  había  descompuesto  alguna  hebilla  ó  correa, 
para  dar  lugar  á  que  su  Magestad  le  viese.  Y  también  otra 
estatua  del  mismo  santo  que  hizo  para  la  Cartuxa  de  Miraflo- 
res ,  junto  á  Burgos ;  bien  que  esta  es  de  madera.  También  la 
de  san  Antonio  de  los  Portugueses,  que  está  encima  de  la 
puerta  de  su  templo ;  el  san  Isidro  ,  también  de  piedra  ,  que 
está  sobre  la  de  su  capilla  :  y  el  san  Andrés  que  está  en  la  de 
la  Parroquial  de  dicho  santo ;  y  uña  imagen  de  nuestra  Seño- 
ra en  la  otra  puerta  de  dicha  capilla  :  y  los  labradores  santos 
que  circundan  el  tabernáculo ,  en  que  se  venera  el  sagrado 
cuerpo  de  san  Isidro :  también  la  célebre  estatua  de  piedra  del 
glorioso  Patriarca  san  Benito ,  que  está  en  la  portada  del  con- 
vento de  san  Martin  :  todos  mudos  panegíricos  del  nombre 
inmortal  de  tan  eminente  artífice.  No  siendo  menos  otras  efi- 
gies que  tiene  en  Alcalá  de  Henares  ,  así  en  la  iglesia  de  las 
religiosas  Bernardas ,  como  en  a^uel  colegio  mayor }  y  sobre 
todo  la  soberana  efigie  del  santísimo  Christo  del  Perdón ,  que 
se  venera  en  el  convento  de  Dominicos  del  Rosario  en  esta 
Corte  ,.  cosa  portentosa  ,  á  que  ayudó  mucho  la  encarnación 
de  mano  de  Camilo  ,  que  dándose  la  mano  estas  dos  faculta- 
des, suben  mucho  de  punto  la  perfección.  También  son  de^ 
su  mano  los  quatro  santos  Benitos  ,  y  Bernardos ,  que  están 
en  la  iglesia  del  convento  de  san  Plácido.  Pero  lo  que  excede 
todo  encarecimiento  es ,  que  estando  casi  ciego  ,  trabajo  que 
le  sobrevino  á  lo  último  de  su  vida ,  executó  el  modelo  de  la 
estatua  de  san  Juan  de  Dios ,  que  está  en  la  portada  del  claus- 
tro de  su  convento  en  esta  Corte  ,  que  llaman  de  Antón 
Martin ,  y  aun  dirigió  la  estatua  de  piedra  por  el  tacto ,  la 
qual  executo  Manuel  Delgado  ,  escultor  de  razonable  habili- 
dad ,  y  discípulo  suyo  ,  y  cierto  que  es  una  bellísima  figura. 
Y  en  fin  tuvo  obras  de  tanta  entidad  ,  que  llego  á  estar  muy 
acomodado ,  favorecido  de  la  fortuna  ,  y  estimado  de  todos, 

y 


Fué  Portugués ,  ^ 
eminente  escultor. 


Sus  obras  en  esta 
Corte. 


Las  estatuas  del 
célebre  templo  de  san 
Isidro. 


Sus  obras  en  Alca- 
lá de  Henares. 

Efigie  del  santo 
Chrisío  del  Perdón. 


Llegó  á  estar  casi 
tiego. 


Casó  una  hija  con 
don  Joseph  de  Men- 
dieta  ,  Caballero  del 
Orden  de  Santiago. 

Su  muerte  en  Ma- 
drid año  de  1667. 


536  VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

y  así  casó  una  hija  que  tuvo  con  don  Joseph  Mendieta  ,  Ca- 
ballero que  fué  de  la  Orden  de  Santiago ,  Ayuda  de  Cámara 
del  Rey ,  y  Veedor  de  las  obras  reales.  Y  también  tuvo  otro 
hijo  Sacerdote  de  muy  buenas  prendas ,  que  se  llamó  don 
Bartolomé.  Murió  en  esta  Corte  nuestro  Pereyra  por  los  años 
de  mil  seiscientos  y  sesenta  y  siete ,  á  los  sesenta  y  tres  dé  su 
edad. 

CXIX. 

DON  EUGENIO  DE  LAS  CUEVAS ,  PINTOR. 


Fué  natural  de  Ma- 
drid , )'  discípulo  d:  su 
^adre  Pedro  de  las 
Cuevas. 


n 


Aprovechó  mucho 
en  la  Pintura. 


Aplicóse  á  la  mú- 
sica ,  en  que  aprove- 
cho mucho. 


Estudió  también  las 
Matemáticas. 


Fué  maestro  en  el 
dibuxo  del  Señor  don 
Juan  de  Austria. 


Fué  d  Oran  por  In- 
geniero ,  y  Secretario 
del  Marqiies  de  Via- 
na. 

Pintaba  en  peque- 
ño  con  primor. 


on  Eugenio  de  las  Cuevas ,  aunque  tomaba  los  pince- 
les en  la  mano  por  solo  deleyte ,  merece  se  haga  memoria  de 
sus  buenas  prendas  por  la  eminencia  de  su  ingenio  ,  asi  en  la 
Pintura ,  como  en  otras  buenas  artes.  Fué  pues  natural  de 
Madrid  ,  hijo  de  Pedro  de  las  Cuevas ,  y  de  su  muger  doña 
Clara  Pérez  ,  por  cuya  línea  fué  hermano  de  Francisco  Ca- 
milo ,  y  desde  sus  primeros  años  tuvo  notable  propensión  á  el 
Arte  de  la  Pintura ,  y  á  la  música.  Comenzó  en  su  niñez  á 
dibuxar  ,  debaxo  de  los  preceptos  de  su  padre  ,  que  fué ,  co- 
mo lo  tengo  dicho  ,  muy  práctico  ,  y  teórico  ,  aprendiendo 
juntamente  á  leer  y  á  escribir  5  y  con  la  mucha  codicia  que 
tenia  de  saber ,  le  vino  un  corrimiento  á  los  ojos ,  que  le  obli- 
gaba á  dar  de  mano  á  estos  exercicios  :  y  así ,  aunque  le  lle- 
vaba la  afición  ,  no  podía  dibuxar ,  ni  escribir ;  y  conociendo 
su  padre  que  tenia  muy  buen  natural  para  la  música  ,  porque 
se  divirtiese  le  dio  maestro  que  se  la  enseñase ;  y  juntamente 
que  acudiese  al  estudio  de  la  Gramática  en  el  colegio  de  la 
Compañía  de  Jesús.  Llegó  pties  á  cantar  un  papel  de  música 
de  repente  ,  y  en  la  Gramática  ,  hasta  la  Retórica ;  y  después 
se  dio  á  los  estudios  de  las  Alateraáticas ,  en  los  quales  se  hi- 
zo muy  práctico ,  porque  para  qualquiera  cosa  tenia  natu- 
ral aptitud. 
^ :  Estando  en  esto ,  y  entreteniéndose  algunos  ratos  en  el 
dibuxo ,  fué  elegido  para  maestro  en  él  del  Señor  Don  Juan 
de  Austria  ,  hijo  del  Rey  nuestro  Señor  Don  Felipe  Quarto, 
siendo  su  Ayo  don  Pedro  de  Velasco ,  Caballero  del  Orden 
de  Santiago.  Después  teniendo  noticia  de  su  ingenio  don  Ro- 
drigo Pimentel ,  Marques  de  Viana ,  le  llevó  consigo ,  con  tí- 
tulo de  su  Secretario,  señalándole  juntamente  gages  por  In- 
geniero ;  y  así  hizo  en  Oran  cosas  muy  señaladas  del  servicio 
de  su  Magestad  :  y  si  hubiera  seguido  solamente  el  Arte  de 
la  Pintura  ,  según  su  habilidad  ,  y  excelente  ingenio  ,  sin  du- 
da fuera  eminente  en  él;  porque  en  pequeño  pintaba  cosas  de 
muy  buen  gusto ,  como  son  iaminitas  para  joyas ,  y  retratos 

pe- 


Y,  ESCULTORES  ESFAÍÍCaiE?S.      ^^Z 

pequeños ,  en"qi)e  gastaba  1¿»' ratos  ociosos.  Demás  de'estq       Tenia  otras  muchas 

hacia  muy  buenos' versos  castellanos,  y  cantaba  á  la  vihuela;    labilidades. 

muy  bien  punteada ,  con  singular  gusto, icon  que  virtuosa-» 

metite  se  entretenia  con  sus  amigos,  que  por  sus  buenas  pren» 

da*  y  habilidades,  tuvo  muchos,  y  grandes  Caballeros  que  le 

esdmaban,  Muriió  en  esta  villa  de  Madrid  el  año  de  mil  seisw        Su  muerte  año  de 

cientos  y  sesenta  y  siete,  y  á  los  cinduenta  yjquatf o  de  su  edad/    ^  ^^7- 

--    -'     ;-•- '    ■         -^•— r  V- •-> 

obi.1  Í3  P  ~'¡\f.rn  CXXv         •  ¡ijuq  iiOi'jqj.)fioD  il 

-na"*!  nfev  ' b  ■  iii.-;  vi.d  ^.:  .i'bncqzsTico  u^.  ns  Y  ;cií'-'i^i^"'3  bb 
-  BON  FRANCISCÜ'CARO  yÉINfOR^  vj 

,i  ■     ':  ..:j  .  .  -   .'j  -1  i."--  , -.va. !„.•■  ^it  tid 

on  Francisco  Caro ,  natural  de  la  ciudad  de- Sevilla,  y-        Fué  natural  de  Sé- 
vecino  de  esta  Corte,  é  hijo  de  Francisco  López  Caro ,  de^   "^^^'^ >  d'isdpulo de  su 
quien  va  hicimos  mención  ,  fué  discípulo  de :su  padre  en  eL  í^jf^^  ^  y  después  de 
i    ^     j'   ,    n-  i2  •       '  Al  A  ■\T-   •  '     Alonso  Laño. 

Arte  de  la  rintura  ,  y  se  perhciono  con  Alonso  Cano.  Vivio- 

en  esta  villa  de  Madrid,  donde  hiao.  muchas  ,  y  buenas  pin-       Vino  á  Madrid,  don- 

turas  para  diferentes  personas  particulares ;  y  tyVo  ¡ajustado  el    de  hizo  muchas pintU' 

hacer  toda  la  pintura  de  la  ReaL  capilla  del  ¡glorioso  san  Isi--    ^'^^' 

dro  ,  repartida  en  diferente?  casos  de  la  vida.  deL-santo  Patroni 

de  esta  villa  de  Madrid  ,  la  qual  se  estaba  execurando  eñtbn-: 

ees  poi:  el  año  de  1658,  indicio  claro  de  su  gran  crédito  5  aun-í       Hizo  las  pinturas 

que  después  se  determinó  fuese  la  vida  de  la  Virgen  en  el  re-;    ^^  ^^  '^^^^  "^  ^f  ^'^" 

<;¡nto  del  tabernáculo ,  y  los  quatro  grandes  de  afuera  de  h    j^^  '"dt  ^"^^^^"^  ^'^ 

historia  del  Santo  :  y  estas  las  executaron  Rici  j  y-  Carreñoj' 

y  nuestro  don  Francisco  tomó  á  su  cargo  la  vidd  de  la  Vir-' 

gen  ,  en  que  se  desempeñó  con  grande  magisterio,  y  se  co-'  .  - 

noce  bien  la  escuela  de  Alonso  Cano,  y  así. adelantó  mucho'' 

su  crédito;  como  también  en  otro  gran  quadroique  hizo  para 

el  claustro  de  san  Francisco  de  Scgovia ,  que  -es  el  Jubileo 

de  la  Porciuncula  ,  donde  esti  el  retrato  de  don  Antonio  de;  ~ 

Contreras  ,  y  su  muger ,  dueños  de  aquella  obra.  Y  después" 

de  haber  executado  otras  muchas  obras  públicas  ,•  y  particula-^j 

res ,  murió  de  harto  poca  edad  en  esta  Corte ,  pues  apenas  te«.        Murió  mozo  año 

nia  quarenta  años ,  por  el  de  mil  seiscientos  y  sesenta  y  siete.         1607. 


s 


CXXI.  -i^^b'. 

SEBASTIAN  MARTÍNEZ,  PINTOR. 


ebastlan  Martínez ,  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  -^w^'  natural  de 

Jaén  ,  fué  pintor  insigne,  y  por  una  manera  muy  caprichosa,  Jaén,  y  pintor  exceíen- 

extravagante  ,  y  rara;  pero  con  buen  gusto  y  corrección  ,  y  te  por  eitram  modo. 

con  gran  templanza  y  vagueza  de  términos ,  como  lo  acredi-  Sus  obras  en  Jacn^ 
tan  repetidas  obras  .que  tiene  en  aquella  ciudad ,  públicas  y 

Tom.  III.  Yyy  par- 


Otras  obras  en  Lu- 
ana ,  7  en  Córdoba. 


-Vino  á  Madrid ,  y 
fué  Pintor  dd  Rey. 


Lo  que  le  sucedió 
(on  el  Rey. 


Algunas  pinturas 
tuyas  en  Madrid. 


Su  muerte  año  de 
1667. 


538         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  : 

particulares,  especialmente  las; del  patío  de  la  Compaiiía^de  Je- 
sús} y  entre  otras  un  gran  quadro  del  martirio  de  san  Sebastian 
en  una  capilla  de  la  iglesia  mayor ,  cosa  verdaderamente  ad- 
mirable en  lo  historiado ,  caprichoso ,  y  bien  observado  de  luz. 

En  Liicena. tengo  noticia  que  hay  algunas  pinturas  de 
nuestro  Martínez  con  grande  aprobacion.de -los  del  Arte.  En 
Córdoba  en  la,  iglesia  del  .convento  de  religiosas  de  Corpus 
Christi  hay  quatro  lienzos  suyos  cosa  excelente  :  el  uno  es  de 
la  Concepción  purísima  ,  y¥st|,,ejtx?  el  altar  mayor  á  el  lado 
del  Evangelio}  y  en  su  correspondencia  hay  otro  de  san  Fran- 
cisco de  Asís  j^quatídó  el  iañgelJe  signüico  la  pureza  que"  de- 
bía tener  el  sacerdote ,  en  la  diafanidad  de  la  redoma  de  agua. 
Otro  del  Nacimiento  de  Christo  Señor  nuestro  sobre  la  puer- 
ta de  la  sacrJitíicisun  liefazáTOuy  caprichoso',  y  pintado  co- 
mo de  día.  í^l.  otro  es  4eSsatt  Gerónimo  en  la  penitencia, 
ríiuy  flaco,  y  consumidos,  :que. todos  muestran  bastantemente 
la  eminencia ,  y  capricho  de:sü  autor.    ' 

Vino  á  Madrid ,  habiendo  muerto  don  Diego  Velazquez, 
y. el  Señor  Felipe  Quarto  le  hizo  su  pintor,  no  obstante  que 
dixo  su  Magestad  ser  su  pintura  de  poca  fuerza,  y  que  era 
menester  mirarla  junto  á  los  ojos ,  porque  lo  hacia  todo  muy 
anieblado ,  pero  con  un  capricho  peregrino.  Y  sucedió,  que 
pintando  unsiía  en  palacio ,  y  estando  sentado,  llegó  el  Rey 
por  detrás  cogiéndole  descuidado  ;  y  habiendo  él  conocido  á 
su  Magestad  ,  levantábase  para  hacer  el  debido  acatamiento, 
y  entonces  e^  Rey  le  puso  las  manos  sobre  los  hombros  di- 
ciendole  '..estáte  quedo, .A^Iartinez  ;  y  él  desde  entonces,  ve- 
nerando esta:  honra  ,  acostumbró  poner  en  sus  obras  j^íar- 
tjnez  fecit ,  i^uevintes  ponía  su  nombre  entero.  Pero  yo  estra- 
ño  mucho  no.  haber  visto  pintura  alguna  suya  en  ninguno  de 
los  Sitios  Reales ,  que  las  conozco  muy  bien  ;  sí  que  entre 
particulares. he. visto  algunas,  y  discurro  que  seria  por  haber 
vivido  poco  en  esta  Corte.  Hizo  también  paises  con  excelen- 
cía  ,  y  yo  vi  uno  en  poder  de  don  Antonio  Reynoso  ,  discí- 
pulo suyo ,  y  de  quien  adquirí  estas  noticias ,  que  era  una 
Aurora ,  cosa  superior.  Murió  pues  en  Madrid  por  el  año  de 
mil  seiscientos  y  sesenta  y  siete ,  y  á  los  sesenta  y  cinco  de  su 
edad.  ."« '' 

CXXII. 


Fué  natural  de  Cor- 
doba,  y  discípulo  de 
Agustín  del  Lastillo 
su  ¿'adre. 


ANTONIO 


A. 


DEL  CASTILLO  , 

Pintor  Cordobés. 


Y  SAAVEDRA, 


.ntonio  del  Castillo  y  Saavedra  ,  natural  de  la  ciudad  de 
Córdoba  ,  y  de  las  familias  ilustres  de  sus  apellidos ,  conoci- 
das por  tales  en  aquella  gran  ciudad ,  fué  hijo  de  Agustín  del 

Cas- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       539 

Castillo ,  pintor  excelente  ,  de  quien  tuvo  Antonio  sus  prin- 
cipios ,  que  aunque  en  el  primer  tomo  diximos  que  su  padre 
se  llamó  Juan,  fué  equivocación  con  otro  hermano  de  Agus- 
tin  ;  pero  siendo  de  pocos  años  Antonio  ,  y  estando  muy  Principios  de  Cas- 
tierno  en  los  rudimentos  del  Arte  ,  le  faltó  su  padre  ,  con  cu-  ^'^^^  ^"  ¡^^  Pintura. 
yo  motivo  pasó  á  Sevilla  i  perticionarse  en  el  Arte  en  com- 
pañía de  Joseph  de  Sarabia ,  también  ilustre  pintor  cordobés^ 
y  lo  consiguieron  en  la  escuela  de  Francisco  Zurbarán.  Vién-        JP-axó  a  Se-villa  á 


gran  quadro  de  san  Acisclo  mártir ,  y 
aquella  ciudad ,  en  oposición  de  Christobal  Vela  para  la  obra 
de  aquel  gran  retablo  de  la  santa  iglesia ,  la  qual  no  tuvo  for- 
tuna de  lograr ,  y  se  colocó  el  quadro  junto  á  la  capilla  del 
Ilustrísimo  Señor  don  Fray  Alonso  Salizanes ,  que  entonces 
era  donde  estaba  la  pila  del  bautismo ,  que  siendo  como  es 
una  figura  gigantea ,  muestra  muy  bien  la  eminencia  de  su  ar-  Obras  señaladas  de 
tíHce  ,  por  estar  grandemente  dibuxada ,  y  con  gran  propor-  Castillo  en  Córdoba. 
cion  y  simetría ,  y  bien  actuada  de  claro ,  y  obscuro  ;  aunque 
el  tiempo  la  tiene  muy  maltratada ,  por  estar ,  como  estaba, 
inmediata  i  las  claraboyas  de  aquel  sitio. 

Tiene  también  en  aquella  santa  iglesia  las  pinturas  de  una 
capilla  que  cae  á  el  costado  del  patio  de  los  naranjos ,  junto 
á  la  figura  del  cautivo  :  que  son  la  Virgen  del  Rosario ,  san 
Roque,  y  san  Sebastian  á  los  lados,  cosa  de  lo  de  mejor  gus- 
to que  hizo.  No  lo  son  menos  los  dos  santos  Apóstoles  san 
Felipe  ,  y  Santiago  ,  figuras  mayores  que  el  natural ,  hechas 
con  gran  magisterio ,  que  están  casi  en  frente  de  dicha  capilla 
en  un  pilar  de  aquella  santa  iglesia  antes  del  coro. 

Pero  sobre  todo ,  en  materia  de  lo  historiado  ,  el  quadro 
del  martirio  de  san  Pelagio ,  apaisado ,  que  está  en  una  capi- 
llita  al  lado  del  coro  por  la  parte  de  afuera ,  que  mira  hacia  el 
punto  donde  mostró  grandemente  Castillo  la  eminencia  de 
su  ingenio  en  lo  historiado.  Así  en  las  figuras  del  primer  ter-  Célebre  pntur a  de 
mino  ,  donde  se  demuestra  la  sentencia  que  pronunció  aquel  ^^^  Pelagio. 
jRey  bárbaro  contra  la  ínclita  pureza  ,  y  constancia  invenci- 
ble de  aquel  arrogante  mancebo ;  como  en  el  segundo  térmi- 
no la  execucion  del  martirio  ,  desmembrándole  vivo  en  me- 
nudos pedazos  su  santísimo  cuerpo  :  es  sin  duda  este  quadro 
de  lo  mas  excelente  que  hizo  (^astillo  en  materia  de  historia. 

Tiene  también  en  dicha  santa  iglesia  las  pinturas  á  el  Pinturas  al  fresco 
fresco  que  están  en  la  puerta  del  Perdón ,  por  la  parte  de  afue-  ^<^  Castillo  en  Córdo- 
ra  ,  donde  están  los  santos  Apóstoles  san  Pedro  y  san  Pablo,    '^^-  -        _ 

los  santos  mártires  Patronos  de  Córdoba  Acisclo,  y  Victoria, 
y  la  Asunción  de  nuestra  Señora ,  con  san  Miguel ,  y  san 
Rafael  á  los  lados ,  todo  executado  con  tan  superior  magiste- 
Tom.  111.  Yyy  2  rio, 


Pinturas  de  Casti- 
llo en  san  Pablo  de 
Córdoba. 


Pinturas  de  Casti- 


540        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

rio,  é  inteligencia  del  manejo  y  calidades  del  fresco,  que  con 
haber  hoy  mas  de  ochenta  años  que  se  hicieron  ,  parecen  tan 
frescas  como  si  estuvieran  recien  acabadas. 

Tiene  ademas  de  esto  en  público  en  dicha  ciudad  dife- 
rentes quadros  de  Concepción  ,  como  son  la  de  la  calle  de 
Armas ,  la  del  Potro  ,  y  la  de  la  Herrería  ,  aunque  ya  la  in- 
clemencia del  tiempo  las  tiene  muy  deterioradas.  También 
tiene  una  excelente  figura  de  san  Rafael  en  las  casas  de  Ca- 
bildo, ó  Quadras  de  Rentas  de  aquella  ciudad.  Y  en  el  Real 
colegio  de  san  Pablo ,  del  sagrado  Orden  de  Predicadores, 
son  de  su  mano  todas  las  pinturas  de  aquella  célebre  escalera, 
de  figuras  mayores  que  el  natural ,  donde  se  ve  en  el  testero 
principal  aquel  gran  quadro  del  santo  Rey  Don  Fernando, 
consagrando  al  Apóstol  de  las  gentes  aquel  religioso  conven- 
to y  colegio ,  fundación ,  y  dotación  suya  el  año  de  1236. 
Adornan  los  demás  espacios  de  esta  insigne  escalera  los  dos 
ínclitos  Patriarcas  san  Francisco ,  y  santo  Domingo ,  san  Bue- 
naventura ,  y  santo  Tomás ,  y  otros  santos  de  ambas  religio- 
nes ,  hecho  todo  con  singular  magisterio  ,  y  bizarría. 

Tiene  también  dos  hornacinas  en  el  sagrado  hospital  de 
¡lo  en  el  hospital  de  Jesús  Nazareno  de  aquella  ciudad ,  pintadas  al  olio  sobre  la 
Jesús  Nazareno.  misma  pared ;  en  la  una  la  Reyna  santa  Helena  ,  con  una 

historieja  de  la  invención  de  la  Cruz  ,  en  segundo  término, 
cosa  excelente.  Y  en  la  otra  hornacina  está  el  dichoso  san  Di- 
mas  ,  ó  el  Buen  Ladrón  ,  crucificado  ,  figura  tan  natural ,  y 
tan  expresiva  de  aquellas  ansias  y  afectos ,  con  que  pronuncio 
aquellas  dulces  palabras  ác\  Domine  y  memento  mei  y  c^c  le 
salen  de  la  boca  ,  que  parece  que  se  le  escuchan  ,  y  que  fue- 
ron tan  eficaces ,  que  bastaron  á  conquistarle  el  Paraíso.  Y  en 
la  parte  inferior  se  mira  la  ciudad  de  Jerusalen ,  hecha  con  es- 
tremada gracia  y  capricho.  Confieso  con  ingenuidad ,  que  de 
figura  sola ,  y  desnuda ,  ni  él  hizo  m.as ,  ni  parece  que  se  pue- 
de hacer.  Tiene  en  esta  misma  casa  un  quadro  grande  de  la 
Asunción  de  nuestra  Señora  ,  y  su  Coronación  ,  con  grande 
acompañamiento  de  angeles,  y  serafines ,  aunque  no  tan  ob- 
servado de  contraposiciones ,  y  graduación  de  términos  como, 
lo  hizo  en  otras  cosas. 

También  tiene  en  el  salón  del  santo  Tribunal  de  aquella 
ciudad  un  gran  quadro  de  Christo  Señor  nuestro  crucificado, 
con  san  Juan ,  y  la  Virgen  á  los  lados ,  cosa  excelente.  \  en 
la  iglesia  del  convento  de  san  Francisco  tiene  en  una  capilla, 
junto  á  la  de  la  Vera-Cruz ,  una  pintura  de  los  dos  santos 
Juanes ,  también  cosa  superior.  Y  en  el  remate  del  retablo  de 
la  capilla  de  la  Concepción  tiene  un  quadro  del  Espíritu  San- 
to, con  una  guirnalda  de  serafines  al  rededor,  alumbrados  to- 
dos del  centro ,  cosa  maravillosa.  No  lo  es  menos  otro  qua- 
dro 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      541 

dro  de  san  Ildefonso  ,  con  el  favor  soberano  que  recibió  de  la 
Reyna  de  los  Angeles  como  capellau  suyo ,  aunque  ya  muy 
deteriorado  por  estar  á  la  inclemencia  del  tiempo  en  uno  de 
los  ángulos  del  claustro  :  donde  también  tiene  otro  del  bau- 
tismo de  nuestro  seráfico  Padre  san  Francisco ,  que  hizo  en 
competencia  de  los  de  Alfaro  ,  como  decimos  en  su  vida  ,  á 
devoción  de  Sebastian  de  Herrera  compadre  suyo ,  donde  ir- 
ritado de  ver  tan  repetida  la  tirma  de  Alfaro  en  todos  sus  qua-i 
dros ,  puso  en  el  suyo  ,  no  queriéndole  firmar ,  aquel  celebre 
epígrafe  :  Non  fccit  Alfants  ;  con  cuya  discreta  frase  reprcn 
hendia  tácitamente  la  repetida  jactancia  de  la  Hrma ,  si  así  car 
be  decirse ;  porque  en  obras  publicas ,  y  de  conseqüencia  no 
tengo  por  delito  el  firmarlas.  ,  p 

Rs  también  de  su  mano  el  quadro  principal  de  la  Visita-, 
cion  de  santa  Isabel  en  el  convento  de  religiosas  de  santa  Isa- 
bel de  los  Angeles  de  aquella  ciudad ,  donde  cometió  Casti- 
llo un  absurdo  involuntario ,  á  contemplación  de  don  Gó- 
mez de  Córdoba  y  Figueroa ,  caballero  de  superiores  prendas 
y  calidad  ,  á  cuya  devoción  se  hizo  :  que  siendo  muy  aficio- 
nado á  todas  buenas  artes ,  era  con  tal  extravagancia ,  que  en 
todas  habia  de  haber  correspondencia  j  y  aunque  esto  es  muy 
práctico  en  las  cosas  artificiales ,  en  las  naturales ,  ó  que  imi-^ 
tan  el  natural  es  absurdo  tan  grande  ,  que  antes  consiste  su 
primor  en  la  casualidad  y  descuido ,  huyendo  la  repetición  en 
la  correspondencia  de  los  colaterales.  Y  así  en  dicho  quadro 
están  en  el  medio  la  Virgen  ,  y  santa  Isabel  abrazándose, 
imitadas  en  todo  las  acciones ,  hasta  en  los  semblantes  ;  y  al 
lado  de  la  Virgen  está  san  Joseph  ;  y  al  de  la  santa  Zacarías 
en  la  misma  actitud  ,  perfil ,  y  postura  de  rostro  ;  y  á  este 
mismo  respecto  se  van  correspondiendo  los  angeles ,  y  serafi- 
nes ,  que  hay  en  la  gloria  :  es  un  quadro  ,  que  cada  cosa  de 
por  sí  está  muy  buena  j  pero  todo  junto  no  se  puede  digerir, 
Y  á  este  modo  tan  extravagante  le  hizo  Castillo  á  este  Caba- 
llero otras  muchas  pinturas,  con  gran  mortificación  suya;  pues 
aunque  lo  conocía  ,  no  lo  podia  remediar;  así  por  complacer 
al  dueño ,  que  era  de  la  primera  nobleza  de  aquella  ciudad, 
como  porque  no  estaba  tan  sobrado  de  medios ,  ni  de  obras, 
que  pudiese  abandonar  algunas ;  y  mas  quando  el  don  Gó- 
mez no  era  nada  escaso  en  satisfacerlas  quando  los  artífices  le 
daban  gusto.  ¡  Quántas  veces  los  dueños  de  las  obras  quedaran 
mas  bien  servidos ,  no  obedeciéndoles  en  lo  que  mandan! 
pues  piden  contra  lo  mismo  que  desean  ;  porque  deseando 
que  la  obra  salga  con  la  debida  perfección  ,  mandan  cosas 
que  totalmente  la  deslucen.  Con  que  el  no  obedecerles  se- 
ria el  mejor  modo  de  servirles  :  solo  falta  que  lo  entien- 
dan así.  ..í:>  iií... 

Tie- 


Olras  de  Castillo 
tn  san  Francisco  de 

Córdola. 


Ojtosicion  de  Cas- 
tillo con  Alfaro. 


Afectada  corres- 
pondencia involimta' 
ría  en  algunos  qua- 
dros  de  Castillo. 


Quántas  veces  los 
dueños  de  las  obras 
piden  contra  lo  mismo 
que  desean. 


Otras  pinturas  de 
Castillo  en  diferentes 
sitios  de  Córdoba. 


Fué  Castillo  exct' 
lente  paisista ,  pers- 
pectivo ,  y  retratista. 


Fué  superior  en  his  ■ 
íoriejas  de  mediano 
tamaño. 


Pinturas  de  Casti- 
llo tn  esta  Corte. 


542        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Tiene  también  Castillo  en  dicha  ciudad  dos  quadros  de 
san  Pedro  y  san  Pablo  en  el  altar  mayor  del  Hospital  de  la 
Caridad  ,  y  otros  dos  de  san  Acisclo  ,  y  Victoria  ,  medios 
cuerpos  en  el  de  la  Consolación.  También  tiene  otro  del  bau- 
tismo de  Christo  Señor  nuestro  en  la  iglesia  de  la  Santísima 
Trinidad  de  Calzados.  Y  en  la  sacristía  del  convento  de  la 
Arrizafa  ,  de  Recoletos  Franciscos ,  tiene  otros  dos  quadros 
de  san  Francisco  ,  y  san  Buenaventura  ,  de  medios  cuerpos, 
cosa  excelente  ;  como  también  otras  quatro  pinturitas  peque- 
ñas de  santas  vírgenes ,  de  medio  cuerpo  ,  y  un  crucitixo  ea 
una  cruz  pequeña  ,  que  está  en  un  altar ,  cosa  peregrina. 
^-  Fué  también  nuestro  Castillo  excelente  paisista  ,  para  lo 
qual  se  salia  algunos  dias  á  pasear  con  recado  de  dibuxar ,  y 
copiaba  algunos  sitios  por  el  natural ,  aprovechándose  asimes- 
nio  de  las  cabanas ,  y  cortijos  de  aquella  tierra  ,  donde  copia- 
ba también  los  animales ,  carros  ,  y  otros  adherentes  que  ha- 
llaba á  mano ;  y  algunas  casualidades  en  aquel  arroyo  de  las 
peñas  con  singularísimo  primor.  Fué  también  grande  arqui- 
tecto ,  perspectivo  ,  y  retratista ,  de  quien  hay  en  dicha  ciu- 
dad repetidos  testimonios  en  las  casas  de  aquellos  Caballeros, 
especialmente  en  la  del  Conde  de  Hornachuelós ,  y  en  casa 
del  dicho  don  Gómez  de  Córdoba  ,  como  también  en  casas 
particulares  ,  así  de  países  ,  como  de  retratos ;  y  especialmen- 
te tuvo  singular  gracia  en  las  ciudadelas ,  que  .de  ordinario 
echaba  en  los  países.  Y  sobre  todo  en  las  historiejas  de  me- 
diano tamaño  fué  superior ,  como  lo  manifestó  en  un  juego 
de  quadros  de  la  Vida  de  Christo  ,  y  martirios  de  Apóstoles, 
de  los  quales  tenía  algunos  el  Prior  de  la  Vereda  don  Pedro 
Carranza  en  dicha  ciudad  de  Córdoba  ;  y  otro  juego  de  his- 
torias de  la  Pasión  de  Christo ,  que  hizo  para  don  Francisco 
de  Alfaro  ,  de  vara  de  alto  :  de  los  quales  he  visto  quatro  en 
la  iglesia  de  san  Felipe  Neri  de  aquella  ciudad  ,  y  otros  qua- 
tro en  Granada  en  poder  de  don  Francisco  de  Torres  y  Li- 
ñan  ,  Contador  de  aquella  santa  iglesia ,  junto  con  otros  qua- 
tro paisíllos  del  mismo  autor ,  de  á  tres  quartas  de  alto  con 
historiejas  ,  la  una  del  sacrificio  de  Abrahan  ;  la  otra  del  Hijo 
Pródigo  ;  otra  del  triunfo  de  Judíth  ;  y  la  otra  del  Sueño  de 
san  Joseph  en  los  zelos :  todas  hechas  con  singular  gracia  y 
primor. 

En  casas  particulares  hay  también  en  esta  Corte  algunas 
pinturas  suyas  especialmente  en  casa  del  Excelentísimo  Señor 
Conde  de  Priego ,  y  en  casa  de  la  viuda  de  don  Francisco 
Eminente  *,  y  también  en  la  mia  hay  un  quadro  de  santa  Ca- 
talina mártir ,  con  la  historieja  de  su  martirio  á  lo  lexosj  y  otro 
del  Arcángel  san  Miguel  con  el  demonio  á  los  pies  ,  valiente 
figura ,  y  bien  esforzada.  Otra  piatura  hay  de  Christo  Señor 

Ques< 


Y.ESCULTORES  ES1>AÑ0CE5.      54^ 

nuestro  caido  con  la  cruz  áGuestáí',  ^tie'está  al  sábirdc  la  ;esfl 
calera  intehor  de  san  Cayetano,  Y  otras  dos  plntui-as  ,  la  un* 
de  Santiago,  y  la  otra  de  san  Juan,  figuras  ¿tel  {tamaik>  del 
natural ,  que  están  dentro  de  la  clausura  en  el  Real,  convento 
de  las  Señoras  de  la  Encarnación  <, 'A'gusVinaác'Recoletas  en 
esta  Corte.  •■■''■  '-'^  ■'•^■'  <'         ■ícf 

Tuvo  también  gran -fac-ilidad- nuestro  Castiilo  en' hacer 
diUuxos  de  quantose  le  ofíeciajy^ast  ¡quedaron  innaamerabká 
quando  murió  :  de  los  ífuales  no  tehgoi'ya  la'itienor  'parte-,  ¡f. 
los  nías  hechos  de  pluma  j  y  algarias  cabezas  v«8peciulmeníe' 
de  viejos',  hechas  con  pluma  de  caija:  para  loi-quai  buscaba' 
unos  carrizos,  ó  caüas^-plcJgad^s ,  que' tienen  lo*  Cañutos  largos- 
de  que  hacen  en  Córdoba  las  cerbanatas  para  que  los  mucíia-¿ 
chos  arrojen  los  huesos  dellas.almezas^^y  los  cortaba  como  plu- 
mas de  gordo ,  y  con  aquellas  gustaba  de  dibuxar  cabezas  gran- 
des ,  con  plumeadas  "j^rueias ,  cor  gíaíS  magisterío^y  libertad. 

Hizo  también  muchas  trazas  de  varios  adornos ,  y  ar^jui- 
tecturapara  su  itniy''ífitirao  amigo  Melchor  Moreno,  hom- 
bre de  muy  acreditada  habilidad  ei>  esta  línea ,  y  asimesmo 
para  piezas  de  platería  ■,  y  otros  ai-tcfactos ;  y  también  mode-- 
ló  muy  bien  de  barro,  de  que  yo  vi  algunas  rigürás  desnudas^' 
y  cabezas  hechas  con  excelente  gusto.  Últimamente  pasó  á  Se- 
villa por  el  año  dé  1666.  á  donde"no  había  vuelto  desde  sus 
primeros- años,  y  donde  viendo  las  pinturas  de  Mufillo,  que 
estaba  entonces  en  lo  florido  de  su  edad,  pasmado  de  ver 
que  se, llevaba  el  aura  popular  con  aquella  belleza  óe\  colori-'- 
do  que  á  él  le  faltaba  ,  sobrándole  tanto  el  dibuxO,  dixo  :  Yá¡, 
murió  Ccvstillo  \  y  así  fué  >  porqut  volviéndose  á  Córdoba,' 
entró  en  él  tal  melancolía ,  que  vivió  muy  poco  después  ,  y 
pintó  muy  pocas  cosas;  y  entre  ellas  fi.é  el  san  Francisco  de 
medio  cuerpo  que  tenia  X-orcnzO  Mateo  ,  mercader  de  aque- 
lla ciudad  ,  y  de  grande  ingenio,  muy  aficionado  á  las  cosas 
de  Castillo  :  y  lo  cierto  es,  que.esfe.san  Francisco  excede  en 
el  buen  gusto  y  dulzura  en  la  cabeza  y  manos  á  todo  lo  que 
hizo  erí  sü  vida  Castillo )  porque  á  la  verdad  le  faltó-una  cier- 
ta gracia  y  buen  gusto  en  el  colorido.  Y  así  cuentan ,  que  ha- 
biendo visto  Alonso  Cano  unas  pinturas  de  los  Evangelistas 
de  mano  de  Caí,tillo ,  que  están  hoy  en  Córdoba ,  dixo  ,  que 
dibuxando  tan  bien,  era  lástima  que  no  viniese  á  Granada 
para  enseñarle  á  pintar :  lo  qual  habiéndolo  sabido  Castillo, 
dixo  :  I^ijor  será  qjie  él  v^nga  por  acá ,  le  pagaremos  la 
buena  intención  con  ■  enseñarle  á  dibuxar.  Fué  viveza  de  su 
ingenio ,  aunque  ño  tuvo  razón,  porque  era  muy  pronto  y 
agudo  en  sus  dichos.  Sucedió  también,  que  un  pintor  de 
aquella  ciudad  ,  que  se  llamaba  Acisclos ,  cuyo  nombre ,  cor- 
rompiéndole el  valga,  llaman  C/Vc-c/,  habiendo -hecho  alg.u- 

na 


Diluxos  de  Castú 

lio ,  luchos  con  ^luma 


de  cana. 


Trazas  de  Arqui- 
Udara ,  y.  ■Ic^laUna, 
quf  hizo  Lastiilo. 


Dicho  de  Alonso 
Cano  viendo  unas  pin- 
turas  de  Lastillo^rx 


Kes^uesta  de  Cas- 
tillo. 


Otro  cuento  gracio- 
so que  le  sucedió  á 
Castillo  con  un  pintor 
de  Córdoba. 


Muerte  de  Casti- 
llo ano  de  1667. 


j^44       .^V^DAS  DE  LOS  PINTORES,f 

Ha  pintura,  de  que  estaba  mas  satisfecho  de  lo  qué  debía,  di- 
xo  con  gran  jactancia  :  mis  pinttiras  cjxstillean.  Dixeronselo 
i  Castüio,,.y:éi  re&ppudjiQ. ;.  j«j; //«¿í/iCtfí,  cis^uean  ,  que  no 
castillean^  ,    -M    j      "v:y'y.:h  ■ '  -'•  C'rJnob 

Hizo  también  Castillo  muy  buenos  versos,  y  fué  hom-" 
bre  de  lindo  trato ,  discreción ,  buena  estatura ,  y  muy  buen 
arte.  Murió!  finalmente  en  dicha  ciudad  el  año  de  mil  seiscien- 
tos y  sesenta  y  siete ,  á  los  sesenta  y  quatro  de  su  edad  ,  de- 
sando tal  crédito  en  aquella  ciudad  ,  que  el  que  no  tiene  pin- 
tura de  Castillo ,  no  se  tiene  por  hombre^de  buen  gusto.  Tu-, 
vo  varios  discípulos, y. especialmente  Pedro  Antonio,  y  Ma- 
nuel Francisco ,  pero  ninguno  que  llegase  á  la  ejiünenda  de 
suiíuaestio.  ..  ¿-  .  ^  - 

-1:. ,  v.^íOj  íídfir.cv  -  ■'  vCXXIIL' 


vFí^'naturaldc  Ma-- 
drid  ,y  excelente  fín-z 
tor. 

Pintó  el  claustro  de 
la  -vida  de  N.  P.  S. 
Francisco  en  su  con- 
vento de  esta  Corte. 


Su  muerte  año  de 
1Ó6S. 


A, 


AZONSÓ' DE  MESA,  PINTOR. 


lonso  de  Mesa,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de  Ma- 
drid ,  fué  excelente  pintor  ,  no  se  sabe  de  quien  fué  discípulo, 
aunque  algunos  quieren  lo  fuese  de  Alonso  Cano.  Pintó  to- 
da la  vida  de  nuestro  Seráfico  Padre  san  Francisco  ,  y  otros 
santos ,  y  varones  insignes  de  su  primitiva  fundación ,  que  es- 
tan  en  el  claustro  de  su  convento  de  Religiosos  de  la  Obser- 
vancia en  esta  Corte.  Por  la  qual  obra  se. conoce  su  virtud, 
ingenio ,  y  ventajoso  natural  para  el  Arte ,  según  el  gran  ma- 
nejo y  práctica  ;  facilidad  que  muestra  en  la  invención  ,  y  ex- 
presión de  afectos.  Dexó  su  retrato  en  el  quadro  del  entierro 
del  santo  Patriarca  entre  los  que  van  acompañando  con  lu- 
ces. Murió  de  poco  mas  de  quarenta  años  en  esta  Corte, 
por  el  de  mil  seiscientos  y  sesenta  y  ocho ,  con  gran  senti- 
miento de  toda  la  profesión. 

CXXIV. 


^"-  !vr;r 


LICENCIADO  PEDRO  VAZPUESTA, 

Pintor. 


Fué  Sacerdote  ,  j 
natural  del  Burgo  de 
Osma. 

Fué  discípulo  de 
Eugenio  Caxes. 

Sus  obras  en  esta 
Corta. 

En  el  convento  de 
San  Francisco. 


E> 


i\  Licenciado  Pedro  Valpuesta,  Presbítero ,  natural  de  la 
villa  de  el  Burgo  de  Osma  ,  hijo  de  Pedro  Valpuesta,  agente 
de  negocios ,  y  de  Ana  de  Medina ,  vecinos  y  naturales  de 
dicha  villa ,  fué  discípulo  de  Eugenio  Caxés ,  pintor  de  su 
Magestad  ,  i  quien  ningún  discípulo  suyo  ha  imitado  tanto: 
pues  muchas  de  las  obras  que  hizo  las  tenían  por  de  mano  de 
su  insigne  maestro.  Entre  las  quales  es  una  la  pintura  que  es- 
tá en  el  coro  de  la  iglesia  de  san  Francisco  de  esta  Corte,  que 
es  paite  de  la  historia  del  Serafin  Patriarca.  Y  en  la  Parroquial. 

de 


Y,  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


545 


de  san  Miguel ,  en  una  capilla  que  está  f.  ontero  de  la  puerta  del 
costado  de  la  igLsia  ,  que  es  de  Juan  de  Aiigon ,  pintó  las 
Festividades  de  nuestra  i>eñora.  En  el  hospital  Keal  del  Buen- 
Suceso  hay  de  su  mano  una  pintura  de  san  Joachín  ,  santa 
Ana ,  y  san  Joscph  ,  y  el  Niño  Jesús ,  cosa  que  parece  de 
Eugenio  Caxés.  Y  en  santa  Clara ,  convento  de  Religiosas 
Franciscas ,  pinto  la  historia  de  la  Santa  en  seis  quadros  exce- 
lentísimos ,  que  están  colocados  en  el  cuerpo  de  la  iglesia  :  y 
también  otras  quatro  pinturas  tiene  executadas  en  el  cuerpo 
de  la  iglesia  del  convento  de  la  Concepción  Francisca.  Por 
ías  quales  obras  se  conoce  el  grande  ingenio ,  y  loable  virtud    Fra7icisca 
de  este  honrado  Sacerdote ;  pues  con  ellas  alcanzó  el  me'iito 
de  ser  puesto  en  el  catálogo  de  los  eminentes  artíhces  de  Es- 
paña. Murió  en  esta  Corte  el  año  de  mil  seiscientos  y  sesenta        ^"  muerte  en  Ma 
Y  ocho ,  á  los  ciucunta  y  quatro  de  su  edad.  ^''^'^  ^'"^  ^'  i66S. 

cxxv. 

JOSEPHDE  S ARABIA,  PINTOR  CORDOBÉS. 


En  san  Miguíl. 
EnelBuen-Suceso. 

En  santa  Clara. 
En  la  Concepción 


F 


ué  Joseph  de  Sarabia  natural  de  la  ciudad  de  Sevilla, 
donde  nació  el  año  de  1608.  Fue  hijo,  y  discípulo  de  An- 
drés Ruiz  de  Sarabia ,  el  qual  se  partió  á  la  ciudad  de  Lima 
en  Nueva-España ,  donde  murió.  Quedó  en  esta  sazón  Joseph 
de  Sarabia  de  muy  tiernos  años :  pasóse  á  Córdoba ,  á  donde 
tenia  algunos  parientes,  á  tiempo  que  habiéndole  sucedido  lo 
mismo  de  faltarle  su  padre  á  Antonio  del  Castillo,  se  fueron 
juntos  á  Sevilla,  donde  se  acabaron  de  perricionar  en  el  Arte 
en  la  escuela  de  Zurbarán.  Volviéronse  ambos  á  Córdoba ,  y 
Sarabia  comenzó  á  adquirir  crédito  con  su  habilidad ,  valién- 
dose de  las  estampas  de  Rafael  Sadeler,  á  que  fué  muy  incli- 
nado ,  como  se  conoce  en  sus  obras :  hizo  muchas  públicas, 
especialmente  de  quadros  de  Concepción  }  y  retoco  el  de  la 
pldt.  ría  de  aquella  ciudad  ,  por  estar  ya  deteriorado  del  tiem- 
po, donde  está  san  Eloy,  y  otros  santos  de  mano  de  Valdés. 

1  amblen  es  de  mano  de  Sarabia  el  quadro  de  la  Con- 
cepción purísima,  que  está  en  la  Ribera  ,  con  mucha  gloria 
y  hermosura  ;  y  no  lo  es  menos  el  que  hizo  para  la  subida 
de  la  escalera  del  real  convento  de  san  Francisco  de  aquella 
ciudad ,  donde  tiene  otro  del  Nacimiento  de  Christo  Señor 
nuestro  que  está  en  la  iglesia ,  casi  debaxo  del  órgano.  Y  en 
el  claustro  grande ,  ademas  de  otro  quadro  junto  á  la  porte- 
ría ,  que  está  ya  destruido ,  y  es  hecho  por  una  estampa  de 
Rubens ,  tiene  otro  de  su  invención  ,  de  quando  el  glorioso 
san  Francisco  entro  á  visitar  la  ermita  de  san  Damián ,  donde 
-    Tom.  III.  Zzz  oyó 


Fué  natural  de  Se- 
lilla  ,fué  disci£ulo  de 
su  padre. 


Principios  de  Sa^ 

rabia  en  Sevilla  en  la 
Pintura. 


Vínose  á  Córdoba, 
y  obras  que  hizo  en 
ella. 


Obras  que  hizo  Sa- 
rabia en  el  convento 
de  san  Francisco  de 
Córdoba. 


La  obra  mas  de  su 
satisfacción. 


Muerte  de  Sarabia 
año  de  1669. 


546        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,. 

oyó  de  la  boca  de  Ghristo  crucificado  aquellas  misteriosas  pa« 
labras  :  Vade ,  Francisce  ,  repara  donnim  meam  ,  que  está 
expresado  el  caso  con  gran  propiedad,  Y  sobre  todo  un  Ghris- 
to crucificado  ,  que  está  en  el  otro  ángulo  ,  junto  á  la  puerta 
que  entra  al  salón  grande  ,  superiormente  dibitxado,  y  pinta- 
do ,  que  también  es  de  su  mano.  Y  lo  pinto  para  un  médico 
que  se  llamaba  Nicolás  de  Vargas ;  y  este  lo  hizo  colocar  allí 
con  su  retablo ,  sin  otras  muchas  obras  suyas  que  hay  en  Cór- 
doba en  diferentes  conventos,  y  sitios  públicos.  Tiene  también 
otro  excelente  quadro  en  el  convento  de  san  Francisco  de 
la  Arrizafa ,  que  vulgarmente  llaman  hoy  de  san  Diego,  por- 
que allí  tomó  el  hábito  este  glorioso  santo,  y  es  de  la  eleva- 
don  de  Christo  Señor  nuestro  en  la  cruz  en  el  Calvario  ;  que 
aunque  es  hecho  por  la  estampa  que  hay  de  Rubens  de  este 
caso  ,  merece  todo  aplaudo,  porque  está  executado  con. supe- 
rior manejo ,  y  magisterio.  Pero  no  se  permite  al  silencio  otro 
quadro  excelente ,  y  de  su  invención  ,  que  tiene  en  la  iglesia 
del  convento  de  la  Victoria  de  dicha  ciudad  ,  muy  bien  his- 
toriado ,  y  es  la  huida  á  Egypto ,  y  está  firmado ,  cosa  que 
hizo  pocas  veces  :  está  colocado  en  la  capilla  de  don  Francis- 
co de  las  Infantas ;  y  el  mismo  Sarabia  confesaba  que  ningún 
otro  quadro  habia  hecho  tan  de  su  satisfacción  como  este  ,  y 
cierto  que  tenia  razón. 

Hizo  innumerables  quadros  para  casas  particulares  ,  y  en 
la  de  mis  padres  habia  diferentes ,  y  especialmente  una  Con- 
cepción purísima  de  muy  excelente  gusto.  Murió  finalmente 
en  dicha  ciudad  ario  de  mil  seiscientos  y  sesenta  y  nueve ,  á 
veinte  y  uno  de  Mayo ,  de  edad  de  sesenta  y  un  años ,  y 
ocho  meses.  Yo  le  conocí  en  su  mayor  edad ,  y  era  de  muy 
noble  aspecto  ,  buena  estatura ,  y  de  muy  amable  ,  y  apaci- 
ble trato. 

CXXVI. 


Fué  natural  de 

Ambers. 

Mudó  el  apellido, 
y  entró  en  la  Lompa- 
ñía  de  Jesús  siéndola 
pintor  de  profesión. 


Sus  obras. 


FL  HERMANO  ADRIANO  RODRÍGUEZ, 

Pintor. 


E, 


i\  hermano  Adriano  Rodríguez,  religioso  Coadjutor  de 
la  Compañía  de  Jesús ,  de  nación  flamenco ,  natural  de  Am- 
bers ,  tomó  el  apellido  de  Rodríguez ,  por  ser  el  suyo  por 
acá  tan  estraño.  Fué  hijo  de  Adriano  Diericx  ,  y  de  Qitali- 
na  Vanderte  :  siendo  ya  pintor  de  profesión ,  y  en  edad  de 
30.  años ,  fué  recibido  por  hermano  Coadjutor  en  este  Cole- 
gio Imperial  de  Madrid  á  13.  de  Octubre  de  1648.. y  en  el 
de  1654.  era  morador  del  mismo  colegio,  y  compañero  del 
venerable  Padre  Eusebio  Nieremberg.  Después  pasó  á  la  Ca* 
$a  Profesa  de  esta  Corte ,  donde  hizo  varias  pinturas }  y  espe- 
cial- 


Y. ESCULTORES  ESPAÑQLÍB^S.      ^"47 

cialmentc  cinco,  que  hoy  están  en  el  costado  derecho  del  re-'  > 

fectorio  del  Colegio  Imperial ,  que  son  :  "■ 

El  Convite  de-  Abrahan  á  los  tres  Angeles. 

El  de  los  Discípulos  de  Christo  en  Emaús, 

El  del  Fariseo  á  Christo ,  y  Unción  de  la  Magdalena^ 

El  de  la  Virgen  ,  y  san  Joseph  ,  con  el  Niño  Jesús.    ' 

Y  el  de  las  Bodas  de  Cana  de  Galilea.  i 

Murió  finalmente  en  dicha  Casa  Profesa  á  treinta  de  Oc^     ^'  Su  muerte  año  de 
tubre  de  mil  seiscientos  y  sesenta'y  nueve  ,  y  á  los  cincuenta     ^^^9- 
y  uno  de  su  edad,  con  gran  sentimiento  de  aquella  casa,  y 
de  todala  Provincia  ,  por  sus  amables  prendas,  virtud  ,  reli^ 
giosidad ,  é  ingenio  para  la  Pintura  ,  en  que  era  de  mucha 
utilidad.  -^  " '  "^'^^'        ' 

CXXVII. 

■DON  ANTONIO  PEREDA,  PINTOR,    - 


I 

2 

o 

4 
5 


D 


on  Antonio  Pereda  ,  natural  de  Valladolid  ,  pintor ,  y 
vtcmo  de  esta  villa  de  Madrid  ,  hijo  de  Antonio  Pereda  ,  y 
de  su  muser  doña  María  Saldado  vecinos  de  la  dicha  ciu- 
éiá  dé  Valladolid  fué  uno  de  los  insignes  artihces  que  han 
dado  honor  á  la  nación  española  con  sus  pinceles.  Habiendo 
paes  nfíicrto  su  padre ,  y  quedando  él  de  tierna  edad ,  cono- 
ciendo un  tio  suyo  la  grande  afición  que  tenia  á  el  Arte  de  la 
Pintura  le  conduxo  á  Madrid  ,  donde  aprendió'  los  principios 
del  Arte  con  Pedro  de  las  Cuevas  en  compañía  de  don  P  raíí- 
cisco  Camilo  su  hijastro,-  y  de  otros  que  han  con  su  buena 
doctrina  venido  á  ser  famosos  en  esta  Arte.  En  poco  tiem- 
po dio  muestras  de  su  buen  ingenio  y  natural  para  el  Arte 
de  la  Pintura  ;  ti>vo  suerte  en  que  conociéndole  don  Fran- 
cisco Tejada  Oidor  del  Consejo  Real ,  le  llevo  á  su  casajl 
deseoso  de  ayudarle  para  que  aprendiese  :  con  este  amparo 
dibuxaba  y  pintaba  copiando  pinturas  originales  de  grandrs 
artihces,  que  le  fué  de  mucha  ut-ilidad.  Y  viendo  su  aplica^ 
cion  el  dicho  Señor  Oidor  ,  le  daba  con  gran  cuidado  todo 
lo  necesario  para  arrimarle  á  los  esrudios.  Estando  en  estoj 
tuvo  noticia- de  él ,  por  algunas  cosas-de  su  mano ,  don  Juari 
Bautista  Crescencio  Marques  dé  lá  Torre  ,  heriTÍano  del 
Cardenal  Crescencio,  Caballero  de  gran  voto  en  todas  facul- 
tades, especialmente  en  esta  Arte ,  así  en  lo  teórico  ,  como 
en  lo  práctico  :  y  viniendo  en  ello  el  Señor  don  Francisco ,  1^ 
llevó  á  su  "Gasa ,  en  la  qual ,  debaxo  dé  sus  documentos ,  quán- 
do  Ik-cró  á  edad  de  diez  y  ocho  años  era  pintor  excelente ,  ta^n- 
to  ,  que  sus  primeras  obras  que  salieron  á  hiz,i parecían  de 
artífice  rnuy^  experto.  La  primera  pintura  de  su  mano  ,  cori 
u-  J^om.  III.  Zzz  a  que 


Fué  natural  de  Va- 
lladolid. 

Sus  j:  adres. 


Si*  o 


Vínose  d  Madrid 
por  muerte  de  su  jja- 
are. 

Fué  discípulo  de 
Pearo  de  las  Luevas. 

Amparo  que  tuvo 
con  un  señor  Oidor  del 
Consejo, 


Le  perficionó  en  el 
Arte  den  Juan  Bau- 
tista Crescencio. 


X, .»-. . 


Olms  célebres  de 
Pintura  de  Antonio 
Pereda. 


Pinturas  que  hizo 
para  el  Retiro. 


La  célebre  pintura 
(kl  Desengaño. 


Otras  célebres  pin- 
turas suyas  en  esta 
Corte  y  Juera  de  ella. 


Aunque  murió  su 
protector  ,  no  dexó  su 
estudio ,  y  aumentó  su 
crédito  en  diferentes 
obras. 


548        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

que  comenzó  á  ganar  opinión  ,  fué  una  de  la  Concepción  de 
nuestra  Señora  ,  del  tamaño  del  natural ,  con  una  gloria  de 
angeles ,  y  serafines  alados ,  que  envió  el  Marques  á  Roma  á 
su  hermano  el  Señor  Cardenal.  Este  lienzo  hizo  mucho  rui- 
do en  esta  Corte ,  y  despertó  muchas  envidias.  Después  de 
esta  famosa  obra  hizo  otra  ,  en  competencia  de  otros  insignes 
pintores,  que  fueron  electos  para  el  adorno  del  Buen-Retiro, 
fn  tiempo  del  Señor  Conde-Duque  de  Olivares.  La  historia 
de  este  lienzo  es  el  socorro  que  introduxo  en  Genova  el 
Marqués  de  Santa  Cruz ,  cuyas  figuras  son  del  tamaño  del  na- 
tural ,  y  en  ella  algunos  retratos  de  personas  conocidas :  todo 
muy  bien  dibuxado ,  y  con  excelente  colorido ,  así  en  los  pa- 
ños como  en  las  cabezas.  Con  esta  pintura  dio  del  todo  ga- 
llardas muestras  de  su  ingenio  :  dieronle  por  ella  quinientos 
ducados  :  esta  pintura  está  en  el  salón  de  comedias  del  Buen- 
Retiro  en  compañía  de  otras  de  este  género  de  grandes  ar- 
tífices de  aquel  tiempo. 

Pintó  un  lienzo  del  Desengaño  de  la  vida  ,  con  unas  ca- 
laveras ,  y  otros  despojos  de  la  muerte ,  que  son  cosa  supe- 
rior. Esta  Pintura  por  ser  cosa  insigne  la  colocó  el  Señor  Al- 
mirante padre  en  la  sala  destinada  para  pinturas  de  los  emi- 
nentes españoles.  Otra  semejante  para  hoy  en  poder  de  los 
herederos  de  Pereda.  Y  en  la  sacristía  de  san  Miguel  de  esta 
Corte  hay  otra  pintura  suya  por  el  mismo  estilo  de  un  Niño 
Jesús ,  con  un  pedazo  de  gloria ,  y  abaxo  unas  calaveras ,  y  va- 
rios instrumentos  de  la  Pasión ,  hecho  con  tan  extremado  gus- 
to y  paciencia ,  que  es  á  todo  lo  que  puede  llegar  lo  definido. 
Pintó  también  una  .efigie  del  Salvador  del  mundo ,  que 
está  en  una  capilla  del  cuerpo  de  la  iglesia  de  las  Madres  Ca- 
puchinas de  esta  Corte  al  lado  del  Evangelio,  con  tan  estre- 
inada  belleza ,  que  parece  no  pudo  tener  otra  fisonomía  Chris- 
to  Señor  nuestro ,  por  ser  tanta  su  perfección ,  que  arrebata 
los  corazones  j  de  suerte ,  que  por  solo  esta  imagen  merece  su 
Autor  nombre  inmortal.  Es  también  de  su  mano  el  quadrito 
de  la  Encarnación ,  que  está  en  el  remare  de  dicho  retablo. 
J^o  son  también  otros  dos  quadros  de  la  Encarnación  ,  y 
Adoración  de  los  Santos  Reyes  ,  que  están  en  otras  dos  capi- 
llas de  dicha  iglesia.  Como  también  otro  del  glorioso  Patriar- 
ca san  Joseph  con  el  Niño  Jesús  Santísimo  en  los  brazos, 
que  está  en  el  colateral  del  Evangelio  en  la  iglesia  de  las  Ñi- 
pas de  Loreto  de  esta  Corte.  Y  también  es  de  su  mano 
ptro  quadro  de  la  Encarnación  ,  que  está  en  el  colateral  del 
Evangelio  de  la  iglesia  de  la  Magdalena  en  Alcalá  de  Henares, 
Pintó  este  artífice  muy  al  natural ,  tierno  ,  y  fresco  :  su 
dibuxo ,  disposición ,  y  pincel  fué  de  la  escuela  veneciana  ;  y 
yunque  le  faltó  al  mejor  tiempp  el  amparo  del  Marques  con 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       549 

Ja  muerte  que  corto  el  hilo  de  sus  esperanzas ,  no  le  desam- 
paró la  fortuna  :  porque  prosiguiendo  sus  estudios,  se  adelan- 
tó tanto  con  su  natural ,  c  inclinación  á  la  Pintura  ,  que  ge- 
íieralmente  fué  tenido  por  uno  de  los  mas  valientes  artírices 
de  aquel  tiempo  ;  y  así  hizo  otras  muchas  é  insignes  obras 
que  están  con  su  debida  estimación  en  diferentes  templos  ,  y 
fasas  particulares  de  esta  Corte  :  como  es  el  santo  Domingo 
Soriano  en  el  colegio  de  Atocha  ,  en  la  capilla  de  don  Fer- 
nando Ruiz  de  Contreras,  Marques  de  la  Lapilla,  Secretario 
que  fyé  del  Despacho  Universal,  que  es  obra  admirable,  jun- 
tamente con  el  quadro  de  la  Trinidad  Santísima  que  estg  en 
el  remate.  Y  también  el  san  Pedro ,  y  san  Pablo ,  con  los 
quatro  Evangelistas  que  están  en  el  altar  mayor  de  la  Parro- 
quial de  san  Miguel ;  y  el  célebre  quadro  de  san  Elias  que 
está  en  la  .iglesia  del  Carmen  Calzado  ,  con  el  de  su  discípu- 
lo Elíseo ,  y  el  de  la  Santísima  Trinidad  que  está  en  el  rema- 
t^  de  la  capilla  mayor. 

Pinto  también  las  bóvedas  del  crucero  y  presbiterio  de  la 
iglesia  de  la  Merced  Calzada  ;  y  aun  la  traza  de  la  Jiistoria  de 
la  cúpula  ,  que  executaron  los  Colonas ,  fué  suya ,  y  el  céle- 
bre quadro  principal  del  altar  mayor  de  la  iglesia  de  san  An- 
tonio de  Capuchinos  del  Prado ,  y  otras  muchas  obras  que 
por  no  ser  prolixo  no  refiero ,  que  ellas  están  diciendo  ,  aun- 
que mudas ,  mucho  mejor  lo  eminente  de  su  artífice.  Hizo 
también  bodegoncillos  con  tal  excelencia ,  que  ningunos  le 
hacen  ventaja  ,  según  los  que  yo  he  visto  en  casas  particula- 
res. Murió  en  esta  Corte  el  año  de  1669.  á  los  setenta  de  su 
edad.  Fué  un  hombre ,  que  tuvo  el  mayor  estudio  de  la  Pin- 
tura que  se  ha  conocido  ,  no  solo  en  estampas  ,  papeles ,  y 
borroncillos,  originales,  modelos,  y  estatuas  excelentes,  sino 
una  librería  admirable;  y  especialmente  de  la  Pintura,  en  va- 
rios idiomas ,  tenia  libros  excelentes :  y  con  todo  esto  no  5a- 
bia  leer ,  ni  escribir ,  cosa  indigna ,  y  mas  en  hombre  de  esta 
clase  :  de  suerte  ,  que  para  firmar  un  quadro  ,  le  escribían  la 
firma  en  un  papel ,  y  él  la  copiaba  ;  y  gustaba  de  que  los  dis^ 
cípulos ,  y  aigunos^amigos  le  leyesen  historias ,  y  especial- 
mente las  que  habia  de  pintar ;  y  de  este  modo  desfrutaba  su 
librería ,  y  solían  decirle  los  que  veían  libros  latinos ,  y  es- 
trangeros  :  V.  md.  sera,  latino  ,  jy  entenderá  la  lengua  ita- 
liana ^  y  la  francesa ,  i^rc.  y  él  respondía  :  Yo ,  señor ,  no  soy 
nada  ;  y  con  esto  les  engañaba  con  la  verdad.  Pero  tenia 
un  cierto  sindéresis ,  ó  dictamen  de  razón  tan  bien  regulado, 
que  desmentía  con  sus  obras  este  defecto. 

Fué  su  muger  doña  Mariana  Pérez  de  Bustamante ,  y 
preciábase  de  muy  gran  Señora ,  que  lo  era  ,  y  visitábase  con 
algunas  de  clase ,  y  que  tenían  duijiña  en  la  antesala  j  y  echan- 
do 


Muerte  de  Pereda 
año  de  1669. 

Estudio  grande ,  y 
librería  de  Pereda  sin 
saber  leer  ni  escrii/ir. 


da. 


Su  muger  de  Per t' 


Caso  célebre  de  Pe- 
reda con  su  muger. 


Murió  su  miiger  en 
suma  miseria. 


Fué  natural  de  Se- 

tilla  ,  y  esclavo  de 
Vcluz^iiez. 


A  excusas  de  su 
amo  aprendió  a  pin- 
tar. 


Astucia  de  que 
se  valió  Pareja  para 
mostrar  su  habilidnd 
con  et  patrocinio  del 
Rey. 

jVIagnanimidad  del 
Rey  en  este  caso. 

{¿uedóPare'ia  des- 
de este  caso  con  li- 
bertad. 

Edicto  entre  grie- 
gos ,  y  romanos  para 
que  la  Pintura  no  se 
ensenase  d  esclavos. 


550        VIDAS  DE  lÓS  PINTORES,  ' 

do  ella  menos  esta  ceremonia  ,  Pereda  la  dwo  que  no  se  afli- 
giese ,  que  ya  le  daría  gusto  en  eso;  y  le  pinto  una  dueña  con 
tal  propiedad  en  una  mampara ,  sentada  en  su  almohada ,  con 
sus  anteojos ,  haciendo  labor ,  y  como  que  volvía  á  ver  quien 
entraba  :  que  á  muchos  les  sucedió  hacerle  la  cortesía  ,  y  co- 
menzarle á  hablar ,  hasta  que  se  desengañaban  ,  quedando 
corridos  de  la  burla ,  quanto  admirados  de  la  propiedad.  Esta 
Señora  doña  Mariana  se  trató  con  grande  fausto  mientras  vi- 
vió su  marido ,  y  aun  algunos  años  después  de  viuda  ;  pero 
habiendo  sido  muchos  los  que  le  sobrevivió  ,  llegó  i  verse  en 
suma  miseria  ,  y  en  ella  murió  el  año  de  1698. 

CXXVIII. 
JUAN  DE  PAREJA  ,  PINTOR. 

^  uan  de  Pareja ,  natural  de  Sevilla ,  de  generación  mestizo, 
y  de  color  estraño  ,  fué  esclavo  de  don  Diego  Velazquez  :  y 
aunque  el  Amo ,  por'  el  honor  del  Arte  ,  nunca  le  permitió 
que  se  ocupase  en  cosa  que  fuese  pintar  ni  dibuxar ,  sino  solo 
moler  colores ,  y  aparejar  algún  lienzo  ,  y  otras  cosas  ministe- 
riales del  Arte  ,  y  de  la  casa  ,  ¿1  se  dio  tan  buena  maña  ,  que 
á  vueltas  de  su  Amo  ,  y  quitándoselo  del  sueño  ,  llegó  á  ha- 
cer en  la  Pintura  cosas  muy  dignas  de  estimación.  \  previ- 
niendo en  esto  el  disgusto  forzoso  de  su  Amo ,  se  v*alio  de 
una  industria  -peregrina  :  había  pues  observado  Pareja  que 
siempre  que  el  Señor  Felipe  Quarto  baxaba  á  las  bóvedas  á 
ver  pintar  á  Velazquez ,  en  viendo  un  quadro  arrimado  ,  y 
vuelto  á  la  pared ,  llegaba  sü  Magestad  á  Volverlo,  ó  lo  man- 
daba volver  para  ver  qué  cosi'era.  Con  este  motivo ,  puso 
Pareja  un  quadrito  de  su  mano  ,  como  al  descuido  vuelto  á 
la  pared  :  apenas  lo  vio  el  Rey ,  quando  llegó  á  volverle ;  y 
al  mismo  tiempo  Pareja ,  que  estaba  esperando  la  ocasión  ,  se 
puso  á  sus  pies  ,  y  le  suplicó  rendidamente  le  amparase  para 
con  su  Amo  ,  sin  cuyo  consentimiento  había  aprendido  el 
Arte  ,  y  hecho  de  su  mano  aquella  Pintuia.  ;No  se  contentó 
aquel  magnánimo  espíritu  Real  con  hacer  lo  que  Par  ja  le 
suplicaba  ,  sino  que  volviendo  á  Velazquez ,  le  dixo;  No  so- 
lo no  tenéis  que  hablar  mas  en  est&\-peiio-  advertid  que 
quien  tietieesta^  habilidad  no  puede  ser  esclavo.  Aludiendo 
á  lo  que  diximos  en  este  tomo  primero  ' ,  que  esta  Aíte  fue 
piüliibida  á  los  esclavos  en  el  griego  ,  y  romano  Imperio  ;  y 
no  en  el  sentido  que  en  España  entendemos  la  palabra  esclavo,' 
sino  en  el  que  aquellas  Repiíblicas  lo  entendían ,  que  eran 

los 

I    Tona.  I.  lib.  s.cap-.  i.  §.  6.      .     .<       -    -"  - ;..  ' 


Y,  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      ^^t 

los  pecheros ,  <jue  los  IJarnaban  siervos ,  á  quienes  solo  se  con- 
cedían las  artes  mecánicas ,  llamadas  por  ésto  •  serviles  ,  por 
ser  dedicadas  á  los  yt^rms. ,  ó  esclavos ;  á  distinción  de  las  li- 
berales ,  que  eran  reservadas  para  los  libres  ,  ingenuos  ,  d  no-^ 
bles ,  que  todo  era  uno. 

y ekzquez ,  hallándose  preocupada  la  libertad  con  pre^       Obedeció  Velazquez 
cepto  tan  soberano  ^ .  obedeció  ciegamente  i  su-^agestad  en    fl  mandato  del  Rey. 
iodo,  dándole  desde  luego  carta  de  libertad  absoluta  ú  Juan 
de  Pareja  ,  el  qual  procedió  tan  lionradamente  ,  que  todo  Iq        Honrada  atención 
restante  de  su  vida  sirvió  nQ.soloiá  Vclazquez  lo  que  sobre-^    de  Pareja  con  su  mnoy 
vivió  á. este  caso,  sino  después  i.  su;  hija  ,  que.  casó  con  dori    y  succesores. 
Juan  Bautista  del  Mazo.  .as^iídrií  ? 

;;b  >--Y'  así  por  esta  noble  acción ,  como  por  haber  tenido  tan 
hohradc^s  pensamientos ,  y  llegado  á  ser  eminente  en  la  Pin-.  -  ^  ■'''"o 
tura  y  no  obstante  la  desgracia  de  su  naturaleza ,  ha  parecido' 
digno  de  este  lugar }  pues  el  ingenio  ,  habilidad  ,.  y  honrados 
pensamientos  son  patrimonio  del  alma:  y  las  almas  todas 
son  de  un  color,  y  labradas  en  tma  misma  oficina  ;  y  mas 
quando  le  debemos  considerar  artítíce  de  sü  fortuna ,  y  que 
él  por  sus  honrados  procederes ,  y  aplicación  se  labró  nuevo, 
ser  y  otra  segunda  naturaleza.  ::id 

Tuvo  especialmente  nuestro  Pareja  singularísima  habili-' 
dad  para  retratos ,  de  los  quales  yo  he  visto  algunos  muy  ex- 
celentes ,  como  el  de  Joseph  Ratés :,  arquitecto  en  esta  Cor- 
te ,  en  que  se  conoce  totalmente  la  manera  de  Velazquez  de 
suerte ,  que  muchos-  lo  juzgan  suyo.  Murió  el  dicho  Pareja        Su  muerte  año  de 
en  esta  villa  por  el  año  de  1 670.  y  á  poco  nus  de  los  sesen-     1670. 
ta  de  su  edad.  ... 

CXXIX. 

DON  'jUAN  BAUTISTA  DEL  MAZO, 

Pintor  de  Cámara.  4e  su  Ma^^stad. 


D< 


Cámara. 

Yerno  de  don  Die- 
go Velazquez. 

Hizo  retratos  eX' 

cekntes. 


'on  Juan  Bautista  del  Mazo  Martínez ,  vecino,  y  natu-  Fué  natural  de 
ral  de  esta  villa  de  Madrid  ,  Pintor  de  Cámara  de  su  Mages-  Madrid,}/  Pintor  de 
tad  ,  yerno  ,  y  discípulo  del  gran  don  Diego  Velazquez ,  fué 
general  en  el  Arte  de  la  Pintura ,  é  hizo  retratos  de  sus  Mages- 
tades  con  excelencia ,  y  en  particular  de  la  Reyna  nuestra  Seño- 
ra Doña  María- Ana. de  Austria  ,  con  tan  grande  acierto,  que 
aumentó  la  buena  opmion  que  tenia  :  porque  un  día  de  Cor- 
pus Christi  se  vio  uno  de  su  mano  en  la  Puerta  de  Guadala- 
xara ,  tan  natural ,  que  causó  admiración  á  todos ,  tanto  por  ser 
de  los  primeros  que.se  vieron  de  su  Magestad  en  esta  Corte, 
como  por  ser  niaiavilia  del  pincel.  Pinto  admirablemente  co- 
sas de  montería  ,  y  sitios  de  ciudades ,  por  lo  qual  fué  de  or- 
den de  su  Magestad  á  hacer  una  pintura  de  la  ciudad  de  Za- 
ra- 


Pinturas  excelentis 
de  do)i  Juan  Bautis- 
ta del  Mazo. 


Juan  Bautista  del 
Mazo ,  singularísimo 
en  fo^iar^. 


Cofia  excelente  me- 
rece el  indulto  de  ori' 
ginal. 

Copias  que  hizo 
Rubeus  de  quadros  de 
Ticiano ,  que  aventa- 
jan  los  originales. 


Muerte  de  Juan 
Bautista  del  Mazo 
ano  de  1670. 


Fué  natural  de  las 
Montanas  de  Burj^os, 
y  hscultor  eminente. 

Vino  d  Madrid, 
donde  hizo  excelentes 
obras. 


^^2        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, : 

ragoza ,  y  el  fuerte  castillo  de  Pamplona  ,  las  quales  pinturas 
yo  he  visto  en  palacio  en  el  pasadizo  de-  la  Encarnación  an- 
tes que  se  colocase  allí  la  Real  Librería  ,  y  cierto  que  §on 
cosa  excelente  ;  pues  no  solo  están  los  sitios  executados  con 
gran  puntualidad ,  sino  con  historiejas  de  aquellas  casualida- 
des que  en  el  campo  suelen  ocurrir  ,  merendando  unos ,  y 
paseando  otros,  ya  á  pie,  ó  ya  á  caballo,  observando  los  tra- 
ges  de  aquel  tiempo ,  ó  estilo  de  la  tierra ,  con  tal  propiedad, 
y  tan  bien  regulada  la  degradación  de  las  tiguras  según  sus 
distancias ,  que  es  una  maravilla^ ;  pues  de  la  proporción  de 
las  inmediatas  al  castillo,  ó  murallas,  se  puede  inferir  la  gran- 
deza de  sus  fábricas. 

En  copiar  fué  tan  único  ,  y  especialmente  en  las  cosas  de 
su  maestro  ,  que  es  casi  imposible  distinguir  las  copias  de  los 
originales.  Yo  he  visto  diferentes  aun  de  los  originales  de 
Tinforeto ,  Veronés ,  y  Ticiano  en  poder  de  sus  herederos, 
que  transferidas  i  Italia,  doride  no  tienen  noticia  de  su  habili- 
dad ,  no  dudo  que  pasen  por  originales ;  y  soy  de  sentir ,  que 
como  una  copia  llegue  á  tal  estado  que  sea  capaz  de  engañar 
á  hombres  prácticos  ,  é  inteligentes  de  la  profesión  ,  es  tam- 
bién capaz  de  gozar  del  indulto  de  original,  i  O  quántas  estarán 
bautizadas  con  este  nombre  [  Pero  el  caso  es  la  dificultad  de 
llegar  á  este  grado  j  porque  como  los  que  copian ,  ordinaria- 
mente son  tos  de  mediana  habilidad ,  siempre  se  conoce  ia 
tibieza  del  manejo  en  la  sujeción.  Lo  que  no  sucede  en  hom- 
bre ya  hecho  ,  que  obra  con  magisterio  ,  y  libertad ,  como  se 
califica  en  las  copias  de  Ticiano  de  mano  de  Rubens ,  que 
están  en  el  Pardo ,  que  realmente  aun  son  mejores  que  las 
originales. 

Retrató  también  en  su  menor  edad  al  Señor  Carlos  Se- 
gundo ,  y  á  la  Reyna  Madre  nuestra  Señora  en  su  viudedad, 
con  grande  acierto  y  semejanza.  Murió  en  esta  Corte  por  el 
año  de  1670.  y  á  poco  mas  de  los  cincuenta  de  su  edad. 
Dexó  muchos  hijos ,  que  los  vimos  acomodados  en  honrosos 
oficios  de  palacio. 

cxxx. 

JUAN  SÁNCHEZ  BARBA  ,   ESCULTOR. 

Ji  uaii  Sánchez  Barba  fué  contemporáneo  de  Pereyra ,  y  na- 
tural de  las  Montañas  de  Burgos  :  fué  escultor  eminente ,  y 
vecino  de  esta  Corte ,  donde  hay  de  su  mano  muchas  efigies 
en  el  altar  mayor  de  la  iglesia  del  convento  del  Carmen  Cal- 
zado, con  otra*  imagen  de  la  Concepción  en  la  capilla  que 

es- 


Y. ESCULTORES  ESPAÑOLES.      553 

est.í  junto  á  la  puerta  de  las  gradas ;  y  las  efigies  del  altar  ma- 
yor de  la  Parroquial  de  Santa  Cruz  ;  y  el  Santo  Christo  de       ElSantísmoChffs- 
la  Agonía  ,  que  se  venera  en  el  convento  de  los  Padres  Ago-     to  di  los  Agonizantes. 
nizantes  en  capilla  aparte ,  que  esta  sola  efigie  basta  para  ha- 
cerle digno  de  este  lugar ,  y  del  inmarcesible  laurel  de  la  fa- 
ma ;  porque  en  simetría ,  y  en  el  afecto  espirante  ,  no  he  vis- 
to figura  con  mas  soberana  expresión ,  y  propiedad.  Y  en  el 
convento  de  la  Merced  son  suyos  los  dos  santos  de  los  cola- 
terales de  la  capilla  mayor ;  y  en  el  monasterio  de  san  Ber- 
nardo una  estatua  de  san  Benito  ;  y  otra  de  san  Bruno  e/i  la 
ermita  de  este  santo ,  que  está  en  el  Retiro ;  sin  otras  muchas 
estatuas  suyas ,  que  yo  he  visto  ,  que  califican  á  su  autor  por 
hombre  eminente,  y  digno  de  inmortal  memoria.  Murió  por        Su  muerte  año  de 
los  años  <^  mil  seiscientos  y  setenta  ,  y  á  los  cincuenta  y  cin-     1670. 
co  de  su  edad. 

CXXXI. 


^  .  JUAN  DE  ARELLANO ,  PINTOR. 

^  uan  de  Arellano  ,  natural  de  la  villa  de  San-Torcaz, 
del  Arzobispado  de  Toledo ,  hijo  legítimo  de  Juan  de  Are- 
llano,  y  de  Ana  García  ,  nació  año  de  1614.  faltóle  su  pa- 
dre en  la  edad  de  ocho  años ,  y  su  madre  le  llevó  á  Alcalá 
de  Henares ,  y  le  acomodó  con  un  pintor ,  con  quien  estuvb 
ocho  años ;  y  quando  á  su  maestro  se  le  ofrecía  haber  me- 
nester algunos  recados  para  pintar ,  lo  enviaba  á  pie  á  Madrid 
por  ellos :  y  no  teniendo  á  la  noche  donde  recogerse  ,  se  que- 
daba en  las  gradas  de  san  Felipe  hasta  que  amanecía ,  y  to- 
maba otra  vez  el  camino  á  pie  para  Alcalá  con  los  recados;  y 
así  lo  continuó  hasta  que  salió  de  casa  de  5U  maestro  :  y  des- 
pués pasó  á  Madrid ,  donde  trabajó  por  oficial  en  casa  de 
Juan  de  Solís,  de  donde  habiendo  salido,  aunque  no  muy 
aventajado ,  continuó  ¿n  su  habilidad ,  y  se  caso  de  primer 
matrimonio  con  doña  María  Vanela  ;  y  habiendo  enviudado 
á  los  seis  años ,  caso  de  segundo  matrimonio  con  doña  María 
de  Corcuera,  natural  de  Madrid,  y  parienta  de  Juan  de  Solis. 
Llegó  á  la  edad  de  treinta  y  seis  años ,  sin  haber  mostra- 
do sobresaliente  habilidad  en  cosa  alguna  :  hasta  que  estimu- 
lado de  su  gran  genio  ,  y  honrado  natural ,  se  aplicó  á  copiar 
algunos  floreros  del  Mario ;  y  después  estudiando  las  flores 
por  el  natural ,  las  llegó  á  hacer  tan  superiormente ,  que  nin- 
guno de  los  españoles  le  excedió  en  la  eminencia  de  esta  ha- 
bilidad, de  que  hay  varios  testimonios  en  los  terhplos,  y  Ca- 
sas de  señores ,  y  aficionados ;  y  especialmente  en  las  del  Se- 
ñor Conde  de  Oñate  hay  muchos ,  y  excelentes  floreros  de 
Arellano ;  y  en  el  cuerpo  de  la  capilla  de  nuestra  Señora  del 
Tmiu.  III.  Aaaa  Buen- 


Fué  natural  de  S. 

Torcaz. 

Su  nacimiento ,  y 
j.m}icipios. 

Trabajos  quejjade- 
ció  Areílano  en  sus 
j?rincÍ£Íos. 


T'^ino  Arellano  de 
asiento  d  Madrid. 

Casóse  Arellano, 
enviudó ,  y  se  volvió 
a  casar. 


ApUcí^sf  á  las  ño' 
res  ,  y  jrtitas ,  en  que 
salió  eminente. 


Muerte  de  ArellU' 
no  ano  de  1 670. 

Tuvo  obrador  pii- 
hliio  irente  de  S.  Fe- 
lipe. 


El  haber  tiendas 
abiertas  no  es  decente 
para  la  'Pintura. 

Bíii  ñas   prendas 
de  Arellano. 


554         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Bu  en- Consejo  hay  quatro  que  son  superior  cosa.  Y  no  fué 
menor  su  estudio  en  las  frutas;  y  era  tanta  su  aplicación,  que 
pintaba  tanto  de  noche  como  de  dia.  Murió  por  el  año  de 
1670.  i  los  sesenta  y  cinco  de  su  edad  ,  y  se  enterró  en  la 
iglesia  de  san  Felipe  el  Real  de  esta  Corte  ,  frente  de  cuyas 
gradas  vivió  :  y  tuvo  obrador  público  de  Pintura  cerca  de 
quarenta  años  ,  y  fué  una  de  las  mas  célebres  tiendas  de  pin- 
tura que  hubo  en  esta  Corte  ,  donde  conocí  yo  muchas  re- 
cien venido  de  Andalucía  ,  y  hoy  no  ha  quedado  una  ;  que 
aunque  para  el  refugio  de  algunos  Pintores  viandantes  no  es 
lo  mejor ,  para  el  decoro ,  y  decencia  del  Arte  ,  importa  mu- 
cho ,  como  lo  exclaiTia  en  su  libro  de  Diálogos  de  la  Pintura 
Vicencio  Carduchi.  Fué  nuestro  Arellano  hombre  de  muy 
buena  razón  ,  y  muy  temeroso  de  Dios.  Pregunr|ronle  un 
dia ,  por  qué  se  habia  dado  tanto  á  las  flores ,  y  habia  dexado 
las  Hguras  ?  Y  respondió  :  Porque  en  esto  trabajo  menos  ^y 
gano  mas  ;  y  así  era  verdad  :  porque  no  solo  ganaba  en  los 
intereses  pecuniarios ,  sino  mucho  mas  en  ios  de  la  faraa  pos- 
thuma  de  su  eminente  habilidad. 


Fué  natural  de  Va- 


Mi 


CXXXII. 

MIGUEL  MARC,  PINTOR. 

guel  Marc  ,  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Valen- 
¡e?icia ,  y  discípulo  de  cia ,  fue  hijo ,  y  discípulo  de  Estevan  Marc  ,  y  siguió  el  genio 
su  padrea  de  su  padre  en  la  aplicación  á  las  batallas  ;  pero  mas  univer- 

Sus  obras  en  Va-     ^^ »  Y  ^'"  ^^  extravagancia  de  su  humor.  Y  así  hizo ,  ademas 
lincia.  ^^  ^3s  batallas ,  cosas  muy  excelentes ,  y  con  especialidad  hay 

una  pintura  suya  de  N.  P.  san  Francisco  en  la  capilla  de  la 
Tercera  Orden  de  aquella  ciudad  ,  cosa  superior.  Y  también 
hay  otra  del  mismo  santo  en  la  Impresión  de  las  Llagas  en  el 
convento  de  las  Madres  Capuchinas ,  que  es  una  admira- 
ción ,  sin  otras  muchas  que  hay  en  diferentes  sitios  en  gran 
concepto  de  los  del  Arte.  Y  á  no  haberle  preocupado  la 
muerte  en  lo  mejor  de  su  edad,  hubiera  dexado  otros  muchos 
testimonios  de  su  gran  genio  ,  porque  fué  excelente  dibuxan- 
Su  muerte  año  de  te  ,  y  tuvo  gentil  manejo  en  las  colores.  Murió  por  los  años 
1670.  de  mil  seiscientos  y  setenta,  y  á  los  treinta  y  siete  de  su  edad. 

CXXXIII. 

JOSEPH  DE  LEDESMA,  PINTOR. 


Fué  natural  de 
Castilla  la  Vieja. 


^  oseph  de  Ledesma  ,  natural  de  Castilla  la  Vieja  ,  de  don- 
de traxo  algunos  principios ,  tienese  por  cierto  que  fué  en 


Bur- 


Sus  obras. 


Y  ESCrarOKEST  ESPAÑOLES.      555 

Burgos,  fué  discípulo  en  esta  Corte, de  don  Juan  Carreño;  y  Fi, toa  esta  Corte,  y 
habieiuio.aprovechadó  mucho  en^ tan  .buena  escugla,  salid  al¡  /véf{j\ci£(ilo4/Íj¡ar- 
público,  manifestando 5ií  grande  habilidad  en  diferentes  obray  ^""' 
t]uc  se  le  ofrecieron  ;  como  fue  la  de  un  quadro  de  san  Juan 
Bautista,  que  está  en  un  pilar  de  íaTigJcsia  del  colegio  de  san- 
to Tomás ,  y  en  lo  alto  otro  de  la  Santísima  Trinidad  ,  y 
abaxo  otros  tres, quadritos.;  el.de,  én  medio ,  de  la  Encarna»-, 
cion  ,  y  los  otros  de  san  Francisco  ,  y  santo  Domingo  ,  que 
unos  y  otros  parecen  de  Carreño.  Y  en  el  convento  de  los 
Agustinos. Recoletos,  en  la  capilla  del  Santísimo  Christo, 
que  está. en  el  cuerpo  xde  la  iglesia  á  el  lado  del  Evangelio,- 
ti|ne  pintado  en  el  remate  del  retablo  un  quadro  de  Christo 
Señor  xwjestjo  difunto ,  acompafiado  de  su  madre  santísima, 
san  Juan  ,,y,la  Magdalena ,  hecho  con  tan  excelente  capricho, 
y  ran  bit-n  executado  el  escorzo  del  Christo,  que  por  solo  es- 
te quadro 'merece  su  Autor  nombra  inmortal;  sin  otros  que 
hay  en  élretablo  ,  y  pechinas,  no.  menos  dignos.  Y  habien- 
do hfcbo  otras  muclias  obras  par;iculares,  murió  .en  esta  Cor- 
te antes  de  los  quarcnta  años  de  su  edad,  con  gran  sentimien- 
to de  toda  la  profesión  ,  por  el  de  mil  seiscientos  y  setenta, 

CXXXIV.  .  ^q 

BENITO  MANUEL  DE  AGÜERO  -,  PINTOR} 


\wr^ 


.-''Sí^  te  -ir'-. -i. 


,    (5m  muerte  año  dt 
Í670Í    •/  " 


B. 


'enito  Manuel  de  Agüero ,  natural ,  y  vecino  de  Madrid, 
fué  discípulo  de  Juan  Bautista  del  Alazo  ,  pintor  de  Cámara; 
de  su  Magestad ;  y  aunque  en  l(j  que  toca  á  las  figuras  salió 
bastantemente  aprovechado ,  sobresalid  con  especialidad  en 
los  países ,  en  que  sin  duda  llegó  á  ser  eminente ,  como  la 
maniliestan  los  muchos  que  hay  de  su  mano  en  el  palacio  de 
Aranjuez,  hechos  con  singularísimo  gusto;  y  no  menos  las 
figuras,  é  hibtoriejas  que  hay  en  ellos.  Como  también  los  paí- 
ses de  muchas  sobre  puerías ,  y  ventanas  del  Buen- Retiro, 
que  los  grandes  son  de  mano  de  unos  Italianos ,  en  que  se 
con(Ke  su  eminente  habilidad  en  esta  parte.  Fué  hombre  de 
extremadísimo  humor,  y  como  su  maestro  pintaba  en  el 
obrador  de  palacio ,  donde  el  Señor  Felipe  Quarto  solía  con- 
currir ,  y  gustaba  su  Magestad  mucho  de  oírle  ,  porque  tenia 
dichos  muy  agudos  ,  y  sentenciosos. 

De  su  mano  es  el  quadro  de  san  Ildefonso ,  quando  reci- 
bió de  la  Reyna  de  los  Angeles  aquel  soberano  favor  de  la 
casulla  ,  que  está  colocado  en  uno  de  los  quatro  pilares  del 
crucero  de  la  iglesia  de  santa  Isabel  de  esta  Corte.,  que  aun- 
que no  compite  con  los  demás ,  se  conoce  que  tío  le  faltaba 
Tom.  III.  Aaaa  a  .     ha- 


Fué  natural  de 
Miuirid ,  y  discípulo 
de  Juan  Bautista  del 
Mazo. 

Inclinóse  d  los  paí- 
ses,  en  que  fue  tmi- 
nente. 

Sus  obras. 


Fué  hombre  de  ut*>  „ 
huvior. 


\/uaaro   ue  Histo- 
ria de  su  mano. 


556 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


habilidad  para  la  historia ,  y  con  un  cierto  humor  de  tinta  re- 
Su  muerte  año  de    baxada  ,  y  aticianada.  Murió  por  los  años  de  mil  seiscientos 
1670.  y  setenta  ,  y  á  los  quarenta  y  quatro  de  su  edad. 

cxxxv. 

JUAN  ANTONIO  ESCALANTE  ,   PINTOR, 


Fué  natural  de 
Córdoba. 

Vino  d  Madrid ,  y 
fué  disnpulo  de  don 
Francisco  Rici. 

Sus  padres. 

primera  obra  que 
hizo  enfíiblico. 


Otras  muchas  obras 
suyas  en  la  Merced. 


i^ras  obras  en  di- 
fere7iíes  sitios  públi- 
cos. 


^\  uan  Antonio  Escalante ,  natural  de  la  ciudad  de  Córdo- 
ba ,  después  de  haber  tenido  allí  algunos  principios  en  el  Ar- 
te de  la  Pintura ,  vino  á  esta  Corte ,  donde  aprendió  cqp 
grande  estudio ,  y  aprovechamiento  en  la  escuela  de  don 
Francisco  Rici.  Fué  hijo  de  Alonso  de  Fonseca  ,  y  de  doña 
Francisca  Escalante  ,  abuiso  introducido  en  Andalucía  tomar 
los  apellidos  de  la  madre  ,  y  aun  de  abuela  ,  ó  tio.  Fué  buen 
dibuxante  ;  y  la  primera  obra  de  Pintura  suya  en  público  fué 
una  historia  de  san*  Gerardo ,  que  está  en  el  claustro  del  con- 
vento de  Religiosos  Calzados  de  la  Orden  de  nuestra  Señora 
del  Carmen  de  esta  villa  de  Madrid  ,  en  el  qual  lienzo  se  co- 
noce su  espíritu ,  y  grande  genio  que  tuvo  para  esta  Arte, 
pues  aun  no  tenia  entonces  veinte  y  quatro  años;  donde  tam- 
bién tiene  otro  de  santa  María  Magdalena  de  Pazis  subiendo- 
la  los  angeles  al  cielo. 

En  el  convento  de  nuestra  Señora  de  la  Merced  de  esta 
Corte  hay  mucha  pintura  suya ,  especialmente  en  la  ante- 
sacristía un  san  Joseph ,  y  santa  Teresa  ,  que  hoy  están  en  la 
capilla  del  santísimo  Christo  del  Rescate ;  y  en  la  Sala  de 
Profundis  otros  dos  de  san  Pedro  Nolasco ,  quando  los  ange- 
les le  llevaron  al  coro  ;  y  el  otro  de  san  Ramón  predicando, 
con  el  candado  á  los  labios ;  y  al  medio  de  la  escalera  princi- 
pal un  santísimo  Christo  en  espiración ,  que  es  una  maravilla; 
pero  sobre  todo  el  quadro  de  la  Redención ,  que  está  en  la 
fachada  del  refectorio ,  donde  puso  su  retrato ,  entre  la  turba 
de  los  cautivos ,  y  todos  los  diez  y  ocho  que  están  en  la  sa- 
cristía ,  excepto  uno ,  quando  el  Pueblo  de  Dios  pasó  el  mar 
Bermejo  á  pie  enxuto  ,  que  es  de  mano  de  Juan  í  ntero  de 
Roxas ,  y  es  el  primero  que  está  á  la  izquierda  háciá  3  ven- 
tanas ,  y  todos  son  de  misterios  alusivos  al  Sacramento ,  que 
cierto  son  una  admiración  ,  y  en  que  se  descubre  el  gran  ge- 
nio que  tenia ,  y  la  afición  á  Tintoreto ,  y  Veronés ,  por- 
que sigue  en  todos  aquel  estilo  en  la  composición  y  gracia 
de  actitudes. 

Son  también  de  su  mano  dos  quadros,  que  hay  en  dos 
pilares  de  la  Parroquial  de  san  Miguel  de  esta  Corte ;  el  uno 
de  la  Concepción ,  cosa  peregrina ,  que  está  junto  á  la  puerta 

del 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       S57 

del  costado  de  dicha  iglesia ;  y  el  otro  enfrente ,  que  es  de 
santa  Catalina  virgen  ,  y  mártir ,  figura  graciosísima ,  y  capri- 
chosa ,  que  parece  del  Tintorero  ;  y  también  son  suyos  ios 
dos  qiiadritos  en  que  rematan  los  retablos,  que  el  uno  es  de 
san  Francisco  ,  y  san  Agustín  ,  y  el  otro  de  san  Joseph  con 
el  Niño  Jesús  dormido,  como  que  le  va  á  poner  en  su  cami-' 
ta ,  que  son  cosa  peregrina  ;  como  lo  es  también  otro  de  la 
Virgen  con  el  Niño  en  el  mismo  acto  ,  y  san  'Jtian  ,  y  santa 
Ana,  que  está  en  casa  de  un  aficionado ,  que  no  se  puede 
hacer  cosa  de  mas  excelente  gusto  y  capricho.  Bien  lo  mani- 
festó también  ,  y  su  gran  gusto  ,  en  un  quadro  que  hizo  para 
la  iglesia  de  Religiosas  Benitas  de  la  ciudad  de  Corella  ,  que 
es  de  la  Asunción  de  nuestra  Señora  ,  y  esta  colocado  sobre 
la  reja  del  coro. 

En  la  sacristía  del  Carmen  Calzado  de  esta  Corte  hay        Quadro  peregrino 
algunas  topías  de  cosa  suya  ,  que  aunque  de  mala  mano  ,  se    de  Éscalantf^ 
conoce  él  buen  gusto  ,  y  composición  de  los  originales,  Pero  '"*  *^  «'^K 

en  lo  que  se  excedió  á  sí  mesmo  ,  fué  en  una  efigie  de  Chris- 
toSeñor  nuestro  difunto,  que  estaba  en  la  segunda  capilla ,  á 
la  derecha,  entrando  por  los  pies  de  la  iglesia  del  Espíritu- 
Santo ,  convento  de  los  Clérigos  Menores  en  esta  Corte,  pues 
Verdaderamente  parece  de  licianojy  hoy  le  han  retirado 
adentro  ,  poi  haber  mudado  de  asunto  en  la  dicha  capilla. 

Ayudó  á  su  maestro  en  el  monumento  de  la  santa  iglesia 
de  Toledo  ,  y  poco  después  murió  en  esta  Corte  de  mal  de         Murió  en  Madrid 
pecho  por  el  ano  de  1670.  y  á  los  quarenta  de  su  edad  ,  con    ^"o  de  1670. 
gran  sentimiento  de  toda  la  profesión ,  que  esperaba  de  tan 
peregrino  ingenio  adelantamientos  muy  superiores. 

CXXXVL 


DON  SEBASTIAN  DE  HERRERA  ,  PINTOR, 

Escultor  ,  y  Arquitecto. 


D 


'on  Sebastian  de  Herrera  Barnuevo ,  natural ,  y  vecino  Fué  natural  dt 

de  esta  villa  de  Madrid  ,  fué  hijo  legítimo  de  don  Antonio  Madrid. 
de  Herrera  Barnuevo  ,  natural  de  Alcalá  de  Henares ,  y  de  Sus  padres. 
doña  Sebastiana  Sánchez,  natural  de  Madrid  ,  ambas  familias 
muy  ilustres  :  nació  el  año  de  mil  seiscientos  y  diez  y  nueve. 
Fué  discípulo  de  su  padre  ,  que  fué  excelente  escultor  ,  como 
se  califica  en  el  ángel ,  y  las  otras  figuras ,  que  coronan  la 
portada  de  la  cárcel  real  de  esta  Corte  ,  que  son  de  su  mano, 
y  el  escudo  de  las  Armas  Reales ;  y  después  se  arrimó  á  la 
escuela  de  Alonso  Cano  ,  mas  por  imitación  qué  por  disci- 
plina ,  y  así  siguió  sus  pisadas  ;  pues  no  solamente  salió  exce- 
lente pintor ,  sino  escultor ,  y  arquitecto  consumado ,  como 


Fué  discípulo  de 
Alonso  Cano. 

% 


se 


Pinturas  de  mano 
de  Sebastian  de  Her- 
rera ,  y  otras  obras. 


Trazas  que  hizo. 
Herrera  j^ara  reta- 
blos. 


Fué  don  Sebastian 
Maestro  mayor  ,pn- 
tor  de  Cámara  ,  y 
Conserge  del  Palacio 
del  Escorial,  y  otros 
empleos. 


\tí\'Á^  't 


Pretendió  plaza 
de  Ayuda  de  L ama- 
ra. 

Monte  Parnaso, 
que  se  executó  en  la 
¿ntrada  de  la  Ríymi 
nuestra  Señora  iJoiia 
I,lana-Ana  de  Am- 
tria. 


558,       .-vV-IDAS  DE  LOS  PINTORES^ 

se  califica  en  repetidas  obras  de  su  ^ano.,.^up  se  adn^jpajn  ien 
esta  Corte  de  tO(;las  tres  facultadlas.   ¡  /  .  ni'--!-.-  ^D  ;  * 

De  su  eminente  p^qcel  es  el  célebre  qua^dro  del  triunfo  de 
san  Agustín  ,  que  está  en  la  capilla  mayor  del  convento  de 
los  Recoletos  Agustinos,  junto  con  la  traza  del  retablo,  y  de 
las  esculturas  <]ue  hay  en  el ,  que  son  el  san  Juan  Bueno  ,  y 
san  Guillermo,  de  la  dicha  Urden  ,  que  los  executo  Eugenio 
Guerra,  esc^iji^tor  eminente.  Tambieri  las- pinturas-,-  y  traza 
4^1  retablo  de  la  capilla  de  Jesús ,  Maria ,  y  Joseph  en  la 
iglesia  del  Colegio  Imperial  de  esta  Corte.  Otro  quadro  del 
ISlaciniiento  de  nuestra  Seííora  ,  que  está  en  la  iglesia  de  san 
Gerónimo ,  ,ep  el  pilar  [unto  á  la  reja  á  el  lado  de  la  Epísto- 
la. Otro  del  martirio  de  ^an  Lorenzo  ,  que  quedó  en,  poder 
de  sus  herederos,  y  hoy  está  en  el  de  un  aficionado  ,  que  pa- 
rece de  Tiíiauo,  de  Tintoreto,  y  de  Pablo- Veronés,  porque 
de  todos  tiene  lo  mejor.  Es  también  de  su  mano  la  tra:¿a  del 
retablo ,,  y  adornos  de  la  capilla  de  nuestra  Señora  del.  Suen- 
Conscjo  ,  y,  de  las -pinturas  de  la  cúpula,,  y  bóveda.  La  traza 
del  retablo  ,  y  estatuas  de  nuestra  Señora  de  los  Siete  Dolo- 
res ,  que  está  en  la  iglesia  del  colegio  de  santo  Tomás  de  esta 
Corte.  Como  también  el  retablo  ,  y  estatua  de  san  Antonio, 
que  está  en  la  iglesia  de  los  Agonizantes,  sin  otras  muchas 
trazas' de  retablos,  y  de  obras  reales ,  de  que  primero  fué  tra- 
zador 5  y  después  maestro  Mayor ,  en  tiempo  del  Señor  Feli- 
pe Quarto  ,  y  lo  continuó,  en  tiempo  del  Señor  Carlos  Se- 
gundo ,  junto  con  la  plaza  de  pintor  de  Cámara  ,  y  Ayuda 
d[e  la  Furriera. 

Fué  ta.mbien  Conserge  del  Palacio  del  Escorial ,  Maes- 
tro mayor  de  esta  villa  de  Madrid  ,  y  del  alcázar  del  Bucn- 
Retiro ;  y  en  todo  se  portó  con  gran  modo  ,  y  superior  inte- 
ligencia ,  porque  mas  debió  á  su  gran  genio ,  altamente  dota- 
do del  cielo,  y  á  su  aplicación  y  estudio ,  que  á  la  instrucción 
de  maestro  alguno.  Una  eiígie  de  pasta  de  cera  anda  entre  los 
pintores  de  cosa  de  quatro  dedos  de  alto  ,  de  Christo  Señor 
nuestro  atado  á  la  coluna ,  que  no  hizo  mas  Micael  Ángel, 
ni  quantos  escultores  eminentes  ha  habido ,  de  la  qual  yo 
tengo  el  vaciado  de  plata  ,  tan  bien  reparado ,  y  con  una  ur- 
nica  tan  preciosa  ,  que  sin  duda  fué  alhaja  suya  ,  y  para  ella 
se  hizo  el  modelo. 

Pretendió  con  grandes  instancias  plaza  de  Ayuda  de  Cá- 
mara de  su  Magestad  en  tiempo  del  Señor  Felipe  Quarto, 
con  ocasión  de  haberle  servido  tan  á  su  satisfacción  en  las  tra- 
zas ,  y  disposiciones  del  ornato  de  la  entrada  de  la  Serenísi- 
ma Reyna  nuestra  señora  Doña  María- Ana  de  Austria  ;  y 
especialmente  en  aquel  célebre  Monte  Parnaso  ,  que  se  exe- 
cuto entonces  en  el  prado  con  retratos  de  vulto ,  parecidos, 

de 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      559 

de  todos  los  mas  célebres  poetas  antiguos  españoles  y  moder- 
nos, y  con  tan  peregrina  disposición  y  ornato  ,  que  pasmó  á 
toda  la  Corte ,  y  aun  á  toda  España  :  y  no  habiendo  podido 
lograr  dicha  pretcnsión ,  vacc)  á  este  tiempo  la  plaza  de  Maes- 
tro mayor  de  las  obras  reales ;  y  discurriéndose  en  sugcto  ap- 
to para  este  empleo  ,  dixo  á  el  Rey  el  Marques  de  Malpica, 
Mayordomo  de  Semana  entonces ,  que  ninguno  como  Her- 
rera seria  apto  para  él ;  pero  dudando  el  Rey  lo  quisiese  ad- 
mitir por  la  pretensión  tan  diferente  que  tenia  interpuesta  ,  le 
dixo  á  el  Marques  lo  dispusiese  ,  el  qual  llamó  á  Herrera  á  el 
quarto  del  Rey  :  y  habiendo  llegado  á  hablar  con  el  Mar- 
ques ,  muy  agcno  de  este  intento  ,  salió  el  Rey.  Turbóse 
Herrera ,  y  el  Marques  le  dixo  :  no  tiene  que  turbarse ,  sino 
bese  la  mano  á  su  Magestad  que  le  ha  hecho  merced  de 
Maestro  mayor ,  y  Ayuda  de  la  Furriera.  El  se  quedó  corta- 
do ,  sin  poderse  ya  resistir.  Besó  la  mano  al  Rey  ,  quien  ad- 
miró la  maña  con  que  el  Marques  lo  dispuso. 

Últimamente  sirvió  muchos  años  dicho  empleo  ,  á  quien 
agregó  después  el  de  pintor  de  Cámara,  en  cuyo  tiempo  exe- 
cuto  diferentes  retratos  de  sus  Magestades  en  la  menor  edad 
del  Señor  Carlos  Segundo ,  ya  reynante  ,  que  fué  quando  lo 
obtuvo  ,  logrando  aplauso  universal  en  todas  sus  obras,  y  en 
el  aprecio  de  sus  Magestades.  Murió  á  los  sesenta  años  de  su 
edad ,  en  el  de  mil  seiscientos  y  setenta  y  uno  ,  en  la  Casa 
del  Tesoro  ,  donde  se  le  continuó  muchos  años  la  habitación 
i  h  viuda ,  y  á  su  hijo  don  Ignacio  ,  y  se  enterró  en  la  Par- 
roquia de  san  Juan  de  esta  Corte. 

CXXXVIL 

BERNABÉ  XIMENEZ,  PINTOR. 


Vacó  la  plaza  de 
Maestro  Jtiapr. 


Astucia  del  Mar- 
ques de  Malpcapara 
que  aceptase  Herre- 
ra la  piaza  de  Maes- 
tro t}uiyor. 


Plaza  que  obtuvo 
de  Pintor  de  Cáma- 


ra. 


Su  muerte  año  de 
l6yi. 


B. 


Bernabé  Ximenez  de  Illescas,  natural  de  la  ciudad  de  Lu- 
cena ,  hijo  de  padres  nobles  ,  fué  desde  sus  primeros  años 
muy  inclinado  á  la  Pintura  ;  y  aunque  entonces  tuvo  de  ella 
algunos  ligeros  principios ,  los  interrumpió  con  la  aticion  á  la 
milicia  ,  en  que  se  empleó  algunos  años,  con  mas  ardimiento 
que  fortuna.  Y  con  el  trato  de  las  naciones ,  y  personas  de 
todas  esferas,  se  hizo  muy  capaz  ,  y  de  muy  aventajado  ta- 
lento. Hallándose  pues  en  Roma  en  la  edad  juvenil  todavía, 
aprovecho  la  ocasión  de  cultivar  su  genio  para  la  Pintura  en 
el  espacio  de  seis  años ,  que  estuvo  en  aquella  ciudad  ;  de 
donde  vino  á  Lucena  muy  aprovechado ,  especialmente  en 
la  puntualidad  del  copiar ,  y  en  la  caprichosa  inventiva  de  los 
grutescos  ,  y  foUages.  No  lo  cxercitó  mucho  ,  porque  el  resto 

de 


Fué  natural  de 
Lucena. 

Tuvo  algunos  prin- 
cipios de  la  Pintura. 

Sentó  plaza  de  sol- 
dado. 

Prosiguió  en  Roma 
la  ajicion  a  la  Pintu- 
ra. 

Vohió  á  Líicena. 


Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1671. 


560        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  ' 

de  su  vida  siguió  con  demasiada  afición  sus  principios  marcia- 
les. No  obstante  dexó  en  dicha  ciudad  muy  honrados  vesti- 
gios de  su  ingenio ,  y  habilidad  en  la  Pintura ,  y  algunos 
muy  buenos  discípulos ,  y  entre  ellos  el  Licenciado  don  Leo- 
nardo Antonio  de  Castro ,  Presbítero  ,  de  quien  hicimos 
mención  en  el  tomo  primero,  y  Miguel  de  Parrilla,  natural  de 
Málaga.  Murió  nuestro  Ximenez  en  la  ciudad  de  Anduxar 
por  el  aiío  de  mil  seiscientos  y  setenta  y  uno ,  habiendo  sido 
llamado  para  una  obra  pública ,  que  preocupado  de  la  muer- 
te,  no  la  pudo  executar ,  siendo  ya  su  edad  de  cerca  de  se- 
senta años. 

CXXXVIIL 


Fué  natural  de 
Madrid. 
Sus  f  adres. 

Fué  discípulo  de 
Pedro  de  las  Cuevas. 


Salió  famoso  pintor. 


Obras  célebres  de 
Francisco  Camilo. 


JL    r 


FRANCISCO  CAMILO  ,  PINTOR. 


rancisco  Camilo ,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de  Ma- 
drid ,  fué  hijo  de  Domingo  Camilo ,  natural  de  Florencia,, 
de  la  ínclita  familia  de  los  Camilos  ,  y  de  su  muger  doña 
Clara  Pérez ,  española ,  muy  buena  christiana ,  y  temerosa  de 
Dios ,  natural  de  Villafranca.  Fué  discípulo  de  Pedro  de  las 
Cuevas ,  pintor  teórico ,  y  práctico  en  esta  Arte ,  segundo- 
marido  de  su  madre  de  Camilo ,  del  qual ,  en  compañía  de- 
otros  muchos  condiscípulos,  aprendió  los  primeros  principios 
del  dibuxo ,  y  colorido  :  y  conociendo  el  padrastro  su  exce- 
lente natural ,  y  aplicación  á  esta  Arte ,  tuvo  particular  cui- 
dado de  su  enseñanza,  y  doctrina;' y  asi  salió  famoso  pintor, 
con  excelente  colorido  ,  tierno,  fresco,  y  dulce..  Y  ademas  de. 
ser  grande  historiador ,  y  muy  noticioso  de  las  Fábulas ,  y 
general  en  la  Pintura  ,  así  en  grande ,  como  en  pequeño  ;  y 
por  concurrir  en  su  persona  todas  las  partes ,  de  que  se  com- 
pone un  grande  artítice  ,  fué  señalado  ,  siendo  de  edad,  de 
veinte  y  cinco  años ,  con  otros  escogidos  pintores ,  en  tiempo 
del  Señor  Conde  Duque  de  Olivares ,  para  hacer  las  pintura's 
de  los  Señores  Reyes  Católicos  de  las  Españas ,  que  adorna- 
ban el  salón  grande  de  las  comedias ,  que  ya  está  dividido  en 
diferentes  piezas ,  donde  se  veían  dos  quadros ,  el  uno  del 
Rey  Don  Alonso  el  Sexto  ,  y  su  nieto  Don  Alonso  el  Sép- 
timo ,  hijo  de  la  Reyna  Doña  Urraca  ,  y  de  su  consorte  pri- 
mero Don  Ramón  ,  Conde  de  Galicia ,  y  el  otro  del  Rey 
Don  Juan  el  Segundo  ,  y  Don  Enrique  Quarto  ;  y  en  la  al- 
coba de  su  Magestad  el  retrato  que  estaba  del  Rey  Don  Sila, 
y  de  la  Reyna  su  muger  Doña  Adosinda ,  ó  Usenda ,  y  otra 
del  Rey  Don  Fruela  ,  y  de  su  consorte  Doña  Munia,  ó 
Momerana.  Y  asimismo  pintó  al  fresco  en  la  galería  del  po- 
niente muchas  Fábulas  de  las  transformaciones ,  ó  Metamor- 
fosios  de  Ovidio.,  que  serán  mas  de  catorce ,  sin  otras  que  re- 
to- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       561 

tocó ,  que  el  tiempo  había  consumido.  Y  era  su  genio  tan  in- 
clinado á  lo  dulce  ,'y  devoto  ,  que  para  la  propiedad  de  este 
linage  de  pintura,  le  faltó  alguna  que  expresar  en  las  tisiono- 
mias ,  tragos  ,  y  desnudos  de  los  dioses ,  con  semblantes  adus- 
tos ,  y  tieros ,  que  en  cierto  modo  degeneren  hasta  en  esto  de 
nuestra  Religión ;  de  suerte  ,  que  el  Señor  Felipe  Quarto  no 
quedó  muy  satisfecho  de  esta  pintura ,  porque  dixo  que  Júpi- 
ter parecia  Jesu-Christo ,  y  Juno  la  Virgen  Santísima  :  repa- 
ro digno  de  la  discreción ,  ¿  inteligencia  de  tan  católico  Rey, 
y  de  que  lo  observemos  los^rtitices  como  documento. 

Antes  de  esto ,  siendo  de  edad  de  diez  y  ocho  años ,  pin- 
tó el  quadro  principal  en  la  Casa  Profesa  de  la  Compañía  de 
Jesús  de  esta  Corte  ,  donde  estaba  san  Francisco  de  Borja  en 
pie  ,  de  estatura  mayor  que  el  natural ,  con  una  custodia  del 
Santísimo  Sacramento  en  la  mano  ,  y  á  los  pies  un  mundo, 
y  algunos  trofeos  militares  ,  y  capelos ;  la  qual  pintura  estaba 
en  la  sacristía  de  dicha  casa.  Y  en  el  convento  de  los  Capu- 
chinos del  Pardo  ,  en  una  capilla  colateral  en  frente  de  la  del 
Santo  Christo  ,  pintó  un  san  Félix  ,  y  la  Virgen  nuestra  Se- 
ñora con  su  preciosísimo  hijo  dándosele  en  los  brazos.  En  el 
convento  de  san  Felipe  de  esta  Corte ,  de  Religiosos  Agus- 
^  tinos  Calzados  ,.en  una  capilla  junto  á  la  puerta  que  sale  al 
claustro,  hay  una  pintura  suya  de  san  Joachín,  y  nuestra  Se- 
ñora niña,  á  quien  lleva  de  la  mano;  y  otro  quadro,  en  cor- 
respondencia de  este,  de  san  Joseph  con  el  Niño  Jesús  en  los 
brazos.  Y  otros  dos  quadros  de  estos  mismos  asuntos ,  Hguras 
mayores  que  el  natural ,  tiene  en  la  capilla  ,  y  altar  mayor  de 
nuestra  Señora  de  la  Fuencisla  en  Segovia  ,  cosa  excelente. 
Hizo  también  en  la  iglesia  del  colegio  de  Atocha  de  esta  vi-' 
lia  en  el  techo  dos  pinturas  una  de  san  Pedro  mártir,. -y 
otra  de  la  Santísima  1  rinidad  ,  adornada  de  angeles ,  y  serafi-^ 
nes  con  instrumentos  músicos ,  que  son  cosa  aventajada.  Co- 
mo también  otra  de  Jesús ,  Mana  ,  y  Joseph  ,  que  está  en  el 
colateral  del  Evangelio  en  la  iglesia  del  convento  ^e  las 
Vallecas. 

1  ambien  es  de  su  mano  el  célebre  quadro  de  santa  María 
Egipciaca ,  quando  le  administró  la  sagrada  Comunión  el 
Abad  Sozímas;  y  tiene  arriba  un  gran  pedazo  de  gloria,  don- 
de esta  la  1  linidad  Santísima  ,  san  Joseph  ,  y  san  Francisco, 
excelentes  ligaras  ;  y  sobre  todo  María  Santísima  ,  tan  bella, 
y  tan  adornada  ,  que  se  conoce  ser  la  Reyna  de  los  Angeles; 
y  en  fifi  es  un  quadro  tan  excelente  ,  que  por  él  solo  merece 
Camilo  este  lugar.  Este  quadro  está  en  la  iglesia  de  los  Pa- 
dres Capuchinos  de  Alcalá  de  Henares,  donde  también  tiene 
otro  de  san  Joseph  ,  no  inferior  á  este  ,  en  el  colegio  de  los 
Reverendos  Padres  Clérigos  Menores  en  el  altar  mayor ,  con 
Tom.  lll.  Bbbb  un 


Pinturas  de  las 
Fábulas  que  hizo  Ca- 
milo en  palacio ,  y  d 
juicio  que  el  Re/  hizo 
de  ellas. 


Otras  obras  céle- 
bres de  Camilo. 


Célebre  quadro 


ae 


Camilo  en  Alcalá  de 
Henares. 


Otras  pinturas  su- 
yas en  la  Real  Car- 
iuxa  del  Paular. 


Otras  pinturas  su- 
yas eneSta  Corte.     ' 


Célebres  .quadros 
de  Camilo  en  Sala- 
manca ,  y  Segovia.y 
otros  íH  Toledo. 


imagen  de  nuestra 

Señora   de '  Belew  de 
mano  de  Caviilo. 


Su  muerte  año  de 
1671. 


562        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

un  gran  pedazo  de  gloria  arriba  ,  cosa  superior.  Tiene  tam- 
bién tres  quadros  de  su  mano  excelentes  efi  el  claustro  de  los 
Trinitarios  Descalzos  de  esta  Corte ,  que  son  ,  Nacimiento 
de  la  Virgen  ,  Presentación  ,  y  Desposorios.  Y  otra  pmtura 
de  san  Joachin  con  su  hija  santísima  de  la  mano ,  que  esta  en 
una  capilla  á  los  pies  de  la  iglesia  de  la  santa  Cartuxa  del 
Paular ;  donde  también  tiene  un  quadro  de  Santiago  á  caballo, 
y  otro  de  san  Bruno  en  la  hospedería,  y  el  qne  está  en  la  sala 
de  la  Procuración  ,  y  el  san  Pedro ,  y  san  Pablo  en  la  capilla 
detras  de  la  sala  del  Capítulo ,  y^tro  quadro  de  san  Bruno 
tiene  en  el  oratorio  de  la  hospedería  de  esta  Corte.  Y  en  los 
dos  altares  colaterales  de  los  Carmelitas  Descalzos  pintó  dos 
lienzos ,  el  uno  delmartirio  de  san  Elpidio ,  primer  Arzobispo 
de  Toledo,  y  el  otro  de  nuestra  Señora  echando  el  escapulaiio 
á  san  Simón  Esthoc  ,  que  hoy  están  colocados  en  la  sacristía 
de  dicha  casa  á  los  lados  de  la  puerta.  Son  también  de  su  ma- 
no las  pinturas  de  los  retablos  colaterales  de  la  iglesia  de  la 
Merced  de  esta  Corte  ,  sin  otras  muchas  dentro  ,  y  fuera  de 
ella  :  pues  en  el  altar  mayor  de  la  iglesia  de  los  Padres  Clé- 
rigos Menores  en  Salamanca  hay  un  gran  quadro  de  san  Car- 
los Borromeo  de  su  mano  ,  y  otro  excelente  del  Descendi- 
miento de  la  Cruz  en  Segovia  en  la  sala  de  Capítulo  de  la  , 
Congregación  ,  ó  hermandad  de  san  Justo ,  y  Pastor.  Y  tam- 
bién en  el  convento  de  los  Padres  Capuchinos  de  Toledo  son 
de  su  mano  las  dos  historiejas  de  santa  Leocadia  ,  que  están 
debaxo  del  quadro  grande  de  Rici  en  el  altar  mayor. 

También  encarnó  el  santo  Christo  del  Perdón  ,  que  está 
en  el  convento  de  Dominicos,,  llamado  vulgarmente  el  Ro- 
saricp ,  cuya  tigura  de  bulto  es  del  gran  Escultor  Manuel  Pe- 
ícyra ,  como  ya  diximos  en  su  vida  ,  que  así  la  Pintura  ,  co- 
mo la  Escultura  ,  dándose  las  manos  ,  componen  un  prodi- 
gioso, espectáculo ;  y  bien  considerado  estremece  las  carnes  de 
los  católicos  que  le  miran  ,  y  le  admiran.  Últimamente  fue- 
ron tacitas  las  obras  públicas,  y. particulares  que  hizo  nuestro 
Camilo  ,  que  fuera  nunca  acabar  el  referirlas  todas.. Solo  no 
se  permite  al  silencio  la  ínclita  imagen  de  nuestra  Señora  de 
Belén ,  que  en  esta  Corte  se  venera  en  capilla  particular  de  la 
iglesia  de  san  Juan  de  Dios ,  convento  que  llaman  de  Antón 
Martin ,  su  fundador ,  la  qual  es  de  mano  de  nuestro  Cami- 
lo ;  que  aunque  es  pequeña  en  la, cantidad,  es  sin  límite  en  la 
perfección ,  y  acredita  bien  la  que  tuvo  el  artífice  para  las  efi- 
gies de  María  Santísima  ,  y  otras  santas ,  y  vírgenes  ,  ion  es- 
xremada  gracia  ,  y  belleza. 

V  .  Fué  asimismo  hombre  de  linda  pasta  ,  y  trato  apacible; 
y  así  tuvo  muchos  amibos ,  y  «buenos.  Murió  con  créditos  de 
.eximia  virtud  en  el  año  de  16,71.  por  el  mes  de  Agosto;  de- 

xan- 


< 


I 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       ^6^ 

Xando  inmortalizado  su  nombre  en  tan  repetidas  obras ,  y' en 
mucho  número  de  discípulos,  que  uno  de  ellos  fue  don 
Francisco  Ignacio ,  Pintor  de  Cámara  de  su  Magestad. 

CXXXIX. 

<^-  LUIS  DE  SOTO  MAYOR,  PINTOR. 


L, 


fuis  de  Sotomayor ,  natural  del  reyno  de  Valencia »  aun- 
que oriundo  de  Castilla,  como  lo  calitica  su  apellido,  tuvo 
^ran  genio  para  la  Pintura ,  en  que  fué  su  Maestro  Estevan 
Marc  en  dicha  ciudad  de  Valencia  ,  en  cuya  escuela  no  se 
acabó  de  perlkionar,  por  el  extravagante  humor  del  maestro; 
y  así  paso  i  Madrid  ,  donde  continuó  en  casa  de  Carroño ,  y 
de  donde  salió  tan  adelantado,  como  lo  manifiestan  sus  obras 
én  el  buen-  gusto  del  colorido ,  gran  dibuxo  ,  y  caprichosa 
composición  ,  lo  qual  he  visto  yo  ,  especialmente  en  Valen- 
cia ,  donde  sé  volvió ,  en  la  iglesia  del  convento  de  san  Chris- 
tobal  de  Religiosas  Agustinas ,  donde  todas  las  pinturas  son 
de  su  mano  ,  y  cosa  verdaderamente  superior.  V  olvióse  á  la 
Corte,  donde  i  poco  tiempo  murió,  quando  auh  no  tenia 
quarenta  años ,  por  el  de  mil  seiscientos  y  setenta  y  tres. 

CXL. 

JUAN  DE  CABEZALERO,  PINTOR. 

^  uan  Martin  de  Cabezalero  ,  natural  del  Almadén  ,  raya 
del  reyno  de  Córdoba  ,  fué  discípulo  de  don  Juan  Carre- 
ño  ,  en  cuya  escuela  aprovechó  ,  como  lo  testihcan  sus  obras, 
así  públicas ,  como  particulares.  En  la  Parroquial  de  san  Ni- 
colás de  esta  Corte  hay  un  óvalo  de  la  Asunción  de  nuestra 
Señora  de  su  mano  al  lado  del  Evangelio  ,  cosa  soberana  :  y 
también  es  de  su  mano  la  que  está  al  otro  lado  en  quadro, 
que  es  de  san  Ildefonso,  quando  la  Virgen  le  traxo  la  casulla. 
Y  en  el  techo  de  la  capilla  del  Señor  Almirante  ,  junto  á  los 
Recoletos  Agustinos  ,  hay  pintado  al  fresco  de  su  mano  un 
Padre  Eterno  ,  con  unos  chicuclos  teniendo  el  mundo  ,  que 
no  se  puede  hacer  cosa  mejor.  En  otra  capilla  ,  que  está  á  los 
pies  de  la  iglesia  de  san  Plácido  de  esta  Corte ,  hay  también 
algunas  historias  de  la  Pasión  de  Christo ,  pintadas  de  su  ma- 
no al  fresco ,  aunque  muy  aborronado ;  pero  se  conoce  el 
gran  magisterio ,  y  la  gallardía  de  los  conceptos ,  y  manchas 
de  claro ,  y  obscuro ,  muy  caprichosas.  También  son  de  su 
Tom.  111.  Bbbb  3  ma- 


Fué  natural  del 
reyno  de  V^alencia. 

Discípulo  ds  Este- 
van  jVÍarc. 

Pasó  á  Madrid  en 
casa  de  Carreña. 


Volvióse  á  Valen' 
cia. 

Volvióse  á  Ma- 
drid, doniie  iutgo  mU' 
rió  ano  de  1673. 


Fué  natural  del 
Almadén ,  y  discípu- 
lo de  Larreno. 

Obras  de  Cabeza- 
lero. 


564         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

mano  las  quatro  pinturas  grandes ,  que  están  en  la  célebre  ca- 
pilla de  la  Orden  Tercera  en  el  convento  de  nuestro  serático 
Padre  san  Francisco ,  que  son  el  Ecce  Homo  ,  Calle  de  la 
Amargura  ,  Crucifixión  ,  y  Monte  Calvariíf ;  y  también  los 
otros  seis  menores  que  están  enTa  sacristía  de  dicha  capilla, 
todos  de  la  Pasión  de  Christo  Sefior  nuestro ,  cosa  superior, 
como  lo  es  también  un  quadro  muy  caprichoso  de  Christo 
Señor  nuestro  Sacramentado  ,  muy  acompañado  de  los  san- 
tos Doctores  ,  y  Evangelistas ,  aunque  no  acabado  ,  que  está 
á  los  pies  de  la  capilla  de  nuestra  Señora  de -if^s^  Remedios  en 
el  Convento  de  la  Merced  de  esta  Corte.  .  •.  ,. 
Otras  pinturas  al  TamBien  pintó  al  fresco  un  quadro  de  la  historia  de  san 

fresco  de  Cabezalero^  B^uno ,  que  está  en  la  sala  Capitular  del  monasterio  del  Pau- 
lar de  Segovia  en  el  techo  junto  al,  altar,  que  los  otros  dos 
son  de  Claudio ,  y  Donoso.  Fué  un  pintor  sumamente  estu- 
dioso ,  y  modesto ,  y  se  malogro  en  lo  mejor  de  su  edad, 
pues  no  llegaba  á  los  quarenta  años  quando  murió  en  esta 
Corte  en  el  de  mil  seiscientos  y  setenta  y  tres. 

CXLI. 

ANDRÉS  DE  VARGAS,  PINTOR. 


y  su  muerte. 


Su  muerte  año  de 
1673. 


Fué  natural  de 
Cuenca. 

Principios  de  An- 
drés de  Vargas  en  la 
Pintura  en  Madrid 
en  la  escuela  de  Ca- 
milo. 


Fué  muy  semejan- 
te día  manera  de  Ca- 
milo su  maestro. 


A, 


Volvióse  d  Cuenca 
de  donde  era  natural. 

Obras  que  hizo  en 
Cuenca  aijresco ,  y  al 
olio. 


.ndres  de  Vargas  fué  natural  de  la  ciudad  de  Cuenca  ;  y 
estando  en  edad  competente ,  lo  enviaron  sus  padres  á  esta 
Corte  para  que  aprendiese  el  Arte  de  la  Pintura  de  Francisco 
Camilo  ,  por  haberle  reconocido  muy  inclinado  á  ella ;  y  así 
aprovechó  tanto ,  que  en  breve  tiempo  ayudaba  mucho  á  su 
maestro  :  y  llegó  á  ser  tan  de  su  conrianza  ,  que  le  fiaba  cosas 
de  mucha  conseqüencia,  pues  tomó  una  manera  de  pintar  tan 
semejante  á  la  de  Camilo ,  que  muchos  quadros  suyos  están 
reputados  por  de  su  maestro- 
Bien  lo  acredita  el  que  tiene  en  la  capilla  del  santo  Chris- 
to de  la  Paciencia ,  al  lado  de  la  Epístola  ,  junto  á  la  puerta 
de  los  pies  de  la  capilla  ,  que  es  el  del  martirio  del  brasero 
con  aquella  santa  imagen  ,  que  la  perfidia  de  aquellos  viles 
Judíos  añadió  á  los  de  la  Pasión  de  su  original ,  la  qual  pin- 
tura es  tan  semejante  á  la  manera  de  Camilo  ,  que  sin  ver  la 
firma  ninguno  hallará  razón  de  dudar.  Y  después  de  haber  he- 
cho en  esta  Corte  otras  muchas  obras  públicas  y  particulares, 
se  volvió  á  Cuenca  ,  con  el  motivo  de  habérsele  ofrecido  una 
obra  en  el  Cabildo  de  aquella  santa  iglesia  ,  que  fué  la  pintu- 
ra al  fresco  de  la  capilla  de  nuestra  Señora  del  Sagrario  ,  la 
qual  executó  con  grande  acierto  ,  en  oposición  de  otros  pin- 
tores que  para  este  efecto  fueron  llamados ;  y  también  los 
,     .  qua- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       565 

quadros  al  olio  del  altar  mayor ,  y  colaterales ,  en  que  ya  fuá 
degenerando  de  la  primera  manera. 

Pintó  también  quatro  lienzos  excelentes  de  la  vida  de  san 
Antonio  para  el  claustro  segundo  del  convento  de  san  Fran- 
cisco de  dicha  ciudad.  También  en  la  villa  de  Hiniesta  en  la 
iglesia  parroquial  hay  un  gran  quadro  suyo  de  la  Concepción 
en  la  capilla  de  este  miscerio.,  cosa  superior.  Y  en  casas  par- 
ticulares hay  muchos  suyos,  aunque  no  todo  es  igual;  por- 
que seguia  la  máxima  de- que  conforme  pintaban  ,  pintaba. 
Pero  sobre  todo  es  cosa  excelente  el  Apostolado  que  1iíí:ü  de 
figuras  mayores  que  el  naturaij  con  grandes. pedazos  de  pers- 
pectiva para  la  Sala  de  Cabildo  de  aquella  Catedral,  Y  no-,  lo 
es  men<js  el  de  la  Oración  del  Huerto  de  Christo  nuestro 
bien  ,  que  está  en  un  ángulo  del  claustro  de  los  Trinitarios 
Descalzos  de  esta  Corte.  Murió  en  dicha  ciudad  por  los  años  Muerte  de  Andrés 
de  mil  seiscientos  y  setenta  y  quatro ,  y  á  poco  mas  de  los  ^^  Vargas  ano  de 
sesenta  de  su  edad.  1674. 

CXLII. 

AMBROSIO  MARTÍNEZ,  PINTOR. 

1\.  mbrosio  Martínez  ,  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Fué  natural  de 

Granada,  pintor  de  mucho  crédito  ,  de  la  escuela  del  Racio-    Granada, y  discípu- 
nero  Alonso  Cano  ,  como  lo  dicen  sus  obras  en  el  Real  mo-    ^°  '■^'^  Cano. 
nasterio  de  san  Gerónimo  de  aquella  ciudad ,  y  en  el  conven-  obras. 

to  de  san  Antón  ,  de  Religiosos  Terceros  de  la  Orden  de 
nuestro  seráHco  Padre  san  Francisco ,  y  las  del  claustro  del 
convento  del  Carmen,  Fué  también  poeta  insigne  ,  y  tuvo 
otras  muchas  buenas  prendas.  Murió  mozo  en  dicha  ciudad  Su  muerte  ano  de 
de  Granada  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  setenta  y  qua-  ^^74- 
tro ,  y  fué  muy  sentida  su  muerte  ,  así  de  los  de  la  profesión, 
como  de  sus  amigos ,  que  tenia  muchos ,  por  su  amable  tra- 
to ,  y  excelentes  prendas. 


J 


CXLIII. 
JO  SEP  H  MORENO  ,  PINTOR. 


oseph  Moreno  ,  natural  de  la  Ciudad  de  Burgos  ,  tuvo  Fué  natural  de 

allí  algunos  principios  del  Arte  de  la  Pintura ;  y  después  pasó  Burgos. 

á  esta  Corte  ,  donde  continuó  con  don  Francisco  de  Solís ,  y  ^^"''  ^  Madrid,  y 

aprovechó  tanto  ,  que  fué  su  manera  de  pintar  muy  semejan-  /^''  -/"■ '/"^o  '■^•^  So.is. 

te  á  la  de  su  maestro  ,  y  aun  aleo  mas  corregida  ,  y  de  mejor  ,    ,  ",''°,-'j'"j  ^'^" 
gusto ,  como  10  acreditan  diierentes  obras  particulares  que  yo 

ht? 


;66 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Volvióse  d  Burgos, 
y  tilla  tnurió  año  de 
1674. 


Fué  natural  de 
Valladolid ,  )  discí- 
pulo   de    Vanderha- 


mtn.- 


Sus  obras  en  Valla- 
dolid,)'  Otras  partes. 


he  visto  :  como  son  una  Huida  á  Egipto ,  un  san  Antonio 
Abad ,  y  una  santa  Catalina  mártir  ,  cosa  excelente  ,  aunque 
no  logró  tener  alguna  en  público  que  yo  haya  sabido ,  así  por 
su  cortedad  ,  y  poca  introducción  ,  como  porque  siendo  ape- 
nas de  edad  de  treinta  años,  se  fué  á  Burgos  ¿instancia  de  aU' 
gunos  parientes,  donde  murió  de  allí  á  pocos -años,  por  el  de 
mü  seiscientos  y  setenta  y  quat-r©.'- 
!0  {  ;  oIjoí  jb  ,eov 


Hizo  retratos  ex- 
cekntes  ,  y  tuvo  Aca- 
demia en  su  casa  ,  y 
un  gran  estudio. 

Aínriéañode  X674. 


mlusij 


í  3Iíp 


,x,' 


FELIPE   GIJ[^YPINTP-R:. 

Oobre  los  arios  de  seiscientos  floreció  en  Valladolid  Felipe 
Gil  de  Mena,  narnral  de  diehk  ciudad  ,  y  excelente  pintor: 
aprendió  en  esta  Corte  en  la  escuela  de  Juan  Vanderhamen, 
pintor  Flamenco.,  de. quien  ya  hicimos  mención  ,  donde  se 
aventajó  mucho;  pues  habiéndose  vuelto  á- su- patria  ,  hiza 
demostración  de  su  habilidad  en  diferentes  obras  que  se  le 
ofrecieron ,  y  en  especial  en  el  colegio  de  Niíías  huérfanas ,  y 
en  el  claustro  del  convento  de  nuestro  Padre  san  P'rancisco, 
donde  las  mas  pinturas  son  de  su  mano  :  como  lo  son  tam- 
bién las  del  claustro  del  convento  de  dicho  seráiíco  Patriarca 
en  Segovia  ,  y  también  las  del  de  Rioseco  ,  junto  con  las  del 
claustro  de  san  Pedro  mártir  ,  del  sagrado  Orden  de  Predica- 
dores. Y  en  Valladolid  ,  Zamora  ,  Tordesillas ,  Peñaficl, 
Cuellar  ,  y  otros  lugares ,  hay  muchas  obras  suyas ,  así  en  re- 
tablos ,  como  en  casas  particulares.  Pintó  también  un  Auto 
General ,  que  celebró  en  su  tiempo  aquel  santo  Tribunal ,  ú 
qual  está  hoy  en  la  Suprema  ,  y  otra  copia  quedó  en  aquella 
santa  Inquisición  de  Valladolid  ,  donde  también  hay  varias 
historias  de  su  mano  en  los  pedestales  del  altar  mayor. 

Fué  también  m^iy  excelente  en  los  retraaos,  y  muy  natu- 
ralista ;  y  así  tuvo  academia  en  su  casa  muchos  años ,  y  un 
estudio  tan  célebre  de  papeles ,  borroncillos ,  modelos ,  y  otras 
cosas  del  Arte  ,  que  por  su  muerte  se  apreció  en  tres  mil  du- 
cados. Murió  en  Hn  en  dicha  ciudad  por  los  años  de  mil  seis- 
cientos y  setenta  y  quatro  ,  el  dia  primero  de  Enero ,  y  á  po- 
co mas  de  los  setenta  de  su  edad. 


M. 


CXLV. 

MATEO  CEREZO  ,  PINTOR. 


Fue  natural  de     -^  ^  Aateo  Cerezo  fué  natural  de  la  ciudad  de  Burgos,  su  pa- 
Burgos.  dre  se  llamó  del  mismo  nombre  j  por  donde  algunos  han 

pensado  que  las  imágenes  del  santo  Christo  de  Burgos  que  es- 

•  •  tan 


tan 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       567 

tan  firmadas  con  dicho  nombre  ,  son  de  nuestro  Mateo  Cc^ 
rezo  :  pues  aunque  es  verdad  que  su  padre  fué  su  primer 
maestro ,  y  á  este  le  ayudaría  el  hijo  en  algunas  cosas ,  sin 
embargo  ,  no  podia  estar  todavía  capaz  de  lirmar  sus  obras, 
pues  vino  i  Madrid  quando  apenas  tenia  quince  años ,  y  en- 
tró en  la  escuela  de  don  Juan  Carreño ,  donde  continuó  en 
el  estudio  de  la  Pintura  con  tal  felicidad ,  fieqüentando  las 
Academias  ,  y  el  pintar  por  el  natural ,  retratando  á  algunos, 
solo  por  el  estudio  ,  y  copiando  diferentes  originales  de  pala- 
cio ,  ademas  de  la  buena  escuela  de  gran  coloi  ido  en  que  se 
hallaba,  que  totalmente  le  bebió  el  espíritu  á  su  maestro,  pues 
ninguno  de  los  muchos  discípulos  que  tuvo  llegó  á  imitarle 
tanto ,  de  suerte ,  que  es  menester  mucho  para  distinguir  sus 
obras  de  las  de  Carreiío. 

Poco  mas  tenia  de  veinte  arios  quando  salió  de  la  escuela 
de  su  maestro  á  adquirir  grandes  créditos  con  las  maravillosas 
obras  que  hacia  ,  asi  de  Concepciones  ,  como  de  otros  asun- 
tos devotos  para  personas  particulares  ;  en  especial  un  pensa- 
miento de  la  Huida  á  Egipto ,  cosa  caprichosísima ,  y  de  buen 
gusto ,  de  que  hay  entre  los  pintores  algunas  copias  :  como 
tambi^ín  de  otro  misteriosísimo  pensamiento  de  la  Natividad 
de  Christo  Señor  nuestro  con  el  Padre  Eterno ,  y  el  Espíritu 
Santo ,  y  algunos  angeles  con  la  Cruz  ,  y  otros  instrumentos 
de  la  Pasión,  aludiendo  á  aquel  texto  de  san  Juan  :  Sic  Dens 
íiilexit  nmndiim  ,  ^c.  todo  colocado  con  excelente  gusto ,  y 
caprichoso  concepto. 

Para  el  público  hizo  también  obras  maravillosas ,  como 
son  los  dos  quadfos  que  están  en  ios  dos  pilares  colaterales 
del  altar  mayor  de  la  iglesia  de  santa  Isabel  de  esta  Corte ,  el 
uno  de  santo  Tomás  de  Villanueva  dando  limosna  á  los  po- 
bres, y  el  otro  de  san  Nicolás  de  Tolentino  sacando  las  Ani- 
mas del  Purgatorio ;  y  también  el  de  la  Visitación  de  santa 
Isabel ,  que  está  en  el  remate  del  altar  mayor ,  todos  cosa  ver- 
daderamente soberana  ,  y  que  llega  á  lo  sumo  de  los  primo- 
res del  Arte  ,  así  en  e|  dibuxo  ,  como  en  el  colorido.  Tam- 
bién es  de  su  mano  un'san  Miguel ,  que  está  en  la  capilla  del 
santo  Christo  de  la  Espiración  en  el  convento  de  los  Agoni- 
zantes de  esta  Corte  ,  y  un  Christo  crucificado  ,  que  está  en 
el  primer  nicho  á  mano  izquierda,  á  la  entrada  de  la  capilla 
de  nuestra  Señora  de  la  Sokdad.  \  una  Concepción  ,  que  q%- 
tá  en  la  primera  capilla  como  se  entra  á  la  Sala  de  Capítulo 
del  monasterio  de  la  santa  Cartuxa  del  Paular  de  Segovia, 
doce  leguas  de  esta  Corte  ,*  junto  con  la  tablita  del  Sagrario, 
del  misterio  del  Apocalipsi ,  cap.  i  2. 

Pero  lo  que  excede  toda  ponderación  ,  es  el  célebre  qua- 
dro  del  Castillo  de  Emaus ,  que  está  en  el  refectorio  de  este 

con- 


Su padm fué  supri- 
mir mcustro. 

Dí'spuis  vino  á 
Aíadrid  ¡yjtié  disci- 
pulo  de  Carreña. 


Imitó  ásii  maestro 
mas  que  otro  alguno. 

Oirás  célebres  de 
Cer.zo. 


El  célebre  quadro 
del  Castillo  de  E  maús 
de  Cerezo. 


5^8         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

convento  de  Recoletos  Agustinos ,  donde  parece  ,  que  como 
el  cisne ,  cantó  sus  exequias ,  pues  fué  lo  último  que  hizo  ,  y 
donde  se  excedió  á  sí  mismo  en  la  Alagestad  de  Christo  Se- 
ñor nuestro  partiendo  el  pan ,  la  admiración  dé  los  discípulos 
que  entonces  le  conocieron  ,  y  el  pasmo  de  los  asistentes  á  la 
Cena  ,  que  verdaderamente  parece  que  está  sucediendo  el  ca- 
so. Pintó  también  bodegoiKíUos ,  con  tan  superior  excelen- 
cia ,  que  ningunos  le  aventajaron  ,  si  es  que  le  igualan  algu-i 
nos ,  aunque  sean  los  de  Andrés  de  Leito  ,  que  en  esta  Cor- 
te los  hizo  excelentes. 
Obras  qiu  hizo  C('  Con  el  modvo  de  dar  una  ^alelta  á  su  patria ,  siendo  bien 

rezo  en  Valladolid.  mozo  ,  hizo  mansión  una  temporada  en  Valladolid  ,  donde 
entre  otras  cosas  hizo  un  Christo  crucificado ,  maravilloso, 
para  aquella  santa  iglesia  ,  y  donde  executó  diferentes  obras, 
especialmente  para  el  publico ,  que  son  ,  en  la  capilla  mayor 
del  convento  de  nuestro  Seráfico  Padre  san  Francisco  un  gran 
quadro  con  este  glorioso  Patriarca  arrodillado  delante  de  la 
imagen  de  María  Santísima  ,  con  su  Hijo  en  los  brazos ,  del 
tamaño  natural ,  sobre  un  cerezo  ,  con  grande  acompaña- 
miento de  angeles ,  cosa  hermosísima  :  como  también  en  el 
cuerpo  de  la  iglesia  un  quadro  grande  de  la  Concepción  Pu- 
rísima ,  cosa  peregrina.  \  en  el  convento  de  Jesús  María ,  de 
la  mesma  Orden ,  en  la  capilla  mayor  una  Asunción  de 
nuestra  Señora  de  su  mano ,  en  el  remate  del  retablo  ,  y  mas 
abaxo  dos  Santos  de  la  Orden  j  y  mas  abaxo  de  estos  están 
dos  quadros  del  Nacimiento  de  nuestro  Señor ,  y  la  Adora- 
ción de  ios  Santos  Reyes :  y  en  la  puerta  del  Sagrario  una 
hermosa  efigie  del  Salvador ,  y  á  un  lado  «del  Sagrario  está 
san  Pedro  de  cuerpo  entero  ,  y  en  lejos  la  historia  de  su  mar- 
tirio ;  y  á  el  otro  lado  san  Pablo ,  y  á  lo  lejos  su  Conversión: 
y  en  el  banco  de  los  pedestales  está  nuestro  Padre  san  Fran- 
cisco en  la  Impresión  de  las  Llagas ,  y  en  correspondencia 
san  Antonio  de  Padua  ,  y  será  cada  pintura  de  éstas  de  tres 
quartas  de  alto  :  y  en  el  convento  de  Religiosas  de  san  Bar- 
tolomé hay  dos  quadros  muy  grandsis  de  mano  de  nuestro 
Cerezo ,  que  el  uno  sirve  de  retablo*  principal ,  y  es  de  la 
^  Asunción  de  nuestra  Señora  ,  con  el  Apostolado,  mayor  que 

el  natural ,  y  al  lado  del  Evangelio  está  el  otro  ,  que  es  de 
nuestra  Señora  sentada  con  el  Niño  Jesús  de  la  mano ,  el 
qual  huella  con  el  pie  á  un  dragón  ,  y  á  un  lado  está  san 
Joseph  ,  y  al  otro  Adán  ,  y  Eva ,  y  una  tropa  de  angeles, 
que  traen  el  estandarte  glorioso  de  la  Cruz ;  y  aunque  este 
quadro  está  por  acabar ,  se  estirJla  mucho ,  por  ser  obra  de 
tan  grande  artífice.  Hay  también  otrq_  quadro  suyo  del 
sepulcro  de  Christo  ,  con  unos  angeles  llorando  ,  que  le 
tienen  en  la  sacristía  de  la  Parroquial  de  san  Lorenzo ,  y 

lo 


Murió  en  Madrid 
año  de  1675. 


Fué  natural  de 
Madrid. 


y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      ^6^ 

lo  ponen  ú  viernes  santo  en  el  altar  mayor  ,  y  es  cosa 
peregrina.. 

Don  Pedro  Salinas,  regidor  de  dicha  ciudad  de  Va-        Otras  obras  parti- 
Uadolid ,  tiene  de  mano  de  Cerezo  los  qiiatro  tiempos  del,    "'^^res  de  Cerezo  en 
ailo ,  de  dos  varas  de  largo ,  apaisados ,  cosa  excelente ,  y  tam-    ^•*''^'*''^'«- 
bien  un  san  Sebastian ,  del  tamaño  del  natural :  y  una  señora 
viuda  tiene  un  san  Antonio  ,  también  del  tamaño  del  natu- 
r-al ,  cosa  soberana. 

Volvióse  á  Madrid  ,  donde  hizo  otras  muchas  obras  par- 
ticulares ,  y  es  fama  que  ayudó  á  don  Francisco  de  Herrera 
en  la  pintura  de  la  cúpula  de  nuestra  Señora  de  Atocha.  Mu- 
rió en  tin  Mateo  Cerezo  en  esta  Corte  por  el  año  de  mil  seis- 
cientos y  setenta  y  cinco  ,  y  á  los  quarenta  de  su  edad  ,  con 
poca  diferencia. 

CXLVI. 

EL  REVERENDO  PADRE  MAESTRO  FRAY 

Juan  Rici ,  Pintor, 

JlLi  R,  Padre  Maestro  Fray  Juan  Andrés  Rici ,  del  escla- 
recido Orden  Benedictino  ,  fué  natural  de  esta  villa  de  Ma- 
drid ,  hijo  legítimo  de  Antonio  Rici ,  muy  buen  Pintor,  na- 
tural de  Bolonia  ,  y  de  doña  Gabriela.de  Chaves  ,  natural  de 
Madrid  ,  casados  en  la  Parroquial  de  san  Gines  de  esta  Corte 
año  de  1588.  á  18.  de  Septiembre,  de  cuyo  matrimonio  tu- 
vieron á  el  dicho  Padre  Rici.  No  se  sabe  en  que  año,  solo  sí, 
que  tomó  el  santo  hábito  de  monge  benedictino  en  el  Real 
monasterio  de  Monserrate  en  Cataluña  ,  el  año  de  1626.  y 
que  ya  llevaba  la  habilidad  de  pintar  :  cuyo  maestro  fué  Fray 
Juan  Bautista  Mayno,  del  sagrado  Orden  de  Predicadores;  y 
que  habiendo  cursado  la  filosofía  en  la  Universidad  de  Hira- 
che  ,  en  que  tuvo  por  maestro  á  Fray  Diego  de  Silva  ,  Obis- 
po que  fue  de  Guadix  ,  y  Astorga  ,  pasó  á  estudiar  la  teolo- 
gía en 'Salamanca  por  su  voluntad,  adonde  de  sus  pinturas  se 
pagó  sus  tercios  :  pues  siendo  estilo  en  aquel  colegio  que  ca- 
da colegial ,  ó  su  casa  de  filiación  ha  de  dar  cien  ducados  al 
año ,  un  tercio  adelantado  ,  y  no  queriendo  recibirle  el  Abad 
de  san  Vicente  de  Salamanca  por  no  llevar  dicho  tercio  ade- 
lantado ,  le  pidió  Fray  Juan  término  de  dos  dias  para  buscar- 
lo ,  en  cuyo  tiempo  pintó  un  Christo  crucihcado  ,  por  cuya 
hechura  le  dieron  mucho  mas  de  lo  que  había  menester  ,  y 
así  continuó  hasta  que  se  acabó  su  curso  }  y  en  dicha  casa  de- 
xó  muchas  pinturas  de  su  mano. 

En  Monserrate  fué  donde  menos  pintó  ,  porque  admi- 
nistró algunos  cargos  en  aquel  santo  monasterio.  Fué  también 
Tom.  III.  Cccc  Abad 


Fué  discípulo  ds 
Fray  Juan  Bautista 
Ma)no. 


Ardid  ds  Fray 
Juan  Rici  por  medio 
di  la  Pintura. 


Obras  de  Pintura 
del  Padre  Riel. 


Pasa  á  Roma  Fray 
Juan  Rici  á  el  mo- 
nasterio de  Monte  Ca- 
sino. 

Vio  el  Papa  algu- 
nas pinturas  suyas, 
y  le  hizo  gracia  de  un 
obispado. 

Su  muerte  año  -de 
1675. 


570        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,   ' 

Abad  de  san  Bartolomé  de  Medina  del  Campo.  Hizo  las 
pinturas  del  claustro  de  san  Vicente  de  Salamanca  ,  y  las  dej 
de  san  Millan  de  la  Cogolla  en  la  Rioja ,  con  otras  de  sa 
iglesia  ;  las  del  claustro  de  san  Martin  de  Madrid ;  y  las  seis 
pinturas  grandes ,  tres  de  la  Pasión  de  Christo  Señor  nuestro, 
y  las  otras  tres  de  varios  martirios  de  santos  de  la  sagrada  Or» 
den  de  la  Merced  en  esta  Corte ,  que  están  en  la  sacristía  de 
nuestra  Señora  de  los  Remedios ;  y  se  tiene  por  cierto  que  es- 
tas las  exccutó  antes  de  entrar  en  la  religión  :  como  también 
otras  de  unos  santos  mártires ,  y  arriba  la  Santísima  Trinidad, 
que  está  en  el  convento  de  este  inefable  misterio  ,  en  un  reta- 
blo frente  de  la  puerta  de  la  lonja  de  dicha  iglesia.  También 
son  de  su  mano  las  pinturas  de  la  iglesia  ,  y  claustros  de  la 
Metropolitana  de  Burgos ,  y  del  monasterio  de  san  Juan.  Y 
en  el  lugar  de  la  Seca ,  seis  leguas  de  Valladolid  ,  tiene  en  la 
iglesia  Parroquial  mas  de  veinte  pinturas  de  su  mano.  Tuvo 
gran  comercio  en  esta  Corte  con  la  Excelentísima  Señora, 
mi  Señora  doña  Teresa  Sarmiento  de  la  Cerda  ,  Duquesa  de 
Bejar ,  de  quien  fué  maestro  en  esta  Arte ,  y  en  cuya  casa  de- 
xó  vapas  pinturas  de  su  mano;  y  en  cuyo  tiempo  escribid  un 
libro  excelente  de  la  Pintura  ,  que  yo  he  visto  ,  con  gran  do- 
lor de  que  no  se  diese  á  la  estampa  ,  y  lo  dedicó  á  esta  gran 
Señora. 

Después  de  haberse  hecho  estimar  mucho  en  España, 
así  por  su  grande  habilidad  ,  como  por  otras  muchas  prendas 
que  ilustraban  su  persona  ,  pasó  á.  Roma  ,  donde  se  incorpo- 
ró en  aquella  sagrada  congregación  de  Monte  Casino,  y  don- 
de hizo  muchas  pinturas ,  que  fueron  en  Roma  celebradas. 
Y  habiendo  visto  el  Papa  dos  Apostolados  de  su  mano  ,  los 
admiró  mucho ,  y  gustó  de  conocerle ,  y  le  hizo  muchas  hon- 
ras :  y  aseguran  algunos  Padres  ancianos  de  Monserrate  ,  que 
le  conocieron  ,  que  poco  antes  de  morir  le  habia  dado  el  Pa- 
pa un  obispado  en  Italia.  Murió  en  Monte  Casino  por  el  año 
de  mil  seiscientos  y  setenta  y  cinco ,  y  á  los  ochenta  de  su 
edad. 

CXLVII. 


PEDRO  ANTONIO  ,   PINTOR  CORDOBÉS, 


P 


Fué  natural  de    -^   ^'^'^^  Antonio  ,  cuyo  apellido  se  ignora  ,  fué  natural ,  y 

Córdob.j,  y  discípulo    vecino  de  la  ciudad  de  Córdoba,  y  discípulo  en  el  Arte  de 

de  Castillo.  la  Pintura  de  Antonio  del  Castillo  :  tuvo  un  colorido  muy 

hermoso ,  y  grato  al  vulgo  ,  y  así  se  llevó  el  aplauso  de  su 

^      ,  tiempo  ,  en  especial ,  después  que  murió  su  maestro.  De  su 

mano  es  el  quadro  de  la  Concepción  Purísima  que  está  en  la 

ca- 


Y. ESCULTORES;  ESPAÑOLES.      57í. 

calle  de  san.  P<iblo  de  aquella  ciudad ,  etí  que  se  califica  lo 
grato  de  su  colorido  ,  gracia  ,  y,4oftayrc  en  las  figuras.  Tam-j 
Bien  es  de  su  mano  el  quadro  d«^  ia  capilla  de  santa  Rpsa ,  eib 
h  iglesia  del  Real  Convento  de  san  Pablo,  Orden  de  Predi-, 
cadores.  Y  otro  de  santo  Tomás  de  Aquino,  q,uando  los  dos 
Apdetoks  san  Pedro  ,  y.san  Pablo  le  interpretaron  aquel  lu- 
gar de  Isaías ,  sobre  que  estaba  discjiíriendo  ,  que  está  coloca-, 
do  en  un  medio  punto  de  la  nave  -de  enmedio  de  áicha  igle-fr 
sia,  sin  otras  muchas  obras  públicas,  y  particulares ,  que  acre». 
ditan  sil  grande  habilidad.  Vivió; siempre,  y  piurió  en  una- 
casa  jiinto  á  la  Concepción  de  los  libreros ,  en  la  calle  de  laí 
Feria  de  dicha  ciudad ;  y  fué  su  mutrte  por  los  años  de  mil 
seiscientos  y  setenta  y  cinco ,  y  á  los  sesenta  y  uno  de  su 
edad:' yo  le  conocí ,  y  fue  hombre  de  linda  representación, 
buen  arte,  y  buena  estatura ,  y  muy  respetoso ;  y  así  fué  muy 
estimado  ,ea  aquella  ciudad.     ^5  y  ^  oDr  ■^< 

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DON  JOSEPH  ANTOLINEZ,  PINTOR. 


De 


'on  joseph  Antolinez  fué  .naxural  de  Sevilla  ,  donde  tu- 
vo sus  principios  del  Arte  de  ja -Pintura  ;  y  para  perhcionar- 
se ,  vino  á  la  Corte  ,  donde  cursó  algún  tiempo  en  la  escuela 
de  don  Francisco  Rici.  Freqüentó  las  Academias ,  que  en- 
tonces las  habia  excelentes ,  y  aprovechó  de  suerte  ,  que  llegó 
á  ser  uno  de  los  primeros  de  su  tiempo  ,  como  lo  acreditar? 
repetidas  obras  públicas  ,  y  particulares  suyas  ,  que  se  ven  eni 
esta  Corte ;  en  que  especialmente  se  descubre  un  gran  gusto, 
y  tinta  aticianada.  Tuvo  gran  genio  para  los  paises  ,  que  los 
hizo  con  estremadó  primor  >  y  Capricho  i  ^  asimesmo  retratos 
muy  parecidos.  -    -J  .  i  :; ,  ;     . 

Era  muy  altivo ,  y  vano ;  y  sucedió  que  saliendo  un  día 
á  pasearse  con  Juan  de  Cabezalero  ,  mozo  muy  modesto,  y 
humilde,  dixo  Antolinez  :  verdaderamente,  amigo,  que  dos 
mozos  como  nosotros ,  en  la  Pintura ,  no  los  hay  hoy  en 
Madrid.  A  que  respondió  Cabezalero  :  que  por  sí  mismo  lo 
podia  decir,  que  él  no  merecía  tanta  merced*  Y -dixo  Anto- 
linez :  pues  agradece  que  vas  cpiimigo  ,  que  sino ,  yo  solo 
habia  de  ser.  \  al  mismo  tiempo  era  de  genio  tan  mordaz, 
que  viendo  que  Claudio ,  y  Cabezalero  com(íUzaron  á  pin- 
tar al  fresco  algunas  obras  :  como  esto  se  hace  en  las  pare^ 
ides,.  dixo  :  Dos  mozos  que  habia  en  J^adtid  de  hienas  es- 
peranzas ,  después  que  han  dado  en  pintar  por  esas  pa- 
redes ,  han  dado  por  esas  paredes.  \  en  otra  ocasión  ,  vien- 
Toni.  IIL  Cccc  3  do 


Su  muerte  año  de 
1675. 


Joseph  Antolinez, 
natural  de  Sevilla. 

Vino  d  esta  Corte  y 
donde  Sí  perjidonó  en 
la  Pintura. 


Hizo  muy  bienpai' 
ses ,  y  retratos. 

Era  vano  ,  y  alti- 
vo ,  y  lo  que  le  pasó 
con  Cabezalero. 


Mordacidad  dt 
Antolinez. 


Caso  que  le  sucedió 
con  Rui ,  en  que  le  ajó 
su  presunción. 


Caso  que  le  sucedió 
con  el  Almirante ,  y 
pinturas  que  hizo p a' 
ra  dicho  señor. 


Otras  pinturas  de 
mano  de  Antolinez. 


■v. 


Fué  mil/  dii'stro  en 
la  espada  nejara  ,y  con 
'gran  presunción. 


5^-        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,!" 

do  los  quadros  de  Cabezalero ,  que  Jhoy  «stan  en '  ht  sacristía 
de  la  Orden  Tercera  de  nuestro-  Padre  san  Francisco^  'res-; 
jíecto  de  estar  muy  aborronados,  dixo  :  vé  aquí  una  pintura, 
que  aunque  es  buena  ,  fuera  muy  fácil  persuadir  que  nav^a- 
nada ,  ya  que  no  pudo  absolutamente  execatarlo.  /  .¿v,Ol-j-> 
- '  '  Pintábase  en  aquel  tiempo  mucho  al  temple  para  las- 
mutaciones  de  las  comedias  célebres  que  se  hacían  i  sos  Ma- 
gestades  en  el  Buen-Retiro>y  como  Antolincz  no  concurría 
á  estas  funciones ,  despreciábalas,  llamando  pintores  de  para- 
mentos á  los  que  las  executaban.  Súpolo  Rici,  que  las-go- 
bernaba  entonces  de  orden  del  Rey }  y.  en  una  prisa  que  se 
ofreció,  dispuso  que  un  Alcalde  de  Gorte  le  notifícase-,  pena- 
de  I  oo.  ducados ,  fuese  á  pintar  al  Retiro.  Fué'  el  dicho  An- 
tolinez ,  y  habiéndole  dado  Rici  á  pintar^  un  lienzo  al  tem- 
ple ,  mandando  que  nadie  Je  advirtiese  nada ,  estuvo  todo  el 
dia  Antolinez  haciendo ,  y  deshaciendo  sin  entrar-,  ni  salirj' 
al  cabo  de  lo  qual  le  dixo  Rici  :  vé  aquí  vmd.  lo  que  es  pin- 
tar paramentos.  Anda  rñiichácho ,  le  dixo  á  un  mancebo ,  y 
lava  ese  lienzo  en  aquel  pilón  :  y  así  se  executó ,  quedando 
corrido  nuestro  Antolinez ,  ¿órregida ,  y  castigada  su  vaní* 
dad.  Porque  verdaderamente  el  pintar  bien  al  temple  con  ye- 
so ,  en  lugar  de  blanco ,  tiene  suma  dificultad ,  y  mas  en 
quien  nunca  lo  ha  practicado.     '         '       ' 

Tuvo  la  fortuna  de  que  el  Setíor  Almirante  Padre  qui- 
siese colocar  una  pintura  suya  en  la  sala  que  tenia  destinada 
para  los  eminentes  espafioles;  y  habiéndose  ofrecido  en  este 
tiempo  una  grave  disputa  con  los  demás  pintores  acerca  de 
una  pintura  que  compró  el  Almirante ,  sobre  si  era ,  ó  no 
original ,  en  que  salió  vencedor  Antolinez  :  pintó  un  quadro 
de  la  incredulidad  del  Apóstol  santo  Tomé ,  para  satisfacer  á 
su  hinchazón  y  vanidad.         ",  "     ; 

Es  también  de.su  mano  la  pintura  del  retablo  de  la  Vir- 
gen del  Pilar ,  que  está  en  la  Parroquial  de  san  Andrés  de  es- 
ta Corte,  junto  a  la  del  santo  Christo  :  y  también  las  pinturas 
de  los  Sagrarios  de  los  tres  altares,  mayor,  y  colaterales  de 
la  iglesia  de  la  Magdalena  de  Alcalá  de  Henares ,  que  la  del 
mayor  es  de  la  Concepción ,  y  las  otras  dos  son  del  Buen 
Pastor,  cosa  excelente.  También  son  de  su  mano  las  pinturas 
de  ií  capilla  mayor  de  la  iglesia  Parroquial  de  la  villa  de  Na* 
valcarnero }  y  en  ella  la  de- Otro  retablo  del  Apóstol  san  An-'- 
dres  en  el  rriartirio.  '  ^ 

No  tuvo  menos  vanidad  en  la  destreza  de  la  espada  ne-^ 
■gra ,  á  que  fué  tan  aficionado ,  que  en  su  mismo  obrador  te- 
nia en  un  rincón  dos  espadas  de  esgrima,  blasonando  que  en 
tiniendo  él  la  espada  en  la  mano ,  era  sQ  cuerpo  fantástico, 
pues  nadie  se  le  tocaba.  Y  habiendo-  ido  á  verl«  un  día  don  - 
^i-  --  Jo- 


Y,  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      ^■j2> 

Joscph  Arlegui ,  amigo  suyo  ,  con  otro  aficionad© ;  viendo 
este  las  espadas ,  tomo  una  ,  y  comienzo  á  tentarla  ,  y  vibrar- 
la ,  y  dixo  Antoiinez  :  parece  que  vmd.  es  aficionado  :  un  po- 
quito^t  <Sixb  el  tal  ■■,  pues  veamos',  prosiguió  Antoiinez ,  y  to- 
mando la  otra  espada  ,  echaron  una  venida ,  en  que  andubo 
algo  demasiado  Antoiinez ,  y  hubo  de  mediar  el  don  Joseph, 
Arlegui' ;f y  por  via  de  ajuste  ,  quedaron  citados  para  otro  dia 
en  casa.'de  un  maestro  de  armas,  llamado  don  Matias ,  que 
vivía  háciá  el  Caballero  de  Gracia ,  donde  acudieron  en  di- 
cho di*  muchos  aticionados ;  y  tomando  unos  y  otros  la  cs- 
padajcoft' Antoiinez ,  ademas  del  dicho,  fu?  tanto  lo  que  se 
ijiolio,  y  los  golpes  que  llevó,  que,  ó  bien  fuese  del  moli- 
miento ^'ó  bien  de  no  haber  quedado  tan  ayro$o  como  qui- 
mera ,  [sa-fue  á  sn  casa ,  y  se  encendió  luego  en  una  calentura 
tan  maligna  ,  que  en  pocos  dias  acabó  con  él,  por  el  año  de 
mil  seiscientos  y  setenta  y  seis ,  i  los  quarenta  de  su  edad, 
con  poca  diferencia  :  vivia  en  la  Puerta  del  Sol ,  y  se  enterró 
en  la  Parroquial  de  san  Luis  de  esta  Corte. 

CXLIX.  \ 

-■  n  J..1  j.i       ■  ■/  . 

BL'IíJCENCIADO  DON  ANTONIO  BELAy 

y  i^ú  -j-j  c.       ,.<  .  .,;,::,       Pintor^.. ^  .t.  .  i  .  ;:> 

Efl  í! ,   •        "H'p  V  e-br-f  ■■'•1  '•ihr.íf»  i  '^ 

1  Licenciado  don  Antonio  Bela  fué  natural ,  y  vecino 
de  la  ciudad  de  Córdoba  ,  hijo  y  discípulo  dcChristobal  Be- 
la  ,  pintqr  de  crédito  en  aquel  tiempo.  Fué  Sacerdote  ,y  de 
muy  suficiente  literatura  ,  y  virtud  ,  muy  modesto ,  y  de  lin- 
da persona ,  y  habilidad  señalada  en  el  Arte  de  la  Pintura, 
dorado  ,  y  estofado  ,  con  singularísimo  primor.  Mediante  lo 
qual,  tuvo  en  Córdoba  y  fuera  de  ella  muchas  obras ,  así  de 
pintnta,  como  de  dorado,  y  estofado  de  los  retablos,  que 
entonces  se  practicaba  mucho ,  y  él  lo  hacia  con  estremado 
gusto  ,  tomando  á  su  cargo  todo  el  ornato  de  un  retablo ,  sin 
excepción  de  escultura  ,  y  pintura.  Y  es  de  su  mano  el  dora- 
do ,  y  pinturas  del  retablo  de  la  capilla  mayor  del  convento 
de  Regina  ,  que  es  de  Religiosas  Dominicas ,  sin  otros  mu- 
chos que  hizo  en  aquella  ciudad  y  fuera  de  ella  :  como  es  el 
que  está  frente  de  la  puerta ,  en  la  iglesia  del  hospital  de  la 
Caridad!,  en  la  plazuela  del  Potro  de  dicha  ciudad.  Pintó 
también  dos  estaciones  del  claustro  del  convento  de  san  Agus- 
tín de  la  vida  de  este  santo  doctor.  Murió  de  mal  de  pecho 
el  año  de  mil  seiscientos  y  setenta  y  seis ,  y  poco  mas  de 
quarenta  de  edad  :  yo  le  conocí ,  y  traté  ,  y  era  sugcto  de 
muy  recomendables  prendas. 


Competencia  que 
tuvo  sobre  fugar  la 
espada  negra ,  que  le 
costó  la  "vida. 


Muerte  de  Antoii- 
nez ano  de  1 676. 


Fué  natural  de 
Córdoba,  hijo  y  dis- 
cípulo de  Christobal 
Bela. 

Fué  Sacerdote ,  / 
gra7t  pintor. 

Aplicóse  del  dora- 
do ,  y  estofado. 


Tuvo  muchas  obras. 
Obras  que  executó. 


Su  muerte  año  de 


1676. 


FRAN- 


5í74 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES,/ 


'fi  OllOi  tlCi'J  ,  o-;o3   OBIfíí 


íT.T 


:''CL. 


u;  oíTiC' 


/^'z/í?  natural^  de 
MiíM3>Xj  Aistipdo, 
de  P^^íkiqüt'i:^:     


Sus  otras. 

Su  muerte  año  de 
167Ó. 


.bxhx  ^\»  owt.  .-•i« 


-vkj^ANCISCO.  F4J.AC.I0S.^  FJNTQJ^su^ 

oHírhnj;  üíjp  in  , .'.'  rh-jV  jin:j  no •;  rr^  ,  Lbtqea  íííIO  eI  obn.'^rn 

FL  aob  I  >  ij/i  ("a  ab  odi;d  '(  ,,vóriiíoinA  otii.ki,ca^lj  o^ 
rancisco  Palacios,  natural,  y  vecino  de  esta  villa  de  Ma- 
drid ,  fué  discípulo  de  Velazquez ,  y  de  los  que  mas  imitaron 
su  manera  ;  y  aunque  no  se  sabe  de  obra  pública  de  su  ma- 
no., hay  excelentes  quadros  sayos ,  que  yo  he  visto ,  en  casas 
particulares  5  y  especialmente)  retratos  ,  qvie.  los  hizo  con  exce- 
lencia ,  y  en  que  se  conoce  la  buena  escuela  en  que  se  crio', 
y  lo  mucho  que  adelantó  en  ella.  Murió  de  unos, treinta  y 
seis  años  de  edad  ,  por  el  de  mil  seiscientos  y  setenta  y,  seis, 
eii  esta  villa  :de.  Madrid.  oq  no  sur.  ,  .??n|ilEm  nf.i 


í'li 


'  £>oq  r.c-'ji 


■i-;í 


Fué  flamenco  ,  y 
disciinUn  de  un  tio  su- 
yo del  mismo  nombre. 


Quadro  célebre  del 
tio  de  Cortil  lio.  ' 

V  >A 

Crédito  ,'/  obras 
de  Cometió  Scut. 


,\(3-.t,-.V-A" 

JPrejidió  cu  la  Aca- 
demia. 

Hizo  muy  buenos 
retratos. 


Su  muerte  alio  de 
1676. 


CORNELIO  SCUT,  PINTOR. 

C.XLl 
ornelio  Scut ,  de  nación  flamenco ,  y  vecino  de  la  ciu- 
dad de  SeVíMá  ,  fué  pintor  excelente ,  sóbriho.,  y  discípialo'^de 
otro  Cornelio  Scut,  de  quien  hay  algunas  estampas  de  agua 
fuerte  ,  y  de  quien  es  el  quadro  grande ,  que  está  en  la*,  es- 
calera principal!  de  eá:e  Colegio  Imperial  dé  Madrid. 'Fué 
pues  el  sobrino  muy  célebre  en  la  Pintura ,  habiendo  flo- 
recido en  los  tiempos  de  Murillo,  y  Valdés,  porque  tuvo 
una  gran  casta  de .  pintar  j  y  aunque  sus.  obras  únitan  á  los 
Flamencos  en  lo  prolixo ,  son  corregidas,  y  dignas  de  tpda 
estimacionL4  .10:  '^ot  ,  oí^k.- is    j  ,oD.sic> 

Bien  se  califica  en  el  quadro  de  la  Concepción  Purísima, 
que  pintó  para  la  puerta  de  Carmona  en  dicha  ciudad  ,  sin 
otras  muchas  .pinturas  de  su  mano ,  que  dan  claro  testimonio 
de  su  eminente  habilidad.  tso  ud  s  t.-tr.:',fnoJ ,  0J¿í   • 

-;  Fué  muy  gran  dibuxante  ,  á  cuya  causa  presidia  de  or- 
dinario en  la  Academia,  dando  á  todos  muy  buenos  docu- 
mentos ,  así  con  sus  palabras  como  con  sus  obras.  Para  retra- 
tos tuvo  también  superior  habilidad  ,  pues  fué  el  que  hizo 
mayor  número  de  ellos.  Fué  también  de  genio  muy  amisto- 
so ,  dócil ,_  y.  apacible  ;  con  lo  qual  tuvo  gran  séquito ,  y  mu- 
chos amigos.  Murió  de  crecida  edad  por  el  año  de :367o.  en 

dicha  ciudadádíi-Sevilla..  .j,..;.._     .  j.;.  _,.  ;.  ;:7  ú  -j  ;  '  •" 

'.       ''■  r-^cí  y  ;  ■        /  íilii^íac  y  'í03fl'ji'.>cí32  iirrs  ab  one  i 
Dí¿  ii  \  ,"büfiC'y  -i  o\  :  büb^  ab  r.m 

.ixbaaiq  e&ldí»bn'vrxi03i/i  -{i.  • 


EZ 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      575 


CLII. 

EL  RACIONERO  ALONSO  CANO  ,  PINTOR,. 


.IJ3 


1  ni.. 


E, 


Escultor  ,y  Ar quítalo. 


á  Racionero  Alonso  Cano ,  pintor ,  escultor ,  y  arquitec- 
to ,  con  quien  viene  corta  toda  alabanza ,  según  sus  excelen- 
tes ,.  y  generales  partes  en  las  honorlsimas  facultades  de  su 
profesión ,  nació  en  la  insigne  ciudad  de  Granada  de  padres 
nobles  el  año  de  1600.  y  bautizóse  en  la  iglesia  Parroquial 
de  san  Ildefonso.  Su  padre  fué  Miguel  Cano ,  natural  de  Al- 
modovar  del  Campo ,  varón  hacendado ,  y  adornado  de  vir- 
tud ,  é  ingenio  para  la  arquitectura  ,  en  que  fué  científico  ar* 
tííice.  Su  madre  se  llamó  doña  María  de  Almansa  ;  natural 
de  Villa-Robledo ,  lugar  de  la  Mancha  :  criaron  con  muy 
buena  doctrina  á  Alonso  Cano ;  el  qual  parece  que  heredó  el 
genio  de  su  padre  ,  pues  desde  niño  se  inclinó  al  exercicio  de 
su  nobilísima  arte ,  debaxo  de  su  educación  y  doctrina.  Y 
conociendo  el  padre  su  grande  natural ,  é  ingenio ,  le  enseñó 
los  primeros  principios  de  la  arquitectura  ,  sin  mas  letras  que 
los  rudimentos  de  la  puericia  ,  con  que  en  breve  tiempo  dio 
muestras  de  lo  que  habia  de  venir  a  ser  ;  pues  salió  tan  aven- 
tajado en  dicha  arte  ,  que  dio  mucha  luz  á  los  artífices  de  su 
tiempo  para  que  la  supiesen  ornar ,  como  se  conoce  en  los 
nuevos  templos  que  en  esta  villa  de  Madrid  desde  entonces 
se  han  fabricado. 

Desde  aquí  halló  fácil  entrada  á  la  escultura  ,  ayudado 
de  su  gran  genio  ,  altamente  favorecido  del  cielo  para  ilustra- 
ción de  estas  artes,  Y  últimamente  pasó  i  Sevilla  para  perH- 
cionarse  en  ellas ;  por  cuyo  motivo  entró  a'  dibuxar  en  casa 
de  Francisco  Pacheco ,  donde  estuvo  ocho  meses ,  y  pasó  á 
continuar  en  la  escuela  de  Juan  del  Castillo,  aunque  también 
dicen  en  la  de  Herrera  el  viejo ,  en  que  se  dio  tan  buena  ma- 
ña ,  que  á  poco  tiempo  se  alzó  con  la  habilidad  de  la  Pintura 
en  grado  tan  superior ,  que  executó  de  su  mano  diferentes 
obras  públicas  en  dicha  ciudad  ,  como  son  las  del  retablo  del 
altar  mayor  de  Monte  Sion  ,  del  Orden  de  Predicadores.  Y 
en  el  colegio  de  san  Alberto  las  de  otros  tres  retablos ,  en 
competencia  de  otras  pinturas  de  Zurbarán ,  y  de  Pacheco  :  y 
en  el  de  santa  Paula  ,  en  el  retablo  de  san  Juan  Evangelista, 
la  escultura ,  pinturas ,  y  traza  de  la  arquitectura  es  suya ;  bien 
que  siendo  de  edad  de  veinte  y  quatro  años  ,  y  llamándole 
el  Provincial  de  la  Merced  para  que  executase  las  pinturas 
del  claustro  de  aquel  convento  ,  se  escusó  diciendo  ,  que  co- 
nocía su  insuficiencia  para  el  desempeño  j  y  que  mas  estima- 
ba 


Naturaleza  ,  y 
padres  del  Racionero 
Alonso  Cano. 


fu- 


Principios  que  tu- 
To  Cano  en  la  Ar- 
quitectura. 


Dedicóse  Cano  íatrí- 
bien  d  la  Escultura, 
en  sus  principios. 

Últimamente  se  en- 
tregó Cano  a  la  Pin- 
tura en  Sevilla. 


Desinterés  ,  j  mo- 
dísíia  de  Cano. 

Efigie  célebre  de 
nuestra  Señora  que 
executú  Cano  en  sus 
principios. 


Cano  fué  muy  dies- 
tro en  las  armas. 


Dtsajio  que  tuvo 
Cano  con  don  Sebas- 
tian de  Llanos. 

Vietiese  Cano  á  Ma- 
drid si¿uiendo*la  co- 
mitiva dd  SíHor  Fe- 
lipe Quarto. 

Filé  maestro  mayar 
de  las  obras  reales. 

Pintó,  y  trazó  Ca- 

no  en  la  entrada  de  la 
Reyna  Madre  nues- 
tra Señora. 


Tamhi:n  trazo  el 
monu  mentó  del  conven- 
to de  san  Gil  de  esta 
Corte. 

Fué  Cano  Pintor  del 
Rey  ,  y  Jlaestro  del 
Principe  D.  Balta- 
sar. 


576        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  x" 

ba  la  reputación  que  el  interés  que  le  podia  resultar  de  aque- 
lla obra.  Hizo  también  para  la. villa  de  Nebrija  en  la  iglesia 
mayor  un  gran  retablo  ,  en  que  executo  de  su  mano  tres  es- 
tatuas de  talla  entera  :  la  una  de  nuestra  Señora  con  su  pre- 
cioso Hijo  niño  en  los  bracos-,  y  las  otras  «dos  de  san  Pedro, 
y  san  Pablo  ,  todas  mayores  que  el  natural ,  con  tan  superior 
acierto  ,  que  pasmó  a  todos  los  artífices  dé  aquella  comarca, 
estendiendose  de  tal  suerte  la  fama,  especialmente  de  la  ima- 
gen ,  que  vinieron  de  Flandes  escultores  á  copiarla  en  peque- 
ño tamaño  ,  para  reducirla  i  grande  en  su  tierra.  No  es  me- 
nos admirable  la  erigie  de  Christo  Señor  nuestro  crucificado 
que  hizo  para  aquella  santa  iglesia. 

Aplicóse  también  en  este  tiempo  a  la  ;destreza  y  manejo 
de  las  armas  ,  en  que  salió  aventajadísimo;  lo_que  ,  junto  con 
lo  impaciente ,  y  mal  sufrido  de  su  natural,  le  ocasionó  al- 
gunos lances  muy  pesados,  porque  el  Cano  en  todo  se  expli- 
caba mejor  con  las  obras  que  con  las  palabras.  Y  así  habiendo 
entrado  á  pintar  en  casa  de  don  Sebastian  de  Llanos  y  Val- 
dés  i  pintor- de  crédito  en  aquella  ciudad  ,  á  pocos  lances  tu- 
vo con  él  un  disgusto  tan  pesado  ,  que  riñeron  los  dos  desa- 
fiados ,  de  suerte ,  que  Cano  hirió  muy  mal  á  Valdés  en  la 
mano  derecha ,  pasándole  la  guarnición  de  la  espada  ,  de  que 
resultó  el  quedar  lisiado  ;  con  cuyo  motivo ,  y  el  de  pasar  por 
aquella  ciudad  el  Señor  Felipe  Quarto  á  registrar  aquellos 
reynos  del  Andalucía  ,  se  resolvió  á  seguir  la  Corte  ,  agrega- 
do á  la  familia  del  Señor  Conde  Duque  de  Olivares ,  con  cu- 
ya protección  vino  i  Madrid  ,  y  continuó  su  habilidad ,  fa- 
vorecido de  tan  gran  Mecenas ,  con  cuyo  auxilio  obtuvo  la 
plaza  de  Maestro  mayor ,  de  que  tomó  posesión  el  año  de 
1638.  executandose  por  su  dirección  diferentes  obras  y  repa- 
ros en  los  palacios  y  casas  reales. 

Hizo  en  este  tiempo  el  arco  triunfal  que  tocó  á  los  mer- 
caderes en  la  Puerta  de  Guadalaxara  el  año  de  1649.. en  ^* 
entrada,  y  suntuoso  recibimiento  de  la  Serenísima  Reyna,  y 
Señora  Doña  Mariana  de  Austria,  segunda  consorte  del  Rey 
nuestro  Señor  Don  Felipe  Quarto ,  obra  de  tan  nuevo  gusto 
en  los  miembros ,  y  proporciones  de  la  arquitectura  ,  que  ad- 
miró á  todos  los  artífices  ,  porque  se  apartó  de  la  manera  que 
hasta  aquellos  tiempos  habian  seguido  los  antiguos. 

También  hizo  el  monumento  que  los  Religiosos  Descal- 
zos F'ranciscos  ponen  en  su  convento  de  san  Gil  la  semana 
santa  ,  que  es  muy  visitado  de  los  artílíces  para  su  aprovecha- 
miento. Después  de  algunos  años  de  su  venida  á  Madrid  ,•  en 
que  grangeó  el  merecido  crédito  en  repetidas  obras  de  todas 
las  tres  Artes ,  vino  i  lograr  el  honroso  empleo  de  Pintor  de 
su  Magestad ,  y  Maestro  del  Príncipe  don  Baltasar  Carlos  de 

Aus- 


y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       577 

Austria ,  en  cuyo  tiempo  executó  para  el  salón  antiguo  de 
los  retratos  de  los  Reyes  tres  quadros ,  que  el  uno  es  el  del 
Señor  Rey  Don  Fernando  el  Católico ,  y  su  dignísima  con-i 
sorte  la  Reyna  Doña  Isabel ,  que  ya  no  están  en  su  sitio ,  por 
haberse  dividido  aquel  gran  salón  ,  que  llamaban  de  las  co- 
n:ed¡as  ,  en  diferentes  piezas ;  y  los  otros  dos  de  otros  Reyes 
Godos ,  que  estaban  en  el  pasadizo  de  la  Encarnación. 

En  este  tiempo  hizo  también  diferentes  obras  de  pintura 
públicas ,  y  particulares ,  y  especialmente  el  célebre  quadro 
ácl  milagro  del  pozo  de  san  Isidro  ,  que  está  en  el  segundo 
cuerpo  «Itl  altar  mayor  de  la  Parroquial  de  Santa  María  en 
esta  Coi  te  :  pintura  de  tanto  acierto  dibuxada ,  y  colorida, 
que  verdaderamente  es  un  milagro.  V  habiéndola  visto  Fray 
Juan  Bautista  Mayno,  pintor  eminente,  se  la  celebró  de 
suerte  al  Señor  Felipe  Quarto,  que  fué  su  Magestad  á  vtrla, 
con  el  pretexto  de  hacer  oración  á  nuestra  Señora  de  la  Al- 
mudena  ,  que  se  venera  en  aquel  sagrado  templo. 

No  es  menos  digna  de  inmortales  aplausos  la  de  N.  S. 
P.  S.  Francisco ,  quando  el  Ángel  le  mostró  la  redoma  de 
agua  ,  símbolo  de  la  pureza  que  debe  tener  el  Sacerdote,  la 
qual  está  en  el  colateral  de  la  Epístola  en  la  Iglesia  Parroquial 
de  Santiago  :  como  también  lo  es  el  Buen  Pastor ,  que  está 
abaxo  en  la  tablita  del  sagrario,  que  es  un  primor.  \  también 
la  santa  Catalina  virgen  y  mártir,  que  está  en  un  pilar  de  la 
Parroquial  de  san  Miguel ,  junto  á  la  puerta  del  costado  de 
dicha  iglesia.  Y  otra  del  Patriarca  san  Joseph ,  que  está  en 
otro  pilar  de  la  de  san  Ginés  de  esta  Corte ,  frente  del  pulpi- 
to ;  con  otro  quadrito  arriba  de  la  Encarnación ,  cosa  verda- 
deramente maravillosa.  \  asimesmo  otra  pintura  de  Christo 
Señor  nuestro  desnudo ,  en  el  calvario  ,  sentado  en  una  peña, 
y  la  Virgen  Santísima  dolorosa  ,  con  san  Juan ,  y  la  Magda- 
lena, en  segundo  término  :  todo  tan  admirablemente  execu- 
tado ,  que  parece  del  Corezo  ;  la  qual  está  en  la  capilla  del 
Santo  Christo  de  dicha  iglesia  al  lado  de  la  Epístola. 

Asimesmo  hizo  para  el  Colegio  Imperial  de  esta  Corte 
un  célebre  quadro  de  la  Concepción  Purísima  ,  con  grande 
acompañamiento  de  angeles  para  la  capilla  de  esta  advoca- 
ción en  dicha  iglesia }  y  encima  otro  quadro  de  la  Coronación 
de  nuestra  Señora  ,  uno  ,  y  otro  tan  admirable  ,  como  suyo. 
Está  hoy  transferido  este  quadro  de  Concepción  á  la  sacristía 
de  dicha  iglesia  ,  por  haberse  puesto  en  su  lugar  una  imagen 
de  talla  del  mismo  título ,  de  mano  del  eminente  artítíce  don 
Joseph  de  Mora  ,  discípulo  suyo  ,  á  causa  ,  de  que  habiéndo- 
se reconocido  el  testamento  de  doña  Isabel  de  Tebar ,  Patro- 
na  de  dicha  capilla  ,  se  halló  ,  según  la  clausula  ,  que  no  se 
cumplía  con  el  tenor  de  su  última  voluntad  ,  siendo  la  ima- 
Tom.  II L  Dddd  gen 


PitUiira  del  mila- 
gro del  j)ozo  de  san 
Isidro,  de  viatio  de 
La  no. 


Pintura  de  san 

Francisco  ,  y  el  Án- 
gel con  la  redoma  de 
agua. 

La  santa  Catali- 
na virgen,)'  mártir, 
de  Cano ,  y  otras  j}in- 
turas  suyas. 


El  quadro  de  la 
Concepción ,  de  Latió, 
y  otras  pinturas  su- 
yas en  el  Lolegio  Im- 
perial. 


578 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Pintura  de  S.  Ber- 
nardo ,  d-e  mano  de 
Ca?!0  ,  )  otras  mu- 
chas. 


Valíase  de  qual- 
quiera  estanifilla. 


Retratos  hizo  ex- 
celentes. 


Desastre  grande, 
que  le  sucedió  d  Laño 
con  su  muger. 


gen  de  pintura  ,  sino  que  debia  ser  de  talla  ;  y  así  se  executo, 
transfiriendo  dicha  pintura  á  sitio  tan  decoroso  ,  como  en  el 
que  hoy  está  en  el  costado  de  dicha  sacristía ,  frente  de  las 
ventanas.  Bien  que  como  Alonso  Cano  la  hizo  para  aquella 
capilla  obscura ,  y  procuro  que  sobresaliese  en  claros ;  habién- 
dola mudado  de  sitio  ,  no  le  favorece  la  demasiada  luz ,  por- 
que se  destempla  la  composición  del  todo ,  aunque  cada  par- 
te de  por  sí  es  un  milagro. 

Otras  dos  pinturas  de  mano  de  nuestro  Racionero  hay  en 
dicha  iglesia ,  que  están  á  la  entrada  de  la  capilla  del  Buen- 
Consejo ,  la  una  de  nuestra  Sefíora  con  su  Hijo  santísimo 
Niíío  en  los  brazos ,  y  la  otra  del  glorioso  Patriarca  san  Ig- 
nacio ,  una  y  otra  de  medio  cuerpo.  Pero  sobre  todo ,  en  la 
iglesia  de  los  Padres  Capuchinos  de  la  ciudad  de  Toledo  hay 
una  pintura  suya  de  san  Bernardo ,  que  es  una  admiración. 

También  lo  es  otra  de  nuestro  Padre  san  Francisco  en  la 
Impresión  de  las  Llagas  en  el  Monte  Alberne  ,  que  está  en 
la  capilla  de  san  Diego  en  Alcalá  de  Henares  :  y  el  san  An- 
tonio ,  que  está  enfrente ,  lo  hizo  también  Alonso  Cano ;  pe- 
ro dicen  que  no  lo  acabo  por  las  extravagancias  de  su  genio, 
y  por  lo  naismo  dexó  de  hacer  todas  las  demás  pinturas  de 
aquella  santa  capilla ,  pues  querían  fuesen  de  su  mano ;  y  á  la 
verdad  lo  hubieran  acertado. 

No  era  melindroso  nuestro  Cano  en  valer^  de  las  es- 
tampillas mas  inútiles ,  aunque  fuesen  de  unas  coplas ;  porque 
quitando  ,  y  añadiendo  ,  tomaba  de  allí  ocasión  para  formar 
conceptos  maravillosos  :  y  motejándole  esto  algunos  pintores 
por  cosa  indigna  de  un  inventor  eminente  ,  respondía  :  Ha- 
gan ellos  otro  tanto  ,  que  jo  se  lo  perdono.  Y  tenia  razón, 
porque  esto  no  era  hurtar ,  sino  tomar  ocasión  ;  pues  por  úl- 
timo ,  lo  que  él  hacia ,  ya  no  era  lo  que  había  visto.  En  re- 
tratos fué  también  peregrino ,  de  que  yo  he  visto  muchos  tes- 
timonios que  lo  califican  ;  y  especialmente  el  de  aquel  gran 
Ministro  del  Rey  ,  que  llamaron  el  Señor  Joseph  González, 
Presidente  de  Indias ,  y  dignísimo  sugeto  á  todas  luces  ,  el 
qual  está  hoy  en  poder  de  los  herederos  de  aquel  gran  mayo- 
razgo que  fund9  en  Boadilla ,  dos  leguas  distante  de  esta  Corte. 

Llegó  pues  nuestro  Alonso  Cano  en  este  tiempo  á  la 
eminencia  de  la  fortuna ,  y  de  la  habilidad  ,  y  opinión  en  las 
tres  Artes ,  sin  que  bastasen  á  disputársela  tantos  eminentes 
hombres  como  produxo  fecunda  la  estación  feliz  de  aquella 
edad  ;  pero  la  inconstante  condición  de  la  fortuna ,  cansada 
ya  de  sublimarle  ,  trató  de  aplicar  los  medios  de  abatirle, 
pues  viniendo  una  noche  á  su  casa  ,  halló  á  su  muger  muerta 
á  el  rigor  de  muchas  puñaladas ;  saqueadas  sus  joyas ,  y  des- 
parecido un  Oficial  italiano  que  alvergaba  en  ella.  La  voz  que 

£3 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       ^-jc^ 

se  divulgó  fué  ,  que  esre  por  robarla  había  cometido  tal  atro-^ 
cidad  ;  pero  el  dictamen  de  la  Justicia  ,  después  de  haber  he-j 
cho  algún  eximen  de  esta  causa ,  fué  que  Alonso  Cano  lá 
habia  muerto  ,  ó  por  sospechas  mal  fundadas  de  aquel  Ori-, 
cial ,  9  por  tomar  de  aquí  ocasión  pata  casarse  con  cierta  da- 
ma de  quien  se  hallaba  notoriamente  prendado.  No  faltó 
quien  le  avisase  á  Cano  del  proceso  ,  que  contra  él  se  iba  ful- 
minando ,  y  el  riesgo  que  corria  su  persona^  conicuyo  moti- 
vo alzó  velas ,  y  se  pasó  á  Valencia  secretamente  ,  echando 
voz  que  se  habia  ¡do  i  Portugal.  En  cuyo  tiempo ,  aunque 
de  secreto,  cxecutó  algunas  pinturas,  y  especialmente  las  que 
están  en  la  iglesia  de  san  Juan  de  la  Ribera  de  dicha  ciudad, 
que  son  la  del  Bautismo  de  Christo  Señor  nuestro  ,  y  arriba 
el  de  la  Trinidad  Santísima ,  cosa  superior.  Y  otra  de  la  Pre- 
dicación de  san  Vicente  Ferrer ,  que  está  en  el  convento  de 
san  Francisco  en  una  capilla  á  el  lado  de  la  Epístola ;  pero  la 
desgracia  de  la  voz  le  descubrió  luego ,  y  le  fué  preciso  pasar- 
se á  la  Cartuxa  de  Porta-CoeÜ  ,  tres  leguas  distante  de  aque-. 
Ha  ciudad  ,  donde  hizo  algunas  pinturas ,  que  yo  he  visto  ,  y 
donde  pretendió  tomar  <A  iiábito  :  y ,  ó  bien  fuese  por  no  po- 
der aguantar  la  austeridad  de  aquel  santo  instituto ,  ó  bien 
por  andar  figitivo  de  la  Justicia  ,  ó  por  otros  motivos  reser- 
vados á  el  tribunal  de  la  conciencia  ,  no  tuvo  hechura.  Y  de 
este  tiempo  que  estuvo  Cano  en  \''alencia  ,  tenia  Gaspar  de 
la  Huerta  ,  pintor  de  crédito  en  aquella  ciudad  ,  algunos  mo- 
delos que  dexó  Cano ,  y  otras  cosas  del  Arte  que  yo  vi  quan- 
do  estuve  allá  por  el  año  de  700  ,  y  supe  toda  esta  historia. 
No  sé  si  es  de  este  tiempo  un  quadro  de  san  Miguel ,  de  co- 
sa de  siete  quartas ,  que  está  en  la  capilla  de  este  glorioso  Ar- 
cángel al  ludo  del  Evangelio  ,  en  la  Real  Cartuxa  del  Pau- 
lar ,  tan  excelente  ,  como  suyo. 

Después  no  sé  con  qué  motivos  volvió  á  Madrid ,  y  es- 
tuvo oculto  algún  tiempo  en  casa  de  su  padre  de  don  Rafael 
Sanguineto  ,  Regidor  que  fué  de  este  Ayuntamiento  de  Ma- 
drid ,  en  cuya  ocasión  hizo  varias  pinturas ,  que  yo  vi  en  ca- 
sa de  dicho  don  Rafael ,  de  quien  tuve  esta  noticia.  Y  pasa- 
do algún  tiempo ,  descuidóse  en  salir  fuera  ,  y  le  p.endieron; 
y  en  virtud  de  los  vehementes  indicios  del  proceso  ,  le  pusie- 
jon  á  qüestion  de  tormento  ;  y  habiéndole  pretendido  defen- 
der con  la  Ley  Excellens  in  arte ;  y  no  bastando  ,  se  deter- 
minó ,  de  orden  del  Rey ,  que  no  le  ligasen  el  brazo  derecho, 
Hízose  así ,  y  sufrió  el  tormento  aquel  risco  animado ,  sin 
que  se  le  oyese  un  ay ,  de  que  el  Rey  tuvo  placer. 

Salió  en  tin  libre  de  tan  acervo  trabajo ,  y  volviendo  á  la 

gracia  de  su  Magestad  ,  trato  de  ordenarse  :  y  para  poderlo 

conseguir ,  hizo  traer  de  Roma  la  dispensación  de  bigamia, 

Tom.  III.  Dddd  2  por 


Sospechas  de  la 
muerie  de  su  muper 
contra  Alonso  Laño. 


Pinturas  de  Cano 
en  VaUnda. 


Estuvo  Cano  en  la 
Cartuxa  de  Porta- 
Coelí. 


Vohíó  Canoa  Md' 
drid ,  y  algunas  pin- 
turas que  hizo  estan- 
do oculto. 

Prisión ,  y  tormen- 
to de  Alonso  Cano. 


Salió  libre  Cano, y 
'Volvió  a  la  gracia  del 
Rey,  y  prosiguió  la  en- 
señanza del  Principe 
Don  Baltasar. 


Conferí  el  B.ey  d 
Cano  la  Radon  en  la 
santa  iglesia  de  Gra- 
nada. 


Niégale  el  Cabildo 
la  posesión ,  y  envian 
Diputados  á  Ma- 
drid ,  y  lo  que  respon- 
dió el  Rey. 


Imagen  de  talla  pe' 
regrina  que  hizo  Ca- 
no para  el  altar  ma- 
yor de  la  santa  iglesia 
de  Granada ,  y  otras 
cosas. 


Trazas  diferentes 
que  hizo  Cano. 


580        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

por  haber  sido  casado  con  viuda  ,  y  con  esto  vistió  hábito 
clerical.  Prosiguió  todavia  en  la  instrucción  del  Príncipe  Don 
Baltasar  en  el  Arte  de  la  Pintura ,  con  quien  se  portó  tan 
agriamente ,  vituperando  lo  que  hacia  ,  que  el  Príncipe  se 
quexó  á  su  padre ,  el  qual  sonriyendose ,  le  ofreció  que  lo 
castigaría. 

Mandó  pues  su  Magestad  saber  qué  vacantes  Eclesiástl- 
•cas  habia  en  la  Cámara ,  en  que  se  había  declarado  preten- 
diente nuestro  Cano ;  y  habiendo  sabido  ,  que  entre  otras, 
habia  una  Ración  en  la  santa  iglesia  de  Granada ,  se  la  con- 
firió su  Majestad  :  y  habiendo  acudido  á  tomar  la  posesión, 
se  la  negó  aquel  Cabildo  diciendo ,  tenia  que  representar  á  su 
Magestad  sobre  ello.  Para  lo  qual  enviaron  dos  Diputados, 
los  quales  ,  habiendo  representado  al  Rey  ,  entre  otras  nuli- 
dades ,  el  que  Alonso  Cano  era  hombre  puramente  lego  ,  é 
idiota  ,  les  atajó  el  Rey  diciendo  :  Bien  está :  ^  Quien  os  ha 
<licho  que  si  Alonso  Cano  fuera  hombre  <ie  letras  ,  no  habia. 
de  ser  Arzobispo  de  Toledo).  Andad.,  que  hombres  como  vo^ 
sotros  los  puedo  yo  hacer  :  hombres  como  Alonso  Cano.,  solo 
Dios  los  hace.  Con  que  se  volvieron  corridos  ,  y  trataron  de 
darle  la  posesión ,  concediéndole  término  para  habilitarse ,  y 
dipensandole  el  Nuncio  Apostólico  el  rezo  eclesiástico,  entre 
tanto  ,  en  no  sé  que  partes  de  Rosaría 

Entró  de  esta  suerte  nuestro  Racionero  en  aquella  santa 
iglesia ,  á  quien  procuró  captar  la  benevolencia  con  algunas 
obras  de  todas  tres  Artes.  Y  así  hizo  para  el  altar  mayor  una 
imagen  de  talla  de  la  Concepción  Purísima  ,  tan  aventajada 
y  peregrina  ,  que  ofreció  por  ella  diferentes  veces  un  Caballe- 
ro Ginóvés  quatro  mil  doblones ,  y  no  se  la  quisieron  dar, 
de  que  dicen  hay  testimonio  guardado  en  el  archivo  de  aquel 
Ilustrísimo  Cabildo.  Hizo  también  la  traza  del  facistol  de 
maderas  preciosas ,  bronces ,  y  piedras ,  con  tan  esquísita  for- 
ma y  primor ,  que  es  la  admiración ,  y  el  estudio  de  todos 
los  artífices ;  como  también  la  traza  para  dos  lámparas  de  pla- 
ta ,  que  están  en  la  capilla  mayor  de  dicha  santa  iglesia ,  exe- 
cutadas  con  su  dirección. 

Hizo  también  de  escultura  otra  imagen  de  nuestra  Scíío- 
ra  del  Rosario ,  de  poco  mas  de  media  vara  ,  para  remate  de 
dicho  facistol ;  y  habiendo  visto  el  Cabildo  la  grande  estima- 
ción que  el  pueblo ,  y  los  artífices  hacían  de  ella ,  la  retiró ,  y 
colocó  con  toda  decencia  en  la  sacristía ,  para  mostrarla  por 
una  de  las  mas  preciosas  joyas  que  tiene  aquella  santa  iglesia. 
Para  lo  qual  hizo  también  las  trazas  de  las  portadas  nuevas; 
y  asimesmo  nueve  quadros  de  la  vida  de  nuestra  Señora  para 
aquel  presbiterio ,  como  lo  son  también  las  dos  cabezas  de 
Adán  ,  y  Eva  ,  que  hizo  para  el  mismo  sitio. 

En 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       53i¿ 

En  este  tiempo  también  trazó,  y  gobernó  1^  insigne  obi;aí 
de  la  capilla  mayor  del  convento  de  Religiosas  del  Angel^i 
en  la  qual  se  admira  la  gallarda  disposición  del  todo  y  partes,, 
ilustrada  con  admirables  estatuas ;  que  aunque  trabajó  en  ellas 
Pedro  de  Mena ,  fué  con  la  corrección  ,  y  modelos  de  Cano, 
y  su  encarnación,  cosa  maravillosa  ,  como  lo  es  también  un, 
quadro  de  Christo  Seííor  nuestro  despidiéndose  de  su  Ma- 
dre Santísima  para  ir  á  padecer ,  que  está  en  la  sacristía  5  y 
otro  de  nuestra  Señora  con  su  Hijo  Santísimo  Niño,  y  acom- 
pañamiento de  angeles ,  que  está  sobre  la  reja  del  coro  ;  y  la 
estatua  de  piedra  marmol  del  Ángel  Custodio ,  colocada  en 
el  nicho  sobre  la  puerta  de  dicha  iglesia  ,  donde  también  se 
ha  colocado  en  estos  tiempos ,  á  devoción  del  ilustrísimo  Se- 
ñor don  Martin  de  Ascargorta  ,  otra  pintura  de  nuestro  Ra- 
cionero de  Jesús  Nazareno,  en  la  calle  de  la  Amargura,  cosa 
soberana ,  y  que  hace  milagros  sin  número. 

Hizo  también  varias  pinturas  para  la  iglesia  de  san  Die- 
go ,  convento  de  Descalzos  Franciscos  ,  extramuros  de  aque- 
lla ciudad ,  que  son  tantas ,  y  tan  buenas ,  que  se  queda  ab- 
sorta la  admiración  á  vista  de  tan  repetidos  primores  :  como 
también  para  el  convento  de  Capuchinos ,  en  la  iglesia ,  y  re- 
fectorio ,  y  un  Apostolado  de  mas  de  medio  cuerpo ,  que  está 
colocado  en  la  iglesia  del  convento  de  Religiosas  Dominicas 
de  santa  Catalina  ,  junto  á  la  Carrera  del  Darro. 

Consiguió  en  este  tiempo  el  ilustrísimo  Señor  don  Fray 
Alonso  de  santo  Tomás ,  Obispo  de  Málaga ,  el  que  pasase 
Cano  á  esta  ciudad  para  hacer  las  trazas  del  tabernáculo  del 
altar  mayor  de  aquella  santa  iglesia  ,  y  para  la  sillería  del  co- 
ro ,  como  las  executó  con  grande  acierto.  Y  habiendo  sabido 
que  el  Obrero  trataba  de  darle  una  muy  corta  remuneración 
por  las  trazas  ,  dixo  á  un  conHdente  suyo  ,  que  ,  ó  presenta- 
das ,  ú  dos  mil  ducados ;  y  diciendo  ,  y  haciendo  ,  tomó  una 
muía  ,  y  arrolló  sus  trazas ,  y  marchó  para  Granada ;  pero 
luego  que  lo  supieron ,  enviaron  á  toda  prisa  un  alcance, 
ofreciéndole  quanto  quisiese  ;  y  con  efecto  volvió  ,  y  entregó 
las  trazas ,  y  le  dieron  lo  que  él  quiso  por  ellas. 

En  el  discurso  de  este  tiempo  sobrevino  en  Málaga  una 
inundación  tan  horrorosa ,  que  creyeron  todos  que  la  ciudad 
se  arruinase.  Llegó  el  caso  á  términos ,  que  habiendo  acudi- 
do á  la  iglesia  dicho  Señor  Obispo  con  el  Cabildo  á  hacer  las 
preces  acostumbradas  para  implorar  la  divina  clemencia  en 
semejante  conflicto  ,  fué  creciendo  de  suerte  la  inundación, 
que  se  hubieron  de  subir  al  Coro  :  y  no  teniéndose  allí  por 
seguros ,  poseídos  de  la  tribulación  dicho  Señor  don  Fray 
Alonso  ,  temiendo  por  instantes  la  última  fatalidad  ,  se  metió 
en  el  hueco  del  órgano  }  y  preguntándole  ijuestrro  Racione- 
ro 


Traza ,  esculturas, 
)'  pinturas  que  hizo 
Cano  para  la  iglesia 
di  I  Ángel  de  Grana- 
da. 


Pinturas  de  Cano 
en  la  iglesia  del  con- 
cento de  san  Diego 
en  Granada  ,  y  en  el 
convento  de  Capuchi- 
nos ,  y  otras.  . 


Pasa  Alonso  Cano 

á  Malaga  ,  y  hace 
las  trazas  para  la 
sillería  del  coro ,  y  pa- 
ra el  taherndczdo  de 
aquella  santa  iglesia. 
Lo  que  le  sucedió  d 
Cano  en  la  satisfac- 
ción del  trabajo  de  las 
trazas. 


Caso  gracioso  que 
le  sucedió  a  Ca?w  con 
el  Señor  Obispo  de 
Málaga  en  una  gran- 
de inundación  de  aque- 
lla ciudad. 


Vuelve  á  Granada 
Alonso  Cano. 


Sentencia  graciosa 

del  Racionero  acerca 
de  la  Pintura  y  y  Es- 
cultura. 


Caso  gracioso  que 
le  sucedió  a  Cano  con 
un  Oidor  de  Grana- 
da. 


582         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

ro  por  qué  hacia  aquello  ,  le  respondió  :  porque  si  hemos  de 
morir ,  mas  quiero  que  á  el  hundirse  esta  gran  máquina ,  me 
estrelle  ,  que  verme  fluctuando  en  las  aguas  :  á  que  replicó  el 
Racionero  :  pues ,  Señor  ,  si  hemos  de  morir  como  huevos, 
que  mas  tiene  estrellados ,  ó  hechos  tortilla  ,  que  pasados  por 
agua  ?  Dicho  verdaderamente  agudo  ,  y  gracioso  ;  y  mucho 
mas  ,  por  ser  en  una  coyuntura  ,  en  que  el  buen  humor  no 
hallaría  entrada  sino  en  un  corazón  tan  magnánimo.  Ultima- 
mente  dispuso  la  divina  clemencia  que  las  aguas  se  recogiesen 
lodas  á  el  mar  ,"con  lo  qual  se  vieron  milagrosamente  libres 
de  tan  horroroso  conflicto. 

Volvió  pues  á  Granada  nuestro  Racionero ,  donde  exe- 
cutó  diferentes  pinturas  y  esculturas  para  algunos  amigos  ,  y 
personas  particulares*  Y  en  este  tiempo  hizo  todos  los  dibu- 
jos para  las  pinturas  del  claustro  del  Real  convento  de  Santa 
Cruz  ,  Orden  de  Predicadores ,  de  la  vida  de  su  glorioso  Pa- 
triarca ,  los  quales  tengo  yo  en  mi  poder ;  pero  las  pinturas 
en  dicho  claustro  las  executó  por  los  dibuxos  de  Cano  un 
Fulano  del  Castillo,  y  están  ya  muy  deterioradas  del  tiempo. 

Solia  algunas  veces  nuestro  Cano  ,  cansado  ya  de  pintar, 
pedirle  á  el  discípulo  que  le  asistía  las  guvias ,  el  mazo ,  y 
otros  instrumentos  para  trabajar  de  escultura  ,  diciendo  que 
quería  descansar  un  rato.  Reíase  de  esto  el  mancebo ,  y  le  de- 
cía :  Señor ,  pues  es  buen  modo  de  descansar !  dexar  un  pince- 
líto ,  y  tomar  un  mazo !  i  que  respondió  el  Racionero  :  eres 
un  gran  mentecato.  Ahora  ignoras  que  es  mas  trabajo  dar  for- 
ma y  bulto  á  lo  que  no  le  tiene ,  que  dar  forma  á  lo  que  tie- 
ne bulto  ^  Sentencia  digna  de  observar  en  quien  practicaba 
ambas  facultades  ,  y  que  no  la  dictó  la  pasión  de  una  ni  otra, 
sino  la  fuerza  de  la  razón  ,  y  la  experiencia  de  ambas.  Y  así 
le  decía  á  don  Juan  Niño  ,  su  discípulo,  que  en  ninguna  de 
las  tres  Artes  que  manejaba ,  hallaba  tanta  dificultad  como  en 
la  Pintura  :  de  suerte  que  trasudaba  para  hacer  qualqiiiera  cosa. 

Sucedió  pues  que  un  Oidor  de  aquella  Real  Chancillería 
muy  devoto  de  san  Antonio  de  Padua ,  le  mandó  hacer  á  el 
Racionero  una  efigie  de  escultura  de  este  santo ,  como  una 
vara  de  alto,  con  grandes  encarecimientos  de  que  echase  to- 
do el  resto  de  su  habilidad  en  esta  obra.  Hízolo  así  Alonso 
Cano  ,  y  estando  concluido  ,  fué  i  verle  el  Oidor  :  parecióle 
grandemente  ;  y  suponiendo  que  no  tenía  precio ,  instó  que 
le  dixese  en  quanto  se  daria  por  servido  ,  y  Cano  le  ri.'spon- 
dió  ,  que  diese  cien  doblones  para  ayuda  de  costa.  Quedóse 
atónito  el  Oidor  ,  y  después  de  una^gran  pausa  ,  le  preguntó, 
quintos  días  habría  gastado  en  hacerle?  A  que  respondió  Ca- 
no ,  que  habría  gastado  unos  veinte  y  cinco  dias.  Pues  según 
eso ,  dixo  el  Oidor ,  sale  á  quatro  doblones  cada  día.  Muy 

mal 


Y  ESCULTORES. ESPAÑOLES.      583 

mal  contador  es  V.S.  dixo  Gano  :  porque  cincuenta  años  he.' 
estado  yo  estudiando  para  saberlo  hacer  en  iveinte  y  cinío! 
dias.  Yo  también ,  dixo  el  Oidor ,  he  gastado. mi  patrimonioy¿ 
y  mi  juventud  estudiando  en  la  Universidad;  y  hoy,  hallánri 
dome  Oidor  de  Granada ,  y  en  facuJcad  mas  noble ,  apenas  me» 
saldrá  á  doblón  cada  dia.  Alonso  Cano ,  que  ya  ise  le  apuraba 
la  paciencia ,  dixo ,  qué  es  eso  de  facultad  mas  noble  ?  Voto  á 
N.  que  Oidores  los  puede  hacer  el  Rey  del  polvo  de  la  tierra^ 
pero  solo  á  Dios  se  reserva  el  hacer  un  Alonso  Cano.  Y  sin 
esperar  mas  razones  aquel  intrépido  espíritu  impaciente ,  to- 
mó la  efigie  del  santo,  y  tiróla  al  suelo  con  tal  violencia,  que 
la  hizo  menudos  pedazos.        i.  » ,  :  i > 

El  Oidor  admirado  de  semejante  desatino  con  la  efigie' 
de  un  santo  ,  sin  que  le  valiese  la  inmunidad  de  tan  sagrada 
representación  ;  temió  no  estar  seguro  á  vista  de  tan  desme-. 
surado  frenesí ,  y  se  fué  corrido  ,  y  abochornado  :  cosa  ver-, 
daderamcnte  muy  sensible  en  qualquiera  hombre  de  obliga-^ 
clones ,  quanto  mas  en  un  Oidor  de  Granada ,  donde  son  ve* 
nerados  como  Dioses  de  la  tierra  }  y  negocio  en  que  pude 
intervenir  el  Santo  Tribunal ,  á  no  hacerse  cargo  del  intrépi-.' 
do  furor  de  aquel  natural ,  y  de  que  los  artíHces ,  en  cierto 
modo ,  son  como  los  sacristanes ,  que  con  el  mucho  trato, 
tienen  perdido  el  respeto  á  los  santos.  Quexóse  pues  agriamen- 
te el  Oidor  con  algunos  Canónigos  amigos ,  que  tenia  mu-r 
chos  en  aquel  Cabildo  ;  y  viendo  estos  que  habían  ya  pasado 
los  diez  años ,  y  que  no  se  habia  ordenado  Cano ,  ni  tenia; 
traza  de  ello ,  por  su  insuficiencia ,  trataron  con  el  CabildO) 
que  se  diese  por  vacante  la  Prebenda. 

Habiendo  pues  sabido  Alonso  Cano  esta  resolución ,  par- 
tió á  Madrid  á  ponerse  á  los  pies  del  Rey ,  á  quien  represen- 
tó su  vexacion  ,  y  la  causa  de  ella  ;  y  que  aunque  no  dudaba 
su  insuficiencia  ,  no  era  tanta  ,  como  el  considerarse  indigno 
de  tan  superior  estado ;  y  así  suplicaba  i  su  Magestad  inter- 
pusiese su  grandeza  con  el  Señor  Nuncio  para  que  le  ordena- 
se de  todas  las  Ordenes ,  aunque  nunca  celebrase  Misa  por 
conocerse  sumamente  indigno.  El  Rey  ofreció  hacerlo  así ;  y 
habiendo  entendido  la  Reyna  nuestra  Señora  Doña  María- 
Ana  de  Austria  esta  coyuntura  ,  y  que  Cano  habia  dexado 
sin  acabar  un  Crucifixo  ,  del  tamaño  del  natural ,  quando  se 
fué  á  Granada ,  que  es  el  que  estaba  en  la  iglesia  del  conven- 
to de  Monserrate  de  esta  Corte  en  una  capilla  al  lado  de  la 
Epístola ,  y  hoy  le  han  transferido  á  la  iglesia  nueva  ,  le  dixo 
á  Cano  ,  que  hasta  que  acabase  aquella  santa  efigie  ,  no  habia 
de  consentir  que  le  volviesen  la  Ración.  Hízolo  así  Alonso 
Cano  ,  dando  gusto  á  la  Reyna ;  y  yá  ordenado  de  todas  las 
Ordenes ,  volvió  i  Granada  ,  y  á  la  posesión  de  su  Prebenda 

por 


:    lȒ.\)\tV)i;'.     '  ." 

Intrépido  Jívror  del 
Racionero. 


Trata  el  Cabildo 
Eclesiástico  de  Gra- 
nada de  dar  por  -va  - 
cante  la  Ración  de 
Alonso  Cano. 


Partió  el  Racione- 
ro d  Madrid ,  y  ha- 
íla  al  Rey. 


La  Reyna  se  volt 
de  la  ocasión  para  ha- 
cerle acabar  la  efigie 
de  un  Santo  Cliristo. 


Ordenóse  Cano  ¿e 
Ordenes  mayores. 

J^^uelve  Cano  a  Gra- 
nada ,y  a  la  posesión 
dé  su  Prebenda. 


Fué  Cano  muy  H- 
mosmro  ,  y  no  podia 
ver  necesidad  que  no 
socorriese. 


Raro  medio  de  que 
se  "Jiúia  Cano  para 
socorrer  necesidades. 


Antipatía  grande 
que  tuvo  Cano  con  los 
judíos. 


Caso  raro  que  le 
sucedió  á  Cano  con 
un  judio. 


584        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  " 

por  el  año  de  1658.  pero  siempre  con  aquel  escozor  al  Ca- 
bildo de  aquella  santa  iglesia  ,  donde  nunca  mas  lograron  co- 
sa suya  ,  ni  jamas  quiso  celebrar  Misa ,  por  los  motivos  refe- 
ridos del  conocimiento  propio  de  su  indignidad ,  ú  de  otros 
ocultos  ,  que  no  penetramos.'.'   '     ' 

■  Empleó  lo  restante  de  su  vida  en  obras  de  suma  piedad, 
de  suerte  que  nunca  le  sobraba  el  dinero ,  porque  luego  lo 
distribuía  en  los  pobres ;  y  especialmente  á  viudas ,  y  huérfa- 
nas hacia  limosnas  muy  quantiosas  :  y  nunca  pudo  ver  nece- 
sidad que  no  socorriese ;  y  así  solia  suceder  muy  de  ordinario 
encontrar  algún  pobre  necesitado ,  y  habiéndosele  ya  apura- 
do el  dinero  ,  que  para  este  tin  llevaba ,  se  entraba  en  una 
tienda  ,  y  pedia  un  papelillo ,  y  recado  de  escribir ,  y  le  dibu- 
xaba  con  la  pluma  alguna  figura ,  ó  cabeza ,  ó  cosa  semejante, 
como  tarjeta ,  ú  otro  adorno  de  arquitectura ,  y  le  decía  al 
pobre  :  vaya  en  casa  de  Fulano  ,  donde  sabia  que  lo  habían 
de  estimar ,  y  dígale  que  le  dé  tanto  por  este  díbuxo  :  con 
que  usando  de  este  medio  ,  nunca  le  faltaba  que  dar.  Y  tuvo 
tal  facilidad  en  dibuxar  qualquíera  cosa ,  que  dexó  innumera- 
bles dibuxos ,  de  que  no  tengo  yo  la  menor  parte. 

Tuvo  nuestro  Cano  grande  antipatía  con  los  judíos ;  y 
como  en  Granada  andan  por  las  calles  los  penitenciados  por 
el  Santo  Oficio  con  sus  capotillos ,  ó  sambenitos ,  vendiendo 
lienzo ,  y  otras  cosas  ,  y  las  mas  calles  son  tan  angostas ,  po- 
nía gran  cuidado  en  que  no  le  topase  la  ropa  del  ensambeni- 
tado  á  la  suya  ;  ó  bien  pasándose  á  la  otra  acera  ,  6  metién- 
dose en  un  zaguán  :  de  tal  suerte ,  que  si  por  casualidad  ,  i  la 
vuelta  de  una  esquina ,  ó  salir  de  alguna  casa  ,  le  topaba  en 
su  ropa ,  al  instante  se  entraba  en  un  zaguán  ,  y  se  quitaba  el 
manteo  ,  ó  la  sotana  ,  ó  lo  que  le  hubiese  tocado  ,  y  enviaba 
por  otro  á  casa  ;  y  aquello  que  había  tocado  el  judio  ,  se  lo 
daba  al  criado ,  no  para  que  se  lo  pusiese  ,  sino  para  que  lo 
vendiese ;  porque  si  sabia  que  el  criado  se  lo  ponía ,  le  echaría 
de  casa.  Con  que  el  criado ,  que  era  algo  bellaco  ,  en  habíeh- 
do  duda  si  le  había  tocado  ,  ó  no  el  judio  á  la  ropa  ,  gozaba 
con  disimulo  de  la  ocasión  ,  díciendole  ,  que  no  había  sido 
mas  que  un  estregoncillo ,  que  no  era  cosa  de  cuidado.  Cómo 
no!  decia  nuestro  Racionero,  en  esto  no  hay  parvidad  de 
materia ;  y  al  instante  tenia  manteo  el  criado. 

Sucedió  pues  que  un  día ,  estando  fuera  de  casa  Alonso 
Cano  ,  el  ama ,  que  era  nueva  ,  y  no  sabia  su  humor,  llamó 
á  uno  de  los  hebreos  penitenciados  que  pasaba  por  la  calle 
para  comprar  un  poco  de  lienzo :  vino  el  amo  á  esta  sazón ,  vio 
al  judío  ,  alborotó  la  casa  i  voces  ;  y  por  no  tocar  á  él ,  an- 
daba buscando  con  que  darle  para  echarle  fuera  :  el  pobre 
hombre  se  dio  toda  prisa  i  recoger  el  fardo ,  y  escapar  el  su- 
yo» 


Y  ESCULTORES  JSSPANoIeS.       585 

yo ,  y  despucs  chocó  el  amo  con  la  criada ,  y  ella  se  refugio 
en  casa  de  un  vecino  ;  y  aunque  después  echo  muchos  roga- 
dores ,  no  hubo  forma  de  volverla  á  recibir  hasta  que  hiciese 
quarentena  :  y  entre  tanto  hizo  Cano  muy  exacta  informa- 
ción de  la  limpieza  de  aquella  muger  ,  y  de  si  acaso  tenia  al- 
guna amistad ,  adherencia  ,  ó  parentesco  con  aquel ,  ú  otro 
judio  }  y  hasta  que  estuvo  purilicada  de  esta  sospecha ,  no  la 
volvió  á  recibir.  .  ) 

Mas  hizo  nuestro  Racionero  en  este  caso  ,  y  fué  quitarse 
aquel  calzado  que  tenia  entonces,  sin  volvérselo  mas  á  poner, 
por  si  acaso  habia  pisado  con  ellos  donde  habia  puesto  los 
pies  el  judio  :  y  aun  no  paró  aquí  su  tema ,  sino  que  mandó 
desempedrar ,  y  desenladrillar ,  y  volverlo  á  poner  de  nuevo 
todo  lo  que  discurría  que  el  hebreo  habia  pisado. 

Y  linalmente  ,  era  tal  la  manía ,  que  así  se  puede  llamar, 
que  tenia  con  aquella  gente ,  que  estando  malo  de  la  enfer- 
medad que  murió  ;  y  viviendo  á  la  sazón  en  el  Albaicin  ,  en 
la  Parroquia  de  Santiago  ,  donde  está  la  cárcel  de  la  Inquisi- 
ción ,  le  fué  á  ver  el  Cura  de  la  dicha  Parroquia  ,  y  viéndole 
tan  malo  ,  le  dixo ,  que  quando  quisiese  confesarse  ,  y  reci- 
bir el  Viático ,  le  avisasen,  vendría  él  en  persona  con  mucho 
gusto  á  administrárselo  :  y  Alonso  Cano  muy  serenamente 
le  preguntó  si  administraba  también  los  Sacramentos  á  los  ju- 
díos penitenciados?  Y  él  dixo  que  sí :  pues  V.  md.  Seiíor  Li-. 
ccnciado  ,  dixo  el  Racionero ,  se  vaya  con  Dios  ,  y  no  tiene 
que  volver  por  acá  i  porque  quien  da  los  Sacramentos  á  los 
judíos  penitenciados  ,  no  me  los  ha  de*  dar  á  mí ,  y  luego 
envió  un  recado  al  Provisor  para  que  mandase  al  Cura  de  san 
Andrés ,  que  era  la  Parroquia  mas.  cercana ,  que  le  diese  los 
Sacramentos ,  y  así  se  execucó. 

Sucedió  pues  que  estando  ya  moribundo ,  le  llegó  el  Cu- 
ra un  santo  Crucihxo  de  bulto,  que  no" era  de  muy  buena 
mano ,  para  exhortarle ,  y  Cano  le  dixo  que  kquitase  alláí 
el  Cura  se  sobresaltó  de  suerte ,  que  estuvo  paca  conjurarle.  Y 
diciendole  :  hijo  ,  qué  hace  ?  mire  que  este  Seík)r  es  x]uíen  le 
redimió,  y  quien  le  ha  de  salvar.  Y  él  respondió  :  así  lo  creo, 
Padre  mió ,  pero  quiere  que  me  irrite  ,  si  está  mal  hechp  ,  y 
me  lleve  el  diablo  ?  Déme  una  cruz  sola  ,  que  yo  allí  con  la 
fé  le  venero,  y  reverencio  como  es  en  sí,  y  como  yo  le  con- 
templo en  mi  idea  :  y  así  se  executó  ,  y  murió  con  grande 
exemplo ,  y  ediHcacion  de  los  circunstantes  en  el  año  de  1 676. 
y  á  los  setenta  y  seis  de  su  edad.  Está  enterrado  en  aquella 
santa  iglesia  mayor  de  Granada  en  la  bóveda  debaxo  del  coro, 
en  un  nicho  que  hay  enfrente  de  la  puerta  de  dicha  bóveda. 

Fué  hombre  verdaderamente  digno  de  memoria  inmw- 

tal ,  príncipe  en  todas  las  tres  Artes  de  Pintura^  Escultura, 

Tom.  111.  Eeee  y 


Caso  cílihre  de 
Alonso  Cano  estando 
cercano  d  la  miurte. 


Otro  caso  célebre 
de  Alonso  Cano  es- 
tando ya  moribundo. 


Muerte  de  Alonso 
Cano  año  de  1676. 

m  sitio  donde  esta 
enttrrado  Cano. 


Elogio  de  Cano. 


586        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  f 

y  Arquitectura,  Fué  también  gran  matemático  ,  y  muy  dies- 
tro en  el  manejo  de  la  espada  ;  y  en  rin  hombre  ,  que  mas  se 
^ ,   ,    ,  7       supo  explicar  con  las  obras  que  con  las  palabras  :  dexó  mu- 

r¿  c^^os  discípulos ;  pero  los  mas  señalados  fueron  don  Pedro 

Mena  en  la  Escultura ;  y  en  la  Pintura  don  Juan  Niño ,  y 
don  Pedro  Atanasio ,  Ciezar ,  y  otros  de  quienes  se  hará  espe- 
cial mención. 

CLIII. 
DON  ANTONIO  GARCÍA  REYNO SO ,  PINTOR. 

Fué  natural  de  la  -L/on  Antonio  García  Reynoso  ,  natural  de  la  villa  de 
Villadetab'ra,ydis-  Cabra  ,  fué  discípulo  de  Sebastian  Martínez,  pintor  excelente 
cipilo  df  Sebastian  en  la  ciudad  de  Jaén  ,  á  quien  imitó  en  gran  manera  ,  si  bien 
Aiaríititz.  con  poco  estudio  del  natural ,  y  así  salió  algo  amanerado? 

pero  con  una  gracia  muy  singular ,  y  de  buen  gusto  ,  en  his- 
torias, países,  paños,  y  ceíages.  Tuvo  gran  facilidad  en  la  in-» 
vención  ,  de  que  dexó  gran  copia  de  dibuxos ,  que  los  hacia 
con  extremado  primor ,  de  aguadas ,  pluma ,  carbón ,  ó  lápiz, 
sin  contentarse  en  hacer  de  un  asunto  un  dibuxo  ,  sino  mu- 
Quadro  excelente,    chos  ,  y  muy  diferentes.  Hizo  un  gran  quadro  para  la  iglesia 
que  lii'-o  para  los  Pa-    ¿^  [q^  Padres  Capuchinos  de  la  ciudad  de  Andujar ,  que  ocu- 
dre^  Cafudnnos.  ^^  ^^^^  ^j  testero  de  la  capilla  mayor ,  con  un  gran  pedazo 

de  gloría  ,  donde  está  la  Santísima  Trinidad  ,  María  Santísi- 
ma ,  nuestro  Padre  san  Francisco ,  san  Ildefonso  ,  y  el  glo- 
rioso Patriarca  san  Joscph  ,  todo  acompañado  de  angeles  ,  y 
serafines :  y  en  la  parte  inferior  san  Miguel ,  y  san  Jorge  ar- 
mados ,  y  en  medio  un  gallardo  targeton ,  donde  están  las  ar- 
mas de  los  Patronos ,  que  cierto  es  un  bellísimo  quadro  ;  y 
que  habiéndolo  visto  Sebastian  Martínez,  y  Fray  Manuel  de 
Molina,  ambos  grandes  pintores,  lo  celebraron  mucho.  Tam- 
bién pintó  un  célebre  quadro  del  baño  de  santa  Susana  para 
don  Antonio  de  Ayala ,  un  caballero  muy  aficionado  á  la 
Pintura  ,  y  vecino  de  la  villa  de  Linares :  y  habiéndolo  con- 
cluido ,  y  puesto  en  el  patio  á  enxugar ,  un  gorrioncillo  vien- 
do 4esde  el  tejado  el  pais  ,  las  aguas  ,  y  el  estanque  ,  baxó  di- 
ferentes veces  á  ponerse  en  los  remates  del  estanque,  hallando 
siempre  burlada  su  diligencia ,  con  admiración  de  los  circuns- 
tantes ,  en  crédito  de  la  propiedad  con  que  estaba  executado. 
Fué  también  grande  arquitecto  ,  é  hizo  varias  trazas  para 
retablos ,  y  piezas  de  platería.  También  fué  excelente  en  el 
dorado  bruñido ,  y  los  estofados ,  que  en  aquel  tiempo  se  ha- 
cían ,  no  solo  de  hojas  de  talla  ,  y  targetas  coloridas  ,  y  raja- 
das ;  sino  de  subientes ,  y  follages  relevados  sobre  plano  con 
el  claro,  y  obscuro,  mezclando  entre  ellos  algunos  chicuelos, 

ííSaJ.  •'^'»-V  '•  vi- 


Y  ESCULTORES  ESPANTÓLES.      587 

vichas ,  y  faunos  ,  y  otras  sabandijas ,  con  extremado  primor, 
y  gracia  ,  al  temple,  con  albayaldc,  porque  por  allá  no  se  to- 
ma ,  como  acá  sucede ;  y  así  tomaba  por  su  cuenta  las  obras 
de  pintura ,  y  dorado  de  los  retablos ;  y  aun  de  algunos  la  ar- 
jquitectura  ,  encomendándola  a  quien  fuese  de  su  satisfacción. 

Hizo  muchas  obras  públicas  en  el  reyno  de  Jaerí ,  donde 
asistió  lo  mas  de  su  vida  ,  especialmente  en  Andu^ar  ,  donde 
tiene  muchas ,  y  buenas ,  ademas  de  la  referida  de  los  Capu- 
chinos ;  pero  las  mas  señaladas  que  hizo  en  aquel  reyno ,  fue- 
ron las  capillas  que  pintó  en  la  villa  de  Martos ,  de  la  porten- 
tosa imagen  de  Jesús  Nazareno  ,  que  allí  se  venera ,  y  la  de 
nuestra  Señora  del  Rosario  ,  cosa  excelente  una  y  olra. 

Paso  á  Córdoba  por  los  años  de  seiscientos  y  setenta  y 
cinco ,  donde  hizo  diferentes  pinturas  públicas ,  y  particulares} 
y. especialmente  un  quadro  de  la  Concepción  de  nuestra  Se- 
üora ,  que  está  en  la  calle  de  las  Cabezas  >  y  otra  en  la  Her- 
rería ,  por  haberse  consumido  la  de  Castillo ;  dos  quadros  en 
lo  alto  del  presbiterio  de  la  tapiUa  mayor  de  la  santa  iglesia; 
^y  otros  dos  en  la  de  los  Capuchinos  de  dicha  ciudad  ;  y  en 
la  capilla  del  santo  Christo  de  la  iglesia  del  Carmen  Calzado, 
pintó  á  san  Juan  ,  y  la  Virgen  ,  y  otras  cosas.  También  retra- 
tó al  muy  Reverendo  Padre  Fray  Juan  Benitez  ;  Provincial, 
<5ue  fué  por  entonces,  de  aquella  Provincia  <ie  Granada ,  de 
la  Religión  Seráfica.  ' 

;.  -'  A. este  tiempo ,  que  fué  por  el  año  de  seiscientos  y  seten^ 
ta  y  cinco,  vino  á  Córdoba  don  Juan  de  Alfaro-,  y  visiían- 
dose  cortesmente ,  y  viendo  lo  que  Alfaro  pintaba,  parece 
que  se  compungió  Reynoso ,  y  alguna  vez  me  dio  á  enten- 
der quería  mudar  de  manera  en  alg«nas  cosas ,  por  lo  que  ha- 
bía visto  en  Alfarq  ,  como  que. estaba  pesaroso  de  no  haberlo 
•visto  antes  ;  y  ,  có  bien  fuese  de  esto  ,  ó  lo  que  mas  cierto  es^ 
el  estar  ya  cumplidos  sus  días ',  riiurió  el  año  de  mil  seiscien- 
tos y  setenta  y  siete  ,  á  doce  de.  Julio,  y  á  los  cincuenta  y 
quatro  de  su  edad,  con  poca  diferencia  ,  y  se  enterró  en  Iji 

iglesia  mayor ,  y  Parroquial  de  aquella  ciudad. 

T  '  "    '■     \ 

MIGUEL  GERÓNIMO  BE  CIEZAR ,  PINTOR, 

r  ^ 

iguel  GetónliKÓ  de  Gtezar^fué  natural;  y  redno  dé  Ik 
ciudad  de  Granada ;  de  muy  ilustre ,  y  liíiipi'o  linage  ,  como 
lo  testifican  los  repetidos  actos- de  nobleza,  y  limpieza  j  qué 
ha  habido  en  su  familia.  Fue  de  los  mas  lucidos  discípulos 
que  tuvo  el  Racionero  Alonso  Cano,  comp  sé  infiere  de  re- 
-^i  Tüm.  III.  Eeee  2  pe- 


Aplicüse  al  dora- 
do ,  y  estojado. 

Obras  de  Reynoso. 


Pasóse  á  'vivir  á 
Qórdoba. 


Vino  Alfaro  á  Cór- 
doba ,  /  lo  que  £as6 
con  Reyfioso: 


Murió  en  Córdoba 
año  de  1 677. 


.•ViÜU« 

Fué.  natural  de 
Granada  de  ilustre 
familia. 

'  Fué  discípulo  de 
Alonso  Cano. 


i 

Sus  obras. 

Su  muerte  am  de 
1677. 


Felipe  Gómez ,  su 
disaj)iilo. 


Fué  natural  de 
Jaén ,  y  excelente  pin- 
tor. 

■  Fuese  d  Roma  á 
estudiar  la  Pintura. 

Volvió  d  Jaén  ,  y 
se  entró  Religioso  de 
san  Francisco. 

Obras  que  executó. 


Hizo  retratos  ex- 
celentes. 
Murió  ano. de  i  ^77. 


j88        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, : 

petidas  obras  públicas ,  y  particulares ,  que  hizo  en  aquella 
ciudad }  y  especialmente  en  el  convento  del  Ángel ,  y  en  el 
hospital  del  Corpus.  Murió  el  año  de  mil  seiscientos ,  y  se- 
tenta y  siete ,  siendo  ya  de  crecida. edad ,  dexó  un  discípulo 
muy  adelantado ,  que  fué  Felipe  Gómez  ,  cuyas  obras  en  la 
iglesia  ás  san  Antón  acreditan  la  buena  escuela  de  su  maes- 
tro ;  y  murió  Gómez  de  cerca  de  sesenta  años  en  el  de  mil 
seiscientos  y  noventa  y  quatro,  -•  .-.  ::..  .j 

_     .  .  .  a  :ionirh 

-n'Ti-'cq  £Í  9b  <  eoi  CLV.  ^  ^  zú  í-    : 

FRAY  MANUEL  T>E  MOLINA  ^  PINTOR.  - 


Fué  natural  de 
Anteqncr.a  ,  y  '  rveci- 
m  de  Sevilla ,  donde 
aprendió  el  Arte  de  la 
Piniura  en  la  escuela 
de  Zurharcm. 


X    r 


íJaH.: 


,  O^'"-'» 


ray  Manuel  de  Molina ,  fué  excelente  pintor ,  natural  de 
Ja  ciudad  de  Jaén  ,  y  competidor  de  Sebastian  Martir^ez  :  y 
para  poderle  hacer  mayor  oposición  ,  siendo  todavía  seglar, 
pasó  á  estudia  á  Roma ;  de  donde  habiendo  aprovechado 
muy  mucho  ,  volvió  á  Jaén  :  y  tocado  de  inspiración  divina, 
por  una  gran- tormenta  que  padeció  en  la  mar,  se  entró  en  la 
religión  de  nuestro  Padre  san  Francisco  en  aquella  ciudad, 
donde  hizo  obras  maravillosas ;  y  especialmente  las. pinturas 
-del  claustro  de  divho  convento  de  la  vida  de  este  Ser  ático  Pa^ 
triarca ,  que  acreditan  grandemente  la  eminencia  de  su  pincel. 
J^4zo  tambieü  retratos  con  superior  acierto,  de  quien /yo  vi 
uno^n  Córdoba  ,  que  i  1^  verdad  no  se  podía  mejorar.  Fué 
Religioso  Lego ,  y  murió  en  aquel  convento  por  los  años  de 
mil  seiscientos  y  .setenta  y  siete ,  de  edad  de  sesenta  y  tres 
añps.  Dices? ,  que  habiéndole  pedido  á.ai  Guardian. algún 
dánetí)  para  colores  ,  y  otros  recados  de  que  necesitaba  para 
hacer  utias. pinturas. que  le  mandó  executaE,,no  se  lo  quiso 
4ar ,  y  lo  envió  á  trabajar  á  la  huerta  ,  de  laqual  enfermó ,  y 
^uító  :  bien.que.  esto  me  hace  gran  repugnancia  ^  entre \^elí- 
^¡QSQSík.WO  saiUQ,  y  prudente  instituto.  .  ob  o^^¿s.} 

.bfibtii^  íiil.upB  S'b  i¿..t."jriíi^  \  s  i»\^^^^  £Íá'i^i 

CLYI.  ^ 

GERÓNIMO  DE  BOBADILLA ,  PINTOR. 


G. 


erónimo  de  Bobadiila  fué ,  ademas  de  muy  razc^ialfle 
pintor  por  su  camino,  hoíftbrexlé'rD.ucjbaiÍYitííad,  loajbüiís  cos.- 
•tumbres,  yinjiavr,  gran,  talento.  Fué  naíujaLde  ¡Anteqíjera; 
pero  criado  en  SevMla  en  qjjecapcerídió.d;iArfec 'de  .la  Pintura 
;en  la  escuela  4fi  Zurbaráíi  ,■  donde  aprOYsáhó  jnucho ,  y  .éi,pe- 
xialniente  en  Ja  perspectiwiv>t.'eítf?íOtaii;>tü3tGfias  de.intfdiano 

•  .-.  > ;    ^'-io  V  ta- 


Y'ESCUlTOllfí^  ESPAÑOLES.      589 

íamarío,  con  muy  buena  pasta,  y  hermos'ira  de  coloi-,  como 
lo  manihcstan  seis  lienzos  de  la- vida  de  Christó  Señor  nues^ 
tro,  <.]Mc  pinto  para  un  platero  muy  aticiunado  á  la  Pintura, 
llamado  Salvador  de  Baeza  ,  en  que  habia  algunos  pedazos 
d'J  perspectiva,  ci^sa  excelente;  pero  en  saliendo  de  tíguras  de 
íiiayor  tamaüo  que  media  vara,  se  desquadernaba ,  pues  pare- 
ce qjc'el  cielo  le  habia  dotado  para  lo  pequeño  ;  ló  qual  ha- 
cia ccjn  tan  estremada  gracia  y  primor,  que  mereció  que  Mu- 
dllo  le  encargase  algunas  cosas  de  esta  calidad  ;  y  viéndolas, 
ie  decia:  amigo:  esto  tiene  cristal  por  encima  ;  porque  era 
tan  curioso  ,  y  esmerado  ,  que  en  medio  de  llevar  su  pintura 
XíU  dedo  de  color  y  lo  dexaba  tan  unido  y  lustroso ,  que  no 
parecía  «er  pintado,  sino  bruñido.  Demás  de  esto,  tenia  unos 
barnices 'tan  diáfanos  ,  y  secantes  ,  que  parecian  una  vidriera; 
de  suerte,  que  en  estando  un  lienzo  barnizado ,  era  menester 
irle  buscaíido  la  luz  ,  para  poderle  mirar.  "^^  *■ 

Su  casa  toda  era  un  camarin  continuado  de  cosas  del  es- 
tudio de' la  Pintura  ,  pues  todas  las  piezas  las  tenia  llenas  de 
■modelos  ésquisitos ,  tís;uras  de  Academia,  muchos  dibuxos 
Originales ,  y  borroncillos  de  hombres  eminentes  :  todo  colo- 
cado am  gvan^  arte  ,  y  primor ;  pero  no  para  prestarlo  a'  na- 
die,sino- solo  para  su  gusto  ,  y  aprovechamiento.  Murió  en 
<J¡cha  ciudad  de  póeó  mas  de  seseiita  años ,  por  el  de  mil  seis- 
cientos y  ochenta.  Lo- cierto  es ,  ¿jue  si  como  tuvo  el  buen 
^usto ,  y  capricho  en  k  composición  ■,  con  hermosura  en  el 
colorido  i  le  ayudara  mas  el  dibuxó  ,  hubiera'  sido  completa- 
mente perfecto ;  pero  por  su  camino  fué  de  los  célebres  mge- 
iiios  de  la-'Pintura  en  esta  facultad,  ^'-t'  ' 

i 
.  Vvi-m^  roA  ;  OíjqQij^'fy  j  J-      .  "  ^ 

1  DOn  JUANJDE  ALFÁRO,  PINTOR.' 

:.  y....  u¿  ;o  c  .    !    i.     .  ■= 

'A   .  ,      .  :i 


D 


T  "^ri," 


Obras  de  Bobadilla. 


Sobresalió  en  figu- 
ras ^(qiunas. 


Lo  qui  sentía  de  él 
Murillo. 


Barnices  que  daba 
d  sus  pinturas. 


Estudio  célebre  ^ue 
tenia. 


Su  muerte  año  de 
16S0. 


orr' Juan  d^  Alfero  y  Game? ,  natural  de  la  ciudad  dé 
Coi  doba  ,->j^' Notario  del  Santo  Oficio  de  la  Inquisición  de 
ella  ,  h1j6dé  don  Francisco  de  Alfaro,  hombre  ingeniosísi- 
nio,  y  ahcionado  á  la  Pintura,  nació  en  dicha  ciudad  por  los 
años  de  16*40.  y  viendo  el  padre  la  singular  inclinación  que 
•su  ihi)<>' tonfai  á  la  Pintura  desde  sus  tiernos  años  le  dedico  pa- 
ra imtruirsé'én  éíla  á  la  escuela  de  Antonio  del  Castillo  ,  pin- 
tor de  crédito  eñ  aqueDá  ciudad  ,  y  en  breves  diás  aprovechó 
de  suelte,  que  pareciendole  á  el  padre  que  adelantaría  mas  en 
la  Corte,  le  envió'á  Madrid  con  recomendaciones  bastantes 
pra  que  entrase  baxo  la  disciplina  de  don  Diego  Velazquez 
Ge  Silva-,  pintor  dignísimo  de  la  M'agestad  Católica  del  Señor 

Fe- 


jFué   natural  de 

Córdoba  ,  y  muy  aji- 
cionado  a  la  Pintura. 


Fué  discípulo  de 
Castillo. 

Pasó  desta  Corte, 
donde  continuó  en  la 
escuela  de  Velazquez. 


Adelantamiento  de 
Aljaro  en  la  Pintu- 
ra ,  especialmente  en 
las  copias,)'  retratos, 
grandes,)'  fecpuños. 

Volvió  Al/aro  á 
Córdoba ,  y  las  obras 
que  hizo  ailí. 


Caso  que  le  sucedió 
dAlJuro  con  Castillo. 


Volvióse  Alfar  o  d 
Madrid. 


590        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Felipe  Quarto ,  en  cuya  escuela  aprovechó  tan  superiormen- 
te ,  que  en  especial  los  retratos  que  hizo ,  parecían  tan  buenos 
como  de  Velazquez ;  y  si  algo  degeneró  »  fué  incluiandose  i 
la  manera  de  Vandic  ,  á  cuyas  obras  fué  aiicionadisuno  ^  y 
copio  algunas  con  tan  superior  eminencia  j  que  desmentían  los 
originales,  no  siendo  inferior  en  las  de  Ticiano  ,  y  Rubcns, 
que  con  la  ocasión  de  discípulo  de  Pintor  de  Cámara  log  aba 
con  facilidad  :  y  especialmente  en  pequeño  llegó  á  hacer  re- 
tratos con  tan  estremado  primor ,  que  no  se  podían  adelantar. 

Volvió  á  Córdoba  a  ver  á  sus  padres ,  y  patria  ,  quando 
aun  no  tenia  20.  arios;  y  como  la  novedad  en  las  ciudades 
es  tan  ruidosa ,  y  mas  siendo  la  habilidad  tan  sobresaliente ,  y 
con  el  baño  de  la  Corte  ,  y  discípulo  del  Pintor  de  Cámara, 
no  se  ofrecía  obra  pública  ,  ó  particular ,  que  no  le  buscasen: 
especialmente  se  determino  en  este  tiempo  ilustrar  el  claustro 
de  nuestro  P.  S.  Francisco  de  aquella  ciudad  ,  á  devoción  de 
diferentes  particulares  ,  á  quienes  concedió  el  convento  el  en- 
tierro correspondiente  en  dicho  claustro.  Y  siendo  así  que 
unos  estaban  inclinados  á  Joseph  de  Sarabia  ,  y  otros  á  An- 
tonio del  Castillo ,  pintores  antiguos ,  y  de  crédito  en  aquella 
ciudad  ,  todos  ,  ó  los  mas  ,  sé  iban  á  nuestro  Alfaro  ,  iieva-» 
dos  de  la  novedad,  y  de  que  la  manera  suya  era,  á  la  verdad, 
de  mejor  gusto  :  con  cuya  ocasión  executó  para  dicho  sitio 
repetidos  quadros  de  la  vida  del  Serálíco  Patriarca  ,  poniendo 
en  todos  su  firma  :  Alfaro  pinxit.  De  lo  qual  sentido  An- 
tonio del  Castillo  su  maestro  ,  consiguió  de  un  su  compadre 
el  Jurado  Sebastian  de  Herrera  ,  que  tomase  á  su  devoción 
uno  de  estos  quadros,  que  fué  el  del  Bautismo  de  dicho  Sanr 
to ,  y  lo  executaria  Castillo  ,  como  lo  hizo  ,  con  superior  ex- 
celencia ;  y  en  el  lugar  de  su  firma  puso  :  Non  pinxit  Alfa- 
rus  :  motejando  por  este  medio  fa  repetición  de  la  firma  de 
Alfaro ,  cosa  que  Castillo  hizo  rara  vez  i  y  dando  i  entender 
al  mismo  tiempo ,  que  la  obra  seria  el  pregonero  de  su  autor. 
Hizo  entonces  Alfaro  el  célebre  quadro  de  la  Encarnación 
del  Verbo  Divino,  que  está  en  nn  oratorio  de  los  Carmeli- 
tas Descalzos ,  extramuros  de  Córdoba ,  que  parece  increíble 
que  de  tan  corta  edad  hiciese  semejantes  obras  :  como  tam- 
bién el  retrato  del  Señor  don  Francisco  de  Alarcon ,  Obispo 
entonces  de  aquella  santa  iglesia  ,  y  los  de  todos  lo:^  Obispos 
antecesores  ,  que  están  en  aquel  palacio  en  el  salón  que  lla- 
man de  ios  ®bispos ,  valiéndose  para  la  sem.ejanza  de  otros 
antiguos  de  mala  mano,  que  aseguro  parecen  de  Vandic. 

Casóse  en  este  tiempo  en  dicha  ciudad  nuestro  Alfaro 
con  doña  Isabel  de  Heredia ,  persona  de  muy  conocida  calir 
dad  ,  y  con  ella  se  volvig.á  la  Corte,  donde  manifestó  su 
grande  ingenio  en  repetidas  obras  públicas ,  y  partici^lares ;  y 

es- 


Y  ESCULTORES  ESPAÍlOUES.       591. 

especialmente  en  retratos  pequeños,  que  entonces  se  practica^ 
ban  mucho ,  y  se  pagaban  mejor.  Y  en  este  tiempo-  executp 
aquel  célebre  quadro  del  Ángel  de  la  Guarda,  que  esti  en 
una  capilla  á  los  pies  de  la  iglesia  del  Colegio  Imperial  de  es- 
ta Corte ,  al  lado  del  Evangelio ,  donde  se  conoce  su  gran 
gusto  ,  y  capricho ;  que  si  bien  se  ve  ,  no  era  melindroso  en 
aprovecharse  :  está  tan  bien  organizado ,  que  se  le  puede  per- 
donar; y  mas  en  lo  artiticioso  de  aquellos  senos  infernales, 
que  causa  horror  el  mirarlos ,  al  paso  que  deleyta  la  hermo- 
sura de  la  gloria  con  la  Trinidad  Santísima ,  la  Reyna  de  los 
Angeles ,  y  acompañamiento  de  bienaventurados  ,  todo  con- 
ducido con  gran  gusto ,  y  belleza. 

Y  porque  en  este  tiempo  quisieron  gravar  al  Arte  de  la 
Pintura  con  el  repartimiento  de  un  montado  ,  cuyo  pleito  se 
venció  ,  como  notamos  en  el  tomo  primero  ,  lib.  2.  cap.  5, 
entre  tanto  tuvo  forma  nuestro.  Alfaro  de  irse  i-ser  adminis- 
trador de  rentas  reales  en  diferentes  partidos.,. por  librarse  de 
las  extorsiones  de  los  ministros  reales  con  dicho  motivo.  Y  es- 
te debió  de  ser  el  que  tuvo  para  desdeñarse,  según  decían,  del 
nombre  de  Pintor  :  pues  sucedió  muchas  veces  ii:  á  pregim-; 
tar  á  su  casa  si  vivia  allí  un  pintor,  y  respondían  que  noí-pe^ 
ro  fué  sin  duda  por  esta  causa,  y  después  por  la  del  pleito  de 
la  Hermandad  de  nuestra  Señora  de  los  siete  Dolores  -.por- 
que yo  le  experimenté  sumamente  desvanecido;  si  cabe  de- 
cirse así ,  del  renombre  de  pintor.  Y  aun  me  dixo-á  mí  ,  que 
ahora  ya  se  podia  preciar  de  pintor  en  Madrid  qualquiera 
hombre  honrado  ;  pero  que  abites  era  cosa  indigna,  porque 
en  tiempo  de  su  maestro  habían -pretendido  allanar  la  Pintu- 
ra ,  y  hacerla  gremio ,  para  que  pagase  como  los  oücixDs,  y 
artes  mecánicas :  de. que  salió. triunfante,  como" dixímps  en 
dicho  tomo  ,  cap.  3  ,  de  dicho  libro.  ob  osot?.'.^  ,20rb!jp 

Serenada  pues  ya  esta  borrasca,  se  volvía  á^ la  Corte  á 
gozar  de  su  quietud,  y  habilidad  ,  como  la  practicó  en  casa 
de  don  Pedro  de  Arce ,  Regidor  de  esta  Villa  de  Madrid ,  y 
Caballero  de  la  Orden  de  Santiago ,  aficionadísimo  á  la  Pin- 
tura :  con  cuyo  motivo  le  hizo  diferentes  quadros ,  unos  de 
invención  ,  y  otros  de  la  vida  de  san  Cayetano ,  copias  pun-» 
tualísimas  de  unos  originales  de  Andrea  Vacaro ,  cosa  supe-f 
rior ,  que  los  tenia  don  Christobal  Ontañon  ,  Caballero  de  la 
misma  Orden ,  y  aficionado  á  todas  buenas  Artes-,  y  especial- 
mente á  esta  de  la  Pintura,  de  que  tenia  excelentes  originales. 

Retrató  también  en  este  tiempo  á  dicho  don  Pedro  de 
Arce  ,  y  á  doña  Antonia  de  Arnolfo  su  esposa  ,  estremada- 
mente' parecidos,  y  tan  bien  pintados,  que  parecían  de  mano 
de  Vandic.  Y  en  este  tiempo  le  hizo  á  dicho  don  Pedro  di- 
ferentes retratos  de  medio  cuerpo  ,  de  hombres  eminentes ,  y 

poc- 


Ohras  de  Alfaro  en 
Aladrid. 


Tuvo  algunas  ad- 
ministraciones de  ren- 
tas juera  de  Aíadrid. 


Motivos ,  que  tuvo 
Alfaro  para  negarse 
á  el  nonwre  de  Pintor. 


Vuelve' á  Aíadrid 
d  exercer  la  Pintura. 


jR  e tratos  excelentes 
que  hizo  Alfaro. 

Don  Pedro  de  Ar- 
ce ,  Laballero  de  gran- 
des prendas. 


59' 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES,/ 


i:,aM^\l 


poetas  insignes  para  su  museo ,  en  que  se  deleytaba  con  sin- 
gular atícion  á  todas  las  Musas ,  y  á  donde  concurrían  los 
mas  lucidos  ingenios  de  aquel  tiempo ;  y  entre  ellos  nuestro 
don  Juan  de  Alfaro  ,  que  no  era  de  los  menores  ,  por  ser  en 
estremo  aficionado  á  la  poesía  ,  música  ,  historia ,  y  represen- 
tación ;  de  que  hubo  funciones  lucidísimas  en  casa  de  dicho 
don  Pedro  ,  executadas  con  superior  excelencia ,  por  los  con- 
currentes á  su  museo,  á  que  asistía  lo  mas  lucido  de  la  Corte, 
con  repetidas  aclamaciones ,  y  aplausos.  Y  en  conseqüencía 
de  esto ,  dexd  Alfaro  en  su  espolio  varios  libros ,  y  papeles 
muy  cortesanos }  y  entre  ellos  algunos  apuntamientos  de  la 
vida  de  Velazquez  su  maestro ,  de  Pablo  de  Céspedes ,  y  de 
Becerra  ,  que  nos  han  sido  de  mucha  utilidad  para  este  trata- 
do. Hizo  también  el  celebre  retrato ,  y  muy  parecido  del  Re- 
verendísimo Padre  Mateo  de  Moya ,  de  la  Compañía  de  Je- 
sús ,  de  mas  de  medio  cuerpo ,  que  está  en  la  librería  del  Co- 
legio Imperial ,  como  entramos  á  mano  izquierda.  También 
hizo  en  este  tiempo  el  retrato  de  aquel  fénix  español  don  Pe- 
dro Calderón  de  la  Barca  ,  que  está  hoy  colocado  en  su  se- 
pulcro en  la  Parroquial  de  san  Salvador ,  como  entramos  á 
mano  izquierda. 
Alfaro  fué  Pintor  Fué  también  pintor  del  Excelentísimo  Señor  Almirante 

de  Castilla ,  padre  del  que  murió  en  Portugal  :  y  de  tanto 
aprecio  fué  su  persona  ,  y  habilidad  á  dicho  Señor ,  que  llegó 
á  estremo  de  familiaridad  muy  íntima  ,  como  otro  Apeles 
con  Alexandro  Magno ;  de  suerte  ,  que  se  regalaban  recípro- 
camente, comolsi  fueran  dos  iguales,  experimentando  Alfaro 
de  la  grandeza  del  Almirante  ,  no  solo  asistencias  muy  com- 
petentes, sino  otros  intereses  muy  relevantes.  Sirviendo  en  este 
tiempo  i  su  'Excelencia  en  diferentes  retratos  grandes  ,  y  pe- 
queños ,  aderezo  de  las  pinturas  con  que  enriqueció  la  casa  de 
la  huerta ,  que  está  junto  i  los  Recoletos  Agustinos  de  esta 
Corte  ;  aunque  para  aderezarlas ,  y  limpiarlas,  y  disponer  la 
mecánica  de  estas  cosas  en  las  preparaciones  antecedentes  á  el 
pincel ,  había  otro  muy  hábil  para  esto  ,  que  se  llamaba  Die- 
go Ungo.  Pero  en  lo  que  tocaba  á  el  pincel  ,  solo  Alfaro  lo 
executaba ;  ya  en  retocar  lo  maltratado  de  algunas ;  ya  en  su- 
plir lo  que  se  anadia ,  para  igualar  con  otras ,  ó  para  llenar  los 
sitios  donde  se  habían  de  colocar ,  por  ser  todas  originales 
buscados  ,  á  costa  de  grandes  expensas ,  de  los  primeros  arti- 


Alfaro  fué  Pintor 
íiel  Sftior  Almirante 
de  Castilla ,  de  quien 
fué  muy  estimado. 


Pinturas  de  la  ca- 
sa de  ¡a  huerta  del 
Almirante. 


.    Hizo  Alfaro  paí- 
ses (Ott  ex i ficticia. 


fices  de  Europa ,  antiguos ,  y  modernos  :  executando  también 
Alfaro  algunas  pinturas ,  ó  países  ,  que  los  hizo  con  excelen- 
cia ,  para  algunos  sitios  pequeños, 

A  este  tiempo,  en  el  año  de  1675  ,  habiendo  enviudado 

Alfaro ,  y  tratando  de  ir  á  Córdoba  don  Gaspar  de  Herrera, 

paisano,  y  amiga  suyo,  y  Juiado  de  dicha  ciudad,  á  dife- 

-  i  ren- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       593 

rentes  dependencias  ,  y  á  ver  una  hija  suya  ,  que  había  dexa- 
do  religiosa  en  el  convento  de  la  Encarnación ,  pidió  licen- 
cia Alferoi  el  Almirante  para  ir  acompañando  á  dicho  Ju- 
rado, y  dar  una  vuelta  á  su  Patria,  y  ver  á  sus  parientes,  que 
tenia  muchos ,  y  buenos.  Hízolo  así,  cOn  cuya  ocasión  retra- 
tó con  superior  acierto  á  la  hija  de  dicho  don  Gaspar ,  y  hizo 
otras  pinturas  á  diferentes  aficionados  ,  especialmente  algunos 
retratos  de  la  familia  de  don  Juan  de  Morales,  Caballero 
Ventiquatro  de  dicha  ciudad,  quien  le  regaló  muy  biin  ,  y 
le  presentó  un  caballo  excelente  quando  se  volvia  á  Madrid, 
lo  qual  fué  por  los  aiíos  de  1676.  Y  en  este  tiempo  habien- 
do concurrido  con  él  diferentes  veces  el  autor  de  esta  obra, 
que  entonces  era  estudiante  de  Teología ,  y  principiante  en  la 
Pintura ,  le  preguntó  una  de  ellas  :  qué  juicio  había  hecho  de 
aquel  epígrafe  de  Antonio  del  Castillo ,  que  notamos  en  los 
cuadros  de  san  Francisco  ,  á  que  respondió  :  Habia  sido 
grande  honra,  suya  ,  que  se  dignase  de  competir  con  él  un 
Varón  tan  singular  .,  siendo  él  entonces  tan  barbiponiente  en 
la  persona ,  como  en  la  Fintura.  Tan  modesto  ,  y  discreto 
era  en  todo  ,  como  se  dexa  inferir  de  dicha  respuesta.  Y  en 
esta,  y  otras  ocasiones  alentó  mucho  al  autor  á  que  fuese  i  la 
Corte  ,  donde  esperaba  había  de  aprovechar ,  viendo  algunas 
indicaciones  ,  que  favoreció  mas  de  lo  justo  ,  y  ofreciéndole 
su  amparo  ,  y  protección  en  quanto  valiese  ,  como  lo  hizo. 

Volvió  finalmente  á  Madrid  nuestro  Alfaro ,  de  donde  á 
pocos  dias  salió  dicho  Señor  Almirante  desterrado  de  orden 
del  Rey  á  Medina  de  Rioseco  ,  á  donde  deseó  llevar  consi- 
go á  Alfaro.  El  qual ,  por  dexar  ya  tratado  en  Córdoba  ne- 
gocio de  matrimonio  ,  se  escusó  de  irle  sirviendo  ,  cosa  que 
sintió  en  estremo  el  Alm.irante  ,  como  lo  manifestó  después» 
Y  finalmente  compuso  Alfaro  sus  cosas ,  y  menage  de  casa, 
y  se  partió  con  todo  á  Córdoba  el  año  de  78.  en  el  qual  se 
vino  el  autor  á  Madrid  ,  para  cuyo  efecto  le  dio  muy  buenas 
cartas  de  recomendación ,  y  algunas  ,  para  que  le  dexasen 
acabar  diferentes,  pin  tu  ras  que  él  habia  comenzado,  de  que 
hizo  el  autor  el  debido  aprecio. 

Celebróse  el  dicho  matrimonio  de  don  Juan  de  Alfaro 
con  doña  Manuela  de  Navas  y  CoUantcs ,  de  familia  muy 
ilustre  y  conocida  en  aquella  ciudad.  Executó  en  este  tiempo 
varias  pinturas ,  así  para  el  público ,  como  para  particulares, 
y  especialmente  las  del  monumento  nuevo  ,  que  hizo  enton- 
ces aquella  santa  iglesia ,  y  el  retrato  del  ilustrísimo  Señor  don 
Fray  Alonso  Salizancs ,  Obispo  de  Córdoba  ,  el  qual  está 
hoy  en  la  sacristía  de  la  célebre  capilla  ,  que  fundó  en  ella  su 
Uustrísima ;  y  i  poco  mas  de  un  año  comenzó  á  adolecer  Al- 
faro  de  hipocondría  ,  y  mal  de  pecho  ,  de  suerte ,  que  cre- 
Tom.  III.  Fftf  ycn- 


Volvió  Alfaro  á 
Córdoba. 

Hizo  allí  diferen- 
tes pinturas ,  y  retra- 
tos. 


Discreción  ,  }>  mo- 
destia ¿le  Alfaro  en  el 
epgrafe  de  Castillo, 


Volvióse  Alfaro  d 
Madrid, 


Vuelve  Alfaro  á 
Córdoba  contra  el  <¡us- 
to  del  Almirante  ,  con 
todo  el  menaje  de  su 
casa  para  efectuar 
matrimonio ,  que  dexó 
tratado. 


Efectuóse  el  matri- 
tnonio , y  eít  este  tiempo 
¡¡izo  dfere?ites  obras 
de  Pintura  en  Cór- 
doba. 


594        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,/ 

T'o/vió  Alfaro  á  yendo  mejorar ,  trató  de  volverse  á  Madrid ,  donde  llegó  por 
Madrid  con  toda  su  el  mes  de  Septiembre  del  año  de  68o.  y  habiendo  acudido  á 
casn.  ponerse  á  los  pies  del  Almirante  ,  que  ya  había  vuelto  de  su 

Sentimiento, y  des-  destierro  ,  no  se  dexó  Ver  :  lo  que  fué  para  Alfaro  de  increi- 
P'ecto_  del  Almirante,  j^j^  sentimiento  j  con  lo  qual ,  y  el  verse  sin  tener  que  pintar 
para  mantener  sus  obligaciones  :  y  que  habiendo  hecho  la  di- 
ligencia de  buscarlo  en  las  tiendas  de  pintura ,  que  entonces 
habia  muchas ,  que  hasta  á  esto  se  humilló ,  aun  no  se  pudo 
hallar ,  se  melancolizó  mucho ;  y  tanto  ,  que  después  se  agra- 
vó de  suerte  su  dolencia  ,  que  á  pocos  dias  acabó  con  él  por 
el  mes  de  Noviembre  de  dicho  año ,  con  muy  christiana  dis- 
posición ,  y  exemplo  de  santa  conformidad ,  y  se  enterró  en 
Muerte  de  don  han  Parroquia  de  san  Millán  de  esta  Corte.  Murió  á  los  qua- 
de  Aifaro  ano  í6So.  renta  años  de  su  edad  ,  con  poca  diferencia,  con  alguna  ve- 
Raro  infortunio  en  hemente  sospecha  de  maleficio;  y  sucedió  un  raro  infortunio, 
la  muerte  de  Alfaro.  estando  ya  agonizando  ,  y  su  muger  en  otra  cama  muy  mala 
de  un  gran  tabardillo ,  y  fué ,  pegarse  fuego  en  el  quarto  de 
abaxo  del  que  él  habitaba ,  y  atribulada  la  vecindad ,  y  los  cir- 
cunstantes del  moribundo  ,  unos  sacaban  trastos  á  toda  prisa, 
otros  descolgaban  pinturas  ,  y  quitaban  cortinas ,  otros  envol- 
viendo i  la  muger  en  los  colchones ,  cargaban  con  ella ,  otros 
con  la  cama  ,  sin  'saber  que  hacerse  con  el  moribundo  ,  por 
el  peligro  de  moverle ,  que  aseguro  fué  la  mayor  tribulación 
que  en  mi  vida  he  visto.  O  impenetrables  juicios  del  Altísi- 
mo !  hasta  que  la  divina  Providencia  dispuso  que  el  fuego  se 
apagase  :  con  lo  qual ,  ya  todo  sosegado ,  acabó  de  cumplir 
el  curso  de  su  destino.  Dexó  un  legado  de  una  pintura  origi- 
nal para  dicho  Señor  Almirante ,  en  muestra  de  su  buena  ley, 
y  para  que  le  encomendase  i  nuestro  Señor  ;  y  no  la  quiso 
recibir  su  Excelencia  ,  diciendo  ,  que  sin  ese  motivo  le  enco- 
mendaria  á  Dios. 

Murió  nuestro  AlfAo  en  lo  mas  florido  de  sus  años ,  ma- 
logrando las  esperanzas  que  ofrecia  su  lucido  ingenio  ;  y  sino 
se  hubiera  dexado  tanto  llevar  en  su  juventud  del  aura  lison- 
gera  de  su  fortuna  ,  entonces  tan  propicia  ,  y  se  hubiera  apli- 
cado mas  al  estudio  de  la  Pintura ,  hubiera  sido  de  los  pri- 
meros hombres  del  mundo  ;  pues  aun  así  fué  un  ingenio  de 
ios  mas  floridos  de  esta  facultad. 
Pinturas  que  dexó  Dexó  mandado  en  su  testamento  que  acabase  el  autor  de 

Alfaro  sin  ncabar  á    esta  Obra  las  pinturas  que  él  dexaba  comenzadas,  que  fué  el 
car^o  del  autor.  retrato  de  don  Joseph  Iñguez  de  Abarca ,  Abad  de  Ronces- 

valles  ,  en  que  solo  estaba  hecha  la  cabeza  ,  una  Concepción 
de  dos  varas  y  media  para  don  Lorenzo  Delgado  ,  vecino  de 
Córdoba ,  que  solo  estaba  en  bosquexo ,  y  no  de  su  mano ,  y 
un  quadro  apaisado  del  Entierro  de  Christo  Señor  nuestro, 

cu- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       595 

cuyo  santísimo  cuerpo  solo  estaba  en  bosquexo ,  y  lo  demás  ni 
aun  dibuxado  ,  para  la  sacristía  de  la  iglesia  de  nuestra  Seño- 
ra de  la  Fi^nsanta  de  dicha  ciudad  :  t(xio  lo  qual  se  executd 
puntu'aliliente  ;  y  la  señora  viuda  se  volvió  á  su  patria ,  coi) 
un  hijo  que  le  quedó  de  muy  tierna  edad  ,  acompañada  de 
don  Francisco  del  Hierro ,  cuñado  suyo  ,  y  de  una  criada, 
que  para  este  efecto  vinieron  de  orden  de  su  madre  de  dicha 
señora  ,  la  qual  se  mantuvo  en  su  viudez  con  créditos  de 
exemplar  virtud  ,  con  los  quales  murió  cerca  de  los  años  de 
mil  y  setecientos. 

CLVIII. 

l':mRJQUE  DE  LAS  MARINAS  ,  PINTOR. 


E 


mrique  de  las  Marinas  fué  natural  de  la  ciudad  de  Cádiz, 
donde  tuvo  sus  principios  en  el  Arte  de  la  Pintura  ;  y  ha- 
biendo, apvrovechado  bastantemente  ,  se  aficionó  á  pintar  na- 
ves ,  y  marinas ,  con  la  ocasión  que  ofrece  aquel  delicioso 
puerto ;  y  grangeado  por  este  medio  algún  pedazo  de  caudal, 
pasó  á  la  Italia  :  y  después  de  haber  peregrinado  por  diferen- 
tes regiones,  hizo  pie  en  Roma,  donde  practicando  la  habi- 
lidad a  que  le  inclinaba  su  genio,  Ikgó  á  conseguir  tal  credí-'' 
to ,  que  en  Roma  le  pusieron  el  nombre  de  Enrique  de  las 
Marinas ,  y  por  el  fué  tan  conocido ,  que  su  apellido  sé  ig- 
nora. Y  á  la  verdad  ,  liego  á  hacerlas  con  tan  estremado  pri- 
mor ,  que  ninguno  le  excedia  ,  si  es  que  alguno  le  igualaba: 
y  yo  he  visto  algunas  de  su  mano  ;  y  lo  ciato  es  ,  que  pare'^• 
ce  que  no  se  pueden  adelantar. 

Tuvo  grande  amistad  con  Fray  Juan  de  Guzman  ,  se- 
glar entonces ,  el  qual  contaba  ,  que  viendo  que  Guzman  se 
queria  volver  á  España ,  se  lo  abominaba  mucho ,  diciendo, 
que  él  no  volvería  por  todos  los  intereses  del  mundo  :  pues 
Provincia  ,  donde  no  los  estiman ,  no  merece  tenerlos.  Yo 
no  sé  si  tenia  razón  :  juzgúelo  el  desapasionado.  Lo  cierto 
es,  que  él  Ikgo  á  lograr  allá  tanta  estimación  ,  y  convenien- 
cias ,  como  que  vino  á  ser  único  en  aquella  materia.  Y'  si 
viniera  por  acá  ,  no  sabiendo  hacer  otra  cosa ,  pereciera; 
porque  sobre  no  pagarle  como  allá  ,  lo  mas  del  año  estu- 
viera ocioiO.  Murió  linalmente  en  Roma  por  los  años  de 
mil  seiscientos  y  ochenta ,  y  á  los  sesenta  de  su  edad  ,  con 
poca  diferencia. 


Restitución  de  su 
iniigcr  a  Córdoba  ,  y 
su  muerte. 


Fué  natural  de 
Cádiz. 

Nacimiento , )/ prin- 
cipios de  Enrique  de 
las  ÁLirinas. 

Pasó  á  Italia. 


Amistad  que  tuvo 
con  tr.  Juan  dtí  San- 
tísimo Sacram:ntp. 

S¿ntir  de  Enrique 
acerc/i  de  la  poia  es- 
timación de  los  Pi?ito- 
res  en  España. 


Muirte  de  Enri- 
que año  de  16S0. 


Tom.  III. 


Ffífs 


JA- 


596        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


CLIX. 

JACINTO  GERÓNIMO  DE  ESPINOSA^ 

Fintor. 


J 


di:  Rualtíí. 
Sus  obras. 


Fué  natural  de  ^  acinto  Gerónimo  de  Espinosa ,  natural ,  y  vecino  de  la 
Vaknciíi  ,y  discípulo  ciudad  de  Valencia ,  fué  excelente  pintor  ,  y  discípulo  de  Ri- 
balta  ,  muy  estudioso,  y  naturalista  :  su  pintura  tii-ne  graa 
fuerza  de  claro  ,  y  obscuro  ,  como  se  ve  en-  la  capilla  mayor 
de  la  Parroquial  de  san  Estevan  de  dicha  ciudad ,  cuyas  céle- 
bres pinturas  son  de  su  mano.  Asimesmo  las  de  la  capilla  de 
san  Luis  Beltran  en  el  Real  convento  de  Predicadores ;  y 
otras  en  la  Parroquia  de  sati  Nicolás  j  y  en  la  Casa  Profesa 
de  la  Compañía  un  san  Luis  Obispo,  que  en  la  casta,  y  fuer- 
za de  claro ,  y  obscuro  parece  del  Caballero  Máximo.  Tam- 
bién hay  muchas  pinturas  eh  el  convento  de  la  Merced,  y  en 
otros^  muchos  sitios  públicos,  sin  las  de  casas  particulares,  que 
son  sin  número.  Murió  de  muy  crecida  edad  en  Valencia  por 
los  años  de  mil  seiscientos  y  ochenta. 

CLX. 

FRAY  JUAN  DEL  SANTÍSIMO  SACRAMEN- 

to^  Religioso  Carmelita  Descalzo  ^  Pintor. 


Su  muerte  en  Valen- 
cia ano  de  1680. 


Fué  nutural  de  la 
Puente  de  don  Gon- 
zalo. 

Di  sápido  de  Ber- 
tiabé  Xinunez. 

Pasó  d  Roma. 


Volvió  d  España, 
y  pasó  d  Sevilla. 


Aplicóse  d  el  ma- 
nejo de  las  armas : 
mezclase  en  un  viotin, 
que  hubo  en  Sevilla, 
y  retraese  a  el  Car- 
men. 


X    r 


ray  Juan  de  Guzman ,  que  en  la  Religión  se  llamó  del 
Santísimo  Sacramento  ,  fué  natural  de  la  Villa  de  la  Puente 
de  don  Gonzalo ,  del  reyno  de  Córdoba  ,  discípulo  ,  y  con- 
sanguíneo de  Bernabé  Ximenez  de  Illescas ,  vecino  de  la  ciu- 
dad de  Lucena ,  de  quien  ya  hicimos  mención.  Pasó  á  Roma, 
donde  acabó  de  vencer  las  primeras  diticultades  del  Arte ,  y  co- 
municó mucho  ,  como  paisano ,  con  Enrique  de  las  Marinas. 
Volvióse  á  España ,  y  pasó  á  Sevilla ,  donde  hizo  demostración 
de  su  grande  habilidad.  Fué  muy  inclinado  á  las  letras,  á  que 
se  aplicó ,  lo  que  pudo  permitirle  el  estudio  de  la  Pintura  :  y 
juntamente  ,  con  mas  fogosidad  que  convenia  ,  al  manejo  de 
las  armas ,  en  cuyo  exercicio  se  le  ofrecieron  varios  lances, 
ocasionados  de  su  impaciente  condición  ,  y  osada  temeridad: 
á  que  se  siguió  haberse  enredado  demasiadamente  en  aquel 
ruidoso  vulgar  motin  de  Sevilla  por  los  años  de  mil  seiscien- 
tos y  quarenta  y  seis ;  y  temeroso  de  sus  peligrosas  conse- 
qüencias ,  se  refugió  en  el  convento  del  Carmen  Calzado  de 
aquella  ciudad ,  donde  por  último  tomo  el  hábito  de  religio- 
so lego ,  y  profeso  ,  aunque  algo  violento.  Y  como  áspero 
de  condición  ,  y  no  acostumbrado  á  las  mortificaciones  que 

se 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


597 


se  ofrecen  entre  varios  genios ,  y  naturales  opuestos ,  por  un 
sangriento  disgusto,  que  el  poco, sufrimiento  le  ocasiono,  fué 
transferido  i  la  Recolección  ,  ó  Dcscalzez  ;  y  fiiele  asignado 
el  convento  de  Aguilar  para  su  morada  ,  donde  paso  su  vida, 
sino  contento  resignado  al  menos  con  la  divina  voluntad. 

Pintó  mucho  en  aquella  ciudad ,  así  para  su  convento, 
como  para  otros  de  la  Provincia  :  fue  muy  grande  tecSrico  en 
el  Arte;  en  la  Arquitectura  consumado;  y  en  la  Arithmética, 
Geonictría,  y  Perspectiva  :  de  esta  dcxó  un  libro  manuscrito, 
en  que  traduxo  á  Pietro  Accolti ,  italiano ,  y  en  que  refor- 
ma algunos  descuidos  de  su  autor  ,  y  añade  varias  anotacio- 
nes Con  muchas  prácticas  útilísimas  para  los  estudiosos.  Tuvo 
gran  deseo  de  darle  á  la  prensa  ,  para  lo  qual  dexó  comenza- 
das algunas  láminas  ;  está  hoy  en  la  librería  de  dicho  con- 
vento de  Aguilar ,  donde  yace  sepultado  tan  erudito  trabajo, 
con  bastante  dolor  de  los  que  saben  su  importante  doctrina. 

Estuvo  una  temporada ,  sobre  los  años  de  1666  ,  en  el 
convento  de  Carmelitas  Descalzos ,  extra-muros  de  la  ciu- 
dad de  Córdoba  ,  con  el  motivo  de  ilustrar  de  pinturas  aque- 
lla casa ,  como  lo  hizo  en  repetidos  qiíadros  en' el  claustro,'  y 
sacristía ,  así  de  su  invención  ,  como  de  estampas  de  diferen- 
tes autores  ,  en  que  no  era  melindroso ,  exccutadas  con  supe- 
rior gusto  ,  dulzura  ,  y  magisterio  ;  porque  fué  sü  pintura 
muy  bien  empastada  ,  y  de  muy  grato  colorido  ,  imitando  la 
manera  de  Rubens,  y  Vandic.  Bien  lo  acreditan  las  referidas 
pinturas  de  dicho  convento ,  junto  con  las  de  la  iglesia ,  espe-' 
cialmente  el  quadro  principal  del  altar  mayor. 

Hizo  también  diferentes  pinturas  para  el  palacio  del  Ilus- 
trísimo  Señor  don  Francisco  de  Alarcon  ,  y  Covarrubias, 
dignísimo  Obispo  ,  que  fué  de  aquella  ínclita  ciudad  ,  y  muy 
devoto  de  aquel  religioso  convento,  donde  ordinariamente 
solia  celebrar  las  Ordenes ,  y  donde  yo  ,  aunque  indigno, 
recibí  de  su  mano  las  menores.  También  hizo  un  quadro 
de  la  Asunción  de  nuestra  Señora  para  uno  de  los  ángulos 
del  claustro  del  convento  de  san  Agustín  de  aquella  ciudad. 
Y  últimamente  por  el  año  de  16 76.  se  volvió  á  su  retiro  del 
convento  de  Aguilar,  donde  murió  con  créditos  de  Reli- 
gioso muy  exemplar ,  y  de  pintor  erudito ,  y  práctico  por 
el  año  de  mil  seiscientos  y  ochenta  ,  y  á  los  sesenta  y  nue- 
ve de  su  edad.  Yo  le  visité  ,  y  le  vi  pintar  diferentes  veces 
el  tiempo  que  estuvo  en  Córdoba  :  y  era  de  muy  apaci- 
ble trato  en  aquella  edad  mayor ,  y  de  muy  excelente  ma- 
nejo ,  y  buen  gusto  en  las  colores. 


Fué  tranaferido  á 
líi  Rccolíccion  ,  en  el 
convento  de  Aguilar. 

Escribió  Fr.  Juan, 
di-  la  Perspectiva. 


Pasó  á  Córdoba^ 
donde  hizo  varias j}i}i- 
turas. 


Pinturas  que  hizo 
para  el  Señor  Obispo 
de  Córdoba. 


Muerte  de  Fr.  Jv.an 
del  Santísimo  Sacra- 
mentó  año  de  1680. 


JO- 


598         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,, 


Fué  natural  de 
Bolonia ,  discípulo  de 
Migiid  Colofui. 

Tintó  mucho  en  la 
casa  de  la  huerta  dd 
Señor  Almirante. 


El  Presbiterio  de 
los  Italianos. 


Otras  Pinturas  su- 
yas al  fresco. 


Pintura  suya  en  el 
barrio  del  Barquillo. 


Secreto  que  executó 
P.onuini  con  esta  pin- 
tura. 


CLXL 

JOSEPH  ROMANI ,  PINTOR, 

^  oseph  Romani ,  bolones ,  y  de  la  escuela  de  Miguel  Co- 
lona ,  fué  gian  pintor  al  temple ,  y  al  fresco ,  y  vivió  en  esta 
Corte  muchos  años  en  servicio  del  Excelentísimo  Señor  Ai- 
mirante  de  Castilla  ,  padre  del  que  murió  en  Portugal ,  y  en 
la  casa  célebre  de  la  huerta  de  los  Recoletos  Agustinos ,  que 
fué  el  erario  de  las  mejores  pinturas  del  mundo  ;  pintó  varias 
cosas  ,  como  algunos  frontis  de  puertas  ,  y  ventanas ,  y  algu- 
nos techos ,  con  aquel  estremado  gusto  de  tan  buena  escuela, 
no, solo  en  la  arquitectura ,  y  adornos  ,  sino  también  en  la» 
figuras,  y  chicuelos ,  con  grande  acierto,  é  inteligencia  de  los 
escorzos  ,  y  de  la  perspectiva ,  así  común  ,  como  de  techos; 
como  lo  manifiestan  sus  obras,  y  especialmente  las  que  están 
al  público  ,  como  son  el  presbiterio  de  la  iglesia  de  los  Italia- 
nos de  esta  Corte  ,  donde  se  ve  ,  no  solo  el  suplemento ,  y 
perspectiva  de  U  cornisa  ,  y  arcos  torales ,  que  engañan  ,  sino 
las  figuras  de  la  gloria ,  y  los  chicuelos  :  todo  ex.^cutado  con 
grande  primor ,  dibuxo  ,  y  fuerza  de  claro  ,  y  obscuro. 

También  es  de  su  mano  la  pintura  de  la  hornacina  del 
Santísimo  Christo  de  la  iglesia  del  convento  de  Antón  Mar- 
tin j  y  la  de  otra  capilla  de  Christo  Señor  nuestro  crucificado, 
que  está  i  los  pies,  de  la  iglesia  del  convento  de  nuestra  Seño- 
ra de  Atocha  ;  donde  ,  ademas  de  la  Arquitectura  ,  Perspec- 
tiva ,  y  adornos  de  muy  excelente  gusto ,  están  santo  Domin- 
go ,  y  santa  Catalina  de  Sena  á  los  lados  del  Santo  Christo, 
grandemente  executados.  También  es  de  su  mano  la  pintura 
de  las  pechinas  de  la  capilla  de  la  venerable  Orden  Tercera 
de  nuestro  Padre  san  Francisco  ,  donde  están  unos  chicuelos, 
imitados  á  bronce  ,  y  unos  escudos  de  dicha  Orden  ,  executa- 
dos con  harta  gracia. 

No  lo  está  menos  el  ornato  al  fresco  de  una  imagen  de 
nuestra  Señora ,  que  está  en  una  esquina  en  el  barrio  del  Bar- 
quillo en  esta  Corte ,  junto  á  las  casas  del  Señor  Marques  de 
Astorga ,  que  hoy  se  conserva  con  estremado  primor  y  fres- 
cura ;  en  que  es  de  advertir ,  que  á  esta  pintura  supe ,  que 
luego  que  estuvo  seca ,  la  .baño  toda  con  aceyte  de  linaza ,  co- 
sa muy  importante  para  estar  á  la  inclemencia  del  tiempo, 
donde  el  ayre ,  y  el  sol  parifican  la  amarillez  que  le  podía 
causar  el  aceyte  de  linaza  ,  lo  qual  no  aconsejaría  yo  en  sitio 
cerrado,  porque  se  abutagaria  la  pintura.  También  pintó  mu- 
chas cosas  en  el  palacio  alto  de  Boadilla  •-,  y  en  especial  la  lu- 
cha, y  vencimiento  de  Hércules ,  y  Anteo,  valientes  figuras, 


Y.  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       599 

pero' ya  consumidas  del  tiempo  :  lo  que  no  estáJa  pintura 
íjueí  ejxecutó  debaxodel  cobertizo  ,  donde  hizo  .diferentes  fár) 
bulas, -con  muy  excelente  arquitectura,  y  galantes  adornOsi 
Murió  por  el  año  de  1680.  á  los  sesenta  y  quatro  de  su  edad,.» 
y  se  euierró  en  la  Parroquia  de  san  Ildefonso  de  esta  Corte.  Yo 
le  conocí ,  y  le  traté ,  y  era  de  genio  muy  modesto ,  humilde, 
y  amable.  u.'mrf;  [■> 

CLxn. 


Su  muerte  am  de 
16S0. 


JIÍSEPE   MARTÍNEZ  ,   Y  SU^.  HIJO, 

,j;fn  L.  Pintores.  obüfitp  ;:o  3f/p 

usepe  Martínez ,  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Zara- 
goza ,  estudio  en  Ronia  el  Arte  de  la  Pintura ;  y  habiendo 
salido  muy  aventajado  en  él ,  volvióse  i  su  patria ,  y  llegó  á 
ser  pintor '  de  su.  Magestad ,  y  de  mucha  opinión  en  aquel 
r¿yno  :  pues  hallándose  el  Señor  Felipe  Quarto  en  aquella 
ciudad  el  año  de  1642.  á  pacihcar  el  Principado  de  Cataluña, 
tuvo  forma  este  artífice  de  pretender  plaza  de  pintor  del  Rey 
ad  honorem.  Y  habiéndose  informado  su  Alagestad  de  don 
Dii.go  Velazquez  ,  su  pintor  de  Cámara  ,  que  a  la  sazón  le 
iba  sirviendo ,  respondió  Velazquez  como  prudente ,  que  la 
habilidad  del  dicho  Martínez  era  la  mejor  que  había  visto  en 
aquella  tierra,  ademas  de  sus  honrados  procederes,  con  lo  qual 
su  Magestad  le  hizo  la  gracia :  de  él  hay  muchas  obras  en  aque- 
lla ciudad.,  especialmente  los  quatro  lienzos  de  los  ángulos 
del  claustro  del  monasterio  de  Gerónimos  ;  y  también  pintó 
muchos  de  la  vida  de  Christo  Señor  nuestro  ,  cosa  excelente. 

Tuvo  un  hijo  ,  no  de  menos  habilidad  que  su  padre, 
quien  le  envió  á  estudiar  á  Roma  con  crecidas  asistencias ;  y 
de  vuelta  tomó  el  hábito  de  Monge  en  la  Santa  Cartuxa  de 
Aula  Dei ,  una  de  las  célebres  de  aquel  reyno,  donde  pintó 
la  vida  de  san  Biuno  con  gran  capricho,  y  hermoso  colorido. 
Y  allí  murió  en  opinión  de  gran  siervo  de  Dios  por  el  año 
de  mil  seiscientos  y  noventa ,  y  de  su  edad  cincuenta  años ,  y 
seis  meses.  Llamóse  Fr.  Antonio  Martínez ;  el  Padre  se  estu- 
vo siempre  en  Zaragoza ,  donde  murió  el  año  de  mil  seis- 
cientos y  ochenta  y  dos ,  y  á  los  setenta  de  su  edad. 

CLXIII. 
JUAN  MONTERO  DE  ROXAS ,  PINTOR. 


Filé  natural  de 
Zaragoza. 

Aprendió  en  Roma 
ti  Arte  de  la  Pintura. 

pl)h'ióse  d  su  Pa- 
tria,  y  jué  ¿ñntor  del 
Rey. 


Obras  suyas  en  Za- 
ragoza. 


Su  hijo  fué  d  estu- 
diar a  Ro7)ia. 

Entróse  Cartuxo. 
Obras'  que  hizo: 
llamóse  Fr.  Antonio 
Aíartinez. 

Su  muerte,  ¡a  de  su 
Padre  ano  de  x6í>2. 


J 


Fué  natural  de 

uan  Montero  de  Roxas  fué  natural ,  y  vecino  de  esta  vi-    Madrid,  discípulo  en 

Ha,  de  Madrid ,  y  discípulo  en  el  Arte  de  la  Pintura  de  Pe-    ^^  /'"^'«'"'^  ^^  ^"^'^ 

dro 


de  las  Cuevas. 


6oo 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES 


Pasó  á  Roma  , 

volvió  d  Madrid. 

Obras  qiie  hizo. 


Qtiatro pinturas  su- 
)as  muy  cxccUntes. 


Murió  en  esta  Cor- 
te ano  de  1683. 


dro  de  las  Cuevas.  Pasó  á  estudiar  i  Italia ,  donde  se  adelantó 
de  suerte  ,  que  muchas  pinturas  suyas  las  tenían  por  de  mano 
del  Carabacho  ,  volvió  á  esta  Corte  ,  donde  hizo  muchas 
obras  excelentes ,  y  en  especial  el  quadro  de  la  Asunción  de 
nuestra  Señora ,  que  está  en  k  bóveda  de  la  iglesia  del  colegiot 
de  Atocha  sobte  el  coro.  Y  también  es  dé  su  mano  el  qua- 
dro del  colateral  de  la  Epístola  del  Sueño  de  san  Joseph  ,  en 
la  iglesia  de  don  Juan  de  Alarcon.  Y  en  la  sacristía  del  con- 
vento de  la  Merced ,  también  en  esta  Corte ,  es  de  su  mano 
uno  de  los  quadros  de  los  misterios  alusivos  á  el  Sacramento, 
que  es  quando  el  Pueblo  de  Dios  pasó  á  pie  enxuto  el  mar 
Bermejo  con  el  Arca  del  Testamento  ,  quedando  Faraón  /y 
sus  gentes,  y  caballos  anegados  en  sus  ondas.  Esta  Pintura' es 
la  primera  que  está  á  la  mano  siniestra  como  entramos  en  di- 
cha sacristía  :  que  todos  los  demás  son  de  mano  de  don  Juan 
Antonio  Escalante ,  y  solo  este  es  de  otra  mano.  Pero  sobre 
todas  son  quatro  pinturas  suyas  de  figuras  solas  del  natural, 
que  representan  los  quatro  Elementos ,  que  yo  he  visto  en 
casa  de  un  aficionado  á  la  Pintura  ,  tan  superior  cosa ,  que  por 
ellas  solas  merece  este  lugar.  Murió  en  esta  Corte  por  el  año 
de  mil  seiscientos  y  ochenta  y  tres ,  y  á  los  setenta  de  su 
edad  ,  y  está  enterrado  en  la  Parroquial  de  san  Sebastian.  Yo 
le  conocí  en  sus  últimos  años. 


CLXIV. 


DON  FRANCISCO  DE  SO  LIS ,  PINTOR. 


Filé  natural  de 
Madrid ,  y  discípulo 
de  su  Padre  en  la  Pin- 
tura, 


Aplicóse  dios  estu- 
dios de  las  Letras. 


Tuvo  muy  buenas 
prendas. 


Tuvo  en  la  Pintu- 
ra una  manera  muy 
grata  al  vulgo. 


De 


'on  Francisco  de  Solís,  fué  natural  de  esta  Villa  de  Ma- 
drid :  nació  en  la  Colación  de  san  Ginés  :  fué  hijo  de  padres 
nobles,  y  recibido  por  tal  en  esta  Villa.  Su  padre,  y  m.aestro 
fué  Juan  de  Solís,  que  también  fué  pintor,  aunque  deseando 
que  el  hijo  siguiese  la  iglesia ,  no  le  permitía  el  noble  exerci- 
cío  de  la  Pintura  ,  sino  en  los  ratos  ociosos.  Y  así  le  aplicó  i 
los  estudios  ,  en  que  salió  muy  aprovechado  ,  especialmente 
en  la  Gramática  ,  y  Filosofía ,  de  que  resultó  el  ser  suma- 
mente aficionado  á  los  libros ,  y  á  todas  buenas  letras ,  y  de 
trato  muy  apacible  ,  discreta  ,  y  erudita  conversación  ,  con 
muchas  noticias  de  historia ,  y  dichos  muy  agudos ,  y  senten- 
ciosos ;  fué  pintor  muy  práctico  ,  y  de  una  manera  muy  fres- 
ca ,  hermosa ,  y  grata  al  vulgo.  Y  así  tuvo  muchas  obras,  y 
hubiera  logrado  grandes  haberes ,  si  fuera  de  genio  ambicio- 
so, pues  mas  estimaba  su  comodidad,  y  descanso,  que  todos 
los  intereses  del  mundo. 

Siendo  de  edad  de  diez  y  ocho  años  hizo  un  quadro  pa- 
ra 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       6o 


ra  el  convento  do  Capuchinos  de  VilJarubia  de  los  Ojos ;  y 
antes  de  llevársele  ,  le  pusieron  en  la  iglesia  de  los  Capuchi- 
nos de  la  Paciencia  de  esta  Corte,  en  función  que  concurrían 
sus  Magestades ;  y  habiéndolo  visto  el  Señor  Felipe  Quarto, 
c  informado  de  las  circunstancias  del  autor ,  mandó  su  Ma- 
gestad  que  lo  firmase ,  y  pusiese  la  edad,  y  así  lo  executó. 
También  hizo  muchas  pinturas  para  el  convento  antiguo  de 
los  Capuchinos  del  Prado ,  especialmente  una  Concepción 
Purísima,  con  el  Arcángel  san  Miguel  batallando  con  el  dra- 
gón ,  que  fué  muy  celebrada.  Hizo  también  todas  las  pintu- 
ras de  la  capilla  de  nuestra  Señora  de  Copacavana  en  los  Re- 
coletos Agustinos ,  con  otras  muchas  que  hay  en  el  conven- 
to ,  y  portería.  También  son  de  su  mano  todas  las  pinturas 
del  retablo  principal  de  la  iglesia  del  convento  de  Carmelitas 
Descalzas  de  Boadilla ,  donde  entró  una  hija  suya  religiosa; 
y  otra  de  la  Visitación  de  santa  Isabel ,  en  una  capilla  al  lado 
de  la  Epístola  en  la  misma  iglesia ,  sin  otras  menores ,  que 
tiene  dentro  del  convento,  l'ambien  hizo  muchas  para  la 
iglesia ,  y  convento  de  los  Recoletos  Agustinos  de  Alcalá  de 
Henares.  Y  en  Viana  en  el  convento  de  nuestro  Padre  san 
Francisco  está  todo  el  claustro  pintado  de  su  mano  de  histo- 
rias'de  este  glorioso  Patriarca.  También  hizo  una  grande  obra 
de  pinturas  para  la  iglesia  del  convento  de  Religiosas  Domi- 
nicas de  \'illanueva  de  los  Infantes.  Hizo  también  dos  qua- 
dros  de  la  Purificación ,  y  Visitación  de  nuestra  Señora  ,  que 
están  en  el  claustro  de  los  Trinitarios  Descalzos  de  esta  Cor- 
te. Pintó  las  fuerzas  de  Hercules  para  la  entrada  de  la  Reyna 
Doña  María  Luisa  de  Orleans ,  en  el  ornato  de  la  plazuela 
de  san  Salvador  de  esta  Villa.  Hizo  también  muchas  pintu- 
ras para  el  claustro  del  glorioso  Patriarca  santo  Domingo  en 
la  villa  de  Marchena  ,  aunque  preocupado  de  la  muerte  no 
lo  acabó.  Para  Valladolid  ,  en  la  iglesia  del  convento  de  la 
Laura  de  Religiosas  Dominicas  executó  dos  quadros  grandes 
que  hicieron  gran  ruido  quando  se  colocaron.  Y  para  Indias, 
y  casas  particulares  ,  y  otros-sitios  públicos  hizo  tantas  pintu- 
ras que  no  se  pueden  numerar.  Pero  no  permite  pasarse  en 
silencio  el  quadro  de  santa  Teresa ,  que  está  colocado  en  un 
pilar  de  la  iglesia  Parroquial  de  san  Miguel. de  esta  Corte, 
junto  con  el  quadnto  del  remate  ,  que  uno  y  otro  es  de  lo 
mejor  que  hizo  :  como  también  dos  quadros  grandes  del  Sa- 
crificio de  Abel ,-  y  Cain  ,  el  uno  y  el  otro  del  de  Abrahan, 
que  están  en  poder  de  un  aficionado ,  y  son  cosa  superior. 

Murió  en  esta  villa  de  Madrid  á  veinte  y  cinco  de  Se- 
tiembre del  año  de  mil  seiscientos  y  ochenta  y  quatro ,  y  á  los 
cincuenta  y  cinco  de  su  edad ;  y  se  enterró  en  la  iglesia  del 
convento  de  la  \  ictoria  de  Religiosos  Mínimos  de  san  Fran- 
Tom.  .11  L  Gggg 


Diferentes  pintu- 
ras di  mano  de  Solís. 


Obra  que  hizo  en  la 
entrada  de  la  Re)  na 
Doña  Marta  Luisa. 


.  m;   'tW  I 


Su  muerte  año  di 
16S4, 


cis- 


Estudio,  y  librería 
cékbrí  que  dexó  Solis. 


Libro  de  i-idas  de 
pintores ,  que  escribió 
Solis. 


602        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  Y 

cisco  de  Paula ,  en  el  entierro  de  los  Barraganes ,  que  le  to- 
caba por  su  muger  doña  Lucía  Barragan  ;  y  está  con  su  lápi- 
da delante  del  altar  de  nuestra  Señora  del  Buen- Alumbra- 
miento. Fuá  de  muy  buena  estatura ,  muy  galán  ,  y  bien 
proporcionado  :  dexó  una  librería ,  y  estudio  de  Pintura ,  que 
se  estimó  en  seis  mil  ducados  ;  y  una  armería  ,  'como  pudiera 
un  gran  Príncipe  ,  porque  en  todo  tuvo  pensamientos  de  tal. 
Tuvo  muchos  años  Academia  en  su  casa  ,  y  esto  le  adelantó 
mucho ,  y  le  dio  gran  facilidad  en  el  inventar  ;  aunque  se  dio 
mucho  á  pintar  amanerado  ,  sin  valerse  del  estudio  del  natu- 
ral ,  sino  en  muy  rara  cosa.  Dexó  escrito  un  libro  de  aquellos 
pintores  eminentes  españoles ,  en  quienes  florecieron  las  tres 
Artes  de  Pintura ,  Escultura  ,  y  Arquitectura  ;  y  tan  adelan- 
tado ,  que  tenia  ya  abiertas  muchas  láminas  de  los  retratos: 
y  por  diligencias  que  se  han  hecho  ,  no  se  ha  podido  descu- 
brir ,  con  que  no  se  sabe  donde  para. 

CLXV. 

DIONIS  MANTUANO  ,  PINTOR. 


Fué  bolones  ,y  gran 
pintor. 


Vino  d  Madrid  por 
ingeniero  del  Retiro. 


Lance  pesado  que 
le  sucedió. 


D 


Salió  lien  con  la 
protección  de  la  Vir- 
gen. 


'ionis  Mantuano  fué  bolones ,  y  gran  pintor  al  temple, 
y  fresco ;  pero  solamente  de  la  arquitectura ,  perspectiva  ,  y 
adornos  :  porque  para  las  figuras,  aunque  fuese  un  mascaron, 
ó  una  vichuela ,  necesitaba  de  valerse  de  otros.  Cosa  corriente 
en  los  estrangeros.  Estuvo  en  Genova  por  los  años  de  1656. 
Después  vino  á  Madrid  en  tiempo  del  Señor  Marques  de 
Heliche  ,  Alcayde  del  Buen-Retiro  ,  por  ingeniero  para  las 
tramoyas  y  mutaciones  de  las  comedias  célebres ,  que  en 
aquel  tiempo  se  hacían  á  sus  Magestades  en  dicho  Real  Sitio: 
porque  era  también  grande  arquitecto  ,  de  que  le  sobrevino 
un  contratiempo  muy  pesado  de  haber  concurrido  como  in- 
geniero á  cierta  manifactura  de  mucha  entidad  ,  sobre  que  es- 
tuvo preso  ,  y  en  un  encierro  en  la  cárcel  de  Corte  muchos 
meses ,  cargado  de  grillos  y  cadenas ,  de  que  enfermó  grave- 
mente de  las  piernas ;  pero  lo  peor  fué ,  que  llegó  á  estar  muy 
á  pique  sobre  el  caso  ú  de  un  tormento  cruel ,  ú  de  un  supli- 
cio fatal.  En  cuya  aflicción  se  encomendó  muy  de  veras  á  la 
Vifgen  Santísima  del  Carmen ,  de  quien  era  muy  devoto, 
que  pues  sabia  su  inocencia ,  le  sacase  con  bien  de  aquella 
tribulación  ,  que.  ofrecía  ayunarle  todos  los  Sábados  á  pan  y 
agua  mientras  viviese  ,  como  lo  cumplió.  Y  afirman  personas 
que  le  trataron ,  que  la  Virgen  Santísima  se  le  apareció  ,  y  le 
consoló ,  asegurándole  que  no  temiese ,  que  presto  saldría  li- 
bre ,  como  con  efecto  sucedió ,  habiéndose  averiguado  que  él 

no 


X  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       603 

Ho  IjalTÍa  ■¡ixftuido  efi  nada  ,  ó  que  ti  caso  había  ^do  incicrtoí 
y  así  s(alip  libre  ,  y  sin  costas.    >  ^-,l\  '.nu  fbf"> 

tl.i;?<!)  también  variar  trazas  para  diferentes  obras,  y  espe-r 
cial.mente  para  la  fachada  de  las  casas  del  señor  Marques  dd 
los  Balbases,  cuya  pintura  executaron  el  dicho  Mantuano,  y 
Don  Vicente  de  Benavides ;  y  á  cada  uno  mientras  pintaron 
dicha  fachada  le  daba  el  señor  Maiíques  un  doblón  cada  dia^ 

Pintó  también  la  arquitectura  ,y' ornatos. del  techo  de  ;la 
galería  de  las  Danias  de  este  palacio  de  Madrid  ,  que  ya  se 
blanqueo.  También*  los  adornos  de  la  capilla  del  Santísimo 
^hdi>tO  en  el  Colegio  Imperial  de  esta  Corte,  de  cornisa 
gbaxo  ;.  la  sobrescálcna  de  las  casas  idel  señor  Nuncio ;  y.  el 
techo  del  coliseo  del  Buen-Retirojy  otras  muchas  cosas  en 
lais  casas, de  san  Joachín  de  dicho,  señor  Marques  de  Heliche. 
Y  rinalfliente  ,  viviendo  en  la  calle  de  los  Reyes ,  hacia  Ler 
ganito.s ,  murió  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  ochenta  y 
quatro ,; de  poco  mas  de  sesejnta  añoS',  y  c^tá  enterrado  en  la 
Parroquial  de  san  Marcos,  Tuvo  el  Hábito  de  Christo,  que 
le  dio  su  Santidad  poi'  mano  deLseñor  Nuncio  de  España 
don  Sabo.Müini.  r  o^.j 

CLXVI. 


Se    ..til)    ií 


U1--.M1 


ANTO  NIO  DE  ARIAS  FE  R  NAND  E  Z, 

Pintor.  .:•} 


xVi 


ntonio  de  Arias  Fernandez^  natural,  y  yecrno  de  esta 
villa  de  Madrid  ,  hijo  de  Bartolomé  Fernandez : Arias ,  na- 
tural de  Toyran  en  Galicia  ,  Obispado  de  Lugo  ,  y  de  su 
legítinia  muger  Juana  Erbás  ,  natural  de  Espinosa  de  los 
!NIontcros ,  tuvo  pqr  maestro  en  sus  principios  á  Pedro  de  las 
Cuevas  ,  y  con  su  enseñanza  en  breve  tiempo  ,  juntándose  su 
gran  natural ,  y  aplicación  ,  quando  llegó  á  los  catorce  años 
de  su  edad  ,  hizo  toda  la  pintura  ,  que  está  en  el  retablo  del 
sitar, mayor  del  Carriieu  Calzado  de  la  ciudad-de  Toledo. ;  y. 
le  dio  tanto  crédito  esta  pintura  ,  y  le  alentó  de  suerte  el 
aplauso  ,  que  continuando  el  estudio ,  quando  cumplió  los 
veinte  y  cinco  años,  era  ya  uno  de  los  grandes  artífices  de  eis- 
ta  Corte  ,  que  eligieron  para  pintar  los  retratos  de  los  Reyes 
de  España,  en  tiempo  del  Conde-Duque  de  Olivares,  quan:- 
do  se  renovó  el  salón  de  su  Magestad  en  su  Real  Palacio, 
que  llaman  de  las  Comedias ,  y  ya  se  dividió  en  diferentes 
estancias.  En  él  se  veían  en  un  quadro  retratados  el  Rey  Don 
Alonso  el  Sexto ,  con  su  madre  la  Reyna  Doña  Urraca  de 
Castilla ;  y  en  otro  el  Señor  Emperador  Carlos  Quinto ,  y  su 
hijo  Don  Felipe  Segundo ;  y  o.ttos.dos  liéiuzos  del  mismo,  ta- 
Tom.  III.  Gggg  2  ma- 


Varias  dirás  que 
executü. 


Murió  en  esta  Cor- 
te-ano de  1684. 


-•i  "i 


Fué  natural  de 
Madrid... - 


Fué  disctptdo  de 
Pedro  de  las  Cuevas 
en  la  Pintura. 


Obras  de  su  pri- 
mera edad. 


Otras  obras  de  An- 
tonio Arias. 


:  !U 


6o4 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Fue  muy  diestro ,  y 
largo  en  elfintar. 


Otras  prendas  que 

adornaban  a  Antonio 
Arias  ademas  de  la 
Pintura. 


Hija  que  tuvo  An- 
tonio Arias  de  exce- 
lente habilidad  en  la 
Pintura. 


Mísera  fortuna  de 
Antonio  Arias  en  su 
vejez. ,  y  muerte ,  año 
1684. 


maño  en  la  alcoba  de  su  Magestad ,  también  de  Reyes,  y  en 
cada  uno  dos  personas  Reales.  Tuvo  opinión  de  pintor  muy 
diestro  ,  y  largo  :  su  manera  de  pintar  de  gran  fuerza ;  y  si 
hubiera  de  hacer  relación  de  las  muchas  obras  que  hizo  este 
artitice ,  fuera  salir  de  asunto  en  que  deseo  no  ser  molesto.  Y 
así  solamente  digo ,  que  era  muy  continuo  trabajador ,  y  nun- 
ca le  faltaba  que  hacer.  Hizo  once  quadros  para  el  claustro 
alto  del  Real  convento  de  san  Felipe ,  de  Religiosos  Agusti- 
nos Calzados  de  esta  Villa ,  de  la  Pasión  de  Christo  Señor 
nuestro,  que  son  cosa  excelente,  comO  también  un  gran 
quadro  del  Bautismo  de  Christo  Señor  nuestro ,  que  está  en 
la  iglesia  de  san  Ginés  en  la  capilla  de  la  Pila  del  Bautismo. 

No  puedo  dexar  de  decir  algo  de  otras  buenas  partes  su- 
yas ;  pues  fué  uno  de  los  que  hermanaron  la  Pintura  ,  y  la 
Poesía ,  haciendo  muy  gentiles  Versos  castellanos ,  enriqueci- 
dos con  muy  buenas  noticias  de  las  fábulas  ,  é  historias.  Des- 
pués de  esto ,  era  muy  jovial ,  de  muy  gustosa ,  y  entreteni- 
da conversación  ,  sin  ser  cansado  ;  amigo  de  sus  amigos ;  y 
generalmente  con  todos  muy  agradable  ,  y  cortés. 

Estuvo  casado  con  una  muy  virtuosa  Señora  ,  de  quien 
tuvo ,  entre  otros  hijos  ,  una  hija  que  se  aplicó  á  esta  Arte ;  y 
en  su  buena  doctrina  dio  muestras  con  sus  diseños  en  sus  pri- 
meros años  del  natural  que  se  suele  heredar  de  los  padres. 

Nada  le  faltó  á  Antonio  Arias  sino  es  la  fortuna  ;  pues 
en  su  mayor  edad  llegó  á  declinar  tanto,  y  estar  ya  tan  inhá- 
bil ,  que  le  mantenía  la  conmiseración  de  sus  amigos :  ya  me 
espantaba  yo  ,  que  pintor  y  poeta  no  declinase  al  abismo  de 
la  desventura.  Y  últimamente  vino  á  morir  con  suma  mise- 
ria en  el  hospital  general  de  esta  Corte  el  año  de  1684.  O 
fuerza  de  una  estrella  infeliz !  Yo  le  conocí  en  este  mísero  es- 
tado ,  con  ^ran  quebranto  de  mi  corazón. 

CLXVII. 

DON  JUAN  DE  REVENGA,  ESCULTOR, 


Fué  natural  de 
Zaragoza. 

Pasó  d  Italia ,  don- 
de aprendió  el  Arte 
de  la  Escultura. 

Otras  que  executó 
en  España. 


D< 


'on  Juan  de  Revenga ,  escultor  insigne ,  fué  natural  de 
la  ciudad  de  Zaragoza  ,  y  caballero  de  lo  mas  ilustre  de 
aquel  reyno ,  y  con  muy  honrado  patrimonio  ,  coh  el  qual 
pasó  á  Italia  en  su  juventud  ,  llevado  de  la  afición  á  el  arte 
de  la  Escultura ,  donde  logró  sü  adelantamiento  con  tan  su- 
periores ventajas ,  que  fué  át  los  mas  eminentes  de  sü  tiem- 
po ,  como  lo  acreditó ,  volviendo  á  España ,  én  diferentes 
obras  particulares  ,  que  hi¿o  muchas  pafa  regalar  á  sus  ami- 
gos ,  y  otras  personas  de  su  obligación  ,  á  causa  de  no  querer 

de- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      605 

décláíarse  poi*  profesor  de  la  Escultura,  sino  solamente  como 
aficionado,  que  lo  tenia  para  su  entretenimiento  ;  y  de  ordi- 
nario se  socorría  de  hacer  cosas  de  cera  para  urnas,  caxones, 
escaparates ,  de  que  vi  yo  muchas  en  casa  de  don  Diego 
Villa-Toro  ,  caballero  muy  conocido  en  esta  Corte  por  sus 
grandes  negociados ,  y  aticion  á  estas  artes ,  y  lo  hacia  con 
«n'extremado  primor ,  que  desmentía  el  natural.  Y  esta  fué 
la  causa  de  que  no  hiciese  obras  para  el  público  5  pero  instado 
de  algunos  amigos,  y  estimulado  de  otros ,  que  este  retiro  lo 
atribuían  á  falta  de  ánimo,  ú  de  inteligencia,  se  resolvió,  pa- 
ra complacer  á  unos ,  y  desengañar  á  otros ,  á  executar  la  ce- 
lebérrima estatua  de  nuestra  Señora  ,  que  está  sobre  la  porta- 
da de  la  lonja  del  convento  de  los  Angele%  de  religiosas 
Franciscas  de  esta  Corte ;  la  qual  executó  con  tan  superior 
gusto,  é  inteligencia,  que  es  una  de  las  mas  eminentes  esta- 
tuas que  se  admiran  en  ella ;  y  por  esta  sola  etigie  merece- 
nombre  inmortal ;  pues  ella  sola  acredita  otras  muchas  ,  que 
sin  duda  executaria  con  igual  acierto  :  porque  para  llegar  á  la 
eminencia  de  una  obra  sublime  ,  no  se  consigue  de  un  acto 
solo,  sino  con  la  repetición  de  muchos.  Pero,  ó  fuerza  de  un 
fatal  destino  !  Con  la  decadencia  de  la  edad ,  que  ya  pasaba 
de  mas  de  setenta  años ,  y  lo  apurado  ya  de  su  patrimonio, 
lleco  á  tanta  miseria ,  que  vino  á  morir  en  el  hospital  gene- 
ral de  esta  Corte,  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  ochenta 
y  qiiatro.  Desventura  de  nuestra  nación  ,  que  no  tenga  pro- 
videncia para  semejantes  acaecimientos  1 

CLXVIIL 

J)ON  FRANCISCO  RICT,  PINTOR  DE  SU 

Alagestad ,  y  Arquitecto. 


Célebre  estatua  de 
jjüdra  que  executó  en 
Aladrid. 


Llegó  d  suma  po- 
breza  en  su  mapr 
edad. 

Sti  muerte  año  de 
1684. 


D< 


'on  Francisco  Rici,  pintor  del  Rey  nuestro  Señor  Don  Fué  natural  de 

Felipe  Quarto,  y  Carlos  Segundo ,  y  hermano  de  Fray  Juan    Madrid. 
Rici ,  de  quien  ya  hicimos  mención ,  fué  natural  de  esta  vi- 
lla de  Madrid ,  y  discípulo  en  el  Arte  de  la  Pintura  de  Vi-        Discípulo  de  Car- 
cencio  Carducho ,  y  de  los  mas  adelantados  que  tuvo  ,  como    ducho. 
lo  manifiestan  muchas ,  y  famosas  obras  de  su  mano  en  esta 
Corte  :  una  de  las  quales  es  la  pintura  de  un  Santiago  á  ca-       Obras  de  pintura  de 
bailo  ,  que  está  en  el  altar  mayor  de  la  Parroquial  de  su  Ad-    don  Francisco  Rici. 
vocación  ;  y  otra  grande  del  Espolio  de  Christo  Señor  nues- 
tro ,  que  está  en  el  convento  de  Capuchinos ,  llamados  de  la 
Paciencia  ,  en  el  altar  mayor  :  es  lienzo  este  ,  en  que  se  co- 
noce el  gran  genio,  y  talento  de  su  artífice,  por  la  admirable 
composición  ,  y  armonía  de  la  historia  del  Calvario  ,  que 
mueve  á  gran  ternura ,  y  devoción }  donde  también  tiene  otro 

qua- 


6p6        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  Y 

Quadro  de  la  Concepción  Purísima  en  una  capilla  al  lado'  de 
la  Epístola.  También  es.  de  su  mano  otro  de  los  Agravios, 
que  en  la  santa  imagen  .de  Ghiisto  de  la  Paciencia  extcutaron 
aouellos  pértidos  Judios ,  por  los  años  de  mil  seiscientos  y 
qincuenca  ,  en  que  le  están  hiriendo ,  y  azotando  con  varios 
instrumentos,  y,  está  colocado  eil  inmediato  al   lado  de  la 
Epístola.  Y  énsan  Bernacdores  tambie,n.  de  su  mano  jun  cjliíf 
dro  de  este  .santo  en  el.riemate  de  un  retablo  á  los  pies  de  la. 
iglesia  de  s.ucomvento  ,  :jiintamtnte  con  otros  dos  pequertos, 
qiití  están  abaxi)  en  los  pedestales.  Como  también  las  pechi-, 
nas.j^y  ínedallas,-. bronceadas; en  la  iglesiade  las  monjas  de 
íS  Titó\ftU^  vi     ")        sa.iii  Placido  ,-),uíitjoeon  la  Concepción  en  la  bóveda  del  pres-, 
i\.  oWivt»  '4>i-;.  ..\V,íV\  biferio  ,  y  las-^güras  de  la'  bóveda  de  la  capilla  del  samto.Se-, 
'    ■'^-    pulcro.  Yitamlpiejí  son,  de.sü  mano  dos  quadros ,  el  uiio  det 
L)espo6orio  de  ¿anta  Catalina  al  lado  de  la  Epístola;  y  el- 
Qt-vorde  sanlgnacio  manir  al  lado  del  Evangelio  en  el  cruce- 
ra) ¡del  Noviciado  de  la  .Compañía  de  Jesús.  También  es  de. 
sú  mano  el  quadro  del  altar  mayor  del  convento  del  Santo 
Ghristo  del  Pardo  ,  y  el  del  íiltar  mayor  de  la  iglesia  Parro-. 
quial  de  Vallecas ,  qne.es  del  Apóstol  san  Pedro  ,  quando  el 
.c,v  .  Ángel  le  quitó  las  prisiones,  y  le  sacó' de  la  carecí.  También 

■\<j.^  •■    es  de  su  mano  el  célebre  quadro  de  santa  Leocadia  ,  que  está 

•  en  el  altar  mayor  de  la  iglesia  del  convento  de  Capuchinos 
,  de  la  ciudad  de  Toledo  ,  que  como  entonces  trazaban,  los. 
f  ¿di  pintores  los  retablos ,  habia  en  ellos  pintura;  pero  como  aho- 
ra los  trazan  los  ensambladores  ,  todo  es  madera  ,  sin  advertir 
los  incendios  lastimosos  que  en  estos  años  se  han  experimen- 
tado ;  pues  una  vez  prendido  el  fviego ,  por  desgracia ,  en  una 
montaña  de  madera  seca  ,  no  hay  fuerzas  humanas  para  apa- 
garlo :  y  que  las  tres  Artes  juntas  dan  el  cómpkmento\de  la 
perfección  á  las  obras ,  como  se  ve  en  los  retablos  antiguos. 

Es  también  de  su  mano  el  quadro  de  Christo  crucifica- 
do ,  que  está  en  el  salón  de  Ayuntamiento  de  esta  villa  de 
'-    Madrid  ;  la  traza  ,  y  execucion  de  la  arquitectura  ,  y  adornos 
de  la  cúpula  de  san  Antonio  de  los  Portugueses.  También  la 
--!::» 3  iViok  tíaza  ,  y  execucion,  junto  con  Carreño  ,  de  la  pintura  del 

■  ochavo  de  la  santa  iglesia  de  Toledo  ,  con  otros  dos  quadros 
de  la  historia  de  santa  Leocadia  ,  que  están  en  la  sacristía  de 
dicha  santa  iglesia.  Son  de  su  mano  también  las  dos  historias 
,  de  la  Pasión  de  Christo  Señor  nuestro ,  que  están  en, la  capi- 
lla del  Santo  Christo  del  Colegio  Imperial  de  esta  Corte,  jun- 
to con  el  san  Pedro  ,  y  la  muger  Verónica  ,  de  medios  cuer- 
pos ,  que  están  en  dos  óvalos  sobre  las  puertas.  También  las 
pinturas  de  los  dos  colaterales  de  dicha  iglesia ,  que  son  de  san 
Francisco  de  Borja ,  y  san  Luis  Gonzaga ,  con  las  demás  que 
están  en  el  recinto  de  uno  y  otro  retablo ,  y  la  principal  de 
-•    ,.  san 


'.u   jAtí.í 


■i  j     IV 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       607 

san  Francisco  Xavier  en  el. altar  mayor.  Son  también  de  su  Otras  muchas  obras 
mano  los  dos  celebres  quadros  de  la  capilla  de  san  Isidro  en  de  Rid  en  esta  Corte. 
esta  Corte  al  lado  del  Evangelio  ,  el  uno  del  milagro  del  Po- 
zo del  Santo ,  y  el  otro  de  la  Batalla  de  las  Navas  de  Tolo- 
sa,  quando  san  Isidro  conduxo  por  aquellas  montarías  al  Rey 
Don  Alonso  el  Octavo  ,  para  que  lograse  la  victoria  ,  que 
uno  y  otro  quadro  son  cosa  maravillosa;  como  también  otro 
del  mismo  santo ,  con  el  milagro  referido  del  niño  en  el  po- 
zo ,  que  está  en  la  Parroquial  de  san  Pedro  en  esta  Corte  de- 
baxo  del  coro ;  y  el  del  Apóstol  san  Andrés  del  colateral  de 
la  Epístola  en  la  Parroquial  de  san  Salvador  :  como  también 
las  pinturas  del  retablo  de  nuestra  Señora  de  la  Soledad  ,  to- 
do en  esta  Corte ;  y  la  de  santa  Catalina  mártir ,  junto  á  la 
puerta  de  las  gradas  de  san  Felipe  ;  y  otra  de  santa  Águeda, 
en  un  pilar  hacia  los  pies  de  la  iglesia  de  la  Santísima  Trini- 
dad. También  las  tres  pinturas  que  están  en  la  capilla  de  don 
Andrés  de  la  Torre ,  en  el  convento  de  los  Angeles ,  al  pie  del 
retablo  del  Nacimiento  ,  que  son  la  Adoración  de  los  Santos 
Reyes,  y  la  Purihcacion,  y  el  Ecce  Homo  en  la  puerta  del  sa- 
grarito ;  y  asimesmo  dos  quadros  de  san  Lucas  y  santa  Luda, 
que  están  entre  las  rejas  del  coro ,  á  los  lados  del  retablo ,  Hgu- 
ras  enteras  del  natural ;  y  también  la  pintura  de  la  Santísima 
Trinidad,  que  está  en  el  remate  del  retablo ;  y  otro  del  mismo 
asunto  sobre  el  quadro  de  la  Concepción,  también  de  su  ma- 
no ,  que  está  en  el  pilar  del  arco  toral  de  la  iglesia  de  santa 
Cruz  ;  y  abaxo  tres  quadritos,  el  de  en  medio  el  Bautismo 
de  Christo  ,  y  á  los  lados  san  Francisco  ,  y  santo  Domingo. 

También  es  de  su  mano  el  quadro  de  san  Francisco  de 
Borja ,  que  está  en  el  cerramiento  del  retablo  de  la  Casa  Pro- 
fesa de  la  Compañía  de  Jesús  ,  y  fué  lo  último  que  acabó. 
Hizo  también  la  traza  del  retablo ,  y  el  quadro  grande  del 
martirio  de  san  Ginós  de  Arles  en  la  Parroquial  de  esta  Cor- 
te. Y  habiendo  muerto;  Rici ,  y  pareciendo  que  estaba  algo 
confuso  dicho  quadro  ,  lo  retoco  Joseph  Donoso ;  y  aunque 
lo  dispertó  alguna  cosa ,  no  le  adelantó  nada ,  ni  fué  bien  vis- 
ta la  acción.  Es  también  de  su  mano  un  quadro  de  la  Con- 
cepción Purísima ,  que  está  en  la  iglesia  de  las  monjas  de  la 
Magdalena  de  Alcalá  de  Henares  al  lado  de  la  Epístola ;  co- 
mo también  lo  son  otros  dos  quadros  de  la  vida  de  santa  Te- 
resa ,  qufe  están  en  el  crucero  de  la  iglesia  del  convento  de 
Carmelitas  Descalzas  de  la  villa  de  Alba  de  Tormes ,  cosa 
excelente.  Y  en  el  claustro  de  religiosos  Gerónimos  del 
Parral  de  Segovia  un  gran  quadro  del  máximo  Doctor  san 
Gerónimo. 

Fué  nuestro  Rici  pintor  de  su  Magestad ,  y  Ayuda  de  la 
Furriera  desde  que  pintó  lo  que  diximos  en  la  vida  de  Ve- 

laz- 


Monumento  céle- 
bre de  la  santa  igle- 
sia de  Toledo. 


Discreción  de  Rici 
en  un  accidente  que  le 
sucedió  en  Palacio. 


Discreción ,  y  pru- 
dencia de  Rici  en  otro 
caso  con  el  Rey. 


Gobernó  Rici  mu- 
cJios  años  los  teatros, 
y  mutaciones  de  las 
comedias  del  Retiro. 


608        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

lazquez  en  el  salón  de  los  espejos ,  y  fué  muy  erudito ,  espe- 
cialmente en  letras  humanas ;  y  así  sus  obras ,  é  inventivas 
fueron  siempre  muy  bien  fundadas  en  erudición  ,  como  lo 
manifestó  en  la  traza  ,  idea  ,  y  modelo  que  hizo  para  el  céle- 
bre monumento  de  la  santa  iglesia  de  Toledo  ,  muy  adorna- 
do de  misterios  alusivos  á  el  intento.  Obra  portentosa ,  y  de 
todas  maneras  admirable ,  en  que  le  ayudaron  Carreño ,  Man- 
tiiano ,  y  Escalante.  También  lo  manifestó  en  la  traza  que 
hizo  para  el  techo  de  la  galería  de  las  Damas  en  este  palacio 
de  Madrid ,  muy  llena  de  erudición  de  letras  humanas  :  la 
que  executó  juntamente  con  Carreño  ,  y  Mantuano  ,  aunque 
ya  se  blanqueó.  Y  en  este  conocimiento  estaba  el  Señor  Car- 
los Segundo  ,  y  así  le  estimaba  mucho. 

Sucedió  un  dia ,  que  saliendo  el  Rey  para  el  cancel  de 
la  capilla ,  y  yendo  delante  el  ayuda  de  Furriera  ,  que  lo  era 
Rici ,  como  es  estilo ,  para  abrir  las  puertas ,  con  el  movi- 
miento de  alguna  de  ellas,  se  cayó  un  quadro,  y  con  el  mar- 
co le  hirió  á  Rici  en  la  cabeza  ;  lo  qual  visto  por  su  Mages- 
tad  se  le  puso  un  pañuelo ,  y  se  entraron  adentro  i  toda  prisa, 
y  de  orden  del  Rey  ,  y  su  barbero  de  cámara  ,  que  acababa 
de  hacerle  la  barba  ,  y  con  los  mismos  paños  ,y  palancana 
del  Rey  ,  le  tomó  la  sangre  :  y  viéndole  su  Magestad  tan  se- 
teno á  Rici ,  como  si  le  hubiera  sucedido  una  cosa  de  mucho 
gusto,  le  dixo  :  que  mayor  susto  habían  tenido  los  demás  que 
el ,  según  mostraba.  Y  él  respondió  :  Sí ,  señor ,  estoy  muy 
gozoso  de  que  i  mí  me  haya  sucedido ,  porque  no  sucediese 
á  V.  Magestad. 

Y  no  era  menos  prudente  que  discreto ;  pues  habiendo 
herido  un  soldado  de  la  guardia  á  Isidoro  Arredondo ,  discí- 
pulo suyo  ,  que  después  fué  pintor  del  Rey  ,  lamentándose 
mucho  Rici  de  este  atrevimiento  delante  del  Rey  ,  á  cuya 
noticia  llegó  el  caso ,  y  preguntándole  su  Magestad  quien  ha- 
bía sido  el  agresor  para  castigarle ,  respondió  Rici ,  siendo  así 
que  le  conocía  muy  bien ,  que  con  la  confusión  del  suceso 
no  le  podria  decir  á  su  Magestad  quien  era. 

Tuvo  Rici  muchos  años  á  su  cargo  la  dirección  de  los 
teatros  de  mutaciones  de  las  comedias  que  se  hacían  entonces 
con  gran  freqüencia  .en  el  Retiro  á  sus  Magestades ,  en  cuyo 
tiempo  sirvió  mucho  ,  y  hizo  grandes  trazas  de  mutaciones, 
porque  era  grandísimo  arquitecto,  y  perspectivo.  Y  así  execu- 
tó también  otras  muchas  para  diferentes  retablos :  y  de  esto ,  y 
de  dibuxos  dexó  un  sin  número.  Tenia  gran  facilidad  en  el 
manejo ,  y  decía  que  tanto  importaba  saber  pintar ,  como  el  sa- 
ber ganar  de  comer ,  porque  el  pintor  largo  no  pereceria.  Y 
así  lo  que  una  vez  intentaba  ,  no  lo  mudaba  ,  por  decir  que 
seria  nunca  acabar  }  y  que  qualquiera  cosa ,  y  en  qualquie- 

ra 


Y,  ESCULTORES  ESO'AÑOLES.      609 

ra  positura  ,  se  puede  hacx^r  bien  ,  no  habiendo  reparo 'subsi^ 
taacial.  •-'■;  •::;_^ 

L  kimamente  le  mandó  su  Magostad  fuese  á  el  -Escorial 
para  la  dirección  de  aquella  capilla  de  las  Santas  Formas, 
que  fué  traza  suya ,  y  puuar  el  quadro  ,  que  decimos  en  Ja 
vida  de  Claudio  ,  quedo  bosquejado ,  y  allí  le  dio  el  mal  de 
la  muerte ,  y  quedo  ent(.rrado  en  aquel  santo  monasterio  por 
el  año  de  mil  seiscientos  y  ochenta  y  quatro ,  y  á  los  setenta 
y  siete  de  su  edad  con  poca  diferencia. 

CLXIX. 


Muerte  de  Rici  en 
el  Escorial  ano  de 
16S4. 


ALONSO  DEL  BARCO.,  PINTOR  PAISISTA. 


■A, 


.lonso  del  Barco ,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de 
JMadrid  ,  fué  paisista  excelente  ;  tuvo  sus  principios  con  Jo- 
«cph  Antolinez  ;  y  viendo  lo  poco  que  adelantaba  en  las  fi- 
guras, se  aplico  á  los  paises ,  que  los  hacia  muy  bien  su  maes- 
-Cfo ,  y  aprovecho  en  ellos  de  suerte  Alonso ,  que  liego  á  ha- 
berlos con  superior  excelencia ,  y  manejo  y  piies  sin  ver  cosa 
alguna  ,  \o\  hacia  de  práctica  con  tal  variedad  ,  y  herrrrosura, 
■que  causaba  admiración  ;  y  de  su  mano  hay  muchísimos,  así 
eri  conventos  ,  como  en  casas  particulares.  ■  ■  jfi  u¿ 

Fué  casado  ,  y  habiendo  muerto  su  muger-,  se  vistió  de 
Eclesiástico ,  con  ánimo  de  ordenarse  ;  y  ya  por  falta  de  con- 
grua, ya  por  incapacidad  natural ,  de  que  tenia  algün  trabajo, 
no  lo  pudo  conseguir.  Y  fatigado  de  flatos ,  que  continua- 
mente le  molestaban ,  y  de  que  siempre  se  andaba  quexando, 
jüurió  en  esta-Corte  por  los  años  de  mil  seisciejitos  y  ochen- 
ta y  cinco  ,  á  los  quar>.nta  de  su  edad  ,  con  poca  diferencia^ 
y  está  enterrado  en  la  l^arroquial  de  Santa  Ciuz.  Y  he  teni- 
do noticia  cierta  que  obtuvo,  no  sé  porqué  medios,  un  Ca- 
nonicato de  la  'saíi'ta  iglesia  de  Covarrubias  ;  en  el  Obispado 
■de  Burgos ;  pero'-  murió  pocQ  después ,  sin  poder  c¿)tenel: 
x)idene$  mayores.  I  ■'-'--''"  *j-'-ii-Q  .d  ¿j> 

.0)   Si:a  r;;j  -         .   .    '  .uc  ¿oL 

osiri  9np  ^i^raliq  OÍ  rh.QJ^^^^       i  oniv  ! 

grrrp  ,  f.iii.q--H  tíb  X'J>H.  ,  c  Jig -nsmij'-i  aui  sb  OJDsup  b  9uli 
-;h  n.   IGNACIO  DÉ  IRIARTÉ,  PINTORl'y?  ¿v.? 

Ignacio  de  Iríartc,  pintor  éélebre  en  países»,  fué  natural  de 
ÍVizcaya ,  y  tan  aplicado  á  éste  linage  de  pintura ,  que  llegó  ü 
.ser  en  Sevilla']  á"- voto  de  tódos  los  de  áu  tiempo ,  'ci  úqicoeh 
•el  manejo  ,  y  buéh  gusto  <le  ,lOs  paises ;  y- tanto  ,-' que 'Muri- 
illodixo  ,  que  IgAaeio  hada- los  pai«cs  por  inipitacioñ 'divina, 
'/.Tom.IIl.  Hlihh  que 


Fué  natural  de 
Madrid ,  y  discípulo 
de  Antolinez. 

Se  aplica  d  los  pai- 
ses ,  y  los  hizo  eon 

excelencia. 
Sus  obras. 


Enviudó,  y  trató 
de  ordenarse. 


Su  muerte  año  di 
16S5. 


jFue  natural  de 
Vizcaya. 

Fué  célebre  en  los 
paises. 

Dicho  de  Murillo. 


lio 


VIDAS  DE  LOS  PINTORETS, 


Su  muerte  año  de 
1685.         i*vr"\;'. 


que  de  otro  modo  parecía  imposible  hacer  lo  que  hacia ,  se- 
gún los  varios  conceptos ,  y  caprichos  que  se  le  ofrecian  en  I4 
execucion  de  ellos ,  de  que  hay  gran  número  en  Sevilla  ,  es- 
pecialmente en  casas  particulares ,  con  grande  estimación» 
Murió  en  dicha  ciudad  por  el  año  de  mil  seiscientos  y  ochen^ 
ta  y  cinco ,  y  á  poco  mas  de  los  cincuenta  de  su  edad. 

CLXXI. 

DON  FRANCISCO  DE  HERRERA  EL  MÓzá, 
Arquitecto  ,jy  Pintor  de  su  Ala  gestad. 


Fué  natural  de 

Sevilla ,  y  discipilo 
de  su  Padre. 


Pasó  d  Roma. 
.    <,o\   \ 


j     I^uwbre  señalado 
que  tuvo  en  Roma. 


T^ohió  muy  ade- 
lantado d  Sevilla. 


D< 


iW  C!«Sk  í^-^'.vs;?? 


•t- 


Sus  obras  en  dicha 
Ciudad. 


Hizo  muy  buenos 
retratos. 

Vino  d  Madrid. 
Sus  obras. 
Jactancia,  de  Her- 


^on  FrañtlsCó  de  Herrer^  ,^¿  Mozo  jTiijo'Jdet  qiié  dixig- 
mos  de  este  mismo  nombre  ,  á  quien  llamaron  el  Viejo  ,  fué 
natural  de  Sevilla ,  y  discípulo  de  su  padre ,  á  quien  imito  en 
sus  principios  eOn  gran  propiedad.  Y  hallándose  ya  muy  ade- 
lantado ,  pasó  á  Roma ,  donde  estudió  con  grande  aplicación, 
así  en  las  Academias  ,  como  en  las  célebres  estatuas ,  y  obras 
eminentes  de  aquella  ciudad  ,  con  que  se  hizo  ,  no  solo  gra.a 
Pintor,  sino  consumado  arquitecto,  y  perspectivoj  y  habién- 
dose aplicado  á  pintar  bodegoncillos ,  en  que  tenia  gran  ger 
nio  ,.y  especialmente  con  algunos  pescados  hechos  por  el  na- 
tural,  para  hacerse  por  este  camino  mas  señalado ,  y  socorrer 
su  necesidad  en  el  desamparo  de  aquella  Corte.  Llegó  á  tan 
superior  excelencia!  en  estas  travesuras ,  que  mereció  en  Ro- 
xna  ser  conocido  con  el  nombre  de  ;7  Spagnolo  de  gli  pexe: 
por  cuyo  medio  logró  ,  no  solo  la  fama  ,  sino  la  utilidad.     - 

Yolvió  á  Sevilla  su  patria  donde  hizo  algunas  pinturas 
fon  universal  aprobación ,  y  admiración ,  especialmente  la 
jdel  quadro  de  san  Francisco  de  Asís ,  que.  está  en  la  fachada 
de  la  sala  capitular  de  la  Cofradía  del  Santísimo  Sacramento, 
del  sagrario  de  aquella  santa  iglesia  ,  que  es  'una  admirable 
pintura ,  y  bien  estraña  en  lo  caprichoso  de  luces,  y  sombras, 
fcn  que  fué  singularísimo.  Hizo  también  algunos  retratos  con 
singular  grandeza,  y  primor;  y  especialmente  el  de  un  Fran- 
cés en  trage  de  cazador  ,  cargando  la  escop^a.^;  que  aseguran 
los  que  lo  han  visto  que  es  un  milagro. 

Después  vino  á  esta  Corte  ,"donde  lo  primero  que  hizo 

fue  el  quadro  de  san  Hermenegildo  ,  Rey  de  España ,  que 

está  colocado  en  él  altar  mayor  déla  ¡glestálde  losrCarmeli- 

tas  Descalzos.  Y  era  tan  vano  nuestro  Herrera ,  que  se  de"^ó 

decir,  que  aqu?l  quadro  se  había  de  poner  coi>  fiarineS'y  tim- 

jbales.iCosa  que  bastó  á  concillarle  muchos .^mplos ,  pero  él 

ítenia  para  todos,  porque  era  de  genio  muy  ardiente,  y. voraz. 

-iiüi^intó  también  en  este  tiempo  la  bóveda  ,  qye  está  sobre 

el  coro  de  san  Felipe  el  Real, de  esta  Corte,  cosa  cierto  en 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      6n 

extremo  caprichosa  ,  y  rara ,  en  que  se  descubre  la  inquietud, 
y  travesura  de  aquel  genio ,  aunque  maltratada  del  incendio 
lastimoso  del  año  pasado  de  718.  fué  preciso  retocarla  de 
otras  manos ,  aunque  por  su  propio  borroncillo. 

Consiguió  en  este  tiempo  el  pintar  la  cúpula  de  la  capilla 
de  nuestra  Señora  de  Atocha  del  convento  de  este  nombre 
del  Sagrado  Orden  de  Predicadores ;  porque  tratándose  de 
esto  ,  y  discurriendo  el  Señor  Felipe  Quarto  con  don  Sebas-. 
tian  de  Herrera  ,  quien  la  pintaria ,  le  dixo  el  Rey  á  don  Se-' 
hastian  :  me  han  dicho  que  hay  un  pintor  de  vuestro  Apelli- 
do ,  que  tiene  habilidad  para  esto.  A  que  él  respondió ,  si  Se- 
ñor ,  lo  hará  muy  bien.  Y  en  esta  conformidad ,  fué  elegido 
para  dicha  obra ,  la  qual  executó  con  estremado  primor ,  pin- 
tando en  ella  la  Asunción  de  nuestra  Señora  ,  con  el  Apos- 
tolado en  la  varandilla  ,  que  ringe  sobre  el  anillo  de  la  corni- 
sa ,  recibida  sobre  muy  galante  arquitectura  de  colunas  salo- 
mónicas ;  y  en  el  presbiterio  ,  y  pechinas  diferentes  medallas, 
y  adornos  de  estuque  ,  con  estremado  gusto ,  y  capricho; 
que  auixque  algo  de  esto  se  inmutó  del  anillo  abaxo,  quando 
lo  prosiguió  Lucas  Jordán  de  orden  del  Rey,  todavia  quedó 
lo  bastante  para  descubrir  el  capricho  de  la  primera  invención. < 

De  aquí  resultó  el  hacerle  ei  Rey  su  pintor  ,  £omo  des- 
pués el  Señor  Carlos  Segundo  le  hjzo  Maestro  mayor  ,  por 
muerte  de  don  Sebastian  de  Herrera.  Y  en  este  tiempo  exe- 
cutó  aquel  célebre  quadro  de  san  \"icente  Ferrer  predicando, 
que  esta  en  Ja  iglesia  del  hospital  de  Aragón  de  esta  Corte, 
al  lado  de  la  Epístola.  Y  otra  pintura  de  la  Oración  del 
Huerto,  que  está  por  remate  del  retablo  del  Santo  Christo  de. 
las  Lluvias  en  la  Parroquial  de  san  Pedro.  Y'  también  pintó 
la  capilla  del  Sagrario  ,  sita  al  lado  del  Evangelio  en  la  igle- 
sia del  Noviciado  de  la  Compañía  de  Jesús  de  esta  Corte.  Y 
últimamente  los  sagrados  Doctores,. y  otras  pinturas,  que 
están  en  la  bóveda  ,  y  arcos  torales  de  la  iglesia  de  los  Agusr- 
tinos  Recoletos  de  esta  \'illa}  y  el  Triunfo  de  la  Crnz ,  en  el 
cerramiento  de  la  bóveda  de  la  capilla  de  nuestra  Señora  de 
ios  Siete  Dolores ,  sita  en  el  Colegio  de  Santo  Tomás ;  y  ei 
Salvador  de  la  puerta  del  sagrario ,  con  los  dos  quadros  gran-- 
des  de  la  Pasión  de  Christo  Señor  nuestro ,  que  esfan  á  los 
lados ;  que  aunque  Francisco  Ignacio  los  adelantó  por  los 
mismos  borroncillos  de  Herrera ,  él  los  acabó ,  y  golpeó  á  su 
modo  en  toda  forma  ,  como  se  ve  i  donde  también  tiene  un 
peregrino  quadro  del  Sueño  de  san  Joseph  ,  en  la  capilla  in-í 
mediata,  que  es  la  de  este  santo  Patriarca  ,  en  ei  remate  del 
retablo  ,  que  aseguro  es  de  lo  mas  regalado  ,  y  de  buen  gusto 
que  he  visto  suyo  i  como  también  otros  dos  quadritos  de  los 
dos  san  AjQtonios^  cosa  excelente  ,  en  una  capillita  obscura, 
Tom.  IIL  Hhhh  2  que 


I'intó  la  cújmla 
de  nuestra  seimu  dt 
Atocha. 


Hízole  el  Rey  su 
j.nntor  ,  y  después  fus 
Maestro  mayor. 


Obras   señaladas 
suyas  en  esta  Corte. 


6l3 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES. 


Raro  lance  que  tu- 
10  Herrera  con  el  Se- 
ñor Conde-Du^ue. 


Sátira  que  sobre  es- 
te casoj}intó  Jrierrera. 


que  está  en  la  iglesia  del  Colegio  Imperial ,  entre  las  dos  ca- 
pillas del  Santo  Christo ,  y  Jesús  ,  María ,  y  es  del  Patriarca 
san  Joseph.  Y  últimamente ,  el  quadro  de  la  Concepción 
Purísima,  que  está  en  el  convento  de  Religiosas  de  nuestra 
Señora  de  Constantinopla  ,  sobre  la  capilla  del  Santo  Christo 
junto  á  la  puerta  principal  de  dicha  iglesia.  \  últimamente, 
no  merecen  pasarse  en  silencio  las  preciosas  pinturas  de  un  re- 
tablo, que  está  junto  al  coro  del  convento  de  Religiosas  de 
Corpus  Chrisfi  en  esta  Corte ,  que  son  san  Joseph  con  el 
Niño  Jesús ,  mi  Señora  santa  Ana  dando  lección  á  la  Virgen, 
san  Agusrin  con  el  Niño  ,  quando  le  desengañó  del  misterio 
de  la  Santísima  Trinidad  ,  san  Martin  partiendo  la  capa  con 
el  Pobre ,  y  el  Salvador  del  mundo  en  la  puertecita  del  sa- 
grario ,  todas  cosa  peregrina;  como  lo  es  también  un  borron- 
cillo de  la  Cena  de  Christo  Señor  nuestro  ,  que  está  en  la  sa- 
cristía de  san  Justo.  Hay  un  quadro  de  Jesús  Nazareno  caí- 
do con  la  Cruz  acuestas  ,  y  ayudándole  el  dichoso  Cirineo, 
que  está  en  casa  de  un  aficionado ,  tan  superiormente  condu- 
cido ,  y  observado  de  luz ,  que  parece  de  Ticiano.  Y  en  fin 
llegó  á  merecer  nuestro  Herrera  que  el  Señor  Almirante  pa- 
dre colocase  una  pintura  suya,  que  fué  la  del  Samaritano,  en 
la  sala ,  que  tenia  destinada  para  pinturas  de  los  eminentes 
españoles. 

Tuvo  singularísima  habilidad  nuestro  Herrera ,  como  se 
dixo  ,  para  bodegoncillos  ,  de  que  he  visto  algunos  peregri- 
nos j  pero  mucho  mas  en  las  flores  ,  que  las  hizo  con  tal  fres- 
cura ,  travesura  ,  y  ligereza  ,  que  parece  que  si  se  soplan  ,  se 
han  de  mover.  Especialmente  hizo  un  quadro  de  cosa  de  dos 
varas  de  alto  con  una  custodia  ,  grandemente  puesta  en  pers- 
pectiva ,  y  unos  chicuelos ,  con  un  festón  de  flores ,  como 
que  la  quieren  adornar ,  que  es  un  milagro.  Hoy  para  esta 
preciosa  alhaja  en  poder  de  los  herederos  de  don  Antonio  de 
Soto-mayor ,  íntimo  amigo  de  Herrera  :  como  también  el 
mono  célebre  que  hizo  con  ocasión  de  haberle  mandado  el 
Señor  Conde-Duque  de  Olivares  que  fuese  á  ver  las  pinturas 
que  había  eu  cierta  almoneda,  y  eligiese  para  su  Excelencia 
las  mejores ,  y  se  las  dexase  señaladas.  Hízolo  así  Herrera; 
pero  habiendo  ido  á  verlas  el  Conde-Duque ,  las  despreció 
todas,  ó  las  mas,  y  eligió  otras  de  muy  inferior  calidad,  abo- 
minando el  mal  gusto  ,  y  elección  de  Herrera  :  el  quai  abra- 
sado de  este  vexamen  ,  pintó  la  sátira  de  un  mono  ,  que  ha- 
llándose en  un  vergel  de  flores ,  y  junto  á  él  unas  rosas  muy 
bellas ,  eligió  un  alcarcil  de  jumento,  con  el  qual  estaba  muy 
gozoso.  Hízolo  con  ánimo  de  presentárselo  á  dicho  Señor; 
pero  el  don  Antonio  de  Soto-Mayor ,  su  amigo  ,  que  era 
mas  prudente ,  le  represento  las  malas  conseqüencias  que  de 

ahí 


< 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       613 

ahí  se  podían  seguir ,  y  lo  eligió  para  sí  regalándole  con  co- 
sa equivalente.  -  .• 

Tal  era  su  genio  de  satírico  y  y  diabólico  !  Y  así  era  me-' 
nester  mucho  cuidado  para  tratar  con  él ,  porque  de  todo  se' 
escocia  ,  y  siempre  hablaba  satirizando ,  y  con  misterio ,  re- 
celándose de  los  demás ,  y  juzgando  que  Ic  trataban  con  do- 
blez ,  y  con  disimulada  intención  i  y  así  en  Atocha  puso  en 
ios  pendientes  de  estuco  un  lagarto  mordiendo  el  rótulo, 
donde  está  su  nombre ,  y  un  chicuelo  riyendosc  ,  y  haciendo 
higas.  En  el  quadro  de  san  Vicente  del  hospital  de  Aragón 
puso  un  perro  royendo  una  quixada  de  asno ,  y  otro  mucha- 
cho haciendo  la  higa.  En  otras  partes  un  ratón  royendo  el 
papelillo  donde  está  su  nombre  :  y  es  el  caso ,  que  él  sabia 
por  su  mordacidad  que  no  merecía  le  hiciesen  merced  algu- 
na ,  y  así  se  curaba  en  salud. 

Tuvo  muchos  cuentos  con  Carreíío ,  y  especialmente  por 
haberle  el  Señor  Carlos  Segundo  encomendadoá  este  la  di- 
rección de  la  célebre  estatua  del  san  Lorenzo  de  plata  que  se 
colocó  en  la  iglesia  de  este  santo  en  el  Escorial',  en  la  capilla 
de  las  Reliquias  del  colateral  de  la  Epístola  ,  en  que  intervi- 
no también  don  Francisco  Filipin  ,  hombre  de  agudo  inge- 
nio ,  reloxero  de  su  Magestad  ,  y  su  ayuda  de  la  Furriera, 
que  mui^  siendo  aposentador  de  la  Reyna  ,;ó  ya  fuese  esto 
por  especial  inclinación  que  el  Rey  tuviese  á  estos  sugetos,  ó 
por  hallarse  Herrera  >  al  tiempo  que  se  trató  la -erección  de 
esta  tígura ,  en  Zaragoza  para  la  traza,  y  disposición  de  aquel 
sagrado  templo ,  que  hoy  se  está  concluyeiído*  Pero  habiendo 
venido,  y  sabiendo  lo  que  pasaba  en  este  particular ,  y  creyen- 
do que  por  Maestro  mayor ,  y  pintor  del  Rey  ,  debiera  to- 
carle esta  incumbencia  á  su  regaiía ,  los  abrasaba  á  los  dos  ca- 
da dia  con  papelones  satíricos ,  á  que  nunca  respondía  Catre- 
ño  ,  ni  hacia  caso,  diciendo  con  su  acostumbrada  paz  ;  y 
prudencia  ,  que  no  podía  ^reer  de  su  compañero  semejantes 
cosas  :  que  sin  duda  ,  alguno  que  le  quería  mal ,  le  levantaba- 
aquellos  testimonios ,  introduciendo  eñ  su^  nombre  aquellos 
papeles. 

Especialmente  uno  que  se  halló  estando  yo  en  el  obrador 
de  palacio ,  lo  qual  sentí  mucho  ,  porque  á  no  estar  yo  tan 
bien  opinado  coit  Carreño ,  pudiera  presumir  que  lo  había  de- 
xado  caer  ,  y  el  título  era  de  Turiiio  ramplón  de  Piquinéíif^ 
n^ozo  de  trabajo  ,  q^ie  suponía  ser  criado  de  Herrera  ,  y  que 
hablaba  con  otro  paisano  suyo  ,  apasionado  de  Carreño  ;  alu- 
diendo á  este  en  lo  de  Tiiribio  por  lo  asturiariei^y/  en  lo  ram- 
plón por  no  ser  de  tan  pulidos  píes  como- Herrera  presumía; 
y  en  lo  de  Piíjiiindi  aludiendo  áiv7//7/>?/,  que  era  Italiano»  Y 
en  este  tal  papel  le- iba  buscando  la  vida  á  cada  uno ,  y  sus  prin- 

ci- 


Genio  satírico  de 
Herrera. 


Cuentos  que  tuvo 
Herrera  con  Carre- 


ña. 


Mi 


Estatua  de  san  Lo- 
renzo de  plata  para 
el  Escorial. 


Prudencia  de  Car- 
reño. 


Papel  satírico  de 
Herrera  con  Carre- 

ño ,  y  Filipin. 


Arrogancias   de 
Herrera. 


"Modestia  ¿tfecta- 
da  de  Herrera. 


Chistes  de  Herre- 


ra. 


Muerte  de  Herre- 
ra año  de  16S5. 


,  j:,"íí\t. 


■    Fué  Herrera  gran- 
dísimo arquiteito. 


614        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

cipios ,  y  flaquezas ;  y  últimamente  concluía  diciendo  :  que  su 
amo  con  los  ojos  vendados  le  enseñaria  á  pintar  á  él ,  y  á  to- 
dos quantos  habia  en  España  y  fuera  de  ella ;  y  que  si  esto  no 
bastase  ,  que  á  leñazos  ,  por  vida  del  jijo  de  &c.  tan  atroz  era, 
y  tan  voraz  como  todo  esto.  Confieso  que  yo  entonces  con 
mis  pocos  años ,  y  por  subsanar  el  escrúpulo  que  pudiese  ha- 
ber ,  le  ofrecí  á  Carreño  responder  á  este  papel ;  pero  su  mu- 
cha modestia  ,  y  prudencia  no  me  lo  consintió  ,  da'ndome  en 
todo  buen  exemplo  ,  quanto  escandalizándome  lo  espinoso 
de  aquel  natural  de  Herrera  ;  por  cuya  causa  ,  yo  ,  aunque 
paisano,,  nunca  le  comuniqué. 

,  La  lástima  fué  ,  prescindiendo  de  su  natural ,  que  pintó 
pocas  cosas ,  porque  la  ocupación  de  Maestro  mayor ,  con  el 
üazar ,  y  asistir  diferentes  obras  reales  y  particulares ,  junto 
con  el  servir  la  plaza  de  la  Furriera  ,  le  tiranizaba  el  tiempo 
que  habia  de  menester  para  la  Pintura  ,  de  la  qual  solia  decir 
alguna  vez  ,  afectando  modestia  :  El  diablo  tiene  esta  Pin- 
tura en  el  ctier_po\  Porque  si  he  querido  ser  geómetra,  lo 
he  conseguido  ;  si  arithmético  también  ;  si  arquitecto  lo 
mismo  :  y  en  este  diablo  de  la  Pintura  ,  con  tanto  como  me 
he  desvelado  en  ella ,  voto  d  N.  que  aun  no  sé  dibuxar  un  ojo. 

Solían  preguntarle  algunos  amigos  si  tenia  mucho  que 
pintar  I  Y  él  respondía  ,  quando  estaba  de  humor  ,^ahí  me 
entretengo  en  pintar  algunas  corozas ,  para  que  quando  vayan 
los  amigos ,  se  las  prueben  ,  y  cada  uno  se  lleve  la  que  le  vi- 
niere mejor.  Pasó  un  día  por  su  puerta  don  Francisco  Pérez, 
de  quien  haremos  mención  ,  que  habia  sido  su  compañero  en 
Roma  ,  violo  en  su  zaguán  con  una  jaquetilla  blanca  ,  y  un 
virrete  colorado  ,  que  era  verano  ,  y  como  era  andaluz  ,  y 
tenia  el  pelillo  amoriscado ,  díxole  Pérez  á  otro  amigo  que 
iba  con  él  :  mira  que  arráez  de  galera !  Y  respondióle  él  tan 
aprisa  :  y  tú  pareces  forzado  de  la  chusma.  Y  era  tiesta  oír  i 
los  dos ,  porque  no  se  quedaban  á  deber  nada  }  y  cada  uüo- 
en  el  genio  era  peor  que  el  otro.  up  :  ¿/i¿uJ 

Murió  en  fin  por  el  raes  de  Junio  de  1685.  años ,  á  los 
sesenta  y  tres  de  su  edad ,  con  gran  sentimiento  de  toda  la 
Corte ,  y  especialmente  dé  los  artífices ,  que  todos  le  amaban 
por  su  grande  ingenio ,  y  habilidad.  Hallóse  Carreño  en  su 
entierro  en  la  Parroquial  de  san  Pedro,  y  le  dixo  á  un  su 
amigo  :  esto  no  es  mas  que  llevarnos  un  poco  de  delante- 
ra  j  y  así  fué  ,  pues  él  murió  á  tres  de  Octubre  de  aquel  mis- 
mo año.  ;  ..  '  '■ 

Fué  grandísimo  arquitecto,  y  así  hizo  repetidas  trazas 
para  retablos ,  y  otras  obras  de  arquitectura  ,  que  hoy  las  esti- 
rnan  los  artífices  cada  una  como  una  joya.  Y  era  de  tan  agu- 
do., y  viva?-, ingenio  ,  que  en  algunas  cosas  que  disputaba 
-ij  con 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      615 

con  hombres  doctos ,  sin  haber  él  estudiado ,  los  hacia  titu- 
bear. Y  demás  de  esto  fué  muy  guapo ,  bizarro ,  y  galante. 

CLXXII. 

DON  JUAN  CARREÑO  ,  PINTOR  DE 


D 


Cámara  del  Señor  Carlos  Segundo. 


'on  Juan  Carreño  de  Mirtnda  ,  vecino  de  esta  villa  de 
Madrid  ,  y  natural  de  la  de  Aviles  ,  en  el  Principado  de  As- 
turias, nació  año  de  1614.  á  25.  de  Marzo  :  fué  hijo  de  Juan 
Carreño  de  Miranda ,  y  de  su  muger  doña  Catalina  Fernan- 
dez Bermudez  ,  naturales  del  Concejo  de  Carreño  en  dicho 
Principado  ;  y  nieto  de  Alvaro  Melendez  de  Prendes  Carre- 
ño,  y  de  su  consorte  doña  Lucía  de  Miranda  :  y  por  parte 
de  madre ,  nieto  de  Albar  Fernandez  Bermudez ,  y  de  doña 
Alaría  de  la  Pola  Quiros  y  Valdés ,  su  legítima  muger  ;  to- 
dos nobles  Hijosdalgo ,  descendientes  de  las  ilustres ,  y  anti- 
guas familias  de  las  Asturias  de  Oviedo  ,  como  consta  por 
papeles  auténticos  que  vi  en  poder  de  dicho  don  Juan  Carre- 
ño ,  cuyo,  padre  fué  Alcalde  de  los  Hijosdalgo  en  la  villa  de 
Aviles  ,  de  doi^e  vino  á  esta  Corte  en  seguimiento  de  algu- 
nos pleitos ,  ya  viudo  ,  con  su  hijo  de  etiad  de  once  años  ;  el 
qual ,  siendo  de  vivo  ingenio  ,  y  naturalmente  inclinado  á  la 
Pintura  ,  contra  la  voluntad  de  su  padre  ,  quiso  aprender  el 
Arte  ,  y  se  fué  á  la  escuela  de  Pedro  de  las  Cuevas  ,  donde 
acudían  hijos  de  padres  muy  honrados ,  debaxo  ck  cuya  edu- 
cación aprendió  á  dibuxar,  y  continuó  en  el  colorido  con  Bar- 
tolomé Román  :  y  prosiguiendo  en  sus  estudios,  quando  llegó 
á  edad  de  veinte  años,  dio  muestras  en  las  Academias  de  esta 
Corte  de  su  habilidad ,  y  aprovechamiento,  de  que  dan  testi- 
monio algunas  pinturas  de  este  tiempo,  que  tiene  en  el  claustro 
de  doña  María  de  Aragón ,  y  en  el  del  convento  del  Rosario. 

Fuese  haciendo  lugar ,  y  ganando  opinión ;  y  al  paso  que 
iban  saliendo  á  luz  sus  obras  de  Pintura ,  crecían  los  aplau- 
sos ,  con  los  quales  animado",  se  igualó  con  su  grande  aplica- 
cacion  ,  y  desvelo ,  con  los  mayores  artífices  de  su  tiempo, 
como  lo  están  publicando  las  muchas ,  y  famosas  obras  que 
hay  dentro ,  y  fuera  de  Madrid ,  de  su  excelente  pincel. 

A  el  olio  hizo  obras  maravillosas  :  la  santa  María  Mag- 
dalena  penitente  en  el  desierto ,  que  está  en  un  altar  co- 
lateral del  convento  de  las  Recogidas ,  en  un  lienzo  de  tres 
■varas  castellanas  de  alto  ,  y  dos  de  ancho  ,  es  de  su  excelente 
Jnano  ;  y  otra  también  que  hizo  para  el  Señor  Almirante  de 
:Castilia ,  para  la  sala  de  los  eminente  españoles ,  nada  infe- 
'arior  i  la  antecedente .j  nc.i 


Buenas  jpreudas  ue 
üsrrera. 


Fue  natural  de 
Aviles  ,  y  vecino  de 
Madrid. 


Nacimiento ,  y  no- 
bleza  de  Carreño, 


Vino  Carreño  á 
Madrid  de  edad  de 
once  años  con  su  Pa- 
dre. 

Comenzó  d  dibuxar 
en  casa  de  Pedro  de 
las  Cuevas. 

Prosiguió  en  el  co- 
lorido en  casa  de  Bar' 
tolomé  Román. 


Obras  excelentes  de 
Carreño. 


Fué  electo  Carreño 
Alcalde  de  Hijosdal- 
go de  la  villa  de  Avi- 
les. 

Fué  también  Fiel 
de  Madrid  for  el  Es- 
tado Noble. 

Comienza  Carreiío 
d  servir  al  Rey  en  la 
Pintura  ,  de  que  le 
resultó  ser  Pintor  de 
su  Magestad. 


Pintura  cic  la  cíi- 
pida  de  san  Antonio 
de  los  Portugueses ,  y 
otras  obras  de  Carre- 
ik.  ■ 
•A.  -  .. 


*%». 


■ih  •(.•»íiv-; 


6i6         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,' 

Fué  electo  Alcalde  de  Hijosdalgo  de  la  villa  de  AviiJsi 
de  donde  era  natural ,  el  año  de  1657  ■,  y  en  el  de  1658.  sa- 
lid por  Fiel  de  esta  viUa  de  Madrid  por  el  estado  Noble.  Y 
viéndole  un  día  don  Diego  Velazqüez  en  esta  ocupación, 
compadecido  de  que  emplease  el  tiempo  en  cosa  que  no  fue- 
se de  la  Pintura,  le  dixo  le  habia  menester  para  el  servicio  de 
su  Magestad-  en  la  pintura  que  se  trataba  de  hacer  en  el  salón 
grande  de  los  espejos  en  este  palacio  de  Madrid  ,  donde  exe- 
cuto  al  fresco  la  fragua  de  Vulcano ,  quando  hizo  aquella 
hermosa  estatua,  que- le  mandó  Júpiter,  i  quien  se  la  está 
mostrando  ;  y  también  los  Desposorios  de  Pandora ,  que  este 
fué  su  nombre  ,  con  Epimeteo ,  que  por  haberle  sobrevenido 
ú.  Carreño  una  grave  enfermedad ,  lo  acabó  Rici ;  y  después 
■de  algunos  años ,  habiéndose  ofrecido  reparar  en  el  techo  al- 
gunos daños  que  causó  una  grande  lluvia  ,  para  lo  qual  se  hi- 
cieron andamios ,  volvió  Carreño  á  pintar  toda  esta  historia 
al  olio ,  con  singular  belleza  ,  y  magisterio ;  pero  desde  aque- 
lla primera  entrada  le  hizo  el  Rey  merced  de  su  pintor. 
■       A  esto  se  siguió  la  pintura  al  fresco ,  que  executó  en  com- 
pañía de  Rici ,  en  la  cúpula  de  san  Antonio  de  los  Portu- 
gueses ,  donde  hizo  toda  la  historia  de  la  bóveda  ,  y  las  liga- 
ras del  recinto  ,  cosa  superior.  También  la  ciipula  del  ocha- 
vo ,  y  camarin  de  nuestra  Señora  del  Sagrajio  en  la  santa 
iglesia  de  Toledo  ,  y  el  célebre  monumento  que  pintaron  los 
dos  en  dicha  santa  iglesia.  Es  también  de  su  mano  un  san  Se* 
hastian ,  que  está  en  la  capilla  de  don  Sebastian  de  Agramon 
en  el  convento  de  Religiosas  Bernardas  de  las  Vallecas  de  es- 
ta  Corte  ,  y  un  quadrito  de  Concepción  ,  qíie  está  en  el  re^» 
mate  del  retablo.  También  es  obra  suya  una  pintura  de  Je-- 
sus ,  María ,  y  Joseph ,  que  está  en  la  iglesia  del  convento  de 
Monges  Benitos ,  Advocación  de  san  Martin ,  en  un  altar  co*- 
lateral  de  la  capilla  del  Santo  Christo  :  este  lieazo  es  de  tres 
varas  y  media  de  alto  en  medio  punto;  y  el  colorido  es  muy 
celebrado  de  todos  los  pintores ,  por  ser  cosa  superior.  Son 
también  de  su  mano  ,  aunque  mas  á  los  principios  ,  los  dos 
quadros  de  los  colaterales  de  la  iglesia  del  Caballero  de  Gra+ 
cia ,  que  son  de  san  Francisco  ,  y  san  Antonio  predicando^ 
uno  a  las  aves  ,  y  otro  á  los  peces.  También  es  de  su  manp 
un  quadrito  de  san  Hermenegildo  ,  que  está  en  la  iglesia  dé 
san  Ildefonso  junto  á  la  sacristía.  Pintó  también  un  san  An- 
tonio de  Padua  para  la  capilla  que  tiene  en  el  convento  de 
las  Capuchinas  de  esta  Corte  don  Miguel  de  Salamanca, 
Consejero  que  fué  de  la  Real  Hacienda ;  y  en  k  misma  igle- 
sia ,  junto  á  la  puerta  ,  á  la  derecha ,  hay  otra  pintura  del 
Santísimo  Christo  de  los  Dolores  de  su  mano.  Y  también  uh 
quadro  bellísimo  de  la  Concepción  de  nuestra  Señora  ,  que    ; 

es- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       617 

está  en  el  costado  de  la  iglesia  Parroquial  de  san  Ginés ,  al 
lado  de  la  Epístola  ,  junto  a  la  capilla  de  san  Gerónimo ,  co- 
sa superior;  como  también  lo. es  otro  de  Jesús  Nazareno^ 
que  está  á  un  lado  de  la  iglesia  de  la  Magdalena  ,  convento 
de  religiosas- en  Alcalá  de  Henares ,  cosa  ternísima  :  y  asir- 
mesmo  tiene  en  las  Carmelitas  Descalzas  de  dicha  ciudad  un 
célebre  quadro  del  martirio  del  apóstol  san  Andrés ,  con  el 
qual  sucedió  un  gran  cuento,  y  fué:  que  á  un  pintor  de  muy. 
eofta  habilidad  de  aquella  eia  ,  llamado  Gregorio  Utande,  le 
mandaron  hacer  aquel  quadro  :  hízolo  ,  como  supo ,  y  pidió 
por  él  cien  ducados  ;  pareció  demasiado  precio  á  los  dueños 
de  la  obra  ;  y  después  de  vados  debates  ,  se  convino  Utande 
en  traerlo  á  Madrid,  y  que  ellos  nombrasen  quien  lo  tasara. 
Convenidos  en  esto ,  vino  á  Madrid  á  toda  prisa  nuestro  Gre- 
gorio con  su  lienzo ,  y  una  cantarilla  de  miel ,  la  qual  entre- 
gó á  Carreño  para  paladearle  ,  pidiéndole  que  se  sirviese  de 
retocarle  aquel  quadro  ,  sin  manifestarle  el  motivo.  Carreño, 
con  su  gran  bondad ,  y  honrado  genio,  lo  hizo  tan  bien, 
que  todo  el  quadro  lo  revolvió  de  arriba  abaxo  ,  porque  otro 
retoque  no  tenia.  En  esto  nombraron  los  dueños  por  tasado- 
res á  Carreño  ,  y  á  don  Sebastian  de  Herrera.  Carreño  ,  que 
no  se  podia  descubrir ,  calló;  y  llegando  el  caso,  dixo  que  él 
no  podia  tasar  aquel  quadro  ,  porque  el  que  lo  habia  hecho 
era  muy  íntimo  amigo  suyo,  y  no  quería  parecer  apasiona- 
do j  y  así  se  conformaría  con  lo  que  dixese  su  compañero. 
Herrera  ,  que  conoció  la  casta  ,  y  supo  el  cuento ,  tasólo  en 
docientos  ducados ;  los  quales  ,  ó  poco  menos ,  le  dieron  por 
el  quadro  al  buen  Utande ;  pero  á  los  rasadores  solo  les  dio 
las  gracias  de  palabra  ,  sin  que  al  pobre  Carreño  que  lo  habia 
trabajado  le  valiese  mas  que  la  dichosa  cantatilla  de  miel :  del 
qual  supe  yo  todo  este  cuento  á  la  letra  ,  que  lo  contaba  con 
mil  gracias ;  y  es  tan  notorio  en  Alcalá ,  que  todos  los  del 
Arte ,  y  aiícionados  le  llaman  á  aquella  pintura  :  el  quadro 
de  la  cantarilla  de  miel.  , 

También  es  obra  suya  la  pintura  del  retablo  principal  de 
san  Luis  Obispo ,  del  convento  de  Descalzos  Franciscos  dfe 
la  villa  de  Paracuellos ,  del  tamaño  del  natural :  tiene  tres  va- 
ras y  media  de  alto ,  y  lo  son  también  los  dos  quadritos  de 
san  Antonio  ,  y  san  Pasqual  Baylon  del  remate  de  los  cola- 
terales. Son  de  su  mano  también  los  dos  eminentes  quadros 
de  los  colaterales  de  la  Parroquial  de  san  Juan  de  esta  Cortea 
el  uno  del  Bautismo  de  Chrísto  Señor  nuestro  por  san  Juan; 
y  elótro  de  la  cabeza  del  Bautista ,  presentada  por  Herodía's 
jen  la  mesa  de  Herodes.  También  lo  son  otros  dos  de  la  célebre 
capilla  de  san  Isidro  Labrador,,. que  están  al  lado  de  la  Epíá- 
tola;  el  uno  del  milagro  que  este  Santo  obró  con  su  Amo 
Tom,  III.  liü  Ivan 


Célebre  caso  del 
quadro  del  martirio 
de  san  Andrés ,  que 
esta  en  Alcalá  de  ¿te- 
nares de  mano  de  Lar' 
reno. 


Discreta  astucia 
de  Carreño. 


Otras   obras    de 
Carreño. 


6i8        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Ivan  de  Vargas  en  aquellos  cerros  de  Manzanares ,  quando  le- 
pidió  agua  ,  é  hizo  brotar  aquella  milagrosa  fuente ,  que  hoy 
permanece  en  gran  beneficio  de  los  devotos  que  acuden  á 
usar  de  sus  raudales  para  medicina  de  muchas  dolencias.  Y  el 
Gtro  ,  quando  habiéndole  manifestado  el  cuerpo  del  santo  al 
Rey  Don  Alonso  el  Octavo ,  conoció  ser  aquel  el  Pastor  que 
le  habia  guiado  por  las  montañas  de  las  Navas  de  Tolosa  pa- 
ra el  logro  de  aquella  gran  victoria  ;  á  cuya  vista  enmudece 
toda  alabanza  ,  acogiéndose  á  la  admiración.  También  es  d© 
su  mano  el  quadro  de  mi  Señora  santa  Ana ,  que  está  en  el 
remate  del  retablo  principal  de  las  Carmelitas  Descalzas  de 
esta  Corte ;  y  asimesmo  el  de  la  Calle  de  la  Amargura ,  co- 
pia del  de  Rafael ,  que  está  en  palacio ,  y  la  copia  en  di-- 
cho  retablo.  oD 

Otras  pinturas  su-  Son  también  de  su  mano  otras  pinturas  de  la  vida  de 

yas  en  Ssgovia.  Christo  Señor  nuestro  ,  que  están  en  el  convento  de  Capu- 

chinos de  Segovia ,  en  la  capilla  de  don  Antonio  Ruiz  de 
Contreras.  Y  en  el  convento  de  Predicadores  ,  en  la  ante-ca-» 
pilla  de  la  gruta  del  glorioso  Patriarca  Santo  Domingo  en  di- 
cha ciudad  ,  sobre  las  puertas  colaterales  del  retablo ,  están 
dos  quadros  suyos ,  el  uño  de  santo  Domingo  con  la  Virgen 
del  Rosario  ,  y  el  otro  de  santo  Tomás ,  quando  se  le  apare- 
cieron san  Pedro  ,  y  san  Pablo  ,  á  explicarle  aquel  lugar  de 
Isaias.  También  hizo  el  célebre  quadro  para  el  convento  de 
Trinitarios  de  la  ciudad  de  Pamplona  del  Instituto  misterio- 
so de  esta  Religión  Sagrada ,  donde  se  apuran  todos  los  pri- 
mores del  Arte  ;  pues  aun  el  borroncillo  ,  que  hoy  está  en 
poder  de  un  discípulo  suyo ,  es  una  admiración ,  en  que  es  de 
notar ,  que  quando  los  religiosos  vieron  el  quadro  de  cerca, 
lo  abominaron  de  suerte ,  que  no  lo  querian  recibir ;  y  sino 
hubiera  sido  por  la  aprobación  de  Vicente  Berdusan  ,  pintor 
de  crédito  en  aquella  tierra  ,  no  lo  hubieran  admitido.  O  que 
desgraciados  son  los  primores  del  arte  en  algunas  comuni- 
dades !  Qiii  habet  aiires  aiidkndi ,  midiat ! 

'  Hizo  también  las  pinturas  para  la  capilla  de  san  Pasqual 
Baylon  en  la  iglesia  de  san  Gil  de  esta  Corte  ;  y  otro  quadro 
grande  de  san  Buenaventura ,  para  otro  convento  de  la  Or- 
den 5  un  san  Miguel  Arcángel  en  un  quadro  de  á  vara ,  que 
tenia  en  grande  estimación  el  Conde  de  Peñaranda  don  Gas- 
Otras  obras  dife-     p^r  de  Bracamonte ;  y  una  santa  Isabel  Reyna  de  Portu- 
rentes  de  Carreña.        gal ,  que  está  en  Peñaranda  ,  donde  tiene  su  entierro  el  Con- 
..     %  de;  y  dos  quadros,  que  hoy  están  en  la  ante- sacristía  de 

la  capilla  de  la  Venerable  Orden  Tercera  de  esta  Corte, 
el  uno  de  la  Encarnación  del  Hijo  de  Dios ,  y  el  otro  del 
Desposorio  de  santa  Catalina  ,  cosa  superior.  También  lo  es 
i  otro  quadro  de  nuestra  Señora  del  Carmen ,  con  la  turba  de 
i  los 


Y.  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       61 


los  fieles  debaxo  de  su  manto  ,  que  está  en  la  Parroquial  de 
la  Almeida,  lugar  del  partido  de  Sayago.  Hizo  también  una 
Asunción  de  nuestra  Seiíora  para  el  retablo  del  altar  mayor 
de  la  iglesia  Parroquial  de  Alcorcon  ,  villa  que  está  dos  le- 
guas de  esta  Corte  5  el  lienzo  es  de  quatro  varas  en  alto ,  y  en 
él  están  también  los  doce  Apostóles ,  de  la  estatura  del  natu- 
ral ,  admirándose  de  la  maravillosa  Asunción  de  la  Reyna 
de  los  Angeles  al  cielo.  Otro  del  mismo  asunto  está  en  la 
Iglesia  Parroquial  de  la  villa  de  Orgaz  ,  cinco  leguas  de  To- 
ledo ,  con  otra  pintura  de  la  incredulidad  de  santo  Tomé, 
que  uno  y  otro  dic^n  ser  de  su  mano. 

Pintó  en  el  Colegio  de  Atocha  ,  convento  de  religiosos 
Dominicos  de  esta  villa  de  Madrid  ,  en  el  techo  de  la  iglesia 
un  quadro  del  sueño  del  Papa  Honorio  Tercero  ,  quando  se 
trataba  de  la  confirmación  de  la  regla  del  glorioso  patriarca 
santo  Domingo  de  Guzman  ,  y  el  glorioso,  y  seráfico  padre 
san  Francisco  de  Asis ,  cayéndose  el  templo  de  san  Juan  de 
Letran  ,  y  teniéndole  estos  dos  bienaventurados  Patriarcas. 
Es  obra  de  gran  perspectiva ,  y  en  mi  opinión  ,  una  de  las 
mejores  que  este  artífice  hizo  ;  por  la  qual  dixo  Miguel  Co- 
lona ,  preguntándole  el  Rey  nuestro  Setíor  Felipe  Quarto, 
que  quien  era  en  su  concepto  el  mejor  pintor  de  la  Corte: 
Que  quelque  aveba  fatto  la  testa  de  la  Domenica  ,  porque 
á  la  verdad  la  cabeza  del  Pontífice  es  un  pasmo ,  y  por  ella 
definió  toda  la  Pintura  ,  según  el  estilo  de  Italia  ,  que  dicen: 
Fa  una  buona  testa ,  e  vístela  de  un  costalo.  Pintó  también 
al  fresco  en  compañía  de  Rici  gran  parte  del  camarín  de 
nuestra  Stñora  de  Atocha. 

\  últimamente  le  hizo  el  Señor  Carlos  Segundo  su  pin- 
tcw  de  Cámara  ,  y  Ayuda  de  Aposentador  ,  por  muerte  de 
don  Sebastian  de  Herrera,  en  cuyo  empleo  grangeó  en  extre- 
mo la  gracia  de  su  Alagestad  ,  y  tanto  ,  que  en  la  menor 
edad,  retratándole  en  p, esencia  de  la  Reyna  nuestra  Señora 
su  madre,  dbco  su  Magestad  como  había  conocido  diferen- 
tes pintores  de  Cámara  ,  y  á  Velazquez  que  había  sido  del 
hábito  de  Santiago  ,  y  entonces  dixo  el  Rey  :  y  tú  ,  Carre- 
ño ,  de  qué  hábito  eres )  \  él  respondió  :  yo ,  Señor ,  no  ten- 
go mas  hábito  que  el  ser  criado  de  vuestra  Magestad  ;  pues 
por  qué  no  te  le  pones  ?  replicó  el  Rey ,  con  la  sencillez  de 
aquella  edad  ,  y  dixo  el  Almirante  padre  ,  que  estaba  presen- 
te :  ya  se  le  pondrá  ,  Señor  j  y  pareciendole  á  el  Almirante 
que  esta  era  merced  redonda  ,  le  envió  á  Carreño  una  venera 
muy  rica  de  su  hábito,  que  era  de  Santiago  ,  diciendo  ,  que 
ya  que  se  había  de  poner  el  hábito ,  por  la  merced  que  su 
Magestad  le  habia  hecho  ,  que  se  holgaría  fuese  del  suyo  :  á 
que  respondió  Carreño  ,  después  de  estimar  la  honra  que  le 
Tom,  III.  liíí  5  ha- 


Célebre  quadro  de 
Carrnio  en  el  Colegio 
de  Atocha. 


Lo  que  sintió  Cola- 
na de  la  habilidad  de 
Carreño. 


Merced  de  namto, 
que  hizo  el  Rey  d  Car- 


reno. 


Envíale  á  Carreño 
el  Almirante  una  ve- 
nera de  su  hábito  pa- 
ra quando  se  lojyonga. 


620         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,' 

hacia  el  Almirante  ,  que  él  no  habia  menester  mas  hábito 
que  la  honra  de  criado  de  su  Magestad ;  y  instado  de  algunos 
amigos ,  dicicndole  que  siquiera  por  dar  ese  honor  á  la  Pin- 
tura se  lo  pusiese  ,  respondía  :  Que  la  Pintura  no  necesitaba, 
cíe  que  nadie  la  diese  honores ,  que  ella  era  capaz  de  darlos 
Modestia  grande  d  todo  el  mundo ,  no  lo  entienden  todos  así ,  y  de  aquí  no  ha- 
de  Carreña.  bia  quien  le  sacase  :  tan  modesto  ,  y  humilde  era  su  natural. 

Exerció  con  grande  aprobación  la  plaza  de  pintor  de  Cá- 
mara :  hizo  muchos ,  y  excelentes  retratos  así  de  sus  Mages- 
tades ,  como  del  señor  Don  Juan  de  Austria ;  de  don  Fer- 
nando Valenzuela ;  del  señor  Patriarca  l^navides;  del  señor 
Cardenal  Nuncio  don  Sabo  Milini ,  y  del  Moscovita  em- 
baxador,  que  estuvo  aquí  por  el  año  de  1682  ,  que  hoy  está 
colocado  en  el  palacio  de  la  Zarzuela ,  y  de  otros  personages; 
Retratos  maravi-     como  también  de  algunas  sabandijas  de  palacio,  que  están  en 
liosos  .me  hizo  Car-     \^  galería  del  cierzo  del  quarto  del  Rey  ;  y  la  monstrua  ,  que 
reno.  traxeron  por  el  año  de  80.  que  por  ser  gruesísima  ,  y  peque- 

ña ,  hizo  de  ella  un  Dios  Baco  ,  de  que  se  sacaron  muchas 
copias  que  él  retocó.  Y  líltimamcnte  hizo  aquel  célebre  retra- 
to armado  del  Señor  Carlos  Segundo ,  para  enviarla  Francia, 
quando  se  trató  el  primer  casamiento  de  su  Magestad  con  la 
Serenísima  Reyna  Doña  María  Luisa  de  Orleans.  Y  todos 
tan  parecidos ,  que  era  una  maravilla  ademas  de  aquel  sobe- 
rano gusto  que  le  dio  el  cielo ,  en  una  tinta  entre  Ticiano,  y 
Vandic  ,  que  igualándose  á  los  dos ,  era  superior  á  cada  uno; 
Fué  muy  corregí-  y  al  mismo  tiempo  tan  modesto,  é  ingenuo,  que  de  qual- 
bk ,)  modesto.  quiera  admitía  la  corrección  ,  y  enmendaba  lo  que  le  adver- 

tían ;  de  suerte ,  que  ya  era  nimio  en  esto  :  pues  á  veces  bor- 
raba cosas  que  era  lástima ,  no  contentándose  con  enmendar, 
sino  con  borrar  :  y  en  prueba  de  su  gran  modestia ,  me  hallé 
yo  un  dia  con  nuestro  Carreño  en  casa  de  don  Pedro  de  Ar- 
Pintura  muy  in-     ce  ,  Regidor  que  fué  de  esta  villa  de  Madrid ,  donde  vimos 
digna  de  los  princi-     entre  ocias  cosas  una  copia  muy  indigna  del  célebre  quadro 
fios  de  Larreno.  de  la  santa  Margarita  de  mano  de  Ticiano  ,  que  está  en  Pa- 

lacio; y  abominándola  mucho  los  que  la  veíamos,  dixo  Car- 
reño :  pues  para  que  ninguno  desconfíe  de  aprovechar ,  sepan 
Ustedes  que  ese  quadro  es  de  mi  mano  en  mis  principios. 
Tanta  era  su  ingenuidad  ,  y  modestia! 

Dexo  bosquexado  aquel  célebre  quadro  del  santo  Rey 
Don  Fernando ,  que  acabó  Jordán  para  la  capilla  de  las  once 
mil  Vírgenes  en  la  iglesia  del  Escorial.  Imágenes  de  Con- 
cepción hizo  maravillosas ,  y  otros  quadros  de  diferentes  his- 
torias ,  y  especialmente  uno  que  yo  he  visto  del  martirio  de 
san  Bartolomé  ,  cosa  de  superior  gusto.  Y  de  la  misma  suer- 
te que  era  amable ,  y  dulce  su  pint»ra  ,  lo  era  también  su 
genio  ,  y  su  trato  apacible  ,  prudente ,  y  enemigo  de  discor- 
dias. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


»3r 


días.  Bien  lo  manifestó  en  los  tropiezos  que  tuvo  con  don 
Francisco  de  Herrera  sobre  la  erección  de  la  estatua  de  san 
Lorenzo  de  plata  para  el  Escorial ,  que  de  orden  del  Rey  es- 
tuvo á  la  dirección  de  Carreño ,  de  que  hacemos  mención  en 
la  vida  de  Herrera. 

La  última  pintura  que  hizo  Carrefío  fué  un  Ecce-Homo 
para  Pedro  de  la  Abadía  ,  muy  amante  de  la  Pintura  ,  y  que 
tenia  otras  muchas  excelentes  de  Carreño.  Y  también  hizo 
un  san  Miguel  para  el  Real  Consejo  de  Hacienda  ,  pero  no 
quedó  del  todo  concluido,  aunque  ya  muy  á  los  fines,  y  lo 
acabo  un  discípulo  suyo  ,  á  instancia  de  la  señora  viuda  do- 
ña María  de  Medina  ,  por  cumplir  con  el  Consejo. 

Murió  últimamente  por  el  mes  de  Septiembre  del  año  '^"  muerte  año  de 
de  mil  seiscientos  y  ochenta  y  cinco ,  y  á  los  setenta  y  dos  ^"°S' 
de  su  edad.  Yo  le  vi  espirar ,  á  cuyo  tiempo  arrojó  una  pos- 
tema por  la  boca  ,  que  en  los  que  freqüentan  los  palacios  con 
la  modestia  que  Carreño  ,  no  es  maravilla  se  fragüen  poste- 
mas de  muchas  cosas  que  no  se  pueden  digerir  !  Su  cuerpo 
está  sepultado  en  la  bóveda  del  Real  convento  de  san  Gil. 
El  Rey  sintió  mucho  su  muerte  ,  porque  hacia  grande  esti- 
mación de  su  persona  ,  por  su  ingenuidad  ,  modestia  ,  y  bon- 
dad ,  ademas  de  su  eminente  habilidad.  Gozaba  por  privile- 
gio de  su  casa  el  vestido  del  Rey  ,  del  dia  de  Jueves  Santo, 
como  diximos  en  el  tomo  primero,  y  otras  mercedes  que  se 
continuaron  en  doña  María  de  Medina  su  esposa. 


CLXXIII. 

DON  BARTOLOMÉ  MURILLO  ,  PINTOR. 


D. 


'on  Bartolomé  Estevan  Murlllo  fué  natural  de  la  villa  de 
Pilas ,  que  dista  cinco  leguas  de  Sevilla  ,  y  de  familia  muy 
ilustre  ,  y  conocida  en  aquella  tierra  ,  y  bien  proveída  de  los 
bienes  de  fortuna.  Nació  año  de  1613.  y  á  su  tiempo  pasó  á 
Sevilla  i  estudiar  el  Arte  de  la  Pintura  ,  y  lo  consiguió  en  la 
escuela  de  Juan  del  Castillo ,  tío  suyo  ,  y  natural  de  ella  ;  y 
después  de  haber  aprendido  lo  que  bastaba  para  mantenerse 
pintando  de  feria  ,  lo  qual  entonces  prevalecía  mucho  ,  hizo 
una  partida  de  pinturas  para  cargazón  de  Indias ;  y  habiendo 
por  este  medio  adquirido  un  pedazo  de  caudal ,  pasó  i  Ma- 
drid ,  donde  con  la  protección  de  Velazquez  ,  su  paisano, 
pintor  de  Cámara  entonces  ,  vio  repetidas  veces  las  eminen- 
tes pinturas  de  palacio  ,  y  del  Escorial ,  y  otros  Sitios  Rea- 
les ,  y  casas  de  Señores  :  y  copió  muchas  de  Ticiano  ,  Ru- 
bcns ,  y  Vandic ,  en  que  mejoró  mucho  la  casta  del  colorido, 

no 


Fue  natural  de  la 
'villa  de  Pilas. 

Pasó  á  Sevilla  á 
apender  el  Arte  de 
la  Pintura. 

Fué  disctpido  de 
Juan  del  Castillo. 


Pasó  d  Madrid ,  j 
trató  con  Kelazquez. 


022 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Adelantó  mucho  su 
habilidad ,  y  volvió  d 
Sevilla. 

Obras  que  hizo  en 
ella. 


Karios  diítdmenes 
que  hicieron. 


Pintura  del  claus- 
tro di  san  Francisco, 
de  Murillo. 


Satisfácese  día  du- 
da de  si  Aíuriilo  j>a- 
só  a  la  Italia. 


no  descuidándose  en  el  dibuxo  por  las  estatuas,  y  en  las 
academias  de  esta  Corte  ;  y  mas  con  la  corrección  ,  y 
gran  manera  de  Velazf]uez,  cuya  comunicación  le  importó 
mucho. 

Volvió  á  Sevilla  ,  donde  estudiando  por  el  natural ,  se- 
gún la  práctica  que  habia  observado  en  Velazquez  ,  como  se 
ve  en  sus  primeras  obras ,  comenzó  i  sacar  alg  inas  pinturas  al 
público;  y  como  antes  no  era  conocido,  todos  las  admiraban, 
y  ninguno  las  conocia,  hasta  que  se  fué  divulgando  el  crédi- 
to del  autor  :  y  como  no  sabian  su  historia ,  ni  la  observaron, 
por  no  haber  sido  antes  hombre  de  señalada  opinión  en  el 
Arte  ,  decian  que  se  ha^bia  estado  encerrado  todo  aquel  tiem- 
po en  su  casa  estudiando  por  el  natural ,  y  que  de  esa  suerte 
liabia  adquirido  la  habilidad ;  y  así  lo  oí  yo  decir  á  pintores 
en  mis  primeros  años. 

Pintó  entonces  aquel  célebre  claustro  del  convento  de  san 
Francisco  ,  que  está  junto  á  la  portería ,  en  el  qual  se  nota 
una  fuerza  de  claro ,  y  obscuro ,  tan  diferente  de  lo  que  prac- 
ticó después ,  que  sino  fuera  tan  notorio  ser  suyo ,  apenas  ha- 
bría quien  lo  conociese.  Hízolo  todo  por  el  natural ,  conser- 
vando todavía  las  especies  de  lo  que  habia  visto  ,  y  estudia- 
do. Y  aunque  algunos  autores  extrangeros ,  como  Joachín  de 
Sandrart ,  y  otro  italiano  ,  han  dicho  ,  que  pasó  á  las  Indias, 
quando  mozo  ,  y  después  á  Italia ,  estuvieron  mal  informa- 
dos ;  pues  coa  exacta  diligencia  he  investigado  este  punto  de 
sugetos  muy  ancianos ,  y  de  toda  excepción  ,  íntimos  suyos, 
y  tal  cosa  no  hubo ,  sí  solo  la  venida  á  Madrid.  Ni  es  creí- 
ble que  en  su  patria ,  ni  en  los  sugetos  mas  íntimos  que  le 
trataron  ,  se  ignorase  este  punto  ;  quando  en  hombres  tan  se- 
ñalados ,  aun  los  átomos  mas  mínimos  se  observan.  Pero 
quien  es  cierto  que  pasó  á  Indias  fué  su  hijo  don  Joscph 
Murillo ,  sugeto  de  grande  habilidad  en  la  Pintura ,  y  de  ma- 
yores esperanzas ,  y  allá  murió  bien  mozo.  Ni  es  tan  antiguo 
nuestro  Murillo ,  que  se  pueda  presumir  que  el  transcurso  del 
tiempo  haya  podido  obscurecer  esta  noticia ,  pues  yo  le  al- 
cance cerca  de  treinta  años ;  y  aunque  no  le  traté  ,  le  conocí, 
y  traté  muchos  sugetos  familiares  suyos ,  y  que  contaban  to- 
da la  serie  de  sus  fortunas.  Y  es  el  caso  ,  que  los  extrangeros 
no  quieren  conceder  en  esta  Arte  el  laurel  de  la  fama  á  nin- 
gún español  sino  ha  pasado  por  las  aduanas  de  la  Italia ,  sin 
advertir  que  la  Italia  se  ha  transferido  á  España  en  las  esta- 
tuas ,  pinturas  eminentes  ,  estampas ,  y  libros ;  y  que  el  estu- 
dio del  natural ,  con  estos  antecedentes ,  en  todas  partes  abun- 
da :  ademas  de  los  hombres  insignes  que  han  venido  de  allá, 
y  nos  han  dexado  aquí  su  escuela  ,  y  sus  obras ,  d^ísde  el  tiem- 
po del  Señor  Felipe  Segundo  ,  hasta  el  presente  ,  junto  con 

los 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      623 

los  Españoles ,  que  han  pasado  á  Italia  ,  y  han  veiiido  ins- 
truidos de  allá.  ■        Primeras  obras  de 

Después  de  la  obra  de  dicho  Claustro  ,  o  por  fuerza  de    Murillo  en  Sevilla. 
su  destino ,  ó  por  lisongear  el  aplauso  popular ,  dio  Murillo 
en  endulzar  mas  la  t¡nt¡a,  y  afloxar  los  obscuros;  pero  con        Singular  gusto , y 
tan  esrrcmado  crusto,  que  en  esta  parte  ninguno  de  los  natu-     ^^/'^^'^ ^f  Munllo  ai 
"i  •  1  „.  -'V'uj-r  JT--        el  colorido. 

rales  ,  ni  extrangeros  Je  aventajo,  Y  asi  noy  día ,  hiera  de  Es- 
paña, se  estima  un  quadro  de  Murillo  mas  que  uno  de  Ti- 
ciano,  ni  de  Vandic.  Tanto  puede  la  lisonja  del  colorido  para 
grangear  el  aura  popular !  Que  verdaderamente  los  hornbres 
que  han  logrado  los  mayores  aplausos ,  no  es  porque  han  si- 
do los  mayores  dibuxanres  ,  que  esos  logran  su  merecido  cré- 
dito en  los  profesores ,  sino  los  que  han  sobrepujado  en  el 
buen  gusto  del  colorido.  Pues  no  podemos  negar  que  Micael 
Ángel ,  Rafael ,  Aníbal ,  y  toda  la  escuela  de  los  Carachels, 
sin  faltarles  lo  esencial  del  colorido  ,  dibujaron  mas  que  Ti- 
ciano  ,  Rubens ,  Vandic ,  Corezo  ,  y  nuestro  Murillo  ;  ptro  Labelkza ddcohri- 
en  medio  de  todo  ,  estos  se  alzaron  con  el  aplauso  popular,'  ^0  arrastra  elaplau- 
porque  aquella  superior  excelencia  de  lo  mas  acendrado ,  y  sofoptdar. 
transcendental  del  dibuxo  el  vulgo  no  lo  penetra.  Y  como 
en  estos  no  faltaba  en  lo  substancial ;  y  por  otra  parre  exce- 
dían en  la  belleza  atractiva  del  colorido ,  arrastraban  f ras  sí  el 
común  aplauso  del  vulgo  ,  que  excede  incomparablemente  á 
todo  el  cúmulo  de  los  artítices. 

Bien  lo  acreditan  las  obras  que  en  esta  Corte  alcanzamos         Obras  célebres  de 
de  nuestro  Murillo.  Una  bellísima  imagen  de  cuerpo  entero,     Murillo  en  estaLorte. 
del  natural ,  con  su  Hijo  santísimo  Niño  en  el  regazo  ,  tiene 
hoy  el  Marques  de  Santiago ,  que  embelesa ,  y  encanta  su 
dulzura,  y  atractiva  belleza.  Otra  tiene  del  mismo  tamaño,  y 
por  diferente  camino  don  Juan  Bautista  Olabarrieta ,  que  no 
se  sabe  qual  es  mas  aventajada.  Otra  de  mas  de  medio  cuer- 
po ,  también  de  nuestra  Señora  con  el  Niño ,  tiene  don  Fran- 
cisco de  Herrera  ,  que  es.  un  encanto.  Fueía  de  estas  ,  tiene 
otros  cinco  quadros ,  de  á  tres  varas  de  largo ,  y  dos  de  ancho, 
don  Francisco  Artier ,  que  fueron  de  don  Juan  Francisco 
Eminente ,  que  cada  qual  es  una  admiración.  El  uno  es  apai- 
sado ,  de  una  gloria  de  angelitos ,  traveseando  con  varias  flores 
en  diferentes  actitudes,  que  verdaderamente  es  una  gloria  el 
verlo.  El  otro  es  á  lo  alto ,  del  glorioso  Patriarca  san  Joseph, 
con  el  Niño  Jesús  de  la  mano ,  y  arriba  un  rompimiento  de 
gloria.  Los  otros  tres  son  de  san  Francisco  de  Asis,  san  Fran- 
cisco de  Paula,  y  san  Francisco  Xavier,  que  cada  uno  por  su 
camino  es  una  admiración ,  sin  otras  muchas  que  hay  en  poder 
de  diferentes  aficionados.  ^  otra  del  Patriarca  san  Joseph ,  de 
medio  cuerpo  ,  con  el  Niño  Jesús,  que  está  en  la  iglesia  del 
Carmen  Calzado ,  en  la  capilla  de  mi  Señora  santa  Ana. 

En 


624        rVIDAS  DE  LOS  PINTORES;/ 

Célebre  quadro  de  En  Sevilla  ,  que  podemos  decir,  su  patria ,  por  haberse 

san  Anmio  dé  Mu-     criado  ,  y  vivido  allí ,  tiene  muchas  ,  y  soberanas  pinturas, 
riUo.en  Sevilla.   --.vJ^    eómo  lo!  acredita  en  la  capilla  de'  la  Pila  del  Bautismo  de 
aquella' santa  iglesia  el  grande  ,  y  célebre  quadro  del  milagro- 
\.,o*a\i  L        so  Paduano  ,  c\xperimentandp  el  repetido ,  quanto  soberano 

«^  '^-'  •        favor  del  Niño  Dios ,  con  grande  acompañamiento  de  gloria, 

y  un  pedazo  de  templo  de  bien  dirigida  perspectiva  }  y  á  un 
lado  un  bufete ,  puesto 'con  tal  arte,  que  ha  habido  quien  de- 
pusiese haber  visto  un  paxarillo  trabajar  por  asentarse  en  él 
para  picar  las  azucenas  que  están  .én  una  jarra. 
Otras  pinturas  ce-  ^'^  son  menos  recomendables  las  dos  erigies  de  los  dos 

hh-fs  de  Murillo  en    santos  hermanos  Leandro,  é  Lidpro  ,  arzobispos  de  aquella 
Sevilla.  gran  metrópoli ,  hechas  jdc'  mano  -¿fe,  nuestro  Murillo,  con 

singular  viveza  ,  y  perfección ,  que  ésían  en  dicha  santa  igle- 
sia ;  como  también  ielinardvilloso  qiíadro  de  la  Concepcioa 
purísima  ,  con  admirable  tropa  de  angeles ,  y  rompimiento 
-VwWA;.  i       de  gloria  ;  y  asimesmo  el  Nacimiento  de  esta  divina  aurora; 

^KjA5^5**v«.<ufcTm  üV-    y  otro  quadro  de  Concepción  en  los  venerables  sacerdotes • 
.•\v.\i"!^o;^(w     ^jyg  todos  acreditan  la  eminencia  del  pincel  de  tan  superior 
artífice.  .    íi!-   :   • 

Pinturas  de  Mu-  ^^  ^^^  menor  testimonio  de  su  ventajosa  habilidad  los 

■  rillo  tu  la  iglesia  de  ñiudos  panegíricos  de. los  diez  y  seis  lienzos  de  la  iglesia  de 
los  Cafuchinos  de  Se-  los  Capuchinos  de  dicha  ciudad  ,  todos  muy  grandes  ,  y  ver- 
villa.  daderamente  grandes  lienzos.  Y  especialmente  uno ,  que  él 

%Vi  . .  V ' .; ..  /  ■-.  •' j  llamaba  su  íiejizo ,  que  es  de  santo  Tomás  de  Villanueva  dan- 
.iitvj.'v. ';-,•.  .  ...ii'AC  do  limosna  á  los  pobres,  donde  está  uno  de  espaldas  recibién- 
dola ,  .que  parece  verdad.  En  el  altar  mayor  tiene  el  del  Ju- 
bileo de  la  Porciuncula  ,  de  mas  de  seis  varas  de  alto ,  que 
verdaderamente  parece- estar  allí  la  gloria;  porque  está  Jesu- 
Christo  con.  la  Cruz,  mirando  á  su  Madre  santísima  á  la 
mano  derecha ,  intercediendo  por  aquel  gran  beneficio  de  los 
mortales ,  y  tanta  diversidad  ,  y  hermosura  de  angeles ,  que 
quanda  lo  vieron  los  pintores  dixeron ,  que  hasta  entonces 
no  habían  sabido  que  cosa  era  Pintura  ,  ni  colocar  un  quadro 
en  aquella  distancia.  ' 

Célebres  pinturas  Ño  son  menos  panegiristas  de  su  alabanza  los  quadros  de 

de  Murillo  en  la  Ca-     la  iglesia  de  la  Caridad  de  dicha  ciudad  ,  donde  está  uno  de 
ridad  de  Sevilla.  san  Juan  de  Dios  con  un  pobre  acuestas  ,  y  un  ángel  que  le 

alivia  el  peso  ,  á  cuyo  beneficio  vuelve  la  cara  el  santo  con 
tal  admiración  ,  que  disculpa  la  de  todos  los  que  la  admiran. 
Tiene  allí  otro  de  santa  Isabel  Reyna  de  Ungría ,  donde  hay 
un  pobrecillo  tinoso  que  le  están  quitando  el  casquete  de  la 
cabeza  ,  y  él  encogiéndose  de  hombros ,  y  haciendo  tal  gesto 
con  el  dolor  ,  que  verdaderamente  se  echa  menos  el  chillido, 
porque  todo  lo  demás  se  halla.  Otros  dos  lienzos  grandes 
tiene  allí ,  el  uno  de  Moysés,  quando  hirió  la  peña  para  sa- 
tis- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       625 

tisfacer  la  sed  del  Pueblo  de  Dios ;  y  el  otro  del  estupendo 
milagro  de  panes ,  y  peces ,  donde  es  tanta  Ja  multitud  de  fi- 
guras ,  y  la  diversidad  de  trages  ,  afectos ,  y  edades  ,  que  no 
se  sabe  á  qual  de  los  dos  darle  Ja  ventaja ;  y  á  este  tenor  son 
todos  los  demás  :  de  suerte  que  qualquicra  aficionado ,  ó  pro* 
fesor  deJ  Arte  que  allí  entra  ,  se  queda  tan  absorto  ,  que  en 
muy  gran  rato  no  vuelve  en  sí,  ni  acierta  hablar  palabra.  Hi- 
zo también  para  Cádiz  mucJias  pinturas ,  especiaJmente  de  la 
Concepción  purísima.  \  en  lo  público  es  muy  señalada  la 
del  altar  mayor  de  la  iglesia  de  la  Congregación  del  Oratorio 
de  san  Felipe  Neri ,  y  por  cada  una  le  daban  cien  doblones, 
siendo  de  dos  varas  y  media..  Y  en  casa  del  Marques  del  Pe- 
droso  hay  otro  quadro  grande  de  cerca  de  seis  varas ,  donde 
están  Jesús ,  María  ,  y  Joseph ,  y  arriba  el  Padre  Eterno  ,  y 
el  Espíritu  Santo ,  con  un  pedazo  de  gloria ,  que  es  una 
admiración. 

Para  casas  particulares  hizo  también  muchos  quadros; 
pero  hoy  han  quedado  muy  pocos ,  porque  los  extrang<»ros  se 
han  aprovechado  de  la  ocasión  que  ofrece  la  calamidad  de 
los  tiempos ,  para  irJos  sacando  de  España.  También  hay  en 
Granada  un  buen  Pastor  niño  en  Ja  puerta  deJ  Sagrario  del 
convento  de  religiosas  del  Ángel ,  cosa  maravillosa  ;  como  lo 
es  también  una  lamina  pequeña  de  la  Concepción ,  que  esta'  en 
la  celda  prioral  del  monasterio  de  la  Cartuxa  de  aquella  ciu- 
dad. En  Córdoba  también  hay  algunas ;  aunque  un  quadro 
de  Concepción  ,  que  está  debaxo  del  coro  del  convento  de 
la  Victoria ,  que  dicen  ser  suyo ,  no  lo  tengo  por  original.  En 
retratos  fué  también  eminente ,  como  lo  testifica  el  de  don 
Faustino  de  Nebes ,  Canónigo  de  Sevilla  ,  que  por  su  muer- 
te lo  dexó  en  los  Venerables ,  que  es  extremo  de  lo  parecido, 
y  bien  pintado.  Pero  sobre  todo  ,  á  una  perrilla  inglesa  ,  que 
tiene  junto  á  sí ,  la  suelen  ladrar  los  perros,  y  ella  parece  que 
los  quiere  embestir  ,  y  se  estraña  que  no  les  ladre  ,  según  pa- 
rece estar  viva.  Hizo  también  su  retrato  á  instancias  de  sus 
hijos ,  cosa  maravillosa ,  el  qual  está  abierto  en  estampa  en 
Flandes  por  Nicolás  Amazurino ,  y  otro  de  golilla  quedo 
en  poder  de  don  Gaspar  Murillo  ,  hijo  suyo. 

Fué  últimamente  nuestro  Murillo,  no  solo  favorecido 
del  cielo  por  la  eminencia  de  su  habilidad  ,  sino  por  los  do- 
tes de  naturaleza  :  de  buena  persona,  y  amable  trato,  humil- 
de ,  y  modesto ,  tanto ,  que  no  se  desdeñaba  de  tomar  cor- 
rección de  qualquiera.  Y  así  en  el  célebre  quadro  de  san  An- 
tonio ,  que  dijimos  estar  en  aquella  santa  iglesia  ,  dicen  se 
valió  de  Valdés  para  la  perspectiva  del  templo ,  y  del  bufete; 
cosa  que  para  Murillo  fué  un  elogio  de  modestia  grande, 
quanto  para  Valdés  un  desmesurado  asunto  de  vanidad.  Su- 
Totn.  III,  Kkkk  pe, 


Otras  ■pinturas  de 
mano  de  Murillo  en 
casas  particulares ,  y 
otras  partes. 


Retratóse  á  sí  mes- 

mo. 


Modestia  grande  de 
Murillo. 


/  . 


Fué  llamado  para 
ser  Pintor  del  Rey. 


Su  muerte  año  de 
16S5. 


Cuñado  de  Miirillo 
Secreta)  io  del  Ijesj?a- 
cha  Universal  :  y  un 
hijo  Prei^endado  de  La 
santa  iglesia  de  Sevi- 
lla. 


626        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

pe,  recien  venido  á  esta  Corte,  que  por  el  año  de  670.  se 
habia  puesto  en  público  el  dia  de  Corpus  Christi  un  quadro 
de  Concepción  de  mano  de  Murillo  que  pasmó  á  Madrid ;  y 
habiéndolo  visto  el  Señor  Carlos  Segundo  ,  y  sabiendo  de 
qué  mano  era ,  insinuó  tener  voluntad  de  ocupar  en  su  servi- 
cio al  artítice  ,  cuya  insinuación  ,  que  no  sé  que  fuese  orden 
expresa ,  se  participó  á  don  Francisco  Eminente ,  gran  pro- 
tector de  nuestro  Murillo ,  y  quien  fomentó  esta  tentativa, 
por  lo  que  deseaba  sus  aumentos ,  y  habiéndoselo  participa- 
do á  Murillo ,  respondió  con  la  debida  estimación  á  tanta- 
honra  ;  pero  que  se  hallaba  ya  en  edad  mayor ,  imposibilitado 
de  servir  á  su  Magestad.  Y  precisado  Eminente  de  enviar  al 
Rey  alguna  cosa  de  mano  de  Murillo  ,  el  qual  pedia  mucho 
término  para  executarla  por  su  grande  desconfianza ,  le  envió 
Eminente  á  su  Magestad  un  san  Juan  en  el  desierto  de  ma- 
no de  Murillo ,  que  le  compró  de  don  Juan  Antonio  del 
Castillo  en  dos  mil  y  quinientos  reales  de  plata.  Nada  de 
esto  hace  repugnancia  en  los  méritos  de  nuestro  Murillo  :  so- 
lo se  me  hace  duro  el  ser  en  la  menor  edad  del  Señor  Carlos 
Segundo ,  que  entonces  apenas  tendría  diez  años ;  pero  basta 
que  fuese  insinuado  por  alguno  de  los  magnates  de  su  go- 
bierno. Lo  cierto  es ,  que  yo  oí  decir  en  aquel  tiempo ,  que 
el  Rey  le  habia  llamado  para  su  pintor ,  y  que  él  se  escusó, 
con  el  motivo  de  su  edad  :  aunque  esta  verdaderamente  no 
era  tanta  como  su  mucha  modestia ,  y  cortedad ;  que  hay  ge- 
nios tan  recoletos ,  que  en  el  retiro  de  su  estudio  harán  mila- 
gros ,  y  en  público  se  hallan  con  las  manos  atadas ,  por  su 
mucha  desconfianza  ,  que  á  veces  es  sumamente  perjudicial. 

Fué  también  nuestro  Murillo  tan  honesto ,  que  podemos 
decir  que  de  pura  honestidad  se  murió  ;  pues  estando  subido 
en  un  andamio  para  pintar  un  quadro  muy  grande  de  santa 
Catalina  ,  que  hacia  para  el  convento  de  Capuchinos  de  la 
ciudad  de  Cádiz  ,  tropezó  al  subir  del  andamio  ,  y  con  oca- 
sión de  estar  él  relaxado ,  se  le  salieron  los  intestinos ,  y  por 
no  manifestar  su  flaqueza ,  ni  dexarse  reconocer  por  su  mu- 
cha honestidad ,  se  vino  á  morir  de  tan  inopinado  accidente 
el  año  de  1685.  á  los  setenta  y  dos  ,  poco  mas  de  su  edad. 
Y  era  hombre  tan  desinteresado  ,  que  habiendo  hecho  tantas, 
y  tan  eminentes  obras ,  quando  murió  no  le  hallaron  en  di- 
nero mas  que  cien  reales ,  que  habia  tomado  el  dia  antes ,  y 
sesenta  pesos  en  una  gaveta. 

Pero  tuvo  en  vida  tanta  estimacloo  ,  que  casó  una  her- 
mana suya ,  doña  Tomasa  Josepha  Murillo ,  Pon  don  Joseph 
de  Beitia ,  que  fué  Secretario  del  Despacho  Universal }  que 
aunque  en  el  primer  tomo  diximos  que  fué  hija  suya ,  fué 


incierta  noticia ,  por  cuyo  medio 


y  sus  muchos  méritos, 
con- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       627 


consiguió  también  don  Gaspar  Murillo  su  hijo  una  ca?; 
nongía  en  aquella  santa  iglesia  de  Sevilla ,  ademas  de  un  gran 
Bcnehcio  que  tenia  en  Carmona ;  y  su  hermano  don  Joseph 
logro  por  los  influxos  de  su  padre  otro  gran  Benelicio ,  que 
le  valia  mas  de  tres  mil  ducados  cada  año. 

No  es  de  omitir  la  célebre  habilidad  que  tuvo  nuestro 
Murillo  para  los  paises  que  se  ofrccian  en  sus  historias.  Y  así 
sucedió  ,  que  el  Marques  de  Villa-Manrique  determinó  ha- 
cer un  juego  de  historias  de  la  vida  de  David  de  mano  de 
Murillo ,  y  que  los  paises  fuesen  de  Ignacio  Iriarte ,  que  los 
hacia  muy  bien  ,  como  ya  diximos.  Murillo  decia  ,  que  Ig- 
nacio hiciese  los  paises ,  y  él  después  acomodaría  las  riguras. 
El  otro  decia  ,  que  Murillo  hiciese  las  figuras  ,  y  él  les  aco- 
modaría los  paises.  Murillo  enfadado  de  estos  debates  le  dixo: 
que  si  pensaba  que  le  había  menester  para  los  países ,  se  enga- 
ñaba :  y  así  él  solo  hizo  las  tales  pinturas  con  historias ,  y 
paises ,  cosa  tan  maravillosa  como  suya ,  las  quales  traxo  á 
Madrid  dicho  Señor  Marques. 


Hizo  muy  lienpifi- 


ses. 


Cuento  que  le  sHce- 
dio  con  Ignacio  de 
Iriarte. 


CLXXIV. 


DOCTOR  DON  JOSEPH  RAMÍREZ,  PINTOR. 


E, 


á  Doctor  don  Joseph  Ramírez ,  presbítero  en  la  ciudad 
de  Valencia  ,  de  donde  fué  natural ,  BeneHcíado  en  la  Parro- 
quial de  san  Salvador  de  ella  ,  y  Doctor  en  Sagrada  Teolo- 
gía ,  graduado  en  aquella  ilustre  Universidad ,  fué  discípulo 
en  el  Arte  de  la  Pintura  de  Gerónimo  de  Espinosa ,  y  tan 
parecido  á  su  maestro  en  la  manera  de  pintar ,  que  muchos 
tienen  sus  obras  por  de  mano  de  su  maestro.  Fué  ademas  de 
esto  muy  célebre  escripturario  ,  como  lo  calíHca  un  libro 
que  escribió  de  la  vida  de  san  Felipe  Nerí ,  todo  en  conti- 
nuados textos  de  Escritura  Sagrada.  Trabajo  inmenso ,  y  nun- 
ca pisada  senda  !  mas  para  admirada  que  para  seguida.  Dedi- 
cóle á  el  Señor  Inocencio  Undécimo,  y  fué  ilustrado  con 
grandes  aprobaciones ,  donde  hay  una  del  R.  P.  Maestro  Ma- 
rona,  equiparando  la  habilidad  de  la  pluma  en  la  del  pincel 
en  su  autor  :  otra  del  Señor  Caramuel ,  en  que  dice  prodi- 
gios ,  y  otra  del  Canónigo  Losa  también  con  grandes  hi- 
pérboles ,  y  encomios  :  y  últimamente  mereció  singular  apre- 
cio en  el  concepto  de  su  Santidad.  Imprimióse  este  peregrino 
trabajo  en  Valencia  año  de  mil  seiscientos  y  setenta  y  ocho, 
en  quarto. 

Tiene   entre  otras  obras  en  Valencia  las  pinturas  del 

claustro  de  la  Congregación  de  san  Felipe  Neri ;  y  una  Ima- 

lom.  II I.  Kkkk  2  gen 


Fue  natural  de 
Valencia ,  Beneficia- 
do ,  y  Doctor  de  aque- 
lia  iíniversiJad. 

Fué  discípulo  de 
Espinosa  en  el  Arte 
de  la  Pintura. 

Fue  grande  es- 
cripturario. 

Escribió  un  libro 
muy  célebre  de  la  vida 
de  san  Felipe  Neri. 


Pinturas  de  su  ma- 


no. 


Su  muerte  año  de 
i6Só. 


628        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

gen  de  nuestra  Señora  de  la  Luz ,  en  el  oratorio  de  dicha  Ca- 
sa ,  que  es  muy  célebre  en  aquella  tierra  ,  y  de  singular  de- 
voción ;  y  otras  muchas  en  diferentes  retablos.  Murió  en  di- 
cha ciudad  con  grandes  créditos  de  virtud  ,  erudición  ,  y  ha- 
bilidad ,  por  el  año  de  mil  seiscientos  y  ochenta  y  seis ,  y  á 
poco  mas  de  los  sesenta  de  su  edad. 

CLXXV. 

DON  JOSEPH  DONOSO,  PINTOR,  Y 

Arquitecto. 


Fué  natural  de 
Consuegra  ,y  discͣU- 
lo  de  SU  Padre. 

Pasó  d  Madrid,  y 
fué  discípulo  de  Fran- 
cisco Fernandez- 
Pasó  después  d  Ro- 
ma. 

P'ué  j^ran  pintor, 
perspéctico ,  y  arqui- 
tecto. 

Volvió  á  España, 
y  pasó  d  Madrid  ala 
escuela  de  Carreña ,  y 
las  obras  que  después 
hizo. 


D. 


Pechinas  cpie  pintó 
en  compañía  de  L.lau- 
dio. 


-..>Cl\í 


'on  Joseph  Ximenez  Donoso ,  natural  de  la  villa  de 
Consuegra  ,  Priorato  de  san  Juan  ,  fué  hijo  de  Antonio  Xi- 
menez Donoso ,  del  Arte  de  la  Pintura ,  con  quien  tuvo  su 
hijo  los  primeros  rudimentos  de  ella  ,  y  después  pasó  á  Ma- 
drid ,  donde  continuó  el  Arte  en  la  escuela  de  Francisco 
Fernandez  ,  pintor  de  crédito  en  aquellos  tiempos ,  hasta  la 
edad  de  diez  y  ocho  años ;  en  la  qual ,  por  muerte  de  su 
maestro ,  pasó  á  proseguir  sus  estudios  en  las  academias  de 
Roma ,  por  espacio  de  siete  años ,  donde  consiguió  salir  gran 
pintor ,  perspectivo  excelente  ,  y  consumado  arquitecto. 

Volvióse  después  de  este  tiempo  á  España,  precisado  de 
una  destilación  ,  ocasionada  de  las  repetidas  tareas  de  sus  es- 
tudios ,  y  vino  á  esta  Corte  ,  donde  se  acabó  de  perficionar 
en  el  colorido  en  la  escuela  de  don  Juan  Carreño ,  pintor  de 
Cámara  entonces ,  de  donde  habiendo  salido  ,  hizo  en  com- 
pañía de  Claudio  Coéllo  las  obras  que  en  su  vida  notaremos; 
y  ademas  de  esas  hicieron  entre  los  dos  las  historias  del  glo- 
rioso san  Ignacio  ,  y  san  Francisco  Xavier  ,  que  están  en  el 
techo  de  la  sacristía  del  colegio  Imperial  de  esta  Corte ;  don- 
de también  hizo  Donoso  dos  quadros  de  medio  punto  de  los 
que  están  sobre  los  caxones ,  de  algunos  casos  históricos  de 
dichos  santos ,  donde  se  conoce  quan  grande  arquitecto ,  y 
perspectivo  era  su  autor.  También  hizo  el  primer  quadro  del 
techo  de  la  Sala  de  Capítulo ,  que  está  hacia  los  escaños  en  la 
Real  Cartuxa .  del  Paular ,  quando  san  Benito ,  y  san  Anto- 
nio Abad  le  ofrecían  sus  hijos  á  san  Bruno  para  flores  de  su 
Religión  ;  y  el  retrato  del  Señor  Don  Juan  de  Austria ,  hijo 
del  Señor  Felipe  Quarto  ,  que  está  en  la  Sala  de  la  Procura- 
ción de  dicha  Casa. 

También  pintaron  los  dos ,  Claudio  ,  y  Donoso  ,  las  pe- 
chinas de  la  iglesia  del  convento  de  los  Basilios  de  esta  Cor- 
te ,  y  las  de  la  iglesia  de  la  Santísima  Trinidad  ,  donde  el  di- 
cho Donoso  pintó  el  quadro  principal  de  este  sagrado  Miste- 
rio ;  é  hizo  la  traza  del  retablo ,  y  de  la  caxa  del  órgano: 


co- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      629 

como  tambicn  el  quadro  de  san  Francisco  de  Paula  ,  con  la  Pinturas  qu¿  hizo 
traza  del  retablo  del  altar  mayor  de  su  convento  de  la  Victo-  en  la  Victoria. 
ria  ,  con  otro  quadro  de  la  vida  del  santo  Patriarca  ,  que  está 
en  la  ante-sacristía  ;  y  todos  los  retratos  de  los  Reverendísi- 
mos Generales  de  la  Orden ,  y  otros  venerables  ,  y  señalados 
varones  ,  que  están  en  la  portería  de  dicho  convento ,  en  los 
quales  hay  pasmosas  cabezas  ,  y  pedazos  de  arquitectura  ,  y 
perspectiva  excelentes.  Y  en  la  capilla  de  nuestra  Señora  de  U 
Soledad ,  son  también  suyas  las  pinturas  de  las  dos  hornaci- 
nas de  los  dos  altares  colaterales ,  y  un  san  Francisco  de  Sa- 
les que  está  en  la  sacristía. 

Es  también  de  su  mano  el  quadro  de  la  Encarnación  del         Otras  pinturas  de 
altar  mayor  de  la  iglesia  de  nuestra  Señora  de  Loreto;  y  otro     Dunoso  m  dijínntis 
del  mismo  misterio  ,  que  está  en  un  altar  colateral  del  Evan-    partes. 
gelio  en  la  iglesia  de  los  Basilios ,  con  otro  arriba  del  Sueño 
de  san  Joseph  ,  y  otros  quatro  pequeños  en  el  banco  del  pe- 
destal. Y  también  hizo  otro  quadro  excelentísimo  de  la  Ca- 
nonización de  san  Pedro  Alcántara ,  de  mas  de  tres  varas  en 
quadro  ,  que  está  en  la  capilla  de  la  Concepción  de  este  con- 
vento de  san  Francisco  de  Madrid.  Hizo  también  muchos 
para  diferentes  iglesias  de  estos  reynos ,  como  en  la  ciudad  de 
X'alencia  en  la  capilla  de  la  Comunión  del  convento  de  la  ' 
Merced  Calzada  dos  quadros  grandes ,  y  otro  en  la  ante- 
sacristía  ,  que  son  de  lo  mas  regalado  que  hizo  recien  salido 
de  la  Escuela  de  Carreño.  Y  en  la  Santa  Cartuxa  de  Valcie- 
Chi'isto  de  aquel  reyno  ,  junto  al  Puche  ,  toda  la  pintura  del 
altar  mayor  es  suya  :  como  también  la  del  altar  mayor  del 
^Monasterio  de  Ara  Cliristi ,  de  la  misma  Religión  ,  en  la 
ciudad  de  Segorbe.  Y  en  la  ciudad  de  Corella  ,  para  la  igle- 
sia del  convento  de  Benitos  hizo  otros  dos  quadros  excelentes 
en  compañía  de  Claudio  Coello ,  que  hizo  otros  dos. 

Retocó  también  el  quadro  de  don  Francisco  Rici ,  que 
está  en  el  altar  mayor  de  san  Gines ,  cosa  que  no  pareció 
muy  bien  j  pero  lo  pagó  con  que  Francisco  Ignacio  le  retocó 
otro  suyo ,  que  es  el  de  san  Felipe  Neri  en  el  altar  mayor  de 
esta  sagrada  Congregación  en  esta  Corte  ,  y  es  muy  excelen- 
te quadro.  Hizo  también  el  del  altar  mayor  de  la  Parroquial 
de  san  Millán  ,  y  la  traza  del  retablo ,  y  órgano ;  que  uno ,  y 
otro  pereció  en  el  incendio  lastimoso  del  año  de  1720.  á  16. 
de  Marzo.  Pintó  también  Donoso  otros  seis  quadros  de  la 
vida  del  glorioso  Patriarca  san  Benito  ,  que  están  en  el  con-- 
vento  de  san  Martin  de  esta  Corte  ,  como  se  sale  de  la  ante- 
sacristía al  claustro.  Es  de  su  mano  también  una  pintura  en 
óvalo  de  la  Concepción  de  nuestra  Señora  ,  que  está  en  el 
presbiterio  de  la  parroquial  de  san  Nicolás  de  esta  Corte  al 
lado  del  Evangelio  }  y  es  de  lo  mas  excelente ,  y  de  mejor 

eus- 


630 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Trazas 

Donoso. 


Genio  mordicante 
de  Donoso. 


Cuento  gracioso  de 
Donoso. 


gusto  que  hizo  :  como  también  un  quadro  de  san  Nicolás 
Obispo  de  Bari ,  con  el  milagro  de  los  Niños  en  la  cuba  de 
escabeche  ,  que  está  en  una  capilla  á  los  pies  de  la  iglesia  del 
Caballero  de  Gracia. 
que  hizo  Trazó  también  el  claustro  del  Colegio  de  santo  Tomás 

de  esta  villa  de  Madrid ,  que  executó  Rodrigo  Carrasco ,  has- 
ta donde  hoy  se  halla.  Hizo  también  la  traza  de  la  Panadería 
en  la  plaza  mayor ,  y  la  del  sepulcro  de  los  Señores  Marque- 
ses de  Mejorada  ,  que  está  en  la  iglesia  de  Recoletos  Agusti- 
nos de  esta  Corte.  Trazó  también  la  portada  de  la  Parroquial 
de  Santa  Cruz.  Y  para  otras  muchas  obras  que  se  ven  en  es- 
ta Villa ,  y  en  todo  el  Arzobispado  de  Toledo  hizo  trazas,  co- 
mo pintor ,  y  Maestro  mayor  que  fué  de  aquella  santa  iglesia. 

Era  de  genio  muy  mordicante  nuestro  Donoso;  y,  ó 
bien  fuese  porque  no  logró  el  ser  pintor  del  Rey  ,  aunque  lo 
merecia  muy  mucho  j  ó  fuese  porque  en  aquel  tiempo  se  die- 
ron algunas  plazas  á  sugetos  de  corta  habilidad  ,  hallándose 
en  una  conversación  ,  le  dixo  uno  de  los  presentes  :  V.  md. 
no  es  pintor  del  Rey  ?  A  que  él  respondió  :  No  soy  tan  mal 
pintor  como  todo  eso  :  no  me  haga  usted  tan  foco  favor. 

Sucedió  un  dia  un  cuento  muy  gracioso  con  una  criada 
•  nueva  que  tenia  Claudio ,  á  el  qual  fué  á  buscar  Joseph  Do- 
noso :  la  criada  respondió  ,  que  su  amo  no  estaba  en  casa; 
4  dixo  él  :  pues  dígale  V.  md.  que  ha  estado  aquí  Donoso. 
Tardó  en  venir  el  amo  ,  y  olvidósele  el  nombre  á  la  criada; 
y  como  no  le  conocía ,  no  sabia  como  atinarle  ,  y  así  le  dixo 
al  amo  :  Señor ,  aquí  ha  venido  á  buscar  á  V.  md.  un  Se- 
ñor, que  dixo  se  llamaba  Don,  Don....  válgate  Dios !  Viendo 
el  amo  que  no  acertaba  con  el  nombre  ,  comenzó  á  nom- 
brar algunos  de  sus  amigos  ,  y  dixo  la  criada  :  que  no  señor, 
que  tiene  nombre  de  animal.  El  amo  reventando  de  risa ,  le 
dixo  :  pues  qué  ,  es  caballo ,  ó  jumento  ?  No  ,  señor  ,  dixo, 
que  es  animal  de  monte.  Pues  qué  ,  es  león  ,  dixo  el  amo? 
No  señor  ,  replicó  la  criada.  Pues  qué  ,  es  tigre ,  ú  oso  ?  dixo 
el  amo  :  ay,  sí  señor ,  dixo  la  criada  :  Oso  con  Don.  Y  fué 
el  cuento  muy  celebrado  entre  los  dos ,  y  todos  los  amigos 
de  Claudio  ,  y  Don-Oso. 

Pintó  también  dos  historiejas  de  la  vida ,  y  martirio  de 
los  dos  santos  niños  Justo ,  y  Pastor  ,  que  están  sobre  los  ca- 
xones  de  la  sacristía  de  la  Parroquial  de  su  nombre  en  esta 
Otras  obras  de  Do-    Corte;  y  Otra  de  la  Cena  de  Christo  Señor  nuestro  ,  con  ex- 
noso.  celentes  pedazos  de  arquitectura  ,  y  perspectiva  ,  que  ilustran 

de  suerte  las  historias ,  que  parecen  cosa  de  Pablo  Veronés. 
Y  asimesmo  tiene  en  una  capilla ,  á  los  pies  de  dicha  iglesia, 
los  dos  santos  Justo  ,  y  Pastor ,  del  tamaño  del  natural ,  en 
dos  lienzos ,  cosa  superior. 

Ul- 


Y.  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       631. 

Últimamente  trazo  la  iglesia  de  san  Luis  de  esta  Corte, 
y  asistió  la  obra ,  hasta  donde  entoncbs  se  hizo ,  que  fué ,  me- 
nos el  primer  tramo  de  la  portada  ,  y  executó  la  pintura  al 
fresco  de  la  capilla  de  don  Diego  Ignacio  de  Córdoba  ,  hoy 
de  los  Marqueses  de  Canillejas ,  sus  herederos  ,  la  qual  está 
muy  ilustrada  de  arquitectura  ,  adornos  ,  y  figuras ,  executa- 
das  con  grande  acierto ,  y  excelente  dibuxo.  Fué  la  última 
pincelada  de  esta  capilla  la  última  respiración  de  su  vida; 
pues  sobreviniéndole  una  noche  una  apoplexía  de  sangre  ,  se 
quedó  muerto ,  i  los  cincuenta  y  ocho  años  de  su  edad  ,  y 
en  el  de  mil  seiscientos  y  ochenta  y  seis ,  y  se  enterró  en  la 
iglesia  de  san  Ginés  de  esta  Corte. 

Quedó  la  pintura  de  esta  capilla  tan  recien  acabada  ,  que 
no  se  habia  tratado  de  ajuste  ,  y  fué  menester  que  se  nombra- 
sen tasadores  por  ambas  partes ;  y  así  fué  nombrado  don 
Claudio  Coello  por  parte  de  la  viuda,  y  yo  por  la  de  don 
Diego  Ignacio  de  Córdoba ,  y  tasamos,  la  dicha  pintura  en 
tres  mil  ducados ,  en  que  se  incluía  la  del  retablo ,  que  era  al 
olio,  de  mano  de  don  Claudio ;  y  es  un  san  Diego  en  lo  alto, 
y  la  Cena  de  Christo  Señor  nuestro  en  la  puerta  del  Sagrario. 

Dexó  nuestro  Donoso  escrito  un  libro  excelente  de  cor- 
tes  de  Cantería  ,  y  otraí  curiosidades  de  arquitectura  ,  y  muy 
curiosos  papeles  de  perspectiva  ,  rompimiento,  de'  ángulos,  y 
figuras  fuera  de  la  sección,  que  cierto  era  un  tesoro  ,  porque 
fué  esmeradísimo  en  estas  cosas ;  y  hoy  no  se  sabe  donde  paran. 

CLXXVL 

MANUEL    GUTIÉRREZ,  ESCULTOR. 


M. 


Muerte  de  Joseph 
Donoso  añade  1686. 


Ultima  pintura  de 
Donoso  de  una  capi- 
lla en  san  Luis ,  tasa- 
da en  32*.  ducados. 


grande  Escultor. 

Sus  obras  de  Es- 
cultura. 


.anuel  Gutiérrez,  natural  de  la  villa  de  Palacios  de  Be-  Fué  natural  de 

nayel ,  en  la  cercanía  de  Burgos  ,  fué  eminente  escultor  ,  y  Castilla  la  Vieja  ,  y 
contemporáneo  de  Pedro  Alonso  de  los  Rios  en  esta  Corte, 
y  muy  imitador  de  su  estudio,  cuya  eminente  habilidad  acre- 
dita el  célebre  simulacro  de  san  Elias  ,  que  se  venera  en  su 
capilla  particular  en  el  convento  del  Carmen  Calzado  de  esta 
Corte ;  y  también  el  san  Juan  Bautista  ,  en  la  misma  iglesia; 
y  los  quatro  angeles ,  que  están  en  el  altar  mayor  de  la  iglesia 
del  Noviciado  de  la  Compañía  de  Jesús ;  y  el  san  Pablo,  y  san 
Mateo  en  la  Parroquial  de  san  Pedro  ;  y  el  Paso  de  nuestra 
Señora  de  Belén  ,  que  está  en  su  capilla  en  la  iglesia  de  los  Tri- 
nitarios Descalzos,  todo  en  esta  Corte;  y  una  estatua  de  mar- 
mol en  la  portada  de  los  Agustinos  Calzados  de  la  ciudad  de 
Toledo.  Murió  en  esta  villa  de  Madrid,  de  edad  de  poco  mas 
de  cincuenta  años ,  en  el  de  mil  seiscientos  y  ochenta  y  siete. 

DON 


Su  muerte  año  de 
1687. 


6-2        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

CLXXVII. 

DON  SIMÓN  DE  LEÓN  LEAL  ,  PINTOR. 


n 


'on  Simón  de  León  Leal,  natural ,  y  vecino  de  esta  vi- 
Fué  natural  de     lia  de  Madrid  ,  hijo  de  Diego  de  León  Leal ,  oriundo  del 
Madrid ,  y  discijndo    Principado  de  Cataluíía ,  vecino  de  esta  Corte ,  y  de  su  mu- 
de  Pídro  di  las  Cue-    ggj-  ¿oñ^  Juana  Duran  :  fué  discípulo  en  los  principios  del 
'^^^-  arte  de  la  Pintura  de  Pedro  de  las  Cuevas  ,  debaxo  de  cuya 

doctrina  y  dirección  salió  muy  aventajado.  Y  continuando  su 
estudio  por  el  natural,  y  copiando  pinturas  eminentes,  llegó 
á,ser  uno  de  los  grandes  pintores  de  esta  Corte,  como  lo 
acreditan  sus  muchas ,  y  famosas  obras ;  siendo  una  de  ellas 
Obras  que  hizo  en  ^^  pintura  principal  del  altar  mayor  de  la  iglesia  del  convento 
esta  Corte.  de  Premonstratenses  de  esta  Corte  ,  en  que  pinto  el  triunfo 

de  san  Norberto  ,  de  mayor  tamaño  que  el  natural ,  con  la 
insignia  del  Santísimo  Sacramento  en  la  mano  derecha ,  y 
con  la  izquierda  señalando  á  la  Concepción  purísima  en  una 
gloria  de  angeles  ,  y  serafines ;  y  á  la  parte  baxa  del  lienzo 
está  la  heregia  vencida  á  sus  pies,  en _ significación  de  haber 
triunfado  de  ella  este  glorioso  santo.  Y  en  la  ante- sacristía  de 
dicha  Casa  tiene  en  el  techo  otro  quadro  del  mismo  santo 
recibiendo  de  la  Virgen  las  vestiduras  sacerdotales.  Y  en  la 
iglesia  de  los  capuchinos  del  Prado  un  quadro  de  la  Con- 
cepción en  la  última  capilla  al  lado  de  la  epístola.  Y  en  el 
hospital  de  los  Niños  de  nuestra  Señora  de  la  Inclusa  hay  una 
pintura  de  su  mano  ,  donde  está  la  Virgen  en  la  Gloria  in- 
tercediendo'con  su  Hijo  bendito  por  las  animas  de  los  "con- 
gregantes de  aquella  casa  ,  y  piadoso  instituto.  Y  también  hi- 
Grande  obra  de  -¿o  toda  la  pintura  del  techo  de  la  iglesia  nueva  del  Novicia- 
don  Simón.  ¿q  ¿^  j^  Compañía  de  Jesús ,  que  es  la  infancia  de  Jesu- 

Christo ,  repartida  en  veinte  y  un  lienzos ,  de  á  quatro ,  y 
cinco  varas  5  y  el  lienzo  principal  del  altar  mayor ,  en  que 
pintó  aquella  aparición  maravillosa ,  en  que  el  Padre  Eterno 
le  dixo  á  su  Hijo  Santísimo ,  estando  con  la  Cruz  acuestas ,  y 
en  su  presencia  san  Ignacio  :  Ves  ahí  tu.  compañero.  Este 
lienzo  será  de  siete  varas  de  alto ,  y  las  figuras  mayores  que 
el  natural :  hízolo  don  Simón  de  orden  del  Eminentísimo 
Señor  Cardenal  Everardo ,  de  la  Compañía  de  Jesús ,  y  con- 
fesor de  la  Reyna  nuestra  Señora  doña  María  Ana  de  Aus- 
tria. Y  en  atención  á  esta  obra  tan  lucida ,  le  premio  su  Emi- 
nencia ,  demás  de  pagarle  espléndidamente  ,  con  la  plaza  de 
Ugier  de  Saleta  de  la  Casa  de  la  Reyna  ,  de  que  después  as- 
cendió á  la  de  Guarda  Damas  de  la  Reyna  nuestra  Señora 
Doña  María  Luisa  de  Orleans ,  en  cuyo  empleo  le  conocí  yo. 

Hay 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       6^3 

Hay  también  otro  quadro  suyo  excelente  en  Toledo ,  err 
el  cuerpo  de  la  iglesia  de  las  madres  Capuchinas  en  frente  de 
otro  de  Carlos  Marati. 

Y  asimismo  fue  este  virtuoso  artífice  tan  aplicado  ,  é 
inclinado  al  trabajo.,  que  hizo  otras  muchas,  y. excelentes 
obras  ,  en  que  acreditó,  lo  que  habia  aprovechado  en  el  Ar- 
te ,  ganando  fama  eterna  ,  y  dignamente  lugar  entre  to- 
dos los  insignes  hombres  de  esta  facultad.  Siguió  la  escuela 
de  Vandic,  así  en  grande  ,  como  en  pequeño  con  mucha  bcr 
Ueza  ,  y  frescura.  í 

Murió  siendo  Guarda  Damas  en  Palacio ,  oíicio  de  gran-- 
de  honra ,  y  conlianza  ,  en  tiempo  de  la  Rcyna  nuestra  Se- 
ñora Doña  María  Luisa  de  Orleans  y  Borboii,  por  el  año  de 
mil  seiscientos  y  ochenta  y  siete  ,  á  los  setenta  y  siete  de  su 
edad  ,  y  5e  enterró  en  la  Parroquial  de  san  Marcos.  ; 


^Uv 


cLxxvin. 


Siguió  la  escuela 
de  yandic. 

Jlíuriü  siendo  Guar- 
da Damas  ano  i6'6j. 


DON  LORENZO   DE  SOTO  .PINTOR. 


on  Lorenzo  de  Soto  nació  en  Madr.íd:-pbF-igÍ -año  d^ 
1636.  aprendió  el  arte  de  la  Pintura  con  Benito  Manuel, 
insigne  paisista  ;  y  así  don  Lorenzo  mas  se  dedicó  á  los  paí- 
ses que  á  las  figuras ,  aunque  no  le  faltó  en  esto  habilidad, 
pero  no  tan  cultivada  como  en  los  países  ,'eVi  ^ué  fué  sin  du- 
da excelente  ,  y  los  hizo  muy  semejantes  á  los  de  su  maestro. 
Practicó  este  exercicio  algunos  años  en  esia  Corte ,  ha- 
ciendo juegos  de  paibcs  diferentes  para  ca^as  particulares ,  y  al- 
gunos con  historiejas ,  ó  santos ,  y  santas  Anacoretas ,  con 
singular  crédito  ,  y  estimación  ,  sin  negarse  á  quadros  de  fi- 
g;ura^ ,  y  de  historia  ,  de  que  da  testimonio  el  de  áanta  Rosa 
María  ,  que  tiene  en  un  retablo,  que  está  en  uno  de  los  pila- 
res de  la  iglesia  del  convento  de  Atocha ,  al  lado  de.  la  cf.pji 
ila  de  nuestra  Señora  ;  hasta  que-  habiéndose  ofrecido  el  re-i- 
partimiento  del  soldado,  que  intentaron  los  Ministros  Realeo 
que  pagara  nuestra  profesión  ,  como  diximos  en  la  vida  de 
Álfaro ,  él ,  que  se  preciaba  de  muy  caballero  ',  como  verda- 
deramente lo  era,  se  dedicó  á  ser  administrador  ^de' remas 
reales ,  como  lo  fué  en  Yecla ,  y  otros  puertos  secos ,  cosa 
que  entonces  era  refugio  de  muchos  hombres  honrados,  y  en 
este  empleo  gasto  muchos  añí)s  ,  aunque  no  dexaba  por  eso 
de  excrcitar  su  aticií)n ,  ya  en  pintar  ,  ya  en  dibuxar  de  agua- 
da ,  lápiz ,  o  carbón  algunos  países  ds  aquellos  sitios  natura- 
les que  le  parecían  mas  ocasionados ,  y  caprichosos  ,de  qufe 
yo  tengo  algunos  con  que  me  favoreció ;  y  especialaieute  del 


Fué  natural  de 
Madrid  ,  y  discípulo 
de  Benito  Aíanuel. 

Hizo  excelentes 
jiaises. 

Hizo  también  qua- 
dros  dejiguras. 


.  1  ^i    V''>  »\   ' 


.üUni   UL 


Fué  Administra- 
dor de  rentas  reales. 


Tom.  IIL 


Lia 


634 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES. 


Volvió  a  Madrid, 


Poca  fortuna  de 
don  Lorenzo. 


peñasco  de  la  Magdalena  de  Yecla  ,  muy  célebre ,  y  capri- 
choso sitio  ,  y  harto  bien  dibuxado  de  aguada. 

Volvió  á  Madrid  nuestro  Soto  ,  donde  comenzó  luego  i 
y  exercitó  la  Pintura,     gxercitar  su  habilidad  en  algunos  juegos  de  paises ,  que  ya  por 

la  edad  ,  que  seria  de  mas  de  cincuenta  años ,  ya  por  la  falta 
de  práctica  en  tanto  tiempo,  no  eran  tan  superior  cosa  como 
antes.  Respecto  de  lo  qual ,  y  de  haberse  ya  adormecido  su 
crédito  en  tan  larga  ausencia ,  y  mudanza  de  empleo ,  fué 
menester  ponerlos  en  público  á  vender  en  palacio ,  y  en  la 
Puerta  de  Guadalaxara  ,  con  harto  poca  fortuna  ,  y  estima- 
ción. Verdaderamente  que  la  Pintura  es  una  señora  muy 
grata  ,  con  quien  la  sirve ;  pero  muy  esquiva  con  quien  la 
desprecia.  Supe  cierto  que  este  artífice  ,  y  Alfaro  se  desde- 
ñaban del  nombre  de  pintores ;  y  quando  le  quisieron  tener, 
no  le  encontraron  ,  aunque  para  ello  parece  que  tuvieron  al- 
gunos honrados  motivos ,  pues  no  so,  desdeñaban  del  arte, 
sino  del  vilipendio. 

Últimamente  despechado  ,  y  consumido  de  su  poca  for- 
tuna ,  murió,  por  el  año  de  riiil  seiscientos  y  ochenta  y  ocho, 
y  á  los  cincuenta  y  quatro  de  su  edad ,  y  está  sepultado  en  la 
Parroquial  de  san  Justo  de  esta  Villa  ,  en  la  bóveda  de  la  ca- 
pilla de  san  Joachin  ,  que  era  de  sus  abuelos. 

CLXXIX. 

DON  PEDRO   ATAÑAS  10  ,  PINTOR, 


Su  muerte  año  di 
1688. 


Fué  natural  de 
Granada ,  y  discípu- 
lo de  Cano. 

Sobresalió  en  el  buen 
gusto  dtl  colorido. 

Tuvo  gran  fausto 
en  su  trato. 


n 


"on  Pedro  Atanasio  Bocanegra  fué  natural  de  la  ciudad 
de  Granada ,  y  discípulo  del  racionero  Alonso  Cano  en  el 
arte  de  la  Pintura  ,  en  que  sabresalió  con  un  gran  gusto ,  y 
dulzura  de  colorido ,  no  desayudándole  para  esto  las  obras  de 
Pedro  de  Moya  con  la  manera  avandicada  ,  á  que  se  aplicó 
mucho  ,  y  la  consiguió  con  tal  felicidad  ,  que  con  eso  ,  y  su 
buen  modo ,  y  gran  porte  que  tuvo  siempre ,  desfrutó  en 
gran  manera  el  aplauso  popular ,  porque  su  casa  era  muy  fre- 
quentada  de  la  primera  nobleza  de  Granada ,  hasta  de  los 
Oidores  de  aquella  Real  Chancilleria  ,  que  es  mas  que  todo, 
portándose  en  esto  don  Pedro  con  gran  garbo  de  refrescos, 
y  chocolate  á  sus  horas :  con  que  tuvo  siempre  muchísimo 
que  hacer ,  así  para  el  público  ,  como  para  particulares.  Espe- 
cialmente hay  en  aquella  santa  Cartuxa  muchos ,  y  muy  bue- 
nos quadros  de  su  mano ,  no  solo  en  la  iglesia ,  sino  también 
en  las  celdas  ,  y  capillas  :  y  con  singularidad  dos  quadros  de 
historias  de  la  Orden  ,  y  testimonios  de  la  protección  de  la 
l^eyna  de  los  Angeles  en  ella  ,  que  los  hizo  para  el  presbite- 
-^  ño, 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      ¿^35 

rio ,  y  hoy  están  en  la  capilla  de  los  santos  apostóles  san  Pe- 
dro ,  y  san  Pablo  ,  que  son  cosa  excelente. 

Tiene  asimesmo  dos  quadros  de  la  Pasión  de  Christo  Se- 
ñor nuestro  á  los  lados  de  la  capilla  mayor  en  aquella  santa 
iglesia  :  y  especialmente  en  el  claustro  do  nuestra  Señora  de 
Gracia  tiene  muchos,  y  buenos  ,  y  con  singularidad  uno  de 
la  Concepción  purísima  ,  cosa  peregrina.  Y  en  el  colegio  de 
la  Compañía  de  Jesús  tiene  muchas  pinturas ,  y  en  especial 
k  del  altar  mayor ,  que  es  de  la  Conversión  de  san  Pablo, 
advocación  de  aquella  Casa  ,  cosa  excelente. 

Pintó  siempre  en  las  festividades  de  Corpus  en  oposi- 
ción de  Juan  de  Sevilla  con  grande  acierto  en  misterios  alu- 
sivos á  aquel  soberano  Sacramento. 

Estuvo  una  temporada  en  Sevilla ,  donde  hizo  demostra- 
ción de  su  habilidad  en  algunas  obras  particulares  :  y  después 
de  algunos  años  pasó  á  esta  Corte  por  el  de  1686.  y  favore- 
cido de  los  Señores  Marqueses  de  Montalvo  ,  y  don  Pedro 
de  Toledo  ,  su  hermano ,  que  fué  Marques  de  Mancera  ,  lo- 
gró el  servir  á  su  Magestad  con  una  pintura ,  gerogííhco  de  la 
Justicia  ,  con  lo  qual ,  y  la  protección  de  dichos  Señores ,  lo- 
gró el  título  de  pintor  de  su  Magestad  ad  honorem.  En  cuyo 
tiempo  hizo  diferentes  pinturas  para  regalar  á  algunos  Seño- 
res ,  y  á  don  Christobal  Ontañon ,  que  era  el  trujiman  de 
todos  los  aventureros. 

Tenia  gran  ventolera  nuestro  Atanasio,  y  con  el  título  de' 
pintor  del  Rey  ya  le  parecía  estaba  canonizada  de  suerte  su 
habilidad  ,  que  en  el  mundo  no  tenia  igual ;  y  así  desprecia- 
ba á  todos  los  pintores  de  Madrid ,  en  que  yo  le  iba  á  la  ma- 
no por  paisano  ,  y  por  amigo  ,  porque  antes  de  conocernos, 
nos  habíamos  comunicado  por  cartas ,  y  solo  decia  que  cedía 
á  Lucas  Jordán ,  sin  duda ,  por  complacer  á  Ontañon ,  su  va- 
ledor ,  que  era  muy  jordanista ,  pero  á  otro  ninguno  no.  Su- 
cedió que  un  día  viendo  algunas  cosas  de  mi  mano ,  bien  que 
era  yo  entonces  muy  principiante  ,  que  aun  no  tenia  treinta 
años ,  las  celebró  mucho  ,  diciendo  que  no  creyera  que  había 
en  Madrid  quien  hiciera  otro  tanto ;  sin  duda  seria  por  estar 
yo  presente  ,  á  que  yo  le  respondí ,  que  no  tenia  razón ,  por- 
que había  hombres  en  Madrid  de  quien  yo  me  honraría  mu- 
cho de  parecer  discípulo  ;  y  era  así ,  porque  vivían  Claudio 
Coéllo ,  Joseph  Donoso  ,  Matías  de  Torres ,  Francisco  Ig- 
nacio ,  y  otros  muchos  mozos  de  grandes  esperanzas. 

Estas ,  y  otras  farfantonadas  llegaron  i  oídos  de  don 
Matías  de  Torres  ,  el  qual ,  ó  por  menos  sufrido  ,  ó  por  mas 
desocupado ,  le  envió  un  papel  de  desafio  á  pintar  ,  y  dibu- 
xar ,  dándose  asuntos  el  uno  á  el  otro  de  repente  ,  y  de  in- 
vención ,  delante  de  testigos  j  añadiendo  ,  que  aunque  él  de- 
Tom.  III.  LUÍ  a  cia 


Oirás  de  Atana- 


sio. 


Vino  á  Madrid. 


Gran  ventolera  que 
tuvo  Ata?tasio. 


Desafio  de  pintura 
que  le  intimó  Matías 
de  Torres. 


En  lo  que  faro  el 
desafio. 


T-^olvióse  Atanasio 
d  Granada. 


Otro  certamen 
que  twvo  Atanasio  en 
Granada. 


Retrato  que  hizo 
Ardemans  de  Atana- 
sio. 


636  VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

cía  que  solo  temia  á  Lucas  Jordán  ,  y  no  á  Pintor  alguno  de 
España  ,  que  él ,  que  era  el  menor  de  todos ,  esperaba  desen- 
gañarle de  su  vanidad ,  &c.  Turbóse  con  este  papel  nuestro 
Atanasio ,  y  acudió  con  él  á  dicho  Señor  don  Pedro  de  To- 
ledo ,  en  cuya  casa  estaba  hospedado  entonces ,  acriminando 
la  osadia  de  enviarle  papel  de  desafio ,  estando  en  casa  de  su 
Señoría  ;  quien  como  Ministro  que  era  entonces  del  Conse- 
jo Real ,  quiso  proceder  en  todo  rigor  de  justicia  ,  y  llamar  á 
un  Alcalde  ,  &c.  Y  sin  duda  lo  hubiera  executado  ,  sino  se 
hubiera  interpuesto  persona  que  le  templase  ,  diciendo  :  que 
las  qüestiones  de  ingenio  no  pertenecían  á  la  voluntad ;  y  que 
antes  era  loable  aquel  ardimiento  por  la  emulación  del  Arte, 
y  la  defensa  de  sus  compañeros  ,  y  amigos.  Con  esto ,  y  con 
haber  templado  también  á  don  Matías  de  Torres ,  cesó  aquel 
empeño  ;  y  después  decía  nuestro  Atanasio  que  ni  i  Lucas 
Jordán  cedía  :  debió  sin  duda  de  soñar  que  había  quedado 
victorioso  en  la  palestra.  Lo  cierto  es  ,  que  sí  como  él  tenía 
el  dominio  en  las  colores ,  y  en  el  buen  gusto  ,  le  tuviera  en 
el  díbuxo  ,  bien  podía  tendérsela  á  qualquíera  ;  pero  fué  to- 
talmente amanerado,  y  nada  naturalista ,  y  por  el  consiguien- 
te muy  tibio  en  el  díbuxo  ,  dexandose  llevar  solo  del  aura  li- 
sonjera del  vulgo  :  de  todo  lo  dicho  fui  testigo. 

Volvióse  pues  á  Granada  nuestro  Atanasio ,  y  á  pocos 
días  acertó  á  pasar  á  aquella  ciudad  don  Teodoro  Ardemans, 
que  entonces  era  pintor ,  y  arquitecto  en  esta  Corte ,  á  opo- 
nerse i  la  plaza  de  maestro  mayor  de  aquella  santa  iglesia; 
en  cuyo  tiempo  hizo  Ardemans  algunas  pinturas ,  que  ha-, 
hiendo  parecido  bien  ,  se  suscitaron  algunos  rumores  de  opo- 
sición entre  Atanasio ,  y  Teodoro  :  y  este  con  los  fervores 
de  la  edad  ,  que  entonces  apenas  tendría  veinte  y  cinco  años, 
á  pocos  lances  se  presentó  al  certamen ;  y  porque  no  fuese 
muy  sangriento  el  combate  ,  se  conformaron  en  retratarse  el 
uno  al  otro;  y  el  primero  que  se  plantó  en  la  palestra  fué 
Ardemans ,  y  sin  díbuxarlo  ni  aun  con  el  pincel ,  comenzó  á 
meter  colores ,  y  en  poco  mas  de  una  hora  retrató  á  Atana- 
sio ,  tan  parecido  ,  que  mas  no  podía  ser ;  y  á  vista  de  un 
concurso  muy  numeroso  que  acudió  al  certamen  ,  y  á  la  ver- 
dad ,  yo  lo  vi  en  poder  de  un  beneficiado  de  la  parroquia  de 
la  Magdalena ,  don  Simón  de  Costela ,  el  año  de  doce ,  quan- 
do  estuve  en  Granada ,  y  al  instante  le  conocí ,  habiendo  pa- 
sado veinte  y  seis  años  desde  que  le  había  visto  en  vida ;  y  en 
lo  dibuxado,  y  pintado  no  se  podía  hacer  mas,  con  estar  hecho 
de  la  primera,  sin  haberle  vuelto  á  tocar  sino  cosa  muy  poca. 
Visto  esto ,  enmudecieron  todos  los  de  la  parcialidad  de 
Atanasio  ,  y  á  él  se  le  debieron  de  enmudecer  los  pinceles, 
pues  habiendo  quedado  aplazado  dia  para  que  executase  el 

re- 


Quedó  fHíiI  Ata- 
iiasio  en  estí  certa- 

jntii.  ,-r 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       S^^j 

retrato  de  Teodoro  ,  y  concunido  i  este  acto  lo  primero  de 
aquella  ciudad ,  los  dexó  á  iodos  burlados  ,  sin  concurrir  ,  ni 
avisar  i  don  Francisco  de  Toledo ,  en  cuya  casa  era  la  fun- 
ción :  cosa  que  pareció  á  todos  muy  mal ;  y  después  de  dia 
en  dia  fué  dilatando  el  retrato  de  Teodoro  ■:  y  por  úirimo 
dentro  de  muy  pocos  dias  se  murió  sin  hacerlo.  Gran  cosa  es 
la  modestia !  pues  ella  sola  desarma  insensiblemente  la  mas 
engreída  oposición ,  quanto  una  altivez  presuntuosa  despierta 
la  emulación  mas  dormida !  Cierto  que  fué  desgraciado  nues- 
tro Atanasio  en  sus  contiendas,  pues  la  primera  le  costo  la  fa- 
ma ,  y  la  segunda  le  costó  la  vida.  Así  lo  discurrieron  mu- 
chos ,  y  pudo  ser  que  no  fuese  así ;  pero  no  se  puede  negar 
que  le  cogió  la  muerte  en  mala  ocasión.  \'  no  seria  maravUla 
que  viéndose  él  constituido  en  el  primer  crédito  de  aquella 
ciudad  ,  y  aun  de  toda  España ,  en  su  concepto,  ya  que  no 
me  alargue  mas,  se  repudriese  interiormente  de  yerse  en  cier- 
to modo  sojuzgado  de  un  barbiponiente.  Murió  en  fin  don 
Pedro  Atanasio  por  el  año  de  1688.  y  á  poco  mas  de  los  cin- 
cuenta de  su  edad.  \  lo  cierto  es ,  que  dexando  aparte  estos 
deslices  de  nuestra  miseria  ,  pues  nemo  sitie  crimine  vivity 
fué  sin  duda  hombre  eminente ,  por  su  camino  ,  y  por  tanto 
muy  digno  de  este  lugar  ;  pues  dexó  inmortalizado  su  nom- 
bre con  la  fama  postuma ,  que  le  merecieron  sus  muchas ,  y 
loables  obras  públicas  ,  y  particulares  dentro  y  fuera  de  Gra- 
nada ,  pues  aun  en  esta  Corte  hay  muchas.  Aseguro  que  vi 
en  poder  de  la  Excelentísima  Señora  Duquesa  de  Bejar  mi  de  Atatiasio 
Señora  doña  Teresa  Sarmiento  de  la  Cerda  ,  una  Mater  Do- 
lorosa  ,  del  tamaño  del  natural ,  de  mano  de  Atanasio  ,  con 
unos  angelitos  abaxo  llorando  ,  y  con  algunos  instrumentos 
de  la- Pasión  ,  que  no  parece  se  podia  hacer  cosa  de  mas  tier- 
na expresión  ,  y  de  mas  excelente  gusto ;  sin  otras  muchas 
que  dexo  en  las  casas  de  dicho  Señor  don  Pedro  de  Toledo 
Sarmiento ,  que  son  cosa  excelente. 


úUi'í 


Muerte  de  Atana- 
sio año  de  1688. 


PÍ7itura  excelente 


CLXXX. 

DON  NICOLÁS  DE  VILLACIS ,  PINTOR. 


D< 


Fué  excelente 


tor. 


j}in- 


'on  Nicola's  de  Villacis ,  natural  de  la  ciudad  de  Mur-  Fué  natural  de 

cía ,  hijo  de  don  Nicolás  Alonso  de  Villacis ,  y  de  doña  Jua-     Murcia ,  de  familia 
na  Martínez  Arias ,  ambos  de  ilustre  ,  y  bien  conocido  lina-     '""-'  ilustre 
ge  ,  y  abundantes  de  bienes  de  fortuna  ,  fué  excelente  en  el 
arte  de  la  Pintura  ,  la  qual  aprendió  en  dicha  ciudad  de  un 
mediano  pintor ;  pero  sus  padres  ,  deseando.su  mayor  ade- 
lantamiento ,  le  enviaron  i  Madrid ,  donde  se  mejoró  mucho 

en 


Pasó  á  Madrid  d 

la  escuela  de  Kelaz- 
íjuez. 


Pasó  d  Roma. 

Volvióse  á  su  pa- 
tria. 


Sus  obras  en  Mur- 


cia. 


Descripción  de  Jas 
que  hizo  en  el  conven- 
to de  la  Sa?itisit)ia 
TrÍ7iidad. 


Pintura  del  costa- 
do de  dicha  iglesia. 


6ci8         VIDAS  DE  LOS  PINTORES,f 

en  la  escuela  de  don  Diego  Velazquez ;  y  después  pascJ  i 
Roma  para  perficionarse  del  todo ,  como  lo  consiguió  en  los 
primores  mas  exquisitos  del  Arte.  Volvióse  á  su  patria ,  don- 
de lo  exercitó  con  muy  acordado  dibuxo ,  siendo  en  extremo 
primoroso  ,  y  prolixo  en  concluir  sus  obras.  El  estilo  de  su 
colorido ,  al  fresco  ,  y  al  olio ,  fué  muy  agradable ,  como  lo 
habia  aprendido  en  la  Italia.  Hizo  en  Murcia  diferentes  obras 
particulares  ,  y  públicas  :  y  en  unas ,  y  en  otras  era  mas  im- 
pelido del  deseo  de  complacer  á  sus  amigos  ,  que  del  estímu- 
lo de  sus  intereses. 

Entre  las  obras  públicas  de  su  mano  ,  la  principal  es  la 
de  la  capilla  mayor ,  y  costado  entero  de  toda  la  Iglesia  del 
lado  del  Evangelio  del  Real  convento  de  la  Santísima  Tri- 
nidad de  Calzados  de  aquella  ciudad  ,  donde  pintó  al  fresco 
la  vida  de  san  Blas  ,  con  elegante  estilo  ,  y  agradable  compo- 
sición ,  obra  ,  aunque  no  acabada  ,  por  haber  muerto  ,  bien 
celebrada  de  quantos  inteligentes  la  han  visto  5  pues  en  la  fa- 
chada del  altar  mayor  no  tienen  mas  retablo  que  el  que  fin- 
gió la  grande  habilidad  de  Villacis ,  con  bizarra  arquitectura, 
y  perspectiva  ,  y  sobre  las  cornisas  un  gran  targeton  ,  donde 
pintó  la  Trinidad  Santísima ;  y  está  con  tal  arte  ^fingida  la 
perspectiva ,  que  los  pixaros  que  casualmente  entran  por  las 
ventanas ,  se  van  á  poner  sobre  los  vuelos  de  la  cornisa  ,  y 
suelen  caer  reboloteando  hasta  las  gradas  del  altar ;  el  qual 
conservan  con  tanta  veneración ,  que  solo  tienen  en  el  medio 
un  Sagrario  de  nogal ,  sin  mas  ornato. 

La  pintura  del  costado ,  que  diximos ,  de  la  iglesia ,  se 
compone  de  quatro  estaciones ,  ó  intercolunios  ,  donde  están 
quatro  historias  de  la  vida  del  glorioso  san  Blas ,  con  sus  mar- 
cos fingidos  ,  y  sus  molduras ,  y  targetas ,  que  parecen  ver- 
dad. En  el  primer  caso  está  el  santo  predicando  á  diferentes 
animales ,  executados  con  gran  propiedad  ,  y  un  bello  peda- 
zo de  pais.  En  el  segundo  está  poniendo  la  mano  en  la  gar- 
ganta á  un  niiio  ahogado  ,  que  su  madre  le  tiene  en  los  bra- 
zos ,  con  grande  aflicción  ,  y  dos  soldados  con  el  preciso  es- 
tupor del  caso.  En  el  tercero  está  el  santo  en  la  prisión, 
puesto  en  un  cepo ,  con  singularísima  propiedad.  En  el  quar- 
to  está  caminando  sobre  las  aguas  á  vista  de  un  numeroso 
concurso.  Y  encima  de  estos  quadros  hay  fingidos  unos  cor- 
redores ,  con  balaustres  de  piedra  ,  y  en  ellos  algunas  figuras, 
y  algunos  retratos  de  caballeros  de  aquella  ciudad  ,  muy  co- 
nocidos entonces ;  y  también  religiosos  de  la  casa  ,  que  los 
daban  algunos  pañuelos  con  panecillos ,  ó  rollos  benditos  del 
santo ,  que  todo  parece  verdad.  Y  en  los  pilares  que  dividen 
las  capillas ,  hay  sobre  unas  repisas  algunos  retratos  de  los 
Reyes  de  España  ,  plantados  con  estupenda  gallardía  :  como 

tam- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      639 

también  algunas  virtudes  entre  las  dos  colunas ,  que  hacen 
división  á  los  quatro  espacios  de  las  historias. 

Otro  lienzo  grande  hizo  para  el  lado  siniestro  de  la  esca-  Oirás  obras  d  d 
lera  del  Real  convento  de  santo  Domingo  de  la  mcsma  ciu-  olio. 
dad,  de  san  Luis  Beltran,  en  aquel  caso  del  Marques  de  AI- 
bayda  ,  que  el  frontero  es  del  mismo  santo  de  mano  de  Con- 
chillos. Otro  en  la  librería  ,  de  santo  Tomás ,  y  san  Alberto 
Magno ,  en  que  pintó  unas  fachadas  de  la  célebre  fábrica  de 
la  torre  de  la  santa  iglesia  de  dicha  ciudad ,  en  que  manifestó 
especial  acierto  en  la  arquitectura ,  y  perspectiva.  También 
hay  en  dicho  convento  otro  quadro  de  san  Lorenzo,  de  ma- 
no de  don  Nicolás ,  en  la  capilla  de  nuestra  Señora  del  Ro- 
sario ,  cosa  excelente  ,  sin  otras  muchas  obras  particulares. 

Floreció  este  grande  artírice  hasta  los  años  de  mil  seis- 
cientos y  noventa  ,  en  que  murió  de  no  muy  crecida  edad.  ^u  muerte  año  de 
Hoy  se  hallan  en  poder  de  una  señora ,  hija  suya ,  diferentes  1690. 
cartas  que  le  escribia  su  maestro  don  Diego  Velazquez ,  lla- 
mándole para  emplearle  en  servicio  del  Rey  ,  y  hacerle  pin- 
tor de  su  Magestad  ,  lo  qual  nunca  aceptó  ,  por  no  abando- 
nar el  sosiego  que  le  ofrecían  las  conveniencias  que  le  dispen- 
saba su  honrado  patrimonio. 

CLXXXI. 

ANTONIO  CASTREJON ,  PINTOR. 


A, 


.  ntonlo  Castrejon ,  natural ,  y  vecino  de  esta  Corte  ,  fué  ^«^  natural  de 

pintor  pr.ictico;  y  aunque  amanerado,  tuvo  gran  facilidad  en     ^^drid. 
la  invención  :  y  especialmente  hizo  muy  bien  historiejas  pe- 
queñas ,  de  que  se  ven  muchas  en  las  perspectivas  de  don 
Roque  Ponce ,  y  de  Joseph  Garcia ,  y  en  algunas  guirnaldas 
de  Gabriel  de  la  Corte. 

En  grande  también  pintó  mucho ,  como  se  ve  en  los  dos 
cuadros  que  están  en  el  crucero  de  la  Parroquial  de  san  Mi- 
guel de  esta  Corte  ,  que  el  uno  es  de  la  revelación  del  Pur- 
gatorio á  san  Patricio  :  el  otro  del  Triunfo  de  san  Miguel  Sus  obras. 
contra  el  Dragón  del  Apocalipsi ;  y  otro  quadro  del  martirio 
de  santa  Lucía  ,  que  estaba  en  el  remate  del  retablo  colateral 
del  lado  de  la  Epístola  en  la  iglesia  de  san  Felipe  ,  el  qual 
pereció  en  el  incendio  de  aquel  magnítico  templo  el  dia  4. 
de  Setiembre  de  1718.  años.  También  es  de  su  mano  otro 
quadro  de  la  Presentación  en  el  templo  ,  en  el  colateral  de  la 
Epístola  ,  en  la  Parroquial  de  san  Ginés  de  esta  Corte  ,  y  los 
de  la  vida  de  la  Virgen  en  la  capilla  de  nuestra  Señora  de  la 
Cabeza  de  dicha  iglesia ;  y  los  Angeles  que  están  en  la  sacris- 

(ia: 


v.n;.Q    ti- 


640        VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  ' 

tía  ;  y  otro  de  la  Concepción  de  nuestra  Señora  en  la  iglesia 
del  Carmen  Calzado  ,  en  la  capilla  del  santo  Chrisco ,  que 
está  junto  á  la  puerta  de  las  gradas ,  y  los  que  están  en 
los  remates  de  los  retablos  en  la  capilla  de  los  siete  altares  de 
la  Pasión  de  Christo  Señor  nuestro ,  en  la  \  irgen  de  Gracia; 
Su  muerte  año  de  sin  Otros  muchos  en  casas  particulares.  Murió  por  el  año  de 
1690.  seiscientos  y  noventa  ,  á  los  sesenta  y  cinco  de  su  edad  j  y  se 

ejníerró  en  la  Parroquial  de  san  Luis  de  esta  Corte.     • 

■  CLXXXII. 

DON  SEBASTIAN-'MUÑ:0.Z.,  PINTOR 

dd  Rey.    .     •:•;:  .' 


,    Fué  natural  de 

Isfavaícanuro  ,y  ¿lis- 
íiftilo  de  Claudio  Loe- 
lio. 


Sebastian  Muñoz 
pasa  a  estudiar  a  Ro- 
ma. 

Vienese  por  Zara- 
goza ,  y  ayuda  á  su 
maestro  en  una  obra 
al/rcsco. 


D 


Entra  ^ínñoz  á 
pintar  en  palacio. 


Í'.M 


Enfermedad  que 
tuvo ,  y  lo  que  su  Jila- 
gestad  le  honró  en  ella. 


'on  Sebastian  Muñoz  fué  natural  de  la  villa  de  Naval- 
carnero ,  y  discípulo  de  Claudio  Cotilo ,  de  los  mas  adelan- 
tados que  sacó  ;  y  habiendo  aprovechado  muy  bien  en  su  es- 
cuela ,  pintó  mucho  al  temple  en  las  obras  de  la  entrada,  de 
la  Reyna  nuestra  Señora  Doña  María  Luisa  de  Orleans ,  con 
cuyo  producto  pasó  á  Roma  á  los  veinte  y  seis  años  de  sii 
edad,  donde  asistiendo  en  las  academias ,  y,  al  estudio  de 
las  estatuas ,  y  otras  obras  públicas  de  aquella  gran  ciudad, 
debavo  de  la  escuela  ,  y  corrección  de  Carlos  Marati ,  vino 
muy  aprovechado  á  los  treinta  años  de  su  edad  ;  y  habiéndo- 
le avisado  de  su  Vetiida  á  su'  primer  maesrro.,  que  a-La  sazón 
se  hallaba  en  Zaragoza  pintando  al  fresco  aquella  célebre  ca- 
pilla de  santo  Tomás  de  Villanueva  en  el  colegio  de  -  la 
Maiitería  ,  le  respondió  que  se  Viniese  por  allí ,  y  le  ayudaría 
en  aquella  obra  ,  como  lo  hizo  :  y  concluida  ,  se  vinieron 
juntos  á  Madrid ,  donde  comenzó  á  mostrar  su  grande  habi- 
lidad ,  así  en  las  academias ,  en  el  dibuxo,  como  en  diferen- 
tes pinturas  al  olio  ,  y  al  .fresco^  que  se  le  ofrecieron  ;  y  es-^ 
pecialmente  en  palacio  pintó  el  techo  de -un  gabinete  del 
quarto  de  la  Reyna ,  en  que  executó  la  fábula  de  Angélica, 
y  Medoro  ,  con  muy  buenos  ornatos  de  arquitectura ,  en  que 
tenia  exxelente  gusto  ;  y  después  pasó  á  ayudar  en  la  pintura 
de  la  galería  del  cierzo  del  quarto  de  la  Reyna  ,  que  hoy  es- 
tá dividida  en  parte  :  y  habiendo  caido  malo  de  un  gran  ta- 
bardillo ,  mando  el  Señor  Carlos  Segundo  que  le  fuese  i  vi- 
sitar uno  de  los  médicos  de  Cámara,  y  que  se  le  asistiese  por 
la  Botica  de  su  Magestad  con  quantos  medicamentos,  hubiese 
menester ,  ademas  de  enviarle  su  Magestad  veinte  y  cinco 
doblones  de  ayuda  de  costa  ,  y  todos  los  días  un  plato  ^de  su 
Real  mesa  :  circunstancias  todas  de  singular  honra,, y  estima- 
ción ,  y  mas  no  siendo  todavía  formalmente  criado  de  su 
Magestad ,  de  que  puedo  deponer  como  testigo  de  vista,  sien- 
do 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       641 

do,  como  lo  era  yo  entonces,  compañero  suyo.  Y  Ja  Reyna 
nuestra  Señora  Doña  María  Luisa  de  Orleans  también  Je  en- 
vió veinte  doblones  de  ayuda  de  costa ;  y  convalecido  que 
fué  ,  en  lo  qual  tardó  mucho  ,  porque  la  enfermedad  habia 
sido  gravísima  ,  pintó  al  olio  una  de  las  historias  de  aquella 
bó^!eda  ,  que  era  de  la  Fábula  de  Psiches ,  ó  Siqm's  ,  y  Cupi- 
do ,  el  caso  en  que  habiéndola  llevado  Cupido  a'  su  palacio, 
le  tuvo  un  célebre  convite ,  con  música ,  y  danzas ,  y  todo  li- 
nage  de  placer. 

Concluida  esta  obra  por  el  año  de  1686.  su  Magestad  le 
hizo  merced  de  su  pintor ,  junto  con  el  otro  que  le  habia 
acompañado  ,  dándoles  asimesmo  cien  doblones  de  ayuda  de 
costa  por  fin  de  la  obra  ,  ademas  de  sus  mesadas ;  y  después 
logró  el  retratar  á  la  Reyna  ,  por  su  mandado ,  con  grande 
acierto ,  cosa  que  su  maestro  sintió  mucho  por  ser  regalía 
suya  :  también  retrató  á  una  señora  camarista  doña  Juana 
Rey  ;  y  fuera  de  palacio  hizo  otros  retratos  muy  parecid(Ȓ, 
porque  en  esto  especialmente  tenia  singular  habilidad.  Exe- 
cutó  también  en  este  tiempo  seis  ú  ocho  quadros  apaisados 
de  la  vida  de  san  Eloy ,  que  se  pusieron  en  la  tiesta  que  cele- 
bró la  Hermandad  de  los  plateros  á  dicho  santo  en  la  iglesia 
parroquial  de  san  Salvador  de  esta  Corte  ,  á  costa ,  y  para  el 
que  fué  mayordomo  aquel  año  :  cosa  cierto  excelentísima  en 
dibuxo ,  y  colorido. 

Después  hizo  un  quadro  del  martirio  de  san  Sebastian, 
de  cosa  de  tres  varas  de  alto  ,  y  dos  de  ancho ,  muy  estudia- 
do ,  y  con  estremado  gusto  ,  y  acierto  ,  que  se  puso  en  pj- 
blico  un  dia  de  Corpus ,  con  muy  crecidos  aplausos  ;  y  hoy 
está  en  poder  de  don  Francisco  Mezcorta  ,  muy  ahcionado  i 
la  Pintura.  A  esto  se  seguió  la  inopinada  ,  quanto  bien  senti- 
da muerte  de  la  Reyna  ,  en  lo  mas  florido  de  sus  años ,  de 
una  cruel  apoplcxía  en  el  de  1689.  y  á  los  veinte  y  siete  de 
su  edad ;  y  habiendo  su  Magestad  determinado  enterrarse  con 
el  santo  hábito  del  Carmen,  como  se  executó  ,  quiso  el  con- 
vento de  Carmelitas  Calzados  de  esta  Corte  dexar  perpetua- 
da esta  memoria  :  y  así  le  mandaron  á  dicho  don  Sebastian 
pintar  el  quadro  de  este  funeral  en  la  misma  forma  ,  y  apara- 
to que  estuvo  puesto  el  Real  cadáver  en  palacio,  lo  qual  exe- 
cutó Muñoz  con  grande  estudio  ,  y  acierto  ,  procurando  ha- 
cerlo todo  por  el  natural ;  de  suerte  ,  que  los  Reyes  de  Ar- 
mas ,  el  Sacerdote ,  y  el  Acolito  ,  que  están  allí ,  todos  son 
retratos  de  los  mismos  sugetos  que  asistieron  en  dicha  fun- 
ción. \  habiéndolo  llevado  al  convento  ,  como  el  simulacro 
de  la  Reyna,  ya  por  difunta ,  ya  por  lo'estraño  del-trage,  ya 
por  lo  escorzado  ,  y  diminuto  ,  según  la  distancia  en  que  se 
suponía ,  no  conformaba  con  las  especies  que  todos  tenían  de 
Toni,  III.  !Mmmm  quan- 


JlLjora  de  su  en- 
ferme Jad  ,  y  posigu; 
pintando  en  palacio. 


Quadro  del  marti- 
rio de  san  Sebastian, 
de  mano  de  Aítiñoz. 


Caso  raro  que  le  su- 
cedió, á  Muñoz  con  el 
quadro  de  la  Re)na 
dijunta  ,  que  esta  en 
el  Carmen. 


V 


642 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Sofístico  argumm- 
to  íie  un  compañero 
de  Muñoz. 


quando  viva  ,  todos  á  una  voz ,  con  el  Prior  ,  comenzaron  á 
despreciar  el  quadro ,  diciendo  que  no  estaba  la  Reyna  pare- 
cida ;  y  así ,  que  no  estandolo  ,  no  lo  habian  menester.  El 
pobre  mozo ,  que  se  halló  con  toda  una  comunidad  acuestas, 
sin  bastarle  jazones  para  convencerla ,  y  casi  perdido  el  tra- 
bajo de  un  quadro  de  tanto  estudio  ,  se  vid  en  términos'de 
desesperación ,  y  se  resolvió  á  convocar  todos  los  pintores  del 
Rey  ,  y  otros  de  crédito  ,  á  ver  si  podía  su  voto  ,  y  aproba- 
ción contrastar  el  dictamen  de  la  comunidad.  El  padre  Prior, 
que  entiendo  lo  era  el  reverendo  padre  Maestro  Barrientos, 
que  vio  toda  aquella  turba  pintoresca ,  dixo  :  Señores ,  par^ 
qué  es  esto  ?  V.  mds.  entenderán  mejor  que  yo  de  lo  bien 
pintado  ,  y  organizado  ,  según  arte ;  pero  de  si  está ,  ó  no  es- 
tá parecida  la  Reyna  ,  no  solo  yo  ,  pero  qualquiera  entiende 
tanto  como  V.  mds.  A  esta  razón  del  Prior  todos  enmude- 
cieron ;  solo  un  compaííero  de  Muiíoz  dixo  :  Padre  Reveren- 
dísimo ,  el  no  parecerse  ese  retrato  á  la  Reyna  quando  viva, 
es  la  mayor  perfección  que  tiene ;  porque  la  Reyna ,  quando 
Agudiza  del  Prior,  difunta ,  no  se  parecía  á  sí  mesma  quando  viva.  Dixo  el  Prior 
con  gran  risa  :  Señor  mió ,  ese  argumento  tan  agudo  como 
sofístico  ,  seria  muy  del  caso  como  V.  md.  estuviese  aquí  á 
todas  horas  para  decírselo  á  cada  uno  que  llega  á  ver  el  qua- 
dro. Y  si  yo  hallase  medio  ,  replicó  el  dicho  ,  para  que  haya 
quien  á  todos  lo  diga ,  será  bastante  para  que  el  quadro  se 
quede  en  casa  ?  Como  eso  pueda  ser  ,  soy  comento  ,  dixo  el 
Prior  ,  juzgando  imposible  la  empresa.  Pues  ponga  don  Se- 
bastian ,  dixo  el  compañero ,  en  aquel  vacío ,  señalando  al  si- 
tio donde  está  ,  una  medalla  con  el  retrato  de  la  Reyna  co- 
mo estaba  en  vida,  que  la  traigan  dos  cupidillos  llorosos,  con 
un  lema ,  que  dé  á  entender  que  la  diferencia  que  hay  de 
aquel  retrato  á  el  otro,  es  la  que  hay  de  lo  vivo  á  lo  muerto. 
Pareció  bien  á  todos  y  al  Padre  Prior  la  proposición  ,  y  así 
se  executó ,  y  se  le  puso  por  lema  :  Nec  semper  lHiaJiorent\ 
y  está  hoy  colocado  dicho  quadro  junto  á  la  puerta  que  sale 
de  la  islesia  de  dicho  convento  al  claustro  chico. 

Todo  esto  fué  menester  para  que  aquella  santa  comuni- 
dad admitiese  un  quadro  como  aquel,  que  es  honra  de  la  na- 
ción española  ;  y  creo  que  le  dieron  por  él  solos  doscientos 
ducados ,  que  no  es  la  mitad  de  su  justo  precio.  Pero  él  de- 
cía ,  que  como  el  quadro  quedase  allí ,  mas  que  no  le  dieran 
un  qiiarto  •■,  en  que  se  califica  lo  desinteresado ,  modesto ,  y 
honrado  de  su  natural  ,  que  verdaderamente  lo  era. 

Después  de  esto  se  ofreció  en  el  Retiro  pintar  los  techos 
de  algunas  piezas  del  quarto  de  la  Reyna  para  las  segundas 
nupcias  del  Señor  Carlos  Segundo,  con  la  Serenísima  Reyna 
Doña  María- Ana  de  Neoburg  :  y  en  esta  sazón  pintó  al  fres- 
co 


Respuesta  del  com- 
pañero de  Muñoz 
acerca  del  quadro  de 
la  Reyna  difunta. 


Pinta  Muñoz  en  el 
Retiro  aljresco. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       643 

co  don  Sebastian  una  de  las  piezas  do  la  Cámara  de  su  Ma- 
gostad con  grande  acierto  ,  por  las  trazas  que  para  ello  hizo 
don  Claudio  Coello  de  orden  del  Rey ,  como  pintor  de  Cá- 
mara de  su  Magestad. 

Concluido  esto,  se  ofreció  en  el  convento  de  nuestra  Se- 
ñora de  Atocha  reparar  la  cúpula  de  la  capilla  de  esta  santa 
imagen ,  cuya  pintura  al  fresco  de  mano  de  don  Francisco  de 
Herrera  estaba  maltratada  de  los  accidentes  de  la  fábrica  ;  y 
fué  para  este  efecto  nombrado  nuestro  Muñoz ,  junto  con 
don  Isidoro  Arredondo,  también  pintor  de  su  Magestad.  Era 
don  Sebastian  sumamente  alicionado  á  la  música,  y  á  el  dan- 
zar ,  y  uno  y  otro  lo  hacia  con  primor  ,  pero  era  su  aricion 
con  tal  extremo ,  que  quando  estaba  pintando  solia  estar  can- 
tando ,  y  quando  se  levantaba  solia  ¡hacer  algunas  mudanzas 
de  danzado.  Viendo  él  pues  un  dia  que  aquel  tablado  que  se 
habia  hecho  para  dicho  reparo  se  cimbraba  lindamente  para 
danzar ,  comenzó  á  cabriolear  de  tal  suerte  ,  que  falseando 
por  un  nudo  una  de  las  soleras  donde  cargaban  las  carreras, 
dio  todo  el  andamio  abaxo ,  y  los  que  en  el  estaban ,  que  era 
un  peón ,  y  un  oHcial,  porque  don  Isidoro  no  habia  ido  aquel 
dia  á  causa  de  un  resfriado ,  y  don  Sebastian  ,  que  se  levantó 
al  punto  muy  ligero ,  diciendo  que  no  se  habia  hecho  mal, 
se  cayó  luego  en  el  suelo  ,  echando  un  gran  golpe  de  sangre 
por  los  ritíones  ,  á  causa  de  haberse  metido  por  ellos  una  de 
las  manzanillas  de  bronce  de  la  varandilla  del  altar  de  la  Vir- 
gen. Y  fué  tan  súbita  su  rftuerte  ,  que  no  dio  lugar  á  mas  Sa- 
cramentos que  absolverle  ,  apretando  la  mano  j  y  allí  se  que- 
dó muerto  junto  á  la  misma  varandilla  ,  con  increible  dolor 
de  toda  aquella  santa  comunidad  ,  que  acudió  á  tan  inopina- 
do estruendo ,  contribuyendo  todos  con  sus  preces ,  y  oracio- 
nes á  un  espectáculo  tan  doloroso.  Los  otros  dos ,  aunque  se 
maltrataron  ,  no  fué  cosa  de  consideración. 

Fué  este  tal  suceso  lunes  santo  del  año  de  1690.  y  el 
dia  antecedente  domingo  de  Ramos  habi»  cumplido  con 
la  iglesia  nuestro  don  Sebastian ;  lo  qual ,  junto  con  los  sa- 
grados medios  que  permitió  lo  súbito  del  suceso ,  ademas  de 
su  mucha  virtud  y  exemplo  ,  nos  dan  seguras  prendas  de  sii- 
salvación  :  y  mas  habiendo  muerto  á  los  pies  de  aquella  gran 
Reyna  ,  dispensadora  de  las  divinas  misericordias ,  y  en  tan 
santa ,  y  religiosa  casa  ,  cuyos  sufragios  á  favor  del  difunto 
fueron  muy  repetidos ,  y  le  dieron  honorítica  sepultura  en  la 
sala  de  Capítulo,  celebrando  á  su  costa  las  exequias  con  s;rari 
solemnidad.  Murió  á  los  treinta  y  seis  años  de  su  edad  ,  con 
poca  diferencia ,  con  gran  dolor  de  toda  la  profesión ,  que  es- 
peraba de  tan  fragrantés  flores  muy  sazonados  frutos ,  pues 
estaba  en  lo  mas  florido  de  su  edad-,  y  aseguraban  sus  com- 
Tom.  111,  Mmmm  3  pa- 


T*asa  Muñoz  d 
rej)a}\tr  la  ciipuLt  de 
nuíítra  Seiiora  de 
Atocha. 


Muerte  desgracia- 
da de  don  SíOastian 
con  la  mina  del  an- 
damio de  Atocha ,  año 
de  1Ó90. 


t«^  x\ 


Fué  natural  de 

Sevilla. 


No  se  sabe  de  quien 
fué  discípulo  en  la 
Pintura. 


Pasó  d  Córdoba  ,j 
allí  se  casó  con  una 
señora  que  también 
pintaba. 

Obras  que  hizjo  en 
Córdoba. 


644        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

pañeros  que  era  el  único  que  les  ponía  estímulo  en  el  estudio 
para  no  quedarse  atrás. 

El  señor  Carlos  Segundo  lo  sintió  mucho,  y  envió  para 
tocas  i  la  viuda  veinte  y  cinco  doblones  ,  señalándola  una  ra- 
ción perpetua  de  cinco  reales  al  dia.  Estaba  don  Sebastian  á 
esta  sazón  para  hacer  un  quadro  muy  grande  del  martirio  de 
san  Andrés  para  la  iglesia  Parroquial  de  Casa- Rubios,  de 
que  tenia  ya  hecha  la  traza  ,  y  el  quadro  imprimado ,  el  qual 
executó  don  Francisco  Ignacio  por  el  mismo  borroncillo. 

CLXXXIII. 

DON  JUAN  DE  VALDÉS,  PINTOR^ 

Escultor  ^  y  Arquitecto. 


D 


on  Juan  de  Valdés  Leal ,  natural  de  la  ciudad  de  Se- 
villa, y  oriundo  del  noble  solar  de  las  Montañas,  nació  de  pa- 
dres ilustres  por  los  años  de  1630.  crióse  con  buena  doctrina; 
y  habiéndose  reconocido  en  sus  primeros  años  la  grande  in- 
clinación que  tenia  al  arte  de  la  Pintura  ,  no  se  sabe  cierto 
de  quien  fue  discípulo  en  ella  ,  aunque  se  presume  que  del 
clérigo  Roelas  5  pero  mas  debió  Valdés  al  cielo ,  á  su  estu- 
dio ,  y  aplicación ,  que  á  la  enseñanza  de  los  maestros. 

Pasó  á  Córdoba  después  de  algunos  años  ,  en  que  venció 
con  grande  adelantamiento  sus  principios ,  y  allí  se  casó  con 
doña  Isabel  de  Carrasquilla  ,  de  faníilia  muy  ilustre  en  aque- 
lla ciudad  ,  la  qual  pintó  también  al  olio  ;  no  se  sabe  si  con 
la  instrucción  de  su  marido ,  ó  si  tenia  antes  algunos  principios. 

En  este  tiempo  ,  ya  colocado  Valdés  en  opinión  ,  y  per- 
ficionado  en  .la  habilidad  ,  hizo  diferentes  obras  particulares 
en  Córdoba ,  y  especialmente  en  lo  público  la  del  retablo 
principal  de  la  iglesa  del  Carmen  Calzado ,  extramuros  de 
aquella  ciudad  i  donde,  ademas  de  las  historias  del  santo  Pro- 
feta Elias ,  hechas  con  gran  magisterio  ^  y  bizarría  ,  tiene  en 
el  sotabanco  unas  santas  de  medio  cuerpo ,  hechas  con  tanta 
belleza  en  dibuxo ,  colorido ,  y  manejo ,  que  parecen  de  Ve- 
lazquez ;  y  sin  duda  son  hechas  por  el  natural ,  porque  tie- 
nen aquella  misma  viveza,  y  verdad.  :  noi;¡ 
:  ■  Hizo  también  en  este  tiempo  el  quadro  célebre  del  Após- 
tol san  Andrés,  que  está  en  un  altar  de  la  iglesia  de  san  Eran- 
cisco  ,  estupenda  hgura ,  mayor  que  el  natural ,  y  á  los  pies 
un  libro  ,  como  caído  al  descuido ,  y  descompuesto  ,  con. un 
desaliño  muy  caprichoso.  Hizo  también  el  quadro  de  la  Con- 
cepción que  está  en  la  platería ,  con  san  Eloy  ,  y  san  Anto- 
nio ,  muy  bien  historiado ^  y  enriquecido  de  gloria,  y  acom- 
pañamiento de  angeles.  Pinto  tambi«ía  ^l  retrato  del  doctor 

don 


-i.ff 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      645 

don  Enrique  de  Alfaro ,  hermano  de  don  Juan  de  Alfaro, 
de  quien  hacemos  mención ,  sumamente  parecido,  quando  es- 
taba todavía  de  licenciado ,  con  tal  viveza ,  que  parece  el  mis- 
mo natural ,  y  que  promete  las  grandes  prendas  de  que  se  en- 
riqueció su  ingenio,  con  el  ornato  de  todas  buenas  letras,  sin 
olvidar  las  de  la  Poesía  ,  de  que  fué  siempre  tan  fecundo 
aquel  delicioso  suelo  cordobés. 

\' olvíóse  nuestro  Valdés  á  Sevilla  ,  donde  hizo  repetidas 
obras  públicas ,  y  particulares ,  y  en  especial  un  célebre  qua- 
dro  para  la  Caridad ,  del  triunfo  de  la  Cruz  ,  cosa  maravillo- 
sa. Y  allí  mesmo  tiene  otros  dos  correspondientes  á  otros  de 
Murillo,  de  unos  gcroglíticos  del  tiempo  ,  y  de  la  muerte,  y 
un  cadáver  corrompido ,  y  medio  comido  de  gusanos ,  que 
causa  horror  y  espanto  el  mirarlo  ,  pues  está  tan  natural ,  que 
muchos  al  verle ,  inadvertidamente ,  ó  se  retiran  temerosos ,  ó 
se  tapan  el  olfato ,  temiendo  ser  contaminados  del  mal  olor 
de  la  corrupción. 

Asimesmo  tiene  en  las  gradas  de  aquella  santa  iglesia  dos 
lienzos  en  unos  nichos ,  el  uno  de  Christo  Señor  nuestro  cru- 
citícado  ,  y  el  otro  de  su  Magestad  á  la  coluna ,  donde  está 
una  figura  de  un  sayón  de  los  que  le  están  azotando  ,  que  es 
una  admiración  ;  pues  sidndo  mayor  que  el  natural ,  está  con 
tal  arte  escorzado ,  y  con  tal  valentía  contrapuesto ,  que  no 
ocupando  mas  que  tres  quartas  del  lienzo  toda  la  Hgura ,  pare- 
ce desde  abaxo  que  se  sale  fuera  del  quadro  por  no  caber  en  él. 

Fué  en  rin  nuestro  Valdés  grandísimo  dibuxante  ,  pers- 
pectívo ,  arquitecto ,  y  escultor  excelente  i  pues  aunque  no  se 
ven  obras  señaladas  suyas  de  escultura ,  aseguran  que  hizo  al- 
gunas ;  y  especialmente  en  el  modelar  de  barro  fué  facilísi- 
mo, como  lo  manifestó  en  todas  estas  facultades  en  aquella 
celebérrima  función  tan  plausible  de  la  canonización  del  san- 
to Rey  don  Fernando  ,  que  celebró  aquella  ínclita  ciudad, 
con  sus  dos  ílustrísimos  Cabildos  ,  y  el  afectuoso  zelo  de  sus 
opulentos  moradores  el  año  de  1 67 1 .  donde  manifestó  nues- 
tro Valdés  los  grandes  caudales  de  su  talento,  acudiendo  con 
sus  trazas ,  modelos ,  y  dirección  de  arquitectura  ,  ornatos, 
historias  ,  y  geroglíhcos  ,  á  tan  estupendas  máquinas ,  y  tanto 
número  de  oticiaLs  como  concurrieron  al  desempeño  de  tan- 
to asunto  ,  que  fué  la  admiración  de  toda  España ,  y  aun  de 
la  mayor  parte  de  Europa ,  por  las  muchas  naciones  que  con- 
curren siempre  en  aquella  gran  ciudad ,  cebadas  del  interés 
de  su  aplaudido ,  quanto  envidiado  comercio. 

Después  pasó  á  Córdoba  por  el  año  de  1672.  donde  yo 
llevadíí  de  mi  aticion  ,  aunque  muchacho  ,  le  visité  ,  y  vien- 
do algunos  ligeros  principios  míos  de  aquella  edad  ,  y  que 
allí  faltaba  quien  pudiese  entonces  darme  la  luz  conveniente 

pa- 


T^ohióse  Valdés  d 
Sevilla  ,  donde  hizo 
emitientes  obras. 


Pinturas  de  Val- 
dés en  aquella  santa 
iglesia. 


Valdés  gran  dibu- 
xante ,perspectivo,  es- 
cultor ,  y  arquitecto. 


Canonización  del 
santo  Rey  don  Fer- 
nando en  Sevilla  ,  y 
dirección  de  Valdés  en 
el  ornato  de  esta  jun- 
cion. 


Volvió  á  Códor- 
ba  Valdés  el  año  d« 


646 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Volvióse  Valdés  d 
Sevilla. 


Genio alti-vo  de  Val- 
des. 

Caso  gracioso  que 
le  sucedió  d  Valdés 
con  un  extranjero j)in- 
tor. 

Valdés  presidió  en 
la  academia  de  Se- 
villa. 


Pin  furas  que  hizo 
el  extrangero  ,y  lo  que 
le  sucedió  con  Valdés. 


Otro  pintor  vian- 
dante ,  que  fué  a  Sevi- 
lla,}' lo  que  con  el  pasó. 


para  mi  adelantamiento  ,  me  dio  algunos  documentos  para 
mi  gobierno  ,  que  estimé  ,  y  aprecié  mucho  ,  como  de  hom- 
bre verdaderamente  erudito  ,  y  práctico  en  la  facultad. 

Pintó  en  este  tiempo  diferentes  quadros  para  particulares, 
y  en  especial  un  juego  de  lienzos  de  diferentes  Vírgenes  pa- 
ra el  jurado  Tomás  del  Castillo  ,  en  que  yo  le  vi  pintar  al- 
gunas veces ,  y  de  ordinario  era  en  pie  ,  porque  gustaba  de 
retirarse  de  quando  en  quando ,  y  volver  prontamente  i  dar 
algunos  golpes ,  y  vuelta  á  retirarse  ;  y  de  esta  suerte  era  de 
ordinario  su  modo  de  pintar  con  aquella  inquietud  y  viveza 
de  su  natural  genio. 

Volvióse  á  Sevilla ,  donde  presidió  muchos  años  en  la 
academia  ,  y  era  el  que  con  mayor  magisterio  y  facilidad  di- 
buxaba  en  ella  ,  porque  Murillo  la  tenia  en  su  casa  ,  por  no 
tropezarse  con  lo  altivo  de  su  natural  :  pues  como  decia  el 
mismo  Murillo ,  Valdés  en  todo  queria  ser  solo ;  y  así  no  po- 
día su  genio  sufrir ,  no  digo  superior ,  pero  ni  igual  en  cosa 
alguna.  Sucedió  una  vez  un  caso  gracioso  con  un  pintor  tu- 
nante italiano  ,  que  habiendo  arribado  á  aquella  ciudad  ,  pi- 
dió licencia  para  entrar  á  dibuxar  en  la  academia.  Valdés,  que 
era  el  que  presidia  ,  no  se  la  quiso  dar.  Valióse  del  Marques 
de  Villa-Manrique ,  protector  que  era  de  la  academia ,  y  con 
eso  pudo  entrar  á  dibuxar.  Tomó  su  asiento ,  y  sacó  unos 
carbones  como  dedos ,  y  un  pliego  de  papel  blanco  de  marca 
mayor ,  i  el  qual  lo  estregó  todo  con  un  carbón  5  y  hecho 
esto  ,  comenzó  i  limpiar  unos  claros  con  miga  de  pan ,  y  fué 
descubriendo ,  y  determinando  contornos ,  y  apretando  los 
obscuros  ,  de  suerte  que  en  breve  concluyó  una  Hgura  muy 
bien  dibuxada  ;  y  de  esta  suerte  hacia  dos  cada  noche  ,  y  con 
tal  destreza  y  blandura ,  que  Valdés  se  quedó  corrido ,  y  no 
consintió  entrase  mas  que  tres  ó  quatro  noches.  El  tal ,  pica- 
do de  esto  ,  compró  dos  lienzos  imprimados,  y  en  el  uno  hi- 
zo uo  Christo  crucificado,  y  en  el  otro  un  san  Sebastian,  to- 
do plumeado  con  las  colores,  cosa  excelente,  y  por  tan  estra- 
ño  camino ,  que  causó  admiración  ;  de  suerte  ,  que  habiendo-» 
los  puesto  en  gradas  en  un  dia  de  función  ,  hicieron  tanto 
ruido  ,  que  picado  Valdés ,  pareciendole  que  venia  á  hacer 
befa  de  la  academia ,  dicen  le  quiso  matar ,  y  le  precisó  al  po- 
bre salirse  huyendo ,  habiendo  vendido  muy  bien  los  lienzos: 
cosa  que  le  afearon  todos  mucho  á  Valdés  ,  y  especialmente 
Alurillo ,  pues  dixo  ,  que  la  soberanía  de  Valdés  era  tanta, 
que  no  admitía  competencia.  A  tanto  como  esto  llegaba  la 
altivez  de  su  genio. 

No  dio  lugar  i  esto  otro  pintor  viandante,  y  desharrapa- 
do ,  que  llego  por  aquel  tiempo  á  Sevilla  en  casa  de  un  fla- 
menco pintor,  que  tenia  obrador  público,  y  se  llamaba  Juan 

Fa- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       647 

Famon  :  pidióle  que  hacer ,  y  preguntándole  el  flamenco  qué 
cosa  sabría  pintar  ?  Respondióle  que  lo  que  le  mandase.  Pú- 
sole un  quadro  de  vara  y  tercia ,  que  es  lo  que  ponían  á  los 
menos  adelantados,  y  dixole  hiciese  un  san  Antonio  :  el  víaiv 
dante  hizo  una  media  tinta  de  .blanco ,  y  negro ,  y  carmín, 
y  dióle  una  mano  á  todo  el  quadro  muy  tirada  :  después  to- 
mó carmín  ,  y  sombra  ,  y  fue  delineando  el  santo  ,  y  lo  de- 
mas  :  después  fué  metiendo  colores ,  y  empastando  de  suerte,; 
que  aquel  dia  dexó  enteramente  acabado  su  quadro,  y  de  su 
propia  invención  con  tal  acierto  ,  que  no  solo  el  flamenco,: 
sino  otros  pintores  que  trabajaban  en  su  obrador  ,  lo  admira-* 
ron  tanto ,  que  el  flamenco  le  díxo  :  sí  se  quería  quedar  en 
casa ,  se  le  haría  muy  buen  partido.  El  le  respondió  -,  que  le 
pagase  aquel  quadro ,  y  después  se  vería  en  ello.  Con  esto, 
por  acariciarle ,  le  dio  dos  doblones  por  el  quadro ,  y  valia 
cada  doblón  entonces  mucho  mas  que  ahora  ,  por  ser  mucho* 
antes  de  la  baxa  de  la  moneda  del  año  de  80^  Nuestro  vian- 
dante ,  que  se  vio  con  los  dos  doblones  ,  le  díxo  al  flamenco: 
V.  md.  se  quede  con  Dios ,  que  ya  tengo  yo  con  esto  para 
traginar  unos  días  ;  que  si  yo  quisiera  estar  sujeto ,  no  andu- 
viera como  ando  ,  pues  mí  designio  es  ver  mundo  :  y  si  an- 
duviera bien  portado ,  me  desnudaran  los  ladrones  por  esos 
caminos,  y  viéndome  de  esta  suerte,  voy  libre  de  contingen- 
cias ;  y  con  esto  marchó  ,  y  nunca  mas  se  supo  de  él. 

Volviendo  pues  á  nuestro  don  Juan  de  Valdés ,  estuvo 
también  en  esta  Corte ,  y  tienese  por  cierto  fué  por  el  año  de 
1664.  para  ver  las  célebres  pinturas  que  hay  en  ella ;  y  espe- 
cialmente en  los  palacios  Reales  ,  y  eLEscorial ,  lo  que  ad- 
miró mucho.  No  se  sabe  que  hiciese  cosa  de  pintura  ,  solo  sí 
me  díxo  Claudio  Coello  que  había  ido  á  la  academia  ,  y  que 
dibuxaba  dos  ó  tres  figuras  cada  noche  :  debiera  de  seguir  la 
pauta  de  aquel  viandante  ,  galantería  que  muchos  la  han  exe- 
cutado  por  bi^arrear.  Pero  como  allí  se  va  á  estudiar ,  y  no  á 
destajo  ,  quanto  mas  se  especulare  ,  y  considerare  el  natural, 
tanto  mas  se  logrará  el  intento  :  bien  que  no  todoi.  los  genios 
se  pueden  medir  con  un  módulo  mesmo,  porque  la  suma  vi- 
vacidad de  algunos  les  hace  romper  los  márgenes  del  co- 
mún estilo. 

Finalmente  hallándose  ya  Valdés  con  sesenta  años  de 
edad  le  dio  un  accidente  de  perlesía,  á  tiempo  que  tenia  ajus- 
tado con  don  Pedro  Córvete  el  pintar  de  diferentes  historias 
sagradas  toda  la  iglesia  de  los  venerables  Sacerdotes ,  que  por 
la  imposibilidad  de  don  Juan ,  las  hubo  de  executar  su  hijo 
don  Lucas  ,  muy  heredeeo  de  las  aventajadas  prendas  de  su 
padre  ,  quien  murió  cosa  de  dos  años  después  de  este  acci- 
dente ,  en  el  de  mil  seiscientos  y  noventa  y  uno ,  el  día.  ca- 

tor- 


Resolucion   célebre 
dd  -viandante. 


Valdés  estuvo  en 
Madrid. 


Dióle  á Valdés  un 
accidente  de  perlesía. 


Muerte  de  D.  Juan 
de  Valdés  año  1 69 1 . 


648        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

torce  de  Octubre.  Dexó ,  ademas  del  ya  dicho  don  Lucas, 
dos  hijas ,  la  una  doña  María  ,  que  se  entró  religiosa ,  y  la 
otra  doña  Luisa  ,  ambas  condecoradas  con  la  habilidad  de  la 
pintura  ,  así  en  miniaturas ,  como  á  el  olio ;  y  especialmente 
en  retratos  con  gran  felicidad. 

Fué  don  Juan  de  Valdés  de  mediana  estatura ,  grueso, 
pero  bien  hecho-,  redondo  de  semblante,  ojos  vivos,  y  color 
trigueño  claro.  Dexó  muy  buena  escuela  en  aquella  gran  ciu- 
dad ,  y  muchos  discípulos.  Era  espléndido  ,  y  generoso  ea 
socorrer  con  sus  documentos  á  qualquiera  que  solicitaba  su 
corrección  ,  ó  le  pedia  algún  dibuxillo  ,  ó  traza  para  alguna 
obra  en  todo  linage  de  artitices ,  al  paso  que  era  altivo ,  y  sa- 
cudido con  los  presuntuosos ,  y  desvanecidos.  .i  t;  , 
,Oíí'.          ■■.•''''.                 r  iü  ■(.'.. 

CLXXXIV. 

DON  JUAN  D£   LAREDO  ,  PINTOR. 

i  Ití  O/At'  •■{  '  ' 

^ on  Juan  de  Laredo,  natural  de  Madrid  ,  fué  discípulo 

Madrid.  de  Rici  en  él  arte  de  la  Pintura.  Aplicóse  á  la  asistencia  de 

los  teatros  de  perspectiva ,  que  se  hacían  en  el  Retiro ,  y  so- 
bresalió en  el  manejo  <del  temple  en  todo  lo  que  allí  se  ofre- 
cía ,  y  en  especial  para  bosques  ,  jardines ,  y  cabanas  ,  en  cu- 
i-  =>■-'  ya  atención  le  hizo  el  Señor  Carlos  Segundo  merced  de  su 

pintor  ad  honorem.  Muy  de  caída  anduvieron  en  este  tiempo 
Fatalidad  de  La^  los  pintores  del  Rey  ,  pues  nuestro  don  Juan  de  Laredo,  ha- 
redo  en  su  muerte.  biendose  encerrado  en  su  casa  en  un  aposentiUo  separado, 
que  tenia. en  lo  alto  de  ella  para  trastear  en  algunas  cosas  de 
la  pintura ,  y  prevenir  algunos  recados  para  ella ,  en  que  tenia 
süigular  gracia ,  y  primor  ,  se  le  ofreció  alcanzar  de  un  sobra- 
dillo ,  ó  anaquel ,  que  había  en  dicho  aposento ,  no  sé  que 
cosa ,  para  lo  qual ,  por  no  alcanzar  bien ,  se  subió  en  un 
banquillo  alto,  que ,  ó  por  mal  asentado ,  ó  porque  se  le  des- 
vaneció la  cabeza  ,  cayó  de  celebro  ,  y  dio  un  porrazo  tan 
grande  ,  que  habiéndolo  oído  abaxo  ,  subieron  á  ver  lo  que 
había  sido  ;  y  llamándole  una ,  y  otra  vez  por  su  nombre, 
viendo  que  no  respondía  ,  trataban  de  romper  la  puerta,  por* 
que  estaba  echado  el  cerrojo ,  á  tiempo  que  el  pobre  Laredo, 
como  pudo  ,  y  arrastrando  ,  quitó  el  cerrojo  ,  y  le  hallaron 
todo  quebrantado ,  y  sin  habla.  Lleváronle  como  pudieron  á 
su  quarto ,  donde  á  pocas  horas  murió ,  con  gran  sentimiento 
de  los  que  le  conocían ;  porque  era  amabilísimo ,  de  gran  dis- 
creción ,  y  placer  en  su  trato ,  y  de  singular  providencia  ,  é 
c  ^       .,    j     intelisencia  para  aquel  gobierno  de  las  mutaciones ,  en  que 

había  substituido  á  don  i:'rancii>co  Rici.  Murió  á  los  sesenta 
-     )  años 


169 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       649 

años  de  su  edad  ,  con  poca  diferencia  ,  en  cJ  de  1692.  y  está 
entenado  en  la  Parroquial  de  san  Luis  de  esta  Corte. 

Fué  hombre  de  lindo  humor;  y  para  dar  un  chasco  te- 
nia gran  discreción,  y  disimulo.  Sucedió  pues  que  hablándo- 
se un  dia  de  varios  secretos  de  naturaleza  delante  de  un  su- 
geto  muy  sencillo ,  pero  tan  freqüente  moledor ,  que  desea- 
ban echarle  del  salón  donde  pintaban  en  el  Retiro ,  porque  los 
embarazaba  mucho  ,  dixo  Laredo  con  gran  disimulo  :  para 
secreto  el  que  yo  sé  de  enfriar  sin  nieve.  Saltó  el  otro  tan 
aprisa  ,  y  dixo  :  y  cómo  es  eso  ,  amigo  ,  porque  eso  es  gran . 
cosa  !  No  se  puede  decir  ,  respondió  Laredo  ,  porque  he  da- 
do palabra  y  juramento  de  callarlo ,  por  el  perjuicio  que  se 
les  seguiria  á  los  obligados  de  la  nieve.  Yo  doy  palabra  de 
callarlo ,  replicó  el  otro  ;  pero  Laredo  teniéndose  lirme ,  des- 
pués de  grandes  instancias,  y  ofrecimientos ,  le  dixo  :  amigo, 
lo  que  yo  puedo  hacer  para  no  quebrantar  mi  palabra  ,  ni  el 
juramento  es ,  que  V.  md.  traiga  mañana  una  buena  merien- 
da ,  y  yo  me  olDÜgo  á  enfriar  sin  nieve  la  bebida ,  de  modo, 
que  V.  md.  lo  vea ,  y  con  eso  lo  sabrá  V.  md.  sin  decirselo 
yo.  Soy  contento ,  dixo  al  punto  el  amigo  ;  y  habiendo  acu- 
dido al  otro  dia  con  su  merienda  ,  y  dos  garrafones  ,  uno  de 
vino  ,  y  otro  de  agua,  Laredo  ,  que  ya  estaba  preven  ido,- sa- 
có gran  cantidad  de  yelos ,  que  es  lo  que  mas  de  ordinario 
venden  en  Madrid  para  este  efecto ,  y  comenzó  á  echarlos 
en  las  corcheras.  El  otro  que  tal  vio,  dixo  :  pues  no  habia 
Vmd.  ofrec.'do  enfriar  sin  nieve  ?  Pues  acaso,  esto  es  nieve?  di-^ 
xo  Laredo  ;  sí  señor  ,  replicó  el  otro.  No  es  sino  yelo  ,  dixo 
Laredo  ,  y  en  todo  el  mundo  no  habrá  quien  diga  lo  contra^ 
rio.  El  hombre  se  quedó  tan  corrido  ,  que  escapó  al  instante 
sin  catar  su  merienda  ,  y  nunca  mas  volvió  á  poner  los  pies 
allí.  Y  en  fin  son  tantos ,  y  tan  célebres  los  cuentos  de  Lare- 
do ,  que  fuera  nunca  acabar  el  referirlos  todos.  Tuvo  muy  es- 
pecial habilidad  para  aquellos  teatros.,  y  también  para  monu-  Xi\  k^  oWvw^í  '^»,,  ' 
memos  de  perspectiva ,  que  hizo  muchos ,  y  excelentes.       ti    -ttJ*•<í'l^cC•iV^r.■^s■ 

•;,,.  ).vi  31'      '[■  -b  -Vi^íl  Oít 

CLXXXV. 

.  ■  T 

DON  BARTOLOMÉ   PÉREZ  ,  PINTOR 

í¿e¿  Rjy.  i 

on  Bartolomé  Pérez ,  poco  después  de  Laredo ,  fué  tam- 
bién precipitado  ;  pues  pintando  la  sobre-escalera  _dc  las  casas 
del  Duque  de  Monteleon,  que  están  en  esta  Corte  en  el  bar^     'íVí  ^^«u'tj  Ci'nn^ul 
rio  de  las  Maravillas ,  y  se  arruinaron  con  el  incendio  del  .oiWjAJ 

mes  de  Setiembre  del  pasado  de  1 723  ,  le  mandó  á  un  mo- 
zo que  le  asistía  le  traxese  una  regla  qu£  £staba  al.  otro  lado 
Tom.  III.  Nnnn  de 


Fatalidad  de  Bar- 
tolomé PíiíZ,  que  le 
costó  la  vida. 

Binarias  prendas  que 
tenia ,/  itaoilidadfa- 
ra  todo. 

Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1693. 


650        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

de  donde  pintaba,  para  lo  qual  era  menester  pasar  p})r  un  ta- 
blón cjue  estaba  algo  torcido ,  y  se  meneaba.  Fué  el  mozo, 
y  como  vio  que  se  meneaba  el  tablón  ,  dixo  que  no  se  atre- 
vía á  pasar.  Viendo  esto  Bortolomé  ,  di\o^  burlándose  de  él: 
Que  haya  hombre  tan  cobarde  que  esto  tema  1  Y  diciendo 
esto  ,  fué  á  pasar ,  y  cayó  abaxo ,  y  allí  se  quedó  muerto. 

Fué  cierro  cosa  dolorosa  este  suceso  ,  y  de  gran  quebran- 
to para  toda  la  Corte  ,  porque  era  también  amabilísimo  ,  de 
linda  pasta  ,  y  de  muy  buena  hibilidad  para  qualquiera  cosa. 
Fué  natural  de  Madrid  ,  y  yerno  de  Arellano  ;  y  así  llegó 
á  hacer  las  flores  tan  bien  como  su  suegro ;  y  á  este  le  pinta- 
ba el  yerno  las  figuras  en  algunas  guirnaldas  que  hacia. 

Asistió  también  mucho  tiempo  i  las  funciones -del  Coli- 
seo, y  casi  siempre  que  se  pintaba  cortina  lo  hacia  él,  porque 
tenia  especial  gracia  ,  y  primor  para  ello  :  y  tuvo  título  de 
pintor  del  Rey  ad  honorem.  Fué  su  muerte  el  año  de  1693. 
á  los  cincuenta  y  nueve  de  su  edad  ,  y  está  sepultado  en  la 
Parroquial  de  san  Ildefonso  de  esta  Corte. 

CLXXXVL 

DON  CLAUDIO  COELLO,  PINTOR  DE 

Cámara ,  y  Arquitecto. 


Fué  natural  de 
Madrid  ,  y  oriundo 
de  Portugal. 


Fué  discípulo  en  la 
Pintura  de  don  Fran- 
cisco Riíi. 


D 


Ingenio  grande  de 
Claudio. 


'on  Claudio  Coello  ,  oriundo  del  reyno  de  Portugal ,  y 
descendiente  de  aquella  ilustre  familia  de  los  Coellos ,  de 
donde  lo  era  también  el  gran  Alonso  Sánchez  Coello  ,  de 
quien  hicimos  mención ,  fué  natural  de  esta  villa  de  Madrid. 
Su  padre  se  llamó  Faustino  Coello ,  natural  de  la  villa  de 
Fulbusiño  ,  Obispado  de  Viseo  en  dicho  reyno  ,  y  fué  exce- 
lente broncista  :  y  deseando  que  su  hijo  le  pudiese  ayudar  en 
el  dibuxo  de  aquellas  cosas  que  se  le  ofrecian ,  y  especialmen- 
te para  reparar ,  y  cincelar  los  vaciados  ,  le  puso  á  dibuxar  en 
la  escuela  de  don  Francisco  Rici ,  pintor  de  su  Magestad; 
donde  viendo  lo  mucho  que  iba  aprovechando,  le  dixo  Ricí 
al  padre  que  era  lástima  no  dexarle  continuar  en  la  Pintura, 
porque  daba  infalibles  esperanzas  de  ser  en  ella  hombre  emi- 
nente. Hízose  así ,  y  fué  continuando  en  el  estudio  con  la  di- 
rección de  tan  gran  maestro ,  de  suerte  que  en  pocos  aiios  se 
aventajó  á  otros  muchos  de  su  tiempo.  Y  ponderándole  Ri- 
ci un  dia  á  cierto  religioso  la  habilidad  de  aquel  muchacho, 
dixo  el  religioso,  que  la  fisionomía  no  demostraba  grande  in- 
genio. A  que  respondió  Rici  :  pues  ,  padre  ,  virtudes  vencen 
señales.  Lo  cierto  es  ,  que  el  semblante  no  era  muy  grato  ,  y 
ademas  de  esto  adusto  ,  y  melancólico  ;  pero  la  frente  espa- 
.ciüsa ,  y  los  ojos  vivos  ,  y  reconcentrados ,  mostraban  ser  de 


§^- 


Y  ESCÜLTCTRE^  ESPAÑOLES:       651O 

genio  agudo ,'e'specn.la!tivo,  y  cogitabundo,  como  verdadera- 
mente lo  fué,  con  gran  felicidad,  gusto,  y  capricho  en  lo  q^ieí! 
pensaba  V  y  cí'^uccbia  en  su  ment^}.'y  gran  facilidad  en  pro-:> 
ducirlÓLi,  y.  actuarlo;  ■  :  1» 

i  ?  Hallábale  muchasveces  su  maestro  dibuxando  en  horas 
desudadas.,,  y  decia  Rici :  estos  sí  que  son  los  verdaderos  ge- 
nior>,ty><que  dan  segartrs  esperanzas  de  aprovechar  !  aque-  ■ 
¡¿os  qMi-es  menester  reñirles  ,  porque  se  ponen  a  deshora  d> 
dibttxar  tito  aquellos^  á  qukn  es  menester  aguijonearles pa-  > 
ra  qiicáibuxen.  Semencia  digna  de  observación  ! 

•Tena  costumbre  su  faiaestro  de  hacer  en  qualquiera  pape- 1 
lillo  algún  rasguño  ,'c}^puntamiento  de  lo  que  se  ie  ofrecia ,  ya 
fuese. de  historia  ,  q  ya  fuese  de  perspectiva,  y  luego  los  rom^? 
pia,  y  los  arrojaba ;  pero  Claudio  tenia  gran  cuidado  de  rcco-  ■ 
gerlosivyj'juntarlosi,  ^estudiar  en  ellos,  y  observar  con  aquella 
demostración  los  documentos  que  habia  oido  a  su  maestro. 

!  -Ultimiamenre^lió'tan  aventajado,  así  en  la  historia ,  co- 
mo en  1a arquitcctuía ,  y  perspectiva,  y  en  el  temple  ,  y  fres- 
co ,  por  haber  asistido  á  su  maestro  en  obras  de  todas  calidí-  - 
des ,  que  se  hizo  uü  artítice  verdaderamente  completo.  La 
primera  obra  que  sacó  á  luz  aun  estando  todavía  en  casa  de^ 
su  macstrr) ,  fué  el  quadro  de  la  Encarnación  del  altar  mayor 
de  la  .iglesia  de  las  monjas  de  san  Plácido  de  esta  Corte  ,  en 
que  muestra  bien  la  valentía  de  su  espíritu,  y  el  ü;ran  genio 
que  le  asistía;. pues  ademas  de  lo  bien  expresado  del  misterio, 
le  acompaño  en  la  parte  inferior  con  aquellos  Profetas ,  y  Si- 
bilas que  anunciaron  la  venida  del  Mesías.  V  después  conti-l- 
nuó  con  los  quadros  colaterales  de  santa  Getrudis ,  y  los  de- 
mas  que  allí  tiene  ,  hechos  con  extremado  gusto ,  y  excelente 
dibuxo.  \  en  los  vaciados  de  los  pedestales ,  y  las  dos  pintu- 
ras del  Nacimiento  de  Christo  Señor  nuestro ,  y  Adoración 
de  los  Reyes  á  los  lados  del  Sagrario  del  altar  mayor ;  junto 
con  el  frontis  del  arco  á  la  entrada  de  la  capilla  del  santo  se- 
pulcro á  los  pies  de  la  iglesia-  Y  bien  de  sus  principios  es  tam- 
bién la  pintura  del  retablo  de  san  Roque ,  que  está  en  la  Par- 
roquial de  san  Andiés  de  esta  Corte  ,  donde  hay  una  Mag- 
dalena en  la  tabltca  del  Sagrario  j  y  dos  retratos  de  medio 
cuerpo  á  los  lados,  que  parecen  de  Velazqucz.  Y  también  las 
pinturas  de  la  capilla  de  los  ajusticiados  ,  á  los  pies  de  la  igle- 
sia Parroquial  de  Santa  Cruz ,  que  son  la  Encarnación  del 
Verbo  Divuio  en  lo  alto ,  y  abaxo  san  Juan  Bautista ,  y  su 
Padre  san  Zacarías.  Como  también  lo  es  otra  pintura  apaisa- 
da de  la  Presenta«.ion  de  nuestra  Señora  en  el  templo  ,  que 
está  en  la  sacristía  de  la  Parroquial  de  san  Juan  de  esta  Corte. 
\  el  quadro  de  la  Cena  ,  que  está  en  el  refectorio  de  los  pa- 
dres capuchinos  del  Prado.  .     . 

Tom.  III.  Nnnn  2  Aun 


T>icliQ  sentencioso 
de  Rici. 


Primera  obra  que 
sacó  Claudio  d  luz, 
aun  estando  en  casa 
de  su  maestro. 


Otras  pinturas  cé- 
lebres de  Coello. 


652         VIDAS  DE  LO3  PmTORES;  Y 

Aun  dicen  también  que  el  quadro  que  tiene  én^l  altar 
mayor  de  dicha  Parroquia  de  Santa  Cruz  le  hizo  estanda  to- 
davia  en  casa  de  su  maestro ,  y  que  este  le  dixo  que  si  quería 
que  saliese  en  su  nombre ,  se  lo  pagarian  mejor  ;  pero  ,él  mas. 
quiso  el  crédito  que  el  interés.  Hizo  también  el  que  está  en 
lo  alto  del  retablo  ,  del  triunfo  de  la  Cruz.:  y  asimesmo  pin- 
taron al  fresco  el  presbiterio  entre  él ,  y  Joseph  Donoso, .que 
estaba  entonces  recien  venido  de  Roma.  Y  luego  tomó  Clau- 
dio grande  amistad  con  Carreño  ,  el  qual  con  la  ocasión  de 
pintor  de  Cámara,  le  permitió  copiar  en  Palacio  muchos  ori- 
ginales de  Ticiano,  Rubens,  y  Vandic,  y.otros.  Y  con  efec- 
to se  mejoró  mucho  desde  entonces  en  el  colorido  ,  como  lo' 
manifestó  en  un  célebre  quadro  de  san  Luis  Rey  de  FrárKia,' 
muy  historiado ,  que  hizo  para  don  Luis  Faures ,  Archero 
de  la  noble  guardia  de  Corps,  que  hoy  ¡está  en  k  ciudad 
de  Bilbao.  .:u:'00cjí  ¡uib  j 

Después  hizo  aquel  Ángel  san  Gabri'el ,  que  está  en  uno 
de  los  pilares  de  dicha  iglesia  ,  figura  verdaderamente  angéli- 
ca ,  por  la  hermosura ,  gallardía  ,  y  ligereza  que  demuestra, 
tan  significativas  de  aquellos  dotes  celestiales  de  estas  sobera-. 
nas  inteligencias ;  á  que  acompaiía  otro  quadrito  de  la  Encar- 
nación ,  que  está  en  la  parte  superior  del  retablo  :  y  en  la  in- 
ferior dos  retratos  grandemente  hechos.  También  executó  la 
pintura  del  apóstol  san  Felipe,  que  está  en  uno  de  los  quatro 
pilares  del  crucero  de  santa  Isabel  de  esta  Corte. 

Después  fué  Claudio  con  Joseph  Donoso  á  pintar  el  te- 
cho de  la  sacristía  pequeña  de  la  santa  iglesia  de  Toledo ,  que 
executaron  con  extremado  gusto  ,  y  acierto  :  como  también 
las  dos  historias  de  hacia  los  escaños  del  techo  de  la  sala  de 
Capítulo  de  la  santa  Cartuxa  del  Paular ,  que  la  del  medio  es 
de  Claudio  ,  como  también  el  san  Joseph  que  está  en  la  se- 
gunda capilla  ,  como  se  va  á  el  capítulo.  Siguióse  á  esto  la 
rimura  ae  i»  t«-  -^^  ^  j  capilla ,  de  san  Ignacio ,  que  llaman  de  los  Bor- 
pilla,  de  san  Ignacio     i  ,  ^^   ,    '.     x  •  1  j  /-'  /  '    1  1    1 

meltokgiolm^a-ial.    ]^^ ,  en  el  Colegio  Imperial  de  esta  Corte  ,  que  esta  a  el  lado 

del  evangelio ,  la  qual  pintaron  al  fresco  los  dos  excelentes 
compartimientos  de  arquitecturas ,  bellísimos  adornos ,  toca- 
dos de  oro  con  gran  gusto.  Quatro  historias  de  aquel  glorioso 
Patriarca  sobre  las  quatro  puertas  ;  y  las  quatro  partes  del 
mundo  en  los  intermedios ,  en  demostración  del  fruto  que 
ha  logrado  esta  sagrada  religión  de  la  Compañía  en  todas 
ellas ,  mediante  la  semilla  del  santo  Evangelio ,  y  el  infati- 
gable celo  de  sus  operarios  :  rematando  el  ornato  de  esta  pre- 
ciosa capilla  con  el  triunfo  de  este  glorioso  capitán  de  tan  sa- 
grada Compañía  ,  llevado  por  ministerio  de  angeles  á  gozar 
del  premio  que  le  merecieron  sus  heroycas  empresas ;  lo  qual 
está  executado  en  el  cañón  del  cupulino  de  dicha  capilla  con 


Pintura  de  la  ca- 


sin- 


Y  ESCULTORESÍESPA>ÍÜIiES.      é¡5^,?) 

singulamimó  primor,  que  desde  ;aba,\ü  uo  •sé.jetíitQce  ,  p<')C>Ij 
que  satisface  á  la  vista  como  deba  ?;peio  desdo rírríb'á' se  .ve^JAt 
deformidad- de  pies,  y  piernas  de  -kxi  atígolcs,  p'aitiiqiie  d^gra^ 
dando  la  vista  obliqiu  aquellas  ciinridades  vengan  á  qnedaií> 
desde  abaxo  en  debida  proporción.  Siguióse  á"  estonia  pina-ira^ 
de  la  bóveda  de  la  sacristia  de  dicha  casa  ,  dopdu  alfernaroii> 
los  dos  en  las  quatro  historias  que  allí  están  .executadas  :a'l> 
fresco,  siendo  la  que; está  encima  de  la  puerta  de  mano,  dái 
Claudio,  y  la  siguiente, de  Donoso,  ¿kc.  Y  este  hizo xlespucf' 
dos  quadros  al  olio ,  ei  uno  de  san  Francisco  Xavier ;  y:  ¿lí 
otro  de  san  Ignacio  diciendo  misa  jjque  están,  sobre  los  cujío^ 
nes  de  dicha  sacristía  ,  como  se  dixo  en  su  vidü  1»;:,^  1 1  uboi 

Después  pintaron  también  los  dos  el  tetiib  -de  aquoKal 
gran  sala  de  la  Panedería ,  que  se  reedilicó  después  dtl  tbrmíw 
dable  incendio  de  la  plaza  el  año  de  673  ,  donde  sus  Magesi' 
tades  concurrian  para  ver  las  fiestas  de  toros, xjue^^e. .ceiebtia'il 
ban  en  aquella  plaza  mayor  ;  lo  qual  executaroq  al  templei 
con  estremado  gusto  de  arquitectura,  y  adornos,  enrique<í:í*í> 
do  con  el  escudo  de  las  armas  Reales  ,  sostenidas.de  las  qua- 
tro Virtudes  Cardinales  ,  y  á  los  lados  de  la  i  longitud  unas> 
medallas  con  las  fuerzas  de  Hércules  ;  y  á  los  do/la  latituid' 
otras  con  las  armas  de  esta  coronada  Villa.  Pintaron  tam bien- 
ios dos  la  antecámara  de  este  salón  con  bellísima  árquiteí^' 
tura  ,  y  adornos ,  y  unos  chicuclos  con  festoneas  de  fiores:- 
como  también  la  sobre-escalera  ,  con  otra  diferencia  de  ador- 
nos ,  y  arquitectura  ,  y  en  medio  el  escudo  de  armas  defCas-^ 
tilla ,  y  León.  .  .  .-  .•      ,    !.■  ¿ 

Pintó  también  Claudio  solo  los  angeles  dbla  cúpula  dfc' 
la  capilla  del  santo  Christo  en  el  Colegio  Imperial  de  esta 
Corte ,  y  lo  que  hay  de  cornisa  arriba  en  la  ante-capilla ,  con 
las  medallas  de  las  pechinas  ,  todo  con  tan  excelente  primor, 
que  decir  que  parece  de  Aníbal  no  creo  que  es  ponderarlo,- 
porque  verdaderamente«no  se  puede  aventajar. 

Después  pintaron  los  dos  Claudio  y  Donoso ,  el  te- 
cho ,  ó  bóveda  de  la  torre  del  quarto  de  la  Reyna  de  este  pa- 
lacio de  Madrid  ,  por  traza  que  para  ello  hizo  don  Fran- 
cisco de  Herrera ,  maestro  mayor  entonces ,  y  pintor  de  su 
Magestad ,  con  el  motivo  de  la  venida  de  la  Reyna  nuestra 
Señora  Doña  María  Luisa  de  Orleans  á  las  primeras  nup- 
cias del  Rey  nuestro  Señor  Don  Carlos  Segundo ,  que  sea 
en  gloria ,  lo  qual  executaron  con  grande  acierto  :  concurrien- 
do también  á  esta  obra  don  Matías  de  Torres ,  no  solo  por 
su  habilidad  ,  sino  también  por  lo  que  importaba  se  conclu- 
yese á  tiempo  ;  y  mas  habiendo  de  acudir  estos  mismos  á  la 
disposición  de  los  arcos  triunfales  ,  y  otros  ornatos  de  la  en- 
trada que  se  prevenia  para  dicha  Serenísima  Reyna ,  que  fue 

de 


Pinturas  de  la  Pa- 
naden.i. 


Pinturas  de  la  cú- 
pula de  la  capilla  del 
santo  Christo  en  el  Co- 
legio Imperial. 


Pinturas  para  la 
'Venida  ,  y  entrada  de 
la  Reyna  Doña  Ala- 
ria Luisa  de  Orleans. 


654 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES/ 


Otras  pinturas 
mano  de  Llaudio. 


de 


Obra  al  fresco ,  que 
executó  (blandió  en 
Zaragoza. 


det  las.  mas  espléndidas ,.  y  solemnizadas  que  se  han  visto  en 
España.  Tomaron  á  su  cargo,  la  pintura  ,.y  las  mas  trazas  de 
e^ta  función.  Claudio ,  y  Donoso  5  y  especialmente  trazó  Clau-. 
dito  el  arco  celebre  del  Prado,  y  la  calle  del  Retiro-,  queünoj 
y-.Otro  se.  dio  á  la  estampa ,  donde  estaban  todos  los  reyuos 
de  esta  Monarquía  ofreciendo  i  la  Reyna  nuestra  Señora  sus 
doronas  ,  frutos^y  riquezas,  cosa  verdaderamente!  de  >estre-. 
mado  gusto ,  y  capricho  :  como  también  lo  fué  la  traza  deii 
ornato  de  la  plazuela  de  la  Villa ,  en  que  se  executaron  las- 
fu.er¿as  de  Hércules  por  traza  de  Claudio  de  mano  de  doa. 
Francisco  deiSohs,  con  elegante  disposición  y  bizarría.  De^ 
todo  lo  qual  trataba  este  nobilísimo  Ayuntamiento  sacar  li-. 
bro  estampado,  que  por  las  intercadencias  del  tiempo,  y 
omisión  de  algqnos  de  los  señores  Comisarios  se  fué  olvidan- 
do :  estando  ya  tan  adelantado  ,  que  ademas  de  lo  escrito ,  se 
habiaii  ya-.^bic5rto  diferentes  láminas,  cosa  verdaderamente 
lastimosa  .í  porque  hubiera  sido  una  obra  heroyca,  y  que  con 
dificultad  se  verá  otra  entrada  semejante  en  España. 
- ;    Hizo  también  Claudio  las  pinturas  de  los  dos  retablos 
q^laterales  de ' la.  iglesia  de  san  Martin  de  esta  Corte,  con 
aiq.uel  áciearto' que  acostumbraba  en  todas  sus  obras,  y  también 
las  sietB  pinturas  del  retablo  principal  de  las  monjas  del  Ca- 
b4llero  de.  Gracia ,  que  son  el  de  Jesús  ,  María ,  y  Joseph, 
I0.S  dos  san  Juanes,  san  Miguel,  san  Francisco,  san  Antonio, 
y  san.Bernardino  de  Sena :  y  también  el  de  san  Pedro  de  Al- 
cántara, que  está  sobre  la  capilla  de  este  santo  en  la  iglesia  de 
san  Gil  de  esta  Corte.  Y  un  san  Juanico  mancebo ,  que  está 
en  un  pilar  de-fa  iglesia  Parroquial  de  san  Nicolás  cosa  pere- 
grina :  también  hizo  el  célebre  quadro  de  la  Magdalena  para 
la  iglesia  de  la  villa  de  Cien-Pozuelos.  Y  otro  de  no  menor 
tamaño  para  la  villa  de  Torrejon  ,  en  la  capilla  mayor  de  su 
iglesia ,  y  es  del  martirio  de  san  Juan  Evangelista  en  la  tina 
de  aceyte  ,  que  es  un  quadro  de  mucha  historia  ,  y  grande- 
mente estudiadOi  Tamljien  hizo  dos  quadros  de  san  Ignacio 
de  Loyola ,  y  san  Francisco  Xavier ,  del  tamaño  del  natural, 
para  la  iglesia  de  Valdemoro ,  que  están  puestos  á  los  lados 
de  la  puerta  de  la  sacristía.  También  pintó  otros  dos  quadros 
en  compañía  de  Joseph  Donoso ,  que  hizo  otros  dos ,  que 
están  en  el  convento  de  religiosas  Benitas  de  la  ciudad  de 
Corella ,  el  uno  del  martirio  de  san  Plácido ,  y  el  otro  de 
santa  Getrudis  cosa  excelente. 

Después  por  el  año  de  1683.  se  le  ofreció  la  obra  céle- 
bre ,  que  executó  al  fresco  en  Zaragoza  en  el  colegio  de  san- 
to Tomás  de  ViUanueva  en  la  Mantería  ,  en  <jue  estuvo  mas 
de  un  año ,  y  la  executó  muy  á  la  satisfacción  de  todos  los  in- 
teresados ,  é  inteligentes  en  el  Arte  ,  y  en  especial  de  aquel 

se- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       6^^ 

señor  Arzobispo,  á  cuya  instancia,  y  devoción  logró  Clau- 
dio el  retratar  por  el  mismo  sagrado  bulto,  y  en  la  capilla  an- 
gélica ,  aquel  celestial  simulacro  de  María  Santísima  del  Pi- 
lar ,  primitivo  honor  de  España ,  en  el  feliz  oriente  de  la  re- 
ligión Católica  en  ella ,  por  la  predicación  del  glorioso  apóstol 
Santiago,  y  dispensado  á  aquella  ínclita  ciudad  de  Zaragoza 
por  la  presencia  física  real  viviente  de  la  Reyna  de  los  An- 
geles ,  como  lo  refieren  nuestras  historias ,  y  lo  acredita  su  in- 
memorial tradición;  lo  qual  executó  Claudio  con  tanto  acier- 
to ,  que  dexó  satisfecha  asaz  la  devoción  de  aquel  gran  Prela- 
do ,  y  se  traxo  acá  el  primer  diseño  que  hizo  por  aquella 
sacratísima  imagen  ,  el  qual  para  hoy  en  poder  de  sus  here- 
deros. Habiendo  pues  Coello  vuelto  á  Madrid  ,  y  vacado  la 
plaza  de  pintor  del  Rey  ,  por  muerte  de  don  Francisco  de 
Herrera  ,  se  la  confirió  su  Magestad  á  don  Claudio  ,  por  los 
buenos  informes  de  Carreño ,  que  era  voto  de  justicia. 

Después  executó  el  gran  quadro  de  santo  Domingo ,  con 
nuestra  Señora  del  Rosario  ,  que  está ,  en  la  iglesia  del  con- 
vento de  este  nombre  ,  que  vulgarmente  llaman  el  Rosar'itOy 
en  la  calle  ancha  de  san  Bernardo  de  esta  Corte  ,  y  está  colo- 
cado en  el  presbiterio  al  lado  del  Evangelio.  Son  también  de 
su  mano  las  pintu  as  de  los  dos  colaterales  de  san  Jacinto  ,  y 
santa  Catalina  de  Sena ,  hecho  todo  con  singular  gusto  ,  y, 
belleza ,  que  hoy  están  en  la  capilla  de  santo  Domingo  de 
aquella  iglesia.  Y  otros  dos  colaterales  antiguos  de  santo  Do- 
mingo ,  y  santa  Rosa  ,  que  también  los  quitaron  de  su  sitio. 
\  también  pintó  las  figuras  de  las  quatro  pechinas  de  la  capi- 
lla de  nuestra  Señora  de  los  siete 'Dolores  ,  sita  en  el  colegio 
de  santo  Tomás  de  esta  Corte.  Y  las  dos  colaterales  en  la  ca- 
pilla de  nuestra  Señora  de  los  Remedios  de  san  Ginés. 

En  este  tiempo,  habiendo  muerto  Carreño,  y  don  Fran- 
cisco Rici  también ,  el  qual  había  comenzado  el  quadro  de 
k  colocación  de  las  Santas  Formas  para  la  gran  capilla  que 
su  Magestad  hizo  edificar  en  aquella  gran  sacristía  de  san  Lo- 
renzo el  Real  del  Escorial ,  con  la  dirección  de  dicho  don 
Francisco ,  hubo  de  ir  don  Claudio  á  suplir  la  asistencia  de 
su  maestro  ,  y  proseguir  el  quadro  comenzado.  Y  porque  le 
pareció  que  el  punto  de  la  historia,  y  perspectiva  estaba  muy 
elevado ,  hubo  de  baxarle  ,  y  hacer  nueva  composición ,  de 
que  hizo  un  borroncillo  admirable.  Y  respecto  de  que  el 
asunto  del  quadro  era  la  procesión  solemne  de  la  colocación 
de  dichas  Santas  Formas ,  con  asistencia  del  Rey  nuestro  Se- 
ñor ,  y  toda  la  primera  nobleza  ,  hubo  de  hacer  retratos ,  no 
solo  del  Rey  ,  sino  de  todos  los  asistentes  á  la  función.  Fue 
un  quadro  ,  cierto,  de  increíble  trabajo,  y  estudio.  Y  habien- 
do ido  el  Rey  en  el  discurso  de  este  tiempo  á  ver  el  estado 

de 


Híerced  que  obtuvo 
Claitdio  de  pintor  de 
su  Majestad. 

Diferentes  pintu- 
ras de  Claudio. 


Quadro  de  la  colo- 
cación de  las  Santas 
J^'ormas  en  el  Esco- 
rial ,  de  mano  de  C  lau- 
dio. 


Pintura  de  la  gn- 
l.-r/a  del  cierzo  del 
q^uurto  di  la  Re)na. 


p^ohió  Claudio  d 
Madrid. 


Muerte  de  la  Rey- 
na  Dona  Mana  Lui- 
sa de  Orleans. 


656         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

de  aquella  obra  ,  pidió  licencia  Claudio  á  su  Magestad  para 
retratarle  en  dicho  quadro ,  lo  qiial  concedido  ,  y  executado 
por  él  con  el  acierto  que  acostumbraba,  dixo  el  señor  Conde 
de  Benavente ,  que  ya  estaba  bien  informado  de  los  méritos  de 
Claudio  :  Señor ,  ya  tiene  vuestra  Magestad  pintor  de  Cáma- 
ra ;  y  así  fué  ,  porque  luego  el  Rey  expedió  su  Real  Decre- 
to ,  declarándole  por  tal ,  y  concediéndole  todos  los  gages, 
Casa  de  Aposento  ,  y  llave  de  Furriera  á  ello  accesorios. 

Durante  esta  obra ,  por  el  año  de  1686  ,  se  trató  de  pin- 
tar el  techo  de  la  galería  del  cierzo  del  quarto  de  la  Reyna; 
y  habiendo  venido  Claudio  para  este  efecto  ,  y  trazado  la  ar- 
quitectura ,  y  adornos  concernientes  á  la  distribución  de  his- 
torias ,  ó  casos  de  la  fábula  de  Siquis  ,  y  Cupido  ,  que  allí  se 
executó  :  y  deseando  su  Magestad  que  Claudio  no  hiciera  fal- 
ta i  la  continuación  de  la  obra  del  Escorial ,  le  preguntó  :  de 
quien  podia  fiarse  la  execucion  de  dicha  pintura  de  la  galería. 
Y  entonces  le  debí  yo  que  me  pretiriese  á  muchos  que  sin 
duda  lo  merecían  mejor.  Y  avisado  de  la  orden  de  su  Ma- 
gestad por  el  Excelentísimo  Señor  Conde  de  Benavente  ,  mi 
protector ,  fui  á  verme  con  Claudio  para  tomar  la  orden  ;  y 
en  virtud  de  ella ,  comenzamos  los  dos  dicha  obra  ;  y  ha- 
biendo pintado  juntos  algunas  tareas  al  fresco,  se  partió  Clau- 
dio al  Escorial ,  dexandome  ,  de  orden  del  Rey  ,  la  instruc- 
ción de  todo  lo  que  se  había  de  executar  en  dicha  galería. 

Concluido  pues  el  quadro ,  y  la  obra  de  dicha  capilla  de 
la  sacristía  del  Escorial ,  y  celebrada  la  fiesta  de  la  colocación 
de  las  Santas  Formas,  se  vino  Claudio  á  Madrid  ,  quedando 
su  Magestad  muy  satisfecho'de  su  buena  conducta,  y  él  bien 
remunerado  de  su  trabajo ,  como  lo  merecía. 

Después  se  ocupó  don  Claudio  en  diferentes  retratos ,  y 
otras  cosas  de  la  obligación  de  su  empleo  :  como  en  reparar, 
y  limpiar  las  pinturas ,  que  estaban  muy  deterioradas  del  hu- 
mo de  las  luces ,  y  tomadas  del  tiempo.  Y  á  pocos  días  suce- 
dió la  dolorosa  muerte  de  la  Reyna  nuestra  Señora  Doña 
María  Luisa  de  Orleans  en  lo  mas  florido  de  sus  años ,  en  el 
de  1689.  y  ^  ^^^  veinte  y  siete  de  su  edad.  Retrató  también 
i  la  Reyna  Madre  nuestra  Señora  Doña  María-Ana  de  Aus- 
tria con  superior  acierto ;  de  cuya  orden  executó  para  Jerusa- 
len  dos  quadros  grandes  para  los  intercolunios  del  retablo  de 
aquel  gran  templo  ,  el  uno  de  la  Circuncisión  del  Señor,  y 
el  otro  de  la  Adoración  de  los  santos  Reyes  ;  que  los  demás 
fueron  de  diferentes  manos ,  según  la  voluntad  de  los  devo- 
tos que  los  ofrecían.  También  hizo  en  este  tiempo  el  quadro 
de  san  Diego  de  Alcalá  dando  limosna  á  los  pobres,  que  está 
en  el  remate  del  retablo  de  la  capilla  de  don  Diego  Ignacio 
de  Córdoba ,  sita  en  la  iglesia  de  san  Luis  de  esta  Corte, 

jun- 


1 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      (Sj.7 

junto  con  la  tablita  del  Sagrario,  que  es  de  la  Cena  de'Chris- 
tt)  Señoi'  nuestro. íY  habiéndose  celebrado  el  segundo  matri- 
monio del  Señor, Carlos  Segundo  en, el  año  de  1690,  retrató, 
también  Claudio  á  la  Reyna  nuestra  Señora  Doña  María- 
Ana  de  Neoburg  ,  hoy  Reyna  viuda  de£spaña. 

Por  este  tiempo  ,  deseando  el  Señor  Carlos  Segundo  por 
la  gran  fama  de  Lucafe  Jordán^  especialmente^  éé  la  piritura 
al  fresco,  ver  cosa  de  esta  calidad  pintada  de  su  mano  en  Es- 
paña ,  determino  pintase  este  artírice  al  fresco  la  escalcra'dél 
Escorial ,  y  otras  cosas  ,  como  decimos  en  iu>.vida  ,:le  hÍ40 
venir  para  este  efecto  por  el  mes  de  Mayo  desafio  de  69241 
cosa  que  á  la  verdad  fué  para  Claudio  muy  seoeible  ponerle; 
otro  delante ,  quando  él  estaba  preferido  á  todoS'  :■  mas  las  de- 
terminaciones de  los  Soberanos  solo  toca  a  los  inferiores  obe-r 
decerlas,  pero  no  examinarlas.  Era  Claudio  de  un  genio  niuy: 
podrido  ,  y  recóndito ,  y  no  sé  si  diga  envidioso.  Cpn  que 
verdaderamente  que  este  caso ,  con  los  repetidos  aplausos  deí 
Jordán  ,  aunque  tan  merecidos ,  no  le  hizo  á  Claudio  buen 
estomago  :  y  así  solo  acabo  el  quadro  que  ya  tenia  comenza-: 
do  del  martirio  de  san  Estevan  ,  que  no  pareció  acaso  el  que 
fiiese  martirio  ,  para  la  capilla  mayor  del  colegio  de  este  san.-j 
to  en  Salamanca ,  por  orden  del  Reverj^ndísiijio  Padre, Maes-; 
tro  Fray  Pedro  Matilla,  confesor  del  Rey.  Y  luego  que  le, 
hubo  concluido  le  llevó  a  palacio  ,  y  1q  puso  en. la  galería  d^ 
Grandes  para  que  todos  lo  viesejí ,  y  también  el  .aniigo  Jor^ 
dan  V'á  quien  pareció  muy  bien  5  y  ¿onjrazoi)  ,iporq.ue  es  e^^ír, 
eelentísimo  quadro.  ;. .  ,..  <  c  ,   ^vjt;  ¿^n:i;U  ! ;  7üq 

De  allí  á  poco  tiempo  murióGlaudio  el  ¿¡¡no  ds^  hoycr^ta 
y  tres ,  á  veinte  de  Abril ,  y  se  enterró  en  la  iglesia  parro-, 
quial  de  san  Andrés  de  esta  Corte  ,  con  gran  ;sentimiento  de, 
toda  la  profesión, que  le  amaba  por  su  grande; habilidad,  qué; 
por  lo  demás  era  en  su  trato  desabrido,  y  poc0  ^imistoso ;  pe-{ 
ro  tanto  como  esto  puede  el  mérito  de  la  habilidad ,  que  sub- 
sana qualesquiera  otras  nulidades  :  las  mercedes  que  el  Rey 
le  hizo  ya  las  diximos  en  el  primer  tomo  fol.  j8i.  Todo* 
los  que  le  conocían  fueron  de  senür  que  la  venida  de  Jordán 
le  costó  la  vida ;  y  sí  ello  no  fué  así ,  tuvo  Ja  desgracia,  de 
morirse  en  tan  mala  ocasión.  Dexó  muchos  y  buenos  discí- 
pulos,  y  en  especial  don  Sebastian  Muñoz,  que  fué  pintor 
del  Rey  ,  y  don  Teodoro  Ardemans ,  hoy  m4e§tro  mayor, 
y  pintor  de  Cámara  de  su  M^gestad,  7  ni  at  :,[ 

Era  también  don-Claudio  muy  agudo ,  y  satírico  en  sus 
dichos ;  y  así  sucedió  un  dia  que  don  Christobal  Ontañoii  le 
dixo  :  Ahora  -vetidrá  Jordán  d  ttismarUs  d  ustedes  ,d  gu^, 
nar -mucho  difiero.  Y  le  respondió  Claudio  :  Si  señor  ,  y  d 
absolvernos  de  muchas  culpas  ,  y  quitarnos  muchos  escrii-^ 
Tom.  111.  Cooo  ■pu- 


Stgundas  nupcias 
del  Sí'iior  Carlos  Jc- 
gundo. 


<  >  "Viiy  ii  Ri  , 

Quadro  del  marti- 
rio de  san  Estevan 
de  mano  de  Claudio. 


■  Micerte  de  Claudio 
Coello  año  de  1693. 


Discípulos  que  de- 
xó Claudio. 


Dicho  sentencioso 
de  Claudio. 


ifcViWU';  4?. 


-■ji.  <,>>i< 


658        VIDAS  DE  ros  PINTORES, 

pidos.  Y  lo  cierto  es  que  fué  dicho  muy  sentencioso ,  pues 
Jordán  mas  atendia  á  el  todo  que  á  las  partes ;  pero  Claudio 
por  mejorar  un  contorno  darla  treinta  vueltas  á  el  natural. 

CLXXXVII. 

DON  PEDRO  DE  MENA  ,  ESCULTOR. 


Fué  natural  de 
Adra  en  la  Alpuxar- 
ra. 

Nacimiento  ,yfrin- 
cijjíos  de  Aleña  en  la 
Escultura. 

Pasó  Mena  á  Gra- 
nada d  ver  d  Alonso 
Cano. 


.';■.-'.!»>  j  -jü 


n 


Primera  obra  cele- 
bre de  escultura ,  que 
hizo  Aíena  en  Grana- 
da. 


Escultura  de  Aleña 
en  el  convento  delAn- 
^el. 


'on  Pedro  de  Mena  y  Medrano,  eminente  escultor,  fué 
natural  de  Adra  ,  una  de  las  siete  villas  de  la  Alpuxarra  en  el 
reyno  de  Granada  ,  hijo  de  padres  ilustres.  Aprendió  el  arte 
de  la  Escultura  de  su  padre  ,  que  fué  de  la  misma  facultad, 
con  toda  perfección ,  siendo  el  único  entre  todos  los  de  su 
tiempo. 

Y  habiendo  venido  á  Granada  el  Racionero  Alonso  Ca- 
no ,  pasó  Mena  á  dicha  ciudad ,  donde  reconoció  la  gran 
ciencia  que  Dios  habia  depositado  en  él ,  haciéndole  igual  en 
las  tres  artes  de  Pintura ,  Escultura  ,  y  Arquitectura  ;  por  cu- 
ya razón  solicitó  desde  luego  el  verle  ,  y  obsequiar  á  hombre  ^ 
tan  celebre  ,  dexajido  su  obrador ,  su  muger  ,  y  hijos  en  la 
forma  que  puede  decirse ,  y  sujetándose  como  el  mas  humil- 
de siervo  ,  y  discípulo  á  empezar  de  nuevo  á  seguir  tan  emi- 
nente escuela  ;  y  á  poeo  tiempo  logró  sus  deseos ,  pagándole 
Alonso  Cano  este  buen  zelo ,  con  no  ocultarle  cosa  que  pu- 
diese conducir  á  su  adelantamiento.  Emprehendió  después 
por  sí  algunas  obras ,  sin  apartarse  de  la  luz  viva  de  su  maes- 
tro ,  y  fué  la  primera  una  imagen  de  la  Concepción  de  nues- 
tra Señora  del  tamaño  del  natural  para  la  villa  de  Algendin, 
en  que  empleó  las  tareas  de  su  estudio  ,  saliendo  tan  i  satis- 
facción de  su  maestro  ,  que  no  tuvo  cosa  que  corregirle  :  fué 
la  admiracioií  de  todos ;  y  habiéndola  depositado  en  un  con- 
vento de  religiosas ,  solicitaron  quedarse  con  ella  por  el  tanto, 
alegando  propiedad  por  la  posesión ,  de  lo  qual  formaron 
pleito,  que  perdieron.  Vino  todo  el  lugar  por  ella ,  lleváronla 
en  procesión ,  á  la  que  concurrió  la  mayor  parte  de  Granada, 
con  tal  celebridad ,  que  fueron  danzas ,  tarasca ,  y  gigantones, 
como  en  la  fiesta  del  Corpus ,  y  con  disparos  de  artillería.  Sa- 
lieron todas  las  doncellas  del  lugar  á  recibir  su  imagen  á  la 
mitad  del  camino  ,  desde  donde  fueron  acompañando  hasta 
la  iglesia  de  la  villa  de  Algendin  ,  quedando  dicho  don  Pe- 
dro de  Mena  con  grandes  créditos  de  esta  obra. 

Después  executo  las  que  hoy  se  veneran  en  el  santuario 
de  las  monjas  del  Ángel  de  dicha  ciudad  de  Granada  ,  que 
son  una  chgie  del  patriarca  san  Joseph  con  el  Niño  Dios} 
otra  de  san  Antonio  de  Padua  ,  también  con  el  Niño  ;  otra 

......de 


1 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       659 

de  san  Pedro  de  Alcántara  ;  y  la  otra  de  san  Diego  de  Alca- 
lá ,  todas  de  mas  del  natural ,  las  quales  executd  con  el  ma- 
yor arte ,  y  expresión  de  afectos  que  es  ponderable  ,  pues  son 
la  admiración  de  Granada.  Se  hicieron  con  asistencia ,  y  mo- 
delos de  su  maestro  ,  quien  dio  las  últimas  encarnaciones  ;  en 
cuyo  tiempo  hizo  otras  diferentes  obras ,  con  las  quales  acabó 
de  sentar  su  crédito  en  toda  Andalucía ,  y  aun  en  toda  España. 

Después  pasó  á  Málaga  en  compaííía  de  su  maestro, 
quien  fue  llamado  del  señor  don  Fray  Alonso  de  santo 
Tomás ,  Obispo  de  dicha  ciudad  ,  para  la  execucion  del  ta- 
bernáculo ,  y  adorno  de  esculturas  ,  y  de  la  sillería  de  la  san- 
ta iglesia.  Y  habiendo  executado  la  planta  y  diseño  del  ta- 
bernáculo Alonso  Cano  ,  dio  todo  lo  demás  de  la  obra  á  di- 
cho su  discípulo  ,  por  la  entera  confianza  que  tenia  de  su 
grande  habilidad  ,  quien  concluyó  toda  la  sillería  ,  que -hoy 
pudiera  ser  octava  maravilla  del  mundo ,  á  no  haber  otra  que 
se  lo  disputase. 

En  este  tiempo  executó  un  santísimo  Christo  de  mas  del 
natural ,  de  orden  de  dicho  señor  don  Fray  Alonso  ;  y  asi- 
mismo una  imagen  de  nuestra  Señora  con  el  Niño  ,  del  na- 
tural ,  que  está  en  el  transparente  del  convento  de  santo  Do- 
mingo de  dicha  ciudad  ,  en  el  qual  convento  está  también  el 
Crucirixo  en  la  sala  de  profundis ,  siendo  estas  obras  la  admi- 
ración de  quantos  las  ven. 

En  este  tiempo  corrió  de  suerte  su  fama  que  no  pudo 
evadirse  de  tantos  empeños  como  fueron  de  la  Corte  ,  y  di- 
ferentes partes  de  España ,  solicitando  lograr  alguna  cosa  de 
su  mano,  haciendo  de  orden  del  Señor  Don  Juan  de  Aus- 
tria una  imagen  de  nuestra  Señora  del  Pilar  de  Zaragoza, 
con  Santiago  á  sus  pies  arrodillado  ,  en  el  qual  echó  todo  el 
resto  de  su  habilidad ,  saliendole  la  cabeza  del  Santiago  tan 
admirable ,  que  se  la  hurtaron  estando  solo  en  madera  ,  lo 
qual  sintió  mucho,  por  parecerle  que  no  podría  executar  otra 
que  le  igualase  ;  y  al  cabo  de  muchos  dias  se  la  restituyeron 
por  haber  sacado  censuras ,  la  qual  obra  se  concluyó  para  re- 
galar dicho  Señor  Don  Juan  de  Austria  á  la  Reyna  madre 
nuestra  Señora. 

También  executó  una  efigie  de  un  santo  Christo  de  la 
Agonía ,  de  una  tercia  con  poca  diferencia  ,  para  el  Príncipe 
Doria  ,  en  que  gastó  mucho  tiempo  estudiando  por  el  natu- 
ral ,  y  en  lo  que  puso  su  mayor  cuidado ,  saliendo  tan  á  su 
satisfacción  ,  que  se  le  oye  decir  no  haber  hecho  otra  cosa 
como  ella  ;  el  qual  remitió  á  Genova  ,  á  dicho  Señor  ,  quien 
habiéndola  hecho  ver  á  los  primeros  hombres  de  la  facultad 
en  aquella  tierra ,  le  envió  muchas  honras  y  aplausos  en  su 
carta  ,  y  un  superabundante  regjlo.  i 

Tom.  III.  Oooo  3  Fué 


Vaso  Afena  á  Má- 
laga tn  compañía,  de 
Alonso  Cano. 

Obras  que  Mena 
hizo  en  Malaca. 


"Empeños  grandes 
de  la  Corte  ,  y  otras 
partes  ,  pretendiendo 
alg  una  alhaja  de  Mí- 
jia. 


Efigie  de  Christo 
crucifica  Jo  para  el 
Principe  Doria. 


66o 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Fué  gemrahn  to- 
das mijtaias  ^ara  la 
Escultura. 


Otra:  estatuas  que 

hizo  para  dijerentes 
partes. 


Gerónimo  Gómez 
(sadtor  en  Malaga. 


Esculturas  apóxri- 
fas  con  el  nomire  de 
Mena. 


Fué  general  en  madera ,  piedra  ,  y  marfil ,  aunque  en  es- 
ta materia  última  hizo  poco,  mas  en  la  piedra  hizo  diferentes 
estatuas ;  y  hoy  se  hallan  en  la  Catedral  de  Granada  las  de 
los  Reyes  Católicos,  que  son  de  mucho  mayor  grandeza  que 
el  natural ;  y  junto  á  estas  hay  otras  dos  cabezas  de  Adán  y 
Eva  de  su  maestro. 

Asimismo  hizo  para  Córdoba  por  el  año  de  1673  un  san 
Pedro  de  Alcántara  para  la  capilla  de  su  nombre ,  en  el  con- 
vento de  nuestro  padre  san  Francisco,  que  es  una  admiración. 
Y  después  por  el  año  de  79.  hizo  otras  efigies  de  orden  del 
señor  don  Fray  Alonso  Salizanes ,  Obispo  de  dicha  ciudad, 
para  la  célebre  capilla  que  fundó  su  Ilustrisima  en  aquella  san- 
ta iglesia.  Y  por  estas ,  y  otras  muchas  obras  que  se  atravesa- 
ron ,  no  pudo  concluir  las  esculturas  que  se  habían  de  poner  en 
el  tabernáculo  de  la  santa  iglesia  de  Málaga ,  las  quales  hizo 
un  buen  escultor  de  dicha  ciudad  llamado  Gerónimo  Gómez. 

En  el  Colegio  de  la  Compañía  de  Jesús  de  Málaga  se 
veneran  quatro  efigies  de  medios  cuerpos  del  natural  de  los 
santos  de  la  religión ,  que  admiran  por  su  mucha  excelencia: 
como  también  las  efigies  de  María  santísima  dolorosa ,  san 
Juan ,  y  la  Magdalena  ,  que  están  en  la  célebre  capilla  del 
santo  Christo  en  el  Colegio  Imperial  de  esta  Corte  ;  pero  la 
del  Crucifixo  es  de  otra  mano ,  como  hemos  dicho. 

Asimismo  executó  una  Magdalena  penitente  de  cuerpo 
entero,  del  natural,  que  hoy  se  venera  en  la  Casa  Profesa  de 
la  Compañía  de  Jesús  de  esta  Corte ,  que  admira  su  perfec- 
ción ,  y  expresión  de  afectos  ;  como  también  otra  de  la  mis- 
ma disposición ,  en  la  capilla  de  santa  Getrudes ,  de  la  iglesia 
de  san  Martin  ,  aunque  en  menor  tamaño. 

También  guardan  entre  las  cosas  preciosas  que  hay  en  la 
sacristía  de  la  santa  iglesia  de  Toledo  para  enseñar  á  ios  fo- 
rasteros un  san  Francisco  de  Asís ,  tan  peregrino  como  da  á 
entender  la  estimación  con  que  le  enseñan  y  guardan  ;  es  del 
tamaño  de  una  vara ,  con  poca  diferencia  :  dícese  le  dieron 
por  él  una  gran  suma ,  y  le  enviaron  el  título  de  maestro  de 
la  santa  iglesia ,  que  apreció  mucho  dicho  artífice. 

Asimismo  hizo  innumerables  obras  con  igual  estimación  y 
crédito  ;  aunque  es  verdad  que  hay  algunas  cosas  que  corren 
por  de  su  mano  que  no  lo  son  ,  por  haberse  valido  algunos 
de  la  industria  de  firmarlas  con  el  nombre  de  Mena  ,  por  no 
ser  fidedignos  los  agentes  de  algunas  obras  que  no  quiso  exe- 
cutar  por  baxos  precios. 

Tuvo  el  gusto  de  enseñar  á  dos  hijas  suyas  tan  noble  Ar- 
te ,  que  aprendieron  con  primor ,  y  después  entraron  religio- 
sas de  la  sagrada  Orden  del  Cister ,  las  quales  pasaron  por 
fundadoras  á  la  ciudad  de  Granada. 
^'1  Fué 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      66i 

Fué  don  Pedro  de  Mena  muy  discreto,  é  igualmcnrc      Don Migiéd de Za- 
caritativo  :  tuvo  muchos  discípulos,  y  entre  ellos  el  mas    y^s ,  disr.pulo  de  Me- 
aventajado  fué  don  Miguel  de  Zayas,  natural  de  Ubeda.  No     "'*• 
recibió  ninguno  en  su  casa ,  sin  que  primero  hiciese  informa- 
ción de  su  nacimiento ,  y  limpieza  de  sangre  ,  cosa  digna  de 
alabanza ,  y  de  observar  en  todos  los  artitices  de  tan  nobles 
facultades. 

Fué  hombre  de  la  primera  estimación ;  y  así  nunca  se 
acompañó  sino  con  la  primera  nobleza  ,  llevándole  el  señor 
don  Fray  Alonso  á  su  lado  en  los  paseos  públicos ,  y  recreos 
de  la  caza. 

Murió  de  calentura  continua  por  el  año  de  mil  seiscientos 
y  noventa  y  tres ,  siendo  ya  de  crecida  edad  j  y  se  enterró 
en  el  convento  de  las  religiosas  del  Cister  de  la  ciudad  de 
Málaga. 

CLXXXVIII. 


Grande  esttmMÍon 
que  se  hizo  de  su  per- 


sona. 


Su  muerte  año  de 
I6y3. 


JUAN  ARNAU,  PINTOR. 

^  uan  Arnau ,  natural  de  la  ciudad  de  Barcelona  ,  tuvo  allí 
algunos  principios  del  arte  de  la  Pintura ,  y  después  pasó  á 
esta  Corte ,  donde  se  perticionó  en  la  escuela  de  Eugenio 
Caxés ,  pintor  que  fué  del  Señor  Felipe  Quarto  :  volvióse  á 
su  patria  ,  donde  manifestó  su  grande  habilidad  en  diferentes 
obras ,  y  especialmente  en  Ja  mitad  de  los  lienzos  del  claus- 
tro de  san  Agustín  de  la  vida  de  este  santo  doctor.  Y  tam- 
bién un  quadio  del  apóstol  san  Pedro ,  vestido  de  pontiHcal, 
á  quien  los  angeles  le  están  entregando  las  llaves  de  la  iglesia, 
que  está  colocado  en  la  capilla  de  dicho  santo  en  la  iglesia  de 
santa  María  de  la  Mar  de  dicha  ciudad.  Y  otro  de  san  Fran- 
cisco de  Paula  ,  y  san  Francisco  de  Sales ,  que  está  en  una 
capilla  de  la  iglesia  de  los  Mínimos.  Murió  en  Barcelona  por 
los  años  de  mil  seiscientos  y  noventa  y  tres ,  y  á  los  noventa 
y  ocho  de  su  edad. 

CLXXXIX. 

GABRIEL  DE  LA  CORTE,  PINTOR. 


Fué  natural  de 
B:ircelona. 

Vino  a  esta  Corte, 
y  Jué  discijíilo  de  La- 
xes. 

Volvióse  d  su  pa- 
tria. 

Obras  que  hizo  en 
ella. 


Su  muerte  año  de 
1693. 


G. 


abriel  de  la  Corte  fué  hijo,  y  discípulo  de  Francisco  de  Fué  natural  de  Ma- 
íz Corte  ,  pintor  de  perspectivas  :  nació  en  esta  villa  de  Ma-  drid,)  disápulodesu 
drid  el  año  de  1648.  y  habiéndose  inclinado  á  la  Pintura  ,  y  Z^^*"^  "'/'^  Pintura. 
no  habiendo  aprovechado  mucho  en  la  escuela  de  su  padre,  -^píjcose  a  lasfo- 
/  ^  i  jiu--  ■  iri'j  res  ,ylas  lle^oaiíacer 
o  porque  es  achaque  de  los  hnos ,  o  porque  le  ralto  de  poca  ,  •* 

,*      T          ,.         »                       '                 j       1                                1  con  gran  bizarría. 
edad ,  se  aplico  a  pmtar  ñores ,  copiando  algunas  del  natural, 

y 


662 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1694. 


Fié  natural  de 
Granada  ,  discipdo 
de  Arguello  ,y  Moja. 
'Principios  de  Juan 
de  Sevilla  en  la  Pin- 
tura. 


Otras  de  Juan  de 

Sevilla. 


Tuvo  gran  dulzu- 
ra ,  y  frescura  de  co- 
lor. 


y  otras  de  Arellano ,  y  Mario  ;  y  así  llegó  á  hacerlas  prácti- 
camente con  gentil  bizarría  ,  y  manejo  ,  de  que  hay  muchos 
juegos  en  diferentes  casas  ,  así  de  cestillas  ,  y  jarrones  de  flo- 
res ,  como  de  targetas  ,  y  guirnaldas  con  historiejas  de  mano 
de  Antonio  Castrejon ,•  de  Matías  de  Torres,  y  de  otros;  pe- 
ro como  no  sabia  hacer  otra  cosa ,  vivió  siempre  con  gran 
miseria ,  ya  pintando  en  las  tiendas ,  ya  haciendo  juegos  de 
floreros  de  diferentes  tamaños ,  y  poniéndolos  en  público  i 
vender ,  donde  la  fuerza  de  la  necesidad  hacia  darlos  por 
muy  baxo  precio.  Murió  el  año. de  mil  seiscientos  y  noventa 
y  quatro  ,  á  los  quarenta  y  seis  de  su  edad ,  y  se  enterró  en 
la  Parroquial  de  san  Sebastian. 

cxc. 

~  JUAN  DE  SEVILLA  ,  PINTOR. 

^^  uan  de  Sevilla  Romero  y  Escalante ,  natural ,  y  vecino 
de  la  ciudad  de  Granada ,  tuvo  sus  principios  con  Andrés 
Alonso  Arguello ,  y  después  se  períicionó  en  la  escuela  del 
eminente  Pedro  de  Moya ,  y  siguió  muy  bien  la  manera  fres- 
ca ,  y  avandicada  de  su  maestro ;  y  aun  habiendo  adquirido 
unos  borroncillos  de  Rubens  de  unas  fábulas ,  donde  había 
muchos  desnudos ,  hechos  con  gran  frescura  de  color ,  que 
yo  vi  en  Granada  estando  allí  el  año  de  doce  ,  se  aplicó  tan- 
to á  seguir  aquel  estilo  ,  y  buen  gusto ,  que  verdaderamente 
su  manera  de  pintar  parecía  ser  de  la  escuela  de  Rubens. 

Casóse  con  doña  Teresa  de  Rueda ,  y  continuando  su 
habilidad ,  pintó  diferentes  capillas  en  el  convento  del  Car- 
men ,  y  otras  iglesias  de  aquella  ciudad ,  como  es  en  la  de 
san  Agustín  Calzados ;  y  otros  muchos  quadros  en  el  Cole- 
gio de  la  Compañía  ,  especialmente  el  de  la  Cena  ,  que  está 
en  el  refectorio  ;  también  otros  en  la  santa  iglesia  ;  y  el  de 
san  Pantaleon  mártir  en  san  Felipe  Neri ,  y  otros  en  la  sa- 
cristía del  convento  de  san  Gerónimo.  También  hizo  mu- 
chos quadros  para  fuera  de  Granada ,  de  los  quales  hay  tres 
en  los  ángulos  del  claustro  grande  de  san  Agustín  de  la  ciu- 
dad de  Córdoba  ,  que  el  uno  es  de  la  Concepción  de  nues- 
tra Señora  ;  el  otro  de  la  Natividad  de  la  Virgen  ;  y  el  otro 
de  la  Encarnación  del  Hijo  de  Dios,  que  hoy  están  muy  de- 
teriorados de  la  inclemencia  del  tiempo.  Yo  los  vi  recien 
puestos ,  y  eran  cosa  regaladísima ,  de  gran  dulzura  de  color, 
y  gran  gusto  de  tocar  de  luces. 

Pintó  mucho  nuestro  Sevilla  ,  así  al  temple  como  al  olio 
para  las  festividades  del  Corpus  Christi ,  que  se  celebran  en 
aquella  ciudad ,  y  reyno  de  Granada  con  grande  solemnidad, 

ha- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       663 

haciendo  excelentes  altares ,  y  pinturas  para  el  ornato ,  siendo 
todo  de  nueva  invención  ,  en  que  tuvo  siempre  por  opositor 
á  Pedro  Atanasio ,  y  en  que  ambos  liician ,  y  se  desempeña- 
ban muy  bien.  Murió  Juan  de  Sevilla  en  dicha  ciudad  de         Muerte  de  Juan  de 
Granada  por  los  años  de  mil  seiscientos  y  noventa  y  cinco,  á     Sexilla  ano  de  1695 
veinte  y  tres  de  Agosto,  y  á  poco  mas  de  los- sesenta  y  seis, 
de  su  edad  ,  y  se  enterró  en  la  Parroquia  de  san  Miguel. 
Fué  hombre  rígido  ,  y  fuerte  de  natural ;  y  así  tuvo  pocos 
discípulos ,  y  ninguno  dentro  de  casa  ,  por  ser  muy  celoso. 


^ 


CXCL 

DON  JOSEPH  DE  CIEZAR  ,  PINTOR  DEL 

Rey. 


D 


'on  Joseph  de  Ciezar ,  natural  de  la  ciudad  de  Granada, 
•  fué  hijo,  y  discípulo  de  don  Miguel  Gerónimo  de  Ciezar, 
de  cuya  escuela  salió  muy  aprovechado  ,  y  de  que  dio  testi- 
monio en  diferentes  obras  en  aquella  ciudad  ,  y  especialmen- 
te en  las  Hestas  de  Corpus ,  con  cuya  ocasión  se  hizo  muy 
gran  templista.  Y  aunque  todo  lo  hizo  bien  ,  sobresalió  con 
especialidad  en  los  países  ,  y  en  las  flores  ,  que  las  hacia  con 
superior  excelencia  ,  y  con  tal  primor ,  propiedad  ,  y  delga- 
deza  ,  que  aun  siendo  hechas  al  temple  en  algunos  biombos, 
parecía  que  el  ayre  las  había  de  mover. 

Vínose  á  esta  Corte,  siendo  de  edad  de  unos  treinta  años, 
y  mostró  muy  bien  su  excelente  habilidad  en  las  mutaciones 
del  c()liseo  del  Buen-Retiro  }  mediante  lo  qual ,  y  buenos 
padrinos  que  tuvo ,  especialmente  del  señor  Condestable  don 
Iñigo  de  Velasco,,  entonces  Mayordomo  mayor,  le  hizo 
merced  de  su  pintor  ad  honorem  el  Señor  Carlos  Segundo. 

Pintó  también  muchas  cosas  á  el  olio  nuestro  Ciezar  ,  y 
en  especial  para  el  público  dos  quadros  de  los  que  hay  en  el 
cuerpo  de  la  iglesia  de  san  Francisco  de  Paula  en  esta  Corte, 
que  el  uno  es  de  una  batalla  ,  de  donde  tomó  el  nombre  la 
Victoria ,  con  el  patrocinio  de  la  Reyna  de  los  Angeles  ;  y 
el  otro  ,  quando  el  santo  glorioso  hizo  ver  al  Rey  de  Ñapo- 
Íes  que  era  sangre  de  los  pobres  el  dinero  que  le.mostraba- 
Tambien  hizo  otros  muchos  quadros  para  la  iglesia  nueva  de 
las  Mercenarias  descalzas  del  barrio  del  Barquillo  :  y  última- 
mente murió  en  esta  Corte  de  calentura  continua  por  los 
años  de  mil  seiscientos  y  noventa  y  seis,  en  lo  mas  florido  de 
su  edad  ,  pues  apenas  tenia  quarenta  años.  Fué  muy  modes-: 
to  ,  y  virtuoso  ;  y  habiéndole  quedado  aquí  un  hermano  su- 
yo menor  ,  llamado  don  V^icente ,  obtuvo  este  la  plaza  que 
vacó  por  muerte  de  don  Joseph  :  y  habiéndose  retirado  á 

Gra- 


Fiic   natural  de 
Granada. 

Su  nacimiento  ,  y 
f)  incijHos  en  la  pin- 
tura ,  en  que  salió  ex- 
celente. 


T^ino  á  esta  Corte, 
y  logró  titulo  de  pintor 
del  Rey. 


Sus  obras  en  ella. 


Su  muerte  año  de 
1696. 

Traspaso  del  títu  - 
lo  de  pintor  del  Rey  d 
un  hermano  suyo. 


Fué  natural  de 
Valdemoro. 

Pasó  á  esta  Corte 

á  aprender  a  pintar. 

Aplicóse  a  pintar 

abanicos  ,  en  que  fué 
excelente. 

Astucia  de  Juan 
Cano  para  despachar 
con  estimación  sus 
abanicos. 

Pasó  á  el  Anda- 
lucia. 

Manejó  muy  bien 
la  espada  negra. 


J^ohióse  d  Ma- 
drid. 


Grangeó  titulo  de 
abanicpLuro  de  la  Key- 
na. 


Desajio  cine  tuvo 
en  Alcalá  de  Hena- 
res. 


-K)Ís\\i\a  Olí 


(^^       VIDAS  DE  LOS  PmTORES,Y 

Granada  por  muerte  dei  Señor  CárJos  Segundo ,  murió  d? 
allí  á  muy  poco  tiempo  en  dicha  ciudad. 


PINTOR 


CXCIX; 

JUAN  CANO  DE   ARBVALO 

de  la  Rey  na.  ' , 

^  uan  Cano  de  Arévalo  fué  natural  de  la  villa  de.Yaldcrij 
moro ,  quatro  leguas  distante  de  esta  Corte  ,  donde  tuvo  sus 
principios  en  el  arte  de  la  Pintura  :  y  habiéndose  aplicado  á 
pintar  en  pequeño  ,  llego  i  hacerlo  con  tal  primor ,  que  al- 
gunos amigos  le  aconsejairon  que  pintase  abanicos ,  y  lograría, 
mejor  el  fruto  de  su  trabajo.  Hízolo  así  ,  y  llegó  á  pintarlos 
con  tal  excelencia  ,  que  en  esta  línea  fué  el  único  que  se  ha 
conocido  en  España  ;  tanto  ,  que  habiendo  hecho  un  invier- 
no una  gran  partida  de  abanicos,  y  viendo  que  por  ser  he- 
chos en  España  no  tenían  estimación  ,  Hngió  que  le  habían 
venido  de  Francia  ,  y  de  este  modo  logró  el  despacharlos  á 
muy  gran  precio.  O  desventura  de  nuestra  Nación  ! 

No  pudo  contenerse  la  viveza  de  su  genio  y  ardiente  es- 
píritu en  los  estrechos  márgenes  de  su  patria  ,  y  aun  de  la 
Corte  ,  y  así  pasó  á  el  Andalucía  ,  donde  mostró  muy  bien 
su  grande  ingenio  en  esta  habilidad ,  como  su  inclinación  i, 
el  manejo  y  destreza  de  la  espada  á  que  se  aplicó  mucho;  y. 
^n  este  tiempo  trató  con  don  Antonio  Reynoso  ,  pintor  ex- 
celente, quien  me  dio  muchas  noticias  del  Juan  Cano  antes 
que  yo  viniese  á  Madrid ,  i  donde  se  había  vueitQ  .ya  en. 
esta  sazón.  y^  ^-'a'i;  'in 

Casóse  pues  Juan  Cano  en  esta  Corte  ,  con  lo  qual  trató 
de  sentar  el  pie  pintando  sus  abanicos  ,  en  que  llegó  á  adqui- 
rir tal  crédito  ^  que  grangeó  plaza  de  abaniquero,  ó  pintor  de 
abanicos  de  la  Reyha  ,  con  muy  honrados  gages  y  emolu-, 
mentos,  en  que  continuó  muchos  años  con  grande  acepta-, 
cion  de  la  Reyna  nuestra  Señora  ,  y  de  todas  sus  damas  j  co-. 
mo  también  de  las  primeras  señoras  de  la  Corte.  ¡ 

Sucedió  pues  que  habiendo  ido  á  Alcalá  de  Henares  en 
ocasión  de  una  fiesta  de  toros ,  tuvo  Cano  unas  palabras  en 
el  andamio  sobre  los  asientos  con  un  sugeto  de  aquella  ciu- 
dad ,  con  quien  estuvo  muy  demasiado  ;  y  habiendo  queda- 
do allí  mal  compuesto  el  lance  ,  y  estimulado  del  gran  ardí-! 
miento  de  su  espíritu  ,  y  satisfacción  de  su  destreza  ,  acabada 
la  fiesta  ,  le  desafió  Cano ,  diciendole  á  su  contrario  que  lle- 
vara padrino  ,  que  él  llevaría  otro  amigo  que  estaba  con  él; 
Salieron  pues  al  sitio  señalado  ;  y  el  contrario,  poco  satisfe- 
cho de  susJjtios ,  tenia  prevenidos  otros  dos  amigos ,  ademas 

del 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      66^ 

del  padrino  ,  por  si  se  viese  apretado.  Y  habiendo  llegado  el 
caso  ,  dio  voces  ,  acudieron  los  otros ;  y  no  obstante  que  él 
se  defendió  valerosamente  ,  le  dieron  una  estocada  en  mitad 
del  pecho  ,  de  que  cayo  mal  herido.  Huyeron  los  contrarios, 
y  el  padrino  lo  traxo  á  su  posada  ;  de  donde  ,  habiendo  pre- 
parado su  alma  ,  y  curadole  la  herida  como  se  pudo ,  se  vi- 
nieron á  Madrid ,  donde  continuando  su  curación  ,  y  pare- 
ciendo que  ya  estaba  bueno ;  bien  que  él  no  estaba  satisfe- 
cho, comenzó  á  sentir  grandes  dolores,  y  á  reconocerse  mor- 
tificado ,  y  amoratado  todo  el  sitio  al  rededor  de  la  herida, 
por  ser  en  el  hueso  esternón.  Volvieron  á  llamar  al  cirujano, 
y  habiendo  este  dicho  que  era  menester  volver  á  manifestar 
la  herida  ,  él  no  lo  quiso  consentir ;  pues  estando  ya  penetra- 
do, y  putrefacto  de  la  sangre  lo  esponjoso  del  hueso,  era  im- 
practicable la  curación  ;  y  así  murió  ,  quando  apenas  tenia 
quarenta  arlos ,  por  el  de  mil  seiscientos  y  noventa  y  seis. 

No  pintó  solamente  los  abanicos,  pues  también  pintó  al- 
gunas obras  de  diferentes  capillas  :  como  es  en  la  de  las  San- 
ta Formas  del  Colegio  de  la  Compañía  de  Jesús  de  Alcalá 
de  Henares  en  que  ayudó  á  otro  pintor  de  Madrid  que  fué  á 
executarla ;  y  también  en  la  pintura  de  la  capilla  mayor ,  y  co- 
laterales de  la  iglesia  de  Santa  María  de  dicha  ciudad.  Y  pintó 
él  solo  una  capilla  de  nuestra  Señora  del  Rosario ,  que  está 
al  lado  del  Evangelio  en  la  iglesia  de  Valdemoro  ,  de  donde 
era  natural :  todo  esto  fué  al  temple ,  y  aunque  también  pin- 
tó algunas  cosas  al  olio  ,  no  fué  tan  aventajado  ;  pero  en  los 
abanicos  lo  fué  tanto  ,  que  habiéndome  presentado  uno  para 
mi  muger ,  por  otra  cosa  en  que  yo  le  serví ,  después  de  ha- 
ber usado  de  él  muchos  años,  porque  no  servia  á  todos  ayres-, 
y  estando  ya  inútil  para  su  ministerio ,  le  guardé  yo ,  y  le 
conservo  por  una  alhaja  de  grande  estimación. 

,   .oup,     .  .^.  <:xciiii 

DON  DIEGO  GONZAL  EZ  DE  VEGA, 

'  '^íPresbítero ,  y  Pintor. 


E> 


íl' licenciado  don  Diego  González  ,  natural ,  y  vecino  de 
esta  villa  de  Madrid  ,  fué  primero  seglar  ,  y  casado ;  y  en  el 
arte  de  la  Pintura  excelente  ,  en  que  fué  discípulo  de  don 
Francisco  Rici,  y  de-  los  mas  adelantados  que  tuvo  ,  y  que 
mas  imitasen  su  manera  ,  como  lo  acreditan  repetidas  obras 
suyas  públicas  y  particulares.  De  su  mano  es  aquel  célebre 
quadro  de  los  santos  mártires  de  la  Compañía  de  Jesús ,  que 
está  en  la  capilla  de  san  Francisco  Xavier  ,  á  los  pies  de  la 
iglesia  del  Colegio  Imperial  de  esta  Corte  ,  en  que  se  conoce 
Tom.  III.  ^PPP  su 


Muerte  de  Juan 
Cano  año  de  1696. 


Tintó  otras  obras 
ademas  de  los  abani- 
cos. 


También  ^intó  á  el 
olio. 


Fué  natural  de 
Madrid ,  disapdo  ds 
BJci,yfué  casado. 


Obras  suyas  en  di- 
ferentes sitios  de  Ma- 
drid. 


QuaJros  célebres 
de  don  Diego  en  esta 
Corte. 


Enviudó ,  y  se  or- 
denó de  sacerdote. 


g 


Entró  en  la  Con- 
regacion  de   Sacer- 


dotes del  Salvador. 

Pasó  después  d  la 
de  los  italianos ,  don- 
de murió  ano  de  1Ó97. 


666         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

su  buen  gusto  en  el  colorido ,  y  gran  capricho  en  la  compo- 
sición ,  variedad  de  actitudes  ,  y  expresión  de  afectos.  Donde 
también  tiene  otros  dos  quadros  excelentes  de  la  Pasión  de 
Christo  Señor  nuestro  en  la  Calle  de  la  Amargura ;  y  el  Des- 
cendimiento de  la  Cruz  ,  que  están  en  la  bóveda  de  la  Con- 
gregación de  los  señores  Abogados  en  dicha  casa. 

También  hay  muchos  quadros  de  su  mano  en  el  claustro 
alto  del  convento  de  nuestro  padre  san  Francisco  de  esta 
Corte ,  de  la  vida  de  Christo  Señor  nuestro ,  y  de  su  Madre 
santísima.  Como  lo  son  también  todos  los  del  claustro  del 
convento  de  religiosas  Mercenarias  de  don  Juan  de  Alarcon 
de  la  vida  de  nuestra  Señora ;  pero  á  todos  aventaja  en  el 
buen  gusto  el  que  tiene  colocado  en  los  Carmelitas  Descal- 
zos de  esta  Corte  ,  encima  de  la  puerta  de  la  iglesia  que  sale 
á  el  claustro  ,  y  es  de  san  Juan  de  la  Cruz  escribiendo ,  y  el 
Espíritu  Santo  ilustrándole ,  y  con  un  gran  pedazo  de  gloria, 
y  acompañamiento  de  angeles  niños  :  todo  executado  con 
gran  gusto,  y  belleza  de  colorido.  No  lo  es  menos  el  que  es- 
tá en  la  escalera  principal  del  convento  de  la  Merced  de  esta 
Corte  ,  en  el  segundo  tramo  que  sube  al  claustro  alto ,  don- 
de Christo  nuestro  bien  corona  á  san  Ramón  Nonato ,  en 
atención  á  la  caridad  que  usó  con  aquel,  pobre ,  á  quien  le  dio 
su  sombrero  para  que  se  defendiese  del  agua  que  Uovia  ,  en 
que  se  conoce  su  excelente  gusto  en  el  colorido ,  y  buena 
invención. 

Fué  hombre  de  muy  señalada  virtud  ;  y  así ,  habiendo 
enviudado ,  se  ordeno  de  sacerdote  ,  continuando  su  profe- 
sión ,  la  qual  se  consideró  por  parte  de  congrua  :  en  cuyo 
tiempo  hizo  las  pinturas  del  claustro  de  la  Merced  de  Sego- 
via  ,  que  son  de  las  vidas  de  san  Pedro  Nolasco  ,  y  san  Ra- 
món ,  y  están  firmados  todos  en  esta  forma  :  Didacus  Gon- 
zález presbiter  faciebat.  Antes  de  este  tiempo  hizo  otros 
dos  quadros  excelentes  de  la  vida  de  santa  Teresa ,  que  están 
en  el  crucero  de  la  iglesia  de  las  Carmelitas  Descalzas  de  la 
villa  de  Alba  de  Tormes.  "¿í  O  í)  'd  í  Ci  Vi  O  U. 

Y  deseando  seguir  don  Diego  una  vida  recogida ,  y  ver- 
daderamente sacrificada  á  Dios ,  como  buen  ministro  suyo, 
entro  en  la  exemplar  Congregación  de  sacerdotes  del  Salva- 
dor en  esta  Corte  :  de  donde  después  de  algunos  años ,  no  se 
con  qué  motivo ,  se  mudó  i  la  de  los  italianos ,  asistiendo  allí 
á  la  escuela  de  Christo  con  mucho  exemplo ,  y  donde  murió 
con  grande  edificación  de  sus  compañeros  á  23.  de  Junio  del 
año  de  1697 ,  y  á  los  setenta  y  cinco  de  su  edad,  y  s?  enter- 
ró en  público  en  aquella  iglesia  el  dia  24.  ■.  ;í  ib  i-i 

Tenia  una  casa  propia  enfrente  del  Colegio  de  san  Jor-^ 
ge ;  que  rentaba  mas  de  rail  y  quinientos  reales ,  con  lo  qual. 


i.¡.  i 


Y.  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       ^(>f 

y  otros  er.-ctos  de  \\  ^'^illa  que  le  agregó  ,  fundo  una  capella-        Fundó  una  c.xpdla- 
iií.i  de  düscientüi  ducados  de  renta  ,  la  qual  dexó  á  la  dicha     «{'='  >  -?«-  "o/  ^^  "^^n- 
Congregacion  del  Salvador,  con  calidad  que  á  una  hermana     ^'f'^^"  ^^^^V-gJ-^^- 
suya  la  asistiesen  con  cincuenta  ducados  en  cada  un  atío  mien-     ""'^ ' '     ^  '^^-  "'"• 
tras  viviese ,  y  después  la  heredase  dicha  Congregación  ,  don- 
de hoy  se  mantiene  ,  y  donde  hay  también  muchas  pinturas 
de  su  mano ;  especialn>ente  las  del  retablo  de  la  Virgen  ,  que 
está  al  lado  del  Evangelio  en  dicha  iglesia ,  y  eíi  ella  el  Apos- 
tolado de  cuerpo  entero ;  y  en  la  sacristía  el  de  medios  cuer-* 


Pinturas  suyas  en 


pos. 


CXCIV. 


DON  JUAN-  NIÑO  DE  GUEVARA  ,  PINTOR. 


D 


'on  Juan  Niiío  de  Guevara ,  pintor  insigne  en  la  ciudad 
de  Málaga  ,  fué  natural  de  esta  villa  de  Madrid  ,  hijo  de  don 
Luis  Niño  de  Guevara  ,  y  de  doña  Maria'na  Enriquez  :  na-^ 
ció  á  B.  de  Febrero  del  año  de  1632.  y  pasando  su-padre  en 
el  empleo  de  capitán  de  la  guardia  del  Excelentísimo  Señor 
don  Fray  Antonio  Enriquez  ,  Virey  ,  y  capitán  general  del 
reyno  de  Aragón  ,  llevóle  consigo  ,  y  después  á  Málaga ,  de 
á  donde  fue  electo  Obispo  dicho  Señor  :  el  qual  habiendo  re- 
conocido la  habilidad  que  mostraba  aquel  muchacho  ,  dibu- 
jando únicamente  de  su  genio  quanto  se  le  ponia  delante, 
no  omitiendo  la  principal  aplicación  á  las  ktras,  habló  su  Ex- 
celencia al  capitán  don  Miguel  Manrique ,  natural  de  Flan-( 
des ,  y  discípulo  de  Rubens,  para  que  le  recibiese-á  su  escue- 
la ,  como  lo  hizo ,  y  fué  con  quien  tuvo  los  primeros  princi- 
pios ,  con  muy  lucidas  muestras  de  adelantamiento.  Después  * 
dicho  señor  Obispo  le  envió  á  Madrid  á  la  dirección  del  Mar- 
ques de  Montebelo  ,  su  cuñado  ,  que  fué  excelente  pintor ,  y 
este  le  encomendó  á  la  escuela  de  Alonso  Cano ,  entonces 
seglar ,  y  vecino  de  Madrid ,  que  después  fué  Racionero  de' 
la  santa  iglesia  de  Granada  ,  el  qual  le  acabó  de  periícionar 
en  el  arte  de  la  Pintura ,  con  tan  superior  excelencia ,  que  lle- 
gó á  igualar ,  sino  aventajar ,  las  pinturas  de  su  maestro ;  por- 
que siempre  conservó  aquella  primera  leche  que  habia  recibi- 
do ,  derivada  de  la  escuela  de  Rubens. 

Pasó  después  á  Málaga ,  llevado  del  amor  de  sus  padres, 
y  de  su  gran  protector  el  Excelentísimo  Señor  don  Fray  An- 
tonio Enriquez  ;  y  lallí  casó  con  doña  Manuela  de  León  y 
Hermosilla  ,  de  familia  muy  ilustre ,  y  conocida  en  aquella 
ciudad.  Recibióse  en  la  hermandad  de  la  santa  Caridad ,  don- 
de solo  entran  personas  muy  caliiicadas. 

Pintó  en  aquella  iglesia  de  la  Caridad  el  Triunfo  de  la 
Tom.  III.  l^PPP  -  Cruz 


Fue   natural 
Madi  id. 


Llevóla  su  padre  d 
Aragón ,  y-  ílespues  d 

Malaga. 


Principios  de  don 
Juan  Niño,  pintjr. 


Casó  en  Málaga 
don  Juan  Niño. 


668 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES,Y 


Célíhes  obras  que 
allí  exccutó. 


Cruz  por  el  Emperador  Heraclio  ,  que  es  una  admiración  en 
lo  numeroso  de  figuras  ,  bien  historiado  ,  y  de  gran  gusto.  Y 
asimcsmo  otro  quadro  de  igual  tamaño  ,  en  que  está  la  Vir- 
tud de  la  Caridad ,  y  todos  los  Patriarcas  de  las  religiones, 
que  profesan  el  exercicio  de  algunas  ohas  de  esta  soberana 
\  irtud  ,  que  no  se  a  qual  de  los  dos  quadros  se  pueda  dar  la 
ventaja  ;  sin  otras  muchas  pinturas  de  las  demás  virtudes 
teologales ,  y  otros  asuntos  que  executó  en  dicha  iglesia.  Y 
en  la  catedral  la  de  san  Juan  de  Dios  difunto  ,  abrazado  con 
el  Crucitíxo,  y  un  ángel  coronándole  con  una  guirnalda  de 
llores.  Y  en  otra  capilla  dos  quadros  grandes ,  el  uno  de  la 
Ascensión  del  Señor  ,  y  el  otro  de  la  Asunción  de  su  Madre 
santísima,  ambos  con  apostolado,  y  gloria ,  de  lo  superior  que 
se  ha  visto.  Y  también  para  la  capilla  de  la  Encarnación  de 
aquella  santa  iglesia  hizo  un  celebre  quadro  de  san  Miguel, 
arrogantísima  tigura  ;  y  otro  de  san  Francisco  Xavier  para  la 
capilla  del  santo  Chrisro.  Como  también  dos  pinturas  de  á 
dos  tercias  en  quadro  ,  la  una  del  pretorio  de  Pilaros  ,  y  la 
orra  del  Calvario  con  Christo  Señor  nuestro  crucitícado ,  que 
están  a  los  lados  del  sagrario  de  la.  capilla  del  santo  Christo 
de  la  Humildad  en  la  iglesia  de  san  Francisco ,  de  la  obser- 
vancia ,  cosa  maravillosa. 

En  el  Real  convento  de  la  Victoria  pintó  la  vida  de  san 
Córdoba ,  Granada,  Francisco  de  Paula  con  superior  excelencia.  Y  para  el  claus- 
tro del  convento  de  san  Agustín  de  la  ciudad  de  Córdoba, 
el  año  de  1676 ,  los  dos  costados  que  caen  hacia  la  iglesia,  y 
portería  ,  de  la  vida  de  este  glorioso  Doctor  ;  y  varios  retra- 
tos ,  especialmente  el  del  señor  don  Fray  Antonio  Enriquez, 
y  del  señor  don  Fra%'  Alonso  de  santo  Tomas ,  que  verdade- 
Tamente  parecen  de  Rubens,  ú  de  \  andic.  También  pinto  el 
claustro  del  convento  de  san  Agustín  de  la  ciudad  de  Grana- 
da ,  aunque  en  él  hay  algunos  quadros  de  otra  mano ,  sin 
erras  muchas  pinturas  publicas  y  particulares  que  hizo  ,  en 
que  se  conoce  la  eminencia  de  su  pincel ,  que  le  constituvó 
acreedor  legitínio  de  los  inmortales  aplausos  de  la  fama  ,  por 
su  gran  díbuxo  ,  fresco  ,  y  galante  manejo  ,  y  superior  gusto. 

Ademas  de  esto  fué  nuestro  don  Juan  Niño  muy  dado 
á  la  virtud  ,  y  de  la  Escuela  de  Chrisro ,  con  tanta  acepta- 
ción ,  que  estando  alguna  vez  indispuesto  el  Superior ,  le  en- 
viaba a  mandar ,  en  virtud  de  santa  obediencia  ,  que  hiciese 
la  plática  a  la  Escuela  ;  lo  qual  executaba  con  grande  admi- 
ración ,  y  edificación  de  los  que  le  oían  ;  jx)rque  era  hombre 
versado  en  buenas  letras ,  y  de  virtud  muy  solida  ,  de  muy 
amable  trato  ,  y  conversación. 

Estuvo  siempre  cargado  de  obligaciones,  y  asi  vivió  muy 
corto  de  medios ;  porque  al  mismo  tiempo  era  sumamente 

de- 


Pinturas  sur  as  en 


y  otras  £>artcs. 


Su  virtud,}  letras. 


I 


-«f^\K  'Ai  10' 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       669 

desinteresado ,  y  poco  atareado  al  trabajo.  Sucedióle  que  un  Caso  célebre  sobre 
mercader  muy  rico  de  Cádiz,  viendo  que  en  aquella  ciudad  ««^  jjv^tura  con  un 
habia  algunos  quadros  de  Concepción  de  mano  de  Murilio,  «'crcaatr  dt-  L/iJiz 
y  que  habia  llevado  á  cien  doblones  por  cada  nho  ,  deseando 
tenerle  mas  barato ,  y  tan  bueno ,  le  mando  hacer  a  Niño 
un  gran  quadro  del  mismo  asunto,  en  q^w  echase  el 'r«^tdi 
Hízolo  ,  quanto  alcanzó  su  habilidad  ,  que  asi-guran  sef  cosa 
superior.  Knviosclo  :  y  quanto  al  precio  ,  lo  'dexaba  á  su  ar-^ 
bitrio.  Libróle  el  mercader  una  cantidad  corta  ,  como  i:hri 
pesos.  Don  Juan  le  respondió,  que  no  ignorabij  que  MurilLo' 
habia  llevado  á  cien  doblones  por  las  suyas  ,  y  que  lo  qué  él 
le  enviaba  era  un  precio  muy  desigual.  El  meaad^r  le  repli-' 
có,  que  Á  querer  gastar  cien  doblones  en  aquella  pintura,  hu-í 
hiera  acudido  á  Murilio  y  no  á  él  5  y  cierto 'que  no  tenia  ra- 
zón ,  porque  yo  no  les  hallo  diferencia  sino'  es-en  la  fortuna- 
Últimamente  resolvió  don  Juan  Niño  ,  que- si  la  quena  pre- 
sentada ,  eso  muy  en  hora  buena  ;  pero  quo  habiendo  de  ser 
pagada  ,  ó  cien  doblones  ,  ó  el  quadro.  El  mercader  que  vid 
la  resolución  ,  le  envió  el  quadro.  Llegó  pues  á  tiempo  que; 
al  desarrollarle  se  halló  presente  un  amigo  suyo,  y  ponderán- 
dole mucho  la  belleza  del  quadro,  le  contó  Niiío  toda  la  his- 
toria que  le  habia  pasado  con  el  mercader ,  a  que  exclamó  el 
amigo  diciendo.  Se  holgaría  él  tener  los  cien  doblones  para 
llevársele  á  su  casa.  Díxole  don  Juan  :  pues  Vmd.  no  se  de- 
tenga en  eso ,  sino  llévesele,  y  déme  lo  que  quisiere  ,  ó  pu- 
diere. No  puede  ser  amigo ,  dixo  el  otro ,  que  tasadamente 
me  hallo  con  trescientos  reales  :  pues  aunque  fueran  trescien- 
tos maravedís  fuera  lo  mismo;  que  mas  quiero  dailo  á  un 
amigo  de  valde  que  lo  sepa  estimar ,  que  á  un  estraño  por  el 
dinero ,  no  sabiéndolo  pagar.  Este  maravilloso  quadro  está 
hoy  colocado  en  el  altar  mayor  de  la  iglesia  de  san  Pedro' de 
Alcántara  de  dicha  ciudad  de  Málaga  con  la  debida  venera- 
don  y  culto. 

Lo  cierto  es,  que  en  mi  concepto  no  fué  inferior  á  Muri- 
lio ,  como  dixe  ,  sino  en  la  fortuna  ;  y  aun  en  el  díbuxo  creo 
que  Niño  le  llevaba  ventaja.  Pero  verdaderamente  que  á  la 
constelación  de  cada  uno  no  la  pueden  mudar  de  aspecto  los 
méritos,  y  así  no  todos  encuentran  la  condigna  remuneración 
del  premio.  Murió  don  Juan  Niiío  en  dicha  ciudad  de  Má-  Su  muerte  año  de 
laga  en  8.  de  Diciembre  de  1698.  años,  y.  á  los  sesenta  y     1698.  ^ 

siete  de  su  edad  ,  con  créditos  ,  no  solo  de  pintor  eminente, 
sino  de  virtuoso ,  docto  ,  y  discreto. 


Desinterés  de  Ni- 


110. 


ALÓN- 


670. 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Principios  de  Alón- 
vo  dci  Arco  en  casa  de 
Pír¿da. 


Fué  mudo ,  y  rom- 
pió en  hablar ,  aunque 
¿>a¡L:uicnte. 


Aprovechó  Arco  en 
!a  Pintura ,  espaial- 
mtnte  en  retratos. 


Obras  de  pintura 
de  Alonso  del  Arco. 


■k^ 


cxcv. 

ALONSO  DEL  ARCO  ,  PINTOR. 


.lonso  del  Arco,  llamado  por  antonomasia  el  sordillo  de 
T crida ,  fué  natural  de  Madrid ,  y  discípulo  de  don  Antonio 
Pereda  :  era  sordo  de  nacimiento ,  y  consiguientemente  mudoj 
pprque  la  causal  de  la  mudez  es  la  sordera  natural ,  pues  no 
oyendo  no  aprenden  ;  y  no  aprendiendo ,  no  pronuncian  :  y 
así  por  falta  del  uso  se  entorpecen  los  órganos  de  la  pronun- 
ciación ,  como  diximos  en  otra  parte.  Bien  se  acredita  esta  ex- 
perimentada verdad  en  nuestro  Alonso  del  Arco,  pues  en 
edad  ya  crecida  eAtró  totalmente  mudo  en  casa  de  Pereda ;  y, 
ó  bien  porque  la  sordera  no  era  total ,  ó  bien  porque  se  hu- 
biese .algo  moderado,  llegó  á  experimentarse  que  oía  alguna 
cosa  i  con  lo  qual ,  y  el  trato  de  los  mancebos ,  que  harán  ha- 
blar los  mudos ,  y  mas  que  Pereda  tenia  muchos ,  llegó  á 
prorrumpir  poco  á  poco  en  hablar,  aunque  con  gran  balbü- 
ciencia ;  pues  aun  habiéndole  yo  conocido  en  los  años  mayo- 
res ,  se  explicaba  con  tal  torpeza ,  y  con  palabras  tan  siniestra- 
mente pronunciadas,  y  entendidas,  que  era  la  risa  de  quantos 
le  escuchaban  ;  de  suerte  ,  que  una  conversación  suya  era  un 
entremés  muy  divertido. 

De  esta  manera  pues  prosiguió  nuestro  Alonso  del  Arco 
en  casa  de  Pereda  ,  aprendiendo  el  arte  de  la  Pintura ,  en  que 
aprovechó  mas  que  medianamente ,  llegó  á  hacer  cosas  muy 
buenas ;  y  especialmente  retratos  los  hizo  muy  excelentes  ,  y 
parecidos.  Bien  lo  acreditan  los  que  tiene  de  su  mano  de  los 
Reverendísimos  Generales  de  san  Juan  de  Dios ,  Urden  de 
Hospitalidad  ,  en  el  salón  del  convento  de  esta  Corte ,  llama- 
do de  Antón  Martin  ,  que  fué  su  fundador ,  donde  los  hay 
muy  parecidos,  y  muy  gentilmente  pintados.  No  lo  son  me- 
nos otros  que  tiene  en  la  Merced  Calzada  de  esta  Corte  ;  y 
otro  de  la  sefiora  fundadora  de  las  Mercenarias ,  del  título  def 
santo  Rey  Don  Fernando  ,  también  muy  parecidos ,  y  bien 
pintados ,  junto  con  otros  quadros  de  historia  en  una  y  otra 
parte ,  hechos  con  muy  buen  gusto ;  porque  su  iftanera  de 
pintar  era  de  muy  grato  colorido  ,  aunque  en  el  dibuxo  no 
muy  especulada  ,  especialmente  en  la  mayor  edad. 

Bien  se  califica  en  los  quadros  que  tiene  en  el  claustro  de 
los  Trinitarios  Descalzos  de  esta  Corte  ,  cjue  son  de  la  Con- 
cepción ,  y  Asunción  de  nuestra  Señora ,  hechos  en  su  moce- 
dad ,  con  superior  gusto  en  el  colorido  ,  y  muy  especulados 
en  el  dibuxo ,  y  todo  de  su  invención  ;  que  aunque  se  hallan 
muchos  quadros  suyos  tomados ,  ó  hechos  por  estampas ,  es 

por- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      671 

porque  los  discípulos  los  hacían  por  ellas ,  y  él  los  retocaba, 
o  los  acababa. 

Son  de  su  mano  todas  las  pinturas ,  que  están  en  el  reta- 
blo ,  lunetos ,  y  pechinas  de  la  capilla  de  nuestra  Señora  de 
la  Novena  ,  que  es  de  los  comediantes  de  esta  Corte  ,  sita  en 
la  Parroquial  de  san  Sebastian ;  y  es  de  lo  mas  adelantado  que 
hizo.  Como  también  otro  quadro  de  san  Juan  Bautista  ,  que 
está  en  la  misma  iglesia ,  con  un  retrato  de  un  clérigo  con  su 
sobrepelliz  ,  harto  bien  hecho. 

También  es  de  su  mano  la  pintura  de  una  santa  Teresa, 
que  está  en  la  capilla  del  santo  Christo  de  san  Salvador ,  he- 
cha con  muy  excelente  gusto.  Como  también  otra  del  pa- 
triarca san  Joseph  ,  que  está  en  la  ermita  del  ángel ,  extramu- 
ros de  esta  Corte,  en  el  colateral  del  Evangelio.  Es  de  su  ma- 
no también  el  quadro  de  la  Presentación  de  nuestra  Señora, 
que  está  en  el  altar  mayor  de  las  niñas  de  Leganes.  También 
tiene  muchas  pinturas  de  su  mano  en  el  Real  Monasterio  de 
san  Gerónimo  de  esta  Corte.  Y  en  el  convento  que  diximos 
de  Antón  Martin  j  en  el  Hospital  general}  en  el  convento  de 
nuestro  padre  san  Francisco  el  buen  Pastor  del  sagrario  ,  y 
otros  quadros  en  la  capilla  de  los  Luxanes.  Pero  sobre  todo, 
las  dos  historiejas  que  tiene  en  la  capilla  de  san  Isidro ,  detras 
del  tabernáculo  ,  que  la  una  es  de  los  zelos  de  san  Isidro ;  y 
la  otra  del  Nacimiento  de  la  Virgen  :  y  á  los  lados  de  esta 
san  Joachín  ,  y  santa  Ana ,  que  son  de  lo  mejor  que  he  visto 
suyo.  Como  también  el  quadro  de  san  Joachín  con  su  hija 
santísima ,  que  está  en  frente  de  la  puerta  principal  en  la  igle- 
sia de  san  Bernardo  de  esta  Corte. 

Tiene  también  algunos  lienzos  en  el  convento  de  los  Ca- 
puchinos del  Prado ;  pero  muchos  mas  en  los  del  Pardo  ,  en 
la  capilla  del  santo  Christo.  Y  finalmente  pintó  tanto  ,  que 
apenas  hay  iglesia ,  ó  casa  en  esta  Corte ,  donde  no  haya  al- 
go suyo  :  y  asimesmo  en  los  lugares  del  contorno  ,  hasta  en 
la  ciudad  de  1  oledo ,  donde  he  visto  muchas  cosas  suyas. 
Pintó  también  al  temple  con  excelencia  ,  como  lo  manifestó 
en  las  entradas  de  Reyna ,  funerales ,  y  canonizaciones  que  se 
ofrecieron  en  su  tiempo.  Pero  llegó  en  la  mayor  edad  á  es- 
tragarse de  suerte  en  el  pintar  que  era  una  mala  vergüenzaj 
porque  ademas  de  lo  decrepito  de  la  edad ,  la  miseria  de  los 
tiempos,  viendo  lo  poco  que  lo  pagaban  ,  como  estaba  ense- 
ñado á  mejor  fortuna  ,  lo  aligeraba  mucho,  en  que  especial- 
mente su-  muger  tenia  gran  parte  :  porque  llegando  á  ajuste 
de  qualquicra  obra  ,  viendo  ella  que  no  se  convenían  en  el 
precio ,  se  convenia  ella  con  el  dueño  de  la  obra ;  y  á  su  ma- 
rido ,  como  era  tan  sordo ,  le  decía  que  sí ,  que  ya  estaba  con- 
venido en  el  precio  que  el  quería ,  porque  no  se  fuese  el  pe- 

ca- 


Otras  obras  suyas 
dmtroyjiiera  de  Mu' 
drid. 


Descaeció  mucho 
Arco  en  la  pintura  en 
SH  Vejez  ,  y  por  que  ? 


672 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Muerte  de  Alonso 
del  Arco ,/  decaimien- 
to de  su  casa  año  de 
lyoo. 


cador  sin  absolución  ,  á  causa  de  las  muchas  obligaciones  y 
necesidad  que  tenian  :  y  así  ella  luego  lo  mandaba  bosquexar 
á  los  discípulos  por  estampas  ,  y  él  lo  acababa ,  ó  retocaba ;  y 
si  en  esto  se  detenia  mucho  ,  ella  le  decía  que  bueno  estaba, 
que  despachase  ;  y  si  él  replicaba  que  no ,  porque  le  daban 
tanto  por  aquella  pintura ,  entonces  ella  le  decia  la  verdad  ,  y 
con  eso  aligeraba  ;  porque  la  muger  era  la  que  recibía  y  ma- 
nejaba el  dinero  :  y  porque  este  no  faltase  para  la  manuten- 
ción de  sus  obligaciones ,  se  ajustaba  con  el  tiempo  ,  y  así 
acudían  todos  al  baratillo.  Últimamente  murió  por  los  años 
de  mil  y  setecientos ,  y  á  los  setenta  y  cinco  de  su  edad  ;  y 
vino  su  casa  á  tan  suma  pobreza ,  que  el  Marques  de  Santia- 
go ,  viendo  la  necesidad ,  y  que  Alonso  del  Arco  le  había 
servido  en  muchas  pinturas ,  especialmente  en  las  del  Orato- 
rio ,  que  es  pieza  excelente ,  movido  de  su  gran  caridad  ,  en- 
tró religiosas  á  su  costa  dos  hijas  que  le  quedaron ,  y  á  la  viu- 
da también  la  ayudó  mucho. 


CXCVI. 


ELOGIO  BE 


Fué  Religioso  de 
la  Merced  en  esta  Cor- 
te ,  )'  gran  escultor ,  y 
pintor  de  cera. 


Eminencia  de  su 
habilidad. 


Otras  maravillo- 
sas suyas. 


F 

X    r 


FRAY  EUGENIO 

de  Torices. 


GUTIÉRREZ 


ray  Eugenio  Gutiérrez  de  Torices ,  religioso  del  Real  y 
Militar  Orden  de  nuestra  Señora  de  las  Mercedes  ,  podemos 
decir  que  fué  pintor  de  Escultura,  y  escultor  de  Pintura ,  por- 
que habiéndose  dedicado  su  peregrino  ingenio  á  imitar  con  la 
cera  las  obras  de  naturaleza ,  llegó  á  executarlo  en  grado  tan 
sublime  ,  que  pintando  con  las  ceras  lo  abultado  ,  y  abultan- 
do con  buril  lo  colorido  ,  dexaba  en  dudosa  qüestion  lo  imi- 
tado con  lo  verdadero.  Y  así  fué  el  mayor  ,  á  lo  menos  en 
este  asunto ,  que  se  conoció  en  su  tiempo ,  de  cuya  loable 
habilidad  tuvo  muchos  discípulos,  pero  ninguno  que  le  igua- 
lase ;  quedando  él  siempre  único  en  el  concepto  de  los  prime- 
ros hombres  de  una  y  otra  facultad.  Por  lo  qual  Colona  ,  y 
Míteli ,  celebrados  ingenios  italianos  en  la  Pintura ,  de  quienes 
hicimos  mención  en  la  vida  de  Velazquez  ,  viendo  obras  su- 
yas decían  :  Che  qiiello  era  un  miracolo  della  natura. 

Bien  lo  acredita  hoy  en  esta  Corte  un  escritorio  que  ca- 
da gaveta  tiene  un  caxon  ,  en  que  se  representa  un  país  con 
diversas  ideas  ,  cosa  en  extremo  peregrina  ,  que  está  en  poder 
de  don  Juan  Gutiérrez  de  Torices  su  sobrino,  hijo  legífimo 
de  don  Juan  Gutiérrez  de  Torices,  criado  mayor  que  fué  del 
Excelentísimo  Señor  Conde  de  Santístevan.  Y  á  este  tenor 
hizo  otras  muchas  obras ,  de  las  quales  hay  una  en  el  Es- 
corial del  glorioso  doctor  san  Gerónimo  ,  que  se  guarda  ,  y 
Í--  '  se 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       673  \ 

se  enseña  como  joya  peregrina  :  y  algunas  están  colocadas  en 
los  mejores  gabinetes  de  los  mayores  Príncipes  de  P'uropa, 
sin  otras  muchas  que  logramos  en  esta  Corte.  Y  en  Truxillo 
el  señor  don  Francisco  de  Mendoza  ,  Marque^  de  san  Mi- 
guel ,  conserva  unos  caxones  de  mano  de  Fray  Eugenio  co- 
mo unas  joyas  preciosísimas. 

Fué  sacerdote  ,  y  muy  religioso ,  exemplar  ,  y  observan-         Fué  sacerdote  ,  y 
te  ;  y  murió  de  ochenta  años  de  edad  en  este  convento  de     inaestro  de  Noxiaos. 

Mercenarios  calzados  de  esta  villa  de  Madrid  ,  en  donde  fué         ^"  '"''"'^'  ''""  ^' 

1    •      1-        •     I  1700. 

maestro  de  ceremonias ,  y  emuiente  en  la  niteligencia  de  este 

importante  y  sagrado  ministerio ,  y  fué  ^erca  del  aíÍQ  de  mil 

y  setecientos. 

CXCVIL 


P. 


PEDRO  ROLDAN-,  ESCULTOR. 


edro  Roldan,  natural ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Sevilla^ 
y  de  muy  ilustre  familia,  fué  eminente  escultor ,  pintor,  y 
arquitecto,  y  el  primero  que  hizo  las  cabezas  de  Jos  niños  con 
graciosa  compostura  de  pelo ,  porque  antes  las  hacian  todas 
con  tres  moñitos,  uno  arriba,  y  dos  á  los  lados  :  y  asimesmo 
en  todo  lo  dciras  fué  superior  su  habilidad  ,  como  lo  acredi- 
ta el  san  Joscph  de  su  mano  ,  con  el  Niño  Jesús  en  los  bra- 
zos, que  está  en  la  capilla  de  su  nombre  en  aquella  santa  igle- 
sia con  extremada  grac'a  y  donayre.  Fueron  también  de. su 
mano  las  célebres  estatuas  del  triunfo  del  santo  B.ey  Don 
Fernando,  que  erigió  aquella  gran  metrópoli  en  celebridad 
de  su  canonización  el  año  de  1671. 

Y  entre  otras  obras  públicas  que  este  singular  artífice  tie- 
ne en  aquella  ciudad  ,  bon  muy  señaladas  la  historia  del  Des- 
cendimiento de  la  Cruz,  que  está  en  la  capilla  de  los  Vizcay- 
nos  ;  y  la  del  entierro  de  Christo  ,  ademas  de  otras  cosas ,  en 
el  retablo  de  la  iglesia  de  la  Caridad ,  de  iiguras  aun  mayores 
que  el  natural.  \  no  las  realza  poco  el  haberlas  encarnado  y 
colorido  el  eminente  pincel  de  don  Juan  de  Valdés,  de  quien 
ya  hicimos  mención.  También  es  de  su  mano  una  imagen  de 
la  Concepción  purísima  ,  que  está  en  Córdoba  en  la  iglesia 
de  los  Trinitarios  Descalzos  ,  cosa  peregrina  ,  que  la  hizo  en 
oposición  de  la  de. Mena  ,  que  esta  en  la  capilla  del  Ilustrísi- 
mo  señor  don  Fray  Alonso  Salizanes  en  aquella  santa  iglesia, 
donde  también  hizo  la  arquitectura  de  un  retablo.  Y  en  las 
Becas  ,  colegio  de  la  Compañía  en  Sevilla ,  hizo  la  traza  pa- 
ra el  templo,  y  la  escultura  de  piedra;  y  la  ligura  de  la  Con- 
cepción que  está  en  la  portada. 

En  la  Cartuxa  de  dicha  ciudad  hizo  el  sagrario  ,  y  las 

historias  que  le  adornan.  En  el  convento  de  san  Pablo  ,  Or- 

Tom.  111.  044"^  ^'^^ 


Fué  natural  de 
Sevilla  ,  y  eminente 
escultor ,  j;intor ,  y  ar- 
quitecto. 

Otras  célebres  que 
iiínc  en  Sevilla. 


Obra  suya  en  Cór- 
doba, 


Otras  obras  suyas 
en  Sevilla. 


Otras  obras  suyas 
en  Jaén. 


674        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

den  de  Predicadores  ,  el  santo  Apóstol  que  está  en  la  porta- 
da ,  mayor  que  el  natural.  \  en  la  puerta  de  adentro ,  el  santo 
Domingo  de  piedra;  y  de  la  misma  materia  los  santos  Doc- 
tores que  están  dentro  de  la  iglesia  ,  y  unas  historias  en  las 
pechinas.  Y  ea  la  capilla  de  la  entrada  hizo  también  la  sagra- 
da imagen  de  María  santísima  de  los  Dolores ,  que  llaman 
nuestra  Seriora  de  la  Antigua  ,  que  es  la  devoción  de  toda 
Sevilla.  En  santa  María  la  Blanca  hizo  una  capilla  de  talla  de 
yesería  ,  con  historia?  de  medio  relieve  ,  cosa  excelente  ,  y 
otra  en  Regina  por  diferente  camino. 

En  Jaén  hizo  en  la  Catedral  unas  historias  de  piedra  de 
la  vida  de  Christo  Señor  nuestro  el  año  de  1675.  y  también 
los  Doctores,  y  Evangelistas  de  piedra;  y  el  de  1694.  hizo 
la  estatua  del  santo  Rey ,  que  está  en  la  fachada  de  dicha 
iglesia. 

Fué  nuestro  Roldan  muy  timorato  ,  especulativo  ,  y  so- 
litario ,  y  muy  sufrido  en  los  agravios.  Estuvo  casado  con 
una  señora  muy  principal  llamada' doña  Teresa  de  Mena  y 
Villavicencia,  de  cuyrt  matrimonio  tuvo,  entre  otros,  un  hi- 
jo de  su  mismo  noriibre  ,  muy  su  heredero  en  la  virtud  ,  y 
habilidad ;  y  una  hija ,  que  fué  doña  Luisa  Roldan ,  de  quien 
haremos  mención.  JVÍurid  el  dicho  su  padre  ,  y  en  dicha  ciu- 
dantn Sevilla  ano  de  dad  de  Sevilla  el  año  de  mil  setecientos  ,  y  á  los  76.  de  su 
edad  ,  no  solo  con  créditos  de  eminente  artífice  ,  sino  de  ve- 
nerable varón  ,  por  su  eximia  virtud  ,  y  buen  exemplo. 

CXCVIIL 

DON  PEDRO  NUÑEZ  BE  VILLAVICENCIO. 

Pintor, 


Muerte  de  Rol- 


Ijoo 


Fué  natural  de 

Sc'vilLi ,  y  Cjbalhro 
di-  l.i  Orden  de  san 
Juan. 


D 


Fué  discípulo  en  la 
Pintura  del  L  al' a  lle- 
ra Matías. 

Fue  gran  copiante 
de  las  obras  de  su 
maestro. 

Oirás  de  su  inven- 
ción. 


'on  Pedro  Nuñez  de  Villavicencio  fué  natural  de  la  ciu- 
dad de  Sevilla,  y  de  ilustre  familia  de  los  Villavicencios,  tan 
conocida  como  numerosa  en  estos  reynos ,  por  cuya  causa  el 
Señor  Carlos  Segundo  decia  ,  que  los  Villavicencios  no  eran 
linage  sino  nación.  Fué  Caballero  Gran-Cruz  de  la  Religión 
de  san  Juan  Jerosolimitano ,  y  tan  inclinado  á  la  Pintura, 
que  después  de  haber  tenido  algunos  principios  en  Sevilla  ,  se 
aplicó  en  Malta  á  la  escuela  del  caballero  Matias ,  por  otro 
nombre  el  Cavalier  Calabrés ,  que  fué  de  la  misma  Orden ,  y 
eminente  pintor  :  y  aprovecho  tanto  en  el  arte  nuestro  don 
Pedro  ,  que  en  especial  las  cosas  que  copiaba  de  su  maestro, 
no  se  distinguían  de  ios  originales.  De  esta  clase  vi  yo  una 
santa  María  Magdalena  de  su  mano  ,  que  verdaderamente  la 
tuve  por  del  caballero  Matias. 

Hizo  también  muchos  quadros  de  su  invención  ,  siguien- 
do 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       675 

do  el  estilo  de  Miiriilo  en  algunos  juguetes  de  chulillos  des- 
harrapados ,  hechos  por  el  natural ,  de  los  quales  yo  vi  uno, 
cxecutado  con  extremada  gracia ,  y  propiedad ,  el  qual  lo  pre- 
sentó á  el  Señor  Carlos  Segundo  ,  y  está  en  el  palacio  de  la 
Zarzuela  :  y  es  un  paseo  ,  como  el  del  arenal  de  Sevilla ,  con 
un  aguador ,  y  otras  casualidades  de  aquel  célebre  sirio  ,  he- 
cho con  extremado  primor.  Otra  diferente  presento  á  el  señor 
Conde  de  Monte-Rey  don  Domingo  de  Haro  y  Guzman, 
grande  aficionado ,  y  protector  de  estas  artes. 

Y  sobre  todo  hizo  nuestro  don  Pedro  retratos  con  supe-         Hizo  retratos  con 
rior  excelencia  ,  así  en  lo  parecido  como  en  la  gran  fuerza  de     exc tienda. 
lo  pintado  ,  siguiendo  aquella  grande  escuela  de  su  maestro, 
que  era  la  del  Guarchino  ,  como  lo  manifiesta  el  celebre  re- 
trato que  hizo  del  Ilustrisimo  señor  don  Ambrosio  Ignacio 
Spínola,  y  Guzman ,  que  anda  en  estampa ,  y  en  extremo  pa- 
recido. Continuó  siempre  don  Pedro  el  servicio  del  Rey  ,  y 
en  decorosos  empleos  de  su  religión  ,  en  que  murió  por  los        Su  muerte  atío  de 
años  de  mil  setecientos ,  y  á  mas  de  los  sesenta  de  su  edad,     1700. 
Tiencse  entendido  que  fué  en  Sevilla  su  patria.  ,^ 

CXCIX. 

LICENCIADO  DON  FRANCISCO  OCHO  A, 

y  Antolinez ,  Pintor. 


E, 


á  licenciado  don  Francisco  Ochoa  de  Meruelo  y  Anto-       Don  Francisco  An- 
linez  ,  hermano  de  don  joscph  Antolinez  ,  y  natural  de  la     '"^"""^  letrado  ,ypn- 
ciudad  de  Sevilla  ,  fué  Abogado  de  profesión ,  pero  tan  afi-     *°^  excelente. 
cionado  á  la  Pintura  ,  que  se  aplicó  á  ella  tanto  en  dicha  ciu- 
dad en  la  escuela  de  Áíurillo,  que  solamente  en  los  ratos 
ociosos  de  su  estudio  de  las  leyes ,  se  adelantó  de  suerte  en 
ella  ,  que  viendo  yo  en  esta  Corte  una  lámina  de  su  mano, 
de  cosa  de  una  tercia ,  de  nuestra  Señora  con  su  hijo  santísi- 
mo niño,  como  quando  estuvo  su  Magestad  en  Egipto,  asis- 
tiendo aigunas  piadosas  mugeres  á  lavar  ,  y  tender  la  ropa 
del  Niño  Dios ,  la  tuve  po   de  Murillo,  y  la  tasé  en  cien  pe- 
sos :  cosa  cierto  estrt  mada.  Y  habiendo  venido  á  esta  Corte  á         Vino  á  esta  Corte 
diferentes  pretensiones  ,  como  con  efecto  ftié  Alcalde  mayor     d  sus  pretcnsiones ,  7 
en  varias  partes  ,  se  ayudaba  de  la  Pintura  en  estos  vacíos  ;  y     entretanto  se  socorría 
pintaba  algunas  hiiioneja!)  de  la  vida  de  Christo,  y  de  la  Vir-     ^^  ^^  Pintura. 
gen ;  y  también  de  la  historia  de  Abrahan  ,  Isaac ,  y  Jacob  en 
paisitos  de  muy  buen  gusto  :  y  en  la  que  se  quería  detener, 
era  superior  cosa ;  y  los  ponia  á  vender  en  Palacio ,  y  otros  si- 
tios piiblicos ,  y  los  despachaba  muy  bien  ,  porque  parecían 
excelentemente;  y  así  hacia  varios  juegos  de  á  seis,  de  á  ocho, 
ú  doce  hibtoríejas  de  á  vara  ,  o  tros  quartas  ,  y  al  instante  las 
Totn.  111.  Q4<Í4  2  des- 


Manía  que  tuvo 
Antolincz  il  Aboga- 
do. 


Hizo  retratos  fe- 
qiieños  con  e.xcdencia. 


Muerte  de  D.Fran- 
cisco Antolinez  año 
de  1700. 


676        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

despachaba ;  y  con  esto  se  mantuvo  lo  mas  de  su  vida  ,  sin 
sacar  la  cara  á  decir  cuyas  eran ,  por  no  perjudicar  á  su  em- 
pleo ,  de  que  solo  tenia  el  nombre  ,  porque  era  de  genio  tan 
atronado ,  que  si  iba  á  algún  lugar  con  algún  empleo  de  jus- 
ticia ,  á  pocos  lances  salia  á  palos ,  ó  á  uña  de  caballo  ,  por- 
que tenia  fuertes  cascos ,  y  luego  vuelta  á  pretender,  y  á  pin- 
tar ;  y  cierto  que  tratado  ,  era  hombre  de  linda  conversación, 
muy  noticioso ,  y  erudito ,  y  de  tan  feliz  memoria  ,  que  á 
cada  cosa  sacaba  un  texto,  y  no  solo  de  leyes ,  sino  autorida- 
des de  humanistas ,  y  de  todas  buenas  letras ;  pero  por  otra 
parte  era  hombre  de  tecla  ,  extravagante  ,  y  maniático. 

También  hacia  retraticos  pequeños  con  excelencia ,  de  los 
quales  yo  vi  uno  de  una  hija  suya  ,  que  podia  competir  con 
todo  lo  mejor  de  esta  linea  :  enviudó ,  y  con  ánimo  de  orde- 
narse de  sacerdote  vistió  el  hábito  clerical ;  pero  por  sus  ex- 
travagancias no  llegó  el  caso.  Y  en  tin  ,  con  esto  ,  y  con  la 
mania  de  soy  letrado ,  y  no  pintor ,  le  dio  el  mal  de  la  muer- 
te á  los  cincuenta  y  seis  años  de  su  edad ,  cerca  del  año  de 
1 700.  viviendo  en  el  barrio  de  Lavapies ,  y  se  enterró  en  la 
Parroquial  de  san  Millán. 

ce. 

PEDRO  ALONSO  DE  IOS  RÍOS ,  ESCULTOR. 


Fué  natural  de 
Valladolid,y  allt  tu- 
zo sus  principios. 

Vínose  a  Madrid, 
y  sus  eminentes  obras. 


X   edro  Alonso  de  los  Rios  ,  natural  de  la  ciudad  de  A'^alla- 
dolid  ,  donde  tuvo  sus  principios  en  la  escuela  de  su  padre, 
llamado  Francisco  Alonso  ,  y  muy  gentil  escultor ,  fué  veci- 
no de  esta  Corte  ,  y  escultor  de  gran  crédito  ,  como  lo  testi- 
Hcan  sus  obras  ,  dignas  del  mayor  aplauso.  De  su  eminente 
mano  es  aquella  soberana  imagen  de  la  Concepción  purísima 
que  está  en  la  capilla  de  los  confiteros ,  en  la  Parroquial  de 
santa  Cruz  de  esta  Corte ,  que  es  el  esplendor  de  aquel  sagra- 
do templo.  También  lo  es  la  célebre  estatua  de  san  Benito, 
que  está  en  la  capilla  mayor  de  san  Martin  ,  y  la  de  santa 
Getrudis  la  Magna ,  dilectísima  esposa  de  Christo ,  que  está 
en  la  capilla  de  su  nombre  en  dicha  Iglesia  ;  como  también 
la  de  santo  Domingo  de  Silos,  y  la  imagen  de  nuestra  Seño- 
ra de  Valvanera  ,  que  está  allí  en  su  capilla  particular.  Tam- 
bién es  de  su  mano  la  eminente  estatua  de  san  Juan  de  Saha- 
gun ,  que  e^tá  en  san  Felipe  el  Real  de  esta  Corte  en  su  ca- 
pilla. Y  la  de  Christo  Señor  nuestro  crucificado  ,  que  llaman 
de  la  Buenamuerte  ,  que  está  en  el  atrio  ,  ó  pórtico  del  con- 
vento de  nuestro  Padre  san  Francisco  de  esta  Corte.  Y  la  cé- 
lebre estatua  del  glorioso  patriarca  san  Bruno ,  que  está  en  el 


re- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


77 


retablo  de  la  sala  de  Capítulo  de  la  Real  Cartuxa  del  Paular, 
se  dice  también  ser  suya ;  sin  otras  muchas  estatuas  que  hizo 
para  fuera  de  Madrid ,  y  casas  particulares.  Murió  en  esta  Cor- 
te de  poco  mas  de  cincuenta  años  de  edad  ,  por  el  de  1 700. 

CCL 

FRANCISCO  GUIRRO  ,  PINTOR  CATALÁN. 


Su  muerte  en  Ma- 
drid ano  de  ly oc. 


K 


rancisco  Guirro ,  natural  de  la  ciudad  de  Barcelona  ,  fué  Fu¿  tutiual  de 

muy  excelente  pintor  ,  como  lo  acredita  el  gran  quadro  que  Barcelona  ,  y  gran 

hizo  de  santa  Ménica  viuda ,  que  está  colocado  en  el  altar  jP"'''"  • 

mayor  del  convento  de  Recoletos  Agustinos,  advocación  de  ^^  "^^^' 
dicha  santa  :  del  qual  no  se  ha  podido  adquirir  mas  noticia 

de  su  muerte ,  sino  que  fué  ,  con  poca  diferencia ,  á  los  seten-  Su  muerte  año  de 

ta  de  su  edad  ,  por  los  años  de  700.  1700. 


í 


R 


CCIL 

MATEO  GIL  ARTE  ,  PINTOR. 


ué  Gilarte  natural  de  la  ciudad  de  Valencia,  donde  apren- 
dió con  grandes  ventajas  el  arte  de  la  Pintura  en  la  escuela 
de  los  Ribaltasj  y  después  de  haber  cursado  las  academias  de 
aquella  tierra  ,  pasó  á  la  ciudad  de  Murcia  ,  donde  hizo  de- 
mostración de  su  habilidad  ,  con  gran  fundamento  en  el  di- 
buxo ,  y  buen  gusto  en  el  colorido ,  así  al  olio ,  como  al  fres- 
co. Pintó  la  iglesia  de  nuestra  Señora  del  Rosario  al  fresco,  á 
expensas  de  la  ilustre  cofradía  de  caballeros  de  aquella  ciudad, 
donde  executó  quatro  historias  con  singular  acierto  :  la  una 
de  la  Reyna  Esther  desmayada  delante  del  Rey  Asuero  :  la 
otra  del  glorioso  patriarca  santo  Domingo  cogiendo  rosas  en 
compañía  de  otros  religiosos  :  la  tercera  es  la  lucha  de  Jacob 
COI)  el  Ángel  :  y  la  quarta  el  misterio  de  la  zarza  que  ardía 
sin  consumirse.  Y  por  premio  de  sus  tareas  le  honraron  aque- 
llos caballeros  haciéndole  Mayordomo ,  siéndolo  al  mismo 
tiempo  el  ilustre  caballero  don  Payo  Afán  de  Ribera ,  y  otros 
principales  comisarios  de  la  obra  ;  y  en  elogio  de  sus  aciertos 
se  le  escribió  un  certamen  ,  que  se  dio  á  la  estampa. 

En  el  refectorio  de  dicha  casa  hay  otro  gran  quadro  suyo 
apaisado  ,  de  aquel  célebre  caso  en  que  habiendo  faltado  pan 
en  un  convento  del  glorioso  patriarca  santo  Domingo  ,  los 
angeles  milasrosamente  lo  traxeron  ;  v  esti  el  refectorio  he- 
cho  con  admirable  perspectiva,  con  la  comunidad,  y  los  an- 
geles sirviendo  con  unas  cestas  de  pan.  En  la  dicha  capillaj 

jun- 


Fué   natural  de 
yahncia. 

D[¡sc¡j.'ulo  de  Ri- 
balta. 


Amistad  rectp'oca 
entre  Gilarte ,  y  To- 
ledo. 


Su  muerte  ano 

1700. 


678         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

junto  i  la  reja  de  la  iglesia  del  convento ,  está  un  gran  lienzo 
de  la  batalla  de  Lepanto  ,  en  que  echó  el  resto  de  su  habili- 
dad :  y  se  dice  que  para  hacer  esta  obra  tan  magnífica  ,  se 
ayudó  del  célebre  batallista  capitán  de  caballos  Juan  de  To- 
ledo ,  que  asistió  mucho  tiempo  en  aquella  ciudad  ,  siendo 
parciales  é  íntimos  amigos  ;  de  suerte ,  que  no  se  desdeñaba 
el  uno  de  que  sus  obras  las  tuviesen  por  del  otro  :  prueba  de 
su  recíproca  confianza.  Y  por  eso  habiendo  hecho  Toledo  el 
lienzo  principal  de  la  Asunción  de  nuestra  Señora ,  de  la  con- 
gregación de  caballeros  seculares  en  el  colegio  de  san  Este- 
van  de  la  Compañía  de  Jesús  de  dicha  ciudad  ,  que  solo  en 
él  pudiera  conocerse  lo  ingenioso  de  su  autor ,  pintó  Gilarte 
la  vida  de  nuestra  Señora  en  la  misma  congregación ,  en 
diferentes  lienzos.  Hizo  también  otras  muchas  obras  públi- 
cas ,  y  entre  ellas  no  son  de  omitir  el  lienzo  de  la  Concep- 
ción ,  que  está  en  un  testero  del  claustro  de  la  Trinidad  ;  y 
el  de  los  sueños  de  san  Joseph ,  frente  del  tras-coro  de  la  san- 
ta iglesia.  Y  por  omitir  prolixidad  ,  solo  aseguro  que  no  fue- 
ron menos  célebres  sus  obras  particulares  que  las  públicas. 
Murió  cerca  de  los  años  de  i  700.  en  lo  florido  de  su  edad, 
que  apenas  tenia  cincuenta  y  tres  años.  Quedó  una  hija  suya 
llamada  doña  Magdalena  Gilarte  ,  que  parece  le  heredó  á  su 
padre  la  habilidad  ,  y  el  ingenio, 


CCIII. 


Sus  principios 
esta  Corts. 


Sus  obras. 


en 


Fué  muy  estudioso 
en  la  matamatiea. 


Su  muerte  ano 
1700. 


ae 


BARTOLOMÉ    VICENTE 

de  Zaragoza. 


PINTOR 


K 


ué  Bartolomé  Vicente  natural  de  uno  de  los  lugares  de 
la  comarca  de  Zaragoza  :  estudió  el  arte  de  la  Pintura  en  esta 
Corte  en  la  escuela  de  Carreño ,  y  tuvo  forma  de  pasar  á  el 
Escorial  á  copiar  muchas  de  aquellas  célebres  pinturas ,  en 
que  gastó  siete  años  :  después  de  los  quales  volvió  muy  apro- 
vechado ,  y  pasó  á  Zaragoza  ,  donde  hizo  muchas ,  y  e5^e- 
lentes  obras ,  y  especialmente  un  gran  quadro  de  su  estudio 
para  el  teatro  de  aquella  Universidad  ,  cuyo  asunto  es  la  cár- 
cel de  san  Pedro  ,  quando  le  libertó  el  ángel ,  donde  se  co- 
noce su  caprichoso  concepto,  y  hermoso  colorido,  imitando 
la  manera  del  Basan  :  fué  muy  dado  á  la  Matemática ,  de 
que  daba  lección  á  muchos  discípulos. 

Hizo  también  países  con  excelencia ,  y  pintó  al  fresco 
muy  bien  como  se  ve  en  la  media  naranja ,  y  pechinas  de  la 
Virgen  de  los  Remedios ,  en  el  convento  de  Agustinos  Des- 
calzos de  dicha  ciudad.  Murió  en  ella  ya  de  setenta  años  de 
edad  por  el  de  i  700. 

DON 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       67 


79 


ce  IV. 


DON  FRANCISCO  DE  VERA  CABEZA 

de  Vaca.  u 

D.l/ 
on  Francisco  de  Vera  Cabeza  de  Vaca ,  natural  de  la 
ciudad  de  Calatayud  en  el  reyno  de  Aragón  :  fué  persona  de 
tan  conocida  calidad ,  que  Ikgó  i  ser  page  del  Señor  Don 
Juan  de  Austria ,  estando  su  Alteza  en  aquella  ciudad  de  Za- 
ragoza. Y  con  el  motivo  de  la  grande  aticion  que  el  Señor 
Don  Juan  tenia  á  la  facultad  de  la  Pintura  ,  tuvo  don  Fran- 
cisco la  ocasión  franca  para  lograr  su  natural  propensión  á  es- 
ta arte ,  en  que  habiendo  aprovechado  mucho  con  las  ins- 
trucciones de  su  Alteza ,  que  aseguran  fué  su  principal  maes- 
tro, llegando  el  caso  de  venirse  el  Señor  Don  Juan  á  Madrid, 
obtuvo  licencia  don  Francisco  para  retirarse  á  su  tierra ,  por 
gozar  de  su  apetecida  quietud ,  á  que  le  inclinaba  su  bien  tem- 
plado genio  ;  y  allí  se  mantuvo  de  su  hacienda  patrimonial 
con  grande  exemplo ,  y  decencia ,  ocupando  los  ratos  ociosos 
en  el  virtuoso  deleyte  de  la  Pintura ,  ya  para  el  ornato  de  su 
casa  en  algunas  cosas  de  gusto  ;  ya  para  iglesias  pobres ;  y  ya 
para  regalar  á  algunos  amigos,  especialmente  con  retratos, 
que  los  hizo  con  excelencia. 

De  esta  suerte  pasaba  su  vida  con  créditos  de  eximia  vir- 
tud ;  y  entre  otras  cosas,  que  publican  de  sus  loables  costum- 
bres ,  y  repetidos  favores  que  recibió  del  Cielo  ,  es  fama  en. 
aquella  tierra  ,  que  se  le  apareció  María  santísima  Señora  nues- 
tra para  que  la  retratase  en  un  gran  quadro  que  hizo  de  la 
Familia  Sacra  ,  que  hoy  se  venera  en  la  sala  capitular  de  los 
canónigos  de  Santa  María  la  Mayor  de  aquella  ciudad  de 
Calatayud.  Y  también  aseguran  ,  que  todos  los  dias  antes  de 
pintar  confesaba  y  comulgaba  con  singular  devoción  y  exem- 
plo. Murió  en  dicha  ciudad  cerca  de  los  años  de  1 700.  á  los 
sesenta  y  tres  de  su  edad ,  dexando  inmortalizada  su  fama, 
aun  mas  que  con  los  rasgos  de  su  pincel  con  los  esplendores 
de  su  virtud. 

ccv. 


Su  nobleza,  y  prin- 
cipios en  Servicio  Jal 
Stfiíor  don  Juan  ele 
Rustrid. 


Retiro ,  virtud, y  há- 
bil i  Jad  de  don  tran- 
cisco. 

Hizo  muy  buenos 
retratos. 


Eximia  virtud ,  y 
muerte  de  don  Fran- 
cisco de  Kera  año  de 
lyoo. 


DE  OTROS  PINTORES  CELEBRES  DE   LA 

ciudad  de  Zaragoza. 

JL^n  la  mclita  ciudad  de  Zaragoza  ha  habido  otros  pintores, 
que  aunque  su  habilidad  no  ha  sido  general ,  la  han  tenido 
muy  particular  en  algunas  cosas  :  como  en  retratos  Asensio, 
en  flores  Polo ,  en  países  Pertus ,  en  batallas  Rabiella  ,  y  en 

ar- 


Asensio  ,  Polo ,  Per- 
tus ,  Rabiella  ,y  Pla- 
no ,  piintores  de  Za- 
ragoza. 


68o 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Murieron  por 
años  de  ijoo. 


los 


Fué  natural  de 
Calatay.id ,  y  eminen- 
te escultor. 

Vino  ii  Zaragoza. 
Acredita  don  Clau- 
dio su  habilidad. 


Sus  obras. 


Su  muerte  año  de 
1701. 


Fué  natural  de 
J^Iadrid,  discípulo  de 
Pedro  Alonso. 

Obras  suyas. 


Su  muerte  año  de 
1705. 


arquitectura,  y  ornatos  Francisco  Plano  ,  que  aseguran  no  le 
hacian  ventaja  los  célebres  boloñeses  Colona  ,  y  Miteli.  To- 
dos los  quales  florecieron  ,  y  acabaron  en  el  reynado  del  Se- 
ñor Carlos  Segundo  ,  y  por  los  dichos  nombres  son  allí  co- 
nocidos. 

CCVI. 
GREGORIO  DE  MESA,  ESCULTOR. 


G. 


regorio  de  Mesa ,  natural  de  la  ciudad  de  Calatayud ,  en 
el  reyno  de  Aragón ,  y  vecino  de  la  ciudad  de  Zaragoza ,  fué 
excelente  escultor ;  y  aunque  no  tuviéramos  noticia  de  obra 
señalada  suya ,  bastaba  para  su  abono  el  haberlo  celebrado  por 
escultor  famoso  don  Claudio  Coéllo  ,  pintor  de  Cimara  del 
Señor  Carlos  Segundo  ,  quando  vino 'de  Zaragoza  de  pintar 
aquella  eminente  obra  del  colegio  de  la  Mantería.  Estudió 
dicho  artífice  en  las  academias  de  Tolosa  de  Francia  ,  en  que 
aprovecho  tanto ,  que  hizo  célebres  estatuas ,  y  de  crecido 
tamaño ,  y  premio  :  como  son  el  san  Miguel  de  los  navarros 
de  estuco  en  Zaragoza  ,  mayor  que  el  natural ;  y  otras  dos 
de  san  Bruno ,  cosa  eminente  para  la  santa  Cartuxa  de  Au/a. 
Dei.  Murió  en  dicha  ciudad  de  poco  mas  de  sesenta  años  por 
el  de  1 701. 

CCVII. 
MIGUEL  DE  RUBIALES,  ESCULTOR. 


M 


-iguel  de  Rubiales ,  natural ,  y  vecino  de  esta  villa  de 
Madrid  ,  fué  escultor  excelente  ,  como  discípulo  del  gran  Pe- 
dro Alonso  ,  cuya  escuela  y  vecindad  siempre  observó  ,  sien- 
do muy  estudioso  y  especulativo  en  sus  obras ,  como  lo  ma- 
niiiesta  aquel  célebre  paso  del  Descendimiento  de  la  Cruz, 
que  se  saca  la  semana  santa ,  y  está  en  el  Colegio  de  santo 
Tomas  de  esta  Corte  en  la  capilla  de  nuestra  Señora  del  Ro- 
sario. Y  también  es  de  su  mano  el  paso  de  santa  Helena ,  que 
está  en  la  iglesia  del  Carmen  Calzado ;  y  la  imagen  de  nues- 
tra Señora  de  la  Soledad  ,  que  se  venera  en  capilla  particular 
en  la  iglesia  del  convento  de  la  Merced  Calzada.  Murió  de 
sesenta  años  de  edad  ,  con  poca  diferencia  ,  por  el  de  1702. 
y  se  enterró  en  la  iglesia  Parroquial  de  san  Millan  de  es- 
ta Corte. 


DON 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      68i 


CCVIIL 


DON  ISIDORO  ARREDONDO,  PINTOR 

de  su  ALigestad. 

JL/on  Lidoro  Arredondo,  natural  de  la  villa  de  Colmenar 
de  Oreja ,  nació  por  el  año  de  1653  ;  y  habiendo  recodibido 
sus  padres  en  él  grande  inclinación  i  el  arte  de  la  Pintura ,  lo 
enviaron  á  Madrid  á  la  escuela  de  don  Joseph  García  ,  hom- 
bre de  raro ,  y  extravagante  humor  :  y  habiendo  estado  allí 
algunos  meses ,  lo  traspasaron  sus  padres  á  la  escuela  de  don 
Francisco  Rici ,  donde  aprovecho  tanto ,  que  en  pocos  años, 
habiéndose  empleado  con  su  maestro  en  algunas  obras  del 
servicio  de  su  Magestad  ,  la  primera  noticia  que  tuvimos  de 
que  tal  pintor  habia  en  el  mundo ,  fué  haberle  hecho  merced 
de  su  pintor  el  Señor  Carlos  Segundo ,  y  con  el  goce ,  y  ^a- 
ges  desde  luego.  A  esto  se  siguió  el  casarle  su  maestro  con 
una  doncella  que  habia  criado  en  su  casa  desde  niña  ,  llama- 
da doña  María  Veguillas,  muger  de  singular  virtud,  y  habi- 
lidad en  todo  lo  casero  ,  y  de  un  natural  ange'lico ,  y  no  lo 
siendo  menos  el  de  don  Isidoro,  vivían  con  una  paz  celestial. 
Muríd  Rici,  y  dexóle  á  don  Isidoro  por  heredero  de  todo 
el  espolio  ,  y  estudio  de  la  Pintura  ,  que  era  muy  quantioso; 
pues  solo  de  borroncillos ,  dibuxos ,  y  trazas  de  Rici  no  te-» 
nian  número ,  ni  precio.  Mucho  le  importo  á  Isidoro  esta  he- 
rencia ,  pues  ayudado  de  este  caudal ,  no  se  le  ofrecía  obra 
en  que  no  encontrase  diseño ,  traza  ,  ú  dibuxo  de  su  maestro 
para  su  desempeño.  Y  así  hizo  muchas  obras  públicas ,  y  par- 
ticulares ;  especialmente  un  gran  quadro  de  la  Encarnación 
para  fuera  de  Madrid  de  veinte  y  un  pies  de  alto ,  o-rande- 
mente  historiado  ;  así  con  el  acompañamiento  de  «rloria  cor- 
respondiente ,  como  en  el  de  las  Sybilas ,  y  Profetas ,  en  la 
parte  inferior ,  que  en  algún  modo  anunciaron  la  Encarna- 
ción del  Verbo ,  y  venida  del  Mesías. 

También  hizo  dos  quadros  grandes  para  los  colaterales  de 
la  iglesia  del  convento  de  nuestra  Señora  de  Constantínopla 
en  esta  Corte  :  el  uno  de  san  Luis  Obispo ,  y  el  otro  de  san- 
ta Clara  ,  quando  con  el  Santísimo  en  sus  manos  ahuyentó 
los  bárbaros  que  intentaban  asaltar  el  convento  :  y  también  es 
suyo  el  san  Francisco  de  Asís  ,  que  está  en  el  sagrario  del  al- 
tar  mayor,  bon  también  de  su  mano  otros  dos  quadros ,  que 
hizo  de  la  vida  de  san  Eloy  para  los  costados  de  la  capilla 
mayor  de  la  Parroquial  de  san  Salvador  de  esta  Corte. 

Pintó  también  en  palacio  un  gabinetillo  de  los  del  auarto 

de  la  Reyna  ,  y  en  la  galería  del  cierzo  dos  historias  de  la  fá- 

'JTom.  III.  Rrrr  bu- 


Fué  natural  de 
Colmenar  de  Oreja, 
sus  principios  en  esta 
Corte  en  casa  de  Rici. 


Merced  de  Pintor 
de  su  Magestad  con 
gages. 


Queda  heredero  de 
Rici. 


Obras  de  Isidoro. 


Pinturas  que  hizo 
en  falacia. 


682 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES 


Asistió  d  la  pintu- 
ra de  los  teatros  del 
(oliseo. 

También  finta  al 
fresco. 


Su  muerte  año  de 

1702. 


bula  de  Siquis,  y  Cupido ,  que  allí  se  executd  ,  y  fué  la  una, 
quando  su  padre  y  hermanas  la  fueron  á  visitar  en  su  palacio: 
y  la  otra,  quando  Siquis  curiosa  quiso  examinar  con  la  luz  el 
amante  que  la  festejaba  estando  dormido,  y  dispertó  cayéndole 
una  pavesa  de  la  luz ,  ás.  que  se  siguió  su  ruina,  y  desamparo- 
Pintó  también  mucho  Arredondo  en  los  teatros  de  las 
comedias  al  temple ,  y  en  otras  obras  de  entradas  de  Reyna, 
y  e^iquias  de  personas  Reales.  También  pintó  al  fresco ,  es- 
pecialmente en  el  Retiro  ,  ayudando  á  sus  compañeros  en  el 
ornato  de  la  cámara ,  y  quarto  de  la  Reyna ,  y  frontis  del 
despacho  del  Rey  para  la  venida  de  la  Serenísima  Reyna 
Doiía  María- Ana  de  Neoburg ,  segunda  esposa  del  Señor 
Carlos  Segundo. 

Fué  muy  querido  del  Rey  nuestro  Isidoro ,  no  solo  por 
su  habilidad  ,  sino  por  su  mucha  bondad  ,  honrado  ,  y  apa- 
cible genio  ;  y  así  tuvo  el  goce  completo  de  su  plaza  desde 
luego  ,  y  logró  algunas  ayudas  de  costa  muy .  considerables 
por  el  Real  bolsillo  de  gastos  secretos.  Pero  desde  el  año  de 
700.  comenzó  á  adolecer  de  unos  flatos  que  le  molestaban 
mucho  ;  y  después  de  varios  remedios ,  se  le  subieron  á  la  ca- 
beza ,  y  especialmente  á  un  oído  ,  donde  era  tal  el  tormento 
que  padecía ,  que  apuradas  ya  las  medicinas ,  le  mandaron 
sangrar ;  executóse  así ,  y  en  la  misma  sangría  espiró.  Fué  es- 
te fatal  suceso  por  el  mes  de  Marzo  de  mil  setecientos  y  dos, 
á  los  quarenta  y  ocho  años  de  su  edad  ,  con  gran  quebranto 
de  sus  compañeros ,  y  amigos ,  y  de  todos  los  que  le  cono- 
cían ,  por  su  amable  modesto  ,  y  apacible  trato  ,  ademas  de 
su  grande  habilidad. 

CCIX. 


MOSEN  VICENTE  BRU,  PINTOR, 


Fué  natural  de 

Valencia. 

Grande  estudiante 
en  todas  letras. 


Fué  discípulo  de 
Concliillos  en  la  Pin- 
tura. 


v"  r 


_LVXosen  Vicente  Bru  fué  natural  de  la  ínclita  ciudad  de 
Valencia  ,  y  desde  sus  tiernos  años  inclinado  á  las  letras ,  en 
que  aprovechó  con  tal  felicidad ,  que  en  todas  era  el  mas  ade- 
lantado de  su  curso  :  pues  de  1 8.  años  había  ya  concluido  el 
de  la  sagrada  teología  con  admiración  de  toda  aquella  insigne 
Universidad ,  de  suerte  ,  que  los  padres  Dominicos ,  en  cuya 
escuela  estudió ,  solicitaban  con  grandes  ansias  que  tomase  el 
hábito  de  su  Orden  ;  y  en  medio  de  esto  fué  tal  su  afición  á 
la  Pintura ,  que  á  los  15.  años  comenzó  á  dibuxar  por  su  gus- 
to en  casa  de  Conchillos ,  y  en  breve  tiempo  aprovechó  de 
suerte  ,  que  se  dexaba  atrás  á  los  muy  adelantados.  Y  al  mis- 
mo tiempo  aprendió  la  solfa  ,  tocar  arpa  ,  y  vihuela  con  tal 
-:'c'  fe- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      683 

felicidad  ,  que  verdaderamente  parecía  un  monstruo  de  inge- 
nio. Llegó  pues  á  adelantarse  de  suerte  en  k  Pintura,  que 
fué  uno  de  los  sugetos  elegidos  para  las  pinturas  de  los  reta- 
blos d:l  cuerpo  de  la  iglesia  de  san  Juan  del  Mercado  de 
a'iuclla  ciudad  ,  donde  executd  tres  :  que  son ,  la  de  Todos 
los  Santos ,  la  del  Jordán ,  y  la  de  san  Francisco  de  Paula, 
que  verdaderamente  acreditan  lo  elevado  de  su  ingenio  ;  de 
suerte  que  parece  que  próvida  la  naturaleza ,  recopiló  en  bre- 
ve tiempo  lo  que  habia  de  conferirle  en  muchos  años ,  previ- 
niendo lo  poco  que  habia  de  vivir  ,  pues  murió  á  los  veinte 
y  uno  de  su  edad  ,  en  22.  de  Febrero  de  1 703  ,  sin  obtener 
Ordenes  mayores  mas  que  la  de  Epístola ,  con  gran  quebran- 
to de  toda  aquella  ciudad  ,  que  admiraba  no  solo  este  porten- 
to ,  sino  el  de  su  exemplar  vida  ,  y  dichosa  muerte.  Y  si  hu- 
biera vivido  ,  no  hay  duda  que  llegara  á  ser  uno  de  los  mas 
lucidos  ingenios  de  aquel  reyno  en  el  arte  de  la  Pintura;  pues 
dexando  en  breves  dias  los  pocos  rudimentos  que  tomó  en  ca- 
sa de  Conchillos ,  no  tuvo  mas  maestro  que  el  ver  las  obras 
de  los  otios ,  y  especialmente  del  qu?  fué  á  pintar  la  iglesia 
de  san  Juan  del  Mercado  ,  y  su  propio  estudio  y  especula- 
ción ,  estimulado  de  un  ingenio  altamente  dotado  del  cielo. 
Después  de  su  muerte  compró  un  fraricés  aficionado  á  la 
Pintura  sus  dibuxos  por  mucho  precio  ,  y  estimación. 

ccx. 

DON  VICENTE  DE  BENAVIDES ,  PINTOR. 


Obras  que  execzitó 
de  Pintura. 


Su  muerte  año  de 
1703. 


Su  estudio  se  -jen- 
dió  en  estimación. 


D< 


'on  Vicente  de  Benavides ,  natural  del  África ,  en  el  pre- 
sidio de  Oran  ,  nació  estando  allí  su  padre  ocupado  en  servi- 
cio del  Rey ;  y  continuándole ,  pasó  á  España ,  y  á  esta  Corte 
con  su  hijo  ,  donde  este  aprendió  el  arte  de  la  Pintura  en  la 
escuela  de  don  Francisco  Rici.  Son  de  su  mano  las  efigies 
que  están  debaxo  de  los  portales  de  Santa  Cruz ,  hacia  la  Za- 
patería de  viejo ,  y  hacia  la  callejuela  de  la  Sal.  Y  aunque  en 
lo  que  toca  á  las  figuras  no  tuvo  gran  gusto ,  en  la  arquitec- 
tura ,  y  adornos  fué  eminente  ;  y  así  lo  practicó  casi  toda  su 
vida  en  la  manipulación  de  los  teatros ,  y  mutaciones  de  las 
comedias ,  que  continuamente  se  executaban  en  el  Retiro 
para  el  servicio ,  y  diversión  de  sus  Magestades ,  haciendo  el 
dicho  don  Vicente  muy  ingeniosas  trazas  para  este  efecto  ,  y 
executandolas  con  singularísimo  acierto,  por  el  gran  manejo 
que  llegó  á  adquirir  en  el  temple  ,  y  superior  inteligencia  en 
la  perspectiva  :  en  cuya  atención  su  Magestad  le  hizo  despa- 
char título  de  su  pintor  ad  honorem. 

Tom.  III.  Rrrr  3  No 


Fué  natural  de 
Oran. 

Pasó  á  esta  Corte,  y 
fué  discípulo  de  Rici. 


Aplicación  que  tU' 
vo  á  la  arquitectura 
de  los  teatros. 


Fué  jiintor  dd  Re/. 


Pintó  tamliíH  al 
freno. 

Sus  olrns. 


Calidades  de  su 
persona. 


Su  muerte  año  de 
1703- 


Caso  gracioso  que 
If  sucedió  con  Laredo. 


Astucia  de  Lare- 


684        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

No  tuvo  menos  inteligencia  en  el  pintar  al  fresco ,  como 
se  ve  en  diferentes  obras  que  se  le  ofrecieron  dentro  y  fuera 
de  Madrid  ;  y  en  especial  la  capilla  del  santísimo  Christo  del 
Amparo  ,  con  su  transparente  ,  que  está  en  lai  iglesia  de  la 
Victoria  en  esta  Corte  junto  á  la  puerta  del  costado,  Y  sobre 
todo  la  fachada ,  que  hoy  se  ve  de  las  casas  de  los  señores 
Alarqueses  de  loS  Balbases ,  la  qual  executó  al  fresco  en  com- 
pañía de  Dionis  Mantuano  con  grande  acierto.  También  pin- 
tó la  ermita  de  nuestra  Señora  de  los  Angeles,  que  está  en  un 
cerro  junto  á  Getafe.  Era  hombre  rígido  ,  y  fuerte  de  condi- 
ción ,  como  verdaderamente  africano ;  y  aunque  de  muchos 
años  atrás  se  había  dexado  ya  la  moda  del  bigote  levantado, 
él  nunca  se  lo  quitó ,  y  así  parecía  hombre  de  aspecto  formi- 
dable ,  á  que  no  desayudaba  lo  personal ,  por  ser  corpulento 
y  de  muy  buena  estatura ,  aunque  de  un  pie  claudicaba  un 
poco.  Mu  rió.  en  esta  Corte  por  los  años  de  i  703.  y  á  los  se- 
senta y  seis  de  su  edad ,  viviendo  en  la  calle  de  los  Ministri- 
les ,  y  enterróse  en  la  Parroquial  de  san  Sebastian. 

Sucedióle  una  cosa  graciosa  con  don  Juan  de  Laredo, 
demás  de  otras  muchas,  y  fué,  que  hallándose  Benavides  tan 
prendado  de  una  muger  ,  que  no  habia  forma  de  sacarle  de 
aquel  mal  estado  por  diferentes  medios  que  se  habían  discur- 
rido ,  un  dia  estando  durmiendo  la  siesta  en  el  Buen-Retiro, 
en  tiempo  de  las  comedias  del  coliseo ,  tuvo  forma  Laredo 
de  meter  una  caña  horadada  por  el  resquicio  de  la  puerta  del 
aposento  ,  y  por  el  otro  extremo  le  dccia  con  voz  muy  dolo- 
rosa  :  Vicente  ,  Vicente ,  mira  por  tu  alma  ,  y  dexa  la  comu- 
nicación de  esa  muger  que  te  trae  distraido ,  porque  sinOy 
serán  muy  pocos  tus  dias.  Levantóse  despavorido  Benavides; 
y  como  la  voz  sonaba  como  si  estuviera  dentro  del  aposento 
quien  la  pronunciaba  ,  abrió  la  ventana  ,  examinólo  todo  ,  y 
no  hallando  á  nadie ,  salió  afuera  muy  asustado  :  encontró  con 
Laredo  ,  el  qual  le  preguntó  qué  traía?  Contóle  Benavides  el 
caso ,  todo  sobresaltado ;  y  Laredo  hallando  la  suya ,  le  apre- 
tó la  mano  de  suerte  ,  que  se  logró  el  intento  de  sacarle  de 
aquel  mal  estado. 


CCXI. 

'         DOÑA   LUISA  ROLDAN  ,   EMINENTE 

ESCULTURA. 

c^^ai^j  _i_-/oña  Luisa  Roldan,  natural  de  la  ciudad  de  Sevilla,  fué 

Is acimiento, y prin-    h'ja  ,  y  disgípula  de  Pedro  Roldan  ,  escultor  eminente  ;  no 
cipios  de  dona  Luisa     lo  fué  menos  su  hija ,  pues  habiendo  hecho  en  Sevilla  exce- 
lentes obras ,  ya  casada  con  don  Luis  de  los  Arcos ,  y  con 

dos, 


KoLi 


:an. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       685 

dos  hijos,  se  vino  á  esta  Corte ,  donde  apadrinada  de  don 
Christobal  Ontañon  ,  caballero  del  Orden  de  Santiago  ,  ayu- 
da de  Cámara  del  Señor  Carlos  Segundo ,  y  gran  protector 
de  estas  artes  ,  tuvo  la  fortuna  de  servir  á  su  Magestad  en  di- 
ferentes cosas  de  cscultuia  ,  y  especialmente  en  un  san  Mi- 
guel del  tamaño  del  natural ,  que  hizo  para  el  Real  Monas- 
terio de  san  Lorenzo. 

Tuvo  singular  gracia  para  modelar  de  barro  eif  pequeño, 
de  que  hizo  cosas  admirables  ,  que  yo  he  visto  en  esta  Corte 
en  diferentes  urnas ;  como  de  la  Virgen  con  su  hijo  precioso} 
de  santa  Teresa  ;  san  Pedro  de  Alcántara  ;  san  Juan  de  Dios, 
con  un  pobre  acuestas  ,  y  un  ángel  que  le  ayuda  ,  y  otros  se- 
mejantes. Pero  sobre  todo  dexó  hecha  una  imagen  de  Jesús 
Nazareno  del  tamaño  del  natural ,  de  tan  extremada  belleza, 
y  afecto  compasivo  al  mismo  tiempo  ,  que  fué  el  pasmo  y  la 
admiración  de  toda  la  Corte.  Hízola  de  orden  del  Señor  Car- 
los Segundo  ,  á  lo  que  tengo  entendido  ,  para  el  Real  con- 
vento de  san  Diego  de  Alcalá  de  Henares }  y  por  muerte  de 
su  Alagestad ,  que  sea  en  gloria  ,  se  quedo  en  poder  de  doña 
j^uisa.  Y  después  de  haber  sido  pretendido  este  divino  simu- 
lacro de  diferentes  personas  ,  y  comunidades,  fué  últimamen- 
te colocado  en  la  villa  de  Sisante  ,  en  la  Mancha ,  junto  á  san 
Clemente ,  y  en  un  convento  de  religiosas  descalzas ,  con  el 
título  de  Jesús  Nazareno ,  donde  tiene  su  merecido  lugar, 
por  la  gran  veneración  con  que  es  freqüentado  de  los  íicles, 
y  obsequiado  de  aquella  religiosa  comunidad. 

"i  o  fui  á  visitar  esta  sagrada  imagen  antes  que  se  la  lleva- 
ran de  esta  Corte ,  quando  estaba  en  poder  del  dicho  Don 
Luis  de  los  Arcos ,  ya  viudo  „  y  la  tenia  en  su  sala!  sobre  un 
bufete  ,  y  cubierta  con  una  cortina  ;  descubrióla  ,  y  fué  tal  el 
estupor  que  me  causo  al  verla  ,  que  me  pareció  irreverencia 
no  mirarla  de  rodillas ,  porque  verdaderamente  se  me  repre- 
sentaba ser  su  mismo  original.  Y  después  de  haberle  estado 
admirando,  y  examinando  gran  rato  ,  nos  fuimos  á  sentar ;  y 
volviendo  á  mirarle  ,  le  dixe  á  el  don  Luis ,  que  si  no  volvia 
á  cubrir  á  su  Magestad ,  no  me  sentaría.  Taiito  era  el  respeto 
y  la  reverencia  que  causaba  ,  que  aseguro  me  faltan  palabras 
para  signiticarlo  ;  pues  no  solo  la  expresión  que  he  dicho  de 
la  cabeza  ,  sino  las  manos ,  y  los  pies  estaban  tan  divinamen- 
te executados  ,  y  con  algunas  gotas  de  sangre  que  corrían, 
que  todo  parecía  el  mismo  natural. 

A  este  soberano  portento  acompañó  otra  efigie  de  su  ma- 
dre santísima  dolorosa  no  menos  admirable  ,  cuya  descrip- 
ción omito  con  decir  que  era  de  la  misma  mano ,  y  nada  in- 
ferior por  su  camino  á  la  antecedente;  y  así  fué,  como  lo  hizo 
en  vida  ,  acompañando  a  su  hijo  santísimo  al  dicho  lugar. 

Mu- 


F'ué  discíj>;iL¡  4e  su 
padre  ,  y  salió  emir 
UíJite  escultura. 

Pasó  a  Alaclrid, 
donde  hizo  excelentes 
obráis ,  y  muchas  para 
el  Señor  Carlos  Se- 
gundo. 


Imageti  portentosa 
de  Jesús  ISazarcno. 


Efectos  que  causa- 
ba la  -vista  de  esta  so- 
berana iinageti. 


Imagen  dolorosa  de 
Mana  Santísima. 


Su  muerte  ano  de 

1704. 


Su  nacimiento  ,  y 
principios  en  lu  Pin- 
tura en  2-íapoles. 


Se  hizo  naturaleza 
en  el  la  Pintura. 


Fué  llamado  Luca 
f.i  presto ,  y  por  quéi 

Aplicóse  d  la  es- 
cuela de  Ribera  el  Es- 
panoUto. 

Grande  imitador 
de  la  maneta  de  su 
maestro. 


Pasó  d  estudiar  á 
Roma. 


Imitó  las  maneras 
de  todos  los  homares 
grandes. 


686         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

Murió  esta  eminente  escultora  dexando  inmortal  su  nom- 
bre por  los  años  de  1 704.  en  esta  Corte  ,  y  apenas  á  los 
cincuenta  de  su  edad.  Yo  la  conocí ,  y  visité  muchas  veces; 
y  era  su  modestia  suma ,  su  habilidad  superior ,  y  su  virtud 
estremada.  Y  aseguran  que  quando  hacia  imágenes  de  Chris- 
to  ,  ú  de  su  madre  santísima  ,  demás  de  prepararse  con  chris- 
tianas  diligencias ,  se  revestía  tanto  de  aquel  afecto  compasi- 
vo ,  que  ifo  las  podia  executar  sin  lágrimas. 

CCXII. 

JEZ  INSIGNE  LUCAS  JORDÁN,  PINTOR 

íiel  Rey. 


L 


íucas  Jordán  nació  en  Ñapóles  por  los  años  de  1628, 
aunque  oriundo  de  España,  en  el  rey  no  de  Jaén  de  la  pro- 
vincia de  Andalucía,  donde  hay  familias  muy  ilustres  de  este 
apellido  ,  por  ser  uno  de  los  que  están  colocados  en  los  tres- 
cientos escudos  del  arco  célebre  de  Baeza.  Su  padre  fué  pin- 
tor de  obrador  público ;  por  lo  qual  se  aplicó  en  tan  tiernos 
años  ,  que  delante  de  mí  le  dixo  al  Señor  Carlos  Segundo: 
que  de  la  misma  suerte  que  á  los  niños  les  ponen  á  aprender 
la  cartilla  ,  al  mismo  tiempo  á  él  le  pusieron  á  dibuxar ;  y  de 
suerte  se  hizo  en  él  naturaleza  la  Pintura ,  que  i  los  siete  años 
dixo  hacia  ya  cosas  que  por  ser  de  un  muchacho  de  aquella 
edad  eran  muy  celebradas ;  y  con  esta  ocasión  ,  y  la  de  aten- 
derse solo  en  su  casa  á  pintar  como  de  feria ,  adquirió  tal  ma- 
nejo que  se  dexaba  atrás  á  los  mas  prácticos ,  y  el  padre  le  de- 
cía muy  de  ordinario  dándole  prisa  :  Luca  f a  presto  ,  y  por 
este  nombre  era  en  italiano  mas  conocido  que  por  el  suyo 
propio. 

Aplicóse  después  i  la  escuela  de  Joseph  de  Ribera  el  Es- 
pañokto  :  y  se  arrimó  tanto  á  su  manera  ,  que  hacia  cosas  de 
su  propia  invención ,  que  parecían  originales  de  su  maestro, 
como  lo  manifestó  en  el  discurso  de  su  vida  en  varios  qua- 
dros  que  hizo  ,  imitándole  ,  que  dexa  dudoso  el  juicio  mas 
perspicaz  ,  y  que  á  la  primera  vista  hacen  titubear  al  mas 
inteligente. 

Después  pasó  á  Roma  ,  donde  estudió  ,  y  dibuxó  todas 
las  obras  y  estatuas  de  los  antiguos  ,  copiando  muchos  origi- 
nales de  los  primeros  hombres ,  con  tan  estremada  atención, 
y  diligencia  ,  que  haciéndose  dueño  de  la  manera  de  cada 
uno ,  llegó  á  imitar  de  suerte  á  todos  ,  que  cada  día  nos  en- 
gañan sus  pinturas ,  imitando ,  ya  á  Rafael ,  ya  á  Tíciano ,  á 
Tintorero,  á  Corezo,  y  á  qualquiera  otro  de  los  mas  eminentes; 
de  suerte  que  es  menester  gran  perspicacia  para  distinguirlas. 

Des- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


68- 


>i  es- 


Aplicóse  también  en  este  tiempo  á  la  escuela  de  Predio  Aplicósí 
de  Goitona,y  le  asistió  en  las  célebres  obras  que  pintó  al  ctula de PeArod,; Cor- 
deseo  en  Roma  ,  adquiriendo  en  esta  especie  de  pintura  tan  ^^'^'■'[■^ 
superior  manejo  ,  que  llegó  á  lo  sumo  de  lo  que  en  esta  ma-  ^'*l^"  ^^fi^^'o^  ''on 
teria  se  puede  conseguir  ,  así  en  la  belleza  y  buen  gusto  ,  co-  ^"^''''°''  ^•^'^'í'W'^'í- 
mo  en  la  celeridad  del  obrar  ,  que  era  tanta  ,  que  lo  que  él 
hacia  en  un  dia ,  no  lo  haría  otro  en  una  semana. 


Ve 


§.  L 


olvióse  á  Ñipóles ,  donde  fué  tanto  lo  que  pintó  para 
diferentes  Príncipes  de  Europa ,  que  llegó  á  estenderse  tanto 
su  crédito ,  así  por  esto  ,  como  por  lo  que  todos  los  Vireyes 
traían  ,  y  enviaban  de  pinturas  suyas  al  Señor  Carlos  Segun- 
do ,  que  deseando  su  Magestad  verle  pintar  ,  y  que  hiciese 
algo  al  fresco  en  san  Lorenzo  del  Escorial ,  le  hizo  venir  el 
año  de  1692  ,  para  cuyo  efecto  le  mandó  dar  su  Magestad 
mil  y  quinientos  ducados  de  plata  ,  haciendo  franco  quanto 
viniese  en  su  navio  ,  que  fué  muchísimo ,  y  honrándole  des- 
de luego  con  el  oficio  y  llave  de  ayuda  de  Furriera  ,  releván- 
dole de  servirlo  para  que  tuviese  mas  libre  el  tiempo.  Llegó 
á  Madrid  por  el  mes  de  Mayo  de  dicho  año  ;  y  lo  primero 
que  pintó  ,  fueron  dos  quadros  grandes  ,  el  uno  de  la  batalla, 
y  el  otro  del  triunfo  del  glorioso  Arcángel  san  Miguel  con- 
tra la  rebeldía  de  Lucifer. 

Antes  de  pasar  adelante ,  no  puedo  dexar  de  prevenir  un 
error  que  está  muy  valido  en  el  vulgo  ;  y  especialmente  en 
los  que  van  á  ver  las  maravillas  del  Buen-Retiro,  donde  está 
el  primer  quadro  de  estos  dos  del  triunfo  de  san  Miguel ,  del 
qual  dicen  que  Jordán  lo  hizo  en  veinte  y  quatro  horas ,  en 
competencia  de  otro  pintor  ,  que  suponen  ser  Claudio  Cue- 
llo ,  que  entonces  era  pintor  de  Cámara  ,  y  que  no  habiendo 
el  otro  podido  acabar  el  suyo  en  dicho  tiempo  ,  se  murió  de 
la  pesadumbre.  Y  así ,  en  gracia  de  la  verdad  ,  digo  con  toda 
realidad  ,  que  todo  esto  es  fábula  ;  porque  ni  hubo  tal  com- 
petencia ,  ni  tales  veinte  y  quatro  horas ,  pues  yo  fui  testigo 
de  todo.  Porque  habiendo  mandado  el  Señor  Carlos  Segun- 
do que  ninguno  entrase  á  ver  pintar  á  Lucas  porque  no  le 
embarazasen  ;  y  sabiendo  que  yo  había  ido  ,  y  obedecido  su 
orden  luego  que  se  me  intimó ,  le  debí  tanto  á  su  Magestad, 
que  me  envió  á  decir  con  don  Christobal  Ontañon ,  que  con- 
migo no  se  entendía  la  orden  ;  y  así  que  fuese  quando  gusta- 
se. Hícelo  así ,  usando  de  tan  grato  indulto  ,  y  me  hallé  en 
todo ;  y  aun  el  borroncillo  para  dicho  quadro ,  que  es  de 
blanco  ,  y  negro ,  no  lo  hizo  en  las  veinte  y  quatro  horas ,  y 
el  quadro  ni  en  veinte  y  quatro  días ,  ni  se  soñó  tal  compe- 

ten- 


Vohióse  d  NJpo- 
ks. 

Sus  obras. 

Su  venida  d  Es- 
paña. 

Mercedes  que  le  hi- 
zo el  Rey. 

'Las  primeras  pin- 
tums  que  executó  en 
esta  Corte. 


688 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Pintura  di  la  esca- 
lera de  san  Lorenzo 
del  Escorial. 

Batalla   de  san 
Quintín. 


Planta ,  y  erección 
del  tciHj-'lo  de  san  Lo- 
renzo. 

La  gloria  en  la  f ar- 
te superior  de  la  bó- 

'veda. 


Las  virtudes  Car- 
dinales en  los  quatro 
a  nípulas. 

La  Majestad  Re- 
£Ía  ,  y  la  iglesia  La- 
tólica. 

Ornato  de  las  ven- 
tanas. 


Jornadas  que  hizo 
el  Rey  para  ver  esta 
obra. 


tencia  ;  pues  aunque  á  Jordán  no  le  contaban  los  días  que 
pintaba ,  sino  las  horas ,  todavia  fueron  mas  de  las  que  corres- 
ponden á  los  veinte  y  quatro  dias  que  he  dicho.  Y  atirnio, 
que  una  de  las  mañanas  que  yo  estuve  viéndole  pintar  acabo 
la  cabeza  de  saxi  Miguel ,  y  no  la  dexd  concluida  ,  diciendo 
que  estaba  muy  blanda  la  color ;  y  asi  es  menester  advertir 
que  le  levantan  muchos  testimonios. 

Después  se  trató  de  pintar  al  fresco  la  escalera  del  sagrado 
monasterio  de  san  Lorenzo  del  Escorial ,  donde  se  determi- 
nó expresar  la  batalla  célebre  de  san  Quintin  ,  con  su  princi- 
pio ,  asedio,  y  asalto,  y  prisión  de  el  de  Memoranci ,  lo  qual 
se  executó  en  todo  el  friso  de  la  escalera  que  va  por  debaxo 
de  las  ventanas ,  por  haber  sido  esta  batalla  el  motivo  de  la 
erección  de  este  Real  monasterio ,  á  causa  de  haberse  logra- 
do su  victoria  ,  que  fué  la  primera  después  de  la  coronación 
del  Señor  Felipe  Segundo,  y  que  dio  principio  á  una  paz  ge- 
neral ,  el  dia  del  glorioso  Levita  san  Laurencio  en  el  año  de 
1554.  en  que  su  Magestad  votó  la  erección  de  este  Real  si- 
tio. Y  así  hacia  la  parte  del  oriente  se  mira  ya  en  este  friso  la 
erección ,  planta  ,  y  disposición  de  la  fa'brica  con  asistencia  de 
su  Magestad  ,  como  fundador ,  y  que  puso  la  primera  piedra. 
En  la  parte  superior  de  la  bóveda  esta'  la  gloria  con  la 
Trinidad  Santísima  ,  la  Reyna  de  los  Cielos  ,  grande  acom- 
pañamiento de  angeles ,  y  santos ,  glorificando  á  su  Magestad, 
en  demostración  dd  zelo  de  su  mayor  honra  y  gloria  con  que 
el  Señor  Felipe  Segundo  lo  fundó ,  con  la  advocación  de  san 
Lorenzo  su  devoto  ,  y  el  instituto  del  máximo  doctor  san 
Gerónimo  en  las  repetidas  alabanzas  de  su  incesante  coro.  Y 
así  se  miran  allí  en  lugar  muy  señalado  estos  dos  santos ,  co- 
mo conduciendo  á  muchos  de  esta  Regia  estirpe  ,  á  quienes 
siguen  el  Señor  Emperador  Carlos  Quinto ,  y  el  Señor  Feli- 
pe Segundo  ,  ofreciendo  á  el  Altísiíno  Dios  sus  coronas ,  y 
dominios. 

En  los  quatro  ángulos  están  las  quatro  virtudes  Cardina- 
les ,  acompañadas  cada  una  de  sus  adjacentes ,  integrales ,  y 
subjectivas  ,  en  demostración  de  las  que  practicaron  tan  íncli- 
tos Monarcas.  Y  en  los  dos  espacios  colaterales  están  en  el 
uno  la  Magestad  Regia ,  y  en  el  otro  la  Iglesia  Católica,  por 
cuya  exaltación  empeñaron  su  poder  tan  excelsas  Magestades. 
En  los  huecos  de  las  ventanas  se  ven  grabadas ,  como  de  pór- 
fido ,  varias  hazañas  del  Señor  Carlos  Quinto  ,  y  á  los  lados 
unos  graciosísimos  chicuelos  con  los  escudos  de  armas  de  los 
reynos  de  esta  vasta  Monarquía. 

Fué  tan  plausible  esta  pintura,  que  hizo  su  Magestad  va- 
rias jornadas  para  verla  :  y  al  principio ,  á  un  mes  comenza- 
da ,  envió  á  el  autor  de  esta  obra  su  pintor  para  que  recono- 

cie- 


Y, ESCULTORES  pSPAÑOLI^S.      689 

ciese  el  estado  en  que  iba,  y  le  informase  i  su  Magcstad  muy 
por  menor.,  así  de  esto  ,  como  de  la  calidad  de  lo  pintado  al 
fresco  ,  respecto  de  que  hasta  entonces  en  España  solo  se  lu- 
bia  visto  pintura  de  Jordán  al  olio  ;  lo  qual  exccutu  muy  a  la 
satisfaccioo ,  y  gusto  de  su  Magestad,  y  crédito  de  Jordán,  el 
qual  acabó  esta  obra  en  siete  meses,  cjue  parece  no  era  bastan- 
te tieinpo  para  execütaf  los  diseños,  y  borrones  que  hizo  para 
ella,  así  del  todo,  como  de  cada  grupo  de  historia  particular. 


c 


§.  II. 


ion  aplausos  tan  merecidos  se  hizo  digno  Jordán  de  as- 
cender por  esta  célebre  escala  al  cielo  de  la  iglesia  de  aquel 
militante  empíreo,  y  celestial  emporio,  determinando  su  Ma- 
gestad pintase  las  bóvedas  de  su  excelsa  fabrica  ,  que  estaban 
jaharradas  de  blanco ;  y  principalmente  las  quatro ,  donde  ter- 
minan las  dos  naves  colaterales.  La  primera  que  se  determinó 
pintar  fué  la  que  cae  sobre  el  altar  de  nuestra  Señora  ,  al  la- 
do del  Evangelio ,  y  donde  está  el  depósito  de  singularísimas 
reliquias,  así  de  esta  gran  Reyna,  como  de  su  Hijo  santísimo, 
y  de  los  tres  santos  Reyes  que  le  adoraron.  Y  así  hizo  una 
maravillosa  unión  de  la  Concepción  purísima  de  María  Se- 
ñora nuestra  ,  de  la  Anunciación ,  Nacimiento  de  Christo ,  y 
Adoración  de  los  santos  Reyes  ,  como  previsto  todo  en  los 
decretos  divinos  de  la  eternidad ,  donde  no  hay  sucesión  de 
tiempos.  Y  asimesmo  puso  la  caida  de  Luzbel ,  arrojado  del 
empíreo  por  el  sagrado  Arcángel  Miguel ,  y  á  los  angeles 
buenos  -gloriticando  al  Señor ;  procediendo  efectos  tan  contra- 
rios de  la  previsión  de  tan  altos  misterios ,  según  la  disposi- 
ción que  hallaron  en  los  unos  y  en  los  otros. 

En  las  quatro  pechinas  de  esta  bóveda ,  ocasionadas  de 
los  quatro  arcos  que  la  reciben,  pintó  las  quatro  Sybilas,  que 
mas  claramente  anunciaron  los  misterios  de  nuestra  redención. 
La  primera  es  la  Cumana ,  que  vaticinó  la  Encarnación  del 
Verbo  Divino.  La  segunda  la  Eritrea  ,  que  predixo  la  abun- 
dancia ,  y  tranquilidad  que  lograría  el  género  humano  con  la 
venida  del  Salvador.  La  tercera  es  la  Pérsica  ,  que  vaticinó  la 
.predicación  del  Bautista  ,  y  el  Bautismo  en  el  Jordán.  La 
quarta  es  la  Líbica ,  que  prenunció  los  milagros  de  Christo, 
y  especialmente  el  de  los  panes  y  peces. 

En  la  bóveda  correspondiente  al  lado  de  la  Epístola  se 
pintó  una  tropa  numerosa  de  los  bienaventurados  ,  cuyas  re- 
liquias se  veneran  en  el  relicario  de  aquella  capilla  ,  así  de 
mártires  ,  y  vírgenes  ,  como  de  confesores.  Y  en  las  quatro 
pechinas  los  quatro  sagrados  doctores  de  la  iglesia  :  con  ad- 
vertencia ,  que  donde  había  de  estar  san  Gerónimo ,  esta  solo 
To7ji.  III.  Ssss  el 


Pintura  de  las  hó- 
Tccias  de  la  igksia. 


Pñitiira  de  la  pri- 
mera bóveda. 


Misterios  quej.mt6 
en  ella. 


Pechinas  de  esta 
lóveda. 

S) lilas  que  anun- 
ciaron "la  venida  de 
Christo ,  sus  maravi- 
llas ,  pasión ,  y  muer- 
te. 


Bóveda  secunda. 

O 

Pinto  los  sanios, 
cillas  reliquias  se  ve- 
neran en  aquella  ca- 
billa. 

Las  quatro  pechi- 
nas de  esta  bóveda. 


690 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Tercera  bóveda. 
Iglesia  Militante. 


Comitiva  de   este 
triuiifo. 


Teología  escolásti- 


ca. 


Teología  mística. 

Pechinas  de   esta 

bóveda. 


La  Gracia  divina. 


el  león  ,  como  en  guarda  de  su  púrpura  ,  y  librería  ;  y  mas 
arriba  está  un  ángel  tocando  la  trompeta  del  juicio  Hnal ,  que 
tan  presente  tuvo  este  santo  doctor ,  á  quien  señala  el  ángel 
al  mismo  tiempo  ,  que  está  figurado  arriba  ante  el  tribunal 
supremo,  desnudo,  y  como  llamado  á  juicio,  que  era  su  me- 
ditación continua. 

En  la  bóveda  tercera ,  que  cae  hacia  la  parte  del  Colegio, 
se  pintó  el  triunfo  de  la  Iglesia  Militante ,  que  en  carro  triun- 
fal magestuoso  ,  asistida  del  Espíritu  Divino  ,  como  lo  fué 
desde  lo  primitivo  de  su  ser ,  enriquecida  de  sus  dones  ,  ferti- 
lizada de  sus  frutos ,  ilustrada  de  sus  doctrinas ,  y  verdades, 
acompañada  de  la  fé  ,  esperanza  ,  y  caridad  ,  y  de  las  demás 
virtudes  ,  reforzada  con  los  Sacramentos  ,  de  hermoso  rostro, 
como  de  su  cabeza  Christo  ,  vestida ,  y  coronada  con  los  or- 
namentos pontificios  :  va  representando  en  la  silla  apostólica 
la  magestad  suprema  de  los  Vicarios  de  Christo  sobre  todas 
las  Magestades  de  la  tierra  ,  ahuyentando  con  sus  sacras  ,  y 
divinas  luces  las  horrorosas  tinieblas  de  la  heregía  ,  y  las  obs- 
curidades de  los  vicios ,  y  descubriendo  el  verdadero  camino 
del  cielo. 

Acompañan  este  soberano  triunfo  la  hermosa  comitiva 
de  las  virtudes ,  representadas  en  doncellas  de  suma  belleza; 
y  las  sciencias  ,  así  divinas  ,  como  humanas ,  ó  filosóficas  ,  y 
matemáticas  ,  todas  con  la  debida  distinción  ,  y  significación, 
representada  en  sus  divisas ,  y  trages.  La  sagrada  Teología 
preside  á  otro  lado  con  cetro  en  la  mano ,  como  reyna  de 
las  humanas  sciencias ,  que  reconocidas  la  sirven.  Y  la  Místi- 
ca ,  ó  infusa  ,  ilustrada  con  luz  sobrenatural  en  suave  reposo, 
y  otros  afectos  virtuosos ,  repartidos  en  las  quatro  pechinas; 
pero  los  vicios  ,  y  los  errores  abatidos  ,  las  hercgías  ,  y  here- 
siarcas  ahuyentados ,  y  fugitivos ,  como  las  tinieblas  de  la  luz. 

Ayudan  á  tirar  este  triunfal  carro  los  santos  Padres,  y  sa- 
grados Doctores ,  cuyas  reliquias  se  veneran  en  las  capillas 
correspondientes ,  y  cuyas  cuerdas  de  oro  recoge ,  y  une  el 
doctor  angélico  santo  Tomás ,  que  recopilando  todas  las  sen- 
tencias ,  y  doctrinas  de  los  santos  Padres  ,  colocó  la  suya  en 
la  alta  esfera  que  la  goza  la  iglesia.  Y  en  el  centro  de  esta  bó- 
veda se  descubre  la  Gracia  en  forma  de  doncella  hermosa, 
vestida  de  blanco,  en  significación  de  la  pureza,  adornada  de 
una  estola  ,  por  la  inmortalidad  que  nos  grangea ,  y  alargan- 
do la  mano ,  y  trabándola  con  otra  que  sale  de  entre  unas 
nubes ,  da  á  entender  la  amistad  de  Dios  para  con  los  hom- 
bres que  la  gozan  ;  repartiendo  al  mismo  tiempo  gran  copia 
de  dones ,  significados  en  la  variedad  de  flores  que  vierte ,  de 
que  algunos  angeles  forman  guirnaldas  para  solemnizar  con 
hermosos  ademanes  tan  sagrado  triunfo. 

En 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       691 

En  la  otra  bóveda  que  corresponde  sobre  la  capilla  de  las        Bó-veda  quarta. 


once  mil  vírgenes ,  cuyas  reliquias  insignes  enriquecen  tam- 
bién esta  portentosa  Basilica ,  se  pintó  otro  no  menos  mages- 
tuoso  triunfo  de  la  pureza  virginal ;  en  el  qual  María  santísi- 
ma ,  con  belleza  superior  i  lo  imaginable ,  acompañada  de 
hermosa  turba  de  aquellas  que  á  costa  de  tiránicos  martirios, 
ó  voluntarias  mortitícaciones ,  conservaron  intacta  la  flor  de 
su  virginal  pureza  ,  va  presidiendo  en  la  popa  del  carro  triun- 
fal ,  como  Reyna,  y  \'irgen  de  las  vírgenes ,  suelto  el  cabe- 
llo, con  tunicela  candida,  y  manto  azul,  en  demostración  de 
la  pureza  celestial ,  con  cetro  de  oro ,  y  con  hermoso  ade- 
man ,  conduciéndolas  á  las  deliciosas  nupcias  del  Cordero  in- 
maculado ,  que  se  apacienta  entre  azucenas ;  el  qual  se  mira 
expresado  á  la  proa  del  carro ,  como  sobre  un  lucido  trono, 
y  dos  angeles  volando  llevan  la  corona  imperial  en  las  ma- 
nos ,  como  que  espera  á  su  Madre  santísima  para  coronarla 
por  Emperatriz  de  los  angeles,  y  de  las  vírgenes  :  Veni ,  co- 
ronaberis  •■,  las  quales  ayudan  á  conducir  el  carro  ,  con  los  ti- 
rantes texidos  de  las  hermosas  hebras  ,  y  obras  de  sus  manos, 
que  vienen  i  unirse  en  las  del  amor  divino,  que  las  conduce, 
y  excita  al  curso  de  la  eterna  -felicidad ,  á  que  aspiran.  Hace 
compañía  al  Cordero  una  festiva  tropa  ,  de  alados  niños, 
con  guirnaldas  de  flores  blancas ,  y  encarnadas ,  con  palmas 
y  laureles ,  para  coronar  los  triunfos  amantes  de  las  escogidas 
esposas  del  Cordero. 

A  el  amor  divino  acompañan  los  auxilios  en  hermosa  vo- 
lante copia  de  alados  espíritus ,  disparando  suaves  flechas  de 
amoroso  fuego  á  las  sagradas  vírgenes ;  y  otros  angeles  de 
mayor  magnitud  ,  vertiendo  rosas ,  llevando  uno  de  ellos  un 
título  en  que  le  dice  á  el  amor  :  Diictore  sjc  fe  pr avio.  Y  en 
el  centro  de  esta  bóveda  se  ve  la  Vigilancia  ,  rodeada  de  an- 
geles de  bello  aspecto  ,  con  un  relox  en  la  una  mano  ,  y  en 
la  otra  un  clarín ,  cuya  sonora  voz  explica  una  letra  que  dice: 
Prudentes  vírgenes,  lamjpades  aptate  vcstras  ;  y  todas  pa- 
rece que  i  el  impulso  de  esta  voz  van  siguiendo  presurosas 
con  sus  palmas ,  y  trofeos  la  bandera  de  santa  Ursola  ,  como 
la  siguieron  las  once  mil  de  su  .compañía ,  cu^o  triunfo  se 
venera  en  dicha  capilla.  -jn 

Discurren  también  en  otro  coro  gozosas  las  santas  del  es- 
tado conyugal ,  alegres  de  ver  tan  bien  logrado  el  fruto  del 
santo  matrimonio.  , 

Represéntanse  también  en  el  recinto  inferior ,  y  pechinas 
de  esta  bóveda  ,  algunas  de  las  insignes  matronas  de  la  Escri- 
tura Sagrada ,  que  fueron  sombras  de  tan  soberanas  luces  :  co- 
mo María  la  hermana  de  Aaron  ;  Devora  ,  juez  ,  y  profetisa 
del  Pueblo  de  Dios;  la  hermosa  Joel,  que  triunfó  del  Gene- 
Tom.  III.  Ssss  3  ral 


nal. 


La  pureza  "virgi- 


Amor  divino. 


Auxilios  divinos. 


Vigilancia. 


Pechi?ias  de  esta 
bóveda. 


Mngeres  insignes 
de  la  Escritura  Sa- 
grada. 


69Í 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


ral  Sisara  enemigo  del  Pueblo  Hebreo;  Abisag  Sunamitis; 
Ruth  con  una  macolla  de  espigas;  Rebeca  con  una  hidria,  ó 
cántaro;  Raquel  con  su  cayado  de  pastora;  Susana,  Abigail, 
Esiher ,  y  Judith ,  todas  con  estremada  belleza ,  ornato ,  y 
acompañamiento ,  según  lo  requiere  su  significación  ,  con 
símbolos  muy  apropiados  á  las  superiores  excelencias ,  y  pri- 
vilegios de  esta  gran  Reyna  ,  y  Señora ,  que  fué  depósito  de 
los  tesoros  del  Amor  divino. 


Pinturas  del  cru- 
cero. 

Primera   bóveda. 


Tránsito  de  nuestra 
Señora. 


Comitiva  de  su  glo- 
rioso transito. 


Abrahan ,  é  Isaac, 
primijntks  progeni- 
tores de  la  Virgen. 


Bóveda  del  otro 
lado. 


Sepulcro  de  Ma- 
ría santísima. 


E. 


§.  III. 


ín  conseqüencla  de  estas  quatro  bóvedas  de  los  ángulos 
de  la  iglesia  ,  determinó  el  Señor  Carlos  Segundo  que  se  pin- 
tasen también  al  fresco  las  otras  quatro  bóvedas  del  crucero; 
y  la  primera  que  se  executó  fué  la  inmediata  á  la  de  la  capi- 
lla mayor  ,  donde  está  pintada  la  coronación  de  nuestra  Se- 
ñora de  mano  de  Luqueto.  Respecto  de  lo  qual ,  y  de  estar 
también  expresada  su  gloriosa  Asunción  en  el  retablo  ,  pare- 
ció conveniente  el  delinear  en  esta  bóveda  los  actos  antece- 
dentes de  su  glorioso  tránsito.  Este  expresó  el  artífice  hacia  la 
parte  del  mediodía ,  sobre  el  llorido  lecho  virginal  de  esta  so- 
berana Reyna  ,  á  el  qual  cercan  los  Apóstoles  con  dolorosas 
expresiones  de  tan  lamentable  pérdida  ;  y  otros  que  se  halla- 
ban en  distantes  provincias  se  ven  venir  conducidos  de  los  an- 
geles ,  y  de  estos  asiste  numerosa  turba ,  repartidos  en  dife- 
rentes sitios ',  cercando  el  sagrado  lecho  ,  y  teniendo  el  pave- 
llon  :  y  en  lo  alto ,  con  piadosa  introducción ,  se  ven  descender 
los  gloriosos  padres  de  esta  gran  Señora ,  y  su  felicísimo  es- 
poso á  recibir  sü  Alma  sacratísima  ;  y  á  los  lados  de  la  ven- 
tana ,  en  la  una  parte  está  Jesé  con  la  floreciente  vara  que  sa- 
lió de  su  raiz  ,  símbolo  muy  propio  de  esta  gran  Reyna ;  y 
en  la  otra  Josaphat ,  á  cuyo  valle  había  de  ser  conducido, 
como  lo  fué  en  hombros  de  los  Apóstoles  su  sacratísimo  cuer- 
po desde  Jerusalen  a  el  sepulcro  nuevo  ,  que  por  superior 
providencia  estaba  allí  prevenido.  Y  en  el  capialzado  de  la 
ventana  están  Abrahan  ,  y  Isaac  en  el  sacrificio  ,  como  prin- 
cipales Patriarcas  del  árbol  genealógico  de  esta  gran  Señora, 
y  como  los  primeros  ,  á  quien  fué  revelada  la  promesa  del 
Mesías ,  que  como  Sol  de  Justicia  había  de  nacer  de  esta  so- 
berana aurora. 

A  el  otro  lado  que  mira  á  el  norte  se  delineó  el  sepulcro 
en  que  fué  colocado  su  castísimo  ,  y  sagrado  cuerpo  ,  debaxo 
del  qual,  en  el  capialzado  de  la  ventana  se  ve  Jacob  en  el 
misterioso  sueño  de  la  Escala ,  suceso  bien  aplicado  á  el  trán- 
sito de  esta  gran  Señora  ,  á  que  llamó  san  Juan  Damasceno 
gloriosa  dormicion  ,  que  conmovió  á  los  Coros  celestiales  á 
-  ba- 


i 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      693 

baxar  y  subir  con  gozosas  y  suaves  músicas  á  su  celebridad ;  á: 
los  lados  de  la  ventana  están  los  santos  Reyes  Josías ,  y  Ezc-. 
quías  ,  cuyos  nombres  ,  según  el  Doctor  máximo  ,  suenan  lo 
mismo  que  fuego ,  y  fortaleza  del  Señor  ,  prerogativas  bien 
acreditadas  en  esta  gran  Rey  na.  Arriba  circundaiTlos  ApoVi 
toles  el  sepulcro  en  varios  afectos  de  admiración ,  habiendo, 
echado  menos  el  sagrado  cadáver ;  y  otros  mirando  á  lo  alto 
aun  conducto  de  gloria ,  que  se  descubre  ,  por  donde  se  su- 
pone haber  sido  el  camino  de  su  milagrosa  Asunción ,  lo 
qual  acredita  numerosa  turba  de  angeles,  y  serafines,  que  con 
tiores ,  palmas ,  y  ramos  verdes ,  parece  solemnizan  la  dicha 
que  en  su  posesión  interesan. 

La  segunda  bóveda  que  se  pintó  de  estas  quatro  fué  la 
que  está  hacia  los  pies  de  la  iglesia  ,  inmediata  á  la  del  coro, 
donde  está  executada  la  pintura  de  la  Gloria  de  mano  de  Lu- 
quete ,  y  en  esta  se  determinó  pintar  el  juicio  universal ,  en 
que ,  ademas  del  particular ,  ha  de  manifestar  la  divina  Justi- 
cia su  rectitud  en  la  debida  distribución  del  premio  eterno 
para  los  buenos ,  y  castigo  sin  hn  para  los  malos.  Para  cuya 
expresión  puso  el  artífice  en  el  medio  de  la  bóveda  el  mages- 
tuoso  trono  del  Supremo  Juez ,  con  acompaiíamiento  de  an- 
geles ,  donde  está  sentado  Christo  Señor  nuestro ,  con  corona, 
y  cetro  Real ,  y  en  la  mano  derecha  una  segur  ,  levantado  el 
brazo ,  como  que  llegó  ya  el  tiempo  de  segar  las  humanas 
mieses  ,  y  separar  de  la  zizaña  el  trigo  ,  apurado  ,  y  limpio, 
para  colocarlo  en  las  deliciosas  troxes  del  Cielo ;  y  á  su  mano 
derecha  se  mira  la  Reyna  de  los  Angeles  magestuosamente 
vestida  ,  intercediendo  con  su  hijo  santísimo  ,  como  Aboga- 
da de  los  pecadores  ;  y  á  la  una ,  y  la  otra  parte  cercan  los 
sagrados  Apóstoles  la  cumbre  del  trono  ,  concurriendo  tam-. 
bien  como  Jueces  en  este  horroroso ,  y  severo  tribunal. 

El  sagrado  estandarte  de  la  Cruz  se  mira  en  el  ayre  á  la 
vista  del  Juez  Supremo ,  cercada  de  resplandores ,  y  lo  res- 
tante de  ayre  se  representa  melancólico ,  y  funesto  :  el  Sol, 
Luna  ,  y  Estrellas ,  con  desmayadas  luces ,  dan  señales  de  las 
que  han  de  preceder  á  aquel  tremendo  día ,  que  ha  de  ser  pa- 
rasismo de  la  naturaleza  toda. 

Hacia  los  quatro  ángulos  de  esta  bóveda  se  miran  quatro 
angeles  con  sus  trompetas ,  esparciendo  á  las  quatro  partes  del 
mundo  aquel  horrendo  sonido  de  la  trompeta  del  juicio,  que 
ha  de  resonar  en  las  cavernas  mas  ocultas  de  la  tierra  ,  y  en 
los  sepulcros  mas  escondidos  de  todas  las  regiones  del  mun- 
do. La  Asia  ,  y  la  Europa  están  á  los  lados  de  la  una  ventar- 
1  na  ,  y  á  los  lados  de- 13  otra  están  el  África  ,  y  la  América, 
todas  bien  expresadas  con  sus  divisas ;  y  á  la  una ,  y  la  otra 
parte  se  descubren  varios  sepulcros  abiertos,  de  donde  van  sa^ 

lien- 


Admiracion  de  ¡os 
Apústohs  en  la  Asun- 
ción de  Lt  Virgen. 


Segunda  bóveda  del 
crucero. 


Delineacion  del  jui- 
cio Jinal. 


Magestuoso  trono 
del  Juez  Su£re7yio. 


El  SíTgmdo  estan- 
darte de  la  Cruz. 


Los  quatro  ángu- 
los de  esta  bóveda. 


Las  quatro  partes 

del  mundo. 

Resurrección  de  la 
Carne. 


Tro^a  de  los  esco- 
gidos. 

Desesperación  de 
las  pi-escitos. 


Tercera  bóveda  del 
crucero. 

El  viage  de  los  Is- 
raelitas jjor  el  desier- 
to. 


Inundación  de  los 
egypcios  con  su  Rey 
l<'araon. 


Ventanas  de 
bóveda. 


esta 


694        A^DAS  DE  LOS  PINTORES,/ 

Üendo  algunos  esqueletos  ,  y  otros  á  medio  vestirse  de  carne, 
otros  milagrosamente  subiendo  ya  resucitados  :  en  cuya  va- 
riedad de  simetrías,  y  anatomías ,  con  la  diferencia  de  colo- 
ridos en  la  diversidad  de  sexos ,  en  esta  y  las  demás  histo- 
rias, se  descubre  la  eminente  comprehension  que  tenia  el  gran 
Lucas  Jordán  de  la  estructura  ,  y  organización  de  la  Hgura 
humana  en  todos  los  estados  y  accidentes  que  la  inmutan. 

Sobre  las  ventanas  en  término  distante  se  ven  ya  con- 
gregados numeroso  concurso  de  hombres  ,  y  mugeres  ,  unos 
i  la  mano  derecha ,  y  otros  á  la  siniestra\  del  Juez  ,  separados 
por  ministerio  de  angeles ,  y  conducidos  á  oir  aquella  última 
difinitiva  sentencia  de  su  felicidad  ,  ó  infelicidad  eterna  :  cu-> 
ya  execucion  se  ve  en  los  de  la  mano  derecha ,  que  alegres 
caminan ,  acompañados  de  espíritus  angélicos ,  á  gozar  del  su- 
mo bien  que  les  está  preparado  :  y  en  los  infelices  de  la  si- 
niestra ,  que  lamentando  con  desesperación  su  desdicha  ,  son 
violentados  de  espíritus  infernales  á  precipitarse  por  la  horri- 
ble boca  de  un  dragón ,  que  vomitando  con  estraña  feroci- 
dad voraces  llamas  de  azufrado  fuego,  manifiesta  el  infeliz,  y 
desapiadado  tormento  á  que  son  destinados  por  su  eterna 
condenación. 

A  esta  bóveda  se  siguió  la  que  está  á  la  mano  derecha  del 
crucero  ,  en  que  se  representó  el  viage  de  los  Israelitas  por  el 
desierto  á  la  tierra  de  promisión  :  alegoría  muy  propia  de  la 
Militante  Iglesia ,  para  los  fieles ,  que  por  el  mar  sacrosanto 
del  bautismo  caminan  seguros  á  la  Triunfante  del  Cielo  por 
las  asperezas  del  desierto  del  mundo.  En  ella  se  ve  expresada 
con  tan  maravillosa  consonancia  la  numerosa  multitud  de  fa- 
milias ,  con  la  diversidad  de  trages  ,  sexos,  y  edades ,  que  cau- 
san una  deliciosa  armonía  á  la  vista  mas  atenta.  Moysés  está 
señalándoles  el  mar  Bermejo  ,  que  han  pasado  á  pie  enxuto, 
á  tiempo  que  se  ve  inundado  en  sus  ya  trabadas  ondas  el 
exército  de  los  egipcios  que  los  seguía ;  y  en  lo  alto  se  des- 
cubre el  Señor  de  ios  Exércitos  mandando  á  una  turba  de  an- 
geles ,  que  con  espada  en  mano  ,  centellas  ,  y  rayos  que  des- 
piden horrorosas  nubes  ,  muestren  su  indignación  ,  y  en  ellos 
executen  el  estrago. 

A  el  otro  lado  se  ve  María  la  hermana  de  Moysés ,  con 
otras  damas  de  Israel,  cantando  alabanzas  á  el  Señor,  con  va- 
riedad de  instrumentos  músicos ,  en  hacimiento  de  gracias  de 
haber  logrado  la  deseada  libertad. 

Sobre  las  ventanas  de  esta  bóveda  están  á  la  una  parte  los 
dos  artífices  Beseleel ,  y  Oliab ,  que  fabricaron  el  Tabernáculo, 
el  Arca  del  Testamento ,  las  mesas  ,  y  los  altares  ,  conforme 
á  las  trazas  que  entregó  Dios  á  Moysés  en  el  monte  Sinai.  A 
la  otra  parte  están  Kliecer ,  y  Gerson  ,  sobrinos  de  Moysés, 

que 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       695 

que  alegres  salieron  de  Madian  a  darle  la  enhorabuena  de 
sus  triunfos. 

En  las  enxutas  del  formalcte  ,  ó  medio  punto ,  donde  es- 
tá la  ventana  que  cae  al  norte  ,  delineó  Jordán  á  la  una  parte 
la  copiosa  lluvia  del  Maná  ,  y  en  la  otra  á  Sansón ,  sacando 
de  la  boca  del  león  el  panal  do  miel :  preliguracion  una  y  otra 
del  augustísimo  Sacramento  ,  que  en  este  sagrado  templo  se 
venera  ,  y  que  es  el  objeto  principal  de  los  cultos  que  en  él 
consagran  nuestros  ínclitos ,  y  católicos  Monarcas. 

La  última  bóveda  del  crucero  á  la  siniestra  contiene  la 
victoria  grande  contra  los  Amalecitas,  que  fué  la  primera 
que  obtuvo  el  Pueblo  de  Dios  después  de  haber  pasado  el 
mar  Bermejo  ,  de  que  resultó  el  editicar  Moysés  á  Dios  altar 
en  el  desierto  en  la  mansión  de  Raphidin;  á  el  qual  altar  pu- 
so por  nombre  :  Domtnns  exaltatio  mea  ,  atribuyendo  á 
Dios  la  gloria  de  este  primer  triunfo  :  atención  que  tuvo  tam- 
bién el  Señor  Felipe  Segundo ,  fundador  de  esta  maravilla, 
de  este  templo ,  y  de  este  altar ,  fabricado  en  este  desierto, 
después  de  haber  obtenido  la  victoria  de  san  Quintín ,  que  fué 
la  primera  de  su  reynado  como  ya  se  dixo. 

Descúbrese  en  esta  pintura  en  lo  alto  de  un  collado  á 
Moysés  orando  entre  Aaron ,  y  Hus ,  que  le  tienen  los  bra- 
zos levantados  porque  no  se  le  cansen ,  para  asegurar  el  triun- 
fo de  los  Israelitas.  Y  en  medio  del  campo  está  Josué  á  ca- 
ballo haciendo  formidable  estrago  entre  los  Amalecitas  ,  y 
mandando  á  el  Sol  se  detuviese  hasta  que  fuesen ,  como  lo  fue- 
ron ,  enteramente  derrotados  :  en  que  califica  la  importan- 
cia de  la  oración  para  superar  qualesquicra  adversidades ,  y 
triunfar  de  nuestros  enemigos ,  como  se  practica  de  día  y  de 
noche  en  el  sagrado  instituto  de  este  religioso  monasterio. 

A  los  lados  de  esta  bóveda  ,  y  sobre  las  ventanas ,  están 
quatro  de  los  mas  señalados  jueces  del  Pueblo  de  Dios.  A  la 
una  parte  Othoniel ,  y  Aod  ,  el  diestro  en  pelear  con  ambas 
manos,  mostrando  cada  uno  en  la  ferocidad  de  su  semblante, 
trage ,  y  armas ,  el  esfuerzo  con  que  vencieron  j  el  uno  á  Chu- 
san.  Rey  de  Mesopotomia,  y  Siria;  y  el  otro  á  Eglon,  Rey 
de  Moab ,  conservando  con  esto  la  paz  á  el  pueblo  dilata- 
dos años. 

A  la  otra  parte  están  Gedeon  ,  y  Jepte ,  ambos  héroes 
celebérrimos  :  este  por  la  puntual  adimplecion  del  sacrihcio 
de  su  hija  única,  quando  salió  la  primera  á  darle  la  enhora- 
buena del  vencimiento  de  los  Amonitas  ;  y  el  otro  por  haber 
sido  á  quien  aseguró  el  cielo  el  triunfo  grande  de  los  Madia- 
nitas  soberbios ,  con  aquella  señal  del  rocío  sobre  el  vellocino, 
en  que  ,  según  san  Ambrosio  ,  se  prefiguró  el  misterio  de  la 
Encarnación.  Y  según  los  historiadores  de  los  Duques  de 

Bra- 


Enxufas  del  meiiio 
punto  de  la  ventana 
del  fiarte. 


Bóveda  quarta  del 
crucero. 

El  triunfo  de  Aloy- 
sés  contra  los  Amale- 
cipas. 


Moysés  orando  mien- 
tras peleaban. 


Josué  mandando 
detenerse  á  el  Sol. 


J^entanas  de  esta 
hó-oeda. 

Jueces  del  Pueblo 
de  Dios. 


Vellocino  de  Gedeon, 
asunto  del  sagrado 
Orden  del  Toyson. 


6o6 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


PÍ77titra  de  la  otra 
'vetita?ia  Jebaxo  del 
arco. 

Elias  debaxo  del 
enebro. 

David ,  y  Achí-- 
nulec. 


Jh'vedas  d  las  en- 
traíias  del  coro. 


Bt'ncda  hacia  la 
Oiiítc  del  cvnv-.nto. 


David  junitente. 


Los  ires  flagelos  de 
la  Justicia  divina. 


Brabancia  ,  á  este  Vellocino  de  Gedeon  ,  mas  que  á  el  fabu- 
loso de  Jason  en  Coicos,  atendió  Felipe  Duque  de  Borgoña, 
cjuando  instituyó  el  Orden  del  Vellocino ,  ó  Toyson  de  Oro, 
que  fué  el  año  del  Señor  de  1430.  de  qmen  heredaron  el  gran 
Maestrazgo  nuestros  augustísimos  Reyes,  para  suscitar  en  las 
repetidas  mercedes  que  franquean  á  diferentes  Príncipes  de 
España  y  de  Europa  otros  tantos  Gedeones  católicos,  que  en 
defensa  de  la  christiandad  contrasten ,  y  sojuzguen  el  poder 
de  los  otomanos ,  y  de  todos  los  madianitas  enemigos  de  la 
paz  ,  y  de  la  iglesia. 

Hay  también  aquí  debaxo  del  arco  donde  termina  la  bó- 
veda otra  ventana  grande  en  el  medio  punto ,  con  la  luz  del 
mediodía  :  y  así  se  determinó  pintar  á  un  lado  aquel  suceso 
de  Elias ,  quando  fugitivo  de  Jezabel ,  yacía  rendido  debaxo 
del  enebro  ,  y  reforzado  con  el  pan  ,  y  el  agua  que  le  submi- 
nistró el  ángel ,  caminó  hasta  la  cumbre  del  monte  Oreb.  Y  á 
el  otro  lado  David  recibiendo  de  Achimelec  sacerdote  I05 
panes  de  la  Proposición  :  una  y  otra ,  figuras  del  augustísimo 
Sacramento ,' que  en  este  sagrado  templo  se  venera  ;  y  con 
cuyo  soberano  alimento  podran  esperar  nuestros  ínclitos  Mo- 
narcas el  triunfo  de  sus  enemigos ,  aun  mejor  que  lo  consi- 
guieron estos  dos  Profetas ,  quando  ambos  se  hallaban  perse- 
guidos de  enemigos  muy  poderosos  ••,  siendo  aquella  la  som- 
bra ,  y  esta  la  verdadera  luz. 

Acabadas  de  pintar  las  quatro  bóvedas  del  crucero  de  la 
iglesia  ,  mandó  su  Magestad  á  Lucas  Jordán  pintase  también 
otras  dos  bóvedas ,  que  están  á  las  entradas  del  coro ;  la  una 
hacia  la  paite  del  convento ;  y  la  otra  hacia  la  del  colegio.  Y 
respecto  de  que  cada  una  de  estas  descansa  sobre  quatro  lune- 
tos ,  ó  medios  puntos ,  se  eligió  para  cada  división  diferente 
asunto.  Y  siendo  aquella  entrada  de  hacia  la  parte  del  con- 
vento por  donde  entran  los  monges  á  cantar  á  Dios  las  divi- 
nas alabanzas ,  y  á  los  demás  santos ,  y  religiosos  exercicios, 
se  determinó  pintar  en  la  una  luneta  a  el  santo  Rey  David, 
que  fué  el  autor  de  los  Psalmos ,  y  alabanzas  divinas  que  allí 
se  freqiientan  en  todas  las  horas  canónicas ;  y  así  le  pintó  Jor- 
dán penitente ,  y  arrepentido  delante  del  profeta  Natán  ,  quan- 
do convencido  de  las  culpas  que  cometió  contra  Dios  y  con- 
tra Urias ,  alcanzó  con  el  dolor ,  y  arrepentimiento  el  perdón, 
y  la  conmutación  de  la  pena  merecida  :  Doinituis  quoijiie 
traiistitlit  peccatitm  tmim ,  como  se  lo  dixo  el  Profeta. 

En  el  otro  luneto  correspondiente  á  este  pintó  el  artífice 
á  el  mismo  Rey  David  arrepentido  de  la  culpa  de  ambición, 
por  haber  hecho  numerar  el  pueblo  ,  y  obligadole  sin  necesi- 
dad urgente  á  un  tributo  :  y  le  acompaña  el  profeta  Gaad, 
enviado  de  la  Magestad  Divina  pra  que  eligiese  uno  de  Ios- 
tres' 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       697 

tres  castigos,  ó  hambre  universal  por  tres  años,  ó  guerras  san- 
grientas por  tres  meses ,  ó  peste  por  tres  dias.  Lo  qual  de- 
muestra un  ángel  en  lo  alto  entre  los  dos  con  las  insignias 
que  denotan  estos  tres  horrorosos  flagelos  ,  que  son  :  un  azo- 
te ,  una  espada  ,  y  una  calavera.  Represéntase  aquí  David 
como  cercado  de  angustias  ,  profundamente  humillado  ,  para 
dar  á  entender  que  tenia  por  mejor  caer  en  las  manos  de 
Dios ,  cuyas  misericordias  son  intinitas ,  que  no  en  las  de  los 
hombres ,  cuya  saña  es  implacable ;  y  así  la  Justicia  divina 
envío  la  peste  en  Israel. 

En  la  otra  luneta,  que  es  la  del  lado  derecho,  se  mira  ya 
á  el  Rey  David  ofreciendo  holocausto  á  el  Señor  hobre  el  al- 
tar que  edifico  en  la  era  que  compró  á  Ornam  Jcbusco ,  dan- 
do rendidas  gracias  á  su  Magestad  por  haberse  dignado  de 
aplacar  su  ira  mediante  sus  ruegos ,  y  lagrimas  :  en  cuya  de- 
mostración cbta  en  lo  alto  el  ángel  envaynando  la  espada  de 
la  divina  Justicia  como  le  vio  David ,  y  los  demás  que  le 
acompañaban.  Y  á  el  contorno  del  altar  se  ven  diferentes  no- 
villos ,  y  reses  ,  executadas  con  gran  propiedad  ,  para  ofrecer- 
las en  el  sacriricio.  Y  es  de  advertir ,  que  el  sitio  donde  se 
edihcó  este  altar  fué  en  el  monte  JVIoria  ,  donde  después  Sa« 
lomon ,  su  hijo ,  edificó  el  celebrado  templo  de  Jerusalen. 
Bien  semejantes  circunstancias  á  las  que  concurren  en  este 
real ,  sagrado  ,  y  magnífico  templo  ,  edificado  por  el  católi- 
co piadüio  zelo  del  Salomón  de  España. 

En  el  quarto  luneto  ,  correspondiente  á  el  referido ,  está 
el  santo  Rey  cantando  en  el  arpa  los  Psalmos  que  compuso 
para  alabanza  ,  y  glorificación  del  Señor  ,  á  quien  parece  está 
mirando ,  puestos  con  reverente  atención  los  ojos  en  el  cielo. 

En  lo  alto ,  entre  doradas  nubes ,  se  descubre  el  dibuxo, 
ó  traza  que  recibió  de  la  mano  de  Dios  para  la  fabrica  del 
templo  que  había  de  executar  su  hijo  :  señalando  gozosos  los 
angeles  que  lo  acompañan  el  sitio  de  su  erección ,  por  ver 
que  habría  en  la  tierra  lugar  donde  los  hombres  imitasen  el 
oficio  que  ellos  exercítan  en  el  cielo. 

La  bóveda  de  la  otra  parte  por  donde  entran  los  monges 
del  colegio  á  el  coro  ,  que  son  los  que  tratan  de  la  sciencia, 
y  sabiduría ,  contiene  en  sus  quatro  lunetos ,  6  divisiones 
otros  quatro  sucesos  del  sabio  Rey  Salomón.  En  la  primera 
se  representa  quando  le  ungieron  Rey  en  Sion  ,  Sadoch  sa- 
cerdote ,  y  Nataa  profeta.  En  el  segundo  ,  quando  el  Señor 
le  infundió  en  sueños  la  sabiduría ,  que  humilde  le  había  pe- 
dido :  en  cuya  demostración  se  ve  en  lo  alto  un  pedazo  de 
gloria  ,  de  donde  se  difunden  luces  y  resplandores  que  a'  él  se 
encaminan.  En  el  tercero  luneto  aquel  célebre  juicio ,  donde 
hizo  este  gran  Rey  el  mayor  examen  de  la  verdad  mandando 
Tom.  III.  Tttt  di- 


Daxid  ofreciendo 
holocausto. al  Sei'ior  en 
el  Montg  Moría. 


David  cantando 
los  Psalmos. 


Traza  de  la  mano 
de  Dios,  que  recibió 
David  para  la/abrí- 
ca  del  templo. 


Segunda  bóveda  á 
las  entradas  del  coro, 
luida  el  coligió. 


Historias  de  Salo- 
món. 


Lo  cine  tardó  Lti 
cas  C7i  todas  estas  pin- 


Jordán  superior  en 
el  pintar  aljresco. 


698        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

dividir  el  diicuclo  vivo  ,  á  quien  las  dos  mugeres  pretendían 
por  su  hijo  cada  una ;  y  visto  el  consentimiento  de  la  una  en 
la  división ,  como  la  repugnancia  en  la  otra  ,  se  lo  mando  en- 
tregar i  esta  como  á  verdadera  madre  :  pues  mas  le  quería  vi- 
vo en  poder  ageno  ,  que  muerto  en  el  propio.  Acción  que 
sublimo  mucho  sus  aplausos ,  y  en  que  acredito  el  Pueblo  de 
Lrael  lo  justiHcado  de  su  obrar. 

En  el  quarto  luneto  está  el  suceso  quando  la  reyna  Sa- 
bá  vino  á  visitarle  en  jerusalen  ,  atraída  de  la  grande  opinión 
de  su  sabiduría,  y  á  experimentarla  en  disputas,  y  qüestiones 
ingeniosas ,  en  que  la  hallo  superior  á  la  fama. 

lardo  Lucas  Jordán  en  pintar  estas  diez  bo'vedas ,  junto 
con  los  dibuxos ,  y  manchas  del  colorido  ,  cartones ,  y  otros 
turas  de  la  {¿^li-sia^y     estudios ,  solos  dos  años ,  incluyendo  también  la  pintura  de  la 
escalera  del  Escorial,     escalera  ;  que  viéndolo  todo  junto  ,  parece  que  es  menester  la 
vida  de  un  hombre  para  executarlo.  Muy  célebre  fué  este  ar- 
tíiice  en  la  celeridad  de  pintar  á  el  olio;  pero  en  el  fresco,  so- 
lo él  se  pudo  exceder  á  sí  riiismo ,  porque  el  manejo  era  su- 
perior á  todo  quanto  se  puede  executar :  galante,  bizarro,  en- 
riquecido,  y  bien  trageado  ,  con  hermosos  ayrcs,  y  gallardos 
adherentes.  Y  no  podemos  negar  que  le  dio  á  este  sagrado 
templo  el  último  complemento  de  su  hermosura ,  pues  lo  de- 
sierto de  aquellas  bóvedas  en  blanco  en  una  fabrica  tan  m.ig- 
niHca ,  en  que  se  tiene  por  defecto  lo  bueno  si  puede  estar 
mejor ,  parece  acusaban  de  negligente ,  o  menos  próvido  el 
án.mo  de  tan  ínclito  fundador  ,  quanto  el  suceso  nos  le  acre- 
dita de  advertido  en  que  se  hubiesen  quedado  sin  ornato  al- 
guno ,  por  no  harías  á  menos  ingenio  que  el  del  gran  Lucas 
Jordán  ;  habiendo  logrado  el  señor  Felipe  Segundo  en  esta 
real  fábrica  tantos  emJnentes  pintores  del  fresco ,  como  lo  tes- 
titican  el  claustro  ,  librería  ,  y  las  dos  bóvedas  del  coro ,  y  ca- 
pilla mayor  ,  que  pintó  Lucas  Cangiaso ,  llamado  Luqueto. 
Y  después  habiéndose  procreado  en  España ,  y  en  servicio  de 
nuestros  ínclitos  Reyes  tantos  pintores  famosos  en  este  mane- 
jo. Pero  verdaderamente  no  podemos  negar ,  que  el  de  Lu- 
cas Jordán  es  superior  en  todo  á  la  manera  antigua  ,  tan  fa- 
tigada ,  y  miniada  ,  ó  punteada ,  que  no  sé  como  habia  pa- 
ciencia para  executarlo.  Pero  la  de  nuestro  Lucas  era  una 
manera  labrada  ,  empastada  ,  y  unida  como  á  el  olio  ;  y  por 
moderna  de  pintar  al    ggQ  no  le  perjudicaba  el  manejo  del  fresco  para  el  que  practi- 
fresco.  ,;a|j^  ^  el  q]íq  ^  antes  le  facilitaba  mas  i  y  lo  mismo  sucederá 

á  todos  los  que  así  lo  manejaren. 


Diferencia  de   la 
manera  antigua, y  la 


§.  IV. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.      699, 


A. 


§.  IV. 


-cabadas  estas  obras  se  vino  Lucas  i  Madrid ,  donde 
pintó  a  el  olio  diferentes  historias  de  la  Escritura  Sagrada,  así 
para  el  Buen-Retiro,  como  para  el  palacio  de  la  Reyna  Ma- 
dre nuestra  Señora  en  diferentes  tamaños,  y  algunas  láminas, 
así  de  fábulas,  como  de  asuntos  sagrados ,  imitando  ,  de  or- 
den del  Rey  ,  á  algunos  de  los  eminentes  pintores  antiguos, 
como  Rafael ,  Corezo  ,  Ticiano  ,  y  el  Españolcto ,  sin  gozar 
del  descanso  preciso  ,  ni  aun  los  dias  de  fiesta  ,  en  los  quales 
hacia  diferentes  pinturas  para  algunos  particulares  que  se  las 
encargaban  ,  y  pagaban  muy  bien  ,  y  para  regalar  á  algunos 
sugetos  que  había  menester  gratos  para  sus  intereses.  \  en  es- 
te tiempo  pintó  también  la  vida  de  nuestra  Señora  para  el 
gran  camarin  del  real  convento  de  san  Gerónimo  de  nuestra 
Señora  de  Guadalupe.  Y  en  el  Palacio  de  Aranjuez  pintó 
también  varios  quadros  de  historia  ,  y  de  los  elementos ,  y 
estaciones  del  año  :  y  era  de  suerte  lo  atareado  que  estaba  con 
citos  motivos  los  dias  de  fiesta  ,  que  estrañandolo  ,  y  repre- 
hendiéndoselo un  amigo  suyo  de  la  profesión  ,  le  respondió: 
Lasciando  un  solo  giorno  ociosi,  i  penelli  se  mi  vogUono  pos- 
sare  di  sopra  •■,  e  io  bisogno  averli  soto  i  pteiü ;  que  en  de- 
xando  los  pinceles  descansar  un  dia ,  se  le  querían  subir  enci- 
ma ,  y  que  el  había  menester  tenerlos  debaxo  de  los  pies :  tan- 
ta era  su  aplicación  ,  ó  bien  fuese  con  el  deseo  de  desembara- 
zarse ,  y  volverse  á  su  patria ;  ó  con  la  codicia  del  ínteres ,  á 
que  era  muy  apegado,  según  opinión  de  algunos  :  sin  embar- 
go de  que  su  tarea  era  ,  especialmente  en  verano  ,  desde  las 
ocho  de  la  mañana ,  hasta  las  doce  ;  y  de  allí  hasta  las  dos 
comía  ,  y  reposaba  ,  volviendo  después  á  la  tarea  ,  hasta  las 
cinco  ó  seis  de  la  tarde  ;  y  después  se  salía  á  el  paseo  en  ei 
coche  que  el  Rey  le  tenia  mandado  reservar  para  sí  siempre 
que  le  pidiese  ;  pero  sin  que  él  en  esto  ,  ni  en  otras  franque- 
zas dispendicse  un  maravedí :  y  así  se  discurría  tener  un  cau- 
dal muy  exorbitante. 

Hallóse  un  día  presente  este  tal  su  amigo  de  la  profesión 
á  tiempo  que  un  platero  le  traía  dos  pares  de  pendientes  de 
calabacillas  de  perlas  cosa  superior  :  preguntó  Lucas  el  pre- 
cio ,  y  le  respondió  el  platero  ,  que  las  unas  eran  trecientos 
doblones ,  y  las  otras  quinientos.  Respondió  Lucas ,  que  eso 
era  poca  cosa  ,  que  buscara  otras  de  mas  estimación.  Escan- 
dalizóse el  amigo  de  oir  á  un  pintor  semejante  proposición  j  y 
Jordán  le  dixo  que  de  qué  se  admiraba?  Que  sí  no  había  vis- 
to la  gargantilla  ,  ó  collar  de  perlas  que  había  comprado  ?  Y 
diciendüle  que  no  ,  la  sacó ,  y  era  la  cosa  mas  peregrina  que 
Tojii.  Ilí.  Tttt  2  se 


Phituras  al  olio, 
que  (fXícutó  Lucas  dts- 
fUi-s  Je  estas  obras. 


Otras  que  hizofa- 
ra  el  palacio  Ue  Aran- 
juez. 


Caso  raro  de  un 
amigo  pintor  con  Lu- 
cas Jordán. 


7CO        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

se  puede  imaginar  ;  porque  sobre  ser  redondas ,  blancas ,  é 
iguales ,  eran  mayores  que  los  mas  gordos  garbanzos ,  y  le  ha- 
bían costado  una  sin  suma  de  doblones;  y  dixo  :  que  i  él  le 
tenia  mas  cuenta  el  llevar  el  dinero  en  aquellas  alhajas ,  que 
no  en  propia  especie  ;  porque  sobre  ser  menos  el  bulto ,  y 
embarazo  ,  tenian  en  Italia  mucha  mas  estimación  que  aquí. 
Con  que  el  amigo  se  quedó  santiguando  de  ver  un  pintor, 
que  tenia  ánimo  de  gastar  diez  ú  doce  mil  doblones  sin 
que  le  hiciesen  falta. 

§.  V. 

Pinturas  del  gran     X^espues  de  estas  pinturas  del  olio  ,  determino  su  Mages- 
salon  del  Retiro.  tad  que  se  acabase  aquella  gran  pieza  del  Retiro,  que  por  ha- 

ber estado  informe  hasta  entonces ,  le  llamaban  el  Cason  ;  y 
ahora  es  el  mas  célebre  salón  que  tiene  Monarca  ,  y  sirve 
para  las  funciones  mas  regias  de  embaxadas ,  y  otras  seme- 
jantes. Habilitado  ya  pues  este  salón  con  todos  los  anteceden- 
tes de  albañilería  necesarios  para  poderse  pintar ,  mando  su 
Magestad  á  Lucas  Jordán  que  le  pintase  á  el  fresco  :  en  cuya 
conseqüencia  se  determinó  executar  la  idea  y  origen  de  la  sa- 
grada Orden  del  Toyson  ,  lo  qual  hizo  con  singularísimo 
acierto  ,  poniendo  en  el  medio  de  la  bóveda  ,  en  el  sitio  mas 
directo  á  la  vista ,  á  el  gran  Felipe  el  Bueno ,  Duque  de  Bra- 
Orden  del  Toyson     bante ,  y  Borgoña  ,  á  quien  Hércules  ,  como  primero  de  los 
ei¡¡.7  finí  lira  ¿h  I  gran     Argonautas  compañeros  de  Jason  ,  le  entrega  el  Vellocino  de 
salón  del  Retiro.  q^q  ^  q^e  (^J¿  u^q  de  sus  triunfos ,  para  que  le  sirviese  de  re- 

mate á  el  enigmático  Toyson  que  le  fabrica,  y  entrega  la  Bor- 
goña ,  y  le  ilustró ,  y  amplió  el  invictísimo  Señor  Emperador 
Carlos  Quinto  :  la  qual ,  con  los  demás  dominios ,  y  reynos 
de  la  gran  monarquía  de  España ,  está  incorporada  en  la  par- 
te superior ,  debaxo  de  la  gran  corona  que  los  circunda ;  y 
mas  arriba  el  globo  celeste  ,  con  todas  sus  constelaciones ,  y 
signos ,  y  entre  ellos  el  de  Aries ,  á  donde  ,  según  los  mito- 
lógicos ,  y  astrólogos ,  fué  trasladado  aquel  misterioso  ariete 
del  Vellocino.  Que  si  bien  han  querido  algunos  historiado- 
res ,  que  el  motivo  de  esta  empresa  fuese  el  vellón  misterioso 
de  Gedeon  ,  que  signitíca  Fe  incorrupta  ,  no  es  tan  adeqiia- 
do ,  porque  este  era  solo  un  vellón  de  lana ,  y  el  otro  toda  la 
piel  entera  del  ariete  ,  cuyo  vellón  se  decia  ser  de  oro  ,  como 
lo  demuestra  el  que  pende  de  dicho  Toyson. 
Los  Titanes    aue  ^  ^^  ^'^^  ^^      ^^'^^^  ^°^  Titanes ,  que  pretendieron  asal- 

pretendian  asaltar  el    ^^"^  el  cielo  ,  en  cuya  defensa  se  les  opone  triunfante  la  Diosa 
cido.  Palas.  Así  como  este  sagrado  Orden  del  Toyson  triunfa  de  los 

enemigos  que  pretenden  conquistar  el  cielo  católico  de  esta 
monarquía  española  ,  que  fué  el  asunto  del  gran  Felipe  en  su- 

ins- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


701 


institución.  Hacia  el  otro  extremo  de  la  bóveda  está  Ja  Regia 
Magostad  de  la  monarquía  de  España  sobre  el  globo  terrestre 
empuñando  diferentes  cetros ,  en  demostración  de  los  mu- 
chos reynos  á  que  se  estiende  su  dominio.  Y  hacia  el  Jado  si- 
niestro varios  rendidos,  y  prisioneros,  como  son  indios,  etio- 
pes ,  y  mahometanos.  A  el  otro  lado  un  gran  dragón ,  que 
demuestra  serla  heregía ,  que  junto  con  el  furor  bélico,  se 
mira  encadenada  ,  y  abrasada  en  voraz  incendio ,  á  los  im- 
pulsos de  un  gran  león  ,  que  empuñando  el  cetro ,  parece 
que  aterra  con  sus  bramidos. 

En  la  parte  superior  de  esta  figura  de  la  Magestad  se  mi- 
ra una  guirnalda  de  hermosas  ninfas,  que  demuestran  las  Vir- 
tudes ,  y  otras  especiosas  qualidades  que  la  ilustran ,  con  Ja 
Fama  que  la  ensalza. 

Circundan  este  hermoso  teatro  las  nueve  Musas ,  con 
Apolo  entre  las  ventanas ,  cada  qual  con  las  insignias  que  la 
distinguen  ;  y  sobre  el  ornato  de  cada  una  dos  figuras  imita- 
das á  marmol ,  de  aquellos  filósofos  insignes  que  en  cada  una 
de  estas  facultades  se  señalaron  en  la  antigüedad  :  como  Aris- 
tóteles, Platón,  Sócrates,  Archimedes,  8cc.  Y  hacia  los  qua- 
tro  ángulos  están  quatro  figuras  que  representan  las  quatro 
Edades  ,  de  oro ,  plata ,  cobre ,  y  hierro. 

Desde  Ja  cornisa  abaxo  hasta  la  varandilla  están  pintadas 
las  fuerzas,  y  hazañas  de  Hércules,  con  extremada  expresión, 
valentía ,  y  fiereza  ,  en  atención  á  haber  sido  el  conquistador 
del  Vellocino ,  y  el  primer  dominador  de  España. 

En  la  antecámara  de  este  gran  salón  executó  nuestro  Jor- 
dán las  guerras  de  Granada  en  quatro  quadros  á  el  olio  de 
cornisa  abaxo ,  y  de  cornisa  arriba  en  los  dos  medios  pun- 
tos y  bóveda  diferentes  batallas  ,  que  precedieron  á  la  toma 
de  aquella  gran  ciudad  por  el  invicto  Rey  Don  Fernando  el 
Católico  ,  y  su  ínclita  consorte  Doña  Isaííel.  En  las  pechinas 
están  las  quatro  partes  del  mundo ,  en  demostración  de  los 
dominios  que  en  todas  ellas  posee  esta  excelsa  monarquía. 

A  el  otro  extremo  ,  que  es  una  pieza  aovada  ,  con  puer- 
ta á  los  jardines ,  pintó  Jordán  en  la  bóveda  el  sol ,  conduci- 
do del  Alba  ,  su  precursora  ,  en  su  carro  con  los  quatro  ca- 
ballos ,  respecto  de  caer  esta  pieza  hacia  el  oriente ,  y  allí  di- 
ferentes reses ,  y  otras  cosas  que  le  ofrecían  en  sacrificio  los 
cgypcios ,  y  otras  naciones  que  adoraron  á  el  sol ;  acompa- 
ñando á  el  sacerdote  que  los  ofrece  gran  turba  de  todos  sexos, 
y  edades ,  con  admirable  hermosura ,  y  variedad  vistosa  de 
trages  ;  y  todo  el  circo  de  hermosos  jarros  ,  y  festones  de  flo- 
res ,  que  intenta  enredar  la  travesura  de  varios  chicuelos ,  con 
que  remata  este  célebre  recinto. 


La  Magestad  Re- 
gia de  España. 


Ornato  de  las  ven- 
tanas. 


Fuerza  de  Hércu- 
les en  este  salón  ,  de 
cornisa  abaxo. 

Pinturas  de  la  an- 
tecámara. 


Pintura  de  la  Au- 
rora ,  y  sacrificios  de 
el  sol. 


§.VL 


702 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Pintura  de  ¡a  sa- 
cristía grande  de  la 
santa  iglesia  de  To- 
ledo. 


Alaría  santísima 
íchanda  la  casulla  a 
san  Ildefonso. 


Santiago  Patrón  de 
España  ,  y  grande 
ncompaiiamiiinte  de 
glmia. 


n 


§.  VI. 


Santa   Leocadia 
Patraña  de  Toledo. 


espues  de  esta  magnífica  obra ,  que  i  mi  juicio  es  de  lo 
mas  elegante  que  executó  Jordán ,  le  mando  su  Magcstad  que 
fuese  á  pintar  al  fresco  la  bóveda  de  la  sacristía  grande  de  la 
santa  iglesia  de  Toledo  ,  lo  qual  executó  pintando  en  ella  el 
soberano  favor  que  la  Rey  na  de  los  angeles  dispensó  á  su 
amantisimo  capellán  san  Ildefonso,  Arzobispo  de  aquella  gran 
metrópoli.  Y  así  en  el  testero  principal ,  y  parte  superior  de 
la  bóveda ,  se  mira  descender  á  esta  soberana  Señora  con  gran- 
de acompaííamiento  de  angeles ,  y  vírgenes  á  echar  la  casulla 
á  el  santo  ,  el  qual  se  dispone  á  recibirla  con  gran  júbilo  y 
admiración  ,  arrodillado  sobre  unas  gradas ,  y  abiertos  los  bra- 
zos. A  la  parte  opuesta  se  ve  gran  cantidad  de  figuras ,  como 
canónigos ,  y  otros  ministros  de  la  iglesia  ,  admirados ,  así  del 
extremo  de  tal  favor ,  como  deslumhrados  del  exceso  del  res- 
plandor ,  y  hermosura  de  la  gloria. 

A  la  mano  derecha  de  la  Virgen  está  Santiago ,  como 
Patrón  de  Espaiía ,  sobre  una  refulgente  nube  ,  con  algunos 
chicuelos ;  y  sobre  otra  semejante  ,  á  el  otro  lado ,  está  san 
Elpidio  ,  Arzobispo  de  esta  santa  iglesia.  Y  en  lo  restante  de 
la  bóveda  van  continuando  los  coros  de  angeles ,  vírgenes, 
mártires ,  apóstoles,  confesores,  patriarcas,  obispos,  y  pontí- 
fices ,  y  en  el  medio  el  Nombre  de  Dios  ,  con  los  caracteres 
hebreos ,  con  multitud  de  angeles ,  en  varias  y  hermosas  acti- 
tudes ,  y  bien  delineados  escorzos ,  con  gran  número  de  sera- 
fines ;  y  de  allí  se  difunde  copiosísimo  resplandor  que  baña 
toda  aquella  esfera,  y  especialmente  se  encamina  hacia  la  Vir- 
gen ,  como  objeto  mas  grato  á  los  divinos  ojos. 

En  el  otro  testero ,  hacia  la  entrada  de  la  sacristía  ,  está 
la  Justicia  en  un  carro  triunfal ,  con  una  vara  en  la  mano  de- 
recha ,  y  en  la  siniestra  el  peso ,  y  un  libro  ,  y  á  sus  pies  mu- 
chos hereges ,  precipitados  en  diferentes  y  caprichosas  postu- 
ras. Encima  de  la  justicia  está  en  el  ayre  santa  Leocadia ,  co- 
mo Patrona  de  Toledo ,  señalando  á  la  ciudad  ,  que  se  mira 
delineada  en  un  pedazo  de  pais.  Y  después  de  santa  Leoca- 
dia se  ve  sobre  una  hermosa  nube  á  san  Juan  Evangelista, 
escribiendo  las  maravillas  del  Apocalipsi ,  representativas  de 
María  Santísima  en  aquella  ciudad  santa  de  Jerusalen ,  que 
vio  descender  del  cielo ,  como  en  este  caso  la  está  mirando, 
asistido  de  hermosa  copia  de  chicuelos  en  diferentes  acciones 
y  ministerios :  poblando  lo  restante  de  la  bóveda  varios  coros 
de  angeles  con  papeles ,  é  instrumentos  músicos  sobre  seis  tri- 
bujiillas ,  tres  á  cada  lado ,  caprichosamente  fingidas  á  lo  Mo- 
sayco  j  y  debaxo  de  cada  tribunilla ,  una  figura  como  de  pie- 
dra 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       703 

dra  marmol  de  uno  de  los  santos  Prelados  de  aquella  iglesia:        S.mtos  Arzobispos 
■i  el  lado  derecho  san  Eugenio ,  primer  arzobispo  de  'l'ole-     ^^'^  ^^  Santa  Iglesia 
do  ,  san  Eugenio ,  tercer  arzobispo  ,  y  san  Eulogio  mártir    '^'^  Tukdo. 
de  Córdoba ,  electo  arzobispo  de  esta  santa  iglesia  :  a'  el  otro 
lado  san  Eladio,  y  san  Julián  ,  arzobispos  ,  y  san  Pedro  de 
Osma  arcediano  de  Toledo. 

En  los  gruesos  de  las  ventanas  están  hermosos  chicuelos 
echando  ñores ,  y  en  los  lunetos  de  los  lados  de  las  ventanas 
caprichosos  jarrones  de  flores ,  y  su  retrato  en  la  ventana  fin- 
gida inmediata  á  la  Virgen.  \  en  el  recinto  de  toda  la  bóve- 
da fingidos  por  debaxo  de  las  nubes  algunos  pedazos  de  ar- 
quitectura ,  todo  con  grande  acierto  y  consonancia  j  no  obs- 
tante que  esto  lo  hizo  muy  desazonado  ,  según  significó  i  un 
amigo  suyo  de  la  profesión  :  porque  obras  de  comunidad,         Desazón  de  Lucas 
donde  cada  uno  se  va  a  comer  á  su  casa,  no  tienen  dueño ;  y     Jordán  en  esta  obra. 
como  ninguno  en  particular  se  da  por  obligado  ,  echó  menos 
Jordán  algunas  atenciones ,  que  por  su  persona ,  por  su  habi- 
lidad ,  por  la  obra  ,  y  por  quien  se  lo  habia  mandado ,  espe- 
raba merecer ,  de  lo  qual  vino  sumamente  mortificado  :  y  aun 
cuentan  que  el  Rey  habiéndolo  entendido  ,  envió  i  don  Jo-         Resolución  del  Rey 
seph  del  Olmo  ,  maestro  mayor  entonces  de  las  obras  reales,    fo>' ¡^  desazón  de  Jor- 
á  que  hiciese  quitar  los  andamios  antes  de  acabarse  la  pintu-     ^  ^"' 
ra  ,  como  se  comenzó  á  executar ,  no  estando  allí  Lucas ;  el 
qual ,  habiéndolo  entendido ,  acudió  al  instante ,  y  lo  hizo  sus- 
pender hasta  que  suplicase  á  su  Magestad  ,  como  lo  hizo  ,  le 
dexase  concluir  la  obra  siquiera  por  su  crédito ,  y  así  se  executó. 


c. 


§.   VIL 


concluida  esta  obra,  se  vino  Lucas  Jordán  a'  Madrid,  don-  Pinturas  de  la  ca- 
de  pintó  al  fresco  de  orden  de  su  Magestad  las  bóvedas  de  la  /'^^'^  ^'''^■ 
Real  capilla  ,  y  en  ellas  executó  la  historia  de  Salomón  re- 
partida en  diferentes  casos ;  y  especialmente  en  el  cuerpo  de 
la  capilla  la  fábrica  de  su  célebre  templo ,  lo  qual  expresó  con 
singular  gracia  y  primor ,  trabajando  allí  aquellos  operarios, 
y  maniobras  con  gran  propiedad  ,  y  la  fábrica  como  que  está 
á  medio  hacer.  La  qual  retrató  con  tal  puntualidad  nuestro 
Jordán  en  este  sitio ,  que  hasta  en  no  oírse  un  golpe  á  los 
trabajadores  le  semc-ja. 

Prosiguió  dicha  historia  en  los  quadros  á  el  olio  que  exe-  Pinturas  de  las  fe- 
cuto  de  cornisa  abaxo.  Y  en  las  quatro  pechinas  la  Ley  natu-  ^^"'""• 
ral ,  tomando  su  principio  con  la  creación  de  nuestros  prime- 
ros Padres ;  y  la  escrita  en  las  Tablas  de  la  Ley ,  que  entregó 
Dios  á  íkloybés :  siguiéndose  á  esta  los  sacrificios  de  los  genti- 
les ,  y  superando  á  todas  la  Ley  de  gracia ,  como  verdadera  luz 
de  aquellas  sombras,  y  destierro  de  las  tinieblas  de  la  gentilidad. 

§.  VIII. 


704        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


CHil    itt'. 


Pi/itura  de  la  ca- 
pilla de  nu.^stra  Se- 
j'iora  de  piocha. 


c 


§.  VIII. 


Prime?  a  bóveda  de 
la  capilla  de  vuestra 
Señora  de  Atocha. 


Secunda  bóveda. 


Teñera  bóveda. 


Lunetos. 


Concluida  esta  obra ,  le  mandó  su  Magestad  á  Jordán  que 
prosiguiese  la  pintura  al  fresco  de  la  real  capilla  de  nuestra 
Scñoi  a  de  Atocha ,  en  que  estaba  pintada  la  cúpula  y  otras 
porciones  de  mano  de  don  Francisco  de  Herrera ,  como  lo 
diximos  en  su  vida ,  y  así  lo  executó  Jordán ,  ilustrando  el 
anillo  de  la  media  naranja  con  variedad  hermosa  de  angeles 
mancebos ,  y  niños ;  especialmente  san  Miguel ,  y  san  Gabriel, 
y  otros  dos  en  las  pechinas  mas  directas  á  la  vista  :  y  en  las 
otras  san  Juan  Evangelista ,  que  escribió  tantas  maravillas  alu- 
sivas á  esta  gran  Señora  en  su  Apocalipsi :  y  el  glorioso  Evan- 
gelista san  Lucas  delineando  la  suma  perfección  de  aquel 
abismo  de  la  gracia  ;  acompañando  lo  restante  de  los  arcos 
otros  muchos  de  los  espíritus  angélicos  con  diferentes  atribu- 
tos y  flores ,  que  derraman  gozosos  hermosa  turba  de  los  ala- 
dos chicuelos. 

Estendióse  esta  pintura  hasta  lo  restante  del  cuerpo  de  la 
capilla  ;  y  así  executó  Jordán  en  la  primera  bóveda  el  Árbol 
de  la  cúpula  donde  pecaron  nuestros  primeros  Padres.  Y  en 
su  contraposición  el  Árbol  de  la  gracia,  María  Santísima,  de- 
baxo  de  cuya  sombra  se  ampara  el  género  humano  ,  alimen- 
tándose de  su  fruto  ,  y  refrigerándose  con  el  copioso  torrente 
de  aguas  vivas ,  que  de  sus  raices  brota ,  formándose  un  mar 
de  gracia  de  sus  deliciosos  raudales. 

Sigúese  luego  la  segunda  bóveda  ,  en  que  executó  Lucas 
Jordán  los  sueños  de  Nabucodonosor ,  donde  está  la  miste- 
riosa estatua  ,  y  el  árbol  frondoso ;  y  en  la  parte  inferior  está 
él  dormido  ,  y  á  su  lado  el  Dios  Morfeo  para  demostración 
del  sueño ,  en  que  aquella  piedra  misteriosa  que  derribó  la  es- 
tatua ,  tiene  alusión  tan  notoria  á  esta  gran  Reyna  ,  y  el  ma- 
ravilloso monte  que  de  ella  se  formó. 

Sigúese  á  esta  la  tercera  bóveda  ,  en  que  está  delineada 
la  ciudad  santa  de  Jerusalen  ,  que  baxa  del  cielo  ,  con  las  ca- 
lidades que  la  describe  el  Evangelista  ;  siendo  clara  luz  de  es- 
ta misteriosa  sombra  María  santísima  en  su  sagrada  imagen 
de  Atocha  ,  conducida  en  triunfante  carro  por  el  glorioso 
Apóstol  Santiago ,  que  la  encamina  á  España  ,  cuya  monar- 
quía está  representada  en  una  regia  figura  sobre  un  león ,  bien 
que  circundada  de  las  tinieblas  de  la  gentilidad  ,  que  á  impul- 
sos de  esta  soberana  x^urora ,  se  van  desplegando ,  y  de  que 
anhela  á  salir ,  mediante  este  soberano  patrocinio ,  y  la  pre- 
dicación de  este  sagrado  Apóstol  su  Patrono. 

En  el  primer  luneto  pintó  á  María ,  hermana  de  Aaron, 
figura  hasta  en  el  nombre  de  esta  gran  Señora  ,  la  qual  pare- 
ce 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       705 

ce  que  está  entonando  con  su  timbalillo  aquel  célebre  cántico: 
Cantcnuis  Dom'nw t,&c-  ^^^^  h'zo  en  acción  de  gracias  de 
haber  librado  Dios  á  el  Pueblo  Hebreo,  que  le  ficompaña  go- 
zoso ,  de  la  tyranica  opresión  de  los  Egypcios.  Y  en  el  otro  ^  ,, 
luneto  pintó  Jordán  el  caso  de  la  prudente  Abigail,  quando  netos. 
templo  con  su  mano  liberal ,  y  su  discreta  elocución  la  justa 
indignación  de  David  :  acompañando  este  acto  con  diferentes 
Hgurüs,  y  bestias  de  carga ,  todo  exccutado  con  singular  acier- 
to ,  y  propiedad. 

En  las  pechinas  de  estas  bóvedas ,  y  otros  sitios  de  esta 
gran  capilla,  pintó  Lucas  algunas  de  las  mugeres  insignes  del 
Viejo  Testamento  i  que  por  sus  virtudes,  y  gloriosas  acciones 
merecieron  ser  símbolos  de  esta  gran  Señora  ,  como  la  Rey- 
na  Esthcr;  Termut,  la  hija  d^Faraonj  Micol,  hija  de  Saúl, 
c^c.  Y  entre  las  ventanas  de  luz  algunos  Profetas ,  y  Patriar- 
cas ,  ascendientes ,  y  progenitores  de  esta  gran  Señora.  Re- 
matando todo  este  ornato  con  preciosos  targetones ,  y  otros 
adornos  ungidos  de  exquisitos  mármoles :  y  dos  quadros  gran- 
des á  el  olio  de  la  restauración  de  Madrid  del  poder  de  los 
moros ,  mediante  la  protección  de  esta  gran  Señora. 


s 


§.  IX. 


iguióse  á  esta  portentosa  obra  ,  la  que  executó  Jordán  en 
la  celebre  iglesia  de  san  Antonio  de  lo^  Portugueses ,  que  de 
orden  de  la  Reyna  Madre  ,  nuestra  Señora ,  Doña  María- 
Ana  de  Austria  se  llama  san  Antonio  de  los  Alemanes.  Di- 
íicil  empresa  borrar  de  la  memoria  de  las  geiates  el  sello  re- 
petido ,  con  la  inveterada  impresión  de  tantos  años.  Estaba 
pintada  la  bóveda  la  cornisa  arriba  excelentemente  de  ma- 
no de  Rici ,  y  Carreño  ,  como  diximos  en  sus  vidas.  Puso 
pues  Jordán  en  exccucion  dicha  obra ;  y  lo  primero  que  hizo, 
fué  retocar  en  muchas  partes  la  bóveda  que  lo  necesitaba ,  así 
por  la  injuria  del  tiempo ,  como  por  algunas  aberturas  que  se 
habian  reconocido.  Puso  á  el  santo  sobre  una  nube  ,  que  an- 
tes estaba  solo  volando  en  el  ayre.  También  inmutó  las  colu- 
nas del  recinto  de  la  fabrica  ,  que  antes  eran  lisas ,  y  él  las  hi- 
zo salomónicas ,  y  estriadas.  También  retocó  en  gran  parte  las 
liguras  de  los  santos ,  y  santas ,  que  están  en  los  nichos  fingi- 
dos en  este  recinto  ,  en  que  no  las  adelantó  nada  }  sino  por- 
que siendo  ,  como  eran  de  mano  de  Carreño ,  y  lo  mejor  que 
se  podia  hacer ,  no  degenerasen  de  su  manera. 

Prosiguió  pues  Jordán  la  pintura  de  esta  capilla  de  corni- 
sa abaxo ,  fingiendo  ser  una  tapiceria  de  la  vida  ,  y  milagros 
del  glorioso  san  Antonio  de  Padua  ;  lo  qual  executó  en  dife- 
rentes casos  de  su  milagrosa  vida ,  acompañándolos  con  va- 
Tom.  III.  Vvvv  rie- 


Pintura  de  los  In- 


Pechinas ,  y  entre 
vetitíinas ,  y  dos  qua- 
dros a  el  olio  en  dicha 

f  afilia. 


Pintura  de  la  igle- 
sia de  san  Antonio  de 
los  Portugueses. 


Pinturas  de  corni- 
sa abaxo. 


7o6  VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

riedad  de  angeles  mancebos,  y  niños ,  como  que  ayudan  á 
levantar ,  y  estirar  los  tapices.  Y  asimesmo  con  elegantes  fi- 
guras de  aquellas  mas  señaladas  virtudes  que  el  santo  practicó, 
en  aquellos  casos. 
Parte  inferior  de  Termina  este  ornato  en  la  parte  inferior  con  diferentes 

esta  caftlla.  santos ,  y  santas  de  las  regiones  de  Alemania  ,  España ,  Un- 

gría ,  Francia  ,  y  Bohemia ,  para  sellar  con  esto  el  intento  de 
la  Reyna  nuestra  Señora  Doña  María-Ana  de  Neoburg ,  que 
coadyuvaba  este  intento.  Y  así  se  pusieron  á  el  lado  del  Evan- 
gelio santa  Cunegunda  ;  san  Enrique  Emperador ;  san  Luis 
Rey  de  Francia  ;  san  Estevan  Rey  de  Ungría ,  y  padre  de 
san  Enrique.  Y  á  el  lado  de  la  Epístola  puso  á  santa  Idlcia; 
san  Fernando  Rey  de  España  ;  san  Hermenegildo  Rey ,  y 
mártir  j  y  san  Hemenerico  Príncipe  de  Ungría.  Rematando 
la  obra  con  hermosos  ornatos ,  y  jarrones  de  flores. 

También  executó  Jordán  en  este  tiempo  de  orden  del 

Rey  el  célebre  quadro  del  santo  Rey  Don  Fernando  en  la 

toma  de  Sevilla ,  que  está  colocado  en  la  iglesia  del  Hospicio 

Otras  obras  en  di-     de  esta  Corte ,  cosa  de  excelentísimo  gusto.  También  es  de  su 

■versas  varUs,  mano  en  este  tiempo  el  quadro  de  san  Juan  de  Dios  en  su 

tránsito ,  que  está  en  el  remate  de  la  capilla  mayor  del  Hospi-  ■ 
tal  de  Antón  Martin  en  esta  Corte ;  como  también  el  del  Na- 
cimiento de  la  Virgen  del  altar  mayor  de  la  capilla  de  nuestra 
Señora  de  los  Remedios  en  la  iglesia  de  la  Merced  Calzada. 
Acabo  también  el  célebre  quadro  del  santo  Rey  Don  Fer- 
nando ,  que  dexó  comenzado  Carreño ,  para  la  capilla  de  las 
once  mil  Vírgenes  en  la  iglesia  del  Escorial.  Y  también  exe- 
cutó el  quadro  de  la  batalla  de  Santiago  para  la  capilla  ma- 
yor de  las  señoras  Comendadoras  de  dicha  Orden  en  esta 
Corte.  Y  también  son  de  su  mano  otros  quadros  excelentes, 
el  de  Jesús,  María ,  y  Joseph ,  y  el  Padre  Eterno  arriba ,  que 
está  en  la  iglesia  del  Oratorio  del  Caballero  de  Gracia  en  esta 
Corte  ,  enfrente  de  la  puerta.  Como  también  los  dos  que  es- 
tan  en  la  Parroquial  de  san  Luis ,  en  la  capilla  de  don  Diego 
Ignacio  de  Córdoba ,  el  uno  de  la  coronación  de  espinas  de 
Christo  Señor  nuestro ,  y  el  otro  de  Herodías  con  la  cabeza 
del  Bautista  en  la  mesa  de  Herodes.  Y  también  dos  quadros 
grandes  á  los  lados  del  presbiterio  de  la  iglesia  de  los  Capu- 
chinos del  Prado  ,  el  uno  de  la  conversión  de  la  Magdalena, 
y  el  otro  del  Niño  Jesús  en  la  disputa  de  los  Doctores, 

f  X. 

V^oncluidas  estas  obras ,  por  tantos  títulos  maravillosas, 
murió  el  Señor  Carlos  Segundo  el  año  de  1 700.  el  primero 
dia  del  mes  de  Noviembre ;  y  suspendiéndose  con  tan  supe- 
rior 


Su  muerte  año  de 

1704. 


Elogio  de  Lucas 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       707 

rior  motivo  el  curso  de  las  obras  de  Jordán  por  cuenta  del 
Rey  ,  hizo  innumerables  pinturas  para  particulares.  Y  ha- 
biendo venido  el  Rey  nuestro  Señor  Don  Felipe  Quinto  i 
enxugar  nuestras  lágrimas ,  y  consolar  i  estos  reynos ,  hiza 
Lticas  dé  orden  de  su  Magestad  un  juego  de  láminas  admira- 
ble p;>ca  el  Rey  Christianísimo  su  ínclito  abuelo  el  Señor 
Luis  Decimoquarto.  Y  el  año  de  702.  habiendo  determina- 
<Vt  su  Magestad  pasar  á  Ñapóles  en  el  dia  8.  de  Febrero ,  se 
iüé  Jordán  sirviéndole  ;  y  el  año  de  704.  murió  en  dicha 
ciudad  ,  cumpliéndole  Dios  sus  deseos  de  no  morir  fuera  de 
su  patria  :  lo  qual  le  oí  exclamar  muchas  veces ,  y  con  un  gran 
suspiro  concluía  la  oración  diciendo  :  O  Napoli  bcne  mió ! 

Fué  nuestro  Lucas  hombre  no  solo  eminente  sino  sin- 
gular y  único  ;  porque  sobre  lo  excelso  de  su  habilidad  en  el  Jo^'dan. 
Arte  ,  tuvo  una  presteza  ,  y  facilidad  suma  ,  y  sobre  todo  la 
imitación  i  otros  artífices  eminentes  ,  en  que  ninguno  le  ha 
competido.  Fué  hombre  muy  rico,  pues  pasaba  su  caudal  de 
2oo^.  ducados.  Murió  lleno  de  honores,  y  mercedes,  de  que 
hicimos  mención  en  el  tomo  primero.  Fué  muy  estimado  de 
rodos  los  Reyes ,  y  Príncipes  de  Europa  en  su  tiempo  ,  tan- 
to ,  que  no  habrá  alguno  que  carezca  de  pintara  suya.  El 
Excelentísimo  Señor  Conde  de  Santistevan  ,  que  fué  Virey 
de  Ñapóles ,  tenia  el  retrato  de  Lucas  Jordán  hecho  de  su 
misma  mano  ;  y  dexd  mandado  en  su  testamento  que  dicho 
retrato  se  agregase  á  el  vínculo  del  mayorazgo,  por  ser  de  un 
hombre  tan  eminente  como  lo  califican  las  innumerables  pin- 
turas que  hizo  para  su  Excelencia,  así  de  historias  sagradas,  y 
fábulas ,  como  de  la  célebre  historia  que  describió  el  Taso ,  de 
la  Jerusalcn  conquistada  ;  sin  otras  muchas  de  las  virtudes, 
elementos ,  y  otros  diferentes  asuntos ,  que  lo  pueden  ser ,  pa- 
ra la  admiración  ,  y  la  envidia. 

Otras  muchas  pinturas  hay  en  esta  Corte  de  mano  de  Otras  pinturas  de 
Jordán  ,  antes  de  venir  á  España  en  sitios  públicos ,  como  son  Jordán  antes  de  ve- 
el  célebre  quadro  de  las  Animas  que  está  en  una  capilla  del  "^^  ^  España. 
colegio  de  santo  Tomás ,  á  el  lado  de  la  Epístola ;  las  dos  pin- 
turas que  están  en  el  presbiterio  de  nuestra  Señora  de  la  So- 
ledad. Otro  quadro  de  la  Concepción  en  otra  capilla ,  junto 
á  la  sacristía  de  la  iglesia  de  nuestra  Señora  de  la  Almudena. 
Otro  de  san  Rafael  en  el  convento  de  la  Baronesa ,  á  el  lado 
de  la  Epístola  ;  sin  otras  muchas  en  Palacio ,  como  la  de  la 
Toma  de  Mecina  ;  y  en  el  Palacio  del  Escorial  otras ,  imi- 
tando á  Ribera  ,  á  Tintorero  ,  y  á  otros  :  y  en  la  sacristía  de 
la  Santa  Iglesia  de  Toledo  otro  quadro  apaisado  del  bautismo 
de  san  Juan ,  imitando  á  Rafael  de  Urbino ,  cosa  excelente. 
Y  quatro  lienzos  apaisados  de  la  vida  de  la  Virgen  en  la  sa- 
cristía de  la  Casa  Profesa  de  esta  Corte  :  y  otros  dos  en  la 
Tom.  III.  Vvvv  2  iale- 

D 


Tti-00  Jordán  mu- 
chos disa^ulüs. 


Fué  natural  de 
Madrid  ,  y  discípulo 
de  Camilo ,  y  después 
de  Carreña. 

Fué  muy  aji dona- 
do d  Cabezalero. 


Estudios  que  conti- 


nuo. 


708         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

iglesia  del  Colegio  Imperial ,  sobre  las  dos  puertas  colaterales. 
Y  los  dos  quadros  de  la  Encarnación ,  y  la  Oración  del  Huer- 
to ,  que  están  en  la  capilla  del  Santísimo  Christo  de  san  Gi- 
líes ,  á  los  lados  del  crucero  de  la  cúpula  ;  sin  otros  innume- 
rables en  casas  de  señores  ,  y  de  particulares,  Y  últimamente 
podemos  decir ,  que  Lucas  Jordán  fué  padre  de  la  Historia 
con  el  pincel,  como  Herodoto  lo  fué  con  la  pluma  :  pues  así 
en  la  Sacra  Historia  ,  como  en  la  Romana  ,  Griega ,  Pérsica, 
Gálica ,  Hispánica ,  y  Fabulosa  fué  peregrino  ,  con  gran  pro- 
piedad ,  y  caprichosa  diferencia  en  los  trages ,  y  singular  ex- 
presión en  los  afectos ,  naciones  ,  sexos  ,  y  edades ;  de  suerte 
que  dudo  que  en  la  universalidad  del  historiado  con  armo- 
niosa composición ,  bien  organizada  de  claro  obscuro ,  y  con- 
traposición de  luces  ,  le  haya  excedido  ,  si  es  que  le  ha  igua- 
lado alguno. 

Tuvo  Lucas  Jordán  innumerables  discípulos,  pero  pocos 
que  aprovechasen ;  porque  era  mas  práctico  que  teórico ,  y  los 
discípulos  se  dexaban  llevar  de  aquella  facilidad  ,  con  que 
veían  pintar  á  su  maestro ,  y  queriendo  seguir  lo  mismo  ,  se 
perdían  ,  por  faltarles  aquellos  fundamentos  de  estudio ,  con 
que  fué  dirigido  Jordán  en  sus  principios  por  Joseph  de  Ri- 
bera ,  y  Pedro  de  Gorrona  sus  maestros.  Pero  de  los  mas  ade- 
lantados discípulos  de  Jordán ,  los  que  hoy  sabemos  son  Si- 
moneli ,  Pablo  de  Matéis,  y  especialmente  pudiéramos  decir, 
que  lo  es  Francisco  Solimena ,  porque  este  le  imita  en  todo 
lo  que  Jordán  hizo  mejor ;  y  en  lo  que  no  fué  tal ,  lo  adelan- 
ta con  el  estudio ,  de  suerte  que  es  lo  superior  que  hoy  se  co- 
noce en  Europa. 

CCXIII. 

DON  FRANCISCO  IGNACIO  RUIZ  DE  LA 

Iglesia ,  Pintor  de  Cámara. 


R 


Llei>6  d  ser  pintor 
eminente  ,  y  siempre 
muy  estudioso. 


ué  don  Francisco  Ignacio  natural  y  vecino  de  esta  villa 
de  Madrid  ,  y  discípulo  en  el  arte  de  la  Pintura  de  Francis- 
co Camilo  :  sí  bien  ,  después  de  muy  adelantado ,  pasó  á  la 
escuela  de  don  Juan  Carreño ,  pintor  de  Cámara  entonces, 
donde  se  períicionó  mucho  en  el  Arte ;  y  mas  con  la  compa- 
ñía de  Cabezalero  ,  que  aunque  ya  muy  adelantado ,  estaba 
todavía  en  casa  de  su  maestro  ;  y  así  le  fué  muy  aficionado, 
y  le  imitó  mucho  ;  no  faltando  á  las  academias ,  y  al  estu- 
dio de  las  estatuas ,  y  pinturas  de  Palacio  :  con  lo  qual  llegó 
á  lograr  la  basa  fundamental  del  dibuxo  ,  con  muy  fresco  y 
hermoso  colorido  ,  y  colocarse  en  la  eminencia  del  Arte  ,  y  i 
las  resonantes  voces  de  la  fama.  Hizo  muchas  obras  públicas 
y  particulares ,  con  singular  estudio  y  acierto  ;  porque  fué 

muy 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       709 

muy  aplicado  á  la  observación  del  natural ,  y  de  los  modelos, 
y  en  cierto  modo  tan  atado  ú  ellos ,  que  el  pelo ,  ó  las  barbas 
que  tuviesen  ,  los  hacia  casi  tan  macizos  como  los  represen- 
taba el  modelo. 

Fue  tan  amante  ,  como  diximos,  de  la  manera  de  Juan  Oli\is  que  executó 
de  Cabezalero,  que  á  los  principios  le  imitó  mucho  :  como  ^"Z"*'^'^''- 
se  maniliesta  en  el  san  Juan  de  la  Cruz  que  executd  para  una 
capilla  que  está  á  el  lado  de  la  Epístola  ,  en  el  cuerpo  de  la 
iglesia  de  mi  señora  santa  Ana  ,  de  Carmelitas  Descalzas  de 
esta  Corte  ,  con  aquellas  plazas  francas  y  exentas  que  practi- 
caba Cabezalero,  todo  hecho  con. gran  acierto  por  el  natural; 
como  también  las  historiejas  que  circundan  el  nicho. 

Después  se  aplicó  mucho  á  Joseph  Donoso  ,  a'  quien 
acompañó  en  algunas  obras ;  y  especialmente  en  la  de  la  en- 
trada de  la  Serenísima  Reyna  Doña  María  Luisa  de  Orleans, 
dignísima,  y  primera  espora  del  Rey  nuestro  Señor  Don  Ca'r? 
los  Segundo ,  y  desde  entonces  degeneró  algo  en  la  manera, 
con  alguna  dureza  ;  pero  siempre  muy  corregido.  En  este 
tiempo  hizo  siquel  gran  quadro  de  las  Señoras  Comendadoras 
de  la  Orden  de  Calatrava  ,  que  estuvo  en  el  altar  mayor  de 
su  convento  en  la  calle  de  Alcalá  ,  y  ahora  está  en  el  coro 
alto  de  dicha  casa  :  donde  también  es  de  su  mano  el  Salva- 
dor que  está  en  el  sagrario  :  en  que  no  se  puede  negar  ,  que 
aunque  el  dicho  quadro  grande  está  muy  corregido  ,  y  bien 
historiado  ,  parece  pintado  al  temple.  No  sucede  así  en  los 
que  executó  para  el  oratorio  de  la  celda  de  la  Comisaria  de 
ludias  en  este  convento  de  san  Francisco  tie  Madrid  ;  donde 
hay  lui  quadro  bellísimo  de  Concepción  de  su  mano ,  y  san 
Francisco  de  Asis ,  y  Solano  ,  cosa  de  muy  excelente  gusto. 

También  pintó  los  dos  quadros  de  la  Asunción  ,  y  Co- 
ronación de  la  Virgen,  que  están  en  los  costados  de  la  capilla 
de  nuestra  Señora  de  las  Nieves  en  el  Real  colegio  de  San- 
to Tomás  de  esta  Corte,  junto  con  el  del  remate  del  retablo, 
y  todo  el  demás  ornato  de  la  capilla ,  en  la  bóveda  ,  y  entra- 
da ,  executado  al  fresco  con  grande  acierto ;  salvo  lo  de  la 
parte  inferior  que  es  á  el  olio.  Es  también  de  su  mano  el  qua- 
dro de  Santo  Tomás  en  el  sagrario  del  altar  mayor ;  y  otro 
de  san  Joseph ,  que  está  en  un  altar  del  cuerpo  de  la  iglesia 
de  san  Felipe  Neri ;  cuyo  quadro  principal ,  que  era  de  ma- 
no de  Joseph  Donoso ,  lo  retocó  también  con  grande  acierto. 
Hizo  también  un  célebre  quadro  del  martirio  de  san  Andrés, 
para  la  iglesia  de  Casarrubios  del  Monte,  por  la  traza  que  ha- 
bía dexado  para  él  don  Sebastian  Muñoz ,  como  ya  diximos. 

Pintó  mucho  al  fresco  nuestro  Ignacio ,  y  muy  bien ,  co^í^  ...,  Qhras  al  fresco. 
mo  se  ve  en  la  capillita  de  nuestra  Señora  de  los  Desampara- 
dos sita  en  la  iglesia  del  Real  hospital  de  los  Aragoneses  en 

es- 


710  VIDAS  DE  LOS  PINTORES,  ^ 

esta  Corte;  y  otra  de  Jesús,  María,  y  Joseph,  que  está  á  los 
pies  de  dicha  iglesia,  que  ambas  están  enteramente  pintadas 
á  el  fresco  de  su  mano  con  muy  excelentes  adornos ,  arqui- 
Mcrced  de  pintor     tcctura ,  y  perspectiva  ,  en  que  tuvo  gran  pericia.  Pinto  tani- 
dd  Rty-  bien  á  el  fresco  en  el  Retiro  una  de  las  piezas  de  la  antecá- 

mara del  quarto  de  la  Reyna  ,  por  la  traza  de  don  Claudio; 
en  cuya  ocasión  le  hizo  el  Seiíor  Carlos  Segundo  la  gracia 
de  su  pintor. 

También  pintó  á  el  fresco  la  capilla  de  nuestra  Seiíora  de 
los  Remedios  de  san  Ginés  ^e  esta  Corte  el  año  de  1697, 
la  qual  por  haberse  abierto  la  cúpula  por  diferentes  partes, 
fué  preciso  repararla ,  y  retocarla  toda  el  año  pasado  de  1 7 1 8. 
dando  mas  ambiente  á  la  historia  y  ligereza  á  las  nubes  ;  que 
sin  duda  ,  con  el  humo  de  las  luces,  y  los  inciensos ,  y  lo 
ahogado  de  la  capilla ,  estaba  muy  apagada.  También  pinto'  á 
el  fresco  á  san  Juan,  y  la  Virgen  á  el  pie  de  la  cruz  ,  en  el 
respaldo  del  nicho  del  Santísimo  Christo  cnicihcado  que  se 
venera  en  una  capilla  junto  á  la  puerta  de  la  iglesia  de  nues- 
tra Señora  de  Constantinopla  en  esta  Corte. 

Llegó  pues  el  año  fatal  de  700.  y  con  él  la  muerte  del 
Señor  Carlos  Segundo  ,  tan  lamentable  para  España  ,  quanto 
plausible  la  venida  de  nuestro  Rey  ,  y  Señor  Don  Felipe 
Quinto,  que  Dios  guarde,  con  cuya  ocasión  ,  hallándose  au- 
P'    ad  pintor  de     ^ente  de  esta  Corte  el  que  tenia  la  gracia  de  pintor  de  Cá- 
CcííHdra  y  Ayuda  de     "lara  desde  el  tiempo  del  Señor  Carlos  Segundo,  solicitó 
¡a  Furriera.  Francisco  Ignacio  obtenerla  ;  y  después  de  varios  contrastes, 

la  vino  á  conseguir ,  juntamente  con  la  plaza  de  Ayuda  de  la 
Furriera.  Y  últimamente  retrató  á  su  Magestad  ,  aunque  no 
tan  á  su  satisfacción  como  quisiera ;  sin  duda  por  la  suma  vi- 
veza del  Rey  en  aquella  edad  ,  que  apenas  eran  i  7.  años ,  y 
el  poco  tiempo  que  su  Magestad  podía  estar  presente.  Sin  em- 
bargo hizo  diferentes  retratos  con  el  trage  de  golilla  para  el 
público  j  como  el  del  hospital  de  los  Aragoneses  ;  el  de  san 
Antonio  de  los  Alemanes ;  y  para  las  casas  de  Ayuntamien- 
to de  esta  villa  de  Madrid. 

Pintó  también  á  el  temple  nuestro  Ignacio  con  grande 
acierto  ,  como  lo  manifestó  en  la  entrada  de  la  Serenísima 
Reyna  nuestra  Señora  Doña  María-Ana  de  Neoburg  ,  en  el 
ornato  de  la  Plazuela  de  la  Villa ,  que  él ,  y  otro  compañero 
suyo  tuvieron  á  su  cargo  en  aquella  función.  Como  también 
en  diferentes  teatros ,  y  cortinas  del  coliseo  del  Buen-Retiro; 
O' airo  excelente     Y  especialmente  se  ve  hoy  en  un  quadro  grande  á  el  temple 
aiie  Idzo  al  temple.        <\^^  ponen  en  el  monumento  del  Real  hospital  de*  los  Ara- 
goneses la  semana  santa,  en  que  están  el  sepulcro,  y  las  guar- 
das ,  y  unos  chicuelos  arriba  con  un  rótulo  ,  todo  alumbrado 
de  la  luz  que  circunda  á  el  sepulcro  en  el  centro  maravillo- 
sa- 


Y  ESCULTORES  ESPAÍ^OLES.       711 

sámente  ,  qtic  á  la  verdad  no  se  puede  hacer  mas  :  y  como 
dixe  del  otro  quadro  que  parecía  a  ej  temple  ;  de  este  digo, 
que  parece  á  el  olio. 

Últimamente  fué  nuestro  Ignacio  sirviendo  á  su  Mages- 
tad,  como  Ayuda  de  la  Furriera  hasta  Barcelona  el  año  70  j, 
en  que  fué  el  Rey  á  celebrar  sus  primeras  nupcias  con  la  Se- 
rcnibima  Reyna  nuestra  Señora  Doña  Maria  Luisa  Gabriela 
de  Saboya ;  después  de  lo  qual  embarcándose  el  Rey  para 
Italia,  lo  executü  también  Francisco  Ignacio  con  la  demás 
familia  de  la  casa  Real ;  pero  fué  tan  corta  su  fortuna  ,  que  á 
pocas  horas  lo  hubieron  de  sacar  á  tierra  medio  muerto  de 
mareado  ,  y  se  hizo  á  la  vela  el  navio.  Pero  habiendo  ya  Ig- 
nacio convalecido  de  este  accidente  ,  fué  á  el  oHcio  de  Con- 
tralor ,  á  ver  si  le  querian  adelantar  algún  socorro  competenr- 
te  para  ir  por  la  Francia  á  incorporarse  con  la  familia  del 
Rey  :  y  no  habiendo  esto  tenido  hechura ,  se  salió  muy  des- 
consolado. Pero  un  su  amigo  ,  que  le  había  oído  h  proposi- 
ción, le  busco  después ,  compadecido  de  su  cuita ,  y  le  consolo', 
y  socorrió  con  doce  doblones :  dicicndole  que  se  volviese  á  Ma- 
drid ,  y  cuidase  de  su  salud  que  era  lo  que  le  importaba  :  pues 
ya  habia  experimentado  que  no  tenia  aguante  para  lo  demás. 
Con  lo  qual  hubo  de  quedarse  en  asistencia  de  la  Reyna  ,  y 
venirse  á  Madrid  sirviendo  á  su  Magestad  :  donde  nunca  vol- 
vió nueltro  Ignacio  á  recobrar  su  salud ,  que  desde  este  lance 
le  quedo  muy  quebrantada  ;  y  medicándose  cada  dia ,  iba  de 
peor  en  peor,  hasta  que  el  año  de  704.  murió  con  gran  sen- 
timiento de  todos  los  que  le  conocian  :  pues  ademas  de  su 
eminente  habilidad  ,  era  su  virtud  extremada  ,  y  muy  exem- 
plar ,  asistiendo  á  la  escuela  de  Christo  ,  y  á  el  Oratorio  de 
san  Felipe  Neri ,  y  á  otros  muchos  actos  de  virtud  con  gran 
freqiicncia  de  Sacramentos.  Tendría  de  edad  quando  murió 
cincuenta  y  seis  años  con  poca  diferencia  ,  y  se  enterró  en  Ja 
iglesia  de  san  Felipe  Nerí  de  esta  Corte. 

No  puedo  dexar  dfe  contar  para  honra,  y  gloría  de  Dios, 
y  de  sus  santos  un  célebre  caso  que  me  sucedió  con  el  dicho 
don  Francisco  Ignacio  ;  fué  pues  ,  que  adoleció  gravemente 
una  temporada  de  dolor  de  ríñones  ;  y  yo  ,  viéndole  tan  afli- 
gido ,  le  dixe  se  encomendara  á  san  Zoylo ,  mártir  de  Córdo- 
ba que  era  abogado  de  esa  dolencia  ;  porque  al  santo  en  su 
martirio  le  sacaron  los  ríñones ,  y  los  echaron  en  un  pozo, 
que  hoy  está  en  Córdoba  en  su  ermita  ,  cuya  agua  hace  ma- 
ravillas erf  los  que  con  devoción  la  toman  para  remedio  de 
este  achaque.  Apenas  oyó  esto  mi  Ignacio ,  quando  me  pidió 
con  grandes  instancias  le  hiciese  traer  un  poco  de  aquel  agua: 
yo  se  lo  ofrecí,  y  luego  lo  puse  en  exccucíon ,  y  con  asísten- 
tencia  de  un  pariente  mío  ,  y  un  escribano  que  diese  fe  ,  se 

lie- 


Fué  sirviendo  al 
Rey  en  la  jornada  de 
Barcelona. 


Embarcóse  para 
Italia  con  la  familia 
Real. 

Infortunio   que  le 
sucedió  d  Ignacio. 


Remedio  que  halló 
en  su  ajiiccion. 


Volvióse  d  Madrid 
sirviendo  ci  la  Reyna. 


Murió  Francisco 
Ignacio  año  de  1704. 

Fué  muy  exenijplar 
en  virtud. 


Caso  milagroso  de 
san  Zoylo. 


712         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

ll.enó  del  agua  del  pozo  del  santo  un  pomo  nuevo  de  vidrio; 
el  qual  bien  tapado,  y  puesto  en  su  vasera,  y  caxa,  se  lo  en- 
tregaron á  el  ordinario  con  carta ,  dentro  de  la  qual  venia  el 
testimonio  del  escribano.  Llegó  á  Madrid ,  entregóme  el  por- 
tador todo  lo  dicho ,  y  yo  le  envié  á  nuestro  Ignacio  la  caxa 
con  su  pomo  de  agua ,  y  el  testimonio  del  escribano.  Apenas 
comenzó  á  usar  de  ella,  quando  me  avisó  que  aquel  agua  era 
una  cosa  celestial :  porque  ademas  de  sentirse  ya  con  ella  muy 
mejorado ,  tenia  una  fragrancia  maravillosa  :  con  este  aviso 
fui  allá,  probé,  y  olí  el  agua,  y  verdaderamente  tenia  razón, 
porque  olía  á  agua  de  ámbar.  Yo  hice  grande  admiración  del 
caso ,  como  que  alababa  á  Dios ,  maravilloso  en  sus  santos; 
y  aunque  entré  en  alguna  sospecha,  por  haber  yo  muchas  ve- 
ces bebido  el  agua  de  aquel  santo  pozo ,  no  se  lo  quise  mani- 
festar ,  por  dexarle  en  su  buena  fe.  Aguardé  pues  á  que  vol- 
viese el  ordinario ,  estrécheme  con  él  que  me  dixese  la  ver- 
dad, si  era  aquel  que  me  había  entregado  el  mismo  pomo,  y 
agua  que  allá  le  entregaron  :  entonces  me  dixo  con  ingenui- 
dad ,  que  en  el  camino  á  el  descargar  los  machos ,  se  le  había 
caído  la  caxita ,  y  se  había  hecho  pedazos  el  vidrio ,  y  derra- 
madose  el  agua  j  y  que  él  discurriendo  que  seria  agua  de  olor, 
porque  entonces  se  gastaba  mucha  en  Madrid  ,  y  se  traía  en 
aquel  género  de  pomos ,  ó  vidrios ,  así  que  llegó  compró  uno 
que  viniese  bien  á  la  vasera ,  y  en  él  echó  un  quartillo*de  agua 
de  ámbar ,  y  lo  acabó  de  llenar  de  la  común  ,  y  tapándolo 
Lo  que  j.mede  la  muy  bien  me  lo  entregó.  Yo  quedé  maravillado  de  lo  que  pue- 
lucna  fe.  de  la  buena  fe ,  y  devoción  fervorosa  i  los  santos  :  pues  nues- 

tro Ignacio ,  no  solo  llegó  á  estar  enteramente  bueno  de  su  do- 
lor de  ríñones ,  mediante  la  buena  fe  del  agua  ,  y  la  depreca- 
ción á  san  Zoylo ;  sino  que  .otras  muchas  personas  usaron  de 
ella  para  este,  y  otros  males,  interponiendo  la  protección  del 
santo,  en  que  se  experimentaron  maravillosos  efectos.  Y  esta- 
ban tan  bien  hallados  con  la  fragrancia  del  agua ,  que  entiendo 
que  si  fuesen  á  el  mismo  pozo  del  santfl ,  y  viesen  que  el  agua 
no  tenía  aquel  olor,  habian  de  decir  que  no  era  aquel  el  pozo 
milagroso  de  san  Zoylo.  Tanto  puede  una  aprehensión  fun- 
dada en  buena  fe.  Y  así  yo  los  dexé  en  ella  alabando  á  Dios, 
que  así  se  complace  de  la  devoción  fervorosa  de  los  fieles  á  sus 
gloriosos  sautos. 

CCXIV. 

FRAY  JOAQUÍN  JUNCOSA,  RELfGIOSO 

Cartuxo  ,  y  Pintor. 

Fué  Catalán, y  de  \/  ^zy  Joaquín  Juncosa  ,  religioso  de  obediencia  en  el  sa- 
la  Santa  Cartuxa  de  ¿^  monasterio  de  la  Santa  Cartuxa  de  Scala  Dci ,  en  el 
Sc.la  Da.  p^.j^_ 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       713 

Principado  de  Cataluiía,  de  donde  era  natural,  fue  pimor 
excelente  en  el  siglo  ,  y  después  en  su  religión  ;  como  lo  tes-  Fué  excelente  pin 
tihcan  las  pinturas  que  executó  para  la  iglesia  de  dicho  mo-  tor. 
nasterio  que  son  cosa  superior :  como  también  otras  que  hizo  «^^-s"  obras. 
para  el  camarin  del  monasterio  de  Monte-Alegre ,  pocas  le- 
guas distante  de  la  ciudad  de  Barcelona,  que  son  de  la  histo^- 
ria  de  Aloysés ,  grandemente  executados.  Pinto  ,tambien  an- 
tes de  ser  religioso  muchos  quadros  de  diferentes  tabulas ,  en 
que  era  muy  noticioso  ,  y  erudito ,  para  casas  particulares,  Y 
sobre  todo  hizo  quatro  lienzos  muy  grandes  ,  también  de  fá- 
bulas ,  para  el  Marqués  de  la  Guardia  en  la  ciudad  de  Caller, 
capital  del  reyno  de  Cerdeiía ,  que  son  cosa  excelente.  Murió 
en  dicho  monasterio  de  Scala  Dei  i.  los  setenta  y  siete  años 
de  su  edad  ,  en  el  de  mil  setecientos  y  ocho ,  no  solo  con 
créditos  de  gran  pintor »  sino  de  eximia  aplicación  á  todo  li- 
nage  de  virtud. 

ccxv. 


Su  muerte  año  de 
1708. 


SEÑEN  VILA  ,  Y  SU  HIJO  DON  LORENZO, 

Pintores  j  y  don  Nicolás  Biisi ,  Escultor. 


s 


enen  Vila  fué  valenciano  y  discípulo  muy  aprovechado 
de  Estevan  Marc ,  que  lo  fué  de  Pedro  Orrente ,  puntualísi- 
mo en  el  dibuxo  ;  tanto  que  sus  obras  hacían  notable  efecto 
con  solas  las  líneas  del  clarión.  Trabajó  incesantemente  en 
Murcia  mas  de  treinta  años  hasta  el  de  1 707.  ú  de  1 708.  Fué 
hombre  de  honradísimos  respetos ,  histórico  en  lo  sagrado ,  y 
grande  humanista  :  pues  para  descansar  en  sus  tareas ,  tenia 
en  su  obrador ,  que  era  célebre,  un  trozo  de  librería  de  se- 
lectísimos autores  en  que  se  divertía  ;  fué  muy  versado  en  las 
academias  de  Valencia  ,  él  y  su  condiscípulo  el  célebre  Juan 
Conchillos  :  pintó  muchas  obras  de  conventos ,  mas  nunca 
se  le  cumplió  el  deseo  de  hacer  alguna  al  fresco,  porque  en 
su  tiempo  no  se  ofrecía  j  pero  apenas  hay  templo  que  no  ten- 
ga obra  de  su  mano  ;  especialmente  todo  el  claustro  de  santo 
Domingo  el  Real  de  Murcia  ,  aunque  en  sus  principios ,  muy 
acertado ;  el  del  convento  nuevo  de  Capuchinos ;  y  todos  los 
lienzos  de  las  capillas ,  tránsitos  ,  y  refectorio  ,  en  que  logró 
considerables  intereses  por  premio  de  su  trabajo.  Y  dexó  su 
urbanidad  el  lienzo  principal  del  altar  mayor  de  san  Antonio 
á  su  condiscípulo  Conchillos,  quien  lo  pintó  en  Valencia.  En 
la  iglesia  de  las  Madres  Capuchinas  son  de  su  mano  todos  los 
lienzos  del  retablo.  También  en  el  de  la  Madre  de  Dios;  y 
sobre  todos  en  santa  Isabel  :  en  que  para  confundir  algunos 
émulos  que  tenia  en  la  facultad ,  hizo  una  prodigiosa  obra  de 
historia  en  la  capilla  mayor ,  y  quadros  del  retablo ,  en  que 
Tom.  III.  Xxxx  nin- 


Senen  fué  Valen- 
ciano ,  discípulo  de 
Marc. 


Murió  año  1708. 
Obras  de  pintura 
que  executó. 


Atención  grande 
que  tuvo  á  Conshillos. 


Fué  muj/  estimada 
en  su  tiempo  la  Fhitih 
ra. 

.    Don  Lorenzo ,  dis- 

cípido  de  su  padre ,  y 
natural  de  Murcia. 

Academia  que  pía  ¡t' 
tó  tn  Murcia. 

Aplicóse  a  modelar 
con  excelencia. 

Don  Nicolás  Busi, 
escultor  eminente  ita- 
liano ,  y  del  Señor  Fe- 
lijpe  Quarto. 

Le  tra.ro  de  Italia 
el  Señor  Don  Juan  de 
Austria. 

Hitóle  el  Seríor 
Carlos  Segundo  mer- 
ced del  habito  de  San' 
tiago. 


Obras  de  don  Lo- 


renzo. 


Fué  flamenco, dis- 
cípulo de  su  padre. 


714         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

ninguno  pudo  negarle  la  superioridad  en  público ,  que  para 
si ,  en  secreto  -habían  conservado.  Hizo  en  Ja  enfermería  de 
san  Francisco  superiores'  lienzos ,  y  otras  muchas  obras  de 
claustros ,  y  pinturas  principales  de  retablos  para  aquella  ciu- 
dad de  Murcia  ;  y  dentro  y  fuera  de  su  reyno  fue  muy  es- 
tendido su  nombre ,  y  fué  grande  teórico ,  y  práctico ,  paisis- 
ta ,  retratista ,  y  muy  modesto  en  la  expresión  de  las  historias, 
•propio  de  su  mucha  virtud ,  sin  embargo  de  ser  tan  grande 
anatomista.  Se  portó  siempre  con  mucha  honra ,  y  estimación; 
-y  asi  por  él  en  su  tiempo  se  estimaba  mucho  la  facultad. 

Don  Lorenzo  Víla ,  su  hijo  ,  después  de  haberle  .dedica- 
do á  estudios  mayores ,  aprendió  esta  facultad  que  no  parece 
sino  que  la  heredó  ;  y  sino  se  ofendieran  los  respetos  del  pa- 
dre ,  dixera  que  tuvo  mas  caudal  en  lo  inventado  ,  hermoso, 
y  tierno  de  sus  obras ,  concluidas  con  gran  práctica ,  limpieza, 
y  alma  de  dibuxo  ,  en  que  todos  los  días  había  de  estudiar, 
ya  por  modelos ,  ya  por  academia  que  del  natural  plantó  en 
Murcia  ;  y  era  tanta  la  afición ,  que  de  ordinario  estaba  mo- 
delando de  cara  ,  y  barro ,  con  singular  aprobación  del  gran- 
de don  Nicolás  de  Busi ,  italiano ,  que  vivió  en  Murcia  ,  es- 
cultor del  Señor  Felipe  Quarto  ,  á  quien  retrató  en  bulto",  y 
iá  la  Serenísima  Keyna  Madre  nuestra  Señora.  Le  traxo  de 
Italia  el  Señor  Don  Juan  de  Austria ,  para  hacer  las  fachadas 
de  Palacio ;  y  habiendo  muerto  su  Alteza  ,  le  dio  el  Señor 
Carlos  Segundo  un  hábito  de  Santiago,  y  caudal  con  que 
lo  pasase  decentemente  toda  su  vida.  Murió  Busi  en  Ja  Car- 
tuxa'  de  VaJencia ,  cerca  del  año  de  mil  setecientos  y  nueve, 
de  larga  edad,  habiendo  dexado  insignes  obras  en  Murcia, 
que  á  excesivos  precios  labraba ;  pero  no  hay  ojos  con  que 
mirarlas ,  ni  paJabras  con  que  encarecerlas.  Fué  este  caballero 
tan  apasionado  á  Ja  habilidad  de  don  Lorenzo,  que  quaJquie- 
ra  hechura  de  su  estimación,  en  concluyéndola,  solía  copiar- 
la don  Lorenzo  al  olio ,  y  dábasela  á  el  autor  del  modelo, 
quien  Ja  estimaba  ,  y  decia ,  que  solo  él  pudiera  imitar  sus 
obras  5  y  esto  con  la  ingenua  realidad  de  su  mucho  conoci- 
miento :  hizo  el  don  Lorenzo  algunas  obras  públicas  i  el  olio, 
con  notable  acierto  ,  y  murió  de  unos  treinta  años  poco  mas, 
por  el  de  I  71  2.  ú  I  7 13.  habiendo  seguido  siempre  el  estado 
eclesiástico. 

CCXVI. 

DON  JUAN  VANCHESEL  ,  PINTOR 

-,-  {^¿  /a  Reyna. 

_l_^on  Juan  Vanchescl ,  de  nación  flamenco ,  fiié  hijo ,  y  dis- 
cípulo muy  adelantado  de  Juan  Vanchescl,  el  qual  fué  discí- 

pu- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       715 

pulo  de  David  Tcnicrs,  y  tan  adelantado,  que -muchas  pin- 
turas de  su  maestro ^cstan  ayudadas  de  su  mano;  especialmen- 
te algunas  que  tienen  orla  al  rededor ,  como  que  fueron  he- 
chas para  tapicería  ,  donde  hay  pescados  ,  trofeos ,  aves  ,  y 
animales  con  algunos  chicuelos ,  de  ordinario  es  de  Vanche- 
sel ,  padre  de  nuestro  don  Juan  ;  el  qual  imito'  a'  su  padre  en 
la  grande  habilidad  de  pescados  ,  aves,  animales  ,  y  países ;  y 
aun  creo  que  le  excedió  en  los  retratos ,  en  que  imitó  tanto  á 
Vandic ,  que  no  dudo  yo  que  muchos  retratos  de  Vanchesel 
sean  tenidos  con  el  tiempo  por  de  Vandic.  Vino  pues  á  esta 
Corte  por  el  ario  de  1680.  y  comenzó  á  exercitar  su  habili- 
dad en  casa  de  un  paisano  suyo,  donde  hizo  cosas  excelentes; 
y  en  especial  un  quadro  de  retratos  de  roda  la  familia  de  su 
amigo  ,  y  protector ,  historiado  todo  con  tan  grande  arte ;  y 
él  también  retratado ,  asomándose  por  una  ventana  á  escribir 
su  nombre  en  la  pared ,  que  á  no  tener  esta  circunstancia, 
fuera  reputado  por  de  \  andic. 

Pintó  también  un  retrato  á  caballo  tan  al  vivo,  por  el  na- 
tural ,  en  mediano  tamaño ,  que  fué  providencia  la  desigual- 
dad para  evitar  la  duda ,  de  qual  era  el  pintado ,  ó  qual  el  vi- 
vo. De  este  ,  y  otros  muchos  retratos  que  hizo  con  extrema- 
dísimo primor,  y  acierto,  y  muchos  también  de  las  seiíoras 
damas  de  P.ilac¡o,  llegó  á  noticia  de  la  Reyna  nuestra  Se»- 
ñora  Doña  María  Luisa  de  Orleans  su  grande  habilidad ,  y 
gustó  que  la  retratase ,  como  lo  executó  muy  á  satisfaccioij 
de  su  Magostad ,  y  le  hizo  su  pintor. 

En  este  tiempo  se  trató  de  pintar  la  galería  del  cierzo  del 
quarto  de  la  Reyna ,  con  la  fábula  de  Siquis ,  y  Cupido,  quien 
gustó ,que  Vanchesel  hiciese  alguna  de  las  historias  que  se  ha- 
bían de  esecutar.  Hízose  así ,  y  se  le  repartió  el  caso  de  quan- 
do  Cupido  llevó  á  Siquis  á  aquel  suntuoso  palacio  ;  y  apenas 
comenzó  ,  quando  el  Señor  Cirios  Segundo  ,  que  freqüente- 
mente  asistía  allí ,  le  preguntó  ,  qué  tiempo  habría  menester 
para  acabarla  ?  El  respondió  que  seis  semanas.  Prosiguió  pin- 
tando su  historia ,  y ,  ó  bien  por  la  poca  curia  que  el  tenia 
fuera  de  los  retratos ,  ó  porque  naturalmente  era  muy  dete- 
nido en  el  pintar ,  y  mas  viendo  que  no  conseguía  todo  Ío 
que  quisiera  ,  detúvose  mucho  mas  de  las  seis  semanas.  El 
Rey  ,  que  sin  duda  se  las  debió  de  contar ,  le  preguntaba  ca- 
da vez  que  subia ,  que  quando  acababa.  Y  él  iba  dando  largas, 
de  suerte  que  ya  el  Rey  enfadado  ,  no  le  preguntaba  nada, 
hasta  que  un  dia  le  dixo  á  otro  que  pintaba  allí  :  este  hombre 
es  flamenco  ,  ó  flemenco  t  Respondió  el  tal  :  Señor  ,  de  todo 
tiene  un  poquito.  Poquito  ,  dixo  el  Rey,  no  sino  muy  mu- 
cho :  Señor ,  dixo  el  compañero ,  como  es  para  el  servicio  de 
vuestra  Magestad  ,  él  quisiera  adelantarlo  quanto  fuera  posi- 
7ow.  JJI.  Xxxx  2  ble. 


Su  padre  fué  dis- 
cípulo de  Daxid  Te- 


iiurs. 


Hizo  niuY  lítenos 
retratos  nuestro  Van- 
chesel, 

Vino  d  Madrid. 


Sus  oirás  en  esta 
Corte. 


Célebre  retrato  d 
caballo. 


Fué  pintor  de  la 
Rejfij. 


Pintura  de  la  ga  ■ 
lena  dd  cierzo  del 
quarto  de  la  Re)' na. 


Caso  gracioso  que 

le  sucedió  con  el  Rey. 


7i< 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Buenos  ójuios  de  stt 
comjjañero. 

Dicho  ¿igtido  ,  y 
p-onto  del  Rey. 


Otra  historia  de 
J  'anchesel ,  que  desetn- 
jHÚó  mejor. 


Muerte  de  la  Rey' 

na ,  y  continuación  de 
ht  jortuna  de  Vnn- 
cJusel  en  servicio  de 
la  sucesor  a. 

Pasó  d  Toledo  con 
la  Señora  Rcyna  'viu- 
da. 

Volvió  d  Madrid, 
y  retrató  al  Rey  nues- 
tro Seuor. 

Su  muerte  año  de 
170S. 


ble.  Pero  dixo  ,  replicó  el  Rey  ,  que  acabaría  aquella  pintura 
en  seis  semanas.  A  que  respondió  el  compañero  ,  por  no  po- 
nerle en  mal  con  el  Rey  ,  Señor  ,  puede  ser  que  no  se  hayan 
cumplido ,  y  el  Rey  dixo  tan  aprisa  :  hombre ,  estas  loco,  son 
las  semanas  de  Daniel)  Que  hubo  el  compañero  de  comer- 
se la  risa  de  ver  la  prontitud  y  agudeza  del  Rey  ,  aludien- 
do i  que  nunca  se  cumplian  aquellas  semanas  en  el  sentir  de 
los  judíos. 

Concluyó  finalmente  Vanchesel  esta  pintura ;  pero  me- 
jor se  desempeñó  en  otra  que  hizo  en  el  mismo  sitio,  quando 
Siquis ,  desparecido  el  palacio ,  se  quedó  desconsolada  en  un 
desierto  poblado  de  fieras ,  y  vestiglos ,  en  que  pintó  algunos 
leones  ,  tigres ,  y  otras  fieras ,  con  un  buen  pedazo  de  pais. 

Pero  habiendo  muerto  la  Reyna  nuestra  Señora  Doíía 
María  Luisa ,  no  se  atrasó  por  eso  la  fortuna  de  Vanchesel, 
pues  continuó  en  la  gracia  de  la  Serenísima  Reyna  nuestra 
Señora  Doña  Mariana  de  Neoburg ,  á  quien  retrató  diferen- 
tes veces ,  como  también  al  señor  Carlos  Segundo  :  después 
de  cuya  muerte  se  fué  en  asistencia  de  la  Reyna  viuda  á  To- 
ledo ,  donde  hizo  muchos  retratos ;  y  después  de  haberse  pa- 
sado á  Bayona  de  Francia  esta  señora  ,  se  vino  Vanchesel  á 
Madrid ,  donde  logró  la  ocasión  de  retratar  al  Rey  nuestro 
Señor  Don  Felipe  V.  aunque  no  con  tanto  acierto  como  se 
esperaba ;  ó  por  causa  de  la  turbación ,  ú  de  su  poca  salud  de 
que  adoleció  ,  de  suerte  que  de  allí  á  poco  murió  por  el  año 
de  mil  setecientos  y  ocho ,  á  los  sesenta  y  quatro  de  su  edad. 

CCXVIL 
VIDA  DE  DON  FRANCISCO  PÉREZ  SIERRA. 


Fué   natural  de 
Ñápales. 

Sus  ^irincÍ£Íos  en  la 
Pintura. 


D 


Fué   discijjido   de 
Annelo  Falcorñ. 


Vino  d  España ,  y 
paró  en  Madrid. 


'on  Francisco  Pérez  Sierra  natural  de  la  ciudad  de  Ña- 
póles ,  y  vecino  de  esta  Corte ,  fué  hijo  de  don  Martin  Pérez, 
español ,  y  natural  de  Gibraltar ,  el  qual  sirviendo  á  su  Ma- 
gestad  en  la  milicia  fué  á  parar  á  Ñapóles ,  donde  casó  con 
una  señora  ,  hija  del  Gobernador  de  Calabria  ,  de  cuyo  ma- 
trimonio tuvo  ,  entre  otros  hijos ,  á  el  dicho  don  Francisco, 
el  qual  salió  en  extremo  inclinado  a  la  Pintura ;  y  aunque  en 
Italia  tuvo  algunos  principios  con  Annelo  Falconi  para  las 
batallas,  á  que  fué  muy  aficionado,  la  asistencia  á  su  arno 
don  Diego  de  la  Torre,  Secretario  del  Concejo  de  santa  Cla- 
ra de  Ñapóles ,  á  quien  servia  de  page,  no  le  dio  lugar  i  ade- 
lantar todo  lo  que  quisiera ,  y  su  genio  permitía ;  pero  habién- 
dose venido  á  España  con  dicho  su  amo ,  que  en  esta  Corte 
fué  Secretario  de  Italia  ,  continuó  su  aplicación  á  las  batallas 

con 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


1^7 


con  Juan  de  Toledo ,  que  i  la  sazón  estaba  en  Madrid  ;  y 
habiendo  aprovechado  superiormente ,  dexó  la  ocupación  de 
servir,  y  se  aplicó  i  pintar  batallas  con  excelencia,  y  gran  ma-  Sus  obras  y  suca- 
ncjo;  y  asimesmo  otras  historias  de  cabañuelas,  nochecilias,  Sarniento. 
y  cosas  semejantes.  Casóse  con  doria  Mónica  do  los  Rios  ,  y 
continuó  algunos  años  en  este  cxercicio ,  y  también  en  el  de 
otras  historias ;  como  lo  maniliesta  la  de  san  Francisco  de 
Paula  ,  quando  pasó  el  mar  con  el  compañero  sobre  su  man- 
to ,  que  esta  en  el  convento  de  la  Victoria  de  esta  Corte  á  la 
entrada  del  refectorio  ,  hecho  con  tanto  acierto  ,  que  por  solo 
este  quadro  merece  este  lugar. 

Pintó  al  fresco  ,  y  al  temple,  y  ayudó  en  algunas  obras  á         Pintó  alternóle , y 
Carreño  ,  y  Rici ;  especialmente  en  la  huerta  de  Sora  ,  cami-     ni  fresco. 
no  del  Pardo ,  que  fué  del  Excelentísimo  señor  Marques  de 
Hcliche  :  y  también  son  de  su  mano  dos  figuras  de  las  Ma- 
nas ,  que  están  i  los  lados  de  la  capilla  del  santo  sepulcro ,  i 
los  pies  de  la  iglesia  del  convento  de  san  Plácido  de  esta  Cor- 
te ,  al  temple ,  con  todo  lo  restante  del  ornato  de  la  hornaci- 
na ,  y  capilla,  excepto  las  demás  figuras  de  la  bóveda  ,  y  me- 
dio punto  de  sobre  la  rcxa  del  coro  baxo ,  que  son  de  mano 
de  Rici.  También  son  de  mano  de  Pérez  los  quadros  anti- 
guos de  la  capilla  de  don  Diego  de  la  Torre  ,  en  que  hay  al- 
gunas copias  del  Españólelo ,  y  otros  de  la  invención  de  doij 
Francisco ,  la  qual  capilla  está  en  la  iglesia  del  convento  de 
los  Angeles  en  esta  Corte,  junto  al  altar  mayor,  donde  tam- 
bién pintó  un  monumento  que  permaneció  hasta  estos  años, 
aunque  muy  deteriorado  :  y  en  él  se  ayudó  de  Matias  de 
Toires,  y  Mantuano.  También  hizo  un  celebre  altar  de  pers- 
pectiva para  la  canonización  de  santa  Rosa  de  Lima  en  el 
Real  convento  de  Santo  Domingo  de  esta  Corte  ;  y  asimis- 
mo un  carro  triunfal  muy  célebre  para  la  fiesta  de  la  canoni- 
zación. También  pintó  otro  altar  de  perspectiva ,  para  la  fies- 
ta que  hacen  los  mercaderes  en  el  convento  de  nuestro  padre 
san  Francisco ,  en  obsequio  de  este  glorioso  patriarca  ;  y  esto 
con  extremado  primor ,  y  acierto ,  de  que  yo  vi  varios  despo- 
jos en  su  casa. 

Después  le  pareció  á  don  Diego  de  la  Torre  darle  ocu-        'Fué  Agente  gene - 
pación  de  otra  clase  ,  y  fué  la  de  Agente  general  de  los  pre-     ral  d;  los  presidios  de 
sidios  de  España ,  en  que  se  ocupó  algunos  años ;  pero  nunca     España. 
dexando  del  todo  el  empleo  de  su  afición.  Y  últimamente, 
habiéndose  suspendido  algo  dicha  agencia  ,  se  aplicó  á  pintar        Tintó fm-cs  ,yfru- 
flores  ,  y  frutas  por  el  natural ,  con  ocasión  de  un  muy  puli-     ^*íJ  superiormente. 
do  jardín  que  tenia  eo  su  casa  ,  que  era  en  la  calle  de  las  In- 
fantas,  mas  abaxo  de  los  capuchinos  de  la  Paciencia  ;  y  las 
llegó  á  hacer  con  tan  superior  gusto ,  que  parecía  no  poderse 
adelantar.  A  cuyo  intento  don  Diego  de  Náxera  ,  agudo  in- 


exceUntüs. 


Su  muerte  año  de 
1709. 


718         VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

genio  castellano ,  escribiéndole  un  romance  ,  tan  célebre  co- 
mo suyo ,  entre  otras  coplas ,  aludiendo  á  las  flores ,  dixo  la 
siguiente. 

Vos  ,  por  quien  duda  la  vista , 
Quanclo  curiosa  os  contempla  , 
Si  en  el  jar  din  ,  ó  en  el  lienzo , 
Las  producis  mas  perfectas. 
Hizo  bodeponcillos     También  se  aplicó  á  pintar  algunos  bodegoncillos  con  dife- 
rentes baratijas ,  hechas  por  el  natural ,  y  algunas  legumbres, 
y  hortalizas ,  colocadas  con  tanta  arte ,  y  buen  gusto ,  que  era 
un  milasro.  Hizo  también  un  retrato  de  nuestra  Señora  de  la 
Soledad  en  su  mismo  camarín ,  la  qual  dexó  á  los  capuchinos 
de  la  Paciencia  ,  junto  con  su  retrato  ;  ademas  de  otros  dos 
quadros  de  san  Buenaventura ,  y  san  Félix ,  también  de  su 
mano ,  que  están  en  la  sacristía. 

Últimamente ,  llegó  á  tiempo  con  la  edad  de  mas  de  se- 
tenta aííos,  que  ya  no  podía  pintar ;  y  así  pasó  algunos  man- 
teniéndose decentemente  con  su  sueldo  que  le  quedó  ,  y  ha- 
cienda que  tenia  bastante.  Murió  de  accidentes  de  perlesía, 
ya  fatuo,  y  casi  dementado ,  el  año  de  1 709.  á  los  ochenta  y 
dos  de  su  edad  ;  y  se  enterró  en  el  convento  de  los  Capuchi- 
nos de  la  Paciencia  de  esta  villa  de  Madrid  ;  y  dexó  por  he- 
redero a  aquel  Santísimo  Christo  para  sus  festividades ,  y  des- 
cubiertos, 

CCXVIII. 

DON  PEDRO  RUIZ  GONZÁLEZ. 

\^Qi\  Pedro  Ruiz  González  natural ,  y  vecino  de  esta  vi- 
lla de  Madrid ,  aprendió  el  arte  de  la  Pintura  ,  ya  en  edad 
crecida,  en  la  escuela  de  Juan  Antonio  Escalante;  y  aunque 
ya  endurecido  el  genio ,  adelantó  muy  bien  ,  y  le  imitó  mu- 
cho á  su  maestro  en  los  principios  :  aunque  después  se  aplicó 
á  la  comunicación  de  Carreño ,  y  con  efecto  se  mejoró  mu- 
cho ,  como  lo  acreditan  diferentes  quadros  particulares  que 
yo  he  visto  suyos.  En  la  iglesia  de  la  enfermería  de  la  Vene- 
rable Orden  Tercera  de  esta  Corte  hay  uno  á  el  lado  de  la 
Epístola  ,  del  tránsito  de  san  Joseph ,  de  su  mano  ,  en  que  se 
conoce  su  habilidad  ,  y  buen  gusto  ;  y  no  menos  en  los  tres 
que  hizo  para  unos  pilares   de  la  iglesia  de  san  Justo  y  Pas- 
tor de  esta  Corte  ,  con  gran  capricho  ,  y  buena  composición, 
que  el  uno  es  del  Nacimiento  de  Christo  Señor  nuestro ;  otro 
de  san  Antonio  Abad  ;  y  otro  de  san  Blas.  Y  también  son 
de  su  mano  los  quatro  Cardenales  que  están  en  la  sacristía 
del  Colegio  Imperial.  Como  también  otros  tres  quadros  que 

hi- 


Fiié  natural  de 
Madrid. 

Sus  princijñosen  la 
Pintura  en  casa  de 
Esca'atite. 

J]plic6se  después  d 
la  escuela  deLarreño. 

Obras  suyas. 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       719 

hizo  para  la  iglesia  Parroquial  de  san  Milla'n  ,  uno  sobre  la^ 
puerta  de  la  sacristía ,  y  otros  dos  en  el  presbiterio  ;  que  to- 
dos tres  perecieron  en  el  incendio  lastimoso  del  año  de  720.' 
dia  16.  de  Marzo.  Otro  quadro  tiene  de  la  procesión  del  San- 
tísimo ,  sobre  la  puerta  del  costado  de  la  callejuela  en  ia 
Parroquial  de  san  Luis.  \  también  un  estandarte  muy  capri- 
choso de  la  congregación  de  san  Alillán  ;  y  otro  de  lai  Vene- 
rable Orden  Tercera  de  nuestro  Padre  san  Francisco. 

Fué  hombre ,  especialmente  en  el  pensar ,  y  componcf,^  Fíw  tnu)  capricko- 
muy  caprichoso  ,  y  erudito  ,  porque  en  sus  primeros  años  es-  ^0  en  la  composición. 
tudiü  la  gramática  ;  y  sí  lo  digerido  fuese  como  lo  pensado, 
hubiera  sido  el  primer  hombre  del  mundo  ,  porque  verdade- 
ramente sus  borroncillos  lo  parecían.  '^  o  vi  uno  del  Pretorio 
de  Pilaros  con  Chrísto  Señor  nuestro  ,  quando  le  iban  á  po- 
ner la  cruz  acuestas ,  que  verdaderamente  parecia  de  Pablo 
\  eroncs ,  no  sé  si  lo  executó  en  Granada.  Otro  vi  del  Sepul- 
cro de  Christo  ,  que  aseguro  parecia  de  'liciano  ;  aunque  no 
corresponde  la  execucion  en  lo  grande,  conio  «e  ve  en  el  qua- 
dro para  que  lo  hizo,  que  está  en  la  sacristía  de  ia  Parroquial 
de  san  Ginés,  Tiene  un  quadro  muy  bueno  en  un  ángulo  del 
claustro  chico  del  convento  de  la  Merced  de  esta  Corte  ,  del 
martirio  del  Beato  Fray  Serapio  de  esta  bagrada  religión  ;  y 

otros  retratos  en  la  ante-sacristía. 

Era  hombre  de  lindo  humor,  discreto,  y  chistoso;  y  ha-        F.rahomhrecíebuen 

biendole  prestado  un  real  de  á  quatro  un  amigo  suyo ,  pintor     humor ,  y  buenos  di- 

del  Rey,  dixeronle  á  don  Pedro  en  una  conversación,  que     '^^°^- 

si  él  era  pintor  de  su  Magesrad.  Respondió  que  no  :  v  otro 

que  estaba  presente,  amigo  suyo,  dixo  :  aunque  el  señor  don 

Pedro  no  es  pintor  del  Rey  ,  no  debe  nada  á  ningún  pintor 

del  Rey  ;  y  entonces  dixo  él  :  con  licencia  de  vmd.  que  á 

don  fulano  le  debo  quatro  de  plata.  Encontró  un  día  á  don 

Juan  de  Laredo,  y  le  preguntó  si  tenia  mucho  que  pintar. 

Y  como  Laredo  asistía  en  los  teatros  del  Retiro  ,  le  respon- 
dió :  que  él  ya  no  tenía  que  hacer ,  ni  sabia  donde  vivía  el 

imprimador  de  los  lienzos.  Volvióle  á  encontrar  otro  dia  con 

un  mozo  cargado  con  dos  talegos  de  dineros  y  díxole  don 

Pedro  :  amigo,  como  vmd.  sepa  donde  vive  ese  imprimador, 

no  le  de  pena  de  no  saber  donde  vive  el  otro.  Estaba  un  dia 

en  casa  de  Carreño  á  tiempo  que   este  hacia  un  retrato  del 

Señor  Ca'rlos  Segundo  de  cuerpo  entero  :  y  para  plantarle  á 

su  gusto  se  puso  Carreño  en  la  planta  ,  y  le  dixo  á  don  Pe- 
dro que  hiciese  un  apuntamiento  para  gobernarse  por  él.  Hí- 

zolo  don  Pedro  ,  según  veía  el  natural ,  el  qual  era  muy  mal 

trazado  de  pies  ,  y  piernas  ,  y  le  pareció  tan  mal  i  Carreño, 

que  le  dixo  á  don  Pedro  se  pusiese  en  la  planta,  que  él  lo  di- 

buxaría ,  era  don  Pedro  mas  bien  dispuesto  que  Carreño.  Hí^ 

7.0- 


720 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


^Ose  así ,  y  Carreño  dixo  :  vea  vmd.  ahora  si  es  todo  uno.  Y 
respondió  don  Pedro  :  no  señor ,  no  es  todo  uno ,  que  yo 
hice  lo  que  veía ,  y  no  tengo  yo  la  culpa  de  ser  mas  bien  tra- 
zado que  vmd. 

Tuvo  gran  facilidad  en  hacer  dibuxos  de  qualquier  asun- 
to ,  y  así  dexó  hechos  innumerables ;  pero  al  mismo  paso  te- 
nia tal  fluxo  de  iirmar ,  que  aunque  fuese  una  mala  hgura  de 
\academia  ,  ó  un  mal  rasguíío  ,  no  habia  de  quedar  sin  firma. 
Y  así  no  hay  pintura  suya  grande  ni  pequeña  que  no  esté  fir- 
mada. Y  motejándole  este  exceso  algún  amigo  ,  decia  ,  que 
sus  defectos  no  quería  que  se  los  atribuyesen  á  otro.  Fué  muy 
virtuoso ,  y  exemplar ,  y  asistid  muchos  años  á  la  escuela  de 
Christo ,  y  siempre  se  portó  con  grande  estimación ,  y  de- 
cencia }  no  obstante  ,  que  en  los  últimos  años  pasó  gran  tra- 
Sn  muerte  año  de     bajo  por  la  falta  de  pulso ,  y  vista  para  pintar.  Murió  última- 
1709.  mente  á  los  setenta  y  seis  años  de  su  edad  ,  en  el  de  mil  se- 

tecientos y  nueve ,  y  se  enterró  en  la  iglesia  Parroquial  de 
san  Millán  de  esta  Corte. 


Era  muy  amigo  de 
Jinnar  lo  que  hacia. 


Motivo  que  tenia 
cara  ello. 


CCXIX. 


Fué  natural  de 

Zaragoza. 

Tu  vosus  princ  ipios 
de  la  Pintura  en  di- 
cha ciudad. 

Pasó  d  Madrid, 
donde  se  perjicionó  con 
el  estudio. 


z<t. 


Volvió  á  Zarago- 
i. 
Sus  obras. 


Aplicóse  á  la  es- 
cultura. 

Obras  que  hizo  de 
escultura. 


Su  muerte  año  de 
1710. 


DON  GERÓNIMO   SECANO  ,  PINTOR, 

y  Escultor. 


F 


ué  don  Gerónimo  Secano  natural  de  la  ínclita  ciudad  de 
Zaragoza ,  y  desde  su  niñez  muy  inclinado  á  el  arte  de  la 
Pintura }  y  habiendo  tenido  en  aquella  ciudad  algunos  lige- 
ros principios  de  esta  facultad  ,  pasó  á  esta  Corte  ,  donde  con 
el  trato ,  y  comunicación  de  los  eminentes  pintores  que  ha- 
bia entonces ,  el  estudio  de  las  academias ,  y  copiar  excelen- 
tes originales ,  en  que  gastó  algunos  años ,  se  hizo  consuma- 
do artífice ,  hallándose  dueño  del  dibuxo ,  y  experto  en  el  co- 
lorido ,  en  que  tuvo  singular  gusto. 

Volvióse  con  esto  á  Zaragoza  ,  donde  hizo  muchas  ,  y 
excelentes  pinturas  ;  como  lo  acreditan  los  quadros  de  la  ca- 
pilla de  san  Miguel  de  aquella  ciudad ,  y  su  cúpula ,  pintada 
á  el  fresco  de  su  mano  con  superior  gusto.  .  1 

Hallándose  pues  nuestro  Secano  con  mas  de  cincuenta 
años  de  edad,  se  aplicó  á  la  Escultura,  en  que  logró  con  fa- 
cilidad el  salir  eminente ,  que  con  el  estrecho  vínculo  ,  y  ve- 
cindad de  estas  dos  ilustres  ficultades ,  fácilmente  se  encuentra 
el  pasadizo  ;  y  aun  muy  de  ordinario  habitan  en  una  misma 
casa.  Habiendo  pues  logrado  Secano  este  nuevo  empleo ,  exe- 
cutó ,  entre  otras  estatuas ,  las  de  la  capilla  de  san  Lorenzo 
de  aquella  ciudad  con  muy  singular  acierto.  Alurió  en  ella  de 
edad  de  setenta  y  dos  años  por  el  de  1 7 1  o. 

DON 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       721 


ccxx. 

DON  LORENZO   MONTERO  ,  PINTOR. 


D 


'on  Lorenzo  Montero ,  natural  de  la  ciudad  de  Sevilla, 
fué  muy  buen  pintor  á  el  temple,  y  con  especialidad  en  ar- 
quitectura, adornos,  y  targetas;  pero  sobre  todo  en  frutas, 
flores ,  y  paiscs.  Bien  lo  acreditó  quando  vino  á  esta  Corte, 
por  el  año  1684.  manifestando  su  grande  habilidad  en  las 
ocasiones  que  se  ofrecieron  ,  así  de  geroglilicos  en  funerales, 
y  entradas  de  Reyna  ,  como  también  en  algunas  capillas  :  y 
sobre  todo  en  las  mutaciones  de  las  comedias  qiie  se  hacían 
en  el  coliseo  del  Buen -Retiro,  á  que  asistid  siempre  por  lo 
bien  que  se  desempeííaba  en  todo;  y  especialmente  en  muta- 
ciones de  arboleda,  jardín,  ú  otras,  donde  hubiese  algunos 
festones  de  flores ,  jarrones ,  d  guirnaldas ,  era  una  maravilla; 
y  mucho  mas  el  ver  la  facilidad  con  que  lo  hacia,  el  silencio, 
y  la  modesda ,  con  una  aplicación  incansable  é  inseparable 
de  su  trabajo, 

Pinto  una  capilla  que  está  á  los  píes  de  la  iglesia  de  san 
Gerónimo  en  esta  Corte.  Y  también  todas  las  targetas  qne 
están  repartidas  en  diferentes  sitios  del  quartó  de  Indias  de  es- 
te Real  convento  de  nuestro  serático  Padre  san  Francisco, 
junto  con  el  ornato  de  la  Imagen  de  nuestra  Señora  de  Gua- 
dalupe de  México ;  donde  se  conoce  bien  su  eminente  habili- 
dad en  esta  materia  ,  y  el  superior  gusto  en  los  adornos ,  y 
flores. 

No  fué  tan  sobresaliente  nuestro  Montero  en  las  figuras; 
pero  tan  modesto ,  é  ingenuo  en  el  propio  conocimiento ,  que 
quando  se  le  ofrecía  alguna  cosa  de  importancia  ,  se  valia  de 
persona  de  satisfacción  que  le  desempeñase  :  lo  que  no  hacen 
muchos  ignorantes ,  que  no  atendiendo  á  su  crédito  ni  á  su 
conciencia ,  a  todo  embisten ,  y  salga  lo  que  saliere ,  en  grave 
perjuicio  de  los  pobres  dueños  de  las  obras ,  que  dexandose 
íii'var  del  nombre  de  pintor ,  que  indignamente  usurpan  mu* 
chos  que  no  lo  son  ,  discurren  que  sabrán  hacer  qualquier  co- 
sa qu^  sea  pintura  ;•  y  después  se  halla  burlada  su  confianza 
quando  no  lo  pueden  remediar. 

Alurió  pues  nuestro  don  Lorenzo  en  esta  Corte  por  el 

año  de  setecientos  y  diez  ,  y  á  poco  mas  de  los  cincuenta 

de  su  edad  ,  con  grande  exemplo  de  su  mucha  virtud  ,  y 

christiana  disposición ;  y  se  enterró  en  la  Parroquial  de  san 

Sebastian.  '  '^ 

oíd 

Tom.  III.  Yyyy  DON 


Fue  natural  de  Se- 
villa. 

Su  aplicación  en  la 
pintura  al  temple.     • 

Vino  á  esta  Cof  te. 


Obras  suyas. 


No  fué  tan  sobresa- 
liente en  las  figuras. 
Su  gran  modestia. 


Su  muerte  año  de 
1710. 


::\:.\ 


722 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


CCXXI. 

DON  MATÍAS  DE  TORRES  ,  PINTOR. 


JFité  natural  de  Es- 
pinosa ,  'vino  á  Ma- 
drid ,  aprtndió  la  pin- 
tura de  un  iio  suyo. 

Fué  al  principio 
pintor  vulgar. 


Fuese   corrigiendo 
con  el  estuctio. 


Ohras  suyas  en 
el  Monasterio  de  san 
Gerónimo. 


D< 


jE«  los  Capuchinos 
de  la  Paciencia. 


on  Matias  de  Torres  fué  natural  de  Espinosa  de  los 
Monteros ,  y  vecino  de  esta  Corte  ,  donde  aprendió  el  arte 
de  la  Pintura  en  casa  de  un  tio  suyo  ,  llamado  Tomás  Torri- 
no,  pintor  vulgar,  y  de  tienda  :  siguió  en  sus  principios  aque- 
lla mala  escuela  pintando  adocenado,  atendiendo  solo  á  el 
vil  ínteres  sin  corrección  alguna.  Después  con  la  comunica- 
ción de  don  Francisco  de  Herrera  el  maestro  mayor ,  y  la 
asistencia  á  las  célebres  academias  de  aquel  tiempo  feliz ,  y  el 
trato  de  los  pintores  insignes  que  produxo  aquella  edad ,  mu- 
dó de  estilo,  y  entró  en  corrección  de  suerte  que  llegó  á  ser 
por  su  camino  uno  de  los  eminentes  de  esta  facultad- 
Era  hombre  de  mucho  punto ,  y  vergüenza ;  y  así  la  mis- 
ma honra  le  hizo  aplicarse  ,  y  llegó  á  tener  gran  facilidad  en 
el  inventar :  y  también  hizo  paises,  historiejas,  y  batallas  muy 
bien ,  y  no  menos  historias  de  magnitud ,  de  que  hay  muy 
excelentes  quadros  suyos  de  la  historia  de  Josué  en  el  palacio 
de  Boadilla ,  dos  leguas  de  esta  Corte ;  sin  otras  muchas  en 
sitios  públicos ,  y  casas  particulares  :  y  especialmente  en  el 
Real  Alonasterio  de  san  Gerónimo  de  esta  Corte  hay  mu- 
cha pintura  suya  ;  como  lo  es  el  quadro  de  san  Matias ,  con 
el  Señor  Emperador  Carlos  Quinto  su  devoto  ,  adorándole, 
que  está  en  el  crucero  de  la  iglesia  al  lado  del  Evangelio, 
lambien  el  quadro  de  la  Puriticacion  que  está  á  el  mismo 
lado  en  el  pilar  junto  á  la  reja  ,  y  debaxo  el  del  san  Ge- 
rónimo ,  y  santa  Paula  adorando  á  el  Niño  Jesús ,  cuyo  pe- 
sebre visitaron  en  Belén  ;  y  asimismo  todo  el  apostolado  del 
coro  alto ,  y  otro  quadro  del  Aláxímo  Doctor  á  la  entrada, 
sin  otros  muchos  en  el  claustro  alto ,  y  baxo.  Era  de  genio 
muy  altivo  ,  y  sucedió  que  habiendo  comprado  un  caballero 
unas  batallas  suyas ,  de  las  que  sacaban  á  vender  en  Palacio; 
preguntó  donde  vivia  el  artífice  ,  porque  quería  otras :  dixe- 
ronselo,  y  fué  á  buscarle;  y  habiendo  preguntado  si  vivia  allí 
uno  que  pintaba  batallas,  salió  él,  y  dixo  :  señor  mió,  yo  no 
pinto  solo  batallas,  que  también  pinto  historias,  santos,  y  re- 
tratos, aunque  sean  del  demonio  ;  y  retrataré  á  vmd.  si  gus- 
tare. Lo  cierto  es  que  tuvo  habilidad  para  todo ,  aunque  de 
muy  corta  fortuna. 

La  pintura  de  la  capilla  ,  y  nicho  del  Santísimo  Christo 
de  la  Paciencia  en  el  convento  de  Capuchinos  de  este  nom- 
bre es  suya  también ,  como  lo  son  los  dos  quadros  de  san 

Fran- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES. 


l^'i 


Francisco  Solano  que  están  á  los  lados  de  la  escalera  grande 
del  convento  de  nuestro  Padre  san  Francisco  de  esta  Corte; 
que  cierto  son  cosa  excelente ,  y  de  figuras  del  tamaño  del  na- 
tural. También  el  quadro  del  san  Diego  que  está  en  un  piJar 
de  la  iglesia  de  la  Victoria  ,  junto  á  la  capilla  del  Santísimo 
Christo  del  Amparo.  Dos  quadros  que  están  en  el  pasillo  de 
la  sacristía  del  convento  de  Trinitarios  Descaaos  de  esta  Cor- 
re ;  el  uno  san  Joseph  con  el  Niño  Jesús  dormido ;  y  el  otro 
de  san  Pedro  en  la  prisión,  quando  le  liberto.el  artgel  5  sin 
otros  muchos  en  casas  particulares,  así  de  Concepciones,  co- 
mo de  historias  de  la  vida  de  Christo,  y  de  su  Madre  Santísi- 
ma ,  san  Joscph'  con  el  Niño  Jesús ,  y  otros  santos ;  de  que  he 
visto  muchos,  y  buenos  quadros.  Pintó  muy  bien  a'  el  temple 
nuestro  Torres ,  como  lo  manifestó  en  diferentes  ocasiones  de 
entradas  de  Reynas ,  funerales ,  monumentos  ,  y  altares  de 
perspectiva ;  especialmente  en  el  de  la  canonización  de  santa 
Rosa  de  Lima ,  y  en  fiesta  de  los  mercaderes  en  el  convento  de 
nuestro  Padre  san  Francisco ,  de  que  yo  alcalicé  algunos  frag- 
mentos, cosa  excelente  :  como  se  reconoce  en  un  altarico  fin- 
gido á  el  temple  que  está  en  la  capilla  que  llaman  del  Obis- 
po ,  contigua  á  la  Parroquial  de  san  Andrés ,  á  el  lado  del 
Evangelio ,  junto  á  la  puerta  del  costado  de  dicha  capilla ,  con 
santa  Águeda ,  y  santa  Barbara  en  los  intercolunios ,  y  en  el 
nicho  santa  Lucía. 

Afectó  nuestro  don  Matías  con  grande  extremo  la  tem- 
planza del  claro,  y  obscuro,  siguiendo  el  estilo  de  Herrera, 
de  suerte  ,  que  en  tocando  de  luz  en  una  parte  de  la  historia, 
aunque  no  fuese  en  la  figura  principal  del  asunto,  lo  domas 
se  lo  dexaba  á  escuras  demasiadamente  rebaxado.  Y  así:el' 
quadrito  que  di-^ce  de  san  Diego  ,  en  la  iglesia  de  los  Míni- 
mos ,  sucedió  uriá  cosa  graciosa  :  está  un  pobre  en  primer  tér- 
mino ,  tocado  de  luz  solamente  en  un  brazo ,  y  todo  lo  de- 
mas  tan  rebaxado ,  que  como  la  iglesia  estaba  en  aquel  tiem- 
po algo  obscura  por  aquella  parte ,  á  poca  distancia  no  se  veía 
mas  que  aquel  brazo ,  que  está  tocado  de  luz.  Y  hallándose 
allí  un  dia  don  Francisco  ¡de  Solís^  pintor  de  crédito  en  esta 
Cortjj,  preguntóle  un  su  amigo,  que  santo  era  el  de  aquel 
quadro  ;  á  que  repondió  Solís  ,  qtit  era  san  brazo.  Respues- 
ta que  aunque  tuviese  algo  de  mordacidad  ,  tiene  mucho  de 
documento  :  porque  á  la  verdad,  la  figura  principal  del  asun- 
to ,  ó  el  héroe  de  la  historia  ,  debe  gozar  de  la  luz  ,  y  domi- 
minar  á  todo,  de  sutrte  que  luego  se  haga  por  ella  manifies- 
to el  argumento  de  la  obra;  como  diximos  en  el  tomo  i; 


lib. 


I.  c 


ap.  8.  § 


^-  r. 


fitJi  sol  n 


'<  Tuvo  gran  curiosidad  nuestro  Torres  efi  hacer  de  minia- 
tura ,  espccialmenta  para  privilegios ,  títulos,  executorias ,'  y 

Tom.  III.  ^  yyy  ^  co- 


JE'w  san  Francisco. 
En  la  Fie  toña. 


En  los  Trinitarios 
E)escalzos. 


Afectó  demasiado 
Torres  el  claro, y  ous- 
curo. 


Cosa  graciosa  con 
uua pintura  suya. 


Dicho  agudo  ,y  sen- 
tencioso de  Solís. 

Documento^ara  un 
historiado. 


Abatimiento  de  Tor- 
res eipla  senectud. 


Desamparo  sumo 
de  Matías  de  Torres 
en  la  senectud. 


Muerte  de  Matías 
di  Torrea  cn_  suma 
miseria  ario  de  ijii. 


724        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

cosas  semejantes.  Para  lo  qual  tuvo  un  hijo  llamado  don  Ga- 
briel ,  á  quien  impuso  muy  bien  en  ello  ,  y  lo  executaba  con 
primor ;  pero  su  padre  le  hacia  siempre  los  dibuxos ,  en  que 
tenia  singular  gracia  ,  y  facilidad  ,  y  así  dexó  hechos  in- 
numerables. 

Llego  pues  i  tiempo  nuestro  don  Matias ,  que  habiendo 
sido  hombre  de  gran  fausto ,  muy  bien  portado ,  respetoso ,  y 
4e  linda  traza ,  se  fué  aplanando  de  modo ,  con  los  infortu- 
nios de  los  hijos  ,  y  su  mala  estrella  ,  ó  mala  conducta  en  la 
edad  mayor,  que  se  vid  en  suma  miseria.  Enviudo,  y  tam- 
bién se  le  murieron  dos  hijas  que  tenia  casadas ,  las  quales  tu- 
■  vieron  la  habilidad  de  pintar  laminitas :  y  esto  después  de  ha- 
berse descarnado  para  dotarlas ,  de  suerte  que  se  quedó  sin 
mas  que  su  habilidad ,  que  ya  con  la  decadencia  de  los  años 
había  declinado  mucho  ;  y  así  totalmente  llego  á  no  pintar. 
El  hijo  así  por  su  parte,  como  por  la  de  su  muger  ,  se  portó 
muy  mal  con  él ;  y  alguna  vez  no  faltó  quien  le  dixo,  que 
habia  de  experimentar  el  castigo  del  cielo.  Y  así  fué ,  porque 
murió  con  harta  miseria ,  mucho  antes  que  su  padre  ;  con  que 
quedó  el  buen  don  Matias  tan  solo,  y  desamparado,  que  ape- 
nas le  mantenían  las  obras  de  la  comiseracioii  de  sus  amigos. 
Y  últimamente  llegó  á  postrarse  tanto ,  que  habiéndole  alver- 
gado  de  caridad  un  su  amigo  abridor  de  buril ,  con  el  moti- 
vo ,  ademas  de  la  caridad ,  de  los  dibuxos  que  le  habia  hecho 
para  algunas  cosas ;  se  trató  de  que  le  recibiesen  en  el  hospi- 
tal General  de  esta  Corte  ,  en  la  sala  que  llaman  de  los  Car- 
rascos, porque  el  pobre  mozo  que  le  tenia  en  su  casa ,  así  poc 
sus  cortos  medios  ,  como  por  ser  solo  ,  y  forastero  ,  no  podia 
Suplir  un  todo  ,  y  ni  aun  este  linage  de  alivio  llegó  á  lograr; 
pues  estándose  tratando,  murió 'consumido  de  la  misma  la- 
ceria ,  necesidad  ,  senectud  ,  y  pobreza,  á  l,ps  ochenta  años 
de  su  eda,d  ,  en  el  de  mil  setecientos  y  once  j;  y  se  enterró  de 
limosna  en  la  Parroquial  de  san  Luis  de  esta  Corte.  O  fuer- 
g^.de  un  destino  fatal !  * 


Fué  ndttira]  de 
Venecia ,  donde  apren- 
dió el  arte  de  la  Pin- 
tura. 

Vino  á  España ,  y 
faro  en  Madrid. 


B^N  FRANCISCO  ZEONARDONI ,  Pmj;gR, 

on  Francisco  Leonardoni  natural  de  la  ínclita  c¡uda(í 
de  Venecia ,  aprendió  en  ella  el  arte  de  la  Pintura  ;  y  habien- 
do .aprovechado  mucho  en  aquella  eminente  escuela  ,  espe- 
cialmente en  los  retratos  se  le  ofreció  un  disgusto  tan  pesado, 
que  le  fué  forzoso  dexar  su  patria.  A'  así  transmigrando  por 
diferentes  provincias  de  Europa ,  vino  á  parar  á  España ,  y  á 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       725 

esta  Corte  por  los  años  de  1680.  con  poca  diferencia  ,  donde 
hizo  pie  ,  y  donde  comenzó  á  mostrar  su  habilidad  en  dife- 
rentes retratos  de  personas  de  todas  clases  con  tan  superior 
acierto,  que  no  parece  se  pueden  adelantar.  Y  aseguro  ,  que  Fué  eminente  en  re- 
yo  he.  visto  algunos  que  califican  bien  esta  verdad }  y  es-  íratoí. 
peciaimente  una  cabeza,  retrato  de  su  misma  persona,  y  ma- 
no ,  que  no  parecía  en  lo  definido ,  y  regalado ,  sino  de  ma- 
no de  Lucas  de  Olanda. 

También  los  hacia  en  pequeíío  con  singularísimo  primor,  • 

de  los  quales  yo  vi  algunos  superior  cosa ,  especialmente  de 
sus  Magestadesi  :  .í.jÍji.  ■ 

Pero  no  fué  tan  limitada  su  habilidad  á  les  retratos ,'  qué  Sus  oirás  de  histo- 
rio se  estendiese  también  a  las  historias ,  si  bien  no  en  grada  >'''^- 
tan  superior;  pera  siempre  mostrando  una  gran  manera ,  fran- 
ca., y  de  mucho  relievo  por  las  buenas  plazas  de  claro ,  y, 
obscuro.  De  su  mano  son  los  dos  quadros  colaterales  que  es-, 
tan  en  la  capilla  de  san  Joseph  ,  en  la  iglesia  del  colegio  de 
Atocha  en  esta  .Corte,  de  los  desposorios ,  y  tránsito  de  este 
glorioso  Patriarca.  También  es  de  ¿u  mano  un  quadro  dci  la 
Encarnación  ,  que  está  en  el'  remate  del  retablo  de  nuestra 
Señora  de  Guadalupe,. en  la  iglesia  de  san  G^onimo  el  Real 
de  esta  Corte  ;  y  el  quadro  principal  de  la  capilla  mayor  de 
la  iglesia  de  Leganés. 

Murió  iinalmente  en  esta  Corte  en  el  Buen-I^etiro  por        Su  muerte  año  de 
el  año  de  i  711.  y  ajos  cincuenta  y  siete  de  su  edad.  Y  en     1711. 
dicho  palacio  tuvo  quarto  lo  mas  del  tiempo  que  vivid  eij 
España*  Fué  hombre  de  todas  maneras  grande,  porque  su  es-, 
tatura  fué  desmesurada  de  lo  común ,  pero  con  gran  propor- 
ción ;  y  á  el.mismoi  respecto  era  gruesísimo,  de.  suerte  que      Calidades  de  su £er- 
parecía  de  estatura. gigantea;  y,  era.de  trato  muy  amistoso,    sona. 
apacible  ,  galante  ^  bizario  ,  y  muy  caballeroso  ,  porque  ase- 
guran que  en  su  patria  lo  era?  y  á  la  verdad  lo  calificaban  sus 
honrados ,  y  deainíeresados.  pro/ccdaíes. 


J 


'  '■(  'CCXX'MLí  o^rn.. 
JUAN  CONCHILLÚS ,  PINTOR. 


uan  Conchillos  .Falcó  fué  natural  de  la  ciudad  de  Valen-  Pué  natural  de 

cia  ,  y  de  muy  ilustre.iamilia  ,  así  por  el  apellido  de  ConchÍT     Valencia. 
líos  en  Castilla,  comocpor  el  de  Falco  en  Valencia.  Tuvo  los         Fué  discípulo  de 
principios  del  arte  de  la  Pintura  en  la  escuela  de  Estevan     EstevanMarc. 
JVIarc  ,  pintor  insigne  ,  especialmente  en  las  batalUs  ;  pero  de 
raro,  y  extravagante  humor  ,  como  dixi;Tios  eo;SU:lvida  ,  por 
cuya  causa  paso  muchos  trabajos  Conchillos  en  su  casa ,  que 
solo  su  bondad  los  hubiera  aguantado  ;  en  que  hubo  algunos 

lan- 


72( 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Pasó  4  M-idriJ. 


Pinturas  que  hizo 
en  Madrid.  >••  • 


Volvióse  Conchillos 
d  Valencia. 


1.,    OWJ»   *\V.Vi.. 

Estableció  ¡a  aca- 
demia de  Pintura  en 
Valencia  ,  y  aun  la 
tuvo  en  su  casa. 

jHacia  una  figura 
de  avad'emia  cada  no: 
che. 


Obras    que   hizo 
Cónchalos  en  Valen- 


cia. 


.^v. .  ^:,^i; 


\v\      . 


.i\«4Jt(i. 


lances  preciosos  de  que  hicimos  mención ,  aunque  se  omitie- 
ron otros  muchos  por  indecorosos. 

'•  Salió  pues  nuestro  Conchillos  muy  adelantado  en  el  arte 
de  la  Pintura ,  y  especialmente  en  el  dibuxo ;  y  después  de 
algunos  aíios  pasó  á  Aladrid  i  ver  las  eminentes  obras ,  y  tra- 
tar los  grandes  hombres  que  entonces  habia  ,  en  que  se  detu- 
vo una  buena  temporada ;  y  con  esta  ocasión  comunicó  á  don 
Joseph  Garcia,  pintor ,  como  paisano  y  condiscípulo  que  ha- 
bia sido  de  Conchillos  :  y  respecto  de  que  este  se  hallaba  de- 
socupado ,  y  Garcia  entonces  en  el  auge  de  su  fortuna ,  le  dio 
que  hacer  á  Conchillos  algunos  quadros  de  su  cuenta ;  y  en- 
tre ellos  fueron  dos  bien  grandes ,  é  historiados  de  la  vida  de 
san  Eloy  ,  que  están  en  la  sacristía  de  la  Parroquial  de  san 
Salvador  de  esta  Corte  :  en  los  quales  ,  no  obstante  que  Gar- 
cia por  hacer  del  maestro  los  retocó,  en  que  no  les  hizo  mer- 
ced alguna ,  todavía  se  conoce  muy  bien  que  son  de  Conchi- 
llos ,  y  descubren  su  grande  ingenio ,  y  capricho  en  la  inven- 
ción ,  y  composición  armoniosa  de  lo  historiado  con  mucho 
ftindamento  de  dibuxo. 

Volvióse  pues  Conchillos  á  Valencia  muy  mejorado  en 
el  colorido  ,  y  no  menos  en  el  dibuxo  ;  porque  asistió  con 
gran  freqiiencia  á  las  academias  que  entonces  hubo  en  esta 
Corte  con  grande  formalidad ,  y  á  copiar  las  mejores  pinturas 
que  pudo,  sin  olvidar  el  estudio  de  las  célebres  estatuas  de 
palacio.  Y  así  lo  continuó  toda  su  vida ,  de  suerte  que  pro- 
curó establecer  la  academia  en  Valencia  ,  y  aun  la  tuvo  mu- 
chos años  en  su  casa  con  hallarse  ya  en  edad  muy  adelanta- 
da, sin  faltar  á  ella  noche  alguna,  haciendo  una  figura  de  car- 
bón cada  noche  :  de  suerte  que  eran  innumerables  las  que 
tenia  ;  y  así  para  qualquiera  invención  que  se  le  ofreciese,  sa- 
caba un  legajo  de  figuras  de  academia,  y  con  facilidad  encon- 
traba lo  que  habia  menester  ,  y  lo  acomodaba  íá  su  intento} 
y  componía  su  historia  eon  muy  buenos  desnudos ,  y  galán-, 
tes  actitudes. 

En  este  tiempo  hizo  Conchillos  aquellos  dos  célebres 
quadros  de  mas  de  veinte  palmos  de  alto  ,  el  uno  de  la  mila- 
grosa venida  del  santísimo- Christo  de  Berito  ,  coritfa  la  cor- 
riente de  aquel  rio  Turia  ;  y  el  otro  de  los  martirios ,  y  lan- 
zada que  unos  bárbaros  infieles  de  aquella  región  executaron 
en  dicha  santa  imagen  :  á  cuyo  golpe  salió  tanta  sangre  ,  que 
recogida  en  diferentes  vasijas ,  después  de  muchos  prodigios, 
se  enriquecieron  con  ella  la  santas  iglesias  de  Oriente,  y  aun 
de  toda  la  christiandad ,  como  diximos  en  el  tomo  primero  ', 
que  son  de  lo  mejor ,  y  mas  bien  historiado  que  hizo :  los.  qua- 
•i-:'  '.■■  .       ■  .       :.    ks 


I    Tom.  i.  lib.  s.Qiáipi'il.  §.'^í» 


"i3¡di 


y 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       727 

(guales  están  colocados  á  los  lados  del  coro  de  la  iglesia  Parro- 
quial de  san  Salvador  de  dicha  ciudad.  Hizo  también  otro  de 
la  Concepción  Purísima  para  el  convento  de  Religiosas  Fran- 
ciscas de  la  Puridad ,  cosa  excelente ,  aunque  él  quedó  disgus- 
tado con  este  quadro^  porque  habiendo  gastado  mucho  tiem- 
po ,  y  estudio  en  gran  tropa  de  angeles  al  rededor  de  la  Virgen, 
todos  gentilmente  dibuxados,  y  en  diferentes  coros  de  música 
y  gloria  ;  puesto  el  quadro  en  su  distancia  ,  se  confundian  de 
suerte  que  se  perdían.  Esto  fué  á  tiempo  que  yo  estaba  recien 
ido  á  Valencia ,  por  el  año  de  1 697.  para  la  visura  de  la  obra 
de  san  Juan  del  Mercado  ,  y  con  este  motivo  se  habia  traido 
el  quadro  á  su  casa ;  y  habiéndole  yo  ido  á  ver ,  y  consultado- 
ine  la  confusión  en  que  se  hallaba ,  y  de  que  deseaba  saber  en 
que  consistia  :  viendo  yo  su  ingenuidad ,  y  las  veras  con  que 
me  lo  signihcaba ,  le  dixe  con  la  misma ,  que  consistia  en  la 
falta  de  contraposición  ;  la  qual ,  especialmente  en  las  distan- 
cias, es  indispensable  para  despegar  unas  cosas  de  otras.  Cierto 
que  me  dio  exemplo  su  gran  modestia ,  pues  no  solo  lo  estimó 
mucho  ,  sino  que  aun  queria  que  yo  lo  retocase  :  á  lo  qual 
me  escusé  diciendo ,  que  los  demás  pintores  lo  conocerían ,  y 
que  no  le  estaria  bien  a  su  crédito  ;  y  así  lo  exccutó  él  con  mu- 
cho acierto.  Tanta  era  su  humildad,  ingenuidad,  y  modestia. 

Hizo  también  dos  muy  grandes  lienzos  de  la  historia  ,  y 
vida  del  glorioso  Patriarca  san  Benito  para  el  Real  monas- 
terio de  \aldigna, de  la  sagrada  Religión  del  Cister,  los  qua- 
les  vi  yo  transitando  por  aquel  célebre  valle,  camino  de  Gan- 
día ;  y  cierto  que  son  cosa  excelente  ,  y  están  colocados  en  el 
presbiterio  de  aquel  magnífico  templo  ,  que  es  de  los  mejores 
que  he  visto  en  aquel  reyno.  Hizo  también  otro  gran  quadro 
de  la  vida  de  san  Luis  Bcltran  para  el  lado  derecho  de  la 
escalera  del  convento  de  Santo  Domingo  de  la  ciudad  de 
Murcia.  Y  también  hizo  el  lienzo  principal  de  san  Antonio 
para  el  altar  mayor  del  convento  de  Capuchinos  de  dicha 
ciudad ,  d  expensas  del  conde  del  Valle  de  San  Juan.  Y  otros 
para  el  claustro  de  san  Sebastian  en  la  ciudad  de  Valencia, 
convento  de  los  Mínimos. 

Tuvo  gran  facilidad  en  hacer  dibuxos  de  aguada  de  quan- 
to  se  le  ofrecía,  ú  de  algún  sitio  caprichoso  que  hubiese  vis- 
to. Y  así  sucedió  quando  yo  fui  á  Valencia  el  dicho  año  de 
1697  ,  que  habiendo  salido  Dionis  Vidal ,  discípulo  mío,  á 
recibirme  hasta  la  venta  de  Chiva ,  cinco  leguas  de  Valencia, 
quiso  también  Conchillos  hacerme  la  honra  de  ir  en  su  com- 
pañía ;  y  habiéndose  executado  á  la  vista  de  dicha  venta  toda 
la  función,  pasamos  á  Valencia  aquella  tarde,  y  á  el  otro  día 
me  enseñó  Conchillos  un  dibuxo  de  aguada  de  todo  el  reci- 
bimiento ,  con  las  calesas ,  la  venta  ,  y  el  pozo ,  y  pilar  que 

hay 


Modestia  grande 
de  Cónchalos. 


"Dos  grandes  lien' 
zos  par/i  ¿I  célebre 
monasterio  de  Valdig» 


na. 


Facilidad  que  tu- 
to  en  hacer  dibuxos, 
y  historiejas  de  va- 
rios sitios. 


rsS 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


Cékbre  dihuxo  que 
hizo  de  unjracaso. 


Le  dio  Un  accidente 
di>  perlesía  ,y  su  muer- 
te ano  df  171 1. 


Prendas  qtie  tuvo 
Conchilks. 


hay  enfrente  ,  con  todas  las  demás  circunstancias  del  país ,  y 
i  mi  dibcípulo  abrazándome,  y  todos  los  demás,  y  él  mismo 
con  tal  propiedad  ,  que  en  las  acciones  ,  y  el  traxe  se  cono- 
cía quien  era  cada  uno. 

Lo  mismo  executó  en  otra  caminata  que  hicimos  ha'cia 
Villa-Real,  á  visitar  el.cuerpo  de  san  Pasqual  Baylon  ,  y 
otros  santuarios  por  aquel  parage ,  cosa  que  por  allá  se  hace 
con  gran  freqüencia  ,  en  cuya  ocasión  hizo  Conchillos  dife- 
rentes dibuxos ,  ya  del  célebre  castillo  de  Murviedro  ,  y  las 
ruinas  de  su  anfiteatro  ,  donde  fué  la  antigua  ,  y  memorable 
Sagunto  ,  ya  de  otros  sitios ,  y  ermitas  que  visitamos ;  y  so- 
bre todo  de  un  fracaso  en  que  se  volcó  la  galera  donde  iba 
Conchillos  con  otros  amigos ,  y  entre  ellos  un  religioso ,  y  un 
clérigo  ;  y  era  de  ver  el  dibuxo  con  la  gracia  tan  extremada 
que  estaba  hecho ,  que  convertia  en  placer  el  susto  de  la  cai- 
da;  pues  un  galerero  sofrenaba  las  muías;  otro  estaba  sacando 
la  gente  de  la  galera  j  otros  salian  á  gatas ;  el  religioso  hacien- 
do espantos ;  el  sacerdote  echando  absoluciones  i  y  yo  tam- 
bién andaba  en  la  tiesta  ayudando  á  sacar  la  gente  ,  y  el  cria- 
do teniendo  el  caballo  de  mi  silla  volante ;  de  suerte  que  es- 
taba todo  con  tal  propiedad  en  sitio  ,  adherentes  ,  y  circuns- 
cias ,  que  cada  vez  que  se  veía  el  dibuxo  ,  parecía  que  estaba 
sucediendo  el  caso. 

Últimamente  le  dio  á  los  iiltimos  años  un  accidente  de 
perlesía  que  le  dexó  baldado,  é  inútil ,  tanto  que  vino  á  ce- 
gar ,  y  verse  en  grandes  trabajos ,  y  mas  con  los  contrastes  de 
aquel  reyno  desde  el  año  de  cinco  en  adelante.  Y  Imalmcnte 
murió  en  el  de  i  71 1.  en  el  dia  14.  de  Mayo  ,  á  los  setenta 
de  su  edad.  Fué  verdaderamente  hombre  amabilísimo  ,  hu- 
milde ,  modesto  ,  y  cxemplarmente  virtuoso  y  honrado  ,  y 
de  una  masa  de  ángel.  Dexó  innumerables  dibuxos  que  here- 
dó su  hijo  Juan  Antonio ,  con  todo  lo  restante  de  su  estudio, 
y  i:acienda  ,  siguiendo  la  misma  profesión  que  su  padre. 


j^ví: 


ce  XX IV. 


-v.r  '»V. 

Filé  natural  de  V.Or 
lencia ,  aunque  oriun- 
do de  Castilla. 

l'iiio  allí  alpinos 
principios  de  la  Pin- 
tura. 

P.só  a  Roma  ,  don- 
de coníinu'j  con  Car- 
los lUarati. 


DON  VICENTE   VICTORIA  ,  PRESBÍTERO, 

Canónigo  ,  y  Pintor.  ' 


D< 


'on  Vicente  Victoria  fué  natural  de  la  ciudad  de  Valen- 
cia ,  donde  cursó  las  letras,  y  algunos  ligeros  principios  de  la 
Pintura,  á  que  fué  notablemente  aticionado.  Pasó  á  Roma  á 
pretender  alguna  congrua  eclesiástica  para  poderse  ordenar ;  y 
en  este  tiempo  se  aplicó  mucho  á  la  Pintura  en  la  escuela  del 
insigne  Cdrio-í  Marati  ,idonde  aprovechó  mucho,  y  en  espe- 
cial en  Iqs  iQtraLüs  ,  y  er>  la  buena  inteligencia  de  la  'shnctríai 
X...  y 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       729 

y  anatomía  ,  en  que  era  muy  observante.  Obtuvo  allí  un  ca- 
nonicato de  la  Santa  Iglesia  de  Xátiva  ,  hoy  san  Felipe,  me- 
diante lo  qual  se  ordenó  de  sacerdote  ;  y  con  eso  se  volvió  á 
Valencia  donde  de  ordinario  residia ,  después  de  haber  toma- 
do posesión  de  la  prebenda  ,  y  siempre  extramuros  de  ella, 
por  lograr  su  apetecida  quietud  estudiosa  ,  y  algún  desahogo 
de  jardia,  y  cercanía  del  campo  ,  á  que  era  muy  aficionada. 
Hizo  en  Valencia  diferentes  retratos ,  de  los  quales  vi  yo 
algunos ,  que  así  en  lo  parecido ,  como  en  lo  bien  pintado^ 
no  se  podían  adelantar  :  porque  en  esto ,  con  especialidad  ,  y 
en  todo  lo  que  era  contrahacer  el  natural,  fué  verdaderamen- 
te insigne.  Y  así  vi  en  su  estudio  algunas  travesuras  de  esta 
calidad  que  me  pusieron  admiración ;  pues  totalmente  me  en- 
gañaron teniéndolas  por  naturales ,  hasta  que  él  mismo  me 
dio  motivo  al  reparo  ,  como  son  una  tabla  fingida  en  un  lien- 
zo ,  sobre  la  qual  pendían  algunos  papeles  ,  dibuxos  ,  y  otras 
baratijas ,  que  yo  conheso  con  ingenuidad  que  me  engañé. 
Como  también  un  trozo  de  librería  fingido  para  llenar  un  va- 
cío de  la  que  tenia  muy  selecta ,  que  yo  no  hallando  dife- 
rencia entre  la  fingida ,  y  la  verdadera  ,  pues  una  y  otra  esta- 
ban tocadas  de  una  misma  luz,  y  con  un  mismo  relievo,  la 
juzgué  toda  una  :  y  á  este  tenor  tenia  otras  muchas  cosas  de 
su  mano  executadas  por  el  natural ,  con  grande  observación, 
y  puntualidad. 

Era  muy  curioso  ,  y  aficionado  á  los  libros ,  y  así  tuvo 
muchos  y  buenos ;  y  especialmente  de  la  Pintura  nunca  he 
visto  tantos  juntos.  Pintó  también  algunas  historias ,  aunque 
no  con  tanta  excelencia ,  y  buen  gusto  como  lo  referido ,  se- 
gún se  ve  en  la  sacristía  de  san  Francisco  de  aquella  ciudad; 
y  también  pintó  al  fresco  la  cúpula  de  la  capilla  de  san  Pedro 
de  la  Seu  ,  que  la  demás  pintura  es  de  mi  corta  inteligencia, 
también  la  cúpula  de  la  capilla  de  la  Purísima  en  la  Casa  Pro- 
fesa. Fué  muy  espléndido  y  liberal ,  y  amigo  de  sus  amigos, 
portándose  con  gran  garbo  en  las  ocasiones.  Escribió  un  libro 
que  sacó  á  luz  en  toscano  ,  intitulado  :  Observazioni  sopra 
íl  libro  della  Felsina  pitrice ,  donde  muestra  bien  su  erudi- 
ción, inteligencia  en  el  Arte,  y  en  todas  buenas  letras ,  y  la 
nobleza  de  su  genio  en  la  defensa  de  Rafael ,  Aníbal  y  sus 
escuelas ,  y  en  que  calificó  bien  su  grande  habilidad  en  gra- 
bar de  agua  fuerte,  como  lo  muestra  la  empresa  ingeniosa  de 
las  manos  cortando  la  pluma  :  Ut  scribat ,  non  iit  feriat.  Y 
en  otras  muchas  cosas  que  grabó ,  y  en  especial  una  estampa 
de  Rafael  con  la  Virgen  arriba  ,  y  abaxo  san  Juan  Bautista, 
sin  otras  muchas  cosas.  Y  otro  libro  escribió  en  el  mismo  idio- 
ma ,  que  le  intituló  :  Hhtoria  Pittoresca  ,  que  no  he  podi- 
do saber  si  lo  sacó  á  luz  en  Roma ,  á  donde  se  volvió  por  el 
Tom.  111.  Zzzz  año 


Obtuvo  una  pre- 
tenda ,  y  se  "vohiú  íi 
Valencia. 


Obras  que  hizo  en 
Valencia. 


Gran  librería  qut 

tuvo. 


Pinturas  qu«  hizo 

aI  olio  ,  y  al  fresco. 


Libro  que  escribió. 


Fué  grande  anti' 
qüario. 


730        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

año  de  setecientos  con  ese  ánimo  ,  y  de  gozar  de  las  delicias 
de  su  afición  ,  asi  en  la  Pintura ,  como  en  otras  academias ,  y 
arcadias  pastoriles  que  allí  se  fomentaban ,  donde  concurria 
nuestro  Victoria  con  otros  célebres  ingenios ,  y  donde  se  ha- 
cian  grandes  poemas  y  discursos  de  alta  erudición ,  según  los 
asuntos  que  se  les  repartían ,  y  á  que  era  sumamente  aficiona- 
do nuestro  don  Vicente  ,  y  á  todo  género  de  buenas  letras, 
especialmente  de  humanidad ,  y  de  historia ;  y  sobre  todo 
grande  antiqüario  y  observador  de  las  lápidas,  medallas,  mo- 
nedas, y  otros  monumentos  antiguos :  prendas  todas  que  cons- 
tituían un  sugeto  verdaderamente  recomendable  ,  y  digno  de 
la  fama  postuma.  Y  así  fué  nombrado  por  antiqüario  del  Pa- 
pa ,  con  salario  señalado.  Supo  con  gran  perfección  la  lengua 
italiana  ,  en  cuyo  idioma  ,  y  el  castellano  hizo  muy  buenos 
versos  ,  y  otros  discursos  de  mucha  erudición.  Y  así  mereció 
un  elogio  que  se  imprimió  en  Roma  en  el  libro  de  las  Pin- 
turas del  sepulcro  de  Ovidio ,  que  está  en  medio  de  la  planta 
de  dicho  edilicio  que  dice  así ;  Li  disegni  di  quest  opera  cava- 
tj  da  gli  antichi  originali  ,  si  ritrovano  nella  Ubraria  dell 
Illnstrísimo  Signare  canónico  don  Vicenzo  Vittoria  Spagno- 
lo  Nobile  di  Valenza ,  le  cni  generase  qiialitd  si  stendono 
ancora  nell  eniditione  delle  antiche  memorie  ,  con  le  qnali  si 
rende  celebre  il  siio  nobilissimo  genio  :  //  ctii  elevato  ingegno 
rispknde  non  meno  nella  chiarezza  de  natali,  che  nella  cul- 
tura de  suoi  criiditi  studii ,  //  nel  pennello  ,  come  ne  la  pen- 
Murióañode  1712.     na.  Murió  finalmente  en  Roma  por  el  año  de  1 7 1  2  ,  y  á  los 
cincuenta  y  quatro  de  su  edad.  Tuvo  título ,  que  vi  yo ,  de 
Pintor  del  Serenísimo  Señor  Gran  Duque  de  loscana,  en  cu- 
yo museo  hizo  este  Príncipe  colocar  su  retrato  por  hombre 
eminente  ;  y  como  tal  mereció  de  aquella  ilustre  Academia 
muy  repetidos  elogios  ,  y  especialmente  un  anagrama  de  su- 
ma agudeza ,  é  ingeniosidad  con  que  cerraremos  este  discurso, 
y  con  un  soneto  que  hizo  nuestro  Victoria  en  elogio  de  la 
Pintura ,  en  que  se  califica  la  eminencia  de  su  ingenio  en  todo. 

TROGRAMMA, 

Don  Vicentius  Victoria  Canonicus 
Setabensis 
Excellentissimus  Pictor. 


íJize  muy  buenos 
versos. 

Mereció  un  elogio 
en  el  litro  del  sepul- 
cro de  üvtUio. 


Elogio  que  le  hizo 
la  noble  academia  dt 
Toscana. 


ANAGRAMMA. 

Is  in  Orbe  Unicus. 

Credo  conitincti  sitnt  in  isto 

Apelles  ,  Zeuxis  ,  ac  Timantes. 


CRT- 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       73r 

.      .  CRISIS. 

A,B,C,D,E,I,L,M,N,0,P,R,S,T,V,X. 

3>  ^>  5>  i>  6>  9'  ^'     '»    7.  4,  I,    2,  8,  5,    5,   i. 

Omn¿s  6 1. 

DISTICHON. 

Dogmata  Pythagora  ni  fallant  Zettxis  ,  Apelles , 
ó"«/;/ ,  ac  Timantes ,  cor  por  e  qiiippe  tuo. 

l^etius  loannes  Bogart. 

SONETO 

DEL  MISMO  CANÓNIGO  D.  VICENTE  VICTORIA         Soneto  que  hizoVic- 

£N     ELOGIO     DE     LA     PINTURA.  ^"^^^    ^"    tlogio  d(  la 


Emula  del  Criador  ,  arte  excelente , 
jMisteriosa  deidad  ,  muda  canora  y 
Sin  voz  sirena  ,  y  sabia  encantadora , 
Verdadjingida  ,  engaño  permanente ; 

Del  alma  suspensión  ,  sombra  viviente , 
Erudita  ,  y  fio  gárrula  oradora  , 
Libro  abierto  que  mas  ense/ta  ,y  ora  , 
Que  el  volumen  mas  docto  ,y  eloqiiente  ; 

Quanto  el  juicio  comprehende  ,  ama  el  anhelo , 
Se  advierte  en  ti  :y  en  tu  matiz  fecundo 
Otra  naturaleza  halla  el  desvelo. 

Admiro  en  ti  casi  un  Criador  segundo  , 
Pues  Dios  de  nada  crió  tierra  ,y  cielo: 
De  casi  nada  tu  haees  cielo ,  j  mundo. 

ccxxv. 

GASPAR  DE   LA   HUERTA,  PINTOR 

Valenciano. 


pintura. 


a 


aspar  de  la  Huerta  fué  natural  del  Campillo  de  Alto-  Fué  natural  dd 

Buey  ,  de  donde  vino  á  Valencia  ,  no  sé  porque  accidente.  Campillo    de   Alto- 

quando  apenas  tenia  seis  años ,  y  acomodóse  en  casa  de  Jesual-  -""</; 

da  Sanchiz,  pintora,  y  viuda  de  Pedro  Infant,  también  pin-  ^^no  a  Valencia ,  y 

,1                \-  '  r-                     11           •                    y-  aprendió  con  Jesual- 

tor  :  y  con  ella  aprendió  Gaspar  aquellos  prnneros  rudimen-  ¿^  Sanchiz  el  arte  de 

tos  del  Arte  ,  que  le  pudo  subministrar  la  corta  pericia  de  su  la  Pintura. 
maestra.  \  después  él  con  su  buen  natural,  y  gran  genio,  que 
á  la  verdad  le  tuvo,  juntamente  con  mucha  honra  y  punto, 
por  no  ser  menos  que  otro ,  se  aplicó  de  suerte  a  el  estudio  de 
la  Pintura,  que  llegó  á  lograr  la  primera  estimación  del  Arte 
Tom.  111.  Z¿zz  a  en 


?3' 


VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 


■  Salió  coii  su  estudio 
mií)  excelente  pintor. 

Sus  obras  en  Va- 
lencia. 


Curiosidad  que  tu- 
rpo  Huerta. 


Lo  bien  que  emj)lea- 
ba  su  caudal. 


•    Fué  casado  con  hi- 
ja de  su  maestra. 

Su  muerte  ano  de 
17x4. 


en  aquella  ciudad  :  porque  su  manera  de  pintar ,  demás  de 
tener  suficiente  dibuxo ,  era  de  muy  grato  colorido.  Y  así  se 
llevó  en  su  tiempo  todo  ,el  aplauso  popular  j  de  suerte  que 
apenas  hay  templo  en  aquella  ciudad  y  reyno  de  Valencia, 
donde  no  haya  pintura  suya.  Pero  las  mas  señaladas  son- en 
el  convento  de  nuestro  Padre  san  Francisco  el  lienzo  del  re- 
tablo principal ,  y  en  el  presbiterio  un  lienzo  de  san  Carlos 
en  el  primer  cuerpo  de  un  colateral ;  y  otro  de  los  santos 
Cosme  y  Damián  en  el  segundo.  También  en  la  capilla  de  la 
Concepción  de  dicha  iglesia  el  lienzo  principal ,  y  otros  qua- 
tro  á  los  lados  son  de  su  mano  :  como  también  en  la  de  san 
Antonio  el  quadro  principal ,  y  el  del  sagrario. 

En  la  parroquial  de  Santo  Tomás  Apóstol  dos  lienzos 
grandes  que  hay  en  el  coro,  asuntos  del  santo,  y  el  de  la  ca- 
pilla mayor ,  que  es  quaudo  tocó  las  llagas  de  Christo  Señor 
nuestro,  y  el  Salvador  del  sagrario  son  su\  os.  Y  en  la  parro- 
quial de  san  Martin  el  Salvador  del  sagrario ,  y  dos  angeles  de 
cuerpo  entero  en  las  dos  puertas  del  camarín  son  también  de 
su  mano ,  y  las  pinturas  de  las  puertas  del  órgano.  También 
lo  es  el  quadro  que  cubre  el  nicho  de  la  portentosa  imagen  de 
nuestra  Señora  de  los  Desamparados ;  y  otros  que  hay  en  la 
sacristía  de  aquel  célebre  santuario.  Fué  hombre  verdadera- 
mente digno  de  inmortal  memoria  ,  pues  lo  debió  todo  á  su 
estudio  y  virtuosa  aplicación ,  dirigida  de  un  gran  genio»  Por- 
que llegar  á  ser  eminente  un  hombre  que  ha  tenido  por  maes- 
tro otro  tal ,  gran  cosa  es ,  pero  no  lo  tengo  por  gran  mara- 
villa ;  pero  que  aquel  á  quien  la  fortuna  le  negó  el  sufragio 
de  un  eminente  maestro ,  llegue  i  colocarse  en  la  eminencia 
del  Arte  esto  s¡  que  es  maravilla  :  y  á  este  sí  que  con  mas 
justo  título  se  le  debe  el  inmarcesible  laurel  de  la  fama. 

Fué  tan  curioso  nuestro  Huerta  ,  que  tenia  anotado 
quanto  ganó  á  pintar  en  el  discurso  de  su  vida ,  y  pasaba  de 
35©  pesos ,  que  para  ser  en  Valencia ,  y  sin  mas  obras  que 
las  del  caballete ,  porque  él  jamas  pintó  al  temple  ni  al  fresco, 
fué  buen  ganar ;  pero  lo  empleaba  mejor  ,  porque  mas  de  la 
mitad  daba  de  limosna ;  y  especialmente  á  los  religiosos  de 
mi  Padre  san  Francisco  hacia  mucho  bien  5  y  á  el  que  le  fal- 
taba breviario  se  lo  compraba.  Anduvo  siempre  con  el  santo 
hábito  exterior  de  la  Tercera  Orden  de  penitencia ,  donde 
gastó  mucho ,  y  adelantó  aquel  santo  instituto  en  aquella  ciu- 
dad. Fué  casado  con  hija  de  la  dicha  Jesualda  Sanchiz  su 
maestra.  Murió  en  dicha  ciudad  á  1 8.  de  Diciembre  de  1 7 14. 
y  á  los  setenta  y  tres  años  de  su  edad ,  y  se  enterró  en  el  con- 
vento de  nuestro  Padre  san  Francisco  de  dicha  ciudad. 


DON 


\ 


Y  ESCULTORES  ESPAÑOLES.       73^ 


CCXXVL 


DON  JOSEPH  DE   MORA,  ESCULTOR 

dd  Rey. 


D 


'on  Joseph  de  Mora  natural  de  la  ciudad  de  Granada 
y  de  muy  ilustre  familia,  aprendió  el  arte  de  la  Escultura  en 
dicha  ciudad  en  la  escuela  del  racionero  Alonso  Cano ;  y 
hallándose  ya  muy  adelantado  en  ella  pasó  á  esta  Corte,  don- 
de continuo Ipi  la  escuela  de  don  Sebastian  de  Herrera,  in- 
signe escultor ,  pintor ,  y  arquitecto  ,  y  aprovechó  tanto  en 
ella ,  que  sus  obras  se  equivocaban  con  las  de  don  Sebastian. 
Bien  lo  acredita  una  imagen  de  la  Concepción  Purísima,  que 
en  este  tiempo  está  en  poder  de  los  herederos  6  testamenta- 
rios del  señor  Marques  de  Mancera  don  Antonio  Sebastian 
de  Toledo ;  pues  no  solo  la  imagen ,  pero  los  niños  total- 
mente parecen  de  mano  de  Herrera. 

Comenzó  su  crédito  viviendo  en  esta  Corte  en  la  calle  de 
Embaxadores ,  á  los  principios  del  reynado  del  Señor  Carlos 
Segundo  ,  quien  atendiendo  á  la  mucha  habilidad  y  buenas 
partes  de  Mora  le  hizo  su  escultor  con  el  goce  de  gages  y 
emolumentos  correspondientes  á  el  empleo;  y  en  este  tiempo 
sirvió  á  su  Magest;ad  en  diferentes  efigies  de  su  devoción  con 
singular  acierto  y  primor ;  y  para  el  publico  hizo  muchos  ,  y 
en  especial  la  efigie  de  la  Concepción  Purísima  que  es- 
tá colocada  en  la  capilla  de  doña  Label  de  Tebar ,  inmediata 
á  el  crucero  ,  á  el  lado  del  Evangelio  ,  en  la  iglesia  del  Co- 
legio Imperial  de  esta  Corte.  \  los  dos  angeles  y  niños  de 
pasión  ,  que  están  en  la  capilla  de  nuestra  Señora  de  los  Siete 
Dolores ,  en  el  Real  colegio  de  Atocha  ,  cosa  superior. 

Volvióse  á  Granada  después  de  algunos  años ,  abandonan- 
do el  goce  de  su  plaza  por  el  interés  de  su  salud ,  donde  vivió 
mas  de  treinta  años ,  portándose  en  su  persona  y  casa  como  un 
príncipe.  Hizo  muchas  y  excelentes  obras  de  escultura  para 
dentro  y  fuera  de  Granada  ;  y  especialmente  para  el  sagrado 
monasterio  de  la  Cartuxa  de  aquella  ciudad,  así  de  la  Purísima 
Concepción ,  como  de  san  Juan  Bautista  ;  otra  del  glorioso 
Patriarca  san  Joseph  con  el  Niño  Jesús  en  las  manos;  dos  del 
gran  Patriarca  san  Bruno ,  una  del  tamaño  del  natural  que  está 
en  la  capilla  del  sagrario  de  dicha  casa  ,  y  la  otra  de  vara  y  me- 
dia de  alto  en  la  Sala  de  Capítulo,  todas  cosa  superior.  Y  tam- 
bién hizo  una  célebre  estatua  de  san  Pantaleon  mártir,  para  la 
congreg.icion  de  los  médicos  y  cirujanos  de  aquella  ciudad.  Es 
también  de  su  mano  una  eligie  de  Christo  crucificado,  que  se 
venera  en  la  iglesia  de  los  Padres  Clérigos  Menores ,  con  el 

tí- 


Fué  natural  de 
Granada ,  y  discipu- 
lo  di  Cano  en  la  Es- 
cultura. 

Vino  d  Madrid. 


Obras  suyas  en  Ma- 
drid. 


Título  de  escultor 
del  Rey  con  gages.. 


Vohióse  d  Gra- 
nada. 

Sus  obras  en  di- 
cha ciudad. 


Sus  ohras  en  Cór- 
doba. 


Buenas  pendas  de 
Mora. 


Nunca  se  dexó  ver 
trabajar. 

Motivos  que  tenia 
fara  ello. 


Su  muerte  año  de 
1724. 


734        VIDAS  DE  LOS  PINTORES, 

titulo  de  la  Salvación  ;  y  otra  de  nuestra  Señora  que  tienen 
dentro  de  la  clausura  las  madres  Capuchinas,  que  le  llaman 
la  JVLiéstra. 

Son  también  de  su  mano  otras  dos  efigies  de  medio  cuer- 
po ,  que  son  Ecce  Homo  ,  y  J^Iater  Dolaros  a  ,  que  se  vene- 
ran en  los  colaterales  de  la  iglesia  de  la  Santísima  Trinidad, 
de  Calzados  de  aquella  ciudad.  También  hizo  para  la  sacris- 
tía ,  ó  capilla  del  Eminentísimo  Señor  Cardenal  Salazar  en 
la  santa  iglesia  de  Córdoba  ocho  estatuas  de  diferentes  san- 
tos de  la  devoción  de  su  Eminencia ,  del  tamaño  del  natural, 
que  están  en  el  recinto  de  aquella  gran  fibrica^el  eminente 
ingenio  de  don  Francisco  Hurtado  insigne  arquitecto.  Y  so- 
bre todo  otra  del  mismo  tamaño  de  Santo  Tomás  de  Aquino 
para  la  misma  iglesia  en  la  capilla  del  doctor  don  Alonso  de 
Nava ,  cosa  superior. 

Yo  le  conocí  y  traté  mucho  á  este  artífice  quando  estuve 
en  Granada  el  año  de  doce  ,  á  pintar  la  célebre  capilla  del 
Sagrario  de  aquella  santa  Cartuxa  ,  esmero  primoroso  del  di- 
cho don  Francisco  j  y  verdaderamente  era  hombre  amable 
y  muy  caballeroso ,  y  honrador  de  los  artífices ;  pacífico ,  ho- 
nesto ,  casto  ,  y  en  todo  linage  de  virtud  muy  aprovechado: 
y  me  aseguraron  que  quando  mozo  habia  sido  lo  mismo. 

Nunca  se  dexd  ver  trabajar ,  ni  aun  sus  amigos  sabian  i 
donde  estaba  el  taller ,  teniéndole  en  su  propia  casa  :  y  cul- 
pándole yo  un  dia  esta  esquivez ,  quando  yo  no  me  recataba 
de  que  me  viese  pintar,  me  dixo  :  Si  yo  pudiera  exer  citar  mi 
profesión  con  ttna  paleta  ,  y  unos  pinceles  sin  hacer  mas 
ruido  del  que  vnid.  hace  quando  pinta ,  ni  usar  de  otros  ins- 
trumentos ,  con  gran  gusto  me  dexaria  ver  obrar.  Y  no  ha- 
bia forma  de  sacarle  de  este  dictamen ;  y  por  esto  dicen  trabaja- 
ba de  noche ,  y  de  dia  se  paseaba.  Y  sin  embargo  era  tanta  la 
estimación  que  hacia  del  Arte ,  que  para  mostrar  á  los  dueños 
qualquiera  obra  ,  aunque  estuviese  solo  desbastada  ,  la  ponia 
sobre  un  bufete  grande  que  para  este  fin  tenia  cubierto  de  ter- 
ciopelo carmesí ;  con  lo  qual  sus  obras  fueron  muy  bien  pa- 
gadas ,  y  estimadas  :  porque  ademas  de  su  perfección  ,  su 
gran  porte  y  modo  las  sublimaba  mucho.  Y  aunque  vive  en 
dicha  ciudad  este  año  de  1 724.  y  en  los  86.  de  su  edad ,  con 
poca  diferencia  ,  me  ha  parecido  escribir  su  vida  por  haber 
muerto  para  el  mundo ,  á  causa  de  estar  totalmente  privado 
de  la  razón. 


F  I  N. 


IN- 


T'i'y 


índice 

DE  LAS  COSAS  MAS  NOTABLES 


CONTENIDAS  EN  ESTE  SEGUNDO  TOMO. 

El  número  significa  la  página.  La  p.  al  principio  :  la  m.  al  medio. 
Layí  á  el  iin  de  ella  :  y  la  t.  toda. 


/JBSURDO  notable  que  se  suele 

«zTH-  cometer  en  la  perspectiva ,  y  el 
modo  de  obviarle.  Pag.  175.  m. 

Academia ,  y  el  modo  como  ha  de  es- 
tudiar ,  y  proceder  en  ella  el  princi- 
piante. 93.  m.  f. 

Actyte  de  hnaza  ,  de  nueces,  y  de  pi- 
ñones, y  como  se  sacan.  55.  p.  m. 

Advertencias  importantes  acerca  de  los 
Iiuesos  y  flexiones  en  el  cuerpo  hu- 
mano. 30.  f. 

. importantes  en  los  pies  ,  y  ma- 
nos. 25.  p.       . 

Águila  ,  constelación  xvi.  227.  m, 

Albjyalde ,  cómo,  y  de  que  se  hace. 
341.  m. 

Alexandro  ,  como  se  hizo  du^fip  del 
mundo  en  pocos  aííos.  3.  f. 

Algunas  ideas  del  autor,  para  elm.éfo- 
do  en  semejantes  obras,  221,  f.  <  •     ; 

Algunos  son  hipócritas  de  la  ignoran- 
cia. 12.  p.  ;.i.v)'\\vv\-.',>') 
•  quieren    ser    maestros   aun    no 
siendo  discípulos.  10.  f. 

quieren  saberlo  todo,en  un  dia. 

8.  m.  .¿ücLj  tu'aElnti.;. 

Ancho  del  cuerpo  del  niño.  23.  m. 
Aíiibat  y  otros  discípulos  suyos.  2  i  7.  f. 
Antiguamente  los  Reyes  se  íi^np,mina- 


ban  con  el  nombre  de  Júpiter.  243.  p. 

Aiíil,  y  modos  de  purihcarle,  y  sus  se- 
cantes. 67.  f. 

se  lo  come  el  sol.  57.  m. 

Aparejo  de  la  gacha.  46.  m, 

■ de  la  pared  para  pintar  al  olio. 

50.  f. 

———de  las  la'minas  para  pintar.  49. 
^•50-p.  ..,.,-.., 

de  tafetanes  y  rasos  para  pintar 
al  olio.  50.  m. 

-de  cola  de  retazo.  47.  f. 

——de  las  tablas  para  pintar  al  olio. 
49- "^-       ..    - 

Aparejos  bien  hechos  quaoto  importan 
para  la  duración.  5  i .  m. 

Argumento  histyrjco  é  ideal ,  o  metafó-; 

,     rico.  2 1 8.  m. 

Arquitectura  yr^iis  partes ,  y  sus  cinco 
ordenes.  iou,p.,m.  f.  102.  t.  103. 

-,  t.  104.  t.  h  í'L; 

Asuntos  para,  •galerías  de  señores  ,  mo- 
nasterios, templos,  y  casas  de  cam- 
po. 220.  m.  f,,: 

' sagrados ,  que  no  se  pueden  pin- 
tar sin  desniídos. ::i39,  f. 

Autores ,  c^n^  ex  profeso  tratan  de  la  ar- 
quitectura." 1 00.-- f.         .  ,.^  ,  ,.j 

Azarcón  hecho,  del  albayalde.  342.  p. 


BAM- 


73^ 


Índice  de   las  cosas  mas  notables, 


B 


T^AMB AZ INAS ,  qné  son.'có- 
JLJ     mo  se  disponen  y  se  trazan. 

192.  f. 
Barniz  de  menjui.  3529.  p. 
para  abrir  de  agua  fuerte.  223 i.p. 

sus  operaciones.  33 1 .  m. 

de  charol ,  y  sus  observaciones. 

330.  p.  m. 
• dü  grasilla  ,  y  sus  contingencias. 

328.  f. 


-de  clara  de  huevo.  329.  p. 
•de  corladura.  329.  f.  m. 


Barnices  diferentes  de  aguarrás.  327.  f. 
328.  p.  m. 

Don  Bartolomé  Murillo.  90.  m. 

Blanco,  y  amarillo  claro  son  colores 
agudos ;  todos  los  demás  respecto  de 
estos  son  remisos.  76.  p. 

Xós  brazos  puestos  en  cruz  tienen  de 
largo  lo  mismo  que  el  cuerpo.  22.  m. 

Buena  manera  ,  la  que  es  hija  del  estu- 
dio del  natural.  99.  m. 


CAÑONES  para  los  pinceles ,  ccJmo 
se  han  de  prevenir.  41.  f. 

Carbones  ^zxn  dibuxar ,  cómo ,  y  de  qué 
se  han  de  hacer.  17.  f. 

Cardenillo  ó  verdete,  cómo,  y  de  qué 
se  hace.  342.  m. 

Carmín Jino,  y  superfino,  cómo  se  ha- 

■  cen.339.  t.  340.  m. 

Caso  gracioso  acaecido  á  don  Fran- 
cisco Rici.  160.  m.  Su  documento.- 
160.  f. 

Cautela  que  ha  de  tener  el  pintor  de  las 
pinturas  obscenas.  137.  f. 

La  chachara  italiana  de  los  ignoran- 

-  tes.  91.  ni.  J 

Censuras  contra  los  que  hicieren  pintu- 

-  ras ,  ó  efigies  deshonestas.  138.-  m.  -  - 


J?/i  cielo  a  manera  de  libro  cerrado. 
261.  f.  ^       — 

La  ciencia  ,  y  el  estudio  son  patrimo- 
nio de  pobres.  4.  m. 

Clarion  para  tocar  de  luz  el  dibuxo  de 
la  academia.  94.  f. 

Clavos  de  la  crucifixión  de  Christo  quan- 
tos  fueron.  226.  m. 

Colores  para  el  olio ,  sus  diferencias ,  y 
calidades ,  su  preparación  ,  y  con- 
servación. 52.  t.  53.  t.  54.  t.  Or- 
den con  que  se  ponen  en  la  paleta. 
57.  m. 

•——que  se  gastan  en  la  pintura  al 
fresco.  148.  f  149.  t.  150.  t. 

-que  no  necesitan  de  secante  á  el 


olio.  57-  p- 

Cómo  se  ha  de  dar  la  primera  mano  de 
aparejo  á  el  lienzo.  46.  f. 

Cómo  se  ha  de  haber  el  principiante  pa- 
ra distribuir  en  una  figura  sus  módu- 
los. 23.  f.  ■ 

Cómo  se  puede  de  una  quarta  parte  tra- 
zar un  salón.  i8o.  m. 

Cómo  se  ha  de  usar  del  lienzo  apren- 
sado para  pintar  á  el  olio  en  él. 
45.  f. 

Cómo  se  han  de  coser  los  lienzos  que 
llevan  pieza.  45.  m. 

Cómo  ha  de  habituar  la  mano  el  princi- 
piante á  plumear.  1 7.  p. 

Cómo  se  han  de  juzgar  Jas  pinturas  age- 
nas.  1 24.  p. 

Condiciones  necesarias  simpliciter ,  y 
otras  secundum  quid.  44.  f. 

Con  facilidad  se  percibe  lo  que  el  inge- 
nio apetece.  6.  m. 

Contraposición  esfuerza  el  relieve  200.  f. 

Corrección  que  no  le  puede  faltar  á  el 
pintor.  1 6 1 .  m. 

Costillas ,  quantas  son  las  enteras ,  y 
quantas  las  falsas.  3 1 .  m. 

El  cuerpo  del  hombre  es  epílogo  de 
todas  las  naturalezas  corpóreas ,  y  por 


qué?  32.  p. 


DE 


CONTENIDAS    EN    ESTE    SEGUNDO    TOMO. 


737 


D 

'r^F.FIN/CION'de  los  huesos  del 

JL^     cuerpo  animal.  29,  m, 

La  demasiada  atención  á  los  precep- 
tos entorpece  á  veces  la  mano.  5.  m. 

^l  demasiado  temor  y  desconlíanza  des- 
luce muchos  ingenios.  5.  m. 

De  que  medios  se  ha  de  valer  el  pintor, 
para  arreglar  el  escorzo.  33.  f. 

Z)c  que  medios  se  ha  de  valer  el  pin- 
tor para  buscar  el  escorzo  que  pre- 
tende. 34.  f. 

Demostración  fundamental  de  la  pers- 
pectiva de  ángulos  186.  m. 

La  desconjianza  demasiada  suele  ser 
dañosa  en  los  empeños  de  la  opi- 
nión. 8.  p. 

Desmido ,  tanto  se  dehía  cautelar  el 
del  hombre  como  el  de  la  muger. 
139.  m. 

Dlhuxará  primero  el  principiante  las 
partes  separadas ,  y  después  unidas, 
1  9.  p. 

D'ilnixo ,  propiedad  y  decoro  en  la  pin- 
tura.  134.  m. 

Dicho  ■  sentencioso  de  Claudio  Coello. 
I  22.  f. 

Diferencja.  entre  lo  desnudo  ,  y  lo  des- 
honesto. 155.  m.' 

■  -entre  la  perspectiva   de  techos, 

y  la  común.  176.  f. 

J de  las  historias  de  techos  á  las 


.  comunes.  155.  m. 
Dificultad  de  los  vestuarios ,  y  sus  ob- 

•  sei'vaciones.  135.  p. 
*■  '■     -de  componer  una  historia  de  di- 
ferentes retazos.  98.  ni. 

-de  pintar  bien  por   estampa  el 


■    principiante,  87.  p. 

if"      '  de  pintar  por  un  dibuxo  el  prin- 
cipiante. 89.  m. 

►——de  tirar  lineas  rectas  en  sitios 
cóncavos.  1 84.  p. 
Tom.  I  11. 


Dionis  Vidal ,  pintor  247.  p. 

Discreción  de  Apeles  en  el  retrato  de 
Antígono.  95.  m. 

Distancia  competente  para  copiar  el  na- 
tural. 2 1 1 .  ra. 

Distribución  de  los  huesos  del  cuerpo 
humano  ,  y  quantos  son.  29.  f. 

———de  los  módulos  del  cuerpo  hu- 
mano 2 1 .  f. 
Medidas  del  brazo.  42.  m. 

Dos  observaciones  acerca  de  los  múscu- 
los. 27.  m. 

Dotes  de  naturaleza  que  ha  de  tener  el 
principiante.  9.  f. 

jCo  dulce ,  y  lo  útil  es  el  punto  críti- 
co del  acierto.  2 1 4.  p. 


E 


E 

TZ  aparejo  de  la  cola  ha  de  ser  es- 
tando elada.  47.  f. 

Bl  buen  pintor  ha  de  ser  como,  el 
gran  cirujano.  160.  m. 

El  demasiado  escorzo  se  ha  de  huir, 
porque  es  dañoso.  35.  f. 

El  dibuxar  no  es  el  plumear  ,  ó  gastar 
bien  el  lápiz ,  sino  la  firmeza  de  con- 
tornos ,  y  claro  ,  y  obscuro.  18.  m. 

Elígese  la  cabeza  para  medida  del  cuer- 
po ,  con  el  nombre  de  módulo.  2 1 .  m. 

El  que  entendiere  bien  la  teórica  se  ha- 
rá dueño  de  la  práctica.  167.  f. 

El  semblante  y  la  constitución  del  cuer- 
po en  el  hombre,  son  índices  de  sus 
pasiones.  1 6 1 .  f. 

En  comenzando  á  pintar  á  el  temple, 
y  fresco  ,  está  hecha  la  mitad  de  la 
obra.  116.  p. 

En  la  música  los  unisonns  no  com- 
ponen armonía.  75.  f. 

En  la  pintura  no  es  estilo  llamar  maes- 
tros á  sus  profesores ,  y  por  qué.  i  o.  m. 

En  lo  pequeño  los  defectos  son  peque- 
ños ,  y  en  lo  grande  son  grandes. 
212.  p. 

Aaaaa  En 


73» 


Índice   de   las   cosas    mas   notables. 


E71  qué  consista  la  belleza  ,  y  buen  gus- 
to de  la  pintura.  1 97.  p. 

En  qué  consiitc  que  una  cabeza  mire  á 
todas  partes.  96.  f. 

En  teniendo  caudal  el  pintor ,  debe  cor- 


rer libre  el  genio.  207.  m. 


Eptqfio  i  la  muerte   de   don  Diego 

•     Velazquez.  5  24.  m. 

Escándalo  activo  ,  y  pasivo  ,  qué  cosa 

sea?  139.  m. 
Escorzo  de  la  cabeza  mirando  abaxo. 


34.  m. 


-del  brazo.  32.  f. 

■de  la  pierna.  32.  f. 

-de  una  cabeza   mirando  arriba. 


glas 


34.  m. 


Escritores  acerca  de  los  errores  en  las 
sagradas  imágenes.  221.  m. 

Eos  escrúpulos  déla  imprudencia  impa- 
cientan la  tolerancia.  1 5 .  p. 

Escuelas  de  principios  que-  hay  es- 
tampadas ,  quales  son  para  comen- 
zar ,  y  quales  para  perficionarse. 
19.  m. 

Estímulos  para  el  principiante.  5.  f. 

Estudiar  en  los  errores  ágenos ,  gran  li- 
nage  de  doctrina.  1 3.  m. 

Estudio  eximio  del  gran  Carlos  Ma- 
rati.  200.  m. 

. del  natural  ha  producido  hom- 
bres eminentes.  90.  p. 

de  las  cosas  naturales.  39.  p. 


Examen  de  la  perspectiva  por  planta 

geométrica.  1 74.  t. 
Exclamación  de  Crateto  acerca  de  la 

educación  de  los  hijos.  7.  m. 
Exemplo  de  Carreño  en  el  desprecio  de 

los  colores.  161.  m. 
Explícase  la  visión  del  cap.  1 2.  del  Apo- 

calypsi.  270.  m. 
Expresiones  diferentes  de  las  perturba- 
.    dones  del  ánimo.  ió6.t. 


F 

'jr^ELTCTDAD  de  Lucas  Jordán 

-í.         en  hacer  de  práctica.  200.  p. 

Figura  de  mover ,  como  se  dispoiie ,  y 
se  usa  de  ella.  136.  p. 

■■  de  desmesurada  grandeza  de  ma- 

no del  Zúcaro.  201 .  f.       a  v:\ 

■ " ■  ■  grave  y  seria ,  lo  sea  en  sus  accio- 
nes ,  y  movimientos.  209.  m. 

plantada ,  sus  diferencias  y  re- 
.  122.  f. 

sola ,  ha  de  gozar  de  toda  hermo- 
sura. 88.  f. 

Fisionomías  diferentes  del  hombre ,  se- 
gún sus  pasiones.  163.  164.  165. 
166.  y  167. 

Flores  ,  sus  calidades  ,  especies  ,  y  di- 
ferencias. 75.  76.  "]•].  78.  79.  80. 
y  81. 

Forma  de  la  imprimadera.  46.  f. 

Foro  qué  es ,  y  como  se  ha  de  trazar. 
192.  p. 

Fray  Vicente  de  Santo  Domingo ,  pin- 
tor. 370.  m. 

Frescores  ,  ó  partes  donde  se  enrogece 
el  cuerpo  humano.  61.  m.  .   . 

Frutas  ,  sus  especies ,  formas  ,  y  dife- 
rencias. 8j.  m.  f.  82.  p.  m. 

.  G      -    ■'■  ' 

GENULI  claro,  hecho  del  alba- 
yaldc.  342.  p. 
Gracia  en  la  Pintura,  qué  es.  202.  p. 
Gracioso  cuento  de  Carreño.  92.  m. 
...         cuento  de  Lucas  Jordán.  44.  p. 

• —dicho  de  Carreño.  i2q.  m. 

Gránelo  ,  y  Fabricio  hijos  del  Berga- 
masco.  362.  f. 


XA 


CONTENIDAS    EN     ESTE    SEGUNDO    TOMO. 


H 

XA  habilidad  sin  cultura  es  lasrlma, 
y  la  cultura  sin  habilidad  es  per^ 
dida.  9.  m. 

ííastas^3.í2i  los  pinceles,  como  ,  y  de 
que  maderas  se  hacen.  4^:.  p. 

de  las  brochas',  cómo  ha  de  ser. 
43.  m. 

Herida  del  costado  de  Christo ,  no  cons- 
ta en  que  lado  fuese.  222.  m.  pué- 
dese poner  en  el  lado  izquierdo  ,  co- 
mo mas  probable.  224.  p. 

Héroe  de  la  historia  esté  en  lugar  pre- 
eminente. 1 28.  m. 

Hombres  eminentes  que  han  hecho  paí- 
ses   sin    ser    paisistas   de   profesión. 

73- P- 


W DEA  del  artífice  ha  de  suplir  lo 

JL      que  en  el  natural  falta.  126.  p. 

La  idea  ha  de  ser  adeqüada  á  el  institu- 
to, ó  calidad  del  sitio.  219.  f. 

Importa  que  el  pintor  sea  hombre  de 
algunas  letras.  216.  f. 

Imprimación  i  el  olio ,  de  qué ,  y  co'mo 
se  hace.  48.  m. 

Ingenios  apopléticos  en  la  Pintura.  8.  f. 

perezosos  no  aspiran  á  vencer  las 

dificultades.  206.  m. 

Ingenua  satisfacción  de  Apeles.  202.  m. 

Ingenuidad  digna  de  aplauso  en  hom- 
bres doctos.  216.  p. 


X 


A  desproporción  no  está  sujeta  i 


reahs  de  simetría.  23.  m. 


La  longitud  permanece  en  las  figuras 
aunque  se  altere  la  latitud.  210.  m. 

Lapicero  y  papel  debe   traer  consigo 
siempre  el  pintor.  212.  m. 
Tom.  III. 


739 

Las  travesuras  de  la  puericia  descubren 
el  genio.  2 13.  p. 

Libros  que  debe   tener    el    inventor. 
131.  m. 

T-de  que  necesita  el  pintor  para  los 

asuntos.  2 1 8.  m.  f.  21 9.  p. 

Líneas  imaginarias  para  ajusfar  el  dibu- 
xo  con  el  natural.  211.  f. 

Lo  lícito  se  hace  ilícito  con  el  mal  uso. 
141.  f. 
.   Lo  primero  que  ha  de  considerar  el 
principiante.  2.  p. 

Lo  segundo  que  ha  de  considerar  el 
principiante.  2.  m. 

Lo  tercero  que  debe  considerar  el  prin- 
cipiante. 3.  m. 

Lo  quarto  que  debe  considerar  el  prin- 
cipiante. 4.  f. 

Los  antiguos ,  como  alisaban  la  Pintu- 
ra á  el  fresco.  155.  m. 

Los  mas  doctos  aprecian  mas  á  los  que 
saben  ,  y  por  qué  ?  208.  m. 

Los  que  menos  saben  juzgan  temeraria- 
mente las  obras  agenas.  214.  (. 

M 

líyW'ALA  manera ,  la  que  solo  es  hl- 
J-fUL      ja  de  la  práctica.  99.  m. 
Manera  muy  fatigada  de  los  antiguos 

á  el  temple.  1 1  9.  m. 
M.  Li'.dio  Elota ,  celebrado  por  la  Pin- 
tura del  templo  de  Juno.  267.  f 
Máxima  importante  de  la  perfección 

de  una  obra.  203.  m. 
Media  proporcional  geométrica.  326.  f. 
Medidas  particulares  de  la  cabeza. 24.m. 
Medios  importantes  para  el  examen  de 

una  pintura.  1 0.0.  p. 
Medio  único  para  que  el  principiante 

pueda  tener  in  promptu  las  medidas 

de  la  simetría.  25.  f. 
Medios  para  conseguir  el  caudal  de  la 

invención.  126.  f.  127.  t.  128.  p. 
Micael  Ángel  Carabagio.  90.  m. 

Aaaaa  2  Mch- 


740 


Índice  de  las  cosas   mas  notables, 


J^odo  de  íonocer  quando  la  cola  está 

en  punto.  47.  f. 
magisterioso  de  pintar  las  carnes  á 

el  temple.  1 1 8.  f.  .  • 
de  transportar  los  colores  molidos 

á  el  olio.  54.  f. 
de  hallar  el  punto  con  que  está 

formada  una  perspectiva.  176.  m. 
. de  hacer  las  tintas  á  el  olio  para 

comenzar  el  principiante.  5  7.  f.  58.  f. 
de  hacer  los  andamios  para  las  cú- 
pulas y  bóvedas ,  conservando  la  luz. 

156.  f. 
J^odo  nuevo  y  peregrino  para  la  cuenta 

de  partir  por  entero.  105.  m. 
de  tomar  los  perfiles  á  el  original 

de  diferentes  maneras.  84.  m. 
de  atacar  el  pelo  en  los  pinceles. 

41.  f. 

de  enlazar  la  atadura  de  las  bro- 
chas. 43.  p. 

de   comenzar 


á  pintar  el  prin- 
cipiante, y  sus  observaciones.  59.  m. 

, de  sentar  las  costuras.  47.  p. 

de  acabar  lo  bosquejado  el  prin- 
cipiante. 60.  f.  61.  t. 

de  retocar  la   pintura   al   fresco, 

154.  f. 

de  trazar  una  cúpula  en  superficie 

plana.  1 56.  m. 

de  hacer  el  agua  fuerte ,  ó  vina- 
grillo para  abrir  de  agua  fuerte.  332.p. 

de  quitar  el  barniz  á  una  pintu- 


ra- 333' 


m. 


de  clavar  los  lienzos.  46.  p. 

y  forma  de  estudiar  de  lo  anti- 

36.  f  37.  p. 
-de  hacer  toda  suerte  de  pinceles. 
41.  p. 
Modos  diferentes  de  dorar  de  mate, 

334- m- 335- P- 
Modo  secreto  de  tocar  de  oro  en  el 

temple ,  y  fresco.  1 1 9.  f. 

' de  hacer  las  brochas.  42.  f. 

Modos  de  medir  las  pechinas.  3  26.  p.  m. 


guo-  O^ 


Modo  de  estudiar  por  los  modelos.3  7  .m . 

■ fácil  de  acabar  un  retrato.  97.  p. 

de  hacer  la  sisa  á  el  olio  para  do- 
rar de  mate.  335.  f. 

de  aparejar  un  lienzo  erl  casos  de 

prisa  ,  y  otras  superficies.  45.  p. 

Muchos  se  arrojan  á  pintar  sto.  princi- 
pios ,  ni  documentos.  206.  p. 

Mutación  de  patio  regio.  192.  m. 

de  salón  real.  193.  p. 

N 

ÍA  NATURALEZA  tiene  nú- 
mero determinado  en  las  ac- 
ciones ,  y  posituras  de  sus  individuos. 
1 22.  m.  ■ 

Ni  todo  se  ha  de  reñir ,  ni  todo  se  ha  de 
disimular.  14.  f  ^ 

No  haya  en  un  historiado  figuras  ocio- 
sas. I  29.  p. 

No  debe  el  copiante  habituarse  á  tomar 
los  perfiles.  84.  f. 

No  es  hombre  grande  el  que  nada 
le  falta  ,  sino  el  que  le  falta  me- 
nos. 92.  f. 

Nombres  de  los  huesos  ,  donde  se  ha- 
llarán. 3 1 .  m. 

No  sea  el  pintor  semejante  á  la  mosca^ 
sino  á  la  abeja.  1 1 .  f. 

No  todos  los  genios  se  han  de  regular 
por  una  medida.  14.  m. 

Número  determinado  de  hojas  de  algu- 
gunas  flores  pequeñas.  81.  m. 

■ — -■ — y  distribución   de  los  músculos, 
según  los  anatomistas.  26.  f. 
-y  distribución  de   los  músculos. 


según  los  pintores.  27.  m. 

O 

OBRAS  y  estatuas  en  que  ha  de  es- 
tudiar el  principiante.  93.  m. 
Observación  para  la  pintura  de  los  tem- 
plos. 268,  m, 

o¿. 


CONTENIDAS     EN     ESTE     SEGUNDO     TOMO. 


Observaciones  para  una  solería  en  pers- 
pectiva. 169.  m.  Sus  tlifcrencias. 
1  70.  171. 

para  la  buena  simetría  del  cuerpo 

humano.  24.  f. 

que  ha  de  tener  presentes  el  pin- 

4|  tor  para  inventar.    132.   t.    133.   t. 

■  134- P- 
para  las  copias  mayores  ó  meno- 
res que  su  original.  83.  m. 
Observaciones  para  pintar  bien  por  es- 
tampas. 87.  f. 

de  los  verdes  en  las  flores.  76.  p. 

— importantes  para  los  escudos  de 

armas.  336.  m.  f. 
-para   la  disposición  de  una  his- 


741 


roria.  168.  f.  1Ó9.  p. 

para   levantar    un   cdihcio   sobre 

su    planta  en    perspectiva.    171.   f. 
172.P. 


-varias  para  los  retratos.  95.  m. 


Original  no  debe  llamarse  todo  lo  in- 
■  ventado  si  no,  es  perfecto.  1  23.  f. 

Oropimente  y  sus  calidades.  €6.  m. 

Otras  dos  partes ,  ademas  de  las  coyun- 
turas ,  donde  tiene  juego ,  6  flexión 
el  cuerpo  humano.  31.  p. 

observaciones  para  pintar  al  fres- 

;  co,  y  algunos  recados.  1 5  2.  f.  i^^i-^' 
1  54.  p.  m. 

Otros  hacen  misterio  de  lo  que  igno- 
ran. 1  2.  m. 

Otro  cuento  gracioso  de  Carreño.  44.  m. 


Países  i  y  sus  diferencias  y  cali- 
dades. 72.  m.  73.  t.  74.  t. 
JPaletas  grandes ,  para  que  sirven.  40.  p. 
Paleta  para  pintar ,  que  calidades  ha  de 

-  tener.  39.  m. 

■■    ■      como  se  ha  de  preparar  antes  que 

sirva.  40.  m, 
■ que  se  ha  de  usar  á  el  temple,  y 

-  fresco.  1 18.  m. 


Taños  amarillos  y  sus  diferencias.  65.  f. 
66.  p.  m. 

azules  y  sus  diferencias.  G-j.  t. 

blancos  y  sus  diferencias,  di^.  m. 

cambiantes ,  sus  diferencias  y  ca- 
lidades. 7 1 .  m.  f. 

" de  carmín  y  su  secante.  69.  p. 

*-'     —  de  colores  baxos.  7  i .  p. 

encarnados  y  sus  diferencias,  (id.  f. 

morados  y  sus  diferencias.   69. 

m.  f. 
—  verdes  y  sus   diferencias.  70.  t. 


68.  t. 

Tara  ir  á  estudiar  á  Italia  ha  de  ir  ya 
adelantado.  91.  p- 

Tara  las  ideas  de  la  pintura  no  bas- 
ta ser  hombres  doctos ,  sino  tienen 
alguna  inteligencia  del  arte.  215.  m. 

T artes  que  cubren  los  huesos ,  quales, 
y  quantas  son.  29.  m. 

Teügro  de  arrojarse  á  inventar  sin  el 
caudal  necesario.  126.  m. 

Tinceles  de  meloncillo  son  peregrinos. 
40.  f. 

que  se  han  de  prevenir  para  pin- 
tar. 40.  m. 

muy  pequeríos,  de  que  se  ha- 
cen. 40.  f. 

Terspectiva  de  techos  sin  formar  su 
planta.  180.  m.  f. 

■ mixta  ,  y  observaciones  para  la 

de  techos,  i  jj^  m.  f.  1  78,  t.  179.  t. 
-de  los  teatros,  altares  y  monu- 


mentos. 188.  f.  189.  t.  y  sig. 

Tn  la  perspectiva  mas  se  contempla  á 
la  vista  ,  que  á  la  realidad,  i  76.  m. 

El  pintor  adaptará  las  ideas  á  Ja  natura- 
leza del  arte.  216.  m. 

Tintares  antiguos ,  en  que  se  aventaja- 
ron. 266.  f. 

Tintar  católico  ha  de  precaver  la  ruina 
espiritual  del  próximo.  139.  p, 

■  ■  docto  ha  de  saber  elegir  de  la  na- 
turaleza lo  mejor.  72.  f. 

Tintores  eminentes  españoles  que  no 

han 


742 


Índice  de  las   cosa 


han  estudiado  en  Italia.  92.  f. 

Pintor  ,  ha  de  ser  buen  representante 
en  su  Arte.  137.  m. 

•, ha  de  ser  liberal  y  generoso  en 

las  colores.  161.  m. 

Pintores  que  han  tenido  título  de  cen- 
sores de  las  pinturas  por  el  santo 
tribunal  de  la  Inquisición.  138.  f. 

Pintura  al  temple  ,  su  práctica  ,  y  de- 
mas  recados.  1 10.  t.  1 1 1.  y  sig.  t. 

•——al  fresco  ,  no  es  para  copiantes. 
143.  f. 

célebre  de  Polignoto  en  el  pór- 


tico de  Atenas.  ¡217.  m. 

Pinturas  en  los  templos ,  mandadas 
pintar  por  san  Gregorio  Magno, 
264.  f. 

Pintura  de  Baco,  de  Protdgenes,  cele- 
brada por  Apeles.  260.  f. 

Pinturas  indignas  de  la  Trinidad  San- 
tísima ,  y  el  modo  mas  expresivo  de 
este  sacrosanto  misterio.  2  24.  m. 

Pintura  ,  música  de  la  vista.  58.  m. 

i piedra  de  toque  de  los  ingenios 

pueriles.  7.  p. 

Za  pintura  será  en  el  profesor  confor- 
me él  la  tratare.  10.  m. 

Plazas  grandes  de  claro  y  obscuro  es- 
fuerzan el  relievo.  200.  p. 

Poco  se  debe  á  sí  el  que  se  contenta 
con  lo  que  le  han  enseñado.  5.  f. 

Por  las  cosas  fáciles  ,  se  ha  de  abrir  el 
camino  i  las  difíciles.  15.  f. 

Por  qué  se  llama  hurtado  lo  que  es  to- 
mado de  papeles  diferentes.  99.  m. 

Por  qué  es  perjudicial  el  aparejo  de  la 
gacha.  47.  m. 

Por  qué  se  hace  mayor  ó  menor  el  es- 
corzo. 33.  p. 

Por  qué  se  llama  escorzo  en  los  cuer- 
,  pos  tuberosos.  32.  p. 

Por  qué  no  aprovechan  muchos  que 
van  á  estudiar  á  Roma.  91.  m. 

práctica  sin  teórica  cuerpo  sin  alma; 
,   teórica  sin  práctica  alma  sin  cuerpo. 


S     MAS     NOTABLES, 

168.  m. 
La  práctica  buena  es  la  mayor  felic'dad 

del  pintor.  158.  p. 
Practica  y  observaciones  de  la  Pintura 

al  fresco.  143.  f  y  sig. 
Prácticas  para  techos  de  corta  distan- 
cia. 183.  p.  ^ 
Práctica  para  mayor  inteligencia  de  la 

perspectiva  de  techos.  181.  p. 
— para  tirar  una  línea  recta  por  un 

ángulo.  185.  m. 
Prevención  importante  para  los  escor- 

zos.  33.  m. 
Progeturas  qué  son  ,  y  cómo  se  exe- 

cutan.  191.  m. 
Puntos  transcendentes  en  la  perspecti- 

tiva  de  teatros.  1 93.  m. 
Puntos  transcendentales ,  qué  eos»  sean 

183.  m. 


Q 


f^UADRICULA  ,  su  utilidad  y 

^5^      uso,  82.  f. 

Quadro  del  castillo  de  Emaus  de  ma- 
no de  Cerezo.  9 1 .  f. 

Quando  puede  ser  pecado  mortal  hacer 
un  retrato.  142.  m. 

Quanto  importa  el  aseo  en  los  recados 
del  pintar.  42.  m. 

Quanto  importa  el  estudio  de  los  mo- 
delos. 37.  m. 

Qiiatro  partes  esenciales  del  dibuxo. 
16.  p. 

Quatro  cosas  de  que  necesita  estar  guar- 
necido el  principiante,  i  5.  m. 

Qué  cosa  sea  escorzo  i*  32.  m. 

R 

TT^  APAEL  de  Urbino  en  las  pln- 
Jl\^     turas  del  Vaticano.  217.  m. 
P.I  recibir  discípulos  es  una  especie  de 

contrato  reciproco.  14.  p. 
Recopilación  de  la  simetría  en  una  ce- 
ta- 


CONTENIDAS    EN    ESTE    SEGUNDO    TOMO. 


743 


tava.  2  5.  p. 

RecopUacion  de  los.  músculos  en  una 
octava.  29.  p. 

de  los  huesos  del  cuerpo  huma-» 

no  en  una  ocíava.  3 1 .  f. 

Regla  de  mano ,  cómo  se  ha  de  mane- 
jar al  temple  ,  y  fresco.  118.  p. 

■ — nueva  y  curiosa  de  perspectiva 

con  la  línea  horizontal ,  y  del  plana 
inversas,  i  j'^.  p-.  m.  ob  Of/¡(^-> 

•práctica  para  la  grandeza  de  las 


figuras  en  suma  distancia.  201.  m. 

Reglas  particulares  de  simetría ,  ade- 
mas de  las  generales  124.  p. 

Relievo  última  perfección  de  k  Pintu- 
ra. 199.  f. 

Respuesta  artificiosa  del  autor  para  sa- 
lir de  una  empresa  dificil.  2  i .  m. 

Resolución  acerca  de  los  desnudos  en 
las  pinturas.  141.  p. 

Retrato  ,  de  su  naturaleza  es  indiferen- 
te.  141.  f. 


s 


BC ANTES  diferentes  -^s.^.^^.  u 
Sentencia  de  don  Francisco  Rici. 
04.  m. 

especiosa  de  Lisipo.  202.  m. 


Sevilla  ha  tenido  siempre  hombres  emi- 
nentes en  la  Pintura.  90.  f. 

Simetría  de  ocho  tamaños  de  la  ca- 
beza ,  y  autores  que  la  apadrinan. 
20.  m. 

• del  hombre  por  la  espalda.  22.  m. 

La  simetría  del  hombre  se  ha  de  con- 
siderar en  su  debida  perfección.  20.  p. 

Simetría  de  la  muger ,  en  qué  se  difie- 
re del  hombre.  22.  f. 

t  de  los  niños.  23.  p. 

Simil  del  orador ,  y  el  representan- 
te. 203.  p. 

Sitio  competente  para  mirar  un  teatro 


de  perspectiva.  192.  m. 

Sitio  que  debe  ocu]^at  el  héroe  del  asun- 
to. 269.  m.  f. 

Siíavidád  de  la'pintura ,  en  qué  consis- 
ta. 198.  f.  159,  p.  m. 

^T.'brjy.   ■  ",  ;■ 


TANTEARA  dibuxo  se  ha  de  ha- 
cer con  carbón,  i  7.  m.XTÁK    .  , 

Tareas  imprudentes  ,  llamaradas.de  es- 
topa. 8.  m. 

Temerario  arrojo  desde  copiante  á  in- 
ventar. 88.  p. 

Templos  edificados  por  los  católicos 
desde  el  tiempo  de  los  Apostóles. 
263.  f. 

"■  que  edificaron  los  gentiles  á  sus 
mentidas  deidades.  263.  p. 

Tiento  ,  qué  es ,  para  qué  sirve  ,  y  de 
que  maderas  se  hace.  43.  f. 

Tiznantes  ingenioso  en  la  fisionomía ,  y 
perturbaciones.  162.  f. 

Todo  lo  terrestre  es  mas  baxo  ds  tintas 
que  el  celage.  7'¿.  f. 

Trages  de  naciones ,  y  sus  diferencias 
para  las  historias.  129.  m.  f.  130.  t. 

P- 

■de  calzas  atacadas ,  qué   tiempo 


I  '^  T 


duró  en  España ,  y  quando  comenzó 
el  de  la  golilla  i  29.  m. 

Tres  correspondencias  iguales  en  el  cuer- 
po humano.  25.  m. 

Tres  cosas  que  se  han  de  atender  en  la 
propiedad.  136.  f. 

Tres  escollos  del  principiante.  72.  m. 

Tres  especies  que  hay  de  práctica.  158. 
f.  159.  t.     " 

Tres  partes  que  hacen  la  pintura  perfec- 
ta. 1 96.  m. 

Triangulo  aúreo  ,  importantísimo  para 
la  reducción  de  qualquiera  planta  en 
perspectiva.  171.  m. 


VA' 


744 


Índice  de  las  cosas  Mas  ííü-tables^ 


Y¡'- 


n)'.~n 


■■-         >2  .03 

F 'ARIAS  especies  de  coloridos.  6¿l 
m.  f.  63..  t.  64.  ,t.  ... 

Vehizqiiez  no  fué  á  Italia  á  aprender, 

sino  á  enseiíar.  '93'.  p. 
Vermellon  mineral.  340.  m.  El  artificial 

cómo 'se  hace.  340.  T." 
Victorias  \\2Ly  que  se  consiguen  huyen- 
do ,  como  otras  avanzando.  13.  f. 


Xa  vista  es  el  Juez  arbitro  de  la  Pintu- 

¡  ra  t  así  como  de  la  música  lo  <;s  el 
oido.  133.  f.  •<? 

Ultramaro ,  como  se  hace  del  lapislázu- 
li, y  sus  operaciones.  337.  m. 

"•■■' —y  su  uso,  y  secantes.  68.  f.  69. p. 

Urchilla ,  y  su  transmutación  en  carme- 
sí. 343.  p. 

Usar  de  las  estampas  como  estudio,  no 
como  descanso.  87,  f. 


li  C-Cf 


.""V 


H 


ifi    .35 


./jinan 
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..^•fY 


.íi\.j  \ii\\i^ 


TA- 


^ 


TABLA 


745 


DE  LAS  FIGURAS  MORALES  Ó  IDEALES, 

CONTENIDAS  EN  ESTOS  DOS  TOMOS. 

El  número  denota  la  página ,  y  en  su  margen  se  hallará  eí  nombre, 
según  las  letras  £  >m,f,  como  en  el  índice  antecedente. 


AARON   sacerdote   simio  y  sus 
vestiduras ,  y  signiHcados.  Pag. 

278.  m. 
Abigail.  283.  m. 
Abundancia.  244.  m. 
Afabilidad.  230.  f. 
Agradecimiento  y  gratitud.  250.  m. 
Águila  ,  constelación.  227.  m.  a-^^.  m. 

sus  propiedades-  240.  p. 
Alemania  y  sus  armas.  228.  f.  229.  p. 
Alusiones  á  ei  Sacramento.  325.  m. 
Amor  divino.  271.  m. 

Ángel  Custodio  ,  y  su   rarácter.  ^48.  f^ 

Anunciacipn.  290.  f. 

Apóstoles  ,  los  doce  frutos  del  árbol  de 
la  vida.  288.  p. 

Arcángel  y  su  carácter.  249.  m. 

Armas  de  la  iglesia.  306.  m. 

Armas  antiguas  y  modernas  de  Ma- 
drid. 234.  p. 

Auxilio  o  socorro.  295.  f. 

Auxilios  divinos.  691.  m. 

B 

BELLEZA.  229.  m. 
Benignidad»  288.  m. 
Bienaventuranza.  295.  m.  256.  f. 
Bondad.  288.  f. 
Buitre  y  sus  propiedades,  aos.  f. 

Tom.  III. 


CARIDAD.  249.f.288.m.3io.m. 
Castidad.  289.  m.  292.111. 254.111. 
Ciencia.  244.  m. 

Clemencia.  230.  m.  238.  f.  2^^.  p. 
Comiseracion  ,  ó  compasión.  294.  f. 
Conocimiento.  291.  f. 
Coro  de  las  dominaciones ,  y  su  carác- 
ter. 253.  m. 

de  los  serafines ,  y  su  carácter. 
a^^.  m. 

de  las  virtudes,  y  su  carácter. 
252.  p. 

' de  los  querubines  y  su  carácter. 

254-  f- 

• —de  los  principados ,  y  su  carác- 
ter. 2  5 1 .  p. 

• de  los  tronos,  y  su  carácter.  2  54.p. 

—de  las  potestades  ,  y  su  carácter. 
252.  f. 

Constancia.  230.  m.  2^6.  m.  292.  m. 
Consuelo.  300.  p. 

Corrección  ,  ó  reprehensión.  292.  m. 
Correspondencia.  253.  p. 
Cupido.  24^.  m. 


D 


D 

ÉBORA.  284.  m. 

Devoción.  253.  p.  311.  p. 

Bbbbb  t>lg. 


74^ 


Tabla  de  ias  figuras  morales  ó  ideales. 


Dianldad.  293.  m.  Inmortalidad.  257.  p. 

Divinidad.  Í294.  m.  Industria  ,  6  ardid.  255.  m. 

Doctores  santos  de  la  iglesia.  257-  f-  Ingenio.  2  2 9.  f.  240.  t. 

Doctrina.  253.  f.  I"^  >  n'"^'^-  244-  P- 


E 

ENVIDIA.  240.  f. 
Error.  3 1 1  •  f-  ■ 
Espanto.  294.  m. 
España  y  sus  armas.  228.  f. 
Esperanza.  310.  m. 
Esther.  283.  m. 
Esterilidad.  291.  p. 


JAEL.  282.P. 
Juno,  diosa.  232.  n:. Diosa  délas 
riquezas.  246.  m. 
Judith.  282.  f. 
Justicia.  251.  m. 
Justicia.  308.  f. 


FAVOR.  293.  m. 
Fe   católica.    2^6.  p. 
288.  m. 
Fe.  309.  f.  213.  f.  123.  p. 
Fecundidad.  291.  m. 
Fortaleza.  309.  m. 
Furor  bélico.  244.  p. 


294. 


f. 


G 


G 


EROGLÍFICOS  fúnebres.  316. 


m.  y  sig.  t. 
Gozo..  288.  f. 
Gracia  divina.  255.  m. 

H 

HEREGÍA.  31 2.  p.  323.  m.  236. 
m.  258.  m. 
Hermosura.  240.  m. 
Himeneo.  228.  m.     . 
Honor.  292.  f. 
Humildad.  289.  m. 


IGLESIA  militante.  304.  p.      * 
Iglesia  triunfante.  304.  p.  306.  f. 
Ignorancisi.  240.  f.  3 1 1 .  m. 


LARGUEZA.  249.  p. 
Liberalidad.  231.  m.  239.  f. 
Libro  de  los  siete  sellos  ,  y  sus  Signifi- 
cados. 272.  m.  275.  p. 
Limosna.  248.  m. 
Longanimidad.  288.  m. 

-      M  _, 

LA  Magestad  regia  de  Espafía.  2  2  8.  f. 
Magnanimidad.  230.  p.  238.  p. 

Maiiscdui-nhrp.  289.  p. 

Maravilla.  293.  f.  ^ 

IVlaría  de  Aaron.  282.  m. 
Martirio.  293.  f. 
Minerva ,  diosa  de  sciencias  y  armas. 

246.  m. 
Ministerio  sacerdotal.  292.  p. 
Ministerio.  293.  m. 
Misterio.  293.  m. 

Modestia.  289.  p.  ' 

Muerte  de  los  Justos.  295.  p. 

N 

l^EPTUNO.  244.  m. 
J_^  -  Nombre.  290.  m. 
Nueva  Espaiía.  241.  f. 


OBE- 


CONTENIDAS    £N     ESTOS     DOS     TOMOS. 


747 


O 


o 

BEDIENCIA.  292. 


PACIENCIA.  288.  f,  .... 

Paloma  ,  símbolo  del  Espíritu 

Santo.  272,  p.  Sus  propiedades.  272. 

m.  273.  t.  , 

Paz.  244.  p.  288.  m. 
Piedad  ,  ó  conmiseración.  248.  m. 
Premio.  236.  nj. 
Profecía.  291.  f.    ■ 
Protección.  255.  f.  290.  f. 
Providencia,  231.  p. 
Prudencia.  308.  m. 
Puericia.  291.- m.  ••      ; 

Pureza  ,  d  sinceridad.  253.  £,>     0/ 
Pureza  virginal.  691.  p, 


R 

RAQUEL.  2?4.  p. 
Recato.  249.  m. 
Refugio.  299.  m.        '  /     ' 
Religión.  237.  p.  2yj.  m. 
Religión  monástica.  314.  m. 
Ruth.  281.  m.. 


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J 


ABIDURIA. divina.  294.  líi.   .['j 
Salud.  298.  p.--^  ji,.,-^  üÁjínuJ 


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Tom.  II L 


,  olo^I  o^'JCI 

"  ,1  ':í 


a 


Santificación,  290.  f. 

Secta  mahometana.  258.  m. 

Siete  vicios.  3  i  i .  m. 

Silencio. .315.  p.        ■ ;  •  r 

Signiferarios  de  los  nueve  coros  de  los 

angeles.  286.,  rp..^^^  ^ ..., 
Signilicados.  275:^.  hj6.  y  slg. 
Soledad,  315.  m.  294.  p. 
Sibilas   que  anunciaron   la   venida   de 

Christo ,  y  sus  maravillas.- 689.  f. 


Teología  escolástica.  690.  p. 
mística.  690.  m.      ^-■- 

Tetis,  diosa.  244.  m.  oij;^Í'iFjA 

Tetragrammaton  ,  símbolo  de  la  Trini- 
dad Santísima.  271.  m. 
Tres  flagelos  de  la  justicia  divina.  696.  f. 
Turco.  2^6.  f.  oanclA 

V 

VENUS  ,  diosa.  245.  p. 
Verdad.  289Í  f.  307.  f.  2^1.  í. 
Victoria-  09J.  f.  oenolA 

Viento  austro.  231.  f.  ..  .  '     ' 

Vigilancia.  254.  m. 
Virtud.  292.  f.  olovjftA 

Virtudj  genéricamente.  235.  f.' 


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TTJjno. /  .!)  o!n<)-tr!n 
ELO  santo.  Í2¡5fi2.cin.  292. .m. 
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TA- 


748 


TABLA 


DE  LOS  PINTORES  Y  ESCULTORES, 

CUYAS  VIDAS  SE  CONTIENEN 

EN    BSTE    TOMO   TEKCERO. 

A 


EL  hermano  Adriano ,  Carmelita 
descalzo.  Pag.  435. 
Adriano  Rodriguez.  546. 
Agustín  del  Castillo.  429. 
Fray  Agustin  Leonardo.  441. 
Alonso  del  Arco.  670. 
Alonso  del  Barco.  609. 
Alonso  Berruguete,  pintor,  escultor,  y 

arquitecto.  355. 
Alonso  Cano.  ^j^. 
Alonso  de  Mesa.  544. 
Alonso  Sánchez  Coéllo,  pintor.  388. 

Alonso  VazqiiP^.  /15-5- 

Ambrosio  Martiñezi  565. 

Andrés  de  Vargas.  564. 

Angelo  Nardi.  474. 

Antonio  Arias  Fernandez.  603. 

Antonio  del  Castillo,  y  Saavedra.  538. 

Antonio  Castrejon.  639. 

Antonio  de  Coniferas.  456. 

Antonio  Flores. ■357. 

Don  Antonio  Garcia  Reynoso.  586. 

Antonio  de  Horfelin.  473. 

Antonio  Lanchares.  442. 

Antonio  Mohedano.  424. 

Antonio  Moro.  360. 

Don  Antonio  Pereda.  547. 

Antonio  del  Rincón  ,  pintor.  351. 

Don  Antonio  Vela.  ^■¡^. 


B 


B 

ARTOLOMÉ  de  Cárdenas.  405. 


Bartolomé  Carducho.  41 1. 
Bartolomé  González.  414. 
Don  Bartolomé  Murillo.  621. 
Don  Bartolomé  Pérez.  649. 
Bartolomé  Román.  472. 
Bartolomé  Vicente.  678. 
Benito  Manuel.  555. 
El  Bergamasco.  362. 
Bernabé  Ximenez.  559. 
Blas  de  Prado.  358. 


C 


ESAR  Arbasia.  404. 

Christübal    Garcia    Salmerón. 

532- 
Christobal  López,  363. 

Christobal  de  Utrecht.  359. 

Christobal  Vela.  471. 

Christobal  Zariñena.  398. 

Claudio  Coello.  650. 

Cornelio  Scut.  5  74, 

D 

DIEGO  de  Arroyo.  358. 
Don  Diego  González.  66^. 
Don  Diego  de  Lucena.  454. 
Diego  Polo.  369. 

Diego  Polo  el  menor.  478.  diga  460. 
Diego  de  Ro'mulo  430. 
Don  Diego  Velazquez  de  Silva.  478. 
§.  I.  Nacimiento ,  padres ,  y  patria  de 

Ve- 


DE    LOS    PINTORES    Y    ESCULTORES. 


749 


Vclazquez.  ¡bi. 

§.  II.  Primero  y  segundo  viage  que  hi- 
zo á  Madrid.  4B3. 

§.  III.  Primer  viage  que  hizo  á  Italia. 
487. 

5.  IV.  Fué  sirviendo  á  su  Magestad  en 
la  jornada  de  Aragón.  493. 

§.  V.  Segundo  viage  que  hizo  Vclaz- 
quez á  Italia.  498. 

§.  VI.  En  que  el  Rey  le  hizo  á  Velaz- 
quez  Aposentador  mayor.  506. 

§.  VII.  En  que  se  trata  la  mas  ilustre 
obra  de  \  elazquez.  508. 

§,  VIII.  De  las  pmturas  que  llevo  Ve- 
lazquez  á  el  Escorial ,  y  la  pintura 
del  salón  de  los  espejos.  5  i  o. 

§.  IX.  De  la  imagen  del  Santo  Christo 
del  Panteón  ,  y  la  venida  de  Moreli. 
5 16. 

§.  X.  De  la  venida  del  Duque  de  Agra- 
moiu  á  tratar  el  casamiento  de  la 
Señora  Infanta  de  España ,  con  el  Rey 
Christianísimo ,  y  de  algunos  retra- 
tos que  hizo  Velazquez  en  este  tiem- 
po. 5  1 8. 

§.  XI.  De  la  merced  de  Hábito  de  las 
Ordenes  Militares  que  hizo  su  Ma- 
gjbtad  á  don  Diego  Velazquez.  520. 

§.  XII.  De  la  jornada  en  que  fué  don 
Diego  asistiendo  á  su  Magestad  á 
Irun ,  y  de  su  enfermedad  y  muerte. 
521.  r 

§.  XIII.  Recopilación  de  las  mercedes 
y  oíícios  que  obtuvo  Velazquez  en 
la  Casa  Real.  526. 

.Dionis  Mantuano.  602. 

Hermano  Domingo  Beltran  de  la  Com- 
pañía de  Jesús ,  escultor ,  y  arqui- 
tecto. 390. 

Domingo  de  la  Rioja.  479.  diga  461. 

Dominico  Greco.  425. 


E 


E 

STEVAN  Marc.  475. 
Eugenio  Caxés.  448. 


Don  Eugenio  de  las  Cuevas.  563. 
Fray  Eugenio  Gutiérrez  de  Torices. 
672. 


FEDERICO  Zúcaro.  400. 
Felipe  Gil.  566. 
Felipe  Liaño.  423. 
Félix  Castelo.  466. 
Fernando  Gallegos.  357. 
Fernando  Yañez.  399. 
Francisco  Camilo.  560. 
Don  Francisco  Caro.  ^27' 
Francisco  Collantes.  469. 
Francisco  Fernandez.  452. 
Padre  don  Francisco  Galeas ,  monge. 

416. 
Francisco  Gasen.  470. 
Francisco  Guirro.  677. 
Francisco  de  Herrera  el  viejo.  467. 
Francisco  de  Herrera  el  mozo.  6 1  o. 
Don  Francisco  Ignacio  Ruiz.  708. 
Don  Francisco  Leonardoni.  724. 
Francisco  López  Caro.  527. 
Licenciado  don  Francisco  Ochoa  An- 

tolinez.  675. 
Francisco  Pacheco.  458. 
Francisco  Palacios.  5  74. 
Don  Francisco  Pérez  Sierra.  726. 
Francisco  Plano.  679. 
Francisco  Ribalta,  y  su  hijo  Juan.  434. 
Don  Francisco  Rici.  605. 
Don  Francisco  de  Solís.  600. 
Francisco  Várela.  469. 
Francisco  de  Vera ,  cabeza  de  Vaca.679. 
Francisco  Ximenez..  534. 
Francisco  Zurbarán.  527, 


GABRIEL  de  la  Corte.  66 1 . 
Gaspar  Becerra ,  pintor ,  escul- 
tor, y  arquitecto.  363. 
Gaspar  de  la  Huerta.  731. 
Gerónimo  de  Bobadilla.  588. 

Ge- 


750 

Gerónimo  Hernández.  452. 
Don  Gerónimo  Secano.  720. 
Gregorio  Bausa.  466. 
Gregorio  Hernández.  414. 
Gregorio  de  Mesa.  680. 


Tabla 


H 


H 

ENRIQUE  de  las  Marinas.  595. 


I 


GNACIO  Iriarte.  609. 
Ignacio  Raeth.  532. 


Don  Isidoro  Arredondo.  68 1 


JOSEPH  de  Arfe.  533. 
Don  Joscph  de  Ciezar.  66^. 
Joseph  Donoso.  628. 
Joseph  de  Ledesma.  554. 
Joseph  Leonardo.  479.  diga  461. 
Joseph  Martínez  y  su  hijo.  599. 
Don  Joseph  de  Mora.  733. 
Joseph  Moreno.  §6^. 
Doctor  don  Josepíi  Ramírez.  627. 
Joseph  de  Ribera.  480.  diga  462. 
Joseph  Romani.  598. 
Joseph  de  Saravía.  545. 
Juan  Antonio  Escalante.  556. 
Juan  Antonio  Ceroni.  442.  m  1 

Don  Juan  de  Alfaro.  589,         .  iic' í 
Juan  de  Arellanó.  553.  3  nnCí 

Juan  de  Arfe ,.  platero ,  escultor  y  ár- 
•  ^    quitecto.  393.  jújttjUí^rL 

Juan  Arnau.  661.  ■'    ' ;t\ 

Don  Juan  Bautista  Crescencio.  477.  ^ 
Doctor  Juan  Bautista  Mayno.  455. 
Don  Juan  Bautista  del  Mazo.  551. 
Juan  Bautista  Monnegro ,  escultor  ■ 

arquitecto.  391.        ' 
-Juan  de  Vejarano.  479.  diga 
Juan  de  Calaezalero.  563. 
Juan  Cano.de  Arévala ¡664. 
Don  Juan  Carreño.  615. 


.TT 


461. 


43^- 


Juan  del  Castillo.  447. 

Juan  de  Chirinos.  422. 

Don  Juan  Conchillos.  725. 

Juan  de  la  Corte.  477. 

Juanes.  394. 

Juan  Fernandez  Navarrete  el  mudo, 

pintor.  370. 
Juan  Galvan.  470. 
Juan  de  Juni.  414. 
Juan  Labrador.  397. 
Don  Juan  de  Laredo.  648. 
Juan  Luis  Zambrano.  440. 
Juan  Martínez  Montañés.  448. 
Fray  Juan  de  la  Miseria.  418. 
.Juan  Montero  de  Roxas.  599. 
Don  Juan  Niño  de  Guevara.  66j. 
Juan  Pantoja  de  la  Cruz.  413. 
Juan  de  Pareja.  550. 
Juan  de  Peñalosa. 
Don  Juan  de  Revenga.  604. 
Fray  Juan  Rici.  569. 
Juan  Sánchez  Barba.  552. 
Fray  Juan  Sánchez  Cortan.  431.    • 
Fray  Juan  del  3antísimo  Sacramento. 

596.  .  .       . 

Juan  de  Sevilla. -662.  '; 

Juan  de  Soto.  422. 

Juan. de  Toledo     53O. 

Don  Juan  de  Valdés.  644. 
:Don  Juan  A^anchesel.  714. 
Juan  Vanderhamen.  473,       ,  (tiní 
Julio ,  y  Alexandro,  pintores.  354. 

xjí.jíScI'jV  ovi'T 

DON  LORENZO  Montero.  721, 
Don  Lorenzo  de  Soto.  633. 
Doña  Luisa  Roldan.  684. 
Lucas  Jordán.  686.  1 

-Luis  de  Carbajal ,  pítitor.  392 

Luis  Fernandez.  45 7. . .  .¡üiíik<,í 

Padre  don  Luis  Pasqual,  monge.  422. 
Luís  de  SotomaybR.  563. 
Luis  Tristan.  453. 
Luís  de  Vargas,  pintor.  386. 
LuquetOjó  Lucas  Cangiaso,:pintor,382. 

M/kE- 


I 


DE    LOS    PINIORES    Y    ESCULTORES. 


751 


M 


M 

AESE  PEDRO  Campaña  >  pin- 


tor. 


569. 


Manuel  de  Contrcras.  479 

Manuel  Gutiérrez.  63 1 . 

Fray  Manuel  de  Molina 

Manuel  Pcreyra,  535. 

Mateo  Gilarte.  677. 

Mateo  Pérez  de  Alesio. ; 

Mateo  Zerezo.  566. 

Don  Matías  de  Torres.  722. 

Micier  Pablo,  juez,  y  pintor.  472. 


diga  461. 
588. 

;97- 


Miguel  Barroso.  388. 
Migut:!  Gerónimo  de  Ciezar. 
Miguel ,  y  Gerónimo  García. 
Miguel  Marc  554. 
Miguel  de  Rubiales.  680. 
El  divino  Morales.  384. 
Mosen  Vicente  Bru.  ó 8 2. 


587. 
529. 


N 


N 

TICOLAS  Factor,  pintor.  383. 
Nicolás  de  Villacís.  637. 


PABLO  de  Céspedes.  406. 
Pablo  Pontons,  533. 
Doctor  Pablo  de  las  Roelas.  420. 
Patricio  Caxés.  424. 
Pedro  Alonso  de  los  Ríos.  676. 
Pedro  Antonio  Cordobés.  570, 
Don  Pedro  Atanasio.  634. 
Pedro  de  las  Cuevas.  43Ó. 
Pedro  Cuquet.  531. 
Don  Pedro  de  Mena.  658. 
Pedro  de  Moya.  y¿i. 


Pedro  Nuñcz.  457. 

Don  Pedro  Nuñea  de  Villavlcencío. 

674. 
Pedro  de  Obrcgon.  470. 
Pedro  Orrente.  45 1 . 
Pedro  Roldan.  673. 
Pedro  Pablo  Rubens.  443. 
Don  Pedro  Ruiz  González.  718. 
Licenciado  Pedro  Valpuesta.  544. 
Peregrin  de  Bolonia.  405. 
Los  Perolas,  hermanos.  399. 
Pompeyo  Leoni.  403. 


R 


R 

ÓMULO  Cincinnato.  403. 


DON  SEBASTIAN  de  Herrera. 
55  7- 
Sebastian  Martínez.  537. 

Don  Sebastian  Muñoz.  640. 
Señen  Víla  ,  y  su  hijo.  713. 
Don  Simón  de  León  Leal.  632. 
Sofonisba  Angusciola,  y  sus  hermanas. 

pintoras.  373. 

Sofonisba  Gentílesca,  pintora.  386. 


npEODOSIOMíngot, pintor.  392. 
A       Ticiano  Vecelío  ,  pintor.  375. 
El  Torrigíano,  escultor.  352. 

V 

VICENCIO  Cárducho.  43  7. 
Don  Vicente  de  Benavídes.683. 
Don  Vicente  Victoria.  728. 


TA- 


75^ 


TABLA 


DE  LOS  APELLIDOS  DE  LOS  PINTORES, 

CUYAS     VIDAS 

SE  CONTIENEN  EN  ESTE  TOMO  TERCERO, 

POR  S£K  POR  ELLOS  MÁS  CONOCIDOS. 

A 


EL  HERMANO  Adriano.  Pag. 
435- 
Agüero.  ^§§, 

Alesio.  397. 

Alfaro.  582. 

Angusciola  y  sus  dos  hermanas.  37^, 

Antolinez  (  Joseph  ).  571. 

Antolinez  (Letrado).  675.    -" 

Arbasia.  404. 

Arco.  670. 

Arellano.  553. 

Arfe  (Joseph).  533. 

Arfe  (Juan).  39^- 

Arias.  603. 

Arnau.  661. 

Arredondo.  68 1, 

Arroyo.  358. 

Asensio.  679. 

Atanasio.  634. 

B 

BARBA.  552. 
Barroso.  388. 
Bausa.  466. 
Becerra.  363. 
Behran.  390. 
Benavides.  683. 
Bergamasco.  ^63. 
Berruguete.  35^. 
Bobadilla.  588. 
3ru.  683. 


CABEZA  de  Vaca.  67^. 
Cabezalero.  ^6^. 
Camilo.  560. 
Campaña.  369. 
Cano  (Alonso),  ^j^. 
Cano  (Juan).  664. 
Carbajal.  392. 
Ca'rdenas.  405. 
Caro  (el  hijo),  ^^-f. 
Caro  ( el  padre  ).  527. 
Calducho  (Bartolomé).  41 1. 
Carducho  (Vicencio).  437. 
Carreño.  615. 
Castelo.  466. 
Castillo  (Agustín).  429. 
Castillo  (Antonio).  538. 
Castillo  (Juan).  447. 
Castre jon.  639. 
Caxés  (Eugenio).  448. 
Caxés  (Patricio).  424. 
Cerezo.  566. 
Ceroni.  442. 
Ce'spedes.  406.    ■ 
Chirinos.  422. 
Ciezar  (hijo).  663, 
Ciezar  (padre).  587. 
Cincinnato.  403. 
Coéllo  (Alonso).  388. 
Coéilo  (Claudio).  650. 


Col- 


DE    LOS    APELLIDOS 

enllantes.  469. 

Conchillos.  725. 

Confieras  (Antonio  de).  456. 

Conrreras  (  Manuel  de).  461. 

Corte  (Gabriel).  661. 

Corte  (Juan).  477. 

Cotán.  431. 

Crescencio.  477. 

Cuevas  (Eugenio  de  las).  ^^6. 

Cuevas  (^ Pedro).  436. 

Cuijuet.  531. 

n      ^ 

XvONOSO.  628. 

E 

ESCALANTE.  556. 
Españoleto.  480.  diga  462. 
Espinosa.  596. 


DÉLOS    PINTORES. 

Gutiérrez  (de  Torices).  672. 


75: 


F 

■pATOR.  383. 
jL         Fernandez,  452.  ■ 
Fernandez  (Luis).  457. 
Flores.  ^§j. 


GALEAS.  416. 
Galvan.  470. 
Gallegos.  41 6. 
Garcías  (  dos).  529. 
Garcia  (Salmerón).  532. 
Gasen.  470. 
Gentilesca.  386. 
Gil.  566. 
Gilarte.  677. 

González  (Bartolomé).  414. 
González  (don  Diego).  665. 
Gonzakz  (Pedro).  718. 
Greco.  425. 
Guirro.  677. 

Gutiérrez  (Manuel).  631. 
Tom.  111. 


HUERTA./:^*.. 
Hernández  ( Gerónimo).  452. 
Hernández  (Gregorio).  41-4^''  -^J- 
Herrera  el  mozo.  610. 
Herrera  (Sebastiaíi).  557. 
Herrera  el  viejo.  467. 
Horfelin.  473.    - 

IGNACIO  (Ruiz).  708. 
Liarte.  609. 

JORDÁN.  686. 
b^'     Juanes.  394. 
Julio,  y  Alexandro.  354, 
Juncosa.  712. 
Juni.  414.  • '. 

..{Ai,.- 

T  '  -d  .oiin-.I/i 

LABRADOR.  397. 
Lanchares.  442. 
Laredo.  648.  .ICT.qA^  ->' 

Ledesma.  554. 

Leonardo  (  Fray  Agustín  ),  44 1 .         ^ 
Leonardo  (  Joseph  ).  479*  diga  461. 
Leonardoni.  724. 
Leoni.  403. 
León  Leal.  632. 
Liaño.  423. 

López.  363.  ■•->' 

Lucena.  454. 
Luqueto.  382.- 

M 

MANTUANO.  602,   ,  -  , 
Manuel.  555. 
Marc  (Esteban).  475. 
Cecee 


n 


.il;ijp¿»,' t 

Marc 


754  -/  : 

Marc  (Miguel).  554. 

Marinas.  595. 

Martinez  (Ambrosio).  565. 

Martínez  (  Jupese  ,  y  su  hijo). 

Alartinez  (Sebastian).  537. 

Mayno.  455. 

Mazo.  551. 

Mena.  658. 

Mesa  (  Alonso  ).  544. 

Mesa  (Gregorio).  680. 

Micier  (  Pablo  ).  472. 

Mingor.  392. 

Miseria.  418.         'f 

Mohedano.  424.  -^ 

Molina.  588. 

Monnegro.  391. 

Montañés.  448. 

Montero  (Lorenzo).  721. 

Montero  de  Roxas.  599. 

Mora.  j^:^. 

Morales.  384. 

Moreno.  565. 

Moro.  360. 

Moya.  531. 

Muñoz.  640. 

Murillo.  621. 


T  A  B  L  A  i  j  j  2 ';  •    ¿  o  j  a  a 

Peñalosa.  436.  .( 

Pereda.  547.  .í: 

Peregrin,  405. 
599.  Pereyra.  ,535. 

Pérez  (don  Bartolomé).  649. 

Pérez  Sierra.  716.  .    ;. 

Perolas.  399. 
cv^Tí^l         Pertus.  679. 

Plano.  679. 

,;     .   .  Polo.   679.  .V        u,    . 

,    .'.olí      Polo  (Diego).  399.        .      .'.;, 

Polo  (Diego  el  menor).  478.  diga  460. 
Pompeyo.  403.   . 
Pontons.  533. 


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jf^ 


•   N 

NARDI.  474. 
Navarrete  el  mudo.  370. 
Niño.  66j. 
Nuñez.  457. 


O 


O 


BREGÓN.  470. 
Orrente.  45 1 . 


PACHECO.  476.  diga  458. 
Palacios.  574. 
Pantoja.  413.  -    '-   J' 

Pareja.  550.  -"fL 

Pasqual.  422. 


Prado.  358. 


R 


RABIELLA.  679. 
Raeth.  532. 
Ramírez.  627. 
Reynoso.  586. 
Revenga.  604. 
Ribaltas ,  dos.  434. 
Ribera.  479.  diga  461. 
Riel  (don  Francisco).  605. 
Riel  (Fray  Juan).  569. 
Rincón.  351. 
Rioja.  479.  diga  461 
Ríos.  676- 

0-  546. 


f  ^': 


jtvios.  070- 
Rodriguez  (Adriano" 
Rodríguez.  546. 


Roelas.  420. 
^-'-'-  ^-    ■  1).  684 


Roldan  (Luisa).  684. 
Roldan  (Pedro).  673. 
Román.  472. 
Romani.  598. 
Romulo.  403. 
Rdmulo  (Diego).  430. 
Rubens.  443. 
Rubiales.  680. 


SACRAMENTO.  596 
Sánchez.  552, 


Sa- 


DE    LOS    AP 

Saravia.  545. 

Scut.  574. 

Secano.  720. 

Sevilla.  662. 

Solís.  600. 

Soto  (Juan  de).  422.; 

Soto  (don  Lorer>^o;).,j^33. 

Sütonuyor.  563. 


T^ICIANO.  375. 
Toledo.  530. 
Torres.  722. 
Tonigiano.  352. 


Tiistan  (Luis).  45 


j* 


V 

VALDÉS.  644. 
\alpucsta.  544. 
Vanchesel.  - 14. 
Vanderhamen.  473. 
Vareo.  609. 
Várela.  469. 
Vargas.  386. 
Vargas  (Andrés).  ^64. 
Vázquez.  455. 


ELUDOS    DE    LOS    PINTORES.  y^r 

\  k5I7.  ■VVcjaráho..46t. 

Vela.  4  -  1 . 
.ir/.ümn'í  oafc.V^lázqaezi  ^jQon  d  '.>b  .í  .n;I  .^  .§//! 
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Victor¡aii;28.je£'jI ,  .11  .}  .i  .mi  .q8 
•  ,níj-^       Vilaí.-'/io;    ,fn  r^^^    '       'j  ns  .ioi 
-  OdC'jI  ^  £i    ,,Villacís.  .637,:  I ffn  ■     ,      .  L  no  .b^  , 
Vilkvicpjiao.  '6^í^(,     .  ,:  .ni!  .qbz 
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TI         ^ 

UtRECHT.  359. 

X 

VIMENEZ  (Bernabé').  550. 
-^^     Ximenez  (don  Francisco).  534. 


Y 


ANEZ. 


399- 


ZAMBRANO.  440. 
Zariñena.  398. 

ZiícarO.  400. 

Zurbarán.  527. 


FE 


FE   VE   ERRATAS. 

Pag.  4.  lin.  2.  de  la  nota  3.  instrusit ,  léase  instruxit. 
9.  lin.  37.  arbitrio,  léase  arbitro.^.  • 
89.  lin.  I .  §.  II. ,  léase  §.  III. 

102.  en  el  epígrafe  marginal  último,  figura,  léase  figuras. 
46.  en  el  epígrafe  marginal,  imprimadura  ,  léase  imprimadera. 
269.  lin.  28.  opera  ,  léase  operta. 
477»  7^i  79i  So,  léase  459,  60,  61,  62. 

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A.í/ arscti    o  Cct latiera. 
ít.ajUanDi'bula  o  cjutxacia 
C-Clan>tculas^  ó íVjiilaj. 

D.  huejo t/reKTion . 

E.  CostiüaJ  fixmes. 

F.  Costillas  f abas. 

a.  huesos   del  Cs pinado. 
W.  hueso  d'aexo. 
I .  Canillas. 

yauecueLeís 
L.  hxachtal. 
M .  Caderas. 
N.  hutso  9e I  mello 
O.  cArteJos. 
V  .Jía/oicular. 


aj^  íí  zy^aloni'.  Jéulpsit. 


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c/  ^  adPaíotn'^/'cu/üfit. 


A^.buejo  yu^al . 

^.  ualrtillaf.  o  Cjpahaids. 

C.  lAucíís. 

T>.^al?a9t'lla. 

E.. 'Zanca/o,  talan. 
F.  Jokllo. 
Gí.a/Ya/vtrutar. 


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